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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de desplome de los anos 2 | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Bolivia: la montaña que financió al Imperio español puede colapsar tras 500 años de explotación minera</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/bolivia-la-montana-que-financio-al-imperio-espanol-puede-colapsar-tras-500-anos-de-explotacion-minera/</link>
        <description><![CDATA[<p>A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;financió prácticamente por sí solo el Imperio español. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Tras casi 500 años de explotación minera, el Cerro Rico, la montaña boliviana cuya plata financió el Imperio español, está sufriendo derrumbes cada vez más frecuentes y graves.</em></li>



<li><em>Con los precios de la plata en máximos históricos de la última década, la actividad minera en el Cerro Rico se ha disparado en los últimos años.</em></li>



<li><em>Los derrumbes ponen en peligro la seguridad y el sustento de las comunidades que viven y trabajan en la montaña, la mayoría de ellas indígenas quechuas.</em></li>



<li><em>Ante la falta de fondos y sitios alternativos para reubicar a los mineros, los esfuerzos para preservar la montaña se han retrasado y vuelto ineficaces.</em></li>
</ul>



<p>A unos 4800 metros por encima del nivel del mar, el Cerro Rico sobrepasa la ciudad de Potosí, en el altiplano sur de Bolivia. Famoso por sus vastas reservas de plata, el Cerro Rico&nbsp;<strong>financió prácticamente por sí solo el Imperio español</strong>. En 1656, el autor Antonio de León Pinelo afirmó que los esclavos indígenas y africanos habían extraído suficiente plata para construir un puente desde Bolivia hasta Madrid.</p>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-pueblos-indigenas-piden-presidente-paz-impedir-mineria/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Bolivia: pueblos indígenas y dos municipios piden al presidente Paz impedir la minería en sus territorios</a></strong></p>



<p>En su apogeo a principios del siglo XVII, Potosí fue una de las ciudades más pobladas del mundo, incluso más grande que Londres y Milán. Actualmente, la montaña,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/list/420/">sitio patrimonio mundial de la UNESCO</a>, sigue siendo&nbsp;<strong>explotada por mineros asociados con 54 cooperativas</strong>&nbsp;de zinc, plomo, estaño y plata, y continúa impulsando la economía de la ciudad.</p>



<p>Ahora, plagada de túneles tras casi&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/cities/2016/mar/21/story-of-cities-6-potosi-bolivia-peru-inca-first-city-capitalism">500 años</a>&nbsp;de minería informal, la parte superior de la montaña está al borde del colapso, lo que supone una&nbsp;<strong>amenaza para las aproximadamente 180 familias</strong>&nbsp;que viven en la montaña y los cerca de 10&nbsp;000 mineros que trabajan allí, la mayoría de ellos indígenas quechuas.</p>



<p>“Todas las casas están rajadas porque todo se está hundiendo”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Silvia Mamani Armijo, de 34 años, quien vive en la montaña con sus tres hijos pequeños y trabaja como guardia de túnel minero. “Durante la temporada de lluvias, toda esta área puede derrumbarse”, agregó, señalando las rajaduras en las paredes de adobe de varias casas cercanas a la suya. “Muchísimas familias podrían morir”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266820"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025105/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0735-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266820" /><figcaption class="wp-element-caption">Pequeños derrumbes salpican el Cerro Rico en la zona cercana a la casa donde creció Basilio Vargas. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>Los pequeños derrumbes han formado parte durante mucho tiempo de la vida en el Cerro Rico, cuyos siglos de minería, que se remontan a la fundación de la ciudad como puesto remoto colonial español en 1545, se han&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2014/jun/24/bolivia-cerro-rico-mine-mountain-collapse-miners">cobrado la vida de posiblemente 8 millones de mineros</a>, según las estimaciones históricas. Sin embargo, en los últimos años, impulsados por el&nbsp;<strong>aumento de los precios de los minerales</strong>, las nuevas técnicas de extracción y la inestabilidad de una montaña ahuecada, estos derrumbes se han vuelto más frecuentes y graves.</p>



<p>En 2010, un derrumbe importante cerca del pico de la montaña&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2014/jan/10/bolivia-cerro-rico-mountain-sink-city-potosi">fue el primero de muchos</a>. En 2014, la UNESCO agregó el Cerro Rico y Potosí a su lista de sitios patrimonio mundial en peligro,&nbsp;<a href="https://whc.unesco.org/en/news/1148">citando el riesgo</a>&nbsp;que “las operaciones mineras continuas y no controladas” representan para la zona.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El derrumbe del Cerro Rico</h2>



<p>En lo que respecta a las montañas, es difícil calcular la altura del Cerro Rico. Actualmente se cree que tiene una altura aproximada de 4753 metros, casi 250 metros menos que la altura original estimada antes de que comenzara la explotación minera española en el siglo XVI. “Probablemente se desplome otros 10 o 20 metros”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica Freddy Llanos, un ingeniero en minería de la Universidad Autónoma Tomás Frías en Potosí y miembro de la comisión técnica de conservación del Cerro Rico. “Terminará siendo un cono truncado”, agregó.</p>



<p>Como resultado de su mineralogía singular y la&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/news/world-latin-america-28508389">explotación brutal</a>&nbsp;del trabajo esclavo a manos de los colonizadores españoles, las riquezas del Cerro Rico fueron clave para impulsar el&nbsp;<a href="https://www.jstor.org/stable/j.ctvj7wm45">capitalismo mundial</a>. “La riqueza del Cerro Rico generó la globalización de la economía mundial”, afirmó Llanos. “Durante la época colonial, las ganancias fueron a Europa a través de España y, durante la Segunda Guerra Mundial,&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/world/2022/aug/11/bolivia-tin-baron-moritz-hochschild-saved-thousands-of-jewish-refugees">nuestro estaño respaldó el esfuerzo bélico</a>”.</p>



<p>A pesar de tener riqueza en minerales, el departamento de Potosí es&nbsp;<a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/07/150728_america_latina_bolivia_potosi_paradoja_vs">uno de los más pobres de Bolivia</a>. “La gente venía a Potosí, se enriquecía y se marchaba”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Hernán Ríos Montero, geólogo de la Universidad Autónoma Tomás Frías, y explicó que el capital que no se iba del país se iba a ciudades vecinas. Tras&nbsp;<strong>480 años de extracción informal</strong>&nbsp;<strong>y falta de inversión</strong>&nbsp;para preservar la montaña, la minería continúa, y la montaña está atravesada por innumerables túneles y se está volviendo&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250711_uatf-advierte-que-es-inminente-el-colapso-de-la-cuspide-del-cerro.html">cada vez más inestable</a>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266821"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025107/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255807-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266821" /><figcaption class="wp-element-caption">El minero Basilio Vargas, cerca de su antigua casa de la infancia, que se derrumbó cuando la tierra debajo de ella cedió. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>La&nbsp;<strong>intensificación de la actividad minera</strong>&nbsp;también ha acelerado el derrumbe del Cerro Rico. En septiembre, la compañía minera estatal&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250914_reportan-que-alrededor-de-30-mil-personas-trabajan-en-el-cerro-rico.html">COMIBOL informó</a>&nbsp;que aproximadamente<strong>&nbsp;30&nbsp;000 mineros</strong>&nbsp;trabajan actualmente en la montaña, un aumento pronunciado de los 20&nbsp;000 informados por las autoridades mineras en 2024 y los 12&nbsp;000 en 2023.</p>



<p>Mario Caro, un periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que las cifras informadas por COMIBOL están infladas para aumentar el poder político del sector minero, y estimó que la cifra real ronda los 10&nbsp;000, aunque reconoció que&nbsp;<strong>la actividad minera está aumentando</strong>.</p>



<p>El aumento repentino en la actividad minera está impulsado por los altos precios de los minerales, con la&nbsp;<a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">plata</a>&nbsp;cotizando a&nbsp;<a href="https://moneyweek.com/investments/silver-and-other-precious-metals/is-now-a-good-time-to-invest-in-silver">niveles casi históricos en 2025</a><a href="https://www.wsj.com/articles/the-global-solar-power-boom-is-driving-a-surge-in-silver-demand-4ac20435?">.</a>&nbsp;El aumento de la demanda mundial de paneles solares, que dependen de la plata, y de aerogeneradores, cuya fabricación requiere zinc, ha contribuido al reciente aumento de los precios. “Mientras nosotros nos llevamos la peor parte del botín y la explotación, son otros países los que hablan de una transición”, le comentó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Alfredo Zaconeta, investigador en minería de la organización boliviana sin fines de lucro&nbsp;<a href="https://cedla.org/">CEDLA</a>.</p>



<p>La minería en el Cerro Rico está en manos de muchas&nbsp;<a href="https://www.nytimes.com/2014/09/17/world/americas/for-miners-increasing-risk-on-a-mountain-at-the-heart-of-bolivias-identity.html">cooperativas</a>&nbsp;que operan de forma independiente y los trabajadores se juntan en masa en las minas cuando los precios están elevados. Aunque<strong>&nbsp;el trabajo es peligroso</strong>, los mineros pueden ganar mucho más que en la mayoría de las demás profesiones.</p>



<p>Los&nbsp;<strong>cambios en la tecnología minera</strong>&nbsp;también han llevado a más derrumbes. “En aquel entonces, había que tomar la broca y el martillo, cavar un agujero a mano y luego cargarlo con dinamita”, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Basilio Vargas, de 35 años, minero desde los 11. Hoy, los taladros neumáticos permiten a los mineros trabajar mucho más rápido y llenar un camión volquete de 20 toneladas en pocos días, un trabajo que anteriormente tomaba entre tres y cuatro semanas. Vargas y su familia aparecieron en un&nbsp;<a href="https://www.latimes.com/archives/la-xpm-2006-apr-28-et-miner28-story.html">documental de 2005</a>&nbsp;sobre mineros menores de edad en Potosí, y comentó que la casa que se muestra en la película desapareció luego de que la tierra debajo de ella cediera.&nbsp;<strong>“Cada año hay más y más derrumbes”</strong>, afirmó.</p>



<p>Si bien la mayor parte de la riqueza temprana del Cerro Rico provenía de vetas de plata pura, estos yacimientos ahora están prácticamente agotados. En su lugar, los mineros ahora extraen grandes volúmenes de minerales distribuidos en pequeñas concentraciones por toda la roca, lo que les exige extraer más mena -el material natural del que se pueden extraer minerales o metales- para generar ganancias. Los mineros luego venden la mena a la&nbsp;<a href="https://www.manquiri.com.bo/">Empresa Minera Manquiri</a>, que opera una planta de procesamiento que tritura y lixivia el mineral para recuperar los metales.</p>



<p>Según Ríos Montero y Zaconeta, la tecnología de lixiviado ha contribuido al derrumbe de la montaña al aumentar el volumen de los materiales extraídos de ella.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266822"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025108/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255714-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266822" /><figcaption class="wp-element-caption">Una casa con las paredes agrietadas en una zona en riesgo de derrumbe. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más:&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/11/bolivia-luis-arce-deja-el-poder-con-incumplimientos-ambientales/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Balance negativo: Luis Arce deja el poder en Bolivia con varias deudas ambientales</a></strong></p>



<p>Aunque resulten problemáticos para conservar la montaña, los derrumbes son beneficiosos para las<strong>&nbsp;cooperativas mineras</strong>&nbsp;y las refinerías como Manquiri, dijo Zaconeta, y señaló que estos tienen la misma función que la dinamita. “Si se produce un derrumbe natural, se puede ahorrar mucho tiempo, ya que las cooperativas pueden recolectar directamente el material del derrumbe”, afirmó.</p>



<p>Manquiri y su empresa matriz canadiense,&nbsp;<a href="https://andeanpm.com/">Andean Precious Metals</a>, que los mineros y expertos dicen que contribuyen a impulsar la demanda de minerales diseminados vinculados con los derrumbes de la montaña, no respondieron a las solicitudes reiteradas de comentarios de&nbsp;<strong>Mongabay</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Efectos en la comunidad</h2>



<p>Al 3 de octubre,&nbsp;<strong>96 personas habían muerto</strong>&nbsp;mientras se encontraban trabajando en la explotación minera en el departamento de Potosí en 2025, de las cuales al menos 90 murieron dentro del Cerro Rico, según datos no publicados de la policía. Mario Caro, el periodista de Potosí, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que muchas muertes no se informan y observó que las tasas de mortalidad de 2025 han sido superiores a las de años anteriores.</p>



<p>La mayoría de quienes murieron eran hombres, pero las mujeres también están en riesgo, en tanto el aumento de la actividad minera les da más trabajo en las minas o en torno a ellas. Como guardabocaminas, Silvia Mamani Armijo y su madre, Lucía Armijo,&nbsp;<strong>defienden los túneles de minas de los ladrones</strong>, con poco más que perros y dinamita, que encienden y lanzan a posibles intrusos.</p>



<p>Estas mujeres viven en las entradas de las minas, a menudo sin electricidad ni agua potable, y ganan entre&nbsp;<strong>500 y 1000 bolivianos al mes</strong>&nbsp;(<strong>unos 72-145 dólares</strong>&nbsp;al tipo de cambio oficial), o aproximadamente entre el 18 % y el 36 % del salario mínimo en Bolivia. También venden algo de desechos minerales de las minas para complementar sus ingresos. Si se produce un robo, los jefes de las cooperativas suelen deducir las pérdidas de sus salarios.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266823"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025110/BOLIVIA-Benjamin-Swift_DJI_0730-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266823" /><figcaption class="wp-element-caption">La montaña Cerro Rico, en Potosí, Bolivia, conocida por sus minas de plata que financiaron el Imperio español. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>“Vivir en la montaña no es agradable”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;Lucía Armijo, de 51 años, que ha sido guardabocamina en el Cerro Rico durante más de 30&nbsp;años. “Durante la temporada de lluvias hay que preocuparse por si alguna parte de la montaña se derrumba, por si ocurre cualquier cosa”, agregó mientras pasaba por la zona donde una vez se encontraba la casa de su hija Claudia, antes de que se derrumbara. “¿Adónde irán nuestros hijos y nietos, dónde trabajarán? En Potosí no hay ni siquiera una fábrica”.</p>



<p>Armijo, que al igual que muchos potosinos habla quechua como lengua materna, dijo que los peligros de vivir en el Cerro Rico exceden su inestabilidad estructural. “Ese polvo… Mira adónde va”, dijo mientras una ráfaga de viento soplaba por la montaña. “Va directo a nuestras habitaciones, es horrible”. Sin agua potable en la montaña, la cooperativa minera que emplea a Armijo llena periódicamente unos grandes barriles de metal con agua que, cuando se contamina con polvo de la minería, les provoca diarrea frecuente a ella y a sus hijos, asegura.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266824"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025112/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255159-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266824" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo inspecciona un barril de agua fuera de su casa en el Cerro Rico, que dice que causa diarrea cuando se contamina con el polvo de la montaña. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>La&nbsp;<strong>violencia sexual y las prácticas laborales explotadoras</strong>, a menudo ilegales, también son comunes para las&nbsp;<a href="https://www.noticiasfides.com/economia/machismo-en-la-mineria-las-mujeres-siempre-realizan-un-trabajo-en-desventaja">mujeres que trabajan en el Cerro Rico</a>, le dijo a<strong>&nbsp;Mongabay</strong>&nbsp;Paulina Ibeth Garabito Ovando, fundadora de&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20200115_fundacion-trabaja-para-organizar-a-viudas-de-los-trabajadores-mineros.html">MUSOL</a>, una organización que apoya a las mujeres en el sector minero de Potosí.</p>



<p>Los efectos del derrumbe del Cerro Rico van más allá de lo material. Como reliquia de la historia colonial, el pico sigue siendo un poderoso símbolo de identidad y orgullo para los potosinos y los bolivianos en general. Su silueta domina el horizonte local y figura de forma destacada en la iconografía nacional, desde el escudo de armas del país hasta los billetes.</p>



<p>“Puntita era pues”, le dijo Petrona Santos Mamani, de 82 años, a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>, recordando la forma de la montaña en su infancia. “Es un símbolo de Bolivia y ahora está roto”, dijo la mujer que pasó su vida adulta trabajando como palliri,&nbsp;<a href="https://bolivianexpress.org/magazine-sub-item/968">palabra quechua</a>&nbsp;que se usa para describir a las mujeres mineras que trituran manualmente rocas fuera de los túneles en busca de minerales. “Me duele ver el Cerro así, me dan ganas de llorar”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266825"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025114/BOLIVIA-Benjamin-Swift_P1266174-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266825" /><figcaption class="wp-element-caption">Ibeth Garabito Ovando (extremo izquierdo), en una reunión con un grupo de guardabocaminas, en Potosí, Bolivia. Foto: Benjamin Swift</figcaption></figure>



<p>Santos Mamani participó en una acción en 1996 cuando más de 250 palliris ocuparon la cima del Cerro Rico para protestar por la explotación insostenible de la montaña impulsada por una empresa de refinería propiedad del entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Las palliris están considerando actualmente otra&nbsp;<strong>acción colectiva</strong>&nbsp;para exigir la preservación del símbolo nacional.</p>



<p>A Santos Mamani le preocupa aún más que parece probable que las mismas tendencias que enriquecieron a Europa con escasos beneficios para las comunidades bolivianas productoras de materias primas continúen en otras partes del departamento de Potosí, ya que el Gobierno boliviano&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2025/04/bolivian-communities-push-back-against-foreign-backed-lithium-projects/">firmó</a>&nbsp;recientemente&nbsp;<a href="https://www.theguardian.com/global-development/2025/sep/03/lithium-mining-bolivia-salt-flats-indigenous-environment-ecosystem">contratos de minería</a>&nbsp;de litio con dos empresas extranjeras.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué le depara el futuro al Cerro Rico?</h2>



<p>Los esfuerzos por preservar la cumbre histórica han sido lentos y han contado con fondos insuficientes. En 2022, un tribunal de Potosí ordenó a&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/">COMIBOL</a>&nbsp;cerrar todas las entradas de las minas<strong>&nbsp;por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y trasladarlas a terrenos más bajos y estables en un esfuerzo por preservar la montaña y permitir que las operaciones mineras continúen de manera segura.</p>



<p>Sin embargo, tres años después, la reubicación&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/04/09/comibol-cierra-36-de-56-bocaminas-para-proteger-el-cerro-rico-de-potosi/">sigue sin terminar</a>, retrasada por la resistencia de las cooperativas mineras que ven la medida como una amenaza para sus resultados, dado que las mayores concentraciones de minerales se encuentran cerca de la cima de la montaña. “Ojalá a las autoridades les importara”, dijo Mamani Armijo, y agregó que teme que su casa y la mina que custodia puedan derrumbarse. “Muchas familias trabajan aquí”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266826"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025116/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255738-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266826" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo pasa junto a carros mineros en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Según Zaconeta y otros expertos, la&nbsp;<strong>estrecha alianza entre las cooperativas mineras y el Gobierno boliviano</strong>&nbsp;durante los últimos 20 años también ha contribuido a desacelerar los esfuerzos de conservación. “Lo que han logrado es un alto grado de permisividad”, dijo.</p>



<p>Aunque el departamento de Potosí es rico en minerales, Llanos dijo que las autoridades mineras del Gobierno no han emprendido la exploración necesaria para encontrar nuevos yacimientos, lo que haría más viable la orden judicial para que COMIBOL traslade las entradas de las minas. “Seguimos explotando minerales de los mismos yacimientos que se conocían en la época colonial”, afirmó.</p>



<p>En septiembre,&nbsp;<a href="https://larazon.bo/economia-y-empresa/2025/09/24/justicia-ordena-congelar-cuentas-de-mineria-y-comibol-por-caso-cerro-rico/">un tribunal ordenó</a>&nbsp;que se congelaran las cuentas bancarias del ministro de Minería, Alejandro Santos Laura; del presidente de COMIBOL, Reynaldo Pardo Fernández; y del gerente regional de COMIBOL en Potosí, Iván Guillermo Fuentes, hasta que cumplieran con órdenes previas para preservar la estructura del pico. Les dio 31 días para demostrar avances.</p>



<p>En una&nbsp;<a href="https://www.comibol.gob.bo/index.php/ultimas-noticias/751-gobierno-anuncia-medidas-drasticas-para-acelerar-cierre-de-bocaminas-sobre-la-cota-4-400-del-cerro-rico">conferencia de prensa</a>&nbsp;posterior a la decisión judicial, Pardo Fernández defendió la labor de la empresa minera estatal para preservar la montaña y afirmó que se tomarían “medidas drásticas” para acelerar el cierre de las entradas de las minas por encima de los 4400 metros.</p>



<p>A principios de octubre, COMIBOL y la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (FEDECOMIN)&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251006_actividades-de-extraccion-minera-en-el-cerro-rico-se-reducen-a-solo-15-horas.html">instauraron restricciones</a>&nbsp;que permiten la minería solo durante el día y solo en días laborables, y&nbsp;<strong>prohíben el uso de maquinaria pesada por encima de los 4400 metros</strong>.</p>



<p>Santos Laura también&nbsp;<a href="https://eldeber.com.bo/economia/mineria-asegura-que-mas-de-20-bocaminas-se-cerraron-en-la-cuspide-del-cerro-rico_531790/">dijo en una conferencia de prensa:</a>&nbsp;“Hemos completado más del 60 %” del trabajo para trasladar las entradas de las minas:&nbsp;<strong>se han cerrado 20 minas por encima de los 4400 metros</strong>&nbsp;y quedan otras 10. Durante una marcha minera, el presidente de FEDECOMIN, Óscar Chavarría,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20250930_mineros-dan-30-dias-para-que-les-den-concesiones-y-salir-del-cerro-y-salir-del-cerro-rico-de-potosi.html">declaró a los periodistas</a>&nbsp;que los mineros&nbsp;<a href="https://www.facebook.com/watch/?v=729995273408792">estarían dispuestos</a>&nbsp;a dejar de trabajar en el Cerro Rico si las autoridades les otorgaran concesiones para explotar yacimientos en otros lugares, y les dio a los funcionarios 30 días para que respondieran a sus demandas.</p>



<p>Caro dijo que duda de que el cierre de las cuentas bancarias de los funcionarios obligue a COMIBOL a priorizar el traslado de las entradas de las minas y señaló que solo se habían cerrado las cuentas bancarias personales de las autoridades mineras. “Les llega dinero de todas partes”, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;en una entrevista telefónica.</p>



<p>Tras hablar con&nbsp;<a href="https://elpais.com/america-futura/2025-08-02/la-montana-boliviana-que-enriquecio-a-europa-se-hunde-y-no-hay-plata-para-salvarla.html">El País</a>&nbsp;en julio sobre el proceso de traslado de la mina, un portavoz de COMIBOL declaró a&nbsp;<strong>Mongabay</strong>&nbsp;que la empresa minera estatal ya no concede entrevistas sobre el Cerro Rico.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266827"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025118/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255509-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266827" /><figcaption class="wp-element-caption">Lucía Armijo sostiene un cartucho de dinamita —una herramienta esencial para ahuyentar a los ladrones— frente a su casa en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Llanos y sus colegas han propuesto una iniciativa para reforzar la cima con hormigón y acero, lo que impediría a los mineros excavar túneles hacia arriba y fortalecería la estructura del pico. No obstante, ante la falta de&nbsp;<strong>3.5 millones de dólares</strong>&nbsp;de financiación en medio de una&nbsp;<a href="https://www.bloomberg.com/news/features/2025-06-13/bolivia-s-34-year-high-inflation-leads-to-shortages-protests-before-election">crisis económica</a>&nbsp;cada vez más profunda, hay quienes temen que el proyecto nunca se complete, una realidad que Llanos encuentra irónica.</p>



<p>“Nunca podremos saber con exactitud cuántos miles de millones de dólares ha generado, y sigue generando, el Cerro Rico de Potosí”, afirmó. “Debería ser una obligación moral y material devolverle al Cerro, no sé, el 0.00001&nbsp;% de las divisas que generó durante siglos”.</p>



<p>A principios de octubre, el gobernador de Potosí, Marco Antonio Copa Gutiérrez,&nbsp;<a href="https://elpotosi.net/local/20251007_sellan-acuerdo-para-implementar-proyecto-para-salvar-el-cerro-rico.html">mantuvo una reunión</a>&nbsp;con autoridades locales y nacionales, líderes cívicos y cooperativas mineras, en la que firmaron un acuerdo para apoyar la iniciativa de Llanos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_266828"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2025/11/13025120/BOLIVIA-Emmanuel-Escobar_P1255684-768x512-1.jpg" alt="" class="wp-image-266828" /><figcaption class="wp-element-caption">Carros mineros afuera de la casa de Silvia Mamani Armijo, en el Cerro Rico. Foto: Emmanuel Escobar</figcaption></figure>



<p>Si bien estos avances son importantes, “todavía hay mucha incertidumbre”, dijo Zaconeta, ya que estabilizar la montaña requeriría una financiación significativa y voluntad política. Freddy Llanos dijo que ve estos avances como esperanzadores y espera reunirse con autoridades gubernamentales locales y departamentales en las próximas semanas para analizar detalles técnicos y el potencial de financiamiento.</p>



<p>“El problema que enfrenta el Cerro Rico es un problema del mundo entero, ya que de una u otra forma, el mundo se ha beneficiado de sus riquezas”, afirmó. “Debe resolverse con urgencia”.</p>



<p><em><strong>Imagen destacada:&nbsp;</strong>la montaña Cerro Rico, situada sobre la ciudad de Potosí, Bolivia.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;Benjamin Swift</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://news.mongabay.com/by/benjamin-swift/">Benjamin Swift</a> en la edición en inglés de Mongabay. <a href="https://news.mongabay.com/2025/10/in-the-heart-of-bolivia-the-mountain-that-financed-an-empire-risks-collapsing/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122538</guid>
        <pubDate>Mon, 17 Nov 2025 18:04:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Bolivia: la montaña que financió al Imperio español puede colapsar tras 500 años de explotación minera]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>México: los números de vaquitas marinas se mantienen estables aunque críticos, según el último censo realizado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/mexico-los-numeros-de-vaquitas-marinas-se-mantienen-estables-aunque-criticos-segun-el-ultimo-censo-realizado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando se trabaja en el mar, el peor enemigo de los científicos es el viento. A bordo de la embarcación&nbsp;Seahorse, el día empieza a las cuatro de la mañana para aprovechar las horas de mayor calma. Cada momento cuenta para el propósito de la expedición: ver una pequeña aleta dorsal de&nbsp;vaquita marina&nbsp;(Phocoena sinus)&nbsp;asomarse en medio [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Científicos identificaron entre 6 y 8 vaquitas marinas en una pequeña región del Alto Golfo de California, en México, el único sitio en el mundo donde habitan.</em></li>



<li><em>Los expertos señalan que si bien los números son preocupantes, los reducidos avistamientos no representan necesariamente un declive de la población, ya que la zona estudiada representa una pequeña área de la distribución reciente de la especie. La población de vaquitas, aseguran, se mantiene estable dentro de su crítica situación.</em></li>



<li><em>El equipo científico advierte la necesidad de reforzar los esfuerzos de búsqueda de vaquitas marinas y de investigación acústica más allá de la zona protegida, pues es probable que varios de los ejemplares avistados en el pasado se hayan desplazado hacia afuera, donde están desprotegidos.</em></li>
</ul>



<p>Cuando se trabaja en el mar, el peor enemigo de los científicos es el viento. A bordo de la embarcación&nbsp;<em>Seahorse</em>, el día empieza a las cuatro de la mañana para aprovechar las horas de mayor calma. Cada momento cuenta para el propósito de la expedición: ver una pequeña aleta dorsal de&nbsp;<strong>vaquita marina</strong>&nbsp;<em>(Phocoena sinus)&nbsp;</em>asomarse en medio de las olas. Una tarea casi imposible puesto que este mamífero marino, que sólo habita en México, es el más amenazado del mundo.</p>



<p>El Crucero de Observación 2024 para rastrearlas se realizó del 5 al 26 de mayo del 2024, en una pequeña región del Alto Golfo de California, cerca de la comunidad pesquera de San Felipe, en el estado de Baja California. La colaboración entre la organización Sea Shepherd, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México (Conanp) y un grupo de científicos liderados por la doctora Barbara Taylor,&nbsp;<strong>logró</strong>&nbsp;<strong>el avistamiento de entre 6 y 8 vaquitas&nbsp;</strong><strong>en la Zona de Tolerancia Cero (ZTC)</strong>, el área que conforma el refugio considerado un bastión para las vaquitas que luchan por sobrevivir. Sin embargo, debido a que las vaquitas pueden moverse libremente fuera de esta zona,<strong>&nbsp;el número observado durante el estudio debe considerarse un mínimo</strong>.https://www.youtube.com/embed/_vr7zjX6NkM?si=AMH70D2VaKyekx0P</p>



<p>“Si bien estos resultados son preocupantes”, dice Taylor, “se debe tener precaución sobre el menor número visto dentro de la ZTC este año”. La experta en la investigación de la vaquita marina desde hace más de 30 años, retirada de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), agrega: “<strong>No puede ser interpretado como una disminución en la especie</strong>, porque no podemos descartar que las vaquitas hayan salido de esta pequeña parte de su distribución normal”.</p>



<p>En el 2023, las estimaciones de los científicos fueron de entre 8 y 13 individuos. A diferencia del año pasado, no se avistaron crías recién nacidas,&nbsp;<strong>pero sí se pudo observar a un juvenil sano</strong>, de alrededor de un año de edad, según&nbsp;<a href="https://seashepherd.org/2024/06/11/sumario_ejecutivo/">reportaron</a>&nbsp;los expertos el 11 de junio en las conclusiones del crucero.https://www.youtube.com/embed/bwh69HkDhds?si=7Z8_FF_RWGUoV4-p</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las dificultades de encontrar a la vaquita</strong></h3>



<p>A pesar de que el mes de mayo fue seleccionado como el mes ideal para la realización del crucero, por tratarse de un mes con vientos tranquilos, los científicos pasaron varios días luchando contra el mal tiempo. Durante algunas jornadas —que se extendían desde la madrugada y hasta que se ocultaba el sol— debieron armarse de paciencia y esperar a que las ráfagas se calmaran, para luego acercarse nuevamente a los&nbsp;<em>Big Eyes</em>&nbsp;—“Ojos Grandes”, en español—, unos binoculares especializados y montados en el barco, con un alcance de hasta 10 kilómetros de visión.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252249"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12205141/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-13.51.19.png" alt="" class="wp-image-252249" /><figcaption class="wp-element-caption">El Seahorse al amanecer. Esta es la embarcación principal de la Operación Milagro. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>En la jornada del 20 de mayo, la tripulación del&nbsp;<em>Seahorse</em>&nbsp;tuvo que resguardarse en el interior de la embarcación, debido al riesgo que representaba permanecer en cubierta. Una embarcación auxiliar más pequeña, a cargo de la Conanp, incluso estuvo a punto de volcarse en el mar. Después del susto, los científicos debieron volver a puerto y regresar al día siguiente.</p>



<p>“Aquí hay vientos locales que son muy traicioneros. Tuvimos un ejemplo brutal: de repente, el viento del oeste nos pegó tupido. No es que esos vientos sean raros, pero duran una hora o algo así, y este duró cuatro horas con vientos de 90 nudos —más de 160 kilómetros por hora—. Siempre estamos con la esperanza de encontrar las condiciones ideales para buscar vaquitas, que es cuando el mar está prácticamente como plato o con muy pocas olas”, narra<strong>&nbsp;Lorenzo Rojas Bracho</strong>, co-coordinador de la Operación Esperanza para la vaquita, con la National Marine Mammal Foundation (NMMF), en San Diego, California.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252250"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12205617/20240521_SURVEY_PMS_Press-Kit_20240521_OMX_PMS_Survey_P1092197.jpg" alt="" class="wp-image-252250" /><figcaption class="wp-element-caption">El científico Lorenzo Rojas Bracho, llegando al Seahorse. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252273"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13045832/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-21.58.15.png" alt="" class="wp-image-252273" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de científicos al interior del Seahorse. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>Para el 21 de mayo, el panorama no parecía muy distinto. Durante el día, los científicos se rotaban por turnos de treinta minutos, una y otra vez, para observar a través de los&nbsp;<em>Big Eyes</em>&nbsp;mientras otros descansaban la vista para conservar su precisión. En estas rondas también participaron observadores comunitarios: 17 jóvenes entrenados para observar y proteger a la vaquita en San Felipe, que se rotaban por jornadas.</p>



<p>“Esta experiencia, para mí, es extraordinaria. Estás todo el día buscando, pero lograr captarla una o dos veces, si acaso te toca la suerte, es súper emocionante. Es impresionante poder llevarse esta experiencia, poder estar ahí cuando llegue a lograrse el avistamiento”, dice&nbsp;<strong>Jesús Soto</strong>, joven integrante del equipo de monitoreo comunitario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252251"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12210134/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-14.01.18.png" alt="" class="wp-image-252251" /><figcaption class="wp-element-caption">Jesús Soto, joven integrante del equipo de monitoreo comunitario, junto a los binoculares Big Eyes. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p><em>Mongabay Latam</em>&nbsp;acompañó esta jornada de monitoreo en la que también debió hacerse una pausa, de unas cuatro horas, para esperar mejores condiciones de viento. Durante la espera y también al momento de retomar actividades, se pudieron ver grupos de rayas, tortugas marinas, un tiburón martillo, numerosos delfines e incluso una ballena a la que el equipo siguió con un dron. Pero de la vaquita, no había rastros. Parecía que esa tarde sería igual que la anterior. Sin embargo, cuando el sol empezó a caer, a eso de las seis de la tarde y con el sol poniéndose frente al&nbsp;<em>Seahorse</em>, allí estaban.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252272"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13045136/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-21.50.59.png" alt="" class="wp-image-252272" /><figcaption class="wp-element-caption">Rorcual tropical (Balaenoptera edeni) observada por el biólogo Fabián Rodríguez a través de un dron. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>La tripulación tomó todos los binoculares disponibles para apreciar esos pocos segundos en los que las aletas dorsales se asomaban en el mar calmo. “<em>Up! Up! Up!</em>”, anunciaba uno de los científicos cada vez que un par de vaquitas se dejaban ver al salir a respirar a la superficie. La tripulación estalló en aplausos y gritos, hasta que los científicos pidieron silencio para poder concentrarse y no perderlas de vista. Estuvieron así cerca de una hora, hasta que oscureció.</p>



<p>“Cada vez que vemos vaquitas es una señal de esperanza”, celebra tras el avistamiento&nbsp;<strong>Robert Pitman</strong>, científico independiente y retirado después de 40 años trabajando con la NOAA.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252253"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12210628/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-14.06.07.png" alt="" class="wp-image-252253" /><figcaption class="wp-element-caption">El equipo de científicos en el momento del avistamiento de dos vaquitas marinas, al atardecer del 21 de mayo del 2024. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Los resultados de la expedición</strong></h3>



<p>El Crucero de Observación 2024 consistió de un monitoreo con dos componentes: visual y acústico. El visual tiene que ver con la observación directa de la especie desde la embarcación&nbsp;<em>Seahorse</em>&nbsp;y una más pequeña,&nbsp;<em>Sirena de la Noche</em>. Mientras tanto, para el monitoreo acústico, se utilizaron 34 detectores F-POD distribuidos dentro de la ZTC. Su función es captar los pulsos sonoros que emite la vaquita marina y con ello orientar la dirección de las embarcaciones que van en su búsqueda.</p>



<p>“Lo que no se puede hacer con la acústica es observar a los animales y saber si están saludables. Es por eso que se ha hecho una colaboración importante: la acústica nos indica dónde buscar, y allá vamos y observamos”, explica Barbara Taylor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252254"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12211311/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-14.12.58.png" alt="" class="wp-image-252254" /><figcaption class="wp-element-caption">La doctora Barbara Taylor, experta en la investigación de la vaquita marina desde hace más de tres décadas, abordo del Seahorse. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252271"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13044628/240524_SURVEY_VMG_PRESS_KIT_240524_OMX_VMG_SURVEY_DJI_20240524093005_0040_D-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-252271" /><figcaption class="wp-element-caption">Tripulación de la embarcación Sirena de la Noche. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<p>De acuerdo con los resultados del&nbsp;<a href="https://seashepherd.org/2024/06/11/sumario_ejecutivo/">estudio</a>&nbsp;realizado en la Zona de Tolerancia Cero (ZTC), así como en la nueva Zona de Extensión (ZE) y algunas otras zonas cercanas a la ZTC—, los científicos determinaron que, aunque los ejemplares localizados son entre 6 y 8,<strong>&nbsp;el número de veces totales que vieron a las vaquitas, fue de nueve,&nbsp;</strong>en comparación con los 16 avistamientos registrados en 2023.</p>



<p>De los nueve avistamientos, cuatro fueron muy breves y no se logró obtener fotografías. Otros tres o cuatro de los avistamientos del total fueron largos y del mismo par de vaquitas. Mientras que “el último avistamiento fue de cuatro vaquitas diferentes, que incluyó un individuo de un año, que definitivamente no eran el par de vaquitas que se habían observado anteriormente”, señala el reporte de los científicos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252255"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12212158/Captura-de-Pantalla-2024-06-11-a-las-11.49.08.png" alt="" class="wp-image-252255" /><figcaption class="wp-element-caption">Medición del ejemplar juvenil de vaquita marina, observado junto con otros tres ejemplares adultos. Foto: Gustavo Cárdenas-Hinojosa</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252285"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13163703/Captura-de-Pantalla-2024-06-13-a-las-9.36.49.png" alt="" class="wp-image-252285" /><figcaption class="wp-element-caption">Un grupo de cuatro vaquitas avistadas el 23 de mayo del 2024 en el Alto Golfo de California. Foto: Ernesto Vázquez Morquecho</figcaption></figure>



<p>Además,&nbsp;<strong>se registraron 70 encuentros acústicos de vaquita&nbsp;</strong>—es decir, escucharon en ese número de veces sus pulsos de ecolocalización, los únicos sonidos que la especie puede producir—, mientras que en el 2023 fueron 61. Estos datos acústicos son convertidos en mapas utilizados para determinar la localización de las vaquitas y así guiar los esfuerzos del equipo visual hacia esos sitios.</p>



<p>La búsqueda de las marsopas fue realizada por científicos mexicanos expertos en acústica, liderada por el doctor&nbsp;<strong>Gustavo Cárdenas-Hinojosa</strong>, apoyados por un grupo de pescadores locales durante los procesos. Desafortunadamente —dijeron los expertos—&nbsp;<strong>perdieron catorce detectores en la zona noroeste de la ZTC</strong>, justo en donde la actividad acústica de vaquitas es alta. Después de búsquedas intensivas, finalmente pudieron recuperar cinco de estos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252256"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12212840/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-14.28.23.png" alt="" class="wp-image-252256" /><figcaption class="wp-element-caption">Equipo científico trabajando en el monitoreo visual de la vaquita marina. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>“A veces se roban el equipo, ese es uno de los problemas que tenemos aquí”, sostiene Lorenzo Rojas Bracho. “También pasan las pangas muy rápido y, con la propela, les cortan los cabos a las boyas de los detectores y se pierden”.</p>



<p>Por ello, en esta edición del crucero, se realizó una primera prueba con dispositivos distintos. Se trata de detectores de sonido emergentes —llamados&nbsp;<em>pop-up</em>—, para evitar señalizar los dispositivos en la superficie y que sean robados o hundidos. Estos nuevos dispositivos permanecen sumergidos y cuentan con una boya que se puede activar a través de un teléfono celular en el momento deseado.</p>



<p>Además de estos aparatos, este último crucero ha implementado otras nuevas herramientas para trabajar y reunir mayor información sobre el estado de conservación de la vaquita marina: drones, distintas cámaras con telefotos y análisis de ADN ambiental a través de la colecta de muestras de agua en donde se han realizado avistamientos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252257"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12213512/240524_SURVEY_VMG_PRESS_KIT_240524_OMX_VMG_SURVEY__2SS3095-Enhanced-NR-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-252257" /><figcaption class="wp-element-caption">Tania Valdivia Carrillo, investigadora adscrita al Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR). Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<p><strong>Tania Valdivia Carrillo</strong>, investigadora adscrita al Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), está a cargo de esa última tarea. Para ello, sale a prisa del&nbsp;<em>Seahorse</em>&nbsp;a bordo de una panga —embarcación menor— cada vez que los científicos dan el aviso de avistamiento de una vaquita marina. Su objetivo es acercarse lo más posible al sitio señalado y tomar muestras de agua con una bomba de vacío.</p>



<p>“Monto un sistema con una manguera, unos tubos y unos filtros muy finos. Es como una aspiradora que me ayuda a pasar el agua a través de unos poros de cinco micras de diámetro, que capturan todo lo que está suspendido en el agua de mar, incluyendo el ADN de la vaquita y de todos los organismos que allí habitan”, dice la experta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252258"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12213624/20240513_SURVEY_PMS_Press-Kit_240513_OMX_PMS_eDNA-testP1091267.jpg" alt="" class="wp-image-252258" /><figcaption class="wp-element-caption">La bomba de vacío durante una toma de muestra de agua, para el análisis de ADN ambiental. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<p>Esos filtros, posteriormente, son llevados al laboratorio para analizarlos con métodos moleculares que aún están en diseño y validación. La utilidad de esta metodología será crear modelos que permitan, por ejemplo, conocer la vida promedio del ADN y cuánto se movió en el agua, para monitorear a la vaquita en lugares de difícil acceso.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252259"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/12213816/20240513_SURVEY_PMS_Press-Kit_240513_OMX_PMS_eDNA-testP1091261-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-252259" /><figcaption class="wp-element-caption">Proceso de filtración de una muestra de agua, para realizar una prueba de ADN ambiental. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La urgencia de una pesca responsable</strong></h3>



<p>La vaquita marina es una víctima colateral de la pesca ilegal de&nbsp;<strong>totoaba</strong>&nbsp;(<em>Totoaba macdonaldi</em>), porque ambas especies nadan juntas. El uso de las&nbsp;<strong>redes agalleras&nbsp;</strong>de pesca ilegal para extraer a este pez —que son de una longitud mayor a los 1000 metros y que suelen permanecer ocultas en el fondo marino—, desde hace décadas han ocasionado la captura incidental de la vaquita llevándola al borde de la extinción.</p>



<p>La totoaba es el pez más grande del Alto Golfo de California y&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/profepa/articulos/pez-totoaba-el-pez-mas-grande-del-alto-golfo">su captura</a>, al igual que la vaquita, también la mantiene en peligro de desaparecer. De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), el origen de la problemática radica en que esta especie es capturada ilegalmente para obtener su vejiga natatoria —también llamado buche—&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/03/el-trafico-totoaba-aumenta-en-internet-y-con-ello-el-riesgo-de-que-se-extinga-la-vaquita-marina/">para ser vendida</a>&nbsp;en el continente asiático a precios exorbitantes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252263"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13012406/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-18.23.50.png" alt="" class="wp-image-252263" /><figcaption class="wp-element-caption">El sonar, dispositivo que utiliza ondas sonoras para encontrar objetos bajo el agua, como las redes de pesca agalleras. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>En el 2022, la Secretaría de Marina (Semar)&nbsp;<a href="https://apps1.semarnat.gob.mx:8443/dgiraDocs/documentos/bc/estudios/2022/02BC2022H0015.pdf">sumergió</a>&nbsp;<strong>bloques de cemento con ganchos&nbsp;</strong>para atrapar redes agalleras dentro de la ZTC, ubicada dentro del área de refugio para la protección de la vaquita marina. El proyecto consiste en el “sembrado “de 193 bloques de concreto adaptados con ganchos de acero —con un recubrimiento anticorrosivo y antivegetativo— que atrapan y desgarran las redes.</p>



<p>Desde entonces, la Semarnat y Sea Shepherd trabajan en la vigilancia ambiental para la detección y recuperación de las redes. Retirarlas no es una tarea sencilla. Justo en la mañana de la jornada del 20 de mayo, una hora antes de que el viento azotara al&nbsp;<em>Seahorse</em>, el equipo detectó una red de pesca flotando a través del sonar, dispositivo para encontrar objetos bajo el agua mediante ondas sonoras. Tenía apariencia de estar abandonada o haberse soltado. Cuando la Semar llegó para iniciar el protocolo de extracción, el mal tiempo frenó la actividad.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252262"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13011628/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-18.15.18.png" alt="" class="wp-image-252262" /><figcaption class="wp-element-caption">Proyecto de sembrado de bloques de concreto con ganchos. Foto: Secretaría de Marina</figcaption></figure>



<p>“A veces nos tiramos tres o cuatro horas para sacar una red y muchas veces es muy, muy pesada, porque ha resultado muy grande. Necesitamos ayudarnos con la grúa que tenemos en el&nbsp;<em>Seahorse</em>. Pero siempre las quitamos, nunca las dejamos”, explica&nbsp;<strong>Ramón Belver</strong>, jefe de operaciones de Sea Shepherd.</p>



<p>Aún con las dificultades, Belver asegura que la existencia de los bloques ha resultado una estrategia exitosa. “Entre los años 2020 y 2021, teníamos aquí 150 pangas pescando dentro de la ZTC. En estos tres años, el trabajo conjunto de la Marina y Sea Shepherd ha hecho que, al día de hoy, esté la ZTC como tú la ves, todo el año: completamente vacía, no hay pesca”, afirma.https://www.youtube.com/embed/haEVaTaO6gM?si=z2I6QT6hPlTBjCfA</p>



<p><strong>Jesús Zatarain</strong>, biólogo y director de la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), admite que&nbsp;<a href="https://news.mongabay.com/2024/05/fishers-decry-underhanded-new-initiative-to-protect-mexicos-vaquita/">hubo tensión con los pescadores</a>. No obstante, “el proyecto ayudó a desincentivar la presencia de las redes ya que cualquier red que pudiera llegar por deriva o si alguien la quería poner quedaría atorada en los ganchos”. Según el experto, los pescadores de la región ahora conocen la delimitación de la zona y evitan dejar las redes para evitar su pérdida, pues es costosa para el pescador.</p>



<p>Uno de los mayores desafíos que persisten en la región,&nbsp;<strong>es socializar el uso de artes de pesca alternativos a las redes agalleras</strong>, coinciden los especialistas. “Hasta que desarrollemos alternativas a las redes de enmalle, constantemente estaremos librando una batalla que será perpetua”, dice&nbsp;<strong>Nina Young</strong>, bióloga de conservación de mamíferos marinos y directora de Asuntos Internacionales en Sea Shepherd.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252264"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13012948/240530_OMX_VMG_PRESS_KIT_240530_SURVEY_VMG_Ghost-Net-05-30__2SS2186-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-252264" /><figcaption class="wp-element-caption">Sacar una red de pesca fantasma del mar requiere de mucho esfuerzo del equipo de Sea Shepherd y la Secretaría de Marina. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<p>Actualmente, no existen apoyos para incentivar la transición a estas alternativas, pues no son una prioridad para la autoridad pesquera, la Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca (Conapesca), afirman los científicos.</p>



<p>“Todas esas cosas parecen buenas en papel, pero son soluciones perfectas que se implementan imperfectamente”, agrega Young. “Este es un camino largo, largo. El punto clave es darles a los pescadores un medio de vida que sea bueno para la pesquería, bueno para el medio ambiente y bueno para la vaquita y no hemos desarrollado eso aún. Hemos tenido pequeños pedazos, comienzos y titubeos, pero nunca ha funcionado de una manera en que los pescadores adopten el equipo alternativo y piensen que realmente pueden ganarse la vida con ello”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252265"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13013142/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-18.31.24.png" alt="" class="wp-image-252265" /><figcaption class="wp-element-caption">Nina Young, bióloga de conservación de mamíferos marinos y directora de Asuntos Internacionales en Sea Shepherd. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>Aunque la ZTC está protegida de las redes de enmalle, las vaquitas pueden nadar libremente hacia un hábitat preferido, agrega Barbara Taylor, eso podría ser lo que sucedió con las vaquitas que han desaparecido recientemente. “Es hora de ir a escuchar y observar, y no hay tiempo que perder, porque fuera de la ZTC las vaquitas no están protegidas”, agrega.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Que la vaquita siempre nade aquí</strong></h3>



<p>Barbara Taylor cuenta que el desplome de la población de vaquitas marinas le quita el sueño. Así ha sido durante los últimos 10 años. A inicios de la década de los noventa —recuerda— eran unos 600 individuos, con el paso del tiempo, disminuyeron a 100, luego a 30, ahora rondan apenas una decena. “Hay mucho de qué preocuparse”, se lamenta.</p>



<p>Que la especie se haya reducido a este grado, la entristece mucho, pues la muerte de ejemplares derivada de la presencia de redes de pesca agalleras ha cobrado una factura muy cara. Varios de los ejemplares que el equipo había visto en monitoreos pasados no han vuelto a ser encontrados. No se sabe si han muerto o si han aprendido, por ejemplo, a ser cuidadosos con las redes.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252266"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13013527/Captura-de-Pantalla-2024-06-11-a-las-11.41.55.png" alt="" class="wp-image-252266" /><figcaption class="wp-element-caption">Algunos de los ejemplares de vaquita marina que no han vuelto a ser observados en la zona. Imagen: Cortesía Barbara Taylor</figcaption></figure>



<p>“En años anteriores teníamos fotografías de individuos con muescas en sus aletas. Probablemente eran individuos que estuvieron atrapados en redes de enmalle y que sobrevivieron. Esa fue una de las razones por las que creímos que las vaquitas seguían resistiendo, a pesar de que muchos pensaban que deberían estar extintas ahora”, dice la experta. A partir del año pasado, los científicos sólo han visto individuos sin marcas, con aletas dorsales muy limpias, dice.</p>



<p>“Personalmente, estoy muy preocupada de que esos individuos hayan salido de la ZTC. Estamos buscando mucho, pero creo que necesitamos expandir nuestros esfuerzos para ver si esos maravillosos sobrevivientes ya no están con nosotros, o si han regresado al hábitat que ocuparon en los últimos 10 años”, explica la bióloga.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252267"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13042843/Captura-de-Pantalla-2024-06-11-a-las-11.50.09.png" alt="" class="wp-image-252267" /><figcaption class="wp-element-caption">Cuatro vaquitas vistas el 23 de mayo del 2024 en el Alto Golfo de California. Imagen: Cortesía Barbara Taylor</figcaption></figure>



<p>Taylor muestra la playera que lleva puesta. “Es un grabado que hice el año pasado”, cuenta. El dibujo impreso en tinta blanca representa a una vaquita marina que fue avistada en el 2023 junto a su cría y que lograron capturar en un video. Ambos ejemplares fueron vistos justo fuera de la ZTC, que en ese tiempo estaba desprotegida y en la que, tras los resultados obtenidos ese año, la Secretaría de Marina&nbsp;<a href="https://www.gob.mx/semar/prensa/inicia-la-ampliacion-del-proyecto-sembrado-de-bloques-de-concreto-para-proteger-el-santuario-de-la-vaquita-marina-343897?idiom=es">inició la instalación</a>&nbsp;de otros 216 bloques de concreto con ganchos para atrapar redes agalleras. Esta área ahora es conocida como la Zona Extendida (ZE).</p>



<p>“Cuando la población de una especie disminuye a 10 o 20 individuos, cada uno de ellos es importante, pero especialmente las madres, que representan el futuro de toda su especie”, dice la experta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252268"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13043049/Captura-de-Pantalla-2024-06-12-a-las-21.30.30.png" alt="" class="wp-image-252268" /><figcaption class="wp-element-caption">Barbara Taylor muestra el grabado de vaquitas marinas que realizó. Foto: Astrid Arellano</figcaption></figure>



<p>Lo positivo, dice Taylor, es que desde el 2018 se mantienen los mismos números en la zona protegida. “Los bloques están capturando las redes de enmalle que son la única cosa que está llevando a las vaquitas de la extinción. Eso nos da cierta esperanza de que puedan sobrevivir. También sabemos que genéticamente son más robustas, así que tengo fe en que las vaquitas podrán recuperarse”.</p>



<p>Por ello, el grabado que porta en su camiseta incluye los dibujos de algunos elementos más: los bloques y sus ganchos de metal, los dispositivos acústicos, el paisaje que rodea al área protegida y la frase “<em>¡Que la vaquita siempre nade aquí!”</em>, seguida de la palabra&nbsp;<em>“Esperanza”</em>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_252269"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2024/06/13044249/240524_SURVEY_VMG_PRESS_KIT_240524_OMX_VMG_SURVEY_DJI_20240524092831_0033_D-Enhanced-NR-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-252269" /><figcaption class="wp-element-caption">Tripulaciones del Seahorse y el Sirena de la Noche. Foto: Sea Shepherd Conservation Society</figcaption></figure>



<p><em><strong>Imagen principal:</strong> Cuatro vaquitas vistas el 23 de mayo del 2024 en el Alto Golfo de California. Foto: Ernesto Vázquez Morquecho</em></p>



<p><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/"><em>Astrid Arellano</em></a><em> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2024/06/mexico-numeros-de-vaquitas-marinas-se-mantienen-estables-aunque-criticos/">Puedes revisarlo aquí.</a></em></p>



<p><em>Si quieres leer más sobre&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>pueblos indígenas&nbsp;</em></a><em>en Latinoamérica, puedes revisar&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/list/pueblos-indigenas/"><em>nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/"><em>Twitter</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/"><em>Instagram</em></a><em>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Medio ambiente</category>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102959</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Jul 2024 22:06:48 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[México: los números de vaquitas marinas se mantienen estables aunque críticos, según el último censo realizado]]></media:description>
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        <title>El maremoto de 1906: La Visita.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/maremoto-1906-la-visita/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; El 31 de enero de 1906, se presentó el maremoto conocido como La Visita, inició a las 10:36 am y tuvo una duración de 8 minutos, con una magnitud de 8.8 escala de Richter, el Servicio Geológico Colombiano -SGC- anota que es el sismo de mayor magnitud instrumental [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_98066" aria-describedby="caption-attachment-98066" style="width: 198px" class="wp-caption alignleft"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="size-medium wp-image-98066" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-198x300.jpg" alt="Extensión del terremoto de 1906,  Rudolph &amp; Szirtes." width="198" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-198x300.jpg 198w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-99x150.jpg 99w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-768x1163.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-676x1024.jpg 676w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-1200x1817.jpg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906.jpg 1844w" sizes="(max-width: 198px) 100vw, 198px" /><figcaption id="caption-attachment-98066" class="wp-caption-text">Extensión del terremoto de 1906, Rudolph &amp; Szirtes.</figcaption></figure></p>
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<p>El 31 de enero de 1906, se presentó el maremoto conocido como La Visita, inició a las 10:36 am y tuvo una duración de 8 minutos, con una magnitud de 8.8 escala de Richter, el Servicio Geológico Colombiano -SGC- anota que es el sismo de mayor magnitud instrumental que se ha registrado en la historia de Colombia. Este afectó la costa pacífica, comprendida entre Bahía Solano en el Chocó y Esmeraldas en Ecuador; anotan, además, que entre las 7:00 y 9:00 de la mañana hubo dos sismos más que causaron algunos daños, razón por la cual el gran terremoto no tuvo muchas víctimas, en razón a que la gente estaba en alerta. El daño destructivo afectó El Charco, Tumaco, Francisco Pizarro, La Tola y Mosquera en Nariño; Timbiquí y López de Micay en Cauca; y Limones y La Tola en Ecuador. El daño severo afectó Barbacoas en Nariño y Esmeraldas y Otavalo en Ecuador. El daño moderado afectó a Popayán en Cauca, Litoral del San Juan, Bajo Baudó y Bahía Solano en Chocó e Ibarra en Ecuador. Y como daño leve afectó a Ipiales, Túquerres y Pasto en Nariño; Cajibío en Cauca; Cali en Valle; Pereira en Risaralda; y Manizales en Caldas.</p>
<p>El terremoto destruyó casi en su totalidad los poblados del Pacífico nariñense y ecuatoriano, sobre todo por el tsunami generado, sus efectos llegaron hasta las costas del Japón. Se habla de un aproximado de 1500 muertos, aunque el SGC habla de 600 muertos: en Tumaco 149, El Charco 50, Playa Mulatos 64, Playa Amarales 83, en Timbiquí y Guapi 150. El periódico El Trabajo de Popayán, recoge la siguiente cifra de fallecidos: Morro de Salahonda (4 muertos), Hojas Blancas (10 muertos), San Ignacio (22 muertos), San Juan (149 muertos), Caballos (8 muertos), Guascama (11 muertos), Timbiquí (53 muertos), Sanquianga (12 muertos), Mulatos (64 muertos), Amarales (83 muertos), Boquerones (48 muertos), La Candelaria, El Coco y otros asentamientos en Micay (100 muertos), Cuerval, Quiroga (32 muertos), Cansara (2 muertos), Mosquera (2 muertos), Varena (9 muertos).</p>
<p>Después del terrible terremoto, viene el tsunami, que es el que mayores victimas cobrará, el SGC anota que en Tumaco dos condiciones atenuaron sus efectos: 1. Su ocurrencia durante bajamar y 2. El hecho que las olas impactaron contra dos islas ubicadas frente a la costa. En cambio las poblaciones costeras de Francisco Pizarro, Mosquera, La Tola, Guapi, Timbiquí y López de Micay fueron arrasadas por el tsunami. En Limones, Ecuador, desaparecieron 4 islas. Las olas del tsunami fueron tan severas, que al entrar a los esteros hicieron devolver los ríos, destruyendo de esta manera construcciones y cultivos ribereños.  En Tumaco, las olas alcanzaron una altura de 6 metros, en Hawái las olas fueron de 5.8 metros, alcanzando este las costas de Colombia, Ecuador, Costa Rica, México y Japón.</p>
<p>El SGC anota algo que llama la atención, ya que en muchos testimonios se afirma que brotó agua caliente, quemando a muchas personas, esto se llama licuefacción, sucedió principalmente en Cabo Manglares y en Boca Grande, en donde la tierra se abrió por varias partes y por las grietas emergió agua caliente, provocando quemaduras en varias personas. Así mismo en El Charco y Mosquera, algunas zonas costeras se hundieron casi un metro, fenómeno conocido como subsidencia. La mayoría de casas quedaron destruidas en Guapi, El Charco, Barbacoas y en Esmeraldas, en Tumaco se destruyeron 4 casas y muchas quedaron seriamente averiadas. En Pasto cayó la cúpula de la iglesia de San Felipe, así como la torre de la iglesia de San Pedro en Cali y en Pereira la iglesia de Nuestra Señora de la Pobreza presentó tantos daños que debió ser reconstruida. En Túquerres la torre de la iglesia cayó, matando a 5 personas.</p>
<p><figure id="attachment_98067" aria-describedby="caption-attachment-98067" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98067" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-300x157.jpg" alt="Túquerres, 1906. " width="300" height="157" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-300x157.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-150x79.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-768x402.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA-1024x537.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-LA-SIERRA.jpg 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98067" class="wp-caption-text">Túquerres, 1906.</figcaption></figure></p>
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<p>El principal informe que recoge científicamente el terremoto del 31 de enero de 1906 fue publicado en Alemania por Rudolph &amp; Szirtes, en la traducción que hizo la Universidad del Valle en 1991, se anota: “<em>es una de las evaluaciones científicas más detalladas de los efectos del terremoto ocurrido el 31 de enero de 1906, el más grande que ha afectado el territorio colombiano en el presente siglo y el tercero en tamaño a nivel mundial desde que se inició el registro instrumental en la sismología, hacia finales del siglo pasado</em>.”, hoy los especialistas anotan que desde que se tiene registros, hasta el 2024, es el 7º terremoto más violento registrado.</p>
<p>Un habitante de Tumaco fue entrevistado el 9 de abril de 1906 para el <em>Daily Chronicle</em> de Londres, el cual transcribimos del informe original, dada la importancia de lo que ahí se narra:</p>
<p>&#8220;<em>Yo me encontraba el 31 de enero a las diez y media de la mañana en la calle, delante de mi casa, conversando con un vecino, cuando súbitamente y sin el menor preaviso comenzó el movimiento sísmico más terrible que jamás haya sentido. Todos fueron arrojados al suelo. Toda la Isla estaba en movimiento y todas las casas se mecían de un lado a otro, como un barco en mar embravecida, de tal manera que uno tenía que temer que en cualquier momento podían desplomarse y enterrarnos bajo sus escombros. El movimiento del terreno fue tan fuerte que hacía imposible moverse del sitio. Mi vecino vio su propia casa, ubicada a pocos centenares de metros, y temía su desplome: sin embargo no fue capaz de dirigirse hacia allá y socorrer a su familia. Yo también intenté varias veces y en vano llegar a mi esposa, quien se encontraba en la casa en el piso superior; ella había sido arrojada al suelo y no fue capaz de llegar hasta la escalera. Cuando yo hacía el tercer intento de llegar hacia ella y ayudarle, justo había logrado pasar por la escalera tambaleante y salir de la casa, así que por fortuna escapó de las últimas y terribles vibraciones. Yo mismo escapé de un gran peligro sólo con gran esfuerzo. </em></p>
<p><em>Estas terribles sacudidas duraron 5 minutos completos y el susto de estos 5 minutos jamás lo olvidaré. El tremendo movimiento del suelo y de las casas, así como el ruido ensordecedor que acompañaba los movimientos, aún hoy en día me causa horror recordarlo. Cuando al fin pudimos volver a entrar a la casa, encontramos todo en el peor desorden. Dos grandes contenedores de hierro para agua habían sido tumbados y en su caída causaron grandes daños; en todas las piezas el piso estaba cubierto con los escombros de vidriería, vajilla de barro cocido, cuadros, lámparas etc.: todo estaba totalmente destrozado y en las demás casas se veía el mismo cuadro dé destrucción. Si todas estas casas hubieran estado hechas de ladrillos y piedras, toda la ciudad habría sido destruida por el primer impacto del movimiento, enterrando así bajo sus escombros a la mayoría de los habitantes, pero como estaban hechas de madera, muy dura además y muy bien encajada, poseen una gran elasticidad y resistieron muy bien a los movimientos. </em></p>
<p><em>Una media hora más tarde se regó en la población un gran susto, porque la mar estaba embistiendo hacia la isla con gran violencia. Afortunadamente, la ola de marejada rompió contra las dos islas que están localizadas delante de la ciudad y como en ese momento la marea estaba baja, el agua se podía extender sin inundar a la ciudad. 20 minutos más tarde llegó una segunda ola, la cual igualmente pasó sin causar daños, sin embargo, más tarde se notó que una de las dos islas que protegían a la ciudad había sido arrasada por el mar. Varias casas ubicadas en la costa fueron tumbadas por la ola, otras fueron averiadas fuertemente, pero no hubo ninguna víctima. En la costa de tierra firme la situación fue muy diferente. En una distancia de 80-100 km había muchas poblaciones y plantaciones que fueron destruidas sin excepción, como también lo fueron aquellas localizadas a lo largo de los muchos ríos, la mayoría probablemente por la gran ola de marejada que siguió al terremoto. La pérdida en vidas humanas se estima en total en 500-1000; sin embargo, es probable que la cifra exacta jamás se conozca</em>.”</p>
<p><figure id="attachment_98068" aria-describedby="caption-attachment-98068" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img decoding="async" class="size-medium wp-image-98068" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-300x295.jpg" alt="Mapa de placas tectónicas. " width="300" height="295" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-300x295.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS-150x148.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PLACAS.jpg 588w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98068" class="wp-caption-text">Mapa de placas tectónicas.</figcaption></figure></p>
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<p>El mismo informe toma otro testimonio, el cual también transcribimos:</p>
<p>“<em>Una confirmación completa de las observaciones hechas sobre todo del fenómeno sísmico la obtenemos a partir del informe de otro testigo, quien antes de la ocurrencia del terremoto se había dirigido hacia la isla de Pindo, localizado hacia el S de Tumaco, para revisar los trabajos en su finca. Cuando en su viaje de regreso se encontraba nuevamente en cercanías de la playa frente a Tumaco, la tierra empezó a sacudirse súbitamente, de tal manera que sólo con esfuerzo pudo mantenerse de pie. Las palmeras se mecían, los cocos caían y las chozas de los pescadores en la playa estaban en movimiento ininterrumpido. Durante todo este tiempo se escuchó un ruido fuerte. Tan pronto se había dado cuenta del fenómeno, se dirigió derecho hacia la playa; sin embargo habiendo llegado a su límite tuvo que detenerse súbitamente ya que la arena que tenía por delante se encontraba en un movimiento vertical, el suelo se abría y se volvía a cerrar, de tal manera que le fue imposible alcanzar su bote. Después de 3-4 minutos todo se tranquilizó y pudo regresar con su bote a Tumaco, donde encontró todo en estado de terrible desorden. Media hora después del sismo llegó una ola de marejada con gran violencia y se rompió a un lado de la ciudad, donde fueron arrasados por el agua algunos astilleros. La ola de marejada llegó en período de bajamar; su altura fue de 2.5 metros. Este fenómeno se repitió dos veces, después de lo cual volvió el estado previo</em>.”</p>
<p>En cuanto a la ola de casi 6 metros, según informes de los testigos, esta no destruyó la ciudad por dos razones que se recogen en el informe antes anotado:</p>
<p>“<em>Se señala como afortunada circunstancia para Tumaco que la marejada se presentara en bajamar, debido a que ninguna parte de la isla totalmente plana está a más de unos 3 m sobre el nivel del mar, de modo que en pujas el agua sube inclusive al nivel de las calles. Si el acontecimiento se hubiera presentado en marea alta irremisiblemente toda la ciudad habría sido arrasada y habría compartido el destino de otros puntos de la costa. Ciertamente en Tumaco se adiciona además la circunstancia favorable de que a la isla principal se anteponen frente al mar dos islas más pequeñas, las cuales soportaron el primer embate de las olas del mar y quebraron su fuerza. Así sucedió que a pesar de la altura de la marejada sólo las calles quedaron cubiertas por el agua y no se produjo ningún daño por las olas</em>.”</p>
<p>El terremoto y luego el tsunami fueron tan devastadores que en varios rincones del planeta se registró la noticia, particularmente en aquellos que ya tenían algunos sistemas de medición, tales como Inglaterra y Estados Unidos, en este último el <em>Chester Signal</em> (Montana) del 22 de febrero, anotó: “<em>Muchas ciudades de la costa de Colombia, situadas entre Tumaco y Buenaventura, fueron destruidas por un maremoto tras el terremoto del 31 de enero. Se perdieron más de 300 vidas</em>.” Y el <em>Boston Evening Transcript</em> del 26 de febrero, registró:</p>
<p>“<em>Grandes daños en la costa colombiana, tras sismo. A las once menos veinticinco minutos de la mañana del día treintaiuno se produjo un terremoto que duró unos siete minutos, siendo el movimiento de norte a sur. La ciudad quedó considerablemente sacudida. Los daños, sin embargo, fueron pequeños, pero la gente fue arrojada sobre una tabla, arrodillada, llorando y orando en las calles. Todos los relojes del pueblo estaban parados, mientras que los cables estaban rotos en muchos lugares. Después del terremoto se produjo un maremoto, que aquí no tuvo ninguna importancia, salvo los informes de la costa. Incluyendo un área de cincuenta leguas al sur, dicen que dos mil murieron por el derrumbe de casas o ahogados por la ola, habiéndose perdido familias enteras. Los veleros informaron haber encontrado cientos de cadáveres y cantidades de peces muertos, y muchos pequeños asentamientos fueron completamente arrasados. El daño causado por el terremoto y el maremoto en Tumaco fue mayor que aquí y se perdieron algunas vidas. La conmoción se sintió en el interior y cinco personas murieron en Túquerres. En Popayán la gente recurrió a tiendas de campaña y se celebraron servicios de acción de gracias. Los días 21 y 22 de febrero se sintieron doce réplicas, pero se cree que todo peligro ya pasó</em>.”</p>
<p><figure id="attachment_98069" aria-describedby="caption-attachment-98069" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98069" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-300x139.jpg" alt="Islas en Tumaco, en Research Gate. " width="300" height="139" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-300x139.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL-150x69.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-PANORAMICA-ACTUAL.jpg 700w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98069" class="wp-caption-text">Islas en Tumaco, en Research Gate.</figcaption></figure></p>
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<p>La ubicación del Pacífico colombiano y ecuatoriano entre las placas de Nazca y la Sudamericana hace que el riesgo de terremotos sea frecuente, con los subsecuentes tsunamis, de ahí que se hayan registrado algunos considerables, los cuales ya cité en otra columna, sin embargo aquí los recordamos nuevamente:</p>
<p>1882, septiembre 7, magnitud 8 escala de Richter.</p>
<p>1904, enero 20, magnitud 7.8 escala de Richter.</p>
<p>1906, enero 31, magnitud 8,8 escala de Richter, el más violento registrado hasta el momento.</p>
<p>1933, octubre 2, magnitud 6,9 escala de Richter.</p>
<p>1942, mayo 14, magnitud 7,9 escala de Richter.</p>
<p>1953, diciembre 12, magnitud 7,4 escala de Richter. Graves daños en Tumaco y en esmeraldas.</p>
<p>1958, enero 19, 9:09 am, 7,8 escala de Richter. Dejó un aproximado de 500 muertos en las costas de Nariño y Esmeraldas.</p>
<p>1979, diciembre 12, magnitud 7,8 escala de Richter. Dejó aproximadamente 500 muertos y desaparecieron varias playas y poblados, siendo las más afectadas El Charco y Guapi.</p>
<p>En 1906 hubo dos fuertes terremotos más, uno en San Francisco, EE.UU., el 18 de abril, y en Valparaíso, Chile, el 16 de agosto, ambos muy destructivos.</p>
<p><figure id="attachment_98070" aria-describedby="caption-attachment-98070" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-98070" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-300x147.jpg" alt="Tumaco actual (Foto: Revista Dinero). " width="300" height="147" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-300x147.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL-150x73.jpg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/02/MAREMOTO-1906-TUMACO-ACTUAL.jpg 321w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-98070" class="wp-caption-text">Tumaco actual (Foto: Revista Dinero).</figcaption></figure></p>
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<p>Estos datos antes que generar temores deben alistar a los entes gubernamentales encargados para preparar a los habitantes del territorio ante posibles desastres naturales, para evitar de esta manera pérdidas humanas y evitar en la medida de lo posible también pérdidas materiales, reconsiderando los materiales de construcción, quizá siendo necesario volver a las construcciones tradicionales, que han demostrado ser muy buenas para el territorio.</p>
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]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98065</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Feb 2024 14:07:08 +0000</pubDate>
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