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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de concurso+carrera+diplomatica | Blogs El Espectador</title>
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        <title>DIVERSIDAD EN LA DIPLOMACIA: ENTRE EL DISCURSO Y LA REALIDAD*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/diversidad-en-la-diplomacia-entre-el-discurso-y-la-realidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp; Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera. [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La verdad es que a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia aún le falta diversidad.&nbsp;</p>



<p>Esta es una verdad incómoda de la que a veces se prefiere no hablar porque quienes tocan el tema usualmente no lo hacen con el ánimo de abordar el problema, sino de usarlo como excusa para desmontar la Carrera.</p>



<p>Uno de los aspectos en los que se hace evidente la falta de diversidad es en la brecha de género, que sirve como ejemplo perfecto para ilustrar la diferencia entre el enfoque técnico y el enfoque politiquero para abordar este tipo de sesgos.</p>



<p>La brecha de género en el ingreso es evidente. En 2023, el 60 % de los diplomáticos de carrera eran hombres. Esta diferencia se agravó en los últimos años y se redujo sustancialmente mediante medidas técnicas (no políticas) recientes que abordaron los problemas estructurales que la generaban.</p>



<p>La brecha de género se profundizó en los concursos celebrados entre el 2014 y el 2022. En los años anteriores a este lapso, las diferencias entre el número de hombres y mujeres que pasaban el concurso no eran significativas y se alternaban entre uno y otro género. Cuando se empezó a constatar la tendencia, se realizaron varios diagnósticos y se estudiaron alternativas para reducir la brecha, sin resultados exitosos.</p>



<p>Algunas de las propuestas que se presentaron para superar esta brecha fueron: enfocar la publicidad del concurso en mujeres, asignar cuotas de ingreso, etc. Esto, sin embargo, significaba no reconocer los problemas estructurales que dificultaban la paridad de género en el concurso.&nbsp;</p>



<p>En el año 2023 se realizó un estudio científico a profundidad que permitió identificar las causas de este sesgo. El primer hallazgo fue que en el año 2014 se modificó el formato de las pruebas de ingreso con un cuestionario enfocado en preguntas de carácter memorístico-enciclopédico. Es decir, se formulaban preguntas de selección múltiple con única respuesta sin contexto y limitadas a nombres propios, fechas específicas, datos puntuales que había que recitar de memoria.&nbsp;</p>



<p>Se ha documentado que los cuestionarios que omiten el análisis y se limitan a la memoria enciclopédica aumentan los sesgos, no solo de género, sino también los socioeconómicos, disciplinares, regionales, raciales, etc. El sesgo de género era el más evidente, pero no el único. Como resultado de este estudio, se realizó una primera modificación del formulario para incluir lecturas y realizar preguntas que implicaran cognición. Además, se tomaron otras medidas como establecer lineamientos y capacitaciones para los entrevistadores. Como resultado, el concurso realizado en el 2023 fue el primero en 8 años que contó con paridad de género en el ingreso sin necesidad de medidas populistas. Desde entonces, este modelo se ha seguido implementando con éxito.</p>



<p>El estudio y las medidas tomadas fueron realizadas por iniciativa y ejecución de funcionarios de carrera que son los primeros y más interesados por contar con una diplomacia fortalecida por la diversidad. Pero este interés no se queda allí.&nbsp;</p>



<p>Como ya se mencionó, los sesgos no se limitan al género. Otro de los sesgos más notorios es el regional. A 2024, el 54% de los diplomáticos de carrera son de Bogotá. Si bien en ocasiones anteriores como en el año 1990 el concurso de muy pocas plazas (5 de terceros secretarios) se llevó  a cabo en cinco ciudades del país, es destacable, que la iniciativa para sacar el concurso de Bogotá, de forma sostenida a partir del 2011, haya nacido en el seno de la Asociación Diplomática y Consular (ASODIPLO) y que el concurso ahora esté disponible en las 32 capitales de departamento haya surgido, también, de una propuesta de ASODIPLO. Igualmente, que la presentación de pruebas fuera de Colombia, solicitada por años desde la Asociación, finalmente se haya logrado gracias a la inclusión en el pliego de condiciones de la Unión de Diplomáticos de Carrera (UNIDIPLO) y que se implementara en el concurso de 2024. </p>



<p>Existe, indudablemente, un sesgo socioeconómico al interior de la Carrera, pero decir que todos pertenecen a élites es desconocer el esfuerzo de muchísimas personas que logramos acceder a la carrera desde los orígenes más humildes sin necesidad del favor de ningún político (lo cual es justamente lo más inconveniente desde su lógica). Este sesgo se ha venido reduciendo sustancialmente desde hace muchos años precisamente gracias al esfuerzo de los mismos diplomáticos de carrera.&nbsp;</p>



<p>Vale la pena recordar que, después de presentar las pruebas del concurso, los aspirantes seleccionados deben pasar un año estudiando en Bogotá. Durante mucho tiempo, los aspirantes no recibían remuneración alguna durante este año de formación. Por lo tanto, debían contar con una situación financiera que les permitiera pasar un año sin recibir salario o hacer toda clase de malabares para encontrar un salario cuyos horarios se acomodaran a los del curso de formación. Este es un mecanismo que indudablemente generaba desequilibrios económicos y es el tipo de problemas que se deben abordar para ampliar el acceso a la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Es por eso tan llamativo descubrir que, mientras para muchos políticos la inclusión no ha sido más que una excusa para nombrar a dedo diplomáticos sin requisitos, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (ASODIPLO) logró que en el año 2013 se pagara por primera vez un modesto ingreso a los estudiantes del curso de formación, ingreso sin el cual para muchos de nosotros habría sido insostenible participar, y en el 2024 solicitó su aumento hasta casi duplicarlo para el 2025. También fue la Asociación Diplomática la que instauró las Becas ASODIPLO en el 2024 destinadas a la población más vulnerable para facilitar su acceso a la diplomacia, también UNIDIPLO y el Fondo de Empleados de Carrera diplomática y Consular (FEMDI) han ofrecido auxilios.</p>



<p>En el ámbito del concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular de Colombia se han escuchado toda clase de propuestas en nombre de la inclusión: celebrar concursos paralelos para ciertos grupos, eliminar requisitos básicos, crear rutas alternativas discrecionales&#8230; Propuestas, todas, que parten de un enfoque asistencialista (en el mejor de los casos) según el cual estas poblaciones carecen de las capacidades para ingresar. Como colombiano negro, de raíces indígenas, guajiro de origen campesino considero insultante este enfoque que, además, pretende desconocer los mecanismos estructurales de exclusión en nuestro país. Son estos mecanismos los que los mismos diplomáticos de carrera han venido abordando a lo largo de los años.</p>



<p>No hay que romantizar tampoco a la Carrera Diplomática y Consular, precisamente porque no somos un cuerpo homogéneo. Cuando la Asociación Diplomática y Consular intentó realizar una encuesta sobre el origen socioeconómico de sus afiliados, muchos participaron con entusiasmo y algunos se incomodaron tanto con la iniciativa que se desafiliaron. En parte porque es común que las personas se sientan incómodas cuando se cuestiona su privilegio y en parte porque se suele confundir cuestionar el privilegio con cuestionar el mérito, esto es lo que muchas veces los políticos hacen, no siempre de forma ingenua. El mérito de quienes han ingresado a la diplomacia de carrera es incuestionable: superamos las pruebas y hemos demostrado nuestras capacidades. Es el privilegio lo que sí se debe cuestionar, siempre, en todos los espacios. Hay personas que también cuentan con las capacidades, pero no tienen acceso a muchos espacios por razones diferentes.&nbsp;</p>



<p>En La Carrera Diplomática y Consular hay muchos orígenes y muchas formas de pensar, de eso se trata la diversidad y nuestra carrera es diversa. Aún le falta diversidad, como también falta en todos los órganos del Estado, como falta también en el sector privado. Es algo en lo que tenemos que trabajar como sociedad. En el caso de la diplomacia, estamos avanzando con medidas concretas que fortalecen la Carrera Diplomática y Consular.&nbsp;</p>



<p>Necesitamos un Servicio Exterior más profesional, no menos profesional. La Carrera Diplomática y Consular ha recibido ataques por parte de todos los gobiernos por la misma razón: el deseo de hacer nombramientos a dedo, de saltarse los requisitos, de desconocer el mérito. En esto no se diferencian las ideologías políticas. Este interés, por supuesto, nunca se reconoce en forma explícita; se usan diferentes excusas para tratar de imponerlo. Usar la inclusión para desmontar el mérito es de las más preocupantes porque crea una falsa dicotomía entre ellos. El mérito no es un privilegio, es justamente la forma de democratizar el acceso a cargos públicos (que de otra forma se asignan a dedo).</p>



<p>La inclusión requiere de políticas públicas estructurales que faciliten el acceso a cargos por mérito, que garanticen las condiciones de participación para reducir los sesgos socioeconómicos. Cualquier hijo de obrero, como cualquier colombiano, debería poder ser diplomático, pero no por un favor político, sino porque puede presentarse al concurso de ingreso de la carrera diplomática, asistir al curso de formación y ser nombrado por su propio mérito.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Carlos Arturo García Bonilla es Primer Secretario de la Carrera Diplómatica y Consular. Actualmente, Consul General de Colombia en Sao Paulo, Brasil. Ingeniero químico de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación de la Universidad tecnica de las Americas.</li>
</ul>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 17 Dec 2025 15:51:19 +0000</pubDate>
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        <title>In memoriam: JOSÉ JOAQUIN GORI LEIVA, 19 de marzo de 1907 – 5 de octubre de 2015*</title>
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        <description><![CDATA[<p>Ante un nuevo aniversario del deceso de José Joaquín Gori Leiva repito extractos de un escrito hecho cuando cumplió un año. Octubre nos trae tristeza, pues el 15 cumpliría años Ricardo, mi hermano, quién falleció el 22 de julio pasado. Hasta el último momento mi padre conservó su plena lucidez y mantuvo su inquebrantable fe [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ante un nuevo aniversario del deceso de José Joaquín Gori Leiva repito extractos de un escrito hecho cuando cumplió un año. Octubre nos trae tristeza, pues el 15 cumpliría años Ricardo, mi hermano, quién falleció el 22 de julio pasado.<br><br>Hasta el último momento mi padre conservó su plena lucidez y mantuvo su inquebrantable fe católica. Dedicó su vida entera a la causa del país, como nación y como democracia. Y fue la vida más fértil y productiva que pueda obtenerse de una persona. Más de 80 años de participación como seminarista, primero; luego como abogado, académico y servidor público, más que nada diplomático profesional. Pues la diplomacia la ejerció como ciencia rigurosa, entrenado como estaba en el estudio de los clásicos, en el conocimiento íntimo de los dogmas de la Iglesia Católica y en el estudio profundo del derecho. Quiso la providencia que contrajera matrimonio con una persona que abundaba en los condimentos que faltaban para que la diplomacia también la pudiera practicar como arte: ella, mi madre, tenía gracia, donaire, espontaneidad, alegría y perspicacia. La recordamos hoy también: Lola Cabrera, chilena.<br><br>Al momento de su deceso mi papá era el decano universal de los diplomáticos, y si considera que estaba notablemente lúcido y que no se quejaba de enfermedad alguna creo que la historia algún día deberá hacerle algo de justicia. El país al que sirvió hasta el último día creo que ni se enteró de su fallecimiento; y menos los medios, que crean y destruyen ídolos de barro.<br><br>En este nuevo aniversario agrego que inició su carrera en el conflicto de Leticia, y luego participó en la negociación de todos los tratados terrestres de límites, en la creación de la ONU y en la adopción de la Carta de la OEA en Bogotá. Casi pierde la vida en el Bogotazo. Como secretario general Adjunto de la delegación colombiana fue quién ideó y coordinó que la Novena Conferencia Panamericana que adoptó la Carta de la OEA se celebrara en los salones de un colegio, el Gimnasio Moderno, dado que las instalaciones que con extraordinario esmero preparó Colombia habían sido arrasadas. Me comentaba que la conferencia transcurrió tan fluidamente bajo la batuta del canciller Eduardo Zuleta Ángel que cuando llegó el momento de la firma de la Carta de la OEA, el documento no se había logrado imprimir. Acudieron a presentar las hojas con nombres y antefirmas de los delegados, todo en una elegante carpeta de cuero vacía. Se firmó en blanco.<br><br>Sobre todos los asuntos internacionales del país dejó escritos para el Alto Gobierno. Nunca los divulgó, pero lo que puede deslizarse es que lo que opinaba sobre las negociaciones con Venezuela, sobre la toma de la embajada dominicana y del Palacio de Justicia, o sobre las reclamaciones de Nicaragua, era el producto de quemarse las pestañas para reunir elementos de juicio y presentar siempre un análisis integral, lleno de consideraciones de largo plazo. El desarrollo de los acontecimientos ha demostrado que le asistía razón en cada cuestión que expuso.<br><br>Su obsesión fue el servicio exterior. Concebía el ramo diplomático como el instrumento esencial para la defensa de los intereses nacionales, paralelo a la milicia, cada uno en su órbita y devoción por la causa. Los estatutos que le dieron cuerpo legal a la carrera diplomática estaban diseñados para preparar una elite seleccionada por concurso en el que la primera regla era que el origen, género, orientación sexual, raza o cualquier otra particularidad de los concursantes no influía, pues eran anónimos. Lo que interesaba, en sus palabras textuales, es que tuvieran madera para diplomáticos. No hay blanquitos ni estirpes feudales en el servicio diplomático colombiano. Buenos o malos, los colombianos somos como un refinado &#8220;blended&#8221; whisky, producto de una sutil mezcla. Y este elixir no produce gastritis.</p>



<p>*José Joaquín Gori Cabrera. Embajador de Carrera (r), doctor en jurisprudencia de la Universidad del Rosario, especializado en Derecho Internacional Público de la misma universidad; egresado del&nbsp;<em>Foreign Service Programme</em>&nbsp;de la Universidad de Oxford y catedrático de derecho de los tratados y derecho internacional.</p>



<p>**<em>&nbsp;Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores.</em></p>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
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        <pubDate>Thu, 30 Oct 2025 13:51:56 +0000</pubDate>
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        <title>Carta a El Tiempo sobre editorial &amp;#8220;Diplomacia con requisitos&amp;#8221;</title>
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        <description><![CDATA[<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general. Bogotá, 30 de junio 2025 SeñoresDiario El TiempoCiudad. Estimados señores: En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>A raiz del editorial del diario El Tiempo del 29 de junio del corriente año, la Asociación Diplomatica y Consular remitió la siguiente carta que compartimos, por considerarla de interés general.</p>



<p></p>



<p>Bogotá, 30 de junio 2025</p>



<p>Señores<br>Diario El Tiempo<br>Ciudad.</p>



<p>Estimados señores:</p>



<p>En relación con el Editorial del 29 de junio “Diplomacia con requisitos”, la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO- se permite formular las siguientes consideraciones.</p>



<p>Afirman ustedes, sin asidero probatorio y contra toda evidencia, que, “no todos los embajadores pueden ni deben ser diplomáticos de carrera. En la diplomacia moderna y en el ejercicio práctico de las relaciones internacionales, la designación de representantes especiales, aliados políticos, expertos sectoriales o voces provenientes del sector privado o la academia ha sido una constante no solo en Colombia, sino en buena parte del mundo. Ser embajador no es un derecho exclusivo de quienes ingresaron por concurso a la carrera diplomática, ni debería serlo.” Estas afirmaciones desconocen el mandato constitucional consagrado en el artículo 125 de la Carta Política, que establece la Carrera como regla general para el ingreso y ascenso en el empleo público, sin perjuicio de las excepciones que la propia Constitución o la ley contemplen, como ocurre con el nombramiento de embajadores. Sin embargo, el carácter excepcional de esta figura no puede convertirse en una puerta abierta para designar, sin ningún tipo de requisitos, a quienes representan los intereses de la Nación y de todos los colombianos en el exterior. Por el contrario, debe ser una oportunidad para fortalecer el servicio exterior y consolidar la Carrera Diplomática como columna vertebral de la política exterior del Estado.</p>



<p>Eximir de requisitos a quienes ocupan los cargos de mayor responsabilidad en materia internacional no solo resulta contradictorio, sino que también pone en riesgo la ejecución coherente y eficaz de la política exterior del país. Basta observar la composición del cuerpo diplomático en países que han logrado consolidar una política exterior exitosa: el 100 % de los embajadores pertenecen a la Carrera Diplomática en Austria, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Suiza y Tailandia; el 99 % en Alemania, Portugal, España, Turquía y el Reino Unido; el 98 % en Brasil, Grecia, Egipto, el Vaticano y Finlandia; y más del 90 % en Japón, Australia, Noruega, Nueva Zelandia, Países Bajos y Francia. En contraste, en Colombia la ley únicamente exige que el 20 % de los embajadores sean de carrera. La mayoría de los Estados, en cambio, establece como mínimo el nombramiento del 70 % de embajadores de carrera como jefes de misión.</p>



<p>Menos cierto es que, la Carrera Diplomática sea limitada en términos de pluralidad. De hecho, nuestra composición étnica refleja precisamente la diversidad de la población colombiana, toda vez que la Carrera Diplomática está integrada en su gran mayoría por personas que se auto identifican (criterio utilizado por el DANE en el censo poblacional de 2018) como mestizos, blancos, afro colombianos e indígenas. Pero la Carrera Diplomática no solo refleja étnicamente al país sino que es inclusiva, con miembros de la comunidad LGTBIQ+ y mujeres, todos funcionarios que además provienen de todas las regiones de Colombia. Si se aprecia con rigor el nivel socio económico de los miembros de la Carrera Diplomática, es evidente que laCarrera es en realidad un sistema que permite no solo a profesionales idóneos ingresar por concurso de méritos y ascender en el servicio exterior sino que genera movilidad social y económica, con la consecuente reducción proporcional del índice de desigualdad, que sitúa a Colombia, desafortunadamente, en un deshonroso lugar.</p>



<p>Coincidimos en el análisis certero del editorial, en cuanto a que las reformas de años recientes, si bien, han ampliado las posibilidades de ingreso al servicio diplomático, deben profundizarse, lo cual estará lejos de lograrse si se persiste en eliminar requisitos que garantizan la idoneidad para el ejercicio del cargo y que fundamenta un sistema democrático basado en el mérito.</p>



<p>Es de destacar que, la meritocracia precisamente disminuye prácticas indeseables para el acceso al servicio público, como el clientelismo y, con el, la corrupción, que con sus desmesurados niveles han sido uno de los obstáculos principales para el desarrollo de Colombia. La meritocracia es el pilar fundamental del Estado moderno y, por eso, tanto las potencias, como la mayoría de naciones, han establecido servicios exteriores conformados por funcionarios que ingresan a la carrera diplomática mediante concurso de méritos, ascienden a las distintas categorías según prueben sus competencias en evaluaciones y capacitación así como en el ejercicio diplomático y son embajadores de Carrera los que representan a esos Estados.</p>



<p>La discrecionalidad no puede conllevar al retroceso en la profesionalización del servicio exterior. No basta para Colombia un servicio exterior cada vez más diverso e incluyente, sino que además debe ser ante todo y sobre todo profesional, idóneo y competente.</p>



<p>Atentamente,</p>



<p>Junta Directiva<br>Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO-</p>



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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 02 Jul 2025 04:49:28 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Carta a El Tiempo sobre editorial &#8220;Diplomacia con requisitos&#8221;]]></media:description>
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        <title>SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* </title>
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        <description><![CDATA[<p>Excelentísimo señor Presidente: Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos. En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Excelentísimo señor Presidente:</p>



<p>Respecto a sus declaraciones recientes sobre los requisitos para que una persona pueda ser nombrada como embajador de Colombia, así como las afirmaciones sobre la Carrera Diplomática y Consular de la República, es pertinente, señor presidente, aclarar importantes asuntos.</p>



<p>En primer lugar, no, señor presidente, ser hijo(a) de un obrero no otorga, por sí solo, el mérito para ser embajador<strong>,</strong>&nbsp;del mismo modo que tampoco lo otorga ser hijo de un político o de un industrial. El mérito lo tiene la persona, y ese mérito se cultiva, se construye y se gana; no se hereda ni es un regalo.</p>



<p>Desafortunadamente, señor presidente, parece usted no ser distinto a Iván Duque, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos, o a los demás expresidentes: todos han desestimado la Carrera Diplomática cuando les incomoda para nombrar a sus allegados, pero no dudan en utilizarla cuando necesitan que esos mismos diplomáticos de carrera hagan el trabajo de las personas que nombran y que desconocen el oficio.</p>



<p>Y créanos que se equivoca, señor presidente, la Carrera Diplomática no es “blanca”. Muy pocos de sus miembros son descendientes directos de europeos, o llevan apellidos de origen italiano, alemán, o cualquier otro extranjero, sin que eso descalifique a quien los tenga para ingresar a la Carrera por mérito. La Carrera es diversa, y su verdadero valor está en el conocimiento, el servicio y la experiencia, no en el origen social, en el apellido, ni en la cercanía al poder.</p>



<p>Colombia, según el censo de 2018, está compuesta casi en un 90% por mestizos, seguidos de afrodescendientes e indígenas, y la Carrera Diplomática refleja no solo esta realidad étnica, sino también al país en términos de género, de origen regional y estrato socioeconómico. Ahora bien, si no es aún más diversa, la responsabilidad no recae en las y los diplomáticos de Carrera. Esa es una deuda histórica de su Gobierno y de todos los anteriores, que no han hecho lo suficiente para ampliar la base de acceso. La responsabilidad recae en sus Cancilleres y en quienes los precedieron, no en quienes hemos ingresado por concurso público abierto, compitiendo con transparencia y mérito.</p>



<p>¿Quiere usted, señor presidente ser realmente inclusivo? Pues, a cambio de nombrar embajadores, con los gastos que ello representa, por un periodo poco mayor a un año, que es lo que queda de este Gobierno, ya que los Embajadores tienen en cada cambio de Gobierno la obligación de presentar su renuncia protocolaria al nuevo Presidente, lo que se debería hacer es, por una parte, ampliar el número de cupos en la convocatoria actual al Curso Anual de Formación Diplomática y, por otra, nombrar a los embajadores de Carrera que se han preparado toda una vida para el ejercicio del cargo. Con acciones como esas le abrirá la puerta a muchos jóvenes de todos los orígenes para competir de manera transparente en un concurso público de méritos, y aquellos que ocupen los primeros puestos por excelencia académica posterior a un año de estudios, podrán ingresar a la Carrera Diplomática y Consular para, después de más de dos décadas, cuando estén formados y tengan la experiencia, opten por mérito a ser embajadoras(es) de la República, cumpliendo exactamente el mismo proceso que hemos surtido todos quienes hoy&nbsp;&nbsp;pertenecemos a la Carrera.</p>



<p>Con esa medida, que solo requiere de la voluntad de su Gobierno y la firma de la señora ministra en una resolución, podrá además neutralizar el pretexto que han usado los Gobiernos anteriores y este, de que los funcionarios de Carrera no somos suficientes para cubrir todos los cargos y que, por esa razón, han debido nombrar a políticos o sus familiares, presentadores de televisión, hermanas de artistas, hijos de empresarios, entre otros.</p>



<p>Ahora bien, ¿afirmar que todos los diplomáticos de Carrera son excelentes? Por supuesto que no. Como en cualquier cuerpo profesional, hay personas que no están a la altura del honor que representa servir al Estado colombiano. Pero son la excepción, no la regla. Y si algo habría que revisar en los requisitos para ser embajador(a) de Colombia, no es para flexibilizarlos, sino para hacerlos aún más estrictos.</p>



<p>Representar al país no es un derecho automático para nadie, ni siquiera para quienes pertenecemos a la Carrera, y mucho menos para quienes son nombrados por fuera de la Carrera. Es un privilegio, un honor y una inmensa responsabilidad que debería reservarse a quienes puedan servir a Colombia con dignidad, competencia y profundo respeto por sus instituciones.</p>



<p>Ser embajador no debe seguir siendo una recompensa familiar o política. Debe ser el resultado de décadas de servicio al Estado por parte de personas que han recorrido el camino difícil, visitando con constancia y usando incluso sus propios recursos para asistir a los colombianos en adversas circunstancias, detenidos, enfermos; organizando jornadas consulares en fines de semana interminables, enfrentando los retos del sistema de pasaportes y de las limitaciones tecnológicas en los tramites; diseñando y ejecutando, muchas veces con recursos económicos propios, iniciativas para las comunidades en el exterior, embajadores y cónsules que enfrentan las más diversas situaciones de emergencia, con escasísimos recursos y apoyo, para salvaguardar los derechos de los colombianos en su vida e integridad, así como para preservar y defender los intereses de la Nación. Ser embajador debe ser un honor para quienes han dedicado su vida al servicio diplomático profesional, han invertido en estudiar más, aprender nuevos idiomas y formarse en temas especializados, con la única finalidad de servir mejor al país y ejecutar la política exterior de Estado, no para otros intereses.</p>



<p>Ahora bien, señor presidente, no todos los nombramientos políticos son malos. De hecho, la mayoría son personas íntegras y bien intencionadas. El problema no es su calidad humana: el problema de la mayoría es que no conocen el trabajo. No saben qué es una Nota Verbal, ni cómo se redacta, ni por qué importa; no conocen las formas diplomáticas, ni entienden que no se negocia igual que en el sector privado; muchos se frustran con las restricciones legales que regulan el gasto público y no comprenden que sus actos comprometen al Estado. En resumen, aunque tengan las mejores intenciones y sean personas decentes y respetables, no son idóneas para el cargo porque no tienen la formación ni la experiencia para ello.</p>



<p>Usted, señor presidente, y sus antecesores, parecen desconocer el enorme costo en recursos públicos que implican las largas curvas de aprendizaje que sus nombrados deben recorrer. Tampoco, cuántos errores y pérdidas para el Estado evitamos las y los diplomáticos de Carrera, normalmente en silencio y a menudo ganándonos la antipatía de nuestros jefes, simplemente para proteger la institucionalidad y la dignidad del país.</p>



<p>Reducir los requisitos para ser embajador no solo constituye una falta de respeto hacia quienes hemos ingresado y ascendido mediante concursos públicos, evaluaciones anuales, cursos rigurosos y exámenes de ascenso. Significa también abrir más la puerta para que el próximo Gobierno, como lo han hechos todos, nombre a más “amigos”, premiando vínculos políticos o familiares en lugar de capacidades profesionales. Usted, señor presidente, estaría haciéndole el favor más grande a los Gobiernos que lo precedieron y a los que seguirán: concretar el deterioro del servicio exterior, la crisis de su profesionalización y de su especialización. Estaría mancillando un régimen, que aún debe seguir consolidándose, construido con esfuerzo por hijas e hijos de obreros, de maestros, de contadores, de campesinas, de bachilleres, de economistas, de miembros de las FFMM, de amas de casa, etc., e integrado por personas que se han formado por décadas con denuedo para representar con dignidad y responsabilidad a Colombia y a los colombianos.</p>



<p class="has-medium-font-size">¿Sabe usted, señor presidente, cuántos de nosotros venimos de universidades públicas? ¿Cuántos terminamos nuestros estudios en universidades privadas gracias a becas de excelencia académica o a créditos del ICETEX? ¿Sabe usted que el 100 % de los diplomáticos de Carrera somos, bilingües y que casi todos somos políglotas? ¿Que la mayoría tenemos una o varias maestrías, cuando no doctorados? La Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO- le ha solicitado en varias ocasiones una reunión para que usted conozca los miembros de la Carrera, para que sepa la calidad de profesionales con que cuenta el Servicio Exterior de Colombia, con quienes cuenta usted como Jefe de las relaciones internacionales del país.&nbsp;No somos una élite privilegiada; somos colombianos y colombianas que nos hemos formado para servir a Colombia con responsabilidad y compromiso y que gracias a la Carrera Diplomatica y Consular, pudimos llegar a pertenecer al servicio exterior sin tener padrinazgos políticos ni apellidos “ilustres”.<img decoding="async" class="wp-image-117315" style="width: NaNpx" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/22203732/WhatsApp-comparacion-Image-2025-06-22-at-7.14.28-PM-2.tiff" alt="Funcionarios del servicio exterior: Carrera y Libre nombramiento o provisional."></p>



<p>Por eso, señor presidente, lo que pedimos no es un favor: es respeto. Respeto por un sistema de acceso al servicio público que ha sido construido con inmenso esfuerzo por quienes hacemos parte de él, con años de servicio lejos de casa y de nuestras familias. Respeto por una vocación que no busca aplausos ni cámaras, sino resultados para Colombia. Respeto por quienes hemos entregado nuestra vida a defender los intereses del país en los lugares más complejos del mundo. Porque, dicho sea de paso, los destinos difíciles están normalmente cubiertos por las y los diplomáticos de Carrera, y lo hemos hecho con entrega y compromiso; y bien sea en Viena o en Puerto Obaldía, en Beirut o Tel Aviv, en Barinas o en París, en Tokio o en Esmeraldas, nuestra visión es el Estado y las y los colombianos en el exterior.</p>



<p>Fíjese, señor presidente que usted está transitando por el mismo camino que recorrieron esos Gobiernos que, con tanta razón, critica por su falta de respeto y dignidad hacia el servicio público. Está repitiendo la historia que prometió cambiar, pues bien recordamos sus promesas de campaña, y en el proceso, está ignorando y desvalorizando a cientos de servidores y servidoras que hemos dedicado nuestras vidas, profesional y personalmente, al Estado colombiano, a quienes habiendo ingresado por mérito al servicio exterior, somos ejemplo vivo de cómo se reparan desigualdades. Presidente, está usted cayendo en el mismo desprecio por la institucionalidad, en la misma lógica clientelista de otros gobiernos, en el mismo daño profundo a un servicio exterior que merece ser fortalecido, no destruido.</p>



<p>Y esto lo escribe alguien que viene por un lado de una rama familiar con algo más de holgura, pero que, por otro, es orgullosamente nieta de una mujer humilde: una señora de los tintos en la Caja Agraria. Mi abuelita, de origen campesino, no tuvo diplomas ni títulos, pero tuvo algo que usted hoy desprecia: dignidad, esfuerzo y un amor inmenso por su familia. Con su trabajo silencioso y sacrificios enormes, sirviendo café y lavando grecas mientras otros tomaban decisiones, logró lo que parecía imposible: que sus hijos estudiaran, que soñaran con un futuro mejor. Mis primos y yo somos parte de ese sueño. Mis colegas de la Carrera Diplomática son la concreción de su esfuerzo y de los sueños de sus madres, padres y abuelos; sueños y logros que hoy, usted, señor presidente parece querer desconocer.</p>



<p>*<strong>Mónica Beltrán Espitia</strong>, es Ministra Plenipotenciaria de la Carrera Diplomática y Consular, profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia y master en Ciencia Política, con especialización en Estudios de Mujeres, de la Universidad de Ottawa. Actualmente se encuentra en situación administrativa de disponibilidad, siendo su anterior designación la de Ministra Plenipotenciaria en la embajada de Colombia en Canadá.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en los blogs corresponden a sus autores</em>.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Mon, 23 Jun 2025 11:31:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[SER EMBAJADOR NO ES UN DERECHO SINO UNA RESPONSABILIDAD QUE EXIGE EXCELENCIA: Carta al señor Presidente de la República, Gustavo Petro Urrego* ]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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                            </item>
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        <title>CARRERA CONTRA LA CORRUPCIÓN: UNA APUESTA POR LA INSTITUCIONALIDAD*</title>
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        <description><![CDATA[<p>La Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En Colombia, hablar de lucha contra la corrupción suele remitirnos a titulares escandalosos, promesas de mano dura o reformas legales que rara vez se implementan con eficacia. Hay, sin embargo, una herramienta poderosa —silenciosa, técnica, sostenible— que sigue siendo subvalorada: el fortalecimiento de las carreras administrativas. Esta estrategia, tan simple como revolucionaria, no solo ha demostrado ser eficaz, sino que constituye una de las vías más sólidas para garantizar la estabilidad institucional, reducir el clientelismo y proteger la democracia. Paradójicamente, también es una de las menos promovidas —y a veces, deliberadamente obstaculizada— por los gobiernos.</p>



<p><strong>Más allá del mérito: una lógica distinta de poder</strong></p>



<p>El mérito, como principio rector, no implica una superioridad moral. Los funcionarios de carrera no somos santos ni héroes. Somos, ante todo, profesionales que accedimos a cargos por medio de concursos públicos, no de favores ni lealtades. Nuestra única lealtad es, en general, con la ciudadanía y con los intereses permanentes del Estado. Esta lógica rompe de forma radical con las dinámicas que han gobernado históricamente el acceso al poder en Colombia: el clientelismo y el nepotismo.</p>



<p>El clientelismo fue, según una narrativa extendida, un “mal necesario” que permitió desescalar la violencia política histórica entre liberales y conservadores a través de acuerdos como el Frente Nacional. El poder se transaba. El problema no era solo ético, sino estructural: se vaciaba de contenido la participación democrática. El voto se convirtió en una moneda devaluada que compraba favores, contratos, servicios públicos. El ciudadano no votaba para cambiar, sino para sobrevivir.</p>



<p>Con el tiempo, surgieron proyectos que prometieron acabar con esa lógica. Pero muchos simplemente reemplazaron la transacción por la lealtad personal a un caudillo. Al clientelismo se le opuso el nepotismo, donde lo importante ya no era negociar beneficios, sino demostrar fidelidad incuestionable a un líder o a una causa. Ambas formas son distintas caras de una misma moneda: restringen el acceso equitativo al poder y erosionan la democracia.</p>



<p>Frente a estas dinámicas, las carreras administrativas ofrecen otra ruta. Una ruta menos espectacular, pero más duradera. Una que no depende del favor del poderoso de turno, ni de la transacción circunstancial, sino de la preparación, la competencia y el servicio público. Mientras el clientelismo necesita que las personas pidan favores y el nepotismo exige que sigan ciegamente un mandato, las carreras administrativas permiten que los derechos se ejerzan sin intermediarios.</p>



<p><strong>La Carrera Diplomática y Consular: un caso particular</strong></p>



<p>Las carreras administrativas no son populares con los gobiernos que demuestran su rechazo evitando que sean convocadas a concurso público. Pueden pasar años antes de que abra una convocatoria y, una vez abierta, pueden pasar otros tantos años antes de que se complete su proceso. La Carrera Diplomática y Consular debe convocarse anualmente por ley. Esa obligación formal dificulta maniobras dilatorias, por esto, el rechazo de los políticos se materializa de otras maneras, usualmente, tratando de deslegitimar a sus integrantes.</p>



<p>Cada nuevo gobierno, sin importar su color, parece repetir el mismo libreto: acusa a los diplomáticos de carrera de ser adversarios, de pertenecer a la oposición. Las etiquetas cambian, pero el patrón se mantiene pendularmente: la derecha nos tilda de ser de izquierdas; la izquierda, de ser de derecha. Lo que incomoda no es, por supuesto, la ideología, ya que lo que guía nuestros actos es la legalidad; lo que incomoda es la autonomía.</p>



<p>Para la lógica política, que gira en torno a la transacción o la lealtad, resulta desconcertante que haya funcionarios que no deban su cargo a pactos políticos, que no necesiten pagar favores para mantenerse. Que, sencillamente, estén ahí para hacer su trabajo.</p>



<p>Es necesario hacer énfasis en esto: los funcionarios de carrera estamos dedicados a servir, no somos un obstáculo, ni un lastre para los gobiernos. Las carreras administrativas son una herramienta poderosa para gobernar bien. Están constituidas por profesionales entrenados para transformar las decisiones políticas legítimas en acciones sostenibles, técnicas y alineadas con los intereses permanentes del país. No nos oponemos al poder democrático; lo canalizamos de forma efectiva.</p>



<p>La naturaleza misma de la Carrera Diplomática —al no depender de cuotas ni padrinazgos— permite tener una visión de Estado de largo plazo. Esa visión no siempre coincide con la inmediatez de los intereses partidistas, pero es la que garantiza la continuidad institucional y la defensa del interés nacional más allá de los ciclos electorales.</p>



<p><strong>Fortalecer las carreras, democratizar el Estado</strong></p>



<p>Las carreras administrativas, como espacios de mérito, son también vehículos de inclusión. La Carrera Diplomática y Consular ha avanzado, gracias a la acción de sus propios integrantes —especialmente a través de la Asociación Diplomática y Consular -ASODIPLO— en reducir barreras de entrada para jóvenes de todo el país. Hoy existen asignaciones económicas para los estudiantes del curso de formación gracias a la acción de la Asociación que además estableció un programa de becas para personas en situación de vulnerabilidad y solicitó la modificación del concurso para que sea posible presentar las pruebas escritas en todo el territorio nacional.</p>



<p>Aún falta mucho por trabajar en la inclusión, tanto en esta como en muchas de las carreras administrativas del estado, pero hemos logrado avances significativos para democratizar el servicio exterior colombiano. Somos los mismos diplomáticos de Carrera quienes hemos luchado porque la representación del país en el mundo no dependa del apellido o del padrino político, sino del talento y del compromiso de quienes, desde distintos orígenes, quieren servir a Colombia con dignidad.</p>



<p><strong>El futuro de la diplomacia colombiana</strong></p>



<p>La Carrera Diplomática y Consular no pertenece a ningún gobierno. Es patrimonio de todos los colombianos, es una herramienta para quienes están dispuestos a comprometer su vida con la construcción del Estado. Defenderla no es un acto de corporativismo, sino de responsabilidad democrática. Es por ello que existe una preocupación creciente por la reducción del número de plazas: para el próximo concurso de ingreso; los cupos se disminuyeron de 40 a 25.</p>



<p>Esta disminución no es un simple ajuste técnico. Significa, en la práctica, un mayor margen para la discrecionalidad, un retroceso en la lucha contra la provisionalidad y una oportunidad perdida para fortalecer la institucionalidad con más funcionarios de carrera. La única forma sostenible de reducir los nombramientos provisionales —tan propensos a la inestabilidad y al clientelismo— es aumentando el número de servidores que ingresan por mérito.</p>



<p>Las carreras administrativas no deben ser una excepción dentro de la administración pública, sino una regla. La lógica del mérito debe extenderse, no recortarse. Y toda decisión que la debilite debe ser vista como una alarma institucional.</p>



<p>Las carreras no son perfectas, pero su aporte a la democracia es fundamental: el acceso por méritos, la continuidad institucional, el compromiso con el interés general. Esa es la verdadera carrera contra la corrupción. No se corre esa carrera con discursos, sino con instituciones fuertes. No se gana con líderes providenciales, sino con profesionales comprometidos. Y no se sostiene desde la improvisación, sino desde la convicción profunda de que el poder debe estar al servicio del bien común.</p>



<p>No quiero dejar escapar esta ocasión para hacer una invitación indispensable a la luz de lo que se ha mencionado en este texto: Todos los colombianos pueden y deben apropiarse del Estado; una forma de hacerlo es velando por las carreras administrativas y participando en ellas. Por ello cabe extender una invitación a todas las personas interesadas en el servicio público, a quienes sueñan con representar al país y construir instituciones fuertes, a los jóvenes de todas las regiones de Colombia que creen en el poder transformador del mérito, los invitamos a presentarse al próximo concurso de ingreso a la Carrera Diplomática y Consular. Toda la información está disponible en la página de la Academia Diplomática Augusto Ramírez Ocampo. Este puede ser el primer paso de una vida dedicada al servicio del Estado.</p>



<p>*Carlos Arturo García Bonilla: Ingeniero de la Universidad Industrial de Santander con maestría en Educación. Primer Secretario de la Carrera Diplomática y Consular de Colombia, actualmente es Cónsul de Colombia en Sao Pablo, Brasil.&nbsp;</p>



<p>**<em> Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores. </em></p>



<p></p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Wed, 07 May 2025 16:57:18 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[CARRERA CONTRA LA CORRUPCIÓN: UNA APUESTA POR LA INSTITUCIONALIDAD*]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>¿Para qué sirven los premios literarios?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/para-que-sirven-los-premios-literarios/</link>
        <description><![CDATA[<p>García Márquez decía que escribía para que sus amigos lo quisieran más, en mi caso, participo en concursos literarios, con la esperanza de recibir un premio, para que mis bienquerientes se sientan orgullosos, el sentido del reconocimiento ajeno es lo que me motiva. Leer el nombre propio en un acta de premiación, no tiene comparación y quien diga que eso le es indiferente o miente o no pertenece al género humano, o al menos, al gremio egocéntrico de los escritores. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1024x683.webp" alt="" class="wp-image-111660" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1024x683.webp 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-300x200.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-768x512.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda-1536x1024.webp 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045144/Arturo-Perez-Reverte-Zenda.webp 1920w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">El escritor Arturo Pérez-Reverte, fundador de la Editorial<em> Zenda</em>, presentador de la gala de premios, establecidos por la misma editorial. </figcaption></figure>



<p>La editorial española <em>Zenda</em> propone esta pregunta para un conversatorio entre periodistas culturales y a distancia recojo el testigo, uniendo la inquietud con los concursos literarios, de los cuales debo confesar, he sido consuetudinario participante, a pesar del consejo en contra de un Maestro de las letras y la vida. </p>



<p>Uno de los tesoros personales que conservo, fue la respuesta que recibí del gran escritor argentino Ernesto Sábato a una carta que le envié desde Bogotá a su residencia en Santos Lugares, a las afueras de Buenos Aires, en la que me dirigí a Sábato como una especie de oráculo para hacerle preguntas sobre el arte de escribir y la vida. Hablo de la bonita época en la cual los seres humanos, nos comunicábamos por carta o telegrama y resultaba emocionante recibir un sobre que surcaba el dintel de la puerta.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El paciente Maestro Sábato me remitió a un capítulo de su novela&nbsp;<em>Abaddón el exterminador</em>, dedicado justamente a un querido y remoto muchacho, que suelo releer, así ya no sea ese mismo jovenzuelo. Una de las inquietudes que le planteé al escritor argentino, era la pertinencia de participar en los certámenes literarios que ofrecían reconocimiento y fama. Sábato antes de la despedida, me dijo que me olvidara de los concursos, que escribiera motivado por la pasión de escribir y no pensando en ganar un premio.</p>



<p>Debo decir que en principio le hice caso, para disgusto de otro maestro de letras, Isaías Peña, quien gustaba coleccionar las menciones de los premios literarios de sus discípulos del&nbsp;<em>Taller de Escritores</em>&nbsp;de la Universidad Central en Bogotá, al que pertenecí. Abandoné la participación en ese tipo de convocatorias, pero nunca dejé de escribir y publicar, aunque tuve que compaginar la vocación literaria con mi profesión como diplomático de carrera, que no siempre me ha dejado tiempo y espacio para la escritura de ficción.</p>



<p>Creo que hay que decir que los premios, pueden tener diferente valor dependiendo la edad y el momento vital del escritor. Cuando se es joven autor, ganar un premio que tenga además la estimulación extra de una cantidad de dinero, puede resultar determinante como acicate para una carrera literaria, aunque también un reconocimiento demasiado temprano en la vida, puede estropear la misma obra, pues se sabe que los fracasos, bien gestionados, ayudan a forjar el carácter del autor y sus escritos, más que las victorias.&nbsp;</p>



<p>Ahora bien, en la vida he recibido algunos premios. En mi profesión oficial, dos veces he sido seleccionado como mejor funcionario de carrera diplomática y no puedo negar que resulta muy satisfactorio para el ego y una recompensa cuando se siente que se ha realizado un buen trabajo, pero no se compara a cualquier mención en un evento literario. Quien tiene la vocación de escribir, al final, lo hace para los demás, un escritor para serlo requiere lectores, es una actividad esencialmente social. El ser humano (algunos seres humanos más que otros, como los escritores y artistas) necesita el reconocimiento de sus semejantes.</p>



<p>El año pasado participé en algunas convocatorias literarias y debo decir que fue muy emocionante a pesar de mi avanzada edad (o por lo mismo), resultar finalista en concursos de relatos que se convirtieron en publicaciones. Ninguna tenía como premio dinero, sino aparecer en compilaciones de relatos y volví a experimentar una gran emoción, cuando me enteré de que había sido elegido para dos antologías, una en Colombia y otra en España. Indudablemente los premios sirven para dar alegrías, así sean momentáneas a quienes los reciben.</p>



<p>Ahora bien, acceder a participar en una convocatoria para un premio, es un ejercicio de mutua confianza en una época en la cual hay mucha prevención por las noticias falsas, la desinformación o la creciente Inteligencia Artificial (IA), instrumento que dependiendo su uso, puede ser una fascinante herramienta o una amenaza directa. A propósito de la IA, una querida amiga, la reconocida poeta bogotana Sandra Uribe, me contaba que había participado en un concurso, en donde habían rechazado su texto, porque los organizadores consideraban que había sido elaborado utilizando Inteligencia Artificial, lo que indignó y sorprendió a esa querida amiga, quien tiene suficiente inteligencia emocional para elaborar sus poemas, y así lo atestigua su obra.</p>



<p>Así como los responsables de una convocatoria literaria, en la que haya premios de por medio, esperan que el concursante sea honesto, transparente y presente textos inéditos o sea riguroso con los requisitos que se pidan, el autor también confía en que los organizadores no vayan a utilizar su escrito para fines diferentes a los establecidos en la convocatoria o que el evento sea una mascarada, para maquillar un evento diseñado entre amigos, en lo que en Colombia llamamos la “rosca” o el exclusivo club, al que es difícil acceder, pues aparte de talento, se requieren otros factores.&nbsp;</p>



<p>García Márquez decía que escribía para que sus amigos lo quisieran más, en mi caso, participo en concursos literarios, con la esperanza de recibir un premio, para que mis bienquerientes se sientan orgullosos, el sentido del reconocimiento ajeno es lo que me motiva. Leer el nombre propio en un acta de premiación, no tiene comparación y quien diga que eso le es indiferente o miente o no pertenece al género humano, o al menos, al gremio egocéntrico de los escritores.&nbsp;</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín&nbsp;</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran como @dixonmedellin y exploro el cielo azul en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1419" height="439" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda.png 1419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-300x93.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-1024x317.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/15045428/premios-Zenda-768x238.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1419px) 100vw, 1419px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Sat, 15 Feb 2025 11:09:56 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Para qué sirven los premios literarios?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>LAS PRIMERAS MUJERES DIPLOMATICAS EN COLOMBIA *</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/las-primeras-mujeres-diplomaticas-en-colombia-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>A todas las mujeres pioneras en la diplomacia en Colombia, un reconocimiento especial que ojalá sus nombres no caigan en el olvido, pues sin duda ellas son referentes permanentes de nuestra carrera diplomática y consular y de las conquistas de los derechos de equidad de género en la historia del país.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: Este artículo se reproduce de manera simultánea con el Blog de la Asociación Diplomática y Consular de Colombia, en donde el autor firma con su nombre de pila (Dixon Moya).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="680" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-1024x680.jpg" alt="" class="wp-image-111077" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-1024x680.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-300x199.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-768x510.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez.jpg 1260w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Embajadora Melba Martínez López en Nicaragua (archivo personal Dixon Moya)</figcaption></figure>



<p class="has-text-align-right">Con aprecio y agradecimiento a la embajadora Fanny Margarita Moncayo y a la memoria de la embajadora Melba Martínez López, DEP**</p>



<p>Desde el 5 de mayo de 2023, cuando se aprobó en la cancillería la formulación e implementación de la Política Exterior Feminista de Colombia, hemos tenido en el Palacio de San Carlos, sede central del Ministerio de Relaciones Exteriores, varios eventos conmemorativos de la mujer en la diplomacia, como por ejemplo, los celebrados por la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (ASODIPLO), la propia entidad, o la conferencia de la viceministra de Costa Rica, embajadora Lydia Peralta Cordero, sobre los referentes femeninos en la diplomacia de carrera de su país.</p>



<p>Es un tema que me apasiona, porque como dice un amigo, soy más feminista que varias mujeres que él conoce y me considero abanderado de la causa de la equidad de género. Por lo mismo, me he venido haciendo una pregunta necesaria, el nombre de la primera mujer diplomática en Colombia y al ser funcionario de carrera, en particular, quién habría sido la primera colega de carrera diplomática y consular.</p>



<p>Es cierto que hemos tenido varios hitos importantes, como el nombramiento de la primera ministra de relaciones exteriores, Noemí Sanín, en 1990 por parte del expresidente César Gaviria o que una mujer hasta la fecha, sea la persona que ha estado durante mayor tiempo al frente del ministerio, María Ángela Holguín, quien fue canciller durante ocho años consecutivos en los dos mandatos del ex presidente Juan Manuel Santos (2010 – 2018). Varias mujeres han sido jefes de la Cartera de Relaciones Exteriores y en el momento en que preparaba esta nota, se anuncia la designación de Laura Sarabia Torres como nueva canciller de la administración del presidente Gustavo Petro.</p>



<p>Sin embargo, no solemos destacar a las pioneras del ejercicio diplomático en el país. Gracias a otra investigación, relacionada con la novela&nbsp;<em>La Vorágine</em>&nbsp;y su versión cinematográfica, me encontré con una figura determinante en la literatura colombiana, la poeta Gertrudis Peñuela Eslava, más conocida como Laura Victoria, madre de la destacada actriz colombiana Alicia Caro, quien descolló en el cine mexicano. Gracias al renombre que tuvo con sus primeros libros de poesía, especialmente&nbsp;<em>Llamas Azules</em>&nbsp;(1933), Gertrudis Peñuela fue designada como canciller en la embajada de Colombia en México en 1939, país en donde se radicó y falleció a los 99 años.&nbsp;</p>



<p>Posiblemente el de Gertrudis Peñuela Eslava, sea el primer caso de una escritora colombiana, nombrada diplomática en el extranjero. Sin olvidar a la renombrada dramaturga barranquillera Amira de la Rosa, quien en las décadas de los cuarenta y cincuenta, se desempeñó en varias oportunidades como agregada cultural en la embajada de Colombia en Madrid y cónsul en Sevilla. Un antecedente interesante, es el de la pionera escritora y periodista, Soledad Acosta de Samper, quien en 1892 fue delegada por Colombia en el&nbsp;<em>IX Congreso Internacional de Americanistas</em>, celebrado en Huelva (España).</p>



<p>Ahora bien, la primera embajadora de Colombia acreditada ante otro país fue una mujer realmente admirable, Esmeralda Arboleda Cadavid, abogada liberal, nacida en Palmira, Valle del Cauca, una de las líderes del movimiento sufragista en nuestro país, en el que se unió a otra referente del feminismo colombiano, Josefina Valencia Muñoz, conservadora, hija del poeta Guillermo Valencia y hermana del expresidente Guillermo León Valencia. Sobre estas pioneras en la lucha por el sufragio femenino, se ha estrenado la película “<em>Estimados Señores</em>” dirigida por Patricia Castañeda, cinta que recomiendo ampliamente.</p>



<p>Las dos mujeres fueron diplomáticas, pero por situaciones opuestas. Mientras Josefina Valencia apoyó el gobierno del militar Gustavo Rojas Pinilla y fue designada jefe de la misión ante la UNESCO, Esmeralda Arboleda fue abierta opositora de la dictadura, en las elecciones de 1958 resultó elegida senadora por el Valle del Cauca, la primera mujer en serlo y el presidente Carlos Lleras Restrepo la designó en 1967 como embajadora de Colombia ante el gobierno de Austria. Arboleda continuaría prestando servicios diplomáticos, puesto que en 1980 fue relatora especial de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el estatus de la mujer en el Comité Económico y Social.&nbsp;</p>



<p>A propósito del General Rojas Pinilla, en 1957 condecoró a dos funcionarias de la Cancillería por veinte años de servicio, Isabel Casteblanco de Quintero y Mercedes Ramírez de Beltrán, es de suponer que había otras damas en diversos cargos, pero seguramente no en un gran número. Ahora bien, para 1967 cuando Esmeralda Arboleda era nuestra única embajadora, en el servicio consular encontramos como vicecónsul en Hamburgo a Gloria Gómez, en Filadelfia, la cónsul de primera Cecilia Pérez, en Los Ángeles la cónsul de primera Clara Muñoz. En Roma se encontraba como tercer secretario Beatriz Mendoza, destacada funcionaria, a quien todavía recordamos.</p>



<p>En el mismo año 1967, algunas mujeres se hallaban en cargos intermedios directivos en lo que ahora llamamos planta interna (Bogotá), como en la Sección de Reclutamiento y Adiestramiento, Marymelba de Marroquín, en la Sección de Mecanografía, la Supervisora Administrativa Isabel de Garcés, en la Sección de Biblioteca Julia Sánchez Murcia o en la Sección de Almacén y Mantenimiento, Hersilia Camacho.&nbsp;</p>



<p>La Carrera Diplomática y Consular de Colombia, luego de una serie de intentos frustrados a lo largo del siglo XX, tuvo su arranque formal en 1969, cumpliendo lo previsto en el Decreto 2016 de 1968, orgánico del servicio diplomático y consular, fue así como el 22 de febrero de 1969, se presentaron 11 aspirantes para cuatro cargos de segundo secretario y 39 aspirantes para cuatro cargos de tercer secretario y en este punto, es necesario destacar un importante hallazgo: De los ocho cargos diplomáticos por concurso, cinco fueron para mujeres, a saber, para el rango de tercer secretario: Patricia Koppel Durán (quien obtuvo el mayor puntaje), Ruth Kalstern y para segundo secretario: Dory Sánchez Franco, Luisa Mantilla y Ligia Buitrago Cuéllar. Es un importante hito, hoy cuando se propugna por la equidad, que, en el primer concurso meritocrático en la Cancillería, la mayoría de quienes obtuvieron el derecho de entrar al año de prueba en el ministerio fueran mujeres.</p>



<p>Ahora bien, la primera embajadora de carrera, que llegó a ese rango fue Ligia Londoño Ocampo, conforme el Decreto 1775 del 29 de agosto de 1988, quien se desempeñó en el cargo ante el gobierno de Barbados y fue decana (directora) del entonces Instituto Colombiano de Estudios Internacionales, antecedente de la Academia Diplomática.</p>



<p>Tuve el privilegio de trabajar en mis inicios, con dos de las primeras diplomáticas de carrera, la embajadora Fanny Margarita Moncayo Duque, quien con la embajadora María Victoria Díaz de Suárez ingresaron en la cuarta promoción de 1972. La embajadora Fanny Moncayo era la Subsecretaria de Comunidades Colombianas y Asuntos Consulares, cuando yo me encontraba en mi año de prueba y en mi segunda salida al exterior trabajé con la embajadora Melba Martínez López, DEP, quien fue la única mujer que ingresó en la tercera promoción en 1971.&nbsp;</p>



<p>Precisamente la embajadora Moncayo me ha recordado otros nombres ilustres de mujeres, que, aunque no pertenecieron a la carrera diplomática, tuvieron un importante desempeño en el servicio exterior colombiano, como Ninon Millán, embajadora en Jamaica y Virginia Obregón, embajadora en Egipto. A todas las mujeres pioneras en la diplomacia en Colombia, un reconocimiento especial que ojalá sus nombres no caigan en el olvido, pues sin duda ellas son referentes permanentes de nuestra carrera diplomática y consular y de las conquistas de los derechos de equidad de género en la historia del país.</p>



<p><strong>*&nbsp;Dixon Acosta Medellín&nbsp;</strong>(conocido en el mundo de la diplomacia como Dixon Moya).</p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter a la hora del recreo me encuentran como @dixonmedellin y comienzo a explorar el cielo azul en Bluesky como&nbsp;@dixonacostamed.bsky.social<strong></strong></p>



<p><strong>**</strong>Este artículo, no habría sido posible, sin la colaboración de la bibliotecóloga Claudia Esperanza Gómez, quien me facilitó la consulta de las&nbsp;<em>Memorias al Congreso</em>&nbsp;en la biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores. De igual forma, mi reconocimiento a los embajadores Camilo Reyes, Vicky Senior, Carlos Arturo Morales, Luz Stella Jara, José Ignacio Mejía, así como a los colegas Yomar González, Rubén Darío Agudelo y de manera especial a quien va dedicada esta modesta nota.</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1260" height="837" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez.jpg 1260w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-300x199.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-1024x680.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/02/03065934/Actualizado-Emb-Melba-Martinez-768x510.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1260px) 100vw, 1260px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=111070</guid>
        <pubDate>Tue, 04 Feb 2025 00:07:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS PRIMERAS MUJERES DIPLOMATICAS EN COLOMBIA *]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>LAS PRIMERAS MUJERES DIPLOMATICAS EN COLOMBIA *</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/las-primeras-mujeres-diplomaticas-en-colombia/</link>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p class="has-text-align-right">Con aprecio y agradecimiento a la embajadora Fanny Margarita Moncayo y a la memoria de la embajadora Melba Martínez López, DEP**</p>



<p>Desde el 5 de mayo de 2023, cuando se aprobó en la cancillería la formulación e implementación de la Política Exterior Feminista de Colombia, hemos tenido en el Palacio de San Carlos, sede central del Ministerio de Relaciones Exteriores, varios eventos conmemorativos de la mujer en la diplomacia, como por ejemplo, los celebrados por la Asociación Diplomática y Consular de Colombia (ASODIPLO), la propia entidad, o la conferencia de la viceministra de Costa Rica, embajadora Lydia Peralta Cordero, sobre los referentes femeninos en la diplomacia de carrera de su país.</p>



<p>Es un tema que me apasiona, porque como dice un amigo, soy más feminista que varias mujeres que él conoce y me considero abanderado de la causa de la equidad de género. Por lo mismo, me he venido haciendo una pregunta necesaria, el nombre de la primera mujer diplomática en Colombia y al ser funcionario de carrera, en particular, quién habría sido la primera colega de carrera diplomática y consular.</p>



<p>Es cierto que hemos tenido varios hitos importantes, como el nombramiento de la primera ministra de relaciones exteriores, Noemí Sanín, en 1990 por parte del expresidente César Gaviria o que una mujer hasta la fecha, sea la persona que ha estado durante mayor tiempo al frente de un ministerio, María Ángela Holguín, quien fue canciller durante ocho años consecutivos en los dos mandatos del ex presidente Juan Manuel Santos (2010 – 2018). Varias mujeres han sido jefes de la Cartera de Relaciones Exteriores y en el momento en que preparaba esta nota, se anuncia la designación de Laura Sarabia Torres como nueva canciller de la administración del presidente Gustavo Petro.</p>



<p>Sin embargo, no solemos destacar a las pioneras del ejercicio diplomático en el país. Gracias a otra investigación, relacionada con la novela <em>La Vorágine</em> y su versión cinematográfica, me encontré con una figura determinante en la literatura colombiana, la poeta Gertrudis Peñuela Eslava, más conocida como Laura Victoria, madre de la destacada actriz colombiana Alicia Caro, quien descolló en el cine mexicano. Gracias al renombre que tuvo con sus primeros libros de poesía, especialmente <em>Llamas Azules</em> (1933), Gertrudis Peñuela fue designada como canciller en la embajada de Colombia en México en 1939, país en donde se radicó y falleció a los 99 años.</p>



<p>Posiblemente el de Gertrudis Peñuela Eslava, sea el primer caso de una escritora colombiana, nombrada diplomática en el extranjero. Sin olvidar a la renombrada dramaturga barranquillera Amira de la Rosa, quien en las décadas de los cuarenta y cincuenta, se desempeñó en varias oportunidades como agregada cultural en la embajada de Colombia en Madrid y cónsul en Sevilla. Un antecedente interesante, es el de la pionera escritora y periodista, Soledad Acosta de Samper, quien en 1892 fue delegada por Colombia en el <em>IX Congreso Internacional de Americanistas</em>, celebrado en Huelva (España).</p>



<p>Ahora bien, la primera embajadora de Colombia acreditada ante otro país fue una mujer realmente admirable, Esmeralda Arboleda Cadavid, abogada liberal, nacida en Palmira, Valle del Cauca, una de las líderes del movimiento sufragista en nuestro país, en el que se unió a otra referente del feminismo colombiano, Josefina Valencia Muñoz, conservadora, hija del poeta Guillermo Valencia y hermana del expresidente Guillermo León Valencia. Sobre estas pioneras en la lucha por el sufragio femenino, se ha estrenado la película “<em>Estimados Señores</em>” dirigida por Patricia Castañeda, cinta que recomiendo ampliamente.</p>



<p>Las dos mujeres fueron diplomáticas, pero por situaciones opuestas. Mientras Josefina Valencia apoyó el gobierno del militar Gustavo Rojas Pinilla y fue designada jefe de la misión ante la UNESCO, Esmeralda Arboleda fue abierta opositora de la dictadura, en las elecciones de 1958 resultó elegida senadora por el Valle del Cauca, la primera mujer en serlo y el presidente Carlos Lleras Restrepo la designó en 1967 como embajadora de Colombia ante el gobierno de Austria. Arboleda continuaría prestando servicios diplomáticos, puesto que en 1980 fue relatora especial de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el estatus de la mujer en el Comité Económico y Social.</p>



<p>A propósito del General Rojas Pinilla, en 1957 condecoró a dos funcionarias de la Cancillería por veinte años de servicio, Isabel Casteblanco de Quintero y Mercedes Ramírez de Beltrán, es de suponer que había otras damas en diversos cargos, pero seguramente no en un gran número. Ahora bien, para 1967 cuando Esmeralda Arboleda era nuestra única embajadora, en el servicio consular encontramos como vicecónsul en Hamburgo a Gloria Gómez, en Filadelfia, la cónsul de primera Cecilia Pérez, en Los Ángeles la cónsul de primera Clara Muñoz. En Roma se encontraba como tercer secretario Beatriz Mendoza, destacada funcionaria, a quien todavía recordamos.</p>



<p>En el mismo año 1967, algunas mujeres se hallaban en cargos intermedios directivos en lo que ahora llamamos planta interna (Bogotá), como en la Sección de Reclutamiento y Adiestramiento, Marymelba de Marroquín, en la Sección de Mecanografía, la Supervisora Administrativa Isabel de Garcés, en la Sección de Biblioteca Julia Sánchez Murcia o en la Sección de Almacén y Mantenimiento, Hersilia Camacho.</p>



<p>La Carrera Diplomática y Consular de Colombia, luego de una serie de intentos frustrados a lo largo del siglo XX, tuvo su arranque formal en 1969, cumpliendo lo previsto en el Decreto 2016 de 1968, orgánico del servicio diplomático y consular, fue así como el 22 de febrero de 1969, se presentaron 11 aspirantes para cuatro cargos de segundo secretario y 39 aspirantes para cuatro cargos de tercer secretario y en este punto, es necesario destacar un importante hallazgo: De los ocho cargos diplomáticos por concurso, cinco fueron para mujeres, a saber, para el rango de tercer secretario: Patricia Koppel Durán (quien obtuvo el mayor puntaje), Ruth Kalstern y para segundo secretario: Dory Sánchez Franco, Luisa Mantilla y Ligia Buitrago Cuéllar. Es un importante hito, hoy cuando se propugna por la equidad, que, en el primer concurso meritocrático en la Cancillería, la mayoría de quienes obtuvieron el derecho de entrar al año de prueba en el ministerio fueran mujeres.</p>



<p>Ahora bien, la primera embajadora de carrera, que llegó a ese rango fue Ligia Londoño Ocampo, conforme el Decreto 1775 del 29 de agosto de 1988, quien se desempeñó en el cargo ante el gobierno de Barbados y fue decana (directora) del entonces Instituto Colombiano de Estudios Internacionales, antecedente de la Academia Diplomática.</p>



<p>Tuve el privilegio de trabajar en mis inicios, con dos de las primeras diplomáticas de carrera, la embajadora Fanny Margarita Moncayo Duque, quien con la embajadora María Victoria Díaz de Suárez ingresaron en la cuarta promoción de 1972. La embajadora Fanny Moncayo era la Subsecretaria de Comunidades Colombianas y Asuntos Consulares, cuando yo me encontraba en mi año de prueba y en mi segunda salida al exterior trabajé con la embajadora Melba Martínez López, DEP, quien fue la única mujer que ingresó en la tercera promoción en 1971.</p>



<p>Precisamente la embajadora Moncayo me ha recordado otros nombres ilustres de mujeres, que, aunque no pertenecieron a la carrera diplomática, tuvieron un importante desempeño en el servicio exterior colombiano, como Ninon Millán, embajadora en Jamaica y Virginia Obregón, embajadora en Egipto. A todas las mujeres pioneras en la diplomacia en Colombia, un reconocimiento especial que ojalá sus nombres no caigan en el olvido, pues sin duda ellas son referentes permanentes de nuestra carrera diplomática y consular y de las conquistas de los derechos de equidad de género en la historia del país.</p>



<p><strong>*Dixon Moya: &nbsp;</strong>Diplomático colombiano de carrera en el rango de Embajador, se desempeña en la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales de la cancillería. Escritor por vocación, lleva un blog en el periódico colombiano <em>El Espectador</em>, en el cual escribe de todo un poco: <a href="http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/">http://blogs.elespectador.com/lineas-de-arena/</a>&nbsp; En X @dixonmedellin</p>



<p><strong>**</strong>Este artículo, no habría sido posible, sin la colaboración de la bibliotecóloga Claudia Esperanza Gómez, quien me facilitó la consulta de las <em>Memorias al Congreso</em> en la biblioteca del Ministerio de Relaciones Exteriores. De igual forma, mi reconocimiento a los embajadores Camilo Reyes, Vicky Senior, Carlos Arturo Morales, Luz Stella Jara, José Ignacio Mejía, así como a los colegas Yomar González, Rubén Darío Agudelo y de manera especial a quien va dedicada esta modesta nota.</p>



<p>***<em>Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO</em>.</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="1500" height="996" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte.jpg 1500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte-300x199.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte-1024x680.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte-768x510.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1500px) 100vw, 1500px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110912</guid>
        <pubDate>Mon, 03 Feb 2025 13:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/31180047/Actualizado-Embajadora-Melba-Martinez-en-celebracion-en-Nicaragua-del-20-de-julio-con-arte.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[LAS PRIMERAS MUJERES DIPLOMATICAS EN COLOMBIA *]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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        <title>DESPEDIDA DE LOS MIEMBROS DE LA CARRERA DIPLOMÁTICA Y CONSULAR DE COLOMBIA AL VICEMINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, FRANCISCO COY GRANADOS*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/despedida-de-los-miembros-de-la-carrera-diplomatica-y-consular-de-colombia-al-viceministro-de-relaciones-exteriores-francisco-coy-granados/</link>
        <description><![CDATA[<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia &#8211;ASODIPLO, junto a los sindicatos Unidiplo y Semrex llevó a cabo un acto de despedida en homenaje al embajador Francisco José Coy Granados, quien ocupó el cargo de viceministro de relaciones exteriores desde agosto del 2022 hasta junio del presente año. Por considerar de interés para los lectores [&hellip;]</p>
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<p>La Asociación Diplomática y Consular de Colombia &#8211;<strong>ASODIPLO</strong>, junto a los sindicatos Unidiplo y Semrex llevó a cabo un acto de despedida en homenaje al embajador Francisco José Coy Granados, quien ocupó el cargo de viceministro de relaciones exteriores desde agosto del 2022 hasta junio del presente año. Por considerar de interés para los lectores su mensaje y consideraciones sobre el significado de la Carrera Diplomática en Colombia, lo reproducimos a continuación:</p>



<p>“Tal vez algunos de ustedes recuerden que, en este mismo salón hace casi dos años, me posesioné como viceministro de Relaciones Exteriores. En esa ocasión, expresé que tenía mucho que agradecer a la vida: por tener un trabajo que amaba y disfrutaba, por el equipo que había integrado y que me acompañaría en mi gestión y, particularmente, por la familia que tengo que me acompañó entonces y me acompaña hoy, sin quienes no habría sido posible adelantar el trabajo al frente del Viceministerio de Relaciones Exteriores durante 22 meses.</p>



<p>Esos agradecimientos están vigentes hoy, con mayores razones, sin duda.</p>



<p>Hoy, a manera balance de fin de gestión, permítanme hacer unas breves reflexiones sobre lo que ha sido este recorrido, en el que viajé por muchos kilómetros, sostuve cientos de reuniones, leí cientos, tal vez miles de páginas, y sostuve muchas conversaciones telefónicas para presentar, avanzar, promover y ayudar a ejecutar la política exterior colombiana del Presidente Gustavo Petro.</p>



<p>Por supuesto que la lista de agradecimientos debería empezar por el Presidente Petro quien, por iniciativa del entonces Ministro Álvaro Leyva, decidió nombrar un funcionario de carrera como su Viceministro. En esta experiencia tuve también el honor de acompañar al Ministro Luis Gilberto Murillo, compañero de viaje durante su tiempo en la Embajada en Washington, y en los últimos meses como mi Jefe directo. De cada uno de ellos aprendí como tal vez no lo había hecho en los 34 años anteriores en los que he desempeñado este oficio, cuando la vida me dio la oportunidad, después de estudiar por mucho tiempo la política exterior colombiana, de entrar a la cabina de control, en donde se toman las decisiones.&nbsp;</p>



<p>Si bien nadie me otorgó la representación de la Carrera Diplomática al ocupar este cargo, siempre entendí que lo hacía en esa calidad. Esto último lleva, necesariamente, a lo que significa ser parte de la Carrera Diplomática y Consular y cuál es el papel que se debería esperar de alguien a quien, como a mí, se le brinda esa oportunidad.</p>



<p>Los diplomáticos de carrera somos funcionarios del Estado. Burócratas, si se quiere, aunque esa es una palabra que tiende a generar un mal sonido. Tal vez la expresión más precisa para entender lo que hacemos, y debemos hacer, es la de servidor público.&nbsp;</p>



<p>Desempeñamos, en efecto, unas funciones determinadas por ley (eso nos hace funcionarios), con procedimientos y reglas definidas (eso nos hace burócratas) pero estamos para servir al país y a nuestros conciudadanos, eso nos hace servidores públicos.</p>



<p>En el caso de la Cancillería, el carácter de funcionarios con un vínculo prolongado nos obliga a tener una visión de largo plazo.&nbsp; A pesar de muchas críticas, algunas de ellas válidas, esta es una institución con memoria y en la cual se tiende a observar la política y los asuntos internacionales con una perspectiva más allá de las líneas de cada gobierno.</p>



<p>Nuestro trabajo principal consiste en articular esa visión de largo plazo con las prioridades definidas por cada gobierno, ejercer nuestras tareas con espíritu de servicio, siempre dispuestos a ir un poco más allá de lo que se define en nuestra lista de funciones y, sobre todo, con el corazón puesto en el país y nuestros compatriotas, a quienes nos debemos.</p>



<p>Vale la pena recordar que la democracia, hoy cuestionada y en riesgo alrededor del mundo, se trata sobre todo de instituciones, que no son otra cosa que reglas de juego que se deben cumplir. Por eso, en muchas conversaciones con mis colegas de la Asociación, de Uniplo y Semrex, siempre insistí en que, más allá de defender y representar a sus asociados, era indispensable, siempre, defender a la institución. Esta Cancillería, sin&nbsp; funcionarios, es una casa vacía, pero todos estos funcionarios, sin institución, estaríamos en la calle.</p>



<p>Con ese espíritu asumí funciones como viceministro y conté para el efecto con el concurso de muchos de ustedes. Primero que todo, con un magnífico equipo que me asistió y estuvo junto a mí en cada actividad, ante cada desafío. Pero también, con mis compañeros en toda la Cancillería, dentro y fuera del país, con quienes siempre fue posible trabajar conjuntamente para beneficio de nuestro país. Cualquier éxito que se considere obtuvimos durante mi gestión, fue sobre todo resultado del trabajo de equipo. Las fallas y fracasos son usualmente responsabilidad del liderazgo, y los asumo.</p>



<p>Este homenaje que recibo hoy, posiblemente inmerecido, tiene también un elemento de despedida. Me desplazo ahora al servicio exterior, a continuar el proceso de aprendizaje que inicié en 1988 y que nunca se detuvo durante todos estos años de servicio. Lleno de orgullo, salgo de nuevo a representar a mi país ante un país amigo y muy cercano a mis afectos. Es la condición ideal, que agradezco al Presidente Petro, al Canciller Murillo y a mi pertenencia a la Carrera Diplomática y Consular.</p>



<p>El trabajo del diplomático, ese “extraño oficio”, como se titula el Blog de la Asociación Diplomática en El Espectador, implica diarios desafíos, particularmente para un país que, como Colombia, ha decidido en este último tiempo, bajo el gobierno del Presidente Petro, jugar un papel más relevante en el escenario internacional.</p>



<p>“Liderazgo regional en temas globales” es una línea que señalamos en el Plan Nacional de Desarrollo que, por primera vez, incluyó, como anexo, un capítulo específico sobre política exterior y que refleja la ambición como país y que debemos proyectar hacia el largo plazo.</p>



<p>Los desafíos que nos plantea el cambiante sistema internacional obliga a mantener todos los sentidos alerta. El país necesita ahora, más que nunca, de un servicio exterior diverso, dinámico y representativo de su identidad, sin olvidar la excelencia.</p>



<p>Hace años, cuando presidia la Asociación Diplomática, escribí una columna de opinión en un medio de alcance nacional en el que decía que la Carrera Diplomática y Consular es uno de los secretos mejores guardados de nuestro país, pues en ella se ha mantenido el mérito como criterio principal para el ingreso y permanencia.</p>



<p>Sin olvidar esa esencia, es importante ampliar su representatividad, social, étnica y regional, para que esta Cancillería, la Cancillería de San Carlos, refleje mejor al país y sea eficiente en conseguir la defensa de nuestros intereses y encontrar todos los escenarios de cooperación para abordar con socios y amigos alrededor del mundo nuestros propósitos.</p>



<p>Más que nunca está vigente aquella frase según la cual, en el sistema internacional lo único permanente es el cambio. Quienes me han escuchado hablar del orden global, podrían recordar que desde el fin del Guerra Fría hemos estado, por varias décadas, en un proceso de transición que apenas ahora empieza a mostrar indicios de estar llegando a un punto de estabilidad.</p>



<p>La política exterior ya no se trata únicamente de temas por fuera de nuestras fronteras; prácticamente no existe un área de la política pública que no incorpore por lo menos un elemento internacional. Los retos son enormes y nuestra responsabilidad en esta Cancillería es la de ayudar a diseñar las respuestas a los retos globales, teniendo en cuenta que cada acción del país frente a esos retos debería tener como resultado el beneficio de un país más próspero, equitativo y democrático.</p>



<p>Tenemos no pocos elementos para potenciar nuestra acción internacional: nuestra enorme biodiversidad, nuestra experiencia en alcanzar acuerdos de paz, nuestra visión innovadora de la migración y la experiencia de enfrentar, a un enorme costo, la lucha contra el problema mundial de las drogas y la criminalidad organizada. Pero solos no podemos. La cooperación con otros socios no es una opción, es un imperativo.</p>



<p>Pero en este mundo globalizado, sigue teniendo un valor especial el ser colombiano. A este propósito siempre recuerdo el texto aquel de ese ciudadano universal, el maestro Jorge Luis Borges, en el que Ulrica, la protagonista noruega de la historia, le pregunta a Javier Otárola, el significado de ser colombiano: “No se (…). Es un acto de fe”. Pensando en eso, hoy me preguntaría y le preguntaría a muchos de ustedes lo que significa ser un diplomático colombiano. Yo respondería entre la certeza y el orgullo: un acto de esperanza. Muchas gracias.”</p>



<p>*Francisco José Coy Granados, es embajador de la carrera diplomática y consular, actualmente designado en Uruguay.</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="635" height="1203" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/02170535/Embajador-Francisco-Coy.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/02170535/Embajador-Francisco-Coy.jpg 635w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/02170535/Embajador-Francisco-Coy-158x300.jpg 158w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/08/02170535/Embajador-Francisco-Coy-541x1024.jpg 541w" sizes="auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103943</guid>
        <pubDate>Sat, 03 Aug 2024 09:29:00 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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        <title>Un siglo de amistad euroasiática y cristiano-islámica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/un-siglo-de-amistad-euroasiatica-y-cristiano-islamica/</link>
        <description><![CDATA[<p>El mundo vive todavía, de pronto sin advertirlo, procesos originados en la Primera Guerra Mundial, eclipsados por la publicidad más reciente de la Segunda. Uno de ellos, cargado de horrores, que llega hasta nuestros días, es la compleja combinación de tragedias humanas, políticas, culturales y militares del Medio Oriente. También subsisten vínculos que la guerra [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>El mundo vive todavía, de pronto sin advertirlo, procesos originados en la Primera Guerra Mundial, eclipsados por la publicidad más reciente de la Segunda. Uno de ellos, cargado de horrores, que llega hasta nuestros días, es la compleja combinación de tragedias humanas, políticas, culturales y militares del Medio Oriente. También subsisten vínculos que la guerra interrumpió y renacieron para perdurar.&nbsp;</p>



<p>La caída y disolución del Imperio Otomano, con la asignación de territorios medio orientales a la tutela de Francia o la Gran Bretaña, fue una prueba, no superada satisfactoriamente, para esos poderes cargados de experiencia colonial y cabeza de imperios. A ellos correspondía la responsabilidad histórica de producir transiciones hacia un mundo mejor.</p>



<p>Sus desatinos, combinados con la fuerza arrolladora de múltiples intereses de origen regional, anclados en historia y cultura mucho más antiguas que las de esas potencias europeas, generaron una secuencia de lucha sin cesar entre pueblos de la región. En carrera desaforada, prácticamente todos ellos, incluido más tarde Israel, se lanzaron a buscar, a las buenas o a las malas, un “acomodamiento” que ha costado miles de vidas en una confrontación que ojalá pudiera terminar en algo parecido a la Pax Romana, o al menos a su sucesora, la Pax Otomana,&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En medio de las tribulaciones del vergonzoso y macabro concurso del “ojo por ojo” que ha tenido lugar en los Kibutz del Sur de Israel y la Franja de Gaza, por estos días se celebra un acontecimiento que lleva ya un siglo de vigencia y ha formado un tejido que se comenzó a entrelazar en la toma de posiciones propias de la Primera Guerra Mundial: el centenario de la nueva relación entre Turquía y Alemania.</p>



<p>Ambos países quedaron, al final de esa guerra, en el lado de los perdedores. Hasta entonces habían estado vigentes los imperios que cada uno había encabezado. Por lo tanto, también cada uno debía comenzar una nueva vida, con los aliados que estuviesen dispuestos a unirse a perdedores. Dentro de los cuales, por supuesto, era más fácil que aparecieran antiguos amigos. No sería la primera ni la última vez en un mundo construido y destruido por la violencia.&nbsp;</p>



<p>Perdidos los títulos imperiales, y descuartizados sus territorios, en ambas partes se debía dar obligatoriamente paso a nuevas formas de organización política. En el caso alemán, surgía la República de Weimar, esa “república para ángeles” cuya duración sería efímera, y vendría, luego del paréntesis de la era hitleriana, a ser la República Federal de Alemania de nuestros días. En el turco aparecería la República Turca, que acaba de cumplir cien años.&nbsp;</p>



<p>El establecimiento de nuevas relaciones diplomáticas entre las dos antiguas potencias, reducidas a nuevas proporciones, no solamente llevaba el impulso de la antigua alianza para esa guerra perdida, sino que encontraría bases suficientes en una aún anterior amistad política y una relación comercial significativa entre los dos imperios extinguidos.&nbsp;</p>



<p>Las transformaciones institucionales de esa primera postguerra fueron más sorprendentes y radicales en el caso turco que en el de Alemania. Mustafá Kemal Atatürk tomó decisiones de las más audaces e insospechadas que político alguno haya podido tomar, y hacer efectivas, en la historia contemporánea. Cambiar el alfabeto, adaptado del árabe, por el latino, acabar con el mandato de los califas sin renegar del islam, reemplazar la ley musulmana por códigos a la manera occidental, cambiar las reglas de vestimenta, incluida la abolición del velo de las mujeres, redefinir la propia lengua turca, y adoptar un sistema parlamentario, fueron algunas de las ejecutorias de un verdadero transformador.&nbsp;</p>



<p>Inmersa en el proceso de sus propias definiciones, Alemania no tuvo al principio demasiado en cuenta la relación con la nueva Turquía. Esta última, en cambio, no dejó de mantener su mirada puesta en Alemania, su aliado europeo más confiable. Por eso, desde su condición neutral, ofreció refugio a perseguidos del nazismo y abrigó la esperanza de que Alemania fuese, pasada la Segunda Guerra, un destino para sus estudiantes y también para la exploración de oportunidades de empleo de sus nacionales, en el escenario de la reconstrucción.</p>



<p>El proceso migratorio turco hacia Alemania no tardó en convertirse en realidad.&nbsp;&nbsp;Los gobiernos llegaron a firmar un acuerdo de reclutamiento de trabajadores turcos como fuerza de trabajo “invitada” a fortalecer todo tipo de actividades propias de la resurrección alemana. El acuerdo incluyó a más de ochocientos mil turcos, que deberían regresar a su país al término de sus tareas; algo que en realidad no se dio. Por el contrario, se vincularon a nuevas actividades, pudieron reunificar sus familias en suelo alemán, y sus descendientes suman unos tres millones de ciudadanos alemanes de pleno derecho.</p>



<p>La presencia de esa creciente comunidad turca ha tenido implicaciones importantes en la vida de la Alemania contemporánea. Los turcos han contribuido al desarrollo de numerosas actividades, al punto que se han producido distintas formas de mestizaje, comenzando por el cultural, y son hoy protagonistas de la vida política y del desarrollo de la ciencia y la tecnología. Con el beneficio adicional de la irradiación de progreso hacia las comunidades de origen de los inmigrantes a través de las remesas y un fluido intercambio de todo tipo.&nbsp;</p>



<p>Subsisten también zonas grises que obligan a hacer conjeturas respecto del futuro.&nbsp;El avance del islam en territorio europeo es una de ellas. Por lo cual se hacen cálculos sobre la presencia musulmana y sus consecuencias políticas y culturales en el corazón de Europa, fenómeno que se agrega a la presencia y el protagonismo del islam en Francia y la Gran Bretaña, entre otros. Frente a lo cual algunos sectores sienten que, en unas décadas, habida cuenta de la progresión poblacional en los sectores islámicos, el paisaje cultural de un continente tradicionalmente cristiano será diferente.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Las políticas, y las actuaciones, del actual presidente turco contribuyen a ensombrecer las relaciones entre los dos países. El trato hacia la oposición, y su récord en materia de derechos humanos, han sido duramente criticados por el gobierno alemán. A lo cual se agregan diferencias sustanciales respecto del problema de Gaza. Mientras Alemania se ha mantenido fiel a su política de soporte a Israel, uno de los axiomas de su política exterior, y ha repudiado el ataque del 7 de octubre, el actual gobierno turco no ha vacilado en proclamar que Hamas no es una organización terrorista sino un “movimiento de liberación”.&nbsp;</p>



<p>Para completar un preocupante panorama, la actitud del gobierno turco en materia de migraciones, con la amenaza permanente de abrir o cerrar la puerta de acceso a Europa por parte de migrantes procedentes de Siria, y de ahí hasta Afganistán, no produce una sensación de confiabilidad. Aspecto que, sumado a los anteriores, afecta el ya viejo asunto de la eventual admisión de Turquía a la Unión Europea.</p>



<p>La temperatura de esta inédita relación euroasiática y “cristiano-islámica” ha bajado, por los motivos mencionados, desde los tiempos de Angela Merkel. No obstante, Alemania alimenta la esperanza de un cambio de rumbo que permita nuevas coincidencias. Para ello busca mantener el afecto del pueblo turco, y seguramente espera un triunfo de la actual oposición en las próximas elecciones.&nbsp;</p>



<p>Con motivo de una visita de estado a Turquía, para conmemorar el centenario de las relaciones bilaterales, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, rindió homenaje a los trabajadores turcos que ayudaron a la reconstrucción alemana. También tuvo el detalle de visitar primero al alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, figura principal de la oposición, antes de ir a ver a su colega el presidente Erdogan. Gesto de valor simbólico en el lenguaje implícito de la diplomacia.&nbsp;</p>
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        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100219</guid>
        <pubDate>Wed, 01 May 2024 03:25:33 +0000</pubDate>
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