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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 25 Jul 2026 22:49:05 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de crianza hijos | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Los colombianos se extinguen.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/los-colombianos-se-extinguen/</link>
        <description><![CDATA[<p>La idea puede sonar exagerada —“los colombianos se extinguen”— pero los datos sobre la natalidad en Colombia la vuelven menos hiperbólica de lo que parece. Lo que estamos presenciando no es una crisis repentina, sino un cambio civilizatorio: el país envejece lentamente, se hace más caro, más desigual y menos atractivo para formar familia. En [&hellip;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph">La idea puede sonar exagerada —“los colombianos se extinguen”— pero los datos sobre la natalidad en Colombia la vuelven menos hiperbólica de lo que parece. Lo que estamos presenciando no es una crisis repentina, sino un cambio civilizatorio: el país envejece lentamente, se hace más caro, más desigual y menos atractivo para formar familia. En medio de ese proceso, el discurso político y económico insiste en lo contrario: “faltan niños”. Pero ¿de verdad faltan niños o lo que sobra es un país que no sabe qué hacer con los que ya tiene?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un estudio reciente de la Universidad Nacional muestra cómo Bogotá es, al mismo tiempo, un laboratorio y un espejo del país. La capital está dividida entre un norte envejecido —de familias reducidas, apartamentos silenciosos y tasas de natalidad por debajo del reemplazo— y un sur vibrante, joven y abarrotado, donde la vida se reproduce pero también se precariza. No es coincidencia: donde hay expectativas, oportunidades, educación y proyectos de vida, hay menos hijxs; donde hay urgencia, inestabilidad y escasez, la vida se multiplica sin red.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El norte bogotano envejece porque la maternidad allí es una decisión estratégica: se medita, se pospone, se planea. El sur rebosa juventud porque la maternidad es muchas veces inevitable o instrumental: “tener hijos no importa si la vida ya es difícil”. Ese contraste no habla de valores individuales, sino de condiciones estructurales. El problema no es que unas mujeres “no quieran” y otras “quieran mucho”, sino qué sociedad pueden construir o imaginar unas y otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia creyó durante años que la llegada de millones de venezolanos sería un desastre social. Y quizás lo fue en términos de gestión pública, xenofobia o presión sobre servicios básicos. Pero demográficamente, fue un salvavidas. Quienes cruzaron la frontera lo hicieron jóvenes, fértiles, con familias por formar o en edad productiva. En otras palabras: llegaron justo cuando empezamos a envejecer, a frenar nuestra reproducción biológica y económica. En un país con tasas de natalidad en caída, esa llegada fue —aunque nadie lo quiera admitir— una bendición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto no es un fenómeno aislado. Alemania se ha sostenido con turcos, sirios, africanos; España con latinoamericanos, marroquíes, rumanos. Las sociedades occidentales que envejecen importan juventud, como quien compra agua embotellada para apagar un incendio que evitó durante años. Es un mecanismo cínico: cuando tu población no quiere reproducirse porque el proyecto de vida no tiene sentido, traes gente que vive en condiciones precarias, para quienes tener hijos no es una crisis sino lo cotidiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El corazón del debate no está en cuántos niños nacen, sino en las expectativas culturales de la población —sobre todo de las mujeres— frente a lo que Colombia ofrece. Las últimas décadas les han abierto espacios políticos, económicos y sociales; han accedido a universidades, a empleos, a proyectos profesionales. Y quien tiene expectativas altas tiene menos hijos. No por egoísmo, sino por dignidad. Porque sabe lo difícil que es sostener una vida digna en un país inestable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La pregunta demográfica —“¿cuántos debemos ser?”— está íntimamente conectada con la pregunta política —“¿qué país queremos ser?”—. Y la respuesta es brutal: hoy Colombia quiere más niños, pero no quiere hacerse cargo de ellos. Quiere trabajadores futuros para cotizar a pensión, pero no colegios decentes para que aprendan. Quiere consumidores, pero no ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los economistas lloran por la falta de nacimientos, los niños que sí existen venden dulces en semáforos, son bombardeados y asesinados por el mismo gobierno (ha pasado antes en gobiernos de derecha y hoy pasa en gobierno de izquierda). Son reclutados por grupos armados. Son usados en redes sexuales, como se ve en Cartagena, en Medellín, en aquellas ciudades donde la riqueza convive obscenamente con la pobreza.&nbsp;<strong>¿De verdad “faltan niños” o lo que nos falta es vergüenza?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En un país donde la mitad de la población vive en la informalidad, donde la estabilidad laboral es un privilegio, ¿por qué nos alarman los “trabajadores que faltarán”? ¿Para qué ecosistema laboral? ¿Dónde están los empleos que supuestamente necesitan ese futuro demográfico?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las soluciones fáciles —importar migrantes pobres, “romantizar” la maternidad, descargar en las mujeres la responsabilidad del Estado, llenar de incentivos económicos a las familias— son parches. Sirven, como en Europa, para mantener la máquina andando. Pero Colombia necesita otra cosa: un proyecto nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, en el centro del debate deben estar los niños que ya existen. No los potenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso significa colegios públicos y privados dignos, acceso real a universidades, nutrición, salud mental, espacios culturales y deportivos, seguridad. Sin eso, pedir más bebés es irresponsabilidad estatal pura. Segundo, la lucha contra la informalidad laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un país que no garantiza ingresos previsibles ni estabilidad profesional no puede exigir maternidad voluntaria. Se necesitan políticas industriales, proyectos de alto impacto, inversión ordenada, infraestructura, desarrollo impulsado desde el Estado y seguridad jurídica para quien invierte. Decirlo es fácil; hacerlo también, si hay voluntad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tercero, sí: incentivos reales a madres y padres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No migajas ni subsidios simbólicos. Garantías laborales, licencias robustas, acceso a cuidados, redes públicas y privadas para la crianza. La maternidad debe ser una elección posible, no un salto al vacío.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque al final la pregunta no es: ¿Cuántos colombianos habrá?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La verdadera pregunta es:&nbsp;<strong>¿Vale la pena nacer colombiano?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras la respuesta siga siendo “depende de en qué barrio”, el país seguirá envejeciendo por encima y reproduciéndose por debajo. Y sí: lentamente, los colombianos nos iremos extinguiendo.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122863</guid>
        <pubDate>Wed, 26 Nov 2025 15:59:26 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Cómo se repara un país: empezar por las madres.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/como-se-repara-un-pais-empezar-por-las-madres/</link>
        <description><![CDATA[<p>Colombia es uno de los países más desiguales del continente. Esa frase ya no sorprende a nadie, pero es en los primeros años de vida donde esa desigualdad se vuelve destino. Según el DANE, más del 40% de los niños menores de seis años viven en condiciones de pobreza multidimensional. En regiones enteras, la política [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Colombia es uno de los países más desiguales del continente. Esa frase ya no sorprende a nadie, pero es en los primeros años de vida donde esa desigualdad se vuelve destino. Según el DANE, más del 40% de los niños menores de seis años viven en condiciones de pobreza multidimensional. En regiones enteras, la política pública de infancia enfrenta desafíos importantes para su implementación, y es precisamente allí donde emergen iniciativas y saberes que favorecen una crianza digna. Entre esos espacios conocí &nbsp;la Fundación Amiguitos Royal, que trabajan en silencio con lo esencial: el cuidado, la formación y el acompañamiento de quienes sostienen la primera infancia en el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hacen allí no es caridad ni asistencia. Es un modelo de intervención directa con madres, padres y cuidadores, que combina formación práctica, herramientas emocionales y propone espacios de capacitación para algunas mamás que manifiestan estar preparadas para la vida productiva. Un modelo que entiende que, si no se fortalece el entorno de los adultos, no hay desarrollo infantil posible. Y que la crianza no puede seguir siendo una carga individual cuando las condiciones estructurales son tan adversas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cifra basta: el 51% de los niños entre 0 y 5 años en Colombia no accede a servicios de atención integral. No es solo que falten jardines. Faltan espacios de apoyo para las madres, redes comunitarias, herramientas mínimas para enfrentar una etapa que, mal acompañada, se convierte en riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visité la Fundación una mañana cualquiera, no hay fachada ostentosa. No hace falta, lo que se construye ahí adentro es más importante: un proceso de formación que pone el énfasis donde suele ignorarse —el día a día de las familias. Allí, las mujeres aprenden a enfrentar algo que en los discursos sociales y culturales casi nunca nombran, el desgaste cotidiano, la sobrecarga mental, el agobio de criar sin respaldo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los talleres abordan temas concretos: cómo establecer rutinas con los hijos, cómo acompañar procesos de aprendizaje temprano, cómo cuidar de sí mismas. No hay lugar para la retórica del sacrificio materno. Aquí se trata de eficiencia, de resultados. Y los hay: mejoras en el vínculo madre-hijo, aumento en la escolarización temprana y disminución de prácticas de castigo físico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El país lleva años discutiendo una reforma al sistema de cuidado, pero la conversación sigue estancada en tecnicismos o buenas intenciones. Mientras tanto, la economía del cuidado recae casi exclusivamente sobre las mujeres, sin salario, sin descanso, sin reconocimiento. Según cifras del DANE, las mujeres dedican en promedio más de siete horas diarias al trabajo no remunerado. Y en hogares con niños pequeños, esa cifra puede llegar a diez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Fundación no puede resolver esa inequidad estructural, pero funciona como una respuesta concreta &nbsp;que abre posibilidades en medio del vacío institucional. Por cada mujer que pasa por sus programas, se impactan varios frentes para el bienestar de las familias como la salud mental, la crianza y la educación de los hijos. El círculo virtuoso es evidente. El problema es que este tipo de iniciativas aún dependen de voluntades privadas, donaciones, alianzas con empresas. El Estado las ve, a veces, con simpatía. Pero no con la urgencia que requieren.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En una de las sesiones, una mujer me dijo: “Aquí no vine a que me den algo. Vine a aprender”. Esa es la lógica que opera en este tipo de espacios. No paternalismo. No lástima. Formación. Escucha. Proyección. Hay una palabra que escuché varias veces y que resume bien lo que ahí ocurre: “dignidad”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que se enseña en Amiguitos no es místico ni alternativo. Es práctico, necesario y transformador. Es lo que debería estar en el centro de una política pública seria de atención a la infancia. Que empieza por reconocer que cuidar no es solamente un instinto, sino una capacidad que se puede formar, fortalecer y multiplicar. Pero para eso se necesitan estructuras, recursos, voluntad política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El actual Plan Nacional de Desarrollo menciona el sistema nacional de cuidado como una prioridad, pero las cifras de inversión en primera infancia no se han movido significativamente en la última década. En 2023, el gasto público por niño menor de cinco años fue de apenas 2.3 millones de pesos anuales —muy por debajo de países con niveles similares de ingreso. Esta baja inversión limita la posibilidad de escalar experiencias exitosas como esta, y con ello, de cerrar brechas desde los primeros años de vida. La consecuencia no es solo injusta: es costosa. Un país que no invierte en la infancia termina pagando con desigualdad perpetuada, bajo desempeño escolar, salud frágil y productividad estancada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y, sin embargo, cada historia que se construye en estos espacios demuestra que sí se puede. Que cuando se invierte en el comienzo, se previenen fracturas que más adelante costarían diez veces más. Que la infancia, bien acompañada, no necesita milagros, solo decisión. Porque si un país quiere cambiar de verdad, no empieza por las élites ni por los discursos. Empieza por la infancia. Y por quienes, día tras día, hacen lo posible para que ese comienzo no sea una condena, sino una oportunidad.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119113</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Aug 2025 21:00:30 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Lo que no sabes sobre la menstruación. Parte II</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/lo-que-no-sabes-sobre-la-menstruacion-parte-ii/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este artículo es un resumen y una traducción muy libre de la charla de Deena Emera en la plataforma de la Universidad de San Diego, CA.CARTA: La historia evolutiva de la menstruación y sus implicaciones para la salud de la mujer. En el blog anterior vimos que la pregunta ¿por qué evolucionó la menstruación? Debería [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Este artículo es un resumen y una traducción muy libre de la charla de Deena Emera en la plataforma de la Universidad de San Diego, CA.CARTA: La historia evolutiva de la menstruación y sus implicaciones para la salud de la mujer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el blog anterior vimos que la pregunta ¿por qué evolucionó la menstruación? Debería cambiarse por la pregunta ¿por qué evolucionó la decidualización espontánea?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las respuestas más convincentes desde un punto de vista evolutivo es que evolucionó en aras de aumentar la sensibilidad a la calidad embrionaria o, en términos biológicos, la biosensorización. Para la madre humana el rechazar embriones con pocas posibilidades de sobrevivir al embarazo o incluso a la infancia ahorra un gran gasto energético, pues el embarazo y la crianza consumen muchos recursos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una gran cantidad de investigaciones muestran que sí hay mecanismos mediante los cuales las madres someten sus embriones a un control de calidad. Los embriones de alta aptitud biológica secretan moléculas que envían señales al endometrio en decidualización para promover la implantación; en cambio, los embriones de baja calidad biológica no producen suficientes de estas moléculas y, con ello, inducen una respuesta de estrés en las células deciduales, lo que finalmente conduce a la degradación del tejido y al aborto espontáneo. Hay también otro mecanismo que involucra diferentes moléculas producidas por los embriones sanos. Estas moléculas activan las células asesinas naturales uterinas para eliminar las células senescentes del endometrio. Los embriones de baja calidad no las producen, por tanto, las células asesinas naturales no eliminan las células senescentes, lo que lleva también a la degradación tisular.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un aspecto especial e interesante es que además hay un efecto de sincronización en la acción del biosensor. Si las células del estroma (el estroma está formado por tejido conjuntivo, vasos sanguíneos, vasos linfáticos y nervios) no han comenzado a diferenciarse, no actúan como biosensores, y si se han diferenciado demasiado, no son efectivos. El tiempo es crucial, por lo que podría ser ventajoso que el cuerpo de la madre sea quien lo controle, en lugar del embrión. La nueva pregunta que surge es: ¿por qué las especies que menstrúan necesitan mejores biosensores que las que no menstrúan?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deena Emera en la plataforma de la Universidad de San Diego, CA. Contesta que en los humanos la tasa de anomalías cromosómicas en embriones tempranos es muy alta. Muchas concepciones se pierden, y la mayoría se pierden preclínicamente; o sea, antes de que la mujer sepa que está embarazada. Algunas se pierden como abortos espontáneos en etapas posteriores del embarazo. Se estima que la tasa de pérdida es de alrededor del 50 %. Estas cifras son controvertidas, pero son muy altas en comparación con otros mamíferos. Para una hembra de una especie que invierte tanto en cada cría, y que presenta altas tasas de anomalías cromosómicas, la evolución debe tener mecanismos para descartar esos embriones —con más o menos cromosomas de lo normal— lo antes posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es evidente que cuanto más tardía es la pérdida del embarazo, mayor daño a la salud materna. Para comprobar realmente esta hipótesis, dice Deena Emera, se necesita conocer las tasas de anomalías cromosómicas en otras especies que menstrúan. La evolución de mejores biosensores es importante para evitar que los embriones defectuosos se arraiguen en el útero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Algo muy interesante que dice en su conferencia es que las mujeres de hoy no experimentan necesariamente la menstruación de la misma manera que las hembras de otras especies, e incluso que nuestros ancestros humanos. Entre los primates, por ejemplo, los monos no pierden tanta sangre como los simios y los humanos. Las mujeres de la actualidad tienen más ciclos a lo largo de su vida reproductiva que las de antes de la invención de los anticonceptivos. Si comparamos a las mujeres estadounidenses con las cazadoras-recolectoras, que quizás representen mejor a nuestros ancestros, se reportan 160 ciclos frente a 450 ciclos. Los detalles varían según el estudio, pero hay algo evidente, ahora las mujeres tienen más ciclos que antes. Esto repercute sin duda alguna en la salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuáles son algunas de esas consecuencias? La endometriosis es una de ellas. Esta enfermedad afecta al 10% de las mujeres en todo el mundo. Es muy dolorosa y puede causar infertilidad. ¿Qué es exactamente? &nbsp;Consiste en la implantación ectópica de tejido endometrial fuera del útero. ¿Cómo llega? Sabemos que la mayor parte de la sangre menstrual pasa por la vagina y se elimina, pero parte de ella fluye en sentido retrógrado, subiendo por el útero hacia las trompas de Falopio y saliendo por el otro extremo. Este proceso se denomina menstruación retrógrada, y es la principal causa de la endometriosis. Esta no es una enfermedad específica de los humanos, sino una enfermedad de especies que menstrúan. Existen muchos estudios en <em>monos rhesus</em>. Esta enfermedad probablemente se manifiesta de forma más extrema en los humanos actuales porque la menstruación es más frecuente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante cada ciclo menstrual, estas lesiones pueden crecer y desarrollarse. Además, están el síndrome premenstrual y el trastorno disfórico premenstrual, una variante más grave del primero. Los síntomas incluyen cambios de humor, ansiedad, depresión y síntomas físicos como dolor de cabeza, náuseas y dolor articular. Sabemos que el SPM es mucho más común entre las mujeres adineradas. Muchos estudios lo han analizado, aunque se desconocen las razones. Se sabe que los niveles de esteroides sexuales son mucho más altos en las personas de sociedades ricas: si comparamos la progesterona a lo largo del ciclo menstrual en las mujeres de Chicago con las mujeres de Bolivia se puede observar que la progesterona alcanza un pico mucho más alto en las mujeres de Chicago. Esto se observa en numerosos estudios, y creemos que se debe, al menos, en parte, a diferencias en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una idea sobre el síndrome premenstrual es que esta disminución más pronunciada de los esteroides sexuales podría causar síntomas más severos. Una mayor abstinencia hormonal los causa. Hay algunos estudios que apoyan esta hipótesis, pero faltan más estudios que lo corroboren.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sangrado uterino anormal es muy común. Esto incluye el sangrado menstrual abundante y afecta a una de cada cuatro mujeres. Existen muchas causas de sangrado uterino anormal. Se trata de una categoría muy amplia de problemas que incluyen, los fibromas y causas no estructurales, como los problemas endometriales. El sangrado uterino anormal puede provocar anemia y una mala calidad de vida. Sabemos que los costos para las mujeres y la sociedad son significativos. Este es un caso donde la cantidad de ciclos que experimentan las mujeres hoy en día agrava los problemas asociados con el sangrado anormal. Puede afectar seriamente la calidad de vida de las mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La peor consecuencia de la alta frecuencia de ciclos son los cánceres reproductivos. Volviendo a esta comparación entre cazadores-recolectores y mujeres estadounidenses, las estadounidenses tienen muchos más ciclos por varias razones: la regla llega más temprano, tienen menos hijos y los amamantan durante menos tiempo. Resulta que muchos de estos factores están relacionados con un mayor riesgo de cáncer reproductivo en las mujeres estadounidenses.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una idea es que cuando hay más ciclos, las células de la mama, el endometrio y el ovario pasan por más ciclos de proliferación, lo que básicamente significa que hay más posibilidades de que surjan mutaciones cancerosas. Las mujeres en EE. UU. no solo tienen más ciclos menstruales a lo largo de su vida, también tienen niveles más altos de hormonas ováricas en cada ciclo. ¿Qué está ocurriendo en EE. UU.? Hay mayor incidencia de cáncer de mama. Una teoría es que estos niveles más altos de esteroides sexuales pueden impulsar directamente la proliferación de las células mamarias cancerosas. Otra idea es que los niveles más altos de progesterona durante la fase lútea del ciclo menstrual hacen a las mujeres más susceptibles a agentes infecciosos relacionados con ciertos cánceres reproductivos. Esto no sido investigado suficientemente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No sé qué pueden decir los que defienden el “diseño inteligente” de Dios frente a la menstruación. Para la evolución la felicidad no cuenta, cuenta la eficacia biológica, y no importa nada más. En el caso de las hembras humanas escogió por un camino sin duda sanguinario.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118826</guid>
        <pubDate>Sun, 03 Aug 2025 13:52:40 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>Urgente Elección Radical: Un Día de la Madre en Colombia para Desafiar el Mandato</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/urgente-eleccion-radical-un-dia-de-la-madre-en-colombia-para-desafiar-el-mandato/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un Grito de Rebeldía Maternal: ¡Basta de Violencia Vicaria!</p>
<p>¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial. Esto tiene que ser un grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
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¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial. Esto tiene que ser un grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento." class="wp-image-115769" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-1024x574.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-300x168.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1-768x430.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1.jpg 1257w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reflexiones Desordenadas:</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es una carta abierta a todas las maternidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Principalmente se la dedico a las madres de mi casa y a las madres de mi familia política, la cual es el trabajo de todas las mujeres acogidas en Feminismo Artesanal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ustedes que han hecho posible el tejido de Feminismo Artesanal por más de una década son mis hermanas, mi familia política. Y para ustedes también es esta eterna carta ensayo del Día de las Madres. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Reflexionemos juntas, hagamos ese regalo del Día de las Madres. Leámonos mutuamente, estaré atenta a sus mensajes sobre esta publicación.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Agradecimiento a la Maternidad Elegida y al Aliado en la Crianza (Papá Responsable)</strong> Agradezco al universo y a la vida el privilegio de haber sido una madre que decidió y eligió.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> No fue sencillo salir de esa situación emocional, psicológica y, si se quiere, espiritual decadente en la que entré cuando decidí el oficio de ser mamá; fue terrible. Antes de conocer a mi esposo, decía que si algún día sería madre, lo haría sola; no sé en qué carajos estaba pensando al decidir o contemplar la idea de ser una madre soltera.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Agradezco a la vida que no hice semejante cosa, porque no tenía las herramientas psicosociales, emocionales, psicológicas, intelectuales, morales y formativas para ser una madre soltera. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Agradezco a la vida el privilegio de haber encontrado el socio conyugal idóneo para la reproducción, y agradezco su papel fundamental en el desarrollo de esta maternidad, porque reconozco abiertamente que no lo hubiera logrado sola. <em>“La corresponsabilidad en la crianza es un camino hacia la equidad.”</em> (<strong>Montserrat Moreno</strong>, &#8220;La aventura de ser madre&#8221;).</p>



<p class="has-luminous-vivid-orange-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Homenaje a las Madres Solas y su Lucha</strong> Por eso también este es un homenaje a todas las madres que lo lograron solas, realmente solas, no con tejido familiar extensivo, a aquellas que han estado completamente solas, dependiendo de la caridad, dependiendo del trabajo social, dependiendo de la suerte para poner el pan y la dignidad a ese hijo que, por las razones que sea, se convirtió en su misión más importante en la existencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <em>&#8220;La maternidad en soledad impone desafíos económicos y emocionales significativos.&#8221;</em> (<strong>María Ángeles Durán</strong>, &#8220;El trabajo no remunerado en el hogar&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un Embarazo Extendido y las Sombras de la Depresión</strong> Mi embarazo no duró ocho meses de mi existencia, porque mi hija nació a los ocho meses de gestación; este embarazo fue un proceso de dos años, debatiéndome entre mis principios políticos, mis traumas, mis miedos, mi Sin lugar y el profundo deseo de querer ser la madre que nunca tuve y que hubiera querido tener.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Fue muy difícil. Viví la depresión preparto, la depresión posparto, y eso me acompañó durante los primeros ocho años de mi hija; no fue instantáneo deshacerme de esa condición psicológica. <em>&#8220;La salud mental perinatal es un aspecto fundamental del bienestar materno.&#8221;</em> (<strong>Ibone Olza</strong>, &#8220;Psicología perinatal&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Adopción como Maternidad Valiosa y Elegida</strong> Reafirmo con convicción que la maternidad, en todas sus formas – biológica o adoptiva – es un aporte de valor incalculable a nuestra sociedad. Celebrar este día también implica reconocer y honrar a aquellas mujeres que eligen abrazar la maternidad a través de la adopción, ofreciendo amor y cuidado a vidas que no germinaron en sus vientres. Su elección es poderosa y transformadora. La madre que adopta le da una segunda oportunidad de vida digna y fructífera a un niño que habitaba el mundo sin ninguna posibilidad. <em>&#8220;La adopción es un acto de amor que trasciende los lazos biológicos.&#8221;</em> (<strong>Rosa Maestro</strong>, &#8220;Ser padres por adopción&#8221;).</p>



<p class="has-vivid-red-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>La Esencia Singular del Amor Maternal Adoptivo</strong> Afirmamos la singularidad del amor maternal: su florecimiento pleno y verdadero reside en la adopción profundamente deseada, la conexión genuina que une a ese niño y a quien lo elige como madre. No hay manera de que el amor de una tía, una abuela o una mujer de buena voluntad se transforme en el amor de una madre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ellas tienen su rol en sus vidas; la maternidad es otra cosa. Muchas veces, las tías solo pueden amar como tías a sus sobrinos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No puede florecer ese amor maternal, ese amor incondicional que iría hasta el mismísimo infierno para salvar, proteger y defender a un hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Como <strong>Adrienne Rich</strong> nos recuerda en &#8220;Nacido de mujer&#8221;: <em>&#8220;La maternidad es una experiencia potencialmente revolucionaria.&#8221;</em> (Nacido de mujer, Capítulo 1). <strong>Y nacer de mujer no es solamente un asunto biológico; la adopción es otra forma de nacimiento, de renacimiento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> Por eso, la maternidad a través de la elección consciente de la adopción también es profundamente feminista y revolucionaria en un mundo donde a veces pareciera haber una falta de esperanza en nuestra propia especie.</strong> Esta revolución se manifiesta plenamente en la elección consciente de la adopción.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Misterio del Vínculo Maternal Más Allá de la Biología</strong> Esto explica por qué muchas tías de niños y niñas desaventajados, con procesos psicológicos complejos y traumas, jamás pudieron dar más que un apoyo material y, si acaso, sociocultural; de ahí no pudieron pasar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esos niños eran simplemente sobrinos a los cuales acogieron y les brindaron algún tipo de caridad o solidaridad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">De repente, el mágico chip de la maternidad se despertó con otro ser maravilloso, sin su genética, sin su sangre, sin ninguna conexión explicable o justificable, como la gata que adopta perros, el pato que adopta pollos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya vemos cómo en la naturaleza existen casos exóticos de panteras adoptando tigres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Así funciona la magia de la maternidad: no se impone por la genética. Ni siquiera el parto es una garantía de que la maternidad va a fluir de una manera mágica, positiva y poderosa. <strong>Judith Butler</strong>, en &#8220;El género en disputa&#8221;, nos invita a reflexionar sobre la construcción social de la familia y los lazos afectivos, más allá de la biología: <em>&#8220;Las categorías de sexo, género y deseo tienden a estar desestabilizadas en el contexto de las relaciones familiares no normativas.&#8221;</em> (El género en disputa, Capítulo 3). La adopción desafía las normas tradicionales y revela la potencia del vínculo elegido. <em>&#8220;Las familias se construyen a través de lazos afectivos, no solo biológicos.&#8221;</em> (<strong>María Luisa Solana</strong>, &#8220;Nuevas formas de familia&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La Maternidad Elegida como Acto Transformador</strong> Ahí está el montón de personas que reniegan por qué algunas mujeres amaron más a los extraños que a los de su sangre, porque la maternidad va mucho más allá de un acto biológico, de la genética y la ciencia; es una conexión espiritual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Por usar alguna palabra, no sé qué otra palabra usar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso es tan fundamental que la maternidad sea elegida. <strong>Aquellas</strong> mujeres que se reproducen erráticamente una y otra vez en condiciones infrahumanas, sin contar con apoyos psicosociales, con salud mental y economía estable, son mujeres que han sido desamparadas por el sistema patriarcal que impuso la maternidad como un deber ser y el aborto como un crimen y pecado.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> Las madres adoptivas, por las razones que sean, desarrollaron de una u otra manera esa conexión que alguien denominó instinto materno, y no fluye siempre de la misma manera ni con la sangre ni con el proceso de embarazo y parto; a veces aparece, mágicamente, desde la nada, desde un vínculo inexplicable.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> Lo cierto es que las madres, por las razones que sean, cuando son madres que lo eligieron, hacen de este mundo un lugar mejor. <strong>Silvia Federici</strong>, en &#8220;Calibán y la bruja&#8221;, analiza cómo la imposición de la maternidad bajo el capitalismo ha sido una forma de control sobre los cuerpos femeninos: <em>&#8220;La caza de brujas fue una guerra contra las mujeres&#8230; una tentativa concertada para degradarlas, demonizarlas y destruir su poder social.&#8221;</em> (Calibán y la bruja, Capítulo 3).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> La elección de la maternidad, en contraposición a la imposición, es un acto de resistencia contra este control. <em>&#8220;La decisión libre sobre la reproducción es un pilar de la autonomía femenina.&#8221;</em> (<strong>Elena Beltrán</strong>, &#8220;Feminismo para principiantes&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las Consecuencias de la Maternidad No Deseada</strong> Aquellas que, aparte de no elegirlo, han tenido que sufrir la maternidad y no saber cómo gestionarla, se convirtieron en las malas madres que todos hemos condenado, generando cadenas de trauma y dolor, aumentando los problemas psicosociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Por eso, hoy más que nunca, defiendo el aborto como un derecho, y no lo discuto con nadie. <strong>Simone de Beauvoir</strong>, en &#8220;El segundo sexo&#8221;, argumenta sobre la importancia de la autonomía reproductiva de las mujeres: <em>&#8220;La mujer no debe estar obligada a soportar su destino biológico.&#8221;</em> (El segundo sexo, Capítulo 1). </p>



<p class="wp-block-paragraph">La defensa del aborto es fundamental para garantizar que la maternidad sea una elección y no un destino impuesto. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La imposición de la maternidad tiene efectos devastadores en la vida de las mujeres.&#8221;</em> (<strong>Soledad Murillo</strong>, &#8220;La igualdad ausente&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Legado de la Abuela y la Comunicación Pendiente</strong> No tuve la formación intelectual, académica e incluso las herramientas morales y, si se quiere, espirituales para en vida poder sostener este diálogo claro y contundente con las dos mujeres que fueron madres para mí. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera, mi abuela, de hecho, a mi abuela es a quien siempre reconocí como una madre, y nunca sostuve una relación homogénea. </p>



<p class="wp-block-paragraph">A esa mujer la homenajeo todos los días de mi vida, agradezco porque pude despedirme de ella en paz, con amor, con armonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Pudimos sostener una conversación profunda, de corazón a corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Pude ver sus ojos con la impotencia de no haber sido una nieta valiente que, pese a la dificultad para la comunicación, juiciosamente la visitara, le diera mis ojos y le dijera quién soy contra todo pronóstico. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, hablábamos ocasionalmente por teléfono, y los últimos años fue divertido y amoroso. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Kimberlé Crenshaw</strong>, aunque su trabajo se centra en la interseccionalidad, una de sus reflexiones sobre la importancia de escuchar las voces marginalizadas resuena aquí: <em>&#8220;La marginación no es meramente una cuestión de desventaja relativa, sino de silenciamiento activo.&#8221;</em> (Mapping the Margins: Intersectionality, Identity Politics, and Violence Against Women of Color, p. 1253). </p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Mi decisión férrea de comunicarme y valorar la voz de mi abuela en mi existencia, a pesar de las dificultades comunicacionales y de opinión, las dificultades relacionales, va en contra de ese mismo silenciamiento que nos impuso la falta de herramientas para tener un vínculo más cercano, más íntimo.</strong> <em>&#8220;Las relaciones entre mujeres de distintas generaciones son un tesoro de experiencias y aprendizajes.&#8221;</em> (<strong>Nuria Varela</strong>, &#8220;Feminismo para principiantes&#8221;).</p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>La Entrevista Sanadora y la Despedida Amorosa de la Abuela</strong> Recuerdo que muchos días, quizás meses antes de la pandemia y de su partida, la entrevisté como se entrevista a una de las celebridades más importantes del momento. Permití que me contara muchas cosas, y me contó su propia historia de maternidad y de orfandad. Conocí muchas cosas sobre su biografía que supera 80 años, y por supuesto, fue sanador para mí, y sé que para ella, porque la última vez que la vi, la vi con tanto amor y sentí un amor impresionante. </p>



<p class="has-pale-cyan-blue-background-color has-background wp-block-paragraph">Ya no importaron los años de resistencia y pelea, de contradicción; ya no había un adolescente, una joven, una  niña. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Solo estábamos de mujer a mujer, amándonos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">He sido muy feliz por el privilegio que me dio la vida de acompañarla en esa despedida.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong>Gloria Anzaldúa</strong>, en &#8220;Borderlands/La Frontera&#8221;, reflexiona sobre la sanación a través de la conexión con las ancestras y la recuperación de historias: <em>&#8220;La india en mi alma&#8230; ha sobrevivido 500 años de genocidio.&#8221;</em> (Borderlands/La Frontera, p. 59). <strong>Nuestro acto de escuchar y conectar con la historia de nuestras ancestras, en el caso de mío con mi  abuela,  obedeció a un acto de sanación y reconocimiento.</strong> <em>&#8220;Reconocer la sabiduría de nuestras mayores es un acto de justicia histórica.&#8221;</em> (<strong>Silvia Chejter</strong>, &#8220;Maternidades y crianza&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Funeral de la Madre y la Complejidad del Despedirse</strong> Nunca voy a sepelios, no importa de quién se trate en mi vida; he asistido a tres. Una cuando era una muchachita de 11 años, y bueno, por ahí estuve, no entendí muy bien el ritual. </p>



<p class="wp-block-paragraph">El otro cuando falleció un amigo con el que estábamos teniendo cercanía para volvernos mucho más profundos en reflexiones y existencias; en ese tiempo, desde una comunidad católica, tuve que ir, y no fue agradable, no sabía qué hacer, el ritual me sobrepasó, ahí estuve.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Desde entonces dije que no asistiría nunca más porque no entendía lo que implicaba un funeral, me costaba. Cuando falleció mi madre, no participé en absolutamente nada. Mi madre es lo que denominaron la mala madre.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ese funeral me costó muchísimo, estaba lleno de muchos sofismas, incluso debo decir que un poco de hipocresía de parte de quienes nunca la comprendieron en vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y había una dualidad tremenda entre la mujer que pudimos conocer y la mujer que conoció el mundo no estaba lista. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo me enteré solo por internet sobre ese acontecimiento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong>Hoy sé que mi madre merecía todo el amor que le expresaron en su funeral; sin embargo, en aquel momento me consideraba indigna de estar ahí.</strong> No pude despedirme de ella como sé ella hubiera esperado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No estaba en la capacidad psicológica y emocional para hacer un proceso de metacognición que me permitiera hacer la despedida. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Me consideraba indigna y también contrariada porque en términos absolutamente pragmáticos ella no fue buena madre y siempre nos dio que hacer hasta el último día.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> No tuve la nobleza que otros hijos han tenido con las malas madres. Yo escasamente procuré un ser humano decente, aportando desde la solidaridad intrínseca que me ha acompañado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> <strong>Carmen Martín Gaite</strong>, en &#8220;Lo raro es vivir&#8221;, reflexiona sobre el duelo: <em>&#8220;A veces, el duelo por lo que pudo ser es más intenso que el duelo por lo que fue.&#8221;</em></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Reinterpretando la Maternidad</strong> Solo años después de tantas reflexiones, de estudiar, de emanciparme en diferentes aspectos, puedo comprender a la madre que tuve y verla con una compasión política y un amor que, como digo, debo describir como espiritual, ya que no encuentro otra palabra para enunciarlo. Desearía que ella, si de verdad existe algún otro lugar donde están viviendo los muertos, leyera esta carta y yo pudiera sentir de alguna manera su respuesta. Bueno, es solo un deseo y desear es gratis. </p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Compartir esto es profundamente político y educacional.</strong></p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph"> Que el día de la madre sea también un momento para pensarnos las maternidades desde el rol de hijos y desde el rol social colectivo. Lo que enfrentan las madres no es solamente un capricho elegido; cada una está atravesada por su realidad de clase, su realidad psicológica, cultural, educativa, de género, de etnia y su realidad de neuro tipo y salud mental. </p>



<p class="has-luminous-vivid-amber-background-color has-background wp-block-paragraph">Esa complejidad nos debería llevar a pensarnos las maternidades más lentamente, con mayor responsabilidad. Debemos educomunicar con una pedagogía popular amplia sobre el oficio de ser mamá y cómo la maternidad no debe ser romantizada y, al mismo tiempo, tampoco debe ser satanizada. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bell Hooks</strong>, en &#8220;Teoría feminista: del margen al centro&#8221;, nos recuerda la importancia de considerar las múltiples intersecciones de la opresión: <em>&#8220;El feminismo es para todo el mundo.&#8221;</em> (Teoría feminista, Introducción). Comprender las maternidades implica analizar estas intersecciones de clase, raza, género y otras categorías. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8220;La maternidad es una experiencia moldeada por múltiples factores sociales y culturales.&#8221;</em> (<strong>Susana Gamba</strong>, &#8220;Diccionario de estudios de género y feminismos&#8221;).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Reflexión 2: La Maternidad como Asunto Político, la Urgencia del Apoyo y el Reconocimiento Radical de la Maternidad Elegida y la Erradicación de la Violencia</strong> La maternidad para mí ha significado más un asunto político que otra cosa, una <strong>intrincada</strong> complejidad</p>



<p class="wp-block-paragraph"> Solo cuando me hice madre comprendí lo <strong>enrevesada</strong> que es la maternidad, y desde que me embaracé hasta el día de hoy, sigo estudiando la maternidad como fenómeno social, como experiencia íntima y, sobre todo, como herramienta política. Los contextos de las fraternidades importan, importan mucho. Mi madre no lo hizo bien, y quien diga lo contrario miente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, hoy a los 46 años, tengo claro que nunca tuvo las herramientas para hacerlo bien.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trataba de su desamor ni de incompetencia, se trataba de procesos, herramientas y posibilidades verdaderamente idóneas para esa maternidad. Hoy le hago homenaje a las madres de mi familia, a todas las que decidieron, contra todo pronóstico, asumir la maternidad, a <strong>aquellas</strong> que eligieron en medio de la imposibilidad de decidir. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo en mi cabeza en este momento a las madres de mi familia genética y, sin embargo, también pienso en todas las madres de la familia extendida que he tejido desde feminismo Artesanal; a ellas esta publicación, a todas y cada una, este homenaje reflexivo.</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph"> <strong>Kate Millet</strong>, en &#8220;Política sexual&#8221;, analiza cómo las estructuras patriarcales moldean las relaciones de poder, incluyendo la dinámica familiar y la maternidad: <em>&#8220;Nuestra sociedad es patriarcal. </em></p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph"><em>Todas las instituciones de nuestra cultura sostienen y extienden la supremacía masculina.&#8221;</em> (Política sexual, Introducción).</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">Reconocer la maternidad como un asunto político implica desafiar estas estructuras. <em>&#8220;Las políticas públicas deben garantizar el apoyo integral a las maternidades diversas, <strong>asegurando recursos económicos, acceso a la salud física y mental, redes de cuidado y la erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres y sus hijos.</strong>&#8220;</em> (<strong>Eleonor Faur</strong>, &#8220;El cuidado infantil y las desigualdades de género&#8221;).</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">¡<strong>Un Grito de Rebeldía Maternal: ¡Basta de Violencia Vicaria!</strong></p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">¡Escúchenme, mujeres, madres, hijas, hermanas! Desde las entrañas de mi experiencia y el palpitar constante de mi trabajo con cada una de ustedes, levanto hoy mi voz con la fuerza de un volcán dormido que despierta. </p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">Como mujeres herederas de todas las formas y representaciones del feminismo, no podemos callar. No somos las mujeres de antaño que tenían que guardar silencio por falta de herramientas. No tenemos que soportar en silencio la crueldad de un sistema que nos arrebata lo más sagrado: una vida digna junto a nuestros hijos. </p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph">Hoy, en este Día de la Madre en Colombia, y ojalá mi voz llegue a más partes, levanto mi voz como es costumbre para estar en contra de una celebración teñida de rosa absolutamente superficial.</p>



<p class="has-light-green-cyan-background-color has-background wp-block-paragraph"> Esto tiene que ser un <strong>grito contundente, persistente y resistente contra la infamia de la violencia vicaria que no va a apagarse en ningún momento.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¡Ya no más! ¡Ni una madre más con el alma desgarrada! ¡Ni un hijo más utilizado como arma de tortura! La violencia machista ha mutado en esta forma abyecta, utilizando el amor más incondicional para infligir el dolor más profundo. Y nosotras, las madres, nos negamos a seguir siendo víctimas silentes de esta barbarie. Comparto &#8220;mi vida&#8221;, porque autobiografiarse siempre será un acto político, porque &#8220;mi vida&#8221; es un estandarte político. Por si a alguien esta historia le sirve para pensarse su maternidad, para buscar sus propias herramientas de autosanación y de emancipación, y para salir a luchar todos los días en contra del sistema patriarcal que sigue imponiendo la violencia machista desde diferentes lugares, la más potente para las madres: la vicaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este Día de las Madres, mi corazón se expande para honrar a Elena, mi tía madre. Ella fue esa cuidadora excepcional que se comportó como una verdadera madre, brindándonos a sus sobrinos, incluyéndome, su amor y dedicación con las herramientas que tuvo a su alcance. Con ella siempre pude ser yo misma, sin máscaras, incluso en medio de la dificultad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Reconozco en ella esa entrega amorosa desde su propio sin lugar, una tía que trascendió su rol para maternarnos. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"><strong>Así como no todas las mujeres que pueden reproducirse a través de un parto logran ser madres</strong>, Elena fue una tía madre para mí, resaltando que la maternidad va más allá de la biología y requiere la entrega amorosa y las herramientas para maternar. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">Su tiempo y dedicación contra todo pronóstico marcaron mi vida para siempre. ¡Gracias, Elena, por ser esa luz en mi vida aun en los silencios y distanciamientos!</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">Porque como bien señala <strong>Rita Segato</strong>: <em>&#8220;La pedagogía de la crueldad enseña a dañar sin sentir culpa.&#8221;</em> (Rita Segato, &#8220;Las estructuras elementales de la violencia&#8221;, Capítulo 2).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">¡Así es! Como mujeres empoderadas, con la fuerza de nuestra historia y la claridad de nuestros ideales feministas, la crueldad de la violencia vicaria ha roto todas las cadenas del miedo. </p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">Ha desnudado la vileza de un sistema patriarcal que, en su desesperación por mantener el poder, no duda en destruir el vínculo más sagrado.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">Y en esto resuena la crítica de <strong>Celia Amorós</strong>: <em>&#8220;El patriarcado es un pacto entre varones, un contrato de dominación.&#8221;</em> (Celia Amorós, &#8220;Hacia una crítica de la razón patriarcal&#8221;, Introducción).</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">¡Exacto! Este pacto de dominación se cimenta en nuestra vulnerabilidad como madres. Creen que pueden quebrarnos utilizando a nuestros hijos, pero se equivocan.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> Su crueldad enciende en nosotras una furia justa, una determinación inquebrantable.</p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph"> <strong>Este Día de las Madres resalta la incansable lucha y la poderosa resistencia de las mujeres víctimas de violencia vicaria, cuyas voces silenciadas y el sufrimiento de sus hijos son el motor de nuestra rebelión.</strong></p>



<p class="has-primary-background-color has-background wp-block-paragraph">¡Que cada felicitación se transforme en exigencia de justicia! ¡Que cada abrazo sea un compromiso de lucha! ¡Que cada lágrima derramada se convierta en la fuerza para derribar este sistema opresor! <strong>Este Día de la Madre es nuestro día para levantarnos como un ejército de amor y furia contra la violencia vicaria.</strong> No aceptaremos más silencio, no toleraremos más impunidad. ¡Por nosotras, por nuestros hijos, por todas las madres que han sufrido y sufren esta atrocidad: <strong>BASTA YA!</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Que el amor inmenso que sentimos por nuestros hijos sea nuestro escudo y nuestra espada. Que este día no sea una celebración vacía, sino el <strong>punto de inflexión</strong> donde la voz de las madres se alza unida y poderosa contra la violencia vicaria. ¡Que retumbe nuestro grito en cada rincón de esta sociedad hasta que la justicia y la seguridad sean una realidad para cada madre y cada hijo! ¡Este es nuestro manifiesto! ¡Esta es nuestra lucha! <strong>¡Y ganaremos!</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115768</guid>
        <pubDate>Sun, 11 May 2025 21:18:11 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/11144405/m1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Urgente Elección Radical: Un Día de la Madre en Colombia para Desafiar el Mandato]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¡No tengan hijos!</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-tengan-hijos/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Adolescencia”, la serie de moda en Netflix, nos llena de miedos e interrogantes a padres y maestros. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Los actores Owen Cooper y Erin Doherty (la psicóloga infantil), en una larguísima escena de &#8220;Adolescencia&#8221;, la producción ambientada en el Reino Unido. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-8d5ae796ba8aaa978ceab41b46d1220f wp-block-paragraph"><strong><em>“Tú no controlas lo que hago en mi vida. Métetelo en esa cabeza de m…”: De la serie “Adolescencia”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuánta crueldad puede haber en la mente de un niño? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Quedé perturbado. Las cuatro horas más perturbadoras del momento en Netflix corren por cuenta de la miniserie británica <em>Adolescencia</em>. Desde los primeros minutos ya le entra a uno la ansiedad por saber qué diablos está pasando aquí y de qué se trata esta locura, por qué la policía entra de forma violenta para llevarse de su casa a Jamie Miller, un niño de apenas 13 años de edad.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La angustia no cesa ni siquiera cuando termina el capítulo cuarto, que es el episodio final. Al contrario, el espectador queda sumido en una especie de desconsuelo y si es padre de familia, con más razón. Nos toca el alma de una manera que duele mientras observamos de reojo el precipicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el capítulo tres, apenas parpadeamos durante una claustrofóbica escena de interrogatorio entre el chico y una joven investigadora que busca desentrañar la psicología de un crimen. A medida que sucedían los diálogos, —¡y qué diálogos!— todo lo que quería saber, y todavía no sé, es qué clase de perturbación tiene el muchacho. &nbsp;Si algún psiquiatra lo sabe, que nos lo cuente a todos. Nos hemos subido en una montaña rusa de emociones que casi rozan el desespero. No es una miniserie de terror, pero nos aterra y nos lleva de paseo por el caos del alma humana. Ese pequeño actor es un actorazo: Owen Cooper.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El hecho es que, por como habla y por cómo actúa el personaje, parece muy adelantado para su edad. Hay muchos adultos que difícilmente hilan una idea con otra. Tal vez sea yo el desactualizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“En la vida real, creo que los jóvenes de 12 y 13 años están tan contaminados de información y de diversiones, que fácilmente se pueden comportar como lo hace Jamie en esa miniserie. Diría que en Colombia se le suman las armas de fuego, el consumo de drogas y fiestas clandestinas. Me alegra haber crecido en un hogar calmado y dentro de una generación que todavía se consideraba morronga.&nbsp; Sus dioses amparen a quienes tienen que lidiar con pelados en esta generación. Yo con educarlos tengo”.</em> Esto me lo dice Hassan González, profesor de inglés, a través de Facebook.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nancy Yanet Montoya, madre, locutora radial y trabajadora social, añade: <em>“No me parece demasiado improbable que un chico a esa edad llegue a tales consideraciones y expresiones. Puede haber un síndrome, no soy experta en el asunto, pero uno de mis hijos es Asperger y a sus 13 años hacía&nbsp;argumentaciones que aún me quedan grandes”.</em></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Iliana Restrepo, también docente, afirma: <em>“Conozco varios chicos de esa edad que son capaces de hacer ese tipo de razonamientos y mantener una conversación de ese nivel. Son perturbadores. La película me voló los sesos. Bien hecha, bien lograda. Un guion brutal y unas actuaciones increíbles. Aquí hay un problema de autoestima y de autocontrol, ustedes no saben lo difíciles que son de tratar cuando están juntos… son pelaos que si no se les trata adecuadamente pueden hacer cualquier barbaridad en un momento de rabia”.</em>&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Creo que la mayoría de  padres hemos llorado donde no nos vean.</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El drama perturba tanto que en un momento es imposible no cuestionarse si hicimos lo correcto al traer hijos al mundo, y si están a tiempo de arrepentirse quienes lo están pensando. Debo confesar que, por cosas menores, he sufrido lo que significa ser papá: cuando tu hijo apaga el celular al irse de fiesta, cuando les rompen el corazón, cuando son víctimas del matoneo, cuando enferman o cuando hacen amistades que reprobamos… y una larga lista de etcéteras, a la que pueden agregar sus propios temores. Creo que la mayoría de padres hemos llorado donde no nos vean.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Diéramos lo que fuera para que no les pase nada malo, tanto que hasta preferiríamos soportar cualquier dolor por ellos, con tal de no verlos sufrir. Educarlos con amor y protegerlos ayuda y mucho, pero no es garantía de nada. En ese universo indescifrable que es cada ser humano, las posibilidades de un <em>Big Bang</em> son todas, y esas cosas no se controlan ni con dinero ni con títulos. Lo que ha de pasar pasa hasta en las mejores familias, porque casos hemos visto. Suceden, y solo nos damos cuenta cuando la realidad está ahí, abofeteándonos, haciéndonos sentir poca cosa como padres. Nos azotamos porque fallamos, porque no hicimos lo debido o lo suficiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Es un tiempo terrible para formar seres humanos”,</em> agrega Nancy Yanet. Yo creo que en silencio, muchos han deseado no haber tenido hijos, no porque no los amemos, sino porque no tenemos en nuestras manos su destino. Lo único que queda es rezar, como hacía mi abuelita cuando me iba de celebración, y ella en su cama, con la Biblia abierta, quedaba literalmente con el credo en la boca. ¡Pobrecita, los desvelos que le causé! Bueno, pues uno se vuelve papá, y más o menos le dan a probar de la misma medicina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Les decía que mucha gente aborrece hoy la idea de tener hijos. </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“No tengo hijos. No tendremos hijos. Es difícil tener hijos. No importa el amor que le des, la educación, la dedicación, si tiene 13 años y un celular está expuesto a la maldad. Todos hablan del fentanilo y no se legisla sobre las redes sociales. Toda la maldad del mundo está ahí. A los 13 años somos altamente influenciables. Un muchacho consumiendo odio todo el día, odio contra las mujeres, contra los migrantes, contra los cristianos, los musulmanes, los comunistas, los negros, los indígenas, contra lo que no se parece a él, es una bomba de tiempo”,</em> dice en un post de Facebook el periodista Iván Gallo, quien, a raíz de la miniserie, concluye algo que estremece tanto como los cuatro episodios: <em>“Tener hijos puede ser una maldición”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos de acuerdo en que esta producción es sobre nosotros los padres, sobre el dolor que nos produce no tener el control de cada situación y aún así tener que aceptar, con desconcierto e impotencia, que hasta la muerte nos sentiremos responsables de lo que nuestros hijos hagan con sus vidas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Que sabemos todo acerca de nuestros hijos, no es más que una frase de cajón. Quizás sabemos muchísimo menos de lo que quisiéramos saber. Aceptémoslo: Tenemos un rival poderoso -y difícil de derrotar- compitiendo por la crianza: esa nueva <em>caja de pandora </em>que se carga antes de encenderse, el nuevo escenario donde batallan el bien y el mal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la vida real hay cosas para las cuales no hay explicaciones lógicas, y eso queda perfectamente retratado en la escena final del papá devastado frente al oso de peluche de su hijo, una imagen poderosa que se presta a todo tipo de especulaciones, y que es el punto de partida para que la sociedad empiece hacer su parte: reflexionar sobre lo que está pasando con la crianza y la educación de nuestros hijos en una era peligrosa y abrumadoramente tecnológica, donde ni siquiera los adultos saben cómo manejar su baja tolerancia a la frustración, causa raíz de tantos males, incluidos los feminicidios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora que la juventud nos quedó demasiado atrás, pienso que traer hijos al mundo es una lotería y la gente se lo debería pensar con calma. O al menos hablar, más que de esta serie,  de lo que significa lidiar con unas infancias que cada vez se parecen menos a las nuestras.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué opinan los lectores de este blog?&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/18220750/ADOLESCENTE-AFICHE-819x1024.jpg" alt="" class="wp-image-113112" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/18220750/ADOLESCENTE-AFICHE-819x1024.jpg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/18220750/ADOLESCENTE-AFICHE-240x300.jpg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/18220750/ADOLESCENTE-AFICHE-768x960.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/18220750/ADOLESCENTE-AFICHE.jpg 1080w" sizes="(max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113106</guid>
        <pubDate>Wed, 19 Mar 2025 13:07:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¡No tengan hijos!]]></media:description>
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        <title>Machos que portan malos genes</title>
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        <description><![CDATA[<p>Recordemos que observando la naturaleza Darwin se dio cuenta de que la selección natural no explicaba algunos aspectos que encontraba en el mundo natural. En muchos casos llamar la atención podía no ser conveniente, como cargar con unos cuernos gigantes o con un esplendoroso colorido. Darwin encontró muchos rasgos en los machos de algunas especies [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Recordemos que observando la naturaleza Darwin se dio cuenta de que la selección natural no explicaba algunos aspectos que encontraba en el mundo natural. En muchos casos llamar la atención podía no ser conveniente, como cargar con unos cuernos gigantes o con un esplendoroso colorido. Darwin encontró muchos rasgos en los machos de algunas especies que definitivamente parecían ir en contra de su supervivencia. Luego se dio cuenta de que esos rasgos eran nocivos en un sentido, pero beneficiosos en otro, ya que los hacía atractivos sexualmente para las hembras, y que esos machos más bellos, más grandes y coloridos se apareaban más y por tanto dejaban más descendencia. Así que tuvo que meter en su fórmula de la selección natural, la selección sexual para explicar cómo funcionaba la eficacia biológica.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="360" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/08064755/Stavenn_Paradisaea_rubra_00.jpg" alt="" class="wp-image-109104" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/08064755/Stavenn_Paradisaea_rubra_00.jpg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/12/08064755/Stavenn_Paradisaea_rubra_00-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ave roja del paraíso</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada más espectacular que ver las formas de cortejo, los bailes, los gritos y llamados, los cantos y el despliegue de belleza y de virtudes que hacen los machos de muchas especies en el aire, en la tierra y en el agua, para atraer las hembras (en los seres humanos también ocurre, priman los despliegues de poder y riqueza). Gracias incluso a las cámaras de los teléfonos podemos disfrutar de los espectáculos más increíbles ejecutados por los animales. Están los documentales, pero también los videos de todos los aficionados del mundo. Ahora, el misterio está en el por qué las hembras de algunas especies han desarrollado unas preferencias que son perjudiciales para los machos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El asunto se ha explicado de dos maneras: por selección directa y por selección indirecta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay una selección directa en la cual las hembras eligen una característica que aumenta su supervivencia. Por ejemplo, si el macho colabora con la crianza de los polluelos, las hembras pueden preferirlo por ese motivo. Entre las especies monógamas, los machos ayudan en la crianza de los polluelos. Usualmente, en esas especies no hay dimorfismo sexual y los machos de esas aves no exhiben adornos suntuosos. Con colores monótonos y no llamativos pueden evadir a los depredadores y ayudar con las crías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Existe algo muy extraño en las hembras de algunas especies, ya que prefieren rasgos que no existen en los machos de la propia especie. Son deseos preexistentes que dirigen la evolución por ciertos caminos. Se han hecho experimentos en los que se manipula la apariencia del macho con prótesis y colores falsos y se nota la preferencia de las hembras por estos transformados artificialmente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por selección indirecta. Las preferencias no son directas, sino que evolucionan como un efecto secundario. Por ejemplo, los genes que refuerzan el sistema inmunológico conducen a una mejor salud, así que los machos que los portan lucen plumas más brillantes. Cuando las hembras prefieren a los machos de plumas más brillantes están escogiendo a los mismos que poseen un mejor sistema inmunológico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por selección sexual indirecta o antagónica. En esta, un gen que es beneficioso en un sexo es perjudicial cuando está presente en el otro. Supongamos que una mutación genética causa el aumento del largo de las plumas de la cola en machos y hembras. Supongamos que esto es atractivo para las hembras. El éxito del macho aumenta, sí, pero la longevidad de las hembras disminuye, pues se vuelven presa fácil de los depredadores. Para los hijos machos de estas es beneficioso, para las hijas hembras es perjudicial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los biólogos saben que la herencia en sí misma puede ofrecer la solución. Todo cambiará si dichos genes se encuentran en los cromosomas sexuales. Las aves tienen cromosomas sexuales llamados Z y W. Los machos tienen dos cromosomas Z, mientras que las hembras tienen un cromosoma Z y uno W. Si la preferencia por un rasgo está en el cromosoma W existe solo en las hembras, y nunca existe en los machos. Así que si la hembra posee la preferencia por un rasgo de estos que pone en riesgo la vida del macho lo transmitirá solo a sus hijas. Si esas hijas también reciben de sus padres las versiones de genes para un rasgo que es beneficioso para las hembras, las hijas tendrán una alta aptitud, y este cromosoma W se propagará.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un análisis matemático del biólogo Pavitra Muralidhar, del Departamento de Biología Evolutiva y Organísmica, Universidad de Harvard, Cambridge, MA, USA mostró que los genes que se encargan de afectar las preferencias sexuales y que están presentes en otros tipos de cromosomas sexuales (X, Y y Z) tienen una dinámica evolutiva diferente a la de los genes que afectan las preferencias sexuales, pero están presentes en los cromosomas no sexuales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El dimorfismo sexual humano muestra que las hembras hemos preferido hombres más grandes, musculosos y agresivos que nosotras. Si a muy largo plazo (la evolución es lenta) queremos más igualdad, si queremos que verdaderamente que los hombres muestren otras características más empáticas, menos agresivas sexualmente, y sean más colaboradores y fieles, con un apetito sexual de características distintas a las que tienen, entonces tenemos que procrear con hombres que tengan esas características (recordemos que en las especies monógamas los machos y las hembras son tan parecidos físicamente y en su comportamiento que es difícil diferenciarlos). Mientras elijamos al más fuerte y duro del grupo no estamos colaborando con nuestros propios intereses ni con crear mejores posibilidades de apareamiento para nuestras hijas en el mundo actual. En el pasado los criterios de selección nos hicieron preferir a los más machos y rudos, pero hoy, estos ya no son la mejor opción.</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=109103</guid>
        <pubDate>Sun, 08 Dec 2024 11:47:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Machos que portan malos genes]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Un real Sí a la VIDA… by Y. B</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/un-real-si-a-la-vida-by-y-b/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando la VIDA nos pone en el camino; de una BOGOTA DC de los 2600 mts más cerca de un CIELO color ESPERANZA; a una Comunicadora Social- Periodista, con Maestría en comunicación-Investigación. Apasionada por contar historias con propósito. Una convencida que aún en momentos de sufrimiento, el hombre tiene la libertad de elegir cómo enfrentarlo, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Cuando la VIDA nos pone en el camino; de una BOGOTA DC de los 2600 mts más cerca de un CIELO color ESPERANZA; a una Comunicadora Social- Periodista, con Maestría en comunicación-Investigación. Apasionada por contar historias con propósito. Una convencida que aún en momentos de sufrimiento, el hombre tiene la libertad de elegir cómo enfrentarlo, por eso se formó como logoterapeuta. Quien ha acompañado a diferentes personas en el proceso de autodescubrirse y descubrir su propósito de vida, a través del coaching. y que encima es mamá de María Guadalupe. Y que le encanta la música de Zbigniew Preisner, salir a caminar y tomar café con sus amigos… y en este caso en nuestro querido CAFÉ LITERARIO…son motivos más que suficientes como para darle un ESPACIO y se nos PRESENTE así…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Una TRUE REALLY STORY…" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/pnltN1YxttE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph">Y nos TRAIGA este…</p>



<p class="has-text-align-center wp-block-paragraph">“<strong>Un real Sí a la </strong>VIDA…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un refrán africano que&nbsp;dice&nbsp;que&nbsp;<strong>&#8220;hace falta una aldea para criar un niño&#8221;.</strong> Y&nbsp;es que, poniendo el refrán en contexto, la crianza y educación de los niños nos implica a todos como sociedad.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y pienso en tantas mujeres madres solteras que asumen esta labor sin esa “<strong>aldea”</strong>. Por un lado, porque los padres de esos niños,&nbsp;por&nbsp;diferentes razones,&nbsp;deciden no estar,&nbsp;pero&nbsp;por otro lado, porque muchas tienen que hacerlo sin una red de apoyo real. No están allí ni sus familias, ni sus amigos, ni sus colegas…&nbsp;ni la sociedad.&nbsp;Y muchas de estas prácticas se normalizan, haciéndole más difícil a una mujer,&nbsp;que decide decir Sí a la vida, su vivencia de la maternidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como mujer, madre y&nbsp;profesional que&nbsp;tiene experiencia propia en el tema, pero&nbsp;que también&nbsp;ha escuchado las experiencias&nbsp;ajenas, me&nbsp;pregunto cómo hacer para que en lo cotidiano esas prácticas&nbsp;culturales, sociales, religiosas&nbsp;y profesionales,&nbsp;no vayan en contravía del mensaje de Sí a la vida.&nbsp;Porque lo real es que no basta con decir Sí a la vida, cuando ese mensaje no está acompañado,&nbsp;en el día a día,&nbsp;con acciones&nbsp;consistentes de apoyo en la familia, en la sociedad, en lo educativo, en lo cultural.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En nuestro país, Colombia, según&nbsp;cifras del&nbsp;Dane, hay más de 12 millones de mujeres madres solteras. Esto significamás de&nbsp;un 20 por ciento de la población, si tenemos en cuenta la cifra de 53 millones de habitantes. Pero, una cifra es un dato muy frío. Pensemos en María, que es madre soltera y no pudo terminar sus estudios universitarios. Tiene que trabajar en el día y no cuenta con ayuda para cuidar a su hijo. Si bien, existen jardines públicos, la mayoría de estos funcionan en jornadas que no son compatibles con&nbsp;los horarios laborales. En la Universidad no existe ni flexibilidad horaria ni curricular para que María pueda terminar sus estudios, trabajar y cuidar a su hijo, haciendo que en la práctica la vida de una madre soltera esté llena de muchos desafíos que podrían ser fácilmente superables si tanto en lo público como en lo privado se pensara en la realidad de estas mujeres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras son&nbsp;cifras, sin&nbsp;embargo,&nbsp;detrás de éstas hay rostros, vidas humanas, familias a las que les afecta que no existan políticas pensadas en ayudar a conciliar la educación, el trabajo y la familia, para la mayoría de estas mujeres.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sigamos pensando en María. Ella necesita comenzar a trabajar por ella y por su bebé. Y cuando emprende esta búsqueda puede encontrarse con distintas variables. Lugares donde por ser madre soltera no es tenida en cuenta en los procesos de selección. En algunos&nbsp;casos, porque&nbsp;se&nbsp;piensa que su rendimiento,&nbsp;productividad&nbsp;y compromiso&nbsp;se puede ver afectado por su labor de&nbsp;madre.&nbsp;En otros, porque de&nbsp;cara a&nbsp;los propósitos organizacionales de las instituciones, hablo aquí de instituciones con carácter religioso, no&nbsp;se ve con buenos ojos que ellas&nbsp;(al ser madres solteras)&nbsp;puedan vivir con coherencia el propósito que la institución reclama.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces, como mujer que vivió estos escenarios,&nbsp;me pregunto ¿cómo les hacemos ver&nbsp;a las mujeres-madres&nbsp;que sí hay un camino, que hay Esperanza, si después de tener a sus hijos, las oportunidades de educación&nbsp;o de trabajo&nbsp;son pocas o no son ajustables a sus nuevos retos?&nbsp;También me pregunto cómo desde nuestra fe, podemos acoger y apoyar a estas madres y a sus hijos de una forma consistente y prolongada para que ellas logren salir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si ya es&nbsp;difícil&nbsp;la conciliación trabajo y familia en las familias&nbsp;biparentales,&nbsp;compuestas por padres y madres,&nbsp;imaginémonos&nbsp;cómo&nbsp;es la realidad de una mujer&nbsp;sola; la&nbsp;de&nbsp;aquella que no puede conciliar su vida&nbsp;educativa, familiar y laboral.&nbsp;Para poner un ejemplo: ¿Cuántas instituciones en el país, tienen programas para mujeres-madres que quieren terminar sus estudios? Me refiero a planes de éxito académico y flexibilidad curricular. No se trata de crear planes especiales para ellas,&nbsp;pero sí&nbsp;de ajustar los existentes y es que esto también es inclusión. Y ya que hablamos de la importancia de ésta en las instituciones de Educación Superior, debería tenerse presente a esta población.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que existen muy buenas iniciativas en lo pastoral. Sé que hay instituciones religiosas y personas particulares que hacen una gran labor de apoyo a las mujeres madres solteras, sin embargo, la realidad es que también existen desafíos&nbsp;en las instituciones y ámbitos religiosos, como el hecho de que algunas se resistan a&nbsp;hablar de esta realidad y a apoyar en lo educativo y profesional a estas mujeres. El hecho de no nombrar la realidad, no quiere decir que deje de existir.También existen los prejuicios alrededor de quienes crían a sus hijos solas en los escenarios religiosos, haciendo que muchas veces, las mujeres-madres desistan de continuar con su Fe o reconstruir su relación con Dios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por todas las razones expuestas, considero que no&nbsp;es suficiente que&nbsp;en el discurso se diga Sí a la vida, cuando en las prácticas existen ambientes adversos para que ese Sí esté lleno de esperanza.&nbsp;No es necesario que&nbsp;nos llamen &#8220;berracas&#8221; o que en el &#8220;Día de la Madre&#8221; se haga un discurso de todas las virtudes que poseemos o de la labor que realizamos con el apoyo a veces mínimo que tenemos. Quisiera que en realidad en lo público y privado se pensara en esa conciliación de educación- trabajo y familia teniendo en cuenta que, además, de las mujeres madres solteras,&nbsp;el 44 por ciento de los hogares en Colombia&nbsp;tienen&nbsp;jefatura femenina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué significa esto para la sociedad, para el país, para las Iglesias? Significa muchas cosas, pero una muy importante es que debemos pasar del discurso a la acción a la hora de apoyar a las madres que dicen sí a la vida&nbsp;y a las mujeres que son cabezas de hogar. Ojalá muchas&nbsp;empresas&nbsp;estén dispuestas a contratar a mujeres que crían solas a sus hijos, porque sus propósitos organizacionales están de cara a que toda vida&nbsp;importa, a&nbsp;que&nbsp;toda vida vale la pena.&nbsp;Esto no significa, que las contraten&nbsp;<em>per se</em>&nbsp;o sin las competencias que los cargos requieren. Significa, que&nbsp;<em>per se</em>&nbsp;no sean descartadas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ojalá también en las Iglesias y en las comunidades de Fe no se castigue&nbsp;ni se juzgue&nbsp;a la mujer-madre y,&nbsp;por el contrario, se les&nbsp;acoja como lo hizo Jesús con el&nbsp;hijo&nbsp;prodigo.&nbsp;Se les ayude a sanar y sean signos de la misericordia de Dios.&nbsp;Ojalá, las universidades se planteen el tema de la inclusión en lo femenino&nbsp;para&nbsp;que&nbsp;las mujeres-madres que quieren salir adelante, puedan asegurarle a sus hijos mejores oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que todos estamos llamados a ser esa&nbsp;<strong>“aldea”</strong> con pequeños, pero decisivos actos, desde el lugar en donde nos encontramos, que ayuden a una mujer-madre a vivir su maternidad de una manera más propositiva y esperanzadora. Sin&nbsp;el apoyo de todos,&nbsp;será muy&nbsp;difícil&nbsp;que&nbsp;ese Sí &nbsp;a la vida sea real y que las mujeres y&nbsp;los niños crezcan, se eduquen y tengan mejores oportunidades de vida, en un mundo que nos reclama solidaridad, compasión, sostenibilidad y reducción de brechas&nbsp;de género.”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un tema SERIO para un momento SERIO de LATINOAMÉRICA… Si a hasta las grandes marcas así las ven…</p>



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<iframe loading="lazy" title="Sedal -  Madre Soltera" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/K699evotuNE?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ</strong>…</p>



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<p class="wp-block-paragraph"><strong>CON JABÓN…! NO COMO PILATOS PORFIS</strong></p>



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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106482</guid>
        <pubDate>Sat, 12 Oct 2024 09:50:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Un real Sí a la VIDA… by Y. B]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El amor que duele &amp;#8211; Parte 1</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/nosotras-cuidadoras/el-amor-que-duele-parte-1/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para mí, cuidar se convirtió desde muy joven en sinónimo de amor, porque desde que tenía 23 años, en 2011, fui una de las personas que asumió ese rol con mi papá luego de que tuviera un accidente cerebrovascular (ACV).</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-left wp-block-paragraph">Para mí, cuidar se convirtió desde muy joven en sinónimo de amor, porque desde que tenía 23 años, en 2011, fui una de las personas que asumió ese rol con mi papá luego de que tuviera un <a href="https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/stroke/symptoms-causes/syc-20350113">accidente cerebrovascular (ACV)</a> en la arteria basilar que lo dejó cuadripléjico y sin habla, pero con sus capacidades cognitivas intactas. Y digo una porque mi mamá fue la persona que asumió por completo esta responsabilidad. Sin pedírselo. Sin que la asignaran. Fue una obviedad que todos asumimos sin medir las consecuencias. Entonces mi casa dejó de oler a sudado de pollo, a chocolate, a bocadillo. Ahora olía a medicinas, a cremas, a pañal, a gente extraña. Olía a un nuevo comienzo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sentadas en la sala de mi apartamento, mi mamá, Ligia Veloza Posada, a quien por primera vez entrevisto, se describe como una mujer bondadosa, responsable, y ahora paciente y tolerante. Al contarle a mi mamá que quería hacer esta crónica sobre su rol como cuidadora me abrió los ojos con sorpresa, pero aceptó. Llegó una mañana a mi apartamento —aprovechando que mi papá se quedaba con su enfermera—, le puse un micrófono para capturar mejor el audio y comenzamos. Solo faltaba una primera pregunta sobre su infancia para que se abriera la ventana de un cuarto oscuro y que toda la luz entrara desbocada como un caballo sin riendas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la elocuencia que siempre le he visto, hace memoria y recuerda que su infancia fue muy feliz, y lo que ella llama, normal, pero el suceso que la marcó fue la muerte de su papá por una hepatitis cuando él tenía 48 años. Lo que los levantó, dice, fue ver la fuerza de mi abuelita para seguir criando a sus hijos e hijas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El recuerdo más vívido que tengo de mi abuelita Ana y que me esfuerzo por no olvidar es uno de cuando yo tenía 11 años y ella nos visitaba en nuestra casa. Ya deteriorada por la diabetes y con su visión muy desgastada, yo le ayudaba a vestirse y a ponerse sus medias veladas. Ella no se dejaba mucho, insistía en dejar que el tacto de sus manos arrugadas la guiaran. Siempre fue muy independiente, pues desde 1972 tuvo que ser la figura paterna y materna para sus hijos e hijas entre los 5 y 20 años de edad. Eso genera otra visión de la crianza y el cuidado. Hoy lamento no haberla tenido más tiempo en mi vida, aunque admiro su sabia decisión de no continuar con una eterna diálisis extendiendo una vida que ya no era vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La muerte de mi abuelito Valeriano ha sido una de las cosas más duras que ha vivido mi mamá, no solo por perderlo, sino porque a los 20 años, junto a su hermana mayor —mi tía Myriam, quien siempre nos ha cuidado a través de su exquisita sazón— asumieron el sustento económico, porque tocaba seguir respondiendo por su mamá y sus otros cinco hermanos que estaban en época de colegio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y no es coincidencia que el cuidado de mi abuelito le hubiera tocado a mi abuelita, pues el cuidado de un familiar enfermo, más cuando es el esposo, es algo que le toca a las mujeres, ¿será por aquello de “en la salud y en la enfermedad, y hasta que la muerte nos separe”? o simplemente porque al ser esposas, hijas o hermanas se convierte en una obligación, en un trabajo sin salario. A nosotras desde pequeñas nos enseñan a cuidar. Es como un testigo —esta barra metálica que se pasa en las carreras de relevos— que se transmite de generación en generación. Mi abuelita, mi mamá, y yo. Mientras tanto, a los hombres les enseñan a jugar a los carros, a la pelota, a ser fuertes y a no llorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando mi mamá era adolescente quería ser azafata. Pero de soñar con aviones, al inicio de sus 20, y por la enfermedad de su papá quien ya no pudo trabajar para sostener económicamente a su familia, pasó a ser secretaria en la oficina de un abogado en el centro de Bogotá. Allí tenía que contestar el teléfono, atender a estudiantes, limpiar el polvo, y en sus ratos libres, leer cuanto libro de Derecho escogiera en la biblioteca. Luego, se retiró y trabajó en una ferretería, en el área de pagos y contabilidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En los viajes de Funza a Bogotá, mi mamá siempre pasaba por Fiat, una ensambladora de carros. La veía como una empresa tan grande que se convirtió en su nuevo sueño, y lo cumplió. Entró al departamento de contabilidad como secretaria —mi mamá siempre ha sido muy buena con los números, además se graduó como bachiller comercial— y a los dos años la ascendieron a secretaria del director administrativo. Diez años después este sueño se truncó por un recorte de personal. Creo que esa fue la época más feliz de la vida de mi mamá, porque desde que tengo uso de razón, siempre se le iluminan los ojos cuando habla de la Fiat, que luego se llamó Mazda. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún hoy, que se dedica exclusivamente al cuidado a mi papá, y siendo un número más en las estadísticas, añora esa época y dice que nuestra vida habría sido diferente si no la hubieran sacado.</p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em>En Funza, Cundinamarca, hay registrados 384 cuidadores de personas con discapacidad, de los cuales 329 son mujeres. De estas, solo 110 participan en el Programa de discapacidad y adulto mayor, una estrategia del municipio para mejorar la calidad de vida de las y los asistentes.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Colofón</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta es la primera entrega de una crónica que fue el resultado de mi participación en el Taller de Crónica 2024 del Instituto Distrital de las Artes &#8211; Idartes de Bogotá.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Nathalia Monroy Veloza</author>
                    <category>Nosotras, cuidadoras</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106196</guid>
        <pubDate>Fri, 04 Oct 2024 19:53:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/10/04144103/El-amor-que-duele-parte-I.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El amor que duele &#8211; Parte 1]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Nathalia Monroy Veloza</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Francia Márquez: “los conocí en Netflix”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/francia-marquez-los-conoci-en-netflix/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 15 de agosto, los duques de Sussex: el príncipe Harry y Meghan Markle, aterrizaron en Colombia, deslumbrando a la prensa: ¡descendió del cielo la &#8220;realeza británica&#8221;. ¿Por qué vinieron? Francia Márquez Mina, la vicepresidenta, los invitó. ¿Cuál era el propósito? Sencillo: financiaron un viaje para que los duques se dedicaran a hacer un lamentable [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El 15 de agosto, los duques de Sussex: el príncipe Harry y Meghan Markle, aterrizaron en Colombia, deslumbrando a la prensa: ¡descendió del cielo la &#8220;realeza británica&#8221;.</p>
<p>¿Por qué vinieron? Francia Márquez Mina, la vicepresidenta, los invitó. ¿Cuál era el propósito? Sencillo: financiaron un viaje para que los duques se dedicaran a hacer un lamentable &#8220;turismo humanitario&#8221;.</p>
<p>Durante su visita, actuaron como turistas de lujo: visitaron comunidades vulnerables, recibieron obsequios, disfrutaron de una gastronomía gourmet, y fueron tratados como seres superiores. A cambio, soltaron algunas banalidades en foros y charlas, posaron para fotos &#8220;oficiales&#8221; en redes sociales y se sacaron selfis con todos los que se las pidieron.</p>
<p>¿Por qué Francia Márquez decidió invitar a los duques de Sussex a hacer &#8220;turismo humanitario&#8221;? La respuesta parece inverosímil, salida de stand-up comedy criollo. En una rueda de prensa, la vicepresidenta reveló su motivación: &#8220;Conocí a Meghan y a Harry a través de los medios de comunicación, pero sobre todo vi el documental de Netflix sobre su vida e historia, y eso me conmovió y me motivó a decir: esa es una mujer que merece venir a nuestro país y contar su historia. Su intercambio sin duda será un fortalecimiento para tantas mujeres en el mundo&#8221;.</p>
<p>Márquez, como una fanática deslumbrada y una niña caprichosa, usó su poder como vicepresidenta para conocer a las estrellas mediáticas que la conmovieron. Es como ver una mala comedia gringa en la vida real.</p>
<p>Más allá del gasto para su visita, cabe preguntarse: ¿qué cambio real ha generado en las comunidades que visitaron? ¿Qué impacto tiene este despliegue mediático en la vida de las personas de esos lugares?</p>
<p>Analicemos la visita de los duques de Sussex durante sus cuatro días en Colombia. En el Colegio Cultura Popular, debatieron con los estudiantes sobre redes sociales y tecnología. Las pregunta son: ¿qué impacto real tuvo esta charla? ¿Qué mensaje útil pudieron haber transmitido los duques?</p>
<p>Para empezar, las redes sociales de celebridades como ellos no son gestionadas por ellos mismos, sino por equipos de expertos en manejo de imagen. Los duques no son expertos en redes sociales para jóvenes; lo poco que saben proviene de lo que sus asesores les han enseñado para mantener una conversación cordial y simpática con los estudiantes.</p>
<p>No hubo ningún impacto tangible en la vida de estos estudiantes, ni a corto, ni a largo plazo. Solo quedaron frases cliché, consejos obvios, las selfis y la emoción vacía de haber conocido a la realeza británica. No hubo regalos pedagógicos (como libros), ni convenios para becas o recursos que pudieran beneficiar a los estudiantes más vulnerables. Esta visita fue turismo humanitario, un momento banal que solo sirvió para que los duques reforzaran su imagen como figuras empáticas y preocupadas por los problemas de la juventud.</p>
<p>Después de la puesta en escena en el colegio, los duques se dirigieron al Centro Nacional de las Artes de Bogotá, donde asistieron a una función de teatro y un colorido espectáculo de danza. En esta ocasión, dejaron atrás su papel de turistas humanitarios para ponerse sus coronas de realeza. Se les ofreció un hermoso espectáculo cultural, diseñado para su entretenimiento, aunque, por supuesto, la versión oficial dice que se les mostró la riqueza artística de nuestro país.</p>
<p>La visita de Harry y Meghan fue, en esencia, un espectáculo de neocolonialismo, irónicamente promovido por una vicepresidenta que, en teoría, lucha contra esto. Aquí comenzó el neocolonialismo cultural de la gira: se exotizó nuestra cultura, reduciéndola a un conjunto de características pintorescas que complacen la curiosidad de observadores del primer mundo como los duques, ignorando la complejidad y los desafíos reales que enfrentan nuestros artistas.</p>
<p>¿Hubo algún impacto positivo en el Centro Nacional de las Artes? ¿Algún convenio internacional útil, recursos gestionados, o al menos exposición mediática para los artistas? Nada de eso. Los medios no mencionaron qué se presentó en el espectáculo ni quiénes son los artistas, ellos pasaron como anónimos; solo hay fotos de los duques como protagonistas, sonrientes y disfrutando del show. En resumen, la única &#8220;ganancia&#8221; de esta visita fueron unos cuantos aplausos.</p>
<p>Más tarde, los duques cerraron su primer día en Bogotá participando en el Foro Futuro Digital Responsable, donde hablaron sobre la seguridad en las redes sociales para los jóvenes. Aunque el foro contó con expertos y panelistas de calidad, la participación de Harry y Meghan aportó lo mismo que su visita al colegio: nada. Dos miembros de la realeza repitiendo clichés y obviedades sobre un tema que no dominan. Eso sí, se tomaron decenas de selfis con quienes no quisieron perder la oportunidad de fotografiarse con la realeza.</p>
<p>El viernes 16 de agosto, los duques continuaron su &#8220;turismo humanitario&#8221; visitando el colegio La Giralda en Bogotá. Allí, realzaron su imagen de &#8220;líderes preocupados por la niñez&#8221; jugando con los niños pequeños en una clase de arte y plantando árboles en el patio trasero, una actividad ecológica que siempre da muchos &#8220;likes&#8221; en redes sociales. Las fotos de los duques sonrientes con niños de un país tercermundista y el gesto ecológico eran esenciales para su campaña de relaciones públicas. ¡Son una dulzura los duques!</p>
<p>Este colegio está ubicado en un barrio vulnerable, y la visita de los duques no trajo cambios ni bienestar tangible para los niños o la institución. Quienes realmente ganaron fueron los duques, llevándose consigo publicidad, empatía, seguidores, y algunos obsequios de los niños: dos ponchos, unos muñecos y cartas con mensajes que, con suerte, la duquesa podría haber guardado si alguna le pareció lo suficientemente pintoresca. Las demás, quién sabe, ya podrían estar en la basura.</p>
<p>La vicepresidenta afirmó que esta visita &#8220;potencia las habilidades socioemocionales de los estudiantes, dándole prioridad a la salud mental&#8221;. ¿En serio? Para muchos de esos niños, lo único que quedará es una foto y un recuerdo borroso. Sus preocupaciones diarias, como consumir las tres comidas al día o la escasez diaria de recursos, no van a cambiar porque plantaron un árbol con los duques de Sussex.</p>
<p>Luego, los duques visitaron el Centro de Rehabilitación Inclusiva, donde llegaron estratégicamente a tiempo para un entrenamiento con el Equipo Colombia de los Juegos Invictus, el evento deportivo fundado por el príncipe Harry para militares heridos en combate. Tras un recorrido por las instalaciones, fingieron “maravillarse” ante la piscina, la pared de escalada y el gimnasio. Los militares, felices, le entregaron al príncipe una placa conmemorativa, reconociendo su dedicación a la recuperación exmilitares heridos en combate a través del deporte.</p>
<p>Como anécdota, Harry y el esposo de Francia Márquez jugaron un partido de voleibol sentado con los exmilitares en rehabilitación, mientras Meghan y Francia animaban desde la barra. ¡Qué muestra de empatía, sencillez y amabilidad! Un verdadero espectáculo mediático que bien merecía otra placa para Harry.</p>
<p>Pero mientras las fotos de Harry jugando voleibol con militares heridos circulan por todas partes, la realidad de los militares heridos en combate colombianos es mucho menos glamurosa. Conforman una población de 210,000 personas, de las cuales el 58% vive en pobreza, el 58% solo alcanza el nivel máximo de escolaridad de bachillerato, el 86% no está trabajando, el 26% presenta una discapacidad y una inserción laboral prácticamente inexistente, según cifras de la Dirección de Veteranos y Rehabilitación Inclusiva (DIVRI).</p>
<p>Frente a este panorama tan preocupante de los exmilitares colombianos, ¿qué cambio positivo trajo la visita de los duques? Ninguno. No hubo donaciones de prótesis, sillas de ruedas, ni mejoras en las instalaciones. Los únicos beneficiados fueron los duques: Harry se llevó una placa que refuerza su imagen de celebridad comprometida con la inclusión y la discapacidad, y una excelente exposición mediática. Porque claro, el príncipe hasta jugó voleibol con ellos. ¡Qué conmovedor! Muchos corazoncitos para las fotos de Harry.</p>
<p>Los duques de Sussex luego viajaron a Cartagena de Indias, una ciudad donde el neocolonialismo y la gentrificación se respiran con la brisa marina. Su primera parada fue en la Escuela Taller Tambores de Cabildo de La Boquilla, donde se unieron a una clase de percusión, tocaron tambores y participaron en una presentación con los estudiantes.</p>
<p>Los medios destacaron dos &#8220;grandes&#8221; anécdotas: Harry y Meghan tocaron tambores con &#8220;mucho ritmo&#8221; y Meghan incluso bailó con los niños. ¡Qué emoción! La visita no fue más que un ejemplo de neocolonialismo cultural, donde los duques convirtieron la música y los bailes tradicionales en simples objetos de consumo estético, ignorando su profundo significado para la comunidad.</p>
<p>Más allá de esto, los niños de La Boquilla fueron reducidos a objetos de marketing para realzar la imagen pública de los duques, mientras que su comunidad, atrapada en la pobreza y la gentrificación, sigue luchando por preservar su territorio ancestral. Las comunidades raizales pasan a ser vistas como un &#8220;espectáculo&#8221; para el deleite del turista, en este caso, de la realeza británica. Reforzando estereotipos negativos sobre las culturas raizales, presentándolas como &#8220;primitivas&#8221;, &#8220;exóticas&#8221; o &#8220;atrasadas&#8221;.</p>
<p>Según las fuentes oficiales, los duques, expertos en crianza y cultura, ofrecieron a los padres locales consejos valiosos sobre cómo criar a sus hijos en medio de una realidad que Harry y Meghan apenas podrían imaginar. ¡WTF!</p>
<p>Al final, la visita fue un espectáculo banal, más marketing para los duques, quienes viven de vender humo, de proyectar una imagen de caridad y preocupación por los niños del mundo, mientras la realidad de las comunidades que visitan sigue exactamente igual.</p>
<p>La siguiente parada fue San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América. Allí apreciaron muestras culturales y conversaron con líderes sobre identidad cultural, racismo estructural y reparaciones históricas por la esclavitud. Esta vaina parece una broma: un miembro de la realeza británica, descendiente del mayor imperio esclavista de la historia, dando lecciones sobre racismo y esclavitud. La visita duró una hora; fue un &#8220;flash&#8221;, se demoraron más en ir y venir. Neocolonialismo en todo su esplendor.</p>
<p>Allí, los duques actuaron como salvacionistas blancos, perpetuando una jerarquía racial donde los blancos son vistos como superiores y los no blancos como necesitados de rescate. Su presencia refuerza la idea de que las comunidades raizales son víctimas pasivas que solo pueden ser &#8220;rescatadas&#8221; por figuras de poder. Necesitan que les enseñan cómo deben vivir sus vidas, superar el racismo y la esclavitud que vivieron sus antepasados. Además, la visita perpetúa estereotipos de pobreza y falta de desarrollo, sugiriendo que estas comunidades no pueden mejorar sin la intervención de salvadores blancos.</p>
<p>Para rematar la visita, Meghan Markle asistió en Cali a la cumbre &#8220;Mujeres Afrodescendientes y Poder: Voces de Equidad&#8221;, donde sus intervenciones se limitaron a clichés y banalidades típicas de un coach de superación personal. Los titulares destacaron su “simpática” acción de ajustar un ventilador para ella misma y cómo el príncipe Harry se mezcló con los asistentes para escuchar a su esposa.</p>
<p>Y para cerrar con broche de oro, Meghan y Harry bailaron salsa, presumieron de sus habilidades y la duquesa se despidió de Colombia en español, como si eso pudiera borrar la superficialidad de su visita.</p>
<p>Aún no está claro cuánto costó a Colombia el viaje de &#8220;turismo humanitario&#8221; de los duques de Sussex, invitados por la vicepresidencia. El Ministerio de la Igualdad prometió un comunicado para detallar los gastos, mientras la vicepresidencia movilizó tiempo, personal y recursos para que parte de los costos fueran cubiertos por agencias de cooperación internacional.</p>
<p>Según diversos medios, la visita no resultó en acuerdos concretos ni proyectos específicos, más allá de las buenas intenciones de colaborar con la Fundación Archewell de los duques.</p>
<p>¿Quiénes son los duques de Sussex? El príncipe Harry, hijo del actual rey británico, y Meghan Markle, una actriz y modelo estadounidense. Harry, sin logros académicos destacados o vocero de una causa; su único &#8220;logro&#8221; es haber nacido en la realeza británica. Meghan tampoco cuenta con una carrera destacada. La pareja se casó y como ocurre en muchas familias, Meghan le cayó mal a la abuela de su esposo, a sus suegros y a su cuñado, debido a su raza y a temperamento incompatible con la esposa de su cuñado, según las revistas del corazón expertas en realeza. Decidieron alejarse de la familia real y dejar de recibir dinero de su padre (no ser un mantenido). buscando sostener su lujoso estilo de vida mediante contratos y conferencias.</p>
<p>Sin habilidades o profesiones notables, venden su imagen. Netflix les pagó 100 millones de dólares por documentales que glorifican su vida y los presentan como víctimas de opresión, un truco que conmueve a cerebros vacíos, como sucedió con la vicepresidenta de Colombia, quien ve en ellos personas que admirar. Su popularidad les permite cobrar altas sumas por conferencias y apariciones públicas, como el millón de dólares que Harry recibió por hablar en una cumbre privada de JP Morgan en 2020.</p>
<p>Visitas como estas los ayudan a tener un enorme impacto mediático, acaparando la prensa internacional. Cuanto más populares son, más dinero ganan.</p>
<p>Francia Márquez declaró que la visita de los duques fue crucial para abordar el ciberacoso y la discriminación, promoviendo el liderazgo femenino en Colombia y en el mundo. Sin embargo, esto no es más que promesas vacías. La realidad es que los únicos beneficiados fueron los duques, quienes reforzaron su imagen mediática y monetaria.</p>
<p>Hoy, la decepción que genera Francia Márquez es cada vez mayor. Como vicepresidenta y ministra, su desempeño ha sido casi nulo en cuanto a generar cambios reales para las poblaciones vulnerables que representa. Aunque dirige un ministerio con recursos para mejorar la vida de la población, su trabajo se limita a figurar en medios con acciones banales y sin impacto tangible.</p>
<p>La visita de los duques de Sussex es un claro ejemplo de su búsqueda de protagonismo. Francia Márquez no solo logró acaparar la prensa nacional e internacional, sino que también cumplió su deseo personal de conocer a estas figuras que admira. Su actuación parece más un capricho de celebridad que una verdadera gestión gubernamental.</p>
<p>Después de la visita, los niños de La Boquilla no tendrán nuevos tambores, ni mejoras en sus instalaciones ni en su alimentación. Su rol como ministra de la Igualdad debería enfocarse en mejorar las condiciones de vida de esas comunidades, no en traer celebridades para su propio deleite. ¿Quién será su próximo invitado? Eso dependerá de qué documental vea en Netflix que la conmueva.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104822</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Aug 2024 16:01:40 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Francia Márquez: “los conocí en Netflix”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diana Patricia Pinto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Fernanda Restrepo Ni una palmadita más: Un grito contra la violencia y la negligencia institucional</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/putamente-libre-feminismo-artesanal/fernanda-restrepo-ni-una-palmadita-mas-un-grito-contra-la-violencia-y-la-negligencia-institucional/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los políticos, los funcionarios públicos y los líderes mundiales desde las diferentes orillas están tratando de hacer la paz. </p>
<p>Lo único cierto es que sin las mujeres libres será imposible la paz. La paz se construye desde nuestras realidades como mujeres, como madres, profesionales, objetivas o en cualquier rol de nuestra vida.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-contrast-color has-vivid-cyan-blue-background-color has-text-color has-background has-link-color has-small-font-size wp-elements-b5b7a613c43d62cf30ee59b475e65eac wp-block-paragraph"><strong>Ella es una mujer con agenda y agencia propia  y aun así  el sistema la interiorizó </strong></p>



<figure class="wp-block-pullquote has-contrast-color has-pale-cyan-blue-background-color has-text-color has-background has-link-color has-small-font-size wp-elements-5623414e864250dcf84530adacdc38ac"><blockquote><p>Hoy les hablo como fundadora del movimiento Feminismo Artesanal, periodista para la resistencia y comunicadora para el desarrollo humano, defensora de los derechos humanos con énfasis en niños y niñas. Quiero compartir la historia de Fernanda Restrepo, una influenciadora en temas de crianza respetuosa, cuya experiencia lamentablemente no es única en Colombia. Fernanda ha sido víctima de violencia intrafamiliar por parte de su exesposo, Alex Gutiérrez Montero. Esta violencia no solo ha sido física, sino también psicológica y económica, afectando profundamente su vida y la de sus hijas.</p><cite>Auto citación </cite></blockquote></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Aquí la historia para nuestro infortunio repetida una y otra vez en las vidas de cientos de mujeres extraordinarias con luz propia  que tienen que luchar diariamente contra el machismo y un sistema deficiente. </strong> Ese programa se hizo con absoluto amor y compromiso </li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hace varias semanas hablé con Fernanda cara a cara e hicimos un programa precioso. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"> Ese día, pese a todo lo que estaba sucediendo, el diálogo fue educativo y productivo. Todavía no había sido mediatizado; la idea era dejar la información en el aire para cuando fuera pertinente mediatizarlo. Infortunadamente, mi equipo de producción tuvo demasiado trabajo y pasaron muchísimas semanas antes de traer esta información a la opinión pública. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Soy testigo de que ella quiso manejar su caso de manera discreta, sin  tener que  verse obligada a victimizarse públicamente.</p>



<pre class="wp-block-verse"><strong>Lamento profundamente esta demora y ofrezco mis disculpas. Aun así, este trabajo sigue vigente porque Fernanda no solamente es una mujer víctima de violencia machista, es una mujer poderosa, que educa, informa y sana. Desde Feminismo Artesanal, extiendo no solamente mi solidaridad, sino que el eco de mi voz se hace potente a su lado.</strong></pre>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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<p class="wp-block-paragraph">A pesar de haber presentado múltiples denuncias ante la Fiscalía y las Comisarías de Familia, las autoridades no han brindado la protección necesaria. Esta negligencia institucional es una realidad que muchas mujeres enfrentamos diariamente. Nos encontramos desamparadas, revictimizadas por un sistema que debería protegernos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"> A ella como a toda mujer, esto supone un esfuerzo enorme por mostrarse poderosa, fuerte y autónoma frente a las miserias de la violencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, la violencia intrafamiliar es una realidad alarmante. En 2023, se reportaron 19,606 casos de violencia intrafamiliar. La violencia vicaria, aunque no siempre visibilizada, es una forma de violencia intrafamiliar donde los hijos son utilizados para causar daño a la pareja. En 2024, se han registrado 204 feminicidios en Colombia, y en 2022, se reportaron 259 feminicidios. Además, en 2024, 441 niños, niñas y adolescentes han sido asesinados o desaparecidos en el país.</p>



<p class="has-contrast-color has-luminous-vivid-orange-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-b34abeb828c3b22be539f0dc5829967c wp-block-paragraph">Tengamos en cuenta que en esta modernidad tardía estamos buscando la paz mundial. </p>



<div class="wp-block-group has-global-padding is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained">
<p class="wp-block-paragraph">Los políticos, los funcionarios públicos y los líderes mundiales desde las diferentes orillas están tratando de hacer la paz. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo único cierto es que sin las mujeres libres será imposible la paz. La paz se construye desde nuestras realidades como mujeres, como madres, profesionales, objetivas o en cualquier rol de nuestra vida.</p>
</div>



<p class="has-text-align-center has-contrast-color has-luminous-vivid-amber-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-f492768840703ee85108cad00099f996 wp-block-paragraph"><strong> Lo que necesitamos es vivir libres, tener agenda y agencia propia sobre nuestra existencia, que nuestras decisiones sean respetadas, que podamos vivir sin miedo. No va a haber paz jamás en ningún lugar de la tierra mientras que las mujeres no tengamos autonomía sobre nuestra existencia y podamos vivir sin miedo. La paz se teje con la realidad cotidiana de las mujeres; sin nosotras no habrá construcción de paz en ningún rincón de la tierra.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Es hora de que nuestras voces sean escuchadas y que se tomen acciones concretas para protegernos y garantizar nuestros derechos. No podemos seguir permitiendo que la negligencia institucional y la violencia machista sigan marcando nuestras vidas. Necesitamos un cambio, y ese cambio empieza por visibilizar nuestras historias y exigir justicia.</li>
</ul>



<p class="has-contrast-color has-base-background-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-a9987ec90cd8f8dd45fab4f69d3a5ffa wp-block-paragraph"><strong>Consideración final. </strong>Agradezco profundamente al equipo de producción que hace posible que estos diálogos se materialicen con profesionalismo en la producción audiovisual y ejecutiva: @lorevelr, @kaeleproducciones &#8211; Lorena  Velázquez, @fabimartinez_90 &#8211; Fabian Martínez Productor  audiovisual  Colombiano,  @leiecheverry &#8211; Leidy  Echeverry comunicadora experta  en narrativas digitales   ,  esta producción la acompaño el talento invaluable de la maquilladora y asesora de imagen @angelaromero_makeup &#8211; Angela Romero. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin el trabajo de todo el equipo seria imposible  llevar estas historias tan importantes a la luz pública desde mi enfoque profesional  de periodismo para el desarrollo humano y comunicación para las resistencias</p>
]]></content:encoded>
        <author>Mar Candela</author>
                    <category>Putamente libre - Feminismo Artesanal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104676</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Aug 2024 18:36:52 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Fernanda Restrepo Ni una palmadita más: Un grito contra la violencia y la negligencia institucional]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mar Candela</media:credit>
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