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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Thu, 16 Apr 2026 23:15:47 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de conversar+s | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“Debemos sanar la relación emocional con el dinero”: Nathalia Barón, economista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/debemos-sanar-la-relacion-emocional-con-el-dinero-nathalia-baron-economista/</link>
        <description><![CDATA[<p>“El bienestar financiero debería tratarse como un tema de salud pública y de política de desarrollo”, afirma la creadora de “Dinero Consciente”, un programa que reeduca a las personas para generar entornos de prosperidad económica. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<h1 class="wp-block-heading"></h1>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-a8444da447daccab6b208d6b17a36f1d"><em>&#8220;<strong>El ciudadano promedio no evade por codicia, sino por desilusión&#8221;: </strong></em><strong>Nathalia Barón, economista colombiana. </strong></p>



<p>“El dinero sin un propósito se convierte en avaricia”, dice Nathalia Barón, una economista colombiana especializada en Programación Neurolingüística (PNL). Desde el coaching, se dedica a transformar la mentalidad y el comportamiento financiero de las personas. Está convencida de que existen las herramientas para romper lo que ella llama “patrones de escasez, culpa o miedo económico”.</p>



<p>De acuerdo con la experta, existen cuatro tipos de personas según su comportamiento frente al dinero: Los gastadores (compran sin límite, en su mayoría cosas que no necesitan). Los ahorradores (guardan el dinero motivados por el miedo a perderlo y esto los aleja del disfrute del mismo). Los indiferentes (dejan el manejo del dinero en manos de terceros, lo cual los hace vulnerables a decisiones ajenas que no siempre son las correctas). Y los temerosos (asocian el dinero con algo malo).</p>



<p>Bajo su propia marca, <em>Dinero Consciente</em>, esta bogotana creó una metodología que integra economía conductual, neurofinanzas y PNL aplicada. “Utilizamos técnicas de PNL, modelos de coaching y principios de neuroeconomía para reentrenar la mente en la toma de decisiones financieras conscientes”, afirma.</p>



<p>Según ella, es posible construir una cultura económica saludable “donde el dinero no sea un factor de estrés, sino una herramienta de bienestar y libertad”.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué significa el término “dinero consciente”?</strong></h3>



<p>Significa comprender que el dinero es una consecuencia, no una causa. Refleja nuestra mentalidad, nuestras emociones y nuestros hábitos. El 70% de las decisiones económicas son emocionales; por eso, <strong>sin inteligencia emocional no existe inteligencia financiera. </strong>Y a un cambio emocional lo precede un cambio mental, entonces allí comienza todo.</p>



<p><strong>En la práctica, ¿Cómo podemos reprogramar nuestros pensamientos en torno al dinero?</strong></p>



<p>La ciencia ha demostrado cómo funciona el cerebro y cómo influye nuestro lenguaje en el proceso de programación mental. Alguien que <em>hackea</em> su mente con un nuevo sistema de creencias sobre el dinero y la prosperidad con certeza puede esperar un resultado diferente en su realidad económica personal. Por ejemplo: <em>“el dinero fluye a mí”</em>, <em>“soy muy bueno manejando mi dinero”</em>, <em>“el dinero siempre me alcanza”</em>, <em>“el dinero se multiplica en mis manos”</em>, etcétera. Son algunos ejemplos de una programación para la prosperidad.&nbsp;</p>



<p><a></a><strong>¿Usted cree en el concepto de igualdad social?</strong></p>



<p>Creo en la igualdad de oportunidades mentales y estructurales. La verdadera equidad no se logra solo con redistribución económica, sino con educación de calidad y transformación estructural del sistema de creencias. Sin un cambio mental, cualquier ayuda externa se diluye en el tiempo y se vuelve una interferencia para quien la recibe.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Qué opina de la frase <em>“Los pobres son pobres porque quieren”?</em></strong></h3>



<p>Es una afirmación falsa y simplista. La pobreza no es una elección consciente; es una consecuencia de carencias estructurales y emocionales, motivadas por el sistema y por la historia familiar.</p>



<p>En nuestras mediciones, el 78% de las personas que pasan por procesos de reeducación financiera y mental reportan mejoras sostenidas en ingresos y hábitos económicos en los primeros seis meses.<br>La pobreza no se combate con subsidios, sino con herramientas que le devuelvan a la persona su autonomía a la hora de crear dinero y le enseñen a manejarlo de manera consciente.</p>



<p><strong>¿Generar riqueza o redistribuir la que ya existe?</strong></p>



<p>Ambas son necesarias, pero ninguna funciona sin educación económica y bienestar emocional. Generar sin consciencia produce desigualdad; redistribuir sin criterio genera dependencia. El punto medio es una sociedad mentalmente preparada para prosperar.</p>



<p><strong>El otro día le escuché&nbsp;la expresión “trauma colectivo”. ¿A qué se refiere?</strong></p>



<p>Es el conjunto de creencias culturales que asocian el dinero con abuso, culpa o peligro. <strong>Durante generaciones se enseñó que el dinero corrompía</strong>. Ese trauma social condiciona las decisiones financieras y frena el desarrollo. Sanar la relación emocional con el dinero restituye la confianza. Sin confianza, ninguna economía puede crecer.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Colombia puede reducir la desigualdad generando riqueza?</strong></h3>



<p>Sí, si genera también nuevos marcos mentales. No se trata solo de productividad, sino de estructura de pensamiento. La evidencia muestra que cuando las personas aprenden a tomar decisiones desde la expansión y no desde el miedo, aumentan su estabilidad económica más rápido.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Cómo pedirle a una persona que nació pobre pensar en prosperidad?</strong></h3>



<p>No se le pide: se le enseña. El cambio empieza en el lenguaje, luego en los hábitos. En comunidades rurales que hemos acompañado, <strong>un 60% de las mujeres logró iniciar un negocio en menos de un año después de reprogramar su mentalidad de supervivencia hacia una de progreso. </strong>Yo misma soy resultado del proceso que ahora promuevo, pues mi realidad económica en la infancia fue de dificultad y lucha.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Prosperidad significa lo mismo para todos los estratos?</strong></h3>



<p>Sí. Prosperar no es tener más, sino vivir sin miedo, tener lo suficiente y aprender a crear dinero siendo contribución para el otro, es decir, desde el propósito. He visto el mismo miedo frente al dinero en diferentes estratos sociales y niveles educativos, por eso sé que el aprendizaje con el dinero es el mismo para todos, solo que en proporciones numéricas diferentes. La prosperidad real se construye desde un nuevo nivel de consciencia que empieza en lo individual antes que en lo colectivo.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué opina de la justicia redistributiva y la evasión fiscal?</strong></h3>



<p>La redistribución es necesaria, pero no desde el dar dinero a otros, sino desde crear el entorno para que lo aprenda a generar. Esto requiere confianza institucional. La evasión no es solo corrupción: es una respuesta cultural a la desconfianza. <strong>El ciudadano promedio no evade por codicia, sino por desilusión. </strong>Necesitamos un nuevo contrato social basado en transparencia, educación y ética pública.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Dinero y felicidad van de la mano?</strong></h3>



<p>El dinero da libertad, pero no propósito. Sin propósito, se convierte en avaricia. En contraste, el dinero con propósito se vuelve una herramienta de progreso consistente.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e8543bef7da88db6f056f47a298d5699">&#8220;La política económica debe incluir educación emocional, alfabetización financiera y desarrollo humano&#8221;: Nathalia Barón.</h2>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><a></a><strong>¿Deberían los políticos hablar más de generación de riqueza?</strong></h3>



<p>Sí, pero acompañada de consciencia y crecimiento personal para sostenerla. La política económica debe incluir educación emocional, alfabetización financiera y desarrollo humano. Lo que hoy se entiende sobre educación financiera está muy lejos de ser suficiente para el propósito para el que se está usando. No hay reforma fiscal que compense una cultura que desconfía del progreso y una sociedad que siga habitando en la mentalidad del asistencialismo.</p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>¿Qué tipo de liderazgo necesita hoy Colombia para cambiar esa mentalidad?</strong></h3>



<p>Un liderazgo ético, emocionalmente maduro y basado en evidencia. Dirigir no es solo administrar recursos: es gestionar mentalidades. Un país prospera cuando sus líderes entienden que la economía no se sostiene con leyes, sino con un nuevo nivel de consciencia colectiva. <strong>El trabajo conjunto entre educación económica, cambio mental y sanación emocional tiene un impacto real y medible sobre el bienestar y la productividad.</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading has-medium-font-size"><strong>Soy de los que cree que el país debería conversar más sobre riqueza. ¿Por qué no lo estamos haciendo?</strong></h3>



<p>Porque aún cargamos la herencia cultural de ver la riqueza como algo moralmente sospechoso. Pero hablar de dinero es hablar de desarrollo, dignidad y libertad. <strong>La conversación pendiente no es económica: es educativa.</strong> Cuando las personas sanan emocionalmente su relación con el dinero, su entorno prospera con ellas siempre.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127886</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 12:34:44 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>&amp;#8220;Colombia tiene que aprender a escuchar&amp;#8221; María Gaitán.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-tiene-que-aprender-a-escuchar-maria-gaitan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien insiste en que la memoria no puede ser un relato cerrado, sino un ejercicio vivo de escucha. En esta conversación, su voz transita entre lo íntimo y lo público, entre el legado y el presente, para defender una idea tan simple como difícil: en un país atravesado por la violencia, entender empieza por escuchar, incluso aquello que no queremos oír.</p>



<p><strong>Bueno, muchas gracias por esta entrevista, yo quiero empezar hablando un poco de estos años, de ese reto de asumir la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica y quizás de todo lo que te ha tocado aquí, pero sobre todo ese reto más difícil. ¿Cuál es el reto más difícil de lo que te ha tocado, la complejidad más grande de haber asumido la dirección del Centro Nacional de Memoria?</strong></p>



<p>A ver, esa pregunta es sustancial para entender lo que hemos hecho en todos estos meses de gobierno. Al entrar al Centro, de las palabras más comunes que escuché fue producto. Y yo, fue una de las cosas que más me interpelaron, porque yo no considero que ni la verdad, ni la justicia, ni la reparación, ni las investigaciones, ni el conflicto sean un producto, sino que se necesita un proceso. Y si nosotros no entendemos la memoria histórica y el esclarecimiento de la verdad como un proceso y lo manejamos como un producto, no va a tener las consecuencias tan importantes que implican escuchar, y para escuchar se requiere un proceso, porque nosotros no estamos acostumbrados a escuchar, a nosotros no nos enseñan culturalmente a escuchar, ni en el colegio, ni en la casa, ni en la sociedad escuchamos. Entonces es quizás uno de los retos más significativos, y eso estamos aprendiendo, eso ha sido la fuerza de escuchar todas las memorias, todas. Me acuerdo en un territorio que me decían María, no señora, usted no puede escuchar a los paramilitares, usted no puede escuchar a los guerrilleros, usted no puede escuchar a los delincuentes, y yo les decía, pero si no escucho a los responsables, ¿cómo voy a entender sus acciones para poder explicar este conflicto? Tengo que escuchar, eso no quiere decir que sea empática con lo que hicieron, eso no quiere decir que justifique lo que hicieron, pero nosotros tenemos que escuchar, escuchar no implica aceptar lo que el otro está diciendo, y eso es dificilísimo. Porque nosotros, y eso me pasa, yo no quiero decir que yo soy la maestra de la escucha, lejos de ahí, pero estamos en un proceso absolutamente auténtico y veraz de aprender a escuchar, porque muchas veces uno está escuchando al otro ya con todo un universo cultural y personal que nos impide recibir lo que estamos escuchando, y estamos siempre en una escucha reactiva, no receptiva. Entonces, eso es lo que estamos haciendo en el Centro Nacional de Memoria Histórica, una escucha receptiva, y no solamente receptiva para recoger la memoria colectiva, que es lo que ha hecho el Centro Nacional de Memoria Histórica desde su primer día de nacimiento, y convertirla en memoria histórica, y memoria histórica es triangular la información, yo escucho a la víctima, o el hecho victimizante, al responsable, y también lo cotejo con archivos. Esa triangulación es la que le da fuerza al esclarecimiento de la verdad y a la memoria histórica, porque en Colombia la memoria colectiva es quizás de las expresiones también tan diversas como nuestra geografía, porque la memoria colectiva en Colombia se baila, se canta, se llora, se grita, se insulta, se pone en teatro, se escribe, se compone, se conversa, y esa diversidad es la que nos permite saber que como cantan en La Guajira, no cantan como en el Llano, y como cantan en el Llano, no cantan en el Chocó, y en el Chocó no cantan como en el Amazonas, y escuchar a todos esos cantos nos permite tener una sinfonía colectiva que nos permita construir el país que queremos, o el país que soñamos, y el país que sueña La Guajira no es el mismo país que sueña el Amazonas, ni que sueña el Chocó, ni que sueña Nariño, ni que sueño yo, porque yo qué país sueño, el de la restauración moral y democrática de la República que Jorge Eliécer Gaitán encarnó toda su vida, y por eso el 9 de abril no solamente les rindo homenaje a las víctimas del conflicto, que para mí, más allá de ser víctimas, que sí han habido un centenar de miles de víctimas del conflicto, les rindo homenaje a los líderes, lideresas y resistencias, que además han escuchado la palabra de Jorge Eliécer Gaitán, porque Jorge Eliécer Gaitán buscó ser asesinado, y claro, asesinaron su cuerpo, y eso deshizo una familia, violentó una esperanza que estaba surgiendo, pero sobre todo, destruyó una familia, una familia que tenía vocaciones distintas, y que muchos, o la gran mayoría, mujeres, hemos optado por mantener firme el legado de Jorge Eliécer Gaitán, porque es un legado que este país tiene que escuchar, entonces cuando digo que Gaitán está vivo es porque está en el territorio presente, como me dice un compañero que lo repito tantas veces, yo, María Gaitán, me convierto en el territorio en una rockstar, porque no soy yo, es Gaitán, y que Gaitán, como él decía, yo no soy yo, personalmente, yo soy un pueblo que me sigue porque lo he interpretado, y yo no soy yo, María Gaitán, yo soy Gaitán porque es un pueblo que se siente interpretado todavía por lo que dijo Gaitán hace más de 78 años, cuando fue asesinado.</p>



<p><strong>Me gustaría hablar de las acciones, porque las acciones siempre cuentan mucho, este 9 de abril, quizás, no sabemos si usted va a seguir al frente del Centro Nacional de Memoria el próximo año, pero por ahora sabemos que este 9 de abril es el último en este mandato, y usted está al frente, ¿qué va a pasar este 9 de abril?</strong></p>



<p>Este 9 de abril nos vamos a encontrar con más de 80 líderes y lideresas y resistencias de todo el país, que vienen a que conversemos, a que articulemos y tejamos las experiencias de los otros, a que escuchemos dolor, pero sobre todo lo más importante es a contarles que reanudamos la obra del Museo de Memoria de Colombia, y logramos reanudarla en esta administración, difícil, difícil, duro, duro, pero logramos limpiar todo un proceso administrativo que era tan complejo, que era muy difícil de darle ruta si no se hacía este trabajo metódico de ordenar la casa para poder empezar a pensar en la idea de retomar la obra. Y en este museo de más de 14.700 metros cuadrados, y con un espacio público que estamos buscando que se integre a Bogotá, que eso también lo estamos haciendo, integrar el museo a Bogotá, que no sea un edificio aislado, sino que sea un edificio que haga parte de la ciudad, de una ciudad además que tiene que escuchar el territorio, porque nosotros decimos en permanencia el territorio habla, que también Bogotá es territorio, pero es que a Bogotá le cuesta mucho escuchar al resto del país. Entonces, en este lugar es donde realmente el territorio va a hablar y el centro tiene que escuchar, y el centro es Bogotá, el centro es el Centro Nacional de Memoria Histórica. Y este 9 de abril en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán vamos a escuchar el territorio, en el centro, y en un lugar muy emblemático de la ciudad que es el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.</p>



<p><strong>Hay un tema sobre todas las memorias que a mí me fascina porque realmente creo que es lo que necesita el país, encontrarse, pero vemos la polarización, vemos que esto parece que somos descendientes de ese bipartidismo que tanto nos hizo daño y del que su abuelo tanto también le hizo daño a él, y tanto lo criticó también como esa falta de dignidad moral, que me parece muy interesante esa idea que usted está devolviendo, de devolverle dignidad al país, porque cuando se ven todas las memorias se devuelve dignidad a todas las memorias también, pero…¿por qué nos cuesta tanto?</strong></p>



<p>Porque yo creo que nosotros fuimos formados culturalmente y socialmente a mantener tres elementos de los cuales yo considero que son los combustibles más efervescentes para este conflicto, que son el racismo, el clasismo y la desigualdad, y eso no viene desde el bipartidismo, eso viene desde la ocupación colonial española, cuando vinieron aquí a arrebatar territorios que no les pertenecían con una arrogancia que todavía tenemos, porque los criollos recuperaron y mantuvieron la arrogancia española, y eso es lo que nos está también impidiendo escucharnos, y que todas las memorias sean tenidas en cuenta. Entonces, cuando se habla de polaridad, yo creo que esta polarización no es de ahora, sino de siempre, y como tú lo dices, Gaitán, esa polarización fue la que más atacó, pero la razón por la cual, o sea, la esencia que él atacó es por la cual a él lo atacan, Gaitán unió al país de todos los partidos, al país nacional de todos los partidos, y unió al país político de todos los partidos, y ahí sí crea una división, pero es una división distinta, es una claridad política, que es la que tenemos, pero que es súper confusa. Entonces, a partir de la Constitución del 91, ya no son liberales y conservadores esa polarización, pero sí unos totalmente polarizados, en una explosión de partidos que representan al país político y que siguen manipulando al país nacional. Pero yo creo que poco a poco ese país nacional se está despertando, y yo pienso en los jóvenes con el estallido social. El estallido social abrió un trecho y un sendero muy importante en Colombia. Y esos estallidos sociales, como el 9 de abril, fue un estallido social. El 9 de abril de 1948, que mal llaman Bogotazo, porque eso no fue en Bogotá, fue en toda Colombia. Y cuando hablan de Bogotazo es como si se limitaran para que la historia oficial piense en incendios, en asesinatos, en un país emborrachado. Sí, se emborracharon, incendiaron, pero hay que saber quiénes incendiaron también, quiénes emborracharon, porque yo sé que también el país político brindó y se emborrachó de la felicidad de haber asesinado a Jorge Eliécer Gaitán. Entonces, quiénes se emborracharon hay que saberlo, porque se emborracharon unos y otros. Entonces, la polaridad, yo creo que hay una frase de Gaitán que a mí, o un concepto de Gaitán que me parece muy importante. “Para que haya luz, tienen que existir dos polos, el negativo y el positivo.” De lo contrario no hay luz. Entonces, el problema no es que haya dos fuerzas polarizantes que permiten la luz, sino que esas dos fuerzas polarizantes no produzcan luz, que es lo que nos sucede. Por eso Gaitán decía tan sabiamente que existía un país político liberal y conservador, y un país nacional liberal y conservador, pero que si ese país político —el liberalismo y el conservatismo— no eran el polo positivo y negativo, lo que producía luz era que el pueblo fuera superior a sus dirigentes para poder nivelar y darle dignidad a este pueblo que históricamente ha sido destrozado, humillado, denigrado, convertido en miseria, por eso somos el tercer país más desigual del mundo.</p>



<p><strong>Hablemos de la administradora pública también, que le tocó llegar a administrar el CNMH después de Darío Acevedo y de todo el planteamiento, de una ruptura que venía del Centro, de una ruptura del Centro con muchos historiadores, con muchos sectores también del país, ¿cómo fue retomar eso desde la administración, desde darle una vuelta también a esta institución?</strong></p>



<p>Mira, yo voy a decir una frase que puede ser tomada de distintos ángulos dependiendo de quien la escuche. Cuando yo llegué a esta entidad, te digo sinceramente que yo nunca me había acercado a ella, porque inclusive en momentos en que fue muy importante en investigación, a mí la academia, como decía Jorge Eliécer Gaitán, la frialdad dolosa del académico me parece que no transforma. Da de pronto luces y claridades, pero no transforma. Por eso esos ocho años de investigaciones tan académicas, donde recogían la memoria colectiva, la convertían en memoria histórica y se quedaba enterrada en productos en bibliotecas, era algo que no me interesaba. Nunca me acerqué. Después entra ese momento con esta idea de que el conflicto no existe, sino una mano de bandoleros criminales terroristas, y que el Ejército y la Fuerza Pública eran los defensores de la patria, y eran defensores de la patria que estaban cometiendo falsos positivos. Entonces yo dije, bueno, esta institución no es ni de centro, ni de memoria, ni de historia, ni nacional. Entonces yo siempre estuve muy, muy alejada. Y cuando entré, ¿qué me pasó? Que la Fuerza Pública estaba muy empoderada de la entidad, siendo los “héroes de la patria”. Pero por el otro lado, yo había escuchado permanentemente, con gran admiración y respeto, a las madres buscadoras y a las madres de Soacha buscando a sus hijos, y donde el Ejército también cometió de las cosas más criminales que puede tener un país contra su mismo pueblo, que son los falsos positivos. Y además sabiendo que en la época de Gaitán existió la chulavita y que cuando vino el Ejército el 9 de abril, los curas les dieron aguardiente con pólvora para que asesinaran violentamente. Entonces, esta Fuerza Pública también tiene… sí, ha habido víctimas dentro del mismo Ejército, de la misma Fuerza Pública, y a ellos los escucho y avanzo con ellos. A la otra también. Pero lo que me ha parecido absolutamente fantástico es que las conversaciones iniciales que tuvimos con la Fuerza Pública, que llegaban uniformados y acartonados, pues en este momento nos estamos escuchando. Y eso para mí es un éxito y un agradecimiento infinito, porque realmente ha habido una transformación en el diálogo. Porque tanto ellos empezaron a escuchar como yo, porque esto no es de un solo lado. Yo tampoco los escuchaba porque culturalmente, históricamente, tengo mis diferencias. Pero al mismo tiempo, el último debate de Jorge Eliécer Gaitán en la madrugada del 8 de abril fue por el honor militar. Entonces traté de escuchar a Gaitán todavía y decir: quiero encontrar el honor militar de la Fuerza Pública.</p>



<p><strong>Hablando de un tema que es importante para la memoria ¿Qué hacer cuando un grupo paramilitar, un grupo narcotraficante como el Clan del Golfo quiere tomar el nombre de su abuelo?</strong></p>



<p>Mira, eso hace parte de lo que sí es realmente la polarización. Eso para mí sí es polarización, porque la polarización en Colombia está cargada de mentiras, está cargada de estigmatización y de tergiversación de la verdad. Y eso es lo que está haciendo este grupo criminal del Clan del Golfo, usurpando un nombre que no se le mide por ninguno de los ángulos que ellos buscan que les cuadre. El Clan del Golfo hace parte de esas pocas intenciones en este país de destruir un legado, porque lo que están buscando es destruir un legado. Pero este pueblo no es bobo. Este pueblo sabe perfectamente que Gaitán lo que buscó fue la restauración moral y democrática de la República, cosa que es absolutamente opuesta a lo que estos criminales están haciendo en este país, que es toda la falta de ética, la falta de moral, y todo por la plata, con una corrupción, con una violencia, una criminalidad que no roza a Gaitán. Yo sé que esta lucha la convertí sinceramente en algo personal, y recuerdo mucho frases que contaba mi abuela sobre su vida con mi abuelo. Cuando Gaitán había tenido un momento muy estelar en alguna parte de Colombia, los medios de comunicación, por lo general El Tiempo en ese momento, lo atacaban y decían que era un populista, negro, indio, lo insultaban utilizando además expresiones que para él eran un orgullo. Porque si uno va a la esencia misma del populismo, eso fue lo que fue Gaitán: el pueblo superior a sus dirigentes. Entonces mi abuelo leía siempre el periódico en el desayuno, y mi abuela se enfurecía, y Gaitán le decía: no te preocupes, no te preocupes. Yo sé que Gaitán me diría eso frente a lo del Clan del Golfo, que no me preocupe, pero a mí sí me toca, porque tengo una rebeldía que no me permite quedarme tranquila frente a la distorsión de un legado que fue una esperanza para Colombia. Entonces, lo que decía mi abuela, y es lo que yo le respondo a Gaitán cuando hablo de esta lucha, es: tú preocúpate por las cosas importantes que yo me preocupo por las pequeñas. Y mi abuela cogía el teléfono y llamaba al director de El Tiempo y le reclamaba. Yo tampoco permito que este grupo criminal y otros estén usurpando a Gaitán, como mi mamá siempre dice, muchos políticos hablan de Gaitán, pero al mismo tiempo la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán está en ruinas, se está cayendo, y el Exploratorio Nacional está abandonado hace más de 20 años, está en ruina, y el legado de Gaitán, el sitio donde está enterrado mi abuelo, se lo comió la maleza. Y la Universidad Nacional no hace nada y el gobierno tampoco hace nada. Entonces eso también es una agresión contra el legado gaitanista, no solamente la usurpación de su nombre.</p>



<p><strong>Bueno, vamos a hablar un poquito del gobierno porque finalmente toca hablar, no puedo dejar de hablar del gobierno al cual usted también pertenece.</strong></p>



<p><strong>¿El presidente Petro escucha? ¿O a usted la escucha?</strong></p>



<p>Mira, yo creo que en los pocos momentos que he tenido con Gustavo Petro han sido conversaciones muy afectuosas, muy fraternas y supremamente constructivas, porque independientemente de la cantidad de veces que haya o no haya hablado con el presidente, las veces que he logrado conversar con él, es un hombre audaz, tan creativo, que lo que uno conversa se convierte en mucho más poderoso y le abre, florecen nuevas ideas. Entonces esos momentos para mí son sagrados, son importantes.</p>



<p>&nbsp;<strong>¿Cuál es el legado de este gobierno frente a la memoria del país, en cabeza suya además?</strong></p>



<p>&nbsp;A ver, nosotros estamos dejando un Centro Nacional de Memoria Histórica con enorme sentido, y yo digo sinceramente que ese sentido no se lo pueden arrebatar, porque si se lo arrebatan pierde el Estado su deber con el país. Este Centro Nacional de Memoria Histórica no puede darle otra forma distinta a lo que hemos construido, porque lo que hemos construido es la escucha con el territorio. Eso es lo que se necesita. Hay todavía muchos procesos por afinar, porque construir y transformar en cuatro años es muy corto tiempo. Entonces, por ejemplo, ya se retomó la obra del museo, y el museo ya tiene sentido por dentro, pero ese sentido no se lo pueden transformar, porque si se transforma estamos haciendo una negación de lo que es un conflicto contado y escuchado desde el centro para el territorio. Yo creo que nosotros hemos dejado armado el Centro Nacional de Memoria Histórica, y lo más importante es la lucha de convertir esta entidad en una institución permanente, porque otra de las apuestas que consideré fundamentales era que no solamente Colombia tenía que escuchar, sino que el mundo tenía que escuchar a Colombia, y siempre uno vive que uno sale colombiano y le hablan de Escobar y se limitan a unas ignorancias informativas que son agotadoras. Lo otro es esa apuesta de contarle al mundo quiénes somos, y me encontré con una cosa maravillosa, y es que muchos museos del mundo lo que están buscando es crear en su interior centros de memoria, y nosotros hicimos al revés, pensado o no pensado, pero fue muy bien pensado en la Ley 1448 crear el Centro Nacional de Memoria Histórica, pero lo que no fue positivo es que le hubieran dado un tiempo limitado a esta entidad, primero además porque seguimos en conflicto, y segundo porque experiencias de otras latitudes han demostrado que la memoria es un proceso largo, largo, largo. Pero además, por algo que usted ha dicho en algún lado, y es que la memoria es necesaria para que un país encuentre constantemente un sentido, usted no puede prescindir de la memoria, y sobre todo que nosotros somos memoria, permanentemente somos resultado de unos ancestros también, que a su vez tenían memoria, y si nosotros escuchamos a científicos, sobre todo a neuro-científicos, hablan de la importancia de la memoria en las células. Entonces si estamos permanentemente bloqueando la posibilidad de la memoria, estamos bloqueando la posibilidad de construir ese después que tanto necesitamos, y no es solamente que queramos, es que necesitamos. ¿Qué hubiera pasado en una Colombia donde no hubieran asesinado a Gaitán? ¿Qué hubiera pasado con una Colombia donde no hubiera existido esa polarización de los privilegiados? Entonces eso es lo que el Centro Nacional de Memoria tiene que seguir construyendo.</p>



<p><strong>Voy a finalizar esta con una pregunta un poco psicoanalítica, me va a perdonar. ¿Qué le diría a su abuelo de eso que está haciendo usted? Si pudiera tenerlo hoy, ¿qué le diría de eso que ha hecho? De lo que está haciendo?</strong></p>



<p>Pues yo le diría que lo escucho mucho y lo escucho de verdad. Pongo mucho sus discursos, muchos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127739</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Apr 2026 15:21:09 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/09102029/maria-gaitan.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;Colombia tiene que aprender a escuchar&#8221; María Gaitán.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Foro sobre POT de Turbo en Puerto Stereo 98.4 FM</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/foro-sobre-pot-de-turbo-en-puerto-stereo-98-4-fm/</link>
        <description><![CDATA[<p>El jueves 19 de febrero, de 4:00 pm a 5:00 pm, con panelistas de academia (UdeA y UPB) y sociedad civil, y participación ciudadana en línea, por el dial y los canales de Facebook y Youtube. ¿Cuáles son los grandes temas de la actualización en curso del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del Distrito de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>El jueves 19 de febrero, de 4:00 pm a 5:00 pm, con panelistas de academia (UdeA y UPB) y sociedad civil, y participación ciudadana en línea, por el dial y los canales de Facebook y Youtube.</em></p>



<p>¿<strong>Cuáles son los grandes temas</strong> de la actualización en curso del <strong>Plan de Ordenamiento Territorial (POT) del Distrito de Turbo</strong>?: es la pregunta que abordarán académicos y expertos de cara a la opinión pública. </p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>César Augusto Salazar Hernández</strong>, docente-investigador de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín </li>



<li><strong>Cristian Sánchez Salazar</strong>, profesor de la UdeA y de la UNAL</li>



<li><strong>Braulio Andrés Angulo Martínez</strong>, exdirector de la Seccional Urabá de UdeA y director de Procesos Educativos de la Cámara de Comercio de Urabá</li>



<li><strong>Gerard Martin</strong>, PhD, autor y editor de libros sobre transformaciones urbanas (de Bogotá y Medellín) </li>
</ul>



<p>La conversación con ellos cuatro y el secretario de Planeación de Turbo, <strong>Edinson Carrillo</strong>, será conducida por <strong>Daniel Mera Villamizar</strong>, director de la Fundación Color de Colombia y columnista de El Espectador. </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>En la primera media hora del Foro conversarán los cinco panelistas y el conductor.</p>



<p>En la segunda media hora, los panelistas responderán preguntas de los oyentes e internautas formuladas por FaceBook y YouTube de <strong>Puerto Stereo.  </strong></p>
</blockquote>



<p>Los ciudadanos interesados o preocupados por el proceso de elaboración del POT de Turbo en esta publicación, <a href="https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/pot-de-turbo-cual-modelo-de-ocupacion-del-territorio-y-riesgos-de-corrupcion/">POT de Turbo: cuál modelo de ocupación del territorio y riesgos de corrupción</a>, podrán darse una idea sobre los siguientes puntos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿<strong>Por qué es importante</strong> el Plan de Ordenamiento Territorial?</li>



<li><strong>La primera gran decisión</strong>: el modelo de ocupación del territorio</li>



<li>¿Cuáles son las <strong>tres opciones de modelo de ocupación del territorio</strong>?</li>



<li><strong>Decisiones políticas</strong> concretas del modelo policéntrico</li>



<li><strong>Riesgos típicos de corrupción</strong> en el modelo policéntrico y cómo prevenirlos en el POT</li>
</ul>



<p><strong>Le puede interesar:</strong> <a href="https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/pot-de-turbo-debe-dialogar-con-apartado-y-uraba-tesis-en-urbam_eafit-con-apoyo-de-fundacion-gruposura/">“POT de Turbo debe dialogar con Apartadó y Urabá”: tesis en @Urbam_EAFIT con apoyo de Fundación @GrupoSura</a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Esto piensan panelistas invitados al Foro</h2>



<p>Quien fuera el director técnico de PINCEL, el Plan Integral de Desarrollo del corregimiento de Nueva Colonia, Turbo, tiene este punto de vista:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;La revisión del POT es una oportunidad para la regulación de la ocupación del litoral, considerando tanto las dinámicas portuarias-industriales, residenciales, comerciales y turísticas, así como, las acciones de adaptación al cambio climático&#8221;:</p>



<p><strong>César Salazar</strong>, arquitecto, magister en Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad</p>
</blockquote>



<p>Uno de los líderes del Comité Universidad Empresa Estado Sociedad de Urabá (CUEES) plantea que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;Debemos pensar y planear cada municipio y su ordenamiento con lógica de región. Desde Turbo tenemos el reto de proyectar el Distrito en articulación con Córdoba, Chocó, el Gran Urabá, Antioquia, Eje Cafetero y el Mar (Caribe)&#8221;.</p>



<p><strong>Braulio Angulo</strong>, graduando de Maestría en Gobierno, Políticas Públicas y Desarrollo Territorial.</p>
</blockquote>



<p>El profesor que impulsa la participación de colegas del pregrado de Desarrollo Territorial de UdeA en el proceso del POT considera que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8220;En la actualización del POT, será relevante considerar la transición demográfica y económica en Turbo, pues permitiría al Distrito urbanizarse y fortalecer el tejido empresarial de manera ordenada, sin dejar de lado la necesidad de equipamientos para la educación, la salud y el bienestar social&#8221;:</p>



<p><strong>Cristian Sánchez</strong>, economista, Mg. en Economía, Mg. en Ciencia Política</p>
</blockquote>



<p>Investigador académico holandés, con un compromiso personal con Turbo, exdirector del Programa Colombia de la Universidad de Georgetown (Washington, DC), opina que:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>&#8216;El POT de Turbo debe ser producto de un PROCESO pausado de construcción, única manera que logra articular con las nuevas dinámicas portuarias, demográficas y territoriales en curso, incluir proyectos estratégicos concretos y respetar y fortalecer nuestro patrimonio cultural al mismo tiempo&#8221;.</p>



<p><strong>Gerard Martin</strong>, autor de <strong>Medellín. Transformación de una ciudad</strong> (Alcaldía de Medellín y BID, 2009)</p>
</blockquote>



<p><strong>Le puede interesar</strong>:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><a href="https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/en-turbo-encuentro-sobre-urbanismo-y-desarrollo-portuario/">En Turbo, encuentro sobre urbanismo y desarrollo portuario</a> (2024)</li>



<li><a href="https://www.elespectador.com/opinion/columnistas/daniel-mera-villamizar/oportunidad-de-colombia-con-puerto-antioquia-y-turbo/">Oportunidad de Colombia con Puerto Antioquia y Turbo</a></li>



<li><a href="https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/turbo-todavia-es-un-pueblo-grande-pero-puede-ser-una-ciudad-experto-holandes/">“Turbo todavía es un pueblo grande, pero puede ser una ciudad”: experto holandés</a>, Gerard Martin</li>



<li> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/185-anos-de-turbo-antioquia-a-traves-de-noticiascaracol/">185 años de Turbo, Antioquia, a través de @NoticiasCaracol</a></li>



<li><a href="https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/sondeo-en-turbo-aguas-residuales-y-acueducto-encabezan-prioridades-ciudadanas/">Sondeo en Turbo: aguas residuales y acueducto encabezan prioridades ciudadanas</a></li>



<li><strong> </strong><a href="https://blogs.elespectador.com/sin-categoria/banano-tiene-admisibilidad-sin-kit-i-de-camara-colombo-china-en-foro-turbo-2040/">“Banano tiene admisibilidad”: Sin Kit I, de Cámara Colombo China, en Foro Turbo 2040</a></li>
</ul>
]]></content:encoded>
        <author>Expertos y Líderes Turbo 2040</author>
                    <category>Sin categoría</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125775</guid>
        <pubDate>Sat, 14 Feb 2026 13:08:44 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/14072135/Foro-19-feb-imagen-destacada.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Foro sobre POT de Turbo en Puerto Stereo 98.4 FM]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Expertos y Líderes Turbo 2040</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Más allá de &amp;#8220;Mejor conversemos&amp;#8221;.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/mas-alla-de-mejor-conversemos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Enhorabuena CARACOL televisión está promoviendo la campaña “Mejor Conversemos” , que pretende “enfrentar la polarización que atraviesa el país&#8221;. Es una poderosa campaña en compromiso con la ciudadanía, justo en medio de un debate electoral asediado por todos los flancos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el diario global, edición América-Colombia, febrero 2026)</p>



<p>Enhorabuena CARACOL televisión está promoviendo la campaña <strong>“Mejor Conversemos</strong>”<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, que pretende <em>“enfrentar la polarización que atraviesa el país”</em>. Es una campaña dirigida a todos los colombianos y colombianas y nos emplaza a conversar, es decir, a reconocernos en medio de nuestras múltiples e inevitables diferencias, para poder alcanzar acuerdos sin eliminarnos, descalificarnos y condenarnos a un odio perenne. En ese sentido, es una poderosa campaña que promueve la democracia, justo en medio del debate electoral. Porque, y no está demás repetirlo hasta la saciedad, la <em>“democracia es aquella forma de gobierno que permite contar cabezas en lugar de cortarlas”</em>, según la definición mínima de James Bryce<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, aunque en nuestra historia se haya convertido en todo lo contrario, en una forma de cortar cabezas sin poder contarlas. Así ha pasado, en cada gobierno, incluso el actual, cuya divisa es la Vida y la Paz Total, pues es imposible tener un número preciso de las víctimas mortales durante su gestión, como consecuencia del degradado conflicto armado “interméstico” en que estamos atrapados, prolongado por el combustible inextinguible de las economías ilícitas.</p>



<p><strong>¿Conversarán Petro y Trump?</strong></p>



<p>Tal es el asunto de las economías ilícitas que, al ser simultáneamente doméstico e internacional, debería ser abordado por los presidentes Petro y Trump más allá de sus veleidosas personalidades, pues al buscar cada uno tener razón e imponerse soberbiamente sobre su contradictor, el fracaso estaría asegurado. En ese sentido, deberían aprender el arte de conversar, competencia esencial en todo estadista, en lugar de polemizar agriamente para doblegar y someter a su contrario. Para ello, si el encuentro se realiza sin la presencia de periodistas y el despliegue mediático de sus megalómanas personalidades, es probable que discurra la conversación en modo dialógico en lugar del dialéctico y polémico, lo cual auguraría acuerdos pragmáticos en torno al control de los cultivos de uso ilícito, la destrucción de laboratorios clandestinos de cocaína –que no fábricas, como las llama Trump— y, seguramente, el aumento de incautaciones, para bien de ambas partes. Pero si discurre en el escenario público, rodeados de cámaras y periodistas, es probable que cada uno se empeñe en demostrar que moral y políticamente es superior al otro, como bochornosamente Trump lo hizo con Zelenski, humillándolo ante todo el mundo. Entonces ya no conversarían, más bien se insultarían. Y sería un espectáculo deplorable, con consecuencias negativas para todos. En lugar de ser un encuentro entre estadistas, se parecería a la forma como discurre la campaña electoral en la actualidad, donde cada candidato y partido se disputa el título de “salvador de la patria” y se proyecta como el paradigma de rectitud, competencia y honestidad.</p>



<p><strong>El maniqueísmo polarizador de las redes sociales</strong></p>



<p>Es claro que en ese clima de maniqueísmo moral y político es casi imposible conversar, pues la política ya no se desarrolla en el espacio del debate público sino en el de la descalificación subjetiva absoluta del adversario, a quien se le niega las credenciales para debatir y es condenado de antemano como un indeseable y un peligro para la democracia. Todo lo anterior exacerbado por mentiras y tergiversaciones en las redes sociales, donde cada bando defiende su candidato y candidata como la máxima personificación del bien, encarnación de la virtud, defensor de la democracia, campeón de la seguridad y el patriotismo. Desde luego, sería ingenuo pedirles que no polaricen más, pues ellos saben bien que del éxito en denostar y acabar con la respetabilidad y credibilidad de sus adversarios depende su triunfo en las urnas. Incluso el llamado “centro político” incurre en la confusión de la polarización, pues afirma que fuera de él no hay salvación y atribuye a los demás candidatos la polarización. Una falta imperdonable de lógica política, más que de lógica matemática, de la que es maestro Sergio Fajardo. Ante semejante panorama, que cada vez se degradará más, la responsabilidad de los medios de comunicación es inmensa, así como la de cada ciudadano para no dejarse arrastrar por esa vorágine maniqueísta. Una vorágine que busca sustituir la conversación por el insulto, la deliberación por la descalificación y la verdad respaldada en investigaciones, hechos y cifras por un cúmulo de mentiras sustentadas en prejuicios, odios y suspicacias que corren vertiginosas por las cloacas de las redes sociales y las bodegas a sueldo.</p>



<p><strong>Más allá de “Mejor Conversemos”.</strong></p>



<p>Por ejemplo, valdría la pena que, a cada candidato y candidata, en lugar de preguntarle CARACOL por sus propuestas y programas salvíficos, primero le preguntará cuánto ha invertido en su campaña, quiénes son sus financiadores, cuáles son sus redes de apoyo sociales, empresariales, barriales o ciudadanas en donde desarrolla su actividad política y profesional, qué compromisos ha asumido con quienes dice representar y hasta defender. Que no nos digan más que defienden a todo el pueblo colombiano y que si votamos por ellos todos ganamos. En fin, que son la reconciliación y la paz, en lugar del resentimiento y la “lucha de clases”. Así por lo menos tendríamos una información que podríamos verificar si es cierta o falsa. Porque no hay aportantes desinteresados y menos filántropos del “bien común” en ninguna campaña electoral. Entonces cada ciudadano podría depositar su voto con información veraz, no solo contando con sus prejuicios, ignorancia, simpatías y antipatías personales, incluso más allá de sus limitados y comprensibles intereses personales, familiares, empresariales o gremiales. Porque votar no es solo un asunto personal, es una responsabilidad pública, pues nuestra decisión afectará a toda la sociedad. También sería muy valiosa una investigación sobre los perfiles y el pasado de cada candidato y candidata a la presidencia, sus relaciones en el mundo profesional, empresarial, social y político, incluso familiar y personal, pues quien tenga antecedentes de malos tratos y deslealtad con los seres que dice amar, difícilmente podrá afianzar relaciones de confianza y bienestar en el ámbito público.</p>



<p><strong>Lo privado es público en la vida política.</strong></p>



<p>En una figura pública no cabe esa dicotomía absoluta, como un compartimento estanco, entre su vida privada y la pública, como bien lo demuestran Trump y Clinton, tan cercanos a Epstein. Así como los deslices, acosos y abusos sexuales de tantos otros a la derecha, centro e izquierda. Mucho menos, quienes hayan cosechado su éxito profesional o político en la penumbra de relaciones con organizaciones criminales o delictivas, como sucedió con la “parapolítica” y también con grupos insurgentes, que les proporcionaron a sus candidatos miles de votos de electores coaccionados en los territorios bajo el control de sus armas, como las AUC y la extintas Farc-Ep. Pero también es muy importante reconocer a quienes se perpetúan, elección tras elección, en el Congreso a punta de redes clientelares, corrupción administrativa, contratación ilícita, dádivas y la compraventa de votos, para convertir el Estado en un botín a su servicio y el de sus financiadores. Al respecto, valdría la pena que CARACOL profundizará esas relaciones, el pasado de esa legión de candidatos y candidatas para el Congreso, que cada cuatro años se reeligen, la mayoría sin apenas trabajar y hoy devengan más de 34 millones y medio de pesos<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a> y se lamentan por haberles eliminado este gobierno la prima especial de servicios de julio equivalente a 16.9 millones.</p>



<p><strong>“Mejor Conversemos” también con otros Medios</strong></p>



<p>Para ello la campaña <em>“Mejor Conversemos”</em> también debería conversar con otros medios de investigación como CONGRESO VISIBLE<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a>, supervisión de campañas como la MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a>, formación de ciudadanía como PARES<a id="_ednref6" href="#_edn6">[vi]</a>, FORO POR COLOMBIA<a id="_ednref7" href="#_edn7">[vii]</a>, IDEAS PARA LA PAZ<a id="_ednref8" href="#_edn8">[viii]</a> y directores de revistas virtuales como RAZON PÚBLICA<a id="_ednref9" href="#_edn9">[ix]</a> y la SILLA VACÍA<a id="_ednref10" href="#_edn10">[x]</a> para que todos tengamos claro por quiénes votar el próximo 8 de marzo. Para que nuestro voto sea, en efecto, un voto de opinión ilustrado <strong><em>a favor de alguien</em></strong> que merezca nuestra confianza y no tanto un voto de aversión <strong><em>contra alguien</em></strong> y terminemos eligiendo a quien quizá no lo merezca. Que el nuestro sea un voto producto de la deliberación y no de la manipulación. De la conciencia y no del miedo. De la razón y no de la pasión o una emoción personal pasajera. Que sea la expresión de nuestro compromiso con lo público, más allá de una transacción a favor de nuestros intereses y la defensa a ultranza de un statu quo corrupto y decadente. De lo contrario, millones de ciudadanos, en lugar de votar, continuarán <strong><em>botando y perdiendo</em></strong> <strong><em>su conciencia</em></strong> en las urnas, para luego concluir que <strong><em>“todos los políticos son iguales</em></strong>”, siendo ellos mismos quienes irresponsablemente los eligieron. O, peor aún, aquellos que no votan y proclaman orgullosos que se abstienen porque les asquea la política e ignoran así la sabia advertencia de Edmund Burke<a id="_ednref11" href="#_edn11">[xi]</a>: <strong><em>“Los políticos corruptos son elegidos por ciudadanos honestos que no votan</em></strong>”. Toda la razón tenía Bertolt Brecht en su poema: <em>&#8220;El peor analfabeto es el analfabeto político. No oye, no habla, ni participa en los acontecimientos políticos, es tan burro, que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política</em><a id="_ednref12" href="#_edn12">[xii]</a><em>.</em></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.bluradio.com/entretenimiento/mejor-conversemos-formato-que-llega-a-caracol-television-para-reflexionar-sobre-la-polarizacion-rg10">https://www.bluradio.com/entretenimiento/mejor-conversemos-formato-que-llega-a-caracol-television-para-reflexionar-sobre-la-polarizacion-rg10</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/James_Bryce,_1st_Viscount_Bryce">https://en.wikipedia.org/wiki/James_Bryce,_1st_Viscount_Bryce</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/01/21/asi-quedara-el-salario-de-los-congresistas-tras-ser-eliminada-la-prima-especial/">https://www.infobae.com/colombia/2026/01/21/asi-quedara-el-salario-de-los-congresistas-tras-ser-eliminada-la-prima-especial/</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://congresovisible.uniandes.edu.co/">https://congresovisible.uniandes.edu.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a></p>



<p><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Edmund_Burke">https://es.wikipedia.org/wiki/Edmund_Burke</a></p>



<p><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.epdlp.com/texto.php?id2=18258">https://www.epdlp.com/texto.php?id2=18258</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125327</guid>
        <pubDate>Sat, 31 Jan 2026 23:13:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Más allá de &#8220;Mejor conversemos&#8221;.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Islas liberales.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/islas-liberales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nunca habíamos tenido tantas herramientas para entendernos y, sin embargo, pocas veces habíamos estado tan cerca de dejar de intentarlo. Vivimos en un mundo saturado de información, pero empobrecido en escucha; hiperconectado y, al mismo tiempo, cada vez más fragmentado. La política contemporánea parece organizada alrededor del miedo: miedo al otro, a la complejidad, a [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Nunca habíamos tenido tantas herramientas para entendernos y, sin embargo, pocas veces habíamos estado tan cerca de dejar de intentarlo. Vivimos en un mundo saturado de información, pero empobrecido en escucha; hiperconectado y, al mismo tiempo, cada vez más fragmentado. La política contemporánea parece organizada alrededor del miedo: miedo al otro, a la complejidad, a perder certezas. Así, el siglo XXI se va pareciendo menos a una comunidad global y más a un archipiélago de islas que se miran con desconfianza.</p>



<p>Pensaba en esto en Cartagena, en el marco de una invitación al Hay Festival, un espacio que desde hace más de dos décadas insiste, casi a contracorriente del espíritu de época, en tender puentes entre mundos que no siempre se escuchan. No es un gesto menor. En un tiempo marcado por el repliegue identitario y la sospecha del otro, reunirse a conversar —no para convencerse, sino para intentar comprender— se ha vuelto un acto político.</p>



<p>Participé allí en una conversación sobre África, migración y relatos construidos desde fuera. Muchas de las historias que circulan sobre el continente africano no nacen de la experiencia directa, sino de miradas ajenas que simplifican realidades profundamente complejas. Entre lo que se dice y lo que se omite se abre un espacio de silencio que rara vez cuestionamos. El diálogo entre Sani Ladan y Karima Ziali buscaba precisamente habitar esa grieta: escuchar voces desplazadas del centro del discurso global y aceptar que comprender no siempre implica ordenar, sino asumir la complejidad.</p>



<p>Que esta conversación tuviera lugar en Cartagena añadía una capa de sentido difícil de ignorar. Ciudad portuaria, atravesada por siglos de circulación forzada y voluntaria de personas, ideas y mercancías, Cartagena conoce bien el peso de las narrativas impuestas desde fuera. Tal vez por eso este festival, en esta ciudad, sigue siendo un recordatorio de que la conversación es una forma de resistencia.</p>



<p>Los griegos también sabían algo sobre islas. Vivían rodeados de mar, separados unos de otros, organizados en polis que eran al mismo tiempo espacios de comunidad y de exclusión. La democracia ateniense, celebrada como uno de los grandes inventos políticos de la humanidad, nacía y moría en los muros de la ciudad. Era una democracia intensa, pero limitada: no todos entraban, no todos contaban, no todos eran escuchados. La isla protegía, pero también encerraba.</p>



<p>Hoy vivimos una paradoja inquietante. Nunca habíamos tenido tantas posibilidades de conexión —tecnológicas, culturales, emocionales— y, sin embargo, nunca habíamos levantado tantas murallas simbólicas. Algoritmos, identidades rígidas, nacionalismos, relatos simplificados: todo conspira para que habitemos islas cada vez más cómodas y cada vez más cerradas.</p>



<p>El sistema democrático atraviesa una crisis que no se reduce a elecciones o liderazgos puntuales. Lo que está en juego es algo más profundo: la erosión de la confianza, la pérdida de un lenguaje común, la tentación de creer que la complejidad puede resolverse con respuestas simples. Los extremos —de derecha y de izquierda— prometen certezas, orden, pertenencia. Ofrecen islas seguras a cambio de renunciar al conflicto democrático, que es siempre incómodo, siempre inacabado.</p>



<p>Las guerras ya no son una abstracción lejana. Gaza y Ucrania nos recuerdan que el uso de la fuerza ha vuelto a ocupar el centro del escenario internacional, debilitando normas que durante décadas sostuvieron un orden imperfecto pero previsible. Las amenazas abiertas o veladas sobre territorios como Groenlandia refuerzan la sensación de que la lógica de poder desnudo regresa, y con ella la idea de que la ley y el derecho pueden ser subordinados a la voluntad del más fuerte.</p>



<p>Estas dinámicas globales no ocurren lejos. Se filtran en nuestras democracias, alimentan la polarización y legitiman salidas autoritarias. América Latina lo vive con crudeza. Venezuela es hoy el ejemplo más doloroso: una sociedad atrapada entre una dictadura que se resiste a irse y salidas externas cuya agenda democrática resulta, como mínimo, incierta. Colombia, por su parte, enfrenta estas tensiones con urgencia: la ilusión de que alguien vendrá a resolverlo todo convive con una creciente desconfianza en la política como espacio común y los extremos dominando la falta de debate público. </p>



<p>John Donne lo escribió en el siglo XVII, pero sigue siendo una advertencia radicalmente contemporánea: <em>“Ningún hombre es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra.”</em> Donne no hablaba solo de muerte o de duelo, sino de interdependencia. De la imposibilidad de salvarnos solos.</p>



<p>El gran riesgo para la democracia hoy no es únicamente el autoritarismo explícito, sino el abandono silencioso del otro. La renuncia a escuchar. La comodidad de quedarse entre los propios, convencidos de que la razón habita únicamente de este lado del mar. Así, la política se convierte en administración de afectos cerrados y la democracia en una suma de tribus incapaces de reconocerse.</p>



<p>Salir de las islas no es un gesto romántico; es una necesidad política. Implica romper los círculos de afinidad, aceptar conversaciones difíciles, reconocer que hay momentos históricos en los que defender la estabilidad democrática es más importante que ganar un gobierno o imponer un nombre.</p>



<p>La defensa de las ideas liberales —tan mal entendidas y tan fácilmente caricaturizadas— no es la defensa de un dogma, sino de un suelo común. Se expresa en derechos concretos: el derecho a una vida digna, a una sexualidad libre, a vivir sin miedo, a la propiedad en todas sus formas, y, de manera fundamental, el derecho a disentir sin ser expulsado del espacio público.</p>



<p>No somos islas.<br>Nunca lo hemos sido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125323</guid>
        <pubDate>Sat, 31 Jan 2026 19:53:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Islas liberales.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>La geopolítica de los mercaderes imperiales.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-geopolitica-de-los-mercaderes-imperiales/</link>
        <description><![CDATA[<p>Trump durante su declaración por el secuestro de Maduro y la extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de cine de Hollywood que un jefe de Estado.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, enero 2026)</p>



<p>Con Donald Trump ha quedado suficientemente claro, gracias a su desfachatez narcisista, que vivimos bajo el dominio de los mercaderes imperiales, para quienes la política y la vida misma no son más que negocios y ganancias. Por eso pretenden repartirse, en forma más o menos equitativa, el planeta entre ellos. Trump y su MAGA se quedarían con todo el hemisferio occidental, desde Canadá, Groenlandia, México, ahora Venezuela, hasta la Patagonia, con nuevos socios y empresarios entusiastas como Milei y el recién electo José Antonio Kast en Chile. Todo en nombre de la libertad y la democracia. Putin, podría quedarse con Donbás, convertida en una especie de “zona económica de frontera”, según el ingenio empresarial de Trump. Para Netanyahu toda la Franja de Gaza, haciendo realidad el sueño hotelero de Trump de transformar sus ruinas en “la Riviera del Medio Oriente”. El único que no entra en sus planes es Xi Jinping, quien bien podría ocupar a Taiwán, siguiendo su ejemplo en Venezuela. Así las cosas, tendríamos un orden multipolar de mercaderes de la guerra y de nuevos señores imperiales, para quienes no cuenta la Carta de las Naciones Unidas, solo su voluntad, arsenales y poderío nuclear.</p>



<p><strong>El metalenguaje imperial &nbsp;</strong></p>



<p>Quizá por eso hay millones de seguidores de Trump en todas las latitudes, incluyendo Europa, que llaman paz a la guerra y libertad a la codicia. Ahora, incluso, la gran prensa llama intervención militar a la agresión imperial, así como Putin llama “operación especial” a la ocupación de Ucrania. Para continuar con ese metalenguaje de los mercaderes imperiales, también llaman captura al secuestro de Maduro y su esposa, Cilia Flores, como si Estados Unidos tuviera una jurisdicción hemisférica, radicada en Nueva York, para capturar y juzgar a quien considere su enemigo. Por eso Milei celebra desde la Argentina, en su cuenta X, el secuestro de Nicolás Maduro con un exultante <em>“La libertad avanza. ¡Viva la libertad carajo!” </em>Se entiende, la libertad de hacer negocios sin respeto alguno por las fronteras y la soberanía de los Estados. Así Milei responde con la lealtad de un cómplice a quien le debe su reciente triunfo electoral.</p>



<p><strong>Fin de la Carta de las Naciones Unidas</strong></p>



<p>El comienzo del 2026 marca, pues, un punto de inflexión al parecer irreversible en la vigencia de la Carta de las Naciones Unidas, especialmente su artículo 2, numeral 3: <em>“Los Miembros de la Organización arreglarán sus controversias internacionales por medios pacíficos de tal manera que no se pongan en peligro ni la paz y la seguridad internacionales ni la justicia” y 4: “Los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas <a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a>”, </em>como bien lo ha demandado la presidenta de México Claudia Sheinbaum. Pero si la Carta ya no tiene vigencia, mucho menos las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos tiene derecho al veto para garantizarse absoluta impunidad.</p>



<p><strong>Un director Imperial Hollywoodense</strong></p>



<p>Trump durante la declaración y extensa rueda de prensa en su residencia personal de Mar a Lago, parecía más un director de Hollywood que un jefe de Estado. Estaba desbordado por el éxito de un secuestro que pretende encubrir como una operación policial de las fuerzas del orden estadounidenses contra un capo del narcoterrorismo, cuando fue una agresión militar imperial que violó todos los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Así la describió a Fox New: <em>“Quiero decir, lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión. Si hubieras visto la velocidad, la violencia – era una cosa increíble,» agregando que los E.E.U.U. habían planeado «hacer esto hace cuatro días, pero el clima no era perfecto, y de repente se abrió y dijimos vamos.»</em> <em>“El equipo hizo un trabajo increíble. Ensayaron y practicaron como nunca se ha visto. Y me lo dijeron militares reales: no hay otro país en la Tierra que pudiera hacer algo así”. </em>Hay que abonarle a Trump su modestia, fueron “militares reales” no de la IA, inventados por su Inteligencia Autocrática. Tan exitoso secuestro sienta un precedente que bien podría emular Putin para ir por Volodímir Zelenski, bajo el cargo de ser un autócrata neonazi, pues su período presidencial expiró el 20 de mayo de 2024 y todavía no ha convocado a elecciones. Aunque cabe la posibilidad que el mismo Trump presione su salida, despidiéndolo como en su famoso programa, por ser tan soberbio y no ceder el Donbás y Crimea a Putin.</p>



<p><strong>Un director adicto al petróleo</strong></p>



<p>Por lo pronto Trump se dispone a gobernar a Venezuela como un campo petrolero más que pondrá a disposición de las compañías norteamericanas: <em>“Nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones de dólares para reparar la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado, y comenzar a generar ingresos para el país”</em><a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>. &nbsp;Vuelve con el mismo estribillo que utilizó cuando le prometió a Netanyahu que <em>“Gaza podría ser la Riviera del Medio Oriente”</em>. Por eso descubrió sobre la mesa la carta que antes había exhibido como una coartada casi perfecta, la guerra contra el narcoterrorismo, para ocultar bien su insaciable y verdadera adicción al petróleo. Una adicción más letal que la misma cocaína si consideramos los efectos devastadores en la crisis climática planetaria. Carta que trasladará ahora, en desarrollo de su “guerra hibrida”, a la Fiscalía y la Justicia norteamericana para procesar a Maduro como el gran capo del llamado “cartel de los Soles”. Claro, sin revelarnos los asteroides de la mafia norteamericana que forman una constelación de capos, casi intocables, encargada de la distribución de cocaína y del disfrute de sus astronómicas ganancias. Toda la razón le asiste a la exvicepresidenta Kamala Harris al decir: “<em>No se trata de drogas ni de democracia. Se trata de petróleo y del deseo de Donald Trump de erigirse en el dictador regional. Si le importara alguno de los dos, no indultaría a un narcotraficante convicto ni marginaría a la legítima oposición venezolana mientras busca acuerdos con los compinches de Maduro</em>”. Ese narcotraficante convicto es el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, a quien indultó al mismo tiempo que perseguía a Maduro por los mismos cargos. Nada inusual en Estados Unidos, pues durante la segunda guerra mundial también se indultó al capo Lucky Luciano por su valiosa información para el desembarco seguro de sus tropas en Sicilia y evitar huelgas en los muelles de Nueva York.</p>



<p><strong>La interminable y rentable guerra contra el narcoterrorismo</strong></p>



<p>Por eso, en su entrevista en Mar a Lago, Trump vuelve y juega con la misma coartada intervencionista e interminable de la guerra contra el narcoterrorismo, pero ahora amenazando el presidente Gustavo Petro: <em>“Me apego a mi primera declaración [en diciembre]: está produciendo cocaína y la está mandando a Estados Unidos. Entonces será mejor que se cuide el trasero”</em>, lo que augura que la campaña presidencial en Colombia en este 2026 será una especie de laboratorio inflamable. Un laboratorio, en todo caso, más impredecible que el controlado en Honduras con la victoria de su pupilo Nasry Asfura y del financiado en Argentina para el triunfo de Milei, pues Trump se la jugará sin escrúpulos con el candidato que le ofrezca mejores oportunidades para hacer <em>“grande de nuevo a Colombia</em>”, como aspira que sea Venezuela, y así tener dos mascotas obedientes al servicio de MAGA.</p>



<p><strong>Transición petrolera cleptocrática</strong></p>



<p>Todo ello, claro está gracias a una transición democrática, con la ayuda del virtuoso empresariado colombiano, que recibirá millonarias inversiones para sus industrias extractivas y depredadoras del medio ambiente. Y, en el caso de Venezuela, con la complicidad de los cacocratas del régimen actual, la vicepresidenta Deisy Rodríguez, el ministro de defensa Vladimir Padrino y Diosdado Cabello, ministro del interior. Así lo reveló en su rueda de prensa: <em>“Marco (Rubio) está trabajando en eso directamente. Acaba de conversar con ella y está dispuesta a hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grande. Muy simple</em>&#8220;. Todo lo anterior en desarrollo de su “Corolario Trump”: <em>&#8220;Vamos a gobernar Venezuela hasta que haya una transición segura. Durante un tiempo, serán en gran medida las personas que están detrás de mí</em>&#8220;, refiriéndose a Marco Rubio y el ministro de guerra Pete Hegseth. Si todo le resulta tan simple a Trump, no estaríamos entonces asistiendo a una transición democrática, sino más bien al comienzo de una transacción delincuencial entre gánsteres estatales que intercambian su impunidad por petróleo. Pero si le sale tan mal como el trato con Putin para poner fin en 24 horas la guerra en Ucrania, en lugar de acabar con el “cartel de los soles”, puede ser el comienzo del eclipse de su MAGA. Solo al final, quizá, sabremos si la “estupenda” nobel de Paz, María Corina Machado, podrá administrar con seguridad y lealtad, siempre en beneficio de MAGA y sus copartidarios, las mayores reservas de petróleo del planeta. Un final muy deplorable para los millones de venezolanos que en la diáspora celebran ilusamente el regreso de la libertad a su amada Venezuela. Una oscura y densa libertad llamada petróleo que les niega su soberanía y dignidad.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text">https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html">https://elpais.com/internacional/2026-01-03/ee-uu-quiere-que-sus-petroleras-recuperen-la-industria-del-crudo-en-venezuela.html</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124288</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 05:37:41 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/04003657/descarga.webp" type="image/webp">
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>El problema del uribismo es Uribe</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-problema-del-uribismo-es-uribe/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con Álvaro Uribe en el medio, el Centro Democrático va en caída libre por el despeñadero. Sin embargo, entrometiéndose en las candidaturas ajenas, el expresidente ha sabido voltear la arepa de la derrota para encubrir el pésimo resultado de su partido en tres encuestas. ¿Cuánto tiempo le durará la táctica? Novela en tres actos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes tomadas de las redes sociales del Centro Democrático. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-be59c21cef9626b95540d90cc06bbcef"><strong>&#8220;La era de Álvaro Uribe ha terminado&#8221;. Si el uribismo fracasa en las elecciones del 2026, ese será el titular antes de que mueran los periódicos impresos.</strong></p>



<p>Repetía mi abuelita, en son de regaño y antes de partir hacia lo desconocido, que el <em>loro viejo no aprende a hablar</em>. Va a ver uno la realidad y sí. Entonces, el problema no es del loro, sino de aquellos que están a su alrededor intentando adivinarle los pensamientos.</p>



<p>En materia de candidaturas presidenciales, el Centro Democrático es hoy un enfermo terminal. Lo dicen con distintos números tres encuestas diferentes: Cifras y Conceptos, Centro Nacional de Consultoría e Invamer.</p>



<p>¿Qué otra evidencia necesitan antes de la extremaunción?</p>



<p>Cada nueva encuesta es una cachetada sin contemplaciones al orgullo del uribismo y a su máximo líder, Álvaro Uribe Vélez, aquel que quita y pone candidatos, y si se resisten, los obliga al retiro forzoso sin tiempo de patalear.</p>



<p>Pero el país y sus costumbres políticas están cambiando. El expresidente de los diminutivos no se ha dado cuenta de que, disminuido como está, es quien, quizás, debe hacerse a un lado para dejar a los otros ser. Al parecer, tampoco hay alguien capaz de decírselo, porque todos se sienten maniatados, temerosos de enfadar a los dioses.</p>



<p>Uribe ya debe saber que el teflón que lo protegió alguna vez, de tanto usarse ya no se adhiere a la piel.&nbsp; Ningún cuerpo aguanta el uso y el abuso, también lo decía mi abuela que cuidó el suyo con esmero. Sus enseñanzas vienen al cuento porque son (eran) la de una mujer sabia con tercero de primaria. Nos enseñó, por ejemplo, a estar donde uno no estorbara. &nbsp;</p>



<p>Ojalá los políticos hubieran tenido una abuelita como la mía. No diré más. No es justo con ella tales comparaciones.</p>



<p>Volvamos al doctor Uribe. Él, que ya gobernó dos veces (la segunda haciendo tachaduras en la Constitución con la ayuda de terceros), es el único, junto con su círculo más cercano, que no quiere entender que el país está entrando en modo hartazgo hacia la clase política y que los escándalos que preceden y anteceden sus dos gobiernos (2002-2010), son una cruz pesada que hoy carga a cuestas sobre sus huesitos de hombre montañero, hacendado y septuagenario.</p>



<p>Ninguna encuesta y ningún candidato puede cambiar la historia de su presente complicado, atado a un pasado pecaminoso: el pecado del poder -¿o del abuso del poder?-, otra extensión del pecado de la carnita y, se me ocurre ahora mismo, el octavo de los pecados capitales. Creo que los políticos cometen seis de los siete conocidos. Nadie les diga que pecan de perezosos. Ese jamás. Nunca se cansan de cansar. Pero eternos tampoco  son, menos mal.</p>



<p>Los resultados negativos de una encuesta son la factura que la sociedad le pasa a los partidos, el ajuste de cuentas con los políticos por sus malos comportamientos. Para qué buscarle la comba al palo.</p>



<p>El único con la sapiencia para pasar de agache fue Belisario Betancur. Tuvo la precaución de enclaustrarse a tiempo, con todo y Dalita, con todo y las cerámicas de ella, y con todo y los poemarios que tanto le gustaban a él. Cuando el hombre de Amagá salía a dar entrevistas, amagaba recitando poemas. ¿Audaz no? Supo cómo no hacer de sí mismo un estorbo para el país. &nbsp;Sólo falta que el doctor Uribe se ponga a trovar. &nbsp;</p>



<p>El desdén se posa sobre el uribismo. Uribe no quiere entender que él representó un modelo de país en un momento de nuestra historia y de nuestro conflicto interno, pero ese país ya no existe. Los demás nos hicimos viejos y el doctor Uribe sigue creyendo que a él los años no le pasan. Pues le pasan y le pesan políticamente hablando. Ahí están las encuestas enrostrando verdades incómodas.</p>



<p>El legado de Uribe, si lo hubo, está quedando sepultado bajo acusaciones de tipo penal que lo tocan a él de alguna forma, porque en medio del escándalo están miembros de su familia y personas de su entraña política. Hace rato el expresidente se cayó del pedestal en que otros lo habían puesto.</p>



<p>En un debate en el Congreso de la República, Iván Cepeda (candidato del Pacto Histórico), preguntó si el expresidente era el apóstol número 13, en referencia al clan de los 12&nbsp;apóstoles, tras la condena de su hermano Santiago Uribe a 28 años de cárcel por paramilitarismo. “En una sentencia de segunda instancia, los magistrados determinaron que el empresario y ganadero antioqueño era responsable de los delitos de concierto para delinquir agravado, por la conformación del grupo paramilitar Los 12 apóstoles, y de homicidio agravado, por el asesinato de Camilo Barrientos”, <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-11-25/la-justicia-condena-a-28-anos-de-carcel-a-santiago-uribe-hermano-del-expresidente-alvaro-uribe-por-paramilitarismo.html">reporta el diario El País</a>.</p>



<p>El abogado Jaime Granados afirmó que lo del grupo de los 12 apóstoles es un mito que se creó para afectar políticamente al expresidente Uribe, según recoge <em><a href="https://open.spotify.com/episode/3qtji7o7IeE3YpFjcRujEb">Presunto Pódcast.</a></em> </p>



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<iframe title="Spotify Embed: Hermano condenado" style="border-radius: 12px" width="100%" height="152" frameborder="0" allowfullscreen allow="autoplay; clipboard-write; encrypted-media; fullscreen; picture-in-picture" loading="lazy" src="https://open.spotify.com/embed/episode/3qtji7o7IeE3YpFjcRujEb?utm_source=oembed"></iframe>
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<p>Con las idas y venidas de tantas personas influyentes hacia y desde su finca, el país terminó por acostumbrarse a un estilo muy campestre de hacer política: el expresidente funge de capataz y los demás son peones. Así mismito funciona su partido político, bajo la lógica de una rara monarquía criolla<strong>,</strong> digamos. A lo que ordena el rey, los súbditos escuchan y obedecen. &nbsp;Se ubican donde él diga. Cuidadito con chistar. A las buenas o a las malas siguen instrucciones, como si una mano invisible manejara sus voluntades. Uribe simplemente señala con el dedo. Hay quienes comparan su estilo autoritario con el de Stalin.</p>



<p>Y así, un poco a las malas, acaban de expulsar a Miguel Uribe Londoño del Centro Democrático. Lo canté hace quince días en este blog: el <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-uribismo-le-hizo-pistola-a-miguel-uribe-papa/">uribismo le hizo pistola a Miguel Uribe papá</a> cuando iba liderando las encuestas como potencial candidato presidencial del Centro Democrático. Pues resultó cierto. Salió por la puerta de atrás y los medios casi ignoraron sus pataleos. &#8220;Me intentaron clavar el puñal del asesinato político&#8221;, <a href="https://www.instagram.com/reel/DRxuujigOKd/">dijo Uribe Londoño</a>, lamentando lo que le hizo su partido más el irrespeto a la memoria de su hijo.</p>



<p>Pero así funciona el poder en las democracias, qué le vamos a hacer. Como colofón, podría decirse que el Centro Democrático ni es de centro ni es democrático, al menos en lo que respecta a la toma de decisiones.</p>



<p>Ni siquiera lo tuvieron en cuenta para formar parte de la lista del Centro Democrático al Senado, en la que el propio Uribe figura en el puesto 25, de acuerdo con esta gráfica de <em>La Silla Vacía</em>. <a href="https://caracol.com.co/2025/12/06/alvaro-uribe-estoy-en-la-puerta-del-infierno-al-hablar-de-su-puesto-25-en-la-lista-al-senado/">&#8220;Estoy en la puerta del infierno&#8221;</a>, dijo. Si él lo dice, así debe ser. No estoy aquí para contradecirlo. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="690" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA-1024x690.jpg" alt="" class="wp-image-123284" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA-1024x690.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA-300x202.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA-768x517.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA-1536x1034.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/06060147/ZETA-URIBE-LISTA-LA-SILLA-VACIA.jpg 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La salida del señor Uribe Londoño es el cierre de un espectáculo lamentable que tuvo dos entremeses adicionales: la romería de personajes a la clínica donde su hijo Miguel Uribe se debatía entre la vida y la muerte y, tras su deceso, la cámara ardiente en el Capitolio Nacional, donde el papá le entregó las banderas del difunto senador a Álvaro Uribe. Ciertos medios transmitieron los funerales en vivo y en directo. </p>



<p>Entonces, entre una noticia y la otra, entre la encuesta y la expulsión, rapidito olvidamos que al Centro Democrático le fue como los perros en misa en el último sondeo de opinión de Invamer. Había que voltear los titulares de prensa y para eso están los hilos del poder: para tensarlos hasta donde toque y cuando toque.</p>



<p>¡Qué semanita, pues, tan tensa, <em>tesa</em> e intensa! Creo que el uribismo lleva días de no pegar el ojo. &nbsp;Pero, démosle al partido el debido crédito, pues fueron hábiles tapando una derrota al sacrificar una candidatura. Lo único malo de la estrategia es que el país entero se dio cuenta. ¡Al cerrar la puerta, corre las cortinas también! </p>



<p>El periodista Carlos Ruiz dio en X una versión sorprendente de los hechos: <em>“El ´Sisma´ que estalló hoy en el uribismo se veía venir. Fuentes del Centro Democrático me confirmaron que tarde o temprano esto iba a ocurrir. Es más: si estuviera vivo Miguel Uribe Turbay algo parecido a lo de hoy le iba a ocurrir”.</em> Fuerte, ¿no?</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">El “Sisma” que estalló hoy en el uribismo se veía venir. Fuentes del Centro Democrático me confirmaron que tarde o temprano esto iba a ocurrir. Es más: si estuviera vivo Miguel Uribe Turbay algo parecido a lo de hoy le iba a ocurrir. Los precandidatos Cabal, Valencia, Holguín y… <a href="https://t.co/KbfmkPTsHn">pic.twitter.com/KbfmkPTsHn</a></p>&mdash; carlosruiz (@carlosaruizr) <a href="https://twitter.com/carlosaruizr/status/1995582040062734825?ref_src=twsrc%5Etfw">December 1, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Capítulo 2: El comunicado de prensa del Centro Democrático</strong></p>



<p>Hablemos del comunicado. Lo dejo aquí, como ejemplo de las cosas que se piensan pero no se escriben, las cartas que se escriben pero al final no se mandan, para evitar vergüenzas. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="801" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/07085019/ZETA-URIBE-COMUNICADO-801x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123431" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/07085019/ZETA-URIBE-COMUNICADO-801x1024.jpg 801w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/07085019/ZETA-URIBE-COMUNICADO-235x300.jpg 235w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/07085019/ZETA-URIBE-COMUNICADO-768x982.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/07085019/ZETA-URIBE-COMUNICADO.jpg 1001w" sizes="(max-width: 801px) 100vw, 801px" /></figure>



<p>Hice una rápida autopsia al texto y el resultado es el siguiente <em>textículo</em>:&nbsp;</p>



<p><strong>Punto 1 del comunicado.</strong> <em>“El Dr. Abelardo de la Espriella acaba de informar al expresidente Álvaro Uribe que ayer el Dr. Miguel Uribe Londoño lo llamó a expresarle que renunciaba al Centro Democrático para apoyar al Dr. De las Espriella”.</em></p>



<p>Como quien dice: <em>“Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dio a Bernabé, <strong>Bernabé le pegó a Muchilanga</strong>, Le echó burundanga, Les hinchan los pies, Monina”.</em></p>



<p>Nadie ha dicho quién hace las veces de Bernabé en el Centro Democrático, queda a la imaginación del lector.</p>



<p>De los puntos 4 y 5 del comunicado, no entendí cómo personas adultas que todo el tiempo se hablan por WhatsApp mandan razones con terceros. Nadie firma la carta en todo caso. Como estarán de complicadas las cosas allá dentro, con los dimes y diretes, que mañana revivirán los telegramas, porque de la falta de filtros a la ridiculez mediática no hay más que una carta de por medio.</p>



<p>Lo concreto es que el señor Uribe Londoño les ganaba en todas las encuestas a los demás candidatos del uribismo y el uribismo, como premio, lo puso de patitas en la calle, en un episodio en que la verdad nunca se sabrá, porque ya hay demasiadas versiones de la misma. Hay cuentos con varios finales posibles. Pues este es uno de ellos, aunque tiene más tintes de fábula con moraleja para quien quiera entenderla.&nbsp;</p>



<p>La revista <a href="https://cambiocolombia.com/poder/articulo/2025/12/la-expulsion-de-uribe-londono-el-tiro-en-el-pie-del-centro-democratico/"><em>Cambio</em> </a>tituló: <em>“La expulsión de Uribe Londoño: el tiro en el pie del Centro Democrático”.</em> Siguiendo con el símil, cabría preguntarse si todavía tienen más <em>balas</em>, que las deben tener.</p>



<p>Solo falta decir que no hubo un mínimo de respeto por la memoria del senador Miguel Uribe. Lo usaron antes, durante y después del sepelio. Habiendo sacado a su papá del camino, creo que le quedará muy mal al uribismo pretender sacar algún provecho adicional del difunto.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right"></h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Capítulo 3: Uribe es el menos uribista de todos los uribistas</strong></p>



<p>Llevamos 20 años hablando con intensidad de Álvaro Uribe Vélez, pero él lleva al menos 40 en la vida pública. Al ver los números de las tres encuestas, el expresidente debería estar preguntándose por qué los colombianos ya no lo quieren como antes, o lo quieren pero más poquito.</p>



<p>Del amor ciego e incondicional de otros tiempos,&nbsp;queda un 2.8%, según Invamer: El 1,1% de María Fernanda Cabal, el 1,1% de Paloma Valencia y el 0,6% de Paola Holguín. Las tres se siguen creyendo el cuento de que entre ellas está la futura primera presidenta de Colombia. Pero también creo que las tres están en espera del momento <em>más digno</em> para retirar sus candidaturas. Ese tiempo depende de las movidas de Uribe para reducir daños, haciendo que los reflectores enfoquen hacia otro lado.</p>



<p>Saben, aunque se hacen los que no, que el pasado no perdona. Y si los números no mejoran, el uribismo podría enfrentar incluso un revés en las elecciones legislativas de marzo, anticipando la derrota mayor en mayo.</p>



<p>Pero Uribe no se resigna. Y de él siempre se espera una jugada nueva, porque cada ficha movida viene acompañada de un titular de prensa.</p>



<p>Titula <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/tras-sacar-a-miguel-uribe-insiste-en-alianza-de-fajardo-a-abelardo">La Silla Vacía</a><strong>:</strong> “Tras sacar a Miguel, Uribe insiste en alianza de Fajardo a Abelardo”.</p>



<p>Es decir, Uribe diciéndoles a los demás —“salten” y los demás preguntándole —“¿cuánto?”.</p>



<p>¿Sabrán los unos y los otros cuáles son las intenciones ocultas de Uribe?&nbsp; Porque si ya sacó a Uribe Londoño del ajedrez, mediante una jugada de laboratorio, con ayuda o no de Abelardo De La Espriella, no vayan a creer que no hará lo propio con ellos. Uribe es un <em>zorro político</em> y con los restos que le quedan, está rumiando lo que puede (trasquilando candidaturas, por así decirlo), de forma hábil y solapada.</p>



<p>A los demás candidatos no se les debe olvidar que el partido de Uribe, hoy está sumido en el desprestigio, repito, avaluado en un insignificante 2,8%. Si algo puede lograr el expresidente es que los demás partidos salven al suyo, porque el uribismo técnicamente no tiene cómo salvarse a sí mismo y, por extensión, no tiene cómo salvar a nadie. En política los primeros auxilios pueden convertirse en <em>puñaladas </em>disimuladas por la espalda.</p>



<p>Visto desde otro ángulo, las cifras lo que muestran es que un candidato de Centro, léase Sergio Fajardo, Claudia López o hasta el mismísimo Roy Barreras, pueden perfectamente quedarse con los votos de la derecha antiuribista, pero para eso tendrán que alejarse lo más posible de la figura del expresidente.</p>



<p>Esta elección, más que una lucha de egos o de clases, será una guerra de élites. Por algo Uribe le dijo al expresidente Juan Manuel Santos: <em><a href="https://caracol.com.co/2025/12/05/guardese-su-solidaridad-cargada-de-veneno-y-cinismo-uribe-responde-a-carta-de-juan-manuel-santos/">“Guárdese su solidaridad cargada de veneno y cinismo”</a></em>, cuando aquel lo invitó a conversar. El show y los tratos en tiempos de campaña y redes sociales no son muy distintos al lenguaje callejero.</p>



<p>Acercarse a Uribe, sin conocer sus segundas intenciones, es exponerse a quemar una candidatura, vaya a usted a saber en beneficio de cuál candidato en la sombra. Si el candidato de Uribe está por fuera del uribismo -y todo indicaría que sí-, Uribe sería el menos uribista de los uribistas.</p>



<p>La expulsión de Miguel Uribe papá podría ser la primera señal de una estrategia bien calculada por parte de Uribe en una carrera larga de encostalados con zancadilla. Él sabe que en ese propósito la prensa puede cumplir un eficiente papel de aliado o idiota útil, no lo sé.</p>



<p>Porque si algo tienen que aprender los ciudadanos y los rivales políticos es a leer entre líneas aquellos titulares de prensa donde Álvaro Uribe es la fuente de información. Para la muestra, otro <a href="https://caracol.com.co/2025/12/04/uribe-sobre-el-centro-democratico-el-objetivo-no-es-ivan-cepeda-sino-un-proyecto-de-pais">encabezado de Caracol Radio</a>: “<em>¿Están buscando presos en las cárceles para acusar a De La Espriella?&#8221;. </em>Con esa pregunta, Uribe le respondió al senador Cepeda los señalamientos de ser el treceavo apóstol. </p>



<p>Quien encuentre las costuras en la pregunta formulada, habrá descubierto el modo sutil en que Uribe acomoda los reflectores, a tiempo que se entromete en las candidaturas ajenas para dinamitarlas. Una jugada a dos bandas. Hoy por hoy quienes más deberían cuidarse de esa táctica billarista son los candidatos De La Espriella y Fajardo.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123213</guid>
        <pubDate>Sun, 07 Dec 2025 13:36:37 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/05104021/ZETA-URIBE-CENTRO-DEMOCRATICO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El problema del uribismo es Uribe]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El coloquio de los pájaros.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/el-coloquio-de-los-pajaros/</link>
        <description><![CDATA[<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados. Simplemente, un amanecer en&nbsp;Belém do Pará, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar. Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;1,5 [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>No hubo invitaciones formales ni comunicados.</p>



<p>Simplemente, un amanecer en&nbsp;<strong>Belém do Pará</strong>, cuando el calor todavía no golpea y los pescadores desenredan las líneas, los pájaros comenzaron a llegar.</p>



<p>Belém —capital del estado de Pará, a orillas del río Guamá y próxima a la desembocadura del Amazonas— es una ciudad que late con más de&nbsp;<strong>1,5 millones de habitantes</strong>&nbsp;y un clima que parece haber firmado pacto con la humedad. No tiene estaciones: tiene variaciones del calor. La selva la acecha desde todos los costados y, al mismo tiempo, la ciudad la empuja hacia afuera con cemento, mercados, avenidas y un metabolismo humano que no sabe detenerse.</p>



<p>La COP se organizaba en medio de esa contradicción: hablar del clima en una ciudad que vive en el borde de la Amazonía, donde el bosque se siente como un vecino incómodo. Allí, los estudiosos repiten cifras: millones de hectáreas deforestadas, caudal de ríos que cambia, estaciones de lluvias impredecibles. Los funcionarios, en cambio, repiten verbos:&nbsp;<em>mitigar</em>,&nbsp;<em>adaptar</em>,&nbsp;<em>compensar</em>. Esa distancia entre números y palabras se siente en la piel. En Belém el clima no es teoría: es piel mojada a cada paso.</p>



<p>Yo estaba allí por casualidad: un viaje largo desde&nbsp;<strong>Bogotá</strong>, una nota sobre la región, esas excusas que usamos los periodistas cuando en realidad buscamos algo indefinible. Había ido a cubrir la COP —ese teatro global donde los países repiten la coreografía del desacuerdo—, pero lo que me ocurrió no figuraba en la agenda oficial.</p>



<p>Belém no estaba lista para nada más que su propia vida. La ciudad respira a treinta grados incluso al amanecer, con la humedad empapando los bordes de los muros y los techos de zinc. Vive en la boca del Amazonas, en esa delta dulce que no sabe si es océano o río. En los mapas figura al norte de Brasil, casi rozando la línea ecuatorial, pero la cartografía no explica lo esencial: la atmósfera espesa, como si el aire fuese un líquido lento.</p>



<p>Los primeros fueron los&nbsp;<strong>guacamayos rojos</strong>.<br>Cruzaron el cielo desde el oeste con un cansancio elegante. Nada de postales tropicales: sus plumas parecían un recuerdo. Se posaron en cables eléctricos de la plaza, como si hubieran olvidado que alguna vez tuvieron árboles suficientes para no tener que recurrir al metal.<br>Después llegaron los&nbsp;<strong>arañeros amazónicos</strong>.<br>Pájaros que no hacen ruido, como un pensamiento que no quiere molestar. Uno se quedó inmóvil en la rama baja de un mango. Observaba la ciudad como quien intenta reconocer un rostro envejecido.<br>A media tarde aparecieron los&nbsp;<strong>pingüinos de Magallanes</strong>.<br>Lo escribo y no lo creo.<br>Pero estaban ahí: caminaban con esa dignidad torpe que solo los pingüinos tienen. No había hielo, ni viento polar, ni orcas. Solo calor húmedo, mosquitos y el olor de los puestos de fritura. Nunca pensé ver un paisaje tan fuera de lugar sin que nadie se sorprendiera.<br>Los&nbsp;<strong>colibríes de Helena</strong>&nbsp;llegaron difusos.<br>Uno nunca sabe si son tres o veinte.<br>Se deshilachan en el aire, como si fueran la sombra de algo más veloz que ellos mismos. No aterrizan: parpadean.<br>La última en llegar fue la&nbsp;<strong>águila arpía</strong>.<br>No cayó: descendió.<br>Sus alas cortaron el aire con una lentitud solemne. Vino desde el norte, trazando una línea invisible sobre los techos. Cuando se posó, nadie cerca de la plaza sintió necesidad de fotografiar. Era como si la presencia de ese animal cancelara todos los gestos humanos pequeños.<br>Y de pronto estábamos todos allí: los pájaros y este periodista perdido en la orilla del Amazonas.</p>



<p>Entonces ocurrió algo que no tenía explicación protocolar. Los pájaros parecían buscar a alguien. No un líder humano ni una ONG. Un nombre que hasta a mí me sorprendió reconocer:&nbsp;<strong>el Simurgh</strong>.</p>



<p>Lo digo con cuidado porque temo sonar supersticioso. Años atrás, en Bogotá, encontré por azar un ejemplar viejo de&nbsp;<em>El lenguaje de los pájaros</em>, atribuido a Farīd ud-Dīn Attar, el poeta sufí persa. No era la edición clásica: era una traducción doméstica, con notas de un profesor anónimo. Compré el libro porque la portada tenía una mancha de humedad con forma de ala.</p>



<p>Attar contaba la peregrinación de los pájaros en busca de su rey, el Simurgh —ese dios-ave que contiene a todos los pájaros, al mismo tiempo espejo y destino—.<br>No sé por qué lo leí entero aquella noche.<br>Quizás porque Borges había mencionado alguna vez esa imagen: treinta aves que viajan para descubrir que el rey es el reflejo de su propia unidad.<br>Lo guardé como se guardan los libros que no se prestan, sin la esperanza de entenderlo del todo.</p>



<p>Por eso, cuando el nombre apareció en la plaza —no dicho por humanos, sino insinuado por las miradas de los animales—, sentí un estremecimiento antiguo.<br><strong>El Simurgh</strong>, pensé.<br>No puede ser.</p>



<p>No descendió del cielo ni caminó desde la selva. Apareció en el agua del río Guamá, como si el reflejo hubiese recordado algo antes que nosotros. Era un perfil sin contornos precisos, la silueta de un ave que no necesitaba estar allí para estar allí.</p>



<p>No hablé. Nadie habló. Los pingüinos, en cambio, se adelantaron.</p>



<p>—Nos hemos perdido —dijeron—.<br>El mar dejó de conocernos.</p>



<p>El Simurgh no contestó con sentencia. Esperó. Y cuando habló no nombró culpas, sino una historia.</p>



<p>—Hubo una vez unos monos que sabían conversar con la naturaleza —dijo.</p>



<p>No era metáfora, sino memoria. Vivían en montañas bajas, donde las nubes se detenían a beber. Los árboles no eran sombra ni recurso: eran interlocutores. La lluvia anunciaba su llegada con olores, y los monos respondían con calma; el río no era un depósito de peces, sino una lengua que trazaba caminos.</p>



<p>—Durante generaciones —continuó— el pacto fue sencillo: tomar sin arrancar, escuchar sin interrumpir.</p>



<p>Hasta que llegó un ruido nuevo. No importa si fue herramienta o idea. Los monos empezaron a cortar ramas para fijar la sombra, luego talaron árboles para construir casas, luego bosques enteros para alimentar un futuro abstracto. La naturaleza se retiró un paso. No como castigo, sino como quien se aparta ante un interlocutor que ha decidido hablar solo.</p>



<p>Los monos celebraron el silencio. Creyeron haber vencido. Dejaron de prever las lluvias, no escucharon los desbordes, confundieron las estaciones. Cuando murieron por sequía o deslizamientos culparon al azar.</p>



<p>—Llamaron azar —dijo el Simurgh— a aquello que antes llamaban lenguaje.</p>



<p>No hubo moraleja. La historia quedó flotando sobre el río, como una hoja que no decide hundirse.</p>



<p>El coloquio no tuvo acuerdos, como ocurre siempre en las COP. Los delegados siguieron hablando de “metas”, “transiciones”, “bonos de carbono”, mientras las aves se marchaban.</p>



<p>Los guacamayos dibujaron un arco rojo hacia el oeste.<br>Los pingüinos retrocedieron hacia el agua, sin saber si buscaban océano o refugio.<br>Los arañeros regresaron a ramas invisibles.<br>Los colibríes se deshicieron en el aire como una palabra mal pronunciada.<br>La arpía se fue sin sombra.</p>



<p>Yo cerré mi cuaderno. No envié la crónica a nadie. En Belém todo volvió a su pulso: calor, humedad, vendedores de açaí, motos, turistas que no vieron nada.</p>



<p>Nadie entendería el reporte.<br>Y sin embargo, lo único verdadero de aquel congreso fue lo que no figuró en la agenda.</p>



<p>Lo demás —como siempre— era ruido.</p>



<p>*Relato de ficción .&nbsp;<br></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123005</guid>
        <pubDate>Sun, 30 Nov 2025 18:19:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/30131950/IMG_0728.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El coloquio de los pájaros.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p>Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p>El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p>Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p>Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p>Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p>Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p>En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p>Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p>Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p>Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p>En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p>Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p>“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p>(…)</p>



<p>&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p>“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p>“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p>(…)</p>



<p>“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p>Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p>El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p>“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p>“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p>“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p>&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p>Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p>Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p>También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p>La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p>Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Corazón púrpura, una novela de Federico Vélez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/corazon-purpura-una-novela-de-federico-velez/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Corazón Púrpura&#8221; es una condecoración de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que se le otorga a un soldado por caer herido o ser dado de baja en combate. En esta novela, la distinción es para el soldado Joe Dollar, que fue a Francia a rescatar un conjunto de obras de arte robadas por los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="716" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59-716x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121045" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59-716x1024.jpg 716w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59-210x300.jpg 210w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59-768x1099.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59-1073x1536.jpg 1073w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083930/PHOTO-2025-10-04-17-35-59.jpg 1118w" sizes="auto, (max-width: 716px) 100vw, 716px" /></figure>



<p><a>&#8220;Corazón Púrpura&#8221; es una condecoración de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, que se le otorga a un soldado</a> por caer herido o ser dado de baja en combate. En esta novela, la distinción es para el soldado Joe Dollar, que fue a Francia a rescatar un conjunto de obras de arte robadas por los nazis. No importa saberlo de antemano, no se le hace ningún daño a la historia contada, pues esta novela no depende de la trama. La historia es casi que una excusa para hacer una reflexión sobre el heroísmo, la guerra y todo tipo de idealismo. Esta novela retrata la “banalidad del mal”. Así como existen motivos para admirar a algunos seres que se destacan por su altruismo, existen motivos para defraudarse de una gran cantidad de corazones mezquinos que deambulan egoístamente por el mundo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="758" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00-758x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121046" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00-758x1024.jpg 758w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00-222x300.jpg 222w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00-768x1037.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00-1137x1536.jpg 1137w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/05083956/PHOTO-2025-10-04-17-36-00.jpg 1178w" sizes="auto, (max-width: 758px) 100vw, 758px" /></figure>



<p>Sí, es una novela, pero contada a través de cartas y de las narraciones de una tercera voz que, en cortos capítulos, nos revela los pensamientos, las conversaciones y los acontecimientos situados en la Segunda Guerra Mundial. Las conversaciones son agudas y sinceras. Las cartas que le escribe la baronesa Gabrielle Valland a su prima Marie Simone dan cuenta de la perspectiva de una aristócrata venida a menos y de su relación con los militares y soldados que pasan por su casa en Phalemont, un pueblo de Francia. Además, Gabrielle Valland escribe un diario; también han quedado un manojo de cartas que el soldado Berny Crompton le dejó a su familia con su comandante.</p>



<p>Por la casa de Valland pasan los personajes que hacen esta historia: alemanes, franceses y el grupo de soldados americanos, comandados por Joe Dollar. Joe Dollar es un personaje especial e importante. A Dollar le decían Joe Penny, un sobrenombre peyorativo, ya que, para los americanos, penny es la moneda que no vale la pena, la de un centavo. Cosas como estas y como una serie de chistes que se cuentan los soldados cuando no están matando, para matar el aburrimiento en las horas de espera, dan a la historia un gran sentido de realidad.  Los diálogos son excelentes, en especial los de la baronesa con el comandante Oskar Kümmel. No es una historia cinematográfica, aunque sepamos al final qué pasó con el rescate de las obras de arte y con los integrantes de la misión.</p>



<p>Federico Vélez no toma posturas morales, no hace denuncias o trata de persuadir al lector de llegar a unas conclusiones predeterminadas, no. Los personajes se revelan muy humanos, demasiado humanos, con sus defectos y escasas virtudes. En la guerra, sabemos, se miente, se engaña, se mata, se viola, se roba y se tortura, pero Vélez no utiliza el truco fácil del ojo voyerista o del morbo para impresionar al lector. Lo que ocurre relacionado con el horror no se describe, se deja entrever, y este es uno de los aspectos más atractivos de la novela. Al no estar descrito no se puede saber qué pasó exactamente. Los malpensados creerán una cosa y los bien pensados, otra, pero sin certezas.</p>



<p>Vélez trata el tema del racismo de una manera muy inteligente. No opina, simplemente lo expone de forma cruda y realista.</p>



<p>Los epígrafes de cada capítulo no solo hacen las veces de título, en el sentido de que anuncian el tema, sino que están magníficamente escogidos. Aquí algunos como abrebocas:</p>



<p class="has-text-align-right">Pese a las noticias terribles que recibimos a diario, tu madre y yo estamos tranquilos y confiados en las manos de Dios. Hemos llevado una vida piadosa, y sabemos que él jamás nos abandonará.</p>



<p class="has-text-align-right">Misiva de samuel Epstein a sus hijos, dos días antes de ser arrestado y llevado a la cámara de gas de Auschwitz.</p>



<p class="has-text-align-right">Había llegado a esa edad donde las mujeres ya no cambian, sino que se descomponen lentamente, de forma apenas perceptible bajo el maquillaje.</p>



<p class="has-text-align-right">Irene Némirovsky, Jezabel.</p>



<p class="has-text-align-right">Los cobardes agonizan muchas veces antes de morir. Los valientes, ni se enteran de su muerte.</p>



<p class="has-text-align-right">&nbsp;William Shakespeare.</p>



<p class="has-text-align-right">Vinieron los sarracenos y nos molieron a palos. Dicen que Dios ayuda a los malos cuando son más que los buenos.</p>



<p class="has-text-align-right">Copla medieval.</p>



<p class="has-text-align-right">Es mucho más hermoso cuando es inútil.</p>



<p class="has-text-align-right">Edmond Rostand</p>



<p class="has-text-align-right">No contraten de barbero al que fue su prisionero.</p>



<p class="has-text-align-right">Aviso en Koken´s Barber.</p>



<p><a>Las bicicletas, las mascotas y el arte son tema de reflexión. Le parece a uno que Vélez muta en uno de los personajes cuando dice: “Los ciclistas son enamorados del dolor.&nbsp; Una raza diferente, incomprendida y escasa.” O cuando escribe: “Voy a confesarle algo que me ocurre a mí y a todos los ciclistas que conozco, sargento. No puedo dejar de pedalear, porque cuando me bajo de la bicicleta, siento de inmediato un desasosiego, una melancolía, una tristeza insoportable, que me puede tirar a la cama por muchos días.” O eso de sentir remordimiento por haber ¡maltratado la bicicleta!</a></p>



<p>Dos fragmentos para mostrar el tono de la novela. En una carta Marie Simone le pregunta a la baronesa si extraña a su esposo y ella contesta: “que sí, que mucho, porque no encuentra con quien conversar o jugar bridge, las dos formas como se entretienen los matrimonios cansados.”</p>



<p>“El destino afila con paciencia sus armas en la sombra, y, una vez que nos ha elegido como su blanco, cualquier intento de fuga no es otra cosa que patinar sobre las propias vísceras.”</p>



<p>En las descripciones, que no buscan impresionar, hay ironía, una buena dosis, y hay humor también, pero sobre todo hay desconsuelo, la desesperanzada realidad que ha mostrado, muestra y mostrará que en condiciones difíciles los seres humanos somos animales inmorales. Al terminar esta novela nos quedan preguntas como: ¿Vale la pena morir por heroísmo? ¿No son, en últimas, motivos egoístas los que mueven a los mártires y a los santos? ¿No es la desconfianza la mejor arma de guerra? ¿No son en la guerra la cobardía y la suerte dos caras del éxito en la supervivencia?</p>



<p>Dice el autor que: “El Phalemont de la novela corresponde a Phalempin, una población y comuna francesa, en la región de Norte-Paso de Calais, departamento de Norte, en el distrito de Lille y cerca de la frontera con Bélgica. Le hice un pequeño cambio al nombre, porque no existe esa tal baronesa ni ese título nobiliario. Ficción que me permití. En Phalempin me alojé en una pensión durante quince días explorando el paisaje, los monumentos de guerra, y, sobre todo, el clima que hacía en agosto. El clima es muy importante para saber cómo debía vestir a los soldados, si podían dormir a pierna suelta en un bosque, si podían cruzar ríos sin morir de hipotermia, si podían caminar o patrullar en las noches. Detalles menores en los que tal vez los lectores no se involucren, pero que para mí sí son importantes para no traicionar la historia real.”</p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121044</guid>
        <pubDate>Sun, 05 Oct 2025 13:40:09 +0000</pubDate>
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