<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/espacio/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 04 Apr 2026 09:41:47 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de espacio | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Espacio y humanidad, una nueva frontera del bien común…</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/espacio-y-humanidad-una-nueva-frontera-del-bien-comun/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Con motivo del lanzamiento de la misión Artemis II de la NASA, el 1 de abril de 2026, la Fundación Caritas in Veritate publica un vídeo con reflexiones sobre la exploración espacial y los principios que deben regir la relación de la humanidad con ella. El arzobispo Ettore Balestrero, en una entrevista con medios vaticanos, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>“Con motivo del lanzamiento de la misión Artemis II de la NASA, el 1 de abril de 2026, la Fundación Caritas in Veritate publica un vídeo con reflexiones sobre la exploración espacial y los principios que deben regir la relación de la humanidad con ella. El arzobispo Ettore Balestrero, en una entrevista con medios vaticanos, afirmó: «El espacio debe seguir siendo un bien común, con normas jurídicas claras y un sentido de responsabilidad hacia toda la humanidad y las generaciones futuras.</p>



<p>Así nos lo relatan nuestros APRECIADOS..:     <em>Fabio Colagrande y Eugenio Murrali&nbsp;</em></p>



<p><em>La misión Artemis II tuvo previsto su lanzamiento el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida. Esta es la segunda misión del programa lunar Artemis de la NASA y la primera con astronautas a bordo. Transporta una tripulación de cuatro cosmonautas que volarán más allá de la órbita terrestre para realizar un sobrevuelo prolongado de la Luna, sin alunizaje. Este es el paso intermedio hacia Artemis III, la misión que busca traer de vuelta a los astronautas para caminar sobre la Luna, 53 años después de la misión Apolo 17, que finalizó el 14 de diciembre de 1972. El espacio se ha convertido en un tema de debate cada vez más frecuente en las Naciones Unidas. El número de satélites en órbita ha aumentado exponencialmente en los últimos años, lo que demuestra cómo el espacio se ha convertido en un tema constante en los debates relacionados con la geopolítica, la seguridad y las relaciones internacionales.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Outer Space and Humanity at a Crossroads" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/7bq4yZYRNiM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El arzobispo Ettore Balestrero durante la presentación del VIDEO.</p>



<p><em>Para explorar el significado de las misiones espaciales, la Fundación Caritas in Veritate, presidida por el arzobispo&nbsp;Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra&nbsp;, ha producido y publicado un vídeo. Este vídeo da continuidad a la publicación, el pasado mes de febrero, de «&nbsp;<a href="https://www.fciv.org/publications/outer-space-and-humanity-at-a-crossroads-a-new-frontier-of-the-common-good/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">El espacio exterior y la humanidad en la encrucijada: una</a>&nbsp;nueva frontera del bien común». El vídeo retoma y resume la reflexión sobre los motivos para explorar el universo —estableciendo un diálogo entre la ciencia, la teología y el derecho internacional— y sobre los principios que deben regir nuestra relación con él y entre los seres humanos ante esta obra de Dios.</em></p>



<p><strong>Excelencia, ¿por qué es tan urgente reflexionar sobre las opciones políticas y normativas en materia de espacio?</strong></p>



<p>La Misión de la Santa Sede en Ginebra y la Fundación Caritas in Veritate, que colabora con ella, se preocupan por el espacio, que es obra de Dios y obedece a sus leyes.<br>Para alcanzar el cielo, un concepto sobrenatural, el ser humano debe comportarse bien en el espacio, que es un concepto geográfico, un orden físico y biológico. El espacio no es tierra de nadie, no es un campo de conquista sin ley, donde impera el principio de «el primero en llegar es el primero en ser atendido». De ahí el título de la publicación, «<em>El espacio y la humanidad en una encrucijada»,</em>&nbsp;y también el contenido del vídeo que hemos producido. La humanidad ya está tomando decisiones sobre el espacio, decisiones morales que tendrán un impacto a largo plazo y que, por lo tanto, pueden construir o destruir a la humanidad. Por consiguiente, la Iglesia no puede permanecer indiferente.</p>



<p><strong>¿De qué manera?</strong></p>



<p>Analizar el espacio desde una perspectiva ética nos invita a preguntarnos: &#8220;¿Es correcto perseguir todo lo que podemos lograr tecnológicamente? ¿Cómo deberíamos hacerlo? ¿Qué tipo de realidad y orden queremos construir?&#8221;. Esta perspectiva ética y multilateral es la que propone el documento y el vídeo de la Fundación Caritas in Veritate.</p>



<p><strong>¿Qué acciones específicas son necesarias?</strong></p>



<p>El espacio debe seguir siendo un bien común, con normas legales claras que, cuando sea necesario, se actualicen con un sentido de responsabilidad hacia toda la humanidad y las generaciones futuras. Cuando presentamos la publicación en las Naciones Unidas en Ginebra, el testimonio de un astronauta, que regresaba tras casi un año a bordo de la Estación Espacial Internacional (Michael Scott Hopkins,&nbsp;<em>ed.</em>&nbsp;), impresionó profundamente a la audiencia. Describió el llamado&nbsp;<em>overview effect&nbsp;</em>(efecto perspectiva<em>)</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="500" height="281" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04010710/IMG_0617-2.jpeg" alt="" class="wp-image-127641" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04010710/IMG_0617-2.jpeg 500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04010710/IMG_0617-2-300x169.jpeg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p>El astronauta de la NASA Michael Scott Hopkins</p>



<p><strong>¿En qué consiste?</strong></p>



<p>Es el cambio de perspectiva que experimentan todos los astronautas en el espacio, porque la Tierra parece pequeña, frágil, sin fronteras ni divisiones, un símbolo de pertenencia compartida y responsabilidad colectiva. Y es una imagen que, lamentablemente, choca con la realidad de las guerras, los abusos y la violencia que afloran cuando volvemos a observar el planeta de cerca. El Papa Benedicto XVI recordó esto, con palabras que siguen siendo relevantes, cuando dialogó&nbsp;<a href="https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/speeches/2011/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20110521_iss.html" rel="noreferrer noopener" target="_blank">con los astronautas en la Estación Espacial Internacional</a>&nbsp;. En un momento dado, les dijo: «Creo que les resulta evidente que todos vivimos juntos en una sola Tierra y que es absurdo luchar y matarnos unos a otros».</p>



<p><strong>Entonces, el Espacio también es un hogar compartido y tiene normas que respetar. ¿Qué contribución específica puede ofrecer la doctrina social de la Iglesia para orientar el desarrollo del Espacio hacia el bien común?</strong></p>



<p>El mensaje central de la Iglesia es que no debemos convertir el espacio en una jungla. Ofrece a la humanidad una segunda&nbsp;<em>oportunidad</em>, invitándonos a evitar muchos de los errores que hemos cometido en la Tierra. El espacio debe explorarse con responsabilidad, solidaridad y respeto al principio de subsidiariedad, para el bien de las generaciones presentes y futuras.</p>



<p><strong>¿Cómo?</strong></p>



<p>Debemos evitar que se convierta en un escenario de competencia feroz y, peor aún, de conflicto. El primer paso práctico que la Santa Sede insta a dar es respetar el&nbsp;<em>Tratado del Espacio Ultraterrestre</em>, firmado por aproximadamente ciento veinte Estados, incluyendo a todas las principales naciones con capacidad espacial. Este tratado lleva en vigor casi sesenta años (desde 1967) y establece claramente que la exploración y el uso del espacio deben ser en beneficio e interés de todos los países. El tratado define el espacio como un «dominio común de la humanidad». La Santa Sede insta a que se fortalezca la legislación vigente, en lugar de abandonarla, para evitar que los países se queden atrás y para preservar el cuidado de la creación, por ejemplo, mediante proyectos conjuntos para la eliminación de desechos espaciales.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="281" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04011948/IMG_0618-1.jpeg" alt="" class="wp-image-127644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04011948/IMG_0618-1.jpeg 500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04011948/IMG_0618-1-300x169.jpeg 300w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p>La Tierra y la Luna</p>



<p><strong>¿Existe también el riesgo de militarización del espacio?</strong></p>



<p>Por supuesto. El derecho internacional vigente prohíbe colocar armas nucleares u otras armas de destrucción masiva en órbita, en cuerpos celestes o en el espacio. Este es el artículo 4 del Tratado de 1967. Sin embargo, no prohíbe explícitamente las armas convencionales ni, por ejemplo, los ciberataques, ni tampoco la interferencia de señales de radio, algo que, lamentablemente, ya ocurre. Es importante distinguir entre el uso del espacio para apoyar operaciones militares terrestres, por ejemplo, mediante el uso de satélites, lo cual ya es una realidad, y el despliegue físico de armas y su uso directo en el espacio.</p>



<p><strong>¿Es esta última también una posibilidad real?</strong></p>



<p>Algunos Estados se acercan cada vez más al lanzamiento de armas en órbita, lo que incrementa la inestabilidad internacional, debilita la confianza mutua y transforma el espacio, que según el Tratado es una &#8220;provincia de la humanidad&#8221;, en otro escenario de conflicto. Debemos comprender, sin embargo, y esto es fundamental, que si un conflicto involucrara directamente el espacio, probablemente no perdonaría a nadie en la Tierra.<br>Aquí en Ginebra, se afirma que una guerra en el espacio jamás podría ganarse ni debería librarse. Por ejemplo, no está claro cómo podría respetarse el principio de distinción, piedra angular del derecho internacional humanitario. Por lo tanto, muchas voces, incluida la de la Santa Sede, abogan por el fortalecimiento de las normas, la transparencia e incluso la cooperación multilateral, precisamente para preservar el uso pacífico del espacio.</p>



<p><strong>¿Cómo se puede transformar la competencia espacial en un mecanismo positivo para el beneficio de todos? ¿Cómo puede el espacio contribuir a la dignidad humana en la Tierra?</strong></p>



<p>La competencia debe equilibrarse con la cooperación. La competencia sin cooperación conduce a la inestabilidad, enfrentamientos irracionales, violencia e incluso conflictos. La competencia, orientada hacia objetivos pacíficos y canalizada hacia formas de cooperación, estimula la investigación y, sin embargo, debe traducirse en bienes compartidos, estándares comunes e incluso alianzas internacionales.</p>



<p><strong>¿Con qué efectos?</strong></p>



<p>Un equilibrio entre competencia y cooperación ayuda a evitar que el uso comercial del espacio se convierta en un fin en sí mismo y exacerbe las desigualdades existentes. Un equilibrio saludable entre competencia y cooperación permite que el espacio sirva directamente a la dignidad humana y al bien común, por ejemplo, en tiempos de crisis, con comunicaciones de emergencia, datos satelitales para asistencia humanitaria o vigilancia para la protección de lugares de culto. En otras circunstancias, sin embargo, mejora la predicción meteorológica, la agricultura, la atención médica y el transporte, y llega a países y comunidades que de otro modo quedarían excluidos.</p>



<p><strong>¿Cómo pueden la ciencia y la fe ir de la mano en este campo de la investigación espacial?</strong></p>



<p>La ciencia y la fe pueden ir de la mano y fortalecerse mutuamente, pues la ciencia busca la verdad científica y la fe la verdad sobrenatural, la verdad sobre Dios y de Dios, que ilumina el camino de la humanidad. La fe y la ciencia no se confunden ni se contradicen. La ciencia explica el cómo, la fe ilumina y guía el porqué último de la acción humana, y en el ámbito espacial esto significa utilizar la experiencia técnica y científica para el bien común, evitando que el progreso se convierta en dominación o destrucción.</p>



<p><strong>¿Qué papel puede desempeñar la Santa Sede?</strong></p>



<p>La Santa Sede puede y debe desempeñar un papel en los debates actuales sobre el espacio, principalmente los intergubernamentales. Debe iluminar conciencias y, por supuesto, dirigirse al mundo entero, incluyendo el mundo comercial e industrial. A nivel internacional, con la misión en Ginebra y otras en Nueva York y Viena, proponemos un marco ético centrado en la dignidad humana y colaboramos en el diálogo multilateral y la paz, haciendo un llamado a un sentido de responsabilidad compartida centrado en el espacio como bien común. Además, la Fundación Caritas in Veritate, en colaboración con la Misión en Ginebra, organiza eventos en Ginebra, Bruselas, Viena y Nueva York, y produce publicaciones y videos como los que hemos difundido recientemente. No debemos olvidar que la Santa Sede posee uno de los observatorios astronómicos más antiguos que existen, el Observatorio Vaticano, establecido en su forma actual por el Papa León XIII, en 1891, lo que confirma que la Iglesia, como se afirma en el&nbsp;<em>motu proprio</em>&nbsp;que estableció el Observatorio, no se opone a la ciencia verdadera y sólida, sino que, de hecho, la alienta y promueve con todo el compromiso posible.”</p>



<p>Mientras tanto en el ESPACIO… ARTEMIS II sigue con su REALITY SHOW avanzando al lado OSCURO de la LUNA… y UD lo puede seguir en su MINUTO a MINUTO…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Resumen en video del día tres de la misión Artemis II: vistas de la Tierra y vida a bordo" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/HfAe_zDp-c0?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><strong>Si te gustó esta &nbsp;EXPERIENCIA ARTÍCULO, y quieres AYUDARNOS haz tu DONACIÓN:<a href="https://cafeliterario.co/donaciones/">AQUI</a></strong></p>



<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="866" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-866x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-125282" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-866x1024.jpeg 866w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-254x300.jpeg 254w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215-768x908.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/30210420/IMG_9215.jpeg 1083w" sizes="auto, (max-width: 866px) 100vw, 866px" /></figure>



<p><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/imgres-6-300x168.jpg" alt="" class="wp-image-73936" style="width:643px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127632</guid>
        <pubDate>Sat, 04 Apr 2026 09:13:31 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/04005713/IMG_0616-1.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Espacio y humanidad, una nueva frontera del bien común…]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Como esperando abril</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/lloronas-de-abril/como-esperando-abril/</link>
        <description><![CDATA[<p>El cielo de abril recupera lo que tenemos en el tintero. Nos trae la lista de motivos, el vuelo de una manta blanca bordada y colgada al sol. Se abre justo un miércoles en la tarde cuando esperas paciente que vuelvan los colibríes y que tu amiga se decida por un viaje aplazado. En abril [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>El cielo de abril recupera lo que tenemos en el tintero.</p>



<p>Nos trae la lista de motivos, el vuelo de una manta blanca bordada y colgada al sol.</p>



<p>Se abre justo un miércoles en la tarde cuando esperas paciente que vuelvan los colibríes y que tu amiga se decida por un viaje aplazado.</p>



<p>En abril llegan las señales de la primavera, las buenas conversaciones, las pausas con soda fría y limonada fresca, los ataques de risa y la llamada esperada.</p>



<p>Abril no tiene noches en vela, solo poesía reunida y películas sin horarios, y desintoxicaciones, y positivos hartazgos; el zumbido de las causas que, como mujeres, aún tenemos por batallar.</p>



<p>En este mes se exhala menos miedo, se escribe más, se manifiesta más, se prueban los colores de la primavera y se abandona uno a la luna rosa, con más certezas sobre los días que vienen antes de que partan al cielo los cohetes.</p>



<p>En abril, la vida te elige, te enseña otra vez a caminar, a suspirar adherida al ruido leve de los guaduales frescos.&nbsp;</p>



<p>Este mes se lleva lejos las palabras absurdas que te hicieron perder magia, los sofocos del mal genio que no te permitió priorizarte.</p>



<p>Entras en confianza con lo que sucede sin anuncio, y vuelve la tinta y el mar oculto en tus pupilas, y miras de nuevo el cuadro de los pescadores que te devuelve la fe, y piensas en cómo será el encuentro con la poeta del viejo mundo que cocina letras al carbón mientras cultiva la esperanza.</p>



<p>En abril un coro te susurra que todo es posible, te recuerda lo que te corresponde. Algo llega sin mucho ruido y se instala para que ya no tengas más pendientes, mientras el equilibro salta al espacio, mientras el viento mueve las flores y se reconoce en ti.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Adriana Patricia Giraldo Duarte</author>
                    <category>Lloronas de abril</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127614</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 22:12:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/01171107/pwlodkowski-sunset-5050336-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Como esperando abril]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Adriana Patricia Giraldo Duarte</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Los lentes de LILIANA&amp;#8230;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/los-lentes-de-liliana/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hemos creado, junto con la periodista y politóloga Paula Alejandra Ricaurte, un espacio virtual titulado Los lentes de Liliana. Hemos traído a este escenario una figura que suelo utilizar en mis clases sobre constitucionalismo, género, feminismo, territorio, descentralización, pluralismo y muchos otros temas. Seguramente quienes han escuchado mis charlas y clases la recordarán bien. Los [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<a class="twitter-timeline" data-width="500" data-height="750" data-dnt="true" href="https://twitter.com/LiliEstupinanAc?ref_src=twsrc%5Etfw">Tweets by LiliEstupinanAc</a><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Hemos creado, junto con la periodista y politóloga Paula Alejandra Ricaurte, un espacio virtual titulado <em>Los lentes de Liliana</em>. Hemos traído a este escenario una figura que suelo utilizar en mis clases sobre constitucionalismo, género, feminismo, territorio, descentralización, pluralismo y muchos otros temas. Seguramente quienes han escuchado mis charlas y clases la recordarán bien.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Los lentes de Liliana hacen referencia a esos diversos colores con los que suelo leer la realidad: azules para la construcción de paz; verdes para la naturaleza; wiphala para la interculturalidad y el pluralismo; violetas o rosados para el feminismo y los enfoques de género; naranjas para el territorio; y también múltiples matices de gris, porque nada es completamente blanco o negro en la complejidad social y del derecho.</strong></p>



<p>En fin, son múltiples lentes que permiten acercarse al mundo con empatía y compasión, sin dejar de lado el prisma de la literatura, el cine, el teatro y el arte, que también estarán siempre presentes.</p>



<p>No será un espacio acartonado, ojalá que no. Será, más bien, un espacio pedagógico, abierto al diálogo, al intercambio de voces y saberes, a la presencia de invitadas e invitados, a la lectura de columnas y, sobre todo, a la generosidad necesaria para aprender y caminar juntas y juntos.</p>



<p>Link en Instagram: https://www.instagram.com/lilianaestupinana?igsh=MWtnMTFyZDh2cnJhbg%3D%3D&amp;utm_source=qr</p>



<p></p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127615</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 22:10:51 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/01170944/FotoPerfil_Los-lentesPodcast-10-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los lentes de LILIANA&#8230;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Liliana Estupiñán Achury</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/el-cosmos-la-hormiga-y-los-espacios-sociotecnicos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa materialidad está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Sobre la mesa del comedor de la casa de un campesino, en una vereda de Colombia, se desplaza una hormiga. Lleva entre sus tenazas un pedazo de azúcar para sus larvas que crecen dentro de un hormiguero. Se arrastra inconsciente de la grandeza del <em>cosmos</em> que la posibilita y la rebasa. El nido queda detrás de la casa, en la parte baja de un barranco, rodeado de unos geranios blancos, rojos y zapotes. Para llevar el azúcar a las crías, debe hacer un gran esfuerzo: descender por las patas de madera de la mesa arrastrando su pesada carga, bajar hasta el piso y cruzar por el comedor abierto, hasta llegar a los pies del barranco. <em>La hormiga está en espacios sociotécnicos, humanos, artificialmente creados, pero debe llegar a la tierra, al hormiguero, a su morada.   </em></p>



<p>En el cosmos, la galaxia; en la galaxia, el planeta tierra; en la tierra, este continente; en el continente, Colombia; en Colombia, la vereda; en la vereda, la casa; en la casa la mesa y el piso; tras la casa, el barranco; y bajo la tierra, el hormiguero que <em>aloja</em> a la hormiga. <em>Todo ello es poesía cósmica, del mundo.</em> <strong>Normalmente, cuando estamos sumergidos en la rutina, cuando sometemos nuestros ritmos vitales a la dictadura del reloj; cuando estamos en el trabajo y los días, como se titula el libro de Hesíodo, no nos percatamos de toda esta arquitectura, de estas redes; de estas grandes tramas escritas por el universo</strong>, de la traslación del planeta al interior de la galaxia, de su rotación sobre sí mismo, y del equilibrio cósmico que todo esto implica. No pensamos en el clima global, en la homeostasis planetaria, ni en la <em>habitabilidad</em> del mundo</p>



<p>Flotamos en el cosmos con una absoluta inconsciencia, como dormidos en un planeta vivo que también se mueve, extrañados de la atmósfera, de la biosfera, del núcleo caliente de Gaia que nos abriga y nos arropa…que nos mantiene vivos. Del <em>cosmos</em> provino la vida; esta se ramificó en millones de especies, bellas, diversas, raras, feas. <strong>Se formó así la naturaleza, esa obra de arte que se produce y se reproduce sí misma. La naturaleza es un circuito vital, una dialéctica de vida y muerte; en ella la vida está entrelazada, unida; es la madeja que permite la <em>sinapsis vital del mundo</em>, el <em>tejido viviente</em> del que formamos parte. </strong>No somos seres en la naturaleza, tal como está la matera sobre la mesa; ella es <em>en</em> nosotros, es una especie de universalidad que nos habita.    </p>



<p>En esta tierra habitamos continentes, países, regiones, provincias y veredas, pero todo ello es solo el resultado de un cosmos devenido, configurado, compuesto. <strong>El lugar en el que estamos es un gran arreglo material del mundo que ha tardado eones, milenos, siglos, décadas. </strong>Del <em>Bing-Bang </em>a la tierra donde están las crías de la hormiga, la materia ha pasado por muchas transformaciones, acciones, afectaciones. Se ha desdoblado en orgánica e inorgánica, pero siguen trabajando juntas, todo el tiempo, en lo vivo y en lo abiótico. En ese <em>tiempo </em>cósmico las bacterias descompusieron el CO<sub>2 </sub>y permitieron la formación de la atmósfera; desaparecieron los dinosaurios hace más de 60 millones de años. Desde el <em>Bing-Bang</em> hasta el mamífero humano que construyo la casa, en la cual reposa la mesa sobre la que se desplaza la hormiga, el cosmos se ha desplegado, y el humano, un recién venido en esta gran novela cósmica, ha empezado a escribir su historia. Así, arribamos a un <em>ahora, </em>un presente lleno de pasado y rebosante de futuros posibles, pues como dice la pensadora colombiana Laura Quintana (2025): “Todas las cosas del mundo están en medio de múltiples devenires y trayectorias”. Esa historia a la que arribamos no es más que el producto del diálogo de los seres humanos con el universo, un diálogo complejo, mediado por el lenguaje, la cultura y la técnica.</p>



<p>La casa es solo un <em>útero vivible</em>, una esfera para decirlo con Sloterdijk (2003), un espacio cálido en la agreste tierra, que posibilita la vida humana. Es la versión <em>moderna </em>de la cueva primitiva, donde alrededor del fuego se tejieron las primeras historias, y se echaron los primeros cuentos; en esas cuevas donde el ser humano, esa criatura desvalida si se la compara con la fuerza del tigre, buscó protección y tranquilidad. Allá, entonces, se crearon los mitos, esas grandes, bellas y múltiples maneras con las que los humanos trataban de explicar el origen de todo, su puesto en el cosmos como diría Max Scheler (2003) en el siglo XX, su relación con ese gran universo que lo apabullaba y lo hacía sentir ínfimo, miserable, miedoso. <strong>Los mitos y las religiones aparecieron como <em>formas de tratar con la realidad, </em>de hacerla asible, manejable, dominable, <em>vivible. </em>Por eso los mitos no son charlatanería, no son cuentos. Las religiones, por su parte, son creaciones poéticas para tratar con el mundo, para arroparnos bajo su manto, bajo el manto, también, de los dioses. </strong>Con los mitos y las religiones se buscaba explicar los misterios que apabullaron al humano, entre ellos, los dos más importantes: la vida y la muerte; su origen y su destino final.</p>



<p> Para <em>cavar</em> la cueva el ser humano primitivo, omnívoro, más inteligente, tuvo que trascender la naturaleza. Esta <em>trascendencia</em> es lo típico humano, le permite ir más allá de lo dado, de ciertas determinaciones biológicas. Ella apareció cuando ese animal ancestral que es el humano <em>contempló</em> el mundo, se dejó atraer, tentar, interpelar por lo que estaba afuera, pero también por lo que estaba <em>dentro</em>, en el interior, como dice la filósofa Diana Aurenque (2023). También Ortega y Gasset (2001) el siglo pasado había hablado del <em>ensimismamiento </em>como un carácter distintivo del humano, pues gracias a él pudo crear un e<em>spacio interior </em>que permitía el pensamiento, la filosofía. <strong>Si el animal está sometido a su dotación biológica, sino puede escapar de los límites que la naturaleza le ha impuesto, el ser humano es un ser <em>metafísico</em>, trascendente, que pudo <em>sobrepasar</em> lo físico, “ir más allá” de la naturaleza misma, pero <em>sin</em> <em>salir de ella</em>, pues somos seres anclados al devenir natural. Y es necesario pensarlo así, para evitar la egolatría del antropocentrismo. Somos <em>natura</em> y eso es indiscutible, pero también abrimos rutas hacia otros confines y mundos.</strong> </p>



<p></p>



<p>El ser humano es un ser <em>creador</em>, un animal pensante que creó un proyecto vital propio, <em>su mundo, &nbsp;</em>o, mejor, sus mundos, sus órbitas y universos propios<em>.</em> El animal nace, crece, se reproduce y muere, como sabemos desde la biología elemental; algunos son muy inteligentes, pero no escapan a los designios que <em>natura </em>les ha impuesto. El animal está acorralado por su naturaleza, pero el animal ancestral que es el humano, gracias a su pensamiento que también lo conecta con lo divino, no solo usó <em>herramientas</em> técnicas para cavar la cueva, no sólo creó los mitos y las religiones y se abrió un espacio cálido y protector en el mundo, sino que creó la agricultura, la ciencia, la técnica, la industria, el mercado, el Estado, la política, los departamentos, los pueblos y las veredas, el arte; y, también, engendró la motosierra para cortar la madera que <em>compone</em> la mesa sobre la que camina la hormiga.</p>



<p>Y así como con los hongos y la caza, y el azúcar artificial hecho por el ser humano, la hormiga reproduce su vida biológica, el humano con la técnica se sobrepone al mundo. <strong>No hay humano sin técnica, esta es constitutiva de su humanidad misma. Ha hecho posible el mundo que tenemos y lo ha configurado desde que talló la primera piedra para cazar grandes animales, o para cavar una gruta. La técnica está a punto de convertirse en el “segundo cuerpo de la Tierra”, dice el pensador africano Achille Mbembe (2024); ya es, en efecto, un espacio vital más, en él también moramos, vivimos y trabajamos. Por eso ya somos medio cyborgs.</strong></p>



<p>Todo el proceso vital de las especies, así como el del humano, requiere transformar materia. La vida viene de la vida y come vida para perpetuarse. Sobrevivir implica la metamorfosis material del mundo, un incesante intercambio de líquidos, flujos y sustancias. Esa <em>materialidad</em> está presente en el aire que respiramos, el mismo que remite al árbol, a la fotosíntesis y a la estabilidad climática del planeta. Cuando respiramos el aire nos conectamos, en verdad, con el universo todo, pues sin este, nuestro planeta mismo no existiría. Inhalo parte del cosmos y exhalo parte del cosmos ligeramente alterado. De todo ese entramado depende la vida. La vida es un soplo del cosmos, somos polvo estelar, y somos un suspiro del universo. En fin, <em><strong>somos hijos de engranaje del mundo y, para los creyentes, somos también la materialización de una idea divina, del pensamiento de Dios…somos un sueño de Dios, el producto de su sueño creador.</strong> </em>  </p>



<p>Pero hemos dicho <em>somos, </em>lo cual es relevante porque el humano no es un átomo, <em>recortado</em> de la realidad del mundo, del ambiente de la hormiga. <strong>“<em>Soy porque somos”</em> dice la sabiduría africana. Nacemos atados por medio de un cordón umbilical a Otros.  La comunidad y el mundo nos precede, nos forman. El humano no es una abeja sin panal perdida en el jardín. No. Es un ser atravesado por la sociedad y, a la vez, un ser que individualmente <em>forma</em> esa sociedad. </strong>En esa sociedad somos seres intersubjetivos, que nos comunicamos, nos entendemos, divergimos; en ella estamos cruzados por los afectos y por los principios. En ella cooperamos, aunamos esfuerzos comunes para sobrevivir, para perpetuar el mundo; de la sociedad recibimos lo que somos para poder tejer y crear lo que seremos. <strong>La sociedad es una fábrica de humanos, pero también es el “elemento” que nos permite transcenderla, rebasarla, superarla. La sociedad también está en nosotros y nosotros, individualmente, somos los ladrillos de La sociedad.</strong></p>



<p>Así que cuando veamos en nuestro hogar a un insecto, en su incesante trabajo, llevando un mundo artificial encima, sobre sus cuestas, pensemos en que todo lo que nos rodea es una <em>materialidad</em> devenida, biológica, química, orgánica, inorgánica y…desde luego, <em>técnica</em>. Es así como nos podemos reconciliar con el cosmos, con la vida y, para los creyentes, con la “obra de Dios”. Así potenciamos nuestra conciencia cósmica, nuestra pertenencia en esta procesión de seres, así nos concebimos humildemente como parte de la aventura de la materia y del espíritu; así ratificamos que <strong>“solo la fe en el mundo sensible puede salvarnos. Hay que volver por los derechos de lo corpóreo, de lo que tiene volumen, forma, color”</strong>, como decía la pensadora española María Zambrano (2014). Esto equivale a armonizarnos con los flujos de la vida que nos sostienen para evitar el daño del mundo que nos consumiría a todos.</p>



<p><strong>Referencias</strong></p>



<p>Aurenque, Diana. (2023). <em>Animal ancestral. Hacia una política del amparo. </em>Barcelona: Herder.</p>



<p>Max Scheller. (2003). <em>El puesto del hombre en el cosmos. </em>Buenos Aires: Losada.</p>



<p>Mbembe, Achille. (2024). <em>La comunidad terrestre. Reflexiones sobre la última utopía</em>. NED ediciones.</p>



<p>Ortega y Gasset, José. (2001). <em>En torno a Galileo. El hombre y la gente. </em>México: Porrúa.</p>



<p>Quintana, Laura. (2025). <em>El tiempo que queda. Sobre envejecer en el fin del mundo</em>. Bogotá: <em>Ariel.</em></p>



<p>Sloterdijk, Peter. (2003). <em>Esferas I: burbujas, Microesferología</em>. Madrid: Siruela.</p>



<p>Zambrano, María. (2014). <em>Obras completas, </em>VI. Fundación María Zambrano, Galaxia Gutenberg, S.L.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127597</guid>
        <pubDate>Wed, 01 Apr 2026 15:05:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/01095348/Hormigas-.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El cosmos, la hormiga y los espacios sociotécnicos.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/suerte-de-carta-a-fidel-cano-don-fidel-la-integridad-no-se-negocia-ni-se-lava-de-purpura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ya vimos las excusas públicas que seguramente vienen de un lugar honesto; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder? El respaldo a la voz de Pilar Cuartas y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la integridad no sea un concepto abstracto&#8221;.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="876" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg" alt="mensaje" class="wp-image-127582" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-876x1024.jpg 876w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-257x300.jpg 257w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I-768x897.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30214356/WMUINTFPZBFG7A4LHWIA64HT6I.avif 992w" sizes="auto, (max-width: 876px) 100vw, 876px" /></figure>



<h1 class="wp-block-heading has-contrast-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-5e42045b13b28f51d5dd271b78fef06c" style="background-color:#cc5602"> La integridad no se negocia ni se lava de púrpura</h1>



<p><strong>Reflexiones desordenadas </strong></p>



<p>Don Fidel, leí el editorial oficial del periódico referente a la denuncia que hizo Pilar, así como el trino que le enviaste donde reconociste que aquello nunca debió haber sucedido. </p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h1 class="wp-block-heading has-base-background-color has-background"><strong>I. De la escucha al resarcimiento: el testimonio de quien hizo camino a Don Fidel</strong></h1>
</blockquote>



<p>Debo reconocer que gran parte de mi empoderamiento profesional, intelectual y activista se lo debo a este <strong>valioso</strong> espacio que he habitado durante años. </p>



<p>Siempre que he necesitado comunicarme contigo ha sido cordial, con la escucha activa; aunque no he tenido la oportunidad de interactuar personalmente, imagino la integridad de tus palabras desde la coherencia. </p>



<p>He aprendido en la distancia sobre tu trabajo y he admirado la capacidad que tienes siempre de poner la cara a las audiencias.</p>



<p> Me acerqué al periódico cuando ni siquiera había terminado los procesos para iniciar la educación superior, cargando apenas con una primaria y un bachillerato validado tras pasar por muchos colegios que no lograron enseñarme. </p>



<p>Tuve que hacer camino al andar, puntada a puntada, para convertirme en la periodista y educomunicadora que hoy soy. En ti encontré a un hombre de oídos abiertos y la posibilidad de ensanchar el eco de mi voz; recibí algunas jaladas de oreja y atravesé el miedo de perder los espacios ganados, ahí estuviste, dándome siempre la oportunidad de crecer. </p>



<p>Por eso hoy escribo desde mi lugar de escribidora; escribo para más que aleccionar y dar demandas éticas —que ojo, sí existen—, quiero anexionar.</p>



<p> Deseo entender qué viene, qué vamos a hacer para desaparecer el lavado púrpura de los medios.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p> Lo ocurrido en Caracol sirvió para que empezaran a abrirse muchas puertas y ventanas, revelando una verdad que ya no puede ocultarse. Ya vimos las excusas públicas; ahora la pregunta es: ¿De qué manera viene la reparación para aquellas mujeres que tuvieron que salir despavoridas a razón del abuso de poder, del acoso laboral y sexual en este <strong>#MeToo Colombia</strong>?</p>
</blockquote>



<p>La gravedad de la situación alcanza niveles alarmantes cuando voces de impecable trayectoria periodística confirman la crisis estructural. <strong>“En El Espectador también acosan y tienen un protocolo poco riguroso, con falencias y que no saben aplicar. Revictimizan a quienes denuncian y las empujan a renunciar. Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, fui la primera ‘editora’ de género de un medio tradicional en Colombia (de El Espectador)”</strong>, escribió la periodista al iniciar su denuncia pública. Esta afirmación no es solo un testimonio; es una evidencia del fallo sistémico en la protección de quienes investigan y narran la realidad. El respaldo a la voz de Pilar y de las cientos de mujeres que están levantando su palabra como periodistas es innegociable. Su regreso y su florecimiento serían la prueba de que este diario transforma sus estructuras para que la <strong>integridad</strong> no sea un concepto abstracto.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">II. El laberinto del deseo y la justicia estructural: Puta o no puta, mis derechos no se disputan</h3>



<p>Como defensora de la <strong>sexoafectividad</strong>, me genera una profunda tristeza que estemos llegando a un punto donde las relaciones eróticas se vean mediadas por un punitivismo rígido. Sin embargo, entiendo que esta es la respuesta a décadas de una sordera histórica. </p>



<p>¿Por qué nos cuesta tanto entender la diferencia entre una mirada seductora y la imposición de poder que constituye el acoso?</p>



<p> Sé qué es el acoso, sé qué es la violencia sexual y conozco perfectamente cómo funcionan el abuso de poder y el acoso sexual como una dupla enloquecedora. Cuando decidí traer una versión de la <strong>Marcha de las Putas</strong> a Colombia fue muy difícil; al final del día encontré el camino de la mano de otras mujeres que en ese momento, al igual que yo, no formábamos parte de la línea feminista académica del país. Lo mío son principios; creo genuinamente en que tenemos derecho a vivir como mujeres <strong>putamente libres</strong> en todos los espacios y que, putas o no putas, nuestros derechos no se disputan.</p>



<p> Por eso hoy me sumo al grito de <strong>&#8220;Yo te creo, colega&#8221;</strong> y pregunto: ¿De qué manera va a haber resarcimiento para aquellas mujeres que han levantado la voz dentro del diario?</p>



<p> Como plantea <strong>Silvia Rivera Cusicanqui</strong>, debemos descolonizar nuestros gestos; no basta con el discurso, hay que practicar la coherencia. Desde el <strong>Feminismo Artesanal</strong> reivindicamos todas las formas de ser mujer: la precarizada, la neurodivergente, la afro, la trans, la creadora, la disidente. </p>



<p>Algunas personas dicen que no tengo autoridad para defender esto por ser una mujer liberal, de principios ácratas, que cree que cada mujer lleva dentro de sí una <strong>Puta Sagrada</strong>. Para mí, este es un concepto performático; una respuesta que resignifica una palabra usada históricamente para secundarizar a las mujeres en sus derechos y convertirlos en objeto de estigma. La <strong>mejora</strong> de nuestros protocolos no es un favor, es una necesidad para que la impunidad se detenga.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">III. La ética del cuidado frente al deterioro de los vínculos eróticos</h3>



<p>Me preocupa legítimamente el deterioro de las relaciones eróticas cuando la voluntad se confunde con el abuso de poder. Es una complejidad dolorosa: ¿cómo garantizar que ningún acosador quede impune sin que la &#8220;policía moral&#8221; invada nuestras libertades más íntimas?</p>



<p> Siguiendo la sabiduría de <strong>Lola Cendales</strong>, la educación popular y la educomunicación deben servir para reconstruir el tejido social desde el respeto; la transformación solo es real si nos permite aprender a relacionarnos desde la autonomía.</p>



<p> Las mujeres hemos pasado la mayor parte de nuestra vida cuidándonos de quienes dicen amarnos y de desconocidos que nos violentan. Al mismo tiempo, reconocemos que hay hombres con quienes quisiéramos acercarnos, el miedo es mutuo porque la historia del abuso nunca fue escuchada.</p>



<p> Ahora las relaciones están atravesadas por la sospecha. Esta búsqueda de los derechos <strong>sexoafectivos</strong> libres no puede estar por debajo del sufrimiento de millones de mujeres que fueron abusadas en silencio. El consentimiento es sencillo, un &#8220;no&#8221; debe ser suficiente sin importar el contexto previo. La zozobra del abuso sexual en la que viven tantas mujeres es una realidad que no admite matices complacientes. </p>



<p>¿Estamos listos para construir consensos claros donde el consentimiento sea la regla y la <strong>integridad</strong> sea el límite innegociable? La respuesta no puede ser el silencio ni la negación, debe ser la construcción de espacios donde la libertad no signifique vulnerabilidad.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-luminous-vivid-orange-background-color has-background">IV. Mi fuerza tiene palabra: una apuesta por la reexistencia colectiva</h3>



<p>Finalmente, quiero decirte, <strong>Don Fidel</strong>, que mi saber ya no es una intuición ni un presentimiento; es una comprensión que denuncia y anuncia. Como bien señala <strong>Maya Angelou</strong>: <em>&#8220;Haz lo que puedas con lo que sabes y cuando sepas más, hazlo mejor&#8221;</em>. Hoy sabemos más y por eso te demando, a ti y a toda la redacción, que este momento sea el motor de una <strong>reexistencia</strong> colectiva. </p>



<p>Deseo dejar clara mi admiración profunda por tu historia profesional y por el hombre encarnado en este tiempo; eres hijo de una época distinta que ha sabido abrir espacios para que las mujeres podamos reexistir. Cuestiono el lavado púrpura en cualquier escenario y por eso me animé a escribirte públicamente, como un ejercicio dialógico educomunicativo, no como un juicio ni una indagatoria, sino con genuinas reflexiones. </p>



<p>Sé que tienes la altura intelectual, ética y moral para los ejercicios ejecutivos necesarios; cuentas con oídos abiertos y un auténtico deseo de accionar. Conmigo no cuenten para descomplificar lo que es imposible: esto es multidimensional y atraviesa todas las realidades sociales. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>¿Cómo equilibraremos nuestros derechos eróticos y amatorios con el derecho a una vida libre de violencia sin acudir siempre a lo punitivo? Muchos se escandalizan por la rigidez de las leyes actuales, esas normas no llegaron de la noche a la mañana; fueron décadas de silencios cómplices y de mirar hacia otro lado. La ley es rígida porque la realidad ha sido rígida.</p>
</blockquote>



<p>No tengo idea de cómo resolveremos esto, lo que sé es que debemos iniciar hoy con demandas concretas, confiando en que el futuro será más amable y aprenderemos a equilibrar la balanza entre nuestros derechos afectivos y el derecho a vivir sin violencia machista.</p>



<p> Agradezco a la vida por la autoridad moral que me ha dado este proceso para escribir hoy desde adentro.</p>



<p> Este texto ha sido escrito de la mano de la Inteligencia Artificial en mi rol de escribidora, y me hago cargo de cada una de las palabras y conceptos aquí expresados.</p>



<p> Espero que esta carta toque el corazón de quienes la lean y abramos diálogos a la altura de nuestro tiempo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127402</guid>
        <pubDate>Tue, 31 Mar 2026 03:24:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/30221617/channels4_profile.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Suerte de carta a Fidel Cano Don Fidel: : La integridad no se negocia ni se lava de púrpura]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/acoso-sexual-o-el-costo-de-ser-bonit-en-television/</link>
        <description><![CDATA[<p>La televisión es una industria que expone a mujeres jóvenes y por lo general bellas a ser presa fácil de hombres que usan el poder para saciar sus apetitos sexuales dentro o fuera del espacio laboral. ¿Acaso es hora de crear un código de buena conducta atado a los contratos de trabajo?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen creada con Inteligencia Artificial (IA). </em></p>



<p></p>



<p>¿Cuánto tiempo debe permanecer un hombre en un cargo antes de que el poder se le suba a la cabeza o, peor, se le baje a la bragueta?</p>



<p>¿Será cierto aquello de que la suerte de la fea, la bonita la desea?</p>



<p>¿Es el acosador una persona enferma? Si un amigo es acusado de acoso sexual, ¿le debo retirar mi amistad? </p>



<p>—Ese medio se presta para esas vainas —me dice un amigo en el gimnasio, refiriéndose al escándalo del momento: periodistas de televisión acusados -no condenados- de acosar sexualmente a sus compañeras de trabajo.</p>



<p>Cualquier análisis que se haga sobre el acoso sexual debe partir de una realidad inocultable: el machismo que atraviesa a la sociedad colombiana desde siempre. La cosa es peor si el dominio lo ejerce un hombre con poder, con mucho o poco poder. La mujer lleva las de perder cuando la testosterona ejerce su dictadura y los machos en celo se pavonean por la oficina. Es el reino de los manilargos y los ojilargos que desvisten gente con la mirada.</p>



<p>Tal vez mi amigo tenga razón. La televisión no es un espacio laboral más. Hay algo particular que lo hace especialmente vulnerable a las conductas inapropiadas. En los estudios de televisión, la imagen -prefabricada, edulcorada, artificial- es la medida de todo o de casi todo, y por tanto la belleza se ha convertido en estándar del éxito.</p>



<p>Sin embargo, hubo un tiempo en que mujeres comunes y corrientes, y no necesariamente jóvenes —talentosas, eso sí—, presentaban noticias por televisión en Colombia. Belleza más talento no era entonces regla obligada. Era suficiente con tener lo segundo. </p>



<p>De un día para otro las cosas cambiaron: los rostros bellos empezaron a inundar sets y pantallas, alentado por una cultura patriarcal que puso a los hombres como los mandamases del negocio de la televisión. Fíjese usted que hoy es bastante infrecuente encontrar mujeres dirigiendo telenoticieros y más raro aún verlas presidiendo un canal de televisión.</p>



<p>A las mujeres se les exige gracia física y talento para ponerse frente a una cámara. A los hombres no necesariamente se les hace esa doble exigencia. De hecho, a ellas se les suele reemplazar más fácilmente que a ellos. Dicho de otra forma, en televisión el ciclo vital de las mujeres es más corto que el de los hombres, y eso puede tener una única explicación: el poder real —la posición de superioridad— se concentra en hombres que, al final del día, son quienes deciden el ciclo activo de unos y otros en la pantalla. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Con la aparición de los canales privados, Caracol y RCN, a partir de 1998 se creó una competencia feroz por el rating: la rentabilidad del negocio se impuso sobre el servicio, lo que explica, entre otros fenómenos, el exceso de <em>realitys shows </em>que buscan seducir audiencias mezclando cuerpos, belleza y talento para disparar los índices de sintonía. Los televidente quedamos sometidos a una televisión aburridamente uniforme. </p>



<p>Y aquí estamos, viendo a los que dan las noticias convertidos en la noticia misma. Las denuncias por acoso sexual contra tres varones del periodismo —hasta ahora son tres con nombre propio— amenazan con causar daño reputacional a marcas emblemáticas.</p>



<p>No es fácil escribir sobre los posibles pecados de otros colegas, pero callarnos es la peor opción posible. Los hombres deberíamos ser los primeros en repudiar toda conducta masculina depredadora.</p>



<p>Estar investido de fama o autoridad no otorga licencia para degradar o someter a nadie. El pudor ajeno es un bien que se respeta. Desestimar la voz de una mujer que denuncia abusos contra su integridad, es ponerse del lado del victimario.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Por cada mujer que denuncia a su acosador, un lobo feroz desaparece de la oficina.&nbsp;</strong></h2>



<p>No somos jueces para dictar sentencia —prevalece la presunción de inocencia hasta que un juez diga lo contrario—, pero podemos abogar para que la justicia opere, caiga quien caiga. El periodismo no puede quedar en entredicho; ya suficientes males se ciernen sobre este oficio.</p>



<p>La televisión es un medio que por su propia naturaleza y la notoriedad que otorga la fama y la exposición mediática, está lleno de secretos, vergüenzas y a veces personajes oscuros. Escribo esto mientras recuerdo el caso del tristemente célebre Bill Cosby. La prensa informa que el comediante, hoy de 88 años, debe pagar 19 millones de dólares a una de sus víctimas. La mujer tenía 34 años cuando la sedó y emborrachó antes de violarla. El caso ocurrió en 1976.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Seres humanos u objetos del deseo?</strong></p>



<p>Que los escándalos sexuales toquen a la televisión no es algo nuevo en una industria que desde sus orígenes ha convertido a mujeres y hombres en el objeto del deseo de las audiencias y que ahora —lo venimos a saber públicamente—, son también el objeto del deseo de puertas para adentro. Un enemigo interno —un mal elemento, diría yo— que muchas veces no está dispuesto a aceptar un no por respuesta. Pero un no es un no, y hay que repetirlo hasta el cansancio.</p>



<p>“…las acusaciones de acoso sexual (&#8230;) son un recordatorio de la grave interrupción que el acoso puede suponer para una carrera profesional”, comentaba Margaret Talbot, en una <a href="https://www.newyorker.com/news/daily-comment/fox-news-and-the-repercussions-of-sexual-harassment">columna de The New Yorker </a>(2016). Recordó el caso de la periodista Rudi Bakhtiar, que en 2007 perdió el ascenso como corresponsal en la oficina del canal Fox News en Washington <em>“tras rechazar las insinuaciones sexuales de un colega que estaba a punto de convertirse en jefe de la oficina”.</em></p>



<p>En el caso colombiano, nuevas denuncias —que se están conociendo, sin filtro alguno, a través de las redes sociales—, muestran que estamos ante lo que podría ser una conducta habitual en ese medio. Una colega colombiana informó a través de TikTok que debió alejarse del periodismo para dedicarse a las ventas.</p>



<p>Cuando se habla de acoso sexual se habla de tocamientos indebidos o no deseados, propuestas indecentes, insinuaciones, regalos injustificados, besos no consentidos, cualquier forma de manoseo, frases galantes que encubren dobles intenciones, retener a alguien en su oficina contra su voluntad, llamadas o mensajes a deshoras, incluso miradas lascivas, hasta comportamientos abiertamente descarados, cargados de una tensión sexual (en modo unidireccional, claramente).</p>



<p>No está de más incluir aquí la figura reprochable de lo que coloquialmente la gente llama “el viejo verde”: hombres mayores y lujuriosos afanados por seducir mujeres jóvenes, queriendo revertir, a punta de labia y/o chequera, los estragos de la edad.</p>



<p>Los televidentes hemos visto envejecer a muchas figuras de la televisión, por no decir que hemos envejecido al mismo tiempo con ellas. Creo que existe una relación directa entre el tiempo laborado y el poder acumulado, y sobre todo la manera como algunas personas se sirven de ese poder y de los años de experiencia dentro de una empresa. ¿Qué hay del relevo generacional? ¿Acaso es la experiencia la única medida de todas las cosas para mantener a las personas en un cargo?</p>



<p>Recordemos el escándalo sexual que terminó con la caída del presidente de Fox News, Roger Ailes, a la edad de 76 años. El drama está contado en la película “El escándalo” (Prime Video), protagonizada por&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Charlize_Theron">Charlize Theron</a>,&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nicole_Kidman">Nicole Kidman</a>&nbsp;y&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Margot_Robbie">Margot Robbie</a>.</p>



<p>La presentadora Gretchen Carlson (Miss América 1989), tenía 50 años cuando denunció las invitaciones sexuales de su anciano agresor. <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-36862358">Según la BBC de Londres</a>, Carlson precisó en la demanda que Ailes <em>&#8220;se la comía con los ojos,&nbsp;hacía comentarios sobre sus piernas, le pedía que vistiera prendas que resaltaran su figura&nbsp;y le dijo que era sexy aunque requería mucho trabajo&#8221;.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="El Escándalo - Trailer Oficial (Español Latino)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/MMG8lp0IkBs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>El caso fue documentado en el cuarto episodio de la miniserie <em>“Dinastía: Los Murdoch”</em> (Netflix), sobre el multimillonario Rupert Murdoch, dueño entre otros medios de la cadena Fox News.<em>“Estábamos en un auto, y me tomó de la cabeza y del cuello, y bajó mi cara a su entrepierna”, </em>dijo Carlson.</p>



<p>En el mismo documental, la expresentadora Alisyn Camerota afirmó: “Roger siempre hablaba de los cuerpos de las mujeres. (…) Siempre hizo comentarios inapropiados y sucios sobre el tema. Fui a pedirle una oportunidad. Quería ser presentadora. Y me dijo: <em>´bueno, no estás lista aún. Voy a trabajar contigo</em>´. Y dijo: <em>´tendrá que ser los fines de semana, tal vez en un hotel´</em>”.</p>



<p>El caso concluyó con el despido de Ailes en julio de 2016. El tipo recibió una indemnización de 40 millones de dólares y murió al año siguiente. El dinero también suele usarse para comprar el silencio de las víctimas.</p>



<p>Otra historia lamentable es la de Harvey Weinstein, el todopoderoso de la industria cinematográfica, quien cumple una doble condena de 23 y 16 años por cargos de violación y agresión sexual.</p>



<p>En un artículo de 2017, la revista <a href="https://www.newyorker.com/news/news-desk/from-aggressive-overtures-to-sexual-assault-harvey-weinsteins-accusers-tell-their-stories">The New Yorker escribió lo siguiente:</a> “Su comportamiento era un secreto a voces en Hollywood y más allá, pero los intentos previos de numerosas publicaciones, incluyendo&nbsp;<em>The New Yorker</em>, por investigar y publicar la historia a lo largo de los años no cumplieron con las exigencias de la evidencia periodística. Muy pocas personas estaban dispuestas a hablar, y mucho menos a permitir que un periodista usara sus nombres, y Weinstein y sus asociados recurrieron a acuerdos de confidencialidad, sobornos y amenazas legales para silenciar sus testimonios”.&nbsp;</p>



<p>Un hombre, el joven reportero Ronan Farrow, fue clave para destapar el caso en la revista The New Yorker. Con su investigación —que incluyó grabaciones secretas y el testimonio de actrices—. ganó un premio Pulitzer en 2018 y dio impulso al movimiento <em>MeToo</em>, (<em>Yo también</em>), que ahora tiene capítulo propio en Colombia, bajo el nombre <a href="https://volcanicas.com/metoo-yo-te-creo-colega-nueva-ola-de-denuncias-en-el-periodismo-colombiano-que-sigue/">“<em>#MeToo yo te creo, colega”</em>.</a> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="How Harvey Weinstein’s Sexual Abuse Cover Up Fell Apart | The Backstory | The New Yorker" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/Y12mA5oLSgM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Daño a la credibilidad</strong></p>



<p>Todavía es muy temprano para saber si habrá daño reputacional para los canales involucrados tras las denuncias contra los implicados por acoso sexual en Colombia. Hay quienes proponen apagar la televisión como una forma de sanción social contra medios de comunicación que irrumpen a diario en millones de hogares.</p>



<p>Yo creo que el asunto debe conducirnos como sociedad a una reflexión más profunda en tres dimensiones: el rol que cumplen la casa y la escuela en la formación de valores sobre las conductas sexuales, el compromiso de las empresas para que esos valores se conviertan en hábito y el respeto en costumbre, y, por último, la necesidad, por qué no, de establecer códigos de conducta sexual, como apéndice de los contratos de trabajo, para proteger la integridad de cada empleado. Está demostrado que las sociedades sin policías no funcionan.</p>



<p>Si<em> “el acoso sexual es espacios laborales es siempre un crimen difícil de rastrear”</em>, <a href="https://www.elespectador.com/opinion/editorial/acoso-en-medios-y-acoso-en-colombia">como sugiere este editorial de <strong>El Espectador</strong></a>, parecería entonces que las mujeres no tienen más alternativa que ser sus propias detectives y recoger las pruebas que incriminen a sus acosadores.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por otro lado, poco se habla de los daños colaterales que trae consigo el escándalo. Muy mal que ciertos medios periodísticos hayan expuesto a las parejas o familias de los acusados al escarnio público, sin fin distinto que usar el morbo para atraer clics. Cosa distinta es la valoración que haga la opinión pública. Los famosos se exponen para lo bueno y, pues también, para lo malo. No hay escapatoria. La fama tiene un precio, y cada quien juzgue cuál es el límite de la amistad. </p>



<p>Con todo, ojalá la industria de las noticias siente cabeza y haga un autoexamen en medio de su mala hora. Es eso o poner en adelante suficientes duchas con agua fría en las salas de redacción.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127479</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 13:06:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/29080429/ZETA-ZETA-ZETA-METOO.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Acoso sexual o el costo de ser bonit@ en televisión]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El grito silencioso de Sulawesi: el arte más antiguo de la humanidad desaparece</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/el-grito-silencioso-de-sulawesi-el-arte-mas-antiguo-de-la-humanidad-desaparece/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este es un artículo simplificado, modificado y basado en el artículo de Dyani Lewis para la revista Nature: El arte más antiguo de la humanidad se está desmoronando. ¿Podrán los científicos salvarlo?&nbsp; Del 6 de diciembre de 2023. La mayoría de las personas ignora que en Indonesia se resguardan los tesoros pictóricos más antiguos de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Este es un artículo simplificado, modificado y basado en el artículo de Dyani Lewis para la revista Nature: <em>El arte más antiguo de la humanidad se está desmoronando. ¿Podrán los científicos salvarlo?</em>&nbsp; Del 6 de diciembre de 2023.</p>



<p>La mayoría de las personas ignora que en Indonesia se resguardan los tesoros pictóricos más antiguos de nuestra especie. En la península suroccidental de Sulawesi, existen representaciones figurativas con más de 45,000 años de antigüedad y plantillas de manos realizadas con la técnica del estarcido que alcanzan los 67,800 años. Sin embargo, mientras apenas comenzamos a comprender su importancia, la piedra caliza que les sirve de lienzo se desmorona, amenazando con borrar esta historia mural para siempre.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="New discovery! 67,800-year-old rock art in Sulawesi, Indonesia" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/PRNL329dZ9Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En la región montañosa de Sulawesi, siglos de filtraciones de agua han esculpido un vasto complejo de cuevas y refugios rocosos en la piedra caliza. Se registran alrededor de 654 cuevas dispersas por las regencias de Maros y Pangkep. Algunas se ocultan en la espesura de la selva tropical; otras conviven con asentamientos humanos actuales, donde los aldeanos las utilizan como templos o almacenes de grano, a menudo sin sospechar el tesoro que decoran sus muros.</p>



<p>Para poner esto en perspectiva, debemos observar el arte europeo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Altamira (España): Sus famosos bisontes tienen entre 14,000 y 15,000 años.</li>



<li>Lascaux (Francia): Sus pinturas datan de hace 17,000 a 20,000 años.</li>
</ul>



<p>Comparemos estos datos con los murales de Sulawesi (Indonesia). Estamos hablando de 45,000 años. Es una medida de tiempo difícil de procesar.</p>



<p>En 2011, el arqueólogo Adam Brumm y el geoquímico Maxime Aubert revolucionaron la prehistoria en la cueva <em>Leang Jarie</em> (<em>La cueva de los dedos</em>). Aubert, especialista en datación, identificó unos depósitos minerales llamados espeleotemas coraloides que crecían sobre las pinturas. Al datar estos &#8220;nódulos&#8221;, pudieron determinar la edad mínima de lo que había debajo: las huellas de manos y las figuras de cerdos verrugosos son, potencialmente, los ejemplos más antiguos de arte figurativo en el mundo.</p>



<p>En la cámara de Bulu’ Sipong 4, un espacio con la majestuosidad de una catedral, se extiende un mural de 4.5 metros. Allí se observa una escena de caza donde seis figuras esquemáticas acechan a un anoa (un búfalo enano nativo). Al mirar de cerca, se descubre algo asombroso: las figuras son teriántropos, híbridos con cuerpo humano y cabezas de aves o largas colas.</p>



<p>Esta escena, pintada hace al menos 43,900 años, es la obra de arte narrativa más antigua del mundo. Es el doble de vieja que la «Escena del pozo» en Lascaux y supera en antigüedad a la famosa figurilla del «Hombre león» de Alemania. No es solo un dibujo; es la evidencia más temprana de nuestra capacidad para crear mitos y narraciones.</p>



<p><strong>Una catástrofe inminente: ¿Por qué se caen las paredes?</strong></p>



<p>El panel de Bulu’ Sipong 4 y otros murales están sufriendo un proceso de exfoliación. La costra endurecida donde reside el pigmento se separa de la roca caliza blanca y pulverulenta. Aunque el deterioro ha existido por milenios, los custodios locales advierten que el ritmo se ha acelerado drásticamente en las últimas décadas.</p>



<p>Los investigadores barajan varias causas posibles para esta crisis:</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li><strong>Turismo y presencia humana:</strong> Al igual que ocurrió en Lascaux, la respiración de los visitantes altera el microclima, elevando la temperatura y la humedad, lo que favorece el crecimiento de hongos y bacterias.</li>



<li><strong>Contaminación y acidez:</strong> los gases del tráfico y la agricultura se combinan con la humedad para formar ácidos nítricos o sulfúricos que disuelven la roca.</li>



<li><strong>Industria minera:</strong> la región es un tesoro para las cementeras. La empresa Semen Tonasa, la mayor de Indonesia, opera en la zona. Las vibraciones de las detonaciones y el polvo en suspensión —que se adhiere a las paredes y añade peso a la costra pictórica— son factores críticos de riesgo.</li>



<li><strong>Cambio Climático:</strong> mediante microscopía electrónica, se han hallado cristales de sal detrás de las pinturas. Debido a las sequías más severas y a la humedad de los arrozales cercanos, estos cristales se expanden y contraen agresivamente, &#8220;empujando&#8221; la pintura hacia afuera hasta que se desprende.</li>
</ol>



<p>No existe una sola causa, sino una tormenta perfecta de factores. Los científicos sienten que el reloj corre en su contra. Sería una tragedia que estos murales, que han sobrevivido a glaciaciones y cambios geológicos durante 450 siglos, desaparezcan justo ahora que los hemos descubierto.</p>



<p>Cada trozo de piedra que cae es una página arrancada a la historia arqueológica de la humanidad; datos que se pierden sobre nuestros ancestros.</p>



<p>*Las montañas kársticas de Maros &#8211; Pangkep son un tesoro para las cementeras, pues son montañas enteras de piedra caliza de las que sacan las rocas para fabricar el cemento. En la sede de la cementera Semen Tonasa ubicada allí (la mayor empresa cementera de Indonesia) se descubrió en 2019 el arte rupestre del que estamos hablando. Semen Tonasa se convirtió, en uno de los lugares considerados tesoro de la humanidad.</p>



<p>el articulo original <a href="https://www.nature.com/immersive/d41586-023-03818-5/index.html?utm_source=Live+Audience&amp;utm_campaign=3627f7b91e-briefing-dy-20231206&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_b27a691814-3627f7b91e-50023104">aquí.</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127521</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:58:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El grito silencioso de Sulawesi: el arte más antiguo de la humanidad desaparece]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cronica-de-una-memoria-rescatada-la-odisea-de-antommarchi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Durante más de un siglo, unas láminas anatómicas de extraordinaria belleza y precisión viajaron en silencio a través del tiempo, cruzando imperios, guerras y continentes, hasta quedar sepultadas en el olvido. Lo que comenzó como un encuentro improbable entre ciencia, arte y poder en la Europa napoleónica, terminó convertido en un enigma dormido en los archivos de Colombia. Esta es la historia de ese largo extravío… y del gesto apasionado que, contra toda lógica, logró devolverle la voz a la memoria</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Por Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero</em></p>



<p>El mejor legado que se puede tener de una persona es el de poder transmitir, a futuras generaciones y a las propias, no solo la información ni el conocimiento, sino la pasión por el desarrollo y la inventiva humana, que se traduce en cultura. Los mecanismos para transmitir la pasión a generaciones no conocidas han sido siempre una tarea muy difícil, pues requieren múltiples artilugios que permitan apreciar las consideraciones, separar las confidencias, remover los recuerdos y tener un criterio claro, completo y libre de ruidos, el cual une el futuro con el pasado en pensamiento, palabras, idiomas, invenciones e interpretaciones.</p>



<p>Estella Restrepo Zea logró, en muchas ocasiones, llevó estas interpretaciones del pasado a nuestro presente y del presente al futuro lejano. Sus estudios, carácter, propósitos y formación le permitieron crear un mecanismo capaz de comunicar la ciencia, la tecnología, la política y el arte de los siglos XVIII y XIX en sus investigaciones, que perpetuaron sus hallazgos, sacándolos de un letargo temporal hacia una perseverancia, así como las flores en primavera, que son muchas, pero pocas las que dan fruto.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="803" height="816" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png" alt="" class="wp-image-127514" style="aspect-ratio:0.9840796726042628;width:290px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder.png 803w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-295x300.png 295w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28221822/Aloys-Senefelder-768x780.png 768w" sizes="auto, (max-width: 803px) 100vw, 803px" /></figure>



<p>Es así como se desarrolla este ingenioso proceso de transmisión intergeneracional de memoria: Estella nos llevó a un viaje histórico que inició en 1796, en Múnich, donde nos encontramos con Aloys Senefelder, un dramaturgo y músico checo que no tenía mucha fama en sus actuaciones, por lo que el destino lo llevó a incursionar en la escritura del arte dramático con su obra <em>Mathilde von Altenstein</em>, a la que no logró conseguirle un editor. Por ello, decidió realizar una serie de ensayos a fin de poder replicar las publicaciones a través del estampado de una matriz que resultara como un método económico de impresión para difundir sus obras de teatro. En medio de su experimentación, escribió la lista de la ropa que llevaría a la lavandería en una piedra lisa con una crayola; así encontró la técnica que se denominaría en adelante como litografía, considerada uno de los inventos tecnológicos más revolucionarios de la época, cuya fama Senefelder no dimensionó.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="819" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png" alt="" class="wp-image-127515" style="aspect-ratio:0.9768244206105152;width:288px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani.png 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-293x300.png 293w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28222313/Paolo-Mascani-768x786.png 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p>Por la misma época, en 1780, en la Universidad de Siena (Italia), el profesor de medicina Paolo Mascagni estaba encontrando los primeros resultados de sus investigaciones sobre el sistema linfático humano, lo que lo llevó a documentar y describir más de la mitad de los elementos anatómicos linfáticos que conocemos hoy en día. Sus hallazgos los realizaba a través de la disección de numerosos cadáveres en condiciones consideradas peligrosas e imprudentes, acompañado por un nutrido grupo de dibujantes que plasmaban, con excelencia artística, el fruto de la herencia del exquisito Renacimiento. Sus descubrimientos quedaron consignados inicialmente en la publicación <em>Vassorum lymphaticorum corporis humani Historia et iconographia</em> y, posteriormente, en la <em>Anatomía Universia</em> (publicada <em>post mortem</em>), que lo consagraron como uno de los más notables anatomistas de todos los tiempos.</p>



<p>Las dificultades de reproducción de sus dibujos, dada su meticulosa definición y detalle, llevaron a los sucesores del legado de Mascagni —Bernardo y Aurelio— a conformar una sociedad anónima para la publicación póstuma de sus obras, contratando como curador y editor al médico Francesco Antommarchi, quien en ese momento estaba siendo recomendado por el cardenal Joseph Fesch para ser el médico de Napoleón Bonaparte. Fue así como, en la isla de Santa Elena, desde 1818, donde permaneció el emperador preso luego de su derrota en la batalla de Waterloo, se encontraron estos personajes.</p>



<figure class="wp-block-image alignleft size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="589" height="641" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png" alt="" class="wp-image-127516" style="aspect-ratio:0.9189219987465101;width:264px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi.png 589w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28224611/Francesco-Antommarchi-276x300.png 276w" sizes="auto, (max-width: 589px) 100vw, 589px" /></figure>



<p>En ese pequeño y árido islote africano estaban confinados Bonaparte y Antommarchi, quienes conjugaron los dibujos inéditos de la anatomía de Mascagni con la novedosa tecnología de la litografía, cuya idea había sido traída por uno de los visitantes al depuesto emperador: el general Louis François Lejeune, quien estaba fascinado por esta técnica luego de conocer los talleres de Senefelder durante la campaña alemana de las guerras napoleónicas de 1808. Así se confabularon el arte con la innovación técnica, y estas, a su vez, con las invenciones médicas y el poderío político en una obra majestuosa titulada <em>Planches anatomiques du corps humain executées d’après les dimensions naturelles accompagnées d’un texte explicatif, par F. Antommarchi</em>, publicada en París en 1826, cuya edición fue dedicada a Napoleón.</p>



<p>Las 83 láminas anatómicas del cuerpo humano, de tamaño real, que componen la obra, gozan de una precisión y detalle únicos para la época y aun para nuestros días. Litografiadas con especial cuidado, nos conducen a un estudio detallado de cada una de las capas, desde los músculos del cuerpo hasta el esqueleto, dejando una increíble expresividad de los modelos, que semejan estar vivos en medio de una naturaleza vegetal reducida, con el fin de mostrar la grandeza de las proporciones antropomórficas como un canon divino. Tal magnificencia plasmada en el proyecto de las litografías representó para Napoleón su descanso y refugio cuando los guardias presionaban fuertemente su ánimo. Más de una vez fue este pasatiempo el alivio que redujo el peso de sus horas, pues “amaba estudiar el hombre físico y compenetrarse con el hombre moral”, según lo describió el mismo Antommarchi en su diario.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="474" height="622" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg" alt="" class="wp-image-127517" style="width:650px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques.jpg 474w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28225144/planches-anatomiques-229x300.jpg 229w" sizes="auto, (max-width: 474px) 100vw, 474px" /></figure>



<p>Al morir Napoleón en 1821, Francesco Antommarchi partió a tierras americanas, atracando su barco en Brasil, en Colombia, en México y finalmente en Cuba hacia 1838. El médico encontró en Santiago de Cuba un lugar de remanso a su duro vivir, en compañía de su primo Antonio Benjamín Antommarchi, hacendado cafetero, y de su hermano menor José María Antommarchi, quien estaba casado con la cucuteña Victoria García-Herreros y Santander, con quien tuvo once hijos.</p>



<p>Francesco se dedicó en Cuba al estudio de la fiebre amarilla y trabajó intensamente por combatirla. También llevó a cabo, en la hija del marqués de Moya, gobernador de Cuba, la primera operación de cataratas realizada en la isla, logrando el más completo éxito, lo que desembocó en la fundación de un hospital para que pudieran beneficiarse de sus servicios los numerosos pacientes que sufrían afecciones oculares, encomendándose su dirección a Francesco Antommarchi. La isla había declarado una epidemia de fiebre amarilla que él contrajo, falleciendo a causa de esta enfermedad el 3 de abril de 1838. Luego de su deceso, su hermano José María viajó a Venezuela, donde se estableció hasta su muerte. Su viuda, Victoria García-Herreros, decidió regresar a San José de Cúcuta (Colombia), acompañada de las pertenencias y legado de su esposo y de su cuñado. Tras establecerse en la ciudad fronteriza, su hija Hortensia se casó con José Vásquez Durán.</p>



<p>Ya en Bogotá, José y Hortensia concibieron a Ana Francisca Vásquez Antommarchi, quien años después se casó con Juan Manuel Carrasquilla Hernández, hijo del afamado médico y filósofo Juan de Dios Carrasquilla Lema, egresado del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario y del San Bartolomé, conocido por haber sido el primer jefe del Departamento Nacional de Agricultura —que luego se convertiría en el Instituto Nacional de Agricultura—, miembro de la Sociedad de Medicina y Ciencias Naturales, autor de numerosos estudios sobre paludismo y lepra, profesor de medicina de la Universidad Nacional de Colombia y creador del Instituto Carrasquilla para el estudio de la lepra y otras enfermedades infecciosas, donde instituyó un suero llamado leprina, que contenía el cultivo del bacilo de Hansen.</p>



<p>Ana Francisca conocía la pasión de su suegro por la medicina y la anatomía, por lo que decidió entregarle las láminas que con esmero cuidó su tío abuelo y conservó su madre durante tantos años. Sin embargo, el doctor Carrasquilla decidió donar las láminas, junto con libros y estudios, a la Biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia antes de su muerte en 1908.</p>



<p>Pasaron muchos años, y las láminas, perdidas y cubiertas de polvo, reposaban entre miles de libros universitarios. En algún momento del siglo XX fueron dobladas por la mitad, cosidas y empastadas, desconociendo su origen y sus aventuras errantes, extraviadas en el olvido del sótano de la Biblioteca de la Universidad, hasta que, en la década de los sesenta, en medio de los ímpetus de los movimientos estudiantiles y bajo la rectoría del médico José Félix Patiño, el doctor Andrés Soriano Lleras, dedicado médico y entusiasta de la historia de la medicina, avistó un deteriorado y húmedo empaste cuyo contenido parecía ser de buena factura. Pensó en llevarlo a su recién creado museo de historia de la medicina del ente universitario; sin embargo, no encontró suficiente información. El museo funcionó hasta su muerte, en 1974.</p>



<p>Ya nadie vivo podía dar fe de esta epopeya, que se perdía sin recuerdo y sin dolientes. Sin embargo, el destino confabulaba contra el olvido de tan importante obra y, para ello, se valió de la pasión escondida de una talentosa historiadora que siempre quiso ser médica: la antioqueña Estella Restrepo Zea, quien había ingresado como docente a la Universidad Nacional de Colombia en 1975. Durante más de una década buscó piezas y artefactos antiguos utilizados en la enseñanza de la medicina. En 1988 encontró una posible veta que sirviera a su investigación y, junto con el decano de Medicina, Augusto Corredor, trabajó para la reapertura del museo, que se llevó a cabo en 1991. Durante su proceso investigativo encontró los apuntes del doctor Soriano y, con ello, el hallazgo de las extrañas láminas.</p>



<p>Conformó entonces el Grupo de Investigación sobre Historia de la Medicina; trabajó con litógrafos y artistas; entrevistó a profesores de la Facultad de Medicina y a académicos como Zoilo Cuéllar; realizó visitas a museos y bibliotecas de París, Florencia y Siena; leyó el diario de Antommarchi; consultó los programas de anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad durante el siglo XIX y la primera mitad del XX; indagó con bibliotecólogas de la Universidad Nacional de años anteriores, y logró aclarar lo fundamental de las preguntas que daban tantas vueltas en su cabeza. Con ello, consiguió desenmarañar la majestuosa trama histórica, volviéndola más valiosa que las mismas láminas, maravillosas por su tradición artística y tecnológica al servicio de la ciencia.</p>



<p>Su impulso no se detuvo allí, pues Estella tenía la misión de evitar que estas piezas volvieran a perderse en el abandono. Emprendió entonces el propósito de restaurarlas en el mejor laboratorio del país y, una vez reintegradas a su forma original, almacenarlas en un espacio especialmente diseñado con las mejores tecnologías de conservación en el Archivo Histórico del alma mater. Logró reproducirlas digitalmente con la mayor resolución y definición existentes a nivel global y, finalmente, consiguió la reproducción numerada de cincuenta réplicas, que fueron entregadas a igual número de instituciones académicas y de memoria en el mundo, a través de la Comisión de la Universidad Nacional para el Bicentenario de la Independencia, conformada por el Gobierno Nacional como reconocimiento al desarrollo de la cultura del mundo en Colombia.</p>



<p>Pero esa pasión que nos permitió desentrañar esta enorme odisea tuvo un nombre propio: Estella Restrepo Zea. Una mujer de semblante sereno, acento paisa y una sensibilidad profunda por los estudios sociales. En ella se adivinaba, casi de forma natural, una vocación temprana por la medicina, como si desde niña hubiese cultivado una sed silenciosa por comprender el cuerpo y sus misterios.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png" alt="" class="wp-image-127513" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-300x225.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28220854/Estella-Restrepo-Zea-768x576.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Fotografia de Estella Restrepo Tomada por su Hijo Juan Manuel Martinez, con ajuste digital.</em></figcaption></figure>



<p>Esa inclinación se transformó, con los años, en una disciplina rigurosa y en una constancia admirable, que la llevaron a recorrer los caminos de la historia con la precisión de quien observa, pero también con el cuidado de quien comprende. Su trato, firme y a la vez maternal, marcó a quienes la acompañaron en sus investigaciones —como Ona Vileikis—, guiándolos con la paciencia de quien no solo enseña, sino que forma.</p>



<p>Historiadora de oficio y por vocación, Estella dedicó su vida a explorar los vínculos entre la medicina, la ciencia y la sociedad. Durante décadas, desde su labor como docente en la Universidad Nacional de Colombia, no solo investigó, sino que sembró preguntas, despertó curiosidades y abrió caminos. Fue, en esencia, una tejedora de memoria: alguien capaz de ver en los fragmentos dispersos del pasado una historia viva, esperando ser contada.</p>



<p>Estella Restrepo falleció el 1 de enero de 2019, dejando su investigación como fuente para la memoria y su pasión cultural para el mundo, Estella aun nos acompaña en esta odisea eterna por la memoria.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127511</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 03:59:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28215700/Antommarchi-2026-red.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica de una memoria rescatada: la odisea de Antommarchi]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hacia una economía del conocimiento para Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/hacia-una-economia-del-conocimiento-para-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El problema no es la inexistencia de instrumentos, sino la ausencia de un proyecto integrado, ambicioso y sostenido que sitúe el conocimiento en el centro del modelo de desarrollo del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Colombia ha arrastrado, tal vez ya por tiempo suficiente, una dificultad profunda y persistente relacionada con la estructura de su economía y los límites de su transformación productiva. Si bien en las últimas décadas, salvo ciertas coyunturas, el país ha logrado sostener periodos de crecimiento económico apreciable, con promedios relevantes en distintos ciclos recientes, ese desempeño no ha estado necesariamente acompañado de una transformación productiva de igual magnitud que haya permitido potenciar, diversificar y estar a la altura de verdaderas sociedades y economías del conocimiento.</p>



<p>La pregunta de fondo no es, entonces, únicamente cuánto crece la economía, sino desde dónde lo hace, a qué niveles de productividad y con base en qué tipo de actividades. Plantear esta pregunta con rigor revela un problema estructural: cerca del 70% de la población ocupada no tiene educación terciaria, más del 55% del empleo es informal y el tejido productivo está formado por unos 5,3 millones de micronegocios, principalmente en sectores como el comercio, las actividades agropecuarias de baja tecnificación y el transporte. Estos factores permiten observar una configuración productiva persistente que limita las posibilidades reales de desarrollo del país.</p>



<p>En ese contexto, distintos análisis han convergido en un punto central: Colombia no enfrenta únicamente un problema de crecimiento, sino, sobre todo, un problema de productividad. Dicho de otro modo, el país no ha logrado incrementar de manera sostenida su capacidad de generar valor ni ha avanzado con suficiente profundidad en la sofisticación de su base productiva. Y es precisamente allí donde el lugar que ocupan la ciencia, la tecnología y la innovación dentro del modelo de desarrollo resulta prioritario.</p>



<p>Aunque la ciencia y la tecnología aparecen de manera recurrente en el discurso público, su peso efectivo en la estructura económica y en la toma de decisiones estratégicas sigue siendo limitado. La inversión en I+D, cercana al 0,31% del PIB, resulta claramente insuficiente para impulsar una transformación productiva de fondo. El problema no es únicamente de financiamiento, sino también de la escala de la producción de conocimiento y de las capacidades que el país ha construido —o ha dejado de construir— en este ámbito.</p>



<p>En efecto, Colombia cuenta con aproximadamente 88 investigadores en I+D por millón de habitantes. Al comparar estas cifras a nivel internacional, un referente como Corea del Sur supera los 9.400 investigadores por millón, mientras que países latinoamericanos como Chile presentan niveles considerablemente más altos que los de Colombia. Esta diferencia no solo refleja un menor volumen de investigadores, sino que evidencia una brecha estructural en la capacidad del país para generar conocimiento, sostener procesos de innovación y vincularlos con su aparato productivo.</p>



<p>Así, las trayectorias de desarrollo más exitosas a nivel regional e internacional muestran un patrón bastante claro. Las economías que han logrado incrementar su productividad y diversificar su estructura lo han hecho sobre la base de inversiones sostenidas en ciencia, tecnología e innovación, acompañadas de la consolidación de un talento investigador robusto y de una articulación efectiva entre el Estado, la universidad y el sector productivo. Por ejemplo, Corea del Sur no solo invierte más del 5% de su PIB en I+D, sino que también ha construido un ecosistema capaz de sostener procesos de innovación continuos. En contraste, Colombia no solo invierte poco, sino que también dispone de una base científica limitada, lo que reduce significativamente sus posibilidades de transformación.</p>



<p>Ahora bien, el problema colombiano no radica tanto en la ausencia de condiciones como en la subutilización de su verdadero potencial. El país cuenta con ventajas evidentes, incluso envidiables a nivel internacional, como su biodiversidad, su potencial agroindustrial y su riqueza cultural. Estas características, bien aprovechadas, podrían convertirse en motores de desarrollo. Sin embargo, esas ventajas no se traducen automáticamente en valor agregado. Su aprovechamiento depende de la capacidad para incorporarlas en procesos productivos directamente relacionados con su transformación a partir del conocimiento.</p>



<p>El sector agropecuario ilustra bastante bien este punto. Allí, particularmente, el aumento de la productividad no se basa en producir más, sino en producir mejor, mediante biotecnología, analítica de datos, trazabilidad y transformación industrial, entre otros. En ese contexto, el contraste regional también ofrece ejemplos concretos. Brasil, uno de los líderes regionales en este sector, no se consolidó como potencia agroindustrial solo por su escala productiva, sino también por su apuesta sostenida durante décadas por la investigación aplicada. El caso de Embrapa —la empresa pública brasileña de investigación agropecuaria— muestra que la articulación entre la ciencia, el Estado y el sector productivo puede transformar de manera estructural la productividad del campo.</p>



<p>Ahora, al revisar las apuestas recientes sobre política pública en Colombia, el panorama general resulta insuficiente, ya que los instrumentos impulsados —convocatorias, políticas emergentes en inteligencia artificial, programas de formación avanzada y mecanismos de financiación territorial— no han resuelto el problema de fondo: las decisiones políticas en materia de ciencia y tecnología operan en una escala limitada, sin una articulación clara con la estrategia de desarrollo productivo y sin prioridad real dentro del Estado.</p>



<p>En este sentido, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación continúa operando más como un espacio de validación discursiva que como un verdadero motor estratégico de transformación económica. El problema no es la inexistencia de instrumentos, sino la ausencia de un proyecto integrado, ambicioso y sostenido que sitúe el conocimiento en el centro del modelo de desarrollo del país.</p>



<p>De allí que el debate sobre el futuro económico de Colombia no pueda seguir reduciéndose a variables macroeconómicas de corto plazo. La discusión exige una pregunta clave: ¿qué economía quiere construir el país en las próximas décadas? Esa pregunta, en un contexto global cada vez más exigente, implica la necesidad de tomar decisiones estructurales en ciencia, tecnología e innovación. Decisiones que el próximo o próxima presidente de Colombia, sin posibilidad de renunciar a ello, deberá tomar para el futuro del país.</p>



<p>Quien llegue a la Casa de Ñariño deberá trazar una estrategia decidida para incrementar la inversión en investigación y desarrollo que permita alcanzar, a mediano plazo, al menos el 1% del PIB. Además, deberá reposicionar el lugar de la ciencia en el Estado, dotando la política de ciencia, tecnología e innovación de una capacidad real de incidencia en la planificación económica. También se le exigirá impulsar la formación de capital humano avanzado, fortalecer la articulación entre universidades, empresas y territorios, y apostar por sectores en los que el conocimiento y la innovación sean el principal motor de la generación de valor. Finalmente, deberá propiciar ecosistemas regionales de innovación con <a href="https://blogs.elespectador.com/educacion/la-internacionalizacion-mal-entendida/">capacidad real para interactuar&nbsp;con contextos glocales.</a></p>



<p>Nada de esto será accesorio. Por el contrario, será determinante para las apuestas de desarrollo de Colombia. Las experiencias internacionales muestran que las transformaciones productivas profundas no resultan de ajustes marginales, sino de decisiones técnicas y políticas sostenidas que sitúan el conocimiento en el centro del proyecto nacional.</p>



<p>Colombia aún tiene una ventana de oportunidad para avanzar en esa dirección, pero no es indefinida. En últimas, las decisiones del próximo gobierno —y, en particular, la composición y las capacidades de su gabinete— darán cuenta de si el país será capaz de construir una economía basada en el conocimiento o si continuará reproduciendo una estructura de baja productividad, alta informalidad y limitada generación de valor. Mientras en Colombia no se asuma que la ciencia, la tecnología y la innovación no constituyen un sector más, sino el fundamento mismo de la productividad, la generación de valor y la competitividad, estas seguirán ocupando un lugar marginal dentro de la estructura del Estado y, en esas condiciones, el país difícilmente podrá avanzar hacia la transformación productiva que requiere.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127505</guid>
        <pubDate>Sat, 28 Mar 2026 18:41:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/28134117/Imagen-columna-5.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Hacia una economía del conocimiento para Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/defensores-indigenas-impulsan-la-autoproteccion-mientras-exigen-mas-participacion-para-incidir-en-el-acuerdo-de-escazu/</link>
        <description><![CDATA[<p>La expansión de los delitos ambientales en territorios indígenas está favorecida por distintos marcos normativos nacionales e internacionales mientras muchos líderes padecen las llamadas “muertes silenciosas”. Ellos viven sometidos a altos niveles de tensión, debido a las&nbsp;amenazas que acarrea la defensa de sus territorios. Bajo el principio de autonomía y autodeterminación, los pueblos indígenas&nbsp;impulsan cada [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Representantes indígenas de ocho países de Latinoamérica expusieron durante tres días las crisis de seguridad que enfrentan ante el avance de distintas economías ilegales y los marcos normativos de sus Estados.</em></li>



<li><em>Fue en el marco del III Encuentro Regional de la Alianza Latinoamericana de Defensores y Defensoras del Territorio Indígena.</em></li>



<li><em>Allí construyeron propuestas para impulsar la participación indígena en la COP4 del Acuerdo de Escazú.</em></li>



<li><em>Además, dialogaron con funcionarios del Ejecutivo sobre los asesinatos y desapariciones de defensores ambientales y del territorio.</em></li>
</ul>



<p>La expansión de los delitos ambientales en territorios indígenas está favorecida por distintos marcos normativos nacionales e internacionales mientras muchos líderes padecen las llamadas “muertes silenciosas”. Ellos viven sometidos a altos niveles de tensión, debido a las&nbsp;<strong>amenazas que acarrea la defensa de sus territorios</strong>.</p>



<p>Bajo el principio de autonomía y autodeterminación, los pueblos indígenas&nbsp;<strong>impulsan cada vez más iniciativas de autoprotección</strong>. Estas son algunas de las conclusiones que dejó el III Encuentro Regional de la Alianza Latinoamericana de Defensores y Defensoras del Territorio Indígena (Aladti), realizado en Lima entre el 18 y 20 de marzo.</p>



<p>Durante tres días, líderes indígenas de Perú, Colombia, Brasil, Guatemala, Honduras, México, Costa Rica y Panamá&nbsp;<strong>discutieron sobre los contextos de criminalidad dentro de sus pueblos y la situación de riesgo</strong>&nbsp;que enfrentan los defensores de derechos humanos, ambientales y de territorios comunales. Según consideraron los participantes del encuentro, estos entornos implican&nbsp;<strong>incrementos de economías ilícitas y una continua criminalización</strong>&nbsp;de las acciones que ejercen para la defensa de sus derechos territoriales.</p>



<p>Uno de los temas de mayor preocupación abordados en esta tercera Aladti fue la convergencia y, como consecuencia, la voracidad que encarnan las economías criminales<strong>&nbsp;dentro de los espacios de frontera</strong>. Los representantes de Perú, Colombia, Brasil y Ecuador hicieron hincapié en que el precario control de las autoridades ha convertido las zonas limítrofes en escenario propicio para que actividades como la minería ilegal y el narcotráfico confluyan. Una sinergia de delitos que, en su incontrolable expansión,&nbsp;<strong>afecta a comunidades, bosques y la seguridad de quienes los habitan</strong>.</p>



<p>El abogado Carlos Quispe, de la organización civil Derecho, Ambiente y Recursos Naturales (DAR), especialista en defensa colectiva de derechos en contextos afectados por economías ilícitas y extractivas, señaló que los problemas de los que derivan las amenazas contra defensores y los pueblos indígenas no están circunscritos a un solo país.</p>



<p>Quispe precisó que, en el caso de Perú,&nbsp;<strong>la ruta de la minería ilegal</strong>&nbsp;no solo incluye a este país como posible abastecedor de oro o de la materia prima para las operaciones de extracción, sino también a otros de donde sale el metal o por donde también ingresan insumos como el mercurio.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/erick-saracho-defensor-atacado-mexico-logros-ambientales/">Del jaguar a las playas y humedales: los logros ambientales de Erik Saracho, defensor atacado en México</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/24172725/FOTO-3-ALADTI-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270822" /><figcaption class="wp-element-caption">Lima fue la sede del III Encuentro Regional de la Alianza Latinoamericana de Defensores y Defensoras del Territorio Indígena. Foto: cortesía Aladti/DAR</figcaption></figure>



<p>“<strong>Las economías ilícitas ganan terreno, pero también hay marcos normativos que las favorecen</strong>. En Perú están las modificaciones a la Ley de Crimen Organizado. En Brasil está la Ley del Marco Temporal [que restringe la delimitación de territorios indígenas]”, sostuvo Quispe en diálogo con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p>Quispe comentó que uno de los mensajes claves que han dejado las organizaciones integrantes de la Aladti es que&nbsp;<strong>“no están sentadas esperando a que los Estados hagan todo”</strong>. El abogado afirmó que los sistemas de autocuidado emprendidos por pueblos en riesgo apuntan a contribuir, más no reemplazar, las labores de vigilancia que le corresponden a los Estados. La realidad, ciertamente, es crítica.</p>



<p>De acuerdo con el último informe de Global Witness,&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/09/personas-defensoras-ambientales-latinoamerica-2024/">117 defensores ambientales fueron asesinados o desaparecidos en América Latina durante 2024</a>.<strong>&nbsp;Se trata del 82 % de los casos a nivel mundial.</strong>&nbsp;El país con la mayor cantidad de asesinatos contra defensores fue Colombia: 48. Luego está Guatemala, que registró 20. En México hubo 19 y en Brasil, al menos 12.</p>



<p>La organización DAR ha documentado en el estudio&nbsp;<a href="https://dar.org.pe/wp-content/uploads/2025/11/DEFENSORES-DOCUMENTO-DE-ANALISIS-DIGITAL.pdf">Desafíos y Oportunidades para una protección integral de las personas defensoras en la Amazonía peruana (2025)</a>&nbsp;que las amenazas en comunidades nativas están asociadas con la tala ilegal (33 %), tráfico de tierras (23 %), narcotráfico (22 %) y minería ilegal (19 %).</p>



<p>El informe sostiene que las regiones con mayor perjuicio son Ucayali, Loreto, San Martín y Madre de Dios. El documento indica también que desde 2020, más de 20 defensores ambientales han sido asesinados en Perú. Nueve de estas muertes se produjeron en 2024.</p>



<p>DAR recogió para su análisis cifras del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos que dan cuenta de la cantidad de<strong>&nbsp;personas en situaciones de riesgo: 705 defensores y 61 familiares</strong>, entre 2019 y julio de 2025. El 84 % de los casos corresponde a defensores ambientales e indígenas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Panorama latinoamericano</h2>



<p>Dina Juc, de Guatemala, representante de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques (AMPB), refirió que esta organización<strong>&nbsp;protege el 24 % de la biodiversidad de Mesoamérica</strong>&nbsp;(que comprende territorios de México, Belice, Guatemala, El Salvador y la región occidental de Honduras, Nicaragua y Costa Rica). Esta labor les ha generado criminalización, asesinatos y exilio forzado de sus líderes, aseguró.</p>



<p>En la conferencia de prensa que cerró el evento, Juc comunicó incluso otras cifras de defensores afectados por la violencia: “De 2012 a 2024,&nbsp;<strong>562 personas defensoras fueron asesinados en nuestra región</strong>. Estamos aquí para hacer visible lo que sucede (…) también para insistir en las normativas, políticas públicas con que se debe sancionar este tipo de delitos”.</p>



<p>La lideresa destacó que en los sectores indígenas de la región mesoamericana donde los Estados no están,&nbsp;<strong>sus gobernantes o sistemas de justicia indígenas han resuelto más conflictos de alto impacto que la justicia ordinaria</strong>.</p>



<p>Por su parte, Jamner Manihuari, vicecoordinador general de la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica), fue enfático en indicar que los sistemas de autogobiernos territoriales indígenas y sus acciones de protección se originan debido a que los Estados no tienen la capacidad de brindar garantías jurídicas en estos espacios. “<strong>Queremos seguir garantizando la vida de nuestros hermanos en un territorio limpio</strong>, que nos dé soberanía, donde apostamos por el buen vivir de nuestra gente”, subrayó Manihuari.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/24172730/FOTO-4-ALADTI.jpeg" alt="" class="wp-image-270823" /><figcaption class="wp-element-caption">Las conclusiones y síntesis de las propuestas ante la COP4 del Acuerdo de Escazú fueron expuestas en una conferencia de prensa. Foto: Enrique Vera</figcaption></figure>



<p>Una paradoja que muestra el alarmante nivel de inseguridad para los pueblos indígenas de Latinoamérica fue expuesta por Tatiana Martínez, de Costa Rica, representante de la Red Indígena Bribri y Cábecar (Ribca). Ella remarcó que, pese a que su país cuenta con muchos derechos,&nbsp;<strong>los casos de líderes asesinados continúan impunes</strong>.</p>



<p>Parte del evento incluyó el diálogo entre los representantes de las organizaciones de la Aladti con voceros del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Minjusdh) de Perú y de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh). Diego Reátegui, director de Políticas y Gestión en Derechos Humanos del Minjusdh, detalló la creación del Mecanismo Intersectorial para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos, una herramienta que articula a nueve entidades e instituciones del Gobierno peruano con el fin de reconocer y garantizar a sus beneficiarios el acceso a la justicia.</p>



<p>Reátegui señaló que el Minjusdh ha elaborado una base de datos que entre sus principales registros muestra que desde 2019 hay 564 situaciones de riesgo reportadas.&nbsp;<strong>Aproximadamente el 76 % de estos casos, pormenorizó, está vinculada con algún tipo de actividad ilícita.</strong></p>



<p>“Es la típica respuesta frustrante, pero es lo que esperamos siempre escuchar cuando hablamos con el Estado. Funcionarios públicos que nos traen datos: tantos se están muriendo y, de esos, tantos son indígenas, tantos son campesinos, tantos son defensores de derechos humanos», fue la reacción de Dina Juc, de Guatemala, tras analizar la participación del representante del Minjusdh. «La respuesta que esperamos es que instituciones y ministerios han dado el mandato para que se cumplan [las garantías] y que están vigilantes a través de una comisión para saber si se ha disminuido la tasa de asesinatos y criminalización. Pero no, son bases de datos”, agregó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/24172733/FOTO-5-ALADTI.jpeg" alt="" class="wp-image-270824" /><figcaption class="wp-element-caption">La violencia trae consigo contextos complejos y riesgosos para los pueblos indígenas de Latinoamérica pero también trabajos articulados para su protección. Foto: Enrique Vera</figcaption></figure>



<p>En el informe de DAR, la organización subraya que el mecanismo intersectorial presenta limitaciones estructurales que reducen su eficacia. Entre otros puntos está su falta de rango legal: al estar sustentado como decreto supremo carece de fuerza vinculante en relación con otras entidades que no pertenecen al Ejecutivo.</p>



<p>DAR también afirma que varios de los nueve sectores del Ejecutivo con responsabilidades en la aplicación del mecanismo no participan activamente. Otro factor de debilidad, de acuerdo con el estudio, es&nbsp;<strong>la falta de un monitoreo sistemático de los casos</strong>, lo cual impide cotejar la eficacia de la herramienta. Además, plantea que uno de los vacíos más significativos del mecanismo es su omisión con respecto a la criminalización de la protesta social.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Acuerdo de Escazú y tareas pendientes</h2>



<p>Uno de los aportes que dejó la tercera Aladti fue la construcción de tres propuestas para impulsar una participación de los pueblos indígenas plena y efectiva en la cuarta reunión de la Conferencia de las Partes (COP4) del Acuerdo de Escazú, a realizarse del 21 al 24 de abril en Bahamas.</p>



<p>El abogado Carlos Quispe declaró a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que Escazú es un acuerdo ambientalista, pero no necesariamente tiene una mirada indígena. En ese sentido, un primer planteamiento de la alianza es la creación de un grupo de trabajo sobre Cuestiones Indígenas en Asuntos Ambientales y Territoriales.</p>



<p>La segunda iniciativa está enfocada en que los pueblos indígenas tengan un asiento entre los representantes electos por el público en el marco del Acuerdo de Escazú. Y, finalmente, la formalización de la participación indígena en la gobernanza y los mecanismos de toma de decisiones del acuerdo.</p>



<p><strong>La representación de los pueblos indígenas buscará tener reuniones con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)</strong>, secretaría técnica del Acuerdo de Escazú, antes, durante la COP4 y posteriormente para el abordaje de los temas concluyentes de la tercera Aladti.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal: </strong>la Aladti es un articulador regional y en este reunión en Lima ha recogido las principales demandas y propuestas de los líderes indígenas de ocho países. <strong>Foto: </strong>cortesía Aladti /DAR</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/enrique-vera/">Enrique Vera</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/defensores-indigenas-impulsan-autoproteccion-exigen-mas-participacion-acuerdo-escazu/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127403</guid>
        <pubDate>Thu, 26 Mar 2026 20:53:29 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/26155216/FOTO-1-ALADTI-scaled-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Defensores indígenas impulsan la autoprotección mientras exigen más participación para incidir en el Acuerdo de Escazú]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>