<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/embarazo+no+deseado/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 02:23:57 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de embarazo no deseado | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>Moscas en la casa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/direccion-unica/moscas-en-la-casa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo primero, la muerte del padre de Lina y la narración en primera persona que nos habla en confianza del duelo a partir de un ejercicio de memoria. Luego, moscas en la casa y la sensación de ser amedrentada por una sombra. Reseña de La mano que cura.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>&#8220;Soledad aprendió a identificar las señales, sobre todo por las moscas negras que precedían a los visitantes con su vuelo insistente. Las moscas anuncian cosas (&#8230;), acompañan la enfermedad, acompañan la muerte o la desgracia porque son sabias, el problema es de la gente, que no sabe entenderlas&#8221; (p. 68).</p></blockquote></figure>
</blockquote>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><br><em>La mano que cura</em><br>Lina María Parra Ochoa<br>Alfaguara<br>Bogotá, 2024<br>208 páginas</p></blockquote></figure>



<p>Lo primero, la muerte del padre de Lina y la narración en primera persona que nos habla en confianza del duelo a partir de un ejercicio de memoria. Luego, moscas en la casa y la sensación de ser amedrentada por una sombra, “un animal que se esconde y que parece existir” siempre agazapado en los rincones de su apartamento. &#8220;Me parece que los pasos del animal se me acercan desde el corredor”. Junto a esta presencia, más y más moscas, negras y gordas. Lina carga con una certeza: “cuando las moscas rondan, siempre traen consigo un mensaje” (p. 17).</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="177" height="284" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/15175618/images-1.jpg" alt="" class="wp-image-110419" style="width:352px;height:auto" /></figure>



<p>Publicada en principio por la editorial española Tránsito dentro de su “catálogo de autoras diversas”, <em>La mano que cura </em>se alimenta de ese halo entre tenebroso y cultural donde emergen –entre rezos, violencia simbólica y hechicería–, toda clase de rituales producto de una cultura de hibridaciones y realidades ocultas. A medio camino entre la parroquia de los abuelos y los amarres, entierros, limpias y amuletos, los personajes de <em>La mano que cura</em> hacen frente a sus demonios desde dos relatos paralelos: el relato de Lina y la historia de juventud de su Moscas en la casa madre Soledad y la maestra Ana Gregoria, “una señora negra, con el pelo muy cortito, casi rapada” y con quien inicia el trasunto de toda la novela, “los poderes”.</p>



<p>Como tocada por una fuerza exterior a ella, la niña Sole heredará a la que será en unos años su hija, Lina, la capacidad de ver y hacer lo que otros no, esto desde las prácticas –en algo tenebrosas– sobre las que Ana Gregoria instruirá a su joven estudiante de quinto de primaria. Y es aquí donde nace la idea del experto curandero, el sanador, aquel que detenta los poderes, aquellos que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;..están en todas partes y no eran nada o eran todo y eran la tierra y las raíces y los tallos y las hojas y las flores y las frutas y las semillas y lo que se pudre en la tierra y los pelos de los animales y los animales con su carne y sus huesos y su sangre y las piedras que van por el río&#8230;&#8221; (p. 28)</p>
</blockquote>



<p>Ana Gregoria y Sole, “ahí sentadas sobre la tierra, sobre los poderes, siendo los poderes” encarnarán en ellas aquel papel sanador al tiempo que la una enseñará a la otra en el arte de la brujería. <em>La mano que cura </em>irá entonces de la tercera persona de Soledad a la vida de Lina, encargada ahora de decidir qué suerte ha de tener la biblioteca de su padre muerto, y a la vez espantar moscas mientras intenta hallar alguna forma para acabar con esa sombra que la persigue. Ambas relatan su vida en los entresijos del tema principal.</p>



<p>Entonces descubrimos la postal familiar junto a la hermana de Lina, Estefanía –dedicada al cuidado animal–; la historia de amor de sus padres –ya signada como se verá por la presencia de Ana Gregoria– y los devaneos psicológicos de cada cual, fantasmas que rondan en la vigilia o el sueño para conducir la lectura al mismo punto sobre el plano.</p>



<p>Temerosa de la desgracia, Lina a menudo sobrepiensa los acontecimientos, persigue las moscas con un frasco de Raid, tal será el clima que ronda en su casa que hasta las plantas mueren de repente entre el descuido y la superstición. Al otro lado, Sole continúa en su salto en el tiempo. Las lecciones con la maestra se llenan de hierbas curativas, personas posesas y hasta brebajes de amor: “las personas buscaban a Ana Gregoria por que estaban enfermas y los médicos no podían ayudarlas” (p. 69), conflictos sin solución aparente, embarazos no deseados, otras que desean hijos pero no pueden, o madres de “niños medio estúpidos o descontrolados” por obra del diablo. Encomiada a su papel como sanadora, aparece en escena una Lina pequeña que Sole pone en manos de Ana Gregoria, “la niña nació apestada”, le dice. El juego temporal conduce la novela en una interesante espiral con la que regresaremos a algunos lugares para hallar las piezas sueltas del relato. Cementerios, un geriátrico y una Lina perseguida da a menudo por el asma, una Lina pálida “como si estuviera siempre al borde de la enfermedad”.</p>



<p>En esta búsqueda de los poderes, una Lina adulta emprende su camino hacia el quid de la novela. Aquí su reencuentro con Ana Gregoria:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Frente a la puerta del geriátrico, siendo ya una adulta, le parece que esa infancia es cada vez más distante y gaseosa. Siente nostalgia de esa niña, como si fuera otra; quiere abrazarla cuidarla. Lleva más de diez minutos frente a la puerta sin tocar el timbre. Con la mano izquierda se agarra la medallita&#8221; (p. 86).</p>
</blockquote>



<p>Tras narrarle a Ana Gregoria de su situación,“de las moscas, de las matas del apartamento que amanecieron todas muertas, de una gotera en la canilla, del olor a humedad, de las capas de polvo (&#8230;), del raspar de uñas como de perro, siempre a sus espaldas” (p. 90), Lina inicia su proceso de limpieza, ella misma es el problema según parece, solo le queda tomar consciencia sobre sus poderes En ese proceso de cura mental, recoge algunos de sus pasos, duerme aquella noche en casa de su madre,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;&#8230;se acuesta en su cama de la infancia e inmediatamente vuelve a encontrar sus formas en el colchón viejo. En la mano tiene una piedra que le dio Ana Gregoria antes de despedirse. Piedra del fondo del río, le dijo&#8221; (p. 91).</p>
</blockquote>



<p>De regreso al paisaje truculento que rodea a Ana Gregoria, la novela salta a los años de juventud de Soledad. Aquí como la inmersión en otro capítulo intermedio plagado de amuletos, patas de gallo y la escena nocturna del campo en donde Parra Ochoa revitaliza su relato desde lo macabro del personaje transversal de la novela. Allí decide trazar una línea para marcar un antes y un después en la vida de Soledad y su instructora de brujería. Esto también como la despedida de Soledad, quien parte de su pueblo, Heliconia, mientras se aleja “sentada en la chiva, cuñada entre Esperanza [hermana suya] y un costal de café&#8230;” (p. 107).</p>



<p>Sin entrar en el spoiler, baste con decir que es precisamente en esta brecha del libro donde se conectan algunos detalles dejados entre las páginas anteriores y la imagen de Ana Gregoria cobra su mayor protagonismo, en medio de muerte, redención y venganza, “con los ojos blancos de los poderes encima de los suyos propios”. De vuelta al principio, Soledad vela junto a sus hijas a un moribundo padre. Como forma de justificar la interrelación de sus personajes, La mano que cura aborda ahora la vida de un Iván que al morir puso en situación el duelo como detonante.</p>



<p>Entonces nos hallamos frente a un nuevo tema: la telepatía. De un padre que confiesa sentirse perdido hace tiempo, enfermo y encerrado en un laberinto sin salida, Lina, de nuevo relatora en primera persona, nos pone al tanto de lo que ocurre:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Supe entonces que me estaba pidiendo ayuda. Nunca lo dijo, no le salió de la boca, pero solo allí, al borde del abismo, me di cuenta de que el papá sabía más de lo que revelaba. Sabía de los poderes en la mamá, en mí, incluso en Estefanía. Sabía de los poderes en las manos, en la tierra. Sabía que esas cosas raras que hacía la mamá también estaban de cierta manera en él, en todo&#8221; (p. 113).</p>
</blockquote>



<p>Iván confiesa ser también un mago, y lo hace desde un lenguaje propio que nos lleva incluso a hurgar en expedientes de la Segunda Guerra o en la historia de Isaac Newton y sus estudios secretos sobre lo oculto y sus textos sacrílegos. Lina, víctima en ese instante de unos cólicos terribles, descubre en su padre los poderes: “Y solo hasta esa noche en el hospital entendí que el dolor me lo había quitado la mano que cura, la mano del papá, no las pastillas ni la aguadepanela” (p. 118).</p>



<p>La narración, que pasa ahora a los episodios librescos y el amor de Iván por el conocimiento, queda de alguna forma en manos de Estefanía, la hermana menor, amante de la ciencia como su padre. Luego, del relato constreñido a arrojar luz y pruebas sobre el pasado de Ana Gregoria junto a Sole, Lina emprende su sanación, con otro personaje que la acompaña, Babalú, una cachorrita que aparece para apaciguar el desenlace de La mano que cura. Ana Gregoria permanece recluida y Lina la visita con frecuencia para aprovechar que aún está de cuerpo presente y para que le hable de los poderes. “Solo la maestra Ana Gregoria, la perra Babalú y yo existimos en este jardín secreto”. Ana Gregoria imparte entonces su lección central:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Una mano cura y la otra mano mata, dice. Las dos juntas son los poderes, los invocan, los contienen, los moldean como barro, ninguna es buena ni mala, por que a veces la cura es una maldición y a veces la muerte es bienvenida&#8221; (p. 163).</p>
</blockquote>



<p>Para la anhelada limpieza de Lina, aparece el momento de Estefanía. Al ponerle al tanto de lo que ocurre en la vida de su madre y hermana, inician juntas ese último ritual tras el que las cosas estarán mejor. Ana Gregoria se “desbarranca” por el abismo del olvido. Lina conserva consigo algunos amuletos y su vida junto a Sole, Estefanía y Babalú sigue su camino.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Carlos Andrés Almeyda Gómez</author>
                    <category>Dirección única</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110416</guid>
        <pubDate>Wed, 15 Jan 2025 23:03:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/15175556/lina-maria.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Moscas en la casa]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Andrés Almeyda Gómez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La abuela activista y el clamor de su nieto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/la-abuela-activista-clamor-nieto/</link>
        <description><![CDATA[<p>    Liliana Camargo es la abuela activista. &nbsp; Para hacer entender mejor esta historia, comparto con ustedes mi experiencia personal con ella. La enfermera Liliana Camargo es de Colombia y está llena de amor y adversidad. Su historia es aterradora para mí. Mi corazón ha sido capturado por completo por la narración de una abuela que ha transcurrido años luchando por logran la garantía [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>   <strong><br />
Liliana Camargo es la abuela activista.</strong></p></blockquote>
<p><strong><img decoding="async" class="aligncenter  wp-image-94962" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-de-WhatsApp-2023-06-06-a-las-16.53.57-1-138x300.jpg" alt="La abuela activista y el grito de un niño" width="558" height="1213" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-de-WhatsApp-2023-06-06-a-las-16.53.57-1-138x300.jpg 138w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/06/Imagen-de-WhatsApp-2023-06-06-a-las-16.53.57-1-69x150.jpg 69w" sizes="(max-width: 558px) 100vw, 558px" /></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para hacer entender mejor esta historia, </strong>comparto con ustedes mi experiencia personal con <strong>ella. </strong></p>
<p><strong>La enfermera</strong> Liliana Camargo es <strong>de Colombia y está</strong> llena de amor y <strong>adversidad. Su historia es aterradora para mí. Mi corazón ha sido capturado</strong> por <strong>completo por la</strong> narración de una abuela que <strong>ha </strong><b>transcurrido años</b> luchando por logran la garantía de  los derechos de los niños después de <strong>denunciar el abuso de</strong> su pequeño nieto que hoy con apoyo psicosocial y de su familia desde su realidad es un niño activista.</p>
<p>El menor fue abusado por <strong>parte de</strong> dos  adultos que, en mi opinión, <strong>deberían quedarse solos sin derecho a una vida en sociedad por el peligro que representan. Por favor, preste</strong> mucha atención a <strong>lo que se está enunciando. Reitero que lo que yo escribo aquí es opinión sustentada en una lectura rigurosa de los hechos. </strong></p>
<blockquote><p><strong>Soy una convencida de que </strong>Los violadores  comprobados  no deberían tener derecho a una vida en sociedad máxime si son abusadores sexuales de menores y que ese aislamiento es lo único que lograría evitar el acceso a los menores.</p></blockquote>
<p><strong>En Colombia en 2021 se realizaron 22.607 peritajes por presuntos delitos sexuales, según</strong> el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias <strong>Forenses. Un total de 19.793 víctimas, o el</strong> 88 por <strong>ciento, eran</strong> mujeres. De estos, las niñas menores de 15 <strong>años constituyen el 60% de las víctimas.</strong> Además, el <strong>91,8%</strong> de los abusos sexuales denunciados en Colombia <strong>involucra</strong> a <strong>mujeres,</strong> y a decenas de niños abusados <strong>​​</strong><b>sexualmente. Abusos que deben dejar de ser paisaje. Las voces del cementerio de niños No pueden seguir siendo ignoradas por una sociedad que protesta debido a  todas las injusticias sociales mientras que guarda silencio frente a la injusticia que viven los menores.</b></p>
<p>No <strong>tengo conocimiento de estadísticas recientes y fidedignas</strong> en este año sobre el tema de <strong>abuso</strong> sexual contra niños, niñas y <strong>adolescentes en Colombia.</strong> Pero tengo <strong>una razón</strong> para <strong>creer</strong> que las estadísticas <strong>actuales</strong> no serían <strong>tan</strong> alentadoras.  Y es que la violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes es una de las formas más graves de violación de los derechos humanos.</p>
<blockquote><p><strong>Es crucial que reconozcamos que esto ocurre en todas partes del planeta, no solo en Colombia, y que nosotros como sociedad civil debemos comenzar a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo frente a estos hechos desde nuestra realidad? y ¿Cómo podemos ayudar?</strong></p>
<p>Pienso  que <strong>debería ser visto como un crimen contra la humanidad</strong> en todo el <strong>mundo. Además, que las violencias hacia los menores como el </strong>abandono y la explotación de niños menores de 18 <strong>años, el abuso físico, y emocional son ignorados del mismo modo que la violencia sexual infantil.</strong></p></blockquote>
<p><strong>según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Los cuidadores, parejas o completos extraños pueden cometer violencia sexual </strong>en el hogar <strong>o</strong> en la <strong>comunidad.</strong> La salud física, mental y emocional de los niños, niñas y adolescentes, así como su desarrollo social, educativo y <strong>económico, se ven gravemente afectados por</strong> todo abuso en particular el abuso sexual,<strong> en ocasiones con resultados irreversibles. </strong></p>
<p><strong>Uno</strong> de <strong>los tipos</strong> más graves de <strong>violaciones</strong> de derechos <strong>humanos es el abuso de niños y</strong> la <strong>pedofilia. </strong></p>
<p><strong>La</strong> Organización Panamericana de la Salud <strong>(OPS) define</strong> la violencia sexual a menores  <strong>como actos de abuso físico,</strong> sexual y <strong>emocional contra personas</strong> menores de 18 <strong>años, así como su abandono o uso con fines sexuales.</strong> La <strong>agresión</strong> sexual puede ocurrir <strong>tanto</strong> en el hogar <strong>como</strong> en <strong>público,</strong> y puede ser <strong>cometida</strong> por <strong>miembros de la familia,</strong> parejas <strong>románticas</strong> o <strong>completos</strong> extraños. <strong>Las disparidades de género y las normas sociales injustificadas que normalizan la violencia y el control sobre mujeres, niñas y niños son algunos</strong> de los factores que contribuyen a la violencia sexual contra niños, niñas y <strong>adolescentes.</strong> También la falta de educación sexual integral que <strong>fomente</strong> el respeto, la autonomía y la prevención de embarazos no deseados y <strong>ETS atizan esta espantosa realidad.</strong></p>
<blockquote><p> Y también debemos tener en cuenta la Impunidad y la <strong>dificultad</strong> de acceso <strong>al sistema de justicia </strong></p>
<p><strong> Y como toda realidad esta atravesada por la realidad de la clase es imposible  dejar de decir que la pobreza,</strong> la exclusión social y <strong>la</strong> falta de oportunidades hacen<strong> que</strong> los <strong>niños</strong> y adolescentes <strong>sean más susceptibles a</strong> la violencia. –</p></blockquote>
<p><strong>En Colombia desgraciadamente es habitual que por diferentes factores psico sociales los menores puedan estar expuestos</strong> a la violencia en el <strong>hogar, el aula</strong> o <strong>la comunidad, lo</strong> que <strong>normaliza el abuso de poder y</strong> el uso de la <strong>fuerza.</strong> Por ello, es <strong>fundamental detener la violencia sexual antes de que suceda, debemos como sociedad civil tomar las medidas adecuadas cuando existan indicios o sospechas de ella, apoyar</strong> y <strong>cuidar</strong> a las <strong>víctimas de todas las formas posibles</strong> y <strong>denunciar</strong> a los agresores ante las autoridades <strong>correspondientes. </strong></p>
<p><strong>Observación</strong> final: realizamos  este <strong>diálogo para ti hace meses,</strong> lastimosamente  necesitamos  mucho más tiempo en nuestras vidas para poder publicar todo más rápido. Agradezco públicamente al Sr. Kelmen Gómez <strong>Moreno </strong>docente universitario c<strong>on maestría</strong> en comunicación creativa. Colega y <strong>compañero a quien le debo  todo su aporte y respaldo profesional.</strong></p>
<p><b>Antes de despedirme  también les agradezco en</b> nombre del <strong>Feminismo Artesanal, su atención al</strong> periodismo para el desarrollo humano y a  <strong>todas las</strong>  personas que se <b>benefician con su atención . </b></p>
<p><b> ¡Gracias! Por tomarse el tiempo de leerme</b>. Hasta<strong> la próxima publicación,</strong> me despido <b>de  cada lector y lectora. Su lectura  </b> es muy  apreciada por mi.</p>
<p>Aquí la conversación completa</p>
<p><iframe title="Abusaron de su nieto y hoy su vida corre peligro por denunciar :Liliana Camargo" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/8L6iukcOOhU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=94959</guid>
        <pubDate>Tue, 06 Jun 2023 23:21:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La abuela activista y el clamor de su nieto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las 6 reglas de los Amigos con Derechos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/un-blog-para-colorear/las-6-reglas-de-los-amigos-con-derechos/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &#8220;Muchas veces los amigos cruzan la barrera y muerden la manzana, luego de ello no pueden ni mirarse a los ojos. Otras veces, se convierten en amantes. Y en otras ocasiones, se construye una relación que antes jamás se había pensado. Todo ello fruto de una aventura o de las amistades con derechos&#8220;. Pero, ¿Qué es [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><a href="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/05/PROHIBIDO-EL-SEXO.jpg"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-1261 aligncenter" alt="PROHIBIDO EL SEXO" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/05/PROHIBIDO-EL-SEXO.jpg" width="310" height="231" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><em>&#8220;Muchas veces los amigos cruzan la barrera y muerden la manzana, luego de ello no pueden ni mirarse a los ojos. Otras veces, se convierten en amantes. Y en otras ocasiones, se construye una relación que antes jamás se había pensado. Todo ello fruto de una aventura o de las </em>amistades con derechos<em>&#8220;.</em></p>
<p>Pero, <em>¿Qué es un amigo o una amiga con derechos?</em></p>
<p>Como lo definirían nuestras abuelas es una de esas locuras que se ha inventado la gente de ahora. A lo mejor hasta tengan razón, porque el modernismo ha implantado en nuestra sociedad muchas prácticas que en los tiempos de juventud de ellas quizás serían merecedoras de una condena a la horca.</p>
<p>Una/un amiga<em>(o)</em> con derechos es aquel o aquella con la cual se tiene un vínculo tipo noviazgo en el que se comparten gustos, cariñitos, tiempo, sexo y etc; pero sin compromiso. Dando &#8220;<em>libertad&#8221;</em> para que cada quien pueda enredarse con quien quiera. Eso sí; ambos se atraen, se quieren, se pelean, se reconcilian, se celan. Pero ante todo saben que no son nada.</p>
<p><strong>En ocasiones estos <em>&#8220;affair&#8221;</em> o <em>&#8220;amistades con beneficios extras&#8221;</em> nacen cuando conoces a alguien, sientes química y luego se convierte en física con fricción. Pero hay algo que hace que entre los dos no se pueda establecer una relación formal.</strong> Quizás porque ambos en el momento no se sienten preparados o simplemente porque sólo quieren desahogar sus calenturas sin tener obligaciones, ni amarguras.</p>
<p>Estar en una amistad con beneficios extras es similar a estar haciendo malabares con cuchillos sobre un monopatín, ya que:</p>
<p><em>¿Cómo puedes estar seguro(a) de que no te enamorarás? </em></p>
<p><em>¿Cómo estás seguro de que ella/él no se enamorará de ti?</em></p>
<p><em>¿Cómo tener la certeza de que nunca los descubran?</em></p>
<p><em>¿Cómo estar seguro(a) de que ese juego termine en algo bueno o malo para los dos?</em></p>
<p>Ya es claro que este tipo de relaciones tienen las claves para hacer sentir bien al otro, aunque nunca hay mucho compromiso y de hecho, cruzar esa delgada línea entre el juego y el amor puede hacer que se caiga en un abismo del que sólo el tiempo sabrá cuándo te saldrás. Por eso tener una adecuada actitud ante este tipo de situaciones garantiza que salgas bien librado de ellas.</p>
<p>En <strong><em>&#8220;Un Blog para Colorear&#8221;</em> </strong>me<strong> </strong>interesa ayudarte en todos estos dilemas que la vida te presenta, por ello si estás en una situación de este tipo o tal vez la tengas algún día. El día de hoy te comparto las siguientes <em>&#8220;reglas de oro&#8221;</em> que debes seguir para que tu amistad con derechos no resulte en la tercera guerra mundial:</p>
<ol>
<li><b>Sé claro<em>(a)</em> y directo<em>(a)</em>:</b> Una vez que la relación pasó a ser una amistad con derechos, no esperes más de tres días para explicarle a tu amiga<em>(o)</em> que lo único que quieres es sexo casual, acompañado de cariñitos y una que otra salida al cine o a bailar. Si esperas más tiempo ella/él puede empezar a crear una idea distinta en su mente y puede salir lastimada<em>(o)</em>.</li>
<li><strong>Organiza tus sentimientos:</strong> Así como hacerle ver a la otra personas tus intenciones, también es importante tener tus cosas claras para que el/la afectado<em>(a)</em> no seas tú. Por ello no tengas expectativas amorosas, por ejemplo esperar que la otra persona te diga cosas lindas, te llame, te avise dónde está&#8230; Eso puede comenzar a confundirte.</li>
<li><strong>Sé muy discreto<em>(a)</em> con la relación: </strong><em>¡Nadie tiene que enterarse!</em> Para todo el mundo son amigos y entre el círculo cercano sólo eso. Además si eres hombre primero tienes que pensar en ser caballero antes que Chayanne de pueblo. Ya que una indiscreción tuya puede hacer que ella quede como una cualquiera. Recuerda, el que come callado, come dos veces.</li>
<li><strong>No puedes exigir fidelidad o exclusividad, o celar: </strong>Desde el comienzo grábate eso. El estar con alguien por mucho tiempo puede desarrollar sentimientos de posesión que hacen que se te olvide el objetivo de la relación. Precisamente tomarte atribuciones que no te corresponden o fuera de lugar, llevan al fracaso de la misma.</li>
<li><strong>Ten claro que no durará para toda la vida: </strong>Una amistad con derechos viene con fecha de vencimiento, es duro de asimilar pero es lo que garantiza el éxito de ese enredo. Piensa que esta relación es sólo para cubrir tu necesidad friccional, mientras resuelves lo que tengas que resolver para poder estar en una relación seria y amorosa.</li>
<li><strong>Y la más importante&#8230;</strong> ¡<strong>Cuídate!: </strong>Sé responsable con tu sexualidad, protégete en cada encuentro sexual que tengas con tu amiga<em>(o)</em>. Un embarazo no deseado o una infección de transmisión sexual no sólo arruinarán tu amistad con derechos, sino tu vida.</li>
</ol>
<p>Puede que a partir de una <em>&#8220;amistad con derechos&#8221;</em> nazca una relación, pero esas son cosas que deben concertarse justo en el momento en que sientas que el camino comienza a dar un giro<em> ¡Antes no!</em> Y todo por lo que se explicó con anterioridad. No todas las personas tienen la capacidad para afrontar este tipo de relaciones, si eres una de ellas mejor espera un poco más y no te aventures en esto porque seguramente saldrás afectado<em>(a)</em>. Pero si eres de los que no, disfruta&#8230;</p>
<p>______________________________________________________________</p>
<p>Si te gustó este artículo me ayudaría mucho que lo compartieras con tus amigos en Facebook, Twitter, Pinterest o Google+. Y si quieres dejar una crítica, hazla sin compasión, porque con las piedras que aquí tires, construiré un castillo.</p>
<p>Puedes encontrar mis nuevos post todos los viernes en este espacio y también en mis redes sociales (Sígueme, pero trae un gps)…</p>
<p style="text-align: right">Facebook: <a href="https://www.facebook.com/AlvaroJTirado?ref=hl" target="_blank">MisterTirado</a></p>
<p style="text-align: right"><em>Instagram: <a href="https://instagram.com/mistertirado">Mistertirado</a></em><a href="https://twitter.com/mistertirado" target="_blank"><br />
</a></p>
<p style="text-align: right"><em>Twitter</em>: <a href="https://twitter.com/mistertirado" target="_blank">@MisterTirado</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alvaro J Tirado</author>
                    <category>Un Blog para colorear</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/un-blog-para-colorear/?p=1260</guid>
        <pubDate>Fri, 13 May 2016 07:00:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las 6 reglas de los Amigos con Derechos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alvaro J Tirado</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Follamos, luego existimos.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/sexo/follamos-luego-existimos/follamos-luego-existimos/</link>
        <description><![CDATA[<p>El sexo no es solo un acto capaz de crear vida. Este performance reproductivo al que románticamente hemos llamado “hacer el amor”, es uno de los placeres de esta tierra que nos hace sentir más vivos. Pero ¿por qué algo tan instintivo, se ha llenado de tabúes y se ha idealizado a niveles insospechados? Gracias [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><strong>El sexo no es solo un acto capaz de crear vida.</strong> Este performance reproductivo al que románticamente hemos llamado “hacer el amor”, es uno de los placeres de esta tierra que nos hace sentir más vivos.</p>
<p dir="ltr"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-20" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2016/03/hambre_41-1024x401.jpg" alt="hambre_4" width="1024" height="401" /></p>
<p dir="ltr"><span id="more-9"></span></p>
<p><strong>Pero ¿por qué algo tan instintivo, se ha llenado de tabúes y se ha idealizado a niveles insospechados?</strong></p>
<p>Gracias a la falta de educación, a la educación distorsionada, a las películas, a la publicidad y en general a una sociedad tapada. Hombres y mujeres han sufrido las frustraciones que conlleva ser un ser sexual. Por ejemplo, hemos creído por años que “el tamaño importa”, que existen mujeres incapaces de tener orgasmos así estén físicamente preparadas para tenerlos. Que el sexo debe durar toda la noche. Que masturbarse es un acto prohibido, aunque irónicamente se diga que “el que niega la paja niega la madre”. <strong>Hemos crecido creyendo que el sexo tiene que ser tan sexy como en Hollywood, o salvaje como en las películas porno: sin mucho diálogo, incoherente y por todos los agujeros. </strong>Y que todas las mujeres debemos estar dispuestas a todo, por todos los lados. Que todos los hombres deben ser supermachos. Que el sexo lésbico es el único acto gay atractivo y socialmente aceptado. Y como si fuera poco, que para comprar un producto sexual hay que ser un perdedor o una persona demasiado “open mind”.</p>
<p dir="ltr"><strong>Nosotros mismos nos hemos encargado de llenar de mitos uno de nuestros actos más naturales. </strong>Y lo hemos rodeado de estereotipos, prohibiciones, frustraciones, embarazos no deseados, enfermedades, traumas y muchas otras desgracias.</p>
<p dir="ltr">Es por eso que es hora de sacar el sexo de la cama y llevarlo a la mesa. Porque es hora de hablar abiertamente de la importancia del acto sexual tal y como es. <strong>Hoy todos: heterosexuales, homosexuales, bisexuales, transexuales, pansexuales, asexuales, etc. Tenemos la oportunidad de dejar la ignorancia de lado para comenzar a disfrutar mucho más de nuestra sexualidad.</strong></p>
<p>Es hora de sentirnos plenos y libres con nuestros cuerpos, nuestras fantasías, nuestras parejas y ser mejores seres humanos para esta sociedad.</p>
<p>Es hora de follar sin prejuicios porque es natural. Porque todos los animales lo hacen y nosotros somos animales.<strong> Sí, follemos por placer, por curiosidad, por amor, por ocio. </strong>Follemos porque es saludable para nuestro cuerpo y nuestra mente.</p>
<p dir="ltr">Pero comencemos por el principio. Entendiendo que somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de tomar las riendas de nuestra sexualidad. Es decir, no solo follemos. <strong>También autofollémonos.</strong> <strong>Y sobre todo eso.</strong> Porque solo a partir del autoconocimiento y la exploración de nuestros propios genitales y las partes más sensibles de nuestros cuerpos, estaremos mejor preparados para conocer otros.</p>
<p>Hagámoslo ahora mismo. Pero hagámoslo divertido, con confianza, con amor por nosotros mismos. Mirémonos a un espejo, observemos nuestros órganos sexuales, toquémonos, amemos cada parte, así como queremos y cuidamos el resto de nuestro cuerpo. Cuidemos nuestro clítoris, vagina, pene, bolas, ano y mantengámoslos ejercitados y saludables.</p>
<p><strong>Amémoslo a él, a ella, a ellos, pero sobre todo, amémonos a nosotros mismos.</strong> Y aunque estemos grandes para actuar como niños. Exijamos nuestro derecho a jugar y a usar juguetes. Aprendamos a manejar un vibrador, un masturbador, un lubricante, unas bolitas chinas y entrenemos nuestros músculos pélvicos y nuestros orgasmos.</p>
<p><strong>Follemos para existir, pero sobre todo para darle significado a nuestra existencia.</strong></p>
<p><strong><em>Escrito por Alejandra Garavito.</em></strong></p>
<p dir="ltr"><strong>Únete a nuestra evolución sexual:</strong></p>
<p dir="ltr"><a href="https://www.instagram.com/hambreshop/">https://www.instagram.com/hambreshop/</a></p>
<p dir="ltr"><em><a title="Hambre / F♥ck Shop" href="http://hambreshop.com/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">Hambre / F♥ck Shop</a></em></p>
<p dir="ltr">
]]></content:encoded>
        <author>Charla con HAMBRE</author>
                    <category>Follamos, luego existimos</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/charla-con-hambre/?p=9</guid>
        <pubDate>Mon, 28 Mar 2016 22:00:33 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Follamos, luego existimos.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Charla con HAMBRE</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>VIRGINIA WOOLF O LA GRAN RUPTURA LITERARIA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/virginia-woolf-o-la-gran-ruptura-literaria/</link>
        <description><![CDATA[<p>La primera vez que escuché el nombre de Virginia Woolf * fue en 1967 y nunca he olvidado ese momento. Mis padres me habían llevado a ver una película que se titulaba “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1). A la postre yo contaba con escasos once años, por lo que si bien me quedaron [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2015/06/Virgina.jpg" alt="Virgina" width="192" height="262" /></p>
<p>La primera vez que escuché el nombre de Virginia Woolf * fue en 1967 y nunca he olvidado ese momento. Mis padres me habían llevado a ver una película que se titulaba “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1). A la postre yo contaba con escasos once años, por lo que si bien me quedaron en la memoria algunas escenas, también es cierto que no entendí la película. ¿Cómo podría entenderla si aún era una niña? Pero el nombre no lo olvidé nunca, así la película en cuestión poco o nada tuviese que ver con la escritora a la que hacía alusión.<span id="more-12079"></span></p>
<p>Ahora bien, ya que hemos entrado en el tema a tratar en este día, debo hacer al menos una breve alusión a su biografía. Virginia Woolf nace en Londres el 25 de enero de 1882 y muere, por su propia decisión, el 28 de marzo de 1941, cuando veía como una nueva crisis de alineación mental la acechaba. Como la mayoría de las mujeres de su tiempo Virginia Woolf no asistió ni a la escuela ni a la universidad, pero contó con la gran fortuna de ser hija de uno de los más grandes intelectuales ingleses del siglo XIX: Sir Leslie Stephens (crítico, historiador y filósofo), poseedor de una enorme e importante biblioteca; en la cual Virginia, junto con su hermana Vanessa, se recluyó en el sentido simbólico de la palabra. Por otra parte, sus hermanos la pusieron en contacto con intelectuales jóvenes como Keynes, el economista, o el poeta T.S. Eliot, entre otros; juntos formaron el Grupo de Bloomsbury.</p>
<p>Virginia y Vanessa fueron víctimas del abuso sexual de sus dos medios hermanos, huella indeleble que afectaría para siempre a la escritora. Estudió latín y griego, lenguas que le proporcionaron una inmensa cultura literaria. A la edad de 19 años se inició en el mundo de las letras, colaborando con reseñas literarias para un importante periódico londinense. En 1912 contrajo matrimonio con Leonard Woolf, un intelectual amigo del grupo de Bloombsbury. Juntos fundaron la empresa editorial Hogart Press. Para 1925 ya era una escritora madura, es el año de la publicación de La Sra. Dalloway. Esta década es importante tenerla en cuenta ya que tres años antes había aparecido el Ulises de Joyce, a quien el matrimonio Woolf se había negado a publicar, considerándolo demasiado obsceno. Y traigo a colación esta anécdota, ya que muy a su pesar Virginia Woolf representa, junto con Joyce y Faulkner, la gran ruptura literaria con la tradición decimonónica. El flujo de conciencia, trabajado por Joyce, aparecerá mas tarde en Las Olas de Virginia Woolf. Estos tres autores ahondan en las profundidades del alma humana de una manera no tratada hasta ese entonces.</p>
<p>Con La Sra. Dalloway, su obra maestra para muchos críticos literarios, Virginia Woolf retrata, en el lapso de escasas veinte horas, la vida de una mujer nacida y criada en la época victoriana, con todo lo que ello significaba. El libro, inicialmente titulado Las Horas, narra la preparación de una fiesta que el matrimonio Dalloway dará en la noche. En el transcurso del día Clarissa Dalloway rememora su vida y analiza el presente. La novela, a pesar de transcurrir en un solo día, como el Ulises de Joyce, abarca 30 años de la vida de los personajes. Básicamente la obra inicia con la llegada de un antiguo novio, Peter Walsh, quien ha pasado varios años en la India. Su entrada a la habitación de Clarissa ocurre cuando ella está remendando el vestido que utilizará en la noche:</p>
<p>“Aquí está, remendando un vestido; remendando un vestido, como de costumbre, pensó Peter Walsh; aquí ha estado sentada todo el tiempo que yo he estado en la India; remendando el vestido; &#8230; porque no hay nada en el mundo tan malo para algunas mujeres como el matrimonio, pensó; y la política; y tener un marido conservador&#8230;” (2)</p>
<p>Esta imagen nos conduce a la mitología griega, a ese enigmático personaje de Penélope, tejiendo y destejiendo la tela para el traje de bodas. Penélope, con el acto de deshacer cada noche el trabajo del día, logra estar atada permanentemente al marido que no ve desde hace varios años, es su forma de proteger, de preservar su vida, su amor. Clarissa, en cambio, rehace su vida. Ese acto que pareciera tan efímero e intrascendental, en realidad conecta a Clarissa con el pasado; significa que está cosiendo (leáse uniendo) los pedazos de su vida. Clarissa, como Penélope, representa la fidelidad a un amor, a un hombre, a un pasado, a la vida misma.</p>
<p>“Y de buena gana Clarissa se hubiera mordido la lengua por haber recordado con estas palabras a Peter Walsh el que se hubiera querido casar con ella.<br />
Desde luego, quise hacerlo, pensó Peter Walsh; casi me destrozó el corazón, pensó; y quedó dominado por su propia pena, que se alzó como una luna que se contempla desde una terraza, horriblemente hermosa en la luz del día naufragante. Jamás he sido tan desdichado, pensó. Y, como si de veras estuviera sentado en la terraza, se inclinó un poco hacia Clarissa; adelantó la mano; la levantó; la dejó caer. Allí arriba, sobre ellos, colgaba aquella luna. También Clarissa parecía estar sentada con él en la terraza, a la luz de la luna”. (3)</p>
<p>Clarissa está casada con Robert Dalloway, pero en realidad sigue amando a Peter Walsh, a quien ella dejara por no ofrecerle la seguridad económica que una mujer de su condición social y de su época ansiaba tener. Peter Walsh habría sido la pasión, Robert Daloway es la estabilidad económica, social y emocional.</p>
<p>“&#8230;diría a Clarissa que la amaba, así, lisa y llanamente. Tiempo hubo en que tuvo celos de Peter Walsh; celos de él y de Clarissa. Pero a menudo le había dicho Clarissa que acertó al no casarse con Peter Walsh; lo cual conociendo a Clarissa, era evidentemente verdad; necesitaba apoyo. No era débil, pero necesitaba apoyo. &#8230; su propia vida era un milagro; si, debía reconocerlo sin sombra de duda; ahí estaba él, en el mejor momento de su vida, camino de su casa de Westminster, para decir a Clarissa que la amaba. La felicidad es esto, pensó. … Él le ofrecía las flores, rosas rojas y blancas rosas. (Pero Richard no consiguió decirle que la amaba; no con estas palabras).” (4)</p>
<p>Peter Walsh es un personaje bastante melodramático, en este sentido tiene mucho de los personajes románticos, está lejos de la mesura inglesa, es la antítesis del marido de Clarissa, quien es un auténtico Lord, flemático, austero en los sentimientos, frío y calculador. Por su parte le deja un espacio libre, a su lado conoce la independencia, no la “encierra” en un mundo de celos, ni le es infiel con otras mujeres. La casa es un microcosmos donde Clarissa se sabe ama y señora del mundo. Allí construye un universo armónico e inamovible, un mundo donde el único ser que no encaja es la Srta. Kilmann (juego de palabras en inglés que significa matahombres).</p>
<p>“El vestíbulo de su casa era fresco como una cripta&#8230; Era su vida, aquella influencia, se sintió bendita y purificada, diciéndose, en el momento de coger el bloc con el mensaje telefónico escrito en él, que momentos como aquél eran brotes de árbol de la vida, flores de tinieblas, pensó ( como si una hermosa rosa hubiera florecido sólo para sus ojos): Y ni por un momento creyó en dios, pero, pensó, levantando el bloc, precisamente por ello una debe recompensar en el vivir cotidiano a los domésticos, sí, a los perros y a los canarios, y sobre todo a Richard, su marido.” (5)</p>
<p>Peter Walsh, en cambio, la habría “sofocado”. Si se hubiese casado con él, la hubiera desestabilizado, ya que es un aventurero. El se define a sí mismo como un romántico filibustero, un aventurero, rápido, osado. Y como todo aventurero es también un soñador: “Y el mejor juez de gastronomía en la India”. Está siempre dispuesto a ir tras un nuevo amor, tras una nueva ilusión:</p>
<p>“¿quién era Peter para afirmar que la vida es coser y cantar? ¿Peter, siempre enamorado, enamorado de la mujer de quien no debía enamorarse? ¿Qué significa tu amor?, hubiera podido preguntarle – Clarissa. Y sabía la respuesta de Peter: El amor es lo más importante del mundo y ninguna mujer puede llegar a comprenderlo. Muy bien. Pero, ¿Acaso había en el mundo un hombre capaz de comprenderla a ella? ¿De comprender sus intenciones? ¿Su vida? Clarissa no podía imaginar a Peter o a Richard tomándose la molestia de dar un fiesta sin razón alguna”. (6)</p>
<p>Peter es un “irresponsable”, si se tiene en cuenta el significado de “responsabilidad” para una sociedad que aún vivía bajo los parámetros de la época victoriana. Está atrapado en el pasado, como buen romántico es un sentimental y además bastante solitario. El habría significado la pasión, la sensualidad, el erotismo, todo aquello que Robert le negaba:</p>
<p>“Todo había terminado para ella. La sábana estaba lisa, y estrecha era la cama. Se había subido sola a la torre y los había dejado, a los demás, jugando al sol. La puerta se había cerrado, y allí, entre el polvo de yeso caído y la broza de los nidos de pájaros, cuán distante parecía el panorama, y los sonidos llegaban débiles y fríos (se acordó de cierta ocasión, en Leith Hill), y ¡Richard, Richard!, gritó. Como en el nocturno sobresalto del que duerme y extiende la mano en las tinieblas en busca de ayuda. Almorzando con Lady Bruton, recordó. Me ha abandonado, estoy sola para siempre, pensó, cruzando las manos sobre la rodilla”. (7)</p>
<p>No hay que olvidar que aún a comienzos del siglo XX, tanto en la burguesía como en la aristocracia europea, los matrimonios solían dormir en cuartos separados; puesto que el acto sexual representaba, básicamente, la reproducción. Una vez el hombre había asegurado su linaje, poco o nada tenía que hacer en la cama de su legítima esposa. El placer estaba en la calle, en los lujosos y costosos prostíbulos de la época.</p>
<p>En cuanto a Virginia Woolf se refiere, logra retratarse a sí misma en el personaje atormentado de Septimus. Al igual que él, ella ha conocido la locura, y al igual que él ha estado internada en instituciones psiquiátricas, con todo el horror que ello podría representar hace noventa años. “Septimus descendía otro peldaño en la escalera que le llevaba al fondo del pozo”. Con este personaje, Virginia Woolf hace una premonición de su propia muerte:</p>
<p>“Le habían abandonado. El mundo clamaba: Mátate, mátate por nosotros. Pero ¿a santo de qué iba a matarse por ellos? La comida era agradable; el sol cálido; y el asunto de matarse, ¿cómo lo llevaba uno a cabo? ¿Con un cuchillo de mesa, feamente, con sangre y más sangre? ¿Chupando una tubería de gas? Estaba demasiado débil, apenas podía levantar la mano. Abandonado, como están solo aquellos que van a morir, y en ello había cierta belleza, era un aislamiento sublime; representaba una libertad que las personas vinculadas no pueden conocer. Holmes había ganado, desde luego; el bruto de los rojos orificios de nariz había ganado. Pero ni siquiera Holmes podía tocar aquel último resto perdido en los límites del mundo, aquel forajido que, vuelta la vista atrás, miraba las regiones habitadas del mundo, que yacía, como un marinero ahogado, en la playa del mundo”. (8)</p>
<p>Ahora bien ¿Porqué he titulado este aparte “la gran ruptura”? Por varios aspectos:</p>
<p>1. La obra está marcada por el psicoanálisis, no hay que olvidar que los Woolf son los primeros en publicar a Freud. Este aspecto se ve claramente desarrollado en el monólogo interior:</p>
<p>“Porque esta es la verdad acerca de nuestra alma, pensó, de nuestro yo, que cual un pez habita en profundos mares, y nada entre oscuridades, trazando su camino entre matas de gigantescos hierbajos, por espacios moteados por el sol, y sigue adelante y adelante, penetrando en las tinieblas, en la frialdad, en lo profundo, en lo inescrutable, y de repente sale veloz a la superficie, y se exhibe y nada en las olas rizadas por el viento, y tiene una positiva necesidad de trato, de roce, de calor, con charlas ligeras. ¿Qué piensa el gobierno hacer –Richard Dalloway lo sabría- con la India?”. (9)</p>
<p>2. El segundo aspecto sería la utilización de la desambiguación, o flashback, una clara influencia del lenguaje cinematográfico. Esta característica se puede ver claramente en el pasaje anteriormente leído. Me refiero a la escena cuando Peter Walsh recuerda la luna que había enmarcado uno de los pocos momentos mágicos que había tenido con Clarissa, y como esa luna regresa nuevamente, de una forma simbólica &#8211; presencia tutelar sería la expresión adecuada-, a posarse encima de ellos.</p>
<p>3. Otra ruptura, o innovación literaria, es la reflexión sobre la mujer, el matrimonio y la sexualidad femenina. Clarissa Daloway analiza amargamente su desconocimiento del placer sexual. Situación bastante común en los matrimonios del siglo XIX e incluso hasta bien entrado el siglo XX. No hay que olvidar que es sólo hasta los años ’60, con el Movimiento de Liberación Femenina, y por supuesto con el invento de la píldora anticonceptiva, que la mujer da rienda suelta al placer; ya que el acto sexual había dejado de estar ligado únicamente a la reproducción. La posibilidad de decidir cuántos hijos se desea tener, en qué momento y con quien, significa para la mujer un gran paso en la aceptación del compañero y poder disfrutar sin miedos a un embarazo indeseado de la relación sexual.</p>
<p>“Su cama se haría más y más estrecha. &#8230; El dormitorio era una estancia de ático; la cama, estrecha; y mientras yacía allí leyendo, ya que dormía mal, no podía apartar de sí una virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”. (10)</p>
<p>Por otra parte este pasaje de “virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”, bien podría decirse que es autibiográfico, así Virginia Woolf no haya tenido nunca hijos. Y si digo esto es porque su relación con Leonard Woolf no fue nunca de pasión. Cuando él le propuso matrimonio ella se destabilizó a tal punto que tuvo que ser internada en un hospital pquiátrico. Estando allí ella misma le escribió una carta en la que le dice: “Usted no me atre físicamente. El otro día cuando me besó, yo sentí lo mismo que si hubiera sido una roca la que me hubiera besado.” No obstante, al salir del hospital Virginia y Leonard se casan, pero ella pasará dos largos años enferma. Una vez casados Leonard haría circular la leyenda que Virginia era frígida, con lo que él ocultaba su propia repulsión hacia el acto sexual.</p>
<p>4. En esta obra, Virginia Woolf también reflexiona sobre el rol que tendría la mujer en el siglo XX. Siglo de oportunidades, en el cual la mujer tendría una vida activa en profesiones que siempre habían sido territorio exclusivo del hombre: la medicina, el derecho, la política y logra entender que ninguna profesión le será vedada.</p>
<p>Este aspecto será magistralmente analizado en una obra posterior: Un Cuarto Propio o Una Habitación propia (publicado en 1929 y traducido posteriormente al español por Jorge Luis Borges); ensayo en el cual Virginia Woolf pone dramáticamente el dedo en la llaga sobre la condición femenina en la Inglaterra de los años 20. Analiza históricamente el papel jugado por la mujer: siempre reducida al gineceo, a la crianza de los hijos, sin derecho a la educación, a la cultura e incluso al lenguaje; puesto que su verdadero manejo y conocimiento lo dan el estudio, la lectura e incluso el oficio de escribir.</p>
<p>“Primero nueve meses para que nazca la criatura. Después tres o cuatro meses para criar la criatura. Una vez despechada la criatura se necesitan a lo menos cinco años para jugar con la criatura. No se puede, parece, dejarlos corretear por las calles&#8230; También dice la gente que la naturaleza humana se forma antes de cumplir los cinco años”. (11)</p>
<p>El hombre, en cambio, se levanta cada día, se va para la oficina, se encuentra con los amigos, regresa a la casa en la noche, encuentra la comida caliente, puede leer el periódico, o un libro, o escribir, y los hombres de hoy en día pueden ver televisión o trabajar en el computador; y todo ello en un cuarto especialmente diseñado para ellos. Virginia Woolf se hace la siguiente pregunta:</p>
<p>“¿Porqué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Porqué un sexo era tan adinerado, y tan pobre el otro? ¿Qué influencia ejerce la pobreza sobre la literatura? ¿Qué condiciones requiere la creación de obras de arte?”<br />
(12)<br />
Virginia Woolf analiza la extrema pobreza que caracterizó por siglos la condición de la mujer occidental. Es de anotar que en el caso específico de Inglaterra, sólo en 1880 se le permitió a la mujer casada el manejo de sus propios bienes. Sin embargo, el caso inglés no deja de ser privilegiado, recordemos que en Francia la mujer sólo tuvo acceso a su propia cuenta bancaria en 1968. La dote, práctica común hasta finales del siglo XIX, era manejada por el marido, ella carecía además (y carece aún) de un cuarto propio.</p>
<p>Por otra parte, analiza, de una forma magistral, la misoginia que ha caracterizado a los grandes pensadores y hombres políticos a través de los tiempos:</p>
<p>“Pope: La mayoría de las mujeres carecen de todo carácter&#8230; Napoleón las creyó incapaces&#8230; Mussolini las desprecia&#8230;” (13)</p>
<p>Y eso que no hace alusión a Platón, quien se quejaba que la educación de los niños estuviese a cargo de las mujeres, alegando que no recibían ninguna instrucción, cuando ellos mismos se la negaban.</p>
<p>Esta misoginia ha dado como resultado la violencia de género, uno de los grandes dramas que ha tenido que afrontar durante milenios la mujer. Leyendo La Historia de Inglaterra, del Profesor Trevelyan, Virginia Woolf nos da a conocer la vida de la mujer inglesa en el seno familiar:</p>
<p>“Golpear a la esposa era un derecho reconocido del hombre, y era ejercido sin recato por humildes y poderosos&#8230; La hija que rehusaba casarse con el caballero elegido por sus padres se hacía acreedora a que la encerraran, la golpearan y la tiraran por el suelo, sin que la opinión pública se conmoviera. El casamiento no era asunto de afecto personal, sino de avaricia familiar, especialmente en las caballerescas clases altas&#8230; El compromiso solía tener lugar cuando una de las partes aún estaba en la cuna, y el casamiento cuando apenas habían salido del cuidado de sus niñeras”. (14)</p>
<p>Las niñas estaban destinadas a aprender los trabajos domésticos, por lo que rara vez aprendían a leer y a escribir, y entre más baja fuera su condición socio-económica peor era su situación familiar y social. Por lo tanto, no nos debe extrañar que para el siglo XIX, cuando las mujeres comienzan a publicar, algunas de ellas opten por seudónimos masculinos: George Eliot, Georges Sand. Esto las protegía, al menos aparentemente, del hazmerreír de sus contemporáneos. En realidad lo que hacían era escudarse de los improperios que podrían recibir día a día. Afortunadamente sus nombres verdaderos y su condición de mujeres, quedaron inscritos en la historia de la literatura. Y es que además las mujeres se ven siempre enfrentadas a un eterno drama: demostrar cuán capaces son, algo que los hombres no siempre deben hacer, al menos en la proporción e intensidad de las mujeres. La mujer ha debido escuchar permanentemente el mismo argumento: “-Eres incapaz, no tienes los conocimientos necesarios. -Eres mujer, eso es asunto de hombres&#8230;” Para lo cual se ve forzada siempre a eludir o a refutar sus puntos de vista y si ésto es una verdad de a puño hoy en día, en pleno siglo XXI, podemos imaginarnos como sería hace cien o doscientos años.</p>
<p>Pero no todos los hombres han sido misóginos. Virginia Woolf trae a colación la teoría de Coleridge, sobre la inteligencia andrógina. Y no tiene porque ser de otro modo, ningún científico ha demostrado fehacientemente que el cerebro de las mujeres sea diferente al de los hombres; lo que nos hace diferentes son los órganos reproductivos. Lo que si puede diferir es nuestra capacidad cognitiva, pero pienso que este factor se debe más a conductas sociales y culturales que a una forma diferente del funcionamiento de las neuronas.</p>
<p>A partir del siglo XVIII, las mujeres comienzan a traducir, a escribir (con Madame de Staël a la cabeza, 1766-1817; y quien además fuese odiada por Napoleón, que siempre la consideró alemana), y comienzan a ganar dinero. Y es que la literatura no debe ser vista como un pasatiempo, sino como una profesión, un oficio: “El dinero da valor a lo que impago es frívolo.”, dice Virginia Woolf. Es acá cuando se comienza a operar la emancipación de las mujeres. Ellas le abren el camino a Maria Shelley, aunque Virginia Woolf ni la nombra en su célebre ensayo, ni a Jane Austen, así como a las hermanas Brontë, a George Eliot, a Georges Sand o a Emily Dickinson.<br />
Pero ¿Cómo escribir sin un cuarto propio? ¿Cómo estudiar, leer y crear si no se posee un espacio que la aísle de los pequeños dramas familiares? El niño que llora, la empleada que desea saber que debe preparar para el almuerzo (cuando puede darse el lujo de tenerla&#8230;), la labor de cualquier mujer comienza antes del alba y termina bien avanzada la noche&#8230; todo ésto en las labores domésticas&#8230; Y recuerda Virginia Woolf a Miss Nightingale: “las mujeres nunca tienen una media hora&#8230; que sea realmente de ellas”. (15)</p>
<p>Con este libro, Virginia Woolf se erige como una de las primeras feministas, no hay que olvidar que apoya el movimiento de mujeres que buscan el derecho al sufragio, este derecho lo obtiene la mujer inglesa en 1919; en Colombia habrá que esperar hasta 1954.</p>
<p>En Orlando ** (1928), obra poco conocida en nuestro medio, Virginia Woolf hace una travesía por la historia de Inglaterra, desde la época Isabelina (siglo XVI) hasta 1920. Orlando es escritor, aristócrata, sibarita, vividor, mujeriego que va trasegando a través de los siglos, hasta llegar al siglo XIX donde se convierte, de la noche a la mañana, en mujer. Este personaje es creado en homenaje a la mujer que tanto amó, escritora como ella: Vita Sackville-West. (16)</p>
<p>En Las Olas (1931), Virginia Woolf desarrolla un estilo completamente diferente al utilizado en sus obras anteriores. El libro carece de argumento en el sentido clásico del término; no obstante el lector va conociendo la trama y la vida de cada personaje a través de los monólogos interiores. Cada personaje habla de sí mismo y de sus compañeros. En esas voces desgarradas nos enteramos de los dramas de cada uno, de sus ambiciones y frustraciones, de sus desarraigos reales e imaginarios&#8230;</p>
<p>““El brillo purpúreo”, dijo Rhoda, en el anillo de la señorita Lambert cruza y vuelve a cruzar la mancha negra en la página blanca del libro de rezos. Es un brillo amoroso, del color del vino. Ahora que tenemos las maletas deshechas en los dormitorios, nos sentamos en rebaño bajo mapas de todo el mundo. Aquí hay pupitres con pocillos para la tinta. Escribiremos con tinta nuestros ejercicios. Pero aquí nadie soy. No tengo cara. Tanta gente, todas vestidas de sarga castaña, me ha robado la identidad. Todas somos desconsideradas y retraídas. Buscaré un rostro, un rostro compuesto y monumental, y lo dotaré de omnisciencia, y lo llevaré bajo mis ropas, como un talismán y después (lo prometo) encontraré un escondite en el bosque para poder allí, mirar en secreto mi colección de curiosos tesoros. Lo prometo. Así no lloraré”. (17)</p>
<p>Es ante todo un libro metafísico. Más que una novela, se trata de una búsqueda interior, que está ligada más a preguntas y respuestas filosóficas, que a una trama en el sentido de las novelas editadas en el siglo XIX. Es una novela que bien podría denominarse urbana, puesto que Londres está siempre presente. Posee una influencia enorme en cada personaje, por lo cual es otro de los personajes, aunque esté detrás de bambalinas:</p>
<p>“Londres está ahora velado, ahora se desvanece, se hunde, cae.” (18)</p>
<p>Para terminar con este breve capítulo sobre Virginia Woolf es importante entender que sin su legado literario la presencia de la mujer en la literatura del siglo XX tal vez no hubiese sido la que ahora conocemos, o al menos hubiésemos tardado más tiempo en encontrar el lenguaje que hoy utilizamos. La ruptura literaria de Virginia Woolf abrió caminos hasta ese momento desconocidos y permitió ahondar en la creación literaria y reflexionar sobre la condición femenina. Las mujeres que tomaron su relevo así lo comprendieron: Marguerite Yourcenar, quien fue su traductora a francés, y por supuesto Simone de Beauvoir; para no enumerar sino dos grandes escritoras del siglo XX.</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br />
<strong>Notas bibliográficas</strong>:<br />
1 Esta producción cinematográfica fue realizada por Mike Nichols (1966) e interpretada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. La obra había sido llevada anteriormente a las tablas por (1962) Edward Albee.<br />
2 WOOLF, Virginia. La Señora Dalloway. Biblioteca El Tiempo. Serie II clásicos. 2002 Casa Editorial El tiempo. Pág. 41<br />
3 Idem, pág.42<br />
4 Idem, pág. 114-115<br />
5 Idem, pág. 30<br />
6 Idem, pág. 119<br />
6 Idem, pág 47<br />
7 Idem, pág. 91<br />
8 Idem, pág. 157<br />
9 Idem, pág. 32<br />
10 FORRESTER, Viviane, Virginia Woolf, Albin Michel, 2009<br />
11 WOOLF, Virginia. Un cuarto propio. Alianza Editorial. Pág. 25<br />
12 Idem, pág. 28<br />
13 Idem, pág 32<br />
14 Idem, pág. 44<br />
15 Esta obra fue llevada al cine por Sally Potter (1992), y los roles principales fueron interpretados por Tilda Swintum y Quentin Crisp.<br />
16 WOOLF, Virginia. Las Olas. Editorial La Oveja Negra Ltda. 1983. Pág. 29<br />
17 Idem, pág. 53</p>
<p><strong>Nota</strong> : <strong>Náufraga Perpetua</strong>, sobre la vida y obra de Virginia Woolf, es un libro con el cual obtuve el Premio Especial Ensayo Poético en le XXVI Encuentro Nacional de Poetas Colombianas Museo Rayo-Roldanillo en 2010. La obra fue publicada posteriormente por Ediciones Embalaje – Museo Rayo en 2012.</p>
<p>*Este artículo forma parte de mi libro ¡Cuidado ! Escritoras a la vista…, Ediciones Ble, Manizales, 2009. Pueden leerlo gratuitamente, en versión corregida, en la Biblioteca Virtual de la Universidad Nacional de Colombia :</p>
<p>http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/1/cuidadoescritorasalavista.pdf</p>
<p>**Al respecto pueden leer el cuento Detrás del espejo, Féminas o el dulce aroma de las feormonas, seguido del libro de cuentos Voces del silencio, Ediciones Ble, Manizales, 2008 ; publicado en este espacio :</p>
<p>• https://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/06/10/detras-del-espejo/<br />
&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<br />
https://www.facebook.com/bertaluciaestradae?ref=hl</p>
]]></content:encoded>
        <author>Berta Lucia Estrada Estrada</author>
                    <category>El Hilo de Ariadna</category>
                <guid isPermaLink="false">http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?p=2665</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2015 08:20:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[VIRGINIA WOOLF O LA GRAN RUPTURA LITERARIA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Berta Lucia Estrada Estrada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>