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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for frente+popular | Blogs El Espectador</title>
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        <title>El arte de preguntar: lógica, verdad y mentira</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/el-arte-de-preguntar-logica-verdad-y-mentira/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Es posible identificar a una persona que siempre dice la verdad y a otra que siempre miente cuando ambas responden en un idioma desconocido? Este clásico acertijo lógico demuestra que una sola pregunta cuidadosamente diseñada puede revelar mucho más de lo que parece.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La formulación de problemas y acertijos como recurso para despertar el interés por las matemáticas constituye, para quienes nos dedicamos a la divulgación, un desafío permanente. El verdadero reto consiste en presentarlos de manera adecuada a un público amplio, procurando que ni su dificultad ni los conocimientos previos que exigen se conviertan en una barrera insalvable. Esta tarea es comparable a la que enfrentamos los profesores al evaluar y al diseñar exámenes que permitan valorar con justicia los conocimientos y capacidades de los estudiantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las redes sociales abundan los acertijos virales de escaso o nulo aporte, que con frecuencia terminan desalentando a quienes intentan resolverlos. Se trata de problemas tramposos o ambiguos, diseñados para ocultar algún truco artificioso que parece requerir magia más que razonamiento, o bien de ejercicios que no demandan capacidad matemática alguna. El resultado suele ser negativo: quienes fracasan en el intento acaban frustrados y se refuerza la falsa idea de que las matemáticas no están al alcance de todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existen también acertijos que, aunque no son triviales, encierran una lógica brillante capaz de sorprendernos y de la cual podemos aprender mucho. Tal es el caso de los problemas que presentaba con regularidad el gran divulgador de las matemáticas Martin Gardner (1914–2010), quien durante tres décadas, entre 1956 y 1986, mantuvo en la revista <em>Scientific American</em> una célebre columna dedicada a los juegos matemáticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algunos de los problemas publicados por Gardner fueron obra de Raymond Merrill Smullyan (1919–2017), considerado el más célebre creador de acertijos de todos los tiempos y conocido como el “Gandalf de las Matemáticas”, apelativo que se le dio por su aspecto físico.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="902" height="570" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Captura-de-pantalla-2026-10-14-a-las-11.08.31-a.m.png" alt="" class="wp-image-134091" style="aspect-ratio:1.582531289230418;width:517px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Captura-de-pantalla-2026-10-14-a-las-11.08.31-a.m.png 902w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Captura-de-pantalla-2026-10-14-a-las-11.08.31-a.m.png?resize=300,190 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Captura-de-pantalla-2026-10-14-a-las-11.08.31-a.m.png?resize=768,485 768w" sizes="(max-width: 902px) 100vw, 902px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los más conocidos es el «acertijo del prisionero», cuya autoría suele atribuirse a Raymond Smullyan. Un hombre se encuentra encerrado en una celda con dos puertas: una conduce a la muerte en la hoguera y la otra a la libertad. Frente a cada puerta hay un guardia. Uno de ellos dice siempre la verdad y el otro miente siempre, pero el prisionero no sabe cuál de ellos dice la verdad y cuál miente. Se le concede entonces la posibilidad de formular una única pregunta a uno de los guardias. ¿Qué pregunta debe hacer para identificar con certeza la puerta que conduce a la libertad?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La solución es más sencilla de lo que parece, aunque encierra una idea ingeniosa. El prisionero puede preguntar indistintamente a cualquiera de los dos guardias:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¿Qué diría su compañero si le preguntara cuál puerta conduce a la libertad?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez obtenida la respuesta, deberá escoger la puerta contraria a la indicada. La clave está en comprender por qué ambos guardias, pese a responder de manera opuesta, terminan señalando la misma puerta. Analicemos el razonamiento paso a paso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el prisionero formula la pregunta al guardia que siempre miente, este señalará la puerta de la hoguera, pues mentirá acerca de la respuesta que daría su compañero. Por otra parte, si se la formula al guardia que siempre dice la verdad, también señalará la puerta de la hoguera, ya que responderá sinceramente qué diría su compañero mentiroso. En ambos casos, por razones distintas, la respuesta recibida apunta a la puerta equivocada. Por lo tanto, el prisionero debe elegir la puerta contraria a la que le indiquen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De los muchos acertijos de este tipo creados por Smullyan, he escogido uno muy especial para compartir con ustedes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un ingenioso problema diseñado por este autor y posteriormente popularizado por el matemático y filósofo George Boolos. Apareció por primera vez en el diario italiano <em>La Repubblica</em> el 16 de abril de 1992 y fue presentado más tarde en <em>The Harvard Review of Philosophy</em> en 1996 con el título «El acertijo lógico más difícil del mundo». Desde entonces ha sido difundido, analizado y discutido innumerables veces, dando lugar a diversas variantes que han incrementado todavía más su dificultad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una versión simplificada y adaptada para este artículo, el desafío consiste en identificar a dos poderosos empresarios llamados Vertancio y Falcracio mediante una única pregunta cuya respuesta solo puede ser SÍ o NO. Sabemos que Vertancio dice siempre la verdad y que Falcracio miente siempre. Sin embargo, existe una dificultad adicional: aunque ambos entienden perfectamente el español, responderán utilizando únicamente los monosílabos «BIS» y «PUM». Uno de ellos significa SÍ y el otro NO, pero no sabemos cuál es cuál.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Obsérvese que, si en lugar de responder «BIS» o «PUM» respondieran directamente SÍ o NO, identificar a cada uno de los empresarios resultaría trivial. Bastaría preguntar a cualquiera de ellos: «¿Te estoy hablando a ti?». Como la respuesta verdadera es necesariamente afirmativa, Vertancio respondería SÍ, mientras que Falcracio respondería NO. De este modo, una sola pregunta permitiría determinar inmediatamente la identidad del interrogado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora bien, si los empresarios responden únicamente con «BIS» o «PUM», el problema se complica considerablemente. Como ignoramos cuál de esas palabras significa SÍ y cuál significa NO, una pregunta tan simple como la anterior deja de ser útil. Es necesario idear una pregunta más sutil que pueda formularse indistintamente a cualquiera de los dos empresarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lógica matemática proporciona una manera ingeniosa de superar esta dificultad. Para ello se recurre a una pregunta formada por dos proposiciones unidas mediante la expresión «si y solo si». Una afirmación de este tipo es verdadera cuando ambas proposiciones tienen el mismo valor de verdad; es decir, cuando ambas son verdaderas o ambas son falsas. Como veremos, esta construcción permite neutralizar simultáneamente el problema de la mentira y el desconocimiento del significado de las palabras «BIS» y «PUM». La pregunta es:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¿“BIS” significa SÍ si y solo si te estoy hablando a ti?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos por qué esta pregunta es suficiente para descubrir la identidad de los empresarios. Las dos proposiciones son «BIS es SÍ» y «Te estoy hablando a ti». La proposición compuesta será verdadera cuando ambas sean verdaderas o cuando ambas sean falsas.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Si el empresario preguntado es Vertancio y BIS significa SÍ, responderá «BIS», porque ambas proposiciones son verdaderas. Como Vertancio no miente, responde afirmativamente; y, puesto que BIS significa SÍ, su respuesta será «BIS».<br></li>



<li>Si el empresario preguntado es Vertancio y BIS significa NO, también responderá «BIS». En este caso, la proposición «BIS es SÍ» es falsa, ya que hemos supuesto que BIS significa NO. En cambio, la proposición «Te estoy hablando a ti» es verdadera, porque la pregunta se le está formulando precisamente a Vertancio. Como una de las proposiciones es falsa y la otra verdadera, no tienen el mismo valor de verdad; por consiguiente, la proposición compuesta es falsa.<br>Ahora bien, Vertancio siempre dice la verdad. Por lo tanto, al preguntarle si la proposición compuesta es verdadera, debe responder negativamente, es decir, debe contestar «NO». Sin embargo, en este supuesto la palabra BIS significa precisamente «NO». Así pues, aunque su respuesta lógica es «NO», la palabra que pronuncia es «BIS». En consecuencia, la respuesta que escucharemos será nuevamente «BIS».<br></li>



<li>Si el empresario preguntado es Falcracio y BIS significa SÍ, responderá «PUM». En este caso, ambas proposiciones son verdaderas y, por consiguiente, la proposición compuesta también es verdadera. Pero Falcracio miente siempre, de modo que responde «NO». Como BIS significa SÍ, la palabra que significa NO es «PUM».<br></li>



<li>Si el empresario preguntado es Falcracio y BIS significa NO, responderá «PUM». En este caso, una de las proposiciones es falsa y la otra verdadera, por lo que la proposición compuesta es falsa. Como Falcracio miente, responderá «SÍ»; y, puesto que BIS significa NO, la palabra que significa SÍ es «PUM».<br></li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, una sola pregunta basta para identificar al empresario interrogado: si responde «BIS», será Vertancio; si responde «PUM», será Falcracio. Lo único que aún desconocemos es el significado de las palabras BIS y PUM.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una segunda pregunta dirigida a Vertancio resuelve inmediatamente esta última incógnita:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«¿Te estoy hablando a ti, cierto?»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dado que la respuesta verdadera es inequívocamente afirmativa y Vertancio nunca miente, responderá con la palabra que significa SÍ. Así, si contesta «BIS», concluiremos que BIS significa SÍ; y si contesta «PUM», concluiremos que PUM significa SÍ. En cualquiera de los dos casos quedará determinado también el significado de la otra palabra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso que hemos estudiado es solo una muestra del ingenio que esconden los acertijos lógicos. Existen variantes considerablemente más complejas, pero todas comparten una misma idea: cuando las respuestas parecen inútiles, la clave está en formular la pregunta correcta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio</p>
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        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134090</guid>
        <pubDate>Wed, 21 Oct 2026 22:06:46 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
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        <title>Estulticia y poder</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/estulticia-y-poder/</link>
        <description><![CDATA[<p>**Publicado originalmente en Le Monde Diplomatique Desde Erasmo hasta Kafka, desde los Médici hasta las democracias contemporáneas, la historia parece desafiar una convicción elemental: la inteligencia no suele gobernar el mundo. Con frecuencia, el poder termina en manos de quienes combinan una dosis suficiente de audacia, fortuna y una notable indiferencia frente a la complejidad. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>**Publicado originalmente en Le Monde Diplomatique</strong></em> </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desde Erasmo hasta Kafka, desde los Médici hasta las democracias contemporáneas, la historia parece desafiar una convicción elemental: la inteligencia no suele gobernar el mundo. Con frecuencia, el poder termina en manos de quienes combinan una dosis suficiente de audacia, fortuna y una notable indiferencia frente a la complejidad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La palabra tiene algo de reliquia. Estulticia. Suena a monasterio medieval, a pergamino olvidado, a tratado escolástico. Sin embargo, pocas voces describen mejor una de las fuerzas más persistentes de la historia humana. Procede del latín&nbsp;<em>stultitia</em>, derivada de&nbsp;<em>stultus</em>, el necio, el torpe, el incapaz de aprender de sus propios errores. Ya en el siglo XIII aparecía en castellano para designar no solamente la falta de inteligencia sino una condición más inquietante: la obstinación en el error.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estupidez tiene un origen distinto. Su raíz se encuentra en el latín&nbsp;<em>stupidus</em>, emparentado con&nbsp;<em>stupere</em>: quedarse atónito, paralizado, golpeado por el asombro. El estúpido no era inicialmente un ignorante sino alguien incapaz de reaccionar ante lo evidente, una persona intelectualmente embotada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Renacimiento ambas tradiciones se encontraron. En 1511, Erasmo de Rotterdam escribió el&nbsp;<em>Elogio de la locura</em>, una sátira inmortal en la que la Estulticia toma la palabra para explicar que ella, y no la razón, gobierna el mundo. Los sabios producen tratados, los filósofos sistemas, los teólogos disputas interminables. Pero quienes hacen funcionar la sociedad son los vanidosos, los aduladores, los confiados, los ambiciosos y los ilusos. Cinco siglos después, cuesta no sospechar que Erasmo observó algo fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia está llena de personas brillantísimas que perdieron y de individuos manifiestamente mediocres que triunfaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sócrates terminó condenado por la democracia ateniense. Séneca fue obligado a suicidarse por Nerón. Tomás Moro perdió la cabeza frente a Enrique VIII. Talleyrand sobrevivió a todos sus enemigos precisamente porque entendió que el talento político consiste menos en tener razón que en permanecer vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La intuición ilustrada,&nbsp;según la cual los más inteligentes acabarían gobernando,&nbsp;siempre tuvo un problema empírico: los hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Napoleón observó una vez que la capacidad es importante, pero preguntaba primero si un general tenía suerte. La pregunta parece absurda hasta que se examina con atención la historia. Alejandro Magno estuvo a centímetros de morir varias veces antes de los treinta años. Julio César sobrevivió a campañas militares que habrían acabado con cualquier otro comandante. Churchill fue rescatado una y otra vez por circunstancias extraordinarias. La línea que separa al genio del cadáver suele ser mucho más delgada de lo que admiten las biografías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posteridad tiene una tendencia inevitable a confundir éxito con inteligencia.&nbsp;Cuando alguien triunfa, asumimos que debía poseer virtudes excepcionales. Cuando fracasa, buscamos defectos ocultos que expliquen su derrota. Sin embargo, una parte considerable de la historia es producto del azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dostoievski comprendió esto mejor que la mayoría. En sus novelas, los personajes toman decisiones racionales, irracionales, heroicas o miserables, pero constantemente chocan contra una fuerza impredecible: la contingencia. En&nbsp;<em>Crimen y castigo</em>, una serie de casualidades aparentemente insignificantes altera el destino de Raskólnikov. En&nbsp;<em>Memorias del subsuelo</em>, el protagonista se burla de quienes creen que la razón puede organizar perfectamente la sociedad. La vida humana, insiste Dostoievski, posee un elemento irreductible de arbitrariedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso las ideologías que prometen sistemas perfectos suelen fracasar. Presuponen un mundo gobernado por la racionalidad,&nbsp;cuando la experiencia cotidiana sugiere otra cosa. Las personas votan contra sus intereses materiales, los mercados reaccionan de manera irracional, los imperios colapsan por accidentes mínimos y líderes aparentemente invencibles desaparecen por una enfermedad, un atentado o una decisión desafortunada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia ayuda. Pero no alcanza.&nbsp;De&nbsp;hecho, la relación entre inteligencia y poder es mucho más ambigua de lo que solemos creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los individuos excepcionalmente inteligentes suelen tener un problema político. Ven demasiadas variables. Comprenden demasiados matices. Detectan demasiadas objeciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mediocre, en cambio, disfruta de una ventaja formidable: la simplicidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el intelectual duda, el simplificador avanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el experto explica por qué algo es difícil, el demagogo promete resolverlo en una semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el académico introduce matices, el agitador ofrece certezas.&nbsp;Y las certezas siempre han sido más populares que los matices.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que las democracias modernas hayan desarrollado una relación tan conflictiva con el conocimiento especializado. Durante buena parte del siglo XX todavía existía cierto prestigio asociado al saber. Los grandes debates públicos involucraban escritores, economistas, historiadores, juristas y científicos. Podían equivocarse, desde luego, pero existía una presunción cultural de que el conocimiento merecía atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese prestigio se ha erosionado.&nbsp;La revolución&nbsp;digital democratizó la información, pero también democratizó la ignorancia. Nunca había sido tan fácil acceder al conocimiento y nunca había sido tan sencillo ignorarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las redes sociales introdujeron un principio nuevo en la historia de la comunicación: la visibilidad dejó de depender de la calidad y comenzó a depender de la capacidad de atraer atención.&nbsp;En&nbsp;ese ecosistema, la complejidad está condenada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un argumento elaborado pierde frente a una consigna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un análisis pierde frente a una indignación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro pierde frente a un video de treinta segundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> La política no podía permanecer inmune a esa transformación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia el fenómeno resulta particularmente visible. Durante buena parte del siglo XX, con todas las limitaciones y exclusiones de la época, la política nacional produjo figuras que poseían una formación intelectual considerable. Conservadores y liberales podían enfrentarse con ferocidad, pero compartían una cultura letrada. Muchos eran abogados, historiadores, profesores, periodistas o ensayistas. Leían. Escribían. Citaban autores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de nostalgia. Tampoco de idealizar un pasado lleno de violencia, sectarismo y desigualdad.&nbsp;Se&nbsp;trata de observar un cambio cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La política dejó de premiar la elaboración intelectual y comenzó a recompensar la capacidad de producir impacto inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El político contemporáneo no necesita demostrar que ha leído. Necesita demostrar que existe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debe persuadir durante horas. Debe captar atención durante segundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lógica del espectáculo terminó colonizando la esfera pública.&nbsp;Y cuando&nbsp;el espectáculo se convierte en criterio de selección, la estulticia adquiere ventajas competitivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estulto moderno ya no es necesariamente ignorante. Puede tener títulos universitarios, asesores brillantes e incluso una formación sofisticada. Su rasgo distintivo es otro: la incapacidad para reconocer la complejidad de la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confunde confianza con conocimiento.&nbsp;Popularidad con competencia.&nbsp;Visibilidad con autoridad.&nbsp;Opinión con evidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En eso consiste su poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia ofrece incontables ejemplos de líderes cuya principal fortaleza fue una extraordinaria seguridad en sí mismos. Algunas veces triunfaron. Otras veces condujeron sociedades enteras al desastre. Pero casi siempre lograron algo que los inteligentes encuentran difícil: convencer a otros de que sabían exactamente lo que hacían.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso la estulticia suele ser tan seductora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia convive con la duda.&nbsp;La&nbsp;estupidez convive con la certeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las masas suelen sentirse más cómodas con quien promete respuestas definitivas que con quien admite incertidumbres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kafka comprendió otra dimensión del problema. En sus novelas, los individuos quedan atrapados dentro de sistemas absurdos donde nadie parece entender realmente qué está ocurriendo. El mundo kafkiano no está gobernado por genios malignos. Está gobernado por burocracias confusas, funcionarios mediocres y mecanismos impersonales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es el triunfo del mal.&nbsp;Es&nbsp;el triunfo de la incompetencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Woody Allen llevó esa intuición al terreno del humor judío. En sus películas y ensayos aparece una visión profundamente pesimista y cómica de la condición humana. Los seres humanos no controlan casi nada. El universo carece de interés por nuestros planes. El azar distribuye premios y castigos con una arbitrariedad ofensiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia puede ayudar a comprender el desastre.&nbsp;Perorara vez evita que ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa tradición intelectual, que atraviesa a Kafka, Freud, Allen y buena parte del pensamiento judío moderno, desconfía de las explicaciones grandiosas. Sospecha que detrás de muchos acontecimientos históricos no hay una racionalidad profunda sino una combinación más humilde y perturbadora: suerte y estupidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fórmula parece demasiado simple.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, explica bastante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La suerte abre puertas.&nbsp;La&nbsp;estulticia permite atravesarlas sin hacerse demasiadas preguntas.&nbsp;La&nbsp;inteligencia, mientras tanto, suele quedarse calculando probabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es entonces inútil la inteligencia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería una conclusión tan estulta como aquello que pretende denunciar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no garantiza el éxito, pero sigue siendo una de las pocas herramientas que permiten comprender por qué el éxito y el mérito rara vez coinciden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no elimina el azar, pero ayuda a reconocerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no asegura el poder, pero permite observar sus mecanismos con cierta lucidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá la lección más incómoda sea otra:&nbsp;La&nbsp;historia no recompensa necesariamente a los mejores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No existe una justicia automática que distribuya prestigio, riqueza o influencia de acuerdo con el talento.&nbsp;Los más inteligentes no siempre ganan.&nbsp;Los más preparados no siempre ascienden.&nbsp;Los&nbsp;más virtuosos no siempre son reconocidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre la capacidad y el triunfo se interpone una fuerza antigua y caprichosa llamada fortuna.&nbsp;Y&nbsp;junto a ella avanza, desde hace siglos, una compañera inseparable:&nbsp;la&nbsp;estulticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay además un fenómeno contemporáneo que habría fascinado a Erasmo. Nunca en la historia tantos líderes políticos habían dispuesto de tanta información, tantos asesores, tantos datos, tantas universidades, tantos centros de pensamiento y tantos expertos al alcance de la mano. Y, sin embargo, pocas épocas han parecido tan vulnerables a la simplificación, al impulso y a la consigna.&nbsp;Nunca antes se había invertida tanta inteligencia para ser estúpidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La paradoja resulta evidente en distintos continentes. Gobiernos de izquierda y de derecha, líderes nacionalistas y cosmopolitas, figuras surgidas de partidos tradicionales y outsiders que prometían destruirlos, terminan enfrentándose al mismo problema: la complejidad del mundo moderno es tan abrumadora que la tentación de ignorarla se vuelve cada vez más fuerte. La política contemporánea recompensa con frecuencia al dirigente que parece seguro antes que al dirigente que realmente comprende.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los grandes debates públicos de nuestro tiempo —la inteligencia artificial, el cambio climático, la transformación demográfica, la crisis de las democracias, la concentración económica o las migraciones masivas— son asuntos extraordinariamente complejos. Sin embargo, la discusión&nbsp;pública suele reducirlos a frases de diez palabras. Como si la dificultad misma de los problemas produjera una demanda social de respuestas cada vez más elementales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso el siglo XXI parece oscilar constantemente entre la inteligencia más sofisticada y la estulticia más elemental. Nunca hubo tantos científicos brillantes, tantos desarrollos tecnológicos y tantos conocimientos disponibles. Tampoco hubo una capacidad tan grande para ignorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces aparece la pregunta más extraña de todas:&nbsp;¿Quéocurrirá con la inteligencia artificial?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchando a algunos de sus expertos más reconocidos, uno tiene la impresión de asistir simultáneamente a una revolución y a una tragedia. Para unos, la IA representa la culminación de siglos de conocimiento humano, el momento en que la inteligencia comienza a multiplicarse a una velocidad desconocida. Para otros, podría convertirse en el instrumento definitivo de nuestra propia degradación intelectual, una máquina capaz de pensar mientras nosotros dejamos de hacerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez ambas cosas sean ciertas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez la inteligencia artificial sea el triunfo de la inteligencia y de la estulticia al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia humana creando sistemas prodigiosos y la estulticia humana utilizándolos para evitar el esfuerzo de comprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo inquietante en esa posibilidad. Durante siglos imaginamos que el progreso técnico conduciría necesariamente a sociedades más racionales. La experiencia histórica no ofrece demasiadas razones para compartir ese optimismo. La imprenta produjo obras maestras y panfletos delirantes. La radio difundió conciertos y propaganda. Internet abrió bibliotecas infinitas y fábricas industriales de desinformación. Nada garantiza que la inteligencia artificial rompa ese patrón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace algunos años me encontré solo en Madrid, descendiendo a uno de los espacios más sombríos del Museo del Prado. Los periodistas podían entrar gratuitamente y aproveché aquella pequeña fortuna burocrática para perderme durante horas entre las salas. Recuerdo especialmente una visita al&nbsp;<em>Jardín de las delicias</em>. Había poca gente. La luz parecía más tenue de lo habitual. El cuadro surgía desde la oscuridad como una aparición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes de Bosch son imposibles de olvidar. Corren, tropiezan, celebran, pecan, juegan, se persiguen, se destruyen. Son grotescos y hermosos. Ridículos y conmovedores. Monstruosos y profundamente humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre he pensado que en aquella pintura existe una compasión extraordinaria por nuestra especie. No una compasión paternal ni condescendiente, sino una comprensión profunda de nuestras limitaciones. Bosch parecía saber que los seres humanos somos criaturas capaces de construir catedrales y cometer atrocidades, escribir sinfonías y perseguir fantasmas, descubrir continentes y arruinarlos después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar ese cuadro es observar a la humanidad entera atrapada entre la imaginación, la locura, el deseo y la estupidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá esa sea la lección final de la estulticia.&nbsp;No&nbsp;consiste en burlarse de los necios.&nbsp;Consiste en reconocer que todos participamos de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay arrogancia en sentir compasión por la especie humana. Tampoco la hay en admitir nuestra monstruosidad ocasional o nuestra tendencia recurrente al error. Tener compasión por los seres humanos es, en última instancia, tener compasión por nosotros mismos. Porque la frontera que separa al sabio del estulto, al genio del necio, rara vez es tan sólida como nos gustaría creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez por eso la historia resulta tan imprevisible. Porque en el fondo todos llevamos algo de ambas cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Erasmo tenía razón. Tal vez la Estulticia continúa gobernando buena parte del mundo. No porque sea más poderosa que la inteligencia, sino porque posee dos aliados formidables: la confianza ilimitada en sí misma y la ayuda ocasional del azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando ambas coinciden, producen una fuerza difícil de derrotar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando no coinciden, cuando faltan la suerte o la necedad, incluso las inteligencias más brillantes descubren una verdad amarga: comprender el mundo nunca ha sido lo mismo que gobernarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134240</guid>
        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 01:43:07 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Estulticia y poder]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>LA INTERNACIONAL NECROPOLÍTICA Y ESCATOLÓGICA (“CacoTeoCiberBélica”)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-internacional-necropolitica-y-escatologica-cacoteociberbelica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo parece indicar que estamos frente a una nueva Internacional, integrada por Estados Unidos, Israel y Rusia para asegurar sus vastas zonas de influencia, ocupar dichos territorios, someter a sus habitantes, depredar sus recursos y expoliar sus riquezas en beneficio propio.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que estamos frente a una nueva Internacional, integrada por Estados Unidos, Israel y Rusia, para asegurar sus vastas zonas de influencia con el propósito de dominar y ocupar dichos territorios, someter a sus habitantes, depredar sus recursos y expoliar sus riquezas en beneficio propio. Estados Unidos, con Trump y su doctrina Donroe, reclama exclusivamente para MAGA todo el hemisferio occidental, desde Alaska hasta la Patagonia. Rusia, con Putin y su “operación especial,” el Donetsk y el control de toda Ucrania. Israel, con Netanyahu y el sionismo de ultraderecha, la Franja de Gaza, los altos del Golán y todo Medio Oriente. Lo hacen bajo coartadas que van desde la afirmación de la soberanía de sus Estados y la seguridad de sus habitantes, pasando por la evocación de sus gloriosos pasados hasta la proclamación de sus “Destinos Manifiestos”, contra supuestos temibles enemigos que –según ellos y sus cómplices&#8211; amenazan sus respectivas existencias. Aunque dichos Estados tienen intereses diferentes y específicos en sus correspondientes áreas de influencia, comparten en común la Hybris<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> del nacionalismo imperial y otras cuatro dimensiones que son la esencia de sus regímenes, ambiciones y agresiones en curso. Al integrar esas dimensiones en un solo término surge un neologismo disonante: <strong>“Internacional CacoTeoCiberBélica</strong>” (ICTCB), casi impronunciable, pero cercano a la realidad geopolítica actual y la encrucijada en que se encuentran, como es la consolidación de sus hegemonías o el declive progresivo de sus poderes en sus correspondientes áreas de influencia. Dicha Internacional, por sus recursos de poder, alcances y la Hybris propia de la trinca que la lidera, puede significar un punto de quiebre y no retorno para el planeta y toda la humanidad. Por eso, conviene explicitar cada uno de sus componentes.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>CACO</strong>, es el acrónimo de <strong><em>CACOCRACIA</em></strong>, que significa el gobierno de los más viles, corruptos y astutos, aquellos capaces de robar la confianza de sus ciudadanos para gobernarlos con destreza e impunidad, ganando elecciones mediante la manipulación algorítmica de sus miedos, prejuicios e intereses en las plataformas y las redes sociales. Así lo han logrado y hacen con eficacia: Trump, Netanyahu y Putin en sus respectivas naciones. Esta característica, combinada con el marketing electoral y la demoscopia, definen hoy las campañas electorales en el ciberespacio y no en las plazas públicas. Así quedó demostrado en nuestro caso con el triunfo del “Tigre” De la Espriella sobre el filósofo Cepeda. Y tal parece que puede suceder, bajo la creciente injerencia de Trump, X y Facebook<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, a favor de Flavio Bolsonaro y contra Lula Da Silva el próximo 25 de octubre en Brasil. De esta forma, bajo los rituales propios de las elecciones, triunfan los cacócratas y luego reclaman toda la legitimidad para gobernar, desmantelando el Estado de Derecho y apelando al carisma del triunfador. Lo hacen a través de órdenes ejecutivas, el control y dominio del legislativo, con decretos express, para reprimir protestas sociales, y hasta con estados de excepción, argumentando emergencias de orden económico, público o hasta climatológicas. Es el colapso virtual de la democracia y el ascenso real de la cacocracia, como lo vimos en la posesión presidencial de Trump rodeado de los máximos propietarios, gestores y administradores de las plataformas, la IA, el entramado cibernético y computacional estadounidense: Elon Musk (Tesla y SpaceX), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Google) y Tim Cook (Apple), entre los más destacados. En nuestro caso, con invitados más anodinos y en un escenario pintoresco, alternando la fanfarria espectacular del “Arena USC” con el campo de maniobras militares del Cantón Pichincha en Cali, acompañado de liturgias y pastores, rememorando la alianza nefasta de la conquista de la Cruz con la Espada y finalizando con su grito estentóreo de “Viva Cristo Rey”. Sin duda, una esperpéntica posesión, más propia de un “Tigre” que la de un jefe de Estado, constitucionalmente secular y democrático, pero social y culturalmente casi premoderno, que todavía espera milagros de la política y sus gobernantes.</li>
</ol>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>TEO,</strong> acrónimo de <strong><em>TEOCRACIA</em></strong><em>,</em> que aporta a la trinca de la ICTCB nada menos que el poder de las creencias religiosas con el respaldo de las principales Iglesias y de sus máximos jerarcas, quienes apoyan incondicionalmente a cada uno de los anteriores cacócratas, revistiéndolos de dimensiones hagiográficas. Por eso sus seguidores y electores los adoran como líderes providenciales, casi sagrados, porque les prometen milagros: proteger sus vidas y familias, tradiciones nacionales, propiedades, prosperidad y hasta imaginarios imperiales. De esta forma, millones de creyentes no solo van a los templos a orar y pagar sus diezmos, sino que acuden a las urnas como leales <em>de<strong>Votos</strong></em> para garantizar el triunfo y la reelección de sus salvadores. Así ha sucedido con Trump y Putin y es lo que está por verse con Netanyahu en las próximas elecciones generales del 27 de octubre en Israel. Más difícil parece tenerlo Flavio Bolsonaro el domingo 25, pues cuenta con la oposición del Pastor derechista Otoni de Paula, quien lo acusa de ser <em>“un <strong>evangélico por conveniencia</strong></em>” y denuncia que “<em>todos nosotros fuimos secuestrados por el bolsonarismo. <strong>El bolsonarismo nos robó nuestras banderas</strong></em>”, “Flavio representa un riesgo real para la imagen de la Iglesia [evangélica]” <a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La teocracia en las urnas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no hay que olvidar que toda religión y culto, con sus Iglesias, pastores, jerarcas y rituales, descansa sobre dogmas y creencias incuestionables que garantizan un <strong><em>orden cierto de mando y obediencia</em></strong> y además promete a sus creyentes la salvación eterna. De allí su influencia decisoria en la vida política, por eso sus feligreses van a las urnas con la misma fe incuestionable que a sus iglesias y confesionarios. Sucede todo lo contrario en la vida política democrática y secular, cuyo <strong><em>orden es</em></strong> <em><strong>siempre incierto y disputado</strong></em>. Depende más de la razón y los argumentos, de la deliberación en lugar de la fe y la devoción. Entonces los electores seculares van a las urnas como ciudadanos y no como millones de creyentes que llegan con sus votos ya definidos e inmodificables. En parte, por ello, la derecha cuenta con una ventaja apreciable en las elecciones sobre la izquierda. Una izquierda siempre asociada con prejuicios insuperables como su ateísmo, anticlericalismo y el wokismo que la sitúa a la siniestra de Dios Padre y más cerca del diablo, del infierno y su derrota en las urnas. Lo corrobora en Brasil el Pastor Gustavo Knauer: <em>“Hoy, decidimos el presidente de Brasil <strong>porque votamos en bloque</strong>, ya que el <strong>sentimiento de pertenencia al grupo</strong> es mayor que entre católicos</em>”. Por eso el grito de “Cristo Rey” del presidente en actos oficiales tiene una resonancia tan contraria al espíritu democrático, al principio constitucional y secular de nuestro Estado, y debería reservarlo solo al ámbito religioso, familiar o personal. Pero así acontece con todos los gobernantes de ultraderecha y algunos de izquierda que tardíamente se apropian de la protección divina para sus fines. Así lo expresó Trump en su discurso de posesión presidencial: <em>“Hace sólo unos meses, en un hermoso campo de Pensilvania, la bala de un asesino me atravesó la oreja. Pero sentí entonces, y creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. <strong>Fui salvado por Dios para hacer a América grande de nuevo</strong>. Muchas gracias. Muchísimas gracias</em>”. Y Abelardo De la Espriella, replicando su ejemplo como un Trump tropical, también invocó a la divinidad en su discurso de posesión, solo que con mucha más fe: <strong><em>“</em></strong><em>Y el que está de rodillas delante de Dios jamás será vencido porque el <strong>Creador batallará por él”. &nbsp;</strong></em>Expresión temeraria y más propia de un fanático religioso, pues significaría que ya cuenta con un ejército divino y celestial, propio de una “Patria Milagro” y que va a prescindir de “El Escudo de las Américas” y la ayuda militar de MAGA para derrotar a sus enemigos, ya que el <strong><em>“creador batallará por él</em></strong>”. Obviamente, no es así, pues si algo sabe el “Tigre”, desde su juventud como promotor de la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), es el rol determinante jugada por las armas y de la coalición entre las AUC y el Ejército en la lucha contrainsurgente.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>&nbsp;<strong>CIBERNÉTICA</strong>, según los expertos, “<em>proviene de la antigua palabra griega κυβερνητικός (kibernētikos, &#8216;(bueno para) gobernar&#8217;, en el sentido de dirigir o conducir), que hace referencia al arte del timonel</em>”, lo que nos permite comprender la radical oposición de Trump a la regulación de la IA, que él denomina “<strong>Superinteligencia”</strong>, pues así tendría sus manos libres para obrar discrecionalmente y tomar ventaja sobre su más amenazante competidor, la República Popular China. Trump y sus asesores saben bien que en el presente y futuro las guerras se ganarán más en el espacio cibernético que en los campos de batalla, como sucede ahora entre Rusia y Ucrania. Por eso las advertencias de los creadores y desarrolladores de la IA no son apocalípticas. Como bien lo describe Giuliano Da Empoli en el capítulo 8 de su novela, <strong><em>El Mago del Kremlin</em></strong>, un relato más cercano a la realidad del poder de Putin que a la ficción literaria: <em>“Imaginemos ahora que el poder ya no necesite la colaboración humana. Que su seguridad &#8211;y su fuerza—estén garantizados por instrumentos sin posibilidad de resolverse contra él. Un ejército de sensores, de drones, de robots capaces de golpear en cualquier momento, sin el menor titubeo. Eso sería por fin el poder en su forma más absoluta”</em>.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>BELICISMO CIBERNÉTICO,</strong> de hecho, ya está sucediendo en la confrontación entre Rusia y Ucrania; en la forma devastadora como el poder militar Israelí arrasó con la vida de más de 70 mil palestinos y convirtió la Franja de Gaza en una topografía del terror apenas comparable a la llevada a cabo por el nazismo contra sus antepasados; en el magnicidio del ayatolá Alí Jamenei perpetrado por Israel y Estados Unidos y también en la respuesta de Irán a dichas agresiones terroristas, pues el mayor número de víctimas en todos estos conflictos siempre son los civiles indefensos. Guardando las proporciones, ya sucede en nuestro territorio a microescala, por la capacidad letal de los drones utilizados por las organizaciones armadas ilegales y la respuesta de la Fuerza Pública con sus bombardeos, que pronto serán realizados con aeronaves no tripuladas y drones de mayor potencia, proporcionados por MAGA y el Escudo de las Américas. Con toda razón, Da Empoli advierte: <em>“El problema de las máquinas no es que terminen rebelándose contra el hombre, sino que <strong>cumplan las órdenes al pie de la letra</strong></em>”. Justo lo que implacablemente puede hacer la IA. En ese caso no sería una <strong>“Superinteligencia</strong>”, sino una <strong>Inteligencia Abismal</strong>, que puede convertir este hermoso y vital planeta en un tenebroso y mortífero infierno, precisamente la <strong>cuarta característica</strong> de la ICTCB, que es su dimensión <strong>BÉLICA,</strong> <strong><em>necropolítica y escatológica</em></strong>. Una trinidad letal, pues convierte la política en guerra y muerte, en necropolítica, con consecuencias escatológicas en la doble acepción del término, “<em>relativo a las postrimerías de ultratumba”</em> y a lo <em>“fecal, excrementicio, soez e indecente”</em>, rasgos identitarios de Trump, Netanyahu y Putin, junto a todos sus aliados y cómplices en el mundo. Entre ellos, los 14 jefes de los Estados del hemisferio occidental que son parte del &#8220;Escudo de las Américas&#8221;: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago. No figura, oficialmente, Venezuela, pues ya es un protectorado de facto de MAGA.</li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hibris">https://es.wikipedia.org/wiki/Hibris</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/lula-facebook/">https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/lula-facebook/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://elpais.com/america/2026-10-04/flavio-bolsonaro-pone-a-prueba-la-fidelidad-del-voto-evangelico.html">https://elpais.com/america/2026-10-04/flavio-bolsonaro-pone-a-prueba-la-fidelidad-del-voto-evangelico.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134206</guid>
        <pubDate>Sat, 17 Oct 2026 13:37:43 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">134206</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Mauricio Cárdenas: «Colombia tendrá que aceptar decisiones impopulares para evitar una crisis»</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/mauricio-cardenas-colombia-tendra-que-aceptar-decisiones-impopulares-para-evitar-una-crisis/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia se está quedando sin margen para aplazar decisiones económicas difíciles. Esa es la advertencia de Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, economista y líder de Avanza Colombia, quien considera que el Gobierno debe actuar con rapidez frente al déficit fiscal, el endeudamiento y los problemas del sector eléctrico, aunque eso implique asumir costos políticos y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colombia se está quedando sin margen para aplazar decisiones económicas difíciles. Esa es la advertencia de Mauricio Cárdenas, exministro de Hacienda, economista y líder de Avanza Colombia, quien considera que el Gobierno debe actuar con rapidez frente al déficit fiscal, el endeudamiento y los problemas del sector eléctrico, aunque eso implique asumir costos políticos y tomar medidas que no serán bien recibidas por los ciudadanos. Cárdenas defiende un ajuste del gasto público, cuestiona los subsidios a los combustibles y plantea una discusión de fondo sobre la desigualdad, la seguridad y la ausencia del Estado en buena parte del territorio nacional. Su diagnóstico tiene una premisa incómoda: gobernar no consiste en proteger la popularidad a cualquier precio, sino en tomar decisiones cuyos costos de aplazar pueden ser mucho mayores.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted viene de una trayectoria académica y de varios años en el servicio público, pero también pasó por la política electoral. ¿Cómo se define hoy Mauricio Cárdenas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Vengo de una experiencia muy importante en la política y creo que seguiré en ese mundo de las ideas, las propuestas y la búsqueda de soluciones para Colombia. Tengo una plataforma, Avanza Colombia, que es una forma de generar ideas, pero también de impulsar acciones. Me gustaría que me identificaran como el líder de Avanza Colombia, alguien que escucha lo que ocurre en la calle e intenta responder a los problemas de los colombianos.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Mauricio Cardenas en entrevista con Diego Aretz" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Fm3tfPrj9K0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Durante la campaña recorrió municipios y conversó con personas de distintas regiones. ¿Qué país encontró en esas caminatas?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Encontré un país muy fracturado, muy dividido y con grandes dolores. Una cosa es preocuparse por los asuntos públicos desde la academia y otra es recorrer las calles, escuchar a las personas, pedirles un voto o una firma y conocer directamente sus problemas. El deterioro de la atención en salud era uno de los asuntos que más preocupaba a los colombianos, junto con la inseguridad. Son problemas que generan un sentimiento muy fuerte porque afectan directamente a las familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Cree que el Gobierno está respondiendo a esas preocupaciones?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Hay que elevar el nivel de la conversación sobre salud y resolver los problemas, pero también reconocer que el Gobierno recibió dificultades muy graves. Gobernar no es fácil, porque muchas veces no se trata de escoger entre lo bueno y lo malo, sino entre lo malo y lo menos malo. Hay decisiones necesarias que pueden ser impopulares, pero que deben tomarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Cuando habla de decisiones impopulares, ¿se refiere a medidas como recortar el gasto, congelar salarios o subir los precios de los combustibles?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Para resolver el problema fiscal hay que tomar medidas difíciles. Puede ser necesario reducir el gasto, revisar entidades, ajustar determinados costos o modificar los precios de algunos combustibles. También hay un problema en el sector eléctrico: se les debe mucho dinero a los generadores y, si esas obligaciones no se pagan, se pone en riesgo la capacidad de generar energía en el futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema de fondo es que muchos gobiernos terminan pensando más en cómo proteger su popularidad que en cómo resolver los problemas. Para gobernar hay que estar dispuesto a sacrificar capital político. De lo contrario, no se toman las decisiones que el país necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Qué le preocupa del gabinete y de la forma en que está empezando este Gobierno?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Hay personas competentes en el gabinete y creo que algunos ministros pueden hacer una buena gestión. Pero la pregunta central no es si cada ministro es bueno o malo, sino si el presidente está dispuesto a tomar decisiones impopulares o si seguirá guiándose por las encuestas y la favorabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia fiscal, ganar tiempo puede significar agrandar los problemas. Yo creo que se necesita una respuesta rápida, porque si las decisiones se aplazan durante uno o dos años, el costo político puede ser todavía mayor y la situación económica puede deteriorarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Si tuviera que señalar tres decisiones urgentes, ¿cuáles serían?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> La primera es un ajuste fiscal que permita hacer sostenibles las finanzas públicas. Colombia se está endeudando a un ritmo acelerado y paga intereses elevados. Hoy, de cada tres pesos que recauda la DIAN en impuestos, uno se destina al pago de intereses. Si esa tendencia continúa, cada vez quedará menos dinero para educación, salud, infraestructura y vivienda. Hay que evitar que el país llegue a una situación en la que no pueda cumplir sus obligaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda es evitar una crisis eléctrica. Se necesitan medidas que permitan atender las obligaciones del sector y promover un uso responsable de la energía. Son decisiones difíciles, especialmente cuando hay regiones donde las temperaturas son muy altas, pero hay que actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera es revisar los subsidios a los combustibles, en particular al ACPM. Cuando el Estado cubre una parte importante de su precio, está utilizando recursos públicos para beneficiar un consumo que no necesariamente favorece a los sectores más vulnerables. Esos subsidios pueden ser regresivos y también tienen efectos ambientales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted propone un ajuste fiscal, pero Colombia también necesita crecimiento y reducción de la desigualdad. ¿Cómo se concilian esas dos prioridades?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Hay que mirar tanto los impuestos como el gasto público. En Colombia se ha avanzado en progresividad tributaria, por ejemplo, con impuestos a los dividendos, que reciben principalmente las personas de mayores ingresos. Pero creo que el gasto público todavía puede ser mucho más efectivo para reducir la desigualdad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay partidas del presupuesto que no necesariamente llegan a los más pobres. Las pensiones son un ejemplo de un gasto importante cuyos beneficios no se distribuyen de manera proporcional entre los sectores más vulnerables. Necesitamos revisar el presupuesto con un criterio de equidad y fortalecer los programas que han demostrado resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ser Pilo Paga, Familias en Acción y Mi Casa Ya son ejemplos de iniciativas que pueden contribuir a reducir la desigualdad. En el caso de Ser Pilo Paga, estudiantes de bajos ingresos con buenos resultados académicos podían acceder a oportunidades educativas que transformaban sus perspectivas y las de sus familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> En esa discusión sobre los impuestos, usted ha planteado ampliar la base de contribuyentes del impuesto de renta. ¿Qué significa eso y por qué considera que es necesario?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> En Colombia, el umbral para empezar a pagar impuesto de renta es relativamente alto frente al de otros países de la región. Considero que hay que ampliar la base gravable. Esa es una decisión técnicamente defendible, aunque políticamente difícil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En mi opinión, uno de los errores del gobierno de Gustavo Petro fue no aprovechar su capital político para tomar decisiones que podían ser necesarias, incluso si eran impopulares. Un gobierno de izquierda también podía haber impulsado una ampliación de la base del impuesto de renta. No hacerlo demuestra las dificultades que existen para gobernar cuando las decisiones se subordinan a consideraciones políticas inmediatas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted ha estudiado durante años el crecimiento económico y la desigualdad. ¿Qué le falta a Colombia después de tantas décadas sin conseguir que el crecimiento resuelva de manera suficiente la pobreza?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> No comparto la idea de que Colombia sea un país fracasado. Hemos avanzado en infraestructura, atención a la primera infancia, lucha contra la evasión y participación democrática. La diversidad política que hoy existe en el Congreso también es un avance.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso no significa que hayamos resuelto nuestros problemas. La desigualdad sigue siendo una tarea pendiente y debemos mejorar la manera en que utilizamos los recursos públicos. En algunos ámbitos hemos demostrado que podemos hacer las cosas bien, pero necesitamos sostener las políticas que funcionan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También creo que debemos recuperar el pragmatismo. Las concesiones en infraestructura, los programas de vivienda y otras iniciativas han producido resultados. Cuando las decisiones se toman por razones puramente ideológicas y se desconoce el papel del sector privado, se pueden perder instrumentos importantes para el desarrollo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Quiero entrar en un asunto por el que a usted no siempre le preguntan: su visión de la seguridad y de los grupos armados. Después de los acuerdos de paz y del intento de paz total, ¿cómo interpreta el momento que vive Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Creo que el país tiene una tarea pendiente que consiste en llevar el Estado a regiones donde ha estado ausente, donde faltan agua potable, educación, salud y vías. Esa realidad existe independientemente de cómo se describa el conflicto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al mismo tiempo, hoy muchos de los grupos que ejercen violencia reciben recursos del narcotráfico y de la minería ilegal. Creo que hay que combatir esas economías ilegales y debilitar su capacidad de financiar a los grupos armados. No considero conveniente seguir abriendo negociaciones con organizaciones que ya tuvieron una oportunidad de alcanzar un acuerdo y después se apartaron de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si alguien firma un acuerdo de paz, debe cumplirlo. De lo contrario, se envía el mensaje de que siempre habrá otra negociación disponible y que abandonar un compromiso puede resultar conveniente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Pero combatir a los grupos armados no basta. Las regiones más afectadas necesitan inversión pública, y usted mismo ha señalado que las finanzas del Estado están comprometidas. ¿Cómo se resuelve esa contradicción?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Es una dificultad real. El Estado tiene recursos limitados y debe atender a millones de colombianos, pero hay regiones que necesitan una inversión mucho mayor para superar su rezago. La pregunta es cómo darles prioridad a esos territorios cuando una parte importante del electorado y de las necesidades del país se concentra en las grandes ciudades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi respuesta es que debemos aceptar que, en algunos casos, será necesario redistribuir la inversión pública. Puede que haya que moderar determinadas inversiones en Bogotá, Medellín, Cali o Barranquilla para aumentar los recursos destinados a regiones como el Catatumbo, Tumaco, Putumayo o Cauca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto también puede convertirse en una oportunidad para llevar infraestructura y servicios a territorios que históricamente han recibido menos atención. Es una tarea que requiere continuidad, porque los problemas estructurales no se resuelven en cuatro años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> Usted ha defendido la necesidad de recuperar el pragmatismo y de construir acuerdos entre sectores políticos distintos. ¿Qué balance hace de su participación en la Gran Consulta?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Una de las cosas que más me enorgullecen de ese proceso es haber contribuido a construir la Gran Consulta. Fue una alianza que nació desde abajo, a partir de conversaciones entre personas que venían de orillas políticas diferentes. No fue simplemente una decisión de los jefes políticos o de los expresidentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No ganamos las elecciones y queda pendiente reflexionar sobre las razones por las que la candidatura perdió impulso al final. Pero creo que el concepto de reunir a personas distintas alrededor de propuestas comunes tiene futuro. Colombia necesita menos dogmatismo y más políticas públicas sustentadas en evidencia, conocimiento y resultados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Qué le dejó a usted, personalmente, haber pasado de la academia y el servicio público a la competencia electoral?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Yo veo mi trayectoria como un triángulo. Un lado es diseñar políticas públicas: estudiar los problemas y encontrar soluciones. Otro es ejecutar esas políticas desde el Estado, como funcionario público. Pero me faltaba un tercer lado, el de la política electoral, que permite escuchar directamente a la gente y definir las prioridades de una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un técnico o un funcionario responde a las prioridades que establece un jefe o un presidente. La política, en cambio, permite participar en las decisiones que determinan qué puede cambiar y cómo se transforma una sociedad. Por eso creo que quienes aspiran a trabajar en el Estado deberían considerar, en algún momento de su vida, la posibilidad de ser candidatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego Aretz:</strong> ¿Va a seguir haciendo política a través de Avanza Colombia? ¿Y ya tiene algún candidato para la Alcaldía de Bogotá?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mauricio Cárdenas:</strong> Vamos a seguir trabajando a través de Avanza Colombia, que por ahora está dedicada a impulsar iniciativas y causas. Sobre las candidaturas, todavía es muy temprano para tomar decisiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133913</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Oct 2026 02:23:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mauricio Cárdenas: «Colombia tendrá que aceptar decisiones impopulares para evitar una crisis»]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <title>Piero, sentado a la mesa de todos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/piero-sentado-a-la-mesa-de-todos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una canción puede convertir a un desconocido en parte de la familia. Piero lo descubrió a los 24 años, cuando escribió «Mi viejo», sin imaginar que aquella conversación entre amigos terminaría acompañando la vida de millones de personas. Cuando nos sentamos a conversar, mate de por medio, Piero acababa de cumplir 73 años. Mientras hablábamos, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Una canción puede convertir a un desconocido en parte de la familia. Piero lo descubrió a los 24 años, cuando escribió «Mi viejo», sin imaginar que aquella conversación entre amigos terminaría acompañando la vida de millones de personas. Cuando nos sentamos a conversar, mate de por medio, Piero acababa de cumplir 73 años. Mientras hablábamos, tuve la impresión de que aquella canción había hecho algo extraordinario con su vida: le había permitido entrar en la intimidad de los demás sin tener que pedir permiso.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay canciones que uno no recuerda cuándo escuchó por primera vez porque, de algún modo, siempre han estado ahí. Suenan en una reunión familiar, en la radio de un taxi, en la voz de alguien que no sabe cantar pero se atreve a hacerlo cuando llega el estribillo, y de pronto dejan de pertenecer al hombre que las escribió para convertirse en una pequeña propiedad sentimental de millones de desconocidos. «Mi viejo», la canción que Piero compuso cuando tenía apenas 24 años, es una de ellas. Uno podría haber crecido en Bogotá, Buenos Aires, Lima o un pueblo perdido entre las montañas, podría haber tenido una relación dulce o difícil con su padre, podría incluso haberlo perdido demasiado pronto, pero basta escuchar sus primeros acordes para que aparezca algo parecido a un recuerdo, una presencia, una conversación pendiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora recuerdo esa conversación. Habíamos preparado mate, como quien dispone las cosas necesarias para que una charla entre amigos transcurra sin demasiadas ceremonias, y mientras hablábamos tuve la impresión de que aquella canción había hecho algo extraordinario con su vida: le había permitido entrar en la intimidad de los demás sin tener que pedir permiso. Él mismo lo explicaba con una sencillez que parecía contener toda una filosofía: «Mi viejo» le había permitido ser el tío de unos, el primo de otros, alguien que no estaba únicamente entre los fanáticos, sino también en las fotografías familiares, en los recuerdos de infancia, en esa zona de la existencia donde las personas dejan de ser figuras públicas y se convierten en parte de la casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso Piero podía hablar de una canción universal sin atribuirse del todo el mérito de haberla escrito. Cuando le pregunté cómo había nacido, no ofreció una teoría sobre la inspiración ni una explicación solemne sobre el poder de la música. Contó que se reunía todos los días con su amigo y compañero José, desde el mediodía hasta las ocho de la noche, en una casa cuya mujer salía a trabajar durante esas horas. Componían, probaban, buscaban canciones para completar un disco, y de aquellas jornadas surgieron títulos como «Juan Boliche» y «Pedro Nadie». Un día, hablando de las cosas que podían hacer, se les ocurrió que debían escribir algo para el viejo, un homenaje, una forma de agradecerle a ese hombre que había estado ahí, sosteniendo la vida de otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante unos diez días hablaron de ello sin tomar la guitarra ni buscar lápiz y papel. La canción estuvo primero en la conversación, en ese territorio todavía informe donde las cosas existen sin que nadie sepa muy bien cómo darles un cuerpo. Hasta que una mañana, según recordó Piero, se sentaron y, diez minutos después, ya había salido. El problema era que el padre de José había muerto y el suyo todavía no era un viejo: tenía apenas 48 años. Pero Piero quería cantársela. Llegó a su casa, lo encontró solo, cerró la puerta, lo sentó en el living y le dijo que escuchara aquella canción nueva.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="PIERO con Diego Aretz" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/u36eV_KYG0g?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Entonces ocurrió algo que el tiempo no había borrado de su memoria. Piero comenzó a cantar y, cuando levantó la mirada del papel, encontró a su padre llorando. Él también empezó a llorar, no podía continuar, se ahogaba con las palabras, y la canción avanzó entre lágrimas hasta llegar al final. Después vino un silencio que debió de parecer interminable. Su padre se limpió los anteojos, se los puso de nuevo, miró a su hijo y, todavía conmovido, encontró la manera de responderle: «No a quien camina lento, la puta que te parió». Piero lo contaba riéndose, con esa alegría de quien comprende que la emoción más profunda no necesita solemnidad para ser verdadera. El viejo había recibido el homenaje, pero seguía siendo él mismo, incapaz de abandonar el humor ni siquiera ante una canción que acababa de desarmarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa historia contiene algo de lo que Piero ha sido durante décadas: un hombre que se acerca a las emociones sin demasiados protocolos, que puede hablar de asuntos graves y terminar riéndose de sí mismo, que parece desconfiar de las explicaciones demasiado perfectas. A sus 73 años, la memoria no se le presentaba como un museo de acontecimientos ordenados, sino como una conversación abierta, llena de desvíos, personajes inesperados y episodios que todavía conservaban el asombro de la primera vez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su vida, de hecho, comenzó a torcerse por una equivocación. En su infancia, en Río Negro, al sur de Argentina, un amigo le contó que se iría al seminario. Piero escuchó que después de dos años en Viedma podría viajar a Buenos Aires y, fascinado por la posibilidad de conocer la gran ciudad, decidió acompañarlo. Fue a hablar con el cura, convenció a su padre y el lunes siguiente ya estaba instalado entre decenas de muchachos de toda la Patagonia. Durante la bienvenida, el rector habló de lo que ocurriría el día en que todos fueran sacerdotes. Fue entonces cuando Piero entendió que no había ingresado en un colegio cualquiera, sino en una institución destinada a formar curas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se acercó al rector para explicarle que había un error gravísimo. El hombre se echó a reír: había conocido ingenieros, abogados, profesionales y padres de familia que habían sentido una vocación religiosa, pero nunca a alguien que hubiera llegado por equivocación. Lo curioso es que Piero se quedó. Pasó dos años en el seminario y encontró allí algo que no había ido a buscar, una experiencia que lo acercó a personas y preguntas que seguirían acompañándolo mucho después de abandonar aquella ruta. Entre ellas estaban los sacerdotes del movimiento de curas del Tercer Mundo, a quienes recordaba con admiración por su coherencia, su conciencia social y su manera de vivir las convicciones. Nombraba al padre Carlos Mugica y a otros sacerdotes que, para él, habían encarnado una forma de compromiso que iba más allá de las palabras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La religión, en Piero, nunca terminó de convertirse en una frontera. Su búsqueda espiritual lo llevó también hacia Oriente, hacia la India y hacia Indra Devi, la maestra de yoga a quien llamaba Mataji y que murió a los 103 años. Durante años viajaron juntos a Egipto, la India y Sri Lanka, visitando lugares que para él tenían algo de revelación y algo de aventura. La recordaba como una mujer extraordinaria, capaz de hablar doce idiomas, cercana a figuras como Gandhi, Krishnamurti y Tagore, pero sobre todo como una presencia coherente, alguien cuya manera de vivir parecía prolongar sus ideas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ella conservaba historias que contaba con la misma naturalidad con que hablaba de sus canciones. Una vez, una mujer que decía interpretar vidas pasadas le aseguró que él había sido escriba en el antiguo Egipto y que Indra Devi había sido su hija, una hija que no quería seguir el camino que su padre le imponía. Días después, en otro lugar y ante otra mujer que no conocía la primera historia, escuchó exactamente el mismo relato. Piero recordaba el escalofrío, la coincidencia y, sobre todo, la risa con que él y Mataji terminaron jugando a llamarse papá e hija. Cuando la segunda mujer le anunció que debía viajar a Egipto, él intentó explicar que tenía una gira de unos cuarenta conciertos. La respuesta fue terminante: a ella no le importaba su agenda, porque allí decía que se iba a Egipto. Poco después, una inundación obligó a cancelar la gira y Piero terminó viajando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hace falta compartir sus creencias para entender lo que encontraba en esas historias. Piero parecía interesado menos en demostrar una verdad que en conservar la capacidad de asombro, en admitir que hay episodios cuya explicación no termina de agotarse cuando uno los cuenta. Cuando le pregunté si creía en Dios, respondió que sí, aunque no necesariamente de una forma determinada, que creía en la energía y se sentía acompañado por ella. No hablaba como un hombre empeñado en convencer a los demás, sino como alguien que había aprendido a convivir con sus preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La política fue otra de esas preguntas que nunca abandonó. Piero conoció presidentes, se relacionó con dirigentes y participó en iniciativas sociales, pero mantuvo una distancia deliberada frente a los partidos. La política, decía, era una herramienta hermosa; el problema comenzaba cuando alguien intentaba ejecutarla. Su independencia no significaba indiferencia. Más bien parecía una forma de preservar la posibilidad de acercarse a las personas sin quedar atrapado en una obediencia partidista, de respaldar aquello que le parecía valioso y tomar distancia de lo que no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, esa disposición encontró un lugar particularmente importante. Piero hablaba de su colombianidad con una emoción que no parecía ensayada. Había recorrido buena parte de América Latina y, sin embargo, con Colombia había experimentado una especie de amor a primera vista, un regalo inesperado que lo llevó a sentirse parte de un país que terminó incorporando a su propia historia. Su vínculo no se limitó a los escenarios ni al afecto del público. También lo llevó a involucrarse en iniciativas de paz, a visitar cárceles y a conversar con personas que, en medio de la guerra, buscaban una salida negociada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordó especialmente una visita a la cárcel de Bellavista, donde habló con integrantes del ELN. Venía de conversar con el presidente Juan Manuel Santos y, al encontrarse frente a aquellos hombres, terminó preguntándoles por qué querían sentarse a una mesa de negociación sin decirlo con claridad. La respuesta lo hizo detenerse: eran, según le explicaron, muy malos comunicadores. Piero encontró allí una lección que parecía sencilla, pero que en un país acostumbrado a desconfiar de las palabras tenía una importancia particular. Si querían negociar la paz, debían comunicarlo, decirle a la sociedad que estaban dispuestos a dejar las armas y a buscar una salida distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La anécdota no lo convertía en un negociador ni pretendía resolver las complejidades de una guerra de décadas. Lo mostraba, más bien, en el lugar que había escogido ocupar: el de quien se acerca, pregunta, escucha e intenta encontrar una posibilidad de entendimiento donde otros ven únicamente posiciones irreconciliables. Cuando le pregunté por qué había sido tan difícil alcanzar la paz en Colombia, no ofreció una respuesta definitiva. Dijo que se lo preguntaba casi todos los días, y habló de la contradicción que le producía ver a un pueblo tan creativo, cálido e inteligente perder la vida en la violencia. Su desconcierto era también una forma de esperanza, porque seguía creyendo que aquel desperdicio de vidas no podía ser el destino inevitable de un país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En su historia había, además, una experiencia que ayudaba a entender su sensibilidad frente al desarraigo. Piero había sido expulsado de Argentina durante los años de la represión y enviado al exilio en España. Recordaba el momento en que las autoridades le ordenaron salir en el primer avión disponible, que iba hacia Tokio. Él intentó negociar otro destino, pidió ayuda a los periodistas que estaban allí y finalmente consiguió que lo enviaran a Lima. Lo acompañaron hasta su asiento con una ametralladora, mientras los pasajeros franceses observaban sin entender quién era aquel hombre al que sacaban de su país de semejante manera. Lo contaba sin convertir su propia vida en una epopeya, consciente de que eran otros tiempos y de que muchas cosas sucedieron sin que él las hubiera buscado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa conversación apareció también su hijo, al que dejó de once meses cuando se marchó al exilio y volvió a ver dos años después. Piero recordó las noches en que le contaba cuentos y se quedaba dormido antes que él, las mañanas en que lavaba pañales, las pequeñas tareas de una paternidad que había tenido que aprender mientras intentaba reconstruir su vida. Cuando hablaba de las mujeres, lo hacía desde esa experiencia concreta, sin teorías demasiado elaboradas, con la admiración de quien había descubierto cuánto trabajo cotidiano recae sobre ellas y cuánto de lo que sostiene una familia ocurre sin reconocimiento. Era un hombre que había pasado buena parte de su vida viajando, cantando y entrando en escenarios, pero que también había conocido la intimidad menos espectacular de cuidar a un hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, quizá lo que más me llamó la atención de Piero fue su manera de aceptar que la vida no siempre se deja organizar alrededor de un plan. Había entrado al seminario buscando Buenos Aires, había terminado convertido en uno de los cantautores más reconocibles de América Latina, había encontrado una segunda patria al otro lado de la frontera, había viajado por el mundo siguiendo intuiciones que no siempre podía explicar y había escrito una canción cuyo alcance seguía sorprendiéndolo décadas después. En todos esos episodios parecía haber una misma disposición: dejarse conducir por la experiencia sin renunciar a la posibilidad de intervenir en ella, acercarse a los demás sin pretender poseer sus historias, entender que una convicción puede ser profunda sin convertirse en dogma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Piero no necesitaba proclamarse humanista para que la palabra apareciera en la conversación. Estaba en su manera de hablar de su padre, en el respeto con que recordaba a sus maestros, en su incomodidad ante la guerra, en la curiosidad con que se acercaba a las creencias ajenas y en esa voluntad de mantenerse independiente incluso cuando la política lo invitaba a tomar partido. También estaba en su humor, en su capacidad de contar una experiencia extraordinaria sin pedirle al interlocutor que la considerara extraordinaria, como si la vida tuviera derecho a conservar una zona de misterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo hermoso en que un hombre pueda pasar tantos años cantando una canción sobre un padre y descubrir que, con el tiempo, él mismo se ha convertido en una figura familiar para personas que nunca ha conocido. No es poca cosa entrar en la memoria de los otros, acompañarlos en la ausencia, prestarles una voz cuando no encuentran las palabras o recordarles, durante unos minutos, a alguien que ya no está. Quizá ese sea uno de los destinos más generosos de la música popular: hacer que la intimidad de una persona se vuelva compartida sin dejar de ser íntima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando nos despedimos, seguía presente aquella imagen inicial, la mesa, el mate, la conversación que avanzaba de una canción a la espiritualidad, del exilio a Colombia, de la política a las pequeñas tareas de la vida familiar. Piero había llegado a los 73 años sin haber perdido del todo la capacidad de sorprenderse por lo que le había ocurrido. Y mientras millones de personas seguían escuchando «Mi viejo» como si la canción hubiera sido escrita para cada una de ellas, él todavía podía contar cómo nació, cómo lloró al cantársela a su padre y cómo aquel hombre, después de secarse las lágrimas, encontró fuerzas para insultarlo cariñosamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá celebrar la vida de Piero sea recordar precisamente eso: que detrás de una canción que parece pertenecerle a todo el mundo hay un hombre de carne y hueso, con sus errores, sus viajes, sus preguntas, sus afectos y sus contradicciones, alguien que no necesitó tener todas las respuestas para seguir andando. Y que, sin proponérselo demasiado, terminó sentado a la mesa de todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133867</guid>
        <pubDate>Fri, 09 Oct 2026 14:07:37 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Piero, sentado a la mesa de todos]]></media:description>
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        <item>
        <title>El Papa León XIV, La IA y la crítica de la “Ilustración oscura”.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-papa-leon-xiv-la-ia-y-la-critica-de-la-ilustracion-oscura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos este artículo sobre la encíclica &#8220;Magnífica humanidad&#8221; del Papa Leon XIV y argumentamos que puede ser concebida como una crítica a la Ilustración oscura</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hace unos años Javier Milei dijo en un programa de televisión que el Papa Francisco era “el representante del maligno en la tierra”, además de tildarlo de defensor del comunismo. Al respecto uno puede preguntarse: ¿fue esta declaración producto del delirio de un loco, de un desquiciado? ¿Fue un lapsus ocurrido en medio de la euforia en una entrevista? O ¿tiene la declaración una connotación más seria, más profunda?, ¿estaba anclada, en verdad, en el sistema de creencias del entonces candidato? En efecto, no fue un lapsus ni nada parecido. La declaración de Milei se inscribe, de hecho, en toda una filosofía, un sistema bastante abierto y heterogéneo donde se mezclan anarcocapitalismo, libertarismo, aceleracionismo, transhumanismo y el deseo de destruir la democracia y corporativizar el Estado. Esta corriente se conoce hoy, a partir del libro del filósofo inglés Nick Land, como la “Ilustración oscura”<a href="#_ftn1" id="_ftnref1">[1]</a>. Milei comparte varios presupuestos de esa corriente, entre ellos, la necesidad de desregularizar el capital, la crítica del Estado, la crítica de la justicia social, la cual es considerada por el presidente argentino como “una aberración”, y la aversión por los controles democráticos. Las palabras virulentas de Milei contra Francisco se entienden, entonces, si comprendemos que ese Papa abogó por el control estatal de la economía, la responsabilidad tecnológica, la defensa de la justicia y, desde luego, el vehemente llamado a <em>“cuidar la casa común</em>”<a href="#_ftn2" id="_ftnref2">[2]</a>, llamado que fue en su momento una especie de <em>ecología radical</em>. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta nota expongo de manera breve qué es la ilustración oscura y me centro en la encíclica “Magnífica humanidad” del Papa León XIV, documento en el cual el Pontífice aborda el tema de la Inteligencia artificial (IA) y sus efectos sobre la persona y la sociedad. Como ya es bien sabido, León XIV se mantiene en la línea del pensamiento de Francisco, posturas que también le han acarreado la crítica de los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad, incluyendo la de los tecnobillonarios neorreaccionarios. Argumento en esta nota que la encíclica bien puede ser considerada como una crítica directa de la ilustración oscura y algunas de sus apuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La ilustración oscura y el reseteo del orden vigente.</em></strong> <strong></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el <em>Manifiesto tecno-optimista</em> (2023)de Marc Andreessen, dueño de la sociedad de capital de riesgo Andreessen Horowitz, uno de los fondos más importantes de Silicon Valley, se plantea la necesidad de superar al “último hombre”, al hombre moderno y mediocre que teorizó Nietzsche en sus obras.&nbsp; La misión consistiría en crear el superhombre tecnológico, donde existiría una prolongación técnica de la mente humana “a través de la inteligencia artificial”<a href="#_ftn3" id="_ftnref3">[3]</a>.&nbsp; Se busca, igualmente, superar la <em>mortalidad,</em> la condición finita del humano. Estas posturas transhumanistas y poshumanistas exigen la eliminación de todos los límites regulativos de los Estados y los poderes públicos, la Organización Mundial de la Salud, y de cualquier institución, así sea la mismísima FDA (US. Food and Drug Administration). De hecho, Peter Thiel, el creador de Paypal y de la controvertida empresa Palantir, aceleracionista y anarcocapitalista, sostiene que los llamados <em>límites del crecimiento,</em> que publicó (con otros) Dennis L. Meadows en 1972, ha generado un <em>atraso</em> para la humanidad. El <em>ecologismo</em> y los hippies, a su parecer, vencieron, y han frenado el progreso tecnológico. Desde esta perspectiva Greta Thunberg, activista ambiental conocida en todo el mundo, es una especie de Anticristo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dice Fernández liria en su magnífico libro <em>Contra la ilustración oscura:</em> “Peter Thiel […] <em>está a favor de la completa privatización del poder, de la sustitución de cualquier poder público (incluido el militar) por los poderes privados</em>”<a href="#_ftn4" id="_ftnref4">[4]</a>.Si se privatiza el poder, incluido el militar, lo cual crearía una sociedad militarizada, securitista, con una vigilancia especializada omnipresente, realizada por medio de una superinteligencia artificial que opere a nivel global, y así eliminar a los críticos y a los indeseados (la izquierda, los comunistas los socialistas, los ambientalistas, etcétera.), se estaría realizando la utopía de la prisión a cielo abierto; y, además, sería el fin de la democracia. Sería, más exactamente, la llegada del tecnofacismo. Por eso es que Peter Thiel, un abogado y Doctor en Filosofía, lanzó la polémica frase: “no creo que la libertad y la democracia sean compatibles”. Lo que en verdad se quiere decir es que la democracia <em>no es compatible con la libertad que exige el mercado, ni con la libertad para experimentar sin límites con la ciencia, la tecnología, la ingeniería genética, etcétera, lo cual es requerido para definir nuestro futuro biónico o, incluso, para superar la especie humana.</em> Y si los controles políticos y democráticos les molesta a estos tecnobillonarios, hay que partir para marte, como propone Elon Musk, o construir ciudades en altamar, en aguas internacionales para así poder escapar a las regulaciones estatales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En realidad, estos tecnobillonarios, entre quienes está el bloguero Curtis Yarvin, de TIon Corporation, desean sustituir al Estado mismo y su control, regulación y vigilancia; o, a lo sumo, crear archipiélagos de Estados conectados en red: los <em>network state</em>. El Estado puede ser una monarquía digital, dirigido por un CEO, un genio de los negocios como ellos, y los parlamentos pueden ser sustituidos por juntas. Los ciudadanos se vincularían como clientes a la nueva estructura. La solución es, entonces, “que una aristocrática élite mundial tome el control del desarrollo tecnológico”. En todo este proyecto “se trata de acabar por completo con el actual orden internacional y sustituirlo por una ocurrencia mejor: <em>un orden libertario radical sin Estados, un sueño anarcocapitalista en el que no habría más que individuos y corporaciones privadas. Es, ante todo, el fin del ordenamiento institucional que edificó la ilustración”<a href="#_ftn5" id="_ftnref5"><strong>[5]</strong></a>.</em> Si la Ilustración- con sus límites-&nbsp; nos legó los Derechos del Hombre y del Ciudadano, con las promesas de libertad, igualdad y fraternidad; si legó la crítica, la democracia liberal y la división y el control entre los poderes, lo que buscan los oligarcas tecnológicos de la “ilustración oscura” es destruirla; son neorreaccionarios contra ese orden que les estorba. Por eso <em>la ilustración ha sido derrotada por el mercado, el capitalismo y su sueño tecnológico</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los magnates actuales, donde están incluidos los dueños de las grandes plataformas tecnofeudalistas y empresas de tecnología (Amazon, Apple, Microsoft, OpenAI), <em>desean resetear el mundo,</em> llevar sus tensiones al extremo para generar un nuevo orden social y político; muchos de ellos están ligados a los gobiernos de ultraderecha que crecen en el mundo y en América Latina. Argentina, Colombia y Ecuador no escapan a estos riesgos: <em>ellos ya están aquí.</em> &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La defensa de la persona humana y el cuidado del mundo en la encíclica de León XIV.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La encíclica de León XIV sobre la inteligencia artificial es un llamado al <em>cuidado</em>, un tema que se puso al orden del día después de la pandemia. De ahí su subtítulo: “Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia artificial”. Además del cuidado del mundo o de la casa común, el cual es condición de posibilidad de la reproducción de la vida del planeta y todas sus formas vivas, sus biotipos, el documento eclesial busca enfatizar la necesidad de <em>cuidar</em> la persona humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este llamado comporta la <em>exaltación</em> y valoración de la humanidad misma. Frente al nihilismo y las posturas poshumanistas, la encíclica retoma la idea que dignifica y estima positivamente al ser humano. Esto solo es posible si el evangelio está “a la altura de los tiempos”, si se trata de una iglesia “en camino en la historia de la humanidad”. Por eso, desde el comienzo se deja claro que “nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos”<a href="#_ftn6" id="_ftnref6">[6]</a>. Así que se reivindica una iglesia untada de mundo que no se preocupa exclusivamente por el alma, lo cual se desprende de la Doctrina Social de la Iglesia (en adelante DSI), expresión usada por primera vez por Pio XII en 1950, pero cuyos contenidos sociales se remontan a la famosa encíclica <em>Rerum novarun</em> del papa León XIII (de quien el actual Papa toma su nombre), publicada en 1891.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debe quedar claro que la DSI no es un conjunto de recetas y soluciones para solucionar los problemas de la sociedad, ni la iglesia busca sustituir el papel del Estado o de las instituciones, tampoco “las responsabilidades de la política”. No. Debe entenderse como un “apoyo al discernimiento común”, al esclarecimiento de la realidad a la luz de la verdad del evangelio, para así contribuir a orientar la acción de los humanos.Concretamente lo que busca la encíclica es leer la IA y sus efectos y aplicaciones a la luz de <em>los fundamentos</em> y de los <em>principios</em> de la DSI<em>.</em> Dice León XIV: “Ante estas transformaciones, debemos recurrir a los principios de la DSI”. Estos son: la dignidad de la persona, el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia. Estos operan como “<em>criterios</em> para juzgar si las tecnologías sirven realmente a la humanidad o terminan por someterla, y considerarlas como <em>orientaciones para nuestras decisiones</em>”<a href="#_ftn7" id="_ftnref7">[7]</a><em>.</em> Por ejemplo, esos principios podrían traducirse en una “planificación responsable, evaluación del impacto humano y social, inclusión de los más frágiles, alfabetización digital, investigación e industria orientadas a la justicia y la paz”<a href="#_ftn8" id="_ftnref8">[8]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto implica que León XIV no sostiene una postura tecnofóbica. Al respecto dice: “la tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa común; pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias […] concretamente, <em>no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza</em>”<a href="#_ftn9" id="_ftnref9">[9]</a>. Por eso, sostiene, la primera elección no es entre un “si o un no” a la tecnología, sino en si la usamos para el bien o para el mal.&nbsp; Aquí el Papa acude a dos imágenes bíblicas que atravesarán sus reflexiones en toda la encíclica. La primera, es la conocida historia de la Torre de Babel, donde la soberbia humana, sin temor a Dios, crea obras desmesuradas, que luego provocan la falta de entendimiento lingüístico entre los humanos, por eso reina el caos y la incomprensión: “Babel revela así el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, <em>sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia</em> y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios”. La otra imagen bíblica es la “reconstrucción de los muros de Jerusalén”. Aquí el nombre de Nehemías cobra protagonismo porque él, siendo un judío al servicio del rey persa Artajerjes, “antes de actuar ayuna, reza e intercede por el pueblo”, “no impone soluciones desde lo alto. Convoca a las familias, confía a cada una un tramo de la muralla para reconstruir, escucha los temores, coordina los esfuerzos […] El relato muestra cómo la ciudad renace no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo: sacerdotes, artesanos, jefes de familia, mujeres y jóvenes”<a href="#_ftn10" id="_ftnref10">[10]</a>. &nbsp;Así que frente a la tecnología y a la IA podemos tomar tanto el camino de la soberbia y la destrucción ejemplificada en la Torre de Babel, como el de Nehemías y la comunión, el trabajo compartido, la reflexión colectiva, y la edificación en comunidad. En suma, el Papa no lo dice así, pero podemos inferir que nos invita a generar entramados comunitarios, democráticos, donde impera el compromiso, <em>la construcción de lo común</em> y la restauración de lo que llamo “la sinapsis vital del mundo”<a href="#_ftn11" id="_ftnref11">[11]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>La IA y sus efectos &nbsp;</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el texto <em>Antiqua et nova</em> el Papa Francisco sostuvo: “el uso mismo de la palabra <em>inteligencia</em> en referencia a la IA es <em>engañoso</em> y corre el riesgo de descuidar lo más valioso de la persona humana. Desde esta perspectiva la IA no debe verse como una <em>forma artificial de la inteligencia, sino como uno de sus productos</em>”<a href="#_ftn12" id="_ftnref12">[12]</a>. Esta afirmación del Papa es clave porque marca la perspectiva desde la cual es mirado el problema al interior de la iglesia, aunque no solo dentro de ella. Porque lo que debe quedar claro es que la llamada IA es un <em>producto</em> humano, incluso una herramienta. La IA es producto de la <em>inteligencia natural</em> y por eso mismo no puede ser equiparado con ella, como sostiene Antonio Damasio<a href="#_ftn13" id="_ftnref13">[13]</a>. &nbsp;Dice al respecto el Papa León XIV: “Estos sistemas <em>imitan</em> ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo <em>la superan en velocidad y amplitud de cálculo</em> […] y, sin embargo, esta potencia sigue ligada exclusivamente al <em>tratamiento de datos: las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad”</em><a href="#_ftn14" id="_ftnref14">[14]</a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA no es un sujeto y no puede tener experiencia: <em>ese contacto inicial y afectivo con el mundo y con la complejidad y diversidad de la realidad.</em> Por eso mismo, son incapaces de <em>pensar</em> (pues también pensamos con el cuerpo, las entrañas) y de <em>juzgar</em> moralmente. No tienen juicio moral, si bien no son neutras, pues pueden arrastrar los <em>sesgos</em> racistas, machistas, de clase, etc., contenida en la información o en los datos con los cuales fueron <em>entrenadas o alimentadas,</em> es decir: “también reflejan y refuerzan estereotipos o posiciones ideológicas de quienes [la] han diseñado y programado”.&nbsp; <em>&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este orden de ideas es importante pensar los efectos de la IA en distintos campos evaluándolos a la luz de los principios de la DSI ya mencionados. Por ejemplo, si miramos los principios del <em>bien común</em> y del <em>destino universal de los bienes</em> (agua, aire, genoma, información, etc.) es claro que “la IA tiende a aumentar sobre todo el poder de quien ya dispone de recursos económicos, competencias y acceso a datos”. El resultado de ello, es que podemos tener “pequeños grupos muy influyentes que pueden orientar informaciones, consumos, <em>condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio, contradiciendo la justicia social y la solidaridad entre los pueblos</em>”<a href="#_ftn15" id="_ftnref15">[15]</a><em>.</em> Este párrafo es central porque inquiere por quién programa, cómo obtiene los datos, la información, cómo la usa, para qué intereses. Sobre todo, permite preguntar por el <em>poder</em> que la IA otorga a quien la posee y la utiliza: hoy es claro que se usa en el mercado para la venta de productos y que nuestros datos son usados para crear perfiles&nbsp; de consumidor (<em>psicogramas</em>) y perfiles electorales; que los bots y los enjambres digitales crean y movilizan preferencias en las redes sociales, pero no sabemos, o no estamos seguros, como en Colombia, si la IA puede alterar, por ejemplo, los procesos electorales y, anular así, la voluntad popular y democrática de los ciudadanos facilitando ciberfraudes. &nbsp;<em>&nbsp;</em>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el Papa León XIV es claro que la IA opera bajo lo que él llama “<em>el paradigma tecnocrático”,</em> esto es, un paradigma donde el poder de la tecnología permite el control, el gobierno y el dominio, el cual puede ser usado para violar la dignidad de la persona y los derechos humanos. En este paradigma las personas son cosas, materia y datos medibles, manejables, utilizables y aprovechables. El ser humano es parte de un enjambre digital, donde opera y cumple una <em>función</em>. Este trato atenta contra la dignidad de la persona humana como creatura de Dios<em>;</em> igualmente<em>,</em> dado que los servidores de la IA consumen grandes cantidades de recursos, como agua o tierras raras, la explotación indiscriminada de los mismos atenta contra el planeta, contra <em>la casa común</em> y, en ese sentido, contra la obra divina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especial atención presta el Papa a los efectos de la IA sobre la verdad, el trabajo y la libertad humana. En el primer caso, como es bien sabido, la IA ha permitido amplificar las <em>Fake News.</em> Esto ha afectado la democracia, los medios de comunicación y la educación misma. En este sentido, la apuesta de León XIV es recuperar el valor de la verdad <em>como bien común,</em> o lo que hemos llamado el <em>valor social de la verdad.</em> Ello exige un periodismo serio, la búsqueda de la verdad en la investigación, y un diálogo público sincero y abierto, argumentado, para fortalecer la democracia. Las instituciones, la escuela y la familia deben hacer una alianza para el uso adecuado de las tecnologías por parte de las infancias y deben establecer límites de edad para su uso. Por otro lado, en el campo del trabajo, debido al desempleo causado por la IA, debe primar la dignidad de la persona y el valor del trabajo sobre la eficiencia, el afán de lucro y el rendimiento de las empresas, por eso “el objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo”<a href="#_ftn16" id="_ftnref16">[16]</a>. La economía no puede estar por encima de la dignidad humana. Y, por último, especial atención pone el Papa al uso de los datos para tomar decisiones que afecten a las personas y les impida el acceso a los servicios públicos, créditos u otros bienes. En estos casos, el control social atenta contra la libertad positiva de la persona, no la escucha, la deja sin posibilidad de defenderse o refutar, y la condena al ostracismo social soslayando el perdón, la caridad o la compasión evangélicas. El Papa no lo dice, pero parece pensar aquí en el modelo chino del “crédito social” mediante el cual se premia o se castiga al ciudadano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, el Papa se centra en el uso de la IA en la guerra; en las formas de deshumanización e impersonalidad que esta confiere a los actos bélicos, y a la manera como el uso de la IA puede fomentar el odio, la desinformación, movilizar el miedo, que azuzan la guerra y que, incluso, la <em>normalizan</em>. Al automatizar la guerra, la responsabilidad de los agentes se diluye, se vuelve opaca o se oculta. Por eso, en términos generales, León XIV llama a una regulación de la IA, a aplicar el principio de <em>responsabilidad y transparencia</em> entre quienes la desarrollan, quienes las usan, quienes toman las decisiones basándose en sus resultados, y en seguir una cadena de responsabilidad verificable en cada estación del uso de la IA. De esta manera, todo se hace <em>transparente</em> para la ciudadanía. Así mismo, llama a no invisibilizar a todos aquellos que la alimentan y que suelen estar precarizados, ni a desconocer el desgaste material del mundo que la IA provoca y que atenta contra la <em>casa común, el planeta.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>El Papa contra la Ilustración oscura.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA es, tal vez, el producto más acabado de la revolución digital. Lo es tanto que alimenta narrativas como la de la digitalización de la conciencia; o que, gracias a sus usos y aplicaciones en campos como la biotecnología, pueda lograr la superación de la mortalidad y la finitud humanas. El Papa León se refiere a estos aspectos en la encíclica al hablar del poshumanismo y del transhumanismo. Al respecto dice: “una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una salvación puramente técnica”<a href="#_ftn17" id="_ftnref17">[17]</a>. El mensaje es claro: no se trata de una superación de la persona, de lo humano, porque esa mirada <em>desecha</em> la <em>criatura de Dios</em> y pretende “superarla” en una nueva especie. Para el Papa, se trata más bien de aceptar y reconocer nuestros <em>límites</em> y nuestra vulnerabilidad. Justamente, se trata de “custodiar lo humano”. En este sentido, esta postura rechaza los sueños aceleracionistas y prometeicos de Peter Thiel y su ilustración oscura. Permite pensar en que, antes de migrar hacia otros planetas, como piensa Musk, deberíamos cuidar este y no tratarlo como algo prescindible y desechable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La encíclica del Papa no renuncia a la necesidad de regular la tecnología y las demás innovaciones humanas. Estas deben estar al servicio de la humanidad y del planeta. Por eso, siguen siendo necesarios el papel del Estado (pero no un estadocentrismo), la democracia, el papel de los poderes públicos y la subordinación de la economía y el capitalismo a la vida. Ello implica luchar por <em>el bien común</em> superando los deseos oligárquicos de los tecnomagnates, y abogar por la construcción y el mantenimiento de un orden internacional y un multilateralismo que mantenga un orden global justo, sin países sometidos a poderes extranjeros. En todos estos aspectos la encíclica se convierte en un antídoto contra los sueños de “la ilustración oscura”. Mas bien, su apuesta es la de Nehemías, la de construir y reconstruir un orden donde podamos vivir juntos.&nbsp;</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1">[1]</a> Land, Nick. <em>La ilustración oscura y otros ensayos sobre la neorreacción.</em> Materia Oscura Editorial, 2022. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref2" id="_ftn2">[2]</a> Pachón, Damián. El pensamiento social del Papa Francisco. <em>Franciscanum 58 (266),</em> p. 317-337, 2016. &nbsp;<em>&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref3" id="_ftn3">[3]</a> Fernández Liria, Carlos. <em>Contra la ilustración oscura. Marx y Nietzsche frente al transhumanismo aceleracionista.</em> Barcelona, Arpa, 2026, p. 40. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref4" id="_ftn4">[4]</a> <em>Ibidem.,</em> p. 41.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref5" id="_ftn5">[5]</a> <em>Ibidem.,</em> p. 50.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref6" id="_ftn6">[6]</a> Francisco citado por León XIV. <em>Magnífica humanitas.</em> (Sobre la custodia de la persona humana en tiempos de la inteligencia artificial). Contiene <em>Antiqua et nova</em> del Papa Francisco. Bogotá, Desde abajo, 2026, p. 17.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref7" id="_ftn7">[7]</a> <em>Ibidem,</em> p. 81.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref8" id="_ftn8">[8]</a> <em>Ibidem,</em> p. 16.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref9" id="_ftn9">[9]</a> <em>Ibidem.,</em> p. 14.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref10" id="_ftn10">[10]</a> <em>Idem.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref11" id="_ftn11">[11]</a> Pachón, Damián. <em>La recomunalización y la sinapsis vital del mundo. El ultimo Marx, Mariátegui y los retos del presente</em>. Investigación producto del año sabático. <em>Inédita</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref12" id="_ftn12">[12]</a> Francisco, <em>Antiqua et nova,</em> en <em>Magnífica humanitas, Op. Cit.,</em> p. 119-120.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref13" id="_ftn13">[13]</a> Damasio, Antonio. <em>Inteligencia natural y la lógica de la consciencia.</em> Bogotá, Planeta, 2026, p. 166-167.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref14" id="_ftn14">[14]</a> León XIV, <em>Op. Cit.,</em> p. 49.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref15" id="_ftn15">[15]</a> <em>Ibidem,</em> p. 52-53.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref16" id="_ftn16">[16]</a> <em>Ibidem,</em> p. 68</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref17" id="_ftn17">[17]</a> <em>Ibidem,</em> p. 56.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133661</guid>
        <pubDate>Tue, 29 Sep 2026 01:02:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Damian-foto.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Papa León XIV, La IA y la crítica de la “Ilustración oscura”.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Pueblos Indígenas de Venezuela bajo fuego: 26 grupos armados y minería ilegal los amenazan en el Arco Minero del Orinoco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pueblos-indigenas-de-venezuela-bajo-fuego-26-grupos-armados-y-mineria-ilegal-los-amenazan-en-el-arco-minero-del-orinoco/</link>
        <description><![CDATA[<p>«Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales», afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del asesinato de Julio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En agosto de 2026, Julio Rodríguez, máxima autoridad del pueblo indígena jivi ekunay, fue asesinado y aunque no se ha esclarecido quiénes fueron los autores, su muerte expone la situación de vulnerabilidad y amenazas de los pueblos indígenas en la zonas mineras.</em></li>



<li><em>Ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la lideresa indígena del pueblo pemón Lisa Henrito presentó un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar.</em></li>



<li><em>La situación se repite en todas las zonas mineras, donde la población indígena vive en medio de disputas entre grupos armados, entre ellos las disidencias de las FARC y el Ejército de Liberación Nacional, ambos de Colombia.</em></li>



<li><em>Según un informe de SOS Orinoco, por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana).</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>Desde 2010 tenemos más de 40 crímenes</strong> <strong>de personas indígenas pertenecientes a los pueblos pemón, warao, jivi, yanomami, piaroa y wayúu</strong> <strong>que han sido asesinados por las fuerzas públicas o actores no estatales»</strong>, afirma Óscar Murillo, coordinador general del Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos (Provea). Lo dice luego del <strong>asesinato de Julio Rodríguez, capitán –máxima autoridad de comunidad o pueblo– del pueblo indígena jivi ekunay</strong>, quien fue secuestrado el 2 de agosto y hallado muerto días después.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El hecho ocurrió en Bolívar, un estado con intensa actividad minera, en su mayoría ilegal,</strong> <strong>que forma parte del Arco del Orinoco</strong> -una extensa área minera creada por el presidente Nicolás Maduro- <strong>y tiene fuerte presencia de grupos armados</strong>. “Es un territorio donde se explota el oro, pero también el estaño y el coltán. Y está cerca a la comunidad donde Julio Rodríguez ejercía como capitán», señala el antropólogo Aimé Tillett, integrante de <a href="https://wayamoutheri.org/">Wayamoutheri</a>, un programa de promoción de los derechos indígenas en Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-venezuela-alertan-escombros-arrojados-mar-riesgos-salud/" target="_blank" rel="noopener">Terremoto en Venezuela: alertan por escombros arrojados al mar y riesgos para la salud</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_213450"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2020/03/25012952/TdR_Venezuela_Pemones_7_FotoLorenaMele%CC%81ndez.jpg" alt="Veneuzuela Lisa Henrito" class="wp-image-213450" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La lideres indígena pemón Lisa Henrito presentó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) un panorama de la violencia que enfrentan los pueblos indígenas en el estado de Bolívar. Foto: cortesía Lorena Meléndez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este caso vuelve a poner sobre la mesa <strong>la</strong> <strong>situación de amenaza para los líderes indígenas en los territorios venezolanos</strong> <strong>ocupados por actividades mineras ilegales</strong>. Según un informe de SOS Orinoco, publicado en julio de 2026, “el estado Bolívar constituye el principal núcleo de actividad criminal, concentrando la mayor cantidad de grupos armados”. El reporte señala que <strong>por lo menos 26 grupos armados operan en cuatro estados del sur venezolano: Amazonas, Bolivar, Delta Amacuro y Esequibo (zona en disputa con Guyana)</strong>. Según el informe, estos grupos están presentes en 20 de los 21 municipios que existen en esta zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación también sostiene que estos grupos armados actúan <strong>“como estructuras de gobernanza de facto que regulan la vida económica y social de amplias zonas del territorio”</strong>. En los lugares donde actúan, “predominan los mecanismos de control territorial, administración informal de justicia, extorsión sistemática, control de corredores fluviales y fronterizos, regulación de la actividad minera y provisión de servicios básicos a comunidades donde la presencia estatal es débil o inexistente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se menciona que la expansión criminal no se explica solo por la fortaleza de los grupos armados ante la ausencia del Estado, sino que apunta a <strong>“la existencia de un sistema de gobernanza criminal híbrida caracterizado por distintos niveles de tolerancia, coexistencia, facilitación y presunta colaboración entre actores estatales y organizaciones armadas”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos grupos armados operan cobrando ‘vacunas’ –extorsión–, regulando la vida cotidiana, ‘administrando justicia’ en las minas y realizando otras tareas que corresponden a las instituciones del Estado, como el pago de salarios a maestros y médicos, e incluso repartiendo alimentos y medicinas”, precisa el documento.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279019"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164134/Mapa-Bolivar-grupos-armados-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279019" style="aspect-ratio:1.3761467889908257;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Dónde operan los grupos armados en el estado de Bolívar, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Hay muy poca presencia del Estado venezolano.</strong> No hay contacto permanente. Son comunidades que además padecen falta de medicamentos y alimento, se ha trastocado absolutamente sus modos de subsistencia. <strong>El caso de Julio es el espejo de una crisis más profunda que se ha venido acelerando y que no habíamos calculado</strong>”, agrega Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/venezuela-expertos-cuestionan-laxitud-de-nueva-ley-de-minas-mientras-la-mineria-ilegal-avanza-sin-control/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: expertos cuestionan laxitud de nueva ley de minas mientras la minería ilegal avanza sin control</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Pueblos indígenas dentro del Arco Minero</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Como indígenas que vivimos dentro del Arco Minero podemos decir que nada ha cambiado desde el 3 de enero, específicamente en las zonas mineras del sur del estado de Bolívar, municipio de Sifontes, mientras <strong>aumenta la contaminación por mercurio en los principales ríos</strong> como Cuyuni, Yuruari, Chicanán, afectando la salud materna de las mujeres y de los niños”, dice la lideresa indígena del pueblo pemón y defensora ambiental Lisa Henrito al iniciar su participación durante el 196 período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizado en agosto. Allí representantes de Venezuela expusieron los impactos de la minería y otras actividades extractivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Henrito habló sobre lo que ocurre con las comunidades indígenas en Bolívar por la presencia minera y la criminalidad organizada. Dijo que <strong>“la contaminación de los ríos por mercurio está afectando la salud materna de las mujeres y niños”</strong>. Además, <strong>alertó sobre “el consumo de estupefacientes por parte de menores de edad en las comunidades”</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278499"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/17010646/Venezuela-2-Apoipo-draga-minera-1-foto-Maria-Ramirez-Cabello.jpg" alt="Venezuela 2 Apoipo - draga minera 1 - foto María Ramírez Cabello" class="wp-image-278499" style="aspect-ratio:1.3337515683814303;width:2126px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una draga minera vista desde el margen izquierdo del río Kukenán, en el estado de Bolívar. Foto María Ramírez Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde diciembre de 2025 hasta esta fecha se han registrado varios y diversos tipos de crímenes de los cuales resaltan tres por la crueldad con la que fueron ejecutados”, agrega para luego describir asesinatos cometidos por jóvenes indígenas bajo los efectos de las drogas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El panorama que describe incorpora casos de tráfico de menores y divisiones dentro de los pueblos indígenas. “<strong>Hay conflictos entre los propios pueblos indígenas,</strong> <strong>entre quienes defienden los valores ancestrales frente a quienes apuestan por la minería como único mecanismo de subsistencia</strong>, situación que conviene al sistema de gobernanza criminal que reina en nuestra zona y al gobierno de turno”, cuestiona.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“El despojo territorial es una de las mayores amenazas</strong> vigentes y graves que podemos vivir como comunidades indígenas”, dice Henrito y continúa su discurso para adentrarnos en la inseguridad y violencia impuesta por los remanentes de los grupos armados de Colombia y los sobrevivientes de las bandas criminales que “siguen generando brotes de violencia intermitente” en medio de disputas y ofrecimientos económicos a las comunidades indígenas para tomar el control de las zonas mineras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco deja de lado al Gobierno, por entregar “zonas ricas en oro y otros minerales a grandes empresas y grupos con poder económico y político sin implementar medios de vida para la población local”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_269502"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/02/10221622/Delcy-Rodriguez-presidenta-de-Venezuela-Ariana-Cubillos-AP-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-269502" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La presidenta de Venezuela anunció que el país incrementará la producción de oro en 30 % para 2026. Foto: Ariana Cubillos/AP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En la audiencia, <strong>Javier Palummo Lantes, relator especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales de la CIDH, informó que pese a haber sido convocado, el Estado venezolano no respondió ni participó en la audiencia</strong>. No obstante, Palummo señaló que continuará monitoreando la situación en ese país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong> solicitó al Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas información sobre las acciones realizadas para la protección de los pueblos indígenas en las zonas mineras con presencia del crimen organizado, pero hasta el cierre de esta nota no había recibido respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Han habido ejecuciones, desapariciones, reclutamientos forzados, desplazamiento masivo de comunidades indígenas</strong> <strong>y todo esto operando con la anuencia de las autoridades civiles y militares de Venezuela”</strong>, dice Cristina Burelli, directora ejecutiva de SOS Orinoco, sobre lo que se vive en los pueblos indígenas ubicados en los estados mineros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Burelli señala que es muy difícil documentar las amenazas y asesinatos en la Amazonía venezolana por el temor que tienen las personas de contar lo que sucede, por tanto, “se quedan callados”, y <strong>solamente se conocen los crímenes “muy visibles”</strong> <strong>como el caso de Virgilio Trujillo, del pueblo indígena uwottuja, asesinado en 2022</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_261421"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/06/11164225/Virgilio-Trujillo-lider-indigena-asesinado-por-luchar-contra-la-mineria-ilegal.jpg" alt="Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas. Foto: cortesía ORPIA" class="wp-image-261421" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Virgilio Trujillo fue asesinado a tiros cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado de Amazonas. Foto: cortesía ORPIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Trujillo se oponía a la minería ilegal y a la presencia de grupos armados que entraban a su territorio comunal en el estado de Amazonas. “Sabemos que los yanomami, los pemón, los piaroa, los yekwana están siendo amenazados”, agrega Burelli.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/venezuela-estudio-emergencia-humanitaria-territorios-indigenas-mineria-ilegal-grupos-armados/" target="_blank" rel="noopener">Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Vivir en medio de disputas violentas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio de SOS Orinoco <strong>identifica a los 26 grupos armados que operan en los cuatro estados del sur de Venezuela</strong>, que incluye al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los grupos derivados de las ex Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista también suma al Primeiro Comando da Capital (PCC), al Tren de Aragua y a Tren de Guayana, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279020"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/23164136/Mapa-grupos-armados-estado-de-Amazonas-Venezuela-SOS-Orinoco-1.jpg" alt="El mapa muestra los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Fuente: SOS Orinoco." class="wp-image-279020" style="aspect-ratio:1.3812154696132597;width:750px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los grupos armados que operan en el estado de Amazonas, en el sur de Venezuela. Mapa: cortesía SOS Orinoco</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según esta investigación, <strong>los grupos armados con mayor presencia fueron el ELN y las disidencias de las FARC,</strong> los mismos que están presentes en 16 de los 21 municipios que hay en toda esta zona. Otras organizaciones locales como la Organización 3R, el Tren de Guayana y varios de los ‘sindicatos mineros’ tienen un dominio focalizado sobre enclaves estratégicos de extracción aurífera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Las amenazas que rodean a las comunidades indígenas venezolanas están en manos de grupos armados ilegales, tanto extranjeros como nacionales”, comenta Murillo, de Provea. “Hay una combinación letal en el país donde grupos armados de criminalidad urbana migraron a los yacimientos mineros y ahora <strong>coexisten con grupos armados internacionales como las disidencias de las FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia] y la guerrilla colombiana del ELN [Ejército de Liberación nacional]</strong>”, dice Murillo sobre el panorama de violencia en las zonas mineras del sur de Venezuela.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El asesinato de Julio Rodríguez no ha sido esclarecido.</strong> “No se saben los detalles”, dice Murillo, pero explica que el año pasado <strong>hubo una ruptura de lo que era una especie de alianza de entendimiento entre las disidencias de las FARC y el ELN</strong>. “Entraron en una disputa más violenta de esos territorios y en medio están las comunidades indígenas, absolutamente vulnerables y abandonadas”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_253567"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/08/08075214/Indigenas-del-pueblo-Yanomami-en-Venezuela-Foto-Grupo-de-Trabajo-Socioambiental-Wataniba.png" alt="Venezuela: estudio califica de “emergencia humanitaria” situación en territorios indígenas debido al avance de la minería ilegal y presencia de grupos armados" class="wp-image-253567" style="aspect-ratio:1.3328358208955224;width:893px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pueblo yanomami de Venezuela vive bajo amenaza de actores ilegales. Foto: cortesía Grupo de Trabajo Socioambiental Wataniba</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Allí hay muy poca presencia del Estado venezolano. El último contacto con representantes del Estado, nos dicen ellos, fue hace más de un año.”, comenta Murillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El antropólogo Tillett comenta también sobre otros asesinatos ocurridos en las zonas mineras. Menciona el caso de un indígena warao, en el estado de Bolívar, así como el caso de dos indígenas piaroas, en la misma zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los crímenes de la población indígena en Venezuela no son esclarecidos. El informe de Provea sobre Derechos de los Pueblos Indígenas 2025 incluye tres casos de asesinatos que permanecen impunes. El caso de Virgilio Trujillo es uno de ellos, también está el de Joaquín Hernández, indígena ye’kwana de la comunidad de Tencua, en el estado de Amazonas, considerado un guardián de su territorio, asesinado en septiembre de 2024 por individuos que no han sido identificados. Un tercer caso es el de Franklin Fernández, indígena yukpa, a quien mataron en la plaza central de Machiques, estado de Zulia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> un trabajador usa agua para comprobar cuánto oro absorbe una placa de cobre cubierta de mercurio en El Callao, estado de Bolívar. <strong>Foto:</strong> AP/Matías Delacroix</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/yvette-sierra-praeli/">Yvette Sierra Praeli</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/pueblos-indigenas-venezuela-bajo-fuego-grupos-armados-mineria-ilegal-arco-minero-orinoco/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133483</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Sep 2026 19:50:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/foto-1_AP23136547880564.jpg?quality=60&amp;#038;w=1024" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pueblos Indígenas de Venezuela bajo fuego: 26 grupos armados y minería ilegal los amenazan en el Arco Minero del Orinoco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Matemáticas e inteligencia artificial: entre el temor y la oportunidad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/matematicas-e-inteligencia-artificial-entre-el-temor-y-la-oportunidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>En estos días se ha generado un gran revuelo ante la sorprendente capacidad que ha demostrado la IA para transformar el trabajo de los matemáticos</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La reciente noticia sobre la presunta solución —gracias al uso de la IA— del problema relacionado con las ecuaciones de Navier-Stokes, uno de los siete «problemas del milenio», que se cuentan entre los desafíos matemáticos más célebres y cuya resolución está premiada con un millón de dólares cada uno, ha desatado un intenso debate sobre el papel de los matemáticos y su futuro frente a esta poderosa herramienta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mi modo de ver, la mayoría de estas preocupaciones proviene de la idea de que los matemáticos dejarán de ser valiosos. Hay un aparente temor a que se pierda la utilidad de su labor, a que su capacidad para resolver problemas sea superada por la indiscutible superioridad de la IA en el procesamiento de la información.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante lo anotado anteriormente, creo que ese tipo de preocupaciones ha existido siempre, y no solo entre los matemáticos. La aparición de la imprenta de Gutenberg, por ejemplo, suscitó numerosas inquietudes debido a la difusión masiva de textos que antes estaban reservados a unos pocos. Además, provocó la gradual desaparición de algunos oficios, como el de los amanuenses o copistas, encargados de transcribir manuscritos a mano, labor que generalmente se realizaba en monasterios y talleres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la evolución de las herramientas utilizadas para efectuar cálculos y resolver problemas ha habido siempre, por supuesto, un efecto sobre la manera de hacer matemáticas. Desde los ábacos utilizados por numerosas culturas se llegó a inventos de enorme importancia, como las calculadoras mecánicas: la pascalina, diseñada por Blaise Pascal en 1642, o la extraordinaria máquina de Leibniz, presentada en 1673, con la que ya podían realizarse las cuatro operaciones aritméticas básicas, incluida la división. Cada uno de estos avances generó temores y contribuyó gradualmente a la desaparición de oficios ya tradicionales que dependían de la habilidad para efectuar cálculos manuales de forma rápida y precisa, como los de los calculistas que realizaban complejos cómputos numéricos para la astronomía, la navegación, la ingeniería o la administración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente gran salto se produjo con la aparición de las calculadoras electrónicas hacia mediados del siglo XX. Estas máquinas, inicialmente costosas y reservadas a instituciones científicas, militares y empresariales, realizaban en segundos operaciones que antes requerían largos cálculos manuales. Ya en la década de 1970 se popularizaron, y los estudiantes universitarios podían adquirirlas para reemplazar las reglas de cálculo y las tablas logarítmicas en la ejecución de sus tareas en las asignaturas de matemáticas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde entonces hemos ido abandonando algoritmos y procedimientos que antes aprendíamos tras dedicarles mucho tiempo. Pensemos, por ejemplo, en el cálculo manual de una raíz cuadrada, tarea que estoy seguro de que la mayoría de los lectores no podría realizar hoy sin detenerse primero a recordar el procedimiento. Sería prácticamente imposible, por ejemplo, determinar en pocos minutos el valor de √17,3 sin la ayuda de una calculadora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como había ocurrido con innovaciones anteriores, la llegada de estos instrumentos de cálculo despertó inquietudes entre quienes temían que las nuevas tecnologías sustituyeran habilidades que durante siglos habían sido altamente valoradas. Sin embargo, lejos de hacer innecesarias las matemáticas, las calculadoras electrónicas permitieron abordar problemas cada vez más complejos y liberaron a los investigadores de numerosas tareas rutinarias, permitiéndoles concentrarse en los aspectos conceptuales de su trabajo. Del mismo modo, los profesores de matemáticas pudieron dedicar menos tiempo a la ejecución mecánica de los cálculos y más a la comprensión de los conceptos y a sus aplicaciones. Como era de esperar, esta transformación introdujo cambios importantes y exigió nuevas formas de adaptación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la verdadera transformación llegó con la aparición de los computadores. A diferencia de las calculadoras electrónicas, que estaban concebidas principalmente para realizar operaciones numéricas, los computadores podían ejecutar secuencias de instrucciones y resolver una gran variedad de tareas. Surgió así la programación, es decir, el arte de describir mediante algoritmos precisos los pasos necesarios para resolver un problema. Durante décadas, aprender a programar se convirtió en una habilidad fundamental para científicos, ingenieros y matemáticos, del mismo modo que antes lo había sido dominar las técnicas de cálculo manual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los computadores no eliminaron la necesidad de pensar; por el contrario, exigieron nuevas formas de razonamiento y obligaron a expresar con claridad procedimientos que hasta entonces muchas personas realizaban de manera intuitiva. Surgieron así nuevos problemas matemáticos y computacionales: fue necesario desarrollar algoritmos y métodos numéricos eficientes, que requirieran poca memoria, ejecutaran los cálculos en tiempos razonables y produjeran resultados fiables a pesar de los errores de redondeo propios de la aritmética de máquina.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, una vez más, la historia se repitió: aparecieron nuevas profesiones y nuevas áreas de especialización, mientras algunos oficios tradicionales fueron perdiendo relevancia o desaparecieron por completo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El desarrollo de computadores cada vez más veloces y capaces permitió, como está ocurriendo ahora, resolver problemas matemáticos que habían permanecido abiertos durante siglos. Un ejemplo particularmente interesante del impacto de los computadores en las matemáticas ocurrió en 1966, cuando L. J. Lander y T. R. Parkin utilizaron un computador CDC 6600 para encontrar un contraejemplo a la conjetura de Euler, formulada en 1769. Este computador, diseñado por Seymour Cray, pertenecía a una línea de máquinas que daría origen posteriormente a los famosos supercomputadores Cray. Considerado el computador más rápido del mundo en su época, el CDC 6600 podía ejecutar aproximadamente tres millones de operaciones de coma flotante por segundo, una cifra extraordinaria para mediados de la década de 1960. El resultado obtenido por Lander y Parkin mostró que cuatro quintas potencias pueden sumar otra quinta potencia, contradiciendo una creencia que había permanecido vigente durante casi dos siglos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nadie podía imaginar entonces que llegaría un momento en el que las máquinas no solo ejecutarían instrucciones escritas por los seres humanos, sino que comenzarían también a generar respuestas, textos e incluso programas a partir de simples indicaciones formuladas en lenguaje natural. Así surgió la inteligencia artificial generativa, una herramienta que, al igual que la imprenta, las calculadoras electrónicas o los computadores, ha despertado entusiasmo y preocupación a partes iguales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, su impacto va más allá de la automatización de tareas rutinarias. Apenas la semana pasada se anunció una posible solución a uno de los Problemas del Milenio, el relacionado con las ecuaciones de Navier-Stokes, obtenida con ayuda de un sistema de inteligencia artificial que coordinó miles de agentes computacionales trabajando de manera simultánea. Si este resultado resiste el escrutinio de los especialistas, podría convertirse en uno de los hitos más importantes de la historia reciente de las matemáticas y en una muestra de cómo las nuevas herramientas, lejos de eliminar la actividad matemática, están transformando profundamente la forma en que se produce el conocimiento matemático.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero, ante los nuevos temores sobre una eventual pérdida de relevancia de la labor matemática debido a la inteligencia artificial, merece la pena considerar la posición de Terence Tao, uno de los matemáticos más influyentes y reconocidos de nuestro tiempo. En diversas ocasiones ha defendido el uso de estas herramientas, aunque con matices: ha llegado a compararlas con un asistente de posgrado «mediocre, pero no del todo incompetente», capaz de colaborar en tareas rutinarias, pero sin la capacidad de aprender de sus errores que sí tienen los estudiantes humanos. Sin embargo, también ha señalado un posible riesgo: que la obtención demasiado rápida de la solución de un problema pueda privar a la comunidad matemática de algunos de los beneficios que tradicionalmente han surgido durante la búsqueda de esa solución. En efecto, el esfuerzo por resolver un problema no solo conduce a una respuesta, sino que suele dar origen a nuevas áreas de estudio, estructuras matemáticas, teorías, métodos y preguntas que terminan siendo tan valiosos como la solución misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, es importante resaltar que, de acuerdo con lo que ha expresado Tao, las tareas que realizan los matemáticos no se reducen a resolver problemas difíciles. Entre ellas se encuentran la aplicación de las teorías matemáticas a otros campos del conocimiento, la búsqueda de soluciones a problemas abiertos, tanto puros como aplicados, y la investigación que conduce al desarrollo de nuevas teorías, estructuras, métodos y técnicas. Los matemáticos también contribuyen a una mejor comprensión del mundo que nos rodea, sostienen una comunidad científica que se transmite y renueva de generación en generación, forman a nuevos investigadores y señalan posibles caminos para el desarrollo futuro de la disciplina. A ello se suman la divulgación, la docencia y la formación matemática de profesionales de muy diversos campos. En última instancia, las matemáticas son también una actividad profundamente creativa, capaz de producir construcciones intelectuales de extraordinaria belleza y de un valor cultural que trasciende su utilidad inmediata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vista desde esta perspectiva, la inteligencia artificial no parece una amenaza para la existencia de las matemáticas, sino una nueva herramienta que, como tantas otras a lo largo de la historia, obligará a redefinir algunas destrezas, transformará ciertos oficios y abrirá oportunidades cuya magnitud todavía no alcanzamos a comprender plenamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, como cierre, quiero compartir un pronunciamiento de especial relevancia. El pasado 11 de septiembre, veinticinco ganadores de la Medalla Fields, el máximo reconocimiento en matemáticas, publicaron una declaración encabezada por Terence Tao acerca de los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial para el futuro de la investigación matemática. Lejos de rechazar estas nuevas herramientas, los firmantes reconocen su enorme potencial, pero advierten también sobre los riesgos que podrían derivarse de privilegiar la obtención rápida de resultados por encima de la comprensión profunda, la formación de nuevos matemáticos y el desarrollo de ideas que constituyen la esencia misma de la actividad matemática.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Una grave falta de alineación entre la IA y las matemáticas</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>11 de septiembre de 2026</em></strong> <em>en publicidad, opinión | Etiquetas: IA, Medallas Fields | por</em> <strong><em>Terence Tao</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Me enorgullece figurar entre los 25 firmantes iniciales, todos ellos galardonados con la Medalla Fields, de la declaración que aparece a continuación, surgida de las conversaciones mantenidas entre nosotros durante la última semana. También hemos publicado nuestra declaración en una página web e invitamos a nuevas adhesiones, de manera similar a la Declaración de Leiden. Es una lástima que no hayamos tenido tiempo para un proceso más participativo, como ocurrió con Leiden; sin embargo, consideramos que la situación era lo suficientemente urgente como para publicar una declaración cuanto antes.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Véase también un reciente artículo de The Economist sobre nuestra declaración.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Durante los últimos meses, las capacidades matemáticas de los grandes modelos de lenguaje (LLM) han mejorado de forma espectacular, hasta el punto de que pueden resolver importantes problemas abiertos en numerosos campos de las matemáticas. Sin embargo, el empeño de las empresas de IA por resolver problemas matemáticos como criterio de referencia resulta perjudicial para la ciencia matemática y para la comunidad matemática. Los objetivos de las empresas de IA y los objetivos de la comunidad matemática están gravemente desalineados. Consideramos que esto forma parte de problemas más amplios de alineamiento que afectan también a otras profesiones científicas y creativas, así como al conjunto de la sociedad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La investigación matemática se ocupa de comprender las estructuras fundamentales de las formas, los números y los fenómenos naturales. A lo largo de generaciones, ha construido un vasto corpus de ideas sofisticadas, métodos, abstracciones y otras herramientas para comprender el paisaje matemático. A su vez, las tecnologías y ciencias modernas se fundamentan en herramientas matemáticas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los problemas famosos han servido a menudo como hitos y faros que permiten medir una comprensión más profunda de ese paisaje. Resolver uno de estos problemas ha sido siempre una señal inequívoca de nuevas intuiciones y métodos interesantes, que posteriormente eran estudiados por una comunidad de matemáticos mediante un largo y arduo proceso de conferencias, discusiones y simplificaciones. Idealmente, al final de ese proceso se obtiene una presentación de los resultados apta para un libro de texto, accesible para cualquier estudiante de máster o incluso de grado. Algunas de estas ideas matemáticas continúan su recorrido y, décadas o siglos después, llegan a convertirse en herramientas comprendidas y utilizadas por toda la población.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La comunidad matemática funciona, en muchos sentidos, como una versión en miniatura de la humanidad. Está formada por individuos que emplean una amplia variedad de enfoques distintos, unidos por valores fundamentales compartidos. Los recursos más valiosos de nuestra profesión son los estudiantes y las ideas, y los cultivamos con enorme cuidado. Nos sentimos responsables de permitirles desarrollarse hasta alcanzar todo su potencial, para que puedan llevar una vida propia dentro del mundo matemático. A los estudiantes solemos proponerles problemas con la intención principal de desarrollar capacidades que los sitúen en una buena posición para realizar avances en investigación y en otros ámbitos. Nuestras ideas las difundimos mediante conferencias, conversaciones privadas y exposiciones escritas cuidadosamente elaboradas, conectándolas con las ideas previas de otras personas. Estos procesos requieren invariablemente tiempo y se basan en la interacción humana.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En los últimos meses, el éxito de la IA al resolver importantes problemas matemáticos ha ocupado titulares incluso fuera de los círculos matemáticos. Pero resolver problemas es únicamente una herramienta y un indicador indirecto para alcanzar el objetivo principal: la comprensión conceptual y la generación de intuiciones profundas. Olvidar esto en el contexto de la IA puede convertir la herramienta en un obstáculo para ese objetivo. De hecho, la producción masiva y cada vez más acelerada de proposiciones «verdaderas o falsas» podría destruir un terreno fértil en lugar de insuflar vida a nuevas ideas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Con frecuencia, estas soluciones se anuncian precipitadamente, sin dejar tiempo para una redacción adecuada, para identificar y aislar los nuevos métodos e ideas, ni para citar debidamente los trabajos previos relevantes de otros investigadores. Como ocurre en todas las profesiones creativas, esto plantea graves cuestiones de atribución y plagio. Además, sin los matemáticos dispuestos a encargarse de su desarrollo e integración en el canon matemático, las ideas concebidas por la IA nunca llegarían a cobrar plenamente vida y se perdería la crucial cadena humana de transmisión del conocimiento entre matemáticos.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estamos siendo testigos de una amenaza general para el trabajo intelectual, derivada del desalineamiento entre los resultados producidos mediante el uso de la IA y los fines originales de dicho trabajo. En muchos campos y actividades, los años de formación no han servido únicamente para producir una respuesta final o un producto terminado, sino también para desarrollar comprensión y capacidad para formular nuevas preguntas e ideas. Sin embargo, apoyándose en un inmenso cuerpo de trabajo humano previo, los sistemas de IA son cada vez más capaces de producir directamente los resultados de dicho trabajo, y los objetivos dejan de coincidir. Los problemas a los que se enfrenta hoy la comunidad matemática son similares a los que ya experimentan otras profesiones científicas y creativas, y apuntan a cuestiones que podrían afectar a toda la humanidad: cómo garantizar que, a medida que la IA transforma la manera de trabajar, no perdamos de vista aquello que ese trabajo pretendía alcanzar en primer lugar.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>La IA ofrece el potencial de mejorar y acelerar el estudio y la comprensión auténticamente matemáticos. Como profesión, las matemáticas deberán adaptarse a estos cambios de diversas maneras. Sin embargo, que esos cambios beneficien finalmente al campo o tengan un efecto destructivo dependerá en gran medida de las decisiones que tomen los seres humanos que controlan esta nueva tecnología.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Estos problemas deben abordarse con urgencia, tanto en la comunidad matemática como por parte de las empresas que desarrollan estas tecnologías y, de forma más amplia, por una sociedad que se enfrentará a cuestiones similares en muchas otras formas de trabajo intelectual.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Firmantes iniciales</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>Artur Avila (Medalla Fields 2014)</em></li>



<li><em>Manjul Bhargava (Medalla Fields 2014)</em></li>



<li><em>Caucher Birkar (Medalla Fields 2018)</em></li>



<li><em>Pierre Deligne (Medalla Fields 1978)</em></li>



<li><em>Yu Deng (Medalla Fields 2026)</em></li>



<li><em>Simon Donaldson (Medalla Fields 1986)</em></li>



<li><em>Hugo Duminil-Copin (Medalla Fields 2022)</em></li>



<li><em>Alessio Figalli (Medalla Fields 2018)</em></li>



<li><em>Martin Hairer (Medalla Fields 2014)</em></li>



<li><em>June Huh (Medalla Fields 2022)</em></li>



<li><em>Maxim Kontsevich (Medalla Fields 1998)</em></li>



<li><em>Elon Lindenstrauss (Medalla Fields 2010)</em></li>



<li><em>Pierre-Louis Lions (Medalla Fields 1994)</em></li>



<li><em>James Maynard (Medalla Fields 2022)</em></li>



<li><em>Curt McMullen (Medalla Fields 1998)</em></li>



<li><em>Shigefumi Mori (Medalla Fields 1990)</em></li>



<li><em>Ngô Bảo Châu (Medalla Fields 2010)</em></li>



<li><em>Andrei Okounkov (Medalla Fields 2006)</em></li>



<li><em>Peter Scholze (Medalla Fields 2018)</em></li>



<li><em>Stanislav Smirnov (Medalla Fields 2010)</em></li>



<li><em>Terence Tao (Medalla Fields 2006)</em></li>



<li><em>Maryna Viazovska (Medalla Fields 2022)</em></li>



<li><em>Cédric Villani (Medalla Fields 2010)</em></li>



<li><em>Wendelin Werner (Medalla Fields 2006)</em></li>



<li><em>Efim Zelmanov (Medalla Fields 1994)</em></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133114</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 19:33:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Captura-de-pantalla-2026-09-17-a-las-12.51.33-p.m.png?quality=60&amp;#038;w=930" type="image/png">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>La educación superior en medio de la tragedia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-educacion-superior-en-medio-de-la-tragedia/</link>
        <description><![CDATA[<p>La solidaridad entre instituciones no puede convertirse en el mecanismo permanente de financiación de una reconstrucción de la que el Estado es corresponsable.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El tiempo tiene una extraña capacidad para desdibujar las tragedias. En un primer momento, el dolor colectivo parece indeleble: se multiplican los gestos de solidaridad, las donaciones, las campañas, los titulares que no dejan de nombrar a las víctimas y la movilización, maravillosa y orgullosa, de todo un país que quiere ayudar. Pero, poco a poco, ese impulso inicial se diluye. El transcurrir normal de los días, las múltiples ocupaciones de cada quien y un mundo que produce, a diario, nuevos titulares —muchas veces más inquietantes y generadores de mayor ansiedad colectiva— van desplazando la memoria reciente hacia un segundo plano. Así ha empezado a ocurrir con el terremoto de magnitud 7,4 que, hace exactamente un mes, sacudió buena parte del occidente del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y es precisamente en medio de esa tragedia que comienza a desvanecerse de la conversación pública donde se libra otra, todavía menos visible: la de la educación superior en las regiones golpeadas por el sismo. Mientras la atención se concentró inmediatamente —con toda razón— en las viviendas destruidas, en las víctimas, en la recuperación de la infraestructura, del comercio y de la actividad económica, el daño sufrido por las universidades corre el riesgo de convertirse en una simple nota al pie. Sería un error de fondo dejar que así ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque en departamentos como el Quindío la educación superior no es un servicio más entre muchos: es uno de los motores capaces de modificar el destino de miles de familias. Instituciones como la Universidad del Quindío abren posibilidades de movilidad social para jóvenes que difícilmente encontrarían otra vía semejante para transformar sus trayectorias de vida. En 2024, el departamento registró una tasa de cobertura bruta en educación superior del 68,72 %, frente al 57,53 % nacional. A ello se suma el efecto que ha tenido la política de gratuidad en las instituciones públicas. Son cifras que recuerdan algo esencial: nuestras universidades cumplen una función social que no cabe entera en las matrículas, los edificios o los presupuestos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sobre ese tejido fundamental para el desarrollo de la región cayó el terremoto. En la Universidad del Quindío, cerca del 60 % de las edificaciones presentó algún tipo de afectación, principalmente en elementos no estructurales, y las estimaciones preliminares sitúan en unos $120.000 millones los recursos que podría demandar la recuperación de la infraestructura, sin incluir todavía equipos, mobiliario y otros bienes afectados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El daño no se detuvo en el Quindío. En la Universidad Tecnológica de Pereira, un balance técnico determinó que el 63 % del área construida del campus —65.965 metros cuadrados— quedó fuera de servicio, aunque ello no equivalía necesariamente a daño estructural. A escala regional, ASCUN ha identificado 21 instituciones con sedes afectadas y cerca de 121.500 estudiantes cuyas actividades se alteraron por cierres o migración a la virtualidad. No estamos, entonces, ante el problema particular de una o dos universidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero incluso esa medición se queda corta si entendemos la afectación apenas como suspensión de clases. Pasar de la presencialidad a la virtualidad salva parte de la actividad académica, pero la presta en otras condiciones. La universidad es también conectividad, computadores, bibliotecas, laboratorios, talleres, escenarios de práctica, espacios de estudio y redes de apoyo. Para muchos estudiantes, buena parte de esa infraestructura solo está disponible cuando llegan al campus.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La brecha digital lo hace todavía más evidente. En 2024, apenas el 41,9 % de los hogares de centros poblados y zonas rurales dispersas tenía conexión a internet. En Chocó, uno de los departamentos más golpeados por el sismo, la proporción era del 28,7 %; en Quindío, del 63,4 %. Y aun esas cifras incluyen conexiones mediante planes de datos móviles o recargas, que rara vez soportan varias horas diarias de clase. La continuidad formal del calendario académico, por tanto, no siempre equivale a continuidad efectiva del derecho a estudiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Detrás de esas cifras hay historias que rara vez caben en un balance oficial. Para una familia campesina o de un barrio popular que ha hecho de la universidad uno de los principales caminos de ascenso social, un semestre alterado es mucho más que un contratiempo administrativo. Puede significar asumir el costo de una conexión que antes no se necesitaba, conseguir un computador que no existe en casa o seguir desde un teléfono celular una clase pensada para un aula. A ello se suman un ingreso que se demora, un empleo que se posterga, una beca que entra en incertidumbre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para un joven cuya permanencia depende de un equilibrio económico siempre frágil, una alteración prolongada de esas condiciones puede terminar en abandono definitivo. Y cuando eso ocurre entre cientos o miles de estudiantes, lo que se interrumpe no es únicamente una trayectoria individual: se afecta la capacidad futura de una región para formar a sus propios médicos, maestros, ingenieros y servidores públicos. La reconstrucción física, por urgente que sea, no bastará si esas trayectorias no logran retomar su curso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece el contraste que merece mayor atención pública. No existe todavía una política integral y financiada de recuperación de la educación superior. No ha habido anuncios de una bolsa extraordinaria de recursos destinada a reconstruir las instituciones afectadas, ni un mecanismo nacional de financiación con criterios públicos de priorización, cronograma y responsables definidos. Tampoco una estrategia para hacer seguimiento al riesgo de deserción universitaria asociado a la emergencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la educación preescolar, básica y media, en cambio, el Ministerio cuenta con recursos identificados, diagnósticos, una estructura de ejecución y fechas. Para la educación superior no hay instrumentos equivalentes. De ahí que valga la pena insistir en tres frentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primero es financiero. La reconstrucción de la infraestructura universitaria no puede quedar librada a las pólizas de cada institución, a sus recursos propios o a su capacidad individual para buscar cooperación. Se necesita un mecanismo extraordinario de financiación nacional, con criterios transparentes de asignación, cronogramas verificables y rendición pública de cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo es la permanencia estudiantil. Los alivios del ICETEX son importantes, pero solo alcanzan a quienes tienen obligaciones con esa entidad. Y garantizar la permanencia exige mucho más que dejar abierta una matrícula: implica asegurar condiciones reales para continuar —conectividad, equipos, apoyos económicos y psicosociales— y, cuando la naturaleza de la formación lo demanda, acceso a laboratorios, talleres y prácticas que difícilmente se sustituyen desde una pantalla. La emergencia afecta también a estudiantes cuyas familias perdieron vivienda, ingresos o estabilidad, y el acompañamiento debe sostenerse el tiempo suficiente para que una afectación temporal no se vuelva definitiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercero es el seguimiento. La educación superior necesita una hoja de ruta tan concreta como la que ya empieza a existir para las escuelas. Saber cuántos edificios resultaron afectados o cuántos estudiantes reciben alguna forma de clase es apenas el comienzo. Hay que saber en qué condiciones están estudiando, cuántos no regresaron, cuántos aplazaron su semestre, cuántos perdieron sus medios de sostenimiento y qué se está haciendo para que no desaparezcan del sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debemos evitar, además, otra forma de olvido: creer que la solidaridad inicial puede sustituir una política pública. La respuesta del propio sistema universitario ha sido extraordinaria. Universidades públicas y privadas han puesto a disposición capacidades técnicas, espacios y alternativas de continuidad académica. Pero la solidaridad entre instituciones no puede convertirse en el mecanismo permanente de financiación de una reconstrucción de la que el Estado es corresponsable, sobre todo en lo relativo a las instituciones de carácter público.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconstruir las universidades y el delicado tejido social que sostienen —con la misma urgencia y el mismo criterio de gestión del riesgo con que se reconstruyen las viviendas y las escuelas— es evitar que al terremoto físico del 10 de agosto se sume otro, más lento y silencioso: el de una generación de estudiantes que terminó quedándose en el olvido.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132763</guid>
        <pubDate>Thu, 10 Sep 2026 13:09:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La educación superior en medio de la tragedia]]></media:description>
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        <title>La dimensión ambiental del campesinado en Colombia: derechos sin poder</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/voces-por-el-ambiente/la-dimension-ambiental-del-campesinado-en-colombia-derechos-sin-poder/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por: Wilmar Niño, investigador de Gobernanza Territorial de la Asociación Ambiente y Sociedad. El campesinado ganó derechos, pero no poder. La reforma del artículo 64 de la Constitución Política de Colombia en el año 2023 marcó un hito al reconocer al campesinado como sujeto de derechos y de especial protección constitucional. Esta reforma incorpora, entre [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Por: Wilmar Niño, investigador de Gobernanza Territorial de la Asociación Ambiente y Sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El campesinado ganó derechos, pero no poder. La reforma del artículo 64 de la Constitución Política de Colombia en el año 2023 marcó un hito al reconocer al campesinado como sujeto de derechos y de especial protección constitucional. Esta reforma incorpora, entre otras, la dimensión ambiental como un elemento esencial de esos derechos. Aun así, esta reforma es, por ahora, un avance principalmente normativo, que está lejos de garantizar una distribución más democrática del poder sobre los bienes naturales, los territorios y las decisiones que determinan la protección y uso.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se habla de derechos sin poder porque, como ha señalado el constitucionalista Roberto Gargarella (2011), gran parte de las reformas constitucionales en América Latina ampliaron de manera generosa el catálogo con “nuevos” derechos, pero no tocaron la estructura donde se toman las decisiones; no le prestaron la misma importancia a la organización de poder, que la cual tiene como función principal lograr activar los derechos. El resultado es conocido: derechos ampliamente reconocidos en el papel, pero con escasa capacidad para transformar la realidad. Y aquí surge una pregunta: ¿Quién toma las decisiones sobre los territorios y quién tiene el poder para decidir sobre estos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto muestra el verdadero desafío de este debate: transformar la arquitectura del Estado para democratizar la toma de decisiones sobre el territorio y hacer efectiva la dimensión ambiental del campesinado a través de instrumentos concretos. Pasar del “reconocimiento” al “poder”. Fortalecer el papel del campesinado significa reconocer su importancia en la conservación de los ecosistemas, la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático, la reducción de los conflictos socioambientales y el fortalecimiento de la gobernanza ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un camino que apenas comienza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esta dirección empiezan a aparecer instrumentos institucionales que buscan hacer efectivos los derechos ambientales de estas comunidades. Vistos en conjunto, estos revelan las luces y sombras alrededor de las medidas orientadas a transferir el poder durante los últimos cuatros años de gobierno en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El primer terreno donde esto se juega es el judicial. La idea de una Jurisdicción Agraria y Rural estaría llamada a facilitar y expandir la “legitimidad jurídica” de las resoluciones de conflictos agrarios y rurales en Colombia. De ser aprobada, esta Jurisdicción enfrentará discusiones importantes cuando entren en disputa los derechos de tenencia, uso y propiedad de las tierras rurales frente a las áreas de especial importancia ambiental, por ejemplo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se espera que haya jueces que conozcan los asuntos agrarios y, por consiguiente, la interpretaciónque hacen de la Constitución. Resulta importante entender el papel que podrían adoptar los jueces como guardianes de las reglas del procedimiento democratico, pero especialmente la población campesina en la interpretación de cómo se deben entender los derechos y compromisos constitucionales, principalmente del artículo 64 de la Constitución Política. La jurisdicción agraria, como reconoce Rodrigo Uprimny “<a href="https://www.dejusticia.org/column/por-un-mejor-ambiente-para-la-jurisdiccion-agraria/">es entonces una gran oportunidad para darle contenido a la reforma constitucional del 2023</a>”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, durante los períodos legislativos de los últimos cuatro años, el proyecto de ley que tenía como objetivo reglamentar la Jurisdicción Agraria no fue aprobada en el Congreso. Martha Carvajalino, Ministra de Agricultura del Gobierno Petro reconoció que, con el hundimiento de la iniciativa, no fue posible “<a href="https://caracol.com.co/2026/06/16/se-hundio-la-jurisdiccion-agraria-en-el-congreso-y-sera-presentada-en-la-proxima-legislatura/">fortalecer las herramientas para la distribución, administración y resolución de conflictos sobre la tierra en Colombia</a>”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si el litigio es un terreno, el ordenamiento territorial es otro. La importancia de que las comunidades puedan definir el uso y manejo de sus territorios bajo las normatividad ambiental, implica reafirmar el rol de las figuras de territorialidades campesinas, como las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) y los Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM). Además de las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA) y las Zonas de Protección para la Producción de Alimentos (ZAPPA).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto resulta significativo, pues, como señala Noriega, Ortega, &amp; Duarte(2025), las figuras jurídicas que son comprendidas como territorialidades campesinas representan un “progreso institucional”. Sin embargo, las posibilidades que ofrecían estas figuras se encuentran hoy en un escenario de incertidumbre, tras el <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/08/02/miniterio-de-agricultura-rechazo-anuncio-de-abelardo-de-la-espriella-de-derogar-las-appa-representaria-un-retroceso/">anuncio</a> del presidente electo de iniciar la derogatoria de las resoluciones que declaran las APPA. De concretarse esta decisión, estarían en riesgo cerca de un millón de hectáreas declaradas en 55 municipios del país, además de seguir comprometiendo 20 millones de hectáreas que necesitan <a href="https://caracol.com.co/2026/08/01/minagricultura-rechaza-derogar-las-appa-niega-expropiaciones-y-alerta-por-riesgo-alimentario/">procesos para contrarrestar las afectaciones y degradaciones del suelo</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de las figuras reconocidas (ZRC, TECAM, APPA y ZAPPA) los territorios campesinos son espacios donde las comunidades han desarrollado modos de vida (productivos y comunitarios) sin necesidad de estar amparados bajo una figura.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un paso importante para otorgarle poder al campesinado se produjo durante el cierre de la Cumbre Campesina, realizada en el marco preparatorio de la COP16 Colombia en 2024. Allí se anunció la <a href="https://www.minambiente.gov.co/se-firma-decreto-para-fortalecer-zonas-de-reserva-campesina/">modificación del Decreto 1777 de 1996</a>. Esta modificación permite fortalecer las ZRC ya que habilita la oportunidad de constituirlas al interior de las Zonas de Reserva Forestal de la Ley Segunda. En este caso, se puede incorporar la agricultura campesina, familiar y comunitaria dentro de las áreas reconocidas en la frontera agrícola. Destacando las prácticas y modos de vida campesina como formas estratégicas de protección ambiental.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queda un tercer frente, quizás el más determinante: la voz del campesinado en las decisiones que lo afectan. Es un avance importante si se consagra constitucionalmente los derechos ambientales del campesinado; sin embargo, aún más importante resulta, en línea con lo que se expresa en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP), su derecho a ser escuchados y consultados de forma obligatoria cada vez que se pretendan tomar decisiones que puedan impactar su vida, su territorio y sus derechos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En relación con lo anterior, la Consulta Popular Campesina representa un “mecanismo específico de participación diferenciada” (Noriega, Ortega, &amp; Duarte, 2025). El cual permitirá que esta población pueda ver materializado su reconocimiento constitucional como sujeto de especial protección y de derechos a través de “garantías efectivas de incidencia en las decisiones que afectan los territorios rurales” (Noriega, Ortega, &amp; Duarte, 2025). Esto permite ampliar el espectro de participación de comunidades históricamente excluidas, y entender la existencia de una herramienta real que da condiciones materiales de igualdad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto parte de una idea clara, pero aún pendiente de materializar: el campesinado es un aliado fundamental en la protección del ambiente, y no debe ser visto solamente como beneficiario de las políticas ambientales, sino como un actor que ha tenido capacidad real para decidir sobre los territorios que históricamente ha contribuido a conservar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El verdadero desafío apenas comienza.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se han presentado tres ejemplos de cómo la dimensión ambiental del campesinado ha comenzado a traducirse en instrumentos concretos. A la par con el reconocimiento de los derechos ambientales del campesinado, el debate público debe concentrarse en una pregunta más profunda: ¿Quién toma las decisiones sobre los territorios y, sobre todo, quién tiene el poder para decidir sobre ellos?&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gobernanza real de los territorios sigue en manos de actores externos, como gremios agroindustriales, empresas extractivas y grupos armados, cuyos intereses responden a lógicas e intereses económicos, en algunos casos ilegales. Darle vida a la dimensión ambiental y, por consiguiente, a los derechos exige redistribuir el poder para fortalecer la participación y transformar las instituciones. <strong>El verdadero desafío no es seguir reconociendo derechos, sino garantizar que las comunidades campesinas tengan una capacidad real de incidir en las decisiones sobre sus territorios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El pasado gobierno trató de dotar de contenido la dimensión ambiental del campesinado. Ahora, consolidar esos avances, o impedir su progreso, representará uno de los grandes desafíos del actual gobierno (2026-2030): decidir si la reforma constitucional que reconoce nuevos derechos al campesinado termina despertando y activando escenarios de cambios sociales e institucionales o si, una vez más, acaban sufriendo la misma suerte de promesa como ha sucedido en otros procesos reformistas: derechos ampliamente reconocidos en el papel, pero con escasa capacidad para transformar la realidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias bibliográficas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Gargarella, R. (2011). Pensando sobre la reforma constitucional en América Latina. En C. Rodríguez Garavito (Coord.), El derecho en América Latina: Un mapa para el pensamiento jurídico del siglo XXI (pp. xx–xx). Siglo Veintiuno Editores.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Noriega, J., Ortega, J. C., &amp; Duarte, C. (2025). Consulta campesina en Colombia. Pontificia Universidad Javeriana Cali. <a href="https://www.javerianacali.edu.co/sites/default/files/2025-07/Consulta%20campesina.pdf">https://www.javerianacali.edu.co/sites/default/files/2025-07/Consulta%20campesina.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Noriega, J. (2025). El territorio campesino: Un derecho en constante construcción. Semillas, 82, 15–20.&nbsp;</p>
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        <author>Ambiente y Sociedad</author>
                    <category>Voces por el Ambiente</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132668</guid>
        <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 16:50:35 +0000</pubDate>
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