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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de dia d | Blogs El Espectador</title>
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        <title>REMEMBRANZAS MUNDIALISTAS (I)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/remembranzas-mundialistas-i/</link>
        <description><![CDATA[<p>El fútbol es un deporte pedestre como pocos, que se hace con los pies, pero se gana con la inteligencia y la pasión. En él no triunfan los impostores, como en la política, donde suelen ganar los jugadores más tramposos y habilidosos, excepcionalmente los más competentes y honestos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cada 4 años suele coincidir la elección presidencial con el mundial de fútbol, excepto el último, realizado en Catar entre el 20 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022, cuya final ganó Argentina frente a Francia 4-2 desde tiros del punto penal, pues el tiempo extra terminó 3-3. Y como ya estamos en la víspera del comienzo del mundial más prolongado de la historia, desde el próximo jueves 11 de junio hasta el domingo 19 de julio, con 48 selecciones clasificadas y 104 partidos, es un buen momento para recordar lo acontecido en Catar. Por eso, van estas remembranzas. En esta primera entrega “plagiaré” algunos apartes de dos Calicanto que entonces escribí. El primero, al comienzo y el segundo al final del mundial en Catar. En posteriores entregas, continuaré con los mundiales de Sudáfrica, Brasil y Rusia, como calistenia de memoria futbolística para apoyar con entusiasmo a nuestra Selección y llevarla a la final, el próximo 19 de julio, contra España o quizá Francia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“CATAR, UN MUNDIAL DE FÚTBOL ESPECTACULAR Y ESPECTRAL”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con este título, el 17 de diciembre de 2022 resumí el mundial realizado por Catar, cuyo principal objetivo fue la utilización del máximo evento futbolístico del planeta en función de la política internacional, igual a como ahora pretende hacerlo Trump de la mano de Infantino. Entonces lo describí así: <em>espectacular por la belleza de los estadios y el despliegue publicitario para proyectar a Catar como un país moderno, rico y esplendoroso, que emula y supera en prosperidad a la mayoría de los países occidentales. Algo similar hizo Putin hace cuatro años, cuando pretendió convencer al mundo del renacimiento de una Rusia poderosa y feliz, que hoy niega con su brutal y criminal invasión de Ucrania. Detrás de ese marketing político-futbolístico está el terror. Un terror auspiciado por la FIFA, la organización internacional más hipócrita, corrupta y peligrosa del planeta, pues logra suspender nuestro juicio moral en nombre de un fútbol radicalmente inhumano.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es el terror auspiciado por esa alianza letal entre la riqueza, el crimen, el autoritarismo y la impunidad de mandatarios como Putin y el emir Tamim bin Hamad Al Thani, quien llegó al trono en 2013 luego de la abdicación de su padre, Hamad bin Khalifa Al Thani. Por eso el mundial de Catar es espectral. Detrás de esos fabulosos estadios se esconde la explotación y muerte de un número incierto de trabajadores migrantes –muy parecida a las vidas sacrificadas en cualquier campo de concentración nazi o en un Gulag soviético— pues nadie responde por esas vidas cegadas en aras del más fastuoso y costoso mundial realizado. Esas vidas no valen nada, más aún se pone en duda el número de trabajadores que cobraron esos fatales accidentes laborales. Son <strong>“nuda vida”</strong><a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a>, en la expresión del filósofo Giorgio Agamben.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&nbsp;Los gritos agónicos en caída libre de esos obreros migrantes, hoy son acallados por la estridencia de los goles celebrados por los miles de fanáticos de sus selecciones victoriosas. Las lágrimas solo alcanzan para lamentar la eliminación de las selecciones amadas, no para los migrantes sacrificados y “desaparecidos”. Los himnos se entonan en nombre de los jugadores y las selecciones que se disputan la copa mundial. No hay ni siquiera un réquiem por quienes hoy nos brindan con sus vidas tanta alegría, celebrada en todo el planeta. Eso ya no nos importa, solo queremos disfrutar y gozar el mundial. No hay lugar para la culpa y los lamentos. No se puede arruinar el hermoso eslogan de este mundial: “Football unites the world in passion, in love, in peace. Football unites us in hope and in joy. Football unites us all. Football unites the world”, que escuchamos en boca de Cristiano Ronaldo, Harry Kane y Lionel Messi, entre otras destacadas figuras, antes de cada partido.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Para mayor ironía, las estrellas de Francia, como Kylian Mbappe, es nacido en París, pero hijo del inmigrante camerunés Wilfried Mbappe y Ousmane Dembélé, también parisino, es hijo de padre maliense y de madre francesa con ascendencia mauritana y senegalesa. Ambos defienden la bandera de una nación que en su pasado colonialista dejó una estela de oprobios y crímenes impunes en el continente africano. Y hoy Francia es campeona mundial gracias al talento, el esfuerzo y los goles de esos hijos de inmigrantes, que un número nada despreciable de franceses, liderados por Marine Le Pen, desprecian y no quisieran tener en su territorio. Como se puede leer en Wikipedia: “Le Pen se opone fuertemente al multiculturalismo, llamándolo &#8220;un arma para el extremismo islámico” ​y ha apoyado leyes en contra del uso de símbolos religiosos en público que han sido categorizadas por algunos como Islamofobicas. En varias ocasiones ha mostrado su apoyo al mandatario ruso Vladímir Putin y, a pesar de condenar la Invasión rusa de Ucrania de 2022, se ha negado a retirar su apoyo a Putin, llamándolo <strong>&#8220;un posible aliado para Francia&#8221;.</strong></em></p>



<p class="wp-block-paragraph">                                                                                                  <strong>UNA FINAL CHAUVINISTA<a id="_ednref3" href="#_edn3"><strong>[iii]</strong></a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el artículo sobre la final entre Francia y Argentina, jugada el 18 de diciembre de 2022, me referí al duelo entre quizá las dos naciones más chauvinistas del planeta:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Este domingo la final del mundial en Qatar entre Argentina y Francia será el mayor duelo chovinista en la historia del fútbol, el deporte que exacerba las expresiones más fanáticas y extremas de nacionalismo. Curiosamente, ambas naciones son en sus respectivos continentes las campeonas del chovinismo: “la exaltación desmesurada de lo nacional frente a lo extranjero”. No es la modestia propiamente un rasgo de identidad nacional de argentinos y franceses. Es casi imposible discernir, entre un argentino y un francés y saber cuál de los dos siente más orgullo por su propio país, sus carnes, vinos y quesos. No por casualidad chauvinisme proviene de la lengua francesa. Pero, paradójicamente, los mejores jugadores de ambas selecciones, Messi y Mbappe, no padecen de chovinismo futbolístico. Ese título es propiedad exclusiva de la soberbia de Cristiano Ronaldo. Un narcisista enfermizo que en este mundial recibió una lección dolorosa, viendo desde el banco como su propio reemplazo, Gonçalo Ramos de 21 años, anotaba un triplete de goles frente a Suiza. </em>Y, en otro aparte, referido a la práctica del fútbol y sus rasgos distintivos, intenté explicar porqué es un deporte con resultados impredecibles:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El fútbol es más que un mundial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Es un deporte pedestre como pocos, que se hace con los pies, pero se gana con la inteligencia y la pasión. Por eso en él no triunfan los impostores, como sucede con frecuencia en la política, donde suelen ganar los jugadores más tramposos y habilidosos, excepcionalmente los más competentes y honestos. Aquellos que ladinamente ponen zancadillas a sus adversarios, anotan goles con sus manos corruptas y engañan a los electores con sus mentes torcidas y promesas demagógicas. En la cancha de fútbol es más difícil que esto suceda. Es casi imposible ganar a punta de juego sucio y astucia, salvo que un equipo compre al árbitro, como algunos políticos lo hacen con la justicia o los electores. Pero en esta era de tecnología aplicada, con las ayudas milimétricas del V.A.R, es casi imposible que la trampa triunfe. Maradona no podría haber contado con “la mano de Dios” para anotar su gol contra Inglaterra.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si en la política dispusiéramos del V. A. R y viéramos todos los acuerdos y mangualas que tras bastidores hacen los políticos profesionales, los compromisos que realizan con sus financiadores y potenciales votantes, ellos no ganarían ninguna elección y probablemente la mayoría de los partidos serían sancionados y expulsados por competencia desleal. No asistiríamos ingenuamente al festival de las elecciones y seríamos mucho más responsables y exigentes en el ejercicio de nuestra ciudadanía. Al menos, eliminaríamos fulminantemente del juego del poder a quienes se dedican a robarse nuestra confianza, impuestos y violan las reglas del juego limpio. Esto no sucede en una cancha de fútbol porque la competencia es transparente y pública, se juega ante millones de espectadores, donde lo que cuenta es la velocidad, habilidad y resistencia de todos los jugadores, como el cumplimiento de las reglas y de las decisiones del árbitro.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El domingo 18 de diciembre veremos si la habilidad e inteligencia de Messi podrá vencer la velocidad y fuerza de Mbappe. Si una selección totalmente gaucha podrá superar la intercultural del seleccionado francés. De alguna manera, Argentina juega contra Francia y casi media África. ¿Ganará el chovinismo criollo argentino o el interculturalismo cosmopolita francés? Más allá del ganador, todos viviremos, disfrutaremos y sufriremos una final vibrante, donde comprobaremos una vez más que somos una especie radicalmente lúdica y pasional, subyugada por este juego pedestre que nos paraliza cada cuatro años. Un juego donde 20 atletas, utilizando sus extremidades más torpes y con grados diferentes de habilidad, velocidad, precisión y fuerza buscan vencer, literalmente a patadas, a dos arqueros que solo con sus frágiles e inteligentes manos saltan y vuelan como ángeles para atrapar o rechazar el balón y evitar que se anide en sus redes. Quizá por eso el fútbol es tan irresistible y su atracción incontenible: es la disputa de 20 jugadores a ras de tierra por el control de un esquivo balón que los eleva al cielo de la gloria cuando termina en el fondo de la red del adversario o los arrastra al infierno de la derrota si se escapa de las manos de su arquero y de los botines de sus delanteros. Por eso la definición de un mundial desde el tiro penal es la agonía del purgatorio para los delanteros y la consagración del cielo para los porteros. Ojalá ni Messi ni Mbappe vivan</em> esa agonía y la copa se defina <em>en franca lid y no con un tiro de gracia desde los once metros. </em>Hasta aquí el relato.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nuestra final victoriosa en este mundial</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente la final en Catar, como todos la vimos, se definió desde los tiros penal y Argentina le ganó 4-2 a Francia, gracias al espectacular desempeño de su portero, Dibu Martínez. Quizá el 19 de julio de este año se repita esa final, pero siendo la víspera de nuestra fiesta nacional del 20 de julio, creo que será entre nuestra Selección y la española. Entonces ese grito de independencia de hace 216 años retumbará ahora como gritos de goles victoriosos, venciendo una vez más a España, solo que esta vez en forma incruenta y gloriosa sobre una cancha de fútbol y no como sucedió hace 207 años en la batalla del puente de Boyacá, el 7 de agosto de 1819. En la próxima entrega, rememoraré algo de lo acontecido en los mundiales de Rusia (2018) y Brasil (2014), donde James fue botín de oro con seis goles, pese a que nuestra Selección solo llegó a cuartos de final, después de la anulación del legítimo gol de Yepes contra Brasil.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/qatar-un-mundial-espectacular-y.html">https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/qatar-un-mundial-espectacular-y.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://latinta.com.ar/2019/11/05/la-nuda-vida/">https://latinta.com.ar/2019/11/05/la-nuda-vida/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/una-final-chauvinista.html">https://calicantopinion.blogspot.com/2022/12/una-final-chauvinista.html</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130227</guid>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 03:05:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[REMEMBRANZAS MUNDIALISTAS (I)]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>Hacia un Estado mínimo, autoritario y policial al servicio del mercado.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/hacia-un-estado-minimo-autoritario-y-policial-al-servicio-del-mercado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo apunta a que el modelo de Estado propuesto por el candidato de la ultraderecha es un Estado mínimo, autoritario, policivo, represivo y al servicio del mercado. De esta manera, la idea de materializar el anhelado Estado social de derecho que se adoptó en la Constitución de 1991, quedaría sepultada.  Explicamos esto desde el programa del candidato y sus declaraciones públicas. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un logro de la constitución política de 1991 fue el cambio de modelo de Estado, pues le apostó al <em>Estado social de derecho </em>o Estado “social” y “democrático” de Derecho<em>. </em>Después del Estado confesional y autoritario que instauraron Miguel Antonio Caro y Rafael Núñez en 1886, los constituyentes del 91, donde hubo representantes del M-19, de los distintos partidos y de las minorías, decidieron apostarle a un Estado distinto: plural, laico, diverso, participativo, pero, ante todo, a un Estado donde <em>lo social </em>no era un mero <em>adjetivo</em>. No. Era el corazón de la filosofía política de la nueva carta, un horizonte para la acción del gobierno, de las políticas públicas y para la actuación de las instituciones y de los funcionarios del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Estado social de derecho nuestro era un intento de construir un Estado de bienestar, al estilo de las democracias europeas o de las socialdemocracias. Ese era el anhelo y algo se logró en estos años, primero, por medio de la Corte constitucional en los 90s y sus decisiones revolucionarias sobre los derechos; después, por algunos gobiernos que entendieron que el papel del Estado no era pasivo, sino que debía intervenir en la economía y en la sociedad para corregir las desigualdades sociales buscando así la equidad y la justicia. El fundamento de ese modelo de Estado lo expresó la Corte en la sentencia C-1064 de 2001. Allí dijo la alta corte: “<strong><em>el ser humano no es realmente libre e igual debido a limitaciones naturales y sociales dentro de las cuales sobresalen las económicas</em>. Es por ello que <em>se acepta que, en muchos casos, la libertad y la igualdad requieren para su realización de medidas, acciones, prestaciones, servicios, que la persona, por sí misma, no puede asegurar</em></strong><em>. </em>El Estado de Derecho evolucionó así, de un Estado liberal democrático a uno social, también democrático, <strong><em>animado por el propósito de que los presupuestos materiales de la libertad y la igualdad para todos estén efectivamente asegurados</em></strong>”. C-1064/2001.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pues bien, en un eventual gobierno de Abelardo de la Espriella el soñado Estado social de derecho será eso, un <em>sueño</em>. La filosofía de su programa de gobierno, el de las tres páginas, más algunas de sus declaraciones en prensa y en medios públicos, apunta a que el tipo de Estado por el que propende, el tipo de Estado que defiende es de otra naturaleza. No es un Estado social de derecho, sino un Estado mínimo, autoritario, policivo, securitista y al servicio del gran capital. Me explico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">1º. Será un Estado mínimo porque en su programa habla explícitamente de reducir el Estado en un 25%. En otras declaraciones ha dicho que el recorte del Estado será del 40%, y que el objetivo es eliminar, privatizar, fusionar muchas instituciones, por ejemplo, reducir los ministerios de 19 a 10. El argumento es que <em>hay mucha burocracia y que el Estado es ineficiente</em>. Este recorte, <em>de suyo</em>, generará miles de desempleados y aumentará la cifra de desempleo en el país. Tampoco es creíble ni viable la idea de que esos trabajadores puedan ser reubicados en el sector privado, pues este no cuenta con las capacidades de <em>absorción</em>. Si además se <em>desmontan programas sociales</em>, la situación de los menos favorecidos será peor, pues se habla de intervenir el ICBF, El programa de alimentación escolar PAE, el Fondo Nacional del Ahorro, entre otras. Intervenir estas tres instituciones deja desprotegida a los niños, aumenta el hambre escolar y encarece el acceso a la vivienda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">2º. En segundo lugar, y esto es, a mi juicio, lo más preocupante del programa de la derecha, es que se trata de un Estado autoritario. Esto es muy claro. <strong><em>El candidato habla en términos del Bien y del Mal,</em></strong> de un país enfermo que hay que sanar, de un país corrompido que hay que purificar. Habla en nombre de Dios, de la fe, de la iglesia, de la familia. Este es un <em>lenguaje inmunitario</em> donde el <em>otro</em> aparece como un peligro, como alguien que debe eliminarse, pues es una especie de <em>virus </em>que enferma al “cuerpo social”. El lenguaje que habla de <em>enfermedad</em>, <em>sanación</em>, es un lenguaje biológico, del organicismo, que apunta a que hay que proteger la comunidad de otro amenazante. Era el mismo lenguaje de la “re-generación” (término biológico) del autoritarismo de Caro y de la constitución de 1886. <em>Esos Otros</em> estarían representados en la izquierda “comunista”, “los marxistas” y en todo aquél que se oponga a su visión de país, y a sus personales convicciones como cuando, bajo sus propios términos, distingue entre “periodista” y “activista”. El “País milagro” es otra entelequia para captar votos entre evangélicos o cristianos fanáticos. Y todo <em>fanatismo</em> (político o religioso) solo expresa el fondo bestial del entusiasmo, un fondo bestial que en este país es demasiado fácil activar con el peligro del porte de armas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">3º. Pero el Estado mínimo y autoritario tiene otras señales en su corto programa: [a]la construcción de megacárceles es una de ellas. Esta idea, copiada o plagiada de Bukele, es la antesala. Si el gobierno va a iniciar <strong><em>una cruzada contra el Mal</em></strong> (y todos aquellos que lo encarnan) primero hay que construir los lugares de reclusión y encerramiento. El Gulag o campo de concentración debe estar preparado previamente para <em>aislar</em> de la sociedad todo aquello que la amenaza. Pero los <em>signos</em> o <em>señales </em>no paran ahí. [b] En el programa dice: “<strong><em>Elevar a rango constitucional la prohibición de la ‘combinación de todas las formas de lucha’ como estrategia de poder político”</em></strong>. Esto es peligrosísimo. Sabemos que la expresión “combinación de todas las formas de lucha” fue usada por las guerrillas para justificar el uso de todos los medios posibles para lograr el fin de “la toma del poder” y de la “transformación de la sociedad”. Eso es ampliamente sabido. Sin embargo, en el contexto de un posible gobierno de De la Espriella que no ha dejado de enviar señales de autoritarismo, como el ataque a periodistas con su respectiva intimidación judicial, el uso de la famosa expresión entra en terreno resbaloso. La expresión misma se torna demasiado amplia, abstracta e <em>interpretable por vía extensiva</em> a cualquier tipo de acción. Puede equivaler a prohibir “con rango constitucional” la protesta social misma. Además, dentro de la expresión “todas las formas de lucha” cabe desde una marcha, una protesta, un cierre vial, una obstrucción del espacio público hasta una columna, una conferencia o un escrito, pues estas últimas también son formas de lucha ideológica. Si la persecución a los herejes que atentan contra la “patria” o el “país milagro” se generaliza, terminaremos en la mazmorra todos aquellos que pensemos diferente o que salgamos a defender la educación pública (que aparece una vez en su programa y con tintes privatizadores) o nos opongamos al fracking en los páramos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las señales siguen. [c] En el programa aparece esta idea: “Seguridad en el barrio: Bloque de Búsqueda contra la extorsión, y Primera Línea de Seguridad con veteranos y reservistas”. Es loable la preocupación por la seguridad barrial. De hecho, la policía ya tiene programas como la seguridad por cuadrantes, sin embargo, una especie de fuerza pública o ejército paralelo formado por “reservistas o veteranos” suena funesta. Estas personas, ¿serán funcionarios públicos? ¿No es ese sector de veteranos uno de los más agresivos y fanáticos militantes, fervorosos del orden y defensores de la pureza moral de la patria? Y para culminar, la cereza del pastel. [d] En un artículo en El Tiempo publicado el día 3 de junio, titulado: “<em>Los puntos claves del plan de gobierno de Abelardo de la Espriella para la segunda vuelta: Plan Colombia II, reducción del Estado y 7 megacárceles”. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En este artículo se habla de “seguridad jurídica total a la Fuerza Pública: “Prioridad absoluta a la Fuerza Pública sobre los narcoterroristas en el DIH”. Esto significa, palabras más, palabras menos, <strong><em>que habrá una especie de blindaje jurídico para la fuerza pública</em></strong>, lo que equivale a protegerla ante el sistema judicial por posible extralimitación de sus funciones; significa desarmas a la ciudadanía ante el abuso policial y otros excesos. La violación de Derechos humanos por parte de militares o policias, como en los gobiernos de Uribe Vélez y Turbay Ayala, se puede volver pan de cada día. En aras de no igualar a la fuerza pública con los grupos ilegales, se termina desprotegiendo a los ciudadanos y dándole una especie de carta blanca a la fuerza pública para el abuso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese mismo artículo se habla de  [e] revisar la pertenencia de Colombia a organismos como la “ONU, la OEA y la CIDH”. Pues bien, en el contexto explicado esto quiere decir que el Estado autoritario, mínimo, represivo, no podría ser demandado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CDIH) por la violación de derechos por parte del Estado colombiano y sus fuerzas represivas, o por otros motivos. Esa jugada la hicieron ya, curiosamente, los gobiernos autoritarios de izquierda de la región. En ese momento la derecha salió a criticar, pero ahora copian (como muchas otras cosas) esa estrategia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdad es preocupante el tinte autoritario del proyecto abelardista. La ciudadanía debería de estar atenta en vez de emborracharse con expresiones patrioteras y vacías como “El tigre” o “Firmes por la patria”. La proclividad a la dictadura del proyecto de ultraderecha la han puesto de presente personas (escritores, constitucionalistas, académicos, políticos) como Abad Faciolince, Rodrigo Uprimny, Ramiro y Ana Bejarano, Humberto de la Calle, Gonzalo Sánchez, Claudia López, entre muchos otros. Ese autoritarismo es propio de la ultraderecha internacional a la cual se encuentra adscrito De la Espriella: el sionismo de Netanyahu, Vox en España, Bukele en Salvador, Milei en Argentina y Donald Trump. En Estados Unidos, lo sabemos bien, <strong><em>Trump caza migrantes, interfiere en las universidades, censura e insulta periodistas, viola la división de poderes, gobierna por decreto, gobierna para los millonarios, persigue a los opositores, etc. </em></strong><em>Abelardo haría muchas de estas cosas aquí</em>, eso está anunciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong><em>Preocupa sobremanera que</em></strong> <strong><em>el país se convierta en una colonia trumpista, en un país lacayo sometido a los intereses gringos</em></strong>; y que dada su calidad de “ciudadano americano republicano” de Colombia, en una eventual presidencia, actué más a favor de intereses extranjeros que a favor de los propios; o que pida intervenciones frecuentemente. En ese caso, <strong><em>la soberanía estaría seriamente comprometida</em></strong>. Igualmente, preocupa el ingreso al país del sionismo que masacra y comete genocidio en Gaza y en el Líbano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por último, sin duda, el modelo de Estado que prefigura la ultraderecha es un Estado al servicio del capital: el tema de la desregulación, las exenciones a empresarios, la reducción de impuestos a los más ricos; los anuncios sobre la “revisión” de las superintendencias y sus facultades de control y vigilancia; las declaraciones (muy confusas y contradictorias) sobre el futuro de las licencias ambientales, de la Agencia Nacional de Tierras,&nbsp; de la consulta previa a comunidades, etc., <strong>apunta ineludiblemente a que estas instituciones son consideradas obstáculos para el crecimiento Económico y por ello deben intervenirse o suprimirse</strong>. <strong><em>Todo quedará sometido a la lógica del mercado</em></strong>, la acumulación de la ganancia y la especulación financiera. <strong><em>Este es, en verdad, un Estado policial al servicio del neoliberalismo. </em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>Es un modelo donde los organismos de control son obstáculo; es la antípoda del Estado social de derecho que contempla la constitución de 1991.</em></strong> En ese sentido, el programa político no defiende la constitución, defiende el mercado y los intereses de los sectores más ricos de la sociedad. Se configuraría un Estado oligárquico autoritario donde lo “social” y lo “democrático” serían tan solo un espejismo o una cosa del pasado. &nbsp;En un escenario represivo, defender el Estado social y democrático de derecho equivaldría a levantar las banderas del comunismo y a convertirse inmediatamente en un subversivo al que hay que combatir. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130218</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 20:26:06 +0000</pubDate>
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        <title>Yuli Cadavid y el arte de recuperar el saber de las plantas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/yuli-cadavid-y-el-arte-de-recuperar-el-saber-de-las-plantas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hasta el 12 de junio se puede apreciar en Ocre Galería la obra de esta artista que rinde homenaje a su abuela y al poder de las plantas medicinales. Por primera vez el color es protagonista en estas piezas que recuerdan que una planta advierte si es curativa o venenosa. Hace unos años, cuando el [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>Hasta el 12 de junio se puede apreciar en Ocre Galería la obra de esta artista que rinde homenaje a su abuela y al poder de las plantas medicinales. Por primera vez el color es protagonista en estas piezas que recuerdan que una planta advierte si es curativa o venenosa.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace unos años, cuando el mundo estaba detenido por la pandemia, <strong>Yuli Cadavid</strong> recordó que su abuela curaba todos los males gracias al poder de las plantas, así que un cuadro médico fue el impulso para que ella decidiera recuperar ese legado que, debido al paso de los años, ya estaba difuso en la memoria de la familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El proyecto empezó con la intención de recuperar las recetas de mi abuela. Empecé a conocer <strong>las plantas y sus propiedades</strong>, entendiendo que no soy boticaria, ni pretendo serlo. Simplemente, empecé a recolectar plantas para desde el arte representarlas y ver su transformación a través del color”, expresa la artista.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Yuli Cadavid</strong>, experta en arte gráfico y grabado, utiliza estos soportes para plasmar la belleza y las propiedades de las plantas. Esto se evidencia en las series “Fitoterapia básica”, de las que son protagonistas el sauco, la moringa, el jengibre, limón y eucalipto; “Gabinete de curiosidades”, en la que expone las propiedades botánicas de esas mismas plantas a través del dibujo científico. La tensión de las plantas que curan o matan se evidencia en “Las matas que curan, las curas que matan”, mientras que “Esto no tiene Invima” rinde homenaje a la tradición de curar con plantas medicinales así no esté regulado por la ciencia moderna.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Yuli Cadavid y el arte de recuperar el saber de las plantas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/ROkpgpB6s10?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La materialización de la obra de Yuli Cadavid es diversa, pues abarca desde cajas de botánica que guardan pinturas en papel de fique, dibujos al carboncillo, cajas de conservación, hasta ollas grabadas, instalaciones, herbarios; pasando por los grabados con las técnicas monotipo o aguafuerte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros intervenidos también son característicos en su obra. Se trata de libros que llegan a su taller de impresión Talante porque están siendo carcomidos por el moho o el comején, y tras un proceso de recuperación, Yuli Cadavid les ofrece una segunda posibilidad de narrar la historia de las plantas por medio de nuevos textos e imágenes que son puestas al estilo collage.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parte de estas obras pueden apreciarse actualmente en <strong>Ocre Galería</strong>, ubicada en <strong>Bogotá</strong>, en la muestra “<strong>Escalas de cuidado</strong>” curada por Caridad Botella, en la que por primera vez el color de la naturaleza es protagonista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Le tenía miedo al color porque generalmente está asociado con lo decorativo, y en la historia del arte el grabado ha sido reconocido por su contraste y fuerza. Si Rembrandt elaboraba todos sus grabados en negro, ¿cómo agregarle color?”, se pregunta la artista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo cierto es que las plantas tienen diferentes colores que sirven como advertencia. Es decir, cuando tienen un color específico están hablando si son cura o son veneno, y entonces este fue el punto de partida de esta muestra que le permite al espectador ver su escala de color que prepara, muchas veces, con pigmentos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las piezas exhibidas fueron elaboradas este 2026, aunque hay algunos libros, boticarios y ollas grabadas realizadas anteriormente. Esto posibilita tener, por decirlo de algún modo, acceso a la línea de tiempo en la que Yuli Cadavid se acerca a las <strong>plantas medicinales</strong> y sus distintas formas de interpretarlas artísticamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En “<strong>Escalas de cuidado</strong>” hay una vitrina en la que se exhiben los materiales de archivo, así como una foto de su abuela, las herramientas y los pigmentos que utiliza Yuli Cadavid para que las hojas, ramas y flores de borrachero, diente de león o eucalipto se puedan apreciar en distintos formatos y en diferentes técnicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras las plantas medicinales recuperan su lenguaje del color y la advertencia, Yuli Cadavid fortalece su práctica artística en la que conceptos como amor y cuidado están presentes, no sólo en estas obras que parten desde el conocimiento ancestral femenino, sino en otras series como “Mientras duermen” en la que habla sobre la maternidad desde la ambivalencia de dibujarse y desdibujarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="577" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-1024x577.jpg" alt="" class="wp-image-130216" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-1024x577.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-1536x865.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143903/Yuli_Cadavid_-1-2048x1153.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130213</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 19:38:18 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09143533/Yuli_Cadavid-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Yuli Cadavid y el arte de recuperar el saber de las plantas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Es mejor ser guerrillero que paramilitar?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/es-mejor-ser-guerrillero-que-paramilitar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia enfrenta una elección crucial: recuperar los principios democráticos para garantizar el futuro del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El debate sobre las elecciones presidenciales de 2026 parece haberse reducido a una disyuntiva tan simplista como peligrosa. Da la impresión de que los colombianos estuviéramos obligados a escoger entre dos extremos opuestos y excluyentes, dos etiquetas que evocan algunos de los capítulos más dolorosos de nuestra historia: guerrilleros o paramilitares.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-style-default"><img decoding="async" src="https://ichef.bbci.co.uk/ace/ws/640/cpsprodpb/bf54/live/86675f70-da5d-11ef-bc01-8f2c83dad217.png.webp" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mi abuela solía contarme historias sobre la violencia entre “godos” y “cachiporros”. Más tarde, la literatura me retrató aquella tragedia nacional; basta recordar la obra <em>Cóndores no entierran todos los días</em>, donde Gustavo Álvarez Gardeazábal describe a “los pájaros” y a las guerrillas liberales como protagonistas de una época marcada por el odio político. Décadas después, el país volvió a dividirse entre guerrillas y paramilitares, prolongando un ciclo de violencia que parece no tener fin.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo ello demuestra que Colombia arrastra una herida que nunca ha terminado de sanar. Por el contrario, cada generación parece encontrar nuevas formas de reabrirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso resulta tan preocupante que el debate presidencial se pretenda resumir en una confrontación entre “paras” y “guerrilleros”. No solo porque se estigmatiza a ciudadanos inocentes al asociarlos con organizaciones armadas ilegales que tanto daño causaron al país, sino porque se alimenta una lógica de confrontación que impide discutir los verdaderos problemas nacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después del 21 de junio, independientemente de quién resulte elegido presidente, Colombia seguirá existiendo. Los ciudadanos tendrán que convivir, trabajar juntos y construir futuro. Ningún proceso democrático puede sostenerse si una parte de la sociedad considera que la otra es, por definición, enemiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este contexto, vale la pena detenerse en una afirmación reciente del actual ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien durante un debate de control político manifestó que había sido guerrillero “a mucho honor”. Más allá de la discusión política coyuntural, la frase invita a una reflexión de fondo: ¿cuál es el honor que puede derivarse de haber pertenecido a una organización armada que se levantó contra el Estado, desconoció la ley y contribuyó a prolongar la violencia en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta adquiere aún mayor relevancia si invertimos los papeles. ¿Qué habría ocurrido si una declaración similar hubiera sido pronunciada por un exparamilitar? ¿La reacción pública habría sido la misma? ¿Habría existido igual tolerancia frente a semejante afirmación?. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://pbs.twimg.com/media/HKD0uKKXQAAfjjP?format=jpg&amp;name=medium" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y es precisamente aquí donde quiero responder la pregunta que da título a esta columna: no, no es mejor ser guerrillero que paramilitar, como tampoco es mejor ser paramilitar que guerrillero. Ambos representan expresiones de la ilegalidad, de la violencia y del desconocimiento de las reglas que sostienen la convivencia democrática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reducir la discusión presidencial a una disputa entre estos dos referentes no solo es un error político, sino también una renuncia intelectual. Ninguno de los dos caminos ofrece una respuesta a los desafíos que enfrenta Colombia. Más grave aún, ninguno puede convertirse en referente moral para una nación que aspira a fortalecer sus instituciones y consolidar la paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, considero que el problema de fondo es aún más profundo que la crisis de la salud, la inseguridad, la polarización, la situación económica o cualquier otra dificultad que hoy ocupe los titulares. El verdadero problema es que como sociedad hemos comenzado a perder la capacidad de distinguir con claridad entre lo correcto y lo incorrecto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez con mayor frecuencia confundimos la justificación con la legitimidad, la simpatía política con la razón y la conveniencia con los principios. Hemos llegado al punto de relativizar conductas que antes resultaban evidentemente reprochables, dependiendo de quién las cometa o de la causa que diga defender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso este debate no puede limitarse al plano jurídico. Debe abordarse también desde la ética, la moral y la deontología. Necesitamos volver a preguntarnos qué conductas son aceptables y cuáles no; qué valores queremos promover como sociedad y cuáles debemos rechazar sin ambigüedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia no avanzará mientras siga confundiendo el bien con el mal, lo correcto con lo incorrecto o lo legítimo con lo conveniente. No podemos permitir que lo indebido termine desplazando lo debido, ni que el mérito sea equiparado con la ausencia de esfuerzo, ni que la legalidad sea vista como un obstáculo y no como una garantía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las fronteras entre lo correcto y lo incorrecto deben reconstruirse y fortalecerse. Solo así podremos recuperar la confianza en nuestras instituciones, elevar la calidad del debate público y construir una nación capaz de mirar hacia adelante sin renunciar a los principios que hacen posible la convivencia democrática.</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130205</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 13:41:55 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/09083346/86675f70-da5d-11ef-bc01-8f2c83dad217.png.webp" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es mejor ser guerrillero que paramilitar?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">@castroopina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Visita de 7 escuelas de comunicación y periodismo a @ElPaiscali, tras micrófono abierto con @elespectador</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/visita-de-7-escuelas-de-comunicacion-y-periodismo-a-elpaiscali-tras-microfono-abierto-con-elespectador/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este miércoles 10 de junio, una conversación sobre perfiles y competencias de egresados frente al mercado laboral con la directora de El País, Vicky Perea, y el gerente de comunicaciones de la Cámara de Comercio de Cali, Carlos Mario Jaramillo Vélez. Participarán la Universidad Autónoma de Occidente, la Javeriana, Icesi, UniValle, U. Santiago de Cali, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Este miércoles 10 de junio, una conversación sobre perfiles y competencias de egresados frente al mercado laboral con la directora de <strong>El País</strong>, <strong>Vicky Perea</strong>, y el gerente de comunicaciones de la Cámara de Comercio de Cali, <strong>Carlos Mario Jaramillo Vélez</strong>. Participarán la Universidad Autónoma de Occidente, la Javeriana, Icesi, UniValle,  U. Santiago de Cali, UniCamacho y UniCatólica. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El almuerzo de trabajo, con apoyo de la <strong>Fundación Sidoc</strong>, se da en el marco del proceso de identificación de talentos para la alianza de la <strong>Fundación Color de Colombia</strong> con <strong>El Espectador</strong>. Previamente, 10 estudiantes de distintas escuelas preseleccionados tendrán un recorrido por las instalaciones del principal periódico del suroccidente colombiano. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El proceso comenzó el 14 de mayo/2026 en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali con un <strong>micrófono abierto</strong> sobre la situación y perspectivas del periodismo con el director de <strong>El Espectador</strong>, <strong>Fidel Cano Correa</strong>, moderado por la directora de El País, donde participaron los directores de seis escuelas de comunicación social y periodismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>micrófono abierto</strong>, en el que cada escuela pasó al escenario con un docente directivo y cinco estudiantes destacados para preguntarle a Fidel Cano, se planteó como un acto de resiliencia en un contexto de incertidumbre mundial del periodismo, marcado no solo por la disrupción de las redes sociales y la caída de los modelos de negocio tradicionales (publicidad en papel y TV), sino por una compleja convergencia de factores tecnológicos, éticos y políticos que amenazan su sostenibilidad y credibilidad.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">A diferencia del micrófono abierto con El Espectador, la conversación en El País abarcará tanto comunicación como periodismo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada representante de escuela presentará brevemente la relación de su pensum con los perfiles y competencias de egresados frente al mercado laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego habrá un intercambio a partir de las reacciones de dos empleadores prototípicos, El País y la Cámara de Comercio de Cali.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los representantes de las escuelas de comunicación y periodismo que participarán son:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Directora <strong>Erika Barbosa</strong>, Universidad Autónoma de Occidente, UAO.</li>



<li>Decana <strong>Ivonne Leadith Díaz Pérez</strong>, Facultad de Humanidades y Ciencis Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana Cali.</li>



<li>Director <strong>Mauricio Guerrero</strong>, Universidad Icesi.</li>



<li>Coordinador editorial <strong>Andrés Castañeda</strong>, Universidad del Valle.</li>



<li>Directora <strong>Claudia Peña</strong>, Universidad Santiago de Cali.</li>



<li>Directora <strong>Eliana Meneses</strong>, Institución Universitaria Antonio José Camacho. </li>



<li>Director <strong>Wilson Martínez Guaca</strong>, Institución Universitaria UniCatólica. </li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En la conversación también participarán la Fundación Sidoc y la Fundación Color de Colombia con el punto de vista del sector sin fines de lucro. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Será un ejercicio de diálogo entre academia-sector privado-sociedad civil que puede aportar insumos a los procesos de acreditación de alta calidad. </p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08205313/Microfono-abierto-en-Javeriana-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-130197" style="width:1024px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08205313/Microfono-abierto-en-Javeriana-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08205313/Microfono-abierto-en-Javeriana-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08205313/Microfono-abierto-en-Javeriana-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08205313/Microfono-abierto-en-Javeriana.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>14/mayo/2026. Universidad Javeriana Cali. Micrófono abierto de escuelas de comunicación y periodismo con Fidel Cano Correa, director de El Espectador, moderado por la directora de El País, Vicky Perea. </em>Foto: Aymer Álvarez.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130192</guid>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 02:03:22 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Visita de 7 escuelas de comunicación y periodismo a @ElPaiscali, tras micrófono abierto con @elespectador]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Dónde están los intelectuales y escritores colombianos?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/donde-estan-los-intelectuales-y-escritores-colombianos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una cosa son los autores y otra sus libros. Los escritores, así como los intelectuales, son ante todo ciudadanos. ¿Entienden ellos la amenaza que representa el candidato presidencial Abelardo De La Espriella para el orden de las cosas? ¿Están leyendo al país correctamente?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em>“… la manifestación espontánea de un escritor de prestigio calificado ejercía mil veces más influencia que todos los discursos oficiales de los hombres de Estado…”:</em> Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer</em>, página 325.</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Dejemos claro que leer libros y leer al país no son la misma vaina. </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué demonios es un intelectual?, <a href="https://elpais.com/babelia/2024-02-05/que-demonios-es-un-intelectual-en-2024-lo-mismo-de-siempre.html">se preguntaba un columnista</a><strong> </strong>de El País de España en 2024. Hoy me pregunto lo mismo: ¿Qué demonios es ser intelectual en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas, los intelectuales y los escritores se hacían sentir con valentía contra el fascismo (hoy lo llaman neofascismo) y las injusticias. Salvo unos poquitos, los de ahora se debaten entre apáticos y ajenos, no todos están a la altura de lo que demanda la historia, especialmente en Colombia. Repito: No son todos los escritores, los hay que están comprometidos de una manera activa, no como mera pose, conscientes de que son ciudadanos antes que autores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro día uno de ellos me mostraba su rabia contra este gobierno, el de Petro, por no haberle dado nada habiendo votado por él. No entendí su punto —¿reflexión?—, viniendo de una persona ¿culta?, porque me acordé de una prima que, dueña de un pregrado y un posgrado, me preguntaba con rabia “¿qué me dio Petro a mí?”, para significar que esta vez no votaría por la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El derecho al voto nos confronta de dos maneras: nuestra mirada individual y nuestra mirada colectiva de las cosas. En un país tan desigual como es Colombia, nos falta empatía genuina para pensarnos sin egoísmos. El voto como derecho, deber y causa altruista: el bienestar ajeno, las oportunidades para otros. El mal de males nace del individualismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><strong><em>&#8220;La cualidad de poseer te congela para siempre en el ´yo´ y te aísla para siempre del ´nosotros´&#8221;:</em> John Steinbeck en <em>Las uvas de la ira</em>.</strong></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Boletín tras boletín de la Registraduría, el domingo me sentí impotente, no digamos derrotado, preguntándome cuál es mi papel como ciudadano y si es distinto al papel que cumple el escritor. No tengo ínfulas de intelectual porque no lo soy —soy lo que soy, como diría Sandra Mihanovich—; a aquellos los admiro, honro y leo con devoción crítica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este día escribo con rabia, esa rabia que sale de las tripas, para no ahogarme en mis tristezas. Escribo por pulsión, mi constancia para la historia. Me duele pensar que, perdiendo el Pacto Histórico el 21 de junio, se truncarán las reformas sociales. Lo conseguido en cuatro años yéndose por el caño de la indiferencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero así como detesto a la gente triunfalista, detesto a la gente derrotista. No recomiendo militar en ninguno de esos bandos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En sus redes sociales, Nicolás Morales, editor él, se preguntaba con infantil asombro por qué las apariciones de los intelectuales son tan escasas en los telenoticieros colombianos, y celebraba, con infantil asombro también, que uno de ellos apareciera en el Canal Caracol. La respuesta parece sencilla, querido Nicolás. El problema es que en Colombia no hay tantos intelectuales como uno quisiera. Y sí los hay, están condenados a los pequeños círculos, y no necesariamente porque aparezcan o no en un televisor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero sí, es una lástima que estudios de radio y televisión se llenen de políticos y politiqueros (es decir, a quienes causan tantos males les abren los micrófonos para que, reconvertidos en analistas, receten la cura), y no de intelectuales, historiadores, sociólogos, antropólogos, incluso psiquiatras, que podrían arrojar luces sobre lo que nos pasa y lo que somos. Los medios de comunicación, con sus formas muy particulares de reinterpretar en época electoral las funciones del periodismo, son parte del mismo problema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque no se esté de acuerdo siempre con ellos, es un placer leer a intelectuales como William Ospina, Florence Thomas, Francisco Gutiérrez Sanín, Laura Restrepo, Rodrigo Uprimmy, Héctor Abad Facionlice o Moisés Wasserman.  Y claro, no son los únicos para no ser odioso. A Héctor Abad se le agradece su <a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/hector-abad-faciolince/retrato-hablado-de-un-aspirante-a-tirano">“Retrato hablado de un aspirante a tirano”,</a> en <strong>El Espectador</strong>, un texto con la fuerza de aquel que no se acobarda para dirigirse al candidato de <em>Firmes por la Patria.</em></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Me refiero a un tipo tan ridículo que sostiene que solo lo saben afeitar en Miami. Un macho tan inseguro de su aspecto –y a pesar de eso tan vanidoso– que confiesa gastar cada mañana una hora entera acicalándose la barba, pelo a pelo, ante el espejo. Un varón tan dudoso de su virilidad que les señala a las mujeres, para que se lo admiren, el magnífico tamaño de su paquete erecto”.</em><em> </em>(Héctor Abad Faciolince sobre Abelardo de la Espriella)</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">En otras épocas el verdadero intelectual era el escritor. No cualquier escritor, por supuesto. El escritor que se echaba la realidad de su época a cuestas, sin miedo; tenía la disciplina de sentarse a pensar y esparcir su pensamiento en busca de tierra fértil. Hablo de un Stefan Zweig, por ejemplo. Cada libro suyo, cada frase, su concepción de la vida, resetea mentes y espíritus&#8230; ¡y de qué manera!</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“El mundo de ayer”,</em> lo he dicho tantas veces, es de esos libros que toda persona debería leer al menos una vez en su existencia, porque sin ser un tratado para eruditos, contiene lecciones para el mundo de hoy. Nos ha faltado en Colombia ese escritor capaz de contar bellamente nuestro propio mundo de ayer colombiano con sus grandezas y fealdades; creo que se le acercaron mucho Germán Arciniegas con su <em>“Biografía del Caribe”</em> (1945) y Antonio Caballero con su <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> (2018); la falta que nos hace esos intelectuales y los de su tiempo. Ahí están sus obras por si nadie las quiere leer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stefan Zweig es posiblemente la persona que más admiro entre todos los escritores de cualquier época.  Admiro su coraje para enfrentar a los fascistas, armado nada más que con su pluma, su conciencia y una voluntad férrea. Huyendo de los nazis, anduvo errante hasta que, escondido en Brasil, tomó la decisión de suicidarse, junto con su segunda esposa, temiendo que las tropas de Hitler lo encontraran. En alemán dejó escrita la siguiente declaración:  </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>&#8220;Antes de que yo, por libre voluntad y en plena posesión de mis sentidos, abandone la vida, me siento obligado a cumplir un último deber: agradecer desde lo más íntimo a este maravilloso país, Brasil, que nos haya ofrecido a mí y a mi obra un lugar tan magnífico y acogedor. Cada día pasado aquí ha contribuido a querer más a este país, en ningún otro lugar hubiera deseado reconstruir mi vida de nuevo, después de que el mundo de mi propio idioma se derrumbó y mi hogar espiritual, Europa, se autodestruyó. Pero tras cumplir los sesenta hacen falta muchas fuerzas para comenzar totalmente de nuevo. Y las mías están agotadas por tantos años de errar sin patria. Por eso considero mejor cerrar a su debido tiempo y con actitud erguida una vida en la que el trabajo intelectual y la libertad personal me han dado las mayores alegrías y me parecen el más alto bien de esta tierra. ¡Saludo a todos mis amigos! ¡Ojalá lleguen a ver la aurora tras esta larga noche! Yo, excesivamente impaciente, me adelanto a todos ellos&#8221;</em>: <strong>Stefan Zweig</strong>, escritor austriaco (1881-1942)</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores colombianos están embebidos en sus realizaciones personales. ¡Qué bien por ellos! Los hay que a través de la novela histórica están dejando testimonio del presente y se les agradece su compromiso; quizás hagan falta más (más escritores de novela histórica). Y quizás harían algo aún mejor saliendo de sus cofradías en este momento tan complejo de la historia nacional. Yo los llamo círculos viciosos donde nos damos la razón los unos a los otros. Ahí arreglamos el país entre copas de vino o borracheras para, llegada la resaca, darnos cuenta de que en realidad no arreglamos nada; a lo mejor, el mundo no tiene arreglo y nosotros tampoco, pero hay que intentar el coraje siempre ante la fuerza bruta del otro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor español Fernando Aramburu se lamentaba de que los intelectuales “estén opacados” por la ligereza de las redes sociales. Sí y no. Porque a los escritores de antes los perseguían para callarlos y los de esta época no tienen excusa para permanecer ausentes. ¿Cuántos autores usan sus redes sociales para reflexionar en voz alta?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante hay salvedades. Ciertos escribidores van dejando por ahí pruebas de su insensatez. El más lacónico fue Andrés Caro, columnista de La Silla Vacía, que dijo lo siguiente: <strong><em>“Voy a votar por Abelardo de la Espriella, a quien desprecio”.</em></strong> Esa oración no resiste ningún análisis, porque al fin y al cabo el mundo no se acabará porque alguien más salga a exhibir su estupidez de esa manera.  Con razón, el analista británico Martin Wolf dijo: <strong>&#8220;Estamos sufriendo estupidez y caos, pero sobrevivimos al caos&#8221;.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Aramburu, el enemigo no son las redes sociales. Hoy tampoco se necesita salir en televisión para decir lo que uno quiera decir. Esas son vanidades y banalidades, porque el intelectual no anda persiguiendo fama o fortuna. Se les pide que existan de cuerpo presente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El escritor moderno, entre que escribe un libro y el siguiente para aumentar su egoteca, podría también echarse su Patria al hombro; ¿de qué nos sirve un escritor culto y reputado, si al final del día permanece al margen de la realidad, desconectado de ella, sufriendo de pereza intelectual cuando más se le requiere? La historia pedirá cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muchas veces he cuestionado en este blog las posiciones de personajes como Carolina Sanín o Mario Mendoza. El sentido de la justicia me lleva a reconocer, que si bien disiento de sus posturas con regularidad, ninguno se ha mantenido indiferente frente a los temas de su época, si bien, como dice Leonardo Padura, el principal compromiso de la literatura es con la literatura misma y su capacidad estética desde la narrativa o la poesía. Escuchar a Sanín es un placer, cada monólogo suyo es una clase magistral. En el último, invitó a su audiencia a votar por Iván Cepeda. Un gesto noble tratándose de una persona muy crítica de la izquierda y en especial crítica con el presidente Gustavo Petro. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="El Pulso | CAMBIO" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/gI6ANIPP6jw?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong><em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/laura-restrepo-ante-el-fascismo-no-hay-pasividad-posible-hay-que-tomar-parte-por-la-vida/">&#8220;Ante el fascismo no hay pasividad posible: hay que tomar parte por la vida&#8221;:</a></em> Laura Restrepo, escritora, en entrevista con El Espectador.  </strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El cubano Leonardo Padura dice algo con lo que comulgo: <strong><em>“La lectura y la lectura son insustituibles”.</em></strong> Ojalá podamos decir lo mismo de los escritores, sobre todo ahora en que Colombia pende de un hilo: aquí podría repetirse, desgraciadamente, lo que está pasando en Argentina, El Salvador, Ecuador y, más aterrador aún, Estados Unidos. Solo se necesita una persona para poner de cabeza a millones: Milei, Bukele, Noboa y Trump. ¡Todo un cuarteto experto en amputar derechos! Pero era el derecho de millones elegirlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No pido que los escritores colombianos tomen una sobredosis de barbitúricos en su camino a la inmortalidad como hizo el gran Zweig. Se les pide no permanecer parados en una esquina viendo el suicidio de una nación entera en manos de lo que ahora llaman la “nueva derecha”, que es la misma extrema derecha de siempre, esta vez disfrazada de tigre y de carnaval.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos en medio de una batalla cultural. A quienes tenemos en nuestras manos el humilde poder de la palabra, hoy se nos pide empuñarla para impedir que otros destripen la esperanza.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129990</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 15:32:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08102100/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-INTELECTUALES-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Dónde están los intelectuales y escritores colombianos?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Partido Liberal, un partido sin memoria ni coherencia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-partido-liberal-un-partido-sin-memoria-ni-coherencia-oscar-sevillano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Es incoherente la decisión del Partido Liberal de respaldar a Abelardo De La Espriella. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Partido Liberal debería realizar una jornada de retiro espiritual no solamente con sus congresistas, sino también con lo que queda de su militancia, y reflexionar sobre las decisiones que ha tomado en los últimos cuatro años y de paso también analizar si sus apuestas de hoy guardan alguna coherencia con su historia y con lo que tradicionalmente representó en la política colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es posible que justamente el partido que en el pasado se puso la camiseta para que Colombia expidiera una ley que permitiera la reparación a las víctimas del conflicto armado y la restitución de las tierras a quienes fueron despojados, hoy decida apoyar a un personaje como Abelardo De La Espriella, a quien poco o nada parecen importarle esas víctimas y que, por el contrario, ha utilizado su profesión como abogado para defender a narcotraficantes y paramilitares responsables de masacres, asesinatos, desapariciones forzadas y despojo de tierras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tampoco se entiende cómo un partido que defendió a capa y espada la firma del proceso de paz con la extinta guerrilla de las FARC hoy termine al lado de quienes se opusieron a él mediante campañas cargadas de mentiras, desinformación y posverdades, y que desde entonces han buscado hacerlo trizas a cualquier costo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De igual manera, resulta incomprensible que el partido que defendió la creación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) respalde ahora a un candidato que ha prometido cerrarla, siguiendo motivaciones que nadie termina de explicar con claridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese tipo de incoherencias son las que han provocado que muchos colombianos desconfíen de la política y de los partidos políticos, porque, en lugar de entender lo que pide y necesita la sociedad actual, se han dedicado a darle rienda suelta al apetito burocrático de sus dirigentes y congresistas, defendiendo causas y visiones propias de la Constitución de 1886 más que los principios consagrados en la<strong> Constitución de 1991</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más preocupante es que estas decisiones no parecen obedecer a una discusión ideológica seria ni a una revisión programática de fondo, sino a la simple búsqueda de cuotas de poder y espacios de influencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Partido Liberal, que durante décadas se presentó como una fuerza reformista, progresista y comprometida con la ampliación de derechos, da hoy la impresión de haber renunciado a cualquier identidad política reconocible. Sus dirigentes parecen más interesados en acomodarse al candidato que mejor garantice su supervivencia burocrática que en defender las banderas históricas que alguna vez le dieron sentido a su existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si esa tendencia continúa, el liberalismo corre el riesgo de convertirse en una simple franquicia electoral sin principios, capaz de respaldar cualquier proyecto político independientemente de sus contradicciones con la historia del partido. Y cuando una colectividad deja de actuar con base en ideas y valores para hacerlo únicamente en función de conveniencias coyunturales, deja de ser un actor relevante para la democracia y se transforma en uno de los principales factores del desencanto ciudadano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, los mismos dirigentes se preguntan por qué crece la abstención, por qué aumenta el rechazo hacia los partidos tradicionales y por qué cada vez más colombianos consideran que la política se ha convertido en un ejercicio de oportunismo antes que en una herramienta para transformar la sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Peor aún, el Partido Liberal parece haber llegado al punto en el que ya ni siquiera intenta justificar sus contradicciones. Ha pasado de ser una colectividad con una visión reconocible del país a convertirse en una organización que adapta sus principios a las conveniencias del momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que antes se presentaba como una defensa de los derechos humanos, de las víctimas, de la paz y de las instituciones democráticas, hoy parece reducirse a un discurso vacío que se abandona tan pronto aparecen cálculos electorales o beneficios burocráticos. Si el liberalismo puede respaldar sin mayor reparo a quienes cuestionan o combaten las causas que durante años afirmó defender, entonces la conclusión inevitable es que para buena parte de su dirigencia esas banderas nunca fueron convicciones profundas, sino simples herramientas retóricas utilizadas mientras resultaron políticamente rentables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una degradación política que no solo traiciona su propia historia, sino que contribuye a erosionar aún más la credibilidad de las instituciones democráticas ante una ciudadanía cada vez más cansada de la incoherencia y el oportunismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Oscar Sevillano</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/petro-y-uribe-son-los-grandes-perdedores-de-la-primera-vuelta/">Nota recomendada: Petro y Uribe son los grandes perdedores de la primera vuelta</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130177</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Jun 2026 13:13:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/08081303/Oscar-Sevillano.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Partido Liberal, un partido sin memoria ni coherencia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Si yo fuera el profesor Moises Wasserman</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/si-yo-fuera/si-yo-fuera-el-profesor-moises-wasserman/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si yo fuera el profesor Moises Wasserman, sin ninguna duda, escribiría una columna del siguiente tenor la próxima semana en el periódico El Tiempo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si yo fuera el profesor Moises Wasserman, sin ninguna duda, escribiría una columna del siguiente tenor la próxima semana en el periódico El Tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La neutralidad en política y la responsabilidad ética</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Es indudable que las formas del presidente Gustavo Petro se alejan de la diplomacia tradicional. A muchos analistas les habría complacido que, en lugar de calificar de «fascistas» a quienes disienten de sus reformas, el mandatario recurriera a una pedagogía más persuasiva y rigurosa. Habría sido más eficaz argumentar ante las Cortes, por ejemplo, los elevados costos sociales de ciertos fallos judiciales. Sin embargo, el presidente no opta por la moderación verbal, y sus opositores —el establecimiento tradicional— tampoco se caracterizan por una actitud puramente altruista. Ante posturas rígidamente dogmáticas, el debate político suele perder su altura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con todo, conviene analizar los hechos con objetividad: más allá de una vehemencia que a menudo tensiona el ambiente, el Gobierno ha operado dentro de los límites de la arquitectura institucional. Las Cortes, el Congreso, el Banco de la República y los medios de comunicación ejercen sus funciones y posturas con plena independencia. Existe una evidente tensión democrática, pero las instituciones republicanas permanecen sólidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si se contrastan los datos y la retórica se podrá hacer una mejor valoración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se afirma con frecuencia que la política de «paz total» es un fracaso absoluto, soslayando que la búsqueda de la paz no es un capricho gubernamental, sino un mandato constitucional explícito. Por otro lado, los indicadores económicos recientes sugieren un panorama que merece un análisis desapasionado:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Inflación: Mostró una senda de descenso del 11% a niveles cercanos al 5.1%.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Empleo: El desempleo retornó a un dígito.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Tasa de cambio: Se observa una estabilización significativa del peso frente al dólar.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Estas variables convivieron con medidas de redistribución social, como el ajuste del salario mínimo, incluido el muy merecido y que tantos ignorábamos de la fuerza pública, la restauración de garantías laborales en materia de horas extras, festivos y dominicales; la remuneración a los practicantes del Sena y el fortalecimiento de subsidios a sectores vulnerables. Más allá de las naturales discrepancias entre tecnócratas y reformistas, estas decisiones no han quebrado la estabilidad de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dilema del centro político que despierta mayor preocupación ética es su inclinación hacia el voto en blanco o la neutralidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la ciencia la neutralidad es una virtud metodológica; en la deliberación democrática, cuando los modelos de país en disputa son diametralmente opuestos, la neutralidad puede convertirse en una omisión de responsabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La elección actual no se da entre dos opciones equivalentes. Por un lado, se presenta la continuidad de un proyecto reformista institucional; por el otro, una alternativa de corte populista e histriónico, cuyo discurso carece de rigor técnico y coquetea con la desinstitucionalización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mantenerse al margen ante este escenario no constituye una postura intelectualmente superior; es, más bien, una abdicación del juicio crítico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recordado magistrado Andrés Nanclares Arango solía señalar, con su lucidez característica, los riesgos éticos de alinearse con el retroceso social por mera conveniencia. No parece razonable que un sector de la intelectualidad del país, por simple fatiga o rechazo estético hacia las formas del presidente, termine pavimentando el camino a opciones que debilitan el Estado Social de Derecho.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre hay que invitar a la ponderación, y es evidente que el Pacto Histórico enfrenta serios desafíos y contradicciones, particularmente en la gestión pública y en la lucha contra la corrupción, un mal estructural que el país no ha logrado eliminar. No obstante, en materia de garantías civiles hay un dato de gran valor ético: la directriz presidencial de evitar la represión violenta de la protesta social. Este hecho, evaluado desde una perspectiva humanista, ha salvado vidas y debería ser valorado por la comunidad académica y científica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es momento para la indiferencia. Cuando los ciudadanos nos enfrentamos a dilemas de esta magnitud, la neutralidad puede operar como una forma pasiva de complicidad con el retroceso. Es necesario invitar a líderes de opinión y referentes políticos como nuestro Nobel de Paz Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Claudia López, Juan Daniel Oviedo, Angélica Lozano, Juan Manuel Galán, Humberto de la Calle y Alejandro Gaviria a deponer el cálculo estratégico y asumir una postura clara en favor de la estabilidad social y democrática. Al final, la viabilidad de una sociedad se mide por su capacidad de priorizar el bienestar de sus miembros más vulnerables.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La construcción de un país más justo requiere de compromisos firmes, no de silencios elocuentes. Esa frase traída a cuento por uno de los candidatos desde Mexico no solo es bella, sino también verdadera, “Por el bien de todos, ¡primero los pobres!”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tu amigo lector, qué artículo le propondrías a alguno de tus columnistas preferidos.<br><br>siyofuera777@gmail.com</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>José Ricardo Mejía Jaramillo</author>
                    <category>Si yo fuera</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130158</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 20:45:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera el profesor Moises Wasserman]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">José Ricardo Mejía Jaramillo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Si yo fuera Yerry Mina</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/si-yo-fuera-yerry-mina/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si yo fuera Yerry Mina, no volvería a representar a Colombia hasta que el presidente Gustavo Petro ofreciera una disculpa pública a él, a sus compañeros de la Selección Colombia y a los millones de hombres y mujeres afrodescendientes de este país que pudieron sentirse agraviados por sus palabras. Yerry Mina no es únicamente un [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si yo fuera Yerry Mina, no volvería a representar a Colombia hasta que el presidente Gustavo Petro ofreciera una disculpa pública a él, a sus compañeros de la Selección Colombia y a los millones de hombres y mujeres afrodescendientes de este país que pudieron sentirse agraviados por sus palabras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yerry Mina no es únicamente un futbolista. Es hijo de Guachené, Cauca, una tierra donde la identidad afrocolombiana es parte esencial de su historia y de su cultura. Su vida es un ejemplo de esfuerzo, disciplina y superación. Desde una comunidad que durante décadas ha enfrentado profundas desigualdades, llegó a la élite del fútbol mundial y vistió la camiseta del Barcelona, un club que ha hecho de la inclusión y la diversidad parte de su identidad institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Guachené es un pequeño municipio del norte del Cauca, ubicado estratégicamente entre Cali y Santander de Quilichao, en una región fértil atravesada por los cañaduzales del valle geográfico del río Cauca. Apenas supera los veinte mil habitantes y es una población con una profunda raíz afrocolombiana, donde la familia, la música, el deporte y la solidaridad comunitaria hacen parte de la vida cotidiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el norte del Cauca también ha sido uno de los territorios más golpeados por la violencia colombiana. Durante décadas ha sufrido la presencia de grupos armados ilegales, el narcotráfico, el desplazamiento forzado y el abandono del Estado. Allí, para miles de niños, el fútbol no es solamente un juego: es una oportunidad para escapar de la guerra y construir un destino distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ese contexto salió Yerry Mina. Un muchacho sencillo, profundamente unido a sus padres y orgulloso de sus raíces. Su sonrisa permanente, sus bailes después de los goles y su manera espontánea de celebrar la vida lo han convertido en una de las figuras más queridas del deporte colombiano. Quienes lo conocen destacan su humildad, su cercanía con la gente y el compromiso que siempre ha mantenido con su comunidad, sin olvidar jamás de dónde viene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, el mensaje publicado por el presidente Petro junto a una fotografía con el jugador no puede despacharse simplemente como una ironía o un sarcasmo político. La frase&nbsp;<em>&#8220;Dignidad o nostalgias de hidalgos esclavistas&#8221;</em>&nbsp;proyecta una idea inquietante: que una persona afrodescendiente debería responder a un determinado molde ideológico para ser considerada digna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una forma de violencia simbólica que una democracia no debería aceptar. Porque el racismo no consiste solamente en insultar por el color de la piel; también aparece cuando se pretende decirle a una comunidad cuál debe ser su lugar, con quién puede relacionarse o qué posición política debe asumir para ser aceptada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los afrocolombianos, los pueblos indígenas, las mujeres o las personas LGTBIQ+ no pertenecen a ningún proyecto político. No pueden ser celebrados cuando respaldan una causa y descalificados cuando piensan distinto. Convertir las identidades en patrimonio de una ideología es una forma de manipulación y, en el fondo, de desprecio por la libertad individual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las luchas por los derechos civiles y contra la discriminación nunca buscaron imponer una única manera de pensar. Buscaron exactamente lo contrario: que cada persona pudiera ejercer su libertad sin ser juzgada por su origen, su raza o sus convicciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso creo que el presidente Gustavo Petro debería ofrecer una disculpa pública. No solo a Yerry Mina, sino a todos aquellos colombianos afrodescendientes que vieron en ese mensaje una insinuación injusta y dolorosa. Porque la dignidad no depende de la cercanía con una corriente política, sino del reconocimiento de que cada ciudadano es libre e igual en derechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay discursos que para construirse necesitan dividir, clasificar y señalar. Pero una democracia madura no se fortalece cuando les dice a las personas quiénes deben ser; se fortalece cuando defiende su derecho a decidirlo por sí mismas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Una democracia no se mide por cómo trata a quienes piensan igual, sino por el respeto que es capaz de brindar a quienes ejercen su libertad de pensar distinto. Y esa libertad también pertenece a Yerry Mina y a cada hombre y mujer afro de Colombia.</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130155</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 17:08:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Si yo fuera Yerry Mina]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Salvarse entre páginas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/salvarse-entre-paginas/</link>
        <description><![CDATA[<p>Sobre Desde el cuarto, de Diego Aristizábal Cuando se termina de leer Desde el cuarto —un libro que reúne una selección de artículos de Diego Aristizábal—, la sensación es la de haber concluido una sucesión de cartas de amor. Lo inusitado es el destinatario: los libros. Aristizábal ama (como nadie que hayamos conocido) el libro [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Sobre <em>Desde el cuarto</em>, de Diego Aristizábal</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando se termina de leer <em>Desde el cuarto</em> —un libro que reúne una selección de artículos de Diego Aristizábal—, la sensación es la de haber concluido una sucesión de cartas de amor. Lo inusitado es el destinatario: los libros.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="720" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-720x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-130134" style="aspect-ratio:0.7027895237158684;width:260px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-720x1024.jpeg 720w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-211x300.jpeg 211w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-768x1093.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-1079x1536.jpeg 1079w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-1439x2048.jpeg 1439w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/07092721/cuarto-scaled.jpeg 1799w" sizes="auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Aristizábal ama (como nadie que hayamos conocido) el libro como objeto físico, las palabras y la lectura. A través de sus páginas se hacen presentes los detalles de este amor agradecido e incondicional. Él mismo lo dice:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Una de las cosas que nos pasan a quienes amamos los libros, es que día a día queremos más libros que hablen sobre libros, como si leer historias sobre el mar o de los verdes prados del oriente no fuera suficiente. Quienes leemos, nos vemos antojados todo el tiempo de esos libritos que hablan de un promotor de lectura, de un libro misterioso encontrado en una antigua biblioteca, de una edición prohibida, de un bibliófilo, de todo lo que rodea el libro para enamorarnos más del noble oficio del lector».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Libertad es la otra palabra que se instala en la mente al leer <em>Desde el cuarto</em>. Entre otras cosas, porque el cuarto es el universo, el cuarto es el mundo; si algo produce la lectura es la apertura de horizontes: nos saca de la habitación y nos pone a volar —sin el cuerpo, ni sujetos a hilos de plata, pero sí con la imaginación—. Ese vuelo no es solo hacia nuevos paisajes, continentes y cielos; es, muchas veces, un vuelo puramente intelectual que expande nuestra capacidad de considerar, de ver y de entender conceptos e ideas en las que tal vez no habíamos reparado antes, o que habíamos pensado sin profundidad. La lectura es también buceo: un hundirse en las profundidades abisales de un tema hasta el punto de no querer salir de allí, por puro asombro. Y hablando de libertad, para Aristizábal lo que cuenta es el goce personal; sea lo que sea que le guste al lector, este debe sentirse siempre libre de disfrutar sus elecciones literarias, sin autocríticas, vetos morales, ni consideraciones sobre lo que se etiqueta como buena o mala literatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diego Aristizábal tiene la rara virtud de no acaparar, de no encerrar; su sentido de la libertad es tan fuerte como perceptible. En su amor por la lectura jamás nos dicta qué debemos amar o detestar; no desprecia ni abomina, simplemente va mostrando qué cosas lo seducen, qué cosas lo excitan, qué cosas lo conmueven, dejándonos a nosotros la libertad de indagar o no en sus preferencias. Claro que la manera como nos habla de ellas es tan deliciosa y convincente, que provoca esconderse en el cuarto a leerlas, porque si algo necesita la lectura es soledad y templanza. La lectura es consuelo, es conocimiento, es placer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como el amor, la lectura nos transforma, nos vuelve personas distintas, más pensantes, con más puntos de referencia para entender y repensar la vida, las emociones, las culturas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«La literatura está repleta de fragmentos memorables de amor, intensos, raros, de esos que uno quisiera guardarse por siempre para enfrentar el desasosiego; la literatura está hecha de vida, por eso leer sigue siendo, para mí, un amor perfecto, una oportunidad para salvarse».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los libros quitan la tristeza, embolatan la angustia, y las librerías son como salones de baile a los que vamos a ver con quién sincronizar, con quién bailar y a quién entregarnos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«<em>Cartas a Sandra</em> es la prueba de que el amor tiene una infinidad de estados y la escritura puede ser un antídoto para agotar o perpetuar la fascinación».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A Aristizábal no lo angustia el saber que nunca podrá leer todos los libros que ya posee; la angustia mayor sería que no cupieran más en su casa, no que queden pendientes de lectura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Dichosa es la vida de quien lee porque este acto sencillo, al menos en mí, lo único que genera es un placer inmenso, unas ganas eternas de vivir. Cuando tienes libros no quieres morirte, lo que quieres es tener mucho tiempo para poder leer y leer».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y como es un enamorado de las palabras, termina su libro con un artículo que es un homenaje imponderable a esa mujer que hizo un trabajo monumental: María Moliner. Y lo vuelvo a citar:</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Parafraseando a Emily Dickinson, no sé si ustedes han escrito una palabra y la han mirado hasta que empieza a brillar, si han sentido la necesidad de redefinir alguna, si se han embelesado con…».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aristizábal es tan sensible y claro en su entrega que, al final, uno se siente enamorado en abstracto. Sí, exactamente como cuando nos ponemos a oír boleros y sentimos eso que internamente reconocemos, sin duda alguna, como amor.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desde el cuarto</em>, Diego Aristizabal M. P&amp;P Editores, Colección Ensayo, 2025.</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130133</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Jun 2026 14:27:46 +0000</pubDate>
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