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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de cuadrado | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/terremoto-en-colombia-pueblos-indigenas-y-afrodescendientes-hacen-su-propio-censo-de-damnificados-ante-vacio-de-informacion-oficial/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) todavía no incluye la variable de los pueblos en su censo oficial. Defensoría pide al Gobierno acelerar la ayuda humanitaria y caracterizar con urgencia a los distintos pueblos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Tras el sismo de magnitud 7.4 en la escala de Richter, en Chocó, más de un millón de habitantes indígenas y afrodescendientes han sido afectados en el occidente colombiano.</em></li>



<li><em>Aunque la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) ha identificado tres personas fallecidas, 1488 heridas y 2297 viviendas afectadas hasta el momento, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) todavía no incluye la variable de los pueblos en su censo oficial.</em></li>



<li><em>La Defensoría del Pueblo le pide al Gobierno acelerar la ayuda humanitaria y caracterizar con urgencia a las poblaciones de los distintos pueblos.</em></li>



<li><em>Ante la falta de respuesta del Estado, las autoridades indígenas y afrodescendientes avanzan en sus propios censos comunitarios, con recursos muy limitados.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Un terremoto de&nbsp;<strong>magnitud 7.4 en la escala de Richter</strong>, con epicentro en el municipio de&nbsp;<strong>San José del Palmar, departamento de Chocó</strong>, sacudió el occidente de Colombia el 10 de agosto de 2026. El sismo golpeó con fuerza 15 departamentos y&nbsp;<strong>los mayores daños se concentraron en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda</strong>. Si bien el país no tardó en iniciar un censo de los afectados y sus pérdidas, en los territorios indígenas nadie llevaba un registro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«No pudimos tener información inmediata de los hechos ocurridos por este fenómeno en los territorios indígenas», cuenta Walter Mecha, secretario técnico de la Mesa Permanente de Diálogo y Concertación de los Pueblos Indígenas del Chocó. «Las instituciones del Estado a nivel municipal y departamental&nbsp;<strong>no están documentando todas las afectaciones presentadas en los territorios indígenas</strong>«, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con corte al 19 de agosto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) reportaba&nbsp;<strong>314 personas fallecidas, 4400 heridas y 262 desaparecidas en todo el país</strong>. Pero en este balance oficial no hay un solo dato desagregado a nivel étnico. Más de una semana después del sismo, han sido las propias autoridades indígenas y algunas autoridades afrodescendientes las que han tenido que salir a contar sus muertos, sus heridos y sus damnificados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/20014000/boletin_4_sismo-ONIC.pdf" target="_blank" rel="noopener">El primer informe</a>&nbsp;fue publicado por la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) dos días después del terremoto. Identificaron que&nbsp;<strong>1009 comunidades, de un total de 13 868 analizadas, habían sufrido las sacudidas más fuertes</strong>. Rosalino Guarupe Joropa, consejero mayor de la ONIC, le explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;cómo lo hicieron: superpusieron el mapa de intensidad sísmica del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) con el registro de asentamientos de la propia ONIC y su Sistema de Monitoreo Territorial (SMT).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con ese cruce de información establecieron que Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, por su cercanía al epicentro y por contener un gran número de población indígena, serían los departamentos a priorizar con la llegada de la guardia indígena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para confirmar con exactitud el nivel de afectación en sus comunidades, líderes de diferentes organizaciones se adentraron en la selva chocoana, establecieron contacto telefónico con las organizaciones que habitan las montañas de valle y viajaron a los resguardos más afectados en Risaralda. Así pudieron confirmar el pasado 19 de agosto, en una rueda de prensa llevada a cabo en Bogotá, que&nbsp;<strong>tres personas fallecieron, 1488 se encuentran heridas y 2297 viviendas resultaron afectadas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/argentina-proyecto-milei-facilitar-desalojo-comunidades-indigenas-tierras-rurales/">Argentina: proyecto de ley de Milei podría facilitar el desalojo de comunidades indígenas de tierras rurales</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque la ONIC no cuenta con un desglose de afectados o fallecidos por departamento sino por organización,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;pudo conocer a través de sus voceros que las tres personas indígenas fallecidas pertenecen al pueblo embera en Risaralda. Además,&nbsp;<strong>es Risaralda el departamento que registra el mayor número de familias afectadas, con 1247</strong>, seguido de Chocó (762) y Valle del Cauca (593). Risaralda también encabeza la lista de viviendas afectadas con 882, mientras que Valle del Cauca y Chocó registran 593 y 592, respectivamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a heridos,&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/p/DcL0jtwDjOy/?igsh=MTU2MmM1cnEyNWowdQ%3D%3D&amp;img_index=1" target="_blank" rel="noopener">Valle del Cauca concentra el 100 % de los reportados</a>&nbsp;(1488, todos pertenecientes a la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, ORIVAC).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Guarupe Joropa es clave aclarar que estas cifras pueden seguir cambiando, dado que aún no tienen información sobre comunidades que viven en zonas de difícil acceso y sin conexión a internet. «Por ahora, todo parece indicar que&nbsp;<strong>las etnias más afectadas, según nuestros últimos datos, son los embera chamí y los wounaan</strong>, pero necesitamos la ayuda del Gobierno Nacional para seguir llegando al territorio», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta falta de caracterización oficial hizo que los organismos de control levantaran la voz. La Defensoría del Pueblo le pidió al Gobierno Nacional y a la UNGRD acelerar el envío de ayuda humanitaria y&nbsp;<strong>hacer censos diferenciados para los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes del Pacífico</strong>, ya que la falta de datos con enfoque étnico profundiza la vulnerabilidad en territorios que históricamente han estado marginados.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276691"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012210/Ayudas-onic-Quibdo-768x512.jpg" alt="La ONIC entrega ayudas a las comunidades indígenas del Chocó. Foto: cortesía ONIC" class="wp-image-276691" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La ONIC entrega ayudas a las comunidades indígenas del Chocó. Foto: cortesía ONIC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En su censo, que coincide con las cifras de la ONIC, la Defensoría indica que&nbsp;<strong>las mayores afectaciones a poblaciones vulnerables están en municipios con alta presencia indígena y afrodescendiente</strong>, como Chocó, Valle del Cauca y Risaralda, donde, además, las barreras geográficas y el conflicto armado ya limitaban el acceso del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;consultó al Ministerio del Interior y a la UNGRD sobre lo dicho por la ONIC y la Defensoría, pero los líderes de comunicaciones de ambas entidades mencionaron que están a la espera de un consolidado general de los censos, el cual está a cargo de las alcaldías y gobernaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Joropa, de la ONIC, la desarticulación que describe la Defensoría del Pueblo no es nueva: tiene una explicación estructural. Antes del sismo, la organización ya había construido, junto con el gobierno anterior,&nbsp;<strong>un borrador de Plan de Gestión del Riesgo para Comunidades Indígenas que quedó suspendido con el cambio de administración</strong>. «Nos toca retomar el diálogo con el nuevo gobierno. No sabemos cuál sea la propuesta de ellos frente a lo que se trabajó con el gobierno anterior», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corazón de esa propuesta es simple: que las comunidades indígenas tengan su espacio en los comités de gestión del riesgo departamentales y municipales.&nbsp;<strong>«Se hacen comités de gestión en los departamentos, pero no convocan a las comunidades indígenas. Y somos nosotros los que tenemos el censo propio de lo que tenemos dentro del territorio»</strong>, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta traba se suma la transición del Ejecutivo: la posesión del presidente Abelardo De la Espriella tuvo lugar el 7 de agosto de 2026 en Cali, tres días antes del sismo. Los voceros regionales señalan que<strong>&nbsp;el poco tiempo que lleva posesionada la nueva administración es un obstáculo adicional para saber a quién acudir</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Disney Gutiérrez, de ORIVAC, lo explica así al hablar de los canales de comunicación con las entidades nacionales: «En este momento no tenemos contacto con este nuevo gobierno porque apenas se posesionó. Hemos enviado nuestros últimos reportes a los correos de los ministerios, pero no hay ninguna respuesta por parte de ellos».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/amazonia-resiliencia-riesgo-sequias-deforestacion-umbral-critico-2040/">Amazonía entre resiliencia y riesgo: sequías, deforestación y el umbral crítico de 2040</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Chocó: la carrera comunitaria por evaluar daños en medio del olvido estatal</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Aunque muchas zonas de Chocó permanecen incomunicadas,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;pudo entrevistar a algunos líderes indígenas y afrodescendientes del sur del departamento. Todos coinciden en que&nbsp;<strong>han tenido que armar sus propios mecanismos de identificación y análisis de necesidades en un territorio invadido por los grupos armados.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter Mecha, quien además es líder social y vocero del pueblo indígena embera dóbida del Chocó, dice que pese al riesgo que implica recorrer su territorio, hasta el 14 de agosto habían verificado&nbsp;<strong>afectaciones en 184 comunidades de 13 de los 30 municipios del Chocó</strong>. Dentro de esas comunidades identificaron tres personas indígenas heridas, 263 casas destruidas y 293 más averiadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El daño no se quedó en las viviendas: también resultaron afectados los centros educativos propios, los puestos de salud, los puentes sobre trochas y ríos que las comunidades usan para moverse y las casas de armonización, espacios de gobierno propio y espiritualidad.&nbsp;<strong>«Perdimos muchos cultivos»</strong>, agregó Mecha.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276703"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21015004/casas-Alto-Baudo-Acadesan-768x512.jpg" alt="Casas averiadas en Alto Baudó, Chocó. Foto: cortesía Acadesan" class="wp-image-276703" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Casas averiadas en Alto Baudó, Chocó. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Con la UNGRD, dijo, apenas habían logrado un primer acercamiento técnico para unificar los formatos de censo.&nbsp;<strong>Sobre la ayuda humanitaria que ya llegó, fue igual de directo: «A los territorios indígenas no. Todavía no»</strong>. Y usó como ejemplo a su propio municipio, Alto Baudó: «Sí han llegado unas ayudas mínimas para el municipio, pero es para todos los habitantes, más de 32 000 habitantes entre comunidades afro e indígenas. Eso no alcanza».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa mezcla constante entre lo indígena y lo afro en el Chocó no es casual. Según cifras del DANE (2021), el 78.9 % de los habitantes del departamento se reconoce como negro, mulato y afrodescendiente, mientras que el 16 % se reconoce como indígena. Hablar de «todo el Chocó»,&nbsp;<strong>un departamento de más de 47 000 kilómetros cuadrados, es hablar casi exclusivamente de población étnica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Así las cosas, “armar un panorama real de los daños en esta zona no será un trabajo fácil”, declaró Baltazar Mecha Forastero, integrante de la Organización Gobierno Ancestral del Chocó. El líder indígena calcula que tomará semanas o incluso meses establecer un número final de afectados por lo extenso y desconectado del territorio: «<strong>Los datos de los indígenas afectados del Chocó los estaremos consolidando quizás en dos meses o más</strong>, porque el Chocó es como una segunda Amazonía: para llegar a una comunidad hay que navegar o caminar hasta cuatro y cinco días».</p>



<p class="wp-block-paragraph">A las dificultades institucionales se suma una restricción severa de movilidad que impide verificar los daños en las zonas más apartadas. Mauricio Parra Bayona es asesor del Consejo Comunitario General de San Juan (Acadesan), una organización que agrupa a 72 comunidades afrodescendientes en cinco municipios del sur del Chocó y un municipio del Valle del Cauca: Sipí, Nóvita, Medio San Juan, Istmina, Litoral del San Juan y Buenaventura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Parra explica que&nbsp;<strong>no cuentan con recursos para contactar directamente a sus afiliados</strong>. «Nosotros hemos empezado a hacer algunos recorridos, pero tenemos problemas de escasez de recursos y en particular ausencia de gasolina», dice Parra.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276699"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012249/4-1-768x512.jpg" alt="En grave riesgo de colapso, así quedaron algunas viviendas de las comunidades afrodescendientes que habitan el Bajo y Medio Río San Juan en Chocó. Foto: cortesía Acadesan" class="wp-image-276699" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En grave riesgo de colapso, así quedaron algunas viviendas de las comunidades afrodescendientes que habitan el Bajo y Medio Río San Juan en Chocó. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Debido a la cercanía de Nóvita con San José del Palmar, epicentro del sismo registrado el pasado 10 de agosto, Acadesan pudo compartir algunos datos preliminares sobre las afectaciones que sufrieron algunos de sus afiliados en este municipio. “Cinco sedes educativas, el juzgado municipal, la registraduría, la casa de la justicia y varios templos religiosos resultaron afectados en su estructura”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;habló con&nbsp;<strong>el alcalde de Nóvita, Alberto Williams Rivas, quien aseguró que en su consolidado preliminar reportaron al Gobierno Nacional aproximadamente 2447 familias afectadas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Debido a que su población es mayoritariamente afrodescendiente, aseguró que el apoyo que han recibido por parte de las entidades departamentales y nacionales ha incorporado un enfoque diferencial y por pueblos. “Esperamos que este enfoque se mantenga y fortalezca durante las siguientes etapas de atención, recuperación y reconstrucción”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Adicional a la pérdida de viviendas y los daños en la infraestructura comunitaria, muchas familias que viven en la zona del Bajo y Medio San Juan (subregión a la que pertenecen municipios como Nóvita) denuncian las afectaciones a sus viviendas que agregó otro evento natural:&nbsp;<strong>un vendaval que azotó la cuenca del río San Juan la noche del jueves 13 de agosto</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De acuerdo con un reporte enviado por Acadesan a este medio, «algunas comunidades del municipio del Medio San Juan (Bebedó, La Unión, Chambacú, Noanamá y Santa María de la Loma) dan cuenta de por lo menos 71 casas averiadas, daños a estructuras de instituciones educativas y daños adicionales causados por las fuertes lluvias que han arrasado con los techos de muchas viviendas”,&nbsp;<a href="https://acadesan.org/wp-content/uploads/2026/08/Se-agudiza-la-emergencia-en-el-San-Juan-sismo-vendaval-e-inundaciones-ACADESAN-18-Agosto-2026-FINAL.pdf" target="_blank" rel="noopener">se lee en el comunicado</a>.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276690"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012207/Escuela-destruida-Choco-afro-768x512.jpg" alt="Escuela destruida en comunidad afrodescendiente de Chocó. Foto: cortesía Acadesan" class="wp-image-276690" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Escuela destruida en comunidad afrodescendiente de Chocó. Foto: cortesía Acadesan</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-tormentas-olas-frio-efectos-especies-marinas-chile-peru-argentina-ecuador/">El Niño: tormentas, olas de frío y efectos en especies marinas ya se sienten en Chile, Perú, Argentina y Ecuador</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Risaralda: monitoreos al pie en la cordillera</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Pereira, capital del departamento de Risaralda, el derrumbe de una vivienda causado por el sismo dejó la muerte de tres integrantes del cabildo indígena Tachinave, del pueblo embera, quienes vivían en arriendo en esta propiedad. De los 19 resguardos y cabildos que agrupa el Consejo Regional Indígena de Risaralda (CRIR), solo dos, la Comunidad Indígena Kurmadó y Dachi Namabena, ambas en Pereira, habían recibido asistencia del Estado una semana después del desastre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Me preocupa bastante esta situación, porque ya&nbsp;<strong>quedaron 17 resguardos en los cuales no se les ha llevado ninguna ayuda, donde prácticamente hay resguardos que quedaron entre 40 y 50 familias esperando esa atención</strong>«, dice Marco Fidel Guasarave, consejero mayor del CRIR, quien nombra los municipios donde las comunidades indígenas siguen esperando ayudas: Pueblo Rico, Mistrató, Guática, Belén de Umbría, Balboa y La Celia, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El CRIR formalizó estas solicitudes en un documento que envió el 10 de agosto a ministerios, alcaldías y organismos de control. Guasarave dice que&nbsp;<strong>armar un balance definitivo en municipios como Pueblo Rico, Mistrató o Marsella va a tomar tiempo debido a la difícil topografía del terreno</strong>: «Son resguardos que hay que caminar mucho, 10 horas dentro del mismo territorio, y en los cuales ayer [19 de agosto] no se tenía esa información».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras espera la respuesta institucional, el líder ha recurrido a la solidaridad de conocidos: «He estado por ahí con los amigos pidiendo algunas ayudas, pues gracias a Dios hay gente que se ha compadecido para enviar a la ciudad de Pereira».</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276700"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012253/3-720x800.jpeg" alt="En Risaralda, la comunidad de Pueblo Nuevo reportó la afectación de la escuela en donde 13 estudiantes recibían clases. Foto: cortesía CRIR" class="wp-image-276700" style="aspect-ratio:0.9;width:720px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En Risaralda, la comunidad de Pueblo Nuevo reportó la afectación de la escuela en donde 13 estudiantes recibían clases. Foto: cortesía CRIR</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">A los daños de las viviendas se suma la&nbsp;<strong>preocupación por la pérdida de infraestructura comunitaria y educativa</strong>&nbsp;que se obtuvo después de las movilizaciones de 2024, donde las comunidades lograron la asignación de 15 000 millones de pesos (aproximadamente 4.88 millones de dólares) para la edificación de aulas en sus 19 resguardos. Sin embargo, dice Guasave, “<strong>el terremoto derrumbó gran parte de estas construcciones, dejando nuevamente a cientos de niños usando plásticos [como techos] para recibir clases</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la demora del auxilio estatal y los vacíos dejados por los cambios en el Gabinete nacional, las autoridades indígenas reiteran el llamado urgente a proteger el derecho a permanecer en sus territorios ancestrales, evitando así el desplazamiento forzado hacia los cascos urbanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;intentó comunicarse con otros líderes indígenas de este departamento y con la gobernación de Risaralda, pero no fue posible establecer esta comunicación debido a que el departamento tiene serios problemas de conexión y está enfocado en la reubicación de cientos de familias que lo perdieron todo, especialmente en la ciudad de Pereira.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276696"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012225/resguardo-G-Docabu-Risaralda-1-768x512.jpg" alt="Casa afectada en el resguardo G Docabu en Risaralda. Foto: cortesía CRIR" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Casa afectada en el resguardo G Docabu en Risaralda. Foto: cortesía CRIR</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/short-article/2026/08/gobernador-indigena-nasa-asesinado-julian-gutierrez-colombia/">Julián Gutiérrez, el gobernador nasa que buscaba formar un partido indígena en Colombia y fue asesinado</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Valle del Cauca: el reto del censo en zonas rurales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">En el Valle del Cauca, la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (ORIVAC), que agrupa a los cabildos y resguardos indígenas del departamento, describe una situación crítica. Su consejero mayor, Disney Gutiérrez, la resume con un caso: «El pueblo wounaan está asentado tradicionalmente a ambos lados del río San Juan, en el límite entre Chocó y Valle del Cauca. La mayoría de su población vive en territorio chocoano, pero también tiene una comunidad histórica en la zona rural de Buenaventura, Valle del Cauca».&nbsp;<strong>Esa comunidad wounaan de Buenaventura tiene 400 familias damnificadas por el sismo y la respuesta oficial, dice Gutiérrez, ha sido mínima.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El daño material en el norte del Valle golpeó tanto a las viviendas como a la base alimentaria de las comunidades: «Las casas que tenían se cayeron, pero también hubo afectaciones en deslizamientos de tierra que afectaron los cultivos», describe Gutiérrez.&nbsp;<strong>Entre lo perdido menciona cultivos como caña, fríjol, café y plátano, de los que dependen las familias para su sustento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Óscar Lenis, secretario de Asuntos Étnicos de la Gobernación del Valle del Cauca, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que han estado en contacto con las organizaciones representativas del departamento y explicó que consolidar las cifras de afectación ha sido complejo por la dispersión geográfica.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276697"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012239/ONIC-ayudas-terrremoto-768x512.png" alt="ONIC y la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (ORIVAC) entregaron alimentos, medicamentos y elementos de aseo. Además, realizaron el registro detallado de familias afectadas de las comunidades Embera más impactadas en los municipios de Argelia y El Dovio, en el norte del Valle del Cauca, muy cerca del epicentro del terremoto. Foto: cortesía Orivac" class="wp-image-276697" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">ONIC y la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (ORIVAC) entregaron alimentos, medicamentos y elementos de aseo. Además, realizaron el registro detallado de familias afectadas de las comunidades embera más impactadas en los municipios de Argelia y El Dovio, en el norte del Valle del Cauca, muy cerca del epicentro del terremoto. Foto: cortesía Orivac</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">«<strong>En el Valle del Cauca hay más de 125 comunidades indígenas</strong>, las cuales están representadas por cuatro organizaciones: la ORIVAC, la Asociación de Cabildos indígenas del Valle del Cauca, Región Pacífico (ACIVA-RP), la Consejería de Gobierno Propio del Pueblo Nasa del Valle del Cauca y la Asociación de Autoridades Tradicionales Wounaan Nonam del Valle (Kowondev). A través de ellos hemos podido contactar a resguardos y cabildos indígenas, prestándoles las ayudas a los municipios mayormente afectados», afirmó Lenis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el funcionario, los reportes iniciales que han enviado las propias comunidades ya suman una cifra considerable: «La información que ellos nos han enviado de comunidades indígenas afectadas suman&nbsp;<strong>más de 800 familias indígenas, que eso nos puede sumar en promedio casi 5000 personas afectadas</strong>«.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lenis detalló que los municipios con mayores daños fueron Buenaventura, Dagua, varios del norte del departamento, como El Águila, Argelia, El Dovio y Ansermanuevo, además de afectaciones en Florida, Trujillo, Restrepo, Calima El Darién y Yotoco.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276701"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012256/2-768x512.jpeg" alt="Aquí funcionaba la emisora indígena Chimía del Pacífico de Buenaventura y servía de refugio para familias Wounaan desplazadas por el conflicto armado. Foto: cortesía Aciva RP" class="wp-image-276701" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Aquí funcionaba la emisora indígena Chimía del Pacífico de Buenaventura y servía de refugio para familias Wounaan desplazadas por el conflicto armado. Foto: cortesía Aciva RP</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a las críticas por la demora en formalizar la ayuda y los censos, el secretario dijo que la Gobernación está en la fase de consolidación técnica para ingresar los datos a las plataformas oficiales del Estado. Solo así podrán tener el censo oficial de qué resguardo o qué cabildo se afectó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, mencionó que&nbsp;<strong>en algunos municipios ya están hablando de la reconstrucción y que la administración departamental le apostará a un esquema participativo</strong>: «La gobernadora [Dilian Francisca Toro] lo que ha dicho es que va a haber autoconstrucción. Que nosotros les damos los insumos que se necesitan y ellos mismos, con sus ingenieros o arquitectos, hacen sus reconstrucciones. Pero en los casos en los que toca construir desde cero, es un proceso que se demora más, se necesita un acompañamiento y supervisión para que estas mismas comunidades puedan hacer los ejercicios de reconstrucción».</p>



<p class="wp-block-paragraph">El funcionario destacó, además, que junto con el Ministerio del Interior se coordinan protocolos de atención diferencial para los más de 48 consejos comunitarios afrodescendientes afectados en la zona rural de Buenaventura y Dagua.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012203/Orivac-Valle-768x512.jpg" alt="Comunidad indígena en Buenaventura, Valle del Cauca, afectada por el terremoto. Foto: cortesía Orivac" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidad indígena en Buenaventura, Valle del Cauca, afectada por el terremoto. Foto: cortesía Orivac</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/bolivia-gobierno-rodrigo-paz-nuevo-codigo-minero-excluye-pueblos-indigenas-defensores-ambientales/">Bolivia: gobierno de Rodrigo Paz diseña nuevo Código Minero y excluye de las discusiones a pueblos indígenas y defensores ambientales</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Conflicto armado y despojo: una vulnerabilidad previa al sismo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">A las barreras geográficas se suma la ausencia histórica del Estado en la ruralidad y la presencia constante de grupos armados, dos factores que ponen en riesgo la entrega de ayuda humanitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras visita los cabildos más afectados en el departamento de Chocó, Baltazar Mecha Forastero afirma que casi toda la ayuda ha llegado por parte de la solidaridad ciudadana y de las ONG, y eso representa un riesgo para las propias organizaciones indígenas:&nbsp;<strong>“Nos da susto que las caravanas con víveres sean atacadas o retenidas por los grupos armados que están en la zona”</strong>, denuncia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es por eso que para el ingreso de los suministros de emergencia,&nbsp;<strong>las autoridades indígenas planean abrir canales directos de diálogo con los grupos armados, con el fin de fijar puntos neutrales de acopio</strong>&nbsp;donde la guardia indígena y las instancias de gobierno propio reciban las ayudas y las repartan internamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el norte del Valle del Cauca, Disney Gutiérrez describe un patrón de desplazamiento que viene desde antes del terremoto: «Históricamente las comunidades indígenas hemos sufrido esta situación porque nosotros vivimos en las zonas rurales donde siempre va a haber grupos armados […] varias comunidades en el norte del Valle estaban confinadas porque había mucha problemática territorial y el terremoto nos ha afectado más».</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276695"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012222/resguardo-G-Docabu-Risaralda--768x512.jpg" alt="Como esta, son decenas de viviendas afectadas en el resguardo G Docabu en Risaralda. Foto: cortesía CRIR" class="wp-image-276695" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Decenas de viviendas han sido afectadas en el resguardo G Docabu, en Risaralda. Foto: cortesía CRIR</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación también ha sido complicada para la Gobernación de Valle del Cauca. «El desafío es justamente la ruralidad. Eso queda muy adentro y&nbsp;<strong>hay situaciones relacionadas con el conflicto armado, sobre todo lo que tiene que ver con Ansermanuevo, El Águila, Argelia, El Dovio y Calima El Darién</strong>«, detalló Lenis.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Risaralda, Guasarave describe uno de los episodios de desplazamiento reciente: la comunidad de Karradapó, ubicada en el municipio de Puerto Rico, fue desplazada a Medellín por enfrentamiento entre grupos armados. «Estamos haciendo todo lo posible para que estos compañeros sean retornados. Pero sabemos que muchos tendrán miedo de volver a sus territorios porque quedaron afectados por el sismo», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de este panorama, en Chocó ese miedo se está enfrentando con otra estrategia: quedarse.&nbsp;<strong>Mecha Forastero cree que las familias del Chocó van a permanecer en sus tierras pese al temor de un desplazamiento masivo hacia las ciudades</strong>: “Muchas de nuestras escuelas se cayeron, pero en algunas comunidades los profesores están levantando enramadas tradicionales de madera y paja para retomar las clases de los niños. Y también están construyendo cambuches [ranchos o chozas] para que la gente siga en el territorio”, cuenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/08/ecuador-comunidades-kichwas-avance-empresa-terraturismo-territorio-ancestral/">Ecuador: el Estado concesionó tierras ancestrales como baldías y ahora las comunidades kichwas enfrentan el avance de una empresa sobre su territorio</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué piden las comunidades?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta comunitaria se ha convertido en la principal línea de defensa.&nbsp;<strong>Para canalizar el apoyo de la ciudadanía, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) abrió la campaña nacional e internacional “S.O.S. Pueblos Indígenas”</strong>, con una cuenta de ahorros oficial en el banco Bancolombia y un centro de acopio en su sede principal de Bogotá para recibir alimentos no perecederos, potabilizadores de agua, mantas, medicamentos, kits de aseo y carpas o plásticos para resguardarse de las lluvias.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276698"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012245/5.jpeg" alt="La ONIC activó la campaña ¡Súmate y Dona! · #PueblosIndígenasEnUnidad con la que buscan recaudar fondos para comprar alimentos no perecederos, kits de aseo y materiales de construcción" class="wp-image-276698" style="aspect-ratio:0.8;width:1080px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La ONIC activó la campaña ¡Súmate y Dona! #PueblosIndígenasEnUnidad con la que buscan recaudar fondos para comprar alimentos no perecederos, kits de aseo y materiales de construcción. Foto: cortesía ONIC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">De forma paralela,&nbsp;<strong>el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) envió brigadas humanitarias de la Guardia Indígena (Kiwe Thegnas) hacia los resguardos más golpeados de Chocó, Risaralda y el norte del Valle del Cauca</strong>. Con herramientas para remover escombros, plantas eléctricas de emergencia y víveres recolectados en mingas solidarias, los guardias indígenas se han encargado de abrir caminos y repartir ayudas en zonas donde la maquinaria pública todavía no ha podido entrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta movilización se han sumado iniciativas de la sociedad civil y de creadores de contenido digital. Varios influenciadores y figuras públicas abrieron centros de acopio independientes y promovieron colectas en redes sociales, con las que han logrado enviar toneladas de víveres, medicamentos y filtros de agua directamente a municipios golpeados como San José del Palmar, Nóvita y Pueblo Rico, en el departamento de Chocó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo,<strong>&nbsp;las autoridades indígenas advierten que las donaciones particulares y el esfuerzo propio no reemplazan las obligaciones del Estado</strong>. Rosalino Guarupe Joropa, de la ONIC, insiste en que reconstruir las viviendas, las escuelas y las casas de armonización destruidas requiere una concertación institucional que respete la cosmovisión y el ordenamiento territorial propio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Necesitamos que el censo oficial incorpore la información de los censos comunitarios</strong>&nbsp;y que cualquier intervención en los territorios se haga en armonización con nuestras autoridades y respetando la espiritualidad de los pueblos”, concluye.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_276693"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21012216/Ayudas-Valle-del-Cauca-1-768x512.jpg" alt="Comunidades indígenas del Valle del Cauca reciben algunas ayudas humanitarias. Foto: cortesía ONIC" class="wp-image-276693" style="aspect-ratio:1.5;width:768px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas del Valle del Cauca reciben ayuda humanitaria. Foto: cortesía ONIC</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong>&nbsp;vivienda afectada en el Valle del Cauca.&nbsp;<strong>Foto:</strong>&nbsp;cortesía ONIC</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/tatiana-rojas-hernandez/">Tatiana Rojas Hernández</a></em> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/terremoto-colombia-pueblos-indigenas-afrodescendientes-censo-damnificados-vacio-informacion-oficial/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132329</guid>
        <pubDate>Fri, 21 Aug 2026 17:55:32 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Terremoto en Colombia: pueblos indígenas y afrodescendientes hacen su propio censo de damnificados ante vacío de información oficial]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Evangelio según San Abelardo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-evangelio-segun-san-abelardo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre homilías y letanías, habemus presidente. ¿Cuántos ateos había en la ceremonia de posesión? Es preferible cualquier democracia defectuosa a una teocracia revuelta con plutocracia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong><em>“La civilización no va a alcanzar la perfección hasta que la última piedra de la última iglesia caiga sobre el último sacerdote”:</em> Émile Zola, escritor y periodista francés.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Amén, hermanos, el Medioevo ha vuelto. ¡Palabra de Dios!&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde chiquito me enseñaron a no burlarme de los mayores, pero pierdan cuidado porque soy más viejo que el señor presidente. Cuando él nació, yo tenía siete años. Sabía leer y escribir pero nunca aprendí a persignarme, por la sencilla razón de que capaba iglesia para irme a la biblioteca, así que no estoy bautizado y, hasta dónde entiendo, tengo mi lugar reservado en el Purgatorio cuando muera. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el 7 de agosto, Colombia no estrenó un Presidente de la República; estrenó un Sumo Pontífice con aires de tenor italiano y ex-ateo, con casi 13 millones de fieles que lo veneran como al primer santo costeño de su devoción. Quienes tuvimos el tupé de ver la transmisión de la posesión presidencial no sabíamos si estábamos presenciando la investidura de un jefe de Estado o una misa campal, con sacerdote, rabino y pastor incluidos. Porque <em>al que no quiere caldo</em>… se le dan tres misas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Faltó únicamente que el recién nombrado Ministro de Hacienda recorriera los pasillos del teatro con datáfono inalámbrico en mano, cobrando el diezmo a los asistentes para ir cuadrando el déficit fiscal que dejó Petro. Ya me la imaginaba yo diciéndoles: <em>“una limosnita, por favor, que en breve se la descontaremos del impuesto al patrimonio”.</em> Ah, porque se viene la Reforma Tributaria con <em>gangazo </em>para los ricos y <em>tanganazo </em>para los no ricos; es decir, clase media y pobres. ¡Ya es muy tarde para arrepentirse!</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confíen, hijos míos, los milagros existen. Y si no hay milagro, basta con la fe. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El doctor Abelardo ha decidido situarse cómodamente a la (ultra) derecha de Dios Padre, poniendo la fe por encima de la mismísima Constitución de 1991. En un país caracterizado por la ingenuidad patológica, la jugada sería maestra: ¿para qué gobernar con aburridas cifras de inflación, desempleo o inversiones en obras públicas, si ahora los indicadores de gestión se van a medir en número de conversos por metro cuadrado? A partir de hoy, el DANE no nos preguntará el nivel de ingresos, sino cuántos avemarías o padrenuestros rezamos antes del almuerzo para engrosar las estadísticas hasta alcanzar el 100% de creyentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El despliegue de sotanas, biblias y pastores con pretensiones corporativas —con el pastor Eduardo Cañas a la cabeza— dejó claro el poder que han acumulado ciertas iglesias a través del voto cristiano. No tienen el poder de multiplicar cinco panes y dos pescados para alimentar a una multitud hambrienta, pero en un santiamén transformaron a un ateo en crédulo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos vendieron la idea de un Estado laico, pero lo que tenemos en frente es un &#8220;Ministerio de la Religión&#8221; en potencia, diseñado para complacer a cuanto dios ande suelto y evitar que la ira de alguno caiga sobre nosotros. San Abelardo ya existió en el siglo XVIII como erudito de las Santas Escrituras. Si las coincidencias no existen, la mala noticia es que la Edad Media acaba de aterrizar en <em>Cali es Cali, porque lo demás es loma.</em> Y se esparcirá como maná por todo el antiguo Reino de Granada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mezclar la Biblia con la banda presidencial es un cóctel explosivo, cuya resaca durará cuatro años. Toda una eternidad. Cuando la fe reemplaza a la razón y los versículos sustituyen a los artículos constitucionales, el debate político se transforma en dogma y la oposición en herejía. Entre tanta invocación, alabanza y palabrería celestial bonita, dio la impresión de que nos están armando una teocracia donde el castigo podrían ser —que sé yo, que soy un pobre diablo—, las llamas del infierno. Allá, donde reina Lucifer —no confundir con Luz y Fer—, &nbsp;hay siete círculos, según Dante, para que el cliente escoja aquel donde se sienta más a gusto y menos sofocado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El discurso del presidente del Congreso,&nbsp;<em>Honorario</em>&nbsp;Henríquez, que así lo llamó uno de los religiosos presentes, no le debió entrar por ningún oído al mandatario porque él estaba más pendiente de las tiernas travesuras de su hijita. Me acordé de los niños María Paz y Simoncito en los tiempos de Cesar Gaviria.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><strong><em>Letanía: ¡Oh, qué travieso es el poder! ¡Cuántas diabluras nos esperan! Prendan la luz, mis ojos no soportan tanto Oscurantismo. </em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo sí prefiero mil veces una fría y aburrida tecnocracia antes que un gobierno de rezanderos. Es infinitamente más provechoso para una nación que sus ciudadanos se aprendan de memoria sus deberes y derechos legales a que terminen voleando camándula y pelando rodillas por decreto gubernamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tanto manoseo de lo divino en la política suele ser el síntoma inequívoco de que, mientras miramos al cielo esperando la&nbsp;<em>patria milagro</em>, en la tierra siempre habrá alguien haciéndole morcillas al diablo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misa ha terminado -o empezado, no sé- No hubo saludo de la paz ni la paz esté con vosotros, porque el <em>presi </em>ya dijo que las vías del diálogo están agotadas. ¡Por los clavos de Cristo, que se juntó con impíos y pecadores, no hablemos ya de los ladrones que le pusieron a lado y lado para crucificarlo! </p>



<p class="wp-block-paragraph">Queridos lectores: Dígame que lo que sigue no es el Santo Oficio de la Inquisición para los periodistas que cometan herejía. ¡Cualquier megacárcel, menos la hoguera! </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aleluya!!!</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131907</guid>
        <pubDate>Sat, 08 Aug 2026 14:46:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/08094333/SAN-ABELARDO-1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Evangelio según San Abelardo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Qué tiene Cali que atrae a todos?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/que-tiene-cali-que-atrae-a-todos/</link>
        <description><![CDATA[<p>La capital vallecaucana se consolida como epicentro de eventos de talla internacional para todos los gustos. Estas son las razones que explican por qué Cali es cada vez más atractiva para el mundo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">“Qué lindo volver a casa”. Con esa frase Shakira abrió su imponente concierto en Cali en octubre pasado. Aquella noche no fue solo un hito musical, fue la confirmación de que <strong>la capital del Valle del Cauca está lista para recibir al mundo, </strong>tanto en tarimas como en encuentros empresariales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el fin de semana del concierto, la actividad económica local generó cerca de 85.000 millones de pesos, se activaron casi 3.000 empleos y la ocupación hotelera llegó al 100 %. Ese impacto no es casualidad: es la expresión más visible de <strong>una ciudad que ha construido, durante décadas, una vocación de servicio, logística y calidez</strong> que hoy la posiciona como un destino de clase mundial para eventos de todo tipo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la primera Feria de Cali en 1957, pasando por los Juegos Panamericanos de 1971, los Juegos Mundiales de 2013 y los Panamericanos Junior de 2021, la ciudad ha tejido una identidad ligada a recibir al mundo. Ese camino encontró su hito más reciente en <strong>la COP16,</strong> la cumbre mundial de biodiversidad que en 2024 reunió a delegaciones de cerca de 200 países, y que <strong>confirmó a Cali como destino para encuentros empresariales de talla internacional.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Su realización dejó una experiencia que hoy se traduce en <strong>mayor confianza para asumir retos de gran envergadura,</strong> al punto de que eventos que tradicionalmente se realizaban en otras ciudades ahora ‘juegan de local’ en Cali. Es el caso de Agroexpo, que se realizará entre el 2 y el 6 de septiembre próximos, con un impacto económico proyectado superior a los 23.000 millones de pesos, cerca de 20.000 visitantes y la participación de más de 110 empresarios y delegaciones de países de los cinco continentes. Cali, además, fue confirmada como sede permanente de Agroexpo cada dos años. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa misma confianza abre paso a Smart City Cali Expo, que debutará en septiembre como epicentro de innovación urbana y sostenibilidad, que espera recibir a más de 3.000 visitantes. Y a finales de julio el Encuentro ACOLAP y su Expo LAAE que llegaron por primera vez a la capital del Valle, <strong>reafirmando a Cali como sede de la industria de atracciones y entretenimiento en el país.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05090756/Foto-Cali-2-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-131822" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05090756/Foto-Cali-2-1024x576.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05090756/Foto-Cali-2-300x169.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05090756/Foto-Cali-2-768x432.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05090756/Foto-Cali-2.jpeg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un ecosistema multipropósito</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace posible que Cali sea hoy sede de un amplio menú de eventos no es casualidad: es <strong>un modelo de articulación público-privada que ha demostrado ser efectivo para cualquier tipo de evento de gran formato,</strong> ya sea empresarial, deportivo, cultural o académico. La Alcaldía de Cali, la Secretaría de Turismo, Cali Valle Bureau, la Cámara de Comercio de Cali, Invest Pacific y el sector privado han construido una relación de confianza que permite que la ciudad no solo reciba eventos, sino que los convierta también en oportunidades de inversión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los organizadores de eventos <strong>encuentran en Cali un destino que ofrece infraestructura logística de primer nivel, conectividad internacional y una calidez humana</strong> que transforma cada evento en una experiencia única. El modelo es, en el fondo, el mismo sin importar el formato: capacidad hotelera, transporte, recintos adecuados, seguridad, talento humano y una ciudad que es un gran huésped.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta realidad es, precisamente, lo que <a href="https://investpacific.org/es/inicio">Invest Pacific</a> pone hoy en el radar de los inversionistas globales. Cali ha demostrado que puede albergar eventos de clase mundial en cualquier industria. La experiencia acumulada en ferias, convenciones y cumbres internacionales es la misma que permite que hoy lleguen los artistas más grandes del mundo. <strong>Esa confianza se traduce en una agenda cada vez más ambiciosa:</strong> la Agenda Viva 2026, que desplegará más de 40 eventos de talla mundial entre agosto y diciembre, con la expectativa de recibir visitantes de más de 50 países.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Para todos los gustos</strong></h3>



<p class="wp-block-paragraph">Ese espíritu de ciudad anfitriona se repite en cada tarima y en cada escenario deportivo. Eventos como el Festival Internacional de Teatro, Cali Distrito Moda, el Fanzone Mundial FIFA 2026 y la Media Maratón de Cali son <strong>prueba del dinamismo cultural y deportivo de la ciudad.</strong> Además, la reciente celebración de los 490 años de Santiago de Cali reafirma su identidad y su capacidad para congregar a miles de personas alrededor de su cultura y sus tradiciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Festival Mundial de Salsa,</strong> en su edición 21 a realizarse entre el 24 y 27 de septiembre, y el <strong>Petronio Álvarez</strong> entre el 9 y 17 de agosto—que llegó a sus 30 años tras cerrar 2025 con más de 800.000 asistentes— siguen siendo los <strong>estandartes culturales de la ciudad,</strong> acompañados por el Festival Internacional de Ballet, la Bienal Internacional de Artes Gráficas, la Feria Internacional del Libro y el Festival Internacional de Cine.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Noviembre reunirá tres hitos más: el Giro de Rigo Cali, con 10.000 ciclistas de más de 35 países; los Premios Macondo, que en 2026 tendrán a Cali como sede por primera vez; y Cali Orquídeas. El año cerrará con el Alumbrado Navideño y <strong>la Feria de Cali, que en 2025 registró una ocupación hotelera del 87</strong> % y un impacto económico cercano a los 45 millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta nutrida agenda <strong>consolida a Cali como una de las plataformas de eventos más activas de América Latina,</strong> donde la cultura, el deporte y los negocios conviven y se potencian mutuamente, generando un efecto derrama que beneficia a toda la cadena productiva. Y todo esto es posible porque el sector privado ha encontrado en Cali un socio confiable y una ciudad que cumple, sin importar qué tipo de evento se le encargue.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este calendario es posible gracias a una <strong>privilegiada plataforma de conectividad e infraestructura.</strong> Su epicentro logístico es el Centro de Eventos Valle del Pacífico, inaugurado en 2007 y que es hoy el segundo recinto multiformato más grande y moderno de Colombia, con más de 77.000 metros cuadrados y capacidad para 12.000 personas. A esa capacidad instalada se suma una oferta que supera los 1.000 salones adicionales en el departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En conectividad, <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/aeropuertos-piden-pista-como-polos-inversion/">el Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón</a> —cuarto del país por movimiento de pasajeros—, <strong>movilizó más de 6,9 millones de viajeros en 2025,</strong> con conexiones a diez destinos internacionales mediante 81 vuelos semanales y más de 38 vuelos diarios hacia Bogotá.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La sumatoria de estos factores explica por qué <strong>la Alcaldía de Cali proyecta superar este año los más de tres millones de visitantes que recibió la ciudad en 2025.</strong> Cada evento de gran formato activa la ocupación hotelera, dinamiza el comercio y la gastronomía, y abre una vitrina para que inversionistas y organizadores internacionales conozcan de primera mano la capacidad operativa de la región. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Cali invita a quienes la habitan y a quienes llegan de otras partes del mundo a vivir de primera mano esta transformación: a caminar sus calles, a llenar sus tarimas, a hacer negocios en sus salones de convenciones y a dejarse contagiar por su música y su gente. <strong>Porque en Cali, cada evento es una puerta abierta, y el mundo siempre está invitado a cruzarla.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">*Por: <strong><a href="https://www.linkedin.com/in/lauradarve/">Laura Adarve,</a> Relaciones Corporativas Invest Pacific. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Crédito fotos: Alcaldía de Cali.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Invest Pacific</author>
                    <category>Inversión: Tendencias y Oportunidades</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131821</guid>
        <pubDate>Wed, 05 Aug 2026 14:26:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/08/05092434/Foto-Cali-1-1.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué tiene Cali que atrae a todos?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Invest Pacific</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/inteligencia-artificial-agua-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el fenómeno del Súper Niño aumentando la presión sobre el recurso hídrico y la IA creciendo a un ritmo acelerado, conviene recordar que los datos no viven solo en una nube digital: dependen de centros físicos que consumen energía, agua y territorio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  Javier H. Murillo &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<div class="wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-c020569f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Una generación atrás, decíamos que alguien estaba “en las nubes” para referirnos a quien no tenía los pies sobre la tierra; esto es, a quien no lograba conectarse con su contexto inmediato. Hoy, unas décadas después, la expresión “en la nube”, tiene una connotación completamente diferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa que cierta información, ciertos objetos digitales, no están almacenados directamente en una memoria física, la del computador o la del dispositivo móvil, sino en servidores remotos. Tan remotos, que los imaginamos fuera de la tierra, casi que fuera del planeta o de la realidad, y que, por lo tanto, no ocupan un lugar físico y que existe algo así como una especie de espacio mágico sin fronteras; un volumen sin límite y con el que podemos interactuar a nuestra conveniencia inmediata y sin reservas. Por supuesto, tenemos también noticias constantemente de que este espacio sí tiene límites, las diferentes marcas bajo las cuales tenemos nuestros archivos y nuestros correos electrónicos, pero suenan igualmente distantes, como promociones comerciales por venir.</p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, la inteligencia artificial se nos ofrece como una tecnología limpia, sin rastro: uno escribe una pregunta, espera unos segundos y recibe un texto, una imagen o una tabla, establece una conversación que más tarde puede arrojar a la papelera; una papelera que nadie recoge, que podemos limpiar con un click para que quede vacía, como al principio, sin consecuencia visible. No hay papeles en la papelera; no hay procesos industriales que los produzcan o que los desaparezcan, no hay fábrica o humo a la vista. Sin embargo, esta es una imagen equívoca: la nube, en realidad, sí está en la tierra, sí ocupa un espacio, que consume recursos: está almacenada en edificios, y funciona gracias a cables, microchips y minerales que les dan forma a servidores, y estos requieren redes eléctricas, sistemas de refrigeración y agua, mucha agua, para funcionar. También, personas que las supervisen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA es, pues, un software, pero no solamente un software; debe ser comprendida también como una infraestructura material. Según la ONU, un informe del 2026 la IA consumirá, para 2030, tanta agua como 1.300 millones de personas, y la electricidad que consumen 650 millones. El mismo reporte habla de una demanda proyectada de 945 teravatios-hora de electricidad, 9,3 billones de litros de agua y una huella territorial superior a los 14.500 kilómetros cuadrados. Esto significa que la IA no solamente no está en la nube, sino que es un vecino, colaborador y obsecuente, si se quiere, pero también quisquilloso y muy exigente. El espacio que ocupa no está en las nubes, pues, sino que está muy claramente ubicado en la tierra, deja una huella de carbono y de residuos electrónicos, e impactos críticos en el uso de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy en día, la IA es un recurso más. Muy rápidamente ha pasado de ser una curiosidad para iniciados a una herramienta imprescindible, como el carbón o el petróleo, para casi que cualquier tipo de actividad. Sus costos parecen muy bajos si se compara con los resultados que permite obtener, y está al alcance de casi todos: automatiza tareas, facilita actividades e incluso crea contenidos; de hecho, ha revolucionado la manera en la que las personas nos relacionamos en sociedad y con la realidad. No se trata, pues, de mirarla como un problema, sino, como en los casos de otros recursos, de medir sus consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA puede parecer casi gratuita, pero no lo es. Una consulta trivial sobre cualquier tema, una receta para el pollo al curry, una pregunta sobre la capital de un país que va a jugar el mundial de fútbol, parece intrascendente en términos de uso de recursos naturales, pero no lo es. Millones de consultas como estas, a diario, requieren de centros de datos encendidos, permanentemente. Estos consumen electricidad, requieren ser conectados a redes energéticas, dependientes muchas de ellas de combustibles fósiles, y, por supuesto, necesitan también ser refrigerados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es pura teoría, sin consecuencias en la práctica. No es un problema que esté en las nubes. Según el diario británico <em>The Guardian</em> (2023), un proyecto de centro de datos de Google en Canelones, Uruguay, generó un fuerte rechazo en la comunidad rechazo porque su diseño inicial requería cerca de 7,6 millones de litros de agua diarios para refrigeración, tomados del sistema público de agua potable, en un periodo de fuerte sequía. Algo parecido ocurrió en Santiago de Chile, donde se revisó el permiso de otro centro de datos en un momento de sequía prolongada, según Reuters.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al caso colombiano, nuestro país no es, en la actualidad, relevante como centro de infraestructura para IA. Puede hablarse de que hay en el país, efectivamente, algunos avances al respecto, pero no los suficientes para aparecer en el mapa de centros tecnológicos globales. Si en Colombia se pretende trabajar seriamente con IA, en educación, empresas, salud, gobierno, justicia, investigación y servicios, sin perder soberanía tecnológica y reducir la dependencia de los grandes proveedores, el país debería crear espacios de almacenamiento, procesamiento y manejo de datos. Pero deberían surgir, con la necesidad, varias preguntas: ¿dónde, en qué lugar de la geografía nacional se instalarían? ¿Con qué recursos? Esto debe ser mirado con atención, pues no serían nuevos conflictos entre las empresas y las comunidades por la administración de recursos que son, según la legislación colombiana, públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mismo año, hace apenas unos meses, la Corporación Autónoma Regional (CAR) limitó en La Calera, Cundinamarca, la captación de agua de manantiales por parte de Indega, una empresa privada filial de Coca-Cola FEMSA; esto significa que redujo de siete a cuatro las fuentes autorizadas, bajó el caudal de 3,2 a 1,9 litros por segundo y renovó la concesión por cinco años. Esto con el propósito de dar prioridad al consumo de agua sobre el industrial como se puede leer en el diario español <em>El País</em>. &nbsp;Del mismo modo,en La Guajira, la Corte Constitucional protegió los derechos al agua, la salud y la seguridad alimentaria de comunidades indígenas frente al proyecto de desviación parcial del Arroyo Bruno, relacionado con Cerrejón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, resultaría inocente simplemente celebrar una potencial llegada de centros de datos al país con el argumento llano de que estos atraen inversión. Es determinante preguntarse primero por la viabilidad tanto financiera como ambiental y social del proyecto que se emprenda, tal y como lo establece el Código Nacional de Recursos Naturales: los recursos naturales renovables pertenecen a la Nación y deben usarse de acuerdo con el interés general.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En lo particular…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA parece haber pasado, en nuestro entorno, de ser una curiosidad y un lujo, a convertirse en un artículo de primera necesidad, a la que todos deberíamos tener derecho.&nbsp; Esto implica garantizar su creciente demanda, tanto en el ámbito productivo como en el personal. Pero ¿cuál es el uso particular que estamos haciendo de ella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es en realidad imprescindible usar la IA para solucionar todos y cada uno de nuestros asuntos cotidianos? ¿Todo correo debe ser escrito con un LLM? En la universidad, cuando los estudiantes están tratando de dar cuenta de una idea, de una conclusión, ¿es imprescindible recurrir a la IA para diseñar una presentación de 2 o 3 diapositivas? Es posible que, con todo ello, nos estemos comportando como niños malcriados en una sociedad demasiado indulgente, como quien vive solo en una casona y deja a su paso todas las luces encendidas y todas las llaves de agua abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de poner frenos a su demanda, al creciente uso o de los recursos que se requieren para su apropiado funcionamiento, por supuesto: está demasiado inscrita ya en la forma en la que planeamos lo que viene. Pero sí podemos, los usuarios, tener una postura crítica para su uso, y racionalizar su uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy a menudo, más de lo que quisiéramos reconocer, tratamos de evadir con el uso de la IA actividades cotidianas a través de instrucciones que resultan más extensas de escribir que la tarea misma, o apelamos a lo que diga la máquina por mera pereza de pensar, de llevar a que nuestro cerebro produzca una nueva idea. ¿En realidad necesitamos de activar un inmenso sistema industrial para llevar a cabo algo que nuestro cerebro tiene el don de hacer en un parpadeo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De nuevo, la IA no está en las nubes: funciona en el mismo planeta del que nos alimentamos más de 8.000 millones de personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130831</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 22:21:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>LA REVANCHA DE LA GEOGRAFÍA: CUANDO EL DEPORTE HACE GRANDES A LAS NACIONES PEQUEÑAS*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/la-revancha-de-la-geografia-cuando-el-deporte-hace-grandes-a-las-naciones-pequenas/</link>
        <description><![CDATA[<p>La participación de Uruguay, Cabo Verde, Panamá y Curazao en la Copa Mundial de la FIFA 2026 constituye un fenómeno que merece ser interpretado desde la geopolítica y la diplomacia deportiva. En un torneo disputado en el inmenso escenario norteamericano, estas naciones de limitada dimensión territorial y demográfica desafían la visión tradicional del poder internacional. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La participación de Uruguay, Cabo Verde, Panamá y Curazao en la Copa Mundial de la FIFA 2026 constituye un fenómeno que merece ser interpretado desde la geopolítica y la diplomacia deportiva. En un torneo disputado en el inmenso escenario norteamericano, estas naciones de limitada dimensión territorial y demográfica desafían la visión tradicional del poder internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una conversación entre la geografía tradicional y la nueva geografía del poder blando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta paradoja me condujo a releer <em>La venganza de la geografía</em>, la célebre obra del analista geopolítico Robert D. Kaplan, reconocido por la revista <em>Foreign Policy</em> como uno de los “Top 100 Global Thinkers”. En ella sostiene una idea fundamental de las relaciones internacionales: los Estados no escapan fácilmente a los condicionamientos de su geografía, su ubicación estratégica, sus recursos naturales y su dimensión demográfica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante siglos, especialmente bajo la tradición del pensamiento realista, el poder de los Estados se midió en kilómetros cuadrados de territorio, tamaño de la población, riqueza económica y capacidad militar. Bajo esa lógica, las grandes potencias parecían destinadas a dominar el escenario mundial, mientras los pequeños Estados quedaban relegados a una presencia marginal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en las Naciones Unidas cada Estado —grande o pequeño— dispone de un voto y una voz dentro de la comunidad internacional. En la FIFA ocurre algo semejante: ninguna selección alcanza la Copa Mundial por la extensión de su territorio, el tamaño de su economía o el número de sus habitantes; su presencia debe ganarse en el terreno de juego. Así lo demuestra Bosnia y Herzegovina, una nación de aproximadamente tres millones de habitantes, que dejó fuera de la Copa Mundial de 2026 a la histórica Italia, cuatro veces campeona del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Mundial de 2026 nos ofrece, entonces, una lección que merece ser observada desde la perspectiva de la diplomacia deportiva: la geografía continúa imponiendo límites, pero el deporte permite ampliar las fronteras simbólicas de una nación y proyectar su influencia a través del poder blando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista de países clasificados al torneo presenta un contraste revelador. Estados Unidos, con más de 340 millones de habitantes; Brasil, con más de 220 millones; y México, con más de 130 millones, representan grandes potencias demográficas del continente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en ese mismo escenario aparecen casos que desafían las proporciones tradicionales del poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uruguay: un gigante del fútbol con apenas 3,4 millones de habitantes</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uruguay ocupa un lugar inmortal en la historia del fútbol mundial. Fue campeón del primer Mundial de 1930 y protagonizó en 1950 una de las mayores gestas deportivas del siglo XX al derrotar a Brasil en el histórico Maracanazo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su influencia futbolística supera ampliamente su dimensión geográfica y demográfica. Uruguay no posee un extenso territorio, una población numerosa ni una capacidad económica comparable con las grandes potencias, pero posee un activo igual de poderoso: una narrativa nacional construida alrededor de la excelencia, la resiliencia y una cultura deportiva profundamente arraigada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uruguay demuestra que un pequeño Estado puede convertirse en una potencia simbólica cuando logra transformar sus victorias deportivas en una historia que el mundo recuerda y admira.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cabo Verde: un arquero, noventa minutos y la atención del planeta</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más sorprendente aún es el caso de Cabo Verde, un pequeño Estado insular africano de poco más de 600.000 habitantes que, gracias al escenario global de la Copa Mundial de la FIFA 2026, logró algo que muchas naciones buscan durante décadas: alcanzar una visibilidad internacional inmediata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su protagonista fue Josimar “Vozinha” Dias, arquero de 40 años, quien protagonizó una actuación memorable al mantener su arco invicto frente a la poderosa España, una de las grandes potencias del fútbol mundial. Su desempeño convirtió su nombre y el de Cabo Verde en una referencia internacional y demostró cómo un solo deportista puede proyectar la imagen de toda una nación. En efecto, Vozinha incrementó en menos de 24 horas su número de seguidores en Instagram pasando de 50 mil seguidores antes del partido con España a +10 millones, lo cual es un fenómeno viral que ejemplifica las fronteras de la influencia a través del poder blando</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este episodio demuestra que, aunque la geografía continúa imponiendo condicionamientos —como lo plantea Kaplan—, el deporte tiene la capacidad de desafiar las limitaciones tradicionales del territorio, la población o la capacidad económica de un Estado. En noventa minutos de fútbol, una pequeña nación puede ocupar el centro de la conversación mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diplomacia deportiva encuentra aquí una de sus expresiones más auténticas: un deportista hasta entonces poco conocido puede transformarse, gracias a su desempeño, en uno de los rostros internacionales de su país.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La nueva geografía del poder en el siglo XXI</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El siglo XXI no ha derrotado a la geografía, pero sí ha demostrado que las naciones pueden ampliar su influencia más allá de sus fronteras físicas mediante la cultura, el deporte y las historias capaces de inspirar al mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los océanos, los recursos naturales, la ubicación estratégica y la capacidad económica continúan siendo factores determinantes del poder internacional. Kaplan tiene razón al advertir que la geografía sigue siendo una fuerza permanente de la política mundial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero hoy existe una nueva dimensión del poder: la capacidad de generar admiración, construir una imagen positiva y proyectar valores. En esta nueva geografía del poder blando, un gol puede viajar más rápido que un tratado, una camiseta puede ser más reconocida que una bandera y un deportista puede convertirse en el embajador más influyente de una nación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uruguay demuestra que la historia deportiva puede convertir a un país pequeño en un gigante de la identidad global. Cabo Verde evidencia que incluso los Estados con menor población pueden encontrar en el deporte una ventana hacia el mundo. Bosnia y Herzegovina recuerda que el legado futbolístico de la antigua Yugoslavia continúa proyectándose en nuevas naciones capaces de desafiar a los gigantes tradicionales del deporte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdadera lección del Mundial de 2026 es que las fronteras físicas siguen existiendo, pero las fronteras de la influencia se han vuelto mucho más flexibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*José Miguel Castiblanco. E</strong>mbajador (r) de Carrera, consultor en Diplomacias Emergentes<strong> y </strong>director del Centro de Diplomacia Pública y Corporativa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">** Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130658</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Jun 2026 04:26:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/06/20232241/foto-blog-mundial-MG_1048.jpg" type="image/jpeg">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/la-tenacidad-del-agua-comunidades-indigenas-campesinos-y-afrodescendientes-del-darien-llevan-sus-vidas-acuaticas-al-museo-nacional-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>A mediados de mayo de 2026, distintos pueblos del municipio de Unguía, en el Darién colombiano, viajaron a Bogotá para inaugurar &#8220;Caminos de agua&#8221;, una exposición sobre su arte e historia en el Museo Nacional.  </em></li>



<li><em>Esta muestra reúne obras que cuentan las vidas acuáticas y relaciones anfibias de los pueblos embera dóbida, embera eyábida y guna, comunidades cimarronas y colonos que habitan el Darién desde hace siglos.</em></li>



<li><em>Al mismo tiempo, la exposición muestra cómo la arqueología comunitaria navega los raudales del conflicto armado y los actos de resistencia para contar la historia de quienes viven en el golfo de Urabá y el delta del río Atrato.</em></li>



<li><em>Mongabay Latam acompañó a las comunidades en su viaje hasta la ciudad de Bogotá y dialogó sobre la historia que atraviesa sus conexiones con el agua.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido, una mujer indígena de Arquía, un&nbsp;<strong>resguardo del pueblo guna en el Darién chocoano</strong>, en Colombia, tenía 14 años el día en que descubrió el poder del agua. Desde niña había escuchado a las mujeres mayores y a los sabios hablar del agua como una madre, como lo primero y lo primordial en la vida de las personas y los demás seres. Había interiorizado ese credo y lo entendía en un nivel básico: el agua era su bebida favorita por encima de los jugos o las gaseosas; amaba la lluvia —el sonido de las gotas golpeando el dosel; la forma en que refrescaba su cuerpo y la respiración de la selva—, y desde que tenía recuerdo nadaba en el río como si fuera un bocachico, su comida preferida. Pero el agua era un mero milagro físico, por ponerlo de alguna manera. Algo para sentir, beber, surcar. Al menos hasta ese día en que se enfrentó por primera vez al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una mañana de 2010, la familia Garrido navegó la ciénaga de Unguía, el delta del&nbsp;<strong>río Atrato y las aguas del golfo de Urabá</strong>&nbsp;hasta llegar a Titumate, un poblado de playas ceniza enmarcadas por palmeras, selva y mangle. Mientras sus padres y hermanos disfrutaban del lugar, Jhoana Garrido dudaba si meterse al mar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nunca lo había hecho, a pesar de su habilidad para nadar en el río. La detenía el miedo. Desconfiaba de las olas y la magnitud del mar. El agua iba y venía con una fuerza capaz de tumbarla y raptarla. A veces lo imaginaba: cuando por fin se decidía a ingresar, una ola la agarraba desprevenida y se la llevaba mar adentro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese día, había algo adicional: Garrido llevaba un tiempo deprimida. Se sentía mal todo el tiempo, sin razón alguna. No era la persona que solía ser y no entendía qué le estaba ocurriendo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la playa, dudó un tiempo y, finalmente,&nbsp;<strong>se lanzó al mar.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273667"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143346/DSC9637-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273667" /><figcaption class="wp-element-caption">Para las comunidades indígenas del Darién, el agua es la madre. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio fue instantáneo. Apenas sintió el agua salada, el miedo dejó de importarle. Si una ola se la llevaba, no sería el fin. Sumergida, abrazada por la sal, la tristeza desapareció. Se sentía bien. El contacto con las aguas del golfo había borrado la depresión que cargaba hacía días. Era magia. El agua no solo sostenía la vida de todos los seres, también los transformaba.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Me sentí diferente”, le dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;una mañana lluviosa de mayo, en el muelle de Unguía. “A partir de ese momento comencé a ver el agua de una manera distinta”, añadió.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, con 30 años, aguarda la salida de una lancha junto a un grupo de&nbsp;<strong>indígenas guna, embera dóbida, embera eyábida, afrodescendientes y campesinos</strong>&nbsp;del Darién colombiano. La mayoría charla y se toma fotos mientras una llovizna teje puntadas en la superficie del río. El grupo se dispone a viajar a Bogotá para inaugurar Caminos de agua, una exposición construida de manera colectiva por más de veinte comunidades de la región con el apoyo del Museo Nacional, el&nbsp;Museo Afro y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jhoana Garrido participó cosiendo relatos sobre el agua en una serie de molas, un arte textil del pueblo guna en el que se superponen y cortan recuadros de tela de diferentes colores para crear complejos patrones geométricos y figurativos. Algunas molas incluyen símbolos de protección, explica señalando una estampa de fondo negro con figuras rosa, amarillo, verde, azul, magenta y rojo en su torso. Es una mola para tener un buen viaje, dice. Hay otras para el trabajo, para caminar por la selva, para protegerse del jaguar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decenas de obras sobre el agua que integran la exposición fueron elegidas por&nbsp; el&nbsp;<strong>Comité Cultural del Darién</strong>, una organización de la sociedad civil que surgió a partir de la creación del Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Fue la excavación de esta ciudad perdida, una de las más importantes en la conquista de América, la que permitió crear y llevar la exposición a Bogotá y reunir a las comunidades afro, campesinas e indígenas embera y guna para navegar el territorio, mostrar sus culturas, narrar la historia desde su punto de vista y revivir cómo han resistido a la violencia que los golpea desde hace siglos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273680"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144351/DSC9418-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273680" /><figcaption class="wp-element-caption">Molas: arte textil del pueblo guna. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La ciudad perdida</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para entender el Comité Cultural del Darién hay que retroceder más de 1000 años, dice Carolina Quintero, líder del área de Museología y una de las personas que impulsó la llegada de<strong>&nbsp;Caminos de agua al Museo Nacional en Bogotá.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Quintero lleva más de una década viajando de manera regular al Darién. Visitó la zona por primera en 2015, cuando estudiaba Historia en la Universidad Nacional de Colombia, y se enamoró de las personas, el calor, la humedad y la vida acuática de las ciénagas, que le recordaba su infancia en Leticia (su padre fue uno de los primeros gobernadores del departamento de Amazonas). En 2016, se unió oficialmente a un proyecto interdisciplinario, iniciado por el ICANH tres años antes, cuyo propósito era delimitar y excavar&nbsp;<strong>Santa María la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad española fundada en América continental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de la llegada de los europeos, el pueblo indígena cueva ocupaba la zona del Darién, cuenta Quintero una noche de mayo en las costas del golfo de Urabá. Se cree que vivieron en el istmo entre el siglo XI y el XVI y que desaparecieron poco tiempo después de la llegada de los españoles debido a epidemias, matanzas y los demás culpables de siempre. Según los cronistas de la época, hablaban cueva, una lengua perdida de familia desconocida, y ocupaban un pueblo llamado Darién, a las orillas del río del mismo nombre.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273682"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144401/DSC9507-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273682" /><figcaption class="wp-element-caption">Selva del Darién colombiano. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los primeros conquistadores llegaron a esa zona en busca de esclavos en 1504. Pocos años después, tras establecer y abandonar un fuerte ante la resistencia indígena, embarcaciones españolas atravesaron la bahía y se dirigieron al poblado de Darién. Cémaco, el cacique, los esperaba con quinientos indígenas listos para combatir. Al verse ampliamente superados en número, los españoles se lanzaron a rezar y prometieron dedicar una futura población a la Virgen de la Antigua, la imagen de&nbsp;<strong>María en la Catedral de Sevilla</strong>&nbsp;a la que solían encomendarse los marinos antes de zarpar hacia el Nuevo Mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Milagrosamente, dijo Quintero entornando los ojos, los españoles derrotaron a Cémaco y, en diciembre de 1510,&nbsp;<strong>fundaron Santa María de la Antigua del Darién,</strong>&nbsp;la primera ciudad en regla de la América continental. Por sus méritos en el combate, el conquistador Vasco Núñez de Balboa fue elegido alcalde y, más tarde, gobernador de la nueva provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la ciudad, Balboa expandió el dominio español del istmo, saqueando poblaciones indígenas, negociando alianzas con caciques afines y asesinando a manera de ejemplo a rebeldes e incautos para mantener el control de la población. Gracias a una alianza, en 1513 atravesó el istmo y se convirtió en el primer europeo en “tomar posesión” del océano Pacífico en nombre de la corona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al otro lado del mundo, el rey no tardó en enterarse de la designación y las hazañas de Balboa. Para retomar el control, envió en 1514 a&nbsp;<strong>Pedro Arias Dávila, mejor conocido como Pedrarias,</strong>&nbsp;un sangriento militar castellano que cada año dormía en un ataúd para conmemorar el día que había “regresado a la vida” tras un episodio de catalepsia. Pedrarias navegó el Atlántico con veinte barcos y 2000 personas, la mayor flota española hasta ese punto, para asumir como nuevo gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273679"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144348/DSC9370-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273679" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Al ver la flota, Balboa recibió a Pedrarias con un banquete. El castellano, quien al parecer envidiaba sus logros, retribuyó la atención encerrándolo, quitándole las propiedades y asumiendo su puesto. Como nuevo gobernador, Pedrarias rompió las alianzas con los pueblos indígenas y multiplicó las redadas en busca de oro, masacrando a la mayoría de los habitantes de cada poblado y tomando como esclavos a los sobrevivientes. Con el tiempo, su crueldad le granjeó el apodo de la “Ira de Dios” casi medio siglo antes de las acciones de Lope de Aguirre.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Balboa fue decapitado, por orden de Pedrarias, el 15 enero de 1519. No mucho después, Pedrarias, satisfecho con la muerte de su rival, dejó la ciudad y se dirigió hacia el norte, donde fundó Panamá. El centro del poder se movió con él y la primera ciudad del Reino de Tierra Firme se fue desalojando.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1524, apenas catorce años después de su fundación,&nbsp;<strong>grupos indígenas asaltaron y quemaron Santa María de la Antigua del Darién.</strong>&nbsp;Con el paso de los siglos, la selva la cubrió, continúa Quintero, y su historia, en gran medida, se olvidó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las olas arrastraban el sonido del viento en el golfo de Urabá. Quintero respiró profundo y observó el mar. Aquí es cuando surge el Comité Cultural del Darién, dijo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273681"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144354/DSC9422-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273681" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua». Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las violencias recientes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Una tarde a mediados de mayo, Vilardo Escobar, un hombre de 48 años resguardado por un sombrero vueltiao, un poncho y un machete, recoge un trozo de metal oxidado del suelo arcilloso del Darién. Lo sostuvo a contraluz entre el índice y el pulgar antes de arrojarlo a la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Es un clavo español”,</strong>&nbsp;dice encogiéndose de hombros y retomando el paso hacia la exposición de Caminos de agua, presentada originalmente en el Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de la Antigua del Darién. Escobar es el administrador del parque arqueológico, el sexto y más reciente del país. También es miembro del Comité Cultural del Darién y ha sido uno de los principales testigos de los cambios que ha traído el proyecto a la región.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La gente de la zona sabía de la existencia de una ciudad antigua por los objetos de hierro, vidrio, cerámica, plata y oro que afloraban entre la maleza después de las lluvias, dijo Escobar. Algunos ancianos recordaban una expedición arqueológica liderada por el Rey Leopoldo de Bélgica en 1956. Luego, en 1986, hubo otros estudios realizados cerca del poblado de Tanela por el antropólogo paisa Graciliano Arcila Vélez. Pero los esfuerzos rara vez eran sostenidos y casi nunca involucraban a personas de la comunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escobar nació en Gilgal, un corregimiento de Unguía ubicado a alrededor de una hora de Santuario, la vereda donde se encuentra el parque. Desde niño vio cómo diferentes actores armados se disputaron El Darién.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273684"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144415/DSC9679-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273684" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinos del Darién viajan a Bogotá para la exposición en el museo. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En los años 70, testaferros de Pablo Escobar llegaron a la zona y compraron enormes fincas. El propósito no era recreativo: una vez las drogas ocuparon los titulares del mundo, los narcotraficantes comenzaron a enviar cargamentos al norte por las aguas del golfo. La cobertura de la selva, las costas poco pobladas y la ausencia del Estado en la región les facilitaban el trabajo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con las nuevas rutas, llegaron las guerrillas y los paramilitares. Como cuenta la Comisión de la Verdad, entre finales de los 80 y principios de los 90, Fidel y Carlos Castaño, los fundadores de las Autodefensas Unidas de Colombia, se dieron a la tarea de conquistar la región del Urabá. Los hermanos ordenaron decenas de masacres y asesinatos selectivos en contra de supuestos colaboradores de las guerrillas o señalados incautos. Sus grupos desplazaron a gran parte de las comunidades indígenas y afro del Darién.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/06/desplazados-chilapa-ataques-comunidades-ardillos-mexico/">Desplazamiento forzado en México: miedo a narcos y destrucción impiden el retorno total de comunidades campesinas e indígenas a Chilapa</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En 1991, como parte de un proceso de negociación con el gobierno, Fidel Castaño entregó las tierras que había tomado del resguardo Tanela, del pueblo embera eyábida, a la Diócesis de Apartadó, que a su vez las parceló y distribuyó entre campesinos y desmovilizados de la guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL). En esas tierras era donde aparecían clavos, cuentas de vidrio y monedas de plata que guaqueros de pueblos vecinos recogían después de los aguaceros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa desmovilización, en la práctica no fue tal, como cuenta la Comisión de la Verdad. Durante toda la década de los 90, los Castaño, a menudo con ayuda de las fuerzas militares, se enfrentaron por el territorio y las rutas marítimas con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En el Darién, controlaban a la población y establecían sus propias leyes. En un principio, por ejemplo, el alcohol estaba prohibido. Y cualquier persona acusada de pertenecer o colaborar con uno u otro bando corría un alto riesgo de desaparecer o ser torturado y asesinado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo mismo, había una desconfianza creciente entre la población. Se veía con recelo a los demás. Las comunidades se hablaban poco, dice Vilardo Escobar. Nadie imaginaba que los restos de esa ciudad española, olvidada en medio de la selva, ayudaría a unirlas.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273664"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143339/DSC9562-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273664" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades embera viajaron con sus instrumentos para mostrar sus danzas en la capital de Colombia. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">El nacimiento del Comité Cultural del Darién</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Los arqueólogos e investigadores regresaron formalmente a Santa María de la Antigua del Darién a mediados de los 2000, después del proceso de paz del gobierno de Álvaro Uribe con los paramilitares. Paolo Vignolo, un profesor de historia de la Universidad Nacional en Bogotá, contactó a la comunidad y empezó a organizar eventos —partidos de fútbol, sancocho, cine— para involucrarlos y hablarles sobre la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Luego, en 2013, el ICANH y el Ministerio de Cultura financiaron un proyecto para proteger y recuperar los restos de la ciudad. Alberto Sarcina, un arqueólogo italiano que había visitado por primera vez el Darién en 2006, fue el encargado del plan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antes de iniciar las excavaciones, Sarcina convocó a una decena de comunidades indígenas, afro y campesinas. El plan no era simplemente excavar, cercar lo que se hallara y crear un museo a partir de la investigación de los arqueólogos, sino incluir los conocimientos de todos al contar la historia de la ciudad y, con suerte, convertir la zona arqueológica en un espacio que todas pudiesen utilizar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273665"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143341/DSC9582-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273665" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades del Darién formaron parte de la recuperación de Santa María de la Antigua. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las reuniones iniciales no fueron prometedoras, dice Vilardo Escobar, mientras recorre el parque. ¿Por qué debería interesarles contar la historia de las personas que llegaron a asesinar y acabar con sus comunidades?, preguntaron algunos habitantes indígenas. ¿Qué podía ofrecerles un parque arqueológico cuyo fin era preservar una ciudad española y hablar de la Conquista? ¿Se volvería a hablar del “descubrimiento” de sus propias tierras? ¿De esa cultura “civilizadora” que aniquiló a pueblos como los cueva?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hubo decenas de discusiones, pero finalmente se alcanzaron varios acuerdos. Para empezar, los habitantes de la zona participarían en las excavaciones. Es decir, no solo harían parte de los equipos de sondeo: también recolectarían datos y formarían parte de la reconstrucción e interpretación de la historia. Los recuentos de los sabios de las comunidades indígenas, por ejemplo, se incluirían a la hora de contar la historia de Santa María de la Antigua del Darién. Se dejaría de simplificar la historia, que suele hablar solamente de la conquista y de la visión de los cronistas españoles, para incluir las luchas de los habitantes indígenas y cimarrones en la zona.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se definió que los objetos hallados durante las excavaciones no saldrían del territorio: permanecerían en un museo nuevo en Santa María de la Antigua, una casa patrimonial que se construiría para alojar las piezas y contaría la historia de la ciudad y los puntos de vista sobre la región de los diferentes pueblos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, se compartirían los descubrimientos y la información arqueológica a través de exposiciones y memorias con la gente de la región. De esa manera, las comunidades podrían ver el recuento de su pasado en un contexto oficial.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273687"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144429/DSC9774-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273687" /><figcaption class="wp-element-caption">Las comunidades se trasladaron por agua, tierra y aire hasta llegar a Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las labores iniciaron en 2013. Vilardo Escobar y otras cinco personas de las comunidades, coordinadas por Alberto Sarcina, excavaron más de 820 pozos de sondeo en un área de 6 kilómetros cuadrados. Se descubrió que la ciudad tenía dos veces el tamaño registrado por el antropólogo Graciliano Arcila, y que, en su apogeo, alcanzó a alojar a más de 5000 personas. También se hallaron centenares de piezas de cerámica, miles de clavos, una daga, balas y franjas de calles empedradas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2015, Santa María de la Antigua fue declarada Bien de Interés Cultural de la Nación. El ICANH aprobó nuevas excavaciones y se recaudaron fondos internacionales para acoger la colección de objetos recuperados. Al mismo tiempo, las comunidades siguieron conversando con los arqueólogos. Entre todas, se acordó incluir construcciones propias de cada grupo dentro del parque arqueológico y se diseñó un proyecto sobre maternidades para una sala de exposición temporal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Comité Cultural del Darién, como se bautizó al grupo que continuaba reuniéndose para discutir el futuro del parque, se formalizó en 2018. Durante la pandemia, mientras el mundo se encerraba, indígenas embera y guna, comunidades afro, colonos, campesinos y arqueólogos se reunieron a hablar sobre una siguiente exposición.<strong>&nbsp;A todos les interesaban dos temas: la espiral y el agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las conversaciones, se decantaron por el segundo y delimitaron tres ejes: las vidas en el agua, las formas del agua y la justicia del agua. Una vez se decidieron los temas centrales, siguieron hablando y se contaron historias, barcos que trajeron la muerte, resistencias, poderes, ballenas y amor.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273670"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143356/DSC9726-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273670" /><figcaption class="wp-element-caption">Comunidades del Darién se trasladan al Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las fuerzas del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El bote avanza a toda velocidad a través de la ciénaga de Unguía. Murallas de palmas, taruyas, yarumos, bejucos y arracachos franquean el agua. En uno de los asientos, cerca de Jhoana Garrido, Carolina Quintero y Vilardo Escobar, Patricia Guazarupa, una mujer embera eyábida de 28 años, observa el agua en forma de cascada que sale disparada a los lados de la lancha.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa llegó al Comité Cultural del Darién por María Guazarupa, su madre, una gobernadora del resguardo Cuti, en el municipio de Unguía. María llevó a su hija a las reuniones y Patricia poco a poco se ganó un puesto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras se discutían los ejes de Caminos del agua, Patricia escuchó historias sobre&nbsp;<strong>barcos camaroneros que hace 30 años causaron daños irreparables en el golfo con la pesca de arrastre; ríos que murieron por culpa de la minería ilegal; terratenientes que deforestan las riberas; y poblados que lanzan los desechos y los cuerpos de los mataderos al agua</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otros de los miembros del comité hablaron de las rutas de esclavos que atravesaron el océano hace siglos, las lanchas rápidas cargadas de drogas y las pangas repletas de migrantes que en ocasiones naufragaban y se perdían bajo las olas. Unos últimos también hablaron de&nbsp; los sitios sagrados y los seres que habitan en los ríos y el mar; las aguas medicinales; y el agua como cuerpo, lo primordial y lo primero.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273662"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15143333/DSC9461-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273662" /><figcaption class="wp-element-caption">El arte de las comunidades indígenas expuesta en el Museo Nacional en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Como los demás, Patricia Guazarupa también tiene una historia para contar. Cuando era niña, la violencia llegó al resguardo Cuti. Hombres de las AUC entraban a las casas preguntando a qué grupo guerrillero pertenecían. Les gritaban y, como muchos habitantes indígenas no hablaban español, los terminaban golpeando o asesinando. Robaban sus animales y sus cultivos y había enfrentamientos y balaceras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mayoría de las personas del resguardo Cuti fueron desplazadas. Solo quedaron Patricia Guazarupa, su madre, dos de sus hermanos, y Aurora Domicó, una mujer indígena con discapacidad intelectual que hacía poco había dado a luz a una niña llamada Zunilda. En ese tiempo, huían cada vez que escuchaban a los paramilitares acercándose. Pasaban días o semanas en el monte sin comida. Buscaban frutas o vegetales y, en los peores momentos, lamían la sal de las reses en los potreros de las fincas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de su cautela, hubo ocasiones en que las tomaron desprevenidas. A María Guazarupa la torturaron. Sus hijos, incluida Patricia, lo vieron. Sin embargo, María Guazarupa se rehusó a partir.<strong>&nbsp;Los paramilitares llegaron varias veces a insistirle que vendiera las tierras</strong>&nbsp;del resguardo a unas personas de Gilgal. Con una sola firma, le darían dinero suficiente para que no volviera a tener que preocuparse en el futuro. Podría comprar nuevas tierras en otro lugar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ella se negó. No quería dejar su tierra. Era lo único que podía ofrecerles a sus hijos. Allí había buena tierra para cosechar y un río lleno de peces. Les dijo que había hablado con los demás miembros del resguardo y que todos planeaban regresar en tres meses. Era una mentira, pero los paramilitares le creyeron, aunque le advirtieron que, si en ese tiempo no volvían, la matarían con sus hijos y la mujer discapacitada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de las amenazas, María Guazarupa persistió. Primero convenció a su madre y a su hermana de que regresaran, y luego a otras madres solteras.&nbsp;<strong>Marchó hasta Unguía para solicitar que la posesionarán como gobernadora del resguardo y así poder exigir la ayuda del Estado</strong>. Después viajó a Pereira, Cali y Bogotá para denunciar lo que estaba ocurriendo en los alrededores de Gilgal.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273689"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15151532/DSC9888-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273689" /><figcaption class="wp-element-caption">Exposición «Caminos del Agua» en el Museo Nacional, en Bogotá. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Las cosas se calmaron un poco gracias a su labor y unos pocos hombres regresaron. Por fin, se sentían algo protegidas cuando, una noche, el río creció en medio de una tormenta y el agua se metió en las casas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">María Guazarupa había salido a visitar a un nieto enfermo y había dejado sola a Aurora Domicó y a su niña, a quienes había intentado cuidar a lo largo de todo ese tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pasada la medianoche, el viento arreciaba y Aurora Domicó dejó a la bebé en la cama para prender el fogón y calentarse. Se demoró encontrando el mechero y sintió que algo andaba mal. Regresó a buscar a Zunilda, pero no estaba por ninguna parte. Poco después del amanecer, los primos de Patricia Guazarupa hallaron el cuerpo de la niña arrastrado por el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Patricia Guazarupa cuenta la historia una tarde de mayo en el aeropuerto de Apartadó, poco antes de salir hacia Bogotá a inaugurar Caminos de agua. Está emocionada por la exposición, dice. No tiene saco, pero Carolina Quintero le va a prestar uno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de lo ocurrido, su madre, María Guazarupa la envió a terminar el bachillerato en la ciudad de Quibdó, la capital del departamento del Chocó. Es la única de su familia con ese diploma. Al graduarse, entró a estudiar Psicología. Ya le falta poco para terminar. Se inclinó por esa carrera porque quiere aprender a cuidar a los demás. En el Darién la violencia no ha acabado: las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) son una de las principales autoridades en la región desde hace casi dos décadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Patricia Guazarupa quiere escuchar a las personas y escucharse, dice. Aprender cómo contar el pasado y persistir.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273688"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/15144436/DSC9804-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-273688" /><figcaption class="wp-element-caption">Representantes de las comunidades pudieron compartir su cultura con los visitantes del Museo Nacional. Foto: Camila Morales</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Los cuerpos del agua</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Minutos antes de la inauguración de la exposición, los miembros del Comité Cultural participan en una ceremonia con el equipo del Museo Nacional. En un gran óvalo, se prende una vela y todos se presentan y hablan mientras la sostienen. Varias personas mencionan las diferentes maneras de interpretar el agua: en la ciudad, por ejemplo, el agua es algo que sale cuando se abre una llave; el agua “se acaba” el día que deja de salir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el Darién, el agua es como una madre, lo primordial y lo primero, dicen los sabios. La palabra di, río en guna, también significa, dependiendo del contexto, estar, vivir, pisar y sobrevivir. Aún más importante, el agua tiene poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una sala cercana, cuelgan las molas que Garrido y las demás mujeres de Arquía cosieron durante meses. A ella, su madre le enseñó a coser a los siete años. Comenzó con molas de dos capas y fue progresando. Las de la exposición tienen cinco. Son mapas, recuerdos de otros tiempos, historias del pasado de los guna y el agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de ellas muestra a una niña guna de doce años que se enamoró de una ballena. La niña aprendió su idioma y las claves para vivir bajo el agua. Un nele, un gran sabio, alertó a la comunidad, pues la niña no debía tener una pareja que no fuera guna. Le prohibieron seguir viendo a la ballena. Pero durante una ceremonia para celebrar la pubertad de la joven, mientras la comunidad se emborrachaba bebiendo chicha, un grupo de ballenas rodeó el poblado. La tierra se agrietó y empezó a salir agua a borbotones. El pueblo se hundió y allí, donde antes estaban las casas, se formó la ciénaga de Unguía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fui feliz mientras tejía las molas, le había dicho Garrido a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en el muelle de Unguía, en tanto la llovizna punteaba el río.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tejía las imaginaba y era feliz.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal: </strong>exposición «Camino del Agua», en el Museo Nacional en Bogotá.<strong> Foto: </strong>Camila Morales</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/santiago-wills/">Santiago Wills</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/agua-comunidades-indigenas-campesinos-afrodescendientes-darien-vidas-acuaticas-museo-nacional-colombia/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130488</guid>
        <pubDate>Wed, 17 Jun 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La tenacidad del agua: comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes del Darién llevan sus vidas acuáticas al Museo Nacional de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <title>LA DIRECCIÓN DE ÁFRICA EN CANCILLERÍA: NECESARIA, NO CONTINGENTE*</title>
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        <description><![CDATA[<p>En ocasiones se realizan cambios en los organigramas oficiales, como puede ser el caso de la estructura del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, que obedecen más que a criterios salidos de la reflexión y planeación, a las necesidades o urgencias burocráticas de un momento determinado, simplemente para dar cargos, muchas veces no necesarios a la clientela de la coyuntura, eso es lo contingente. En el caso de la Dirección de África, se trata de una decisión tanto urgente como importante, que no debería aplazarse más. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>“¡Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario!”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cita de la película&nbsp;<em>Amanece que no es poco</em>&nbsp;(1989, José Luis Cuerda)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras escribo estas líneas, curso el&nbsp;<em>Máster de Diplomacia y Relaciones Internacionales</em>&nbsp;en la&nbsp;<em>Escuela Diplomática de España&nbsp;</em>y uno de los módulos es&nbsp;<em>África Subsahariana</em>, que me ha permitido descubrir un continente fascinante en todas sus dimensiones y que se convierte en el mejor marco teórico, para defender algo que he sostenido en diferentes ámbitos, la necesidad de contar con una Dirección de África en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para los lectores que no conozcan el entramado institucional del Ministerio, es importante informarles que una Dirección en Cancillería, es una oficina que depende de cada uno de los Viceministerios y que se encarga de la orientación temática y administrativa de la materia que lleva. Hay tres tipos de Direcciones, las geográficas que dependen del Viceministerio de Relaciones Exteriores, las temáticas del Viceministerio de Asuntos Multilaterales y las consulares del Viceministerio creado recientemente. En este caso, me refiero a las de orden geográfico, que ordenan las relaciones bilaterales del país con los demás continentes. Actualmente existen las Direcciones de América, Europa y la de Asia, África y Oceanía. Cualquier persona, puede comprobar a simple vista que hay una disparidad en esa clasificación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cita que encabeza este artículo proviene de una de las películas más importantes de la filmografía en nuestro idioma,&nbsp;<em>Amanece que no es poco</em>, cinta de 1989 del director español José Luis Cuerda, inclasificable, los especialistas suelen ubicarla como exponente del surrealismo, cuando no del absurdo, e incluso del realismo mágico en versión española, plena de citas citables, aunque no tenga nada que ver con el contenido del presente texto, me basta con dos palabras claves, importante y contingente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ocasiones se realizan cambios en los organigramas oficiales, como puede ser el caso de la estructura del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, que obedecen más que a criterios salidos de la reflexión y planeación, a las necesidades o urgencias burocráticas de un momento determinado, simplemente para dar cargos, muchas veces no necesarios a la clientela de la coyuntura, eso es lo contingente. En el caso de la&nbsp;<em>Dirección de África</em>, se trata de una decisión tanto urgente como importante, que no debería aplazarse más.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quienes hemos prestado servicios en la Dirección de Asia, África y Oceanía, sabemos que desde hace mucho tiempo, se requiere una reingeniería, para esadependencia que históricamente se ha concentrado mucho más en los países asiáticos que en el resto de las complejas realidades geográficas que atiende, que además en los últimos tiempos, por su importancia internacional, van superando el restringido espacio que los designa, en concreto, África y el Medio Oriente. Seguramente, algún día Oceanía también será objeto de un tratamiento diferenciado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchas razones para darle a África el sitio que está reclamando desde hace varios años. Iniciemos por lo geográfico, pues parece que nadie se ha percatado de lo cerca que se encuentra África, al menos su costa occidental, porque en la mente la tenemos muy distante. En el imaginario colombiano, el continente africano pareciera que estuviera ubicado en las antípodas, o peor, casi que en otro planeta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, el terrible comercio perverso de seres humanos, la ignominiosa trata de personas, durante varios siglos demostró que no es tan complicado el transporte entre los puertos colombianos y africanos. Si se toma un mapa, se podrá constatar que siendo esas partes que encajaban perfectas en el ancestral continente de&nbsp;<em>Pangea</em>, prácticamente estamos ubicados al frente. La distancia en kilómetros entre Colombia y Senegal es un poco más de 6000 kilómetros, mientras que entre nuestro país y cualquier destino en Europa es de al menos 8000 kilómetros. Eso daría para hacer varias cuentas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia de África es mucho más antigua y rica de lo poco que hemos aprendido. Los científicos e historiadores han coincidido en que África, fue el punto en el cual surgieron los primeros humanos. Cuna de diversos reinos e imperios, mucho antes que los asiáticos o europeos. Cuando se habla de emperadores legendarios, vienen a la cabeza nombres como Julio César, Alejandro el Magno, es cierto que se mencionan algunos faraones egipcios, pero aunque Egipto corresponde al continente africano, se le suele identificar más con la cultura mediterránea o del Oriente Medio. En cambio, no se menciona nada del África Subsahariana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sea el momento, de señalar la existencia de imperios poderosos y complejos como los de Malí, o Aksum, en la actual Etiopía, que incluso es mencionado en la Biblia. Uno de los gobernantes más poderosos y ricos de la historia de la humanidad, para envidia de algún mandatario norteamericano de la actualidad, fue Mansa Musa, quien con su legendario viaje a la Meca, provocó la primera gran crisis internacional&nbsp;monetaria.La&nbsp;civilización de&nbsp;<em>Los Garamantes</em>, pueblo sedentario ubicado en lo que hoy corresponde a Libia y otros lugares del norte de África, revolucionaron la agricultura, con complejos sistemas de irrigación que establecían toda una ruta de oasis en una tierra tradicionalmente desértica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los últimos años Colombia se ha acercado al África, lo importante es que debe ser una política que se mantenga e intensifique en el futuro. La&nbsp;<em>estrategia África 2022 – 2026</em>, no se puede limitar a un cuatrienio de gobierno y sólo por el interés de la vicepresidenta Francia Márquez, orgullosa afrodescendiente. A Colombia le honra haber liderado los esfuerzos por acercar a dos continentes que tienen mucho en común, así como acompañar iniciativas africanas tan justas como necesarias, como la de la Resolución de la Asamblea General que califica la trata de personas esclavizadas como el peor delito de lesa humanidad. Incomprensible la abstención europea, pero una vergüenza los votos en contra de Argentina, los Estados Unidos e Israel, una falta de empatía total con el sentido de humanidad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La importancia de África no se queda en su brillante pasado, que nos había ocultado con mucho esmero, la&nbsp;<em>Biblioteca Colonial</em>&nbsp;(esa cuidadosa estructura intelectual de los imperios occidentales que negaban la identidad africana, para justificar sus atrocidades e ilegal ocupación), es sobre todo por su presente y su potencial futuro. El continente africano cuenta con una población mayor a 1500 millones de personas, siendo el tercero en tamaño del mundo, con una edad promedio de 20 años, en un área de 30 millones de kilómetros cuadrados que concentra un tercio de los recursos minerales del mundo, especialmente de Coltán, Platino y Cobalto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de la herencia africana en Colombia, aparte de su inobjetable presencia en nuestra música, gracias a la lectura de una novela fascinante, cuya lectura recomiendo,&nbsp;<em>Todo se derrumba</em>&nbsp;del autor nigeriano Chinua Achebe, surge el ñame como producto conector entre nuestras culturas, porque ese tubérculo, considerado como símbolo e identidad de los pueblos del África occidental, como los igbos, en la gastronomía del Caribe colombiano resulta fundamental. El ñame seguramente llegó en un barco esclavista y es considerado uno de los superalimentos del futuro. Dentro de los mayores exportadores de ñame, Colombia se encuentra dentro de los diez primeros países, en una clasificación dominada por las naciones africanas, especialmente por Nigeria.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestro país ha establecido ocho misiones diplomáticas permanentes en África, las acreditadas ante los gobiernos de: Argelia, Egipto, Marruecos, Kenia, Sudáfrica, Ghana, Senegal y Etiopía, esta última aparte de lo bilateral, también debe atender temas multilaterales al ser Adís Abeba la sede de la&nbsp;<em>Unión Africana</em>, recordando que Colombia recientemente en su calidad de presidente pro tempore de la&nbsp;<em>CELAC</em>, alojó la&nbsp;<em>Primera Reunión de Alto Nivel</em>&nbsp;entre los dos bloques regionales continentales, celebrada en Bogotá en marzo de 2026.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todo lo que hemos hablado, porque el continente africano en medio de sus propias complejidades y limitaciones internas busca cumplir con los propósitos trazados en la<em>&nbsp;Agenda 2063</em>, año en el cual la&nbsp;<em>Unión Africana</em>&nbsp;se ha comprometido a llegar a ser un continente integrado, próspero y pacífico y algunos, aunque no lo veremos, pensamos que lo va a conseguir y los demás países del mundo, elegirán ser socios confiables, respetuosos o ser indiferentes ante un futuro que se torna brillante. En el caso de la relación colombo-africana hay un enorme potencial en materia de cooperación, cultura, economía y comercio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No podemos olvidar, que un 10% de la población totalde Colombia, también es reconocida como una categoría especial de la división regional africana, que le confiere a su diáspora y a los descendientes de africanos, la condición de sexta región natural africana. Colombia es el tercer país con mayor número de afrodescendientes del continente americano, ahora que estamos en un nuevo mundial de fútbol, esa realidad se refleja en ese espejo de nuestra sociedad que es la&nbsp;<em>Selección Colombia</em>, otro importante aporte afro en nuestro deporte y en la cultura colombiana en general. Todo esto para ilustrar, lo necesaria e importante que resulta tener una Dirección de África en nuestra Cancillería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo entendido que luego de descartarla, nuevamente se contempla a nivel directivo del Ministerio, el establecimiento de la&nbsp;<em>Dirección de África</em>, que como hemos visto no es un capricho, pues será la encargada de manejar las relaciones bilaterales de Colombia con 55 países, así como de acompañar el trabajo multilateral porque entre otras, deberá hacer seguimiento a los acuerdos alcanzados en la citada&nbsp;<em>I Reunión de Alto Nivel</em>&nbsp;entre la&nbsp;<em>CELAC</em>&nbsp;y la&nbsp;<em>UA,</em>antesala de la que debería ser en el futuro la&nbsp;<em>I Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno</em>&nbsp;de los dos bloques regionales, que son realmente, eso que llaman los analistas internacionales el&nbsp;<em>Sur Global</em>, ni más ni menos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dixon Moya&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Embajador de carrera, escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano&nbsp;<em>El Espectador</em>&nbsp;con sus apellidos literarios <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a>&nbsp;En lo que sigue llamando Twitter lo encuentran como @dixonmedellin y en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>



<p class="wp-block-paragraph">** Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130414</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Jun 2026 14:53:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LA DIRECCIÓN DE ÁFRICA EN CANCILLERÍA: NECESARIA, NO CONTINGENTE*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>LA MEZQUINDAD DE LAS ÉLITES COLOMBIANAS (CON SUS PROPIOS HIJOS) *</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/la-mezquindad-de-las-elites-colombianas-con-sus-propios-hijos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Contexto:&nbsp;La controversia en torno al Liceo Francés Louis Pasteur de Bogotá que estalló a mediados de mayo de 2026, se originó tras las alertas difundidas por Caracol Radio y W Radio sobre una inminente «desconvención» o ruptura de su acuerdo con el gobierno de Francia, una situación que amenazaba con la pérdida de un subsidio [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Contexto:&nbsp;</strong><em>La controversia en torno al Liceo Francés Louis Pasteur de Bogotá que estalló a mediados de mayo de 2026, se originó tras las alertas difundidas por Caracol Radio y W Radio sobre una inminente «desconvención» o ruptura de su acuerdo con el gobierno de Francia, una situación que amenazaba con la pérdida de un subsidio anual de cerca de diez millones de euros, el retiro de los docentes asignados y la invalidez internacional del diploma del Baccalauréat.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>De acuerdo con las denuncias de los medios y los reclamos de la comunidad de padres —cuya asociación llegó a sufrir una suspensión temporal de su personería jurídica por parte de la Secretaría de Educación—, las tensiones con la Embajada francesa surgieron por fallas de transparencia del Consejo de Administración, la abrupta salida del rector Maxime Prieto y sospechas sobre presuntos intereses de orientar el colegio hacia fondos de inversión privados mediante la ejecución de polémicos proyectos de infraestructura.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En días recientes caló en los medios una noticia que, aunque afecta apenas a una minoría, dice bastante sobre la manera en la que las élites bogotanas (y por extensión, las colombianas) se ven a sí mismas y a los demás. El asunto giró en torno a las presuntas decisiones de un órgano de administración del colegio Liceo Francés que involucrarían el predio donde se ubica la institución; un terreno de alta valorización con el “metro cuadrado más caro de Colombia”, de acuerdo con Juan Pablo Calvás, exalumno y periodista de la W Radio, quien reveló varios elementos del caso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin importar si esta era la razón de fondo por la que aquel órgano de administración mantenía relaciones tensas con el Gobierno de la República Francesa, lo cierto es que hubo consecuencias: dicho gobierno —el socio más importante de un proyecto educativo que permanece en el primer percentil de las pruebas Saber— optó por concluir el convenio mediante el cual el plantel recibe subvenciones del Estado francés y su planta profesoral para los niveles preescolar, básico, elemental y medio. De acuerdo con lo manifestado por el embajador de Francia en Colombia, Sylvain Itté, uno de los puntos neurálgicos de la controversia que casi provoca la ruptura es la exigencia de mayor democratización de los órganos de gobernanza de la institución.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como dato anexo muy relevante en una de las notas matutinas de W Radio/Caracol, y para dar un contexto adicional a la noticia, Julio Sánchez Cristo listaba varios colegios cuyos antiguos predios habían sido convertidos en centros comerciales: el Colegio Andino (hoy Centro Andino, trasladado a Suba); el Colegio José Max León (hoy Atlantis Plaza, trasladado a Cota); y el Liceo Cervantes (hoy Centro 93, con sedes actuales en Chapinero y Usaquén).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se puede o no estar de acuerdo con la manera en la que los franceses estructuran su esquema de educación pública y universal, pero hay dos puntos en las que coincidimos quienes tenemos o hemos tenido a nuestros hijos en ese sistema: está diseñado para todos y pone a la escuela de barrio en el centro de la vida comunitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las escuelas públicas francesas no tienen costo para los padres, independientemente de la ubicación del plantel o de los ingresos familiares, pues el único requisito es demostrar que se vive o trabaja en el sector. Así, una escuela pública en un barrio parisino de altos ingresos acoge al hijo de un consejero diplomático y al de la conserje de su edificio, impartiendo los mismos contenidos y suministrando los mismos alimentos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa no es la única diferencia con la educación de las élites en Colombia. Los esquemas de participación en la vida escolar francesa incluyen órganos de gobernanza para los que anualmente se convocan elecciones abiertas. Cualquier padre o madre (sea diplomático o conserje) puede postularse a través de las asociaciones de padres, con obligaciones y derechos estrictamente consignados en la legislación educativa de ese país. La interacción entre padres, alumnos e institución es cotidiana en la administración de los asuntos de la escuela, al punto de contar con “presupuestos participativos” para diversos proyectos de inversión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo del Liceo Francés parecería un problema exclusivo de las clases altas y, ciertamente, en Colombia lo es debido a un modelo que privatizó la educación hace décadas. Este esquema se funda en la concepción de la educación es un acto de caridad o un lujo, y no un derecho fundamental, un factor de cohesión social y la base del progreso económico. Esta visión comercial de la educación privada explica por qué instituciones educativas, incluso las de &#8220;élite&#8221;, pueden desaparecer un día de un barrio para reaparecer a quince kilómetros de allí, en la sabana de Bogotá,&nbsp;a donde llegan niños mejor adaptados a los asientos de la ruta que a sus propias camas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Actualización:</strong>&nbsp;<em>La crisis, al menos por el momento, se resolvió formalmente el pasado jueves 4 de junio, cuando la Embajada de Francia y el Consejo de Administración emitieron un comunicado oficial conjunto en el que anunciaron&nbsp;<strong>la renovación del convenio por cinco años</strong>, el cual quedó blindado bajo una reforma estructural de gobernanza plasmada en la aprobación de los nuevos estatutos institucionales que en principio garantizarían mayor participación de las familias y la debida supervisión por parte del gobierno francés. Sin embargo, los padres aún aguardan las decisiones referentes a los cambios en las representaciones del Consejo de Administración y la Asociación de padres.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">* Ana María Cristancho Rocha.  Economista de la Universidad Nacional. MBA en Relaciones Internacionales, Fundación Getulio Vargas. Consejera de la Carrera Diplomática y Consular. Actualmente presta servicio en el Grupo Interno de Trabajo de Visas e Inmigración de la Cancillería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">** Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130238</guid>
        <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 07:18:24 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LA MEZQUINDAD DE LAS ÉLITES COLOMBIANAS (CON SUS PROPIOS HIJOS) *]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Día de la Tierra: energías renovables que transforman comunidades en tres países de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-de-la-tierra-energias-renovables-que-transforman-comunidades-en-tres-paises-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde 1970, cada 22 de abril se conmemora el&nbsp;Día Internacional de la Tierra,&nbsp;establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Cada año esta fecha es dedicada a reflexionar sobre la importancia de cuidar y preservar el planeta. Al igual que en 2025, la temática para este año sigue siendo el impulso a las energías renovables, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El Día de la Tierra se celebra cada 22 de abril y este año destaca la urgencia de transitar hacia las energías renovables.</em></li>



<li><em>En Colombia, una pequeña hidroeléctrica comunitaria genera energía para todo un pueblo en el Caribe colombiano.</em></li>



<li><em>Un sistema de bombeo de agua con energía solar para la producción de fresas, a más de 4 000 metros sobre el nivel del mar, se convirtió en una alternativa a la minería en Perú.</em></li>



<li><em>En Argentina, a pesar de los constantes apagones, existe un pueblo que nunca se queda sin electricidad gracias a una planta de generación de energía con cáscaras de maní.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1970, cada 22 de abril se conmemora el&nbsp;<strong>Día Internacional de la Tierra,</strong>&nbsp;establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Cada año esta fecha es dedicada a reflexionar sobre la importancia de cuidar y preservar el planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al igual que en 2025, la temática para este año sigue siendo el impulso a las energías renovables, ya que<strong>&nbsp;la energía está en el centro de la discusión sobre la&nbsp;crisis climática&nbsp;</strong>y también es clave para su solución. Según la ONU, el 75 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial provienen del sector energético, particularmente de la quema de combustibles fósiles, como el gas, el petróleo y el carbón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de los avances en normativas ambientales y del impulso de tecnologías más limpias, el camino hacia un futuro sostenible continúa siendo&nbsp;<strong>difícil en Latinoamérica</strong>. Muchos sectores industriales, incluidos los relacionados con la generación de energía, están en un proceso de adaptación a nuevos estándares que buscan reducir su huella ambiental sin comprometer la productividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/ley-tierras-bolivia-abre-conflicto-ambientalistas-pueblos-indigenas-campesinos/">Bolivia: la ley de tierras del gobierno de Paz detona un nuevo conflicto con ambientalistas, pueblos indígenas y campesinos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271633"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185318/634c45d18fabbc432b498f76-768x501.png" alt="" class="wp-image-271633" /><figcaption class="wp-element-caption">En Espinar, Perú, utilizan energía solar para el bombeo de agua que es utilizada para el riego de cultivos de fresas. Foto: cortesía CooperAcción.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Día Internacional de la Tierra,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta algunos proyectos que intentan&nbsp;<strong>impulsar la energía circular en Colombia, Perú y Argentina.</strong>&nbsp;Proyectos orientados a implementar energías renovables y, a la vez, emplear educación climática para el cuidado del medio ambiente.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un proyecto que ilumina a todo un pueblo en Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia existe un proyecto novedoso:&nbsp;<a href="https://www.minenergia.gov.co/documents/11739/ABC-ComunidadesEnergeticas-2024.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">las comunidades energéticas</a>, que son grupos organizados —ciudadanos, asociaciones, entidades— que&nbsp;<strong>generan, gestionan y</strong>&nbsp;<strong>consumen su propia energía,</strong>&nbsp;principalmente renovable, bajo el marco de la transición energética justa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta iniciativa fue creada por el Gobierno colombiano, pero tiene el apoyo de organizaciones sin fines de lucro, como Transforma, entidad que promueve la&nbsp;<strong>acción climática con un enfoque de justicia</strong>&nbsp;para construir un futuro sostenible&nbsp;y que apoya proyectos sostenibles en localidades de la costa del Caribe colombiano. Uno de estos proyectos está en Palmor (departamento de Magdalena), donde se cuenta con una central hidroeléctrica pequeña.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/ecuador-mineria-ilegal-grupos-armados-desplazan-indigenas-chachi-costa-norte/">Ecuador: minería ilegal y grupos armados desplazan a cientos de indígenas chachi en la costa norte</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">David Ardila, economista y asociado senior en Energía de Transforma, relató a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que l<strong>a pequeña hidroeléctrica tuvo un</strong>&nbsp;<strong>impacto favorable</strong>&nbsp;en la población de esta localidad y por eso colaboran para que la planta hidroeléctrica siga vigente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Ardila,&nbsp;<strong>se trabaja bajo tres enfoques: administración local, operatividad y mantenimiento</strong>. “Si las comunidades no asumen sus roles de administradores, operadores y de mantenimiento,<strong>&nbsp;los impactos no podrían ser efectivos</strong>&nbsp;y habría riesgos. Así, ahora la gente ve la transición energética como un impacto real”, afirmó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271634"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185446/Electropalmor3-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-271634" /><figcaption class="wp-element-caption">La pequeña hidroeléctrica de Palmor logró que la población tenga energía a bajo costo. Foto: cortesía Transforma.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Palmor genera su propia energía</strong>&nbsp;y eso no es un asunto menor. Este corregimiento del municipio de Ciénaga (Magdalena) está situado en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta y fue fundado en la década de 1960 por campesinos, en su mayoría provenientes del interior del país, quienes se establecieron en estas&nbsp;<strong>tierras fértiles</strong>&nbsp;con la esperanza de reconstruir sus vidas. Es una zona que se dedica principalmente a la producción cafetera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de los años 80, la luz era un lujo al que pocos podían acceder. La Junta de Acción Comunal de Palmor soñó con un proyecto que parecía imposible: construir una&nbsp;<strong>pequeña central hidroeléctrica</strong>&nbsp;que lleve electricidad a sus hogares. En esa época,&nbsp;<strong>la central tenía una capacidad inicial de 125 kilovatios (KW), suficiente para abastecer a unas 90 casas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea era ambiciosa y las dificultades parecían insuperables. Sin embargo,&nbsp;<strong>la comunidad respondió con entusiasmo y se unió al proyecto, aportando</strong>&nbsp;<strong>mano de obra y esfuerzo.</strong>&nbsp;La microcentral hidroeléctrica empezó a dar luz a las casas entre los años 1990 y 1991. En 2018, la Asociación de Usuarios del Servicio de Energía de Palmor de la Sierra (Electropalmor ESP)&nbsp;fue seleccionada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) de Colombia como una de las tres empresas en zonas no interconectadas de Colombia —que no están vinculadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN) y carecen de un suministro eléctrico constante y de calidad— como&nbsp;<strong>referente para replicar su sistema</strong>&nbsp;<strong>de generación de energía eléctrica y aplicarlo en otros municipios del país.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271635"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185640/Electropalmor15-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-271635" /><figcaption class="wp-element-caption">La planta hidroeléctrica de Palmor tiene equipos que son operados y mantenidos por la misma población. Foto: cortesía Transforma.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy,&nbsp;<strong>Electropalmor ESP produce hasta 400 KW y es un ejemplo de electrificación sostenible</strong>. “Nosotros estamos comprometidos con el&nbsp;<strong>desarrollo social a través de la generación</strong>,&nbsp;<strong>distribución y comercialización de energía sostenible</strong>, con el objetivo de proteger el medio ambiente y construir un futuro para las nuevas generaciones”, afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Sol Viviana Zapata, directora de la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Ardila calificó a Electropalmor ESP como la “cereza de la torta” por ser un proyecto exitoso y con resultados positivos. “<strong>Es la única empresa que logró sobrevivir con un esquema local,</strong>&nbsp;con comunidades campesinas, indígenas. Esta empresa se sostiene sola prestando el servicio a bajo costo, con un régimen tarifario y haciendo mantenimiento a las turbinas”, relató.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Cultivos de fresas a más de 4 000 metros de altura en Perú</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Elsa Merma vive en pleno Altiplano peruano, en Espinar, una población ubicada en pampas altas y frías a<strong>&nbsp;casi 4000 metros sobre el nivel del mar.</strong>&nbsp;Ahí, Merma hizo lo que muchos no pueden hacer:&nbsp;<strong>cultivar fresas de exportación</strong>. “Todos se sorprendían y nadie nos creía, pero lo hicimos”, relató a&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong>&nbsp;La agricultora añadió que ese proyecto lo ejecuta junto a otras seis mujeres de Espinar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Como en Espinar estamos en altura, no había verduras ni frutas”, afirmó Merma. Pero fue en ese momento cuando&nbsp;<strong>la producción de fresas apareció como una</strong>&nbsp;<strong>opción sostenible</strong>&nbsp;para zonas interandinas de Perú como esta, donde vienen desarrollándose proyectos desde hace varios años gracias a la implementación de invernaderos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271636"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185745/FRESAS-2-1-768x576-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271636" /><figcaption class="wp-element-caption">Mujeres campesinas de Espinar, en Perú, cultivan fresas a más de 4 000 metros sobre el nivel del mar. Foto: Leopoldo Zambrana.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esos invernaderos permitieron que en zonas muy altas se puedan cultivar las fresas e incluso&nbsp;<strong>diferentes productos que requieren calor y mucho cuidado,</strong>&nbsp;como zanahorias, lechugas o tomates. La propuesta surgió de la profunda crisis económica que se vivió en el mundo durante la pandemia por el Covid-19.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En plena emergencia sanitaria, la organización CooperAcción implementó&nbsp;<strong>tres microsistemas de bombeo de agua utilizando energía solar para la producción de fresas en invernaderos y producción de pasto a campo abierto</strong>. Dos de los microsistemas de bombeo<strong>&nbsp;benefician a dos asociaciones de mujeres</strong>&nbsp;dedicadas a la producción de fresas en Espinar (donde vive Elsa Merma) y en Chamaca, así como a dos familias en el sector de Pacpaco, de la comunidad campesina de Alto Huancané, dedicadas a la producción de pasto para ganados vacuno y ovino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas poblaciones son parte del departamento de Cusco y están muy cerca del&nbsp;<strong>lago Titicaca,</strong>&nbsp;fuente de agua compartida con Bolivia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/acuerdo-escazu-colombia-implementacion-informe/">Los pendientes con el Acuerdo de Escazú en Colombia: protección a defensores, impunidad y acceso a la información | Informe</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Leopoldo Zambrano, antropólogo y especialista en comunidades campesinas de CooperAcción, detalló a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que para la producción de fresas&nbsp;<strong>en Espinar se abastece 0.3 litros por segundo de agua a un tanque elevado</strong>. Con esa agua —dijo-— se riega un área de 100 metros cuadrados&nbsp;<strong>a través de riego por goteo.</strong>&nbsp;Por su parte, en Chamaca se tiene la capacidad de bombear 0.6 litros por segundo de agua hacia un geotanque de cinco metros cúbicos, con lo que se riega, bajo el mismo modelo de Espinar, un área de 340 metros cuadrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>En la construcción han participado en forma activa las beneficiarias con mano de obra no calificada.</strong>&nbsp;En la actualidad, las que operan estos microsistemas de bombeo de&nbsp;<strong>‘agua solar’</strong>&nbsp;son las propias beneficiarias, que en ocasiones especiales involucran a sus parejas con mantenimiento de fuentes de agua, reposición de accesorios deteriorados y reinstalación del sistema de goteo”, afirmó Zambrano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271637"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185848/SDFSD-1140x855-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271637" /><figcaption class="wp-element-caption">Las fresas de Espinar son producidas con riego obtenido por energía solar. Foto: Leopoldo Zambrano.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El experto añadió que&nbsp;<strong>las fresas se producen sólo entre los meses de octubre a mayo</strong>&nbsp;y que en periodo seco o heladas no es posible la producción, ya que la temperatura desciende hasta -15°C en Espinar y -8°C en Chamaca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún así,&nbsp;<strong>en los meses de alta producción se cosechan aproximadamente 100 kilos cada 10 días</strong>&nbsp;<strong>en Espinar</strong>, explicó Merma. En Chamaca, por su parte, se producen 100 kilos cada semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cultivo de fresas se ha convertido en una alternativa de ingreso económico importante en Espinar, donde la&nbsp;<strong>minería es la principal fuente de trabajo.</strong>&nbsp;Las mujeres están felices porque hoy tienen un ingreso que viene de una actividad sostenible que les permite ganarse la vida sin contaminar su territorio.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un lugar en Argentina donde la cáscara de maní produce energía eléctrica&nbsp;</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 1 de marzo de 2023 &nbsp;<a href="https://www.infobae.com/economia/2023/03/03/apagon-masivo-cammesa-detallo-como-se-perdio-el-43-de-la-energia-distribuida-en-el-pais-en-cuestion-de-minutos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Argentina sufrió un apagón</a>&nbsp;de más de tres horas que dejó sin energía eléctrica a más de 20 millones de personas. Muchas ciudades quedaron afectadas, pero&nbsp;<strong>en Ticino, una localidad en la provincia de Córdoba a 467 kilómetros de Buenos Aires, la luz siguió brillando.</strong>&nbsp;¿La razón? En esa población de casi 3 000 habitantes se&nbsp;<strong>produce energía eléctrica con cáscaras de maní.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este producto vegetal autoabastece al pueblo con&nbsp;<strong>energía limpia</strong>&nbsp;y permitió dar respuesta a un problema ambiental y social que se arrastró durante años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/mexico-comunidades-lograron-fallo-que-ordena-descontaminar-rios-cuenca-la-antigua-restaurarlos/">México: comunidades lograron un fallo que ordena descontaminar los ríos de la cuenca La Antigua y ahora luchan por restaurarlos</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo empezó hace 18 años.&nbsp;<strong>Argentina es el tercer productor de maní en el mundo</strong>&nbsp;y Ticino es parte del corredor de esa cadena productiva. En 2008, la&nbsp;<strong>cáscara de maní</strong>&nbsp;<strong>era considerada como basura</strong>&nbsp;que afectaba el medio ambiente&nbsp;<strong>e incluso era uno de los principales focos para el inicio de los incendios.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271638"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185952/AKMJMDEGSVGRXEFPHY3JQT6HS4-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271638" /><figcaption class="wp-element-caption">La planta de energía eléctrica en Ticino, Argentina, funciona con cáscaras de maní. Foto: cortesía SGCT.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El plan, que hasta ese entonces era una iniciativa privada de la empresa manisera Lorenzatti Ruech, comenzó a tomar ritmo con&nbsp;<strong>una inversión inicial de ocho millones de dólares</strong>&nbsp;y consistió en la creación de la firma Generación Ticino Biomasa y la construcción de la gran planta de generación eléctrica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2018, a los capitales privados se le sumó la asistencia del Estado argentino a través de RenovAR, un programa orientado a asistir a industrias de distintos puntos del país en proyectos para la&nbsp;<strong>generación eléctrica a partir de fuentes renovables.</strong>&nbsp;El acuerdo consistía en que&nbsp;<strong>el propio Estado sea el comprador a un precio estable de la energía</strong>&nbsp;que, una vez que ingresa a la red general, está disponible para abastecer al pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Generación Ticino Biomasa es una central de generación de energía eléctrica con capacidad de 4.63 MW (megavatios) que opera en base a cáscara de maní</strong>&nbsp;y eventualmente en base a pequeños fragmentos de madera”, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Fabio Bruschini, presidente de la empresa Generación Ticino Biomasa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El emprendedor detalló el proceso técnico. Según dijo, mediante la quema de la cáscara de maní se produce calor que genera vapor de alta presión en el domo de una caldera grande. Ese&nbsp;<strong>vapor expuesto a alta presión</strong>&nbsp;<strong>y alta temperatura</strong>&nbsp;ingresa a la turbina, donde se expande para generar trabajo mecánico en su eje. Finalmente, este eje acciona un generador eléctrico que es el que produce la electricidad en la central de biomasa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271639"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21190149/6UQAZJVGEFDVJJR4JLZXQHH4EI-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271639" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cáscaras de maní antes eran un desperdicio en Ticino. Ahora, son la materia principal para generar energía eléctrica. Foto: cortesía SGCT.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“El vapor de baja presión que sale de la turbina se introduce en un condensador, donde cambia al estado líquido. Posteriormente, una bomba se encarga de&nbsp;<strong>aumentar la</strong>&nbsp;<strong>presión del fluido en la fase líquida</strong>&nbsp;para volver a introducirlo nuevamente en la caldera, cerrando de esta manera el ciclo”, detalló Bruschini.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El vapor generado se expande en la turbina y acciona un generador eléctrico que entrega energía en 13,2 KV. El rendimiento global de la central es de 22.6 %. Ese&nbsp;<strong>rendimiento es algo positivo</strong>, según Bruschini, ya que se vinculan con la red de la Cooperativa de Servicios Públicos, Vivienda y Crédito “Ticinense” Ltda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hace unas décadas la cáscara de maní era un desperdicio</strong>&nbsp;en Ticino, pero ahora es necesaria para la generación de energía eléctrica. En el pueblo tienen claro que la generación de energía renovable llegó para resolver dos problemas: la falta de electricidad de calidad y la dificultad de gestionar adecuadamente la enorme cantidad de cáscara de maní que dejaban los procesos industriales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> En la localidad Palmor, en el Caribe de Colombia, existe una pequeña hidroeléctrica que brinda energía a toda la población. <strong>Foto:</strong> cortesía Transforma.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/">Iván Paredes Tamayo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/dia-de-la-tierra-energias-renovables-transforman-comunidades-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128175</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 17:31:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Día de la Tierra: energías renovables que transforman comunidades en tres países de Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>Funerales y decoro en el arte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/funerales-y-decoro-en-el-arte/</link>
        <description><![CDATA[<p>En las artes existe el concepto de decorum. Este define lo adecuado al elegir un estilo, un motivo o forma para tratar un asunto concreto. Esta noción se traslada al ámbito social bajo el término decoro, entendido como un comportamiento elegante, respetuoso y recatado; incluso, se puede decir de alguien que viste con decoro o [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">En las artes existe el concepto de <em>decorum. </em>Este define lo adecuado al elegir un estilo, un motivo o forma para tratar un asunto concreto. Esta noción se traslada al ámbito social bajo el término <em>decoro, </em>entendido como un comportamiento elegante, respetuoso y recatado; incluso, se puede decir de alguien que viste con decoro o que le falta decoro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras haber reflexionado sobre las lágrimas en el arte y sobre el llanto, recordé una imagen pictórica que siempre me ha impresionado: una gran pintura sobre pergamino que retrata el tema de las plañideras. Aunque nunca he presenciado el espectáculo de quienes lloran &#8220;por contrato&#8221;, la idea me resulta poco decorosa.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="364" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064811/Screenshot-2026-04-03-104738-1-1024x364.png" alt="" class="wp-image-128071" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064811/Screenshot-2026-04-03-104738-1-1024x364.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064811/Screenshot-2026-04-03-104738-1-300x107.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064811/Screenshot-2026-04-03-104738-1-768x273.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064811/Screenshot-2026-04-03-104738-1.png 1211w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Plañideros</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la tragedia suelen adoptarse dos posiciones: el autocontrol o la libre expresión de los sentimientos. En la literatura inglesa victoriana se ensalzaba el control de las emociones. Ser muy “inglés”, todavía, es precisamente mostrar cierta inmutabilidad o indolencia ante las malas circunstancias. En un funeral, lo opuesto a ser muy inglés sería llorar a los gritos, arañarse el rostro y rasgarse las vestiduras.<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a> Hoy en nuestra cultura, en Colombia, no solo en la costa, se evitan las muestras exageradas de duelo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Representar funerales pictóricamente supone un reto complejo: la aglomeración de figuras en un mismo plano visual genera oclusiones que dificultan la composición. Por otro lado, una perspectiva aérea resultaría poco expresiva, pues solo mostraría la redondez de las cabezas, y ocultaría la gestualidad de los rostros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quien ha pintado sabe que al representar un árbol no se pinta cada hoja de forma individual; se busca transmitir la impresión general del follaje y solo se detallan algunas hojas en los extremos o en puntos estratégicos para permitir su identificación. Del mismo modo, para pintar un funeral es necesario recurrir a recursos compositivos que sugieran la multitud: se detallan algunos rostros en el primer plano y se extrapola esa información hacia el resto de las figuras, que se resuelven como manchas u &#8220;óvalos&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este ensayo corto, además de mostrar la obra <em>Plañideros</em> (curiosamente eran hombres), voy a mostrar otras representaciones artísticas de funerales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La obra <em>Plañideros,</em> de artista anónimo, es uno los proyectos funerarios más interesantes del primer gótico castellano, promovido a finales del siglo 13 por el caballero Sancho Sánchez Carrillo en el pequeño pueblo de Mahamud, en Burgos.<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Cito lo que dice la ficha que cuelga en el museo de Barcelona: “En la obra <em>Plañideros</em>, un grupo de hombres vestidos de luto lloran amargamente la muerte del matrimonio Sánchez Carrillo. Los personajes, con la cabeza descubierta y largas cabelleras de color rubio y castaño, demuestran públicamente su dolor de forma ostentosa estirándose el pelo y arañándose la cara. De hecho, todas las figuras han sido representadas con heridas en el rostro fruto de estas muestras de luto extremo. El grupo de hombres va vestido con una ropa de luto muy habitual en toda la Europa medieval que consistía en una túnica larga y ancha con un vistoso estampado de rayas donde el negro se combinaba con otras tonalidades. Aquí la mayoría los lleva con colores ocres o azulados. Por último, casi todos tienen los hombros y las espaldas cubiertas con mantos negros, el color tradicional del duelo.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">La imagen nos atrapa con una vigencia asombrosa, casi como si fuera la obra de un diseñador gráfico contemporáneo. Aquí, los cuerpos se despojan de volumen para convertirse en abstracciones puras: planos esquemáticos donde los estampados a rayas, con su sofisticada paleta cromática, inyectan una energía vibrante a la escena. Es la línea la que gobierna el espacio. No busca imitar la realidad, sino crearla: delimita los contornos con trazos gruesos y define cabellos o barbas mediante calibres variables que fluyen, sugiriendo ondulación y puro movimiento.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="507" height="310" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064854/Screenshot-2026-04-03-103847-1.png" alt="" class="wp-image-128072" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064854/Screenshot-2026-04-03-103847-1.png 507w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064854/Screenshot-2026-04-03-103847-1-300x183.png 300w" sizes="auto, (max-width: 507px) 100vw, 507px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre el juego de túnicas y mantos, los brazos que se lanzan hacia adelante y la inclinación de los torsos, la composición estalla en un ritmo coreográfico. Las cabezas, de rostros diminutos, se agitan en una danza visual que rompe con cualquier asomo de monotonía. Aquí no hay trucos de perspectiva para simular una multitud; los &#8220;llorones&#8221; se despliegan en una hilera impecable, cada uno perfectamente delimitado y visible, reivindicando su presencia individual en este lamento colectivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante la Baja Edad Media, el concepto de decoro —tal como lo entendemos hoy— no regía las ceremonias fúnebres. En los sepelios de la nobleza, los plañideros exhibían el duelo mediante expresiones de dolor exacerbadas; de hecho, la relevancia del difunto se medía por la magnitud de su séquito. Esta lógica persiste hoy bajo formas distintas: la importancia de quien fallece suele pescarse en la cantidad de asistentes o en la proliferación de obituarios en la prensa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un ejemplo emblemático de este despliegue es el funeral de Leopoldo I del Sacro Imperio Romano Germánico (<em>Leopoldo Primo il Grande</em>), celebrado en Viena el 9 de mayo de 1705. Tras su deceso, se realizó una procesión solemne documentada en la crónica <em>Esatta relazione del dolorosissimo funerale&#8230;</em>, la cual describe un desfile de más de mil personas. Aquel evento no fue solo un rito religioso, sino una fastuosa puesta en escena del poder y la piedad barrocos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visualmente, la representación de este funeral destaca por su ingenio compositivo. Para transmitir la sensación de una multitud de mil personas sin recurrir a la perspectiva tradicional, el artista trazó una línea serpenteante que se desvanece hacia el fondo. Al aumentar la densidad de las figuras y reducir progresivamente su tamaño, logró comunicar la magnitud del cortejo que escoltaba al féretro. Según registros consultados mediante inteligencia artificial, se atribuye esta serie de grabados al artista Luigi Neri, aunque la información sobre su vida y obra sigue siendo esquiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="531" height="792" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064948/leopoldo-funeral.jpg" alt="" class="wp-image-128073" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064948/leopoldo-funeral.jpg 531w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19064948/leopoldo-funeral-201x300.jpg 201w" sizes="auto, (max-width: 531px) 100vw, 531px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El gran Francisco de Goya pintó <em>El entierro de la sardina</em> entre 1814 y 1816. A pesar de ser una obra de pequeño formato —apenas 82 x 60 centímetros—, posee una fuerza visual sobrecogedora. Aunque la escena retrata un carnaval (aquella tradición popular del Miércoles de Ceniza que simboliza el fin del desenfreno para dar paso a la abstinencia), me interesa invitar al lector a observar un detalle técnico específico: la ingeniosa maestría con la que Goya logra evocar una muchedumbre abrumadora en un espacio tan reducido. Analicemos el siguiente fragmento.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/ad/Francisco_de_Goya_%E2%80%93_El_entierro_de_la_sardina_%28cropped%29.jpg/330px-Francisco_de_Goya_%E2%80%93_El_entierro_de_la_sardina_%28cropped%29.jpg" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El entierro de la sardina</em>, Goya</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fotografía de Enrique Segarra, <em>Luz en las tinieblas,</em> de 1950, es en mi opinión otra gran obra maestra. Voy a citar sus palabras. Las tomé de una revista de fotografía mexicana, y luego daré mi explicación de la obra. Dice Segarra: “Iba en el carro por la carretera, saliendo de Tecolutla, Veracruz, cuando vi que venía una especie de procesión caminando en sentido contrario. Los vi de frente y no me llamaron tanto la atención, cubiertos de la cabeza pues llovía. Los dejé pasar, pero cuando me subí al coche, vi el ataúd del niño y la luz en el horizonte. Tomé esa foto desde dentro del coche, hasta el negativo me salió inclinado.”</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="512" height="514" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19065639/Screenshot-2026-04-19-065611.png" alt="" class="wp-image-128076" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19065639/Screenshot-2026-04-19-065611.png 512w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19065639/Screenshot-2026-04-19-065611-300x300.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/19065639/Screenshot-2026-04-19-065611-150x150.png 150w" sizes="auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Luz en las tinieblas,</em> Segarra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la imagen fotográfica se ven unos sombreros de paja, halos de un blanco espectral que se alejan dándonos la espalda. Los tres caminantes que van adelante sostienen tres mastiles: dos coronados con dos velas que no arden y el tercero con una cruz, apenas adornada con flores que parecen diluirse bajo la lluvia. Entre ellos camina una mujer descalza (los otros usan alpargatas) cargando flores en una canasta. En el centro de este desfile fantasmal flota un pequeño ataúd. Corresponde a un infante, se sabe por el tamaño. Dos hombres lo cargan en una camilla. La familia humilde lleva su muerto a cuestas. El ataúd está envuelto en una tela blanca, tan resplandeciente como los sombreros y como la luz que explota en el horizonte. Es tarde, la oscuridad lo invade todo y llueve o acaba de llover. El suelo está inundado y el agua atrapa los últimos destellos de luz. No se puede ver esa fotografía sin que el alma se oprima, sin sentir que ese cielo negro se ha desplomado sobre nuestras cabezas, y sin entender la fugacidad de la luz, la de ese instante y la de la vida misma. El espacio indiferente e inmenso soporta el duelo. No hay soledad más profunda ni dolor más agónico que el despojo de un hijo. Muere el día y muere la esperanza.</p>





<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> Significado de Duelo (Kria):&nbsp;Los familiares directos rasgaban su ropa en el entierro para manifestar dolor. Ejemplos incluyen a Jacob al creer muerto a su hijo José.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> En 1295 este noble y su mujer obtuvieron el permiso para ser enterrados en la modesta iglesia de San Andrés, un templo de una sola nave con un ábside cuadrado que convirtieron en su capilla funeraria. Aquí Sancho Sánchez hizo erigir dos sepulcros rectangulares exentos para él y su esposa que fueron recubiertos con una bella decoración policromada. Sobre las tapas sepulcrales se dispondrán las estatuas yacentes en madera pintada de cada miembro de la pareja a enterrar, mientras que los lados laterales del sarcófago fueron recubiertos de paneles como el que presentamos. Para completar el proyecto, los muros del ábside donde se encontraban las tumbas fueron recubiertos por una decoración pictórica con los escudos de Castilla y León y distintas cenefas y motivos decorativos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuatro Oscuro. Revista de fotógrafos. Año IV, numero 20. Septiembre-octubre de 1996.</p>



<figure class="wp-block-embed"><div class="wp-block-embed__wrapper">
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/ad/Francisco_de_Goya_%E2%80%93_El_entierro_de_la_sardina_%28cropped%29.jpg/330px-Francisco_de_Goya_%E2%80%93_El_entierro_de_la_sardina_%28cropped%29.jpg
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
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        <pubDate>Sun, 19 Apr 2026 11:59:37 +0000</pubDate>
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