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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de garcia+lorca | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/dr-robledo-por-que-odia-tanto-a-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si todo es tan oscuro, y sombríos nuestros pensamientos, ¿Quién tiene en Colombia la linterna para sacarnos de las tinieblas? ¿Es posible construir un legado sin necesidad de derramar todo el frasco de tinta envenenada contra una sola persona?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-04e07d51079b4965a02e9e2c798cfe83"><strong><em>“Si escribo lo que siento es porque así disminuyo la fiebre de sentir”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego</em>.</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bad8d90a2f9d4faf85c8fc387c52841b"><strong><em>“Envidio a todos el que no sean como yo”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego.</em></strong></p>



<p>Hablar mal del presidente está dando resultados: su imagen favorable subió cinco puntos esta semana, según <a href="https://www.elespectador.com/politica/aprobacion-gustavo-petro-subio-segun-encuesta-invamer-poll-octubre-2024-noticias-politicas-de-hoy">Invamer Poll.</a></p>



<p>Me intriga saber de dónde nace la rabia del doctor Jorge Robledo contra Gustavo Petro. Algo terrible debió pasar entre ellos. Algo que ninguno de los dos ha contado. Y si no pasó nada, ¿de dónde tanta patada de ahogado?, ¿por qué descalificarlo de día y de noche sin concederle nada?</p>



<p>Pienso en lo que dijo Manuel Vilas, adaptándolo a nuestra muy colombiana manera de ser, que consiste en no dejar a los demás ser. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8a43393935ed1b77608d920904e715b5"><em><strong>“Ser español es estar siempre luchando contra otros españoles. La españolidad es un estado de guerra con el vecino, es intentar matar al vecino”</strong></em>: Manuel Vilas, escritor español. </p>



<p>El doctor Robledo acaba de sacar un libro, <em>Sin pelos en la lengua</em>, (¡tan original el título!), dándole más relevancia a Gustavo Petro que a su propia figura y obra. Lo subtitula <em>“Mi vida y mis luchas”,</em> pero parece la continuación de su vida y sus luchas en X contra Petro. En esa red social donde mastica vidrio contra el otro sin pausa.</p>



<p>Curioso por naturaleza, pasé por una librería del centro solo para ojearlo, sin que la señorita me viera. No me equivoqué. Toda la segunda parte (capítulos 14, 15, 16, 17 y 18) se la dedica a Gustavo Petro, y no contento, en el capítulo 7 de la primera parte vuelve contra él. Demasiado evidente la obsesión. Si hay una segunda edición, quizás convenza a los editores de disimular esa bronca adherida al corazón como colesterol.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-df0cdb720ed4a770877567cdb7c632fe"></p>



<p>En una autobiografía el bombo es para uno, digo yo, ¿no? A nadie le importan ya las peleas entre Bolívar y Santander, del mismo modo que en 10 o 20 años nadie se acordará del encono de Jorge Robledo contra Gustavo Petro, y quizás tampoco de los libros que ambos escribieron… más <em>“por sus obras los conoceréis”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-cd0b76f3a2ff65d0c0be02c92043fd3c"><strong><em>“Unos gobiernan al mundo, otros son el mundo”:</em> Fernando Pessoa, en <em>El libro del desasosiego</em>.</strong></p>



<p>Y aquí salta la única verdad en medio de esta pelea: sin título nobiliario, Gustavo Petro llegó donde otros no pudieron llegar, al Palacio Liévano primero y al Palacio de Nariño después. Él pasará a la historia como presidente de la República y alcalde de Bogotá, y Robledo como el candidato que quiso pero no pudo. Petro hará historia como el exguerrillero que comandó a una nación, y el doctor Robledo podría modular su histeria, disimular la amargura del político en el ocaso, al que después del 2026 no le dirán &#8220;señor expresidente&#8221;. Se pueden estar dando la mano con Germán Vargas Lleras.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8f7cf1ba31e24a239c8a57344e14aec7"><br><em>&#8220;<strong>El hombre famoso tiene la<br>amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen<br>sobre él otros&#8221;.</strong></em> Federico García Lorca, poeta español. &nbsp;<br><br><strong> &nbsp;</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-df0cdb720ed4a770877567cdb7c632fe"></p>



<p>Lo dijo Alfredo Molano Jimeno en <em><a href="https://cambiocolombia.com/reservados/la-amarga-despedida-de-jorge-robledo-de-la-politica-electoral">Cambio</a></em><strong><em>:</em></strong> <em>“La amarga despedida de Jorge Robledo de la política&nbsp;electoral”</em>, recordándonos que en las elecciones del 2023 para la Alcaldía de Bogotá<em>, “apenas 34.000 personas apoyaron al locuaz dirigente de izquierda que estaba acostumbrado a recibir un multitudinario respaldo ciudadano”<strong>.</strong></em></p>



<p>En otro artículo, <em>La Silla Vacía</em> nos recuerda que se fue del Polo y fundó el Partido Dignidad, tan digno que se unió a personas de la Derecha para conformar la Coalición Verde Esperanza. Sometió su nombre como candidato presidencial en 2022 y quedó de último con 161.176 votos. Para qué decir que Petro les ganó a todos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-la-silla-vac-a wp-block-embed-la-silla-vac-a"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="P0wfRlOWor"><a href="https://www.lasillavacia.com/quien-es-quien/jorge-enrique-robledo-castillo/">Jorge Enrique Robledo Castillo</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Jorge Enrique Robledo Castillo&#8221; &#8212; La Silla Vacía" src="https://www.lasillavacia.com/quien-es-quien/jorge-enrique-robledo-castillo/embed/#?secret=NPsBzO4miP#?secret=P0wfRlOWor" data-secret="P0wfRlOWor" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Nos consta que hizo mucho como senador, el país reconoce sus aportes, las altas votaciones que obtuvo como congresista y los tremendos debates, como el de los sobornos de Odebrecht, así ningún pez gordo esté en prisión.&nbsp;</p>



<p>De igual forma, el país sabe que como congresista Gustavo Petro se jugó la vida denunciando a gente peligrosa, inclusive <em>durmiendo con el enemigo</em> dentro del Congreso. Muchos parapolíticos terminaron <em>encanados</em>.  </p>



<p>Pasarán décadas para que volvamos a ver en el Capitolio Nacional gente valiente y juiciosa, como ellos dos, que justificaron con creces cada peso que pagamos los contribuyentes. La Izquierda ha aportado bastante verdad a la Historia reciente. Punto. </p>



<p>Admiro la sensatez del doctor Robledo: <em>“No habrá otra aspiración de Jorge Enrique Robledo a la Presidencia”</em>, dijo en <a href="https://www.lafm.com.co/politica/no-habra-otra-aspiracion-a-la-presidencia-jorge-enrique-robledo">La FM</a>. </p>



<p>¡Bravo! Después de ¡medio siglo! de activismo político, hay que dejar a las nuevas generaciones brillar. Si yo tuviera 74 años, estaría disfrutando de esa jugosa pensión, rodeado de los nietos y la familia, porque –y esta es otra verdad- cuando nos vayamos, la vida seguirá sin nosotros. La cuestión de fondo es ésta: ¿Cómo quiere uno que lo recuerden… eso que con tanta pomposidad llaman legado?</p>



<p>El sociólogo Eduardo Pizarro Leongómez se pregunta si los expresidentes son<em> “muebles viejos e inservibles”, </em>y en su<a href="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/"> ensayo</a> plantea un camino para ponerlos donde menos estorben; la frase debería aplicar también para los políticos que van de salida.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-contexto wp-block-embed-contexto"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="hWgznTXZF9"><a href="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/">Los expresidentes de Colombia: ¿muebles viejos e inservibles?</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Los expresidentes de Colombia: ¿muebles viejos e inservibles?» — Contexto" src="https://contextomedia.com/los-expresidentes-de-colombia-muebles-viejos-e-inservibles/embed/#?secret=hWgznTXZF9" data-secret="hWgznTXZF9" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong><em>“Los expresidentes deberían hoy en Colombia jugar un papel más constructivo y, como los viejos sabios de la tribu, contribuir a encontrarle una salida al país en esta difícil encrucijada”.&nbsp;</em></strong></h2>



<p>Sobre esas palabras, y no sobre las que siguen, se podría construir un legado auténtico, pero se requieren espíritus sosegados para eso.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Autopsia a un libro </strong></p>



<p><em><a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/jorge-robledo-lanza-su-libro-sin-pelos-en-la-lengua-y-causa-un-vendaval-10-frases-demoledoras-contra-petro-mesias-y-manipulador/202455">Semana</a></em>, la publicación que se deleita replicando cualquier cosa que sirva para menospreciar al presidente, escogió del libro <em>Sin pelos en la lengua </em>“<em>10 frases demoledoras contra Petro</em>”, que en realidad son nueve. Como diría mi abuela, se juntaron el hambre con las ganas de comer. Haré un breve comentario.</p>



<p class="has-text-align-center has-x-large-font-size"></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3094affb9c08ec9aacf50da0e5c3fca2"><strong>1. “Es difícil encontrar en Colombia a un presidente con una mayor capacidad de engaño”.</strong></p>



<p>En el pasado fuimos gobernados nada más que por santas palomas, ¡cómo es que no los han canonizado! Pongamos de ejemplo a Álvaro Uribe Vélez, hoy en juicio por los presuntos delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal (manipulación de testigos, tan pariente esa palabreja del verbo <em>engañar</em>). Tenga la certeza de que si Uribe es hallado culpable, habrá encontrado a uno con capacidad para engatusar.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-996fd2b3ed2a8c9dfc86e39c2b9c5454"><strong>2. “Es notorio verlo actuar con autoritarismo y como si fuera un mesías, pose hasta cómica que desde siempre se le notó en la vida pública”.</strong></p>



<p>En Colombia sólo ha habido un <em>mesías </em>verdadero. Tan mesías que resucitó para un segundo periodo (ni su bancada, doctor Robledo, pudo atajar el articulito de la reelección); tan Mesías que su hermano Santiago Uribe sigue pendiente de sentencia por paramilitarismo, acusado de patrocinar a <em>“<a href="https://www.pares.com.co/post/la-historia-de-los-12-ap%C3%B3stoles-el-grupo-paramilitar-que-habr%C3%ADa-patrocinado-santiago-uribe-v%C3%A9lez">El clan de los doce apóstoles”,</a></em> como lo contó la periodista Olga Behar en su libro<em>, </em>y tan Mesías que tenemos el <em>Credo en la boca</em>, pendientes de si lo <em>crucifican </em>o no. Por los clavos de Cristo, ¿usted quiere/cree que lo condenen, doctor Robledo?</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-cba04e6b58d309b0a4dc9873679716f8"><strong>3. “En cuanto a gobernar con acierto, nada —o muy poco— hay que resaltar”.</strong></p>



<p>Implícitamente reconoce que, aunque muy pocos, Petro ha tenido aciertos. Sumercé, que ha visto pasar a por lo menos dieciséis presidentes, díganos cuál sí gobernó con <em>sobradez </em>y tino, y sin una oposición (incluida la suya), haciéndole la vida de cuadritos.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-eb7b16f0c7df46042790691f2e0cb365"><strong>4. “Es difícil encontrar peor inicio de un gobierno colombiano que el de Gustavo Petro el 7 de agosto de 2022″.</strong></p>



<p>Le molestó el episodio de la espada de Bolívar al que llamó sainete. Si el presidente hubiese sido usted, en lugar de invocar a Bolívar, con seguridad habría acudido a Mao Tse-Tung para recordar sus orígenes y orgullosa militancia en el <em>Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR,</em> que al final murió (para dar paso al partido <em>Dignidad</em>, cuyos principales dirigentes son Robledo y Aurelio Suarez), como tantos movimientos políticos que en este país nacen, se reproducen (con otros partidos) y desaparecen (a la <em>Nueva Fuerza Democrática </em>de <a href="https://www.elespectador.com/judicial/partido-politico-de-andres-pastrana-perdio-personeria-juridica-en-el-consejo-de-estado-noticias-hoy">Andrés Pastrana</a> le acaban de quitar la personería jurídica).</p>



<p>La política es de símbolos; como político, eso lo sabe usted. Al final hay un hecho incontrovertible, otra verdad irrefutable: una de estas dos banderas ondeó y la otra permanece ignorada en cualquier <em>cuarto de San Alejo</em>, metáfora del olvido que seremos todos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="842" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-842x1024.jpg" alt="" class="wp-image-106812" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-842x1024.jpg 842w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-247x300.jpg 247w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR-768x934.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163049/Z-BANDERA-MOIR.jpg 1080w" sizes="(max-width: 842px) 100vw, 842px" /></figure>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-b84e5acae04aa96fe426d6a0cf3d0d95">Hablando del MOIR, dos confesiones suyas me sorprendieron. Están en su <a href="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/">página web</a>, bajo este título: <em>“José Obdulio, Uribe y el Moir”.</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>“…como autor del término, he explicado que este se refiere a los parapolíticos uribistas y no a todos los partidarios del Presidente. Por ejemplo, <strong>mi madre fue uribista, más no parauribista. </strong>Y la palabra tiene el respaldo de las cifras: los nueve congresistas presos son uribistas. 17 de los 19 parlamentarios en capilla son uribistas. Casi todos los firmantes del pacto de Santa Fe de Ralito son uribistas. Es uribista el ex director del DAS. Y más del 90 por ciento de los 83 parlamentarios mencionados por el estudio de la fundación Arco Iris sobre los parapolíticos es uribista”</em></p>



<p class="has-text-align-right"><em>.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-jorge-robledo wp-block-embed-jorge-robledo"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="riAHInCLcg"><a href="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/">JOSÉ OBDULIO, URIBE Y EL MOIR</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«JOSÉ OBDULIO, URIBE Y EL MOIR» — Jorge Robledo" src="https://www.jorgerobledo.com/jose-obdulio-uribe-y-el-moir/embed/#?secret=zIczvHavgc#?secret=riAHInCLcg" data-secret="riAHInCLcg" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-376c78bec44a05f014522d30aa40f4fa"><strong>5. “Es imposible comentar todos los disparates, errores graves y traiciones a sus promesas electorales, en especial al haberse presentado como ‘el gobierno del cambio’”.</strong></p>



<p>Su libro tiene 382 páginas y 40 están dedicadas a Gustavo Petro. Así que espacio tenía de sobra (342 páginas más) para comentar todos los <em>disparates, errores graves y traiciones</em>. Me pregunto si el propósito de darle vitrina a Petro era garantizar la venta del libro, porque ciertos medios compran peleas ajenas para tentar al algoritmo. La prueba es el artículo de <em>Semana </em>que comento.</p>



<p>Valiente gracia despotricar, más en las redes sociales desde donde es fácil tirar la piedra y esconder la mano, sin que le pongan el ojo negro a uno. Lo difícil, doctor, es el virtuosismo.<strong> </strong><a href="https://www.unav.edu/web/bebrave/opinar-entradas-anteriores/12">Platón </a>fue el que dijo: “<strong><em>El deber del político es luchar para que sus ciudadanos sean más <u>virtuosos”</u>.</em> </strong>No aspiremos a tanto: en estos tiempos, por andar trinando, increpándose mutuamente, los políticos no tienen tiempo para ser buen ejemplo de nada.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad02011c9b20490de47006623d9ec8ec"><strong>6. “Debo decir que su gobierno resultó peor de lo que esperé, verdad que confirma el creciente número de arrepentidos”.</strong></p>



<p>Nadie se comerá el cuento de que usted le auguraba nada bueno a este gobierno; al contrario, lo puedo imaginar celebrando, como celebra Polo Polo y compañía cada revés del presidente, regodeándose con la Derecha, que en el colmo del cinismo espera que el país se vaya de bruces para darse la razón en <em>pos</em> del trono.</p>



<p>El problema es que la Derecha quiere que un presidente de Izquierda gobierne como si fuera de Derecha. No va a pasar y les tomará dos años más entenderlo… O quizás más, lo que diga el oráculo.</p>



<p>Usted se juntó con la Derecha para dárselas de Centro (porque así de dinámica es la política), a ver qué pescaba y no pescó ni ballenas en el Chocó, como el doctor Sergio Fajardo. Un día podríamos hablar de<strong> </strong>ese pragmatismo oportunista: el de correrse hacia el Centro cada cuatro años (la estrategia del <em>hágase pallasito</em>) para mostrarse más dignos y decentes que los demás. En las elecciones de 2022 se llamaron Coalición Centro Esperanza (Robledo, Alejandro Gaviria, Carlos Amaya, Sergio Fajardo y Juan Manuel Galán), en la cual hubo <a href="https://www.infobae.com/america/colombia/2022/02/25/crisis-en-coalicion-centro-esperanza-alejandro-gaviria-rompio-los-acuerdos-jorge-enrique-robledo/">implosión </a>por exceso de egos. ¡Qué sencillo es inmolarse en la hoguera de las vanidades!</p>



<p>Hay que reconocer, eso sí, que la respuesta más inteligente de un candidato en campaña, la dio usted, doctor Robledo, cuando le preguntaron si no estaba muy viejo para gobernar a Bogotá: <em>“Yo les diría que tienen razón en esa apreciación si me estuvieran buscando para subir una nevera a un quinto piso, yo tengo todo mi vigor, mi capacidad intelectual, mi capacidad de trabajo y estoy haciendo una campaña al mismo ritmo que ustedes”.</em></p>



<p>Veo el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=tIzWe7lYblo">video </a>y me sigo riendo. Todos los políticos deberían reclutar cómicos para sus discursos, incluso para escribir libros; así, la política resultaría menos acartonada y no tan predecible como sus memorias, una a-versión minúscula del libro del desasosiego (perdonará el gran Pessoa), con más espacio para el resentimiento que para la esperanza (y no hablo ya de la <em>Coalición Verde Esperanza</em>).</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Jorge Robledo desata las risas al responder si está “mayor” para gobernar | Debate final" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tIzWe7lYblo?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-67d8f7f1346cc2b8c18e9394aed5a560"><strong>7. “Gustavo Petro es el único presidente de un país petrolero en el mundo que está haciendo el ridículo universal de señalar que Colombia no firmará nuevos contratos”.</strong></p>



<p>Se aterra&nbsp;sabiendo que en campaña el candidato prometió<em> “el cese de la contratación de exploración de petróleo en Colombia”, </em>como lo reseñó <a href="https://www.portafolio.co/elecciones-2022/petro-y-su-larga-polemica-frente-el-petroleo-566003"><em>Portafolio</em>.</a><em> </em>¿Al fin qué: que los políticos cumplan lo que prometen o no?</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"><strong>En Colombia reina la anarquía verbal.</strong></h2>



<p>Insinúa que Petro quiere “<em>espantar a los inversionistas para darle gusto a su desviación izquierdista”,</em> ¿Desviación izquierdista? Me acordé de la senadora María Fernanda Cabal, que cuando se le da la gana los llama <em>izquierdópatas, </em>y del abogado Abelardo de la Espriella que los tilda de <em>“zurdos sarnosos”</em>. La <em>ideología del insulto</em> es la moda, aquello que define a la clase política actual. Es como llamarlos enfermos o humanos con sarna, ninguna diferencia con ese lenguaje pusilánime que se transformó en lápida para los miembros de la Unión Patriótica.  En Colombia reina la anarquía verbal. No hay respeto por el otro, ni quien lo exija. En un país en conflicto, las palabras envenenadas son cuchillo para las gargantas. Nada aprendimos de un genocidio.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">La narrativa de este señor no tiene límites. Nos llama propagandistas, zurdos sarnosos, hordas de vándalos. Su discurso es burdo y merece un castigo y reproche social porque está repleto de odio y discriminación, lo que puede generar violencia e irrespeto por pensar diferente <a href="https://t.co/TJLouKrsRa">pic.twitter.com/TJLouKrsRa</a></p>&mdash; La Danni (@La_Danni) <a href="https://twitter.com/La_Danni/status/1845434751311548433?ref_src=twsrc%5Etfw">October 13, 2024</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-88791b4b71ca61c0a8a06e2f0907d7ce"><strong>8. “No se es de izquierda democrática si no se lucha —como no lucha en realidad Petro— por aumentar la producción de riqueza de Colombia por encima de los 6.657 dólares por habitante”.</strong></p>



<p>¿Cuál es esa fórmula mágica para que de un pupitrazo el salario mínimo pase de $1.300.000 a $2.337.993, que es el resultado que obtuve al convertir dólares (US$6.657) a pesos colombianos? Magnífica idea para dársela a los empresarios, a ver si se ríen como con el chiste de la nevera. Doctor, en este país los ricos también lloran. Dese cuenta: el Congreso aprobó la Reforma Laboral de Petro pero eliminó el contrato agropecuario que buscaba formalizar a millones de campesinos. Lo más seguro es que la sigan trasquilando en el Senado. Si los ricos no lloran, sus bolsillos se vacían. ¿Y los campesinos? ¡Pues que se sacrifiquen por la Patria y al destajo!</p>



<p>Lo que son las cosas: la congresista Jennifer Pedraza, del partido Dignidad, creado por usted, se opuso al contrato a término fijo para los trabajadores del sector rural. &nbsp;¿Dónde quedarían enterradas las ganas de hacer la “Revolución Agraria” de la que tanto hablaba el MOIR? Para quien se gana 48 paquetes al mes, un salario mínimo con prestaciones sociales es un hecho&nbsp;indignante; esa es la Derecha que, sin gobernar, decide desde una curul quién puede comer más y quién comer menos.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-3b8b73eab2b09a62714ae93529b3dc81"><strong>9. “No ha habido en Colombia un presidente con una mayor capacidad de manipulación mediática que la suya”</strong>.</p>



<p>Me asombra que se asombre. La manipulación es inherente a la política. Nadie llega al poder con camándula en mano. Lo sabía Maquiavelo hace 500 años, que les enseñó a los políticos que las personas deben aprender a no ser buenas. Vea estas frases que encontré en <em><strong>Las 48 leyes del poder</strong></em>, libro de cabecera del expresidente Uribe, según dijo una vez Paola Ochoa:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0df8fe6b06ad97baf29c5f1793772067"><strong><em>“El engaño es un desarrollado arte de la civilización y una de las armas más poderosas en el juego del poder” (…) El poder es, en esencia, amoral</em>”</strong>: Del libro <em>Las 48 leyes del poder</em>. </p>



<p>Mi cabeza explotó. Razón de más para que los ciudadanos aprendamos a no fiarnos de los políticos. De ninguno, doctor.</p>



<p>No existe un cielo para ustedes y, por lo mismo tanto, tampoco creo que les importe ganárselo aquí en la Tierra. Lo que sí sé es que su antagonismo le hace más daño a la Izquierda que al propio presidente. Se lleva por delante mucho de aquello en lo que supuestamente cree. </p>



<p>Ya para soltarlo, si me lo concede, sólo tengo una pregunta: ¿Por qué odia tanto a Petro, doctor Jorge Enrique Robledo Castillo? Cuente con este espacio para su respuesta.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Mi correo es: <a href="mailto:alexvelasquezcolombia@gmail.com">alexvelasquezcolombia@gmail.com</a></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Mi cuenta en X: <a href="https://twitter.com/alexanvelasquez?t=R02Q0yacqM4kgEGWS3ZkEw&amp;s=03">@alexanvelasquez</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106795</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Oct 2024 12:49:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/19163305/Z-PORTADA-ROBLEDO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Dr. Robledo: ¿Por qué odia tanto a Petro?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Usted qué quiere ser cuando viej@?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/usted-que-quiere-ser-cuando-viej/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tanto correr en esta vida para volvernos arrugados. Sin fuente de la eterna juventud a la vista, nos toca abonar el terreno para una vejez lo mejor posible.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Fotografía: Alexander Velásquez. </p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-dd73789eb4c1902d445c2e4bc9bf058f">&#8220;<strong><em>A finales de sus sesentas, le pregunté qué pensaba de noche, después de apagar la luz: ´Pienso que esto ya casi se termina´. Luego agregó con una sonrisa: ´Pero aún hay tiempo. Todavía no hay que preocuparse demasiado´”.</em></strong> (Rodrigo García sobre su padre Gabriel García Márquez en el libro “Gabo y Mercedes una despedida”.</p>



<p>¿Estamos preparados, psicológicamente, para cuando nos digan viejos?</p>



<p>La vejez es una hoja de papel arrugada&#8230; pero hasta en el papel más arrugado queda espacio para seguir escribiendo.&nbsp; Es la vida que se te va pero no se te ha ido todavía. La diferencia está en lo que queremos ser y hacer en el entretanto.</p>



<p>No creo que exista un solo ser humano que, de manera consciente, anhele llegar a viejo. La vejez nos espanta, nos suena a ruinas y soledad, así el diccionario haya inventado un término para disfrazarla con amabilidad: <em>Vejentud</em>. De arrugas para adentro la realidad es otra: vejestorio, porque, no nos mintamos, este mundo trata a los ancianos como muebles vetustos e inútiles.</p>



<p>Vemos a nuestros viejos soportar terribles padecimientos, y pocos han tenido la suerte de encontrar la muerte serena en un plácido sueño, sin presenciar dramas, ni melodramas. Habrá incluso quien quiera morirse en su ley: el cantante, cantando; el lector, leyendo; el escritor, escribiendo, el marinero cruzando los siete mares… Morir de puro cansancio y nada más.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-dc0a4c58f9d3f7d04392a37ca5e6ed34"><blockquote><p><strong><em>&nbsp;“A medida que la muerte se le acercaba se volvía más sereno, más paciente y amable, pero también más distante, como si poco a poco se encerrara en sí mismo buscando un islote de felicidad&nbsp; en el fondo de su corazón”:</em></strong> Irene Némirovsky sobre el escritor Anton Chéjov en el libro “La vida de Chéjov”.</p></blockquote></figure>



<p>De niños nos preguntaban qué queríamos ser de grandes. Y queríamos ser policías, bomberos, médicos o enfermeras; manejar un camión como <em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=l2U_zJNPxh4">B.J. McKay</a></em> o ser como <em>McGiver</em>, al que nada le quedaba grande…&nbsp; ¿Cuántos querían ser <em>Robín Hood</em> para quitarles a los ricos y dárselos a los pobres? Jugamos al papá y a la mamá, porque queríamos ser esposos o esposas y traer muchachitos al mundo. Un planeta sobrepoblado demuestra que ese ideal, para bien y para mal, ha sido de los más fáciles de cumplir. Pero la gente de ahora ya no quiere llenarse de <em>chinos</em>.</p>



<p>¿Qué hay del resto de cosas que soñábamos despiertos? A finales de 2019, un grupo de ex compañeros de colegio nos reunimos para celebrar los primeros 30 años de la promoción del 89, y aparte de comprobar que en algunos ya asomaban las primeras canas y en otros las <em>patas de gallina</em>, pudimos constatar que muchos sueños quedaron en veremos, quizás aplazados para la siguiente vida.</p>



<p>Muchos crecieron con el dolor de no haber conseguido ser eso que soñaron. Casi nadie, y casi nunca, estamos preparados para la frustración, del mismo modo que no nos preparamos para la vejez, si no que llega de sopetón, habiendo dado señales, físicas e incluso mentales, pero nos hacemos los locos. Al mundo le sobran amargura y gente amargada a causa de sus fracasos. ¿Podemos remediarlo antes de tocar tierra firme en la ancianidad? Yo digo que sí.</p>



<p>Para quienes cabalgamos sobre eso que llaman la mediana edad, aquella &nbsp;que ocurre entre los 40 y los 60 años, la pregunta es clara: ¿Qué queremos ser cuando viejos? Porque hacía allá nos dirigimos inexorablemente, a menos que Dios, el azar o el destino dicten sentencia anticipada. &nbsp;</p>



<p>Nadie quiere llegar a viejo. Los que amamos la vida, ansiamos retrasar la partida y vivir cien años.</p>



<p><em>“Las especies que sobreviven no son las más fuertes, ni las más inteligentes, sino las que son más adaptables al cambio&#8221;.</em> Eso lo dijo Charles Darwin. ¿Qué tal si aplicamos ese principio cuando llegue la hora de afrontar el último tramo de la vida?</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f943a1689f5cf8803d065fd77eefdb1e"><blockquote><p><strong><em>“… dijo que esperaba envejecer en el puerto andaluz de Cádiz. Se veía a si mismo a los ochenta con una barba blanca, apoyado en un bastón, enormemente popular y amado por la gente de Cádiz… un Walt Whitman español”.</em></strong> (Leslie Stainton sobre el poeta y dramaturgo Federico García Lorca en el libro “Lorca, sueño de vida”. Pero los fascistas lo mataron antes de cumplir los 40 años. &nbsp;</p></blockquote></figure>



<p>Pocos, poquísimos, tendrán la dicha de vivir 107 años como Varî Vãti Marubo, la mujer más longeva de la selva amazónica, aunque hay quienes dicen que tiene más de 120 años, como lo cuenta un fascinante reportaje de <em><a href="https://www.nytimes.com/es/2024/07/24/espanol/persona-mas-anciana-selva-amazonica.html?campaign_id=42&amp;emc=edit_bn_20240818&amp;instance_id=131934&amp;nl=el-times&amp;regi_id=192692173&amp;segment_id=175461&amp;te=1&amp;user_id=7e6b73118bff5515037ec9eb882a040e">The New York Times</a></em>. &nbsp;<em>“Me gusta estar en el bosque, en una atmósfera de paz y armonía. (…) Despertar con la brisa del amanecer, capturar el delicioso pescado. Todo eso me hace sentir viva. (…) El bosque es el que nos cuida. Los espíritus del bosque. No tenemos por qué preocuparnos”.</em></p>



<p>Pero no queremos llegar a <em>cuchitos</em> con el casete borrado,&nbsp; mucho menos convertidos en carga (¿estorbo?) para los demás, porque tampoco estamos preparados para lidiar con gente <em>chuchumeca</em>, postrada y dependiente. Quienes tienen modos, solucionan la cosa con cuidadores 24 horas o reclusión obligatoria en geriátricos de primera clase. Pero hay familias que lujos así no se pueden dar, y conozco personas que los mejores años de su vida, o al menos lo más productivos, los invierten “envejeciendo” al lado de sus viejos. Es la situación que enfrenta un conocido que a sus cincuenta y pocos años se convirtió en cuidador de su madre con alzhéimer.</p>



<p>De hecho, cifras del DANE demuestran que Colombia es un país que envejece aceleradamente, con un descenso en las tasas de natalidad, lo que significa que a la vuelta de los años habrá más viejos que jóvenes. El mapa es este: en 2015, el 9% de la población colombiana eran personas mayores de 60 años; en 2022 ese porcentaje aumentó al 14,4% y se espera que sea del 19% en 2035. Para ese año yo tendré 64 años. ¿Qué edad tendrá el lector?</p>



<p>Juan Andrés Castro, director del área de Demografía y Población del Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social de la Universidad Externado de Colombia, le explicó al diario <a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-07-08/el-descenso-de-la-poblacion-un-fenomeno-que-coge-impulso-en-colombia.html">El País </a>de España que la población crece por dos vías:<em> “Una biológica, que es la diferencia entre nacimientos y defunciones; si nacen más de los que se mueren, hay crecimiento. Y la migratoria: si llegan más de los que se van, hay crecimiento. ¿Qué ocurre? Que estamos llegando a un punto en el que cada vez nacen menos personas y, si se van más de las que llegan, tendremos crecimientos negativos”.</em></p>



<p>Así, mientras una población avanza hacia la edad de los achaques –esa en que olvidamos tomar la pastilla para la memoria-, otra población tendrá, quiéralo o no, la tarea de cuidadores.</p>



<p>Quisiéramos ser eternamente jóvenes y bellos pero esa dicha –reservada exclusivamente al narcisista Dorian Gray de Oscar Wild en la ficción- &nbsp;ni Amparo Grisales la tendrá. Nos acostamos un día tranquilos y nos levantaremos al siguiente sabiendo que algo murió en nosotros, que los bríos se apagaron, que ya no <em>arriscamos</em>, como decía el abuelo.</p>



<p>¿A qué viene este cuento de la vejez? La inquietud nace de una noticia que por estos días publicó <strong><a href="https://www.elespectador.com/salud/cientificos-descubren-que-las-personas-envejecerian-aceleradamente-en-dos-edades-especificas">El Espectador</a>:</strong> <em>“Científicos sugieren que las personas envejecerían aceleradamente en dos edades específicas”.</em></p>



<p>Esas edades son<em> “</em><em>alrededor de los&nbsp;</em><em>44 años y de nuevo a los 60 años”.&nbsp;</em></p>



<p>Según ese reporte, <em>“estos descubrimientos podrían ayudar a explicar por qué ciertas&nbsp;</em><em>enfermedades cardiovasculares o problemas musculoesqueléticos&nbsp;ocurren en determinadas edades”.</em></p>



<p>El chiste es sabio: si a usted no le duele nada es porque está muerto. Pero si está vivo, y todavía en edad productiva, la pregunta es válida: ¿Qué quiere ser o hacer cuando sea viejo?</p>



<p>Yo sé lo que no quiero. No quiero vivir en la ciudad. Quiero que si me ceden la silla o el turno sea por respeto, no por pesar. La lástima es otra forma de humillación. &nbsp;</p>



<p>Quiero entregarme a la vida apacible del campo: criar gallinas, sembrar arándanos y recoger huevos, mientras escribo cuentos y novelas. Recibir&nbsp;la visita de mis nietos los fines de semana y conversar con mis hijos -y con mis libros- en un café de pueblo o en una hamaca, desde donde puede observar mi infancia con arrobo,&nbsp;la única edad donde todos fuimos casi felices. Hubiese querido nacer campesino. </p>



<p>Quiero seguir leyendo en la silla mecedora antes y después de la siesta. No quiero el ruido de los vendedores ambulantes, pero si el canto de los grillos y los pajaritos. Quiero el ruido de la lluvia sobre el tejado de una casa entre montañas. Como si meditara con los ojos, quiero contemplar el verdor del paisaje con café recién hecho en leña, en vez de observar que la frialdad de los edificios nos convirtió en criaturas inanimadas.&nbsp;</p>



<p>No quisiera leer las noticias para no tener rabias. Empecé a vivir desde que apagué la radio y la televisión. </p>



<p>Quiero vivir de una pensión pero no quiero estar parado en una esquina viendo la vida correr sin mi, si es que antes  la gentrificación no nos expulsa. No quiero ser como esas personas jubiladas que no saben nada distinto que trabajar y siguen trabajando, sin encontrar placer en la edad de retiro. ¿A qué hora nos dejamos arrebatar las pasiones? Es menester recuperar aquello que perdimos por la obligación de ir tras un sueldo.</p>



<p>Hay gente, sin embargo, que tendrá que trabajar toda su vida, llueva, truene o relampaguee, pues no gozarán de una pensión, lo que es cruel con nuestros ancianos; cada ser humano debería tener derecho a ese último descanso remunerado. Es un alivio saber que desde mayo el gobierno de Gustavo Petro, a través de Prosperidad Social, les está entregando un auxilio de 225 mil pesos (y no $80 mil como antes) a casi 500 mil adultos mayores de 80 años que viven en extrema pobreza. Por algo se empieza.</p>



<p>Quiero ser útil para mí: bucear en mis adentros y poder encontrar el alimento que nutra el espíritu. Porque la vida laboral nos hizo olvidar que teníamos alma, la descuidamos tanto y ahora necesitamos más de ella de lo que ella nos necesita a nosotros. Encontrar el alma es hallar la tranquilidad. El que halló la tranquilidad, encontró la felicidad. No hay que buscar más.</p>



<p>Preparémonos para, de viejos, gozar de las despreocupaciones. Cuide su salud hoy para que la factura le salga barata. Los hábitos saludables del presente pueden ser un seguro de vida mañana. No está de más recordar que el sedentarismo mata. </p>



<p>De viejo quiero explorar los verbos no explorados (ordeñar, cultivar, cocinar…) y ser todo lo que no fui de joven: jardinero o leñador, por ejemplo…. y los sábados ir a leer novelas y cuentos con presos y prisioneras. &nbsp;</p>



<p>Si debo trabajar más por alguna razón, quiero ser librero para seguir leyendo en los ratos libres, y recuperar el arte de la charla. Es un placer conversar con gente como uno que ame leer literatura. </p>



<p>Quiero caminar y que el olor de la ruralidad impregne cada célula. Abrazar árboles, porque al final del día un escritor lo mismo que un lector le deben tanta dicha a los árboles que pueblan el planeta. Huir de la ciudad, antes de que nos mate el smog, para vivir en un lugar con noches estrelladas para no tener que contarlas, mientras nos reímos de lo tontos que fuimos derramando llantos inútiles. ¿O no recuerdan lo ridículos que fuimos ante ciertas decepciones amorosas?&nbsp;</p>



<p>Yo intuyo que en el campo todo es posible, porque en el campo el tiempo no existe, allá el tiempo se detiene. Y si el tiempo no existe, entonces ya no toca matarlo. Eso es lo que yo quiero ser de viejo: un viejo que ya no pelea con el reloj para que no marque las horas, porque a quien no tiene prisas hasta los&nbsp;recuerdos le alimentan.</p>



<p>Veremos en un par de años si las palabras tuvieron poder.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bb2903befb93f06f72eebfd0e0bdde0"><strong>Nota: Este autor no utiliza inteligencia artificial (IA) Modestamente, quiero decir que con la mía me basta. Todavía me considero un humano que escribe para humanos. Ejerzo mi derecho a pensar y por lo tanto me niego a dejar que mi cerebro sea remplazado por una máquina. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104646</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Aug 2024 14:45:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Usted qué quiere ser cuando viej@?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Carta a mi nieta sobre el Fascismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/carta-a-mi-nieta-sobre-el-fascismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si no sabemos qué es el Fascismo, es posible que cuando aparezca lo único que quede por hacer sea lamentarnos.  (5a y última entrega de la serie Breves lecciones sobre Fascismo). </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-a7c60fa607250427b157ab55c2853dc6"><strong>“—Aquí el único que tiene derecho a prohibir algo es el gobierno —dijo—. Estamos en una democracia”. “</strong>La mala hora”, novela de Gabriel García Márquez.</p>



<p>Mi nieta adorada: Al escribir esta carta tienes apenas&nbsp;3 añitos, guardo la ilusión de que la leas en el año 2039 al cumplir los 18, cuando ya estarás en edad de votar.</p>



<p>Todo lo que sé de la vida, que es más bien poco, lo aprendí leyendo. En mi biblioteca están mis libros que son también tus libros. Algunos están subrayados o llenos de anotaciones, disculpa mi manía. Los escritores y los intelectuales son la conciencia crítica del mundo. Valora a esas personas siempre. Los déspotas no gustan de ellos y han hecho las cosas más horribles para quitarlos del camino.</p>



<p>Por ejemplo, al poeta Federico García Lorca lo fusiló el franquismo por ser homosexual y por oponerse al régimen del dictador Francisco Franco, que era militar. La Guardia Civil desapareció el cuerpo del escritor.</p>



<p>”La Guerra Civil española duró cerca de tres años, de julio de 1936 a fines de marz<em>o de 1939, llevándose más de 500.000 vidas, 130.000 de ellas por ejecuciones”,</em> dice Leslie Staiton, autora de la biografía <em>“Lorca, sueño de vida”.</em></p>



<p>Otro escritor, Antonio Tabucchi, entendió los peligros de los regímenes totalitarios y lo escribió en una novela: <em>“Sostiene Pereira”</em>. La historia sucede en la Lisboa de 1938 cuando mandaba el dictador António de Oliveira Salazar en Portugal.</p>



<p>Pereira es un periodista viudo, enfermo del corazón y apasionado por la literatura, inspirado en un reportero de carne y hueso al que obligaron a exiliarse. <em>“… había conseguido hacerle una buena jugarreta a la dictadura salazarista publicando en un periódico portugués un feroz artículo contra el régimen”, </em>contó Tabucchi.</p>



<p>En 1974 Portugal recuperó la democracia y el periodista pudo regresar. Tanto el libro como la película, protagonizada por Marcelo Mastroianni, nos permiten entender los horrores que trae el Fascismo. En este <a href="https://ok.ru/video/5889158351495">enlace </a>puedes ver la peli.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-172b3edf6bfb3d2a2707babcae06777c"><blockquote><p><em>“Dicen que vivimos en una dictadura, respondió el camarero, y que la policía está torturando a la gente. ¿Y tú qué dices, Manuel?, preguntó Pereira. Manuel se rascó la cabeza. ¿Y usted qué dice, señor Pereira?, replicó, usted está en el periodismo y sabe de estas cosas”. <strong>(De la novela “Sostiene Pereira&#8221;, de Antonio Tabucchi).</strong></em></p></blockquote></figure>



<p>Mario Vargas Llosa dijo que la mayor virtud de este relato “<em>es hacer participar al lector de manera inequívoca en aquel secreto proceso que cambia al pasivo y apático Pereira en cuestiones políticas en un ciudadano en ejercicio, que se moviliza con gran audacia en contra de un sistema cuya asfixiante coerción y crueldad se le acaban de revelar, y arriesga en ellos su libertad y, acaso, la vida”.</em></p>



<p>Mi niña, en dichas líneas hay un mensaje en clave para ti. No seas ajena a las cuestiones políticas, porque la cosa política tiene todo que ver con los ciudadanos. No podemos dejar que otros decidan por nosotros.</p>



<p>En Colombia también ha habido gente valiente como Pereira. A dos de las personas que más he admirado las asesinaron por defender la verdad: don Guillermo Cano, el director de <strong><a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/guillermo-cano-y-su-lucha-contra-la-censura-de-p">El Espectador</a></strong>, y el humorista Jaime Garzón. El primero batalló contra la censura gubernamental y después contra los narcos. Uno de esos mafiosos, Pablo Escobar, pagó por su cabeza. A Garzón lo mataron los paramilitares.</p>



<p>A estas alturas ya te habrás dado cuenta que el mundo es un lugar hostil, donde unos pocos le han puesto precio a la vida de otros. Nuestro destino no siempre  depende de nosotros. Otros deciden lo que es bueno y lo que es malo para todos. Te pueden engañar fácilmente para que apoyes sus causas cuando vayas a votar. </p>



<p>Mira lo que escribió Primo Levi:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17ccdaeb35d217954c70cc10bb6c7add"><strong>“Cuanto más dura es la opresión, más difundida está entre los oprimidos la buena disposición para colaborar con el poder”.</strong></p>



<p>Sentí mi alma estrujarse al leer todo lo que vio y vivió Primo Levi en un campo de concentración nazi, donde llevaron a millones de judíos como él para matarlos de hambre y de cansancio en trabajos inhumanos. Luego, por miles, los llevaban a las cámaras de gas, haciéndoles creer que tomarían una ducha caliente. ¡No! Los aniquilaron con venenos letales cuando ya no fueron útiles para la causa de un tipo llamado Adolfo Hitler, que odiaba a los judíos y los consideraba una raza inferior. Cuando leas <em>“La trilogía de Auschwitz”</em>, la historia del escritor italiano que te cuento, comprobarás todo lo horrible que hicieron aquel ser despreciable y sus secuaces. &nbsp;</p>



<p>Mi niña: Naciste en un país donde cada quien camina con su propia verdad debajo del brazo, así que pueden hacerte creer lo que otros quieren que creas. ¡Mucho cuidado! Entre los políticos hay gente malvada con dos caras: dicen una cosa y cuando llegan al poder hacen otra. El Fascismo también se pone máscaras. Se disfrazan, por ejemplo, de<em> neofascistas</em>, populistas, ultraderechistas&#8230; y aunque haya diferencias entre ellos, unos y otros imponen controles a las libertades individuales, violan los derechos de la gente y usan la violencia cuando les da la gana.</p>



<p>Esto dijo el historiador italiano Enzo Traverso en el diario español El País: <em>“Los nuevos fascismos no son los campos de concentración o la violencia del pasado. Las formas de dominación hoy son muy diferentes. Las nuevas tecnologías permiten identificarnos… Hay formas biopolíticas de dominación que no necesitan el uso endémico de la fuerza. El control no necesita un policía en cada esquina; las cámaras nos reconocen, pueden decir lo que hice ayer. Eso es lo que puede significar un totalitarismo ahora, seamos conscientes. Esas formas de dominio están muy desarrolladas”</em>.</p>



<p>Tampoco yo tengo la verdad verdadera. Pero deseo, con todo mi corazón, que puedas crecer como una persona libre, a la cual le respeten sus derechos. Que también tú respetes los derechos ajenos y estés siempre de parte de los más débiles de la sociedad, esas personas que se acuestan sin comer y que no tienen la culpa de haber nacido pobres. Todos los días vemos en la calle personas que la están pasando mal; de lo único que están llenas es de carencias.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-08a23fbd098498e8feac4aaa932b22e3"><blockquote><p><em>&#8220;No nos curaremos nunca de esta guerra (&#8230;) Jamás volveremos a ser gente serena. Mirad lo que han hecho con nuestras casas, Mirad lo que han hecho con nosotros. Jamás volveremos a ser gente tranquila&#8221;: </em><strong>(De &#8220;Las pequeñas virtudes&#8221;, libro de Natalia Ginzbur</strong>g, escritora italiana, testigo del ascenso del fascismo de Benito Mussolini).</p></blockquote></figure>



<p>Hay un dato triste que resume nuestra tragedia nacional, todas nuestras violencias juntas. El conflicto interno colombiano obligó a nueve millones de personas a abandonar su hogar, dicho por la ONU. Otros hicieron de sus vidas nada más que escombros. Imagínate huyendo a mitad de la noche, sin nada, hacía un mundo desconocido donde te despreciarán por forastero y nadie te preguntará qué te pasó o si necesitas algo, porque somos incapaces de ver el espanto que ellos han visto. Se llama desplazamiento forzado y sigue ocurriendo en Colombia mientras escribo estas líneas.</p>



<p>Toma en serio a esas personas que procuran hacer del mundo un lugar más justo para todos. Apoya las reformas sociales que busquen el bienestar común y sobre todo el bienestar de los que se levantan y se acuestan rodeados de miseria. No dejes que la insensibilidad te alcance. En una sociedad insensibilizada por la crueldad, permite que la empatía fluya por tu sangre como río que alberga esperanza para los desposeídos.</p>



<p>El mundo está gobernado por hombres y mujeres con ideologías políticas. Y no todas esas formas de pensar buscan el bien común. Ten especial cuidado con esos políticos charlatanes, son sagaces para ponernos a unos en contra de los otros, mientras ellos se dedican a pescar en las aguas agitadas a ver qué provecho sacan.</p>



<p>Te insisto en que leas. Lee todo lo que puedas mientras puedas leer.</p>



<p>No sé si ya te contaron que naciste en el año de la primera pandemia del siglo XXI. Aquel 19 de noviembre de 2020 llegaste con la lluvia. Los agentes de tránsito me impusieron una multa por estar mal estacionado, esperándote. Aquel comparendo valió la pena porque desde ese día he sido el abuelo más feliz. Esta fue una de nuestras primeras <em>selfies</em> juntos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-103229" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2-768x768.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083532/FASCISMO-MELANIE-2.jpg 1496w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Aquel fue un año difícil porque no podíamos salir de las casas y debíamos proteger el rostro con mascarillas para evitar contagiarnos con un virus que mató a millones de personas, nadie de nuestra familia por fortuna. Tu llegada en ese tiempo de miedo e incertidumbre fue la noticia más maravillosa. Ese año fue especial para mí porque desde entonces he leído más libros de los que jamás había leído. Así conocí a otro gran escritor llamado Stefan Zweig. Un libro suyo me hizo comprender muchas cosas: “<em>El mundo de ayer”. </em>Es otro tesoro que te espera. Necesitamos conocer el pasado para no resbalar dos veces con la misma piedra.</p>



<p>Colombia es una democracia imperfecta y esa imperfección está manchada de sangre. Desde la Conquista española nuestra Historia se ha escrito con la sangre de las víctimas: los indígenas, los campesinos &nbsp;liberales y conservadores de La Violencia, los sindicalistas, los políticos de izquierda que han puesto mayormente los muertos y, últimamente, &nbsp;los líderes sociales y los defensores de derechos humanos. &nbsp;</p>



<p>Una nación no puede llamarse democrática si la muerte campea en ella. ¿Sabes que pienso? El libro más valioso es uno que escribimos todos los colombianos: es nuestra Constitución Política. En ella están consignados nuestros derechos y nuestras obligaciones. Debería ser nuestro libro de cabecera. Tómalo, léelo y pregunta lo que no entiendas. &nbsp;</p>



<p>Cuando me vaya de este mundo, me iré feliz de haberte conocido, de haber comido helado juntos y de haberte llevado en brazos cuando me decías con esos ojitos coquetos: —<em>“abuelito, me alzas, no quiero caminar</em>”. Cuando observes mi biblioteca, piensa que allí, en esos libros, estuve yo, feliz, una buena parte de mi vida. También quiero que seas feliz.</p>



<p>Recibe un beso de tu abuelito, que te amará más allá de siempre. &nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103196</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Jul 2024 13:35:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/07/16083420/FASCISMO-MELANIE-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Carta a mi nieta sobre el Fascismo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DE EXILIOS Y DESTINOS INESPERADOS: MIGUEL PIZARRO, UNA SEMBLANZA DIPLOMÁTICA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/exilios-destinos-inesperados-miguel-pizarro-una-semblanza-diplomatica/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Flecha sin blanco Volando voy sin tino, Volar será mi blanco, Mi destino. Eterno en el instante del camino Saeta de Zenón, Quieta en el aire. Sin herir ni caer Sin dar en otra parte” Miguel Pizarro (1939) El exilio ensancha el alma de sus víctimas. Como en el poema del ruso Ossip Mandelstam sobre [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p class="s3">“Flecha sin blanco</p>
</blockquote>
<p class="s3">Volando voy sin tino,</p>
<p class="s3">Volar será mi blanco,</p>
<p class="s3">Mi destino.</p>
<p class="s3">Eterno en el instante del camino</p>
<p class="s3">Saeta de Zenón,</p>
<p class="s3">Quieta en el aire.</p>
<p class="s3">Sin herir ni caer</p>
<p class="s3">Sin dar en otra parte”</p>
<p class="s3">Miguel Pizarro (1939)</p>
<p class="s3">El exilio ensancha el alma de sus víctimas. Como en el poema del ruso Ossip Mandelstam sobre Ulises, el exiliado está pleno de tiempo y de espacio, en él florece en poco tiempo la civilización de su desesperanza y un nuevo lenguaje se forma para comunicar su vida en la tierra en la que concluye su paso por el mundo. Para el exiliado nunca cesa la vibración que siente por su patria, pero su forma de sentirla cambia.</p>
<p class="s3">Lo anterior se traduce perfectamente en la vida de los escritores. Existe una estrecha relación entre exilio y creatividad. Los ejemplos sobran, pero el lector advertido sabrá de su efecto en la vida de Ovidio, de Dante o de los numerosos españoles que huyeron de los desastres de la Guerra Civil y de la dictadura franquista.</p>
<p class="s3">De España, precisamente, hay una historia menos conocida, que fue preludio a los exilios masivos de los años treinta. Se trata del poeta, periodista y diplomático español Miguel Pizarro Zambrano, miembro olvidado de lo que se conoce como generación del 27 y participante del grupo del <span class="s4">Rinconcillo</span> (en el que estaban Dalí y Buñuel). Pizarro se distanció por once años en Osaka, Japón, hace ya unos cien años. Allí trabajó como el primer profesor español en enseñar su lengua en ese país. Lo hizo en la Universidad de Estudios extranjeros de Osaka, en la cual se guarda memoria de él especialmente por una edición conmemorativa de la revista <span class="s4">Más y menos</span> (マス・イ・メノス), publicación seriada que funcionó desde 1929 hasta 1941, y por la veneración de ciertos profesores japoneses que se consideran sus herederos.</p>
<p class="s3">Pizarro fue también un difusor de la cultura hispánica. Se le atribuye la introducción del flamenco en la sociedad japonesa y el montaje de obras de García Lorca, de quien era amigo personal. Al respecto, existe una intensa y conmovedora correspondencia entre los dos, además de un sentido poema que inicia con las palabras “Miguel Pizarro / flecha sin blanco”, el cual se encuentra en la compilación poética <span class="s4">Canciones</span> (1927), y le dio el epíteto que marcó para siempre su vida.</p>
<p><figure id="attachment_98709" aria-describedby="caption-attachment-98709" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98709" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371-300x225.jpeg" alt="Postal de Miguel Pizarro dirigida a Federico García Lorca. En: María Isabel Elizalde Frez, “Miguel Pizarro Zambrano, poeta y pensador del 27”. Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2014, p. 30." width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371-300x225.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371-150x113.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371-768x576.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371-1024x768.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/03/IMG_8371.jpeg 1125w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98709" class="wp-caption-text">Postal de Miguel Pizarro dirigida a Federico García Lorca. En: María Isabel Elizalde Frez, “Miguel Pizarro Zambrano, poeta y pensador del 27”. Tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid, 2014, p. 30.</figcaption></figure></p>
<p class="s3">Pero la actividad de Pizarro no solo se cerró en lo artístico. Se abrió también a la diplomacia, la cual ejerció, según los testimonios, excelentemente en Japón como agregado cultural, cuando llegó la Segunda República en su País, y la continuó en Rumania y luego en Estados Unidos. La llegada transformadora de este episodio en su país fue un despertar para Pizarro, fue como si su distanciamiento con su patria hubiese terminado; es como si advirtiera que su España también estaba en tierras remotas, pues el sentimiento que emanaba de ello le hablaba en un lenguaje que entendía y compartía.</p>
<p class="s3">Con los méritos ganados en su tiempo en tierra nipona, terminó en Estados Unidos cuando la República estaba en sus años críticos. Desde su actividad diplomática dejó un legado cultural inadvertido, y gracias a su intercesión <span class="s4">El Guernica</span>, la obra de Pablo Picasso, tuvo resguardo en Estados Unidos. Se le debe en gran parte el hecho de que se conserve todavía una de las obras gráficas más importantes de la pintura moderna, y una denuncia directa a la brutalidad de la guerra.</p>
<p class="s3">Para el público colombiano puede haber algo más llamativo sobre esta historia de lo que podría ser un tritagonista de la cultura y diplomacia hispánica del siglo XX. Se trata de lo siguiente: el último recuerdo vivo de Pizarro se encuentra en un municipio del país, en Roldanillo, Valle del Cauca. Se trata de la señora Águeda Pizarro, hija de Miguel y viuda del artista Omar Rayo. Lamentablemente, a las mujeres atrapadas en vorágines culturales, como a la señora Águeda o la escritora mexicana Elena Garro, se les recuerda más por la constelación masculina en la que terminaron inmersas, pero a veces se olvida su luz propia. Este artículo no puede hacer toda la justicia que merece la señora Águeda Pizarro, y lamentablemente la subsume en gran medida a la figura de su padre, pero es digno de destacar su vocación de poetisa, investigadora y de promotora cultural en el Valle del Cauca y en el país. Precisamente, si se sabe algo sobre Miguel Pizarro es gracias a ella, quien es su vocera principal, especialmente por su estudio titulado <span class="s4">Miguel Pizarro, flecha sin blanco</span> (2004).</p>
<p class="s3">En el poema ya referenciado, García Lorca le decía a Pizarro que “El Japón es un barco/ de marinos antipáticos”. Entre esa espesa atmósfera de antipatía, Pizarro fue ágil y capaz de despertar interés en su país y su vida, contar desde el exilio lo que era su patria. Desde el Japón, usó los recursos espirituales y artísticos para hablar de su exilio, en una obra de teatro <span class="s4">n</span><span class="s4">oh</span>, que también es considerada como auto sacramental, llamada <span class="s4">Auto de los </span><span class="s4">despatriados</span>. Desde ese país se hizo diplomático en el recorrido y aprendió tenazmente la labor, sin dejar de pensar en sus conciudadanos y en el espíritu de su nación. La flecha sin blanco, que decía García Lorca, había hecho de su exilio su diana, finalmente había impactado, así fuese en el vacío.</p>
<p class="s3">*Fernando Suárez Sánchez, es Tercer secretario de la Carrera Diplomática e historiador de la Universidad Nacional de Medellín.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98708</guid>
        <pubDate>Wed, 20 Mar 2024 13:57:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[DE EXILIOS Y DESTINOS INESPERADOS: MIGUEL PIZARRO, UNA SEMBLANZA DIPLOMÁTICA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Marguerite Yourcenar (1903-1987) &amp;#8220;El encanto de la pluma francesa&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/marguerite-yourcenar-1903-1987/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.&#8221;</p>
<p>Su madre murió diez días después del parto, dejando a su esposo de 50 años la crianza exclusiva de su pequeña, y por quien sabría velar para atenderla en todos sus cuidados y, sobre todo, procurar que gozara de la mejor educación. Es así como Marguerite no asiste a la escuela para ser instruida en su educación básica por tutores y así también como por su padre, un tipo descontento y trotamundos que había recorrido toda Europa, y que fuera quien le daría a conocer a su hija algunos escritores que supieron iluminarla en su camino literario, como el dramaturgo Jean Racine, o escritores como Flaubert, Rilke y Maeterlinck, además de algunos clásicos como Aristófanes y Virgilio, este último uno de sus favoritos de siempre. El método consistía en leer en voz alta, alternando entre padre e hija, y fue así como se dice que a los 12 años la pequeña ya casi dominaba el latín y dos años más tarde leía con fluidez el griego.</p>
<p>En 1913 su padre adquiere una propiedad en Ostende, y será entre esta casona burguesa y Lille donde Marguerite llevará una infancia tranquila y no exenta de ciertos privilegios. Sin embargo la propiedad de Ostende sería destruida durante la Gran Guerra, por lo que la familia tuvo que huir a Londres, para más tarde regresar a Francia y establecerse en París. Por aquel entonces, y por recomendación de su padre, Marguerite conoce el pensamiento pacifista de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915, y que mucha influencia tendría en el pensamiento antibelicista de la futura gran escritora.</p>
<p>Para 1915 padre e hija viajan por Italia y Suiza, para finalmente establecerse en Montecarlo, luego de que a su padre se le diagnosticara un cáncer que al cabo de los años acabaría con su vida.</p>
<p>En 1919 Marguerite deja de lado su nombre de pila, y empieza a firmar con un anagrama de su apellido que había creado junto a su padre, Crayencour (con ausencia de la letra “C”): Yourcenar.</p>
<p>“Mi oficio me pareció inútil, lo que es casi tan absurdo como creerlo sublime”, diría años más tarde la joven que para 1921 estaría dando a conocer las primeras expresiones de su lírica, en un par de poemarios titulados: <em>El jardín de las quimeras</em> y <em>Los dioses no han muerto</em>, y las cuales no serían incluidas en el corpus de sus obras, publicada muchos años después por la Biblioteca de la Pléiade.</p>
<p>Antes de morir, en 1929, el padre de Marguerite alcanza a leer la primera novela de su hija, <em>Alexis o el tratado del inútil combate</em>, a la cual calificaría como una novela “límpida”, y que también la crítica vería con visto bueno, destacando su estilo profundo y decantado, maduro, austero, y con notorias influencias de escritores como el Premio Nobel de Literatura de 1927, André Gide. La trama de la novela se desarrolla por medio de una extensa carta que un músico escribe a su mujer declarándole su homosexualismo y su voluntad de abandonarla para serle fiel a sus más honestos e inevitables sentires.</p>
<p>Para 1931 su amigo André Fraigneau -con quien mantuvo una estrecha relación durante toda su vida y que Yourcenar hubiera querido escalar a otro plano y a pesar de que ambos fueran homosexuales- sería quien le ayudaría por medio de la editorial Grasset para la publicación de su segunda novela: <em>La nueva Eurídice</em>.</p>
<p>Luego de morir su padre, Yourcenar dividirá la herencia con su hermano, permitiéndose con su parte presupuestar sus gatos para los próximos diez años, y cuya tranquilidad económica le posibilitaron dedicarse con pleno propósito a sus tareas como escritora.</p>
<p>Siguiendo los pasos de viajero que heredó de su padre, Marguerite viaja a Roma y a Nápoles, y fruto de este recorrido publicará dos novelas, ambas en 1934, <em>El denario del sueño</em> y <em>La muerte conduce la trama</em>, y para fines de ese año viajará a la tierra que consideró como su patria espiritual, Grecia, y donde conocerá al intelectual Andreas Embirikos, quien se convertirá en uno de sus mejores aliados y amigos, y cuya amistad comenzaría por recorrer en bote las distintas islas del Peloponeso.</p>
<p>Ardorosa, apasionada, literalmente fogosa, la escritora se vale de algunos relatos y mitos para publicar en 1935 una de sus obras más conocidas: <em>Feux</em> <em>(Fuegos)</em>.</p>
<p>En 1936 se encuentra con la obra poética de Constantino Cavafis, y en compañía de su amigo Constantin Dimaras, deciden en conjunto -y a pesar de las discrepancias de interpretación- traducir la obra del escritor griego a la lengua francesa. Por esa misma época Marguerite tendrá una relación sentimental con Lucy Kyriakos, quien estaba casada y tenía un hijo, y era la prima de la esposa de Dimaras.</p>
<p>Un año más tarde, y dado que la venta de sus libros no le representaba mayores ganancias, Yourcenar traduce al francés la novela <em>Las olas</em>, de la escritora británica Virginia Woolf, con quien se reunirá en su casa de Bloomsbury para ajustar detalles y darle vida a la traducción que sería publicada en 1937.</p>
<p>En 1938 la editorial Grasset vuelve a apostarle a Yourcenar, publicando <em>Los sueños y las suertes</em>, donde al estilo de Rilke, y a modo poético, la autora revivirá sus sueños y manifestaciones oníricas. Ese mismo año La Nouvelle Revue Française (NRF) también hará su apuesta por la escritora y sacará a la luz <em>Cuentos</em> <em>orientales</em>, que es un compilado de historias y leyendas provenientes de Japón, China y otras culturas que sedujeron el interés de la escritora y que estuvieron siempre latentes en cada uno de sus escritos. Y ese mismo año, escrito de una sola tirada, <em>Le coup de grâce (El tiro de gracia)</em> fue también publicado por la NRF, y considerada por muchos como una auténtica obra maestra. El relato cuenta la situación bélica que se vivió en la zona de los Balcanes entre los rojos y blancos luego de la Revolución Rusa, y en donde tres personajes tendrán que relacionarse y amarse a partir de sus diferencias étnicas e ideológicas.</p>
<p>En 1939, antes de escapar del conflicto mundial que recién comenzaba, tradujo algunas obras de Yukio Mishima, y así también <em>Lo que Maisie sabía</em>, de Henry James. Sería su amiga Grace Frick quien le ayudaría a establecerse en New York, e incluso le consiguió un trabajo como profesora de Literatura comparada. Junto a Grace, Marguerite viviría una historia de amor que se prolongaría por cuarenta años, hasta la muerte de Frick. Un tiempo después la pareja se mudará a Hartford (Connecticut). “El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida.”</p>
<p>Para 1943, habiendo gastado ya su herencia, comienza a dictar clases de francés e italiano en el College Sarah Lawrence, un instituto femenino de corte elitista, y en donde estará durante los próximos años, a excepción de ese año de 1950 en el que se permitió hacer una pausa para encarar la redacción de una de sus novelas más célebres y ambiciosas: <em>Mémoires d&#8217; Hadrien (Memorias de Adriano).</em></p>
<p>En 1951, en París, se dio a conocer la novela histórica para la cual la autora se habría sabido documentar con minucia y en la que estuvo consultando e investigando durante más de una década. Esta novela podría destacarse como una de las pioneras en el género de la novela histórica. Trata la historia de uno de los más venerados emperadores de la antigua Roma, narrado en un tono poético, a través de una extensa carta que el gobernante le escribe a su nieto adoptivo y futuro sucesor, el reconocido Marco Aurelio. El emperador le contará a Marco Aurelio sus aventuras pasadas, sus triunfos y derrotas, y así también como sus filosofías de vida y su amor por Antínoo.</p>
<p>La novela sería un éxito rotundo. Julio Cortázar se encargaría de traducirla al español, y así también otros idiomas gozarían del talento de una escritora que ya era reconocida en medio mundo, razón por la cual Marguerite decide regresar a Francia.</p>
<p>“Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizás a ninguna.” Desde 1947, año en el que le fue concedida la nacionalidad estadounidense, la escritora se había establecido junto a Grace en Mount Desert Island, en la costa de Maine, donde adquirieron una casona a la que bautizaron: <em>Petite Plaisance</em>. “Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.” Pero después de doce años regresarán a Europa, donde recorrerán varios países dictando conferencias y charlas. Viajan por Italia, Suiza, Holanda y territorios escandinavos. Visitan Leningrado, Lisboa, pasan la Semana Santa en Sevilla y también visitan Granada, donde Yourcenar dejará sobre el supuesto lugar donde fue ejecutado Federico García Lorca una carta dirigida a la hermana del poeta, como un gesto que honraba al escritor español.</p>
<p>Teniendo como personaje principal al médico, filósofo y alquimista Zenón, la novela <em>Opus</em> <em>nigrum</em> <em>(La obra en negro)</em> verá la luz en el año de 1965, y tres años después será galardonada con el Premio Femina. En el marco de la Europa del siglo XVI, la escritora logra recrear con majestuosidad ese momento transicional entre la Edad Media y el Renacimiento, y esto a través de un personaje ávido de conocimientos, un sabio con la “rabia del saber”, y quien tendrá que padecer los prejuicios y dogmas religiosos que deniegan de sus descubrimientos científicos.</p>
<p>Durante los años setenta la pareja regresó a <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde Yourcenar estuvo atenta a los cuidados de su compañera que padecía cáncer de mama, y donde aprovecharía para escribir los dos primeros volúmenes de su trilogía de memorias familiares: <em>El laberinto del mundo: recordatorios</em>, y <em>Los archivos del Norte</em>. En el primero contará sobre su familia por el lado materno y en el segundo abordará la de su padre.</p>
<p>En 1970 se le hace miembro de la Academia de Lenguas de Bélgica, y un año más tarde publicará <em>Teatro</em>, dos volúmenes que recogen sus obras teatrales.</p>
<p>Comprometida con el cuidado del medio ambiente y la protección animal -causas que estuvieron siempre presentes en sus escritos y que resultaban innovadores para la época-, en 1978 Yourcenar apoya públicamente la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.</p>
<p>En 1979 su amada Grace pierde la batalla contra el cáncer. “Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte.”</p>
<p>En 1980 es condecorada con el prestigioso Premio Erasmus, y ese mismo año, consagrada como una de las plumas más prominentes y respetadas, Marguerite Yourcenar se convierte en la primera mujer que es elegida como miembro de la Academia de la Lengua francesa, y quienes son reconocidos como “los inmortales”. “Los escritores mienten, aun los más sinceros&#8230; Los libros divagan y mienten, igual que los hombres.” Cierra ese año con la publicación de varias entrevistas que fue concediendo y que recopiló bajo el título: <em>Con los ojos abiertos: conversaciones con Marguerite Yourcenar</em>, y en donde nos mostrará algunas facetas de su personalidad y revelará parte de su pensamiento que hasta ese momento se tenía reservado.</p>
<p>En adelante la consumada viajera se dedicará de nuevo a recorrer mundo, y acompañada de un fotógrafo estará de visita por Marruecos, Egipto, India, Japón, experiencias que condensó también a través de las letras en dos libros que serían publicados póstumamente: <em>Peregrina y extranjera </em>y<em> Una vuelta por mi cárcel.</em></p>
<p>Hizo amistades con los más célebres escritores y artistas de la época, destacándose la amistad que tuvo hacia el final de su vida con el presidente francés, el reconocido devorador de libros François Mitterrand.</p>
<p>Por si le faltaran condecoraciones y reconocimientos, y mereciendo cada uno de ellos, en 1986 es galardonada con la Legión de Honor francesa. “A menudo he pensado con tristeza que un alma verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.” Ese mismo año tiene el gusto de conocer en Ginebra a Jorge Luis Borges, y a solo seis días de la muerte del autor de <em>Ficciones</em>, Yourcenar le preguntó: “Borges, ¿cuándo saldrás del laberinto?” A lo que Borges respondió: “Cuando hayan salido todos.” Ese mismo año Marguerite dictará en la Universidad de Harvard una serie de conferencias sobre el recién fallecido escritor argentino.</p>
<p>En 1981 consigue finalizar sus memorias con la publicación del libro titulado <em>Mishima o la visión del vacío</em>. “He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada.”</p>
<p>Poco antes de morir, en 1987, en su penúltima conferencia, Yourcenar recalcó en su discurso la importancia de que el ser humano atienda al trato indiscriminado que se le ha venido dando al planeta y a los recursos naturales.</p>
<p>“Soledad&#8230; yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman&#8230; Moriré como ellos mueren.” Y así fue: sucedió el 17 de diciembre de 1987 en el hospital Bar Harbor, debido un ataque al corazón, cerca a su casona de <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde pasaría una buena parte de su vida acompañada de su infaltable Grace, junto a la cual sería enterrada en aquella isla donde prosperó su amor, y sus restos reposan juntos en una modesta tumba en el Brookside Cemetery de Somesville. Su casa es hoy un museo en el que los visitantes pueden apreciar pertenencias y escritos de la reconocida y laureada escritora francesa. “¡Qué insípido hubiera sido ser feliz! Toda felicidad es inocencia&#8230;”</p>
<p>Dejó sus escritos a la Harvard University Cambridge, y así también en Houghton Library se conserva gran parte de su correspondencia, fotografías y manuscritos que pueden ser libremente consultados, a excepción de algunos documentos que solo serán revelados en el año de 2057. También en Bruselas el Centre International Documentation Marguerite Yourcenar (CIDMY) recoge buena parte del material de la autora y ofrece actividades para dar a conocer su vida y obra. “Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89129" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/255.-MARGUERITE-YOURCENAR-300x213.jpg" alt="MARGUERITE YOURCENAR" width="300" height="213" /></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89128</guid>
        <pubDate>Fri, 22 Dec 2023 08:40:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Marguerite Yourcenar (1903-1987) &#8220;El encanto de la pluma francesa&#8221;]]></media:description>
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        <title>Las Sinsombrero</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/las-sinsombrero/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los sombreros de las mujeres estorbaban a cualquiera en el cine o en el teatro, y por simple sentido común también cualquiera le pediría a su dueña se abstuviera de utilizarlo durante la película o la representación teatral. Sin embargo no sería para que un público pudiera apreciar mejor el espectáculo que dos damas se [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Los sombreros de las mujeres estorbaban a cualquiera en el cine o en el teatro, y por simple sentido común también cualquiera le pediría a su dueña se abstuviera de utilizarlo durante la película o la representación teatral. Sin embargo no sería para que un público pudiera apreciar mejor el espectáculo que dos damas se retiraron sus sombreros, sino que fue un desafío y un atrevimiento tal vez improvisado de dos irreverentes, un acto sin calcular, y cuyos efectos históricos no podrían imaginar en su momento.</p>
<p>El gesto de que una mujer se despojara de su sombrero mientras paseaba por las calles madrileñas, y en plena dictadura de Primo Rivera, era un desacato a la moral pública, un acto de oprobio, y para muchos conservadores una provocación que iba más allá, siendo lo propio de transgresores, homosexuales y disidentes políticos.</p>
<p>Era la década de los años veinte del siglo veinte y andaban de paseo por la Puerta del Sol la ilustre Maruja Mallo, acompañada de Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca, cuando a Maruja y así no más y sin un motivo concreto, le dio por sacarse el sombrero: “Para descongestionar las ideas”, aclararía tiempo después con cierta sorna, y resultó que tratándose de tan controvertidos personajes muchos transeúntes comenzaron a abuchearlos, y hasta llegar a atacarlos lanzándoles piedras. “Nos apedrearon llamándonos de todo”, comentó Mallo luego de regresar de su exilio, la misma Mallo que consiguió ingresar al monasterio de Santo Domingo de Silos e incluso visitar el cenobio disfrazándose de hombre, ya que a las mujeres se les tenía prohibida la entrada.</p>
<p>Y así como Maruja Mallo fueron muchas otras las mujeres españolas que la historia ha querido reconocer por sus aportes al arte, y que habrían nacido entre los años de 1898 y 1914. El nombre de “Las Sinsombrero” es un calificativo que se les dio recientemente a través de un documental exhibido durante el Festival de Cine de Málaga en el 2015, y que da cuenta de las figuras que conformarían este insospechado movimiento. El material informativo recoge testimonios y entrevistas de amigos y familiares, además de algunos trabajos académicos y universitarios de quienes han pretendido rescatar la memoria de estas mujeres y divulgar sus obras y vidas.</p>
<p>La capital española sería el epicentro que congregaría a la mayor parte de estas destacadas intelectuales y artistas, allí estudiaron y allí compartieron con los círculos culturales las distintas corrientes del pensamiento vanguardista europeo, herederas del impulso de las mujeres de la Generación del 14, y que en su momento coincidieron con el movimiento de la Generación de 27. “Las Sinsombrero” atravesaron tres momentos cruciales en la historia española de comienzos de siglo, y hasta casi entrada la década de los cuarenta: la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República y la Guerra Civil.</p>
<p>España estaba sumida en una profunda crisis económica y política luego de haber perdido las últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y es en este contexto donde surgirán los primeros intereses por darle un cambio al rol que la mujer había venido desempeñando desde siempre en una historia marcada principalmente por el dominio de los hombres.</p>
<p>La Segunda República quiso incorporar a estas escritoras, pintoras y filósofas ilustres en el campo intelectual, artístico, político y económico, permitiendo que comenzaran a congregarse y a conformar los primeros movimientos feministas que abogaban por la igualdad de derechos para ambos sexos.</p>
<p>Sin embargo llegaría la Guerra Civil y con esta la cierta revolución femenina, cuando las mujeres se empeñaron en no dejarse doblegar por las políticas, y antes bien se mostraron desafiantes a la hora de impulsar toda suerte de proyectos e iniciativas que defendieran sus derechos de ser partícipes de la vida pública, del acceso a la educación superior, y especialmente del sufragio femenino. El terreno que la mujer había ganado respecto a su independencia, su formación y conciencia y sus oportunidades, sería opacado entonces por aquellos años de guerra.</p>
<p>Gracias a la labor y el esfuerzo de “Las Sinsombrero”, la mujer cobró fuerza denominándose a la par que el hombre respecto a la identidad de su producto artístico, por lo cual empezamos a escuchar las palabras “autora”, “escritora”, “pintora” o “fotógrafa”. La mujer ya no sería más una representación icónica, una presencia corpórea, el objeto sexual. Otra definición de feminidad vendría cuando las mujeres dejaron de asumir una actitud pasiva y pasaron a formar parte de la propuesta, para ser relevantes en la transformación cultural.</p>
<p>“Las Sinsombrero” conseguirían que la figura femenina de la musa pudiera ser derrocada por la mujer, siendo ahora su propia musa porque ha desistido de vivir como inspiración para los hombres. Es así como muchas de ellas compartieron de tú a tú con los principales intelectuales de la época, haciéndolas sentir bienvenidas en sus charlas y tertulias, y sin embargo desacreditándolas a la hora de mencionarlas en sus obras.</p>
<p>Ninguneadas, las mujeres buscarán su sitio en los lugares que antes les tenían vedados, y las representaciones femeninas en el arte se permitirán aparecer en posturas desafiantes, fumando, posando con actitud de intelectual o mujer fatal, pero de cualquier forma identificada con la mujer moderna.</p>
<p>Es así como en el arte la representación de la mujer cambió, y en adelante se verán presencias femeninas heroicas y valientes, personajes literarios de mujeres libres, independientes y dueñas de su propio destino, y así mismo en las obras de arte se destacará la figura de la mujer ya no como un personaje secundario sino como la protagonista principal de la obra.</p>
<p>Unidas por una misma causa, un factor importante que impulsó estos movimientos serían los espacios de reunión. Varios fueron los lugares destinados para que las mujeres se convocaran a compartir experiencias, conocimientos, y así mismo dar a conocer sus poesías y pinturas y toda clase de composiciones artísticas. Clubes, liceos, y escuelas femeninas que se abrieron para que las mujeres se relacionaran y apoyaran unas a otras, y para que dejaran de sentirse relegadas sin un sitio donde pudieran explayar con comodidad sus talentos y posibilidades.</p>
<p>Interesadas en desafiar a su tiempo y el entorno machista en el que supieron combatir, estas mujeres serían quienes provocarían grandes cambios culturales y artísticos, y que serían necesarios para darle a la mujer su justo lugar dentro del contexto social.</p>
<p>La historia de la mayoría de ellas se resume en el exilio, la censura y el silenciamiento, la prisión o la muerte. <strong>Injuriadas, atropelladas, tildadas de sucias, insultadas con toda clase de agravios e improperios, “Las Sinsombrero” le hicieron frente a toda una época de tradiciones arraigadas en el patriarcado y el machismo, sirviendo como un despertar para las generaciones de mujeres venideras.</strong></p>
<p>Se cuentan entre las mujeres que tuvieron ese enorme peso en la vanguardia artística de principios del siglo XX nombres como Rosario de Velasco, Marga Gil Roësset, María Zambrano, María Teresa León, Josefina de la Torre, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcín, Delhy Tejero, Concha Méndez, Ángeles Santos, Concha de Albornoz y Luisa Carnés.</p>
<p>Después de casi un siglo podemos seguirles la pista a través de sus pinturas, libros y artículos, esculturas y en todas las obras que nos legaron, y que hoy España ha querido rescatar para sacarlas del anonimato y saber preservarlas ante el inclemente olvido, porque, como diría la directora del documental que sacó a la luz la historia de estas tantas mujeres: “Sin ellas, la historia no estaría completa.” Borges recordaría la situación que provocaría este movimiento femenino en un artículo que tituló: <em>Contrarios a la costumbre de usar sombrero.</em></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-90477" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/06/250.-LAS-SINSOMBRERO-300x173.jpg" alt="LAS SINSOMBRERO" width="300" height="173" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=90476</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Nov 2023 09:53:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las Sinsombrero]]></media:description>
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        <title>¿Qué tiene Madrid que encanta? Crónica de viajes 4.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/madrid-encanta-cronica-viajes-4/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Iniciaba el otoño cuando visité por primera vez Madrid, la Calle de Atocha fue lo primero que vi, luego de tomar el metro en el inmenso aeropuerto de Barajas, la estación que para entonces cuatro años antes había sufrido un atentado. Repuesta con seguridad de ello, la ciudad se mostró imponente, con sus amplias [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_95887" aria-describedby="caption-attachment-95887" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95887" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-300x225.jpg" alt="Palacio Real. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-1-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95887" class="wp-caption-text">Palacio Real.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Iniciaba el otoño cuando visité por primera vez Madrid, la Calle de Atocha fue lo primero que vi, luego de tomar el metro en el inmenso aeropuerto de Barajas, la estación que para entonces cuatro años antes había sufrido un atentado. Repuesta con seguridad de ello, la ciudad se mostró imponente, con sus amplias vías, sus esplendorosos parques, sus múltiples plazas y, especialmente, la Gran Vía que nos conecta con la ciudad en una verdad donde Sanchos y Quijotes, Aldonzas y Dulcineas, Curas y Bachilleres, se vierten sobre ella para darle un aire distinto a cualquier ciudad conocida. Corría entonces el año 2008.</p>
<p>Generosa y caprichosa la vida, el año pasado nuevamente visité la ciudad, aunque de paso, el verano le daba otra tonalidad, las personas más libres en su vestimenta, y un maravilloso olor a azahares que se vierte por entre avenidas y callejuelas se convierte en una especie de azimut para encontrar los frescores tan buscados por propios y extraños. Nuevamente la Gran Vía y en Plaza Mayor con mi buen amigo Arturo Prado Lima libamos por la amistad y otras benévolas causas. Por entre callejuelas, las mismas que recorrieron con seguridad Cervantes y Lope de Vega, avanzamos y recreamos con nuestras propias palabras nuestra herencia mestiza.</p>
<p>Este año vuelvo a Madrid en compañía de mi esposa, le comparto a ella todas esas viejas gratas experiencias y la copo de expectativas; la lluvia que nos recibe es un aliciente para un verano que se presiente muy fuerte. El metro o el bus prestan un maravilloso servicio, de tal manera que lo primero que buscamos es el centro, al divisar la Catedral de la Almudena, frente al Palacio Real, descendemos y nos encontramos con los bellos jardines del palacio, lugar destinado para actos oficiales de la rancia y caduca corona española, parece que recibirán a algún presidente o ministro, ya que los caballos se encuentran hermosamente ensillados y los militares lucen sus mejores galas. Poco nos importa la verdad, de tal manera que nos dirigimos a la Plaza de Oriente, donde reposan silentes estatuas de reyes y reinas que parecieran meditar sus glorias y sus derrotas.</p>
<p>Imposible no volver a Plaza España, lugar donde se unen la Gran Vía con la Calle de la Princesa, ahí los olivos del parque permiten la sombra para contemplar a Cervantes, libro en mano, y al pie las estatuas de Don Quijote y Sancho sobre sus jumentos, a un lado Dulcinea y Aldonza, dos mujeres distintas y una sola locura de amor del personaje manchego. Y es que Madrid, como gran parte de Castilla no podrían ser sin el Quijote, ahí parecieran vivenciarse sus imaginativas aventuras, vertidas en recuerdos de todo tipo, desde costosas esculturas hasta dulces que recuerda a la inmortal obra cervantina.</p>
<p>Felipe II preside la Plaza Mayor, alma y nervio de la ciudad, el lugar que sirviera para actos de fe, para venta de todo tipo de mercancías y hasta de conciencias, ahí las viejas construcciones que la rodean sostienen cinco siglos de historia, las huellas de los incendios y de las pretendidas tomas se han borrado, y un enmarcado cielo azul muestra la soberbia en su construcción. Rodeada de todo tipo de comercio de suvenires y de restaurantes, es el lugar perfecto para sentarse y tomar un vino o una caña, degustar una cazuela e imaginar el avance de una ciudad moderna que rompe la estructura de la plaza en la que está enmarcada.</p>
<p><figure id="attachment_95888" aria-describedby="caption-attachment-95888" style="width: 225px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95888" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-225x300.jpg" alt="Monumento a Cervantes. " width="225" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-225x300.jpg 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-113x150.jpg 113w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3-768x1024.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px" /><figcaption id="caption-attachment-95888" class="wp-caption-text">Monumento a Cervantes.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por la calle de Alcalá se encuentra el Oso y el Madroño, monumento que recuerda la heráldica de la ciudad, es el oriente de la famosa Puerta del Sol, lugar donde arranca el kilómetro cero de las vías españolas; siempre en movimiento, hermosos cafés enmarcan esta tradicional plaza donde se yergue la Casa de Correos, el edificio más antiguo de la zona. Siguiendo la misma calle, topamos con la Puerta de Alcalá, “viendo pasar el tiempo”, lástima grande no poder contemplarla en toda su majestad, ya que está en remodelación y lo que se mira es una grúa y una tela que protege más a la misma puerta que a los curiosos impertinentes que se lanzan para tomarse una foto.</p>
<p>Las fuentes de Cibeles y de Neptuno anuncian nuestra cercanía al Paseo del Retiro, en donde el monumento a Alfonso XII se convierte en lugar de llegada, no sin antes apreciar los múltiples elementos que lo componen, como la estatua del Ángel Caído, la Fuente de la Alcachofa o el Palacio de Cristal, todo esto alrededor del Estanque Grande del Buen Retiro, que se convierte en todo un oasis en medio del verano que cada día se siente más fuerte. Los visitantes y turistas, los enamorados de un día o de toda la vida, pareciera que se citan en este lugar, en donde las tonadas musicales de un joven guitarrista encierran el entorno para volverlo realmente mágico, máxime cuando entra la tarde y todo color pareciera cobrar toda su fuerza antes de perderse en la noche.</p>
<p>Reina Sofia es el museo que desde 1992 resguarda la colección de arte moderno más importante de España, ahí Picasso, Dalí, Miró, Gris, parecieran haber vencido todas las diferencias y se unen en las salas de lo que otrora fuera el Hospital General de Madrid, lugar donde se exhibe el Guernica, obra que resume gran parte del dolor sufrido por el país durante la Guerra Civil.</p>
<p>El museo Nacional del Prado resguarda una de las colecciones más importantes del arte Europeo, ahí Velásquez, El Greco, Goya junto a Rubens, El Bosco, Durero o Tintoretto, entre muchos otros más, permiten apreciar las maravillosas obras que resaltan por sus colores y sus inmensos tamaños. Las Meninas parecieran hacernos un guiño y nos permiten entrar en el juego del observador observado que plantea su autor; sin embargo, en esta ocasión, se busca afanosamente El Jardín de las Delicias de El Bosco, obra que rompe con los suyos y se adelanta en el tiempo, sorprende encontrar en la misma sala su obra La mesa de los pecados capitales, donde se retrata al mundo en su más humana condición. No se puede tomar fotos en este museo, de tal manera que ante un intento fallido recibo la reprimenda de una feroz gendarme que persigue a los visitantes como un verdadero can cerbero.</p>
<p><figure id="attachment_95889" aria-describedby="caption-attachment-95889" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95889" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-300x225.jpg" alt="Convento de las Trinitarias Descalzas. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-2-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95889" class="wp-caption-text">Convento de las Trinitarias Descalzas.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Imposible no visitar el Barrio de las Letras, cada rincón guarda su historia: ahí vivieron Cervantes, Quevedo, Góngora, Lope de Vega, con seguridad en esas calles entre chismes se perfilaban insultos y se deslizaban envidias de ida y vuelta; Cervantes dio a luz el Quijote en la Imprenta de Juan de la Cuesta y sus restos reposan en el Convento de las Trinitarias, siempre cerrado, creo que hasta Dios desconoce cómo es ese lugar por dentro. Llama la atención en Madrid, pero en este barrio en especial, los monumentos que recuerdan a literatos y artistas, placas que rememoran sus vidas y muertes, bellos azulejos muestran sus figuras o sus obras, es que hay una intención profunda por afianzarse en sus ancestros culturales y artísticos, intención tan perdida en nuestras plazas y calles, donde se sientan juntos la simonía y el desdén por lo propio.</p>
<p>Los churros con chocolate son una delicia que no se puede dejar de probar, sin ser una tradición propia, me siento como un niño ante ese olor que atrae a todos, y no importa chorrearse o embadurnarse, la pilatuna vale la pena. Cerca al lugar donde nos hospedamos con mi esposa, hemos encontrado una pequeña taberna donde venden licores y deliciosas comidas, es nuestro lugar de descanso al llegar y de avituallamiento al salir. En las noches, los habitantes del barrio se concentran en este lugar, donde la música se opaca con el hablar fuerte de los españoles, una de sus características, ahí las risotadas del tabernero y de sus ayudantes completan el festín, y como a viejos conocidos nos atienden y nos dan generosos acompañamientos para nuestras bebidas: las infaltables aceitunas, los deliciosos jamones y los aromáticos quesos, así como el maní y los tomates secos, que hablan de ese ida y vuelta que mal se llamó conquista.</p>
<p>¿Qué tiene Madrid que encanta?, lo dicho y mucho, pero mucho más. Ciudad de parques, plazas y verdores; de fuentes y de maravillosos monumentos; de avenidas y de callejuelas que conducen a su propia esencia; de gente hermosa y de hablar fuerte que entienden perfectamente como se debe tratar al turista.  En la hermosa plaza de Santa Ana, enmarcados por los edificios del hotel Reina Victoria y del Teatro Español, están los monumentos a Pedro Calderón de la Barca, quien en su “Canción a San Isidro”, anota:</p>
<p style="text-align: center">Deje de mi pluma el vuelo,<br />
mi torpe acento el canto,<br />
mi voz aliento tanto;<br />
que aunque alaba a Madrid, Madrid es cielo;<br />
y es bien que a tanto empleo se presuma<br />
suave voz, dulce acento y veloz pluma.</p>
<p><figure id="attachment_95890" aria-describedby="caption-attachment-95890" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-95890" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-300x225.jpg" alt="Monumento a García Lorca, Plaza de Santa Ana. " width="300" height="225" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-300x225.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-150x113.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-768x576.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-1024x768.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-5-1200x900.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-95890" class="wp-caption-text">Monumento a García Lorca, Plaza de Santa Ana.</figcaption></figure></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y a Federico García Lorca con una alondra en la mano, quien escribió en Madrid el poema “La veleta yacente” (1920), un fragmento:</p>
<p style="text-align: center">Húndete bajo el paño</p>
<p style="text-align: center">verdoso de tu lecho,</p>
<p style="text-align: center">que ni la blanca monja,</p>
<p style="text-align: center">ni el perro,</p>
<p style="text-align: center">ni la luna menguante,</p>
<p style="text-align: center">ni el lucero,</p>
<p style="text-align: center">ni el turbio sacristán</p>
<p style="text-align: center">del convento,</p>
<p style="text-align: center">recordarán tus gritos</p>
<p style="text-align: center">del invierno.</p>
<p style="text-align: center">Húndete lentamente,</p>
<p style="text-align: center">que si no, luego,</p>
<p style="text-align: center">te llevarán los hombres</p>
<p style="text-align: center">de los trapos viejos.</p>
<p style="text-align: center">Y ojalá pudiera darte</p>
<p style="text-align: center">por compañero&#8230;</p>
<p style="text-align: center">este corazón mío</p>
<p style="text-align: center">¡tan incierto!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=95886</guid>
        <pubDate>Fri, 11 Aug 2023 13:41:59 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/08/MADRID-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué tiene Madrid que encanta? Crónica de viajes 4.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Juana de Ibarbourou (1892-1979)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/juana-ibarbourou-1892-1979/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Se quitaba tres años, y decía haber nacido en 1895, pero eso sí, uruguaya. Juana Fernández Morales fue hija de un español nacido en Lorenzana, provincia de Lugo, y cuya biblioteca municipal hoy lleva el nombre de su hija. Por otro lado, su madre era una mujer perteneciente a una de las familias españolas con mayor historia en el país oriental. Juana vivió en Melo hasta la edad de los 18 años, y recuerda esos parajes y su infancia feliz a donde no quiso volver jamás: “Fue mi Paraíso al que no he querido volver nunca más para no perderlo, pues no hay cielo que se recupere de Edén que se respira. Va conmigo, confortándome en las horas negras, tan frecuentes… Allí volará mi alma cuando me toque dormir el sueño más largo y pacificado que Dios me conceda a mí, la eterna insomne.” Expulsada del Edén, Juana arriba a la capital, que en un comienzo sería como un infierno, pero luego de un tiempo lograría adaptarse hasta el punto de considerar a Montevideo como “su ciudad”. A los 20 años contrae matrimonio con un capitán llamado Lucas Ibarbourou, y cuyo apellido seguirá empleando en sus escritos, después de que sus primeras producciones fueran firmadas bajo el seudónimo de Jeannette d’Ibar. En 1919 publica su primer libro, <em>Las lenguas del diamante, </em>que tiene como inspiración a su propio esposo, y que ya develaba un canto cargado de sensualidad, erotismo y pasión que serían propios en sus demás escritos. Una prestigiosa escritora de la época tras recibir un ejemplar comentó: “Yo no leo indecencias”. Gabriela Mistral, con una visión más profunda del sentimiento humano, diría que el libro de Juana era un “modelo de feminidad”. Un año más tarde vendría <em>El cántaro fresco </em>y para 1922 la publicación de <em>Raíz salvaje, </em>un escrito peculiar donde los elementos cotidianos interactúan constantemente, como el caso de un plumero, un tranvía, el agua. Estas tres primeras composiciones podrían suscribirse al movimiento modernista, donde se recurre constantemente a las imágenes sensoriales, referencias bíblicas y míticas y una continua exaltación por la naturaleza y sus cuatro elementos. Los versos de Juana hablan de la belleza física, la maternidad, la devoción a la pareja, el sentimiento del amor, y que se transmite por medio de un lenguaje descomplicado, carente de florituras y menos de dificultades conceptuales, expresando optimismo y vitalismo, y una visión de la juventud que iría cambiando a medida que pasaran los años y con ellos la vejez, el insomnio, la noche y la soledad y el advenimiento de la muerte, la pérdida definitiva de esa juventud a la que antaño le cantaba. No tuvo reparos para hacerle llegar una copia de este libro a Miguel de Unamuno, pidiéndole además, como si fuera poco, que le hiciera llegar un par de ejemplares a los hermanos Antonio y Manuel Machado, así también como al señor Juan Ramón Jiménez. Unamuno se sorprendió por la ligereza de su lírica y esa falta de pudor o vergüenza al momento de expresar su sentir: “Una mujer, una novia, aquí, no escribiría versos como los de usted aunque se le vinieran a las mientes y si los escribiera no los publicaría y menos después de haberse casado con el que los inspiró… Por eso me ha sorprendido gratísimamente la castísima desnudez espiritual de las poesías de usted, tan frescas y tan ardorosas a la vez.” Luego de estos tres primeros libros la figura de Juana Ibarbourou comenzaba a cobrar prestancia, siendo así que el gobierno le propuso dictar cátedra de Lengua y Literatura en el Instituto Normal, empleando su libro <em>Páginas de literatura </em>como texto escolar. En 1929, en una ceremonia que ella describe con lujo de detalle y que sería como de ensueño, la poetisa es homenajeada en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, donde asisten poetas célebres y otras personalidades destacadas del mundo intelectual, sorprendiéndole a Juana la presencia grande del mexicano Alfonso Reyes, y sería el renombrado Juan Zorrilla quien la condecorara con un anillo de oro como gesto simbólico, además de bautizarle “Juana de América”. Para 1930 Juana sorprende de nuevo con la publicación de <em>La rosa de los vientos, </em>y en donde se permite explorar las corrientes de vanguardia e inmiscuirse en los pasajes oníricos del naciente movimiento surrealista. Para 1938 el Ministerio de Educación de Uruguay realiza el Curso Sudamericano de Vacaciones en la Universidad de Montevideo, donde compartiría un espacio junto a Gabriela Mistral y Alfonsina Storni para comentar sus experiencias en la aventura poética. En dicho conversatorio dictaría su conferencia titulada <em>Casi en pantuflas, </em>donde al estilo de Virginia Woolf con su famoso discurso <em>Una habitación propia, </em>la poetisa uruguaya sugiere que el acto de creación poética sucede en un espacio solitario, además de desmitificar la figura de santidad que se le confiere a ciertos poetas. En 1942 muere su esposo, y de aquellos días surgirán algunos escritos que apenas verán la luz casi una década después. En 1947 es elegida como miembro de la Academia Nacional de Letras, y se recuerdan sus palabras al momento de celebrar tan grata distinción: “Nunca conocí fiesta mayor que cuando mi padre recitaba, bajo el rico dosel del emparrado, versos de Rosalía. De ahí mi vocación.” En 1949 muere su madre, pero nada detendrá a Juana, y para 1950 la escritora tendría otras cinco publicaciones: <em>Loores de Nuestra Señora, Estampas de la Biblia, Chico Carlo </em>(libro que consideraba su preferido por tratarse de un escrito en el que evocaba su infancia), un libro de teatro infantil titulado <em>Los sueños de Natacha, </em>y un intento más con la poesía con su libro titulado <em>Perdida. </em>Ese mismo año es nombrada presidenta de la Sociedad Uruguaya de Escritores, consagrándola de esta manera como una de las figuras más importantes de las letras uruguayas de todos los tiempos. De allí en adelante fueron una lluvia de tributos y honores para la gran poetisa del Río de la Plata. En 1953 la Unión de Mujeres Americanas en New York la nombra “Mujer de las Américas”; en 1955 es galardonada por el conjunto de su obra por el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid; y para 1959 se le concede el Gran Premio Nacional de Literatura en su primera versión. Sobrándole reconocimientos, Juana sería postulada por aquel entonces para alzarse con el codiciado Nobel. Respecto a su vida personal, al parecer vivió una vida tormentosa al lado de quien fuera también su fuente de inspiración poética, padeciendo abusos y maltratos tanto físicos como psicológicos. Y según parece tampoco tendría muy buenos tratos con su hijo, y a todo esto su refugio fue la adicción permanente a la morfina y que acabaría menoscabando su salud. Era así como temía abandonar su casa, su zona de confort, y por lo cual fueron muchas las invitaciones que rechazó para que visitara varios países que esperaban por ella. Así le confesaba a un amigo y periodista excusándose el por qué prefería resguardarse en la comodidad de su hogar: “Tú sabes que hasta la esquina de mi casa resulta lejana e inaccesible para mí. Ya sabes mi lucha y la atención tensa y constante por mi casa. He vivido siempre dulcemente prisionera de ella y con un continuo ofrecimiento de alas para levantar vuelo inútilmente… Mi destino será el mundo a través de los vidrios de mi ventana.” Sin embargo Juana no tendría que moverse de su casa, ya que la misma se convertiría en un lugar donde solían confluir figuras destacadas de la época y que la frecuentaban, como es el caso de Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez. Murió en Montevideo, casi abandonada, cuidada por su hijo, ya vieja, en plena dictadura militar, y sin embargo sus exequias contaron con toda la gala y distinción que se le rinde a las grandes figuras, y fue velada en el mismo salón donde cincuenta años antes los grandes poetas le habían regalado aquel simbólico anillo de oro. El gobierno decretó un día de duelo nacional en memoria de “Juana de América” y el entierro en el panteón de su familia, en el Cementerio del Buceo, contó con todos los honores de Ministro de Estado, siendo la primera mujer a la que se le concedían tales honores. Un barrio de la capital uruguaya fue bautizado con su nombre, y pasado un tiempo comenzó a circular su rostro en el billete de 1.000 pesos uruguayos, siendo la única mujer en hacer presencia dentro de la numismática de este país. Juana Ibarbourou será recordada como una de las voces principales de la lírica hispanoamericana, abriendo un camino que hasta entonces parecía vedado para las mujeres y que ella supo transitar sin temor a fallar, y aunque pudiera pesarle su naturaleza femenina que en todo caso la privaba de las libertades de las cuales goza el hombre, y así lo expresa en estos versos de su poema <em>Mujer: </em>“Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna, de sombra y silencio, me había de dar! ¡Cómo, noche a noche, solo ambularía por los campos quietos y por frente al mar! Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco, tenaz vagabundo que había de ser! ¡Amigo de todos los largos caminos que invitan a ir lejos para no volver! Cuando así me acosan ansias andariegas, ¡qué pena tan honda me da ser mujer!” Mujer de gran belleza física y espiritual, de un alma definitivamente apasionada, como lo exige la poesía, y que quedará en la memoria y el recuerdo de unos versos candorosos, efusivos, fogosos, como estos que hacen parte de su poema <em>El afilador</em>: “Este dolor heroico de hacerse para cada noche un nuevo par de alas… ¿Dónde estarán las que ayer puso sobre mis hombros el insomnio de la primera hora del alba? Día, afilador de tijeras de oro y puñales de acero y espadas de hierro: anoche yo tenía dos alas y estuve cerca del cielo. Pero esta mañana llegaste tú con tu flauta, tu piedra, tus doce cuchillos de plata. ¡Y lentamente me fuiste cortando las alas!”</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-85469" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2021/08/222.-JUANA-IBARBOUROU-300x169.jpg" alt="JUANA DE IBARBOUROU" width="300" height="169" /></p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
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        <pubDate>Fri, 28 Apr 2023 21:37:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Juana de Ibarbourou (1892-1979)]]></media:description>
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        <title>Magüi Payán: oro y religiosidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/magui-payan-oro-religiosidad/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_69169" aria-describedby="caption-attachment-69169" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-69169" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2019/06/MAGUI-PAYAN-300x199.jpg" alt="Tomado de Facebook mimaguipayan" width="300" height="199" /><figcaption id="caption-attachment-69169" class="wp-caption-text">Panorámica Magüi Payán</figcaption></figure></p>
<p>Un lugar que puede resumir la mayoría de las situaciones que enfrentan los municipios del Pacífico nariñense, así como los contextos en donde estos se asientan, es sin duda alguna Magüi Payán. La vorágine donde se asienta, a orillas del río Magüi, de una exuberancia y un verdor digno de un poema de Whitman, de Arturo o de García Lorca, donde conviven los espíritus de antaño de los primigenios Telembíes y las nuevas deidades que llegaron con los africanos y españoles, forjando un sincretismo que enriquece a todo este hermoso territorio.</p>
<p>Para llegar a Magüi Payán, hay que llegar primero a Barbacoas, en una carretera que después de 400 años está a punto de ser digna para sus moradores; estando ya ahí, se toma la lancha que lo lleva al otro lado del Telembí, o bien por el llamado ferri, por donde se transportan los vehículos motores; ya en el otro extremo, una vía se abre como un útero para internarse a la selva y hacer un recorrido de 17 kilómetros para llegar a la cabecera municipal, por un camino en donde el nombre es un verdadero superlativo, ya que no es más que una trocha, llena de huecos que se vuelven piscinas cuando hay invierno, que es casi todo el año. Es un recorrido que se hace en 2 o 3 horas, dependiendo del clima y de que no haya varados en la ruta, cuando por una vía pavimentada el trayecto duraría de 14 a 20 minutos. Esos son los sacrificios cotidianos que hacen diariamente los magüireños.</p>
<p>También se puede viajar por vía fluvial por los ríos Magüi, Telembí o Patía, bien en canalete o en lancha con motor fuera de borda, pero el costo del combustible es tan alto, que viajar por el territorio implica toda una verdadera inversión de dinero; esa es la queja constante de sus habitantes cuando son convocados a reuniones a la cabecera municipal, sobre todo porque desde Bogotá o Pasto no se entienden las lógicas del transporte; los burócratas, sentados en sus oficinas, se contentan con llamar y pedir que se convoque, piensan que aquí opera el Transmilenio o los buses urbanos que en un par de minutos lo desplazan de un lado a otro. De ahí la queja permanente de sus líderes para que se entienda al territorio, antes que planificar desde los centros administrativos.</p>
<p>Ahí están jóvenes y niños en sus motos esperando a sus clientes, y también unas viejas camionetas que según cuentan, pertenecieron a Pablo Escobar, sin que nadie de razón alguna de cómo llegaron a este punto de la geografía colombiana. Cuando ya se ha abordado, los choferes hacen la advertencia de que es mejor guardar todo objeto de valor y el dinero que se lleve, ya que ocasionalmente los amigos de lo ajeno hacen de las suyas en estos escarpados y abandonados territorios. Pese a ello, el encanto de la selva, ese verdor consustancial a la esperanza, la cantidad de agua que corre por todos lados, las aves que cruzan los cielos, los animales que se presienten, constituyen un encanto y toda incomodidad termina por olvidarse.</p>
<p>Es el segundo municipio más extenso de Nariño, después de Tumaco, de ahí también su complejidad, ya que hay partes de su geografía que la vuelven inexpugnable, favoreciendo de esta manera el asiento de muchos buscadores de fortuna, de aquellos que siguen explotando el oro, no de la manera ancestral-artesanal, que sirve para el sustento de sus familias, sino de una minería no sostenible, que no contempla ni a animales ni a hombres, ni a ríos ni a poblaciones; ahí los dragones se levantan como monstruosas máquinas que consumen todo el entorno y dañan todo lo que tocan; por ello sus ríos están contaminados, su naturaleza está mermando y el sustento es cada vez más escaso; esos horrorosos monstruos trabajan todas las horas, de todos los días, y de todas las semanas, en jornadas que permiten creer que la esclavitud no ha acabado, únicamente mudó de forma.</p>
<p>Pareciera que siempre llueve en Magüi, lo triste es que el agua siempre hace falta, ya que tampoco hay acueducto o alcantarillado, además cuentan con algunas lagunas, como la del Trueno, que podría ser aprovechada para surtir sanamente del preciado líquido; algunas de sus calles están pavimentadas, y en horas de la tarde, el parque principal es el lugar de encuentro de los jóvenes que inician los requiebres del amor, tertuliadero de los viejos habitantes que siempre evocan épocas mejores, de aquellas cuando se llamaba caserío de Jesús, que había sido fundado por Faustino Herrera en 1871, y que luego tomó el nombre de un presidente liberal, de esos que junto a Tomás Cipriano de Mosquera hicieron de estos territorios su campo de marte y en donde se enriquecieron con el oro de sus minas, para luego dejarlos abandonados a su suerte.</p>
<p>Ocupando un lugar principal, está el templo católico, donde desde hace siglos se venera la imagen de Jesús Nazareno, dice la tradición que se apareció a un negro cazador, siendo conducido a varios lugares, siempre aparecía en dicho lugar, a tal punto que se decidió ahí fundar el pueblo. A finales de diciembre y principios de enero de todos los años, llegan cientos de peregrinos de varios lugares y países, con el fin de sumarse a los alabados que elevan sus creyentes y dar gracias así por los milagros concedidos; es un encuentro cultural, de bailes y cantos, donde los cununos, marimbas y maracas hacen la alegría de todos, oportunidad, además, para saborear la deliciosa gastronomía del Pacífico nariñense, tan única, tan especial.</p>
<p>Sin embargo, no todos son milagros, el municipio ha debido enfrentar más de una decena de desplazamientos masivos, personas buenas y honestas que deben huirle a la guerra que desata el narcotráfico, ya que ahí hay grandes cultivos de coca, atrayendo a guerrillas, paramilitares y bandas criminales, que buscan enriquecerse a costa del sufrimiento de un pueblo tradicionalmente trabajador. Ese templo, fue testigo de la negligencia de un sacerdote que no quiso recibir los cadáveres que traían de una de sus veredas, los cuales habían sido masacrados por los paramilitares por ser supuestamente ayudantes de la guerrilla. Cuerpos sin cabeza, éstas fueron utilizadas para jugar futbol por sus propias asesinos. Pese a ello, la fe de sus pobladores es cada vez más fuerte.</p>
<p>Magüi Payán es uno de los municipios que más visité y más debí recorrer. Conocí a los líderes de los Consejos Comunitarios: La Amistad, La Voz de los Negros, Manos Amigas y Unión Patía el Viejo, escuché sus voces y me compartieron sus penas y sus esperanzas. Lo común es escuchar lo abandonados que se sienten del Estado y de los gobiernos departamentales y locales, hacer arqueo de todas las dolencias que padecen, de lo cual fuimos testigos fidedignos. Ahí los politiqueros aparecen en época electoral, de vez en cuando llega una autoridad, pero lo hacen en helicóptero o acompañado de escoltas, al mejor estilo de las películas gringas, lo agasajan, hacen los discursos de rigor y ante su partida, toda esperanza empieza a desvanecerse en el aire.</p>
<p>Tortugo Magali es una de sus veredas más distantes. Puede llegarse vía fluvial tomando el Patía, pero a nosotros no se nos hizo el milagro, la zona estaba candente y no se nos aconsejó esa vía. Para ello, tuvimos que salir a Pasto, ahí tomar el transporte que nos llevó a Policarpa, pasando por Remolinos; una vez ahí, llegar hasta Sánchez, un pequeño poblado a orillas del alto Patía, tomar la lancha que habíamos contratado, bajar por un caudaloso río, y finalmente llegar a la vereda, pasando por lo que denominan La olla, un remolino que se forma en el río y que es capaz de tragarse la embarcación que sea si el lanchero no es lo suficientemente entrenado en la materia. Una jovencita nos acompañó en el viaje, iba con el sueño juvenil de cambiar el mundo enseñando como maestra en una escuelita más allá de nuestro destino.</p>
<p>Se alumbran con motores particulares, las casas de madera, bien dispuestas, muestran el afán de sus moradores por vivir bien en medio de la manigua; esas casas de madera tienen un encanto único, huelen a bosque y a tradición, los pilotes las separan de las aguas y se sostienen enfrentando las aguas que se desbordan, una muestra de la resiliencia de todo lo que aquí habita. Hay negros y mestizos colonos que llegan atraídos por la ambición del oro, hombres y mujeres salen y llegan para suplir los turnos en las dragas; sus rostros delatan la generosidad o el desdén del oro. Cuanta riqueza natural hay en estos territorios, tanto verdor que haría el encanto de un dios creador para inspirarse, pero el mal uso que se le ha dado hace que cada vez se reduzca la pesca, los animales de caza están cada vez más distantes y en menores cantidades, y la agricultura está desapareciendo, la coca ocupa gran parte del territorio.</p>
<p>Integrantes de un grupo guerrillero nos retuvieron por unas cuantas horas, no nos permitieron bajar de la lancha, ahí debimos esperar la orden para continuar. Me asombró su juventud, hombres y mujeres que no encuentran otro camino más que este. Pese a las armas que portan, me parecen tan frágiles, como mis hijos, están llenos de esperanzas, de sueños, pletóricos de vida. Son colombianos, tan colombianos como cualquiera nacido dentro del marco del país con forma de babilla. La ausencia de un Estado eficiente, la falta de educación, la nula prestación de servicios, la ausencia de alternativas de trabajo, hacen que nuestros hermanos colombianos opten por lo único que ese territorio les ofrece. La culpa no es de ellos, la culpa es de una casta política desaliñada que no es capaz de responder a la realidad de sus territorios. La culpa es de un Estado inoperante que se ahoga en las inmundicias de la corrupción. La culpa es de las élites añejas y de los propietarios y acumuladores de capital que no invierten socialmente. Y con seguridad la solución no son las armas ni el glifosato, cuando los programas de gobierno tengan como médula espinal la paz con justicia social, entonces pensaríamos que todos podemos cambiar en este país.</p>
<p>También estuvimos en Brisas de Hamburgo, un territorio que le hace honor a uno de los nombres más bellos para un poblado. A orillas del rio Patía se levanta esta vereda, el muelle saltadero no permite presagiar lo que más adelante nos espera: un poblado levantado en la selva, con caminos en madera que nos conducen a lo alto del pueblo donde está la escuela, se pasa por bellas casas y canchas bien dispuestas para el futbol, el juego preferido en todo el territorio; nos reciben tan amablemente, con esa generosidad que los caracteriza, con esa alegría tan propia de los herederos de los hijos del África que fundaron también este mundo.</p>
<p>El nombre del poblado viene de una quebrada, Hamburgo, quizá un viejo alemán buscando riquezas, topó con este territorio y lo bautizó con el nombre de su lugar de origen; aquí los valses han sido remplazados por currulaos, no hay pianos pero si marimbas que nos alegran el alma, y se tiene el mejor gran salón para disfrutar la vida: bajo el cielo estrellado, donde efectivamente unas brisas traen ecos de leyendas y de historias de un pueblo magnánimo.</p>
<p>Como muchos otros pueblos, Magüi Payán también fue devorado por un incendio, surgió como el ave fénix de entre las cenizas; es y seguirá siendo un pueblo que le demuestra al mundo la dignidad y la lucha que tienen sus pobladores. Ahí, pasando el Telembí, se levanta un pueblo lleno de fe, confundiéndose con el paisaje, con el alma brillante como el oro y su esperanza como su cañaveral. Y ante los olvidos estatales, no sobra decir y recordar que Magüi Payán está en Nariño, señor Presidente.</p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=69168</guid>
        <pubDate>Fri, 14 Jun 2019 23:11:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Magüi Payán: oro y religiosidad]]></media:description>
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        <title>Un caballo prestado para leer</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/caballo-prestado-la-lectura/</link>
        <description><![CDATA[<p>La profesora había sacrificado sus tardes de descanso para tomar un caballo prestado e irnos a visitar, día tras día, hasta que yo aprendiera a leer y a escribir.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hay una pregunta que durante varios años me ha angustiado. Cuando llegó a mí apenas me asombró, pero el tiempo la ha ido alimentando como a una quimera baudelairiana de tal manera que su peso no me permite la tranquilidad. Es la pregunta por la lectura. El primer rostro que le vi fue trivial: <strong><em>¿para qué leer?</em></strong> Luego, apareció ante mí con una apariencia amenazante: <strong><em>¿por qué hay personas que no leen?</em></strong> Al intentar acercarme a posibles respuestas, tuve que apelar a la memoria: escarbar en mí mismo como un gorrión de páramo escarba la ceniza bajo la lluvia. En 1992 estaba en segundo de primaria y era uno de los niños del curso a quien más se le dificultaba aprender a leer y a escribir. Presumo que este aprendizaje no me interesaba porque robar guayabas, interrumpir el sueño de las lombrices o afrentar temerarias lagartijas por los caminos me resultaba, como verán, mucho más atractivo.</p>
<p>La finca cafetera donde vivíamos entonces le hacía bastante honor a su nombre: <em>El Hoyo</em>. Estaba ubicada a dos horas a pie de la escuela, escondida detrás de la cima de la montaña desde donde mamá me observaba descender para ir a estudiar, hasta que tanto ella como yo éramos tan solo un punto que desaparecía a lo lejos. Yo tenía seis años y ya estaba aprendiendo, en la práctica, a ser un peatón. Una tarde llegó una visita inesperada. <strong>Los niños corrieron por el corredor a mirar y los perros salieron de entre los cafetales a inspeccionar el caballo de color canela que había traído hasta el mismísimo patio de la casa a mi profesora de español</strong>. María Luisa se sentó en un extremo del comedor y sorbió un tinto en silencio. Sus manos estaban temblorosas; el vapor que salía de la taza le acariciaba su cabello corto. Cuando mamá logró sacarme de mi escondite y hacerme sentar a un lado de la joven profesora, me dijo: <strong><em>Vine a insistirte en que aprendas a leer y a escribir</em></strong>. Desde ese día, durante muchos meses, solo sé que tomaba mi mano para ayudarme a darle forma a las palabras. Yo podía poner sobre el papel un par de letras torcidas pero era ella quien, en realidad, escribía… hasta cuando pude hacerlo por mí mismo. Tomé el lápiz despacio y fue apareciendo sobre la hoja la primera palabra que me pertenecía. La profesora había sacrificado sus tardes de descanso para tomar un caballo prestado e irnos a visitar, día tras día, hasta que yo aprendiera a hacerlo.</p>
<p>María Luisa, estuviste poco tiempo en la vereda Partidas, no volví a verte, no sé dónde vives ahora, pero cada vez que llego corriendo a abrir las puertas de un libro, tu imagen —siempre joven y fuerte— me saluda. Cada día que pasa, tomo el lápiz con mayor constancia para ver aparecer las palabras que me salvan, mis propias palabras. Ahora me dedico al intento fallido de amaestrar el lenguaje y cada vez que logro hacer coincidir en la misma línea dos palabras que nunca antes habían estado juntas, como quería Lorca, pienso en ti. <strong>Y cada vez que recuerdo por qué escribo, pienso en ti, María Luisa</strong>. Susana San Juan de mi memoria y corazón de niño.</p>
<p>Cuando menos lo imaginé ya había decidido que, cuando grande, quería ser lector. Así conocí al primer muerto de mi vida. Un niño, tal vez de mi edad, veía a un hombre abrir la tapa del ataúd del médico del pueblo para que su abuelo introdujera el zapato que le hacía falta. El primer muerto que recuerdo, lo leí en <em>La Hojarasca</em>, de Gabriel García Márquez, mi primera lectura. <strong>Tenía una madre y un abuelo como el niño de la novela y creía que era yo mismo quien presenciaba el velorio y oía llegar el silbido del tren a través de esa atmósfera enrarecida</strong>. A lo mejor es por ello que los muertos que iban a venir después, de carne y hueso, no me matarían de dolor.</p>
<p>Y la lectura me llevó a la escritura. <a href="https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/el-aprendiz-de-tahur">Con la poesía fue otra historia</a>. Sin darme cuenta, en los libros había encontrado un refugio y, ante todo, una compañía que se hizo más solidaria e indispensable con los años. Leer y leer, esto era lo único a lo que quería dedicarme, tanto así que lo que no sucedía en los libros me parecía inanimado y falto de gracia —hoy sé que dentro de esta categoría no cabe, no podría caber, el amor—… Sí, quería que el sol se escondiera siquiera cinco horas más tarde, para seguir leyendo.</p>
<p>En el colegio leí <em>El Quijote</em> con la paciencia suficiente como para perder todas las materias y tener que recuperarlas a fin de año. En la época de universidad trabajaba doce horas en una fábrica de ponchos. No podía perder el hilo del tejido ni apagar la máquina durante la jornada. En las noches llegaba con todas lecturas de la clase, mis ojos irritados, mi flaqueza prometedora y mis comentarios de náufrago. Los primeros amigos, que no eran de papel, los hice por el último semestre, cuando encontré empleo de librero en la cuarta con veintiuna en Pereira. <strong>La Librería Mito me dejó conocer personas que amaban los libros como yo y que los comprarían aunque no pudieran leerlos</strong>.</p>
<p>Hoy me dedico a enseñar a leer y a escribir como mi profesora de infancia, pero mis estudiantes son universitarios. Temprano, por la mañana, llego a clase con un café —viejo signo de mi origen montañero—, un escapulario materno para protegerme de mi propio ateísmo, unas cuantas teorías de semiólogos desconsolados y mi mirada de niño que leía <em>La hojarasca</em>, mi mirada de niño sobre las cosas, de ese niño que escribe la primera palabra de su vida y sonríe ante el milagro. <strong>Me encuentro en una ciudad encumbrada y fría, a quinientos kilómetros de donde nací: no hay guayabas en los árboles ni lombrices soñadoras ni temerarias lagartijas, ni un rostro que desaparece a lo lejos cada día</strong>. Pero la pregunta sigue ahí, como un monstruo alimentado sin culpa, <strong><em>¿por qué mis estudiantes no leen?</em></strong></p>
<p style="padding-left: 30px"><a href="https://twitter.com/amguiral/">twitter.com/amguiral</a></p>
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        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/?p=64730</guid>
        <pubDate>Sat, 15 Sep 2018 12:00:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2018/09/16071733/alexandros-christofis-nic3b1o-leyendo-1-1.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
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