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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for el tamano | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Un bosque para el búho de Santa Marta: la desconocida especie colombiana que necesita árboles altos y bromelias &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/un-bosque-para-el-buho-de-santa-marta-la-desconocida-especie-colombiana-que-necesita-arboles-altos-y-bromelias-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la Reserva Natural El Dorado, un equipo de ornitólogos esperaba el anochecer para comenzar la búsqueda de un pequeño búho. En cada punto de conteo, se separaban unos 20 metros entre sí y reproducían una grabación del canto de la especie. Luego esperaban en silencio. Si un búho respondía desde algún lugar del bosque, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio sobre el búho de Santa Marta, especie vulnerable y exclusiva de la Sierra Nevada de Santa Marta, encontró que su densidad es aproximadamente diez veces mayor en bosques conservados que en pastizales con árboles.</em></li>



<li><em>Debido a su reducido rango de distribución, esta especie está clasificada como vulnerable y no se dispone de información detallada sobre sus requerimientos ecológicos.</em></li>



<li><em>La presencia de árboles aislados en los pastizales no parece ofrecer las condiciones que el búho necesita: árboles altos, dosel cerrado y bromelias.</em></li>



<li><em>Los investigadores piden proteger los bosques y conectar sus fragmentos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En la <strong>Reserva Natural El Dorado</strong>, un equipo de ornitólogos esperaba el anochecer para comenzar la búsqueda de un pequeño búho. En cada punto de conteo, se separaban unos 20 metros entre sí y reproducían una grabación del canto de la especie. Luego esperaban en silencio. Si un búho respondía desde algún lugar del bosque, orientaban sus brújulas hacia el origen del sonido para determinar su posición. De punto en punto, los recorridos se extendían hasta la madrugada. Así estudiaron a <em>Megascops gilesi</em>, el <strong>búho de Santa Marta</strong>, la única ave rapaz endémica de Colombia, <strong>con una distribución restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2351989426003197">estudio</a>, publicado en la revista <em>Global Ecology and Conservation</em>, buscaba comprender cómo responde esta especie a la transformación del hábitat y así entender qué tipo de bosque necesita para vivir. Para hacerlo, los investigadores compararon tres ambientes dentro de la reserva: <strong>bosques primarios</strong>, que conservan buena parte de su estructura original; <strong>bosques secundarios antiguos</strong>, que llevan años recuperándose; y <strong>pastizales con árboles dispersos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia apareció con claridad. En los bosques con mejor estado de conservación —tanto primarios como secundarios antiguos— <strong>encontraron alrededor de diez veces más búhos</strong> que en los pastizales con árboles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más: <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/trafico-ilegal-orquideas-dracula-venden-antes-de-ser-descubiertas-ciencia/">Tráfico ilegal de orquídeas Dracula: las venden incluso antes de ser “descubiertas” por la ciencia | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279796"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07030635/WhatsApp-Image-2025-04-25-at-7.00.59-PM.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279796" style="aspect-ratio:1.085;width:1302px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Debido a su reducida área de distribución, esta especie está clasificada como vulnerable y no se dispone de información detallada sobre sus requerimientos ecológicos. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Pudimos confirmar que el búho es una especie especialista de interior de bosque”, explica Sergio García-Murcia, ornitólogo colombiano e investigador del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. “Eso quiere decir que <strong>su hábitat óptimo es un bosque con árboles grandes, con una cobertura de dosel abundante</strong>, y que todas sus funciones ecológicas no las puede llevar a cabo en un pastizal porque no encuentra las condiciones para realizar su vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también permitió identificar qué características del bosque estaban asociadas con una mayor presencia del búho. <strong>Los registros fueron más frecuentes donde había árboles altos, un follaje más cerrado y bromelias.</strong> En cambio, había menos búhos en lugares con sotobosque abierto, pendientes pronunciadas y cerca de carreteras, viviendas y bordes del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el estudio tiene un alcance concreto: describe únicamente lo observado en una reserva, por lo que <strong>todavía no permite calcular cuántos individuos existen en toda la Sierra Nevada</strong> ni cómo ha cambiado su población con el tiempo.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279797"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07052716/IMG-20260806-WA0046.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279797" style="aspect-ratio:1.3284898806434873;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los árboles altos y el follaje cerrado de la Sierra Nevada de Santa Marta forman parte de la estructura boscosa que el búho necesita para vivir. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Un búho que había escapado a las investigaciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El búho de Santa Marta fue descrito como especie en 2017. Es pequeño, presenta un plumaje en tonos rojizos o grises y habita los bosques montanos de la Sierra Nevada. Su distribución restringida a esta región contribuye a que esté clasificado como especie <strong>Vulnerable</strong> a escala internacional. Pese al interés que despertó su descripción, hasta ahora faltaban estudios detallados sobre las condiciones del hábitat que necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una especie desconocida en todos sus aspectos, en su ecología básica”, explica García-Murcia, autor principal del artículo. “A partir de esa información es que uno puede tomar medidas de conservación”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279798"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07052949/Captura-de-pantalla-2026-10-06-a-las-10.29.03-p.m.png" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279798" style="aspect-ratio:1.335559265442404;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Las densidades del búho de Santa Marta fueron diez veces mayores en bosques conservados, en comparación con los pastizales con árboles. Foto: cortesía Jorge Luis Gutiérrez-Guillén</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para encontrar las respuestas, el equipo primero recorrió sus distintos ambientes y registró cómo era la vegetación: midió el tamaño de los árboles, su grosor, la cobertura del bosque y las características del terreno. Después regresó durante la noche para buscar al búho en diferentes puntos de conteo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Salía a buscarlos a las siete de la noche, empezaba mis muestreos y en los puntos más lejanos terminaba hasta a las tres de la mañana”, relata García-Murcia.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279799"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053138/WhatsApp-Image-2025-06-24-at-10.56.27-PM-scaled.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279799" style="aspect-ratio:0.75;width:1920px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El ornitólogo colombiano Sergio García-Murcia durante los conteos del búho de Santa Marta. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El método de búsqueda empleado, <strong>utilizando grabaciones del búho</strong>, permite detectar aves nocturnas que pueden ser difíciles de encontrar solo con la vista. A partir de la dirección de los llamados, los investigadores podían ubicar a los animales y registrar dónde aparecían con mayor frecuencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García-Murcia destaca un detalle de los registros obtenidos en pastizales arbolados: las respuestas venían de pequeños fragmentos de bosque cercanos a quebradas o ríos. “Nosotros <strong>nunca vimos al búho en un árbol aislado en un potrero o en un pastizal</strong>. Siempre provenían de pequeños fragmentos”, señala. Esta observación, dice, ayuda a explicar por qué dejar árboles dispersos en un área abierta no parece sustituir las condiciones que ofrece el bosque con una estructura más completa.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279800"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053337/IMG-20260806-WA0045.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279800" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Las densidades fueron mayores en sitios con mayor altura y cobertura de dosel y con presencia de bromelias. En cambio, hubo menos búhos en sitios con una mayor pendiente del terreno, sotobosque abierto o con proximidad a carreteras, viviendas y bordes de bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El bosque que necesita</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia entre ambientes no significa que únicamente los bosques primarios puedan albergar al búho. En El Dorado, los bosques secundarios antiguos también registraron una densidad alta, aunque el estudio no evaluó si bosques secundarios más jóvenes ofrecerían condiciones semejantes. García-Murcia considera necesario conservar tanto los bosques mejor preservados como los que llevan más tiempo recuperándose.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Lo que nos muestran estos resultados es que hay que conservar el bosque —no solo los bosques prístinos o en muy buen estado de conservación— <strong>sino esas sucesiones vegetales avanzadas que en la Sierra Nevada de Santa Marta son muy comunes</strong>”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los árboles altos y el follaje cerrado forman parte de esa estructura. También las bromelias, plantas que crecen sobre los árboles y pueden ofrecer refugio a anfibios. García-Murcia plantea una posible relación con la alimentación del búho, aunque el estudio no demuestra que la presencia de bromelias aumente su densidad por proporcionar más presas. Existen registros de que come anfibios y cangrejos, pero faltan investigaciones para establecerlo con mayor detalle. Conocer aspectos como este permitiría entender mejor qué ocurre cuando un bosque pierde árboles grandes, cobertura o continuidad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279801"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07053643/WhatsApp-Image-2025-07-02-at-5.01.41-PM-1.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279801" style="aspect-ratio:0.94;width:1504px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El búho de Santa Marta se alimenta de anfibios como la rana <em>S. sanctaemartae</em> y la salamandra <em>Bolitoglossa savagei</em>, especies endémicas de la Sierra Nevada de Santa Marta asociadas a los microhábitats conformados por las bromelias. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Jorge Luis Gutiérrez-Guillén, coautor del estudio e investigador de Otus Conservation, coincide en que el conocimiento sobre esta ave empezó a construirse recientemente. Antes de esta investigación, él y otros colegas habían trabajado sobre su uso del hábitat. Entre los aspectos que aún requieren estudio están precisamente su reproducción y el papel de distintas presas en su alimentación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es una especie que ayuda a mantener el equilibrio en el ecosistema al fungir como controlador de las poblaciones de sus presas”, describe Gutiérrez-Guillén. “Estamos hablando de <strong>una especie endémica que se está alimentando de especies endémicas también</strong>. Eso habla de la importancia de la Sierra Nevado de Santa Marta como centro de endemismo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio también halló una relación negativa entre la densidad del búho y la cercanía a carreteras, casas y bordes forestales. Por ello, los autores recomiendan conservar los bosques primarios y secundarios antiguos, mejorar la conexión entre fragmentos y evitar que nuevas aperturas degraden los que permanecen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Es decir, <strong>al búho no le gusta la presencia humana</strong>, es muy susceptible a eso”, explica García-Murcia. “Además, en las regiones que son más escarpadas encontramos menos búhos porque allí el bosque es mucho más simplificado, no tiene muchos elementos. El búho prefiere los bosques estructuralmente mucho más complejos que se dan en las zonas más planas”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279802"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07054435/WhatsApp-Image-2025-06-22-at-12.36.33-PM.jpeg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279802" style="aspect-ratio:1.0229166666666667;width:1964px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Conservar al búho de Santa Marta y su hábitat ayudaría a proteger otras especies en la Sierra Nevada de Santa Marta, un importante centro mundial de endemismo de aves. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que falta conocer fuera de El Dorado</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La investigación ofrece datos sobre una zona concreta de la cara noroccidental de la Sierra Nevada. Guido Spinelli, biólogo de Otus Conservation que ha trabajado con el búho pero no participó en este artículo, considera que estos resultados <strong>son una base para orientar nuevas búsquedas</strong>. Advierte, sin embargo, que hace falta estudiar otros sectores antes de asumir que las densidades observadas en El Dorado se repiten en toda la montaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno lo que esperaría es que en el resto de bosques conservados estuviera la misma situación de la estancia del búho”, comenta. Se trata de una expectativa, no de una estimación de sus poblaciones fuera de la reserva. Entre las tareas que propone está explorar otras zonas mediante monitoreo acústico para confirmar la presencia de la especie y evaluar las condiciones de los bosques donde se encuentre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">García-Murcia y Gutiérrez-Guillén cuentan que el equipo trabaja en otra investigación sobre la distribución del búho y su riesgo de extinción, pero esos análisis aún no forman parte de los resultados publicados en este artículo. Para García-Murcia, también <strong>hacen falta planes de manejo que reúnan investigación, educación ambiental y decisiones de conservación tomadas con quienes habitan la Sierra.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279803"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07055103/DSCN5518.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279803" style="aspect-ratio:0.75;width:1350px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un búho de Santa Marta observado por los investigadores durante los trabajos de campo en el bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Algo muy importante también es involucrar a las comunidades: la conservación no solo se hace con un artículo científico, <strong>la conservación se tiene que dar desde los territorios</strong>”, afirma el investigador. Gutiérrez-Guillén coincide en que proteger el hábitat y ampliar el conocimiento de la especie son pasos complementarios porque permitirían identificar qué áreas requieren atención y seguir sus cambios a futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Conservar estos bosques es también <strong>una forma de proteger el hábitat de otras especies</strong> de la Sierra Nevada de Santa Marta, uno de los grandes centros de endemismo de aves del mundo, explica García-Murcia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La Sierra Nevada de Santa Marta es una joya no solo para las aves, sino para muchos otros organismos”, concluye el ornitólogo. “Es como <strong>una isla en el cielo</strong> donde solo las especies que están ahí se encuentran en ese pedacito de territorio”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279804"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/07055301/IMG20250131174656-scaled.jpg" alt="Búho de Santa Marta - Colombia" class="wp-image-279804" style="aspect-ratio:1.3278008298755186;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Según el estudio, es fundamental conservar los bosques dentro del área de distribución del búho, así como limitar su degradación progresiva causada por la apertura de claros, la ampliación de carreteras y la construcción de viviendas. Se deben prevenir y mitigar las actividades humanas relacionadas con la infraestructura y los bordes del bosque. Foto: cortesía Sergio García-Murcia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el búho de Santa Marta (Megascops gilesi) es un ave rapaz endémica de Colombia, restringida a la Sierra Nevada de Santa Marta. <strong>Foto:</strong> cortesía Jorge Luis Gutiérrez-Guillén</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/buho-santa-marta-especie-desconocida-colombia-necesita-arboles-altos-bromelias/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/buho-santa-marta-especie-desconocida-colombia-necesita-arboles-altos-bromelias/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Wed, 07 Oct 2026 16:13:09 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico &amp;#124; ESTUDIO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-la-sobreexplotacion-pesquera-afecta-a-por-lo-menos-tres-especies-clave-para-comunidades-del-pacifico-estudio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La pesca artesanal en el Pacífico colombiano, clave para la vida y la alimentación de comunidades de la costa norte, enfrenta una crisis por la sobrepesca de al menos tres especies de importancia comercial: la sierra (Scomberomorus sierra), el pargo lunarejo (Lutjanus guttatus) y el burique (Caranx caballus), las cuales están siendo capturadas por debajo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un estudio reciente halló señales de sobreexplotación pesquera en tres de cuatro especies analizadas del Pacífico del Chocó que son de gran importancia comercial para comunidades locales.</em></li>



<li><em>La investigación encontró que durante 2023, la pesca de la sierra (Scomberomorus sierra), el pargo lunarejo (Lutjanus guttatus) y el burique (Caranx caballus) capturó principalmente ejemplares jóvenes, lo que disminuye la capacidad de reproducción de los peces.</em></li>



<li><em>El estudio se enfocó en zonas de los municipios pesqueros de Bahía Solano, Bajo Baudó y Nuquí, donde agrupaciones de pescadores ya observan los efectos de la sobrepesca en especies.</em></li>



<li><em>Investigadores y autores del estudio sostienen que estos resultados deben generar alerta en autoridades pesqueras para trabajar, junto con las comunidades, en medidas de manejo que permitan la recuperación de las especies y al mismo tiempo los medios de vida de personas que dependen de la pesca.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La pesca artesanal en el Pacífico colombiano, clave para la vida y la alimentación de comunidades de la costa norte, enfrenta una <strong>crisis por la <a href="https://es.mongabay.com/2026/07/sobrepesca-recuperacion-modelo-pescadores-rescato-erizo-rojo-peru/" target="_blank" rel="noopener">sobrepesca</a> de al menos tres especies de importancia comercial: la sierra</strong> (<em>Scomberomorus sierra</em>), <strong>el pargo lunarejo</strong> (<em>Lutjanus guttatus</em>) y <strong>el burique</strong> (<em>Caranx caballus</em>), las cuales están siendo capturadas por debajo de la talla de madurez y con una reducción en su potencial reproductivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un reciente <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2352485526005013#section-snippets" target="_blank" rel="noopener">estudio publicado en la revista <em>Regional Studies in Marine Science</em></a> detectó señales de sobreexplotación pesquera tras analizar las tallas capturadas en 769 viajes de pesca durante 2023 en puntos de desembarque de los municipios de Bajo Baudó, Nuquí y Bahía Solano, en el departamento de Chocó. <strong>De cuatro especies analizadas, únicamente una no presentó evidencias de sobrepesca</strong>, la picuda (<em>Sphyraena ensis</em>), un pez representativo de la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de detectar que estos peces están llegando al desembarque antes de haber podido reproducirse, el estudio señala un <strong>uso inadecuado de algunas artes de pesca, como redes de enmalle, así como una deficiente vigilancia y gestión de los recursos pesqueros</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas y autores de la investigación explican a Mongabay Latam cómo estos factores generan una presión sobre las poblaciones de peces que pone en riesgo su capacidad para reponerse. Sin embargo, también destacan el conocimiento de comunidades pesqueras para implementar posibles soluciones que permitan no solo la recuperación de las poblaciones, sino también garantizar el sustento de pescadores y sus familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/descartes-ilegales-camaras-revelan-operaciones-prohibidas-pesca-industrial-chilena/" target="_blank" rel="noopener">Descartes ilegales: cámaras revelan operaciones prohibidas en la pesca industrial chilena</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278933"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034644/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-2.jpeg" alt="Especies de pargo lunarejo" class="wp-image-278933" style="aspect-ratio:1.6580310880829014;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El estudio señala una tendencia a la mayor pesca de ejemplares juveniles. Foto: cortesía Bismary Renteria</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Artes de pesca que influyen en la sobreexplotación</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para identificar las razones de la sobreexplotación pesquera, los autores del estudio analizaron el tipo de arte de pesca utilizado, el tiempo en el cual se hace, el tipo de especie e incluso las condiciones donde se realizó la pesca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con la investigación, el método predominante en la <strong>medición de más de 20 393 individuos</strong> fue la línea de mano (en un 56.7 %), seguido por las redes de enmalle (25.5 %), las redes camaroneras (11.1 %) y los palangres (6.7 %).</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio advierte también que aspectos del arte de pesca influyen en el tamaño de captura de los peces. Por ejemplo, <strong>las redes de enmalle y las camaroneras extraen diferente tamaños, incluyendo peces más juveniles,</strong> mientras que las líneas de mano y los palangres tienden a capturar peces grandes y maduros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gian Luca Lo Verso, investigador principal del estudio, explica que <strong>las características de las diferentes artes de pesca utilizadas en esta región costera han sido poco estudiadas</strong>, pese a que influyen en las especies que se capturan y en su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los pescadores comienzan a utilizar diferentes configuraciones del arte. Por ejemplo, utilizan un paño de red de enmalle de dos pulgadas, unido a un paño de cuatro pulgadas, uniendo diferentes tamaños de malla. Entonces, comienzan a capturar en una misma faena diferentes porciones de la estructura de las longitudes de las especies”, explica el autor a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278934"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034646/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-3.jpeg" alt="Gráfica sobre el promedio del tamaño de cuatro especies capturadas por diferentes artes de pesca en durante distintos meses." class="wp-image-278934" style="aspect-ratio:2.1739130434782608;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Promedio del tamaño de cuatro especies capturadas por diferentes artes de pesca en distintos meses. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo Verso precisa que la investigación no incluyó al atún ni a la merluza, especies de gran valor comercial en la zona, debido a que ya han sido objeto de otros estudios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El modelo de investigación permitió identificar patrones en las diferentes localidades donde se hizo la investigación, detectando zonas y temporadas en las que hay mayor impacto para las especies.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Nuquí es una zona donde la mayoría de los artes de pesca y para todas las especies se están capturando individuos inmaduros en un porcentaje muy alto, con excepción de algunos casos como la picuda o el burique”, destaca el especialista.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278936"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034652/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-5.jpeg" alt="Gráfica de los lugares y meses donde se capturaron los ejemplares juveniles para el estudio." class="wp-image-278936" style="aspect-ratio:1.3157894736842106;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El tamaño de los peces capturados cambia entre especies, artes de pesca y zonas del Pacífico norte del Chocó, evidenciando diferencias en los patrones de captura. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la temporalidad, se detectó, por ejemplo, que <strong>entre los meses de abril y agosto se capturan principalmente individuos inmaduros con todas las artes de pesca</strong>. Lo Verso detalla que las longitudes promedio de las especies son cada vez menores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La tendencia es clara, cada vez se están capturando individuos más pequeños y eso es un riesgo muy grande, sobre todo para poblaciones de peces que son vulnerables y que están agotadas porque <strong>no solamente están disminuyendo los volúmenes de desembarco, sino también está disminuyendo el potencial reproductivo de las especies</strong>, que no alcanzan a reproducirse ni siquiera una sola vez en su ciclo de vida”, sostiene el ingeniero pesquero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jairo Altamar López, investigador y docente de la Universidad del Magdalena, quien no participó del estudio, coincide en el riesgo que representa este hallazgo para las especies analizadas, que representan el sustento de las comunidades pesqueras a lo largo de esta región de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Termina disminuyendo el potencial de individuos que van a sostener la biomasa desovante y en consecuencia los próximos cortes de estas poblaciones serán cada vez menores, <strong>poniendo en riesgo a la especie, no de extinción, pero sí de una disminución importante de las abundancias de estos recursos que al final terminan poniendo contra la pared a los pescadores</strong>”, comenta el experto a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Altamar considera que el estudio científico debe despertar alarmas en la <strong>Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP)</strong> para examinar con más detalle las pesquerías artesanales del Pacífico colombiano, una zona pesquera productiva pero de difícil acceso para su vigilancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Todas esas dificultades en materia de movilidad terminan impactando también en la manera como el Estado llega a esas regiones con personal y con recursos. <strong>Se evidencia en la falta de control y vigilancia alrededor de los recursos pesqueros de esta región</strong>”, dice el especialista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/microplasticos-en-el-pulpo-maya-investigacion-revela-su-presencia-en-el-93-68-de-los-ejemplares-analizados-en-campeche-estudio/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Microplásticos en el pulpo maya: investigación revela su presencia en el 93.68 % de los ejemplares analizados en Campeche | ESTUDIO</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278932"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034639/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-1-scaled.jpeg" alt="Pargo lunarejo (Lutjanus guttatus)" class="wp-image-278932" style="aspect-ratio:1.415929203539823;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El pargo lunarejo (<em>Lutjanus guttatus</em>) es una de las especies con sobreexplotación pesquera en el Pacífico colombiano. Foto: cortesía Gian Luca Lo Verso</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La crisis se ve en el mar y en el bolsillo</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Ana Zita Pérez, tecnóloga pesquera y presidenta del Grupo Interinstitucional y Comunitario de Pesca Artesanal del Pacífico chocoano, cuenta que en Bahía Solano, uno de los puntos de medición del estudio, las redes de enmalle y camaroneras están prohibidas dentro de la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (ZEPA) debido que no son selectivas con los tamaños de los peces.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La red captura cualquier tamaño. Y en muchas ocasiones el pescador se llevaba lo que le servía y el resto lo dejaba en la orilla. Hay embarcaciones que salen y en el sitio donde tiran redes desaparece la pesca por días. Entonces aquí la red está prohibida”, sostiene la lideresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De las especies en sobrepesca detectadas en el estudio, Zita comenta que en Bahía Solano el caso más evidente es el del <strong>pargo lunarejo y otras especies de pargo cotizadas por restaurantes que llegan a pagar entre 5 y 6 dólares el kilo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Al pargo rojo y al pargo lunarejo por ese tipo de comercio no los dejan crecer. Hay pescadores que ya han tomado conciencia, pero la mayoría no porque el mercado se lo exige”, explica la dirigente a <strong>Mongabay Latam</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pone como ejemplo un pargo lunarejo de entre 400 a 900 gramos que pese a no haber alcanzado aún su madurez sexual se paga igual que uno adulto.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278938"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034657/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-7.jpeg" alt="Pescadora con pez en línea de mano" class="wp-image-278938" style="aspect-ratio:0.9037656903765691;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En Bahía Solano, las mujeres han encontrado sustento económico en la pesca orillera. Foto: cortesía Yaneth López Valois</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">También destaca el caso del burique con desembarques cada vez más reducidos. “<strong>Anteriormente usted conseguía todos los días burique. Pero hay momentos en que desaparecen, que el pescador coge uno o dos</strong>. A veces llegan muy pequeños, pero decimos que eso debe ser debido al cambio climático”, agrega Zita.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Especialistas consultados por <strong>Mongabay Latam</strong> coinciden en que las investigaciones de sobrepesca de especies no pueden dejar de lado la realidad de las comunidades pesqueras, quienes optan por pescar especies de menor tamaño ante la necesidad de sostener sus medios de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“La realidad de las comunidades que viven de la pesca es otra. Muchos pescadores nos decían: ‘<strong>Si yo no salgo a pescar y no tiro esta red de enmalle, no tengo con qué alimentar a mi familia</strong>’. Las medidas de manejo también tienen que hacerse pensando en la comunidad y con la comunidad”, comenta Lo Verso, autor principal del estudio.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/antartida-sobrepesca-cierre-pesqueria-krill-alarmas-impactos/" target="_blank" rel="noopener">Antártida: cierran la pesquería de kril por sobrepesca y crece la alerta por sus impactos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278935"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/22034649/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio-4.jpeg" alt="Mapa de sitios estudiados para medir la sobrepesca de especies comerciales en el Pacífico chocoano" class="wp-image-278935" style="aspect-ratio:0.7725;width:1236px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El estudio se enfocó en zonas de los municipios pesqueros de Bahía Solano, Bajo Baudó y Nuquí, en el departamento del Chocó. Imagen: tomada del estudio</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Conocimientos y cambios clave en la pesca pueden revertir el daño</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El principal autor de la investigación explica que una de las ventajas del estudio fue involucrar a los pescadores locales en la medición de las especies capturadas, lo que permite conectar mejor los hallazgos con las realidades que viven las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Tenemos que cambiar el chip y comenzar a trabajar en conjunto con las comunidades y decirles: <strong>‘Vamos a unir ciencia con conocimiento tradicional y con las necesidades de las comunidades’</strong> y dejar de reportar solo la afectación de los recursos para comenzar a reportar cómo van mejorando y cómo se van recuperando estas poblaciones”, sostiene Lo Verso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Altamar considera que la metodología de este tipo de estudios representan una nueva herramienta “ideal” para países como Colombia y regiones donde no se invierten recursos suficientes para monitorear la pesca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“A partir de esta información limitada tenemos un primer análisis que nos da un estado que permite tomar medidas precautorias en torno a ciertos recursos”, sostiene el investigador, quien advierte que <strong>no se debe desconectar el conocimiento ecológico tradicional de las comunidades de pescadores de los hallazgos técnicos-científicos.</strong> Los pescadores, advierte, son quienes “tienen un mayor convencimiento de la necesidad de la sostenibilidad de las pesquerías, entienden la necesidad de realizar la actividad pesquera de manera responsable y sostenible”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Zita, estas posibles alternativas pasan también por explorar otro tipo de pesquerías que permitan diversificar la alimentación y los medios de vida de las personas que dependen de la pesca, especialmente en zonas como <strong>Bahía Solano, donde familias y principalmente mujeres han encontrado en la pesca orillera un sustento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Hay que mirar otras especies que hay en la región, pero que todavía no se explotan, como el dorado, la centolla que se da en la región, y que sabemos que tiene muy buenos precios. Está la anguila, el calamar, pero no lo explotamos”, comenta Zita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> las especies presionadas por la sobrepesca son claves para el sustento de comunidades. <strong>Foto:</strong> cortesía Evaristo García</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/sobreexplotacion-pesquera-colombia-comunidades-pacifico-estudio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133486</guid>
        <pubDate>Thu, 24 Sep 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: la sobreexplotación pesquera afecta a por lo menos tres especies clave para comunidades del Pacífico &#124; ESTUDIO]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>SOS Santa Marta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/sos-santa-marta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Algunas batallas se libran por el control de un territorio y hay otras que, en realidad, se libran por algo mucho más importante: por quién tiene derecho a mandar sobre ese territorio. Lo que está ocurriendo en Santa Marta pertenece a esta segunda categoría. Durante años, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas como [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Algunas batallas se libran por el control de un territorio y hay otras que, en realidad, se libran por algo mucho más importante: por quién tiene derecho a mandar sobre ese territorio. Lo que está ocurriendo en Santa Marta pertenece a esta segunda categoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante años, las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas como Los Pachenca, han construido un sistema de control que combina armas, extorsión, economías ilegales y regulación de la vida cotidiana. No estamos hablando simplemente de una banda que cobra extorsiones de manera ocasional. Estamos hablando de una organización armada que, según investigaciones recientes, ha conseguido imponer mecanismos de control sobre una parte importante de la economía y del territorio de Santa Marta y de su corredor turístico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un informe de la Fundación Ideas para la Paz estimó que cerca del 95 % de los prestadores de servicios del corredor turístico entre Santa Marta y Palomino estarían sometidos a extorsiones y calculó esas rentas entre 6.000 y 7.000 millones de pesos mensuales. El dato debería obligarnos a mirar el problema de otra manera: cuando una organización armada obtiene miles de millones de pesos de una economía legal mediante amenazas, ya no estamos únicamente frente a un problema de seguridad. Estamos frente a una disputa por el control económico de una región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay una contradicción particularmente dolorosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santa Marta es uno de los lugares más extraordinarios de Colombia. Pocas ciudades tienen una geografía semejante: el Caribe frente a la ciudad, la Sierra Nevada elevándose detrás de ella y, en esa Sierra, una de las mayores riquezas culturales del país, representada por los pueblos indígenas que han habitado ese territorio durante siglos y que han construido alrededor de él una relación espiritual y cultural profundamente distinta de nuestra concepción convencional del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los pueblos indígenas de la Sierra la llaman el corazón del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta difícil pensar en una contradicción mayor: uno de los lugares más bellos y culturalmente ricos de Colombia sometido a una realidad en la que organizaciones armadas pretenden imponer reglas, cobrar tributos y disputar al Estado el control efectivo del territorio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los Pachenca no son una autoridad. Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra no son una autoridad. No son los dueños de la Sierra Nevada ni de Santa Marta. El nombre que una organización armada se dé a sí misma no transforma su naturaleza ni le concede legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay conquista legítima cuando el control se sostiene mediante armas, amenazas y extorsiones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso lo que está ocurriendo en Santa Marta puede convertirse en la batalla más importante que está dando en este momento el Gobierno de Abelardo de la Espriella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No necesariamente por el tamaño de la ciudad ni por el número de habitantes. La importancia está en otra parte. Santa Marta representa una prueba concreta de la capacidad del Estado para recuperar una función elemental de cualquier República: que ninguna organización armada pueda convertirse en autoridad paralela y decidir quién trabaja, quién paga, quién circula y quién puede desarrollar una actividad económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese es el verdadero problema político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un comerciante que paga una extorsión no está haciendo una transacción comercial. Está reconociendo, bajo amenaza, una autoridad distinta a la del Estado. Un empresario turístico que tiene que pagar para poder operar no está simplemente asumiendo un costo ilegal. Está siendo sometido a un sistema de poder que pretende reemplazar la autoridad pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y allí está la dimensión más importante de esta crisis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santa Marta es hoy una batalla por la legitimidad del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta, por eso, no puede consistir únicamente en enviar más uniformados durante una coyuntura de violencia. El Estado tiene que recuperar el control territorial, pero también debe desmontar el poder económico que permite a estas organizaciones sobrevivir. Tiene que perseguir las estructuras de extorsión, seguir las rutas del dinero, proteger a los comerciantes que denuncien, intervenir las redes asociadas al narcotráfico y evitar que las cárceles se conviertan en centros de coordinación criminal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene que conseguir algo mucho más sencillo de decir que de lograr: que un ciudadano pueda abrir un negocio sin pedirle permiso a un grupo armado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí aparece el turismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El turista llega a Santa Marta para conocer una ciudad, descansar, comer, contratar una excursión, visitar la Sierra o recorrer el Caribe. No llega pensando que una parte de la economía en la que está participando puede encontrarse sometida a una estructura de extorsión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso resulta inaceptable que el turismo, que debería ser una de las grandes fuentes de empleo, inversión y desarrollo de Santa Marta, pueda convertirse en una de las fuentes de financiación de quienes pretenden controlar la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El turista no puede terminar financiando, aunque sea indirectamente y sin saberlo, el poder de quienes amenazan a los comerciantes que hacen posible su experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto convierte el problema en un asunto nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santa Marta no es únicamente de los samarios. Es una de las principales puertas turísticas de Colombia y uno de los lugares mediante los cuales el país se presenta ante el mundo. Su bahía, su patrimonio histórico, sus playas, el Tayrona y la Sierra Nevada hacen parte de un patrimonio que trasciende a la ciudad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este es un momento en el que el Estado debe ejercer toda la legitimidad que le corresponde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata solamente de recuperar una carretera después de un paro armado. No se trata solamente de impedir que una organización cierre los comercios durante unos días. Se trata de demostrar que en Colombia la autoridad no se negocia con grupos armados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que la extorsión no es un impuesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el narcotráfico no es una economía legítima.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que una organización armada no puede convertirse en gobierno local.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que una montaña no puede tener dueños armados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que los ciudadanos no tienen por qué escoger entre pagar o arriesgar su vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso Santa Marta merece la atención de todo el país. De los empresarios, de los trabajadores del turismo, de los comerciantes, de los samarios y, especialmente, del Gobierno nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta puede ser una oportunidad para demostrar que la recuperación de la seguridad no consiste solamente en responder a cada episodio de violencia, sino en desmontar las estructuras que producen esa violencia y recuperar las condiciones para que la economía legal vuelva a funcionar sin intermediarios armados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que está en juego en Santa Marta es mucho más que la temporada turística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Está en juego quién manda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esa pregunta, en una República, solamente puede tener una respuesta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Santa Marta no necesita otro dueño. Necesita que vuelva a mandar la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133492</guid>
        <pubDate>Wed, 23 Sep 2026 21:52:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[SOS Santa Marta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>“La tarea este año es llegar al profesionalismo”: Johan Domínguez, máximo encestador caldense</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/hundiendo-teclas/la-tarea-este-ano-es-llegar-al-profesionalismo-johan-dominguez-maximo-encestador/</link>
        <description><![CDATA[<p>En diálogo con Blogs El Espectador, el alero caldense distinguido como jugador más valioso de los Juegos Departamentales de Caldas, contó sobre su presente en Bogotá, sus inicios y proyectos en el deporte de la bola naranja. Llega en segundos desde terreno propio al tablero rival. Cambia de ritmo y dirección de manera fugaz. Arruma [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h1 class="wp-block-heading has-small-font-size">En diálogo con Blogs El Espectador, el alero caldense distinguido como jugador más valioso de los Juegos Departamentales de Caldas, contó sobre su presente en Bogotá, sus inicios y proyectos en el deporte de la bola naranja.</h1>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="1024" width="768" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-17-at-10.56.15-PM.jpeg?w=650" alt="" class="wp-image-133167" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-17-at-10.56.15-PM.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-17-at-10.56.15-PM.jpeg?resize=225,300 225w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-17-at-10.56.15-PM.jpeg?resize=768,1024 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-17-at-10.56.15-PM.jpeg?resize=1152,1536 1152w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El caldense de 21 años parece no tener techo en su juego ofensivo. Foto de cortesía del jugador.</em></figcaption></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Llega en segundos desde terreno propio al tablero rival. Cambia de ritmo y dirección de manera fugaz. Arruma defensores de cualquier tamaño, saca faltas, anota desde media y larga distancia, además de su alto porcentaje de robos de pelota. El basquetbolista caldense Johan Domínguez es todo un dolor de cabeza para sus contrincantes.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">El alero de 21 años fue el máximo encestador de los Juegos Departamentales de Caldas con el representativo de baloncesto de La Dorada, su ciudad natal.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Johan es hijo de Carlos Andrés y Luz Mery, y el hermano del medio entre Stiven y Mariana (también basquetbolistas). A su abuelo Carlos Julio lo refiere como su mayor promotor. “Él sí que es amante del deporte. Desde pequeño es el que más me ha apoyado”. &nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Actualmente el caldense se destaca en el baloncesto universitario: está becado como deportista por la institución Universitaria de Colombia, donde adelanta la carrera de ingeniería de sistemas. “Soy bueno para los números”.&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Cuál es su jugada ofensiva por excelencia?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Mi entrada por derecha con <em>cross jab</em> (amague y embestida hacia el aro con pie contrario y cambio de mano).&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo marca la diferencia: entrena más que las demás o es un don natural?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Desde chiquito me obsesioné con competir y con ser mejor, más rápido, resistir más. Ha sido la diferencia con los demás: que ellos se rindan pero yo no.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Cuáles son sus fuertes y qué le falta por mejorar?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Tengo dos cosas fuertes: la adaptación de mi cuerpo para moverme con total libertad y energía. Y la mentalidad: sé todo lo que he entrenado y que puedo entrar y arrumar a cualquier persona. Por mejorar: bueno, obviamente todo. Pero principalmente el tiro de tres.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Usted era patinador y terminó de tiempo completo en el baloncesto…</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sí. Empecé en patinaje porque mi hermano mayor patinaba. Mi abuelo me empezó a llevar a las pistas de Renán Barco y Las Ferias. Luego hicieron una convocatoria en la escuela (San Vicente, de La Dorada). Estaba en tercero de primaria. Pero desde los 7 ya combinaba deportes: de 3 a 5 baloncesto y de 5 a 7 patinaje.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>De ahí ya se dedica de lleno al básket…</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Sí. Luego de viajar a por primera vez a Marquetalia para unos intercolegiados. De ahí me vieron y quedé en la Selección Caldas.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿De cuáles profesores ha recibido influencia?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Nidia Contreras, que fue la que me descubrió. Héctor Mario Moreno, Diego Rubio, Oswaldo Penagos, Neila Quintero, y también José Tapias</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>Mencióneme basquetbolistas importantes para usted…</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Bueno, con el jugador Yesid Contreras, amigo y colega. Hemos tenido muchos procesos juntos. Y de la NBA Michael Jordan y Allen Iverson.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Cómo ser persistentes cuando tantos deportistas deciden abandonar?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Principalmente la clave está en divertirse. Encontrar un deporte o <em>hobbie</em> que no se haga obligado sino porque te la pasas bien. Llevo tantos años jugando no por un plan de vida sino por un gusto.</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Qué consejos les da a las basquetbolistas que están empezando?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Primero que se diviertan y hagan buenas amistades. Que tengan en cuenta que es un deporte para convivir y tener más amigos y comunicarse. Todo es un equilibrio&nbsp;</p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Qué se viene para su carrera a corto plazo?</strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este año el objetivo mostrar que estoy aquí (Bogotá) para jugar en un equipo profesional. Y claro, la idea integrar la Selección Colombia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>&#8220;Este año el objetivo mostrar que estoy aquí (Bogotá) para jugar en un equipo profesional. Y claro, la idea integrar la Selección Colombia&#8221;.</strong></em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="960" height="717" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-02-at-7.03.19-PM.jpeg" alt="" class="wp-image-133168" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-02-at-7.03.19-PM.jpeg 960w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-02-at-7.03.19-PM.jpeg?resize=300,224 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/WhatsApp-Image-2026-09-02-at-7.03.19-PM.jpeg?resize=768,574 768w" sizes="(max-width: 960px) 100vw, 960px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Carlos Julio, abuelo del deportista, ha sido fundamental en su formación. </em>Foto de cortesía. </figcaption></figure>
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        <author>Carlos Mario Vallejo</author>
                    <category>Hundiendo teclas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133166</guid>
        <pubDate>Fri, 18 Sep 2026 04:12:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“La tarea este año es llegar al profesionalismo”: Johan Domínguez, máximo encestador caldense]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Carlos Mario Vallejo</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133166</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Las entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-entregas-voluntarias-un-punto-ciego-del-trafico-de-pequenos-felinos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «entrega voluntaria» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre. En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una figura creada para facilitar la entrega de animales silvestres en tenencia ilegal podría estar dificultando la comprensión de la verdadera dimensión del tráfico de pequeños felinos en el país.</em></li>



<li><em>El 60 % de estas especies registradas por las autoridades ambientales en Colombia fueron recibidos mediante una entrega voluntaria.</em></li>



<li><em>El ocelote aparece como el animal más recuperado por esta vía: representa el 56.7 % de los individuos identificados en una investigación publicada este año en la revista Biological Conservation.</em></li>



<li><em>Expertas en tráfico de fauna aseguran que los datos disponibles no permiten reconstruir de manera sistemática qué ocurrió con los animales antes de ser recuperados bajo esta figura.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una persona, en cualquier lugar de Colombia, llega a una autoridad ambiental con un tigrillo entre los brazos. Dice que ya no puede cuidarlo. Un funcionario recibe al animal, diligencia un acta de «<strong>entrega voluntaria</strong>» y el felino pasa a un centro de atención de fauna silvestre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En apariencia, el procedimiento cumple un objetivo de conservación: sacar a un animal silvestre del cautiverio y darle una nueva oportunidad: rehabilitarlo y devolverlo a su hábitat natural o mantenerlo en un centro especializado para su cuidado. <strong>Investigadores que analizaron más de 600 registros oficiales</strong> de entregas voluntarias de pequeños felinos en el país encontraron que esta vía se ha convertido en la principal forma en que estos animales ingresan al sistema de las autoridades ambientales en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hallazgo abrió una pregunta que hoy no tiene respuesta: <strong>¿cuántos de esos animales provienen del tráfico ilegal de fauna?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El interrogante surgió de manera inesperada. Natalia Muñoz Cassolis, abogada e investigadora especializada en comercio de vida silvestre, buscaba entender la magnitud del tráfico de jaguares en Colombia cuando, junto con otros investigadores, solicitó información a las autoridades ambientales del país sobre todos los felinos que habían ingresado a su cuidado bajo distintas figuras administrativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cuando empecé a limpiar las bases de datos fue evidente que había muchísimos pequeños felinos y que las entregas voluntarias predominaban sobre los demás mecanismos», recuerda Muñoz Cassolis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre 2015 y 2021, <strong>más del 60 % de los registros recopilados correspondían a entregas voluntarias,</strong> muy por encima de decomisos e incautaciones. El dato <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">fue publicado este año en la revista</a> <a href="https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=5351720">Biological Conservation</a> y constituye uno de los primeros análisis sobre pequeños felinos recuperados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio documentó 643 entregas voluntarias que involucraron 708 felinos de 11 especies distintas, entre 2015 y noviembre de 2021. El ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) fue, por mucho, la especie más afectada: representó el 56.7 % de los individuos registrados, casi cinco veces más que la segunda especie más común, la oncilla (<em>Leopardus tigrinus</em>).</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El tamaño hace que la gente los quiera tener», explica Johana Herrera, investigadora y coautora del estudio, vinculada actualmente a <a href="https://www.wwf.org.co/">WWF Colombia</a>. «Algunas especies se ven como gatos grandes y esa apariencia puede resultar atractiva para algunas personas. Diferente a que fuera un jaguar o un puma, que ya tiene que estar en otras condiciones”, dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp; <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/colombia-cangrejos-violinistas-golfo-de-uraba-fragmentan-microplasticos-contaminacion/">Colombia: cangrejos violinistas del Golfo de Urabá fragmentan microplásticos que podrían ser nueva fuente de contaminación | ESTUDIO</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278078"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184539/Asi-se-recupera-una-cria-de-yaguarundi-rescatada-en-el-norte-del-Huila-10.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278078" style="aspect-ratio:1.2066365007541477;width:1600px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Una cría de yaguarundí (<em>Herpailurus yagouaroundi</em>) recuperada en el departamento del Huila, en mayo de 2025, es sostenida por una funcionaria de la Corporación Autónoma del Alto Magdalena en el Hogar de Paso de Fauna Silvestre de la autoridad ambiental. Foto: cortesía CAM</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero <strong>el porcentaje de ocelotes entregados voluntariamente no fue lo único que sorprendió al equipo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Empecé a buscar dónde estaba regulada la figura de la entrega voluntaria y no la encontraba en ninguna parte», explica Muñoz Cassolis. «Hasta que descubrí que la definición aparece únicamente en un anexo de la <a href="https://www.minambiente.gov.co/wp-content/uploads/2021/10/Resolucion-2064-de-2010.pdf">Resolución 2064</a> del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, entidad pública que existió bajo ese nombre hasta 2011, cuando se dividió en dos carteras independientes. Ahí fue cuando <strong>entendimos que había un problema jurídico importante</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La resolución define la entrega voluntaria como el ”acto mediante el cual un tenedor desiste de conservar un animal como mascota ya sea por pesar, porque enferma, se volvió agresivo o porque ha sido encontrado en la vía pública o en el campo, herido o desamparado y desean garantizarle su bienestar”. Para Muñoz Cassolis, esa definición entra en tensión con el resto del marco jurídico colombiano <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=259656">que prohíbe la tenencia de fauna silvestre sin autorización.<br></a><br>«Hay una completa desconexión entre la definición de entregas voluntarias y lo que dice el resto del ordenamiento legal sobre la tenencia de fauna», afirma.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un sistema con demasiados vacíos</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las dudas no terminan en la norma. Cuando los investigadores comenzaron a revisar la información enviada por las Corporaciones Autónomas Regionales —máximas autoridades ambientales a nivel regional— encontraron otro problema: <strong>el país ni siquiera cuenta con un sistema consolidado para registrar estos casos.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«No existe un sistema nacional funcionando», explica Muñoz Cassolis. «Cada autoridad maneja su propia información y muchas llevan simplemente un archivo en excel.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque hace 17 años, en la <a href="https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=36879">Ley 1333 de 2009</a>, el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (hoy <a href="https://www.minambiente.gov.co/">Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible</a> – MADS) asumió el compromiso de crear el <a href="https://pifs.minambiente.gov.co/">Portal de Información sobre Fauna Silvestre (PIFS)</a>, el sistema no se encuentra actualmente disponible para consulta pública. Según respondió el Ministerio a <strong>Mongabay Latam</strong>, el PIFS tuvo una primera versión, pero actualmente está siendo sometido a revisión y ajustes técnicos y tecnológicos, por lo que aún no existe una fecha definitiva para su puesta en funcionamiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque el MADS asegura que las entregas voluntarias forman parte de la información que deben registrar las autoridades ambientales y que existen instrumentos nacionales para documentar aspectos como la procedencia reportada, la fecha y circunstancias de recepción, la identificación del animal y su disposición final, <strong>los investigadores encontraron problemas de calidad y homogeneidad en la información que analizaron</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las bases de datos de las corporaciones regionales presentan nombres científicos incompletos, errores de identificación de especies, campos vacíos y formatos diferentes entre autoridades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Francisco Perera, encargado del análisis estadístico del estudio, encontró que incluso aspectos básicos variaban según la entidad que hubiera diligenciado el registro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Algunas escribían la especie completa; otras solo registraban el género y otras simplemente anotaban ‘felino’. Eso limita mucho cualquier análisis», explica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Herrera detalla un problema adicional de identificación. Ocelote, margay y oncilla pertenecen al mismo género, <em>Leopardus</em>, y son fácilmente confundibles para quien no tiene entrenamiento especializado. «Un policía tal vez va a decir: ‘No, eso es un tigrillo’, y un tigrillo puede ser un ocelote, puede ser un margay, puede ser una oncilla», explica. «No hay mucha confiabilidad de que se identifique bien la especie.»</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/rescate-fauna-frenar-trafico-cumplir-leyes-controlar-educar-entrevista/">“La solución no es crear más centros de custodia; es frenar el tráfico, hacer cumplir las leyes, controlar y educar” | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278076"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184531/RECUPERACION-OCELOTE.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278076" style="aspect-ratio:1.65;width:660px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un miembro de la Policía Nacional sostiene un ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) recuperado en Tumaco, Nariño, en abril de 2025, donde permanecía en cautiverio ilegal. Foto: cortesía Policía Nacional de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los instrumentos nacionales contemplan mecanismos para reconstruir parte de la historia del animal, pero no garantizan que esa trazabilidad sea completa. El Ministerio de Ambiente explicó a <strong>Mongabay Latam</strong> que los registros pueden incluir información sobre la procedencia reportada, las circunstancias de recepción, la identificación del ejemplar, su historia clínica y el manejo previo. Sin embargo, el Ministerio reconoció que estos instrumentos <strong>no permiten necesariamente verificar cuánto tiempo permaneció un animal en cautiverio o cómo fue adquirido</strong>: esos aspectos deben ser investigados y valorados por la autoridad en cada caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, en la base de datos analizada, los investigadores no encontraron información suficiente para reconstruir sistemáticamente quién entregó cada animal, cuánto tiempo permaneció en cautiverio o cómo llegó hasta la persona que finalmente lo entregó.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Está muy raro que no se anote quién entrega el animal»</strong>, dice Perera. <strong>«Sin esa información es imposible saber si existen reincidencias o identificar patrones.»</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta del Ministerio ayuda a explicar parte de esa dificultad. La cartera dice que, aunque la normativa permite solicitar y registrar los datos de identificación de quien entrega un animal, la Resolución 2064 no establece que la identificación plena de la persona sea un requisito absoluto para recibir y atender al ejemplar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, ¿en qué caso una entrega voluntaria llega a convertirse en una investigación penal? La respuesta tampoco está clara para las propias instituciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una pista que se pierde entre instituciones</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender si las entregas voluntarias terminan derivando en investigaciones por tráfico de fauna, <strong>Mongabay Latam</strong> consultó a la <a href="https://www.fiscalia.gov.co/">Fiscalía General de la Nación</a>. La respuesta mostró otra limitación institucional: la entidad aseguró que sus sistemas de información no permiten identificar cuántas investigaciones se originaron a partir de una entrega voluntaria de fauna silvestre, pues esa variable no existe dentro de sus mecanismos de consulta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Fiscalía también informó que no lleva un registro</strong> <strong>diferenciado que permita saber si una investigación comenzó por una entrega voluntaria, un decomiso o una incautación</strong>, por lo que tampoco puede generar estadísticas bajo esos criterios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa ausencia de información coincide con una de las principales preocupaciones planteadas por las autoras del estudio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_278075"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/11184529/recuperacion_triguillo.jpg" alt="Entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia" class="wp-image-278075" style="aspect-ratio:1.3925;width:557px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Un pequeño felino, que era mantenido como mascota, fue recuperado por la Policía en mayo de 2018 en el departamento de Vichada y entregado a Corporinoquia. El caso terminó con la captura del hombre que llevaba al animal, quien, según la Policía, dijo haberlo encontrado y conservado como mascota. Foto: cortesía Policía Nacional</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La Fiscalía indicó, además, que <strong>una entrega voluntaria no genera automáticamente una noticia criminal.</strong> Eso significa que la sola entrega de un animal silvestre no implica que exista una investigación penal, aunque, como lo explica Muñoz Cassolis, la tenencia de fauna silvestre sin autorización está prohibida por la legislación colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La entidad también reconoció que no cuenta con herramientas para establecer si una persona que hizo una entrega voluntaria volvió a aparecer posteriormente en otra investigación por tráfico de fauna, ya que sus sistemas tampoco registran esa información.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;</strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/08/tres-tipos-ganaderia-avanzan-sobre-habitat-jaguar-bosque-seco-sudamerica-estudio/"><strong>Tres tipos de ganadería avanzan sobre el hábitat del jaguar en el bosque seco de Sudamérica | ESTUDIO</strong></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Un problema difícil de medir</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El tráfico de fauna es, por definición, un mercado clandestino. Por eso los investigadores trabajan con indicadores indirectos, como decomisos, incautaciones o registros oficiales, para aproximarse a su dimensión.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las entregas voluntarias podrían ser otro de esos indicadores. El problema es que hoy permanecen en una zona gris.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente hizo una precisión importante a <strong>Mongabay Latam</strong>: las entregas voluntarias sí forman parte de la información que reportan las autoridades ambientales, pero no pueden equipararse automáticamente con tráfico ilegal. Según el Ministerio, <strong>establecer si detrás de una entrega hubo tenencia ilegal, rescate o una posible cadena de comercialización requiere analizar las circunstancias particulares de cada caso.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Si esta figura no está siendo analizada dentro del fenómeno del tráfico, entonces estamos subestimando el problema»</strong>, explica Herrera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La investigadora aclara que el equipo no afirma que todas las entregas voluntarias correspondan a tráfico ilegal. Muchas personas, dice, efectivamente rescatan animales o deciden entregarlos cuando comprenden que no pueden mantenerlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, también existen otros escenarios posibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Si una persona tiene un animal en su casa, la pregunta es cómo llegó hasta allí», señala. «Puede haber alguien que lo rescató de buena fe, pero también puede existir una cadena de comercialización detrás de ese animal.»</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los investigadores, <strong>la falta de trazabilidad impide diferenciar esos escenarios.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El vacío tiene además una dimensión internacional. La <a href="https://cites.org/esp/disc/text.php">Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas</a> (CITES), el marco global de referencia para medir el tráfico de fauna, solo contabiliza decomisos e incautaciones. «Al parecer, la figura de entrega voluntaria todavía no está siendo reconocida como un dato dentro de esa cuantificación del tráfico», dice Herrera. Es decir, <strong>mientras la cifra oficial internacional no incluya las entregas voluntarias, cualquier estimación del problema en Colombia, y en la región, arranca ya subestimada.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Muñoz Cassolis resume así la limitación de fondo: «Tienes unos sesgos de entrada. Solo estás viendo lo que la autoridad es capaz de capturar o lo que la gente es capaz de entregar, pero no tienes ninguna forma de medir qué es lo que no está siendo capturado o qué es lo que no está siendo entregado. Es decir, el iceberg completo».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Educación o sanción</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Las respuestas obtenidas por <strong>Mongabay Latam</strong> a través de derechos de petición muestran que las autoridades ambientales tampoco actúan de manera uniforme.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Corantioquia —autoridad ambiental de 80 municipios del departamento de Antioquia— aseguró que cuando una persona realiza una entrega voluntaria, la Corporación privilegia un enfoque pedagógico. Según la entidad, quienes entregan animales reciben información sobre la normatividad ambiental, la importancia ecológica de la fauna silvestre y las consecuencias de reincidir en este tipo de conductas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Corporación explicó que la estrategia busca incentivar que las personas entreguen voluntariamente animales mantenidos en cautiverio y evitar que permanezcan en condiciones inadecuadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cornare —autoridad ambiental de las cuencas de los ríos Negro y Nare—indicó que evalúa cada caso de manera individual para determinar si existen elementos suficientes para iniciar un procedimiento sancionatorio ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas respuestas reflejan, precisamente, una de las preocupaciones planteadas por los investigadores: <strong>la ausencia de criterios homogéneos sobre cómo debe aplicarse la figura.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El Ministerio de Ambiente, sin embargo, no reconoce por ahora la existencia de un vacío regulatorio específico. En su respuesta a <strong>Mongabay Latam</strong>, señaló que actualmente revisa la aplicación de la Resolución 2064, incluida la recepción, el registro, la trazabilidad y la disposición de los animales entregados voluntariamente, con el propósito de identificar oportunidades de mejora y precisar responsabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La ley está en un papel», dice Muñoz Cassolis. «Pero quien la aplica también tiene percepciones sociales, culturales y jurídicas que terminan determinando cómo actúa.»</p>



<h2 class="wp-block-heading">Lo que el Estado todavía no sabe</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El estudio no concluye que las entregas voluntarias estén siendo utilizadas sistemáticamente para encubrir el tráfico de fauna. Tampoco sostiene que quienes entregan animales formen parte de redes criminales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que sí evidencia es que <strong>el Estado colombiano no dispone hoy de la información necesaria para responder esas preguntas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">«Podemos tener medidas de justicia restaurativa, trabajo social, jornadas educativas», dice Muñoz Cassolis. «No estoy diciendo que a todo el mundo hay que meterlo preso o ponerle multas, pero tenemos que saber de dónde sale esto”, asegura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras las autoridades ambientales continúan recibiendo animales bajo esta figura, <strong>el Estado colombiano sigue sin saber cuántos corresponden a rescates genuinos,</strong> cuántos a tenencias ilegales aisladas y cuántos podrían ser la última evidencia visible de una cadena de tráfico que nunca llegó a investigarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> en octubre de 2025, una ocelote juvenil fue entregada voluntariamente a la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia (Corantioquia) después de ser encontrada en una vivienda del municipio de Caucasia, Antioquia, donde permanecía bajo tenencia humana. Tras varios meses de atención veterinaria y rehabilitación, fue liberada. <strong>Foto:</strong> cortesía Corantioquia</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/natalia-pedraza-bravo/">Natalia Pedraza Bravo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/09/entregas-voluntarias-punto-ciego-trafico-pequenos-felinos-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133111</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 17:29:23 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las entregas voluntarias: un punto ciego del tráfico de pequeños felinos en Colombia]]></media:description>
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        <title>Cómo quedamos en el mapa</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/como-quedamos-en-el-mapa/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los mapas son a los países lo que las fotografías son a las personas. Aunque hay una diferencia fundamental: los países pueden quedar en el mapa menos parecidos a lo que realmente son. Para muchos, el único mapa fidedigno podría ser el de un globo desdoblado y plano, del tamaño del planeta, que sería como [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Los mapas son a los países lo que las fotografías son a las personas. Aunque hay una diferencia fundamental: los países pueden quedar en el mapa menos parecidos a lo que realmente son. Para muchos, el único mapa fidedigno podría ser el de un globo desdoblado y plano, del tamaño del planeta, que sería como construir otro mundo en sus proporciones reales, que no podría existir según las reglas del cosmos y tampoco tendríamos cómo apreciarlo; con el riesgo de que, al realizarlo, se incurriese en equivocaciones.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que, para no perderse en la inmensidad del planeta, hay que recurrir a los mapas. Esa ha sido necesidad y tarea de todos los tiempos. Desde épocas inmemoriales, en todas partes a alguien se le ocurrió la idea de dibujar sobre arena, tableta de arcilla, papiro, cuero, papel o pantalla, una imagen de uno u otro espacio, sus límites y sus conexiones, con una u otra idea de las proporciones del dibujo, para que fuese útil en la vida real.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colón, Vespucio y Magallanes, para mencionar solo algunos conocidos en Occidente, vivieron sus vidas colgando de hilo de la cartografía, que les proporcionaba una idea salvadora de su posible destino, para sobrevivir. Pero estos descubridores se beneficiaron del trabajo acumulado de titanes aún más viejos, que hicieron el esfuerzo de dibujar el mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cartógrafos habían entrado en el escenario como navegantes, exploradores o aventureros que acumulaban experiencia en la descripción de lo que habían visto, con el agregado de lo que imaginaban. También científicos, cosmólogos, astrónomos y eruditos de biblioteca contribuyeron a la tarea de describir el mundo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ptolomeo, que mantuvo a la gente convencida de que la tierra era el centro del universo, trabajó en la Biblioteca de Alejandría y allí desarrolló un manual de dibujo de mapas. Para ello se inventó un rudimento de coordenadas que permitieron por lo menos tener una idea de los dominios del Imperio Romano. Y recogió las enseñanzas de geógrafos y astrónomos anteriores como Eratóstenes, Hiparco y Marino de Tiro, que a su vez se habían alimentado de la sabiduría de griegos y persas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Zheng He hizo para los emperadores chinos mapas del Océano Índico y el Golfo Pérsico, así como de las costas orientales de África.&nbsp;Ahmad ibn Mājid hizo lo propio para los árabes y se supone que orientó a Vasco da Gama en su viaje por el sur de África hasta la India.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abu Abd Allah Muhammad Al-Idrisi, musulmán de Ceuta, terminó&nbsp;trabajando en la corte del Rey Roger II de Sicilia, llamado El Normando, y bajo su patrocinio creó la famosa Tabula Rogeriana, que vino a ser un célebre mapa del mundo que en la época asombraba por su precisión derivada de los acoples de trabajos de marinos enviados a explorar en todas direcciones. Solo que faltaba nada menos que América.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Martin Waldseemüller, consumada la hazaña hasta cierto punto inconsciente de Colón, fue quien primero representó al continente americano separado de Asia. También, de paso, fue el primero en darle el nombre de América, en honor de Américo Vespucio, quien se ganó ese premio por haber defendido la idea de que las nuevas tierras no formaban parte de Asia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mediados del Siglo XVI, en pleno auge de la exploración marina protagonizada por los europeos, que necesitaban descubrir y apoderarse de nuevas tierras, se hizo necesario ponerse de acuerdo sobre una representación del mundo que sirviera de referente para los navegantes. La ausencia de orientaciones confiables llevaría a que expediciones enteras terminaran vagando por los mares, sobre la base de parámetros inciertos o equivocados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cartografía náutica tomó la delantera. Y sin perjuicio de que los chinos ya hubiesen tratado la materia para no perderse en el Índico y el Pacífico, el portugués Pedro Nunes, matemático y cosmógrafo, propuso fórmulas para desenredar las distorsiones de los rumbos marinos. Sobre la base de su trabajo, Gerhard Kremer, conocido universalmente como Gerardus Mercator, ideó “Una nueva y aumentada descripción de la Tierra corregida para el uso de los navegantes”, que en realidad era una proyección cartográfica que adaptaba la lectura de la superficie esférica de la Tierra a una superficie plana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El uso de la proyección de Mercator, que era “isográfica”, es decir en donde la separación de los meridianos era igual sobre el papel en todas las latitudes, condujo a que, automáticamente, las regiones del mundo más lejanas de la línea ecuatorial se vieran más grandes de lo que son. Como esas regiones coinciden con los territorios que ocupan las grandes potencias tradicionales, y en general los países del Norte, la lectura de esa imagen los hacía ver con enormidades que coincidían con la ambición de esos mismos países de lucir grandotes y poderosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Favorecida resultó la Gran Bretaña, que es cinco veces más pequeña que Colombia, para poner un ejemplo, y que al ser vista en esos mapas parece equivalente. Groenlandia aparece del tamaño de África, cuando en realidad el continente africano es catorce veces más grande. Alaska parece casi tan grande como Brasil, que la quintuplica. Y así Noruega y Suecia serían gigantes, para no hablar de Estados Unidos, Canadá y Rusia, que aunque son grandes aparecen inconmensurables.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El predominio de los mapas conforme a la proyección de Mercator ha tenido no solamente consecuencias dentro de la discusión permanente de los cartógrafos. El hecho de que Europa, epicentro de las exploraciones del Siglo XVI, sea el continente predominante en el mapa, aumentó y sigue privilegiando la importancia de ese continente, mientras minimiza la de África, América del Sur y amplias regiones asiáticas. Con lo cual se refuerza la idea que cada quién desde su ángulo puede tener sobre su propia tierra y la de los otros.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A la luz de lo anterior, los países ecuatoriales, sobre los cuales no se presentan distorsiones, quedan minimizados y se han acostumbrado a ver particularmente a los nórdicos como si fueran en todos los casos gigantes, cuando en realidad, salvo Canadá, Estados Unidos, Rusia y China, son menos grandes. Con lo cual se impone una lectura equivocada del mundo que tiene consecuencias en cuanto a los sentimientos y complejos de cada quién, siempre en favor de los que aparecen inmerecidamente más grandes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo esto llevó a que los países africanos, mucho más conscientes de la geografía que el resto de los desfavorecidos, promovieron el tratamiento del tema en la Asamblea General de las Naciones Unidas.&nbsp;&nbsp;El resultado fue la aprobación de una resolución, no vinculante, que invita a promover el uso de alternativas cartográficas que correspondan más fielmente a las proporciones reales de los diferentes territorios del planeta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La perspectiva de Mercator fue y sigue siendo de gran utilidad para los navegantes, que cuentan con instrumentos para corregir distorsiones que los podrían llevar a perderse en la inmensidad del mar. Al mismo tiempo, desde la época de su aparición, han surgido numerosas alternativas con diferentes beneficios, sin que se haya podido llegar a una forma universalmente aceptada de mapear el mundo, que maneje de manera óptima las distancias, la dirección y las áreas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el interés que se tenga, hoy se puede apelar a diferentes proyecciones. Si se tiene interés exclusivamente reivindicador de las áreas, la Gall-Peters, muestra la superficie real de los continentes, pero se ven severamente alargados y deformes. La Winkel-Tripel busca equilibrar distancias y áreas. La Mollweide representa el planeta en forma de elipse y se usa en materias climáticas. Y hay una japonesa, reciente, que divide el planeta en 96 triángulos que luego pone juntos en busca de un rectángulo, y que solo manejan con precisión los japoneses.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todos nos debe interesar cómo quedamos en el mapa. Despreciar esa dimensión de nuestra personalidad como nación es como restarle atención a la fotografía de nuestro documento de identidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No por el hecho de que las Naciones Unidas se hayan ocupado del caso a instancias de los africanos el tema nos debe ser ajeno. Debemos desarrollar, desde la escuela temprana, una conciencia geográfica que ha de servir de muchas maneras. Por ejemplo, para saber que somos mucho más grandes que cualquiera de nuestros admirados países de Europa, con la excepción de Rusia, que es euroasiática. Y en consecuencia para no caer en la trampa de ver más grandes a países que la gente suele venerar sin enterarse de las proporciones que tienen respecto del nuestro y de las ventajas extraordinarias que tiene el contenido de nuestra maravillosa geografía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra ubicación en el mundo, sea cual fuere la proyección que se consulte, es de verdad única y privilegiada. Así lo entienden centros de poder extranjeros que ya quisieran estar donde estamos y tener lo que tenemos. De manera que nuestra realidad geográfica debe ser poderoso argumento para el optimismo que debería convertirse en característica nacional, en lugar de permitir que imperen la minusvalía, el desprecio y el derrotismo sobre nuestras posibilidades. Espectáculo visto desde fuera, por quienes no tienen nuestras costas en los dos grandes océanos, ni nuestras tres cordilleras, ni nuestras llanuras, ni bosques, ni selvas, ni cientos de ríos, como el de unos herederos ricos que lloran porque se creen pobres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todo esto nos debe importar cómo quedamos en el mapa.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133103</guid>
        <pubDate>Thu, 17 Sep 2026 00:04:55 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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        <item>
        <title>El Abelardo De La Espriella que hemos visto</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-abelardo-de-la-espriella-que-hemos-visto/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abelardo De La Espriella en su primer mes de gobierno no ha mostrado mayor gestión más allá de anuncios y show.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Desde ya se escuchan las voces de fanáticos y aficionados que aseguran que, en apenas dos semanas, el gobierno de Abelardo De La Espriella ha hecho más por Colombia que Gustavo Petro en cuatro años. Una de esas voces es la de Sara Castellanos, senadora del movimiento Salvación Nacional, quien lanzó semejante perla en medio de un debate durante la reciente convención de Asobancaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es comprensible que la congresista se atreva a decir una mentira de semejante tamaño. Si no lo hace, quizá sus jefes políticos podrían llamarla a juicio y, muy seguramente, no saldría bien librada. Pero Colombia no está compuesta por una multitud de ingenuos dispuestos a tragarse entero cuanto les sirvan desde los balcones del poder. Y aunque es cierto que el gobierno Petro no se caracterizó precisamente por ser un ejemplo de eficiencia ni por dejar un legado extraordinario, también lo es que Abelardo De La Espriella, hasta ahora, tampoco se ha esforzado demasiado por demostrar una capacidad de gestión, una visión de Estado o una inteligencia política capaces de sacar adelante a un país agobiado por tragedias, problemas estructurales y enormes desafíos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta el momento, lo que hemos visto es a un Abelardo De La Espriella más preocupado por rodearse de una secta de aduladores que por construir hojas de ruta coherentes con las necesidades reales del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo vimos coronando la imagen de la Virgen María con la misma devoción farisea con la que puso la educación del país en manos de la Biblia cristiana de <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-adoctrinamiento-de-viviane-morales/">Viviane Morales</a></strong>. Todo muy solemne, muy piadoso y muy fotogénico, como si gobernar consistiera en producir estampitas mientras los problemas de fondo esperan turno en la sacristía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tenemos, además, a un Abelardo que proclama querer ejecutar un gobierno austero, pero que parece no tener la menor intención de ponerle freno a sus extravagancias y excentricidades, esas mismas que lo hacen parecer como supercorroncho con presupuesto público y afición por los reflectores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También tenemos al Abelardo que, durante su discurso, prometió respetar las diferencias, pero que se molesta cuando descubre que alguien tuvo, así fuera de manera remota, algún vínculo con el gobierno de Gustavo Petro. Entonces, de repente, las capacidades profesionales, la experiencia y los méritos dejan de importar. Basta con que alguien huela ligeramente a Petro para que sea considerado sospechoso y quede con un pie fuera de la puerta. Qué manera tan peculiar de entender la pluralidad: respetar las diferencias, siempre y cuando las diferencias piensen exactamente como él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si algo parece importarle a De La Espriella es la adulación. Necesita que a su alrededor haya personas dispuestas a asentir, a aplaudir y, si es posible, a convertir cada decisión presidencial en una epopeya histórica. Contradecirlo parece ser una especie de pecado capital. Y cuando un gobernante comienza a confundir lealtad con obediencia, crítica con traición y pluralismo con sumisión, conviene empezar a preocuparse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me aterra pensar que De La Espriella esté configurando un autoritarismo de derecha. Ya sacó del medio a Carolina Soto de la Cámara Colombiana de Infraestructura, y lo mismo ha ocurrido con otros profesionales que parecen haber cometido el imperdonable pecado de tener algún antecedente laboral o institucional relacionado con el gobierno Petro. No importa si esa vinculación obedeció al afecto político, al deber profesional o, simplemente, a que una persona capacitada aceptó trabajar para el Estado, como corresponde en cualquier democracia medianamente normal. Para el nuevo gobierno parece bastar con la sospecha ideológica para convertir la trayectoria profesional en un inconveniente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y si esto hace con profesionales que han demostrado capacidad y compromiso con sus labores y que no pertenecen a su círculo de confianza, no resulta descabellado imaginar que, más temprano que tarde, comiencen las presiones contra los medios y los periodistas que nos empeñamos en ejercer el oficio de informar y criticar sin pedir permiso. Porque, aparentemente, en esta nueva república de las alabanzas, el periodista ideal no es el que pregunta, investiga o contradice, sino el que hace venias con entusiasmo y convierte cada gesto presidencial en motivo de celebración. Vicky Dávila, por ejemplo, parece tener muy claro el libreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo verdaderamente preocupante no es que un presidente tenga seguidores entusiastas; todos los gobernantes los tienen. Lo preocupante es que empiece a rodearse exclusivamente de quienes lo adulan, a expulsar a quienes no le son políticamente cómodos y a interpretar cualquier cuestionamiento como una conspiración. Así empieza siempre el deterioro de las democracias: no necesariamente con tanques en las calles, sino con pequeñas purgas administrativas, silencios complacientes, medios domesticados y una corte de aduladores convencida de que el jefe nunca se equivoca. Al final, hasta los errores terminan convertidos en triunfos y las extravagancias en políticas de Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso conviene bajar de inmediato la música triunfalista. Un mes de gobierno no constituyen un legado, del mismo modo que dos fotografías inaugurando obras no convierten a nadie en estadista. Colombia no necesita un presidente que se pase el día demostrando que es más macho, más creyente, más austero, más patriota o más antipetrista que sus adversarios. Necesita resultados, instituciones respetadas, funcionarios escogidos por mérito, libertad de prensa y una administración capaz de entender que gobernar no es recibir aplausos. Porque si el gran logro de este gobierno termina siendo convencernos de que cualquier gesto presidencial merece una ovación, quizá no estaremos ante el milagro colombiano que sus fanáticos anuncian, sino ante algo mucho más viejo y peligroso: el culto religioso a un ídolo con pies de barro disfrazado de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por cierto</strong>, Debo reconocer que el único milagro que se ha dado en este primer mes, es que Abelardo De La Espriella ya se dio cuenta que el presidente no es el Estado, ni el Estado es el presidente. En pocas palabras, que el no es Luis XIV.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132610</guid>
        <pubDate>Mon, 31 Aug 2026 20:25:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El Abelardo De La Espriella que hemos visto]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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        <item>
        <title>Salvoconductos para lavar madera: los documentos que legalizan la extracción de árboles fantasma en la Amazonía de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/salvoconductos-para-lavar-madera-los-documentos-que-legalizan-la-extraccion-de-arboles-fantasma-en-la-amazonia-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una embarcación cargada con madera navega por el río Putumayo, en la Amazonía colombiana, rumbo a Puerto Asís. Es noviembre de 2024. A bordo viajan apilados más de 304 bloques o tablones de granadillo (Brosimum rubescens), achapo (Cedrelinga cateniformis) y sarrapia (Dipteryx odorata), que suman 20 metros cúbicos de madera amazónica. Lo suficiente para llenar [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Una investigación de Mongabay Latam y Rutas del Conflicto revela cómo documentos oficiales habrían servido para legalizar madera extraída ilegalmente de la Amazonía colombiana.</em></li>



<li><em>La alianza periodística revisó cientos de expedientes y construyó una base de datos con todos los salvoconductos expedidos por el organismo oficial Corpoamazonía entre 2023 y 2026.</em></li>



<li><em>Con el apoyo de la EIA, este medio realizó un análisis satelital para verificar si los árboles movilizados fueron realmente extraídos de zonas autorizadas y los resultados muestran inconsistencias importantes y un bosque que se mantuvo casi en su totalidad en pie.</em></li>



<li><em>El caso está en manos de la Fiscalía y según la investigación judicial a la que se tuvo acceso, la organización criminal detrás del presunto lavado de madera habría obtenido ganancias ilícitas por más de 1600 millones de pesos (500 000 dólares) mediante el uso de documentos fraudulentos.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Una embarcación cargada con madera navega por el río Putumayo, en la Amazonía colombiana, rumbo a Puerto Asís. Es noviembre de 2024. A bordo viajan apilados más de 304 bloques o tablones de granadillo (<em>Brosimum rubescens</em>), achapo (<em>Cedrelinga cateniformis</em>) y sarrapia (<em>Dipteryx odorata</em>), que suman 20 metros cúbicos de madera amazónica. Lo suficiente para llenar un camión mediano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los papeles que autorizan el transporte parecen en regla. El&nbsp;<strong>salvoconducto de movilización</strong>&nbsp;—un documento oficial entregado por la autoridad ambiental (Corpoamazonía) que&nbsp;<strong>certifica el origen legal de la madera</strong>, la especie, el volumen y el destino del cargamento— indica que la madera proviene de un aprovechamiento forestal autorizado en Tarapacá, un corregimiento remoto ubicado al sur del departamento Amazonas,&nbsp;<strong>a más de 1500 kilómetros de Puerto Asís por el río</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/07/colombia-guerra-calarca-mordisco-desangra-parque-nacional-chiribiquete/">Colombia: la guerra entre “Calarcá” y “Mordisco” que desangra al Parque Nacional Chiribiquete</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este cargamento y el salvoconducto que lo avala se convertirían un año más tarde en una pieza clave para desmantelar&nbsp;<strong>una presunta red de tráfico de madera que, según las autoridades colombianas, habría generado ganancias ilícitas por más de 1600 millones de pesos (cerca de 500 000 dólares)</strong>. La red que&nbsp;<a href="https://www.minambiente.gov.co/desarticulada-puerto-hong-kong-una-de-las-mayores-redes-de-trafico-de-madera-en-el-sur-del-pais/" target="_blank" rel="noopener">operaba</a>&nbsp;en los departamentos de Nariño, Putumayo y Amazonas llevaba por nombre “Puerto Hong Kong” y, según la Fiscalía,&nbsp;<strong>extraía madera ilegalmente de áreas protegidas de Colombia y Perú</strong>, así como de otras zonas amazónicas. Los cargamentos tenían como destino ciudades principales como Bogotá, hasta donde aparentemente llegaban utilizando los documentos fraudulentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue el hilo que siguieron las autoridades y que llevó a la Fiscalía, el Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación (CONALDEF) y la Policía a realizar una serie de operativos simultáneos que, en diciembre de 2025, culminaron con la captura de 17 personas, entre ellas tres funcionarias de Corpoamazonía. Paradójicamente, esa es la entidad encargada de la protección ambiental y del control de la movilización, procesamiento y comercialización de recursos naturales.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277180"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202327/Piezas-de-madera-incautadas-en-Putumayo-Foto-Infanteria-de-Marina-1.jpg" alt="" class="wp-image-277180" style="aspect-ratio:1.5005861664712778;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Piezas de madera incautadas durante un operativo en Putumayo. Foto: Infantería de Marina</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El operativo y la posterior investigación judicial dieron a conocer que&nbsp;<strong>la madera fue movilizada empleando salvoconductos adulterados</strong>&nbsp;y que tenía como supuesto lugar de origen una concesión forestal administrada por Flor Ángela Martínez en representación de la Asociación de Usuarios del Bosque, en Tarapacá. El Brigadier General Carlos Oviedo, director de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional, confirmó en ese momento en una entrevista con&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/NoticiasUnoColombia/videos/funcionarios-de-corpoamazonia-se%C3%B1alados-de-traficar-madera-ilegal-noticias-uno/816807901184922/" target="_blank" rel="noopener">Noticias Uno</a>&nbsp;cómo Corpoamazonía ayudó a poner en marcha ese engranaje de ilegalidad: “<strong>Los funcionarios públicos se encargaban de expedir conceptos técnicos y salvoconductos</strong>&nbsp;de movilización forestal, que pueden usarse para amparar productos ilegales”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;investigaron este caso a profundidad para entender cómo esta red se valió de aprovechamientos forestales y salvoconductos oficiales emitidos por las autoridades colombianas para lavar madera de aparente origen ilegal. La investigación muestra cómo los involucrados se movieron dentro del sistema y encontraron una rendija para sortear los controles del Estado. Para reconstruir este modo de operar,&nbsp;<strong>se revisaron cientos de documentos oficiales y expedientes, se visualizaron más de 30 horas de audiencias del proceso judicial y se construyó una base de datos con todos los salvoconductos emitidos por Corpoamazonía entre 2023 y 2025</strong>. En esos años, la autoridad ambiental autorizó 1289 movimientos de madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno de los hallazgos principales de esta investigación evidencia cómo un instrumento diseñado para controlar el transporte legal de madera puede convertirse en un mecanismo para hacer pasar como legal madera extraída de zonas no autorizadas y hasta de países vecinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, con el apoyo de expertos de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), realizamos un análisis geográfico para confirmar si la madera declarada en los salvoconductos fue realmente extraída de la concesión forestal administrada por la Asociación de Usuarios del Bosque en Tarapacá. A partir de expedientes oficiales sacamos&nbsp;<strong>la ubicación de cada uno de los 976 árboles autorizados para ser talados</strong>&nbsp;y luego viajamos en el tiempo con las imágenes satelitales para saber en qué momento fueron cortados. Lo que descubrimos es que el área permitida para el aprovechamiento no sufrió grandes cambios desde el 2017. La selva sigue en pie hasta hoy.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Tarapacá, un punto estratégico para el paso de madera ilegal</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Tarapacá no hay carreteras abiertas por motosierras o vías que conecten ese territorio con el resto del país. Tampoco hay claros extensos visibles desde el aire, ni la imagen típica de un bosque arrasado por la tala. Es un refugio de comunidades indígenas —en su mayoría de los pueblos uitoto, yagua y tikuna— que llegaron siglos atrás y se asentaron en la selva para protegerse de la fiebre del caucho y del tráfico de pieles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ubicado a orillas del río Putumayo, Tarapacá es también un lugar estratégico: está muy cerca de la frontera con Brasil y, a través del mismo río, se conecta con Perú. Es un vasto territorio en donde confluyen los tres países y sus dinámicas. Esa ubicación privilegiada y remota, sin embargo, ha hecho que el control del Estado sea difícil. El río se ha convertido&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/002-21.pdf" target="_blank" rel="noopener">en un corredor</a>&nbsp;para el paso de armas, insumos derivados del narcotráfico y productos de la extracción de oro y madera.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276327"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/14162253/colombia_269666x.jpg" alt="" class="wp-image-276327" style="aspect-ratio:1.4994708994708994;width:1417px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En la Amazonía colombiana, los ríos son las avenidas por donde se mueven las comunidades, los alimentos y el comercio. Por allí también viaja gran parte de la madera amazónica que llega a las principales ciudades del país. Foto: Rhett Ayers Butler</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica un trabajador de una ONG ambiental que se encuentra en la zona, y que pidió la protección de su nombre por seguridad, “<strong>Tarapacá está en un punto donde el río conecta directamente con la frontera.</strong>&nbsp;Esa ubicación hace que no solo la madera, sino prácticamente cualquier mercancía pueda moverse con facilidad”. Además, una&nbsp;<a href="https://alertasstg.blob.core.windows.net/alertas/002-21.pdf" target="_blank" rel="noopener">alerta temprana</a>&nbsp;de la Defensoría del Pueblo señala que “de estas actividades devienen importantes fuentes de financiación para los actores armados ilegales, quienes ejercen presiones y amenazas a las comunidades asentadas en dichos territorios”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/grupos-armados-colombia-administran-negocio-ilegal-trafico-madera/">Así es cómo los grupos armados de Colombia administran el negocio ilegal de tráfico de madera</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Según los registros de Corpoamazonía analizados para esta investigación, Tarapacá concentra buena parte de la madera movilizada legalmente desde la Amazonía colombiana.&nbsp;<strong>De los 118 salvoconductos para movilizar madera expedidos en el departamento de Amazonas entre 2023 y 2025, 104 (el 88 %) registraban a Tarapacá como punto de partida</strong>. El 78 % registraba a Puerto Asís, en Putumayo, como destino. Es decir, la mayoría de madera movilizada legalmente desde Amazonas surcó el mismo recorrido que el cargamento incautado en 2024.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese fue uno de los motivos por los que la Fiscalía decidió investigar la zona: “Sabíamos que desde Tarapacá venía, hacia Puerto Asís, un cargamento de madera que en su mayor parte no correspondía con lo que los documentos decían que se estaba movilizando. Solo esa carga estaba valorada en&nbsp;<strong>cerca de 100 millones de pesos (alrededor de 31 200 dólares)</strong>&nbsp;y tenía como destino final Bogotá”, aseguró el fiscal del caso.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276329"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/14162306/colombia_260721060156_0515x.jpg" alt="Aérea del dosel conservado en la selva amazónica de Colombia. Foto: Rhett Ayers Butler" class="wp-image-276329" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Aérea del dosel conservado en la selva amazónica de Colombia. Foto: Rhett Ayers Butler</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>En Tarapacá los datos satelitales no coinciden con los papeles</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la última década, Colombia&nbsp;<a href="https://www.ideam.gov.co/file-download/download/public/21833" target="_blank" rel="noopener">ha perdido más de 1.5 millones de hectáreas de bosque</a>, un área equivalente a más de&nbsp;<strong>nueve veces el tamaño de Bogotá</strong>. La presión persiste: en 2025, gran parte de la pérdida se concentró en la selva amazónica, que acumuló&nbsp;<strong>el 65 % de la deforestación</strong>. Ante este escenario, el país ha impulsado distintas estrategias que buscan conciliar el aprovechamiento del bosque con su conservación para que las comunidades puedan usarlo y obtener ingresos de forma sostenible. Entre esas se encuentran los permisos de aprovechamiento forestal persistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explican desde el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), la estrategia se asemeja a lo que pasa en el ambiente natural: “Cuando un árbol se cae por causas naturales, deja un pequeño claro por donde entra la luz. Esta mayor disponibilidad de luz favorece la germinación de las semillas y el crecimiento de nuevas plantas. Así continúa el ciclo natural del bosque”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los permisos de aprovechamiento y los planes de manejo que los acompañan —el documento técnico que define cómo debe aprovecharse el ecosistema de manera sostenible— imitan está dinámica de forma planificada y controlada: extraer pocos árboles, dejar suficientes individuos alrededor para que continúen produciendo semillas y permitir que el ecosistema se regenere.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/guardias-indigenas-escudo-amazonia-colombia/">Guardias indígenas: el escudo de la Amazonía de Colombia</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque estos permisos pueden cubrir miles de hectáreas,&nbsp;<strong>la autoridad ambiental define cada año qué parte del bosque puede ser intervenida y qué árboles pueden cortarse al interior de cada aprovechamiento</strong>. La decisión se basa en visitas técnicas al terreno en donde los funcionarios identifican las especies que pueden usarse, miden los árboles y calculan cuánta madera puede extraerse legalmente de ese aprovechamiento forestal sin perjudicar el bosque. Se trata de una especie de “inventario” que también permite definir el volumen de madera que puede ser movilizado y expedir los salvoconductos necesarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 2022,&nbsp;<strong>Corpoamazonía solo ha otorgado un aprovechamiento forestal persistente en el departamento de Amazonas</strong>. Se autorizó en Tarapacá y pertenece a la Asociación de Usuarios del Bosque. El permiso abarca un área de 3272 hectáreas (3030 aprovechables y 241 destinadas a la protección) conocida como Caño Alegría. Como lo muestra la siguiente imagen, funcionarios de la autoridad ambiental hicieron un inventario forestal del área, revisaron decenas de parcelas y delimitaron 10 Unidades de Corte Anual (UCA): sectores del bosque que pueden aprovecharse por turnos, mientras las demás áreas permanecen sin intervención.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277177"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202240/unnamed-1.png" alt="" class="wp-image-277177" style="aspect-ratio:1.3733333333333333;width:618px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Inventario realizado por Corpoamazonía en el aprovechamiento forestal Caño Alegría.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Solo en la primera UCA, por ejemplo, Corpoamazonía autorizó que, para el año 2023, se podían aprovechar&nbsp;<strong>303 hectáreas de bosque equivalentes a 976 árboles</strong>&nbsp;(identificados coordenada por coordenada). Pero, ¿cómo corroborar que la madera movilizada por el río Putumayo, avalada con salvoconductos, efectivamente salió de allí?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el apoyo de la EIA, se analizaron satelitalmente todas las Unidades de Corte Anual de Caño Alegría con el fin de verificar si los árboles fueron extraídos de la zona y en los períodos autorizados. Para hacerlo, se utilizó una herramienta capaz de detectar cambios muy pequeños en el bosque, una tecnología a la que los expertos llaman el Índice de Fracción de Diferencia Normalizada (NDFI por sus siglas en inglés). Lo que hace la herramienta es contrastar con imágenes satelitales de alta resolución si la cobertura forestal cambió en algún momento, ya sea por la tala selectiva autorizada, la apertura de caminos o cambios en la copa de los árboles. El nivel de detalle es clave, pues se analiza píxel por píxel. «Es una herramienta especialmente útil para detectar las huellas que deja la tala selectiva en la Amazonía», explica Julio Patiño, senior campagnier de EIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras analizar geográficamente el expediente de Caño Alegría, Patiño&nbsp;<strong>identificó inconsistencias importantes</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas, la más importante, es que&nbsp;<strong>de las 10 Unidades de Corte Anual autorizadas, en al menos seis el análisis satelital no encontró evidencia de aprovechamiento forestal</strong>&nbsp;durante el período autorizado por Corpoamazonía. En otras dos tampoco se halló evidencia de tala, mientras que solo en dos se identificó “posible actividad en el período autorizado”, aunque sin tener la certeza de si el cambio forestal se debía a actividades humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las imágenes, además, registran señales pequeñas y dispersas de cambio del bosque que podrían corresponder a&nbsp;<strong>procesos de degradación natural</strong>. “Pueden corresponder a la caída de árboles por el viento y no se aprecian claros evidentes durante el periodo de autorización [del aprovechamiento]”, agrega Patiño. En otras palabras, no hay señales que indiquen que los cambios en el bosque identificados en las imágenes satelitales correspondan a los volúmenes de madera que, de acuerdo con los salvoconductos expedidos por la autoridad ambiental, habrían sido extraídos y movilizados desde Caño Alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si los árboles no salieron de este sector administrado por la Asociación de Usuarios del Bosque, ¿de dónde se extrajo la madera movilizada? Esa es una de las preguntas que tiene por resolver la Fiscalía en la investigación que tiene en curso.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277176"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202237/tARAPACA.png" alt="" class="wp-image-277176" style="aspect-ratio:2.6991341991341993;width:1247px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Imagen satelital de la Unidad de Corta Anual 1 de Caño Alegría. El recuadro rojo señala un área detectada por el análisis del NDFI en donde se aprecian pequeñas áreas de degradación o cambio del bosque. Las dimensiones son insuficientes para corresponder a una tala de la magnitud autorizada para el aprovechamiento forestal. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hay otra inconsistencia que, a juicio de Patiño, amerita una revisión más profunda. En dos de las Unidades de Corte Anual (las 8 y 9), “predominan copas [de árboles] más pequeñas y una menor presencia aparente de árboles de gran porte”, señala el análisis. A lo que se refiere es que las imágenes satelitales no muestran árboles grandes con las características necesarias para ser aprovechados. Además, indica Patiño, esta diferencia se mantiene a lo largo de los años (de 2017 a 2023). Sin embargo, en el informe técnico de Corpoamazonía se considera que esos árboles sí tienen las dimensiones necesarias para ser aprovechados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Estos elementos, considerados en conjunto,<strong>&nbsp;plantean interrogantes sobre la consistencia del inventario presentado y la evaluación técnica realizada por Corpoamazonía</strong>”, insiste el experto.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277175"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202232/Cambio-paisaje.png" alt="" class="wp-image-277175" style="aspect-ratio:1.7531847133757963;width:1101px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El círculo amarillo señala el área identificada por EIA por tener una estructura del dosel con copas mas pequeñas. Los puntos blancos corresponden a los sitios en los que los supervisores de Corpoamazonia afirmaron haber realizado inspecciones. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque desde abril de 2026&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;consultaron a la autoridad ambiental por estos hallazgos y sobre sus visitas realizadas a campo, Corpoamazonia respondió que se negaba a entregar la información por protecciones legales de reserva y garantía del debido proceso de las investigaciones llevadas adelante por la misma entidad y por la Fiscalía. Pese a que esta alianza de medios reiteró la posibilidad de una entrevista, la entidad no respondió al cierre de esta investigación.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277181"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28203147/Analisis-multitemporal-cobertura-forestal-Tarapaca.png" alt="" class="wp-image-277181" style="aspect-ratio:0.8613065326633166;width:857px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Estas imágenes satelitales muestran fragmentos de las UCA 8 y 9 de Caño Alegría y evidencian cómo el área más clara del bosque —que corresponde a un tipo de cobertura arbórea distinta— está presente desde 2017 y permanece estable hasta 2024. Esto es consistente con un tipo de bosque distinto y no con un proceso reciente de regeneración secundaria. Foto: Planet Labs/EIA</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Reconstruyendo el tráfico de los salvoconductos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En un escenario ideal, cada árbol que es autorizado para el aprovechamiento debe ser identificado, medido y georreferenciado por la autoridad ambiental. Y toda madera que sale de un aprovechamiento forestal autorizado debe estar acompañada por un salvoconducto de movilización. Así se garantiza lo que los expertos llaman su “trazabilidad”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28203812/infografia-2.png" alt="" class="wp-image-277183" style="aspect-ratio:0.8;width:1200px;height:auto" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de el aprovechamiento forestal de Tarapacá, “la trazabilidad empezó por el salvoconducto, pero dejó por fuera el primer paso: verificar que la madera realmente saliera del árbol autorizado”, relata un trabajador de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). “Entre la distancia, la dificultad inmensa que tiene la autoridad para hacer control efectivo y la ausencia de funcionarios permanentes, aparecen espacios donde nadie sabe realmente qué ocurre.&nbsp;<strong>Buena parte de la movilización ocurre sin supervisión</strong>”, insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un investigador de una ONG ambiental que trabaja en el terreno coincide: “Si un Policía detiene un camión lleno de troncos, puede revisar el salvoconducto, pero&nbsp;<strong>no tiene cómo saber si esa madera salió realmente del lugar autorizado</strong>. Sólo ve un documento de movilización y que el peso corresponda con lo reportado”. Esa desconexión es la que permite que madera extraída en otros lugares pueda circular con apariencia de legalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez que la madera es movilizada por los ríos y tiene el papel que respalda su origen legal, puede llegar a distintos destinos, repartirse en ciudades principales, transformarse e, incluso, llegar a otros países.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Tarapacá, además, el mecanismo de lavado encontró un escenario propicio para operar:&nbsp;<strong>allí no hay oficina de Corpoamazonía</strong>&nbsp;ni presencia permanente de sus funcionarios. La oficina más cercana de esa entidad está a un trayecto en avión de distancia a Leticia. Ante esos retos, como lo explica el fiscal del caso, “los permisos se expidieron bajo un principio de buena fe y la verificación física del cargamento solo se hace cuando la madera llega a Puerto Asís”,&nbsp;<strong>ubicado a más de 35 horas por río, en el departamento vecino de Putumayo.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277178"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28202244/unnamed.png" alt="Ruta de movilización de madera en la Amazonía colombiana. Tomado del informe Transformando el bosque de EIA" class="wp-image-277178" style="aspect-ratio:1.6239737274220032;width:989px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Ruta de movilización de madera en la Amazonía colombiana. Tomado del informe Transformando el bosque de EIA</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el trayecto de Tarapacá a Puerto Asís, según el expediente judicial al que se tuvo acceso para esta investigación, los madereros cargaban más producto (incluso proveniente de otros países), recogían o descargaban parte de la mercancía en otros puntos o alteraban las especies movilizadas. “Antes de llegar al sector de la Esmeralda escondían la madera en sitios ya determinados, para que, cuando los funcionarios revisaran la carga, ésta coincidiera con lo que decía el salvoconducto”, agrega el fiscal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así, el salvoconducto se convirtió en el eslabón más importante de la cadena criminal. Expertos, funcionario públicos, personas en territorio consultadas por Mongabay Latam y Rutas del Conflicto, así como investigadores del caso, señalaron que el precio de estos documentos en el mercado negro puede oscilar entre un millón y 10 millones de pesos (315 a 3200 dólares) dependiendo de la especie forestal autorizada y del volumen de madera que permiten movilizar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho,&nbsp;<a href="https://www.condenandoelbosque.org/" target="_blank" rel="noopener">un informe</a>&nbsp;realizado por la EIA y publicado en 2018 ya alertaba que los comerciantes de madera aprovechaban el vacío de gobernanza colombiana para lavar y traficar madera no autorizada, incluyendo especies como el cedro (<em>Cedrela odorata</em>), cuya comercialización está prohibida desde 2015. En Puerto Asís, la EIA también documentó que quienes tramitaban documentos fraudulentos y se encontraban en cercanías de los muelles aseguran que, incluso, es “fácil ‘legalizar’ cedro proveniente del Perú con documentos de Corpoamazonía”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Así operaba el tráfico de salvoconductos, según la Fiscalía</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante casi&nbsp;<strong>30 horas de audiencia</strong>, la Fiscalía reconstruyó cómo operaba una parte de esta red en Tarapacá. Reportes de inteligencia, interceptaciones de llamadas y otras pruebas recopiladas por la Fiscalía apuntan a tres nombres clave: Gloria Guarín y Tulio Cortés —señalados por la entidad de liderar la red conocida como Puerto Hong Kong y pagar casi 4 millones de pesos (1045 dólares) por un salvoconducto—, y Flor Ángela Martínez quien, como representante legal de la Asociación Usuarios del Bosque, “certificó” que la madera había salido de su aprovechamiento forestal con el respectivo salvoconducto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con los registros telefónicos recopilados por la Fiscalía, Gloria Guarín y Tulio Cortés se habrían comunicado con Martínez en más de 140 ocasiones. Fragmentos de las llamadas permitieron corroborar cómo se coordinaba la compra de los salvoconductos y de la madera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Flor Martínez sería la encargada de la extracción y aprovechamiento ilícito de productos forestales maderables directamente en las áreas de corte. Una vez obtenida la madera, coordinaba con otros integrantes de la red su transporte y comercialización”, reveló el fiscal durante la audiencia de imputación de cargos de Guarín y Cortés.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso, según la investigación, Guarín y Cortés solicitaron a una de las funcionarias de Corpoamazonía que les expidiera un salvoconducto para movilizar madera y que éste correspondiera con las especies y el volumen que la entidad le había autorizado al aprovechamiento de Usuarios del Bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gloria Guarín y Tulio Cortés continúan con medida de aseguramiento y, al cierre de esta investigación,el Juzgado Penal de Puerto Asís&nbsp;<strong>no ha emitido aún una decisión de fondo</strong>&nbsp;sobre su presunta participación en los delitos ambientales que les atribuye la Fiscalía. Los demás integrantes de la red suscribieron preacuerdos de colaboración con la Fiscalía o permanecen a la espera de juicio.&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;se comunicaron a los celulares a nombre de Guarín y Cortés sin encontrar respuesta, además de contactar a los representantes legales que los acompañaron durante las audiencias y quienes afirmaron que desde el mes de mayo no son los abogados que llevan el caso.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un proyecto “para mostrar” con su representante investigada</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Flor Ángela Martínez, la representante legal de la Asociación de Usuarios del Bosque de Tarapacá y la principal titular de los permisos de aprovechamiento forestal, es una mujer reconocida en el sector maderero y ambiental de la Amazonía colombiana. Durante muchos años fue una de las grandes representantes del aprovechamiento sostenible de madera en Tarapacá y su proyecto sirvió de ejemplo internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como menciona un investigador de una organización que trabaja en el territorio, “en muchos escenarios era reconocida por trabajar por la gobernanza forestal&nbsp;<strong>para combatir la tala y el tráfico ilegal de madera</strong>&nbsp;a través de actividades de control y vigilancia”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En julio de 2020, por ejemplo, fue&nbsp;<a href="https://www.fao.org/in-action/eu-fao-flegt-programme/publications/multimedia-details/zh/c/1316327/" target="_blank" rel="noopener">invitada a exponer</a>&nbsp;ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre un pacto intersectorial para hacer frente a la&nbsp;<strong>tala ilegal</strong>&nbsp;y garantizar que la madera comercializada en el país fuera de fuentes autorizadas. “Nosotros, como usuarios del bosque, somos garantes de que las especies en peligro se conserven a largo plazo y de que los bosques sigan siendo el futuro económico, social y ambiental de esta región tan apartada”, dijo en su discurso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También fue elegida entre las iniciativas de “Negocios Verdes” que lanzó Corpoamazonía y&nbsp;<a href="https://www.corpoamazonia.gov.co/files/boletines/nv/201907.pdf" target="_blank" rel="noopener">como empresaria</a>&nbsp;del mes en julio de 2019.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su trayectoria en el sector forestal viene de larga data. En 2013, Corpoamazonía le otorgó un aprovechamiento forestal conocido como Caño Pexiboy en un área de 1630 hectáreas en Tarapacá. Tras vencer ese permiso, Martínez fundó la Asociación Usuarios del Bosque, registrada ante la Cámara de Comercio del Amazonas, con la que años después solicitó un nuevo permiso de aprovechamiento forestal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Martínez también creó una empresa de transformación de madera. Según el informe de gestión de Corpoamazonía, “se dedica a producir, cosechar y transformar madera del bosque amazónico y actualmente cuenta con la marca ‘Amazonia Esencia de Vida’”. Sus principales productos son bloques, vigas, tablones y tablas, de diferentes especies como abarco, achapo, granadillo y polvillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la imagen que se tenía de Martínez empezó a cambiar con la investigación de la Fiscalía. Las organizaciones o autoridades con las que trabajaba prefieren, por ahora, no pronunciarse sobre el caso.&nbsp;<strong>Varias de ellas la reconocían como un puente entre las entidades ambientales y el sector maderero de la región</strong>. En diciembre de 2025, Martínez fue capturada luego de que la Fiscalía la señalara por integrar y “desempeñar un papel directivo” en la red dedicada a la explotación y comercialización ilegal de madera en la Amazonía colombiana. Se le imputaron los delitos de concierto para delinquir agravado y fraude procesal. Martínez negó todos los cargos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ente acusador argumentó que, debido a la presunta capacidad de la red para influir en funcionarios públicos y utilizar rutas transfronterizas con Brasil y Perú, existía un riesgo de obstrucción a la Justicia y de continuidad de las actividades ilegales. Por eso, tras su captura, a Martínez le fue impuesta inicialmente una medida de aseguramiento en detención domiciliaria. En segunda instancia, el Juzgado Segundo Penal del Circuito de Leticia revocó esa decisión y ordenó su reclusión preventiva en un establecimiento carcelario. Sin embargo, en mayo, esa orden fue nuevamente revocada y se le concedió la detención domiciliaria, medida que se mantiene mientras<strong>&nbsp;la Fiscalía continúa con la presentación de las pruebas dentro del proceso penal</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Rutas del Conflicto</strong>&nbsp;le escribieron varios mensajes a Flor Ángela Martínez entre mayo y agosto de 2026 al celular registrado de la Asociación Usuarios del Bosque y al correo electrónico. También intentaron contactarla a través del correo y el número de teléfono de su empresa de transformación de madera y se le dejó un mensaje en sus redes sociales. Además, la alianza se comunicó con integrantes de la junta directiva de la Asociación e intentó ubicar a su abogado a través de la Fiscalía, pero no fue posible comunicarse con él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el proceso investigativo avanza, la selva de Caño Alegría conserva una cobertura boscosa aparentemente intacta, aunque los registros oficiales muestren decenas de salvoconductos y más de 1000 metros cúbicos de madera movilizados a su nombre. En Tarapacá, donde los árboles parecen no haber caído, los documentos cuentan una historia distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>Imagen de archivo. Autoridades ambientales decomisaron madera ilegal durante una jornada de control a nivel nacional realizada en marzo de 2026.</em> <em><strong>Foto: </strong>Ministerio de Ambiente</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/pilar-puentes/">Pilar Puentes</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/salvoconductos-para-lavar-madera-los-documentos-que-legalizan-la-extraccion-de-arboles-fantasma-en-la-amazonia-de-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
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        <pubDate>Mon, 31 Aug 2026 17:41:08 +0000</pubDate>
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        <title>Un Petronio para Cali</title>
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        <description><![CDATA[<p>Cali está de duelo. El terremoto del 10 de agosto dejó muertos, heridos, familias damnificadas, viviendas destruidas y una ciudad que todavía intenta comprender la dimensión de lo ocurrido. Pero en medio de esta tragedia acaba de aparecer una noticia que puede tener un significado mucho mayor que el de recuperar un evento cultural:&nbsp;el Petronio [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cali está de duelo. El terremoto del 10 de agosto dejó muertos, heridos, familias damnificadas, viviendas destruidas y una ciudad que todavía intenta comprender la dimensión de lo ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en medio de esta tragedia acaba de aparecer una noticia que puede tener un significado mucho mayor que el de recuperar un evento cultural:&nbsp;<strong>el Petronio Álvarez sí se realizará este año.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de haber sido suspendida la edición XXX, que estaba prevista para agosto, la Alcaldía anunció que el festival será reprogramado para el segundo semestre de 2026. El secretario de Cultura, Julián Arteaga, explicó que Petronio representa 30 años de gestión cultural y que no se puede simplemente borrar de la memoria de Cali. El alcalde Alejandro Eder también confirmó que el festival se realizará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta ahora no debería ser solamente cuándo se hará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta debería ser&nbsp;<strong>para qué hacerlo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la respuesta podría ser: para ayudar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque este año el Petronio puede ser mucho más que un festival. Puede convertirse en el gran acto nacional de solidaridad con Cali y con las familias afectadas por el terremoto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia historia de esta edición ya lo demuestra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Ciudadela Alberto Galindo, que estaba preparada para recibir al Petronio, terminó convertida en un centro de acopio para atender la emergencia. Lo que iba a ser un escenario de música, gastronomía y celebración se transformó, durante los días más difíciles, en un lugar para recibir alimentos, agua y donaciones. Más de mil voluntarios participaron en esas labores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es difícil imaginar una imagen más poderosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El lugar donde iba a sonar la música terminó escuchando primero el dolor.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora que el Petronio va a regresar, debería llevar consigo esa memoria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al 26 de agosto, 22.189 personas habían sido registradas como damnificadas en Cali y 31.999 familias habían sido evaluadas. En materia de infraestructura, los reportes oficiales han mostrado una magnitud importante de afectaciones y las cifras han ido cambiando a medida que avanzan las inspecciones. La propia Alcaldía mantiene un repositorio oficial de información que se actualiza con estos datos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero una estadística nunca puede medir el tamaño de una tragedia humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Incluso si el número de edificaciones que terminaron completamente destruidas representa una fracción muy pequeña del total de construcciones de Cali, cada edificio colapsado significa algo mucho más grande para quienes vivían allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La proporción estadística sirve para entender la dimensión urbana del desastre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>No sirve para medir el dolor.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y justamente por eso el Petronio puede ser importante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Cali necesita reconstrucción física, pero también necesita reconstrucción económica, comunitaria y emocional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Petronio ya tiene una capacidad demostrada para producir movimiento económico y turístico. En 2024 reunió alrededor de 600.000 asistentes durante seis días y generó un impacto económico estimado en unos $60.000 millones, además de importantes ingresos para portadores de tradición, comerciantes, hoteles, restaurantes y otros sectores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso significa que el festival puede ser una herramienta real de recuperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año podría convertirse en un gran encuentro de solidaridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que quienes aman Cali y su diversidad cultural tengan una razón adicional para visitarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que artistas del Pacífico y artistas de todo Colombia se unan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que músicos, cantadoras, cocineras tradicionales, artesanos, bailarines, diseñadores y emprendedores no sean solamente protagonistas de una celebración, sino también de una causa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que empresas, hoteles, restaurantes y visitantes puedan aportar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que una parte de los recursos generados por el festival pueda dirigirse, con absoluta transparencia, a los damnificados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que la cultura no sea presentada como algo que compite con la ayuda humanitaria, sino como&nbsp;<strong>una manera adicional de ayudar</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, la Alcaldía ya dio un primer paso en esa dirección con la estrategia&nbsp;<strong>Petronio Solidario</strong>, que, según reportes recientes, ha movilizado cerca de $2.500 millones y 160 toneladas de ayuda; además, se anunció apoyo económico para portadores y portadoras de tradición de las cocinas tradicionales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero todavía hay espacio para hacer algo mucho más grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque hay algo que las culturas del Pacífico colombiano pueden enseñarle a Colombia en un momento como este.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El dolor también se canta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Pacífico, el duelo tiene voces. Los arrullos acompañan. Los alabaos recuerdan a los muertos. La música y la danza no existen únicamente para celebrar cuando todo está bien. También pueden servir para atravesar la pérdida, mantener viva la memoria y afirmar que una comunidad continúa existiendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso un Petronio después de una tragedia no tiene por qué ser una contradicción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser precisamente lo contrario.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Puede ser una forma de duelo colectivo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Podría haber un momento para recordar a quienes murieron en el terremoto. Un espacio para sus nombres, sus historias y sus familias. Un homenaje a quienes rescataron, atendieron y ayudaron. Una ceremonia para reconocer a las comunidades que han tenido que comenzar de nuevo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y después, que suenen las marimbas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que suenen los cununos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que suenen los bombos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que Cali baile.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No porque haya olvidado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Sino porque sobrevivió.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una idea equivocada de que llorar y celebrar son cosas opuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las culturas del Pacífico cuentan otra historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ellas, la memoria puede tener música. El duelo puede ser colectivo. La comunidad puede acompañar el dolor sin renunciar a la alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y celebrar la vida también puede ser una forma de honrar a quienes ya no están.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese debería ser el espíritu del Petronio de este año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No esconder la tragedia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No utilizar la música para taparla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Usar la cultura para acompañarla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque muchas personas en Colombia aman Cali.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aman su música, su gastronomía, su alegría y, sobre todo, esa extraordinaria mezcla cultural que hace de la ciudad uno de los grandes puntos de encuentro entre Colombia y el Pacífico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Petronio es una expresión de todo eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso sería un error verlo únicamente como un evento que se suspendió en agosto y ahora debe encontrar una nueva fecha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este Petronio tiene la oportunidad de convertirse en algo diferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el festival de una ciudad que, después de una tragedia, decide no quedarse paralizada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un encuentro al que llegue gente de todo el país no solamente para bailar, comer y escuchar música, sino también para decir:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cali, estamos contigo.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El propio secretario de Cultura ha hablado de la necesidad de hacer un cierre simbólico de los procesos que quedaron interrumpidos y de preservar el significado cultural de los 30 años del festival. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese cierre podría ser mucho más poderoso si el Petronio de 2026 queda en la memoria como el año en que una celebración se convirtió también en un acto de solidaridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que cada plato vendido pueda ayudar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que cada artista pueda aportar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que cada visitante pueda convertirse en parte de la recuperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que cada empresa pueda encontrar una forma de sumarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que los recursos destinados a la solidaridad sean administrados con reglas claras, información pública y absoluta transparencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de convertir el dolor en espectáculo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de convertir&nbsp;<strong>la capacidad de convocatoria de la cultura en capacidad de ayuda</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cali necesita reconstruir viviendas, edificios y vidas. Necesita recursos. Necesita acompañamiento. Pero también necesita esperanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y pocas cosas tienen la capacidad de reunir alrededor de Cali a personas de tantos lugares como el Petronio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, alcalde Eder, ahora que el Petronio sí va a realizarse,&nbsp;<strong>hagámoslo diferente.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagámoslo solidario.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hagamos que la edición XXX no sea recordada solamente como la que tuvo que ser suspendida por un terremoto, sino como aquella que regresó para ayudar a una ciudad a levantarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que sea un homenaje a los muertos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un apoyo para los damnificados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una oportunidad para los artistas y portadores de tradición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un impulso para el turismo y la economía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sobre todo, un gran abrazo nacional a Cali.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque las culturas del Pacífico han demostrado durante generaciones que el dolor y la alegría pueden convivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Que se puede llorar y cantar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Recordar y bailar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Perder y sobrevivir.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Que este año el Petronio no sea solamente una celebración de la vida.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Que sea también una celebración de la supervivencia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y que cuando finalmente vuelvan a sonar las marimbas, Cali pueda bailar sabiendo que detrás de cada canción hay una ciudad que recuerda, una Colombia que acompaña y una comunidad que decidió levantarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132581</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Aug 2026 17:14:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/IMG_3467-1.png?quality=60&amp;#038;w=1086" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un Petronio para Cali]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>Pinturas rupestres de La Lindosa en el Museo del Oro de Bogotá</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/pinturas-rupestres-de-la-lindosa-en-el-museo-del-oro-de-bogota/</link>
        <description><![CDATA[<p>En el Museo del Oro de Bogotá está la exposición “Trazos sobre piedra. Pinturas milenarias en la serranía de La Lindosa” que nos permite aproximarnos y apreciar el arte rupestre de la Amazonía, que tiene gran valor histórico, patrimonial y cultural. El arte rupestre es la manifestación gráfica más antigua de la humanidad, así que [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el <strong>Museo del Oro </strong>de <strong>Bogotá</strong> está la exposición “<strong>Trazos sobre piedra. Pinturas milenarias en la serranía de La Lindosa</strong>” que nos permite aproximarnos y apreciar el arte rupestre de la Amazonía, que tiene gran valor histórico, patrimonial y cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>arte rupestre</strong> es la manifestación gráfica más antigua de la humanidad, así que estos dibujos o grabados sobre la roca —petroglifos— dan cuenta de formas de pensamiento y manifestaciones culturales del pasado, específicamente de quienes vivieron en la serranía <strong>La Lindosa</strong>, ubicada en el departamento del <strong>Guaviare</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con reproducciones de gran tamaño, “Trazos sobre piedra” exhibe el arte rupestre y la diversidad de cada uno de los pueblos. Hay escenas de danza, pesca o cacería, pero también formas de objetos y figuras de animales, cuerpos humanos, líneas y espirales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La serranía de <strong>La Lindosa</strong> alberga tres de los conjuntos rupestres más impresionantes de la <strong>Amazonía</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el <strong>Nuevo Tolima</strong> los murales se despliegan sobre amplias mesetas con escenas densamente superpuestas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el <strong>Raudal del Guayabero</strong> las figuras emergen sobre muros verticales que se elevan junto al río, marcando un lugar de tránsito y poder ceremonial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en <strong>Cerro Azul</strong> los paneles se extienden a lo largo de farallones con representaciones de animales, humanos y geometrías que dialogan con el paisaje que lo rodea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La exposición “<strong>Trazos sobre piedra</strong>” está abierta hasta noviembre de 2026. Quienes no pueden ir al Museo del Oro de Bogotá pueden ver la exposición en el sitio web cultural del Banco de la República:  <a href="https://www.banrepcultural.org/exposiciones/trazos-sobre-piedra">https://www.banrepcultural.org/exposiciones/trazos-sobre-piedra</a></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;/&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a> </p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132462</guid>
        <pubDate>Thu, 27 Aug 2026 01:53:08 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
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