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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de ensenanza+del+pasado+reciente | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Seykutukunumaku: la Línea Negra que protege la vida en la Sierra</title>
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        <description><![CDATA[<p>Quien ha visto la Sierra al amanecer entiende que no se trata solo de montañas. Es una respiración antigua que desciende desde los picos nevados hasta el mar. Hace unos años, en uno de mis viajes, un mamo arhuaco me dijo: “si cuidas la naturaleza, la naturaleza cuidará de ti”. Entonces comprendí que la Sierra [&hellip;]</p>
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<p>Quien ha visto la Sierra al amanecer entiende que no se trata solo de montañas. Es una respiración antigua que desciende desde los picos nevados hasta el mar. Hace unos años, en uno de mis viajes, un mamo arhuaco me dijo: “si cuidas la naturaleza, la naturaleza cuidará de ti”. Entonces comprendí que la Sierra no es únicamente un paisaje: es una enseñanza viva. Es el murmullo de los ríos abriéndose paso entre piedras sagradas. Son los pueblos y sus historias, transmitidas en voz baja alrededor del fuego, mientras el viento recorre los caminos invisibles que conectan la montaña con la costa.</p>



<p>En ese entramado espiritual y natural existe algo que el Estado llamó “Línea Negra”. Pero para el pueblo kogui su nombre es&nbsp;<strong>Seykutukunumaku</strong>. No es una línea en el mapa. No es una frontera administrativa. Es una red viva de sitios sagrados que enlaza el agua, la tierra, el aire y el fuego; un sistema de equilibrio que, según los mamos, sostiene no solo a quienes habitan la Sierra sino a todo el Caribe.</p>



<p>Por eso resulta tremendamente lamentable que el&nbsp;Consejo de Estado&nbsp;haya anulado el decreto 1500 de 2018, expedido por el gobierno de&nbsp;Juan Manuel Santos, que ampliaba de 54 a 348 los sitios sagrados reconocidos dentro de ese territorio ancestral en la&nbsp;Sierra Nevada de Santa Marta. Más allá de las discusiones técnicas sobre cartografía y consulta previa, lo que se cae no es solo un acto administrativo: es un intento de ordenar y proteger integralmente un ecosistema en riesgo.</p>



<p>La decisión, reseñada por la revista&nbsp;Cambio, argumenta que el decreto fue expedido sin contar con la cartografía oficial definitiva y sin agotar la consulta previa con todas las comunidades étnicas involucradas. Son observaciones jurídicas que deben tomarse en serio. Pero mientras el debate se libra en expedientes y despachos, la Sierra sigue enfrentando amenazas muy reales.</p>



<p>La Sierra es una fábrica de agua. De sus montañas nacen ríos que abastecen pueblos enteros en Magdalena, Cesar y La Guajira. Lo que ocurre allí no se queda allí: fluye hacia el mar Caribe, hacia las planicies, hacia los sistemas que sostienen la agricultura y la vida urbana. Dañar la Sierra no es un problema local; es un riesgo regional.</p>



<p>En los senderos que conducen a&nbsp;Ciudad Perdida, uno puede escuchar hoy una mezcla de lenguas: turistas, guías, vendedores, autoridades indígenas. El turismo ha traído ingresos, sí, pero también una presión creciente sobre ecosistemas frágiles. Cuando no existe una planificación ambiental rigurosa ni una coordinación clara entre Estado y autoridades tradicionales, el impacto se acumula en silencio: residuos, erosión, expansión informal.</p>



<p>A esa presión económica se suma una realidad más oscura. En varias zonas de la Sierra persisten estructuras criminales que controlan rutas, imponen extorsiones y condicionan la vida cotidiana de comunidades indígenas y campesinas. En territorios donde el Estado llega tarde o llega débil, cada vacío normativo es una oportunidad para que otros impongan su ley.</p>



<p>El decreto de 2018 buscaba precisamente evitar esa fragmentación: establecer un marco claro para que cualquier proyecto —turístico, minero, portuario o de infraestructura— supiera de antemano cuáles eran los límites sagrados y cómo debía coordinarse con las autoridades indígenas, en cumplimiento de lo ordenado por la&nbsp;Corte Constitucional&nbsp;a lo largo de varios fallos.</p>



<p>Sin ese marco integral, el país vuelve al escenario de litigio permanente. Cada obra deberá discutirse caso por caso. Cada intervención podrá ser suspendida. Cada tensión escalará. Y en esa incertidumbre suelen imponerse quienes tienen más recursos o más capacidad de presión, no necesariamente quienes defienden el equilibrio ecológico.</p>



<p>Seykutukunumaku no es una metáfora romántica. Es una forma de entender el territorio como un sistema interdependiente. Es reconocer que la montaña y el mar están conectados, que el agua que baja de los picos nevados sostiene ciudades enteras, que los sitios de pagamento no son vestigios del pasado sino puntos vivos de relación con la naturaleza.</p>



<p>Lo verdaderamente grave de la anulación no es solo la caída de un decreto. Es el mensaje de fragilidad institucional que deja en un territorio que ya carga demasiadas tensiones: turismo mal gestionado, intereses económicos en expansión, inseguridad persistente y comunidades que siguen defendiendo su derecho a existir según su cosmovisión.</p>



<p>Si algo debería surgir ahora es un compromiso urgente y serio: reconstruir la delimitación con cartografía definitiva, consulta amplia e inclusión de todas las comunidades, pero sin diluir la protección. Porque el deterioro ambiental no espera a que se resuelvan las controversias jurídicas.</p>



<p>Quien ha caminado la Sierra sabe que allí todo está conectado. Desatar uno de sus hilos —por técnico que parezca el argumento— puede desbalancear el tejido entero. Y ese tejido, el de Seykutukunumaku, no pertenece solo a los pueblos indígenas: sostiene la vida de una región entera.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
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        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 02:04:49 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Seykutukunumaku: la Línea Negra que protege la vida en la Sierra]]></media:description>
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        <title>12 libros y 12 autores para regalar el 24</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/12-libros-y-12-autores-para-regalar-el-24/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un libro siempre será un regalo maravilloso para obsequiar en Nochevieja. Doce personalidades cuentan cuál fue esa obra que leyeron con fascinación este 2025.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size"><em>Fotografía tomada en la librería Merlín de Bogotá. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-0374ba416735b4b945bfe8078d4e9da5"><em>&#8220;Un libro es un regalo que puedes abrir una y otra vez&#8221;, </em>Garrison Keillor, humorista estadounidense. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>MIGUEL TORRES</strong><strong>, director de teatro, dramaturgo y novelista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123720" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19112832/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MIGUEL-TORRES.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Carlos Duque.</em></p>



<p><strong><em>Diarios 1984-1989</em></strong> es uno de los libros que más me ha impactado en los últimos años. En él, Sandor Márai, anciano, cojo y casi ciego, va narrando, con estremecedora lucidez, el desgarrador testimonio de su enfrentamiento con la muerte. Llevando a cuestas su viudez, su soledad y su desmoronamiento físico, esgrime verdades de a puño como esta: “La crueldad es el punto de encuentro en que la humanidad actúa en armonía”. O sombríos propósitos cargados de punzante ironía: “Si me quedan fuerzas escribiré algo impublicable, que ni la imprenta sea capaz de soportar”. Hasta su última anotación, días antes de pegarse un tiro en la cabeza: “Estoy esperando el llamamiento a filas. Ha llegado la hora”.</p>



<p>&nbsp;Un libro sagrado en mi memoria.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>PATRICIA TAVERA</strong><strong>, artista plástica</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="473" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123722" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-473x1024.jpg 473w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA-139x300.jpg 139w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113055/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-PATRICIA-TAVERA.jpg 591w" sizes="(max-width: 473px) 100vw, 473px" /></figure>



<p>La primera vez que fui a Estambul tenía 30 años, adoré la ciudad, tomé un barco para recorrer el Bósforo y ver la arquitectura de la ciudad antigua, sus mezquitas. Años después descubrí al escritor ORHAN PAMUK y compré un primer libro sobre Estambul, que admiré, pues hablaba de las historias vividas por él y su familia en esa preciosa ciudad. Quiero recomendar su libro <strong><em>La maleta de mi padre.</em></strong></p>



<p>Cada frase del libro es la afirmación de lo que el arte es para cada uno de nosotros, ya sea escritor o pintor: “Para mí, ser escritor es descubrir, luchando pacientemente durante años, la segunda persona que se esconde en el interior de uno”. Tuve una experiencia muy bella con Gabo, gran amigo de mi esposo, quiso venir al taller a ver mi pintura y de pronto me dijo: pero así de cerca pintando en la pared, ¿cómo puedes ver? Le dije: Cuando me retiro descubro lo que estoy pintando. Me dijo entonces: ¿Quién pinta? Le respondí: El otro que hay en mí y lo descubro al alejarme.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>HENRY GALLARDO, </strong><strong>director Fundación Santa Fe de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123724" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113131/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HENRY-GALLARDO.jpg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong><em>Cartagena 1600: Cuando el tirano mandó</em></strong> es una novela muy divertida, una historia de amor; juguetona desde su título, el cual tiene todo que ver con las letras de Joe Arroyo. Está llena de momentos y lugares verídicos que han marcado la realidad actual de la ciudad.&nbsp;</p>



<p>Cada parte del libro trae detalles históricos que alimentan la curiosidad y el cariño por nuestras raíces. Y digo “nuestras”, siendo <em>rolito</em>, porque el Hospital Serena del Mar está allí para servir en salud y es parte de mi responsabilidad. Considero que la responsabilidad sin conocer la historia cojea.</p>



<p>Uno de los personajes centrales es Tomás, un arriesgado joven que, escapando de la Inquisición portuguesa, llega a Cartagena y logra sobrevivir como médico autodidacta. Claro, en lo personal es de total interés conocer qué pasaba con la medicina de aquel momento.</p>



<p>Tomás se enamora de una muchacha mulata, una relación marcada por la pobreza, las diferencias de raza y las que impone a veces la sociedad.</p>



<p>Entre los elementos históricos que recuerda están la invasión del pirata Francis Drake, el “negocio” de la esclavitud, la rebelión de Benkos Blohó, el arribo de la inquisición, la amabilidad de Pedro Claver y el progreso de la infraestructura inicial de la ciudad amurallada, el fuerte, las iglesias y las casas.</p>



<p>He de resaltar que su mayor enseñanza y mensaje no está en el libro. Está en la razón por la que se concibió. Mi gran amigo Manuel Camacho Montoya escribe con su padre, Manuel Camacho Diago, esta linda obra, porque como padre e hijo querían tener un proyecto conjunto. Y fue así como crearon una “disculpa” para ¡hablar más, estar más y vivir más!</p>



<p>Cuidarnos y unirnos es al final el inmenso mensaje que nos dejan los dos Manueles. Un proyecto de vida para alimentar el amor familiar. ¡Qué gran mensaje!</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>&nbsp;MARIA CLARA OSPINA, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123726" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113210/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MARIA-CLARA-OSPINA.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p><strong><em>La península de las casas vacías</em></strong>, de David Uclés, introduce al lector a la Guerra Civil española desde un prisma íntimo, simbólico y profundamente desgarrador que agarran el alma y la estremecen. Aquí lloramos por la campesina que pinta de negro todos los árboles de su huerto, por el fotógrafo que luego de pisar una mina no levanta el pie en cuarenta años, por el maestro que enseña a sus alumnos a hacerse los muertos…</p>



<p>Uclés, construye una narrativa donde la violencia política y el odio se entrelazan para revelar un país que se desangra desde dentro. En el centro late el clan de los olivareros de Jándula, una familia unida por la tierra y un legado casi mítico, cuyo destino fatal se va tejiendo a medida que el fanatismo, la superstición y la fractura social avanzan sobre sus vidas.</p>



<p>La novela dialoga con <em>Cien años de soledad,</em> de Gabriel García Márquez, en su uso de un surrealismo impregnado de símbolos rurales y creencias populares. Pero Uclés sitúa ese imaginario, en su propio idioma, en una España concreta y desgarrada, donde lo fantástico brota de la desesperación.</p>



<p>También recuerda a <em>Patria</em> de Fernando Aramburu por su manera de mostrar cómo la violencia destruye hogares y vínculos. Pero Uclés añade un tono mítico que convierte la caída de Jándula en una elegía del país, marcada por el silencio, la ausencia y la memoria rota.</p>



<p>María Clara Ospina, diciembre 12/2025</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JAVIER CORREA CORREA</strong><strong>, escritor y periodista</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="544" height="640" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg" alt="" class="wp-image-123728" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA.jpg 544w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113309/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JAVIER-CORREA-255x300.jpg 255w" sizes="auto, (max-width: 544px) 100vw, 544px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bc332348f141098a26b526565a2cc84c"><em>“… sujetando a la mujer por debajo de los brazos, mirándola todo el cuerpo, con toda la luz de la luna desnudándola, dijo en su vieja lengua, en la lengua de los bosques, de los panales de miel, de las columnas blancas, del mar sonoro, de la risa sobre las montañas:</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-928c6a7cbfd6479b7f279c5b305858e6">–<em>No me quieras mal”. (</em>Del cuento<em> Centauro)</em></p>



<p>Conocí a José Saramago con el libro <em>Objecto Quase</em>, traducido erróneamente como <strong><em>Casi un objeto</em>, </strong>porque no se trataba de un error gramatical en portugués –la lengua nativa del Premio Nobel de Literatura en 1998– sino de una propuesta idiomática libertaria, como libertaria fue su literatura y libertaria su vida.</p>



<p>Seis cuentos conforman el libro que no es el más conocido de él. Otros, casi todos, son mencionados por expertos y por quienes se acercan a su obra.</p>



<p>“La silla empezó a caer, a venirse abajo, a inclinarse, pero no, en el rigor del término, a desatarse”. Así comienza el cuento <em>Silla</em>, en el que microscópicos <em>Anobium</em> han ruñido la madera del asiento que cede y cae. No es cualquier poltrona, incluso trono, sino el que ocupa con el apoyo de Hitler y Mussolini el dictador portugués António de Oliveira Salazar, que cayó, él sí, tras la Revolución de los claveles, en 1974, un año antes de la muerte de su vecino y cómplice español Francisco Franco.</p>



<p>Este texto podría ser tachado de política. Y cuál es el problema, si el mismo José Saramago reclama –en presente– el derecho de ser político. Y la literatura es mucho más que una sumatoria de letras bonitas, adornadas con narraciones y descripciones. Y vaya que Saramago sabía de narraciones, de descripciones, de política.</p>



<p>Leí después varias de sus novelas y de sus textos periodísticos, y cada vez más lo admiré y sentí afecto por él.</p>



<p>Conocí personalmente a José Saramago pocos meses antes de su muerte, en junio de 2010. Fue la última vez que visitó Colombia y habló de paz. Soñador que era, el Nobel, quien hoy se lamentaría de que el Premio Nobel de Paz se lo hubieran dado a una guerrerista con rodilleras.</p>



<p>Perdonen la digresión, pero era inevitable. Él era –y seguirá siendo– un hombre grande, hermoso, de los que enaltecen a la literatura y a la humanidad misma.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>XIOMARA SUESCÚN</strong><strong>, directora del Centro Nacional de las Artes</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="849" height="566" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg" alt="" class="wp-image-123743" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si.jpg 849w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19121344/ZETA-FOTO-LIBROS-NAVIDAD-ARTES-esta-si-768x512.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 849px) 100vw, 849px" /></figure>



<p>Pocas obras interpelan con tanta claridad nuestra condición humana como <strong><em>La estirpe de Lilith</em>.</strong> En esta trilogía, Octavia E. Butler —una de las autoras más determinantes de la ciencia ficción del siglo XX y la primera mujer afrodescendiente en consolidarse en el género— plantea preguntas urgentes sobre supervivencia, alteridad y los dilemas éticos de habitar un mundo en transformación.</p>



<p>La historia se sitúa en un futuro distópico en el que la humanidad ha quedado al borde de la extinción tras una guerra nuclear. Los pocos sobrevivientes son rescatados por una especie extraterrestre, los Oankali, que los mantiene en animación suspendida durante siglos. Cuando Lilith Iyapo despierta, descubre que ha sido elegida para preparar la convivencia entre humanos y Oankali y acompañar el retorno a una Tierra radicalmente distinta, incluso para quienes volverán a habitarla.</p>



<p>Lo que más me fascina es la manera en que Butler aborda el encuentro con “el otro”: aquello que tememos y admiramos de lo diferente, y las contradicciones que emergen cuando ese encuentro nos obliga a transformarnos. Para ambas especies, coexistir implica renunciar a certezas, abrir posibilidades y aceptar que la continuidad de la vida requiere cambio.</p>



<p>La trilogía atraviesa temas que siguen siendo esenciales hoy: la violencia, los prejuicios, la raza, el género, el colonialismo, la ética, la relación con los ecosistemas y con todas las formas de vida. Butler construye un universo vasto en imaginación y profundamente humano en sus preguntas. Nos confronta, nos conmueve y nos lleva a pensar más allá de los límites que creemos firmes.</p>



<p>Es un libro que expande nuestras fronteras internas. Y esa, quizá, es la mejor razón para regalarlo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>CARLOS RESTREPO, </strong><strong>periodista cultural</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="538" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg" alt="" class="wp-image-123730" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1024x538.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-300x158.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-768x403.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO-1536x806.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113547/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-CARLOS-RESTREPO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Este año decidí desatrasarme con el autor sueco Jonas Jonasson (1962), del que tenía represados tres libros, y cuya primera novela que leí de él, en 2009 (<strong><em>El abuelo que saltó por la ventana y se largó</em></strong>), me regaló uno de los ratos de lectura más placenteros. Fue así como -muy disciplinado- leí de Jonasson sus novelas <strong><em>Dulce venganza</em>,</strong> <strong><em>El matón que soñaba con un lugar en el paraíso</em> y <em>La analfabeta que era un genio de los números</em>.</strong></p>



<p>Con un exquisito sentido del humor (cargado de sarcasmo), Jonasson -quien antes de lanzarse a la ficción literaria fue periodista- crea unos personajes entrañables para el lector, muchas veces de las periferias urbanas, los cuales viven las aventuras más descabelladas. Siempre, enmarcados en un telón de fondo en el que los protagonistas interactúan -en clave de comedia- con la historia real y sus protagonistas.</p>



<p>Si quiere huir un rato de la agobiada realidad nacional e internacional, Jonasson le ofrecerá historias divertidas, bien contadas y con personajes que se quedarán en el corazón. Un autor refrescante, en cuya obra vale la pena sumergirse para terminar siempre con una sonrisa dibujada en la cara. (* Ex redactor cultural del diario El Tiempo).</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>IRENE VASCO</strong><strong>, escritora bogotana</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123732" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113631/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-IRENE-VASCO.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-small-font-size"><em>Foto: cortesía Natalia Espinosa.</em></p>



<p><strong><em>La puerta</em></strong>, de la escritora húngara Magda Szabó, (Hungría, 1907 – 2007), es una novela de 314 páginas. Cuenta las historias de dos mujeres unidas por lazos de amistad, mezquindad, lealtad, odio, desconfianza, generosidad. Estas historias van y vienen entre guerras e invasiones, entre chismes y vida cotidiana. Los veinte años de relación, no podría llamarse amistad, permiten que personas, animales, sucesos, se ensamblan a través de distintos episodios en las vidas de distintas personas.&nbsp;</p>



<p>¿Cómo logra Magda Zsabó que los lectores quedemos atrapados entre esta variedad de sucesos?&nbsp;</p>



<p>Desde el primer capítulo sabemos algo que la enigmática Emerenc Szeredas, criada de la autora, esconde algo. El gran deseo de su ama es que se abra “por primera vez ante mis ojos una puerta determinada, la del cuarto de una persona que defendía celosamente su gran soledad y ocultaba su indignante miseria con pudor y que, por eso, nunca habría permitido entrar ahí a nadie, aunque el techo hubiera ardido sobre su cabeza”.&nbsp;</p>



<p>Los lectores necesitamos desesperadamente abrir la puerta de la habitación de Emerenc.</p>



<p>¡Una puerta! Una simple puerta que permanece cerrada nos mantiene en vilo página tras página. De vez en cuando la autora ofrece una pista, hace guiños, para que creamos que por fin conoceremos la habitación de Emerenc. Guiños dosificados, claro, para que nuestra inquietud se mantenga firme. Por supuesto, lo logra.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>MAURICIO ARROYAVE</strong><strong>, periodista y director del pódcast Ojo Nuclear</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-123733" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1024x768.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-300x225.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-768x576.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE-1536x1152.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19113714/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-MAURICIO-ARROYAVE.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Yo recomiendo uno de los tesoros ocultos de la literatura latinoamericana: Álvaro Enrigue (así, con g). Tengo en mis manos su trabajo más reciente: <strong><em>Tu sueño imperios han sido.</em></strong> Es una novela que se asoma a la conquista de México y la narra como un sueño violento, sin mapas, sin garantías y sin un narrador que prometa orden. Álvaro Enrigue no reconstruye el pasado: lo desarma. Y en ese gesto —literario, político y profundamente estético— está la potencia de este libro breve y feroz.</p>



<p>Aquí no hay epopeya ni pedagogía histórica. No hay voluntad de explicar “lo que ocurrió”, sino de mostrar cómo el lenguaje mismo fue un campo de batalla. La Conquista aparece como un ruido constante que, incluso hoy, no termina de apaciguarse. Todo se dice a medias, todo se traduce mal, todo se impone con violencia. El resultado es una verdad incómoda: la historia, cuando se mira de cerca, nunca es limpia.</p>



<p>Una de las cosas que más me impresiona de Enrigue, y en esta novela sí que se luce, es su español afilado. Usa&nbsp;arcaísmos y giros coloniales sin dejar de ser absolutamente contemporánea.</p>



<p>En <strong><em>Tu sueño imperios han sido</em></strong>, Moctezuma y Cortés no son héroes ni villanos de manual; son, más bien, figuras quebradas, atrapadas en un juego que los supera. Enrigue evita el juicio moral fácil y opta por algo más inquietante: mostrar el desconcierto. Es que la historia no avanza porque alguien la controle, sino porque nadie logra detenerla.</p>



<p>A pesar de su brevedad, el libro exige atención. Es una novela que pide al lector algo más que empatía: le pide inteligencia, memoria, sospecha. Pero la recompensa es alta. Las imágenes permanecen, las frases regresan, la herida colonial vuelve a abrirse, no como lamento, sino como pregunta.</p>



<p>Es una demostración de que la literatura todavía puede discutir el pasado sin solemnidad o complacencia. Y en tiempos de discursos simplificados, como este, eso no es poco.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JORGE ESPINOSA, periodista</strong> <strong>y conductor del pódcast <em>El Librero</em></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123740" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA-1152x1536.jpg 1152w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19115950/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JORGE-ESPINOSA.jpg 1200w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>La novela policíaca es un género delicioso. Desde los clásicos como Patricia Highsmith y Raymond Chandler hasta los contemporáneos como Antonio Manzini y Seicho Matsumoto. Cuando están bien escritas, no son solo novelas de misterio y detectives, sino también estudios minuciosos y entretenidos de la condición humana.</p>



<p>Ese es el caso de la fabulosa <strong><em>Caso Clínico,</em></strong> del escocés Graeme Macrae Burnet, publicada en español por la editorial Impedimenta. No es, para ser precisos, una novela policíaca tradicional: sí, es cierto que hay una muerte en las primeras páginas del libro, pero se trata más bien de un misterio psicológico que hubiera podido llevar al cine Alfred Hitchcock.</p>



<p>La historia parte de un hallazgo literario del autor, que recibe unos cuadernos que lo llevan a reconstruir la historia de una joven en el Londres de los años sesenta que está convencida de que un psicoterapeuta célebre, polémico e insoportable tuvo responsabilidad directa en el suicidio de su hermana. Para probarlo, ella misma decide infiltrarse como paciente, con identidad falsa, y someterse a unas agotadoras pero muy ilustrativas sesiones de terapia.</p>



<p>A partir de ahí, la novela avanza entre los cuadernos escritos por la hermana de la muerta, que describen sus curiosos encuentros con el terapeuta, pero también escenas de su propia vida, y las notas biográficas que Graeme Macrae Burnet escribe sobre ese mismo terapeuta, cuyo nombre es A. Collins Braithwaite. La maravilla de esta novela consiste en su propio engaño: lo que acá describe Macrae Burnet, los personajes de los que habla, los episodios que describe, ¿existieron? ¿O acaso se trata solamente de su prodigiosa imaginación?</p>



<p>Sí, es un thriller psicológico como no he leído dos, pero también una profunda reflexión sobre la pérdida, el duelo, las relaciones familiares y las ficciones que nos contamos nosotros mismos a partir de nuestras máscaras e identidades. Macrae Burnet es también uno de los últimos autores que me recomendó mi amigo y librero Mauricio Lleras. Sospecho, a pesar de la fragilidad de mi memoria emocional, que fue una de las últimas conversaciones que tuve con él antes de su muerte. Como siempre, Mauricio acertó.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>JOSÉ CUESTA</strong><strong>, concejal de Bogotá</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="688" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg" alt="" class="wp-image-123735" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-1024x688.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-300x202.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja-768x516.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/19114052/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-JOSE-CUESTA-baja.jpg 1065w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Estoy leyendo un libro del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel, titulado <strong><em>Lecciones sobre la filosofía de la historia universal</em></strong> (II). El movimiento de la historia universal se da justamente con el Imperio persa. El autor examina esa misma dinámica, pero en relación con el mundo griego.</p>



<p>Señala que la historia vinculada al mundo griego se define a partir de tres épocas capitales.</p>



<p>La primera es el comienzo del pueblo, que en el caso del mundo griego se origina y se fortalece hasta llegar al ámbito de la individualidad real.</p>



<p>La segunda etapa corresponde al contacto de ese pueblo ya educado con las figuras precedentes, con los pueblos anteriores de la historia universal, y a su triunfo sobre ellos.</p>



<p>El tercer período es el contacto con los pueblos siguientes y la derrota del pueblo griego frente a estos.</p>



<p>Con esta aproximación a la dinámica histórica del pueblo griego, Hegel intenta mostrar que dicho desarrollo tiene una base antecedente. Esa base está, precisamente, en su relación con el mundo persa, con el mundo oriental.</p>



<p>Llama la atención cómo esa noción dialéctica en Hegel, aplicada al pueblo griego, permite la formación de la identidad del todo. Esta dialéctica, que posibilita la configuración de la identidad del pueblo griego, se da a partir de una relación de base con una cultura extraña. Para ser más exactos, el proceso de construcción de la identidad griega se da a partir de las guerras con los persas, que marcan sin duda alguna el talante del pueblo griego.</p>



<p>La lectura de este texto permite adentrarnos en el estudio de la conformación del talante, el carácter y la fuerza del pueblo griego.</p>



<p>La historia de Grecia, dice Hegel, presenta el origen del pueblo griego como un proceso de hibridación, tanto étnico como cultural, una mezcla de distintas tribus. La mayoría de las poblaciones eran homogéneas y pertenecientes a la raza griega, pero también hay que decir que aquello que conocemos como pueblo griego incorporaba familias extrañas, que no eran griegas.</p>



<p>Afirma, además que el pueblo ateniense representa la cumbre del espíritu griego. Sin embargo, es precisamente en la Atenas clásica donde se configura un escenario de acogida y refugio, en el que se recibían familias e individuos provenientes de las más diversas tribus y regiones.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>HUMBERTO MENDIETA, director del Noticiero del Senado</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-123774" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1024x682.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-768x512.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA-1536x1023.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/20072340/ZETA-LIBROS-NAVIDAD-HUMBERTO-MENDIETA.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><br>Como un inmenso anzuelo de papel esta obra de la española Irene Vallejo me atrapó hasta dejarme sin respiración. Y me pregunto: de qué madera está hecha aquella mujer que tiene tono novelesco, pero es una académica singular. Se nota en sus citas históricas y en la facilidad con la que se refiere a sus personajes, casi como si los tratara en el diario vivir. Y bien que los trata.</p>



<p>Este ensayo nos interna en la historia de la escritura y de los libros y nos queda una clase amplia y profunda de los primeros textos y el origen de la palabra escrita. ¡Qué belleza!, es así como conocí la génesis del mundo doméstico por medio del cual nos comunicamos, y ahora en el ciberespacio.</p>



<p>Es increíble cómo pasamos del junco al teclado. Del papiro a las redes. E Irene nos lo cuenta con encanto, con pedagogía, con su experticia en letras e historia.</p>



<p>Gracias Irene. Nos llevaste con tu libro por un portal del tiempo, de esos portales calificados de ficción, pero nos demostraste que existen. Fue un fascinante viaje de tantos siglos que al final perdemos la cuenta. Cleopatra, Tito Livio, Séneca, Aristófanes.… Tantos nombres y personajes, conocidos y ajenos.&nbsp;</p>



<p><strong><em>El infinito en un junco</em></strong> es una ventana al pasado mostrándonos cómo se ha transmitido el conocimiento en la historia de la humanidad. Y ni que hablar de las luchas que ha dado la escritura. Contra guerras, prejuicios y quemas inquisitivas. Sobreviven aun en contra de la modernidad que los amenaza.</p>



<p><em>Chapeau</em>, Irene Vallejo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123718</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Dec 2025 12:47:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[12 libros y 12 autores para regalar el 24]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Al rescate de la geometría</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/al-rescate-de-la-geometria/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los conceptos, postulados, figuras, axiomas, teoremas, corolarios y demostraciones de la Geometría Euclidiana constituyen la mejor visión de las matemáticas. No debemos reemplazar tal riqueza con una dispersa y superficial noción en el bachillerato; es como vivir en el penthouse del piso 30 y cubrir las ventanas para ocultar la vista y evitar la luz. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Para muchas personas las matemáticas de la secundaria fueron aburridas o tortuosas, razón por la que no quisieron elegir carreras con un mediano componente matemático. Se cree que una buena parte de esta percepción sobre las matemáticas aprendidas con disgusto o no aprendidas en el colegio ha sido responsabilidad de los docentes de matemáticas, pero la verdad es que también han influido los programas elaborados desde el Ministerio de Educación que en las últimas décadas se ha encargado de ir eliminando contenidos que hacían las clases fascinantes.&nbsp;</p>



<p>Se han suprimido conceptos muy útiles y formativos que anteriormente eran de obligatorio aprendizaje y se han distribuidos algunos tópicos en varios grados que aparentemente abarcan más temas; pero al final solo aportan un mar de conocimientos con un centímetro de profundidad.</p>



<p>Me refiero especialmente a los capítulos dedicados a la Geometría Euclidiana, esa que se estudiaba con rigor, como asignatura independiente, cuyo texto guía por muchos años en toda Hispanoamérica fue el libro de Geometría de G. M. Bruño, publicado a comienzos del siglo pasado y que hoy puede descargarse en PDF de manera gratuita. Sí, me refiero a esa geometría que se aprendía usando como herramientas el lápiz, el cuaderno cuadriculado, el borrador, la escuadra, el transportador, la regla, el compás y que, usando tizas de colores, los docentes se esforzaban por explicar con trazos rectos y círculos perfectos en el tablero que luego producía lástima tener que borrarlo.  </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="518" height="768" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101616/Captura-de-pantalla-2025-11-08-a-las-11.15.49-a.m.png" alt="" class="wp-image-122488" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101616/Captura-de-pantalla-2025-11-08-a-las-11.15.49-a.m.png 518w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101616/Captura-de-pantalla-2025-11-08-a-las-11.15.49-a.m-202x300.png 202w" sizes="auto, (max-width: 518px) 100vw, 518px" /></figure>



<p>No pretendo que volvamos a esas herramientas solamente, aunque no comparto la idea de jubilar la escritura a mano; no hay duda de que hoy las gráficas pueden ser computarizadas y con programas como “<em>Geogebra</em>” es fácil mejorar el entendimiento de la mayoría de los tópicos geométricos; también con la asistencia de la Inteligencia Artificial puede facilitarse hoy su comprensión, pero quiero llamar la atención sobre la necesidad de que al menos se les dé a conocer y se les permita disfrutar a los niños y jóvenes, de la Geometría Euclidiana en forma integral e independiente, sin prohibir las herramientas y ayudas modernas que quieran utilizar para que sea aún más atractiva para su propio deleite. &nbsp;</p>



<p>Los conceptos, postulados, figuras, axiomas, teoremas, corolarios y demostraciones de la Geometría Euclidiana constituyen la mejor visión de las matemáticas. No debemos reemplazar tal riqueza con una dispersa y superficial noción en el bachillerato; es como vivir en el penthouse del piso 30 y cubrir las ventanas para ocultar la vista y evitar la luz.&nbsp;</p>



<p>Los tópicos más conocidos de la Geometría Plana están contenidos en el famoso libro “<em>Elementos</em>”, que nos dejó el matemático griego Euclides, obra escrita hace más de 23 siglos, pero hay también resultados y aplicaciones que han sido descubiertos recientemente y que pueden incentivar a los jóvenes a cultivar el estudio de las matemáticas con nuevos retos, usando herramientas modernas. Menciono solo la abundante oferta de juegos electrónicos, que basan sus diseños y presentación en conceptos geométricos.</p>



<p>Después de Euclides y a lo largo del tiempo, desde la invención de la imprenta en 1450, han aparecido incontables ediciones del trabajo de Euclides, como esta bella publicación: </p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="877" height="1023" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101749/Imagen.jpeg" alt="" class="wp-image-122489" style="width:583px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101749/Imagen.jpeg 877w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101749/Imagen-257x300.jpeg 257w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101749/Imagen-768x896.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 877px) 100vw, 877px" /></figure>



<p>que usa para las demostraciones solamente ilustraciones como estas:</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="735" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-1024x735.jpeg" alt="" class="wp-image-122490" style="width:587px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-1024x735.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-300x215.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-768x551.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-1536x1103.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16101850/IMG_2225-2048x1470.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Tampoco la investigación y los resultados en Geometría Euclidiana después de Euclides cesó; incluso el emperador Napoleón Bonaparte hizo un original aporte al formular y demostrar el conocido “<em>Teorema de Napoleón</em>” sobre el que hace unos años escribí (ver: <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ignacio-mantilla/el-teorema-de-napoleon-column-729818">https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/ignacio-mantilla/el-teorema-de-napoleon-column-729818</a>)</p>



<p>Ahora bien, no podría cerrar este llamado para recuperar la enseñanza de la Geometría Euclidiana sin ofrecer al menos un buen ejemplo, como lo haré continuación. Pero antes un poco de contexto: comúnmente los matemáticos sentimos mayor aprecio por un teorema en particular en cada área estudiada, y ese teorema favorito lo podemos escribir y demostrar de memoria; así por ejemplo, en mi caso, el Teorema de Punto Fijo de Banach es mi favorito del Análisis Matemático y el Teorema de Infinitud de los Números Primos, demostrado por Euclides usando el método de reducción al absurdo, es mi favorito de la Teoría de Números.&nbsp;</p>



<p>En el caso de la Geometría Euclidiana también tengo mi favorito, y no es el Teorema de Pitágoras, sino uno, bastante menos famoso y poco conocido. Se trata de un resultado de una extraordinaria sencillez que tiene múltiples aplicaciones, me refiero a un bonito resultado publicado hace 200 años, más exactamente en 1822, o sea después de 2000 años de Euclides, conocido como el “<em>Teorema de Poncelet</em>”, de autoría del matemático e ingeniero militar francés Jean-Victor Poncelet (1788-1867), quien estuvo en una prisión rusa entre 1812 y 1814 tras participar en la campaña napoleónica. De este período prolífico son sus trabajos publicados años después. El teorema mencionado es el siguiente:</p>



<p><em>Teorema de Poncelet</em></p>



<p><em>En un triángulo rectángulo la suma de los catetos a y b es igual a la suma de la hipotenusa c y el doble del radio R de la circunferencia inscrita. O sea: </em></p>



<p><em>a + b = c + 2R.</em></p>



<p>La demostración de este fascinante resultado es sencilla. Basta observar la siguiente figura en donde están presentes dos resultados que son conocidos: &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="435" height="405" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102311/Captura-de-pantalla-2025-11-15-a-las-4.38.15-p.m.png" alt="" class="wp-image-122491" style="width:546px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102311/Captura-de-pantalla-2025-11-15-a-las-4.38.15-p.m.png 435w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102311/Captura-de-pantalla-2025-11-15-a-las-4.38.15-p.m-300x279.png 300w" sizes="auto, (max-width: 435px) 100vw, 435px" /></figure>



<ol class="wp-block-list">
<li>Los dos segmentos de rectas tangentes, trazados desde un mismo punto exterior a un círculo, tienen la misma longitud; por lo tanto los segmentos que unen los vértices de los ángulos no rectos del triángulo y los puntos de tangencia con la circunferencia son, en cada caso, de la misma longitud; es decir <strong>m</strong><em> </em>en un caso y <strong>n</strong> en el otro.&nbsp;</li>



<li>El cuadrilátero que forman los dos radios que unen el centro de la circunferencia con los puntos de tangencia en los catetos <strong>a</strong> y <strong>b</strong> del triángulo y los dos segmentos que desde estos puntos de tangencia unen el vérttice del ángulo recto del triángulo, es un cuadrado de lado <strong>R</strong>.</li>
</ol>



<p>Ahora la demostración resulta trivial pues:</p>



<p>a + b = (m + R) + (R + n)&nbsp;</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; = m + n + 2R</p>



<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; = c + 2R.</p>



<p>Una de las imágenes más bellas de la Geometría Euclidiana se obtiene usando precisamente el Teorema de Poncelet. En efecto: por el Teorema de Pitágoras se sabe que el triángulo de lados (3, 4, 5) es un triángulo rectángulo (3² + 4² = 5²); esta es la tripla pitagórica más conocida y lo que resulta alucinante es que el círculo que puede inscribirse en ese triángulo, tiene un área de π unidades cuadradas. La prueba de esta bella relación resulta inmediata usando el Teorema de Poncelet, porque:&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1536" height="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/11/Copilot_20251116_103639.png" alt="" class="wp-image-122528" style="width:388px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/11/Copilot_20251116_103639.png 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/11/Copilot_20251116_103639-300x200.png 300w" sizes="auto, (max-width: 1536px) 100vw, 1536px" /></figure>



<p>3 + 4 = 5 + 2R,</p>



<p>entonces el radio R del círculo debe ser R = 1, y reemplazando en la fórmula del área del círculo:</p>



<p>A = π·R² = π·1² = π.</p>



<p>¿No es esto sorprendente? Prácticamente puede definirse el número π como el área del círculo que puede inscribirse en la primera tripla pitagórica (3, 4, 5).</p>



<p>Así como se afirma que la ecuación más bella de las matemáticas es la Ecuación de Euler:&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="710" height="135" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102545/Captura-de-pantalla-2025-11-16-a-las-10.25.18-a.m.png" alt="" class="wp-image-122493" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102545/Captura-de-pantalla-2025-11-16-a-las-10.25.18-a.m.png 710w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/16102545/Captura-de-pantalla-2025-11-16-a-las-10.25.18-a.m-300x57.png 300w" sizes="auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px" /></figure>



<p>Finalizo con una frase del matemático y astrónomo alemán Johannes Kepler (1571-1639):&nbsp;</p>



<p>“Donde haya materia existe geometría”.</p>



<p>@MantillaIgnacio</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122487</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Nov 2025 22:25:03 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Al rescate de la geometría]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Del derecho a los deberes de la filosofía</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-coyuntura/del-derecho-a-los-deberes-de-la-filosofia/</link>
        <description><![CDATA[<p>El filósofo colombiano Leonardo Tovar González, miembro de la Sociedad Colombiana de Filosofía y Doctor Honoris Causa en educación por la Universidad Pedagógica Nacional,  nos presenta esta interesante reflexión sobre los deberes de la filosofía, entre ellos, el de la duda, el cuidado y la interpelación. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Con inadvertido antecedente en Simón Bolívar, en junio de 2024 desde la “Sociedad Colombiana de Filosofía” se propuso que en la “Ley Estatutaria de Educación” que por entonces se debatía en el Congreso de Colombia se incluyese un artículo destinado a reconocer el derecho a la filosofía, las ciencias sociales y las humanidades, “como áreas imprescindibles para la formación ciudadana integral de las personas y la sociedad en su conjunto”. Al haber quedado esta norma en el aire a causa de que diferencias insalvables entre el gobierno y la oposición dieron al traste con el proyecto legislativo en que se inscribía, retomamos aquí la propuesta de formación filosófica pluralmente entendida como eje educativo de una sociedad democrática, en consonancia con las orientaciones de Kant, Dilthey y Nussbaum, entre otras voces.</p>



<p>Pero precisamente por esta misión formativa, el derecho a la filosofía no se puede restringir a licencia para el ocio creativo, por así decir, ni confundir con prerrogativas para los saberes humanísticos y sociales, en desmedro de otros campos de la inteligencia y el obrar humanos. Al propender por una educación filosofante, en las complementarias acepciones de una educación orientada filosóficamente y una educación con contenidos filosóficos, apelamos también a los “deberes de la filosofía”, pues sin las actitudes, aptitudes y responsabilidades emanadas de una genuina formación filosófica, la educación se reduce a mero adoctrinamiento y la vida social a puros entrenamiento y entretenimiento, como sucede hoy.</p>



<p>En el primer apartado, se ubica históricamente la necesidad del derecho a la filosofía en el contexto colombiano (1). A continuación, se indaga por la proyección del derecho filosófico en el deber de la filosofía (2). Por último, se postulan el cuidado, la interpelación y la duda como deberes de una educación filosófica al servicio de una sociedad democrática (3).</p>



<h2 class="wp-block-heading">1. El derecho de la filosofía</h2>



<p>Dentro del proyecto de Constitución de la naciente República de Colombia que en febrero de 1819 presentó en Angostura (hoy Ciudad Bolívar, Venezuela), el Libertador propuso un poder moral, a modo de complemento ético y educativo de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Entre los órganos de este cuarto poder, incluyó la creación de un Instituto de Filosofía, que por medio de la enseñanza de textos literarios se encargase de educar a los ciudadanos de la nación recién independizada de España en las buenas costumbres y en el respeto a las leyes como garantía del orden y la libertad.</p>



<p>Con tácita inspiración en aquella iniciativa bolivariana, más de dos siglos después se buscó incorporar en la normatividad educativa la declaración del derecho a la filosofía, en una comprensión amplia que más allá de la hermenéutica especializada de los escritos filosóficos ilustres, se extiende al trabajo de los saberes sociales (sociología, antropología, historia, entre otros) y de los saberes humanísticos (filología, literatura, estética, etc.). El texto completo de aquel artículo, que en su momento recibió significativo apoyo de la comunidad académica nacional, reza así:</p>



<p>Artículo:&nbsp; Formación en filosofía, ciencias sociales y humanidades: se debe garantizar en todos los niveles y modalidades del sistema educativo colombiano el derecho de todas las personas a la formación en filosofía, ciencias sociales y humanidades, como áreas imprescindibles para la formación ciudadana integral de las personas y la sociedad en su conjunto, en el marco del Estado social democrático de derecho definido por la Constitución Política. Los nuevos retos culturales, sociales, económicos, ambientales, científicos y tecnológicos, entre otros, exige que se cuente con una formación sólida en filosofía, ciencias sociales y humanidades, de modo que se cuente con herramientas, capacidades, conceptos, teorías y comprensiones suficientes para que el abordaje y desarrollo que implican los nuevos retos se den de modo integral.</p>



<p>Junto con el desarrollo y formación sólida en dichos campos, bajo la perspectiva de diálogo de saberes se buscará la articulación de los contenidos disciplinarios globales, latinoamericanos y nacionales con la memoria y las tradiciones culturales.</p>



<p>&nbsp;A través de la garantía del derecho en estas áreas se promoverá la apropiación y desarrollo de las distintas tradiciones y enfoques disciplinares y de pensamiento, junto con el diálogo de perspectivas situadas, que permita abordar, comprender, problematizar, cuestionar e intervenir en los entornos y problemas tanto de las disciplinas mismas como de los distintos contextos.</p>



<p>Con dicha iniciativa, se procuraba consolidar el estatuto normativo de la enseñanza de la filosofía dentro del sistema educativo colombiano, de manera que de su presencia obligatoria pero marginal en el nivel medio se avanzase a que fuera parte estructural de la educación democrática, pluralista e incluyente buscada para el país. La integración con el campo amplio de las humanidades y los saberes sociales revela que antes que la defensa de un área disciplinaria particular se alentaba una formación comprehensiva que articulara los aprendizajes del qué y del cómo de la ciencia y la técnica con las indagaciones humanistas y sociales sobre el por qué y el para qué.</p>



<p>Desafortunadamente, tanto el Instituto filosófico dos siglos atrás como la promulgación del derecho a la filosofía se truncaron, ayer como hoy porque los tiempos no eran propicios. En sus consideraciones, los delegados de la Asamblea Constitucional de Angostura elogiaron el proyecto del Libertador, pero estimaron que la guerra en curso contra la metrópoli no ofrecía el momento apropiado para instaurar instituciones tan idealistas y optaron por aplazar el poder moral y su componente filosófico para cuando hubiere circunstancias más favorables. Y en el presente, la proyectada ley estatutaria se malogró a causa de la resistencia ejercida por el sindicato de educadores oficiales frente a la evaluación de los docentes públicos y a la participación del sector privado en la gobernanza educativa, con lo cual el decreto filosófico se extinguió por pura sustracción de materia normativa.</p>



<p>Como se sabe, desde el segundo semestre de 2024 el Ministerio de Educación renunció a proseguir en el intento de una transformación de fondo de las leyes y políticas educativas nacionales y ha optado por concentrarse en fortalecer la oferta en la educación superior pública gratuita y universal, mediante el aumento y aseguramiento de la financiación, la ampliación de la infraestructura y el incremento de los cupos estudiantiles en las instituciones oficiales de educación superior.&nbsp; En contravía de las políticas neoliberales aplicadas en las administraciones anteriores, que mediante subsidios y créditos a la demanda estudiantil implicaban, según los voceros del actual régimen, una indebida transferencia de recursos públicos a las instituciones privadas de educación superior, el gobierno desea responder de modo más efectivo a las expectativas de la base estudiantil que fue crucial para su elección en 2022 y promover así la continuidad del programa progresista.</p>



<p>Pero aparte de tácticas electorales o disputas macroeconómicas, no debe olvidarse que la educación es un derecho público, con independencia de que esté a cargo de entidades oficiales o privadas. Por tanto, su ejercicio no puede ser conculcado por la codicia empresarial, pero tampoco anulado en la práctica a causa de la desidia, ineficacia o corrupción de los agentes estatales. Y si el objetivo último apunta a la nacionalización de la educación en Colombia, como temen unos y tal vez aspiran otros, debe asegurarse que el capital material, institucional y humano alcanzado en las mejores prácticas de la educación privada sea incorporado en la gestión pública de la educación como bien común, pues de lo contrario se profundizará la brecha que se desea cerrar entre una educación cualificada muy onerosa para unas ínfimas élites adineradas y otra educación pública gratuita pero con disímiles índices de calidad para el grueso de la población, que según investigaciones como la recogida en “La quinta puerta” es precisamente lo que sucede en la actualidad para la gran mayoría de la población. Ni en la educación ni en otros campos, los problemas sociales se resuelven por la simple sustitución de una tecnocracia liberal de derecha supuestamente técnica pero al parecer sin sensibilidad social por una tecnocracia de izquierda que se declara muy sensible a las necesidades del pueblo pero quizás no cuenta siempre con suficientes capacidades técnicas.</p>



<p>Para justificar su énfasis en los medios y la postergación indefinida de la reforma educativa estructural, el economista Daniel Rojas ha insistido desde su posesión al frente del Ministerio en que el amor está en el presupuesto, pues sin financiación no hay derecho efectivo, pero nos tememos que sin clarificar los principios y valores que sirven de fines a las políticas educativas, tampoco hay posibilidad efectiva de debatir sobre la orientación de los recursos físicos y pecuniarios que sirven para el cumplimiento de las metas educativas. Si el autodenominado gobierno del cambio desea dejar un legado histórico para la transformación educativa en Colombia, no puede conformarse con meros cálculos controvertibles sobre cupos y partidas en el nivel terciario, sino debe avanzar hacia una propuesta de fondo sobre el sentido de la educación en nuestro país como factor imprescindible para la transformación social, más allá del llano lema propagandístico reiterado por el funcionario en reciente entrevista de que la educación es un derecho inalienable y no un simple servicio comercializable. Así sea desde la preeminencia del sector público, el cálculo utilitarista sobre costos y beneficios universitarios no puede soslayar los factores esenciales sobre el sentido de la educación integralmente considerada. Como señalaba la también economista Mariana Mazzucato en la conferencia que en octubre de 2024 dictó en la Universidad del Valle durante la Cop 16 celebrada en Cali:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“la filosofía, ¿dónde se estudia la filosofía? … Se piensa que la escuela pública es para todos, pensamos las cosas concretas, matemáticas, ciencia, inglés, computadores, sin pensar que estas mismas personas …necesitan también capacidades críticas para exigir responsabilidad al sistema …para estar seguro de que el sistema mismo está trabajando bien para el público…. La escuela pública a nivel de Liceo debería armar a los estudiantes de ser parte activa de la sociedad y de pensar en modo crítico” (<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZjFgZ74YAuA">https://www.youtube.com/watch?v=ZjFgZ74YAuA</a>)</p>
</blockquote>



<p>Si hoy recordamos en América Latina a don Andrés Bello al frente de la Universidad de Chile en el siglo XIX y a inicios del siglo XX a José Vasconcelos al frente de la Secretaría de Educación en México, no se debe a las medidas administrativas y financieras que adoptaron, sino a que trazaron un derrotero político, cultural y filosófico a la educación puesta a su cuidado, erigiéndose así en modelos para todo el continente. Sin pretender agotar la cuestión, es aquí donde deseamos recuperar la iniciativa del Libertador implícitamente asumida en el derecho a la filosofía postulado en la frustrada ley estatutaria como garantía “&#8230;para la formación ciudadana integral de las personas y la sociedad en su conjunto, en el marco del Estado social democrático de derecho definido por la Constitución Política”.</p>



<h2 class="wp-block-heading">2. Hacia el deber de la filosofía</h2>



<p>La inspiración netamente filosófica del derecho a la filosofía se remonta a “El conflicto de las facultades” de 1798, obra en la que Kant defiende los fueros de la facultad menor de filosofía frente a las facultades universitarias mayores de teología, derecho y medicina. De paso, apuntemos que, al extender la formación en filosofía a los saberes humanos y sociales, en el artículo legal pergeñado se coincide con la comprensión amplia de la filosofía en esa obra, que no se restringe a la exégesis de los textos ilustres de la tradición filosófica como suele entenderse actualmente en los departamentos de filosofía, sino abarca la amplia gama de saberes sobre la sociedad y la cultura, con extensión a lo que hoy denominamos ciencias básicas.</p>



<p>Más recientemente, fue Jacques Derridá en los años ochenta del siglo pasado quien llamó a reconocer el “privilegio” del derecho a la filosofía, tal como se puede consultar en la traducción de la catedrática chilena Carolina Ávalos. Con su característica minuciosidad hermenéutica, el filósofo franco-argelino interpreta los múltiples sentidos y usos de la expresión “derecho a la filosofía”. Entre las inagotables variaciones que concibe, queremos destacar el carácter eminentemente jurídico que le confiere a la noción, en el que el ámbito de significación está enmarcado en el discurso de los derechos humanos.</p>



<p>Pero no se trata de apelar a la formalización de un presunto derecho natural a la filosofía emanado, por ejemplo, de la “philosophia perennis” escolástica o de la “metafísica natural” inscrita por Kant en la naturaleza humana, sino de la reivindicación efectiva de una aspiración histórica que, insistamos, no se agota en la filosofía académica. Relacionando con lo desarrollado por Ángelo Papacchini en su obra de 1994 “Filosofía y derechos humanos”, se puede hablar efectiva y no sólo retóricamente de “derecho a la filosofía” si lo relacionamos con el proceso de lucha por el reconocimiento de las condiciones de una vida social digna: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p>“los derechos humanos son reivindicaciones de unos bienes primarios considerados de vital importancia para todo ser humano, que concretan en cada época histórica las demandas de libertad y de dignidad. Estas reivindicaciones van dirigidas en primera instancia al Estado, y están legitimadas por un sistema normativo o simplemente por el reconocimiento de la comunidad internacional” (1994, p. 22).</p>
</blockquote>



<p>En esta inserción del derecho filosófico dentro del “lenguaje de los derechos”, podemos preguntarnos de qué derecho se trata. Recordando la clasificación de los derechos humanos que expone el filósofo italo-colombiano en aquel libro, ¿el derecho a la filosofía es un derecho liberal fundado en la llamada “libertad negativa” de no coacción personal, o es un derecho democrático basado en la “libertad positiva” de participación política, o es un derecho socio-económico fincado en la “igualibertad” de garantizar los bienes materiales y culturales de existencia? Que todos tengamos derecho a profesar la filosofía de nuestra preferencia sin imposiciones privadas o públicas parece alinearse con la primera categoría, mientras la capacidad filosófica para el consenso y el disenso en la asamblea pública se emparenta más con los derechos de participación, a la vez que las garantías económicas y sociales para el ejercicio profesional del filosofar y la protección de las instituciones destinados a su enseñanza se vinculan en especial con la tercera clase de derechos.</p>



<p>El “derecho a la filosofía” se despliega en estas y otras aplicaciones pero no se agota en ellas. Tampoco concierne primordialmente a un desarrollo del derecho social a la educación pública especificado en la enseñanza de la filosofía, sino al reconocimiento institucional del filosofar como soporte de una sociedad democrática, de la misma manera que la Declaración de los Derechos Humanos antes que formalizar los derechos que se desprenderían de la naturaleza humana, los estatuye mediante el acto de su declaración. Aplicando la conocida expresión de Hannah Arendt, estimamos que el “privilegio” que reclamaba Derridá reside en que el filosofar se constituye en condición para tener derechos. En el último apartado, indagaremos por los deberes que se derivan de este derecho a la filosofía así entendido.</p>



<h2 class="wp-block-heading">3. Cuidar, interpelar, dudar: deberes de la filosofía.</h2>



<p>Puntualizado lo anterior, desentrañaremos ahora los “deberes de la filosofía”, tanto en el sentido objetivo de la filosofía como objeto de la educación (la enseñanza de la filosofía como deber educativo) como subjetivo&nbsp; de “los deberes” que le corresponde atender a la educación en filosofía (los aprendizajes filosóficos que deben enseñarse). Para comenzar por la primera variante, en ningún momento se trata de seleccionar un sistema filosófico particular para adoctrinar con este a la población según las conveniencias de un determinado régimen sociopolítico, sin que creamos que es posible ni deseable una educación doctrinariamente aséptica y filosóficamente neutra. Lejos de una determinada filosofía pero también de cualquier filosofía, se trata de establecer los aprendizajes filosóficos, o si se prefiere en términos pedagógicos, las “competencias filosóficas” más apropiadas para la formación de la ciudadanía en el seno de un “Estado social-democrático de derecho”, según el principio de la Constitución Política.</p>



<p>Exploraremos entonces algunos de los deberes de la filosofía que se desprenden del derecho a la filosofía, englobada con los saberes sociales y humanos. Retomando la expresión de Derridá, ¿por qué el Estado debe garantizar de manera especial la enseñanza del filosofar dentro del sistema educativo y dentro de la sociedad, como quedaba consignado en el artículo sugerido en la ley estatutaria? Aunque&nbsp; hace parte de lo que se busca, el asunto va más allá de que personas con vocación filosófica y humanística dispongan de las condiciones institucionales y materiales para dedicarse a las investigaciones filosóficas de su predilección, o que reciban más apoyo los centros de formación filosófica tanto en la modalidad de estudios profesionales como de docencia, o que se amplíen las oportunidades de trabajo gracias a la extensión de las clases de filosofía y temas afines en todos los pénsumes de colegios e instituciones de educación superior.</p>



<p>Sin negar la importancia de afinar el desempeño didáctico, tampoco creemos que la solución consista en que deleguemos las responsabilidades filosóficas a las ciencias de la educación y la pedagogía, cuando en realidad estas mismas requieren de dilucidar su horizonte filosófico. Ni se trata de cohonestar con una renovada sofística como la que pulula como filosofía en las redes sociales y recibir patente para opinar sin ningún control sobre lo divino y lo humano. Como alertaba Daniel Herrera Restrepo, el discurso filosófico se reconoce porque no se pronuncia de manera aleatoria sobre cualquier tema según los humores e intereses cambiantes de quien lo enuncia, como sucede a menudo en las columnas de prensa y en los podcast, sino responde a una unidad de fondo tanto en los temas como en los enfoques, pero sobre todo en las preguntas adoptadas.</p>



<p>En definitiva, más allá de poder dictar más cursos sobre temas filosóficos, el derecho a la filosofía concierne a cómo el “ethos filosófico” estructura las creencias, palabras y acciones de las gentes como condición de posibilidad para la libertad de las personas, la justicia social y el cuidado de la vida. Sin negar la fecundidad de otros acercamientos filosóficos, tomaremos como guía las llamadas “reglas del sensus communis” postuladas por Kant en el § 40 de la “Crítica de la facultad de juzgar”. Reiterando lo que críticos de la Modernidad como Adorno, Foucault y entre nosotros Estanislao Zuleta señalaron en su momento, las tareas pendientes de la educación siguen siendo “pensar por cuenta propia” (educación para la libertad), “pensar en el lugar de cada otro” (educación para la justicia) y “pensar de manera consecuente” (educación para el cuidado de la vida). Y si relacionamos cada una de estas reglas con los tres conflictos intra-universitarios que reconstruye Kant en “El conflicto de las facultades”, podemos disponer de una pauta hermenéutica para relacionar los deberes asignados a la enseñanza de la filosofía con el filosofar como deber de la educación y de la sociedad en general, en el marco amplio y complejo de la educación filosófica.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El deber del cuidado</strong></h3>



<p>Invirtiendo el orden asignado por Kant, empezaremos por la regla del pensar consecuente, que más allá de la coherencia formal en el pensamiento, apunta a que nuestras acciones sean plenamente responsables con nuestra condición de seres sentipensantes finitos. En el “Conflicto de las facultades” esto se proyecta al capítulo final dedicado a la medicina, en el que la filosofía provee de consejos (imperativos hipotéticos de prudencia) como “respirar bien”, “dormir bien” y “comer bien” que motivan la preservación de la salud del cuerpo (salud mental incluida) y ayudan a prevenirlo de la enfermedad. Rebasando el antropocentrismo kantiano, se configura la enseñanza filosófica del cuidado, que en nuestros días se proyecta a la responsabilidad plena con la potenciación de la vida en su rica pero agotable variedad, tal como se debate en las conferencias mundiales sobre medio ambiente y biodiversidad.</p>



<p>Como se trata de un actuar prudencial, el pensar consecuente debe ponderar las responsabilidades a largo, mediano, corto e inmediato plazo con las exigencias de la conservación y las necesidades y urgencias de cada día, no sólo por quienes gestionan las políticas públicas a diferente escala, sino frente a las decisiones mismas de las personas y las comunidades en su transcurrir habitual. En síntesis, el deber de garantizar y orientar una genuina educación filosófica para cuidar, ser cuidados y autocuidarse se erige en responsabilidad para la conservación y promoción de la vida en el seno de la naturaleza, dentro de una amplia asunción de nuestra corporeidad. Como se señaló en México en la propuesta de la “Sociedad del cuidado” formulada durante la “XVI Conferencia Regional sobre la Mujer en América Latina y El Caribe” desarrollada en agosto de 2025:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p></p>



<p> “Situar el cuidado de las personas y del planeta en el centro, como propone el paradigma de la sociedad del cuidado, implica reconocerlo como un bien público, es decir, como un bien cuya provisión beneficia al conjunto de la sociedad…sosteniendo tanto la vida como el funcionamiento de la economía y garantizando así…un futuro más inclusive y sostenible” (citado por RUÍZ NAVARRO, Catalina “La sociedad del cuidado” El Espectador, Bogotá, jueves 28 de agosto de 2025, p.16)</p>
</blockquote>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El deber de la interpelación</strong></h3>



<p>Pasando ahora a la regla del pensar ampliado, estimamos que “pensar en el lugar de cada otro (y otra)” puede vincularse de manera especial con el mundo de las relaciones políticas abordado por Kant en la segunda parte de “El conflicto de las facultades” y en otros escritos como “Hacia la paz perpetua”. Tanto en la esfera nacional de las relaciones entre los ciudadanos y de estos con el Estado, como en la esfera internacional de las relaciones entre los Estados y de los seres humanos entre sí como integrantes de una sociedad cosmopolita, el criterio último que posibilita la justicia política reside en el principio de publicidad, que pone la libre comunicación como principio de una república en que la voluntad del legislador emane de la voluntad general de la ciudadanía, ampliada virtualmente a la humanidad en su conjunto. Y para alcanzar esto, se defiende el derecho de los filósofos a servir de puente entre los fueros de la razón, que no son otros que los genuinos intereses del pueblo, y las decisiones del gobernante, no para sustituirlo, como vanamente aspiraba Platón con la figura del rey-filósofo, sino para garantizar la justicia de la administración pública al recoger los intereses de la comunidad.</p>



<p>De manera análoga a la actualización de la primera regla, aquí hay que salir de la concepción elitista de la figura del filósofo y propugnar como deber en una sociedad democrática por una educación filosófica universal que cultive el potencial de todas y cada una de las personas para interpelar a las autoridades y los sectores dominantes en el reconocimiento efectivo de los derechos de las víctimas de las injusticias sociales, no negando los propios derechos pero sí descentrándose de los propios intereses para abrirse a los de los demás, en uno y otro caso siempre que sean compatibles con los derechos de la humanidad.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El deber de la duda</strong></h3>



<p>Y después de haber esbozado la educación del cuidado como deber filosófico para la protección de la vida y la enseñanza de la interpelación como deber filosófico para la justicia en una sociedad democrática, formularemos el deber filosófico de la pedagogía de la duda como tarea educativa de la filosofía en aras de motivar la libertad de las personas morales. Aquí opera la primera máxima del sensus communis, que recoge el llamado a pensar por cuenta propia expresado por Kant en su opúsculo de 1784 “Respuesta a la pregunta Qué es la ilustración?” Pero contra lo que podría suponerse a primera vista, en ningún momento implica una licencia a pensar de cualquier manera según el capricho del propio arbitrio. Contra el voluntarismo de cierto libertarismo tan irresponsable como superficial, las tres reglas se hallan concatenadas, de modo que pensar y actuar de manera autónoma requiere de desarrollar la capacidad para considerar las posiciones ajenas e incluso extrañas, y la voluntad para obrar en consecuencia. La duda, que en el “Conflicto de las facultades” se alza como antídoto contra el fanatismo y la superstición que Kant detectaba en la teología clerical, se aplica hoy en especial a las ideas mal fundadas y falsas verdades que circulan en la sociedad, en especial a través de los canales digitales.</p>



<p>Sin embargo, debe aclararse que educar para la duda no equivale a sembrar una desconfianza sistemática hacia la ciencia y las instituciones, sino al contrario, formar el criterio para discernir las condiciones de verdad de las distintas posiciones científicas, políticas o de cualquier orden. En contra de la aceptación a-crítica de cualquier dogma, una educación en filosofía y una educación con impronta filosófica deben formar en el espíritu de un sano escepticismo, que no es lo mismo que renunciar a toda creencia y optar por un eclecticismo cómodo o por un relativismo perezoso.</p>



<p>Como advierte Kant en “Cómo orientarse en el pensamiento” (17l86), se trata de someter toda fe (sacra o profana) al examen de la razón, entendida no como un tribunal exterior que impone su autoridad sobre las opiniones aisladas de los creyentes (función de las iglesias, academias y conciliábulos), sino como la autoridad emanado del libre juicio de cada cual en diálogo con la razón de cualquier otra persona, dentro de una honesta interacción.&nbsp; Según puntualiza Damián Pachón en reciente columna:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow"></blockquote>



<p> “la crítica … es sospecha, se basa en la duda, en el escepticismo; descree de los dogmas, de las ideas definitivas, desconfía. La crítica, pues, es el mejor antídoto contra el absolutismo y el dogmatismo; es necesaria para pensar mejor, para hacernos preguntas y plantear problemas inéditos, para pensar por «fuera de los límites y de los marcos de sentido establecidos» y para «descolonizar la mente». La crítica es necesaria para cuestionar el poder político, la normalidad patológica que nos envuelve, los medios de comunicación y la información que nos ofrecen. De esta manera, también, podemos acuciar la imaginación para mejorar el mundo en el que vivimos…” (agosto 23 de 2025).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Conclusión</h2>



<p>Para culminar, es palpable que esta propuesta sobre los deberes con la filosofía y de la filosofía trasunta una concepción edificante sobre el filosofar, afín a la “moralidad” formal kantiana cuestionada por Hegel desde la “eticidad” histórica. Desde luego, no es el momento de entrar en esta discusión, así que sólo apuntaremos que la defensa normativa de un “derecho a la filosofía” exige que la educación filosófica asuma sus responsabilidades en la búsqueda entrelazada de una existencia humana más libre, una sociedad más justa y una vida más sustentable, de igual modo que el derecho a la paz implica el deber de preservarla. Sin perjuicio de adoptar posiciones de corte más realista o pragmático sobre uno y otro, aquí se articulan de manera estrecha el derecho-deber de la filosofía y el derecho-deber de la paz, en la medida que los deberes filosóficos de la enseñanza de la duda contra el dogmatismo y el despotismo, la enseñanza de la interpelación en nombre de las víctimas y la enseñanza del cuidado global de la vida se constituyen en condiciones para la paz con las personas, con la sociedad y con la naturaleza. En lenguaje kantiano, se trata del ejercicio del uso público de la razón, o de lo que hemos llamado “pensar en tiempo real”.</p>



<p><strong>Fuentes</strong></p>



<p>ÁLVAREZ GALLEGO, Alejandro “Tendencias de la educación superior en Colombia” Bogotá, conferencia en la Maestría en Educación de la Universidad Javeriana, 25 de febrero de 2025, 1;45;22.</p>



<p>ARENDT, Hannah “The origins of totalitarianism&#8221;</p>



<p>&nbsp;New York: Meridian Books, 1958 (1° ed. 1951), “The perplexities of Rights of Man”, 290- 302.</p>



<p>BOLÍVAR, Simón “Doctrina de El Libertador Simón Bolívar” Caracas: Biblioteca Ayacucho, 2009, sobre el poder moral, pp. 148- 155. Edición digital.</p>



<p>CÁRDENAS, Stella “La ley estatutaria de la educación y la transformación educativa” Le Monde Diplomatique Colombia, julio de 2024, versión digital. </p>



<p>CORTÁZAR, Roberto y CUERVO, Luis Augusto (compiladores) “Actas del Congreso de Angostura 1919-1820” edición digital, tomada de la edición de la Presidencia de la República de Colombia, 1988. En especial “Acta 139 del 11 de agosto de 1819”. </p>



<p>DERRIDÁ, J. “Privilegio, o del derecho a la filosofía” (1990, trad. Carolina Ávalos) Universidad Austral de Chile, 2023, 136 p.</p>



<p>DILTHEY, John “Democracia y educación” (original inglés 1916) Madrid: Morata, 1998, 320 p.</p>



<p>DUZÁN, María Jimena “Con Petro la educación pública se fortaleció, pero…” Entrevista con el ministro de educación Daniel Rojas Medellín, videopodcast A fondo, emitido el miércoles 17 de septiembre de 2025, 48:05. </p>



<p>GARCÍA VILLEGAS, Mauricio; CÁRDENAS, Juan; FERGUSSON, Guillermo “La quinta puerta. De cómo la educación en Colombia agudiza las desigualdades en lugar de remediarlas” Bogotá: Ariel, 2021, 327 p.</p>



<p>KANT, Immanuel “Contestación a la pregunta ¿Qué es la Ilustración? (1784, trad. Roberto R. Aramayo, ISEGORÍA, Madrid, /25 (2001), pp. 287-291. </p>



<p>KANT, Immanuel “Cómo orientarse en el pensamiento” (1786, trad. Carlos Correas) Buenos Aires: Leviatán, 1982, 71 p.</p>



<p>KANT, Immanuel Crítica del discernimiento (1790, trad. Roberto Rodríguez Aramayo y Salvador Mas) Madrid: Machado Libros, 2003, pp. 197- 241.</p>



<p>KANT, I. “Sobre la paz perpetua” (1795, original alemán <em>“Zum ewigen Frieden: Ein philosophischer Entwurf”</em>, trad. José Luis Abellán) Madrid: Tecnos, 1998, 69 p.</p>



<p>KANT, I. El conflicto de las facultades (original alemán 1798, trad. Roberto R. Aramayo) Madrid: Alianza, 2003, 238 p.</p>



<p>KANT, E. En defensa de la Ilustración (selección de opúsculos, 1784- 1798, introducción José Luis Villacañas, traducción Javier Alcoriza y Antonio Lastra) Barcelona: Alba Editorial, 1999, 408 p.</p>



<p>MAZZUCATO, Maríana “Crecimiento inclusivo y sostenible”, conferencia en la Universidad del Valle, 29 de octubre de 2024, 1:59:24. Pasaje 1:51:31 a 1:53:24). <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ZjFgZ74YAuA">https://www.youtube.com/watch?v=ZjFgZ74YAuA</a></p>



<p>NUSSBAUM, Martha “Sin fines de lucro. ¿Por qué la democracia necesita de las humanidades” Buenos Aires: Katz, 2010, 199 p.</p>



<p>PACHÓN, Damián “¿Qué es eso del pensamiento crítico?” blog &#8220;Filosofía y coyuntura&#8221; de El Espectador, edición digital, 23 de agosto de 2025. </p>



<p>PAPACCHINI, A. “Filosofía y derechos humanos” Cali: Universidad del Valle, 1994, 373 p.</p>



<p>PETRO URREGO, Gustavo “Alocución presidencial. Logros en la educación” Bogotá, martes 2 de septiembre de 2025, 1:25, 14. Youtube. </p>



<p>ROJAS, Daniel “Informe de datos de educación superior en Colombia”, emitido el 31 de julio de 2025, 1:18:15. YouTube.  </p>



<p>RUÍZ NAVARRO, Catalina “La sociedad del cuidado” El Espectador, Bogotá, jueves 28 de agosto de 2025, p.16.</p>



<p>VARGAS, E. Juliana y PRADA. Maximiliano “Sobre el olvido del derecho a la filosofía en la ley estatutaria de educación” en el Blog &#8220;Filosofía y coyuntura&#8221;, de Damián Pachón Soto, El Espectador, Bogotá, publicado el 11 de junio de 2024. </p>



<p>VARGAS, E. Juliana; ÁVALOS, Carolina; PAREDES, Diana Melisa “Cuál es el balance de la acción política en torno al derecho a la filosofía y su impacto en la sociedad”, pánel emitido en “El puente” de Uniminuto Radio el miércoles 6 de noviembre de 2024, 50:14. </p>



<p>Una versión preliminar de este texto se expuso en el foro “¿Cuál es la educación filosófica que necesita Colombia?, realizado entre el 7 y el 8 de noviembre de 2024 por el Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle en Cali.</p>
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        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120635</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Sep 2025 23:30:59 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Del derecho a los deberes de la filosofía]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La universidad: entre los que no obedecen y los que creen que mandan</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/la-universidad-entre-los-que-no-obedecen-y-los-que-creen-que-mandan/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el mundo occidental la universidad más antigua es la Universidad de Bolonia (Italia), fundada en el año 1088, y fue también a partir del siglo XI que aparecieron las primeras universidades inglesas como la Universidad de Oxford, fundada en 1096, las francesas como la Universidad de París fundada en 1150, y las españolas como [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En el mundo occidental la universidad más antigua es la Universidad de Bolonia (Italia), fundada en el año 1088, y fue también a partir del siglo XI que aparecieron las primeras universidades inglesas como la Universidad de Oxford, fundada en 1096, las francesas como la Universidad de París fundada en 1150, y las españolas como la Universidad de Salamanca fundada en 1218. Así que cuando hablamos de universidades estamos refiriéndonos a instituciones con una larga historia, a organizaciones con trayectoria que han sobrevivido mucho tiempo a todo tipo de transformaciones sociales, desarrollos tecnológicos, conflictos y gobiernos.&nbsp;</p>



<p>Pero las universidades son, contrario a lo que pueda creerse, comunidades sumamente conservadoras que requieren de mucho tiempo para llevar a cabo los cambios, en su interior se reflexiona a veces más de la cuenta y tal vez por eso también es cierto que las universidades se equivocan menos a menudo que otras instituciones. El último gran cambio global que han tenido las universidades es el que produjo el llamado proceso de Bolonia, llevado a cabo en Europa durante los últimos 35 años y aún inconcluso. Un proyecto de transformación que entre otras cosas introdujo la creación de los créditos académicos como medida del tiempo que dedican y esfuerzo que realizan los estudiantes en las actividades académicas que las universidades han establecido para su formación profesional. Con Bolonia se ha logrado una mayor movilidad académica y el reconocimiento mutuo entre programas y universidades que miden en créditos académicos, y no en tiempo solamente, las actividades académicas para los procesos de formación. Y muchos de esos cambios que introdujo Bolonia han llegado también a nuestras universidades latinoamericanas, que desde hace ya más de un siglo han ganado su autonomía.</p>



<p>También la experiencia nos ha enseñado que la verdadera transformación de las universidades no se impone, ni se puede dar con decretos; su esencia reside en los planes de estudio, convirtiendo en un auténtico reto llevar a cabo algún pequeño cambio en ellos, lo que además sólo es posible si se propone o se impulsa desde adentro, desde sus bases y dependencias académicas organizadas por áreas de estudio. Es así como mientras los gobiernos y las directivas discuten sobre la gobernanza o la financiación, en los pequeños y poderosos círculos académicos, donde poco interés despierta la política, se están revisando y actualizando más bien los contenidos curriculares, los objetivos de los proyectos de investigación, reflexionando sobre cómo aprovechar la herramienta de la inteligencia artificial en las asignaturas nucleares de las carreras o en cómo establecer contacto con pares académicos para realizar eventos que nutran a profesores y estudiantes compartiendo sus conocimientos y experiencias en docencia e investigación.&nbsp;</p>



<p>La comunidad académica de las universidades, sean públicas o privadas, la constituyen principalmente los profesores y los estudiantes; pero son los profesores, quienes en su mayoría permanecen hasta cuatro décadas en la institución, los que realizan un ejercicio docente permanente para formar a centenares de estudiantes y nuevos investigadores que reciben sus enseñanzas, ellos son ellos su guía, su ejemplo. Los exalumnos, como egresados, comúnmente pierden contacto con la universidad y no forman parte activa de la comunidad académica de la institución, aunque son también, junto con los profesores, quienes dan prestigio a una universidad, no sus directivas. Y son los profesores quienes, con la libertad de cátedra y sus sabios aportes, están en capacidad de transformar la universidad desde sus áreas de trabajo.&nbsp;</p>



<p>Pero también los profesores conforman una comunidad autónoma, muy especial, que hay que conocer, porque como lo he dicho en varias ocasiones, los profesores universitarios se dividen en dos grupos: los que creen que mandan y los que no obedecen.</p>



<p>Un buen ejemplo es el que se vivió en la Universidad Nacional el año pasado, cuando el Consejo Superior (del que hice parte) designó el nuevo rector y uno de los candidatos armó berrinche porque no se le nombró a él, habiendo ganado una consulta previa no vinculante. Se declaró entonces en desobediencia, como si eso fuera novedad, y demandó la designación de su colega. Posteriormente, mediante un auténtico <em>golpe de estado</em> exitoso llevado a cabo desde un recompuesto Consejo Superior de bolsillo que decidió anular lo actuado, el gobierno logró imponerlo como «rector». Fue así como el profesor de la pataleta en apenas dos meses se cambió del grupo de los que no obedecen al grupo de los que creen que mandan.</p>



<p>Tras ese cambio de grupo el satisfecho «<em>rector impuesto</em>» ha intentado liderar un disparate para transformar la Universidad Nacional vía “fast track”, a espaldas de los profesores que no obedecen, desde un Consejo Superior constituido principalmente por estudiantes, presidido por un estudiante de la misma institucion (que además es ministro), con el principal apoyo de un sindicato de trabajadores.</p>



<p>Sin embargo el interés de la comunidad académica, en su mayoría, no es el de participar del proyecto político, y no académico, que conduce el «<em>rector impuesto</em>» para que lleve a cabo una denominada “constituyente universitaria”.</p>



<p>Ahora bien, en un reciente fallo del Consejo de Estado, publicado el pasado 4 de septiembre, se confirma la legalidad de la designación del rector nombrado y se niegan las pretensiones presentadas por los demandantes de ese acto, con lo que se esperaría que el señor que era desobediente y ahora cree que manda como «<em>rector impuesto</em>», tenga el decoro de renunciar voluntariamente a seguir ocupando la silla que no le pertenece, si se tiene en cuenta que además, como ya se dijo, hacía parte de los demandantes que buscaban declarar ilegal la designacion del rector nombrado. Lamentablemente, por el contrario, parece que aumenta su prisa para intentar cambiar los estatutos y garantizar que las futuras autoridades académicas puedan ser elegidas, sin riesgo alguno, a la medida que este gobierno quiere.</p>



<p>Pero esas ideas menores, presentadas con palabras mayores, que no hacían parte del plan de trabajo inicial del candidato ahora «<em>rector impuesto»</em>, describen el derroche de improvisación en la principal institución de educación superior del país, alimentado con el estímulo de un gobierno que se relame ante la posibilidad de instrumentalizar la Universidad, introduciendo los vicios de la politiquería; por fortuna, como lo dije al principio, las universidades no se transforman de afán, ni se cambia su esencia con decretos, mucho menos con ocurrencias impuestas en normas dictadas por directivas espurias.</p>



<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120547</guid>
        <pubDate>Thu, 18 Sep 2025 22:57:23 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2025/09/Foto-Art.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La universidad: entre los que no obedecen y los que creen que mandan]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Así es la vida de Barto, un ocelote rescatado del tráfico de vida silvestre en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/asi-es-la-vida-de-barto-un-ocelote-rescatado-del-trafico-de-vida-silvestre-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Absorto, el&nbsp;ocelote gruñe con emoción mientras el cangrejo avanza lentamente frente a sus ojos color caramelo.&nbsp;La pinza derecha, entre azul y verde, es dos o tres veces más grande que la izquierda y el crustáceo la mantiene erguida, como si se tratara de un escudo y estuviera a punto de entrar en batalla. Sin moverse, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En octubre de 2024, autoridades en Cali, Colombia, encontraron un ocelote (Leopardus pardalis) de aspecto enfermizo mientras hacían efectiva una orden de captura en contra de un criminal en un lujoso barrio de la ciudad.</em></li>



<li><em>Además del comercio de pieles y la pérdida de hábitat, el tráfico ilegal de especies con fines de mascotismo ha sido uno de los principales problemas que han enfrentado los ocelotes en Latinoamérica: en Colombia, desde 2010, las autoridades han decomisado más de 340 de estos félidos, entre ejemplares vivos y muertos.</em></li>



<li><em>Un ocelote en el mercado negro puede costar alrededor de 6 millones de pesos (unos 1400 dólares).</em></li>



<li><em>En Cali, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA) se encargó de valorar y recuperar al ocelote decomisado mediante un proceso exitoso, pero de un futuro incierto.</em></li>
</ul>



<p>Absorto, el&nbsp;<strong>ocelote gruñe con emoción mientras el cangrejo avanza lentamente frente a sus ojos color caramelo.</strong>&nbsp;La pinza derecha, entre azul y verde, es dos o tres veces más grande que la izquierda y el crustáceo la mantiene erguida, como si se tratara de un escudo y estuviera a punto de entrar en batalla. Sin moverse, el félido lo observa caminar torpemente sobre el concreto seco, la silueta de las pinzas difusa contra el tono menta de la malla sombra y la malla de acero de simple torsión que sirve como trasfondo.</p>



<p>Durante alrededor de un minuto, el ocelote vigila los movimientos del cangrejo. Tuerce la nariz, olfatea el aire y se encoge sobre sí mismo. Tensiona los músculos de su forma esbelta y ágil, forjada para cazar. Las manchas de su flanco derecho, estelas negruzcas llamadas cadenetas, parecen formar cuatro dedos de una mano esquelética. Relucen, al igual que su pelaje azafrán claro, bajo el sol de las once de la mañana en Cali, Colombia. Así, agazapado, su cuerpo se ve tenso, como un resorte a punto de salir disparado.</p>



<p>A un par de metros, el cangrejo se aleja con su pinza azulada en el aire. Detrás, un mono aullador gruñe, provocado por un hombre. Se escuchan cantos de loras, chillidos de guacamayas y los gritos desesperados de media docena de monos capuchinos. Un río corre al otro lado de la vegetación, a su derecha. Hay sonidos lejanos de autos, murmullos de personas y el golpe acuoso de gusanos que caen a un estanque desde casi un metro de altura. También hay olores a los que el ocelote se ha ido acostumbrando desde hace casi siete meses. Algunos, quizás, los conoció hace años,&nbsp;<strong>antes de su captura y la separación de su madre</strong>, pero casi todos son nuevos: tortugas hicoteas, tortugas charapas, tortugas de tierra, caracaras, águilas, zarigüeyas, heces y orinas de decenas de animales que van y vienen, humanos y los demás como él, incluido el otro ocelote —ese a quien teme—, que aún está tan cerca.</p>



<p>A pesar de todo lo que ocurre a su alrededor, se concentra en el cangrejo. Lee sus pasos y levanta de manera pausada sus gruesas zarpas. Mantiene las garras contraídas —las cinco de cada pata delantera y las cuatro de cada trasera—, mientras da un paso y luego otro, el vientre blanco espolvoreado pegado al concreto, las orejas redondas enfocadas como antenas parabólicas en su presa.</p>



<p>Se acerca en silencio, las almohadillas de sus extremidades ahogan el peso de su cuerpo. Nuevamente, da otro paso y otro más, en cámara lenta, y queda a casi un metro y medio de distancia de la pinza que lo desafía.&nbsp;<strong>En otra vida, saltaría, golpearía al cangrejo con sus zarpas</strong>&nbsp;y rápidamente trituraría el caparazón con sus colmillos. Lo comería con gusto, extrayendo la carne blanca con su lengua rugosa. Pero esta mañana de abril de 2025, encoge las patas delanteras y, de repente, se detiene, como si el juego y la fantasía de libertad hubiesen terminado.</p>



<p>Se incorpora, observa al cangrejo violinista a través de las rejas de su jaula de cuatro por cuatro metros, y camina con aparente tedio hasta una casa de madera blanca que le sirve de dormitorio. Sale segundos más tarde y da vueltas y vueltas, en tanto su presa dobla por una esquina y desaparece.</p>



<p>A escasos metros, alguien susurra su nuevo nombre: «Barto».</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263723"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/12171418/ocelote-colombia-horizontal.jpg" alt="Ilustración de Alma Ríos." class="wp-image-263723" /><figcaption class="wp-element-caption">Ilustración de Alma Ríos.</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading">El decomiso</h3>



<p>El 8 de octubre de 2024, agentes de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional de Colombia llegaron a una casa en Ciudad Jardín, un lujoso barrio residencial en el sur de&nbsp;<strong>Cali</strong>. Varios investigadores venían desde Bogotá para hacer efectiva una orden de captura relacionada con&nbsp;<strong>armas y tráfico de drogas</strong>. Durante el allanamiento, los agentes escucharon un sonido extraño. Con precaución entraron al cuarto de donde provenía. En una jaula oscura, con doble enmallado,&nbsp;<strong>hallaron a un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) de aspecto enfermizo</strong>.</p>



<p>Sin saber muy bien qué hacer, pidieron apoyo a la unidad local de la policía y al Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (DAGMA), una entidad ambiental adscrita a la Alcaldía, que se encarga, entre otras funciones, de cuidar, atender y, en la medida de lo posible,&nbsp;<strong>rehabilitar a los animales incautados por tráfico de fauna</strong>. El hombre a quien se le decomisó el ocelote se rehúso a contarle a los agentes cuál era el nombre del félido, con qué lo alimentaba o cómo lo había obtenido. Tampoco dijo para qué lo tenía allí.</p>



<p>Desde 2010, las autoridades<strong>&nbsp;en Colombia han decomisado más de 340 ocelotes, entre ejemplares vivos y muertos</strong>, de acuerdo con datos obtenidos a través de derechos de petición al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, seis secretarías distritales de ambiente de las principales ciudades del país y las 33 corporaciones autónomas regionales, los organismos que normalmente reciben los animales traficados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263374"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07233606/Colombia-2-Contenedores-piscinas-concreto-jaulas-tortugas-aves-felinos-Cali-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 2 Contenedores piscinas concreto jaulas tortugas aves felinos Cali - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263374" /><figcaption class="wp-element-caption">Contenedores plásticos, piscinas de concreto y jaulas alojan tortugas, aves y felinos decomisados en Cali. Los ocelotes Barto, Ernesto y Gato viven en las jaulas que se ven frente a las de las loras. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>La mayoría de estos félidos vivían en hogares como mascotas. Las personas llevaban a casa los cachorros luego de matar a su madre —casi siempre debido a conflictos relacionados con muertes de animales domésticos o por simple miedo—, o se los compraban a traficantes,&nbsp;<a href="https://ojo-publico.com/5550/operacion-peluche-asi-funciona-la-caza-ilegal-y-el-trafico-monos" target="_blank" rel="noreferrer noopener">quienes actualmente&nbsp;<strong>los venden por cerca de 6 millones de pesos</strong></a><strong>&nbsp;(alrededor de 1400 dólares</strong>). Luego los criaban como si fueran gatos domésticos hasta que agredían a alguien, el costo de alimentarlos se volvía insostenible o hasta que escapaban de sus encierros y asustaban a los vecinos, quienes llamaban a las autoridades. Algunas personas los entregan de manera voluntaria, pero otras hacen todo lo posible por esconderlos, incluso después de que ha habido ataques a personas o animales domésticos.</p>



<p><strong>El ocelote es el tercer félido más grande de América</strong>, después del jaguar (<em>Panthera onca</em>) y el puma (<em>Puma concolor</em>). Entre las al menos once especies de félidos pequeños que viven en el continente (estudios genéticos recientes han elevado subespecies a la categoría de especies), todas pertenecientes al género&nbsp;<em>Leopardus,</em>&nbsp;con la excepción del yaguarundí (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>), el ocelote es el de mayor tamaño y el más estudiado.&nbsp;<strong>Pesa entre 10 y 15 kilogramos</strong>, el equivalente de un perro Beagle adulto, y<strong>&nbsp;mide entre 1 y 1.4 metros</strong>&nbsp;desde la punta de su nariz hasta el final su cola (<a href="https://creators.spotify.com/pod/profile/wildanimals/episodes/Bobby--the-worlds-largest-ocelot-ebri4s#:~:text=Apr%2027%2C%20202030:08,ocelots%20had%20the%20last%20laugh." target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bobby</a>, el ocelote más grande que se ha registrado, pesaba 18.6 kg, similar a un Bull Terrier adulto).</p>



<p>El tono de su pelaje es blanco en el vientre, la garganta, la boca, los cachetes, el contorno posterior de las orejas y alrededor de los ojos. En el resto del cuerpo, los tonos oscilan desde ámbar pálido hasta el canela. Cadenas de manchas con patrones únicos recorren sus flancos y los ayudan a camuflarse entre los matorrales. Los ocelotes pueden distinguirse fácilmente del margay (<em>Leopardus wiedii</em>) y la oncilla (<em>Leopardus pardinoides</em>) por la forma de sus cadenetas: las de los ocelotes tienen las manchas abiertas, mientras que las del margay y la oncilla son cerradas.</p>



<p>Al igual que ocurre con los demás félidos pintados,&nbsp;<strong>las manchas sirven para identificar a la especie</strong>&nbsp;y a cada individuo. Sus formas pueden asemejarse a contornos de islas, especies de hongos poco conocidas, mapas de ríos, siluetas de pinturas rupestres de cuevas europeas o dedos de manos esqueléticas en proceso de abrirse.</p>



<p>Para su infortunio,&nbsp;<strong>su belleza inverosímil atrae a los humanos desde hace miles de años</strong>. Sus pieles, al igual que las del jaguar, se comerciaban y eran de uso común entre los nobles de culturas como la inca, la maya, la olmeca, la azteca, la mexica, la calima y otras decenas en la Amazonía y el resto de América (en algunos casos, las&nbsp;<a href="https://www.mesoweb.com/Simposio/pdf/25/Martinez.2012.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">enterraron</a>&nbsp;con ellos). La pasión por las pieles sobrevivió a la caída de las culturas precolombinas y, con el tiempo,&nbsp;<strong>ganó terreno en Europa y Estados Unidos</strong>.</p>



<p>El clímax de la atracción llegó el siglo pasado, luego de que&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/magazine/2022/03/28/should-leopards-be-paid-for-their-spots" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jacqueline Kennedy —no es broma— sin querer popularizara el estampado de leopardo</a>&nbsp;entre la población general, como narra Jo Weldon en su libro&nbsp;<em>Fierce: The History of Leopard Print</em>. Los ocelotes fueron los félidos más afectados. De acuerdo con&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/265666588_The_Tigrilladas_in_Colombia" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un estudio</a>, anualmente se cazaron cerca de 200 000 animales de esta especie desde principios y mediados de los años 70.&nbsp;<strong>Solo entre 1968 y 1969, Estados Unidos reportó la importación legal de más de 262 000 pieles de ocelote</strong>&nbsp;(de estas, más de 140 000 provenían de Brasil y casi 50 000 de Colombia).</p>



<p>La caza indiscriminada mermó de forma tan drástica la población de individuos que naciones como Brasil, Colombia y otros países de la Amazonía prohibieron la caza interna de félidos. En 1972, incluso&nbsp;<strong>el gobierno estadounidense buscó frenar la importación de pieles</strong>&nbsp;a través de&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/1972/02/03/archives/us-moves-to-bar-pelts-of-big-cats-proposes-to-add-8-species-to-the.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">una propuesta</a>&nbsp;del Departamento de Estado.</p>



<p>La preocupación por las poblaciones de ocelotes y otros félidos manchados contribuyó en parte a la aprobación y entrada en vigor, en 1975, de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), el acuerdo que regula el comercio global de especies para evitar la sobreexplotación y posible extinción de animales, plantas y hongos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/12171311/Diana-Stasiukynas.jpg" alt="" class="wp-image-263711" /></figure>



<p>Gracias a CITES, la venta de pieles disminuyó considerablemente, aunque no desapareció por completo. Entre 1980 y 1984, por ejemplo,&nbsp;<strong>Paraguay, el principal comercializador tras la oficialización del tratado</strong>,&nbsp;<a href="https://cites.org/sites/default/files/eng/cop/07/prop/E07-Prop-21_Felis.PDF" target="_blank" rel="noreferrer noopener">exportó más de 120 000 pieles</a>&nbsp;de ocelote.</p>



<p>La caza para las confecciones de moda dejó de ser el mayor problema de la especie solo hasta finales de los 80, cuando&nbsp;<strong>el ocelote pasó del Apéndice II al Apéndice I</strong>&nbsp;del tratado, la clasificación reservada para las plantas, animales y hongos más amenazados.</p>



<p>Con el fin de ese comercio, las poblaciones se comenzaron a recuperar. En 1990, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la organización encargada de evaluar el estado de las especies,&nbsp;<strong>clasificó al ocelote como Vulnerable</strong>, lo que quiere decir que la población se había reducido a la mitad y las causas eran conocidas. Seis años más tarde, en la siguiente clasificación,<strong>&nbsp;el ocelote pasó a ser de Preocupación Menor</strong>, una categoría en la que se encuentran las especies que no están en peligro de extinción. Allí ha permanecido hasta la actualidad.</p>



<p>Hoy las principales amenazas a las que se enfrentan los ocelotes son la fragmentación y la pérdida de hábitat, la caza por retaliación y el tráfico ilegal para el mercado de mascotas en países como Colombia, de acuerdo con la&nbsp;<a href="https://www.iucnredlist.org/fr/species/11509/97212355" target="_blank" rel="noreferrer noopener">UICN</a>.</p>



<p>En la primera mitad del siglo XX se puso de moda tener ocelotes como mascotas. Actores y actrices de Hollywood, cantantes de ópera y músicos fueron fotografiados con estos animales. El más famoso sin duda fue Babou, un ejemplar que al parecer&nbsp;<a href="https://www.anothermag.com/design-living/2472/salvador-dalis-ocelot" target="_blank" rel="noreferrer noopener">un presidente colombiano le regaló a Salvador Dalí en los años 70</a>.</p>



<p>Babou viajaba a todas partes con el pintor surrealista, destruyendo lo que encontraba a su paso y viviendo una vida más bien miserable, según un amigo del artista, excepto por un día en que escapó y asustó a los comensales de un lujoso restaurante.</p>



<p>De acuerdo con biólogos y veterinarios,&nbsp;<strong>la vida coartada de Babou es la regla para los félidos que terminan en los hogares de las personas</strong>, sin importar los recursos que estas tengan. En su medio natural, los ocelotes pasan horas recorriendo los bosques en busca de presas. Un estudio en las selvas peruanas halló, por ejemplo, que los ocelotes caminaban, en promedio,&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/284152759_A_field_study_of_ocelots_Felis_pardalis_in_Peru" target="_blank" rel="noreferrer noopener">casi 10 horas cada noche</a>.</p>



<p>Su vida, como la de muchos otros félidos, está definida por el movimiento y la exploración de su territorio, que cambia a diario con la aparición de nuevas presas y estímulos. Estos comportamientos están claramente limitados en una jaula, una casa o cualquier otra clase de encierro.</p>



<p>En el caso del ocelote incautado en Cali, esto resultaba evidente tanto para los agentes que lo descubrieron, como para el personal del DAGMA que llegó ese mismo día a la casa en Ciudad Jardín.<strong>&nbsp;El animal parecía llevar por lo menos un año en cautiverio.</strong>&nbsp;Tenía el pelaje descolorido y un aspecto enfermizo. Desesperado, bufaba y gruñía cuando las personas se acercaban. Sus ojos caramelo miraban con aparente furia.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263375"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07234243/Colombia-3-Veterinaria-mono-capuchino-hogar-de-paso-DAGMA-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 3 Veterinaria mono capuchino hogar de paso DAGMA - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263375" /><figcaption class="wp-element-caption">Una veterinaria limpia los dientes de un mono capuchino sedado en el quirófano del hogar de paso del DAGMA. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>El equipo de rescate tardó casi una hora en meterlo en una cesta de protección para trasladarlo hasta el hogar de paso del DAGMA. En una de las fotos que le tomaron ese día, se encuentra parado en su estrecha jaula con los ojos entrecerrados. En medio de la oscuridad, se adivinan las negras cadenetas en forma de cuatro dedos que marcan su flanco derecho.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Los compañeros de encierro</h3>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263376"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07234724/Colombia-4-Joven-ocelote-hogar-de-paso-Dagma-Cali-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 4 - Joven ocelote hogar de paso Dagma Cali - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263376" /><figcaption class="wp-element-caption">Un joven ocelote gruñe al ver a un periodista asomándose al cajón de madera donde descansa, en el hogar de paso del Dagma, en Cali. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>Cuando recibieron al nuevo, el ocelote residente más antiguo a cargo del DAGMA era Tontín, un félido que había llegado de cachorro en 2017 y se había criado en las jaulas y pasillos arbolados del vivero donde se ubica el hogar de paso, en el norte de Cali. Se ganó su nombre a pulso: se comió una tortuga y una iguana, y atacó a otro ocelote y a una de sus cuidadoras.</p>



<p><strong>Durante años trataron de reubicarlo en vano</strong>&nbsp;en el zoológico de la ciudad, pero este ya tenía suficientes félidos y no quería incurrir en un gasto adicional. Para octubre de 2024, cuando llegó el ocelote incautado en Ciudad Jardín, Tontín ya llevaba un tiempo enfermo y algunos de los biólogos y veterinarios estaban preocupados por su futuro.</p>



<p>Otros dos ocelotes en el hogar de paso eran Ernesto y Gato. Ernesto llegó en 2020. Según la mujer que lo entregó a la Policía, el animal había entrado a su casa en busca de alimento. Tenía solo un testículo, pero, en general, estaba sano. Los ocelotes macho alcanzan la madurez sexual y abandonan a sus madres alrededor de los dos años. Las hembras maduran aproximadamente al año y medio.</p>



<p>Ernesto no había alcanzado esa edad o, cuando menos, esa madurez. Tenía comportamientos juveniles y, por cómo buscaba a las personas era evidente que había sido la mascota de alguien.&nbsp;<strong>Buscaba acercarse a los humanos y jugar con ellos</strong>. En lugar de cazar y matar las presas que le dejaban en su jaula, jugaba con ellas. Nunca perdió esa actitud infantil, de acuerdo con Leidy Albino, una bióloga de 31 años que forma parte del equipo del DAGMA.</p>



<p>Gato llegó en 2022 y tenía una personalidad muy diferente. Cuando aún era un juvenil, las personas que lo mantenían como mascota lo llevaron a un veterinario. El profesional lo atendió, pero les dijo a los dueños que debían entregarlo. Un par de días después, llamaron al hogar de paso.</p>



<p>Cuando lo evaluaron,&nbsp;<strong>el animal pesaba apenas 3 kilogramos y estaba en pésimas condiciones</strong>. Le habían limado los colmillos y lo habían amansado. Ingresó a una cuarentena, lo desparasitaron y, poco a poco, se volvió más fuerte. No solo jugaba a cazar, sino que, contrario a Ernesto, era capaz de matar y comer pequeñas presas vivas. Creció y maduró, y conservó su instinto de cazador. En las noches, cuenta el personal del DAGMA,&nbsp;<strong>a Gato le gusta acechar a las personas desde su jaula</strong>. Si se acercan mucho, a veces lanza un zarpazo.</p>



<p>El ocelote que encontraron durante el allanamiento en el sur de la ciudad tenía características de uno y de otro, aunque estas tardaron en manifestarse. Parecía un adulto, pero su tamaño era más pequeño de lo normal. Era castrado, pesaba 8.9 kg y medía 107 centímetros desde la nariz hasta la cola.&nbsp;<strong>Su pelaje parecía desgastado y pálido</strong>, quizás por la falta de luz a la que había estado sometido. Sus ojos caramelo seguían a las personas con aparente desconfianza.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/12171316/Leidy-Albino.jpg" alt="" class="wp-image-263712" /></figure>



<p>La veterinaria que lo valoró al ingresar calificó su estado corporal con un 2.5/5.&nbsp;<strong>Los exámenes de sangre dieron positivo para&nbsp;<em>Bartonella</em></strong>, un género de bacterias que puede causar problemas cardíacos, letargia, anemia transitoria, afecciones renales, neurológicas y óseas, entre otros problemas. En los humanos, estas bacterias producen la enfermedad de rasguño de gato, que puede ocasionar ganglios linfáticos hinchados, fiebre, dolor de cabeza, fatiga y pérdida de apetito. Le recetaron antibióticos, lo dejaron en cuarentena hasta que se curó y lo trasladaron a una de las jaulas.</p>



<p>Su recuperación estuvo dirigida por Delio Orjuela, el coordinador operativo del hogar de paso de fauna del DAGMA, y su equipo. Orjuela, un recursivo veterinario de 57 años, llegó por primera vez a la entidad en 2017. De niño, en Fresno, Tolima, grababa en casetes el audio de&nbsp;<em>Naturalia</em>, un programa de animales que se transmitió en la televisión colombiana durante casi veinte años.</p>



<p>Cuando se graduó de la escuela quería estudiar Zoología, pero la carrera no existía en el país. Por error, se matriculó en una licenciatura en Biología, en Cali, sin saber que el énfasis del programa no estaba en el estudio de los animales, sino en la enseñanza.</p>



<p>Le fue tan mal en la universidad que su padre dejó de apoyarlo económicamente, así que tuvo que rebuscarse dinero cortando césped y vendiendo enciclopedias puerta a puerta. Un día, en 1987, se cansó y fue al zoológico de la ciudad a pedir empleo.</p>



<p><strong>En ese tiempo, la mayoría de los trabajadores eran campesinos</strong>, pues las labores requerían de un esfuerzo que escapaba a la mayoría de la población: cortar y acarrear más de 100 kilos de pasto para los rinocerontes, limpiar los encierros de elefantes, tapires y osos, y preparar los alimentos de centenares de aves, reptiles y mamíferos marinos.</p>



<p>Orjuela era flaco y no estaba acostumbrado al trabajo físico, por lo que compensó su debilidad con energía y tiempo. A los pocos meses, empezó a seguir de cerca a Jorge Alberto Gardeazabal, uno de los pioneros en la veterinaria de animales silvestres en Colombia. Aprendió lo que pudo de él hasta que se dio cuenta de que debía regresar a la universidad, esta vez a la carrera correcta.</p>



<p>El zoológico le prestó dinero para la matrícula a cambio de su trabajo. En 1997, se graduó de la Universidad del Tolima y regresó a tiempo completo a la capital del Valle del Cauca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263377"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07234941/Colombia-5-Delio-Orjuela-veterinarios-guacharaca-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 5 - Delio Orjuela veterinarios guacharaca - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263377" /><figcaption class="wp-element-caption">Delio Orjuela y su equipo de veterinarios operan la órbita izquierda infectada de una joven guacharaca que perdió un ojo. Cada día, hacen procedimientos para intentar salvar animales de decenas de especies que llegan maltratados o rescatados del tráfico. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>Estuvo en el Zoológico de Cali hasta 2005. Allí conoció las particularidades de delfines, leones marinos, caballos, tigres, leones, cocodrilos, loros, águilas y otros animales con los que había soñado viendo Naturalia. También vio de cerca y revisó a decenas de ocelotes. Manejarlos a veces era complicado, un rezago de su comportamiento silvestre.</p>



<p>Los ocelotes son cazadores oportunistas. En las noches caminan por el bosque en busca de sus presas, un listado inagotable que, dependiendo del lugar, incluye ratas, coatíes, perezosos, tamandúas, tortugas, ranas, serpientes, peces, lagartos, iguanas, pavas, aves domésticas —la principal fuente de conflictos con los humanos—, pacas, pecaríes, insectos, armadillos, venados pequeños, monos aulladores y decenas de especies de aves silvestres.</p>



<p>“Tienen una cola relativamente más corta que la de otros félidos pequeños, como el margay, lo que les impide moverse con la misma agilidad en las ramas de los árboles”, dice Orjuela. No obstante, son escaladores lo suficientemente buenos como para cazar monos y perezosos.&nbsp;<strong>Los territorios de los machos suelen cubrir el de varias hembras</strong>, así que las peleas, sobre todo en coberturas boscosas reducidas, son comunes.</p>



<p>En cautiverio viven cerca de 20 años, casi el doble de lo habitual en sus hábitats naturales, pues evitan enfermedades, enfrentamientos, el estrés y desgaste natural que conlleva la depredación. Al igual que otros félidos, con frecuencia pasan los días recorriendo sus jaulas de manera casi enfermiza.&nbsp;<a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0168159100001696" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sus horarios de actividad cambian</a>&nbsp;y, en parte, pierden sus hábitos nocturnos para ajustarse al horario de los humanos. Si un animal termina por descuido en su jaula o si, como Babou, un día logran evadirse y disfrutar de algo de libertad, pueden llegar a atacar.</p>



<p>Al principio, Barto —el nombre que le pusieron al nuevo ocelote en referencia a la&nbsp;<em>Bartonella</em>, la bacteria que portaba—, era arisco y algo traicionero. Costaba manejarlo. Bufaba constantemente y lanzaba zarpazos. Poco a poco, sin embargo, se fue acostumbrando al encierro que Orjuela había diseñado.</p>



<p>El hogar de paso funciona dentro de una hectárea en el vivero del DAGMA, el equivalente a un poco más de una cancha de fútbol. Mensualmente, en promedio, llegan casi 400 animales, por lo que, a pesar de las maromas y esfuerzos que hace Orjuela, ni el espacio ni la financiación son suficientes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263378"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07235340/Colombia-6-Jaulas-de-periquitos-hogar-de-paso-DAGMA-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 6 - Jaulas de periquitos hogar de paso DAGMA - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263378" /><figcaption class="wp-element-caption">Jaulas de periquitos en el hogar de paso del DAGMA. El personal debe encontrar espacio para alojar a las centenares de aves, reptiles y mamíferos que llegan cada mes. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>Algunas de las jaulas de dos por dos metros se encuentran organizadas en paralelo y tienen subdivisiones entre ellas, lo que permite ampliarlas cuando la rotación de animales no es muy grande. Esos espacios privilegiados casi siempre se reservan para los félidos y los mamíferos grandes. Barto comenzó a vivir en uno de ellos al poco tiempo de llegar. Su hogar incluye una casita de madera blanca, un bidón de gasolina rojo vacío y gruesas sogas anudadas que cuelgan del techo para que juegue.</p>



<p>Allí se recuperó en menos de medio año con la ayuda del personal del DAGMA. Ganó casi medio kilo en el primer mes y su pelaje azafrán claro con los cuatro dedos esqueléticos se tornó bruñido. Su temperamento también cambió. Tenía una personalidad casi infantil, similar a la de Ernesto. Ese temperamento es la consecuencia de la castración temprana a la que seguramente lo sometieron, comenta Leidy Albino.</p>



<p>Barto aprendió a entrar a un cubil adyacente al encierro, donde es fácil manejarlo para ponerle vacunas o guardarlo mientras limpian su espacio. Lo llamaban por su nombre para que entrara y luego le daban pollo o carne en un ejemplo de condicionamiento clásico. A Orjuela no le gusta bautizarlos, pero es inevitable que alguien lo haga después de un tiempo. Hoy, cuando Albino lo llama por su nombre, Barto hace un sonido similar a un rugido y se restriega con las rejas (es más bien un gruñido ronco, pues los ocelotes en realidad no rugen, sino que maúllan, chillan, bufan y hacen otros sonidos, pero los únicos félidos que tienen la estructura en la laringe para rugir son los que pertenecen al género&nbsp;<em>Panthera</em>).</p>



<p>Orjuela y Albino se alegran de su progreso, aunque no saben muy bien qué va a pasar con él. Algo parecido ocurre con los demás ocelotes en el hogar de paso.&nbsp;<strong>En enero de 2025, Tontín tuvo que ser sacrificado</strong>. Tenía una patología renal crónica y pancreatitis, pero, más allá de eso, ningún zoológico o refugio había querido recibirlo en casi siete años.</p>



<p>Al igual que ocurre con los jaguares, rehabilitar a un ocelote que ha sido una mascota o que ha tenido contacto estrecho con humanos es prácticamente imposible, según comenta Diana Stasiukynas, coordinadora de Ciencias de la organización Panthera en Colombia. Se han liberado algunos, pero nadie sabe muy bien qué ha ocurrido con ellos, ya que es muy costoso ponerles collares. En ese sentido,&nbsp;<strong>no se puede decir que esas liberaciones hayan sido exitosas</strong>.</p>



<p>La rehabilitación de ocelotes suele ser difícil, por un lado, porque es necesario que aprendan a cazar, pues en la mayoría de los casos sus madres nunca les pudieron enseñar. Barto, por ejemplo, no sabe matar. Una vez le pusieron una codorniz en la jaula y jugaba con ella, la golpeaba con las almohadillas de sus patas y la perseguía, pero no la mataba. La tuvieron que sacar, sacrificarla y luego dársela para que se la comiera. El instinto de algunos puede sobreponerse, pero entrenarlos es un proceso costoso y los organismos ambientales a veces son reacios a otorgar permisos para darles presas vivas.</p>



<p>Por otro lado, y esto es quizás lo más difícil en opinión de Orjuela, deben aprender a temer nuevamente a las personas. Esto rara vez ocurre, pues los animales asocian a los humanos con su comida y, por lo tanto, los buscan. Cuando los liberan en un lugar silvestre, los ocelotes de cautiverio suelen acercarse a las personas, por lo que los pueden matar por miedo o por retaliación. En el mejor de los casos, alguien llamará otra vez a las autoridades para que se los vuelvan a llevar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263379"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07235550/Colombia-7-Barto-hogar-de-paso-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 7 - Barto hogar de paso - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263379" /><figcaption class="wp-element-caption">Barto, en su jaula, en el hogar de paso. De acuerdo con un estudio, los ocelotes pueden llegar a caminar 10 horas cada noche en busca de alimento. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p>Los expertos consideran que salvo casos extraordinarios, los ocelotes traficados no pueden liberarse. Debido a ello, el mejor escenario para estos félidos es terminar en un zoológico o en un refugio de vida silvestre.&nbsp;<strong>Pero en Colombia, ni los unos ni los otros dan abasto.</strong>&nbsp;La mayoría ya tienen parejas de ocelotes exhibidos o pocos recursos para alimentar nuevos carnívoros. En un lugar como el hogar de paso del DAGMA, donde los recursos y el espacio son limitados, esto a veces significa que Orjuela debe tomar decisiones sobre la vida y la muerte de los animales.</p>



<p>Desde que fueron decomisados, el DAGMA ha ofrecido sin éxito a Ernesto, a Gato y a Barto a zoológicos y refugios. Lo más probable es que los diez o quince años de vida que le quedan a Barto en cautiverio se reduzcan, excepto contadas ocasiones, a los 16 metros cuadrados enriquecidos con cuerdas, bidones, maderas y otros elementos donde hoy se entretiene observando a los animales que ocasionalmente pasan frente a su encierro. E incluso ese futuro es incierto.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Los hombres hablan</h3>



<p>Barto mira a través de las rejas hacia la malla sombra, pero no hay nada. El cangrejo se resiste a volver. Da vueltas y vueltas por su encierro, pero el crustáceo se ha ido. Entra a su casa de madera blanca, se acuesta y, de inmediato, sale de nuevo. Al otro lado de la reja, ahora hay un hombre desconocido. Lo observa con sus ojos caramelo y bufa antes de caminar hasta una placa metálica reforzada que lo separa de la jaula de otro ocelote.</p>



<p>La tarde del 25 de marzo, Barto percibió la presencia del otro félido y se acercó a la placa. El otro, Ernesto, hizo lo mismo. Apretaron, golpearon y de alguna manera hicieron fuerza hasta que el metal se dobló y se creó una apertura. En ese momento, Barto lo tuvo frente a frente por primera vez.</p>



<p>Se abalanzó sobre su cuerpo y lucharon hasta que Ernesto atrapó su pata delantera izquierda. Intentó liberarla de sus fauces, pero lo mordió con más fuerza. Sintió cómo los colmillos raspaban su piel y cercenaban la división entre dos de sus dedos. Ernesto sostuvo su pata allí, la sangre corriendo por la herida, hasta que una mujer y un hombre los separaron con agua. Tuvieron que suturarlo, reconstruir la parte interdigital y cogerle cinco puntos. Luego fortalecieron la división entre las dos jaulas, para evitar que volvieran a pelearse.</p>



<p>Barto pasea por su pequeño y delimitado hogar. Se acerca un poco a un hombre nuevo y desconocido que sostiene una cámara fotográfica en sus manos. Lo observa, se aburre y se aleja hacia la placa. Fuera de su encierro, el mono aullador dejó de gruñir, pero los capuchinos continúan gritando. Lo mismo las loras y las guacamayas, que rara vez se detienen. Sus chillidos y cantos hacen parte del trasfondo de la vida de Barto, al igual que las máquinas lejanas, el estallido ocasional de la pólvora y las voces insistentes de las personas. Se acuesta en su casa mientras el hombre nuevo (el periodista) y el hombre que ya conoce (Delio Orjuela) hablan y hablan:</p>



<p>—Es lamentable dejar que se envejezca en cautiverio… aquí tuvimos uno que era más pequeño [que Barto] cuando llegué en 2017. Nunca lo pudimos reubicar y murió hace cuatro meses…</p>



<p><strong>—¿Ese fue…?</strong></p>



<p>—Hubo que hacer la eutanasia [a Tontín] después de siete años en cautiverio. Le buscamos espacio en zoológicos y nunca le conseguimos… El otro ocelote [Ernesto] casi le arranca la mano al vecino. Ellos son implacables. Si uno les da la oportunidad…</p>



<p><strong>—¿Rompió la lámina? ¿Por qué?</strong></p>



<p>—Porque esa es una de las cosas que la gente no entiende. Muchas veces no es estar vivo, no es respirar, es calidad de vida. Entonces, para uno de ellos saber que hay otro como él al lado, eso no está bien. El asunto es que nosotros en los centros de atención de fauna, pues hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos… Yo insisto en que la fauna visibiliza a la autoridad ambiental. La autoridad ambiental puede hacer lo que quiera con ruido, con contaminación del río o del aire, pero eso no se nota como se nota el maltrato a un animal. Esto es viral, lo que le pasa a un animal se vuelve viral… Yo sostengo que se debe invertir más en estos animales porque ellos finalmente son la imagen de la autoridad…</p>



<p><strong>—¿Cuánto tiempo le van a dar a Barto, por ejemplo?</strong></p>



<p>—Mira, al que murió hace cuatro meses, le dimos más de siete años. Somos muy pragmáticos. Esto al final es como una guerra. Tengo que pensar en qué puedo salvar… Sabemos de la bondad que hay en cada persona y en el corazón de todo el equipo, sabemos que todos han querido salvarlos. Pero si se llega a la situación [de decidir sobre el destino de un animal], va a tocar elegir, y pues no nos vamos a detener, porque tomamos decisiones de esa clase todos los días… Nos toca.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_263380"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/08/07235810/Colombia-8-Barto-ojos-color-caramelo-Foto-Santiago-Wills-768x512.jpg" alt="Colombia 8 - Barto - ojos color caramelo - Foto Santiago Wills" class="wp-image-263380" /><figcaption class="wp-element-caption">Barto observa a un humano parado frente a su jaula con sus ojos color caramelo. Su futuro es incierto, al igual que el de los demás ocelotes que terminan siendo vendidos como mascotas. Foto: Santiago Wills</figcaption></figure>



<p><em><strong>*Este texto forma parte de una alianza entre Mongabay Latam y&nbsp;<a href="https://casamacondo.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Casa Macondo</a>.</strong></em></p>



<p><em><strong>**Imagen principal</strong>: Barto, un ocelote rescatado en una vivienda en Colombia, en 2024, se aferra a los alambres de su jaula en el hogar de paso del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, en la ciudad de Cali.&nbsp;<strong>Foto:&nbsp;</strong>Santiago Wills</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/"></a><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> en Mongabay Latam. </em><a href="https://es.mongabay.com/2025/08/incierto-destino-ocelotes-rescatados-trafico-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Puedes revisarlo aquí.</em></a></p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119434</guid>
        <pubDate>Wed, 13 Aug 2025 15:20:46 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/18102255/Colombia-1-Barto-ocelote-rescatado-en-vivienda-en-Colombia-2025-Foto-Santiago-Wills.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Así es la vida de Barto, un ocelote rescatado del tráfico de vida silvestre en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Lo que te APASIONA te hace LIBRE”… by P.A.S.V  &amp;#038;  “VERSUS”… by C.W.S.S</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/lo-que-te-apasiona-te-hace-libre-by-p-a-s-v-versus-by-c-w-s-s/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sigue la FILBo 2025 y aquí les presentamos HOY a otros DOS de los LIBROS cuyos AUTORES; forman parte SUSTANCIAL de nuestro ESPECIAL y de su ACCIONAR, el que es INTERESANTE que LES demos a VISIBILIZAR …. Para esta JORNADA traemos a la interesante e inquieta escritora colombiana PAOLA ALEJANDRA SARMIENTO VARGAS quien presenta su [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
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<p>Sigue la FILBo 2025 y aquí les presentamos HOY a otros DOS de los LIBROS cuyos AUTORES; forman parte SUSTANCIAL de nuestro ESPECIAL y de su ACCIONAR, el que es INTERESANTE que LES demos a VISIBILIZAR ….</p>



<p>Para esta JORNADA traemos a la interesante e inquieta <strong>escritora colombiana PAOLA ALEJANDRA SARMIENTO VARGAS</strong> quien presenta su más reciente NOVELA..:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115325" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868-683x1024.jpeg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868-1024x1536.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050139/IMG_4868.jpeg 1067w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p>“Querido lector, ¿qué te apasiona?, ¿qué te hace libre? Mi hermoso cariño, te llamaré así a lo largo del viaje a través de&nbsp;<em>Lo que te apasiona te hace libre</em>. Te prenderán fuego cientos de veces, pero ciento y una veces renacerás de las cenizas, triunfante.</p>



<p>Sané de la mano de la escritura. Justo cuando florecieron sentimientos de ira, rabia, enojo, soberbia, tristeza, miedo, angustia y dolor, las letras se hicieron presentes ayudándome a transformar esas emociones en enseñanzas y aprendizajes.</p>



<p>Las palabras me inspiraron, creando mensajes para que otras personas que sintieran lo mismo que yo se identificaran y exploraran en su interior, encontrando su verdadera pasión.</p>



<p>Escogí nueve palabras (<em>agradecer</em>,&nbsp;<em>decepción</em>,&nbsp;<em>valentía</em>,&nbsp;<em>perseverancia</em>,&nbsp;<em>felicidad</em>,&nbsp;<em>tiempo</em>,&nbsp;<em>soledad</em>,&nbsp;<em>confianza</em>&nbsp;y&nbsp;<em>compasión</em>); serán tu guía en medio de un mundo hostil, enfocándote en tu objetivo, la meta o el propósito, sin detenerte ante los obstáculos del camino.</p>



<p>Que cada anécdota, cuento y poema te dé la fortaleza que necesitas para continuar sin desfallecer.</p>



<p>A mis maestros de vida, quienes, con cada enseñanza y aprendizaje, me hicieron ser la persona que soy hoy.”</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115327" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867-768x1153.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867-1023x1536.jpeg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02050454/IMG_4867.jpeg 1066w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p><strong>PAOLA ALEJANDRA  SARMIENTO VARGAS ,&nbsp;</strong>nació el 11 de junio de 1982 en Bogotá, es Administradora de empresas de la universidad Minuto de Dios, especialista en Docencia Universitaria y Magister en Educación de la Universidad cooperativa de Colombia, docente de vocación y escritora de corazón. Escribe cuentos, poemas, relatos y anécdotas que exploran temas de superación personal, sentido a la vida y evolución del ser.&nbsp;</p>



<p>Con un estilo creativo, pedagógico e innovador. Le apasiona escribir, viajar y aprender a diario para enseñar. Ha participado en las antologías literarias El tren del olvido, reloj hacia el pasado, fragancias del corazón y fantasmas ancestrales con Gold Editorial (2024). Su propósito es incentivar al lector a través de sus obras, a cumplir sus sueños sin desfallecer, a pesar de los obstáculos.</p>



<p>Y cuando menos te lo esperas, de manera GENTIL se acerca a los LECTORES por medio de este MENSAJE…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Y así lo PRESENTA…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/0W0_LF3JPHE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>•&nbsp;La&nbsp;autora&nbsp;presentará su libro el&nbsp;martes 6 de mayode&nbsp;2:30&nbsp;a&nbsp;3:30&nbsp;p.m.,&nbsp;en&nbsp;la sala&nbsp;Talleres 2.</p>



<p>•&nbsp;También&nbsp;estará firmando libros&nbsp;el&nbsp;sábado 3 de mayo&nbsp;de&nbsp;3:00 a&nbsp;4:00 p.m.,&nbsp;en el&nbsp;Pabellón 6, piso1, stand 346 de Promolibro.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="279" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1024x279.jpeg" alt="" class="wp-image-115193" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1024x279.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-300x82.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-768x209.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1-1536x419.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/28053557/IMG_4349-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Participando junto a la COMPAÑERA con quien COMPARTIRÁ en el mismo DÍA y ESCENARIO de PRESENTACIÓN<strong>; el escritor colombiano  CARLOS WILLMAN SOTELO SOLER</strong>; quien nos trae este NOVEDOSO ESCRITOR, en la que damos en llamar, la VENTANA de los LIBROS en COLOMBIA, la ya POSICIONADA y PUNTO de ENCUENTRO en la FILBo 2025, quien nos presenta su reciente OBRA … la que conoceremos así..:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="731" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054634/IMG_4861-1-731x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115338" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054634/IMG_4861-1-731x1024.jpeg 731w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054634/IMG_4861-1-214x300.jpeg 214w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054634/IMG_4861-1-768x1076.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054634/IMG_4861-1.jpeg 914w" sizes="auto, (max-width: 731px) 100vw, 731px" /></figure>



<p>“¿Alguna vez te has dado el espacio para confrontar todas aquellas situaciones de la vida que te están afectando tu realización personal, en tu entorno o dentro de ti mismo? Este libro es una invitación a que te des esa pausa, para que, a través de sus poemas y relatos cortos de motivación, te cuestiones o te plantees una forma diferente de encarar esas vivencias que quizás, te estén impidiendo avanzar en la búsqueda de los objetivos que te pueden hacer sentir satisfecho con que tú concibes como tu concepto de vida plena. Te exhorto a que comiences a leerlo por donde desees, con la libertad de encontrar ese punto de apoyo que te sirva de aliciente, cuando decidas encaminarte en la tarea de identificar aquellos incentivos que, a pesar de las adversidades, a veces inevitables, nos sirven para afrontarlas de la mejor manera.”</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054908/IMG_4866-1-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115339" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054908/IMG_4866-1-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054908/IMG_4866-1-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054908/IMG_4866-1-768x1154.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02054908/IMG_4866-1.jpeg 852w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p><strong>CARLOS WILLMAN &nbsp;SOTELO &nbsp;SOLER,&nbsp;</strong>nació&nbsp;en Bogotá, Colombia, en mayo de 1968. Desde siempre ha estado vinculado al arte en mayor o menor medida, lo cual ha dado motivación a su existencia.</p>



<p>Escribir ha sido una tarea que emprende desde los trece años, como una forma de expresar lo que le ha sucedido en su vida cotidiana. Con el paso del tiempo, tuvo la fortuna de asistir a talleres de poesía en la Casa de Poesía José Asunción Silva en los años 90. Después, fueron surgiendo otros lugares donde ha aprendido nuevos conceptos.</p>



<p>Aclara que ha pasado por instituciones que han potencializado su educación; Sin embargo, gran parte de su desarrollo artístico ha sido autodidacta, alimentada por una constante inquietud de darle un valor agregado a sus escritos y pinturas.</p>



<p>A lo largo del tiempo y en el proceso de autodescubrimiento, logró&nbsp;desarrollar un estilo que identifican&nbsp;sus&nbsp;creaciones y que se resume en una frase que refleja&nbsp;en su&nbsp;carta de presentación: «Arte y palabra generando esperanza».</p>



<p>Plasmando su ESTILO como un verdadero paladín de CREATIVIDAD en el CAMPO de las LETRAS,  de esta manera…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Qué tal su PROPUESTA..!" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/-AtJZAZTeLs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p><br>•&nbsp;El&nbsp;autor presentará su libro el&nbsp;martes 6 de mayo&nbsp;de&nbsp;2:30&nbsp;a&nbsp;3:30&nbsp;p.m.,&nbsp;en&nbsp;la sala Talleres 2.</p>



<p>• También estará firmando libros el sábado 10 de mayo de 4:00 a 5:00 p.m., en el Pabellón 6, piso 1, stand 346 de Promolibro.</p>



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<p><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="http://blogs.eltiempo.com/cafeliterario/wp-content/uploads/sites/837/2025/04/IMG_4358.jpeg" alt="" class="wp-image-3623" /></figure>



<p><strong>CONTINUARÁ…</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/02061011/IMG_4875.jpeg" alt="" class="wp-image-115345" style="width:581px;height:auto" /></figure>



<p><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115315</guid>
        <pubDate>Fri, 02 May 2025 11:11:51 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El tiempo detenido de Pablo Beltrán</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-tiempo-detenido-de-pablo-beltran/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hablar con Pablo Beltrán es asomarse a uno de los capítulos más complejos y persistentes de la historia reciente de Colombia. Jefe negociador del ELN y figura histórica del grupo insurgente, Beltrán ha dedicado su vida a una causa que, para muchos, representa una herida abierta en el cuerpo del país. A medio siglo del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Hablar con Pablo Beltrán es asomarse a uno de los capítulos más complejos y persistentes de la historia reciente de Colombia. Jefe negociador del ELN y figura histórica del grupo insurgente, Beltrán ha dedicado su vida a una causa que, para muchos, representa una herida abierta en el cuerpo del país. <br><br>A medio siglo del nacimiento de esa insurgencia, y en medio de un nuevo ciclo de negociaciones truncadas, su voz no solo narra el pasado, sino que se hace imprescindible para entender el futuro de este grupo en Colombia.<br><br>Con tono pausado y memoria intacta, Beltrán habla como quien ha vivido tanto que el tiempo ya no lo sorprende. No parece cansado ni arrepentido. Al contrario, insiste en que la historia aún está por escribirse.</p>



<p>Cuando se le pregunta si, después de décadas en el ELN, habría tomado las mismas decisiones si pudiera volver atrás, responde con una calma que apenas roza el aire:</p>



<p><em>&#8220;Por fortuna fui educado desde joven para asumir compromisos con los demás, luego en la universidad comprendí que los demás eran los de abajo, la mayoría de Colombia. Vino el posmodernismo e ideologizó al mundo con la creencia que la vida y la libertad individual son la cima de la felicidad, echando al capitalismo a botes por el despeñadero; con lo que uno se reafirma en lo indispensable de actuar como ser social, con responsabilidades más allá de lo personal o lo familiar.&#8221;</em></p>



<p>Las palabras de Beltrán evocan un tiempo en que la historia parecía escribirse en plazas públicas y trincheras. En América Latina, entre los años 60 y 70, la revolución no era una idea romántica: era una urgencia. En Colombia, el surgimiento del ELN en 1964, influido por la Revolución Cubana y por el pensamiento de Camilo Torres Restrepo, encontró un país fracturado por la desigualdad y la violencia política de la posguerra liberal-conservadora.<br>El joven Beltrán, como tantos otros, no encontró en las urnas un camino creíble hacia la justicia social. Para él, el compromiso fue total, casi religioso.</p>



<p>Al preguntarle qué lo llevó, en lo más personal, a unirse al ELN, rememora:</p>



<p><em>&#8220;La desgracia de Colombia es haber permitido quitar el estudio de la historia nacional. En la escuela primaria me enseñaron educación cívica y en la secundaria era obligatorio estudiar historia universal y de Colombia. De la mano de Indalecio Liévano Aguirre a los 15 años entendí lo malvado de la dominación de los imperios, que con la guerra de Vietnam (1965-1975) terminé de comprender. El magnicidio de Gaitán cuando intentaba cambiar a Colombia por las buenas y luego el sacrificio de Camilo, intentando una vía diferente, lo obligan a uno extraer lecciones para la vida.&#8221;</em></p>



<p>La mención de Camilo Torres no es casual. Para el ELN, Camilo es más que un mártir: es su fundamento ético, su justificación moral. El sacerdote que dejó el púlpito para morir fusil en mano en 1966 representa el cruce imposible entre la fe cristiana y la lucha armada. A través de la teología de la liberación, el ELN encontró no solo razones políticas sino también espirituales para su existencia.</p>



<p>Beltrán, desde su silla, conecta aquellas raíces con la decisión que transformó su vida:</p>



<p><em>&#8220;Al decir de Gaitán, la oligarquía agredió al pueblo al matar a su líder. Esta comprensión constituye un primer cambio copernicano: el agresor es la oligarquía y el agredido es el pueblo. Un segundo consiste en que uno debe acudir al legítimo derecho a la defensa y el tercero es que en última instancia hay que hacer uso de la fuerza. Esta secuencia de ideas es la que lleva a muchas y muchos a solicitar ingreso al ELN.&#8221;</em></p>



<p>Durante los años setenta, en el fragor de la Guerra Fría, la insurgencia armada se expandió en América Latina como un reguero de pólvora. En Colombia, mientras las FARC optaban por consolidar un proyecto más campesino y marxista-leninista, el ELN combinaba el idealismo cristiano con una lectura guevarista de la revolución.<br>Pese a los golpes militares y las derrotas, como la de Anorí en 1973, su convicción no menguó.</p>



<p><em>&#8220;En 1970 —otra vez la oligarquía— le robó las elecciones presidenciales a un candidato de un movimiento llamado la Alianza Nacional Popular (Anapo), que era distinto a los dos partidos tradicionales. En 1973, los Estados Unidos propinaron un sanguinario golpe militar contra el gobierno de Allende en Chile, que intentaba un experimento de construir bases de socialismo de forma pacífica. Ese mismo año, el ELN recibió una derrota en Anorí, lo que no nos desanimó a muchos de mi generación a pedir ingreso al ELN, por considerar que es la vía para que el pueblo tenga el poder y gobierne a favor de sí mismo.&#8221;</em></p>



<p>Colombia, un país donde las regiones son más grandes que el Estado, ha sido el escenario perfecto para resistencias que en cualquier otra parte habrían sido aplastadas hace décadas. El ELN, que hoy cuenta con aproximadamente 5.800 combatientes en armas según cifras oficiales, sobrevive en territorios aislados: en los ríos de Chocó, en las montañas de Norte de Santander, en la frontera líquida con Venezuela. Su existencia misma parece un desafío a toda lógica: una guerrilla nacida en la era de la Guerra Fría, que aún respira en un siglo XXI regido por otros fantasmas.</p>



<p><em>&#8220;La vida demuestra que los de arriba solo ceden privilegios cuando los de abajo usamos la fuerza, y a esto nos dedicamos en el ELN: a agrupar, sumar y movilizar a la gente para, con esta presión social, conquistar una vida digna. En síntesis, mi tarea es animar la consecución de la paz con justicia social, idea noble que tratamos de acompañar con fuerza. Y según el gran Camilo Torres, es decisión de la oligarquía si entrega el poder al pueblo por las buenas o por las malas. Cuando decimos de buscar una solución política del conflicto colombiano, estamos trabajando la hipótesis de conseguir justicia sin violencia, lo que solo será posible si los de arriba se deciden por esta vía.&#8221;</em></p>



<p>El sacrificio como destino inevitable: eso enseña la historia colombiana, y eso también se percibe en la voz de Beltrán.</p>



<p><em>&#8220;Por nosotros ser un pueblo trabajador, sacrificado e ingenioso, en la cultura colombiana los logros están basados en realizar esfuerzos, y en la cultura santandereana uno aprende a respetar para que lo respeten. Si se suman estos componentes, resulta una idea de felicidad que conlleva sacrificio, con la cual enfrenta uno los retos de la vida, los retos de uno como guerrero.&#8221;</em></p>



<p>Cuando Beltrán menciona una duda, no lo hace como quien confiesa una falta, sino como quien recuerda una bifurcación inevitable.</p>



<p><em>&#8220;Estaba comenzando a formar una familia, había desarrollado una empresa que me sostenía, ya tenía un cierto liderazgo público y además era responsable en la guerrilla urbana, cuando, ¡oh, sorpresa!, me allanaron la casa donde vivía en Bucaramanga, lo que me obligó a trasladarme a un frente rural del ELN, para evitar mi captura. Fue difícil hacer este &#8216;punto y aparte&#8217;, pero lo remonté en un tiempo breve. Debo pedir disculpas por parecer pretencioso, pero le cuento que no he tenido dudas de lo acertado del camino de vida que escogí.&#8221;</em></p>



<p>La vida del insurgente, en un país como Colombia, siempre ha sido también un relato de lealtades, rupturas y persistencias. Beltrán, sin embargo, no habla de traiciones ni desencantos.<br>Habla de legado:</p>



<p><em>&#8220;Las fuerzas que en Colombia nos reclamamos como del pueblo estamos obligadas a no dejarnos carcomer por la corrupción, de verdad servir al pueblo y no a los de arriba, dedicarnos a buscar la paz con justicia y equidad social, y a lograr la segunda y definitiva independencia de los imperios: de todos, de los actuales y de los futuros. Si en el ELN logramos esto, habrán valido la pena estos 60 años de lucha y los que vienen.&#8221;</em></p>



<p>Cuando se le pide que nombre a un político que haya dejado una huella imborrable, la respuesta llega como un disparo:</p>



<p><em>&#8220;Álvaro Uribe Vélez, nacido en las entrañas de los carteles de la cocaína, diestro en cumplir la guerra contra las drogas dictada por EE. UU., artífice de la economía mafiosa que mueve al país y del régimen mafioso que la resguarda. ¿Qué más le apetece a los de arriba? Ante esta hoja de vida, el pobre Trump apenas clasifica como aprendiz.&#8221;</em></p>



<p>Su fe, lejos de anular su militancia, la enmarca en una tradición espiritual:</p>



<p>*&#8221;Camilo Torres como sacerdote guerrillero constituye un punto de inflexión mundial en este campo, cuando llamó a la unión de los cristianos revolucionarios con los revolucionarios marxistas. Pero en verdad, el padre de esta alianza fue un Papa —que era como decimos en Colombia: un &#8216;buena papa&#8217;, un bonachón—, su Santidad Juan XXIII. Este Papa, aplicando el aggiornamento (entrada de aire fresco) del Concilio Vaticano II, dejó enseñanzas valiosas como estas: la iglesia es de todos, pero preferencialmente de los pobres, hay que unir el humanismo cristiano con el humanismo marxista, unirnos alrededor de las coincidencias y luego iremos resolviendo las diferencias. Preceptos que Camilo llevó a la práctica y que siguen siendo observadas en el ELN, junto con el resto de testimonios que nos legó.&#8221;*</p>



<p>Colombia, país de eternos comienzos, parece vivir atrapada en la paradoja de soñar revoluciones y temerlas al mismo tiempo. Beltrán, por su parte, mantiene el optimismo, aunque sea uno curtido por la historia:</p>



<p><em>&#8220;Romain Rolland decía que uno debe ser &#8216;optimista de la voluntad y pesimista del intelecto&#8217;, por esto, considero que sí seremos capaces de pasar la página de la guerra y de lograr tolerarnos entre las corrientes que buscamos una sociedad poscapitalista, para sacar el país adelante, en una encrucijada mundial tan complicada como la del inicio de la Primera Guerra Mundial.&#8221;</em></p>



<p>Sobre el gobierno de Gustavo Petro, su juicio es severo:</p>



<p><em>&#8220;Con Petro nos entendimos al principio, firmamos en marzo del 2023 el Acuerdo de México para desarrollar un nuevo paradigma de construcción de paz, pero como él no se manda solo, desde EE. UU. y la oligarquía nacional se atravesaron a lo acordado y Petro se plegó ante ellos. Esto llevó el proceso de paz con el ELN a la crisis actual. Simultáneamente, la política de paz de Petro siguió siendo la misma de los últimos 70 años.<br><strong>Un próximo gobierno, del color que sea, estará obligado a seguir buscando la paz</strong>. Si es un gobierno de los de arriba, pretenderá militarizar y paramilitarizar más el país, para mantener intocables sus privilegios; pero si &#8216;ocurre un milagro&#8217; y llegara un gobierno impulsado por los de abajo, tendrá que proseguir la búsqueda de una paz con justicia y equidad social, donde sea la misma sociedad la protagonista de esta construcción.&#8221;</em></p>



<p>Al final de la conversación, le pido a Beltrán que imagine qué le diría al joven que un día eligió la insurgencia. Su respuesta, como toda su vida, es la de quien no ha olvidado de dónde viene:</p>



<p><em>&#8220;Le diría que he tratado de mantener los propósitos de vida de esos primeros años, desarrollados con la pasión de esos años.&#8221;</em></p>



<p>Pablo Beltrán no concede. Su relato no busca absoluciones. Su tiempo, como su causa, parece suspendido en un largo compás de espera.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115252</guid>
        <pubDate>Tue, 29 Apr 2025 20:50:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/04/29154824/F14A9548.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El tiempo detenido de Pablo Beltrán]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Guerra de Aranceles de Estados Unidos: Lecciones de Ayer, Retos de Hoy</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/economia/la-agenda-del-cfo/la-guerra-de-aranceles-de-estados-unidos-lecciones-de-ayer-retos-de-hoy/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando los aranceles regresan, la historia se repite 1. Introducción: Cuando los aranceles regresan, la historia se repite La historia económica contemporánea está llena de momentos en los que los grandes desequilibrios de balanza de pagos y comercio internacional generaron tensiones políticas y medidas unilaterales. Hoy, en pleno siglo XXI, vemos cómo Estados Unidos, nuevamente, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><strong>Cuando los aranceles regresan, la historia se repite</strong></h2>



<p></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1. Introducción: Cuando los aranceles regresan, la historia se repite</strong></h3>



<p>La historia económica contemporánea está llena de momentos en los que los grandes desequilibrios de balanza de pagos y comercio internacional generaron tensiones políticas y medidas unilaterales. Hoy, en pleno siglo XXI, vemos cómo Estados Unidos, nuevamente, recurre a aranceles para defender su industria local, controlar déficits y ejercer poder geopolítico.</p>



<p>Pero esta no es la primera vez. Para entender lo que está en juego, debemos mirar hacia los acuerdos económicos internacionales del pasado como el <em>Plaza Accord</em> (1985), el <em>Louvre Accord</em> (1987), el <em>G7 Communiqué de Halifax</em> (1995), y los esfuerzos posteriores del <em>G20</em> tras la crisis financiera global (2008-2009). Todos ellos nos dejan enseñanzas valiosas sobre lo que funciona —y lo que no— en materia de negociación y diplomacia económica.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2. Plaza Accord (1985): La diplomacia del dólar fuerte</strong></h3>



<p>En 1985, el dólar estadounidense se encontraba en niveles históricamente altos, afectando la competitividad de las exportaciones estadounidenses y generando un déficit comercial sin precedentes. Bajo el liderazgo del entonces secretario del Tesoro, James Baker, EE.UU. firmó con Japón, Alemania Occidental, Francia y el Reino Unido el <em>Plaza Accord</em>, para depreciar el dólar frente a otras monedas clave.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Datos económicos de esa época (EE.UU.):</strong></h4>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Déficit en cuenta corriente:</strong> ~3.5% del PIB</li>



<li><strong>Tipo de cambio:</strong> El dólar se había apreciado más del 50% real entre 1980-1985</li>



<li><strong>Inflación:</strong> 3.6% (bajo control tras el shock Volcker)</li>



<li><strong>Desempleo:</strong> 7.2%</li>



<li><strong>PIB real:</strong> Creciendo a ~3.4%</li>
</ul>



<p>El resultado fue efectivo: el dólar cayó más de un 40% frente al yen y el marco alemán en los dos años siguientes. Sin embargo, el exceso de liquidez en Japón tras este acuerdo fue el caldo de cultivo de una burbuja especulativa que explotó en los 90.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>3. Louvre Accord (1987): Detener la caída</strong></h3>



<p>Dos años después, las consecuencias de una caída abrupta del dólar comenzaron a preocupar. El <em>Louvre Accord</em> buscó estabilizar el tipo de cambio, y esta vez, incluyó medidas de política fiscal y monetaria para coordinar la recuperación global.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Datos relevantes (1987):</strong></h4>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Tipo de cambio:</strong> caída del dólar estabilizada</li>



<li><strong>Desempleo:</strong> 6.6%</li>



<li><strong>Inflación:</strong> 3.7%</li>



<li><strong>Déficit fiscal:</strong> alrededor del 4% del PIB</li>
</ul>



<p>Este acuerdo mostró la dificultad de mantener una política monetaria coordinada en ausencia de un mecanismo institucional robusto. También marcó el fin de los esfuerzos serios de coordinación cambiaria del G7 por varios años.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>4. Otros acuerdos relevantes posteriores</strong></h3>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>a. Halifax Summit (1995)</strong></h4>



<p>Aunque no tan conocido como los anteriores, este encuentro del G7 buscó mejorar la supervisión financiera internacional tras la crisis del peso mexicano (1994). Se propusieron mecanismos de alerta temprana ante desequilibrios financieros, pero sin compromisos vinculantes.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>b. G20 y la crisis global (2008-2009)</strong></h4>



<p>Tras la crisis de 2008, los países del G20 acordaron evitar el proteccionismo y coordinar estímulos fiscales y monetarios. Fue quizás la mayor muestra de cooperación global desde Bretton Woods. Se evitó una depresión, pero con consecuencias: expansión monetaria sin precedentes y burbujas de activos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>c. USMCA (T-MEC, 2020)</strong></h4>



<p>La renegociación del NAFTA bajo la administración Trump trajo reglas más estrictas de origen, mecanismos laborales vinculantes y mayor control sobre desequilibrios comerciales. Aunque no fue un “acuerdo de coordinación global”, sí marcó una nueva etapa de proteccionismo “moderno”. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>5. ¿Qué está pasando hoy? La guerra de aranceles, versión siglo XXI</strong></h3>



<p>Desde 2018, EE.UU. ha impuesto aranceles a productos chinos, europeos y de otros países aliados. El argumento: defender empleos, frenar el déficit comercial y proteger tecnologías críticas.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Indicadores recientes (2022-2023):</strong></h4>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Déficit comercial:</strong> US$ 951 mil millones (récord histórico)</li>



<li><strong>Inflación:</strong> 6.5% (promedio 2022)</li>



<li><strong>Desempleo:</strong> 3.5%</li>



<li><strong>Tipo de cambio:</strong> Dólar fuerte (por tasas altas de la Fed)</li>



<li><strong>Tasa de interés de referencia:</strong> 5.25% (2023)</li>
</ul>



<p>A pesar de los aranceles, el déficit comercial ha persistido. La industria local ha recibido cierto alivio, pero los consumidores han enfrentado mayores precios. Además, las cadenas globales de valor se han fragmentado, acelerando la tendencia de <em>friend-shoring</em> y <em>near-shoring</em>. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>6. Lecciones del pasado y soluciones posibles</strong></h3>



<p><strong>¿Qué aprendimos de Plaza, Louvre y Halifax?</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>La coordinación multilateral es más efectiva que las medidas unilaterales.</li>



<li>Los ajustes cambiarios deben ser graduales para evitar desequilibrios internos.</li>



<li>Las burbujas especulativas son riesgos colaterales reales de políticas coordinadas mal ejecutadas.</li>
</ul>



<p><strong>¿Cómo podría EE.UU. resolver esta nueva guerra de aranceles?</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>Negociar un nuevo acuerdo multilateral</strong> tipo Plaza con China, la UE, Japón e India, ajustando tipo de cambio y barreras no arancelarias.</li>



<li><strong>Reforzar los foros multilaterales existentes</strong> (G20, FMI, OMC) para supervisar desequilibrios de cuenta corriente con reglas y sanciones claras.</li>



<li><strong>Promover reformas estructurales internas</strong>, enfocadas en productividad, innovación, educación técnica y transición energética.</li>



<li><strong>Incentivar acuerdos regionales estratégicos</strong>, con América Latina, el Sudeste Asiático y África para ampliar mercados sin generar tensiones geopolíticas. </li>
</ol>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>7. Conclusión: el péndulo del proteccionismo no debe volver al pasado</strong></h3>



<p>El unilateralismo arancelario ofrece una respuesta rápida, pero rara vez sostenible. Si el mundo aprendió algo de los acuerdos económicos de los años 80, es que la solución a los desequilibrios globales exige diplomacia, visión a largo plazo y compromiso multilateral. De lo contrario, el costo lo pagarán no solo los países en disputa, sino toda la economía global.</p>



<p><strong>Por Dr. Felipe Janica Vanegas</strong><br><em>CEO &amp; Founder – JNC Professional Services Firm</em><br><em>PhD, DBA, MBA, CPA, MIL, Mphil, MS FinanceEconomics &amp; Strategy | Transforming organizations and society with faith-based leadership</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Felipe Jánica</author>
                    <category>La agenda del CFO</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=114118</guid>
        <pubDate>Sun, 06 Apr 2025 14:46:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Guerra de Aranceles de Estados Unidos: Lecciones de Ayer, Retos de Hoy]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Felipe Jánica</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Vivir con alguien que tiene Alzheimer</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/vivir-con-alguien-que-tiene-alzheimer/</link>
        <description><![CDATA[<p>La llamada enfermedad del olvido ha destruido muchos recuerdos de Merceditas, pero no el amor que ella y su hijo Javier se tienen. Esta es la historia de una paciente y su cuidador.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de la película &#8220;La memoria infinita&#8221;</em></p>



<p><em>“Mi madre tiene 87 años y tiene Alzheimer, ahora yo soy su cuidador y lo hago con mucho amor. No es fácil ver cómo el pábilo de la vida se extingue y uno no puede hacer nada”.</em></p>



<p>La emotiva frase es un post de Facebook escrito por el periodista colombiano Javier Solórzano en respuesta a un amigo suyo que vive igual situación con su abuela de 95 años. Padece del mal que les destruye los recuerdos a las personas.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-efd76f40fedc22663e4415a53dd527fa"><strong><em>“La enfermedad de Alzheimer, conocida también como la enfermedad del olvido, se desarrolla de forma gradual, iniciándose décadas antes de que se manifieste como demencia en la vejez. Aunque comúnmente se asocia con las personas mayores, no es exclusiva de esta etapa de la vida. Se caracteriza por la atrofia y muerte de las neuronas cerebrales, resultado de un proceso inflamatorio celular como consecuencia de múltiples factores genéticos, ambientales y del estilo de vida”,&nbsp;</em></strong>afirma la doctora Ana María Salazar, psicóloga de la Universidad del Bosque&nbsp;y autora del libro&nbsp;“Intervenciones no farmacológicas en la enfermedad de Alzheimer”.</p>



<p>Conocí a Javier en 1993 siendo él reportero de la Revista del Jueves, en <strong>El Espectador</strong>, el más antiguo de los diarios colombianos, el mismo periódico donde escribió Gabriel García Márquez, el Premio Nobel de Literatura, quien, a propósito, también padeció esta enfermedad.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2bfd010a36d9ef5e19dfd149e001ac6b"><em><strong>“Hubo algunos meses muy difíciles, no hace mucho, en que recordaba a su esposa de toda la vida, pero creía que la mujer que tenía frente a él (…) era una impostora”,</strong> </em>cuenta su hijo Rodrigo García en la página 18 del libro <em><strong>“Gabo y Mercedes: Una despedida”.</strong></em></p>



<p>Con Javier uno puede hablar sobre lo divino y lo humano, es una persona culta e informada, un lector voraz de Historia y biografías. Antes de la Wikipedia, existía Javi con su memoria prodigiosa, llena de datos enciclopédicos. Con él, ninguna conversación se torna aburrida.  </p>



<p>Javier tiene 57 años y trabaja desde la virtualidad como jefe de prensa. Leer es una de sus pasiones. Últimamente ha leído la <em>“Antología de grandes crónicas”</em>, de Daniel Samper Pizano; <em>“El poder de escuchar”</em>, del periodista Ismael Cala y  la biografía de Joachim von Ribbentrop, el ministro de Relaciones Exteriores de Adolfo Hitler. </p>



<p>En vacaciones les encanta ir a Villa de Leyva para ver juntos <em>“los hermosos amaneceres y atardeceres”.</em></p>



<p>Villa de Leyva es una ciudad colonial, distante a 165 kilómetros de Bogotá, (Colombia), cuya fundación data de 1572. Allí nació doña Mercedes en 1937. <em>“Mi madre enviudó cuando mi hermano y yo teníamos tres años; siempre se dedicó a nosotros. Nunca se quiso volver a casar, pues no quería ponernos padrastro. Ella fue secretaria. Mi padre Gustavo trabajó para la industria petrolera de finales de los 60s. Se casaron en 1966”.</em>   </p>



<p>Ella fue diagnosticada en 2017, desde entonces Javier está a su lado como sombra; eso significó aplazar sus propias necesidades afectivas. <em>“Tenemos una relación muy bonita basada en el afecto”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-cdd0626c07b1af3629052876268853ad"><strong><em>“El rol del cuidador es profundamente demandante, ya que la atención al paciente requiere cuidados continuos que consumen tiempo y energía significativos. En este proceso, los cuidadores suelen priorizar las necesidades físicas y emocionales del enfermo por encima de las propias, exponiéndole al padecimiento de sobrecarga por el cuidado”,</em></strong>&nbsp;señala la experta.</p>



<p>A pesar de que Merceditas todavía cocina y es autosuficiente, el médico recomendó supervisar y apoyar las actividades cotidianas para evitar riesgos, procurando mantener, el mayor tiempo posible, su independencia y autonomía. </p>



<p><em>“Cuando le diagnosticaron la enfermedad, yo estaba con ella. Me dijo que la dejara sola y que por mi bien me organizara. Eso me puso muy mal, pues le contesté que&nbsp;no&nbsp;podía abandonarla, menos en su condición”.</em></p>



<p>Ambos se pusieron a llorar en el taxi. </p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-507844f9048c46946045edcf7a5b3b76">La doctora Ana María compara esta experiencia con un duelo.&nbsp;<strong><em>“Se necesita tiempo para procesarlo. Algunos familiares pasan por diferentes etapas: negación, búsqueda de información adicional o segundas opiniones médicas, reorganización y luego manejo de la situación. Se requiere de un alto grado de empatía del profesional de la salud al momento de dar estas noticias dolorosas”.</em></strong></p>



<p>Los síntomas específicos que experimenta una persona con demencia dependen de las partes del cerebro afectadas; pueden incluir pérdida de la memoria inmediata o reciente de corto plazo, dificultad para encontrar las palabras que se quieren decir, dificultad para realizar tareas o actividades que antes se hacían sin problema, dificultad para concentrarse, hasta cambios en la personalidad y el estado de ánimo.</p>



<p>Javier tenía miles de preguntas y no menos temores: ¿Tendrá cura?, ¿Cómo haré para cuidar de ella?, ¿Enfermaré de Alzheimer también?, ¿Se olvidará de mí un día?&#8230;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-6a71298992d5852d88f085ef2434a6a3"><strong><em>“Los miedos alrededor de esta enfermedad </em>–dice la doctora Ana María- <em>se vuelven silenciosos pero dolorosos, y muchos de ellos permanecen a lo largo del tiempo prolongando el sufrimiento y la preocupación. Por esto es indispensable que familiares y cuidadores busquen apoyo psicológico, tanto en profesionales de la salud mental, como en grupos de apoyo de quienes ya han pasado por esta situación”. </em></strong></p>



<p>Salir a caminar, ir a la iglesia o de compras al centro comercial es parte de los planes que disfrutan los dos. También suele acompañarla al salón de belleza.&nbsp;<em>“Mi madre siempre ha sido vanidosa y cuanta crema antiarrugas hay, se la compra. De hecho, los médicos se aterran porque a sus 87 años, parece una mujer de 70”.</em></p>



<p>En la casa, ven juntos videos de Youtube, donde ella aprende algo nuevo cada día, mientras conversan sobre la familia, sobre Dios o sobre la Violencia que sobrevino en Colombia tras la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. Eso fue en 1948, cuando Merceditas&nbsp;tenía 11 años. &nbsp;</p>



<p>A ella le gusta el crochet y él le explica pacientemente lo que dice la youtuber, porque sus oídos tampoco ayudan mucho.&nbsp;<em>“La sordera en la vejez -me comenta Javier- se llama presbiacusia y está asociada a esta enfermedad, que tiene además un componente genético”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-07b646fa79360ee11c352d5442aa3095"><strong>Aunque el Alzheimer avanza de maneras diferentes en cada paciente, se describen tres fases comunes: En la&nbsp;<u>etapa leve&nbsp;</u>la persona puede desempeñarse de manera autónoma o independiente, pero con dificultad para encontrar palabras, confundiendo u olvidando nombres de personas conocidas, dificultad para realizar tareas laborales o sociales, olvidar o perder cosas&#8230;. </strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-df5b1e3b4ad53545fcd8fe20b2c993a1"><strong>En La&nbsp;<u>etapa moderada</u>, la más prolongada, que dura años, la persona puede olvidar eventos o información personal (dirección, teléfonos, cumpleaños, etcétera), experimenta cambios de humor sintiéndose más irritable o retraído y callado, hace preguntas y cuenta historias repetitivas, cambios en el sueño, desorientación en los lugares conocidos o cambios en la personalidad. </strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-72f1c12a6724e50dc265c07ee12ac59f"><strong>Y en la&nbsp;<u>etapa tardía o grave</u>, la persona necesita ayuda para las actividades diarias y el cuidado personal, experimenta dificultad para comunicarse y pierde la noción de lo que le rodea.</strong></p>



<p>Para Javier, lo más&nbsp;difícil ha sido lidiar con los olvidos constantes de Merceditas<em>. “Te puede preguntar seis veces sobre un mismo tema, por lo que se debe tener mucha paciencia. A veces, por ejemplo,&nbsp;no recuerda que ya desayunó o se bañó”.&nbsp;</em></p>



<p>Los especialistas dijeron que la habían llevado en un buen momento, por lo cual la enfermedad avanza con lentitud.&nbsp;<em>“Le pregunté si podía recuperar la memoria perdida y me dijo que no…”. &nbsp;</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a78ce32362d30225a6add7e093048e8f"><strong>De acuerdo con la doctora Ana María, tener un diagnóstico oportuno es indispensable para acceder a recursos terapéuticos. <em>“Los tratamientos se centran en la combinación de fármacos y terapias no farmacológicas; fármacos para cambiar o enlentecer el progreso de la enfermedad y fármacos para el control de los síntomas, terapias de entrenamiento físico, musicoterapia, entrenamiento cognitivo la nutrición y el entrenamiento en cuidado para cuidadores entre otras”. &nbsp;</em></strong></p>



<p>De la pandemia hacía acá, a ella le ha dado por colocar sillas detrás de las puertas, pues vive con la zozobra de que en cualquier momento entren los ladrones. En una ocasión, Javier regresó de hacer un mandado y le costó bastante trabajo convencerla de abrir la puerta.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Javi ahora se siente preparado para lo que venga. Sabe que el momento más complejo será cuando ella ya no sepa quién es él.&nbsp;<em>“Cada vez retiene menos información. En la fase final la persona pierde total noción de quién es y hasta se le olvida hablar y comer”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA.jpg" alt="" class="wp-image-110566" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21075125/A-MEMORIA-768x432.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de la película “La memoria infin</em>ita&#8221;.</p>



<p class="has-text-align-right has-large-font-size"><strong><em>“Los que tienen memoria, tienen coraje. Y son sembradores”:</em> De la película <em>“La memoria infinita”.</em></strong></p>



<p>Para entender lo doloroso que significa convivir con un ser amado a quien le han diagnosticado Alzheimer, los invito a ver en Netflix el documental <strong><em>&#8220;La memoria infinita&#8221;</em></strong> (2024). Es el día a día, a largo de varios años, de la actriz Paulina Urrutia y su esposo, el periodista, también chileno, Augusto Góngora –diagnosticado a los 62 años- y de cómo los fallos de la memoria fueron consumiendo su vida de a poco, y poniendo a prueba el amor de ella por él.</p>



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<iframe loading="lazy" title="La Memoria Infinita | Tráiler Oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/tkBiO4p6UPY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>Hay otro elemento interesante en esta historia: la memoria colectiva que no quiere olvidar las atrocidades que cometió el dictador Augusto Pinochet. </p>



<p>En una de las escenas, Paulina lee a su esposo una parte del libro “Chile, la memoria prohibida”, del cual Augusto Góngora fue coautor:&nbsp;<em>“Sin memoria no sabemos quiénes somos, sin memoria divagamos desconcertados sin saber a dónde ir. Sin memoria no hay identidad. “La memoria prohibida” no se lee para quedar anclados en el pasado, mucho menos aún para abrir la llaga o despertar el dolor adormecido. Este libro solo tiene objeto si la memoria ayuda a recobrar nuestra propia identidad y a reconocer la verdad, sin la cual no habrá ni reconciliación, ni reencuentro”.</em></p>



<p>Creo que en esas palabras hay una gran lección para Colombia, un país desmemoriado desde siempre y, quizás por eso, acostumbrado a repetir sus violencias y sus sinrazones, como si una extraña mutación del Alzheimer nos atravesara colectivamente. Pero bueno, me excuso con los lectores, porque ese no es el tema de este artículo.</p>



<p>Volvamos a la historia de Merceditas y Javier: A él esta experiencia le ha traído muchas enseñanzas. <em>“La vida sí es un ratico y por lo tanto hay que disfrutarla al máximo con ella; eso hago a cada instante para después no quedar con arrepentimiento alguno”.</em></p>



<p>Católicos como son en esta familia, a veces también le lee la Biblia a doña Mercedes. Con Dios de por medio, finaliza nuestra charla: &nbsp;</p>



<p>—“<em>No he pensado que será de mi vida tras su partida, pero ella me vive diciendo que yo ya me gané el cielo cuidándola”.</em></p>



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<p class="has-text-align-left has-small-font-size"><em>Foto cortesía: Mercedes y Javier, un año cualquiera en Bogotá</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-74b2f5b4fddbdd1f60fb67dbadecf94c"><strong><em>“Una persona sin memoria nos recuerda la importancia de vivir en el presente, invitándonos a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y sus virtudes. Nos enseña resiliencia, el poder transformador del amor en el cuidado de los demás y la relevancia de la espiritualidad. Además, nos insta a eliminar el estigma asociado a estas enfermedades y a convertirnos en un apoyo colectivo para los cuidadores. Se trata de aliviar los sentimientos de soledad y angustia que acompañan a un duelo anticipado”,&nbsp;</em></strong>concluye la doctora Ana María. Salazar, psicóloga de la Universidad del Bosque.&nbsp;</p>



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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110558</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Jan 2025 13:18:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vivir con alguien que tiene Alzheimer]]></media:description>
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