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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 22 Sep 2026 18:40:34 +0000</lastBuildDate>
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	<title>You searched for gaitan | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El Festival NO Convencional realiza su tercera edición en Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/el-festival-no-convencional-realiza-su-tercera-edicion-en-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hasta diciembre se realiza en Bogotá la tercera edición del Festival NO Convencional que, con el lema “Espectáculos atípicos en tiempos inesperados” propone experimentar Bogotá desde otros ritmos, duraciones y formas de habitar el tiempo. En el Museo del Oro se presentó la Orquesta de un Paisaje Sonoro, una improvisación y arte sonoro que recrea [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hasta diciembre se realiza en <strong>Bogotá</strong> la tercera edición del <strong>Festival NO Convencional</strong> que, con el lema “Espectáculos atípicos en tiempos inesperados” propone experimentar Bogotá desde otros ritmos, duraciones y formas de habitar el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Museo del Oro se presentó la <strong>Orquesta de un Paisaje Sonoro</strong>, una improvisación y arte sonoro que recrea sonidos de naturaleza y atmósferas inmersivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde mi punto de vista, este tipo de propuestas hay que vivirlas, sentirlas y experimentarlas, más que tratar de entenderlas.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Festival NO Convencional 2026" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/GaNWq3jaquA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">El <strong>Festival NO Convencional</strong> reúne a artistas colombianos e internacionales: estreno mundial de Movimientos sociales: Giangrandi + Velandia, ópera de tres horas en la que el público puede entrar y salir; concierto inmersivo en el Planetario; o un cine concierto construido a partir de los Screen Tests de Andy Warhol, entre otros</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos escenarios son Proyecto Kinder, Teatro Jorge Eliécer Gaitán, Planetario de Bogotá o los Columbarios del Cementerio Central.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea no buscar respuestas frente a la incertidumbre, sino crear encuentros capaces de alterar, aunque sea por un momento, nuestra manera habitual de percibir el tiempo, el espacio y el mundo que nos rodea.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133054</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Sep 2026 21:00:54 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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        <item>
        <title>MALCOLM DEAS: EL EXTRANJERO QUE NOS ENSEÑÓ A MIRAR COLOMBIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/malcolm-deas-el-extranjero-que-nos-enseno-a-mirar-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Conferencia de Diego Aretz. Universidad del Norte 2026. Hay una escena que siempre me ha parecido extraordinaria. Un joven inglés, formado en Oxford, está intentando decidir qué país de América Latina va a estudiar. México parece la opción natural. Pero México ya está lleno de historiadores interesados en él. Entonces aparece una novela. Nostromo, de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Conferencia de Diego Aretz. Universidad del Norte 2026.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una escena que siempre me ha parecido extraordinaria. Un joven inglés, formado en Oxford, está intentando decidir qué país de América Latina va a estudiar. México parece la opción natural. Pero México ya está lleno de historiadores interesados en él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces aparece una novela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Nostromo</em>, de Joseph Conrad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una novela ambientada en una república imaginaria llamada Costaguana, que tiene demasiadas semejanzas con Colombia. Y entonces ocurre algo que parece casi una anécdota, pero que terminaría cambiando una parte de la historiografía colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm mira un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí está Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él mismo me lo contó alguna vez. Dijo que tomó el mapa, bajó desde México, pasó por Centroamérica y encontró un país grande que, además, era el país de las novelas que había leído.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenía 22 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sabía que ese país iba a ocupar los siguientes sesenta años de su vida. No sabía que terminaría nacionalizándose colombiano. No sabía que sería profesor de Oxford, que tendría entre sus interlocutores a presidentes y ministros, que asesoraría gobiernos, que formaría generaciones de colombianos y que terminaría construyendo una de las bibliotecas privadas sobre Colombia más importantes que haya tenido un historiador extranjero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mucho menos sabía que, seis décadas después, algunos de sus libros terminarían aquí, en Barranquilla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay algo todavía más interesante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colombia tampoco sabía que acababa de encontrarse con Malcolm Deas.</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un extranjero que llegó a un país que tampoco se entendía a sí mismo</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando comencé a investigar a Malcolm, una de las cosas que más me sorprendieron fue que él nunca se presentó como alguien que había llegado a Colombia sabiendo exactamente qué quería encontrar. Más bien lo contrario. En nuestras conversaciones insistía en su propia desorientación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me dijo:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Me despisté mucho los primeros dos años.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y después agregó algo todavía más revelador:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Los colombianos tampoco lo entendían.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa frase me parece una de las mejores puertas de entrada a Malcolm Deas. Porque ahí aparece algo que lo acompañaría durante toda su vida: <strong>la humildad intelectual de quien sabe que un país no puede entenderse rápidamente.</strong> Él no llegó con una teoría sobre Colombia. Llegó con preguntas. Y quizás por eso pudo pasar tanto tiempo aquí. Porque cuando uno llega a un país creyendo que ya sabe qué va a encontrar, termina buscando únicamente aquello que confirma lo que ya pensaba. Malcolm hizo lo contrario. Llegó confundido. Y conservó durante décadas la capacidad de seguir sorprendiéndose.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El método Deas: mirar los detalles</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si tuviera que escoger una sola frase para explicar a Malcolm Deas como historiador, sería esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Si uno quiere entender algo, tiene que describirlo con todos los detalles posibles.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto parece una frase sencilla. Pero es una posición intelectual. Porque significa desconfiar de las grandes explicaciones que pretenden explicar un país entero con una sola categoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha sido descrita muchas veces mediante palabras enormes: violencia, oligarquía, pobreza, clientelismo, polarización, subdesarrollo, narcotráfico, Estado fallido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Malcolm desconfiaba de las etiquetas cuando reemplazaban la investigación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de nuestras conversaciones me explicó que el poder en Colombia era difuso y que para entender quién mandaba había que mirar los territorios, los pueblos, las relaciones concretas y las diferencias regionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto es muy importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Malcolm no preguntaba únicamente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién tiene el poder?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Preguntaba:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Quién manda, dónde manda y hasta dónde manda?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esas tres palabras —dónde y hasta dónde— cambian completamente la pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque un terrateniente podía tener poder sobre sus trabajadores y no necesariamente sobre el alcalde. Un presidente podía tener una enorme autoridad nacional y, sin embargo, tener dificultades para hacer cumplir una decisión en un municipio. Un jefe político podía ser poderoso en un departamento y no serlo en otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>el poder tenía geografía.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Malcolm quería encontrarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera hablar de un ejemplo muy concreto de del Malcolm de los detalles: Y aquel personaje que le da vida a su texto es una tejedora de un pueblo de Santander llamado Suaita, un pueblo que, si hoy es bien pequeño, imagínelo en 1874. Malcolm va a mostrar, mirando a través del diario de esta mujer tejedora, que la vida política sí había permeado todas las capas sociales de la nueva república, que es una de las tesis que va a defender a lo largo de toda su vida: se trata de una señora de Suaita, municipio de Santander que linda con Boyacá, cerca de donde se produce el bocadillo veleño. El documento es un diario personal manuscrito. En la página titular se lee: “Apunte de lo que ha ocurrido desde el año de 1874 en Suaita, de Sofía Durán D. (tengan la fineza de no quedarse con este libro, porque es un robo)”</p>



<p class="wp-block-paragraph">cuando Malcolm hacía trabajos como los que hizo Ginzburg (<em>La política en la vida cotidiana republicana</em>), esos estudios parecían, digamos, como un poco esotéricos. Alguien que se dedica a hacer una historia de minucias, eso como que no cabía mucho en las estructuras mentales dominantes en la historia. Entonces, alguien que se mete en ese detalle, pues era muy subvalorado, pues estaba haciendo un ejercicio casi de masoquismo histórico, porque ¿eso qué aporta? Hoy vemos la importancia de eso. Quiero decir que, de pronto, en el sentido de esa conexión que haces con Ginzburg, Malcolm pudo ser como un pionero de cosas cuya importancia se reconocen mucho más vigorosamente hoy, como estructurantes de la sociedad.[</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí recuerdo una anécdota que me parece que revela otra dimensión de ese método. Gonzalo Sánchez decía que Malcolm había puesto a estudiar a todo el mundo con el rigor y la precisión de su trabajo. Era difícil argumentarle. Y yo creo que había ahí también un rasgo de profesor: esa manera de obligar a los demás a volver sobre las cosas, a revisar el dato, a precisar el argumento y a no conformarse con una explicación fácil.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El historiador que desconfiaba de las explicaciones demasiado perfectas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una característica de Malcolm que aparece una y otra vez en mi libro: <strong>su escepticismo.</strong> No era un escepticismo estéril. No era la actitud de quien dice que nada puede saberse. Era exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desconfiaba para investigar mejor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desconfiaba de los lugares comunes. Desconfiaba de las teorías demasiado cerradas. Desconfiaba incluso de sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablamos de sus primeros años en Colombia, me dijo algo que revela mucho de su personalidad intelectual: había sido muy difícil para él entender el país, pero también había comprendido que los colombianos tampoco lo entendían del todo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí aparece una de sus grandes virtudes:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>no confundía seguridad con conocimiento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un hombre que sabe mucho puede decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto es así”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm prefería muchas veces decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Veamos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y volver al archivo. Y buscar otra fuente. Y revisar una cifra. Y hablar con otra persona. Y encontrar una excepción. Y entonces modificar la explicación.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colombia contra los estereotipos</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una escena que me parece extraordinaria y que quisiera rescatar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm hablaba de los primeros años en que estudió Colombia y de cómo encontró que muchos analistas hablaban de oligarcas y terratenientes con afirmaciones que, según él, tenían poco sustento empírico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Él había leído los clásicos, los libros de la Academia de Historia, a los autores del siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llegó a una conclusión:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la realidad de Colombia no era como la pintaban los analistas de la época.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto nos lleva a otra característica fundamental de su trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm no quería encontrar una Colombia que encajara en una teoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quería encontrar <strong>la Colombia que existía</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso explica por qué podía pasar de los presidentes a los caciques locales. De las guerras civiles a una hacienda cafetera. De la política nacional a la gramática. De un archivo diplomático a una conversación con un librero. De Oxford a un pueblo perdido de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su objeto de estudio no era una abstracción llamada Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era <strong>la vida colombiana</strong>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso el siglo XIX lo fascinó</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá ninguna parte de la historia colombiana muestra mejor su método que su obsesión por el siglo XIX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm veía allí un laboratorio extraordinario. Un país que acababa de independizarse. Un Estado todavía en construcción. Partidos políticos que llegaban hasta las capas populares. Guerras civiles. Regiones con enorme autonomía. Presidentes que también eran escritores. Gramáticos que eran políticos. Políticos que escribían gramáticas. Terratenientes. Caciques. Militares. Periodistas. Intelectuales. Y una sociedad que estaba construyendo, a veces a golpes, una república.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Malcolm se resistía a mirar ese período como una simple prehistoria de la Colombia moderna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para él, allí estaban muchas de las claves de nuestra propia singularidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una frase suya que me parece particularmente importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando hablamos de las luchas posteriores a la Independencia, rechazó esa mirada según la cual la Independencia habría sido la gran epopeya gloriosa y todo lo que vino después sería una especie de decadencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm fue contundente:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Eso es estúpido.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y detrás de esa frase, aparentemente provocadora, había una idea historiográfica muy seria:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la historia republicana de Colombia tiene su propia personalidad.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una copia defectuosa de la historia europea. No es una versión incompleta de otra revolución. No es simplemente un país que no consiguió modernizarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una historia particular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y había que estudiarla como tal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece una anécdota que me parece extraordinaria. Margarita Garrido contaba que, en Cali, en 1991 o 1992, estaba conmovida y reflexionando sobre qué sentido tenía escribir sobre nuestra historia en un momento en que Colombia atravesaba una situación tan difícil. Mientras ella estudiaba períodos lejanos de la historia, Malcolm le dijo: <strong>“Pero es que Colombia merece quien cuente su historia, ya habrá tiempo para que otros cuenten lo que sucede ahora&#8230;”</strong></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La violencia: probablemente su gran batalla intelectual</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí creo que conviene entrar en un terreno que seguramente será retomado durante el resto de la jornada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm escribió mucho sobre la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no aceptaba fácilmente la idea de que Colombia fuera violenta por naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ni que existiera una especie de esencia violenta del colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trabajo buscó desmontar precisamente esos lugares comunes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Dos ensayos especulativos sobre la violencia en Colombia</em>, su aproximación insistía en diferenciar la violencia política de otras formas de violencia y en cuestionar explicaciones automáticas que vinculaban violencia, pobreza o una supuesta “cultura de la violencia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay algo muy contemporáneo en esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque todavía hoy tenemos la tentación de explicar nuestra historia mediante grandes determinismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm nos obliga a preguntar: ¿cuál violencia? ¿en qué momento? ¿en qué región? ¿producida por quién? ¿con qué intereses? ¿bajo qué circunstancias? ¿y por qué disminuye en unos momentos y aumenta en otros?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso parece menos espectacular que decir “Colombia es un país violento”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es mucho más útil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque obliga a pensar.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un historiador que no era solamente historiador</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí aparece otra dimensión que creo que debemos subrayar especialmente en este evento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm no fue únicamente un historiador que escribió libros sobre Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fue un actor de la vida colombiana.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tuvo relaciones con presidentes. Fue consultado por gobiernos. Escribió para periódicos internacionales. Fue una especie de puente entre Colombia y el Reino Unido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y desde Oxford ayudó a que muchos colombianos llegaran a ese mundo académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi investigación encontré testimonios de personas que recuerdan cómo Malcolm prestaba su casa, su automóvil e incluso su bicicleta a estudiantes colombianos en Oxford.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso dice algo sobre él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque uno podría hablar durante horas de su influencia intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hay otra forma de influencia:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>abrirle una puerta a alguien.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Malcolm abrió muchas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso su legado no está solamente en sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está también en las personas.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El poder: la otra vida de Malcolm</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una dimensión de Malcolm que durante mucho tiempo permaneció parcialmente oculta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su relación con el poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Presidentes colombianos lo consultaban. Diplomáticos británicos lo consultaban. Funcionarios lo consultaban. En algunos momentos, incluso decisiones importantes del Estado colombiano parecen haber recibido su influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto es particularmente interesante porque Malcolm no fue un político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No necesitaba serlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su poder provenía de otra parte.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>De saber.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">De conocer los antecedentes. De entender las instituciones. De conocer a las personas. De haber leído los documentos. De saber qué había ocurrido antes. Y de poder decirle a alguien poderoso:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Eso que usted cree que es nuevo ya ocurrió antes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese tipo de conocimiento puede ser mucho más poderoso que un cargo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La contradicción más interesante: un conservador que no era dogmático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm tenía posiciones políticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era un intelectual neutral en el sentido de no tener preferencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero su manera de relacionarse con personas de distintas posiciones era extraordinaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi libro aparecen testimonios que muestran cómo podía conversar con personas de inclinaciones políticas muy diferentes sin convertir la conversación en una guerra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esto me parece importante rescatar hoy.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Malcolm tenía algo que nuestra conversación pública ha perdido:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>la posibilidad de disentir sin dejar de conversar.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía decirle a alguien:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Creo que usted está equivocado”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y continuar hablando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía encontrar una buena idea en alguien con quien políticamente no coincidía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Podía reconocer una virtud en un adversario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso también es una forma de inteligencia.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El humor como herramienta intelectual</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí quiero detenerme porque creo que es una parte de Malcolm que muchas veces queda opacada por su prestigio académico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm era divertido.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenía humor. Tenía ironía. Y muchas veces utilizaba el humor para hacer algo intelectualmente muy serio: desarmar una certeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso aparece constantemente en las entrevistas de mi libro y en los testimonios de quienes lo conocieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo tuve la fortuna de experimentarlo directamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestras conversaciones, cuando la discusión parecía cerrarse, Malcolm tenía una manera de abrirla otra vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me decía:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Otro dato para confundirte aún más.”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que esa frase resume maravillosamente su método.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque el objetivo de una buena investigación no siempre es salir con menos preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces es salir con <strong>mejores preguntas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm hacía eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Te daba un dato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese dato desmontaba una explicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces aparecía otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y luego otra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta que aquello que parecía obvio dejaba de serlo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lo que realmente hizo Malcolm</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, después de investigar su vida, yo ya no creo que la mejor manera de definirlo sea decir simplemente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Malcolm Deas fue un historiador inglés especializado en Colombia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso es correcto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es insuficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo diría otra cosa:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm Deas fue un hombre que dedicó sesenta años a aprender a mirar Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en ese proceso nos enseñó a mirarla a nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos enseñó que el país no puede explicarse únicamente desde Bogotá. Que el poder tiene territorios. Que las regiones importan. Que la política llega hasta los pueblos. Que las élites no lo explican todo. Que la violencia no es una esencia nacional. Que la historia republicana tiene personalidad propia. Que las palabras también ejercen poder. Que un documento aparentemente insignificante puede cambiar una interpretación. Y que una buena pregunta puede ser más importante que una respuesta demasiado rápida.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La biblioteca como última conversación</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y llegamos finalmente a este lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Biblioteca Karl C. Parrish Jr.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí es donde, para mí, el evento adquiere una enorme belleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quisiera leer un pasaje literal de mi libro, si me permiten “Esta tarde, mi mano fue eligiendo títulos, como quien recorre sin mapa un continente inexplorado:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Plantas útiles de Colombia</em>, de Enrique Pérez Arbeláez, 1955.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Descubrimiento del Nuevo Reino de Granada</em>, de Juan Friede, un libro hermoso sobre nuestros orígenes en la altiplanicie.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Poems</em>, de Lord Byron, con las hojas aún impregnadas de su melancolía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplar fascinante, en inglés, titulado <em>Gaitán of Colombia</em>, de Richard Sharpless, en el que Malcolm subrayó un pasaje que lo hizo reír, y a mí también. En el pasaje se habla de que el presidente de hace 77 años nombró a Gaitán alcalde de Bogotá para que demostrara que era un mal administrador y así perdiera las elecciones presidenciales, cosas que no funcionaron mucho, pero que recuerdan con demasiado parecido el crecimiento electoral de Petro tras su alcaldía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, títulos inesperados: <em>Padrinos y mercaderes: crimen organizado en Italia y Colombia</em>, de Ciro Krauthausen. Y luego, verdaderas perlas: <em>Vuelo en el Orinoco</em>, impreso en 1935, de Luis Eduardo Nieto Caballero. Un párrafo me sacude, me hace pensar en la decadencia de nuestra política. En una carta al presidente Olaya, su opositor, Nieto Caballero escribe: “Querido amigo, galantemente invitado por los hermanos cristianos, que al distinguir en esa forma a un hermano masón demuestran cómo entienden y practican la concentración nacional”. Cuan distinto era el lenguaje político en esa época.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces, como un hallazgo improbable, aparece <em>Recuerdos de un viaje a Europa</em>, de Nicolás Pardo, impreso en Bogotá en 1873. Una rareza encantadora: la crónica de un joven bogotano, entusiasta, viajero, convencido de la promesa republicana. Iba a ser cónsul en Italia. Dice algo que me conmueve especialmente en este sótano templado, mientras pienso en la renovación de Barranquilla y su reapertura al mar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">[Empieza nota]El Magdalena, con sus abundantes caimanes, con su lento, largo y variado curso, con sus riberas cubiertas de monos de distintas clases, de lindas guacharacas, de aves de toda especie que, en bandadas, atraviesan la floresta de un punto a otro, de miserables caseríos de negros medio desnudos, de bosques asombrosos y selvas vírgenes, en que la naturaleza se ostenta magnífica, exuberante y grandiosa: el Magdalena ha sido muchas veces materia de folletos y de innumerables descripciones.[Termina nota]</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y más adelante escribe, con una esperanza que aún resuena con algo de ternura y tragedia: “El día que nuestra patria cuente con un ferrocarril (que no está distante de realizarse), que ponga en comunicación a Bogotá con el Magdalena, podremos decir con verdad que ocupamos un puesto entre las naciones civilizadas del mundo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm sabía que en los detalles se esconde el alma de la historia. Es hermoso lo que revelan sus libros. En otra página, Pardo cuenta: “En Santa Marta nos hallábamos desde la noche del 25 de agosto, y lo que al instante pregunta el colombiano que allí llega por primera vez es en qué sitio queda la hacienda de San Pedro Alejandrino, donde murió el Libertador de Colombia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este viaje azaroso por los estantes me llevó a otro volumen: <em>Nuestra colonia de Cuba</em>, de Leland Jenks, ensayos sociológicos y económicos escritos por estadounidenses sobre América Latina en la primera mitad del siglo XX, antes de la revolución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, <em>La linterna y el búho</em>, de Lucio Pabón Núñez, en donde ese extraño poeta y político conservador hace un homenaje a Caro. Me siento extraño: estoy en el Caribe, en un sótano tibio, leyendo sobre Caro, mientras Pabón cita al gran poeta español Gerardo Diego hablando de Caro, prueba de que tan bien se comunicaban las letras en Hispanoamérica hace cien años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los manuscritos encontré una foto de Malcolm, que nadie tenía en su memoria, olvidada en medio de muchos cuadernos de notas, un libro extraño en inglés sobre la Navegación del Canal del Dique en 1855, con mapa, un árbol genealógico de familias de Bogotá, cómics políticos, disertaciones de varios simposios, telegramas privados de Virgilio Barco, que seguramente le sirvieron para su libro, una cita inquietante de Nicolás de Maquiavelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La biblioteca de Malcolm era así: exuberante, insaciable, multiforme. Así de vasto era él también, cuando se adentraba, con pasión y método, en las múltiples capas de la historia. Salir del archivo fue como emerger de una conversación larga con un amigo que ya no está, pero que sigue haciendo preguntas. Tal vez eso es lo que queda de alguien como él.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque estamos hablando de las colecciones especiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y una biblioteca personal es una forma extraordinaria de conocer a alguien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros que una persona compra. Los libros que conserva. Los libros que subraya. Los libros que presta. Los libros a los que vuelve. Los libros que nunca termina. Todo eso cuenta una historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La colección de Malcolm no es solamente una reunión de libros sobre Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una especie de mapa de su curiosidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si algo aprendimos de él es que los detalles importan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso una biblioteca como esta no debería ser entendida como un depósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Es una conversación que continúa.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada libro puede preguntarnos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Por qué Malcolm lo tenía?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué estaba buscando?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué había encontrado antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué relación existe entre ese libro y otro?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué pregunta lo llevó hasta allí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces aparece algo maravilloso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante sesenta años Malcolm estudió Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora tenemos la posibilidad de estudiar <strong>cómo Malcolm estudió Colombia</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es precisamente lo que una colección especial permite hacer.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y aquí entra mi libro</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una razón personal por la que este encuentro me resulta particularmente significativo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo no fui discípulo de Malcolm. No fui su alumno. No fui su amigo de décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué a él desde otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegué como periodista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como un outsider.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso terminó siendo, quizá, una de las mejores cosas que podía pasarme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque pude hacer preguntas que alguien que llevaba cuarenta años conversando con él quizá ya no hacía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pude preguntarle cosas elementales. Pude preguntarle por qué Colombia. Pude preguntarle por qué le interesaba el siglo XIX. Pude preguntarle por la violencia. Pude preguntarle por los presidentes. Pude preguntarle por Oxford. Pude preguntarle por sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, pude escucharlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando comencé este proyecto, Malcolm estaba ya muy enfermo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las conversaciones fueron por Zoom, Meet, WhatsApp.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo sabía que eran conversaciones especiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sabía también que probablemente eran de las últimas que tendría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este libro terminó siendo algo distinto de lo que había imaginado al comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No terminó siendo solamente un perfil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó siendo una despedida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también una conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una conversación entre un hombre que había pasado sesenta años mirando Colombia y un periodista que intentaba preguntarle qué había visto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en algún momento entendí algo:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>yo no estaba solamente escribiendo sobre Malcolm.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estaba tratando de entender Colombia a través de los ojos de Malcolm.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso en el libro escribí que para mí no era solamente su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Era la historia de Colombia contada por un testigo único.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El legado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿qué queda de Malcolm Deas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedan sus libros. Quedan sus estudiantes. Quedan sus amigos. Quedan sus fotografías. Quedan sus archivos. Quedan sus conversaciones. Queda su biblioteca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, sobre todo, quedan <strong>sus preguntas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y creo que esa es la verdadera medida de un intelectual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No cuánto escribió. No cuántos premios recibió. No cuántas personas importantes conoció.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sino cuántas preguntas dejó instaladas en la cabeza de los demás.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de leer a Malcolm, uno ya no puede mirar un municipio de la misma manera. No puede mirar una elección de la misma manera. No puede mirar una guerra civil de la misma manera. No puede mirar a un presidente del siglo XIX de la misma manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tampoco puede mirar la palabra “Colombia” de la misma manera.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph">Quiero volver a la escena inicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un joven de 22 años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oxford.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">México.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Centroamérica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una casualidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">O quizás una de esas casualidades que, vistas muchos años después, parecen destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Malcolm llegó a Colombia buscando un país que conocía principalmente por los libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y terminó pasando sesenta años escribiendo los suyos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó como extranjero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó nacionalizándose colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Llegó buscando una materia para estudiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Terminó convirtiéndose en parte de aquello que estudiaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá la paradoja final sea esta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Malcolm Deas pasó buena parte de su vida intentando entender Colombia porque sabía que no era fácil entenderla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y nosotros, los colombianos, tenemos todavía esa misma tarea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque quizá el mayor legado de Malcolm no sea habernos dado una respuesta sobre quiénes somos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá sea habernos enseñado a desconfiar de las respuestas demasiado fáciles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mirar mejor. A mirar más cerca. A mirar los detalles. A mirar las regiones. A mirar los documentos. A mirar a las personas. A mirar nuestras contradicciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, a mirar Colombia sin creer que ya sabemos qué es Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Malcolm murió, en 2023, terminó una vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no terminó la conversación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí están sus libros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí están sus preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí está su biblioteca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí estamos nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tratando, todavía, de entender el país que un joven inglés encontró un día en un mapa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas gracias.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Encuentro de colecciones especiales. La obra de Malcolm Deas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/is3bxkjccX0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132440</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 02:50:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/malcolm-articulo-uni-norte.png?quality=60&amp;#038;w=700" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[MALCOLM DEAS: EL EXTRANJERO QUE NOS ENSEÑÓ A MIRAR COLOMBIA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>El día en que la memoria de Colombia encontró otro refugio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-dia-en-que-la-memoria-de-colombia-encontro-otro-refugio/</link>
        <description><![CDATA[<p>El Centro Nacional de Memoria Histórica entregó a la JEP una copia íntegra del legado documental construido entre 2022 y 2026. Son miles de documentos, investigaciones, testimonios y contenidos que reconstruyen las huellas del conflicto armado. La entrega busca garantizar que ese patrimonio pueda sobrevivir a las coyunturas y seguir al servicio de las víctimas, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Centro Nacional de Memoria Histórica entregó a la JEP una copia íntegra del legado documental construido entre 2022 y 2026. Son miles de documentos, investigaciones, testimonios y contenidos que reconstruyen las huellas del conflicto armado. La entrega busca garantizar que ese patrimonio pueda sobrevivir a las coyunturas y seguir al servicio de las víctimas, la justicia y el país.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una manera sencilla de imaginar lo que ocurrió el pasado 6 de agosto en Bogotá: una memoria que durante años estuvo dispersa en investigaciones, archivos, voces, imágenes, documentales y páginas encontró un segundo lugar donde permanecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No era una ceremonia para inaugurar un edificio ni para presentar un nuevo informe. Era, en cierto sentido, una ceremonia para proteger el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) entregó a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) una copia íntegra del patrimonio documental que la entidad consolidó entre 2022 y 2026. La recibió el presidente de la JEP, magistrado Alejandro Ramelli, de manos de la directora del CNMH, María Gaitán Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cifra ayuda a dimensionar lo que se puso bajo custodia: <strong>257 libros —107 de ellos investigaciones—, 209 documentales, 91 episodios de pódcast y 68 micrositios especializados</strong>, además de archivos documentales, bases de datos, recursos pedagógicos, contenidos audiovisuales y otros activos digitales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero los números no alcanzan para contar lo que hay detrás de ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque cada investigación contiene años de trabajo. Cada documental conserva una voz. Cada archivo puede guardar el rastro de una persona, una comunidad o un hecho que alguna vez estuvo a punto de desaparecer de la historia. Y detrás de muchos de esos documentos están las víctimas que decidieron contar lo ocurrido para que su experiencia no quedara reducida al silencio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el verdadero tamaño del archivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrega realizada por el CNMH responde a una medida de protección de información ordenada por la JEP sobre archivos de derechos humanos producidos, recopilados, administrados o custodiados por ocho entidades públicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La medida, adoptada desde 2018 por la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad, tiene un propósito preciso: identificar, proteger y preservar información que pueda contribuir al esclarecimiento de graves violaciones de derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario cometidas durante el conflicto armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En agosto de 2026, mediante el Auto AT611 de 2026, la JEP ordenó al CNMH remitir la información que consideró de especial interés para las funciones de la Jurisdicción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta fue la entrega de una copia íntegra del legado documental consolidado por el Centro durante los últimos cuatro años.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/memoria-2-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-132055" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 2019, el CNMH ha continuado recopilando, preservando y custodiando materiales en el marco del Programa de Derechos Humanos y Memoria Histórica. El archivo que ahora queda protegido por la JEP es, por tanto, parte de una construcción mucho más amplia: la de un país que intenta dejar registro de aquello que durante décadas ocurrió en sus territorios y que, en demasiadas ocasiones, permaneció oculto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una frase de María Gaitán Valencia que resume el sentido de la entrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hoy entregamos este legado documental a la Jurisdicción Especial para la Paz con la convicción de que la memoria de Colombia debe preservarse como un bien público permanente, por encima de cualquier coyuntura”, afirmó la directora del CNMH.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La frase importa porque los archivos también tienen una historia política. Las instituciones cambian, los gobiernos terminan, los funcionarios pasan y las prioridades públicas se transforman. Los documentos, en cambio, pueden permanecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la preservación de un archivo de memoria no es solamente un asunto técnico. Es una decisión sobre qué quiere recordar una sociedad y sobre qué información debe estar disponible cuando las generaciones futuras vuelvan a preguntar qué ocurrió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La memoria trasciende los gobiernos; pertenece a los colombianos”, agregó Gaitán Valencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrega a la JEP se suma además a la puesta en marcha de la <strong>Plataforma del Legado</strong>, una iniciativa destinada a preservar y facilitar el acceso al conocimiento construido por el CNMH.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propósito es que ese conocimiento pueda seguir siendo consultado por las víctimas, investigadores, periodistas, estudiantes, instituciones judiciales y ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria y la justicia no son lo mismo, pero en un país como Colombia sus caminos inevitablemente se cruzan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un documento puede ayudar a reconstruir un hecho. Una investigación puede revelar un contexto. Un testimonio puede aportar una pieza que faltaba. Una fotografía puede confirmar la existencia de una comunidad desplazada. Un documental puede conservar para siempre la voz de alguien que durante años buscó ser escuchado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el presidente de la JEP, magistrado Alejandro Ramelli, destacó la entrega realizada por el CNMH.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Con esta entrega, damos un paso para que el conocimiento acumulado sobre nuestro conflicto armado siga sirviendo no solo para comprender el pasado, sino también para garantizar los derechos de las víctimas, fortalecer el esclarecimiento judicial de los hechos y contribuir a que la violencia nunca vuelva a repetirse”, señaló.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La copia permanecerá bajo reserva y custodia de la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP. Con ello se busca garantizar su conservación y disponibilidad para el cumplimiento del mandato constitucional y legal de la Jurisdicción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entrega de este legado también permite entender la dimensión histórica de la Jurisdicción Especial para la Paz. La JEP nació de un momento excepcional de la historia colombiana: el intento de poner fin a más de medio siglo de conflicto armado y, al mismo tiempo, encontrar una respuesta para las víctimas y para una sociedad que necesitaba conocer lo ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su tarea no ha sido solamente juzgar. Ha sido reconstruir. Entender cómo funcionó la violencia, cómo se organizaron los hechos, quiénes participaron, cuáles fueron los patrones y qué responsabilidades existieron detrás de miles de historias que durante años aparecieron como episodios aislados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese trabajo, los archivos tienen un valor que va mucho más allá del papel o de los formatos digitales en los que están almacenados. Un documento puede ayudar a establecer una fecha, reconstruir una cadena de decisiones o confirmar un testimonio. Una investigación puede aportar el contexto que permite comprender un hecho. Un registro audiovisual puede conservar para siempre la voz de una víctima. Una base de datos puede revelar patrones que no son visibles cuando cada caso se observa por separado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La justicia necesita memoria porque no es posible investigar aquello que ha desaparecido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la protección de los archivos de derechos humanos tiene una dimensión profundamente democrática. No se trata solamente de conservar información para los jueces o para los investigadores. Se trata de garantizar que las víctimas y sus familias puedan encontrar en el futuro los elementos que permitan sostener sus relatos, contrastar versiones y avanzar en la búsqueda de respuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha aprendido, muchas veces de la manera más dolorosa, que el paso del tiempo no garantiza que la verdad aparezca por sí sola. Hay documentos que se pierden, testimonios que desaparecen con quienes los dieron, lugares que cambian y generaciones que crecen sin conocer lo que ocurrió antes de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Preservar es, por eso, una forma de responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La JEP representa uno de los principales esfuerzos institucionales del Estado colombiano para que los crímenes más graves cometidos durante el conflicto no queden únicamente en el terreno de la memoria individual, sino que puedan ser examinados desde la justicia. Su trabajo busca establecer responsabilidades, reconocer a las víctimas y aportar al esclarecimiento de hechos que afectaron a comunidades enteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese trabajo requiere tiempo, pero también requiere fuentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí la importancia de que el legado documental del CNMH tenga ahora una copia íntegra bajo custodia de la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad de la JEP. La medida no sustituye las responsabilidades del CNMH ni transforma la naturaleza de sus archivos. Lo que hace es añadir una garantía para que ese patrimonio pueda conservarse y permanecer disponible cuando sea necesario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un país donde todavía existen miles de preguntas sobre lo ocurrido durante el conflicto armado, proteger la información es proteger la posibilidad de responderlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También es una forma de proteger a quienes hablaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante años, hombres y mujeres en distintos lugares de Colombia contaron sus historias al CNMH. Algunos hablaron de masacres; otros, de desapariciones, desplazamientos, secuestros, despojos o persecuciones. Muchos hablaron de sus familiares ausentes. Otros reconstruyeron la historia de sus comunidades para que lo ocurrido no quedara reducido a una cifra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ese conocimiento forma parte de un patrimonio que no pertenece exclusivamente a una administración, a una institución o a un periodo de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pertenece a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso preservar estos archivos no significa simplemente guardar el pasado. Significa garantizar que el país pueda seguir preguntándole al pasado por su presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La JEP necesita documentos para hacer justicia. Las víctimas necesitan archivos para sostener su memoria. Los investigadores necesitan fuentes para comprender la historia. Los ciudadanos necesitan información para construir una sociedad capaz de reconocer aquello que ocurrió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las nuevas generaciones necesitarán todo ello para comprender un país que heredaron, pero cuya historia no necesariamente vivieron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La paz no termina cuando se firma un acuerdo. Tampoco la memoria termina cuando se publica un libro o se cierra una investigación. Ambas son tareas de largo plazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La preservación de este legado es, en ese sentido, una apuesta por el futuro: que las voces permanezcan, que los documentos sobrevivan y que Colombia conserve las herramientas necesarias para conocer su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el fondo, se trata de algo más elemental: <strong>que aquello que Colombia se tomó años en investigar no pueda simplemente desaparecer.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque un país también se construye con sus archivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en Colombia, donde buena parte de la historia del conflicto todavía está hecha de silencios, ausencias y preguntas sin respuesta, preservar esos archivos significa mantener abierta la posibilidad de encontrar algún día las palabras, los documentos y las voces que permitan comprender lo ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La memoria no cambia el pasado. Pero puede impedir que el pasado sea borrado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esa, quizás, es una de las formas más concretas de construir la no repetición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque un país que protege su memoria no está condenado a vivir en el pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está tratando de evitar que el pasado vuelva a repetirse.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132053</guid>
        <pubDate>Tue, 11 Aug 2026 15:52:48 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Estos son los 152 pilos de Valle y Cauca que visitan @Icesi y @Javerianacali</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/estos-son-los-152-pilos-de-valle-y-cauca-que-visitan-icesi-y-javerianacali/</link>
        <description><![CDATA[<p>Inmersión enriquecida este jueves 30 de julio. De seis municipios del Valle y tres del Cauca, de 21 colegios oficiales y privados, de grados 10 y 11, son los talentos que tendrán una experiencia formadora de decisiones de vida, en una jornada organizada por Fundación Color de Colombia con el apoyo de las universidades anfitrionas, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Inmersión</strong> enriquecida este jueves 30 de julio. De seis municipios del Valle y tres del Cauca, de 21 colegios oficiales y privados, de grados 10 y 11, son los talentos que tendrán una <strong>experiencia formadora de decisiones de vida</strong>, en una jornada organizada por Fundación Color de Colombia con el apoyo de las universidades anfitrionas, consideradas <strong>aspiracionales</strong> en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decana de Medicina de Universidad Icesi, <strong>María Elena Velásquez</strong>, dará la bienvenida a los pilos, y en la Pontificia Universidad Javeriana Cali, lo hará el director de Relacionamiento, <strong>Alberto Arias</strong>.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">No es solo una visita a dos universidades de alta calidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es también un <strong>encuentro de talentos</strong> con oportunidades de tejer nexos de intereses significativos entre sí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">55 de ellos ya respondieron una <strong>encuesta de talentos artísticos, deportivos, de liderazgo y cognitivos</strong> para fortalecer la comunidad de propósito de acceder a una buena universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El que todos sepan cuáles son sus nombres ya es un paso.</p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Qué es una universidad aspiracional</h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Es una que los estudiantes (y los hogares) eligen no solo por su oferta académica, sino por el prestigio, estatus y movilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Por qué llevarlos primero a universidades selectivas y costosas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">1. Porque hay becas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. Para que amplíen sus horizontes, pues desde universidades públicas también se puede materializar un proyecto de vida universitaria que abra oportunidades.  </p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Una inmersión enriquecida </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Además de la charla de presentación de cada universidad y su oferta académica, y del recorrido por el campus, que son centrales para el objetivo de la visita, se tendrá:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Dinámica de&nbsp;<strong>habilidades blandas</strong>: “Negociación en el desierto”.</li>



<li>Micro-taller de&nbsp;<strong>orientación vocacional</strong>.</li>



<li>Visita a&nbsp;<strong>laboratorios</strong>.</li>



<li>Micro-escenificación del&nbsp;<strong>Modelo de Naciones Unidas</strong>, MUN.</li>



<li><strong>Almuerzo con becarios</strong>&nbsp;(no todos), momento liderado por el Semillero Alpha Phi Alpha de Universidad Icesi.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">Becarios icesistas que almorzarán con pilos de colegio</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta el momento, 18 becarios, empresariales e institucionales, han confirmado que compartirán su experiencia de obtención de beca y de vida en la universidad con tres pilos de colegio cada uno en una mesa de la cafetería central.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Sergio Luis Diaz Mina</strong> (Finanzas)</li>



<li><strong>Diego Fernando Castaño</strong> Mosquera (Medicina)</li>



<li><strong>Jesús Alberto Valencia Guerrero</strong> (Derecho y Ciencia Politica)</li>



<li><strong>Jean Carlos Riascos Palacios</strong> (Ingeniería de sistemas)</li>



<li><strong>Jhon Roberth Riascos</strong> (Finanzas con énfasis en Mercados globales),</li>



<li><strong>Andrés Felipe Diaz Montoya</strong> (Ingeniería en sistemas),</li>



<li><strong>Iliana Samara Córdoba Lozano</strong> (Derecho),</li>



<li><strong>Dinka Isabela Cabezas Arboleda</strong> (Psicología)</li>



<li><strong>Henry Murillo</strong> <strong>García</strong> (Economía y Negocios internacionales)</li>



<li><strong>Daniela Orejuela</strong> (Economía y negocios internacionales)</li>



<li><strong>Sol Mary Valencia Pérez</strong> (Economía y Negocios Internacionales)</li>



<li><strong>Samuel Palacios Rivera </strong>(Economía y Negocios Internacionales)</li>



<li><strong>Juan Pablo Solarte Álvarez</strong> (Ingeniería de sistemas)</li>



<li><strong>Anahi Sofía Caballero García</strong> (Derecho)</li>



<li><strong>Yuliana Cantillo</strong> (Economía y Negocios Internacionales)</li>



<li><strong>Laura Sofía Rueda Valdés</strong> (Economía y Negocios Internacionales)</li>



<li><strong>Valery Chantre González </strong>(Economía  y Negocios Internacionales)</li>



<li><strong>Catalina Idrobo Valencia</strong> (Economía y Negocios Internacionales)</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El Semillero Alpha Phi Alpha de Icesi y el área de Filantropía de la Universidad apoyan la convocatoria. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Momentos de reconocimiento a pilos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El ambiente de afirmación de personalidad comenzará con un estudiante por colegio saludando de mano y mirando a los ojos a la decana de Medicina de Icesi y luego el mismo ejercicio con el director de Relacionamiento de la PU Javeriana.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Imposición de la <strong>Insignia civil del Gran Almirante de la Nación José Padilla López </strong>en la categoría estudiantil a: 
<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Juan Esteban Díaz Camacho</strong> (Gimnasio Moderno del Valle, Jamundí);</li>



<li><strong>Miguel Ángel Martínez Armero</strong> (IE Ateneo, de Pradera); </li>



<li><strong>Darly Sofía Perlaza Rodríguez</strong> (IE Las Américas, Florida); </li>



<li><strong>Estefany Viáfara Sandoval </strong>y <strong>Danna Valentina González</strong> (IE FJ de Caldas, Santander de Quilichao) y</li>



<li><strong>Danna Sofía Viáfara Cosme</strong> (IE La Arboleda, Candelaria).</li>
</ul>
</li>



<li><strong>Salida al escenario con &#8220;ovación&#8221; </strong>para:
<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Personeros</strong>, <strong>contralores</strong> y <strong>representantes</strong> de curso.</li>



<li>Estudiantes de grado 11 con puntajes superiores a <strong>340</strong> en último <strong>simulacro de Saber 11</strong>.</li>



<li>Participantes en <strong>Copa Jhan Salazar de PreSaber 11</strong> Puerto Tejada, 2026.</li>



<li>Los <strong>cumpleañeros</strong> en julio. </li>
</ul>
</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">Micro-escenificación de Modelo de Naciones Unidas, MUN</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los pilos de grado 10 de varios municipios que vienen tomando capacitación virtual con el Grupo MONUA de la Universidad de los Andes pasarán al frente para representar una votación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre prohibición de armas autónomas con Inteligencia Artificial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>MUN de Icesi </strong>será la Mesa directiva y pilos visitantes ejercerán de embajadores de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad con sus respectivas plaquetas de país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Modelo de Naciones Unidas virtual con estudiantes de la Red colaborativa de colegios por la calidad educativa del suroccidente se realizará el 29 de septiembre, con transmisión por YouTube, presidiendo la Mesa la junta directiva de MONUA-UniAndes. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Momento musical: efemérides del Joe Arroyo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado domingo 26 de julio se cumplieron 15 años del fallecimiento del gran cantante <strong> Joe Arroyo</strong>, por lo que se le recordará con ocho pilos voluntarios bailando la canción <em>Rebelión</em> en la tarima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El centurión de la noche &#8220;grabó en su voz más de 300 canciones en unos 40 álbumes, alrededor de unos 100 temas propios y más de 60 canciones en los primeros lugares de éxito, suficientes cartas de presentación para un artista llamado a arañar el Olimpo de los más grandes&#8221;.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Buenaventura</h2>



<p class="wp-block-paragraph">22 estudiantes de cinco colegios representan a la ciudad con el puerto más importante del Pacífico.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Centro Educativo Bahía de Buenaventura</strong>: Andrés Alejandro Gracia Granado, Aylin Daniela Hernández Mina, Carlos Abel Torres Escobar, Daniela Vergara Velasquez, Danna Sofía García Sánchez, Diana Sofía Córdoba Grajales, Isabela Cuero Banguero, José Miguel Ocoró Zúñiga, Joseph Sebastián Orobio Quiñonez, Kimberly Hurtado Valencia, Ronald Yair Viveros Castillo, Sebastián Gómez García y Sury Sofia Cundumí González.</li>



<li><strong>IE Normal Superior Juan Ladrilleros</strong>: Kiara Alejandra Mosquera Torres, Madeleyne Hurtado Ceballos, Melany Marin Jimenez, Sara Sofía Mosquera Gómez</li>



<li><strong>IE Técnica Industrial Gerardo Valencia Cano</strong>: Alan Daniel Riascos Alomía,  Juan Sebastian Cuero Valverde.</li>



<li><strong>IE Termarit</strong>: Sarah Torres, Juan Pablo Restrepo Valencia.</li>



<li><strong>IE Liceo del Pacífico</strong>: Anny Milagros Ante Hinestroza</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Acudientes acompañantes</strong>: Laura Cristina Mosquera Chala, María Erlinda Daza Martínez. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Pradera (Valle del Cauca)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El mejor colegio de Pradera por resultados en Saber 11 lidera la delegación del municipio.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Ateneo</strong> (22): Alejandra López Martínez, Andres David Egas Patiño, Daniela Baena Rodríguez (contralora), Emmanuel Carrillo Lucumi, Francisco José Mosquera, Heyllen Geraldine Cortes Cardona, Hillary Caicedo Semanate, Jhose Miguel Daza Garzón, Johan Andrés Ramírez Hurtado, José Daniel Paz Bedoya (personero), Juan Manuel Vásquez Azcárate, Karol Sofía González Mazo, Laura Valentina Alvarado Quintero, Leonardo Gaitán Muñoz, Liceth Natalia Bejarano, Maria José Ortega Mejía, Miguel Ángel Martínez Armero, Miguel Ángel Ruiz Vásquez, Nathaly Pasaje Acosta, Santiago Domínguez Rincón, Sara Isabel Delgado Valencia y Sara Ríos Bravo.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Julio Alexander Delgado.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Francisco Antonio Zea</strong> (5): Anny Mariette Sepúlveda Paredes (personera), Alisson Dayana Cruz Escobar, Sharol Nicol Vargas Patiño, Samuel Pérez Ardila (contralor), Isabel Sofía Flórez Arias. </li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Marco Antonio Mojica Madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le puede interesar: <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/pradera-valle-en-colegios-ateneo-y-zea-estudiantes-hablaran-con-ejecutiva-de-manuelita160-sobre-proyecto-de-vida/">Pradera, Valle: en colegios Ateneo y Zea estudiantes hablarán con ejecutiva de @Manuelita160 sobre proyecto de vida</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Florida y Candelaria (Valle del Cauca)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un colegio oficial de Florida y uno privado de Candelaria estarán presentes. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Las Américas</strong> (Florida): Ana María Guerrero Torres, Darly Sofía Perlaza Domínguez y Juan Camilo Bravo Bermúdez.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Martha Vidal, de apoyo pedagógico.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE La Arboleda Campestre</strong> (Candelaria): Danna Sofía Viáfara Cosme, José David Rodríguez Cruz, Liz González Castro, Madeleym Carrillo Lozada, Salomé Coutin Caicedo, Samuel Giraldo. </li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante:</strong> Nhora Elena González Delgado, rectora. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Jamundí (Valle del Cauca)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un colegio oficial con características de mega-colegio y uno de los privados más reconocidos participan en la inmersión enriquecida. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IET Industrial España</strong> (13): Brandon Alexander Marin Manosalva, Estrella de los Ángeles García Cabrita, Jeniffer Mina Ortiz, John Edward Viveros Perlaza, Juan Esteban Restrepo Olaya, Juan Salgado, Keilly Cuervo Goyeneche, Melany Andrea Castillo Payares, Ricardo Escobar Medina, Wendy García Román, Jhojan Esteban Saavedra Trochez, Eliana Carreño Acevedo, Alejandro Díaz Cruz.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Yamileth Reyes Lucumí.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Gimnasio Moderno del Valle</strong> (6):  Juan Esteban Díaz Camacho, Pablo Alejandro Rojas García, Allison María Beltrán Lucumí, Hanna Isabella Mosquera Angulo, Jalver Daniel Torres Rodríguez, Juan Esteban Almario.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: María Camila Fory Hernández</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Cali</h2>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Liceo Departamental</strong> (3): Sara Moreno Ramírez, Valery López Torijano, Maximiliano José Palacios.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Claudia Ximena Caicedo.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Santander de Quilichao (Cauca)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los dos mejores colegios oficiales de la segunda ciudad del Cauca llevan la batuta.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Francisco José de Caldas</strong> (27): Ana Sofia Adrada Gómez, Danna Gonzalez, Dhamar Díaz, Eilyn Chates, Erick Shamuel Carabali Muñoz, Estefany Viáfara Sandoval, Hitayoshara Fernández, Isabella Larrahondo Mancilla, Julián Andrés Vergara Suárez, Laura Sofía Reyes Candelo, Luis Alejandro Polo Morales, Luis Felipe Hernández Benavides, María Camila Erazo Paredes, María Camila García Martínez, Mariana Vernaza Erazo, Maryi Lizbeth Secue Ilamo, Maxi Hurtado Mancilla, Mayra Alejandra Flor Salazar, Mishell Yaritza García Carabali, Salomé Muñoz Henao, Salomé Vidal, Santiago Charrupi Narváez, Santiago José Barreto, Sara Bolaños Quintero, Sara Isabel León Talaga, Saray Sofía Paz Molina, Xiomara Largo Santamaria.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Acudientes acompañantes</strong>: Sandra Milena Henao Villada, Anette Tatiana Candelo Mina, Yenni Alejandra Martínez Peña, Griceldina Mancilla.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Instituto Técnico</strong> (9): Cristian David Buitrago Bolaños (contralor), Gelen Yurley Enriquez Garcia, Haidar Alí Sinisterra Rojas, Juan Manuel Garcés Velasco, Luis Santiago Muñoz Garcés, Santiago Muñoz Galindo, Manuela Plaza Velasco, Alexandra García Camayo, Juan Manuel Medina Villafañe.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docente acompañante</strong>: Alejandro Calderón.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Puerto Tejada (Cauca)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Esta delegación se compone, fundamentalmente, de los participantes en la <strong>Copa Jhan Salazar de PreSaber 11</strong>.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Fidelina Echeverry</strong> (5): Ceidy Alejandra Narváez Escobar, Keruv Isabella Arteaga Candelo, María José Paz Rengifo, Nicolás Caicedo Lucumí, Leidi Alexandra Torres Arboleda.</li>



<li><strong>IE Evangélico Ebenezer</strong> (9): Hilary Tatiana Mostacilla, Laura Nicole Mina, Luis Miguel Marulanda, María José Perlaza, Nicol Saray Valencia, Sarid Sofía Cosme, Laura Gaez, Ostin Daniel Lozano, Ronald Yuseth Lucumí Canchimbo.</li>



<li><strong>Colegio Bahai Ruhí Arbab</strong> (7): Ana María Torres Olarte, Cristian Fory, Guadalupe Quintero Londoño, Isabella Valencia Dinas, Juner Mathias Lucumí Barcasnegras, Nicoll Dayana Urbina Valdes, Salomé Cantoñi Ambuila.</li>



<li><strong>Colegio Comfacauca</strong> (3): Chelsea Sofia Mina Tovar, Emmanuel Diaz Belalcázar, Valerin Mariana Ocoró Molina.</li>



<li><strong>IE Ana Silena Arroyave </strong>(5): Gavi Arboleda Casaran, Rafael Medina, Yeray Gómez, José Manuel Escobar Ruiz, Juan David Corrales Perlaza.</li>



<li><strong>IE José Hilario López</strong> (2): Heidi Liseth Perdomo Ocoró, Sara Liseth Perdomo Ocoró.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docentes acompañantes:</strong> Edwin Fernando Rodríguez (Ebenezer) y Mónica Carabalí Mina (Bahai).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Pilos de Villa Rica (Cauca)</h2>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>IE Senón Fabio Villegas</strong> (5): Paula Liseth Bolaños Diaz, Liz Angélica Palacios Chara, Deisy Johana Zapata Rico, Manuela Cifuentes Medina, Lauren Mina</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Docentes acompañantes</strong>: Charlis Ignacio Becerra Salazar y Diana Raquel Bueno Urán.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="724" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/07/Inmersion-en-Icesi-y-Javeriana-30-de-julio-724x1024.jpg" alt="" class="wp-image-131352" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Red colaborativa de colegios en gestión</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La primera actividad del proyecto fue un&nbsp;<strong>taller directivo</strong>&nbsp;en Universidad Icesi, el 28 de febrero de 2026, sobre&nbsp;<strong>Proyecto Educativo Institucional</strong>, PEI, y&nbsp;<strong>pedagogías activas</strong>&nbsp;en enseñanza de&nbsp;<strong>matemáticas</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>ciencias</strong>, organizado por&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>&nbsp;en alianza con&nbsp;<strong>Centro Eduteka</strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Observatorio de Realidades Educativas</strong>,&nbsp;<strong>ORE</strong>, de Universidad Icesi.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La red busca tejer lazos entre un conjunto de colegios oficiales y privados de&nbsp;<strong>Cali</strong>, <strong>Buenaventura,&nbsp;Palmira,&nbsp;Jamundí, Pradera, Florida, Cerrito, Zarzal,</strong>&nbsp;<strong>Candelaria</strong>&nbsp;(Valle del Cauca), y de&nbsp;<strong>Santander de Quilichao</strong>,&nbsp;<strong>Puerto Tejada</strong>, <strong>Guachené, Padilla</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Villa Rica</strong>&nbsp;(Cauca), con el propósito de compartir recursos y experiencias para elevar la calidad educativa.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda actividad fue un webinar acerca de&nbsp;<em><strong>Diseño de experiencias de aprendizaje</strong></em>&nbsp;con&nbsp;<strong>Carlos Andrés Ávila</strong>&nbsp;<strong>Dorado</strong>, un experto del Centro Eduteka de la Universidad Icesi, involucrando pedagogías emergentes, como el Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos, gamificación, aula invertida, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera&nbsp;<strong>experiencia conjunta</strong>&nbsp;de la red colaborativa de colegios es el ejercicio de&nbsp;<strong>Modelo de Naciones Unidas&nbsp;</strong>virtual, que puede considerarse un “micro-MUN”, pero es un paso hacia la posibilidad de algo más grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Le puede interesar:&nbsp;<strong><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/modelo-de-naciones-unidas-del-suroccidente-abiertas-inscripciones/">Modelo de Naciones Unidas del suroccidente: abiertas inscripciones</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Trazador misional de esta publicación</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">En su línea estratégica 2,&nbsp;<strong>Educación de calidad y equidad</strong>, la Fundación Color de Colombia tiene los programas de&nbsp;<strong>Semilleros de Becarios U</strong>&nbsp;(desde grados octavo y noveno para ayudar a la preparación de aspirantes a becas)</p>



<p class="wp-block-paragraph">y de&nbsp;<strong>Semilleros Alpha Phi Alpha</strong>&nbsp;(desde primer semestre de pregrado para ayudar a una experiencia integral de proyecto de vida universitaria con metas altas).</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131623</guid>
        <pubDate>Wed, 29 Jul 2026 21:19:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/07/Imagen-destacada-Estos-son-los-152-pilos.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Estos son los 152 pilos de Valle y Cauca que visitan @Icesi y @Javerianacali]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131623</post-id>    </item>
        <item>
        <title>EL “DESEMPALME DEMOCRÁTICO”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/el-desempalme-democratico/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por la forma incierta y polémica en que discurre el empalme entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y los comisionados del presidente electo, Abelardo de la Espriella, todo parece indicar que se trata de un dramático “desempalme democrático”. Como es usual en un país donde la ley y sus formalidades suelen utilizarse para evadir lo esencial, cuando no para burlar la justicia, dicho empalme va a naufragar en medio de artículos, incisos y reuniones paralelas de ambas partes, sin posibilidades de un encuentro e intercambio responsable y riguroso de información sobre la gestión pública, que afecta la calidad de vida de todos los colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sectarismo antidemocrático</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una expresión más de sectarismo político que subordina el interés general de la Nación al personal y partidista de dos líderes. Dos líderes cuyas personalidades veleidosas y vanidosas les impide reconocerse como interlocutores políticos legítimos, responsables de la convivencia política, pues cada uno reclama encarnar la voluntad del pueblo colombiano. Por eso, lo que está tras escena es mucho más significativo y grave, así como de largo aliento. Se trata, nada más ni nada menos, que de la imposibilidad de un empalme de la democracia con el pueblo colombiano. Es mucho más que un simple empalme entre esas dos figuras políticas que dividen casi milimétricamente la nación, como quedó demostrado en la pírrica diferencia de 250.000 votos entre el “Tigre” y Cepeda, hoy todavía objeto de controversia. Una controversia seguramente imposible de resolver en la actualidad, como fue la existente entre Gustavo Rojas Pinilla, candidato de la ANAPO y Misael Pastrana Borrero del partido conservador, que solo la historia aclaró como el mayor fraude electoral del siglo pasado, ya demasiado tarde. ¿Sucederá lo mismo con la presente controversia? ¿Será un delirio del presidente Petro o habrá un asidero tecnológico en su denuncia sobre la manipulación del software en la IP ubicada en Los Ángeles? &nbsp;Por eso mismo, es un desempalme de la democracia con el pueblo colombiano, más allá de la controversia electoral. Un desempalme que viene de tiempos inmemoriales y no es de ahora. Un desempalme que recibe diversos nombres y tiene muchos protagonistas. Solo para recordar el más conocido, acuñado por Jorge Eliécer Gaitán, es el desempalme todavía existente e irresoluble entre el <strong><em>“País Político” y el “País Nacional”</em></strong>. Para las jóvenes generaciones, vale la pena recordar la forma meridiana como lo describió Gaitán en su discurso del 20 de abril de 1946, ya hace más de 80 años, en el Teatro Municipal de Bogotá: <em>“En Colombia hay dos países: el <strong>país político que piensa en sus empleos, en su mecánica y en su poder</strong> y <strong>el país nacional que piensa en su trabajo, en su salud, en su cultura</strong>, desatendidos por el país político. <strong>El país político tiene rutas distintas a las del país nacional. Tremendo drama en la historia de un pueblo”.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un desempalme histórico y violento</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un drama que en realidad se convirtió en una sangría inagotable hasta nuestros días. En parte, porque en medio del cambalache electoral de mentiras y promesas, pero también de prejuicios, pasiones, emociones y odios, que cada cuatro años representan supuestos líderes salvíficos del pueblo, todo se encuentra revuelto como en el tango y se funde el país político con el nacional. Así sucedió durante el “Gobierno del Cambio”, que termina su mandato con figuras prominentes del país político como Armando Benedetti a cargo del ministerio del interior y con escándalos de corrupción que se disputan la cuantía de defraudaciones a la Nación con los gobiernos del presidente Álvaro Uribe Vélez y el número de sus altos funcionarios condenados por corrupción. Y ahora, estamos ad portas de ver como asume la presidencia de la República un “TIGRE”, como si la Casa de Nariño fuera un zoológico y la Nación una selva, en la que deberá predominar la ley del más fuerte, como simbólicamente lo quiere anunciar con su posesión desde una guarnición militar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los que siempre han gobernado</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Un Tigre que anunció de viva voz, con rugidos ensordecedores por todos los medios y plazas, que en su presidencia llegaría el momento para los que NUNCA han gobernado. Pero ha conformado un gabinete con los que SIEMPRE han gobernado, es decir, lo más granado del país político imbricado con el entramado gremial, en nombre de una PATRIA MILAGRO, que coincide plenamente con el País Político. Una Patria cuyos contornos e intereses nacionales parecen diluirse en su alianza con MAGA, pues ya el Tigre declaró en una entrevista, durante su campaña presidencial, que sería <em>“el primer presidente colombiano del partido republicano”</em> de Trump. Partido republicano al que destinó una generosa contribución para la campaña de Trump. En reciprocidad recibió de TRUMP su respaldo incondicional y determinante para la segunda vuelta, a semejanza de un padrino mafioso, pues todos conocemos su desinterés patriótico y democrático en los apoyos que brinda. Lo vemos con su respaldo a la presidenta interina y antidemocrática de Venezuela Delcy Rodríguez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿<strong>Un canciller para Maga?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">A propósito, el nuevo canciller, Omar Bula Escobar, tan coherente y enérgico en su anuncio de no tener relaciones con estados antidemocráticos y menos embajadas ¿romperá relaciones con la república bolivariana de Venezuela, o hará una excepción en aras del intercambio económico o quizá por solidaridad con las víctimas del terremoto? ¿Cuál será la extrema coherencia en política internacional al normalizar y profundizar la relación con el Estado de Israel, presidido por Benjamin Netanyahu, encauzado por corrupción en su país e incurso en crimen de genocidio por la Corte Internacional de la Haya? Ni hablar del respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas que promoverá en su alianza con MAGA y Trump que la ha convertido en una hoja de papel, pues el nuevo canciller coincide plenamente con MAGA en que las Naciones Unidas perdieron su rumbo por promover y defender la “globalización” y el multilateralismo en política internacional. ¿Asistiremos, también, a un desempalme del Estado colombiano con las Naciones Unidas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El “desempalme democrático”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que durante estos cuatro años no solo se profundizará el desempalme violento entre el País Político y el País Nacional, sino que asistiremos al ascenso de una nueva elite a la Casa de Nariño. Una elite cacocrática, militarista y tecnocrática, que ya tuvo su cuarto de hora por cerca de 12 años. Primero de 2002-2010 con el presidente Álvaro Uribe Vélez y luego del 2018 al 2022 con Iván Duque. Dichas administraciones, en nombre de la “Seguridad democrática” y el “Centro Democrático”, dejaron un legado en escándalos de corrupción, funcionarios condenados y crímenes de lesa humanidad, que todavía la Fiscalía General de la Nación y la JEP están por esclarecer plenamente. Por eso, el nuevo ministro de justicia, Iván Cancino, ya expresó que el gobierno evaluará sus peticiones de financiación, pues constitucionalmente su funcionamiento está fijado hasta el 2037. ¿Se promoverá una reforma constitucional en aras de la austeridad fiscal y la motosierra del Estado?<strong> <a></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Un gobierno cacocrático-tecnocrático y militarista?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Será esa la verdadera identidad de la “Patria Milagro? La pregunta es pertinente, pues quizá nadie conoce mejor las entrañas de la elite cacocrática en nuestro país que el Tigre, ya que como abogado penalista se destacó por sus asesorías y la promoción de sus intereses, como lo hizo desde la Fundación Iniciativas de Paz <a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, durante la desmovilización de las AUC. Pero, sobre todo, porque contará con los sabios consejos de Carlos Alonso Lucio, quien sostuvo una estrecha relación con Miguel Rodríguez, del cual recibió aportes para su actividad política, según lo revelado por el contador del Cartel de Cali, Guillermo Alejandro Pallomari González, en su indagatoria ante la Fiscalía General de la Nación realizada el 16 de noviembre de 1995. También, tecnocrática, pues su vicepresidente, José Manuel Restrepo, como exministro de economía del presidente Iván Duque, conoce y se mueve como pez en el agua en las profundidades y los meandros del sector empresarial y gremial. Por último, militarista, ya que anuncia el Tigre que se posesionará como presidente en una guarnición militar. Un gesto de extrema coherencia con sus consignas de “<em>Firmes por la Patria”</em> y <em>“Defensores de la Patria”.</em> Pero olvida que el único patriotismo legítimo es el constitucional y la Carta del 91 establece en su artículo 192 que “<em>el presidente de la República tomará posesión de su destino ante el Congreso de la República”</em> o, en su defecto, “<em>ante la Corte Suprema de Justicia</em>” y, en caso extremo, <em>“ante dos testigos</em>”. De hacerlo en una guarnición militar, semejante simbolismo augura una gobernabilidad castrense y no civil, contraria al espíritu de la Constitución y la democracia. Quizá todo ello se deba a que el signo de los tiempos que corren es muy parecido al de la década del 20 del siglo pasado en los Estados Unidos, que resumió el escritor alemán Hans Magnus Enzerberger en esta conocida sentencia: <em>“el capitalismo es una mafia legal y la mafia un capitalismo ilegal”,</em> cuyo espíritu domina Donald Trump a punta de aranceles y amenazas, acompañadas de bombardeos, cuando lo considere necesario, con el apoyo de incondicionales “gobergánsteres” que forman parte del “Escudo de las Américas” &nbsp;y son entusiastas seguidores de la “Doctrina Donroe”, pero ignoran el probable colapso de su gestor en la próximas elecciones de noviembre frente al partido demócrata en el Congreso.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/">https://www.infobae.com/colombia/2025/09/17/el-rol-de-abelardo-de-la-espriella-en-el-proceso-de-paz-entre-colombia-y-las-auc-lo-volveria-a-hacer/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131092</guid>
        <pubDate>Sun, 12 Jul 2026 17:20:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/ZETA-ZETA-ZETA-MOTOSIERRA-DE-ABELARDO.jpg?quality=60&amp;#038;w=1080" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[EL “DESEMPALME DEMOCRÁTICO”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131092</post-id>    </item>
        <item>
        <title>LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/los-acuerdos-son-posibles-y-necesarios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a laPresidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tienemucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lorespaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"> Muchos colombianos, miran con preocupación la llegada de Abelardo de La Espriella a la<br>Presidencia. Yo diría que más que temor, ese hecho debe generar expectativas, porque tiene<br>mucho de inédito. Abelardo ganó la Presidencia sin un partido u organización política que lo<br>respaldara; Gaitán lo tenía al igual que Rojas Pinilla, los dos candidatos atípicos, que ha tenido<br>Colombia, pero Abelardo ni lo tiene ni lo acepta, al menos oficialmente. Ganó la presidencia con<br>un apoyo ciudadano que es de él y de nadie más; y así como lo rodeó, lo puede abandonar.<br>Fue radical en sus críticas a lo existente e interpretó un sentir ciudadano, de rabia con ello y de<br>necesidad de un cambio, envuelto en un sentimiento difuso de abandono social. Muchos de sus<br>electores se sienten traicionados o defraudados por Petro, quien siempre ha tenido y conservado<br>el apoyo de una tercera parte de los electores, cifra importante pero insuficiente para gobernar.<br>Ofreció un cambio, que la gente reclamaba pero que finalmente no realizó; obvio que hizo cosas,<br>es imposible no hacerlo cuando se es gobierno, pero sus promesas, sus discursos de cambio,<br>muchos cósmicos e indefinidos, se quedaron flotando en el vacío del éter universal que tanto le<br>gusta. Petro no es un ejecutor, es un movilizador social, un soñador etéreo y continuará siéndolo.<br>Abelardo por su parte, en la línea de Álvaro Gómez y de Antanas Mockus, busca generar una<br>dinámica de opinión, un “acuerdo sobre lo fundamental”. Lo hace personalmente, directamente y<br>la gente le está creyendo porque lo ve jugado, poniéndole el pecho a la brisa. Creo que tiene claro<br>que Colombia reclama menos discursos y más acción y más compromisos concretos, llamando las<br>cosas por su nombre, sin disimular lo que busca hacer. Acabará con la paz total petrista, que es un<br>fracaso total; reconoce sin rodeos y sin ambigüedades que hoy los grupos armados son<br>organizaciones criminales que pretenden seguir con un ropaje político; Petro les aceptó el punto,<br>con los resultados que conocemos. Abelardo por su parte, les dio un ultimátum: que se entreguen<br>y se sometan a las leyes, acogiéndose a los beneficios que estas les puedan brindar; nada más,<br>pero tampoco, nada menos; y si no, les caerá con el peso del Estado y de la justicia.<br>Un segundo punto que destaco de la posición de Abelardo, es reconocer que el desarrollo del país,<br>como lo establece la Constitución, se logra, se construye a partir de los territorios que lo<br>conforman; sus políticas tendrán ese sello. Este análisis no es nuevo, simplemente parece que<br>ahora podría ser realidad. Ello le facilitaría allanar una buena parte de las dificultades de<br>gobernabilidad, que le ocasionaría su distancia con la política tradicional, montada en los partidos;<br>la suya sería más directa, con la gente en las regiones. Es a partir de personas vinculadas a las<br>regiones, comprometidas con acciones y programas concretos de desarrollo y de trabajo con las<br>comunidades y organizaciones ciudadanas, como parece que Abelardo conformará su equipo,<br>articulado por los acuerdos y compromisos sobre proyectos concretos, que sustenten acuerdos<br>políticos específicos, que se proyectarían en acuerdos nacionales y regionales, que no serían<br>universales, de enunciados e intenciones generales, sino específicos, para adelantar programas<br>concretos y compartidos.<br>Las expectativas son grandes entre quienes hoy le creen al nuevo Presidente y quienes lo critican y<br>atacan, lo que es normal en una democracia. Nos esperan meses muy difíciles, donde el debate<br>político no debe oscurecer el escenario, aún más. Los acuerdos concretos son posibles en medio<br>de las diferencias, por grandes que estas sean. Colombia los necesita. Los hechos nos dirán<br>quienes tenían razón.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130927</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Jul 2026 17:43:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LOS ACUERDOS SON POSIBLES Y NECESARIOS]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Colombia investiga su mayor caso de deforestación bajo amenazas de muerte y espionaje</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-investiga-su-mayor-caso-de-deforestacion-bajo-amenazas-de-muerte-y-espionaje/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un operativo realizado por diferentes autoridades de Colombia ha revelado el&nbsp;alcance de una supuesta red de deforestación que operaba en el municipio de Mapiripán, en Meta, al norte de la Amazonía colombiana.&nbsp;Los involucrados están acusados de acaparamiento de tierras para la presunta instalación ilegal de ganadería y plantaciones de palma aceitera. Además de las implicaciones [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un operativo buscó desarticular una supuesta red de deforestación en Mapiripán, en el departamento de Meta, al norte de la Amazonía colombiana.</em></li>



<li><em>Autoridades acusan a sus integrantes de presuntamente haber acaparado ilegalmente 60 baldíos de la Nación y haber deforestado más de 52 000 hectáreas de bosque, así como de abrir 68 kilómetros de vías ilegales para instalar actividades ilegales de ganadería y plantaciones de palma aceitera.</em></li>



<li><em>En la presunta red figuran empresarios, familiares de congresistas y militares retirados a quienes se les acusa de supuestos delitos como daños ambientales, deforestación agravada y lavado de activos.</em></li>



<li><em>La ministra de Ambiente, autoridades ambientales y del Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación dijeron a Mongabay Latam haber recibido amenazas de forma coordinada a solo unos días del operativo que busca la detención de 17 personas y sostienen que la evidencia del caso podría perderse si no se judicializa el proceso contra los presuntos responsables.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Un operativo realizado por diferentes autoridades de Colombia ha revelado el&nbsp;<strong>alcance de una supuesta red de deforestación que operaba en el municipio de Mapiripán, en Meta, al norte de la Amazonía colombiana.</strong>&nbsp;Los involucrados están acusados de acaparamiento de tierras para la presunta instalación ilegal de ganadería y plantaciones de palma aceitera. Además de las implicaciones ambientales en los ecosistemas de la región, el caso por el que&nbsp;<strong>se investiga a empresarios, familiares de políticos y militares retirados ya ha provocado que altos funcionarios del país denuncien amenazas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado 10 de junio, las autoridades dieron a conocer que mediante un dispositivo en el que participaron la Policía de Colombia, la Fiscalía General de la Nación y la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF)&nbsp;<a href="https://x.com/IreneVelezT/status/2064827248524304497" target="_blank" rel="noreferrer noopener">se ejecutaron órdenes de captura contra 17 presuntos integrantes de esta red, entre ellos un exalcalde de Mapiripán.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Irene Vélez, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia, esta operación fue resultado de años de investigación y es solo la punta del iceberg de un caso que ha implicado el&nbsp;<strong>acaparamiento de 60 predios de baldíos, la deforestación de más de 52 000 hectáreas de bosque y la apertura de 68 kilómetros de vías ilegales</strong>&nbsp;en una región estratégica que conecta la Amazonía con la Orinoquía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/deforestacion-colombia-2024-parques-conflicto-armado/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: los grupos armados son los grandes ausentes en el reporte oficial de deforestación</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263258"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/06065136/deforestacion-en-colombia-2024-amazonia-bosques-3.jpeg" alt="Colombia: la deforestación aumentó 6 % en la Amazonía durante 2025 | INFORME" class="wp-image-263258" /><figcaption class="wp-element-caption">Sobrevuelo por zonas deforestadas en 2025 en Meta, Guaviare y Caquetá en 2025. Foto: cortesía Defensoría del Pueblo y la Naturaleza</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien este proceso de pérdida de bosque en Mapiripán tiene cerca de 15 años, las autoridades ambientales comenzaron a investigar esta red en 2024, tras detectar las alertas de mayor deforestación a nivel nacional en esta región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Fuimos descubriendo que este era el caso más emblemático que iba a tener Colombia en su historia y toda América Latina respecto a una red criminal</strong>&nbsp;en la que uno de los delitos es deforestación, pero no el único”, dice la ministra Vélez a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y agrega que esta operación implica también el supuesto&nbsp;<strong>acaparamiento ilegal de tierras baldías de la Nación, lavado de activos, ganadería sin trazabilidad y procesamiento de aceites de palma sin permisos ambientales</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dicha investigación ha estado principalmente a cargo del&nbsp;<strong>Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (CONALDEF)</strong>, una instancia en la que participan diversas instituciones del Gobierno y establece la política para enfrentar la deforestación en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el caso se ha complicado. Apenas dos días después del operativo, autoridades ambientales denunciaron&nbsp;<strong>amenazas directas de muerte y acciones de espionaje</strong>. Funcionarios cercanos al caso cuentan a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que la que consideran la mayor investigación contra la deforestación que ha tenido Colombia se encuentra, para ellos, en la incertidumbre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/01/viaje-a-un-refugio-de-biodiversidad-mapiripan/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Colombia: viaje a un refugio de biodiversidad en medio de la deforestación de Mapiripán</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274013"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/25011626/colombia-deforestacion-red-investigacion-justicia-2.jpeg" alt="Bosque húmedo en Colombia" class="wp-image-274013" /><figcaption class="wp-element-caption">Los bosques afectados por la red de deforestación son claves para la conexión entre la Amazonía y la Orinoquía colombianas. Foto: Ministerio de Ambiente</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La acelerada deforestación en Mapiripán y sus huellas en Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mapiripán ha sido un constante foco rojo en la pérdida de bosque natural.&nbsp;<strong>Solo en 2024 este pequeño municipio registró el 5 % de la deforestación nacional</strong>&nbsp;y fue uno de los nueve núcleos activos identificados por el&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/file-download/download/public/19945" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).</a>&nbsp;Ese año registró 6722 hectáreas, un aumento de más del 38 %, respecto a 2023.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,&nbsp;<strong>en los últimos 13 años Mapiripán ha perdido cerca de 74 000 hectáreas de bosque, un área similar al tamaño de Singapur,</strong>&nbsp;de acuerdo con Edersson Cabrera, coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosques del Ideam.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos registros de una creciente dinámica de deforestación asociada a estas áreas. Originalmente esta área estaba casi en estado 100 % de conservación, teníamos áreas de deforestación muy pequeñas en 2013, unas 1900 hectáreas, pero esta superficie se ha ido incrementando. El pico de deforestación para este municipio ocurrió en 2021, cuando se deforestaron cerca de 11 000 hectáreas”, explica el especialista a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien Mapiripán ha tenido períodos de reducción, como en 2023, cuando registró poco menos de 4900 hectáreas deforestadas, en 2025 se incrementaron a cerca de 9000, de acuerdo con Cabrera.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261559"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/13221257/Foto-8.png" alt="" class="wp-image-261559" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital que muestra cómo la deforestación ha ido dando paso a la aparición de potreros a un lado de las vías en Mapiripán. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los principales motores de deforestación en esta región está la praderización, que hace que el bosque húmedo tropical, rico en biodiversidad, se transforme directamente en un área de pastos. La segunda causa es la ganadería extensiva y le siguen la apertura de vías ilegales y los cultivos de uso ilícito que se mantienen en la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabrera destaca la extensión de la ganadería y la apertura de vías ilegales para el caso de Mapiripán en los últimos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>El incremento del hato ganadero [ganado] en Mapiripán se ha dado específicamente en esta ventana de tiempo de los últimos 10 años</strong>, c<strong>uando se ha incrementado de forma importante</strong>, muy relacionado a ese incremento de estas áreas de deforestación acumuladas. Las áreas no se abandonan después de la deforestación, se mantienen ya transformadas en áreas de pastos. No hay recuperación, no hay restauración, no hay regeneración”, sostiene el especialista del Ideam.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2025,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;realizó un&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/mapiripan-vias-ilegales-ganaderia-deforestacion-amazonia-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">análisis geográfico con imágenes satelitales y comprobó que en el municipio había un entramado de 11 ramales de vías que en ese momento sumaban 549 kilómetros.</a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_261562"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/13221312/Foto-12.png" alt="Las imágenes de satélite dejan ver cómo las vías se van extendiendo y arrasando con la selva de Mapiripán. Crédito: Google Earth." class="wp-image-261562" /><figcaption class="wp-element-caption">Las imágenes de satélite dejan ver cómo las vías se van extendiendo y arrasando con la selva de Mapiripán. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estas actividades están afectando bosques estratégicos que conectan la Amazonía colombiana con la Orinoquía y que son un corredor para especies de gran importancia ecosistémica y de los cuales también dependen comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los impactos no solo ponen mayor presión a áreas protegidas cercanas, como los parques nacionales de&nbsp;<strong>Picachos, Tinigua, La Macarena, Nukak y Chiribiquete</strong>. También están presentando alteraciones en resguardos indígenas, como el caso de&nbsp;<strong>Alto Unuma</strong>, ubicado en los municipios de Cumaribo y Puerto Gaitan; y&nbsp;<strong>El Tigre,</strong>&nbsp;en Uribe, de acuerdo con Cabrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En términos de áreas protegidas, se genera una mayor presión a las áreas de conservación que están en sus alrededores y no solamente parques nacionales. Ya se están viendo afectaciones de deforestación dentro de esos resguardos indígenas cuando antes no teníamos”, expone el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/06/potreros-peajes-ilegales-grupos-armados-desastre-cinco-vias-ilegales-amazonia-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Potreros, peajes ilegales y grupos armados: un desastre provocado por cinco vías ilegales en la Amazonía de Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un caso judicial por deforestación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con autoridades ambientales de Colombia que dialogaron con Mongabay Latam en las últimas horas, la CONALDEF ha sido la institución principal de la investigación contra esta supuesta red de deforestación. El organismo busca probar que hay un entramado criminal que se ha apoderado de terrenos rurales que no han tenido un dueño particular y son reservados por el Estado, conocidos como baldíos. Lo hacen para expandir zonas ganaderas y producción de palma de aceite.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las<strong>&nbsp;17 personas con órdenes de captura, a la mayoría se les detuvo por los supuestos delitos de deforestación y aprovechamiento ilícito de los recursos naturales.</strong>&nbsp;Sin embargo, a algunos de los detenidos se les investiga también por presunto lavado de activos, acaparamiento de tierras y daño medioambiental. Del total de personas señaladas, dos de ellas se entregaron voluntariamente, de acuerdo con autoridades ambientales consultadas por este medio.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_237492"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2022/10/07040151/1.Palma-Manuelita_-scaled.jpg" alt="La plantación de palma de Aceites Manuelita se basa en San José del Guaroa, en Meta. Foto: Tomada del Twitter de Manuelita." class="wp-image-237492" /><figcaption class="wp-element-caption">La plantación de palma en Meta. Foto: tomada del Twitter de Manuelita</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Personas cercanas a la investigación sostienen que lograr los arrestos contra los presuntos responsables ha sido particularmente difícil por la presión económica y el riesgo que implica procesar a altos perfiles involucrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La norma penal de Colombia dice que la orden de captura la debe expedir el juez del lugar donde sucedieron los hechos. Eso sería en Mapiripán, donde solamente existe una jueza. Obviamente<strong>&nbsp;se declaró impedida por temas de seguridad, después se incapacitó para no expedir esa orden de captura</strong>”, explica a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una de las personas que lidera la investigación en CONALDEF y que pide omitir su nombre por seguridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras lograr que un juez fuera del municipio emitiera las órdenes de captura y que las detenciones de 15 de los investigados (dos se entregaron voluntariamente) se realizaran, las autoridades sostienen que otra jueza encargada de una de las audiencias no legalizó la captura de ocho personas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_268174"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/12/28065257/Copy-of-IMG_5788.jpg" alt="En el resguardo Nukak hay presencia de cultivos de uso ilícito, palma africana y vías ilegales que promueven la colonización del territorio. Foto: Juan Carlos Contreras" class="wp-image-268174" /><figcaption class="wp-element-caption">En el resguardo Nukak hay presencia de cultivos de uso ilícito, palma africana y vías ilegales. Foto: Juan Carlos Contreras</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con fuentes del CONALDEF, las órdenes de captura se dividieron en dos audiencias. En una de ellas se validó la detención de siete personas, así como registros y allanamientos, mientras que en otra se resolvió no declarar legal la detención de otras ocho personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esta situación no es tan normal en el proceso penal porque si ya otro juez había emitido una orden de captura, lo único que tenía que validar era que se hubieran cumplido los requisitos formales de la captura.&nbsp;<strong>El caso quedó en un limbo. Algunos quedaron libres y otros quedaron con la legalización de la captura</strong>”, explica la fuente anónima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto derivó en que la jueza de Villavicencio que no validó las capturas se declarara impedida y enviara el proceso de vuelta a Mapiripán, donde la jueza de la localidad se había incapacitado, por lo que no hay un juez que determine las medidas del caso, según la fuente consultada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una abogada experta en derecho penal ambiental en Colombia explica que si bien la legalización de la captura es un procedimiento que debe realizarse dentro de las 36 horas siguientes a la captura,&nbsp;<strong>el que no se haya legalizado no implica que se detenga el proceso judicial.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Si el juez verifica que los procedimientos de captura no se llevaron a cabo de manera adecuada y que, en consecuencia, hubo afectación a las garantías constitucionales del procesado, ordenará su libertad inmediata”, explica la especialista, quien pide conservar el anonimato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También explica que al no legalizar la captura, las personas quedan en libertad, pero continúan vinculadas a la investigación del caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>No existe una relación directa entre la libertad del capturado y la evidencia del proceso,</strong>&nbsp;pues los elementos probatorios que ya se encuentren bajo custodia de la Fiscalía, estarán protegidos para su utilización en juicio. La persona vinculada deberá continuar atendiendo los requerimientos de la Fiscalía y de los jueces de la república, aun estando en libertad luego de no legalizada su captura”, dice la abogada a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la experta, estas resoluciones no implican necesariamente algún tipo de estrategia que utilicen las personas señaladas en casos penales para desgastar el proceso judicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La no legalización de captura no implica la detención del trámite, sino que se traduce en que aquel continuará, pero la persona estará afrontando el proceso sin privación de su libertad. La decisión de los jueces frente a las capturas depende exclusivamente del acatamiento a los procesos legales, lo que varía en cada caso en particular”, insiste.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274012"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/25011622/colombia-deforestacion-red-investigacion-justicia-1.jpg" alt="Allanamiento policial a presuntos integrantes de una red de deforestación" class="wp-image-274012" /><figcaption class="wp-element-caption">Autoridades señalan a esta red de presuntamente haber acaparado ilegalmente baldíos de la Nación y haber deforestado más de 52 000 hectáreas de bosque para la apertura de vías ilegales, así como actividades de ganadería y plantaciones de palma aceitera. Foto: Ministerio de Ambiente</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se comunicó con la Fiscalía y no obtuvo respuestas sobre las razones por las cuales la juez de Villavicencio desestimó las ocho capturas. También intentó dar con los jueces que intervienen en el caso pero no fue posible ubicarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Personal del CONALDEF que ha trabajado en la investigación sostuvo en diálogo con este medio que el caso contra esta red de deforestación se encuentra en riesgo&nbsp;<strong>no solo por la liberación de presuntos responsables, sino también por la validez de las pruebas recabadas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es la primera investigación que se ha hecho en términos de deforestación, es la primera vez que se está probando un agravante que es el de acaparamiento de tierras, que no es fácil probarlo jurídicamente y que tiene un componente financiero internacional y nacional. Esos resultados van a ser muy importantes para el país”, advierte la fuente sobre el proceso judicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con fuentes cercanas al caso, una de las personas señaladas en el caso es&nbsp;<strong>Carlo Vigna Tagliante, director general de la empresa Poligrow</strong>, dedicada a la extracción de aceite de palma con una planta ubicada en Mapiripán.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;contactó a la empresa de Poligrow para conocer su versión sobre los señalamientos en el caso. Sin embargo,&nbsp;<strong>la compañía descartó dar un posicionamiento ante la investigación en curso</strong>. También señaló que ni la empresa ni su personal fueron citados a las audiencias, al “no existir imputación alguna” en su contra hasta la fecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos toda la tranquilidad de haber siempre operado respetando las normas legales y aplicando los más altos estándares de sostenibilidad que nos permitirán demostrar nuestro buen actuar”, sostuvieron en su respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/irene-velez-ministra-colombia-cop30/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Ministra Irene Vélez: “La instrucción del presidente Petro fue superar el extractivismo” | ENTREVISTA</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Denuncias de amenazas y espionaje contra autoridades ambientales</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Autoridades ambientales aseguran que diferentes personas involucradas en la investigación del caso y el proceso judicial han recibido intimidaciones e incluso amenazas de muerte, entre ellos fiscales, abogados e incluso la ministra de Ambiente, quienes las recibieron simultáneamente mediante llamadas, mensajes y correos. Las intimidaciones llegaron tras las detenciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Están intentando amedrentarnos para que no tomemos las decisiones que en el caso nos competen, peor aún, están explícitamente pidiendo que cerremos el caso”, dice Vélez a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;al hablar de las amenazas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_274015"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/25011631/colombia-deforestacion-red-investigacion-justicia-4.jpg" alt="Irene Vélez, ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia" class="wp-image-274015" /><figcaption class="wp-element-caption">La ministra Vélez es una de las autoridades que denunció haber recibido amenazas por las acciones contra la supuesta red de deforestación. Foto: Ministerio de Ambiente</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Vélez narra que el viernes 12 de junio exactamente a las 3:48 de la tarde, ella y personas cercanas a la investigación recibieron intimidaciones. Tras presentar la denuncia, la ministra sostiene que cerca de la medianoche detectó un artefacto de inteligencia en su apartamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hubo un despliegue de algo que creemos que se llama&nbsp;<em>acoustic array</em>&nbsp;que es un dispositivo de grabación y de emisión de sonido que se desplegó sobre mi balcón. Es un dispositivo tecnológico que se utiliza para inteligencia”, explica la ministra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a que presentó la denuncia ante la Fiscalía y a que cuenta con un esquema de seguridad, Vélez dice que vive un ambiente de gran vulnerabilidad por su trabajo institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Uno siente que el poder que está detrás de esto es tan grande que las medidas, a pesar de que somos el Estado, parecieran insuficientes para garantizar nuestra seguridad.</strong>&nbsp;Me parece difícil de creer que esto le pase a un ministro en un país democrático”, dice a este medio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ministra de Ambiente asegura que buscarán principalmente salvar el caso y que puedan continuar el proceso judicial para dar a conocer las pruebas sobre la presunta red de deforestación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos hablando de por lo menos cuatro países involucrados en el lavado de activos, donde operan algunas compañías. Es un crimen organizado internacional. La responsabilidad que tenemos con nuestra Amazonía y Orinoquía es proteger el bosque, pero también asegurar que este tipo de crímenes ambientales adquieran una relevancia internacional”, advierte Vélez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las imágenes de satélite dejan ver cómo las vías se van extendiendo y arrasando con la selva de Mapiripán. <strong>Foto:</strong> Google Earth</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/deforestacion-colombia-mapiripan-amenazas-investigacion/" id="https://es.mongabay.com/2026/06/deforestacion-colombia-mapiripan-amenazas-investigacion/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130819</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 17:06:14 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Foto-12.webp?quality=60&amp;#038;w=1016" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia investiga su mayor caso de deforestación bajo amenazas de muerte y espionaje]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130488</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/DSC9838.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">130488</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Escurrir el bulto a través del voto en blanco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/escurrir-el-bulto-a-traves-del-voto-en-blanco/</link>
        <description><![CDATA[<p>Crecen las voces de quienes temen que Abelardo de la Espriella venga a acabar hasta con el nido de la perra con un plan de gobierno de seis páginas, que ofrece recortes sociales y amputación de derechos con su motosierra económica. Con semejante panorama, ¿qué tan sensato es el voto en blanco?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“…tengo la esperanza de que, por su talante, haría un gobierno de izquierda pero de mayor consenso y sin los escándalos ni las estigmatizaciones del presidente Petro”:</em></strong> El jurista Rodrigo Uprimmy sobre Iván Cepeda en <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Que tiemblen los vacilantes”,</em> decía sin vacilaciones Jorge Eliécer Gaitán hace exactamente 80 años, al presentar su candidatura presidencial en el Teatro Municipal de Bogotá, que hoy lleva su nombre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Haga de cuenta que su casa se incendia y usted tiene dos bidones. Un bidón contiene gasolina y el otro bidón contiene agua sucia, incluso todo lo sucia que usted quiera. ¿Qué escogería para apagar el fuego? Dejar que todo se chamusque por ir a ver ballenas no parece sensato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habiendo recriminando a Abelardo por su patanería, Fajardo, Claudia y Oviedo tampoco han querido apoyar de frente a Cepeda. De hecho, el encuentro con Uribe en la finca <em>El Ubérrimo</em> dejó claro, solapadamente, de qué lado está Oviedo. Póngale la firma que si gana <em>El Tigre</em>, será uno de sus tecnócratas y renunciará después para ser alcalde de Bogotá.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>El Espectador</strong>, el escritor Héctor Abdad Faciolince dice, palabras más, palabras menos, que tiene fiebre y votará en blanco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien está en todo su derecho, no entiendo cómo un escritor, cuyo padre fue asesinado por ser defensor de derechos humanos, no tenga una mínima frase de reconocimiento para un candidato presidencial como Iván Cepeda, que lleva 32 años actuando como defensor de derechos humanos, desde ese 9 de agosto de 1994 en que le mataron a su padre por el mismo pecado: pensar distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Héctor Abad Gómez, el papá del escritor, y a Manuel Cepeda Vargas, el padre del candidato, los une (unía) su talante de hombres demócratas. El autor de <em>“El olvido que seremos”</em> debería ser el primero en recordarlo. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escurrir el bulto y hacer <em>Mutis por el foro</em>… son expresiones que definen muy bien a las personas que han hecho público su voto en blanco, acaso creyéndose de mejor familia. Exudan cierta arrogancia, como si fueran San Pedro en las puertas del cielo negando la entrada a unos, y a la vez condenando a esos mismos al infierno. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“</em></strong><strong><em>Ellos quieren tener un país paria e imbécil, que trabaje para sus intereses”:</em></strong> Jorge Eliécer Gaitán, en su discurso como candidato presidencial en 1946.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Entiendo la angustia del Pacto Histórico. Y encuentro válido que hoy supliquen el voto del llamado centro político. En este momento, deben estar buscando votantes hasta debajo de las piedras, con lo que quiero significar que un voto hará la diferencia entre el triunfo y la derrota. Ojalá ese centro reaccione y entienda lo grave que sería un gobierno de extrema derecha con ánimo vengativo y desprecio por los derechos humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No bien se habían conocido los resultados, los del voto en blanco ya tenían listas sus arengas. Más o menos dicen que Abelardo y Cepeda son la misma vaina, que entre ellos dos, el diablo escoja.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gonzalo Mallarino apunta en <strong>El Espectador:</strong> <em>“Sergio Fajardo, mi candidato, fue derrotado el domingo pasado, mi decisión, en consecuencia, es votar en blanco en segunda vuelta. No apoyaré el proyecto político que propone dar continuidad a las políticas de Petro, que es el de Iván Cepeda, y no apoyaré el proyecto de De la Espriella, en el que veo riesgos para la civilidad y los derechos humanos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En resumidas cuentas, el escritor bogotano sataniza a Cepeda por su bronca a Petro, y lo invalida aun a riesgo de que asuma un personaje oscuro, Abelardo, cuyo ideario político, si se le puede llamar así, consiste en trasquilar libertades, incluso la de quienes hoy podemos escribir sin mordaza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Estados Unidos, Trump trató de estúpida a una reportera, y en Colombia De la Espriella tildó de ignorante a otra. No podemos ser ciego antes las señales del peligro que se cierne contra la libertad de expresión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos queda la esperanza de otras voces, sensatas y con peso en la opinión pública, caso del columnista Rodrigo Uprimmy, investigador de Dejusticia.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em><strong>“No creo (…) que Cepeda y ADLE sean dos extremos igualmente peligrosos. La diferencia decisiva es que Cepeda representa, tanto por su trayectoria pública de respeto a la institucionalidad democrática como por sus posiciones, una izquierda que a algunos puede parecerle dura pero que es claramente democrática y republicana. Y que además dista de ser comunista. En cambio, creo que ADLE representa una derecha extrema con riesgos enormes para la democracia (…) ¿qué respeto a la Constitución y a los derechos humanos puede esperarse de quien plantea retirar a Colombia de la ONU y de la OEA, cuando ese retiro supondría una reforma constitucional y probablemente una constituyente?”</strong>. </em>Rodrigo Uprimmy, columnista de <strong>El Espectador.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En contraste, la columna de María Isabel Rueda en El Tiempo, cuyo voto no hay que adivinar, es de una ligereza reprochable: <em>“… la izquierda llegó para quedarse, luego de que desapareció la confrontación ideológica del Frente Nacional. Lo bueno es que ahora las cosas se definen con voto y no a bala”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">No, misiá María Isabel. Dos décadas después del Frente Nacional (la repartija entre liberales y conservadores), vino el exterminio de la izquierda colombiana con la venía del Estado, y si bien hoy <em>“la izquierda llegó para quedarse”</em> como ella lo señala, es apenas un acto de justicia con quienes pusieron miles de muertos en su anhelo lícito de acceder al poder. A la izquierda no le han regalado nada. Demasiada sangre y demasiadas lágrimas le pidieron a cambio. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Claudia Palacios</strong>, periodista, feminista y defensora del voto en blanco, dio su brazo a torcer.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Varias veces he votado en blanco y sigo siendo una defensora de esa opción. Pero esta vez no quiero votar en blanco, no solo porque en segunda vuelta el voto blanco no tiene efecto jurídico, sino porque la inconformidad que este evidencia no ha sido tenida en cuenta por quien gana, ni siquiera cuando este ha superado el 4 % de la votación, como sucedió en las segundas vueltas de 2014 y de 2018. Es decir, en Colombia eso de “gobernar para todos” –frase recurrente en los discursos de victoria de los elegidos– ha sido en el mejor de los casos un intento breve, cosmético y frustrado. Los opositores y ‘los blanquistas’ nunca han tenido cabida”.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, las líneas finales son controvertibles. <em>“Lo que viene, gane quien gane, será un nosotros contra ellos y un ellos contra nosotros. En ese escenario, mi pregunta final no es quién podrá salvarnos sino de quién podremos salvarnos. Con la respuesta que me dé a mí misma,&nbsp;definiré mi voto, teniendo claro que esta vez esta tibia ha decidido no votar en blanco”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo depende de lo que Claudia Palacios entienda por “nosotros” y “gane quien gane”. Si con “nosotros” se refiere a la clase privilegiada, su voto debe ser por Abelardo que hará bien cuidando los intereses de esa “minoría”. Si con “nosotros” se refiere a las mujeres (vilipendiadas por Abelardo), y los marginados, entonces su voto debería ser por Cepeda. Y sin con “nosotros” se refiere a nosotros los periodistas, entonces la colega debe tener más que claro el peligro que encarna el señor De La Espriella para una prensa libre.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“Estos hombres, a fin de cuentas, obtuvieron todo cuanto la mano puede alcanzar con el brazo extendido. Variaba en ellos la longitud del brazo; en lo demás eran iguales. Nunca conseguí sentir envidia de este tipo de gente”:</em></strong> Fernando Pessoa, escritor portugués, en <em>Libro del desasosiego.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Como presidente de la República, el hoy candidato de <em>Firmes por la Patria</em> podría infringir un daño mayor a los periodistas desde su bufete de abogados, que sin duda estará más activo que nunca durante los siguientes cuatro años, acosando judicialmente y ellos defendiéndose en los tribunales, retractándose o, lo que es peor, obligados a callar, para ahorrarse tiempo, pleitos y dinero que no tienen. Desde ese punto de vista, no creo sinceramente que la colega tenga mucho qué pensar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes ya cantaron públicamente su voto en blanco, están a tiempo de cambiar de opinión, o al menos de revisar si la suya es hasta cierto punto una decisión egoísta. Aquel que tiene cierta influencia mediática, es una persona mayormente ilustrada, capaz de sopesar con vehemencia el menú sobre la mesa. O el mal menor entre el bidón de gasolina y el bidón con el agua sucia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No creo que sea hora de presumir nuestra superioridad moral y tampoco de quedarse de brazos cruzados viendo desde la comodidad de un sofá (abstencionistas), como otros deciden la suerte de un país.&nbsp;&nbsp;Sería bueno que piensen en los <em>jodidos rejodidos</em> de esta sociedad, que así los llamó Eduardo Galeano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El voto en blanco es la manera de ningunear, para no decir blanquear, a esa Colombia de la periferia que depende en buena medida de la voluntad del resto. El problema para el Pacto Histórico es que allá, donde hay mayor miseria (la periferia), hay menos votantes que en el centro del país. Allá, donde han llegado las soluciones sociales, gana el pogresismo, pero el egoísmo se impone en el centro del país, donde habita una clase media y media baja, que piensa más en su propio bolsillo, sin sensiblerías cristianas, lo que resulta paradójico en un país camandulero y rezandero. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se me ocurre que el voto en blanco es la salida por la tangente de esos vacilantes de los que hablaba Gaitán. Ojalá en esta última semana, tengamos un poquito de sensatez y sentimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130388</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2026 17:47:48 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Serie “Artescopio” presenta a Bogotá a través de la mirada de diez artistas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/serie-artescopio-presenta-a-bogota-a-traves-de-la-mirada-de-diez-artistas/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 4 de junio a las 7:00 p.m. Canal Capital estrena “Artescopio”, una serie documental que explora la relación entre el arte y Bogotá, a través de la mirada de cineastas, músicos, artistas urbanos y visuales, fotógrafos, paisajistas, muralistas, ilustradores y hasta cirqueros. Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>4 de junio</strong> a las <strong>7:00 p.m.</strong> Canal Capital estrena “<strong>Artescopio</strong>”, una serie documental que explora la relación entre el arte y Bogotá, a través de la mirada de cineastas, músicos, artistas urbanos y visuales, fotógrafos, paisajistas, muralistas, ilustradores y hasta cirqueros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cucharita de Palo, Manu Mojito, Pablo Watusi, 1280 Almas, John Gaitán, May Rojas, Carmen Gil Vrolijk, Natalia Santa, Diana Wiesner y La Gata Cirko son los artistas que en “Artescopio” narran su forma de mirar y plasmar a Bogotá en su estética artística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque parece obvio, muchas veces se olvida que una ciudad o un barrio no significa lo mismo para todos porque cada vivencia está ligada al sentimiento, y por eso es que los lugares están más ligados a la memoria que a la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, la fachada de una casa que pasa desapercibida para muchos es la inspiración para las ilustraciones de <strong>Cucharita de Palo</strong>; o los charcos que tanto nos incomodan son la materia prima de las “charcografías” del artista visual <strong>John Gaitán</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Justamente, “<strong>Artescopio</strong>” se estrena con el capítulo protagonizado por John Gaitán y es perfecto porque los televidentes podemos darnos cuenta de cómo a través de su mirada Bogotá deja de ser solamente una ciudad acelerada para convertirse en un territorio lleno de detalles invisibles que cuentan historias silenciosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con diez episodios, ocho videocasts y tres especiales “<strong>Artescopio</strong>” nos permite a los televidentes redescubrir Bogotá a través del arte que transforma el paisaje cotidiano.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph"><em>Los episodios</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Artescopio</strong>” propone un recorrido por una Bogotá múltiple y cambiante: desde los cerros del sur y el oriente hasta el centro, Chapinero y las periferias; una ciudad atravesada por acentos, colores, noches, sonidos y formas distintas de habitarla. Una ciudad que no puede verse ni entenderse como un solo lugar, porque está hecha de muchas ciudades que conviven al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sonero <strong>Pablo Watusi</strong> aparece como una figura clave para comprender la riqueza ‘afrocachaca’ presente en Colombia. Su voz y su trayectoria celebra la mezcla de las raíces afro y la experiencia bogotana contemporánea. Una tradición que emociona a varias generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, <strong>Manu Mojito</strong>, artista queer de Bogotá que a través de su obra ha logrado darles voz, rostro y visibilidad a las personas trans de la ciudad; habla sobre su trabajo que rompe estereotipos y prejuicios, convirtiéndose en una apuesta artística y política profundamente transformadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La serie también dedica un espacio importante al arte urbano y a las expresiones que nacen en la calle. Allí aparece <strong>May Rojas</strong>, un joven artista que viene de la periferia y del street art. Su proyecto Bogotá Colors ha logrado transformar no solo los imaginarios sobre Ciudad Bolívar y sus habitantes, sino también la relación que la propia comunidad tiene con su territorio. Actualmente, Bogotá Colors y El Paraíso se han convertido en nuevos referentes turísticos y culturales de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los nombres destacados son los de Carmen <strong>Gil Vrolijk</strong>, y La Quinta del Lobo, que conforman una compañía de altísimo nivel artístico. A través de las artes vivas y las nuevas tecnologías crean obras de una potencia estética única. Aunque sus propuestas parten de lo local, su calidad y lenguaje escénico les permiten dialogar con el mundo y conectar con audiencias internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recorrido creativo continúa con <strong>La Gata Cirko</strong>, la compañía precursora del circo contemporáneo en Colombia. Gracias a su trayectoria y trabajo artístico, hoy Bogotá es un referente latinoamericano y mundial del circo contemporáneo. Durante más de veinte años han construido espectáculos que mezclan acrobacia, teatro físico y poesía visual, demostrando que el cuerpo también puede narrar historias profundas y conmovedoras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1280 Almas</strong>, banda fundamental del rock colombiano, recuerda que desde los años 90 han retratado en sus canciones la vida urbana, las contradicciones de Bogotá y las emociones de varias generaciones. Su presencia en la serie permite entender cómo el rock también hace parte de la memoria cultural de la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El universo íntimo y emocional de la ilustradora <strong>Lizeth León</strong>, conocida como Cucharita de Palo, ha construido uno de los retratos más bellos y sensibles de Bogotá. A través de sus ilustraciones y de su libro Fachadas Bogotanas, le rinde un homenaje amoroso a la ciudad autoconstruida, a los barrios populares y a sus habitantes. Su obra nos recuerda que la historia de Bogotá no solo habita en los grandes edificios o centros patrimoniales, sino también en las fachadas diversas, cotidianas y vivas de los barrios populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo dedicado a <strong>Natalia Santa</strong>, el cine aparece como una herramienta para explorar los vínculos familiares, los silencios y las emociones cotidianas. La directora colombiana comparte una mirada profundamente humana sobre las historias que construye y sobre la manera en que la memoria influye en su obra audiovisual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Artescopio</strong>” cierra con <strong>Diana Wiesner</strong>, una de las paisajistas más importantes del país. Su trabajo demuestra que el paisaje también puede ser una forma de arte y de transformación social. A través de proyectos ecológicos y urbanos, Wiesner propone una relación más armónica entre la ciudad, la naturaleza y las comunidades.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="771" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/06/Artescopio-Cucharita-de-Palo-1024x771.jpg" alt="" class="wp-image-129959" style="width:1024px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La artista Cucharita de Palo, una de las protagonistas de la serie &#8220;Artescopio&#8221;.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a> </p>
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        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129957</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 16:38:14 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Serie “Artescopio” presenta a Bogotá a través de la mirada de diez artistas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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