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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de el verjon | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Una estrella del ciclismo amateur femenino</title>
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        <description><![CDATA[<p>Para alguien que no está inmerso en la práctica del ciclismo aficionado, todo lo relacionado a este mundo le puede sonar exagerado. Con razón, porque en muchos casos este deporte transforma profundamente el círculo social, los hábitos, la apariencia física y las actitudes de sus devotos, como si de una doctrina se tratara. Bogotá, 11 [&hellip;]</p>
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<pre class="wp-block-preformatted">Para alguien que no está inmerso en la práctica del ciclismo aficionado, todo lo relacionado a este mundo le puede sonar exagerado. Con razón, porque en muchos casos este deporte transforma profundamente el círculo social, los hábitos, la apariencia física y las actitudes de sus devotos, como si de una doctrina se tratara.</pre>



<span id="more-113519"></span>


<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">César Augusto Penagos Collazos</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bogotá, 11 de abril de 2025.</strong> Casi siempre es el mismo camino: se empieza sin querer la cosa, de repente nace un gran interés, luego, viene un periodo de pasión o militancia casi ciega, seguido de una estabilización o consolidación del hábito o de su renuncia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alejandra Cadena es un ejemplo de esa metamorfosis. Su cotidianidad pasa por una disciplina ‘balanceada’: cuida con esmero su alimentación, atesora las horas de buen sueño y lleva a cabalidad las sesiones de entrenamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus días de descanso o recuperación, Alejandra suele realizar caminatas por la montaña, con las que tiene una gran conexión, o se regala un recorrido distendido en su cicla de <em>gravel</em>, porque para ella, en sus tiernos 30 años, estar en continuo movimiento, es una manera de <strong><em>honrar el cuerpo</em></strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy contrario a la imagen que Alejandra dejó en el colegio, donde se destacó por ser la menos deportiva, la que nadie quería en su equipo, porque les ‘dañaba el parche’, sin contar que su padre falló en múltiples intentos por motivarla hacia la actividad física y sacarla de sus profundidades oníricas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos años alrededor de la bicicleta han sido tan intensos, que sus familiares y todo el entorno ha terminado adaptándose a su manera de vivir, incluso ‘Fito’ y ‘Tizón’, sus gatos, que pasan días en casa de sus ‘abuelos’ y ‘tíos’, esperando el pronto regreso de su ama.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alguien que no la haya tratado durante cierto tiempo y se la encuentre de repente, le parecerá increíble enterarse sobre esa nueva persona: es deportista y gana competencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es que ya no tenga vida social, sino que, para esta bogotana, esos planes comunes de salir con amigos pasan primero por una negociación en la que se deben equilibrar ambos mundos, el deportivo y el social, pues, hoy, dedica entre 12 y 15 horas de entrenamiento semanal, que incluye ejercicios de fortalecimiento y el senderismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Al que empieza a ganar se le vuelve una escalera, comienza a ver un buen resultado y eso incentiva a querer seguir explorando ese potencial descubierto sobre la bici; sí genera un hambre explorar terrenos que me generan más dificultad”</em>, confiesa Alejandra, campeona de varias de las más conocidas carreras para ciclistas aficionados en Colombia.</p>
</blockquote>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>Gregarios del amor</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113549" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567-682x1024.jpg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567-768x1153.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567-1023x1536.jpg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071317/IMG_5567.jpg 1066w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Alejandra habla en plural “hemos”, “somos”, “vamos”, porque su vida no solamente está influenciada por la bicicleta, sino también por Lucas, su pareja, el mismo que la motivó a transportarse en bici y a sumarse a las caravanas de pedalistas que llenan las carreteras los fines de semana.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Yo disfrutaba la bici, pero no a esa intensidad, porque en ese momento no rendía, varias veces tuvimos disgustos. Yo lo único que hacía era aguantar y aguantar para que no me dejaran botada”,</em> recuerda Alejandra entre sonrisas y destellos en sus ojos que delatan el gusto con el que recuerda su historia reciente.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Como la gran mayoría de aficionados, ambos iniciaron en bicicletas de acero, con vestimenta sencilla, réplicas de esta o aquella marca de gafas y entre la ausencia de accesorios que hoy se consideran esenciales para alcanzar un nivel ‘leñero’; era la auténtica etapa <em>patacona,</em> en la que la fiebre por salir a rodar es lo más importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esos días, Alejandra había terminado la universidad, es psicóloga de profesión, pero su vida laboral no arrancaba, así que ambos decidieron ‘escamparse’ en trabajos que les permitieran llevar media vida de ciclistas y otra media vida para ganar dinero y sostener los gastos del ciclismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“En mi caso trabajo como intérprete, o traductora como se conoce más popularmente, y Lucas trabaja como mecánico de bicis. Nos gusta mucho lo que hacemos laboralmente, y más por el hecho de que nos permite disponer de tiempo para entrenar y descansar”</em>, agrega.</p>
</blockquote>



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>La transformación</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113551" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-1365x2048.jpg 1365w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071348/IMG_4633-1-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Alejandra incursionó en el mundo del ciclismo en el 2016, un año de florecimiento de este deporte, cuando las continuas victorias de los ciclistas profesionales colombianos en el <em>World Tour</em> cambiaban el carácter de este pasatiempo en las esferas aficionadas. Vivíamos el cenit de la más reciente época dorada del ciclismo colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sólo crecía el número de nuevas ciclistas, sino que había ropa y accesorios para mujeres, algo poco común algunos años atrás. En ese momento, Alejandra encontró un nivel alto en la categoría femenina, difícil de igualar, pero ante el cual no se doblegó, sino que lo asumió como un reto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esa perspectiva, y siempre en compañía de Lucas, hizo algunos cambios fundamentales: consiguió una mejor bicicleta, entrenó a otro nivel, planeó mejor las salidas, cuidó la alimentación, y así, por esa vía, en esa etapa, se vio pedaleando a las 4:00 de la mañana en la sabana de Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez esa es una de las imágenes más inverosímiles para los que no están metidos en este mundo: ciclistas pedaleando como fantasmas en pena, en la oscuridad y entre la niebla de la sabana. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué ganan con eso? ¡Están locos!</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>El encuentro con el podio</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="473" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-473x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113554" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-473x1024.jpg 473w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-139x300.jpg 139w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-768x1662.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-710x1536.jpg 710w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-946x2048.jpg 946w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26072816/IMG_6166-1-1-scaled.jpg 1183w" sizes="auto, (max-width: 473px) 100vw, 473px" /></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Yo entré el mundo competitivo sin tener buenas expectativas, porque sabía que me enfrentaba a personas con una gran experiencia en este deporte”,</em> comparte Alejandra, de 48 kilos, 1.62 metros de altura y muchos vatios de poder.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En sus recuerdos resalta la participación en el <em>Giro de Rigo</em> del 2019, cuando fue campeona y del 2021, edición en la que se ubicó segunda, moviendo casi cinco vatios por kilo de peso. ¡Alcanzar esos valores toma mucho tiempo!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>VIDEO</strong>: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=XOVNedIR7lQ">Giro de Rigo desde adentro</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su victoria contundente del 2019 se llevó el botín completo: una bicicleta por haber ganado la general, otra bicicleta por haber ganado el premio de montaña y cinco millones de pesos por haber arrasado en su categoría. ¡Una auténtica moñona ciclística!</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“La competencia me ha permitido explorar límites, a desprenderme de la idea de que no voy a ser capaz, de que hay terrenos que no se sienten como mi terreno, pero de repente yo me puedo esforzar por mejorar y apuntarle a ser estratégica, a aprender de otras personas; el mundo de la competencia me ha ayudado a crecer”, </em>reflexiona Alejandra, mientras sonríe y juega con su larga y hermosa cabellera de Rapunzel.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La <em>‘Moto Cadena’</em>, como algunos la llaman con cariño, por su poderoso pedaleo, tiene en su palmarés una larga lista de podios en carreras para aficionados de toda índole: competencias punto a punto, segmentadas, sólo mujeres, mixtas; locales, regionales, nacionales e internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>VIDEO</strong>: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9tvdvDs-lII">Gran Fondo Boyacá</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa escalera en la que se convierte del deporte competitivo profesional y no profesional, Alejandra clasificó para participar en la <em>L’Ariegeoise </em>2022, una carrera que se realiza anualmente en los pirineos franceses, donde quedó subcampeona, en representación de Colombia.</p>



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>Palmarés</strong>:</pre>



<ul class="wp-block-list has-cyan-bluish-gray-background-color has-background">
<li>1er lugar Gran Fondo de Boyacá 2018/19/21/22/2324</li>



<li>1er lugar Gran Fondo Ejeciclismo 2018/19</li>



<li>1er lugar Reto Wahoo 14 OCHOMILES 2018</li>



<li>2do lugar GFNY Colombia 2018/1922</li>



<li>1er lugar La Ruta Medellín 2019/22/23</li>



<li>3er lugar Gran Fondo de Panamá 2019</li>



<li>1er lugar Gran Fondo del Huila 2019</li>



<li>1er lugar L&#8217;Étape Colombia 2019</li>



<li>3er lugar L’Etape Colombia 2022</li>



<li>1er lugar Giro de Rigo 2019</li>



<li>2do lugar Giro de Rigo 2021</li>



<li>2do lugar L’Ariegeoise 2022</li>



<li>1er lugar Pájara Race 2022</li>



<li>2do lugar Pájara Race 2023</li>



<li>1 lugar Gran Fondo Boyacá 2023</li>



<li>1er lugar Challenge TNC Picacho 2023</li>



<li>3er lugar Gran Fondo de Bogotá 2024</li>



<li>1er lugar Reto Movistar Sabana 2025</li>
</ul>



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>La rivalidad y el control del ego</strong></pre>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113548" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802-683x1024.jpg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/26071315/IMG_5802.jpg 1365w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El listado anterior es enorme, sin nombrar los QOM (<em>Queen of the Mountain</em>), es decir, los mejores tiempos que ha impuesto en varios puertos icónicos, de acuerdo con las mediciones de la aplicación Strava.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, a pesar de sus éxitos, Alejandra considera que hay cosas más importantes que ganar, porque la obsesión por ganar puede desviar el pensamiento exclusivamente hacia el resultado y no hacia el proceso. &nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Considero que el resultado no siempre corresponde al esfuerzo invertido. También estamos sujetos a la suerte. Podemos tener una preparación excepcional y un pinchazo o un día de malas sensaciones nos puede alejar del objetivo. Darle valor al proceso y disfrutarlo es una buena base para seguirlo intentando”, </em>profundiza<strong><em>.</em></strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En ese sentido, en sus redes sociales Alejandra ha hecho referencia a otros aspectos, como a la comunidad de mujeres que son grandes competidoras y aliadas que se cuidan y se apoyan a pesar de los resultados, porque, incluso a nivel amateur, no todo es color de rosa.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“He encontrado competidores que se obsesionan por ganar y están dispuestos a hacer trampa, o de hacer lo que sea con tal de ganar. Hay personas que llevan la rivalidad dentro y fuera de carreras”, </em>señala.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En la confrontación tanto femenina como masculina <em>amateur</em> hay un aspecto no reglamentado, causa de muchos malentendidos. Se trata de la compañía o ayuda de ‘gregarios’ que ponen ritmo, auxilian con la comida, la hidratación y cortan el viento.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Ha sucedido con hombres y mujeres, y en situación de carrera, de manera planeada y no planeada establecemos alianzas. Algunas veces en función de gregarios, gregarias, o a veces en función de aliados, aliadas. De todas maneras, quien mejor puede controlar ese tema es el evento que organiza”, </em>aclara sin mencionar a nadie en concreto.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En el manejo de la rivalidad y del ego, Alejandra tiene una visión conciliadora, pues más allá de ser o no campeona, ha aprendido a disfrutar las sensaciones durante las carreras, cada vez afina más sus capacidades para leer su cuerpo y sobrellevar factores externos adversos que no están bajo su control.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un claro ejemplo de esa actitud resiliente ocurrió en la Pájara Race 2023, evento en el que tuvo muchas dificultades en contra: llovió todo el tiempo, estaba agobiada por el frío, pinchó varias veces y Lucas había ‘besado el piso’ pasando unos reductores de velocidad. No obstante, pudo superar esa derrota parcial, recomenzar y lograr su mejor tiempo personal en la subida Choachí – El Verjón y ocupar el segundo puesto de la general.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“La parte psicológica en el área deportiva, sin duda, es fundamental, no solo se trata de entrenar el cuerpo, si no también entrenar el pensamiento y saber si mi manera de vivir el ciclismo va en coherencia con lo que quiero para mi momento de vida actual”, </em>puntualiza la psicóloga-ciclista.</p>
</blockquote>



<pre class="wp-block-preformatted has-pale-cyan-blue-background-color has-background"><strong>La rentabilidad</strong></pre>



<p class="wp-block-paragraph">Ganar carreras para aficionados es rentable para seguir haciendo ciclismo, porque lo que ganan en ciertos eventos, sirve para <em>cuadrar la caja</em>, pues prepararse para una carrera y asistir a la misma, es costoso. Además, es un riesgo muy grande, porque se puede invertir bastante tiempo y dinero, y el día de la carrera tener un mal de estómago, como pasa en las grandes ligas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se escribe y se dice muy fácil y parece idílico todo lo dicho, pero ha sido un camino en el que las dudas también han estado presentes. Llevar una vida poco o casi nada tradicional es para espíritus elevados. Pero luego de esas tormentas tan personales e intransferibles desatadas por momentos de incertidumbre, la bicicleta vuelve y se reafirma como un estilo de vida.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Siento que la vida, muchas veces, se nos va tras ideales que ni siquiera son propios: hay quienes piensan, yo quiero tener mucha plata para tener una casa, un carro, casarme, tener hijos, y muchas veces no somos conscientes de que no es un deseo propio. Para descubrir nuestras grandes pasiones vale la pena estar dispuestos a explorar nuevas posibilidades, y dejarnos guiar por nuestro sentir”</em>, hila pensamientos una de las más destacadas embajadoras del ciclismo <em>amateur</em> en Colombia.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Las propuestas para correr como profesional no le han faltado, pero es un salto difícil de dar, pues los pagos no son atractivos, los contratos son menos que temporales y, además, al hacerlo, el ciclismo se le convertiría en una obligación laboral, un aspecto que atentaría contra el concepto de ‘diversión’ que ella ama en este deporte.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“En realidad se vale dudar, se vale cambiar de opinión: un día puedo ser una gran aficionada de las competencias, y al otro día encontrarme con que llevar un ritmo de carrera por mucho tiempo se me vuelve insostenible. Constantemente me pregunto cómo quiero vivir el ciclismo. Inicié este camino con el objetivo de combatir el sedentarismo, y con el tiempo ha adquirido distintos propósitos”</em>, comparte.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí en el ciclismo aficionado, Alejandra ha encontrado apoyos determinantes para continuar con su estilo de vida. Más allá de la permanente compañía de sus padres, de Lucas, de amigos ciclistas y no ciclistas y de Fito y Tizón, cuenta con patrocinadores que le suplen la bicicleta, uniformes, gafas, geles, entrenador, entre otros recursos tecnológicos cruciales para estar motivada y en el podio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien Lucas fue su mentor, los papeles se han invertido, pues Alejandra pasó de sufrir a su rueda, a convertirse en la protagonista de un dúo que gana amigos y apoyos con el paso de los días. Aunque gustan verse como equipo, ella es la estrella, él, su gregario. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Una de las claves ha sido la comunicación y permitirnos entender que nuestros ritmos y motivaciones pueden ser distintos”,</em> concluye Lucas.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En este corto periodo Alejandra ha compartido con muchos ‘colegas’ de la bici, pero Lucas es uno de los pocos que ha permanecido a su lado, en entrenamientos y competencias, para asistirla en lo que sea necesario: un cambio de rueda, un gel, una indicación técnica o un beso energizante.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota</strong>: En Instagram encuentran a Alejandra y a Lucas, así: @alecadena23 @MarioLucas.Cycling En Youtube, Lucas tiene un canal dedicado, básicamente, al proceso ciclístico de Alejandra, lo encuentran como @Mariolucas87</p>



<ul class="wp-block-list"></ul>


<div class="wp-block-post-author-name">César Augusto Penagos Collazos</div>


<p class="has-pale-pink-background-color has-background wp-block-paragraph">Instragram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p class="has-pale-pink-background-color has-background wp-block-paragraph">Mail: lasinfoniadelpedal@gmail.com</p>


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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113519</guid>
        <pubDate>Fri, 11 Apr 2025 16:31:43 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una estrella del ciclismo amateur femenino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/boqueron-gran-puerto-las-entranas-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas. Bogotá, 18 de agosto de 2020. Boquerón es uno de los balcones [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08694.jpg" alt="" class="wp-image-78165" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Boquerón es uno de los páramos que bordea a Bogotá y un puerto de montaña de alto nivel para los ciclistas aficionados. Ascender sus 16 kilómetros y enamorarse de sus curvas es una tentación, en circunstancias que nos obligan a explorar nuevas rutas.</em></p>



<span id="more-78164"></span>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bogotá, 18 de agosto de 2020</strong>. Boquerón es uno de los balcones más impresionantes que tiene Bogotá. Como todos los páramos, es muy alto, frío y casi siempre está cubierto de las nubes que duermen en su cima. Boquerón es hijo del Sumapaz y hermano del Verjón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con una altitud de 3206 msnm, Boquerón es un puerto de montaña atractivo para los ciclistas y atletas, que llegan por dos caminos: por la Avenida Boyacá o por San Cristóbal (antigua vía al Llano). En esta ocasión, detallaré el ascenso por la segunda vertiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La antigua vía al Llano dejó de ser usada masivamente, tras la inauguración del túnel de Bóqueron, en 1999. Antes, todo el tráfico de carga, pasajeros y particular serpenteaba por los barrios del suroriente de Bogotá. No obstante, cuando hay cierres en el corredor principal, el camino vuelve a cumplir su función original.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78166 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08681.jpg" alt="" class="wp-image-78166" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Sebastíán Tabares, Luis Olaya, Valentina Rozo, Camilo Guevara. César Penagos y Alejandro Amaya pasan por el mural del barrio Guacamayas</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Primera parte</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La subida inicia a 2604 msnm, en la carrera 10 con calle 34 sur, en el barrio San Isidro de la localidad de San Cristóbal. Inmediatamente aparece una pendiente de unos 400 metros a un promedio del 8% y con una máxima de 12%. La intensidad de este primer momento disminuye al desembocar a una recta que conecta con un inmenso mural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es muy lindo saber que hay lugares tan bonitos dentro de Bogotá, tan cercanos, que no se conocen por miedo o por cosas que han dicho como ‘no vayan por allá’, ‘el sur es peligroso’, pero que sí se puede subir; hay demasiada gente y es super tranquilo, en Bogotá es más la gente buena y los lugares bonitos. Es una subida bien empinada, me encantó”, comenta Valentina Rozo (@lvalentinarozo) , invitada especial de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78168 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08718.jpg" alt="" class="wp-image-78168" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Valentina Rozo le pone paso al grupo que pasa por la &#8216;Y&#8217;</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los paraderos de los buses del SITP sirven como referencia de los lugares que van pasando, y así aparecen los nombres de los barrios Guacamayas, La Victoria y Bellavista, que conforman el primer tramo de 3.8 kilómetros al 6%. En ese segmento, donde la vía es amplia y el pavimento está en muy buen estado, aparece el primer descanso de unos 200 metros.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78169 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08734.jpg" alt="" class="wp-image-78169" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Camilo Guevara no pierde la rueda del grupo y va atento a los cambios de velocidad</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es otra de las tantas subidas que tenemos en Bogotá, otro mirador más, espectacular para que vayan y conozcan. La cantidad de ciclistas subiendo es impresionante, cualquier subida o en cualquier rincón donde uno vaya en Bogotá siempre va a encontrar a centenares de ciclistas”, agregó Camilo Guevara (@camilovelo ), un gran aficionado al ciclismo de ruta e invitado especial de la jornada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Segunda parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08425.jpg" alt="" class="wp-image-77366" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La siguiente sección está comprendida entre la ‘Y’ y Juan Rey, de una longitud de 4.1 kms con una pendiente promedio de 5%. La señalización va indicando que los barrios Los Alpes, La Grovana, Nueva Delhi y Los Libertadores llenan las bellas montañas de la cordillera oriental, donde nacen las quebrada Toches, Aguamonte, Silverio, Chiguaza, Seca, Morales y Verejones , entre otros afluentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Juan Rey es uno de los barrios con mayor altitud en Bogotá con sus 3060 msnm, un punto en el que el ascenso suma 9 kilómetros y 400 metros de desnivel positivo. Posteriormente, siguen 2 kilómetros planos, entre Juan Rey y Tihuaque, el último barrio de la ciudad por este costado. El carácter rural es evidente por los cultivos de papa, los potreros y las vacas que embellecen el paisaje.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78170 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/DSC08752.jpg" alt="" class="wp-image-78170" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Remate de Alejandro Amaya al llegar a Juan Rey; defiende el uniforme de la Universidad Nacional</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un puerto que no conocía, me agradó bastante, uno ve muchísima gente, y lo importante del ciclismo es seguir conociendo, porque definitivamente, a veces, uno se cierra a ir siempre a los mismos lugares y se pierde de conocer muchas cosas por prejuicios o por miedos bobos”, compartió Alejandro Amaya (@alejomagno2), integrante del grupo explorador convocado por este blog.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Tercera parte</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-77382 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/07/DSC08471.jpg" alt="" class="wp-image-77382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Tramo plano entre Juan Rey y Tihuaque, los cultivos de papa hacen parte del paisaje</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el último fragmento, hay un kilómetro de la vía en mal estado, muy deteriorado, pero conecta con el pavimento de los últimos 4.000 metros, al 4% de dificultad promedio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“En los últimos kilómetros se vale chupar rueda, porque el viento es demasiado fuerte. También, es muy llamativo que la parte final de Boquerón es similar a la llegada de Romeral, por el frío, la niebla y la sensación de que el terreno se aplana”, complementó Sebastián Tabares (@sebastabaresm)&nbsp; de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78171 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/IMG_20200628_083342.jpg" alt="" class="wp-image-78171" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada al páramo de Boquerón, donde la vía pierde inclinación, pero donde el viento y la altitud hacen lo suyo</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como es característico en casi todos los páramos, el final del recorrido se divisa desde lejos, lo que anima a muchos a aumentar la velocidad para desprenderse de sus amigos o para alcanzar a los punteros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El puerto es atractivo por su exigencia y la belleza oculta del páramo; espero tener la oportunidad de seguirlo visitando muchas veces más”, concluyó Guillermo Pinillos (@guillermo_pinillos) de la Sinfonía del Pedal.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-78172 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/08/Guillermo-Horizontal-.jpg" alt="" class="wp-image-78172" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Guillermo Pinillos en el Boquerón, ese paso angosto que se abre hacia los Llanos orientales de Colombia</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Explorar, conocer y gozar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Definitivamente, en Bogotá hay mucho terreno por pedalear. El ciclismo es un deporte que nos permite conocer lugares mágicos y es tal vez por esa razón que cada día nos multiplicamos sin descanso. Dejarnos sorprender siempre será un gran aliado de nuestra pasión por las bielas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://www.facebook.com/LaSinfoniaDelPedal/posts/1674412716043624">Álbum de fotografías del ascenso a Boquerón</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Agradecimientos a los pedalistas:</p>



<p class="wp-block-paragraph">Valentina Rozo @lvalentinarozo</p>



<p class="wp-block-paragraph">Camilo Guevara @camilovelo</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alejandro Magno @alejomagno2</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sebastián Tabares @sebastabaresm</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis Olaya @luis_olaya3</p>



<p class="wp-block-paragraph">Guillermo Pinillo @guillermo_pinillos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fisioterapeuta-fotógrafa: Tatiana Nossa Caballero @Tatiananc12</p>



<p class="wp-block-paragraph">Acompañante-escolta: Jaime Bautista @Jaime.Bautista</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escrito por: César Augusto Penagos Collazos</p>



<p class="wp-block-paragraph">Facebook: @LaSinfoniaDelPedal</p>



<p class="wp-block-paragraph">Instagram: @la_sinfonia_del_pedal</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mail: <a href="mailto:lasinfoniadelpedal@gmail.com">lasinfoniadelpedal@gmail.com</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=78164</guid>
        <pubDate>Tue, 18 Aug 2020 19:33:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2020/08/08104940/DSC08690-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Boquerón, un gran puerto en las entrañas de Bogotá]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Sierra Morena, el puerto de montaña que emergió durante la cuarentena</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/sierra-morena-puerto-montana-emergio-la-cuarentena/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sierra Morena es uno de los lugares descubiertos por los ciclistas aficionados, durante las restricciones de la cuarentena.&nbsp; Los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles como El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular. Bogotá, junio 19 de 2020. “Una mañana, me levanté [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Curva-Las-chicherias.jpg" alt="" class="wp-image-76375" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Sierra Morena es uno de los lugares descubiertos por los ciclistas aficionados, durante las restricciones de la cuarentena.&nbsp; Los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles como El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular.</em></p>



<span id="more-76373"></span>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bogotá, junio 19 de 2020</strong>. “Una mañana, me levanté muy temprano y vi una cantidad de ciclistas y pensé en montar una venta de jugos”, relata Ignacio Amador, mientras atiende a su naciente clientela en el mirador de Sierra Morena, un balcón en el sur de Bogotá, donde la mirada abarca un inmenso mar de barrios disparejos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese balcón sin materas, ni flores, pero lleno de aire fresco, Ignacio instaló una carpa, dos mesas y cinco sillas. Sobre la mesa tiene las vasijas con jugo de naranja y zanahoria y una docena de empanadas de carne. Los termos del tinto están al lado del exprimidor y una caja de vitacerebrina.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76379"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08293.jpg" alt="" class="wp-image-76379" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Ignacio Amador, empresario y habitante del barrio Santa Viviana</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como lo había previsto Ignacio, sus clientes son mayoritariamente ciclistas que en medio de las restricciones de la cuarentena empezaron a aparecer como aves extraviadas. “A la gente le gusta venir aquí a ejercitarse y pues tenemos una muy buena panorámica al estilo Calera y una muy buena seguridad”, explica Ignacio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>5 kilómetros para entrenar</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sierra Morena, un barrio nacido legalmente a principios de los 80s, sobrevivió al estigma de ser uno de los lugares más peligrosos de Ciudad Bolívar, pues era un territorio en constante dispuesta entre las pandillas del sector. Y a pesar de que el progreso ha sido real en términos de seguridad, vías, acceso a servicios públicos y oportunidades de toda clase, en el imaginario colectivo persiste el rótulo de ‘lugar peligroso’.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76378"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Sinfonía-en-SM.jpg" alt="" class="wp-image-76378" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>En el mirador de Sierra Morena los ciclistas tienen la panorámica más amplia de Bogotá</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es tan llamativa la aparición de los ciclistas sobre la vía principal que serpentea, desde la avenida Villavicencio, hasta el barrio Santo Domingo, donde los buses terminan sus recorridos y la altitud llega a 2818.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El terreno se presta para entrenar y la policía está para arriba y para abajo haciendo controles. Son 5 kilómetros buenos para templar la pata”, dice Jairo Sánchez, quien vive en el sector y pedalea esta cuesta, entre semana y los fines de semana, desde que el gobierno autorizó el deporte y la actividad física cerca a la casa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al igual que Jairo, muchos habitantes del sector descubrieron que tenían un buen lugar donde entrenar y empezaron a explorar su propia localidad, como una salida a las restricciones que les impedía salir de la ciudad y entrenar en los concurridos puertos de Patios y el Verjón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Así es como empezamos a entrenar dentro de la misma ciudad ya que no podemos salir y es muy agradable ver tantos deportistas. Además del buen entrenamiento y el aire que se respira, el tema del paisaje es increíble”, comenta Camilo Salamanca, instructor físico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno ve todo tipo de ciclistas, desde personas que hasta ahora están empezando a montar en bicicleta, hasta aficionados curtidos y profesionales. Igualmente, hay gente trotando y otras haciendo su caminata. Incluso, algunos habitantes de la zona nos motivan diciéndonos ¡vamos! ¡Ya falta poco!”, detalla David Triana, quien combina trabajos de esfuerzo y cadencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El ‘Patios’ del sur</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76376"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08299.jpg" alt="" class="wp-image-76376" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Entrada a Sierra Morena por la sede tecnológica de la Universidad Distrital</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Iniciamos en la transversal 33 o Avenida Gaitán Cortés, que tras sobrepasar la Avenida Boyacá, se convierte en carrera 51, para luego transformarse en la Diagonal 68D sur, una vez se pasa la Avenida Villavicencio. En la pata de la subida encontramos la sede tecnológica de la Universidad Distrital y la Estación de Carabineros de la Policía.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76380"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Inicio-Subida.jpg" alt="" class="wp-image-76380" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Inicio de la subida, frente a la Estación de Carabineros. Foto: Google</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El primer tramo tiene 1.1 kms y una media del 7% de dificultad, es el segmento más duro de todos. El latigazo es suficiente para obligar al uso de una relación suave y pararse en pedales, pues hay unas cuantas losas del 10%, antes de llegar al ‘Monumento’, donde podemos regular la respiración.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76381"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Monumento.jpg" alt="" class="wp-image-76381" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El Monumento en Sierra Morena. A la derecha está la mega estación de policía de Ciudad Bolívar. Foto: Google</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El segundo tramo trasiega por los barrios San Antonio, Sierra Morena III sector y Santa Viviana, una sección de 3.4 kms al 6% de dificultad en promedio, con descansos, curvas y contracurvas que por instantes marcan 10% de gradiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A medida que se avanza, el color rojizo de los ladrillos pelados de las casas impregna el paisaje, que contrapuntea con espacios verdes y una zona de ‘camping’ en la que pernoctan algunos desalojados de Altos de la Estancia.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76382"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Curva-Altos-de-la-Estancia.jpg" alt="" class="wp-image-76382" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Curva, Altos de la Estancia</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el mirador de los tanques o Colegio Sierra Morena, inicia la última parte de 400 metros al 5% promedio, fragmentado en dos repechos muy cortos con porcentajes de doble dígito.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76385"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Final.jpg" alt="" class="wp-image-76385" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Últimos repechos antes de llegar al barrio Santo Domingo</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El ascenso termina en el barrio Santo Domingo, un lugar donde los perros todavía callejean con un libertinaje ya extinto en los caninos de la Bogotá que hemos dejado abajo.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76402"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Final-subida-Sierra-Morena.jpg" alt="" class="wp-image-76402" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Cima del ascenso en el barrio Santo Domingo</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo mejor de esa subida fue la vista casi total de la ciudad, desde una perspectiva que pocos ciclistas solemos buscar. También fue interesante conocer el barrio, hablar con los vecinos y ver cómo el ciclismo aficionado, en medio de esta crisis tenaz, está llevando oportunidades a varias familias de comerciantes”, destacó el periodista y aficionado de las bielas, Sinar Alvarado.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76383"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Sinar.jpg" alt="" class="wp-image-76383" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado surte el último repecho antes de llegar al mirador</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para quienes no se conforman con estos 5 kilómetros, hacen repeticiones o siguen de largo por Tres Reyes, hasta conectar con la Autopista Sur, en Protabacos y regresar por el mismo camino, escalando paredes hasta del 20%.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76384"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Durísimo.jpg" alt="" class="wp-image-76384" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El duro ascenso desde Protabacos</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Desde Bosa La Estación, la subida a Sierra Morena es un verdadero reto de 2 kms, que pone el corazón a tope y que requiere de técnica para coronarlo sin bajarse de la bici”, recuerda Sebastián Tabares uno de los pocos aficionados que sube por ambos lados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El ciclismo transforma vidas</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/Subiendo-con-David.jpg" alt="" class="wp-image-76386" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde su aparición, la bicicleta no ha dejado de transformar al mundo. Recordemos que en sus orígenes la bicicleta, además de ser una revolución en sí, ayudó a la emancipación de la mujer, a la vez que estuvo al servicio de la comunidad afrodescendiente.&nbsp; Hoy, la bicicleta está reconquistando el dominio que le perteneció a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para una muestra podemos mirar los nacientes y actuales ríos de ciclistas que fluyen por las calles de Bogotá, metrópoli en la que los pedalistas se han multiplicado sin distingo de sexo, edad o estrato social, durante el periodo de confinamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los corredores exclusivos habilitados por la Avenida Carrera 68, Avenida Primero de Mayo, Avenida Caracas, Calle 68 y Carrera Séptima, entre otras arterias viales, han dado un impulso potente a esa manera sencilla, divertida y eficiente de transportarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la práctica del ciclismo aficionado, los deportistas están diseminados por lugares que antes eran inconcebibles: Sierra Morena, El Codito, Boquerón, 20 de Julio, Los Laches, Parque Nacional y La Conejera, entre otros sitios de arraigo popular.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>¿Una nueva oportunidad?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full wp-image-76374"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08297.jpg" alt="" class="wp-image-76374" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Mirador de Sierra Morena</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A Ignacio Amador ya le salió competencia, pues hace pocos días otra venta de jugos fue instalada a pocos metros de su puesto. No obstante, Ignacio considera que las oportunidades deben ser para todos y pronostica que esto contribuirá a mejorar la atención y la calidad de los productos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los ciclistas le están dando un ambiente de seguridad y un ambiente turístico a la zona, podría decirse que es una etapa nueva de Ciudad Bolívar, que muestra que es segura, que hay gente buena, emprendedora, deportistas y que aquí nos cuidamos entre todos”, concluyó.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter wp-image-76377 size-full"><img decoding="async" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/06/DSC08295.jpg" alt="" class="wp-image-76377" /><figcaption class="wp-element-caption">Ciclistas escampan en la venta de jugos de Ignacio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez, el deporte y la cultura logren lo que no ha podido la política a lo largo de 40 años: resignificar la vida de cientos de miles de personas que viven invisibilizados como lo describió el escritor Arturo Alape en su libro <strong>Ciudad Bolívar, hoguera de las ilusiones</strong>: <em>“Bogotá es una trama de espacios incomunicados, cada cual le ha puesto cerrojo al suyo, cada cual se sumerge en el suyo como en una cueva”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por: César Augusto Penagos Collazos</p>



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        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
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        <pubDate>Sat, 20 Jun 2020 02:48:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Sierra Morena, el puerto de montaña que emergió durante la cuarentena]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
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