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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 23 Jun 2026 21:33:23 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de experiment | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Los datos revelan cómo llega Colombia al duelo ante Congo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/los-datos-explican-como-llega-colombia-al-duelo-ante-congo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Tricolor afrontará la recta decisiva del grupo K con más experiencia que Congo y Portugal, pero sin ventaja física. FOTO: FCF.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Por Gerardo Andrés Nossa R. / Miami.</em></strong><br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras la victoria 3-1 sobre Uzbekistán en el estreno, la selección de Colombia afrontará este martes (9:00 p. m.) un nuevo desafío en la Copa Mundial 2026 cuando enfrente a la República Democrática del Congo por la segunda fecha del Grupo K. Más adelante aparecerá Portugal, el rival de mayor cartel de la zona.<br><br>Lo primero que muestran los números oficiales de la FIFA es el poder ofensivo de la Tricolor. Tras la jornada inaugural, Colombia fue el equipo del Grupo K que más veces buscó el arco rival. El conjunto dirigido por Néstor Lorenzo realizó 15 remates, frente a los ocho de Uzbekistán, los ocho de Congo y apenas siete de Portugal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="927" height="571" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22230246/GRAFICO-1-VS-CONGO.jpg" alt="" class="wp-image-130694" style="aspect-ratio:1.6235515189476981;width:791px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22230246/GRAFICO-1-VS-CONGO.jpg 927w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22230246/GRAFICO-1-VS-CONGO-300x185.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22230246/GRAFICO-1-VS-CONGO-768x473.jpg 768w" sizes="(max-width: 927px) 100vw, 927px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Además del volumen ofensivo, Colombia mostró capacidad para controlar el juego. Ante Uzbekistán registró el 60 % de la posesión y completó 469 de sus 534 pases, para una efectividad del 87,8 %. Solo Portugal presentó mejores cifras de precisión, con un notable 92 %, aunque su juego lució más pausado. Congo y Uzbekistán, por su parte, se movieron alrededor del 80 % de efectividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia también sacó ventaja en el juego por las bandas. Con 18 centros logró conectar seis en el área rival, para una efectividad del 33,3 %. Portugal, aunque realizó 23 envíos, apenas alcanzó la misma cantidad de conexiones.<br><br><strong>Más experiencia que sus rivales, pero sin ventaja física</strong><br><br>Las listas oficiales de la FIFA revelan que Colombia llegó al Mundial con un promedio de edad de 29,6 años, el más alto entre los tres equipos que aspiran a avanzar en el Grupo K. Congo registra una media de 29,2 años, mientras Portugal aparece más rejuvenecida, con 27,6 años.<br><br>Si la experiencia favorece a Colombia, la talla no lo hace. La selección nacional presenta una estatura promedio de 1,80 metros, ligeramente inferior a la de Congo y Portugal, cuyos planteles promedian 1,81 metros. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img decoding="async" width="789" height="428" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22232139/GRAFICO-2-VS-CONGO.jpg" alt="" class="wp-image-130699" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22232139/GRAFICO-2-VS-CONGO.jpg 789w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22232139/GRAFICO-2-VS-CONGO-300x163.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22232139/GRAFICO-2-VS-CONGO-768x417.jpg 768w" sizes="(max-width: 789px) 100vw, 789px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la diferencia es mínima, evidencia que la Tricolor no tendrá superioridad física frente a sus rivales directos. Aquí la posición, la intención y el anticipo jugarán un papel fundamental para ganar en defensa y ataque.<br><br>El hasta hoy suplente Álvaro Montero, con 2,01 metros, es el jugador más alto de la convocatoria colombiana y uno de los gigantes del Mundial. En el otro extremo aparecen Jaminton Campaz (1,66 metros) y Juan Fernando Quintero (1,67).<br><br><strong>Un equipo con sello sudamericano</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La distribución de los futbolistas por ligas también permite identificar perfiles distintos. Colombia tiene jugadores repartidos en 13 campeonatos, aunque su eje competitivo sigue estando en Sudamérica. La Liga Profesional argentina aporta cinco futbolistas y el Brasileirao cuatro, por lo que cerca del 35 % de la nómina actúa en esos dos torneos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img decoding="async" width="774" height="479" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22234839/GRAFICO-3-VS-CONGO.jpg" alt="" class="wp-image-130701" style="width:790px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22234839/GRAFICO-3-VS-CONGO.jpg 774w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22234839/GRAFICO-3-VS-CONGO-300x186.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/22234839/GRAFICO-3-VS-CONGO-768x475.jpg 768w" sizes="(max-width: 774px) 100vw, 774px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">España aporta tres jugadores, mientras Inglaterra, Italia, México y Portugal contribuyen con dos futbolistas cada una. El dato más llamativo es que la Liga BetPlay apenas tiene un representante en la convocatoria: David Ospina.<br><br>Congo también distribuye sus jugadores en 13 ligas, aunque con una marcada influencia europea: Inglaterra y Francia concentran el 38,4 % de la plantilla. Portugal, por su parte, tiene una estructura mucho más definida: la Premier League aporta siete jugadores y la liga portuguesa cinco, reuniendo entre ambas competiciones casi la mitad del plantel.<br><br><strong>Portugal domina en valor de mercado</strong><br><br>Las diferencias económicas dentro del grupo son notables. Según Transfermarkt, Portugal es la selección más valiosa del Grupo K, con una cotización de 1.010 millones de euros. Colombia aparece en el segundo lugar con 302,35 millones de euros, mientras que Congo sólo alcanza los 143,9 millones. Los datos describen a una Colombia experimentada, con fuerte influencia sudamericana y una importante capacidad ofensiva. <br><br>Este martes, frente a la República Democrática del Congo, la Tricolor pondrá nuevamente a prueba si esas cifras pueden traducirse en un nuevo paso hacia los dieciseisavos de final de un Mundial que el país quiere mirar con optimismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130687</guid>
        <pubDate>Tue, 23 Jun 2026 04:54:50 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>La narcolepsia no se finge, es real</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/la-narcolepsia-no-se-finge-es-real/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se estima que unos tres millones de personas la sufren; sin embargo, la cifra podría ser mayor, ya que muchas no están diagnosticadas. En sus inicios se manifiesta como cansancio extremo, pereza, depresión o fatiga crónica. De hecho, el diagnóstico correcto suele tardar entre siete y diez años tras la aparición de los primeros síntomas [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Se estima que unos tres millones de personas la sufren; sin embargo, la cifra podría ser mayor, ya que muchas no están diagnosticadas. En sus inicios se manifiesta como cansancio extremo, pereza, depresión o fatiga crónica. De hecho, el diagnóstico correcto suele tardar entre siete y diez años tras la aparición de los primeros síntomas de esta extraña condición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vez que supe de su existencia fue en una película: el protagonista se quedaba dormido inesperadamente. He visto a muchas personas dormirse en conferencias y —lo que es más extraño aún— en cenas que no eran demasiado tarde. En una ocasión, un señor roncaba antes del postre; los doce comensales reprimíamos con fuerza las ganas de reír.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo misma la he experimentado y, luego de investigar, tengo alguna vaga idea de lo que me pudo haber pasado. En tres momentos de mi vida sentí un sueño inevitable e incontrolable durante el día, y siempre ocurrió ligado a un estado agudo de miedo. La primera vez fue cuando a mi hija adolescente le ordenaron una gastroscopia y una colonoscopia. Tenía que beber varios litros de líquido con un medicamento laxante. Me parecía imposible que un estomaguito tan pequeño pudiera resistirlo. Tras los primeros dos vasos que ella bebió, sentí que me iba del mundo: no podía tenerme en pie, la debilidad muscular y el sueño me lo impedían. Era una situación absurda, pues nada era más importante que ayudarla. Finalmente, nunca supe si mi hija se tomó todo el líquido, porque me quedé profundamente dormida. Las otras dos ocasiones ocurrieron cuando mi novio de entonces decidió terminar la relación. Sentí pánico en ambas oportunidades y, al mismo tiempo, un sueño incontrolable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda vez que esto sucedió, me di cuenta de que no podía ser una coincidencia; ese sueño tenía que responder a un estado muy especial de mi mente. Afortunadamente, mi trastorno no fue crónico y nunca más lo he vuelto a experimentar. Investigar me ha hecho pensar que podría estar ligado a una reacción ligada a la narcolepsia (pasajera).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narcolepsia es un trastorno neurológico crónico que afecta la capacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y vigilia. Quienes la padecen experimentan una somnolencia diurna extrema y, a menudo, ataques de sueño repentinos e incontrolables en cualquier momento del día. Los síntomas más comunes son:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Somnolencia diurna excesiva:</strong> es el síntoma más común y reconocido. Se presenta como un cansancio abrumador e inevitable que interfiere con las actividades diarias (hablar, trabajar, comer), independientemente de cuánto se haya dormido por la noche.</li>



<li><strong>Cataplejía o cataplexia:</strong> es la pérdida repentina del tono muscular voluntario mientras la persona está despierta. Suele desencadenarse por emociones intensas como la risa, la sorpresa, el miedo o el enfado. Puede ser leve (caída de los párpados o debilidad en las rodillas) o grave (un colapso físico total). Dura unos segundos o minutos, y la persona permanece consciente.</li>



<li><strong>Alucinaciones:</strong> en la narcolepsia se presentan alucinaciones vívidas y a menudo aterradoras que ocurren al quedarse dormido (<strong>hipnagógicas</strong>) o al despertar (<strong>hipnopómpicas</strong>). Se deben a que el estado de sueño REM se mezcla con la vigilia.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Este último síntoma explica los episodios muy extraños vividos por personas cercanas a mí, quienes estaban muy preocupadas por lo que les pasaba. Un amigo aseguraba que un “fantasma” se metía en su cama cuando se estaba quedando dormido; lo despertaban los movimientos corporales del fantasma y, en un estado de terror total, no le quedaba más opción que pasar el resto de la noche dormitando con la luz encendida. A una amiga mía, su madre, que acababa de morir, se le aparecía en el cuarto por la noche, cuando estaba dormida y le hablaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro amigo me decía que las brujas existían y que una se había sentado sobre él. Aunque yo le aseguraba que no era real, él juraba que esta criatura lo había paralizado temporalmente: no podía moverse ni hablar justo cuando estaba a punto de despertarse. Muchas personas han experimentado esta parálisis del sueño, la cual puede durar unos minutos y suele ser muy angustiante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La narcolepsia fue reconocida médicamente en la década de 1870, pero durante un siglo nadie supo su causa. A finales de la década de 1990, dos grupos de científicos descubrieron simultáneamente unos neurotransmisores peptídicos en las células del hipotálamo que explicaban el trastorno: las hipocretinas. Estas sustancias son cruciales para mantenernos despiertos durante el día, probablemente al activar otras células cerebrales que promueven la vigilia. También parecen regular el sueño REM (movimiento ocular rápido), la fase responsable de los sueños vívidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la narcolepsia, los límites normales entre el sueño, la vigilia y los sueños se desdibujan. Cuando soñamos durante la fase REM, el cuerpo está fisiológicamente paralizado; por lo tanto, para las personas con narcolepsia la experiencia puede ser caótica, ya que la parálisis corporal y las imágenes oníricas se mezclan con la vigilia. La ausencia de hipocretinas explica por qué se experimentan la cataplejía, las alucinaciones o la parálisis del sueño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los últimos años se ha estudiado otro neurotransmisor que la gente suele asociar con las alergias: la histamina. Esta también se produce en el hipotálamo, por células cerebrales adyacentes a las neuronas de hipocretina. Como la somnolencia es un efecto secundario común de los antialérgicos que bloquean las señales de histamina, se sabe que estas neuronas están activas en la vigilia e inactivas en el sueño. Las hipocretinas activan fuertemente las neuronas productoras de histamina, lo que representa un mecanismo clave para mantenernos alerta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque este trastorno no tiene cura, los síntomas se controlan eficazmente mediante fármacos: estimulantes para combatir la somnolencia diurna, e inhibidores de la recaptación de serotonina o oxibato de sodio para controlar la cataplejía y mejorar el descanso nocturno. Asimismo, se deben adoptar medidas de higiene del sueño, como programar siestas cortas (de 15 a 20 minutos) a lo largo del día y mantener horarios muy estrictos para acostarse y levantarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, la mayoría de los misterios —visiones, apariciones, brujas y conversaciones con los muertos— se desvanecen cuando la ciencia médica interviene.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="500" height="630" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14082452/Antoine-gros-sapho.jpg" alt="" class="wp-image-130363" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14082452/Antoine-gros-sapho.jpg 500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/14082452/Antoine-gros-sapho-238x300.jpg 238w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte de Safo (Gros, 1801)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130362</guid>
        <pubDate>Sun, 14 Jun 2026 13:28:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La narcolepsia no se finge, es real]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>21 preguntas antes del 21J</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/21-preguntas-antes-del-21j/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hablar de política se volvió imperativo. Importan las amistades pero también el país.  Podemos debatir sin agredir y podemos convencer sin satanizar. Breve manual de cómo no perder amigos por culpa de la política.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Escudarse en la frase manida de “aquí está prohibido hablar de política” es improcedente cuando en las urnas hay demasiado en juego.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El muchacho de la carnicería, dicharachero él, me dice que ganó el domingo. Le dije que yo perdí. Así supimos quién votó por quién. Nos acaloramos un poco. Él, detrás del mostrador y yo, de este lado. Él disparó primero. Me preguntó con sorna: <em>¿Cuándo se ha visto a un izquierdozo montando una empresa?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Doblemente antipática la oración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver que cortaba la carne de res con su afilado cuchillo, preferí no contrariarlo. Permanecí ausente, pero le mandé telepáticamente la respuesta con el anhelo de que algún día le llegara. <em>“Es una idiotez pensar que solo la gente de derecha hace empresa en Colombia”.</em> El chico por supuesto no es el dueño del negocio, es otro empleado más, uno muy agradecido, eso sí, con su empleador.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por WhatsApp me escribe un amigo que vive en España. Inquirió si quedé ardido por los resultados del 31 de mayo. Le respondí con otra pregunta: ¿Cómo puede estar ardida una persona que ha tenido las oportunidades que otros no? Me dejó en visto. A veces así son ellos: cortantes como cuchillo de carnicero, con cierta dificultad para mantener el hilo de la conversación. Y eso que todos somos valientes detrás de la pantalla de un celular.   </p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Qué difícil se ha vuelto dialogar! Cada uno de nosotros es dueño de la verdad, caemos en ese error. Tenemos la razón y la defendemos, pero no con la vida; la pendejada no llega hasta allá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando uno vota, las verdades personales son lo que menos importa. Importa más la conciencia social basada, a su vez, en una conciencia histórica, y ambas a su vez basadas en una realidad presente. Ni siquiera habría necesidad de leer, porque el pasado nunca se fue, muta en nuevas personas que nacen y mueren condenadas; el ciclo sin fin de la vida se repite con la pobreza, y no hay nada de épico en ello.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin estar de acuerdo con muchas personas, les he abierto mi espacio (este espacio que amablemente me concedió el director de <strong>El Espectador</strong>, Fidel Cano), para que se conozca su pensamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se aprende, en todo caso, a tener duro el cuero para recibir cada crítica que llega, sea constructiva o destructiva. Con el&nbsp;necio no hay caso. Quizás la frase más ¿imprudente? me la soltó una amiga del alma cuando le dejé ver mi alma de persona progresista que apoya en esta elección a Iván Cepeda. <em>“Te quiero salvar de ti mismo”</em>, me dijo, muy convencida de su poder de Mujer Maravilla camino a sus 60, como yo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin ánimo peleador, me reí, a la manera de cuándo éramos jóvenes y se bromeaba con el lenguaje: <em>Con esas amigas, ¿para qué enemibas?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Llevábamos unos 30 años sin saber de nosotros y entonces me pregunté, sin ella como heroína, ¡cómo diablos sobreviví durante tres décadas! En la interacción con el otro, debemos saber escoger muy bien las palabras para no ofender, descalificar o exhibir nuestra falsa superioridad moral o intelectual. A veces la amabilidad consiste en callar. A veces.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El domingo ganó el voto solapado, ese que no sale en las encuestas, porque hay un elector avergonzado de su candidato. Es ese vecino al que usted le pregunta por quién votará y, enojado, responde: <em>&#8220;El voto es secreto&#8221;</em>. Ahí el votante de Abelardo se delata. Créanme que hice el experimento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pocas veces en mi vida he tenido certezas sobre nada; la mayor parte del tiempo, ¿de la vida?, nos guiamos por anhelos e ilusiones. Después del domingo último, solo tengo preguntas —algunas con doble sentido, aclaro—, y quiero compartirlas con los lectores. Cada cual saque de su corazón una respuesta antes de la segunda vuelta, el 21 de junio. Como no es una prueba para medir el coeficiente intelectual, apelen al sentido común.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. ¿Dónde está Juan Manuel Santos, el que hizo el Acuerdo de paz, reclamó el Premio Nobel y lo dejó tirado? ¿Fue pura vanidad? ¿Dejará que vengan a acabar la JEP sin pelear?</p>



<p class="wp-block-paragraph">2.  ¿Qué quiso decir a Donald Trump cuando, al apoyar a Abelardo De La Espriella, dijo que lo hacía, entre otras razones, por qué él <em>“será capaz de detener la inmigración ilegal</em>&#8220;? ¿Hablaba de los colombianos que quieren cumplir el “sueño americano” y no se han ido o hablaba de los colombianos que están en pleno sueño en los United States? ¿Irá el propio Tigre a recibirlos al aeropuerto cuando arriben cariacontecidos, deportados (humillados) por el gringo?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que ahora alardean del voto en blanco en segunda vuelta, como fórmula para escurrir el bulto, ¿qué entienden por democracia?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">4.&nbsp;¿Usted cree que <em>es mejor malo conocido que bueno por conocer</em> o, por el contrario, considera que <em>escoba nueva barre bien</em>?</p>



<p class="wp-block-paragraph">5.&nbsp;¿Elegir mal convierte a la cédula de ciudadanía en un arma de doble filo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">6.&nbsp;¿A quién le votan las personas de la tercera edad en este país?</p>



<p class="wp-block-paragraph">7.&nbsp;¿Alguna vez una persona con la vida resuelta ha votado pensando en aquellos que no han resuelto nada en la vida?</p>



<p class="wp-block-paragraph">8. ¿Cuál es el argumento principal de una mujer para votar por un candidato señalado de misógino y acosador?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>9. ¿El odio hacia una persona, digamos Gustavo Petro, es argumento válido para votar en contra de otra, digamos Iván Cepeda?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">10.&nbsp;&nbsp;¿Usted cree que en un país notable e históricamente violento, permitir el uso de armas suena sensato?</p>



<p class="wp-block-paragraph">11.&nbsp;¿Las diez megacárceles que propone cierto candidato están pensadas para esos que estarán armados o para quienes irán desarmados?</p>



<p class="wp-block-paragraph">12.&nbsp;&nbsp;En la escala de 1 a 10 ¿en qué nivel está su ansiedad electoral?</p>



<p class="wp-block-paragraph">13.&nbsp;¿Cuántas mujeres votaron por Abelardo el 31 de mayo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">14.&nbsp;Si Abelardo nació en Bogotá, ¿es un costeño <em>chiviado, </em>como decimos?</p>



<p class="wp-block-paragraph">15.&nbsp;¿Por qué un bogotano, Iván Cepeda, superó a un costeño en todos los departamentos de su propia región?</p>



<p class="wp-block-paragraph">16. ¿Fueron las encuestas y los astrólogos una estrategia en primera vuelta (poner a Cepeda a ganar), para que la gente, atemorizada, saliera a votar en su contra?</p>



<p class="wp-block-paragraph">17. Si gana Abelardo, ¿qué pasará con la libertad de prensa durante los siguientes cuatro años?</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong>18.&nbsp;&nbsp;¿Qué tan malo es que un presidente de la República tenga bufete de abogados propio? ¿Se enriquecerá a punta de demandas como hace Donald Trump?</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">19.&nbsp;&nbsp;Si la izquierda tiene conciencia histórica y social, ¿qué tipo de conciencia guía a aquel o aquella que votará por Abelardo de la Espriella? ¿Acaso la conciencia capitalista es un tipo de conciencia? &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">20.  ¿Usted qué entiende por el verbo <em>destripar </em>a la izquierda?</p>



<p class="wp-block-paragraph">21.&nbsp;¿Qué pregunta quieren añadir los amables lectores?&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130033</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 12:11:35 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[21 preguntas antes del 21J]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <title>Entre las ruinas del teatro, Heiner Goebbels busca otra forma de mirar el mundo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/entre-las-ruinas-del-teatro-heiner-goebbels-busca-otra-forma-de-mirar-el-mundo/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;La historia es una ruina desde la que se puede mirar hacia adelante&#8221;. La frase del dramaturgo alemán Heiner Müller parece haber encontrado un hogar inesperado en el centro histórico de Bogotá. Entre las columnas y balcones del Teatro Colón, uno de los escenarios más emblemáticos del país, el compositor y director Heiner Goebbels presenta [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La historia es una ruina desde la que se puede mirar hacia adelante&#8221;.</em> La frase del dramaturgo alemán Heiner Müller parece haber encontrado un hogar inesperado en el centro histórico de Bogotá. Entre las columnas y balcones del Teatro Colón, uno de los escenarios más emblemáticos del país, el compositor y director Heiner Goebbels presenta el estreno mundial de <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em>, una obra creada especialmente para este espacio y para el contexto del festival <em>Lo Sagrado Universal</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pieza tendrá únicamente dos funciones, el 4 y el 5 de junio de 2026, como una coproducción entre el Centro Nacional de las Artes y Nova et Vetera. No se trata de una gira internacional que hace escala en Colombia. Tampoco de un espectáculo importado que llega terminado. Es una creación construida durante semanas de ensayos en Bogotá, junto a ocho performers y seis músicos vinculados al país, en un proceso donde el director alemán decidió, una vez más, renunciar a las certezas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En tiempos donde todo parece exigir una opinión inmediata, Goebbels propone exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;No intento hacer un teatro que le diga a la gente qué pensar&#8221;, me dice durante una conversación realizada mientras el montaje entra en sus últimos ajustes. &#8220;Lo que me interesa es compartir preguntas.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A sus 74 años, Goebbels es una de las figuras más influyentes de las artes escénicas contemporáneas. Sus obras, presentadas en más de cincuenta países, han desmontado las fronteras entre música, teatro, instalación, literatura y performance. Producciones como <em>Stifters Dinge</em>, <em>Hashirigaki</em> o <em>Eraritjaritjaka</em> transformaron la escena internacional precisamente porque dejaron de entender el teatro como un lugar de representación para convertirlo en un espacio de pensamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se le pregunta por el origen de esa búsqueda, vuelve a una imagen de juventud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Desde el principio intenté construir un nombre diferente. Ya en la universidad, cuando estudiaba sociología, fundé mi primera orquesta y la llamé la banda de prensa radical de izquierda. Así no había malentendidos sobre quién eras.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia, para él, nunca fue una cuestión de estilo. Fue una necesidad política y existencial. Una forma de responder a la pregunta sobre cómo hacer arte en la Alemania de la posguerra, cuando el peso de la historia obligaba a desconfiar de los grandes relatos y de cualquier verdad demasiado cómoda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sorprende entonces que el título de la nueva obra provenga de un texto de Heiner Müller, el dramaturgo con quien colaboró durante años y cuya influencia atraviesa todo el montaje.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Müller tenía una relación antididáctica con el teatro&#8221;, explica Goebbels. &#8220;Confiaba en el poder de la sintaxis, no de la semántica. Sus textos no te entregan un mensaje. Te obligan a pensar.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em> esa filosofía toma forma a través de una serie de acciones, imágenes, sonidos y objetos que nunca terminan de fijar un significado. El espectador no recibe una historia cerrada; debe construirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso uno de los comentarios que más le gusta escuchar después de una función es: &#8220;No entendí nada&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Para mí eso es casi un cumplido&#8221;, admite. &#8220;La pieza no está hecha para ser entendida de la manera correcta, ni desde la izquierda ni desde la derecha. Intentamos plantear preguntas más allá de esas categorías.&#8221;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="773" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-773x1024.jpg" alt="" class="wp-image-129967" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-773x1024.jpg 773w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-227x300.jpg 227w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-768x1017.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2-1160x1536.jpg 1160w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/04143953/gob-2.jpg 1208w" sizes="auto, (max-width: 773px) 100vw, 773px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El propio proceso de creación fue una apuesta por la incertidumbre. Goebbels no llegó a Bogotá con una partitura definitiva ni con una coreografía establecida. Trabajó con los intérpretes colombianos desde la improvisación y el diálogo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;No intento crear algo que responda a las expectativas habituales del teatro. Ellos traen su propia energía, sus sonidos, sus movimientos, y juntos aparece otra cosa.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla de los artistas colombianos con una mezcla de admiración y prudencia. Ha visitado el país varias veces desde los años ochenta, pero evita cualquier lectura simplista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Sería extraño hacer afirmaciones generales sobre Colombia a partir de visitas cortas. Lo verdaderamente importante es la experiencia que estoy teniendo ahora con los bailarines y los músicos. Su humor, su creatividad y su energía me inspiran genuinamente.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa colaboración también se expresa en los materiales que ocupan el escenario. Toda la escenografía ha sido construida a partir de elementos reciclados: antiguos telones, fragmentos de vestuario, objetos provenientes de archivos teatrales y operísticos locales. Lo que alguna vez sirvió para representar héroes, princesas o paisajes europeos vuelve a escena convertido en otra cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Esos objetos fueron creados para simbolizar algo&#8221;, dice Goebbels. &#8220;Nuestra tarea es permitirles otro valor. ¿Cómo conviertes un telón hecho para una ópera o un cuento infantil en una herramienta que active la imaginación hoy?&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta tiene una dimensión ecológica, pero también una histórica. En lugar de ocultar las capas del pasado, la obra las expone. Las deja dialogar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una imagen que atraviesa silenciosamente toda la producción: la de un teatro que se mira a sí mismo. En lugar de construir una escenografía nueva, brillante y perfectamente acabada, Goebbels y su equipo decidieron trabajar con los restos. Telones olvidados, piezas de antiguas producciones, vestuarios descartados y objetos almacenados durante décadas reaparecen bajo otra luz. No son reliquias exhibidas con nostalgia, sino materiales vivos, capaces todavía de producir preguntas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La decisión tiene una resonancia particular en el Teatro Colón. Inaugurado en 1892, el edificio ha sobrevivido a cambios políticos, guerras, restauraciones y transformaciones culturales. Sus paredes han visto desfilar las grandes narrativas nacionales, desde las óperas europeas que marcaron la vida republicana hasta las búsquedas más experimentales del presente. En ese sentido, la nueva obra de Goebbels parece conversar con el propio edificio: ambos están hechos de capas de tiempo que nunca terminan de desaparecer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El director alemán habla de esas capas utilizando una palabra tomada de la historia del arte: &#8220;anacrónico&#8221;. No se trata de algo fuera de lugar, sino de la posibilidad de que distintas épocas se encuentren simultáneamente. Un texto de hace tres siglos puede dialogar con un músico colombiano de hoy; un viejo telón pintado para representar un bosque europeo puede convertirse en un paisaje completamente distinto cuando un performer lo desplaza sobre el escenario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso la experiencia de asistir a <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em> se parece menos a seguir una historia que a recorrer una excavación arqueológica. El espectador no recibe una narración lineal. Va encontrando fragmentos, voces, imágenes y sonidos que parecen venir de tiempos diferentes, y es él quien debe establecer relaciones entre ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una época gobernada por algoritmos que prometen interpretar nuestros gustos, anticipar nuestras decisiones y entregarnos respuestas inmediatas, esa invitación a la incertidumbre adquiere una dimensión inesperadamente política. Goebbels no busca que el público salga pensando lo mismo. Aspira a que cada persona salga pensando por sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez ahí radique la importancia de que el estreno mundial ocurra en Bogotá. No como una escala periférica dentro del circuito internacional, sino como el lugar donde una obra sobre la memoria, el archivo y las ruinas encuentra una conversación urgente con un país que todavía discute qué hacer con su propio pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso las funciones del 4 y 5 de junio no son simplemente un acontecimiento para los aficionados al teatro contemporáneo. Son una oportunidad excepcional para encontrarse con uno de los artistas que más profundamente ha transformado la escena mundial y, al mismo tiempo, para experimentar una obra concebida desde Colombia y para Colombia, en el espacio simbólico del Teatro Colón, donde la historia y el presente parecen hablar el mismo idioma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santiago Gardeázabal, curador y productor artístico de la obra y director de Nova et Vetera, cree que allí reside una de las razones por las que este estreno adquiere un significado especial en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En un país como Colombia, el olvido nunca es neutral. Cada vez que la memoria es reemplazada por el miedo, las simplificaciones radicales comienzan a volverse seductoras. Precisamente por eso Heiner Müller sigue importando. Para Müller, toda amnesia histórica es una preparación silenciosa para la repetición de aquello que una sociedad no quiso comprender.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La reflexión no se queda en el pasado europeo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;El auge de los imaginarios de derecha radical está siempre arraigado en una amnesia colectiva. Cuando las sociedades dejan de confrontar sus propias fracturas, se vuelven vulnerables a promesas autoritarias disfrazadas de orden. Para nosotros, estrenar esta obra en Colombia es un gesto político: defender la complejidad frente a la simplificación, la memoria y el archivo frente al olvido, y el pensamiento frente a la seducción de las certezas autoritarias.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casual que Goebbels hable de &#8220;anacronismo&#8221; para definir su trabajo. No como aquello que está fuera de época, sino como la posibilidad de que tiempos distintos convivan en un mismo presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En mis obras hay un diálogo entre temporalidades diferentes: un texto de hace trescientos años, un compositor que murió hace poco, una técnica instrumental contemporánea. Todo sucede como si fuera ahora.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La conversación deriva inevitablemente hacia la inteligencia artificial y el futuro del arte. Mientras muchos anuncian la desaparición del teatro, Goebbels parece pensar exactamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;El rol del individuo y su falta de conformismo se vuelve cada vez más crucial. La pregunta es cómo nos diferenciamos los unos de los otros, y también de aquello que los medios nos dicen que debemos ser.&#8221;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá esa sea, finalmente, la invitación de <em>Do You Remember Do You No I Don&#8217;t</em>: entrar a una sala de teatro sin esperar una respuesta definitiva, aceptar la incertidumbre y permitir que los objetos, los cuerpos y las memorias hagan preguntas que todavía no sabemos formular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotá tendrá apenas dos oportunidades para verlo, los días 4 y 5 de junio en el Teatro Colón. Tal vez esa brevedad sea parte de la experiencia. En una época saturada de explicaciones, Goebbels viene a recordar que el arte, a veces, sirve para algo mucho más difícil: conservar abierto el misterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de despedirnos una mañana brumosa de Bogotá, surge una última pregunta, casi un juego.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la cultura contemporánea pudiera representarse con un único objeto encontrado entre los restos de un mundo viejo, ¿cuál sería?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Goebbels guarda silencio apenas un instante, luego me dice algo simple, extraño y profundamente contemporáneo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">—Agua.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129965</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 19:40:44 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Entre las ruinas del teatro, Heiner Goebbels busca otra forma de mirar el mundo]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Lo que críticos famosos han dicho sobre la obra Dos tahitianas al borde del agua</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/lo-que-criticos-famosos-han-dicho-sobre-la-obra-dos-tahitianas-al-borde-del-agua/</link>
        <description><![CDATA[<p>Segunda parte Los historiadores de arte y críticos son también una fuente de información importante a la hora de observar con cuidado una obra de arte. Miremos lo que dicen algunos de ellos. El historiador y crítico de arte italiano, Giulio Carlo Argan, dijo: “En los cuadros de Gauguin no hay relieve ni profundidad; sin [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/7/73/Paul_Gauguin_056.jpg/960px-Paul_Gauguin_056.jpg" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los historiadores de arte y críticos son también una fuente de información importante a la hora de observar con cuidado una obra de arte. Miremos lo que dicen algunos de ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El historiador y crítico de arte italiano, Giulio Carlo Argan, dijo: “En los cuadros de Gauguin no hay relieve ni profundidad; sin embargo, no son planos, se resuelven en superficie, como los de Manet. Su profundidad no es de espacio sino de tiempo. No es el instante detenido como en Degas o en Toulouse, ni el tiempo que pasa como más tarde en Bonnard; es un tiempo remoto y profundo sobre el que la imagen del presente descansa y se dilata como un nenúfar en el agua quieta.”<a href="#_edn1" id="_ednref1">[1]</a>&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gauguin no ha consultado paso a paso la realidad para pintar este cuadro. Lo memorizó y lo enriqueció con su imaginación. Para Argan, Gauguin no evade la realidad; interviene en las situaciones y su poética es ética. Esto no lo podríamos deducir mirando sus pinturas, ni con esta, pero quizás podríamos hacerlo conociendo su historia personal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Argan, la escogencia del tema: las muchachas simples y primitivas de la Polinesia implican el deseo de Gauguin de “rejuvenecer en una barbarie mítica”. El cuadro no está hecho para que sintamos —propósito del Romanticismo—, ni es una búsqueda intelectual, como lo era para los Impresionistas, dice Argan. Para los “modernos” como Gauguin, este cuadro debe ser comunicador de un pensamiento mediante signos de color. ¿De qué pensamiento? No lo sé.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Argan cree que la emoción se ha convertido en pensamiento y este en pintura. Me pregunto cómo sustentar esta idea. Dice también que la razón por la cual no hay efectos de luz es porque la imagen ocupa un espacio y un tiempo interiores. Vuelvo a citar a Argan, pues sería interesante reflexionar sobre su conclusión respecto al pintor: “Gauguin no busca en el pasado las razones lógicas sino los profundos motivos del ser presente; si la claridad de la historia es la causa, la vaguedad del mito es motivo; y si la causa se verifica en el efecto, el motivo se traduce en un empuje irracional (pero no por ello inconsciente), en energía vital. Por eso la pintura de Gauguin tuvo, en la formación de los Fauves, la misma importancia que tuvo la de Cezanne en la formación del Cubismo.”<a href="#_edn2" id="_ednref2">[2]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro famoso crítico e historiador italiano, Renato Barilli, observa en la obra de Gauguin el manejo casi plano del espacio: un espacio sin perspectiva y unas figuras muy bien delimitadas por la línea. En sus palabras: “El fin último es darnos una representación muy poco ilusoria, es decir, casi privada de efectos de profundidad espacial-perspectivista. Las figuras se desarrollan en superficie y apuntan a definirse en una dimensión de generalidad abstracta, escapando a las determinaciones locales ligadas a un tiempo de exposición reducido e instantáneo.”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[3]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Observa también la determinación de Gauguin por cortar la imagen, como el pintor Degas lo hacía, de manera creativa y audaz. Respecto a las obras de esta época, dice que ya se podía pensar que en Gauguin el deseo de síntesis había tomado posesión de la pintura, pues se ha unificado la masa de agua y, de igual manera que en otras pinturas, la playa se da en un bloque compacto. En la pincelada de este cuadro no se observa lo que en otros: la típica pincelada de peine fino. Aquí la mancha no tiene textura ni materia. Los retratos de las mujeres son, más que nada, prototipos, pues representan un período relevante en la obra del artista. Poseen los rasgos sobresalientes de las mujeres de la pintura distintiva de Gauguin: morenas, de pelos oscuros y lacios, narices achatadas, ojos rasgados, caras anchas y cuerpos robustos y están descalzas. Literalmente lo dice así: “Gauguin, en términos generales, no es un buen retratista, por la obvia razón de que no le interesa el individuo sino el género; no el fenotipo sino el estereotipo o el arquetipo. En general, las personas retratadas por él experimentan un vaciamiento, un desecamiento de elementos icásticos del cual se salva sólo uno que otro rasgo lineal.”<a href="#_edn4" id="_ednref4">[4]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los críticos aseguran que en este cuadro Gauguin ha llegado a la plenitud de su estilo <em>sintético-simbolista</em> porque cumple con los requisitos del sintetismo y del simbolismo. Aspecto vedado al espectador común pues necesitaría saber de los movimientos e ideologías que se gestaban en el siglo 19. Veamos algunos:</p>



<p class="wp-block-paragraph">1. <em>El Ideísmo</em>, que es pasar del individuo al género, consiste en trasformar los datos en íconos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2. El carácter sintético; esto es, reunir lo que antes estaba disperso, usar colores planos, la simplificación de formas, la síntesis entre realidad, emoción y memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3. El simbolismo, que aporta la dimensión espiritual y poética; cuyo deseo entonces fue simbolizar las raíces míticas de la vida, los factores religiosos que unen a los miembros de una población entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">4. El carácter subjetivo, que es la sublevación contra lo anterior y el rechazo de la ilusión naturalista objetiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">5. El carácter decorativo, que fue la meta del “arte nuevo” y significaba que la pintura era parte global de un ambiente; que la pintura también embellecía las paredes de la casa. La belleza volvió a ser un valor estético.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Casi que todo óleo sobre lienzo se comporta como un “espejo” en el que nuestra mente, la del del crítico y la del artista se reflejan. La posibilidad de “ver” más en una obra de arte depende de la calidad y cantidad de información que se tenga sobre el tema, de la sensibilidad y gusto y, por supuesto, de la calidad del “espejo”. La mente no ve en absoluto, sino en relativo, y estará condicionada siempre y de manera importante por el contexto. Relaciona la información que entra con el depósito de categorías que previamente ha formado, no sólo de temas de arte, sino de experiencia personal.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[1]</a> ARGAN Giulio Carlo. <em>El arte Moderno</em> 1770-1970. Pág. 154.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[2]</a> Ídem. Pág. 156</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[3]</a> Barilli, Renato. <em>El arte contemporáneo</em>. Colombia. Editorial Norma.1998. Pág.85</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[4]</a> BARILLI, Renato. Opus cit. Pág. 92</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129931</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Jun 2026 00:48:10 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Lo que críticos famosos han dicho sobre la obra Dos tahitianas al borde del agua]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Matemáticas y fútbol: el arte de contar partidos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/matematicas-y-futbol-el-arte-de-contar-partidos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Saber contar es fundamental. Y, contrariamente a la creencia generalizada, contar no siempre resulta sencillo. Aprovechando el Mundial de Fútbol, vamos a contar partidos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los usos matemáticos más frecuentes se relacionan con problemas de conteo. Lo hemos experimentado recientemente en las elecciones presidenciales de primera vuelta en Colombia, donde se evidencia la importancia de contar con precisión, disponer del software adecuado para realizar el proceso y garantizar la confianza en los resultados obtenidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contar bien es esencial. Y, aunque muchos lo consideran una tarea simple, en realidad el acto de contar encierra más sutilezas de las que parece. En realidad, existen numerosos problemas que requieren reflexión antes de responder apresuradamente. Un ejemplo clásico es el siguiente: <em>si en una reunión diez personas se saludan estrechándose la mano, ¿cuántos apretones se realizan en total?</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este caso, para llegar a la respuesta correcta conviene razonar paso a paso. La primera persona estrecha la mano con las otras nueve; la segunda lo hace con ocho, pues el saludo con la primera ya fue contado; la tercera con siete, dado que los dos anteriores ya se registraron; y así sucesivamente: seis para la cuarta, cinco para la quinta, cuatro para la sexta, tres para la séptima, dos para la octava y uno para la novena. Los saludos de la décima persona ya quedaron incluidos en los anteriores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total:</p>



<p class="wp-block-paragraph">9 + 8 + 7 + 6 + 5 + 4 + 3 + 2 + 1 = 45</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por tanto, se realizan 45 apretones de mano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de esta breve introducción, pasemos al tema del Mundial de Fútbol 2026, que está a punto de comenzar. El propósito ahora es determinar cuántos partidos se disputarán en el torneo. Antes de hacerlo, conviene recordar que en el último Mundial, celebrado en Catar en 2022, participaron 32 equipos; en cambio, esta vez serán 48 selecciones las que competirán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Mundial pasado se conformaron 8 grupos de 4 equipos cada uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada grupo disputó un torneo de todos contra todos, y avanzaron a la siguiente ronda 16 equipos, es decir, los dos mejores de cada grupo. Estos equipos se organizaron en 8 parejas y, a partir de allí, el campeonato continuó bajo el formato de eliminación directa: el equipo que perdía quedaba eliminado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la ronda inicial, cada grupo de cuatro equipos disputó un torneo de todos contra todos. Siguiendo el razonamiento del ejemplo de los saludos, esto equivale a</p>



<p class="wp-block-paragraph">3 + 2 + 1 = 6</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos por grupo. En consecuencia, en la fase de grupos se jugaron:</p>



<p class="wp-block-paragraph">6 x 8 = 48</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Posteriormente, para que quedara un único campeón, fue necesario eliminar a 15 de los 16 equipos clasificados, lo que implicó 15 partidos de eliminación directa. El desglose es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Octavos de final (16 equipos): 8 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuartos de final (8 equipos): 4 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semifinales (4 equipos): 2 partidos<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Final (2 equipos): 1 partido</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total, la fase de eliminación directa sumó:</p>



<p class="wp-block-paragraph">8 + 4 + 2 + 1 = 15</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, suele disputarse el partido por el tercer puesto: 1 partido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, el Mundial de Catar 2022 registró:</p>



<p class="wp-block-paragraph">48 + 15 + 1 = 64</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos disputados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se observa que <math data-latex="64 = 2^6"><semantics><mrow><mn>64</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mn>6</mn></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">64 = 2^6</annotation></semantics></math>; es decir, en un torneo con <math data-latex="2^5 = 32"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mn>5</mn></msup><mo>=</mo><mn>32</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^5 = 32</annotation></semantics></math> equipos se disputan <math data-latex="2^{5+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mn>5</mn><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{5+1}</annotation></semantics></math> partidos. Surge entonces la pregunta de si puede generalizarse la fórmula&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{n+1}</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">para un torneo con <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos:&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si fuesen <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos, entonces se formarían <math data-latex="2^{\,n-2}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n-2}</annotation></semantics></math> grupos de 4, cada uno con 6 partidos. El total de la fase inicial sería:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{\,n-2} \cdot 6 = 3 \cdot 2^{\,n-1}."><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>⋅</mo><mn>6</mn><mo>=</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n-2} \cdot 6 = 3 \cdot 2^{\,n-1}.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la fase de eliminación directa, de los <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos iniciales debe surgir un campeón. Como ya se ha eliminado a la mitad de ellos, esto implica disputar el siguiente número de partidos: </p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="\frac{2^n}{2} - 1 = 2^{\,n-1} - 1"><semantics><mrow><mfrac><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mn>2</mn></mfrac><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">\frac{2^n}{2} &#8211; 1 = 2^{\,n-1} &#8211; 1</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, el número total de partidos sería:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="3 \cdot 2^{\,n-1} + (2^{\,n-1} - 1) = 4 \cdot 2^{\,n-1} - 1 = 2^{\,n+1} - 1."><semantics><mrow><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>+</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>4</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo>−</mo><mn>1.</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3 \cdot 2^{\,n-1} + (2^{\,n-1} &#8211; 1) = 4 \cdot 2^{\,n-1} &#8211; 1 = 2^{\,n+1} &#8211; 1.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Si además se incluye el partido por el tercer lugar, el total asciende a:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="2^{\,n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n+1}</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos. Por lo tanto, en los torneos con <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos se disputan en total <math data-latex="2^{\,n+1}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>+</mo><mn>1</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{\,n+1}</annotation></semantics></math> partidos.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el Campeonato Mundial de 2026, que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, contará con 48 equipos, un número que no responde a la forma <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math>, lo que modifica la fórmula anterior. En efecto, el Consejo de la FIFA aprobó un formato consistente en una fase inicial de 12 grupos de cuatro equipos, de los cuales clasificarán el primero y el segundo de cada grupo. A ellos se sumarán los ocho mejores terceros para completar la etapa de dieciseisavos de final (ronda de 32 equipos). De este modo, el equipo que se consagre campeón deberá disputar ocho partidos, en lugar de siete como ocurría en las últimas ediciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Veamos cuántos partidos se disputarán en total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la fase inicial, cada grupo de cuatro equipos jugará un torneo de todos contra todos. Siguiendo el mismo razonamiento, se disputarán 6 partidos por grupo, lo que da un total de:</p>



<p class="wp-block-paragraph">6 x 12 = 72</p>



<p class="wp-block-paragraph">partidos en la primera fase.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la etapa posterior a la fase de grupos, clasificarán 32 equipos: los dos primeros de cada grupo más los ocho mejores terceros. Con ellos se inicia la fase de eliminación directa —la llamada <em>ronda de 32</em>—, que en conjunto comprende 32 partidos, incluyendo el encuentro por el tercer puesto. El desglose es el siguiente:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dieciseisavos de final (32 equipos): 16 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Octavos de final (16 equipos): 8 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuartos de final (8 equipos): 4 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Semifinales (4 equipos): 2 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Final (2 equipos): 1 partido</p>



<p class="wp-block-paragraph">En total, esta fase suma 31 partidos, que al añadir el partido por el tercer lugar ascienden a 32.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado global es entonces:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fase de grupos: 72 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eliminación directa y tercer puesto: 32 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Total: 72 + 32 = 104 partidos</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, el Mundial 2026 será el primero en la historia con más de 100 partidos disputados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si observamos que <math data-latex="48 = 32 + 16 = 2^5 + 2^4"><semantics><mrow><mn>48</mn><mo>=</mo><mn>32</mn><mo>+</mo><mn>16</mn><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mn>5</mn></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mn>4</mn></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">48 = 32 + 16 = 2^5 + 2^4</annotation></semantics></math>, podemos deducir una fórmula general para un torneo con</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <math data-latex="2^n + 2^{\,n-1}"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^n + 2^{\,n-1}</annotation></semantics></math> </p>



<p class="wp-block-paragraph">equipos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo el mismo razonamiento que antes, el número total de partidos se obtiene de la suma de dos componentes:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fase de grupos:</strong> cada grupo está formado por 4 equipos, y en un torneo de todos contra todos se disputan 6 partidos, como ya hemos visto. El número de grupos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="\frac{2^n + 2^{n-1}}{4} = \frac{2^n + 2^{n-1}}{2^2} = 2^{-2}(2^n + 2^{n-1}) = 2^{n-2} + 2^{n-3} = (2 + 1) \cdot 2^{n-3} = 3 \cdot 2^{n-3}"><semantics><mrow><mfrac><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><mn>4</mn></mfrac><mo>=</mo><mfrac><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup></mrow><msup><mn>2</mn><mn>2</mn></msup></mfrac><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mo lspace="0em" rspace="0em">−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow></msup><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>2</mn><mo>+</mo><mn>1</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">\frac{2^n + 2^{n-1}}{4} = \frac{2^n + 2^{n-1}}{2^2} = 2^{-2}(2^n + 2^{n-1}) = 2^{n-2} + 2^{n-3} = (2 + 1) \cdot 2^{n-3} = 3 \cdot 2^{n-3}</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo tanto, el total de partidos en la fase de grupos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="6 \cdot \left(3 \cdot 2^{\,n-3}\right) = 18 \cdot 2^{\,n-3} = 9 \cdot 2^{\,n-2}"><semantics><mrow><mn>6</mn><mo>⋅</mo><mrow><mo fence="true" form="prefix">(</mo><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo fence="true" form="postfix">)</mo></mrow><mo>=</mo><mn>18</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>3</mn></mrow></msup><mo>=</mo><mn>9</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">6 \cdot \left(3 \cdot 2^{\,n-3}\right) = 18 \cdot 2^{\,n-3} = 9 \cdot 2^{\,n-2}</annotation></semantics></math>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Eliminación directa más partido por el tercer puesto:</strong> en esta fase participan <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> equipos que corresponden a los dos mejores de cada grupo, o sea <math data-latex="3 \cdot 2^{\,n-2}"><semantics><mrow><mn>3</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup></mrow><annotation encoding="application/x-tex">3 \cdot 2^{\,n-2}</annotation></semantics></math> y los <math data-latex="2^{n-2}"><semantics><msup><mn>2</mn><mrow><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^{n-2}</annotation></semantics></math> mejores terceros. Con este número de equipos, la fase de eliminación directa requiere <math data-latex="2^n - 1"><semantics><mrow><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>−</mo><mn>1</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">2^n &#8211; 1</annotation></semantics></math> partidos para determinar al campeón; al añadir el encuentro por el tercer puesto, el total asciende exactamente a <math data-latex="2^n"><semantics><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><annotation encoding="application/x-tex">2^n</annotation></semantics></math> partidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consecuencia, el total de partidos es:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><math data-latex="9 \cdot 2^{\,n-2} + 2^n = 2^{\,n-2}(9 + 4) = 13 \cdot 2^{\,n-2}."><semantics><mrow><mn>9</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo>+</mo><msup><mn>2</mn><mi>n</mi></msup><mo>=</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mo form="prefix" stretchy="false">(</mo><mn>9</mn><mo>+</mo><mn>4</mn><mo form="postfix" stretchy="false">)</mo><mo>=</mo><mn>13</mn><mo>⋅</mo><msup><mn>2</mn><mrow><mspace width="0.1667em"></mspace><mi>n</mi><mo>−</mo><mn>2</mn></mrow></msup><mi>.</mi></mrow><annotation encoding="application/x-tex">9 \cdot 2^{\,n-2} + 2^n = 2^{\,n-2}(9 + 4) = 13 \cdot 2^{\,n-2}.</annotation></semantics></math></p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el Campeonato Mundial de 2026, con <math data-latex="n=5"><semantics><mrow><mi>n</mi><mo>=</mo><mn>5</mn></mrow><annotation encoding="application/x-tex">n=5</annotation></semantics></math>, se comprueba que el total de partidos asciende a 104.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como puede advertirse, las matemáticas están presentes en todos los ámbitos; también se harán visibles en múltiples aspectos relacionados con el fútbol y con el torneo mundial que comenzará el próximo 11 de junio. Y si decides participar en una polla, antes de apostar recurre a la probabilidad y a la estadística como tus mejores consejeras.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">@MantillaIgnacio </p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129906</guid>
        <pubDate>Wed, 03 Jun 2026 21:05:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/03114045/Imagen-Futbol.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Matemáticas y fútbol: el arte de contar partidos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Colombia gira a la derecha?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-gira-a-la-derecha/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las elecciones de este domingo dejaron algo más importante que un resultado electoral. Dejaron una fotografía política del país. Y esa fotografía muestra con bastante claridad una realidad que muchos analistas se resistían a aceptar hace apenas unos meses: Colombia, al menos en esta elección, gira hacia la derecha. No se trata simplemente de quién [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones de este domingo dejaron algo más importante que un resultado electoral. Dejaron una fotografía política del país. Y esa fotografía muestra con bastante claridad una realidad que muchos analistas se resistían a aceptar hace apenas unos meses: Colombia, al menos en esta elección, gira hacia la derecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata simplemente de quién obtuvo el primer lugar en la primera vuelta. Se trata de la dirección general del voto, de los traslados previsibles entre candidaturas y de un estado de ánimo colectivo que parece haber cambiado después de cuatro años de gobierno de Gustavo Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera gran conclusión es quizás la más sorprendente de todas: Abelardo de la Espriella, un hombre que jamás había participado en una elección popular, logró convertirse en la principal figura electoral de la derecha colombiana en cuestión de meses. Eso no es un accidente estadístico. Es un síntoma político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante años se asumió que el uribismo era una estructura imposible de reemplazar. Que cualquier proyecto de derecha debía necesariamente pasar por los liderazgos tradicionales del Centro Democrático. Pero estas elecciones parecen demostrar exactamente lo contrario. El electorado conservador, cansado de las fórmulas conocidas, decidió migrar hacia una figura más emocional, más confrontacional y más cercana a los nuevos populismos de derecha que hoy triunfan en distintas partes del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derrota de Paloma Valencia representa precisamente ese fenómeno. Durante años fue presentada como la heredera natural de Álvaro Uribe. Tenía estructura, maquinaria, reconocimiento nacional y el respaldo del partido que dominó la política colombiana durante dos décadas. Sin embargo, terminó relegada a un papel secundario frente a una candidatura que entendió mejor el clima emocional del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta ahora no es si esos votos migrarán hacia Abelardo. La pregunta es cuántos lo harán.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la respuesta parece bastante evidente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto Paloma Valencia como Álvaro Uribe han dejado claro que su prioridad es impedir la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro. Ideológicamente existe una enorme proximidad entre sus electorados y el de Abelardo de la Espriella. Seguridad, orden público, endurecimiento frente a los grupos armados, defensa de la propiedad privada y oposición frontal al petrismo son puntos de encuentro demasiado evidentes como para ignorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso resulta difícil imaginar otro destino para la inmensa mayoría de esos votos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es completamente distinta en el centro político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los votos de Sergio Fajardo constituyen una incógnita mucho mayor. Pero precisamente porque Fajardo ha construido toda su carrera alrededor de la independencia política, parece prácticamente imposible imaginarlo invitando explícitamente a votar por alguno de los dos finalistas. Lo más coherente con su trayectoria es la neutralidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo similar ocurre con Claudia López.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No parece probable que termine respaldando abiertamente a Iván Cepeda, ni tampoco que se convierta en una aliada de Abelardo de la Espriella. Su capital político siempre ha descansado sobre una posición independiente frente a los grandes bloques ideológicos. Entrar de lleno en una de las dos campañas significaría renunciar a buena parte de esa identidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece un dato fundamental para entender lo que viene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque Claudia López representa una centroizquierda moderada y Sergio Fajardo un centro y centro derecha moderados, sus resultados permiten medir el verdadero tamaño electoral del centro político colombiano. Durante años se insistió en que el país estaba atrapado entre dos extremos. Estas elecciones muestran que existe un espacio de centro importante, pero también que sigue siendo insuficiente para disputar el poder cuando la elección se polariza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gran pregunta es qué harán ahora esos votantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la respuesta más probable es que muchos no harán nada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una parte podría votar por Cepeda. Otra podría hacerlo por Abelardo. Pero una proporción considerable probablemente se abstendrá en segunda vuelta. Porque justamente llegaron a las urnas buscando una alternativa distinta a los dos proyectos que terminaron clasificando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La neutralidad de Fajardo y Claudia sería además coherente con esa realidad. Ninguno tiene incentivos políticos para entregarle su electorado a uno de los finalistas. Ninguno puede garantizar que sus votantes obedezcan una recomendación de ese tipo. Y ambos tienen más que perder que ganar comprometiéndose con cualquiera de los dos bloques.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso la elección termina dependiendo principalmente de los votantes ideológicamente más definidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí las cifras parecen favorecer claramente a Abelardo de la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si la inmensa mayoría de los votos de Paloma Valencia y del uribismo terminan respaldándolo, mientras una parte importante del electorado de Claudia López y Sergio Fajardo opta por la abstención, el escenario más probable de segunda vuelta podría ubicarse entre el 54 % y el 56 % para Abelardo de la Espriella y entre el 44 % y el 46 % para Iván Cepeda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por supuesto, las elecciones no se ganan sumando votos mecánicamente. La política siempre guarda espacio para las sorpresas. Pero cuando se observan los bloques electorales y las afinidades ideológicas, la tendencia parece bastante clara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esa tendencia dice algo más profundo que quién puede ganar la Presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice que el gobierno Petro no logró consolidar una mayoría nacional para el continuismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante meses se discutió si Colombia avanzaba hacia una consolidación de la izquierda como nueva fuerza dominante. Las urnas parecen sugerir otra cosa. Lo que muestran es que existe un núcleo sólido de apoyo al petrismo, probablemente el más disciplinado y leal de todo el sistema político colombiano, pero también una mayoría igualmente sólida que busca una corrección de rumbo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es la paradoja de la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces hablamos de la voluntad popular como si fuera una verdad moral absoluta. Pero las democracias funcionan bajo una lógica mucho más simple y mucho más dura: las mayorías deciden. No necesariamente porque tengan razón, sino porque son mayoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las mayorías son cambiantes. Hace cuatro años la mayoría votó por una ruptura histórica representada por Gustavo Petro. Hoy parece inclinarse hacia una reacción frente a esa experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese movimiento pendular no es exclusivo de Colombia. Está ocurriendo en gran parte del mundo occidental. Gobiernos progresistas enfrentan electorados cansados de la inflación, de la inseguridad, del deterioro institucional y de la sensación de que los cambios prometidos nunca terminan de materializarse. Frente a ello emergen liderazgos que prometen orden, autoridad y soluciones rápidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo de la Espriella entendió mejor que nadie ese clima emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras buena parte de la derecha seguía discutiendo programas, coaliciones y matices ideológicos, él convirtió la campaña en una narrativa de confrontación directa. No ofreció una derecha tecnocrática. Ofreció una derecha emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso parece haber conectado con un país cansado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera vuelta dejó un mensaje claro: Colombia está agotada del experimento petrista y busca orden, seguridad y liderazgos que no pidan permiso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras terminan dibujando un panorama difícil de ignorar. Si la mayor parte de los votos de Paloma Valencia y del uribismo terminan consolidándose detrás de De la Espriella, y si el centro permanece fragmentado o simplemente decide quedarse en casa, Colombia podría estar a pocas semanas de elegir el gobierno más claramente ubicado a la derecha desde la llegada de Álvaro Uribe al poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noticia de esta elección no es solamente quién pasó a la segunda vuelta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noticia es que Colombia parece haber tomado una decisión política mucho más profunda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de cuatro años girando hacia la izquierda, el país parece haber comenzado a girar de regreso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129804</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Jun 2026 00:41:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/31195112/aretz-8-1-1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Colombia gira a la derecha?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-inteligencia-artificial-se-convierte-en-aliada-clave-para-conservar-la-biodiversidad-de-america-latina/</link>
        <description><![CDATA[<p>La inteligencia artificial (IA) es protagonista constante de debates y polémicas sobre los usos que las personas puedan darle, pero&nbsp;en lo que sí parece haber un consenso es en que llegó para quedarse.&nbsp;El lanzamiento de ChatGPT&nbsp;en noviembre de 2022 fue un punto de inflexión en el tema porque eliminó la necesidad de saber programar y, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta clave para la conservación en América Latina.</em></li>



<li><em>Uno de los principales aportes es el aceleramiento en el procesamiento de datos de campo —desde cámaras trampa hasta bioacústica— permitiendo tomar decisiones en tiempos que antes eran impensables.</em></li>



<li><em>Los expertos advierten sobre la necesidad de que persista un control humano, mientras se busca una mayor financiación y se mitigan impactos ambientales.</em></li>



<li><em>En este especial periodístico Mongabay Latam presenta seis casos donde la IA ha ayudado a conocer más sobre un ave por su canto, identificar posibles nuevas especies de insectos y hasta detectar cuántas plantas sobrevivieron meses después de un voraz incendio.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial (IA) es protagonista constante de debates y polémicas sobre los usos que las personas puedan darle, pero&nbsp;<strong>en lo que sí parece haber un consenso es en que llegó para quedarse.</strong>&nbsp;<a href="https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2023/05/19/a-short-history-of-chatgpt-how-we-got-to-where-we-are-today/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El lanzamiento de ChatGPT</a>&nbsp;en noviembre de 2022 fue un punto de inflexión en el tema porque eliminó la necesidad de saber programar y, por primera vez, cualquier persona podía interactuar con la IA simplemente escribiendo en su idioma nativo, como si hablara con otra persona. Su uso se expandió rápidamente y cientos de herramientas de IA empezaron a surgir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ecología y la conservación no fueron la excepción. El uso creciente de la tecnología, como las cámaras trampa y la bioacústica, ya ayudaba a los científicos a monitorear bosques, seguir especies, y elaborar programas y proyectos para la protección de la biodiversidad. Sin embargo,&nbsp;<strong>el gran volumen de información requería de un intenso trabajo por parte de los investigadores para procesarla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras palabras, se generaba un cuello de botella en el que se obtenían datos en poco tiempo, pero&nbsp;<strong>las conclusiones sobre esos datos podían tomar meses e incluso años. Fue precisamente ahí donde la inteligencia artificial empezó a ganarse un espacio.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“El gran paso adelante de la IA no es que identifiquemos aves —los expertos también identifican aves—. Lo interesante con la IA es que nos permite hacer 100 o 1000 veces más procesamiento de datos que antes. Esa es la cosa crítica”, asegura Jörg Müller, profesor de Ecología Animal y Biología Tropical de la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg (Alemania) y subdirector del Parque Nacional Bosque Bávaro.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272818"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21153246/Visualizador-bio-acustica.jpeg" alt="" class="wp-image-272818" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cuando la selva canta</em>&nbsp;Concepto, dirección científica, diseño y desarrollo del visualizador interactivo: Pedro Galindo Vera. Entrenamiento de Modelos IA: Christian Palma. Datos bioacústicos: Registros de audio de la Reserva Narupa, Fundación de Conservación Jocotoco. Curaduría bioacústica: Niels Krabbe. Procesamiento visual: Espectrograma interactivo generado a partir del audio y etiquetas acústicas por especie.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En América Latina ya existen proyectos que han obtenido resultados que hace unos años parecían imposibles de lograr. En Argentina,&nbsp;<strong>biólogos y físicos trabajan de la mano para grabar y procesar los cantos de un ave esquiva que se creyó extinta durante 40 años</strong>&nbsp;y así conocer más sobre su comportamiento y sus movimientos. En Ecuador, un proyecto científico detecta en tiempo real los sonidos de las motosierras y los disparos para que dos comunidades indígenas kichwa puedan proteger su territorio en la Amazonía. En Colombia, una investigadora se alió con una institución pública para sobrevolar un páramo calcinado y&nbsp;<strong>al procesar los videos de&nbsp;<em>dron</em>&nbsp;reconocer cuántos frailejones murieron y cuántos sobrevivieron</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Instituto Smithsonian trabaja contrarreloj en Panamá para describir la gran variedad de insectos que habita en la isla de Barro Colorado antes de que se extingan, mientras que científicos tratan de identificar por sus manchas a cada jaguar que habita en la Reserva Nacional Tambopata en Perú y&nbsp;<strong>un proyecto innovador en Costa Rica clasificó con precisión y devolvió a los océanos más de una tonelada de conchas que los turistas intentaban sacar ilegalmente del país</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos son sólo algunos de los casos de éxito que Mongabay Latam presenta en este especial periodístico donde la IA se ha convertido en una aliada para conservar la biodiversidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |<a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article">&nbsp;La guardería de frailejones “bebés” que busca restaurar los páramos del Parque El Cocuy en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Procesando datos a gran velocidad</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Instalamos cámaras hace 20 o 25 años, cuando tenían rollo. La tecnología de las cámaras evolucionó, son digitales, las puedes dejar cuatro meses en el campo y ahora instalamos hasta 200 cámaras.&nbsp;<strong>Tienes muchas más imágenes que antes y necesitas inteligencia artificial para procesar toda esa cantidad</strong>. En un muestreo, fácil te salen 500 000 imágenes”, dice Mathias Tobler, investigador del&nbsp;<em>San Diego Zoo Wildlife Alliance&nbsp;</em>en Tambopata, Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un artículo</a>&nbsp;publicado en la revista Biología Futura en 2024 ya mencionaba que la inteligencia artificial, especialmente el&nbsp;<em>deep learning</em>&nbsp;—que utiliza redes neuronales artificiales para imitar el aprendizaje humano, permitiendo que las computadoras procesen datos complejos, reconozcan patrones y realicen tareas de forma autónoma—, ya es muy relevante para la conservación de la biodiversidad porque ayuda a procesar enormes volúmenes de datos que antes eran demasiado lentos de analizar manualmente. Es por esto que&nbsp;<strong>la IA está pasando de ser una herramienta experimental a una infraestructura central para monitoreo, predicción y priorización de acciones de conservación</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los años, la IA está pasando, efectivamente, de un rol secundario a uno central en la conservación. Luego de que un voraz incendio consumiera más de 300 hectáreas del páramo de Berlín, en Santander (Colombia), la investigadora Paula Uzcátegui utilizó&nbsp;<em>drones</em>&nbsp;para sobrevolar el área y&nbsp;<strong>con el uso de la IA estimó qué tanto afectó el fuego a los frailejones de la zona, una tarea que a escala manual sería supremamente lenta.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/20153113/2.jpeg" alt="Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el dron, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui." class="wp-image-272761" /><figcaption class="wp-element-caption">Enero de 2025, Paula Uzcátegui revisa su celular. Ahí tenía la aplicación con la que etiquetaba el frailejón que veía con respecto a la imagen que tomaron con el&nbsp;<em>dron</em>, para confirmar si estaba vivo o muerto. Foto: Cortesía de Paula Uzcátegui.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde los&nbsp;<em>drones</em>&nbsp;se pueden ver patrones a una escala a la que antes tú no podías ver. Puedes ver patrones a nivel de cientos de hectáreas y también puedes tener datos de miles de individuos [frailejones]”, comenta Uzcátegui. “La mortalidad la determinamos a partir de la información multiespectral del sensor.&nbsp;<strong>No teníamos que ir al lugar para saber si los frailejones estaban vivos o muertos, sino que se veía por el sensor</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El procesamiento de imágenes de cámaras trampa y satélites para detectar fauna o cambios en la cobertura forestal es uno de los principales desarrollos de la IA en el campo de la conservación, pero no es el único.&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">El artículo</a>&nbsp;menciona también&nbsp;<strong>el análisis de bioacústica y textos</strong>, por ejemplo para reconocer cantos de aves o extraer observaciones de redes sociales.&nbsp;<strong>También hay sistemas híbridos más eficientes, como el&nbsp;<em>active learning</em></strong>&nbsp;—subcampo del aprendizaje automático donde el algoritmo elige inteligentemente qué datos necesita aprender en lugar de procesar grandes cantidades de información de forma pasiva—, que reducen el trabajo de etiquetado y clasificación humana casi por completo en algunos casos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la IA está cada vez más presente en los proyectos, aún no se ha desarrollado todo su potencial. Jorge Ahumada es gerente de conservación en&nbsp;<a href="https://wildmon.ai/mission">WildMon</a>, una ONG dedicada al monitoreo de biodiversidad y conservación de ecosistemas mediante herramientas de IA, y director ejecutivo de&nbsp;<a href="https://www.wildlifeinsights.org/">Wildlife Insights</a>, una plataforma global basada en la nube que con IA ayuda a gestionar, analizar y compartir fotos y datos de cámaras trampa para la conservación de la fauna. Según dice, el campo de la IA en conservación “está ahora comenzando”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El mayor uso lo veo en tratar de desembotellar el procesamiento de la información básica, mientras que los ecólogos se encargan de los análisis más grandes, ya que llevan muchos años enfocados en métodos para trabajar con la biodiversidad. Yo veo que&nbsp;<strong>hay un potencial muy grande para automatizar muchas cosas</strong>”, asegura Ahumada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchos científicos están convencidos de esto. Gabriel Mindlin, director del Laboratorio de Sistemas Dinámicos de la Universidad de Buenos Aires, asegura que “<strong>la inteligencia artificial va a modificar dramáticamente los esfuerzos de conservación</strong>&nbsp;porque va a incorporar un montón de herramientas que permitirán procesamientos masivos de datos cuantitativos para su posterior manejo por parte de expertos”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272795"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21140728/Clasificacion_4-scaled.jpg" alt="El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272795" /><figcaption class="wp-element-caption">El modelo de IA solo requiere una fotografía para determinar, a partir de cuatro parámetros, si la concha pertenece a la costa del Pacífico o el Caribe. (Foto: FIFCO / Heineken).</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/bosques-deforestados-costa-rica-vuelven-a-cantar-decadas-regeneracion/">Bosques deforestados en Costa Rica vuelven a «cantar» tras décadas de regeneración</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El control sigue siendo humano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La tecnología CNN [Red Neuronal Convolucional en español] actual es capaz de alcanzar más del 90 % de la precisión humana en la identificación de especies en imágenes de cámaras trampa”, indica&nbsp;<a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s42977-023-00200-4" target="_blank" rel="noreferrer noopener">el artículo</a>&nbsp;publicado en la revista Biología Futura. Sin embargo, reconoce que para llegar a ese éxito&nbsp;<strong>se depende de una gran inversión previa de trabajo humano</strong>, pues se deben tener identificadas las especies para que el modelo pueda aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los expertos enfatizan en que no se trata de reemplazar a los científicos —es más, consideran que es muy poco probable que esto ocurra—</strong>&nbsp;sino que puedan dedicarse a asuntos de fondo al ahorrarles tiempo en trabajo repetitivo y hasta operativo. Jorge Ahumada afirma que el valor de un científico radica en responder preguntas mucho más complejas que suceden en los sistemas naturales y la inteligencia artificial aún está muy lejos de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por ejemplo, una de las preocupaciones de Maxim Larrivée, director del Insectario de Montreal, Canadá, es que los insectos están extinguiéndose a gran velocidad y aún se desconoce el nombre de muchos de ellos. En este momento, dice, existen algoritmos de IA capaces de identificar insectos y nombrarlos, pero sólo pueden hacerlo con las especies que conocen. “Lo que hicimos fue dar vuelta al guión y entrenamos a un algoritmo para reconocer insectos —mariposas nocturnas, en este caso— que nunca había visto. De modo que&nbsp;<strong>es capaz de decir: ‘nunca he visto esto, pero se parece mucho a algo que conozco’, y eso ayuda a acotar qué es esta nueva especie y con qué está asociada</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Larrivée, esto es un avance importante porque “todos estos insectos existen allá afuera en el neotrópico y en los trópicos del mundo, pero no tienen nombre porque&nbsp;<strong>no tenemos el ‘ancho de banda’ humano para describirlos y catalogarlos</strong>”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272814"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21150648/WhatsApp-Image-2026-05-20-at-17.12.50-1.jpeg" alt="Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI." class="wp-image-272814" /><figcaption class="wp-element-caption">Científicos en Panamá intentan describir nuevas especies de polillas antes de que se extingan. Foto: Fern Alling/Cortesía STRI.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no solo se trata de procesamiento y análisis de imágenes, sino también de sonidos. “Con los audios nos ha tomado más tiempo, pero ya empezamos a ver resultados. Tenemos la información, pero siempre hace falta una validación humana.&nbsp;<strong>Igual que con las imágenes de cámaras trampa, los audios tienen que pasar por un humano que confirme lo que dice la inteligencia artificial</strong>”, comenta David Parra, director de conservación de la Fundación Jocotoco en Ecuador, sobre el trabajo que realizan en la Amazonía para detectar, por sonido, diferentes especies de animales y amenazas como motosierras y disparos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Argentina, la IA también permitió que un grupo de científicos conociera más sobre la enigmática&nbsp;<strong>gallineta chica (<em>Rallus antarcticus</em>)</strong>. Como esta ave es muy difícil de observar,&nbsp;<strong>sólo a través de sus sonidos pudieron detectar los sitios de la Patagonia donde aún habita</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no se conformaron con esto: “Lo que se hace bastante es identificar especies por su canto, usando redes neuronales. Lo que estamos haciendo es ir un paso más allá y decir: ‘bueno,<strong>&nbsp;no sólo queremos identificar qué especie está cantando, sino qué individuo de esa especie está cantando</strong>’”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas experiencias de conservación se sustentan en un concepto que aparece cada vez con mayor frecuencia en estudios sobre inteligencia artificial:&nbsp;<em>human in the loop</em>, mediante el cual los expertos participan proporcionando retroalimentación y evaluando las respuestas del sistema durante el entrenamiento del modelo, lo cual es esencial para limitar sesgos y alucinaciones.&nbsp;<strong>La IA trabaja a gran escala y reduce esfuerzo,&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0169534724002866" target="_blank" rel="noreferrer noopener">pero el humano conserva el control en las etapas críticas</a></strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272727"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/19202318/Gallineta-Chica_Hernan-Povedano-1.jpg" alt="" class="wp-image-272727" /><figcaption class="wp-element-caption">Gallineta chica (Rallus antarcticus), una misteriosa ave que se creyó extinta durante 40 años en la Patagonia argentina. Foto: cortesía Hernán Povedano</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Mi postura definitivamente es: necesitamos a los expertos más que nunca</strong>, y todas las nuevas técnicas, desde el&nbsp;<em>metabarcoding</em>&nbsp;[técnica genética que identifica a la vez a todas las especies presentes en una muestra compleja, como agua o tierra] hasta la acústica, necesitan a los expertos urgentemente”, afirma el profesor Jörg Müller.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yolanda Camacho, bióloga de la Universidad de Costa Rica, asegura que su experiencia utilizando la inteligencia artificial —para clasificar las conchas marinas que se iban a devolver a las playas costarricenses— le permitió comprobar el enorme potencial de esta herramienta para apoyar programas de conservación ambiental.&nbsp;<strong>“A mí sola me hubiera tomado mucho tiempo clasificar las conchas, hubiera tenido que pedir hasta seis meses sabáticos para completar la tarea”</strong>, dice Camacho, pero agrega que la IA no reemplaza el conocimiento y el trabajo de campo de años de un científico, pues su precisión depende completamente de la calidad de datos con los que se entrena el algoritmo. “Como taxónoma tenía que estar constantemente validando lo que la aplicación estaba mostrando.&nbsp;<strong>Si los datos son malos, la respuesta va a ser errónea</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La premisa para Jorge Ahumada es simple:&nbsp;<strong>“no le vamos a creer a la inteligencia artificial todo lo que nos dice. Hay que verificar los datos”</strong>. Y esa verificación está en manos de los investigadores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21141013/Clasificacion_6-scaled.jpg" alt="Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272804" /><figcaption class="wp-element-caption">Yolanda Camacho es taxónoma y asesora científica del proyecto. Ella valida constantemente los resultados de la clasificación para asegurar que la reubicación de las conchas respete las dinámicas naturales de los ecosistemas. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/mujeres-kewina-indigenas-quechua-restauran-bosques-andinos-proteger-agua-bolivia/">Mujeres kewiña: indígenas quechua restauran bosques andinos para proteger el agua de Bolivia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">El impacto ambiental y otros retos de la IA</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El&nbsp;<em>boom</em>&nbsp;de la IA en conservación ha traído expectativas pero también preocupaciones. Por ejemplo,&nbsp;<strong>la industria de los centros de datos quiere construir nuevas instalaciones en la Latinoamérica a toda velocidad</strong>, prometiendo inversión, empleo y crecimiento para los países. Sin embargo, las comunidades vecinas a esos centros han mostrado varias preocupaciones, entre las que destacan menos agua y cortes de energía, como lo mostró el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP)&nbsp;<a href="https://www.elclip.org/la-mano-invisible-de-las-big-tech/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">en una investigación</a>&nbsp;de 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las empresas tecnológicas que utilizan agua para el funcionamiento y la refrigeración de estos centros de datos&nbsp;<strong>podrían necesitar&nbsp;<a href="https://theconversation.com/ais-excessive-water-consumption-threatens-to-drown-out-its-environmental-contributions-225854" target="_blank" rel="noreferrer noopener">entre 4200 y 6600 millones de metros cúbicos de agua</a>&nbsp;para 2027</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expertos consultados para este reportaje reconocen que mitigar y reducir los impactos ambientales es un asunto en el que se debe trabajar, pero también creen que poco a poco la industria tecnológica se enfocará en ser cada vez más sostenible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Lavista Ferres, director científico de datos de Microsoft, comenta que&nbsp;<strong>el principal reto es la transición de la generación eléctrica hacia fuentes de energía renovable para alimentar estos centros de datos</strong>, aunque el mercado de energías renovables aún no es lo suficientemente amplio para satisfacer toda la demanda actual.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/20153133/WhatsApp-Image-2026-05-12-at-12.20.13-PM-4.jpeg" alt="Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui" class="wp-image-272766" /><figcaption class="wp-element-caption">Gráfico cortesía de Paula Uzcátegui</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay muchos algoritmos que requieren un montón de generación eléctrica, por ejemplo, los grandes modelos de lenguaje (LLM por sus siglas en inglés), pero es importante destacar que&nbsp;<strong>no todos los algoritmos de inteligencia artificial consumen la misma cantidad de energía porque no están hechos de la misma forma</strong>”, destaca Lavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pedro Galindo, científico de datos y líder del departamento de Tecnología Aplicada a la Conservación de la Fundación Jocotoco, señala que los modelos más pequeños, como&nbsp;<strong>las redes neuronales convolucionales (CNN), utilizadas para identificar cantos de aves, ranas o mamíferos, son mucho menos exigentes en términos de energía</strong>. Sin embargo, reconoce que casi siempre habrá algún tipo de impacto medioambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de las CNN, dice Galindo, a pesar de su bajo consumo, necesitan paneles solares para su alimentación, los cuales contienen minerales específicos que tienen una vida útil limitada. Además, requieren baterías (de litio o gel) para almacenar la energía, lo que añade un impacto adicional, y los componentes electrónicos de estos dispositivos, como las tierras raras y los semiconductores, también contribuyen a afectar el medioambiente.&nbsp;<strong>Si bien considera que siempre hay que buscar el menor impacto posible, se cuestiona: “todo esto también lo tienes en tu teléfono. ¿Por qué no tenerlo a servicio de la conservación?”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Ahumada plantea un camino a seguir: “Los que estamos trabajando en conservación&nbsp;<strong>debemos hacer mucho más énfasis en la necesidad de regulación ambiental en los países y que las compañías sean responsables en el manejo de la energía</strong>”, y añade que actualmente hay tanta inversión en inteligencia artificial, que lograrlo no debería ser un problema.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_272805"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/21141018/Clasificacion_3.jpg" alt="Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. (Foto: FIFCO / Heineken)." class="wp-image-272805" /><figcaption class="wp-element-caption">Las jornadas de voluntariado se realizaron en los almacenes de los aeropuertos Juan Santamaría y Daniel Oduber. Foto: cortesía FIFCO / Heineken.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que para Ahumada<strong>&nbsp;sí sigue siendo un problema es la financiación</strong>, pues gran parte de ella “todavía está muy orientada a inteligencia artificial en cosas comerciales, un poquito en ciencias aplicadas, pero poco en conservación”. Este es un gran reto porque&nbsp;<strong>las organizaciones que trabajan en el área de biodiversidad a menudo carecen de recursos</strong>, destaca Lavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los expertos consideran que la IA en conservación debe ser incluyente y participativa, por lo que se debe proyectar su uso no sólo para los científicos sino para las comunidades campesinas y étnicas. Lavista asegura que&nbsp;<strong>“no queremos a nivel de sociedad que el uso de la inteligencia artificial amplíe la brecha digital que se generó entre la gente que sabe usar computadoras y la gente que no las sabe usar”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Evitar esa brecha a su vez generará nuevos retos como un trabajo intensivo en capacitación y educación, pero es un trabajo que vale la pena “porque la inteligencia artificial permite separar la parte técnica y hacerla mucho más fácil para un grupo mucho más grande de personas”, concluye Ahumada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen destacada:&nbsp;</strong>Cada una de las especies incluidas en el modelo fue validada por Yolanda Camacho, quien es curadora de colección en el Museo de Zoología de la UCR. Esto con tal de garantizar que la información que recibía la IA fuera exacta.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía FIFCO / Heineken.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/antonio-jose-paz-cardona/">Antonio José Paz Cardona</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129691</guid>
        <pubDate>Fri, 29 May 2026 15:10:56 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Razones para que la derecha pierda y la izquierda gane  </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/razones-para-que-la-derecha-pierda-y-la-izquierda-gane/</link>
        <description><![CDATA[<p>El uribismo se inmoló al cebarse contra las reformas sociales de Petro y celebrarlo en las redes sociales. Esa cadena de errores comenzó con el estribillo “Fuera Petro”, al que se le agotó la batería. Sin liderazgo, la derecha necesita quién la enderece tras la casi segura derrota de Paloma Valencia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los políticos se fregaron cuando olvidaron aquello de que <em>“la voz del pueblo es la voz de Dios”.</em></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha comenzó esta campaña con pie izquierdo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa derecha retardaría representada por Paloma Valencia la mató la llamada <em>Gran Consulta por Colombia</em>, donde se juntaron los mismos de siempre, y la gente no fue boba para darse cuenta. Eso, más la excesiva pleitesía a Álvaro Uribe, tiene a la candidata del Centro Democrático pendiendo de un hilo, por fuera de la segunda vuelta, si la hay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inclusión de Juan Daniel Oviedo como vice no sumó, pero sí le restó puntos a él, que arriesgó la posibilidad de ser alcalde de Bogotá, por la promesa de una vicepresidencia hoy incierta. Si Valencia no pasa a segunda vuelta será el fin del uribismo y el principio de un nuevo movimiento de derecha radical encabezado por la “uribista vergonzante” María Fernanda Cabal, hoy —vea usted— contradictora de Álvaro Uribe, sin puesto en el Congreso, haciendo fila y fuerza en la campaña de Abelardo De La Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente se aburrió de la <em>amenazadera</em>: que con Petro, Colombia sería Venezuela y la guerrilla se tomaría el poder. De Cepeda se dicen cosas parecidas, cambiando Venezuela por Cuba; pero los ciudadanos ya no comen cuento, porque al perro no lo capan dos veces. El problema de la derecha es que no aprendió a leer el lenguaje de la calle y se quedó meciéndose en la burbuja, sin entender que el 7 de agosto de 2022 el país se levantó distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de todo, si Colombia sobrevivió a 200 años de gobiernos de derecha, con uno que otro mandatario con talante progresista, caso López Pumarejo o Ernesto Samper, quizás nos merezcamos 20 años de centro-izquierda hasta consolidar un modelo de país donde las clases más pobres tengan, como diría Gabo, una segunda oportunidad sobre la tierra, porque la primera se fue en promesas rotas envueltas en hojas de tamal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de sus críticas ácidas, la columnista Cristina Carrizosa hizo en <strong>El Espectador</strong> un inventario de las cosas buenas que deja Petro y que, agrego yo, un gobierno de Cepeda deberá mantener: <em>“… existen innegables avances en lo social que muchos colombianos perciben directamente. El incremento sostenido del salario mínimo, incluido el preelectoral del 23 %, ha inyectado recursos a millones de familias y programas como Colombia Mayor han ampliado su cobertura a cerca de 1,7 millones de beneficiarios. A ello se suman transferencias a millones de hogares mediante Renta Ciudadana y la devolución del IVA, así como la política de tierras, con cerca de dos millones de hectáreas tituladas y otras en proceso de adjudicación. En medio de la crisis de la salud, territorios históricamente abandonados han visto presencia estatal con brigadas médicas. Es innegable, además, la incorporación al debate público de sectores antes invisibles, hoy reconocidos como interlocutores legítimos”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El país sí está cambiando. El 8 de marzo, por ejemplo, <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2026/3/sin-name-y-sin-efrain-cepeda-la-historia-detras-de-la-quemada-de-dos-historicos-caciques-del-caribe">se quemaron los que se creían irreemplazables</a>, empezando por el expresidente del Senado, el conservador Efraín Cepeda Sarabia y José David Name Cardozo, barones electorales, herederos de un linaje con medio siglo en el Congreso.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente ya no se deja comprar con tejas y ladrillos. El país ganó en dignidad, así algunos políticos sigan usando el dinero para comprar conciencias en las urnas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha se desgastó hablando mal de Petro con o sin razón y, no contenta, &nbsp;la emprendió contra Cepeda, en lugar de centrar la campaña en propuestas, sin tener que usar al gobierno como sparring, máxime cuando buena parte del país que lo eligió le sigue siendo fiel, a juzgar por lo que dicen las encuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Queriendo hacer daño, la derecha le puso a Cepeda el título de “heredero de Petro”, sin darse cuenta que han terminado por posicionarlo como la persona que no traicionará las banderas del Cambio. Insisto: el lenguaje de la calle, el de las personas que votan, es distinto al lenguaje de los cócteles y las decisiones a puerta&nbsp;cerrada. Las redes sociales metieron a la gente de todos los estratos en la conversación, y muchos políticos no se dieron por enterados.&nbsp;</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>La columnista Martha Ruiz pide que se le concedan ocho años al progresismo. <em>“Cuatro años son poco para transformar un país como Colombia. Ocho, en cambio, permiten medir si un proyecto político logra alterar realmente las estructuras del poder. No hablo de reelección. Los colombianos ya probamos ese experimento y el sabor que nos dejó fue rancio y desagradable. Desde entonces desconfiamos de cualquier presidente que quiera quedarse en el poder, venga de donde venga. Hablo de los tiempos que toman los procesos de cambio”.<a href="https://cambiocolombia.com/puntos-de-vista/articulo/2026/5/ocho-anos"> (Revista Cambio).</a></em></strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Celebrar en vivo y en directo la caída de las reformas sociales le pasó factura a la derecha y los mostró como insensibles. Abelardo De La Espriella representa esa misma derecha pero llevada al extremo, con patanería incluida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Oponerse a las reformas, como lo hizo y lo sigue haciendo Paloma Valencia en su condición de senadora, más su defensa acérrima de empresarios y fondos privados de pensiones, mostró de qué lado está y las redes sociales se lo han enrostrado. Para la muestra un botón: El Centro Democrático se ausentó del debate sobre la creación de los jueces de tierras (jurisdicción agraria), dándole la espalda a lo ya acordado en comisión. Ese saboteo y falta de palabra debe ser castigado en las urnas. La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados, en especial si estos pertenecen a eso que llaman “clase vulnerable”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La ambición de un político no debería chocar con los anhelos de sus gobernados. </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Se necesita una mujer con pantalones y Paloma Valencia creyó que usando los de Uribe, para hablar en metáfora, sería suficiente. Desnudó su débil carácter cuando dijo que era su hija de y después, <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/04/29/paloma-valencia-le-envio-fuerte-mensaje-a-juan-daniel-oviedo-por-posibilidad-de-que-alvaro-uribe-entre-al-gabinetela-presidenta-soy-yo">para poner en su sitio a Oviedo</a><strong>,</strong> que se molestó con ella por proponer a Uribe como ministro de Defensa, le advirtió, “la presidenta soy yo”, en ese tono de mamá regañona, que suena bien en su casa, pero no para usarlo con su candidato a vicepresidente. Todos esos pequeños detalles suman pero restan. En momentos de crisis se necesitan estrategias para contener o limitar daños. No las hubo. Fallaron los estrategas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras una buena parte del electorado uribista aprobó la figura de Paloma como candidata presidencial, otro porcentaje hubiese preferido a un hombre, y muchos otros quedaron desencantados con Oviedo como dupla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lenguaje de la calle: Eso de la inclusión y&nbsp;las minorías sexuales no está en la genética de un partido político que cree que las cosas se arreglan a la brava o, en todo caso, con cero sensiblerías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La presencia de Uribe en la campaña le hizo daño a su candidata. El sentir de mucha gente es más o menos este: <em>Uribe ya tuvo sus quince minutos de fama que se convirtieron en 20 años, ¿qué más quiere?</em> La mugre que pesa sobre él no se quita con jabón Rey, pero pasó factura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De manera casi ridícula el actor <a href="https://www.facebook.com/share/v/18UibFRjcy">Jorge Enrique Abello </a>comparó a Paloma con Cepeda y a Cepeda con Uribe, como si sus historias de vida o sus luchas fueran equiparables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cepeda creció en barrios populares; viene de abajo, así que entiende las limitaciones económicas de la inmensa mayoría de&nbsp;colombianos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando Abelardo habla de su paquete, como “fórmula” del éxito —según él entre las mujeres—, en realidad nos está recordando que más que un outsider es el <em>paquete chileno</em> de las presidenciales. A un sector de la sociedad, esa que espera ascender algún día a como dé lugar, le gusta su pinta de tipo ricachón, bonachón y buena vida, porque los candidatos preferidos de muchos no corresponden a su misma clase social, sino a esa élite de la que les gustaría formar parte, porque eso está en la psiquis aspiracional humana, pero no miden el peligro que ADELE representa. El arribismo, tan propio de sociedades desiguales como la nuestra, también bebe de esos mismos anhelos.    </p>



<p class="wp-block-paragraph">A Cepeda hay que reconocerle que como víctima del conflicto interno colombiano, se la jugó a fondo por la paz y sigue creyendo en que esa es la salida para la sinrazón de la guerra.&nbsp;&nbsp;Una persona cuerda debería saber que así como es mejor ser rico que pobre, también es mejor vivir en paz, en vez de como perros y gatos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos claudicar ahora, porque un día la paz por fin será esa paloma (no la otra Paloma), que todos abrazaremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que la izquierda gane otra vez por una razón: porque se necesita dejarla gobernar hasta demostrar que sí es posible entre todos construir otra Colombia, una con rostro humano. No lo digo yo. Es el lenguaje callejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Próximo blog: Importaculismo electoral. </strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129583</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 22:28:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/26172717/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-DERECHA-IZQUIERDA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Razones para que la derecha pierda y la izquierda gane  ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Después de Petro o después de Aureliano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/despues-de-petro-o-despues-de-aureliano/</link>
        <description><![CDATA[<p>* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique </p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los nombres, este texto explora las fuerzas que realmente moldean el poder: herencias políticas que no desaparecen, instituciones que resisten y una gobernabilidad cada vez más frágil. En un país que no termina de resolverse, la pregunta no es solo quién viene después, sino si Colombia puede, por fin, dejar de repetir su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí no hay héroes claros ni finales escritos: hay herederos, tensiones, egos, cálculos y un Estado que a veces avanza… y a veces bosteza. Este artículo invita a entrar en ese&nbsp;laberinto .&nbsp;A&nbsp;medio camino entre Macondo y el Congreso—<a></a>donde lo trágico y lo absurdo conviven, y donde entender el presente colombiano es, también, una forma de anticipar sus próximas sorpresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las páginas de Gabriel García Márquez, los destinos no eran simplemente biografías: eran condenas envueltas en poesía. Sus personajes&nbsp;–melodramáticos, obsesivos, circulares–&nbsp;parecían atrapados en una lógica donde la historia no avanza, sino que se repite con variaciones de tragedia. El propio&nbsp;Gabo&nbsp;hablaba de “razas condenadas a cien años de soledad”, como si el tiempo en Colombia fuera una espiral y no una línea. En ese espejo, Gustavo&nbsp;Petroaparece también como una figura de destino: un líder que se narra a sí mismo como ruptura histórica, como punto de inflexión inevitable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia&nbsp;–&nbsp;y esto conviene recordarlo–&nbsp;no termina con Aureliano. Ni con&nbsp;Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Gabo, la literatura colombiana no se extinguió en el peso de su sombra. Al contrario: se fragmentó, se diversificó, encontró nuevas voces, nuevos lenguajes, nuevas obsesiones. Del mismo modo, después de&nbsp;Petro, Colombia no será una nota al pie de su biografía. Será otra cosa: incierta, conflictiva, pero abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy el país parece atrapado en una ecuación compleja, de múltiples variables y escasa solución evidente. Una ecuación donde los herederos pesan tanto como las ideas, y donde la historia familiar sigue siendo capital político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está Paloma Valencia, heredera de una tradición política que no es solo ideológica sino genealógica. Nieta de Guillermo León Valencia, su figura condensa los ecos de un país&nbsp;donde las élites no desaparecen: mutan. Su discurso, firme y sin concesiones, se apoya en una memoria histórica que incluye episodios tan fundacionales como el bombardeo a&nbsp;Marquetalia, ese momento en que el Estado decidió responder a la insurgencia&nbsp;campesina&nbsp;con el lenguaje de la guerra total. La herencia, en Colombia, no es un dato biográfico: es una herramienta estratégica. Y Valencia parece entenderlo con precisión quirúrgica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la otra orilla, Iván Cepeda representa otro linaje, también marcado por la violencia. Hijo de Manuel Cepeda Vargas, su trayectoria política está atravesada por la memoria del conflicto, pero también por una apuesta institucional que, hasta hace poco, parecía diluirse en el silencio. Su reciente decisión de entrar de lleno en el debate rompe una especie de mutismo prolongado de la&nbsp;voz más fuerte de la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ese regreso no disipa las dudas. Si algo ha quedado claro en la experiencia reciente es que&nbsp;un eventual gobierno de Cepeda&nbsp;–o de alguien en su línea–&nbsp;estaría marcado por una convicción férrea, casi inamovible. Virtud o defecto, según quien mire. No sería un gran negociador en un Congreso fragmentado y muchas veces hostil. Serían años de fricción constante: calles movilizadas como sustituto de mayorías legislativas, reformas empujadas más por presión que por consenso. Un escenario de tensión permanente, donde la gobernabilidad sería un ejercicio diario de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, como siempre, un archipiélago difuso de candidaturas que intentan capitalizar el cansancio sin lograr articular una narrativa convincente. El centro colombiano, más que un proyecto, parece un síntoma: el deseo de escapar de los extremos sin saber muy bien hacia dónde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todo esto ocurre sobre un terreno inestable. Colombia enfrenta un riesgo fiscal creciente, una estructura estatal atravesada por la mediocridad y la corrupción en múltiples niveles&nbsp;–&nbsp;Congreso,&nbsp;cortes, burocracias regionales–&nbsp;y una institucionalidad que, aunque funcional, dista mucho de ser eficiente. Paradójicamente, la economía muestra signos de mayor solidez relativa, como si el país real avanzara a un ritmo distinto del país político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la ecuación no es solo interna.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el horizonte regional y global, los próximos años estarán condicionados por factores que escapan al control de Bogotá. La prolongación de&nbsp;la influencia de Donald&nbsp;Trump&nbsp;–directa o indirecta–&nbsp;redefine las relaciones hemisféricas, endurece agendas migratorias, reconfigura alianzas. América Latina, fragmentada y sin un eje claro, se mueve entre pragmatismo económico y volatilidad&nbsp;política. Las agendas globales&nbsp;–cambio climático, transición energética, tensiones geopolíticas–&nbsp;imponen desafíos cada vez más complejos a un país que aún lucha por resolver sus problemas más básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, reducir el momento colombiano a una suma de nombres propios sería un error de diagnóstico. Lo que está en juego no es solo quién suceda a&nbsp;Petro, sino bajo qué condiciones estructurales ese sucesor&nbsp;–&nbsp;o sucesora–&nbsp;intentará gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Colombia arrastra una paradoja persistente: es un país con vocación institucional, pero con una práctica profundamente informal del poder. Las reglas existen, pero su aplicación es selectiva; las instituciones funcionan, pero lo hacen muchas veces capturadas por intereses particulares. El Estado colombiano no&nbsp;es débil en el sentido clásico&nbsp;–no ha colapsado, no ha perdido el monopolio formal&nbsp;de la ley–, pero sí es desigual en su capacidad de acción. Es fuerte en algunos territorios, inexistente en otros; riguroso en ciertos ámbitos, laxo en muchos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fragmentación se traduce en un problema central para cualquier gobierno futuro: la imposibilidad de ejecutar reformas profundas sin enfrentar resistencias múltiples y simultáneas. No se trata solo de oposición política, sino de redes clientelares, intereses económicos, inercias burocráticas y, en algunos casos, estructuras ilegales que se entrelazan con lo institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese&nbsp;contexto, la promesa de cambio&nbsp;–sea desde la izquierda, la derecha o el centro–&nbsp;choca inevitablemente con los límites del aparato estatal.&nbsp;Petro&nbsp;lo ha experimentado en carne propia: una agenda ambiciosa que, al aterrizar en la realidad administrativa, encuentra cuellos de botella, demoras, reinterpretaciones, sabotajes silenciosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que el debate sobre el “después de&nbsp;Petro” no pueda limitarse a la continuidad o ruptura de sus políticas. La pregunta más incómoda es otra: ¿es gobernable Colombia bajo los parámetros actuales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta, si se mira con frialdad, es ambigua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, existe una resiliencia notable.&nbsp;A pesar de crisis recurrentes&nbsp;–violencia, corrupción, desigualdad–&nbsp;el país no se ha desmoronado. Ha mantenido una cierta estabilidad macroeconómica, ha preservado elecciones competitivas, ha evitado rupturas institucionales abruptas. Pero esa misma resiliencia puede ser leída como estancamiento: una capacidad de absorber el conflicto sin resolverlo, de normalizar lo excepcional, de convertir la crisis en rutina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, hay señales de fatiga. La confianza en las instituciones es baja, la polarización ha aumentado, y la idea misma de un proyecto nacional compartido parece cada vez más difusa. En ese vacío, los liderazgos tienden a personalizarse, a construir relatos épicos que sustituyen la falta de consensos estructurales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es&nbsp;aquí donde la figura de&nbsp;Petro&nbsp;–y la de sus posibles sucesores–&nbsp;se&nbsp;vuelve&nbsp;más compleja. No se trata solo de su programa, sino de su estilo de liderazgo. Un estilo que privilegia la confrontación, que entiende la política como un campo de disputa permanente, que apela a la movilización social como fuente de legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese enfoque tiene ventajas evidentes: permite romper inercias, visibilizar conflictos, desafiar poderes establecidos. Pero también tiene costos: dificulta la construcción de acuerdos, agota a la opinión pública, y puede derivar en una gobernabilidad basada más en la presión que en la negociación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un eventual relevo desde la derecha, representado por figuras como Valencia, implicaría un giro en el tono, pero no necesariamente en la estructura del conflicto. La derecha colombiana, históricamente más disciplinada, enfrenta hoy su propia fragmentación interna. El legado del&nbsp;uribismosigue siendo un factor de cohesión, pero también de desgaste. Gobernar desde ahí implicaría no solo oponerse a&nbsp;Petro, sino redefinir un proyecto que vaya más allá de la reacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, la dificultad es distinta: construir identidad. Sin un relato claro, sin una base social movilizada, el centro corre el riesgo de convertirse en un actor de segunda línea, relevante en el discurso pero marginal en la práctica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un momento poco explorado&nbsp;–y sin embargo decisivo–en la trayectoria de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro: la construcción y posterior descomposición de su primer gabinete. Allí, más que en los discursos o en las plazas, se jugó una parte sustancial de su aspiración de convertirse en estadista y no solo en líder de ruptura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arranque fue, en apariencia, una señal de madurez política. La inclusión de figuras como&nbsp;Alejandro Gaviria&nbsp;, Ocampo&nbsp;y otros perfiles de corte liberal como Roy Barreras o técnico sugerían&nbsp;un intento deliberado de construir un gobierno de síntesis, capaz de tender puentes con sectores moderados y de enviar un mensaje de estabilidad a un país temeroso de los extremos. Era, si se quiere, el gesto clásico de quien entiende que gobernar no es lo mismo que hacer campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese primer gabinete tenía algo de pacto tácito: la energía transformadora de&nbsp;Petro&nbsp;se equilibraría con la experiencia institucional de quienes conocían los ritmos del Estado. No era solo una coalición política, sino una alianza de temperamentos. De un lado, la voluntad de cambio acelerado; del otro, la conciencia de que el aparato público tiene inercias que no se desmontan por decreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese equilibrio duró poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los meses, la relación entre el&nbsp;Presidente y varios de sus ministros empezó a tensarse. No tanto por diferencias ideológicas de fondo, sino por algo más difícil de gestionar: la brecha entre expectativa y ejecución. Algunos de esos primeros&nbsp;ministros&nbsp;–en conversaciones privadas, casi siempre marcadas por la discreción–&nbsp;describían una atmósfera de creciente frustración. Hablaban, con una metáfora que no es casual en Colombia, de una suerte de desesperación a lo Aureliano: la sensación de estar librando batallas repetidas sin lograr alterar el curso de los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa comparación con los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez&nbsp;no es simplemente literaria. Apunta a un rasgo más profundo del liderazgo de&nbsp;Petro: una relación intensa, casi visceral, con la idea de transformación histórica. El problema es que el Estado&nbsp;–ese&nbsp;entramado de normas, procedimientos, tiempos administrativos y resistencias internas–&nbsp;no responde a la lógica de la épica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece, quizá, uno de los límites más claros de su gobierno.&nbsp;Petro&nbsp;llegó al poder con una larga trayectoria política, pero sin&nbsp;experiencia significativa dentro del aparato burocrático en condición de subordinado. No es un detalle&nbsp;menor. Quien ha sido burócrata&nbsp;–en el sentido más amplio del término–&nbsp;aprende que las decisiones no solo deben ser correctas, sino&nbsp;implementables. Que cada reforma atraviesa capas de validación, interpretación y, muchas veces, dilación. Que el Estado no es un instrumento dócil, sino una maquinaria compleja, a veces torpe, otras veces resistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa distancia entre el diseño y la ejecución genera una tensión constante. Desde la perspectiva del líder, los cambios parecen urgentes y moralmente inaplazables. Desde la lógica administrativa, son procesos que requieren tiempo, coordinación y, sobre todo, paciencia. Cuando esas dos temporalidades chocan, lo que emerge es frustración: la sensación de que el aparato estatal traiciona el mandato político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relevo progresivo de ministros puede leerse, en parte, como un intento de resolver esa tensión. Sustituir perfiles más técnicos o moderados por otros más alineados con la visión presidencial buscaba reducir el ruido interno y acelerar la toma de decisiones. Pero esa estrategia tiene un costo: debilita los contrapesos dentro del propio gobierno y reduce la diversidad de criterios, justo en un entorno que exige deliberación cuidadosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, lo que queda es una lección incómoda para cualquier proyecto de cambio en Colombia. La política, a diferencia de la literatura, rara vez ofrece momentos de catarsis. Es, en gran medida, un ejercicio de gestión paciente, de avances incrementales, de negociaciones grises que no caben&nbsp;en relatos heroicos. El deseo&nbsp;–tan potente en la narrativa–&nbsp;se vuelve, en la práctica, rehén de procedimientos, de presupuestos, de firmas que tardan más de lo previsto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo casi inevitablemente anticlimático en gobernar. Y tal vez ahí radica una parte del desencuentro: en la dificultad de traducir una visión épica en una realidad que, la mayoría del tiempo, es simplemente prosaica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todo esto se suma un elemento que suele subestimarse: el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia entra en una fase donde las decisiones ya no pueden postergarse indefinidamente. La transición energética, por ejemplo, no es solo un debate ambiental, sino fiscal. La dependencia de los ingresos petroleros plantea un dilema inmediato: cómo financiar el Estado en un escenario de&nbsp;descarbonización. Las respuestas posibles&nbsp;–reforma tributaria, diversificación productiva, endeudamiento–&nbsp;son políticamente costosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre con el sistema de salud, el modelo pensional, la educación. Son reformas estructurales que requieren mayorías, tiempo y capital político. Tres recursos escasos en el contexto actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En paralelo, la dinámica regional introduce nuevas tensiones. La relación con Venezuela, siempre delicada, sigue siendo un factor de inestabilidad. La migración, la seguridad fronteriza, el comercio informal: temas que ningún gobierno puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el plano global, la incertidumbre es la regla. La competencia entre potencias, la reconfiguración de las cadenas de suministro,&nbsp;la&nbsp;crisis&nbsp;climática, las nuevas tecnologías: todo apunta a un entorno más volátil, donde los márgenes de maniobra para países como Colombia son&nbsp;muylimitados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las tensiones y los extravíos, sería injusto negar que en el gobierno de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;han coexistido&nbsp;–y aún resisten–&nbsp;funcionarios de una convicción honesta, casi silenciosa, que contrasta con el ruido de la coyuntura. Algunos de ellos, curiosamente, han tenido una relación más directa con la tierra que con la retórica: técnicos, gestores, reformistas discretos que entienden que la deuda agraria de Colombia no es un eslogan sino una herida abierta. En esa línea, en esa posibilidad de una reforma rural seria, paciente, anclada en lo concreto, parecía insinuarse un camino más fértil, acaso el verdadero derrotero para un Aureliano menos atrapado en la épica y más comprometido con la siembra lenta de&nbsp;instituciones. Pero la vanidad&nbsp;–esa fuerza sutil que también habita a los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez–terminó por inclinar la balanza: la aspiración a una estatura global, la seducción de los grandes escenarios internacionales, la coreografía de discursos que buscan resonancia más allá de las fronteras. En esa danza, tan visible como efímera, algo de la brújula se extravió; y mientras el mundo escuchaba, el país&nbsp;–más terco, más concreto–&nbsp;seguía esperando respuestas menos grandilocuentes y más tangibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para lo que sigue,&nbsp;la tentación de pensar en términos de “salvadores” resulta comprensible, pero engañosa. Ni&nbsp;Petroes el principio absoluto, ni&nbsp;quien le suceda&nbsp;será el final de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la lección más profunda&nbsp;–y más incómoda–&nbsp;es que Colombia no necesita otro Aureliano. No necesita otro personaje destinado a encarnar todas las contradicciones del país. Necesita, más bien, una política menos épica y más prosaica. Menos centrada en figuras y más en instituciones. Menos obsesionada con el destino y más comprometida con la gestión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso, por supuesto, es más difícil de narrar. No hay novelas memorables sobre burocracias eficientes. No hay mitologías sobre consensos técnicos. Pero es ahí donde se juega, en última instancia, la posibilidad de un país distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Petro, Colombia seguirá siendo un país en disputa. Con avances y retrocesos, con momentos de lucidez y de extravío. Un país que, como en las novelas de&nbsp;Gabo, parece&nbsp;a veces condenado a repetirse, pero que&nbsp;–a diferencia de Macondo–&nbsp;tiene la posibilidad de aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia no se acaba con el gran Aureliano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se complica. Se bifurca. Y, si hay algo de esperanza, es precisamente eso: que no está escrita de una vez y para siempre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129479</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 00:22:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/04150407/8fee8917-cb10-4ab0-9e51-4fb53c06640d-e1779982964527.jpeg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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