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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de colonialismo y neocolonialismo | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>&amp;#8220;A Hannah Arendt&amp;#8221;, por Laura Quintana.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/a-hannah-arendt-por-laura-quintana/</link>
        <description><![CDATA[<p>La filósofa y pensadora colombiana Laura Quintana nos presenta este artículo donde muestra algunas de las ideas de Hannah Arendt que han marcado su pensamiento, a la vez que evidencia algunas limitaciones de la filósofa alemana. Especial para Filosofía y coyuntura a los 50 años del fallecimiento de Hannah Arendt. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong><em>Por: Laura Quintana</em></strong></p>



<p><em><strong>Filósofa, Profesora Titular Universidad de los Andes</strong></em></p>



<p></p>



<p>Descubrí a Arendt por el azar de un regalo, hace más de veinte años. Empezaba mi proyecto doctoral sobre la <em>Tercera crítica</em> de Kant que se proponía pensar el carácter político del juicio sobre lo bello, cuando mi pareja de la época se encontró en una librería con un texto de la autora sobre el mismo tema. Unos apuntes que la muerte le impidió elaborar en el libro sobre la vida de la mente que estaba preparando. En un par de días leí una y otra vez esa publicación póstuma, como conversando con una nueva compañía que me hacía preguntas, me mostraba otros ángulos, arriesgaba ideas que yo estaba intentando articular tímidamente al ocuparme de un autor tan canónico y comentado. Pronto descubrí que no se trataba de una intérprete más, sino de una pensadora singular, de gran altura. Me deslumbraba. Busqué todos sus libros, un universo se me abría y, con este, un nuevo horizonte de investigación. La estudié con esmero, analizando cada obra con cuidado, perseguí su trayectoria intelectual, dicté clases, organicé eventos, participé en otros, publiqué artículos indexados intentando releer sus ideas desde nuevos ángulos.</p>



<p>En unos años me volví una especialista, y me situé en el nicho académico arendtiano. Duró algunos años más: no solo le huyo a los séquitos, sino que la comodidad de los territorios dominados, que ha ganado el experto, es contraria a mi curiosidad intelectual; además, esa actitud riñe con el movimiento del pensamiento en el que había insistido la misma Arendt: ese ir y venir sin fin; ese impulso de deshacer lo que se ha alcanzado para evitar que se vuelva justamente una conquista. De hecho, siguiendo ese mismo movimiento, discutía con algunos de sus planteamientos, los objetaba, mientras estos dejaban de iluminar problemas del mundo que me estaban interpelando. A fin de cuentas esa necesidad de comprender, esa escucha a lo que acontece era algo que ella también invitaba a cultivar.</p>



<p>Con el tiempo me he dado cuenta de que esta autora, pese a las distancias y divergencias, me marcó profundamente, como a tantas otras personas, y en mi caso lo hizo con algunas huellas persistentes. Recogeré ahora brevemente algunas de esas trazas que me han resultado fundamentales, para señalar al final los desacuerdos que me hicieron dejar de buscar su compañía más constante. Lo hago no con la pretensión de hacer valer mi voz, y tomar demasiado en serio la función autoral, sino con el interés de compartir –a vuelo de pájaro–aspectos cruciales de una obra que ha venido influyendo a diversas generaciones de filósofos y filósofas. A fin de cuentas, el yo que habla aquí es también uno compuesto de tantas voces que transitan en medio de otras singularidades.</p>



<p>Como es sabido, algo que transformó profundamente a Arendt fue la experiencia del exterminio judío durante la Segunda Guerra Mundial. Desde aquí, decía, no podía seguir haciendo filosofía como lo había hecho antes, sumergiéndose en los conceptos y en su historia, alejada de los eventos políticos y de su impacto sobre la realidad. Ahora tenía que pensar cómo desde el trabajo conceptual podía acoger la contingencia sin reducirla, sin neutralizar el asombro que esta no deja nunca de suscitar, en un esfuerzo de comprensión que no se agota. Y ello supuso tomar distancia de una larga tradición de la filosofía política, para la cual los actores nunca saben lo que hacen, de modo que tienen que ser conducidos y regulados por modelos teóricos, que se imponen desde arriba para ordenar la realidad. Frente a esto, Arendt insistió en un pensamiento político situado, que elaborara sus conceptos apoyándose en la experiencia, y volviera a esta para iluminarla desde adentro, en un diálogo de ida y vuelta siempre revisable. Este es un movimiento muy diferente a la aplicación de un marco sobre una realidad, un procedimiento mecánico que se impone en muchos abordajes de las ciencias sociales, que no elaboran propiamente sus conceptos sino que los aplican aquí y allá, como una caja de herramientas utilizable en diversas circunstancias. Se trata a la vez de un impulso, de un reto y de un compromiso que no deja de interrogarme, y de estimular la búsqueda de caminos de experimentación para llevarlo a cabo, siempre en el modo del ensayo, de la tentativa inacabada.</p>



<p>Esa experimentación es algo que hizo valer la autora al usar diversos formatos de escritura para sus reflexiones: desde tratados más teóricos, pasando por textos de crítica del presente, hasta ensayos basados en materiales históricos en donde los conceptos intentan explorar la manera en que ciertos eventos pudieron haber cristalizado, sin que tuvieran que darse tal y como se dieron. Es así un pensamiento indisciplinado que nunca deja de volver a la tradición filosófica para interrogarla o para nutrirse de ella, pero que no se puede encasillar en las fragmentaciones que el quehacer filosófico profesionalizado ha generado. Esta tensión con la filosofía disciplinaria es algo que ha confrontado a nuevas generaciones, sobre todo de mujeres filósofas, y es algo que atraviesa también el trabajo que he venido realizando.</p>



<p>Por supuesto, si hay una marca distintiva de Arendt es la manera en que nos invita a reconsiderar el espacio de la política para desplazar la mirada del solo énfasis en las formas de gobierno –que se impone en las visiones institucionalistas, dominantes en el liberalismo imperante y en la ciencia política hegemónica– a las posibilidades de la acción: lo que supone actuar <em>con</em> otros para hacer valer una pluralidad: no una identidad multiplicada, sino la aparición de un sujeto colectivo que exige relaciones de igualdad para hacer valer una diferencia que enriquece el mundo y lo hace más común. Aquí está en juego una ontología relacional de acuerdo con la cual la existencia humana se ha ido conformando de acuerdo con condiciones emergidas que pueden dar lugar a otras, en medio de las cuales lo que somos puede ir deviniendo de la mano con cómo vamos habitando. La pluralidad, que es una marca distintiva de la humanidad, ha ido emergiendo entonces a través de experiencias, en particular, a partir de prácticas que han permitido organizar espacios compartidos, encontrar criterios para que los desacuerdos puedan aparecer y tratarse, y estabilizar instituciones que más que meramente ordenar y regular lo que es posible habrían de posibilitar distancias y relaciones para que quienes coexisten puedan reconocerse como iguales en su distinción.</p>



<p>Por este camino, Arendt nos dice que no hay pluralidad sin instituciones, en particular, sin derechos, pues estos generan condiciones de igualdad que no están naturalmente dadas. Pero a la vez insiste en que no hay pluralidad si las instituciones pretenden cerrar el espacio de aparición para la acción y para que puedan emerger nuevas formas de entender la igualdad. De ahí la insistencia en que la acción no puede institucionalizarse por completo, que ella ha de poder exceder siempre los canales establecidos, a través de formas de desobediencia civil que pongan de manifiesto las injusticias que puede producir un régimen establecido. Se trata de una idea fundamental en los modelos de democracia radical que vienen enfatizando la incapacidad del liberalismo, y de la democracia representativa para contrarrestar los oligopolios y los autoritarismos que se han venido instalando por doquier. Al fin y al cabo estos últimos, como nos enseñó también Arendt, han pretendido deshacerse de la contingencia para hacer valer el interés del <em>homo oeconomicus</em> y su pretensión de reducir la complejidad de las interacciones humanas a la racionalidad reductiva de la administración o gestión que busca hacer predecible el mundo y controlable, en pos de la integración social y de la lógica del provecho. Una aproximación que habitúa a considerar como superfluas a todas aquellas vidas de las que puede sacarse un rendimiento y que puede terminar en las peores formas de exterminio, como lo demostró el neocolonialismo europeo en África, junto a la Shoah, que Arendt puso en relación, y más recientemente el genocidio palestino, que la autora también anticipó en sus reflexiones críticas contra el Estado de Israel y los peligros de su suprematismo étnico.</p>



<p>Estas son algunas de las ideas de Arendt que considero más relevantes, y que han dejado una marca indeleble sobre mi trabajo, aunque este discurra por caminos que se distancian de otros de sus planteamientos centrales. Pensemos, por ejemplo, en el afán de trazar distinciones entre experiencias, que la autora desplegó para evitar que unas se sobrepusieran a otras, y cómo esto la llevó a traicionar un pensamiento más relacional, al introducir separaciones analíticas entre cuestiones que están necesariamente conectadas, como la política y la economía, el hacer y el actuar, la libertad y la necesidad, el conflicto y la violencia, la capacidad discursiva y la afectiva, el lenguaje y el cuerpo.</p>



<p>De hecho, Arendt pierde de vista por completo la importancia de la dimensión corporal en su comprensión de la política, y desvaloriza lo emocional, como un elemento meramente subjetivo que haría perder de vista el mundo, y la preocupación por cómo organizarlo en común. Oblitera de ese modo cómo los actores necesariamente son afectados sensorialmente por la manera en que habitan y cómo toda toma de posición y comprensión está condicionada por esta afectación que pasa por la codependencia y vulnerabilidad de sus cuerpos.</p>



<p>Junto a lo anterior, la autora llega a posiciones muy problemáticas acerca de la presunta incapacidad de quienes están sometidos a la necesidad (de la pobreza, del tener que dedicarse a sobrevivir) para reconocer las condiciones de dominación en las que se encuentran. Desconfía así de la potencia corporal que puede surgir en medio de y justo por la adversidad que trae consigo el padecimiento, y niega así la agencia de quienes se encuentran arrojados a la precariedad. Esto, de hecho, la conduce por momentos a formas de aristocratismo que van en contra de su afirmación de la pluralidad como una condición que requiere hacer valer la igualdad de cualquiera con cualquiera. Una afirmación que puede traducirse en lo que para Arendt era el derecho humano fundamental: el derecho a tener derechos. Un meta-derecho que le da sentido a todos los demás, y que cualquiera, según ella, debería poder exigir, cuando se le niega un trato igualitario. Así, Arendt puede volverse contra ella misma.</p>



<p>A fin de cuentas, como con toda gran obra, uno siempre puede dividirla, exponerla al viento del deshielo del pensar; ese que, como diría la misma autora, nos permite asumir la condición de extrañeza que caracteriza nuestro paso por el mundo. Esa condición de alteridad que nos atraviesa y que ojalá pudiéramos acoger mejor, para volver esta Tierra nuestra un lugar más habitable y hospitalario para cualquiera.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121982</guid>
        <pubDate>Sat, 01 Nov 2025 15:32:50 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[&#8220;A Hannah Arendt&#8221;, por Laura Quintana.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Rafael Gutiérrez Girardot versus Enrique Dussel: modernidad y eurocentrismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/filosofia-y-coyuntura/rafael-gutierrez-girardot-vs-enrique-dussel-modernidad-y-eurocentrismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Rafael Gutiérrez Girardot, fallecido hace veinte años, fue un crítico temible. En esta nota esclarecemos su crítica velada a dos de las apuestas más interesantes del también filosofo Enrique Dussel: su deconstrucción del eurocentrismo y su crítica de la modernidad.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Este año se conmemoran dos décadas del fallecimiento de Rafael Gutiérrez Girardot (1928-2005), uno de los intelectuales colombianos y latinoamericanos más destacados del siglo XX. Igualmente, hace más de un año falleció Enrique Dussel (1934-2023), el pensador latinoamericano más influyente del siglo pasado y de lo que va del presente. </p>



<p>Sus vidas son interesantes: ambos son exiliados a su manera, Dussel de Argentina, Gutiérrez de Colombia; ambos tuvieron una gran formación intelectual y dejaron una obra notable; los dos fueron alumnos de Zubiri en España, y conocían con profundidad la cultura alemana, si bien Gutiérrez conocía también su literatura; los dos fueron políglotas y, para no ahondar en paralelismos, ambos fueron polémicos y se valieron de sus amplios saberes para incitar a la crítica. En este aspecto, Gutiérrez poseía un ingenio mordaz, incisivo, demoledor, el cual iba acompañado de su vasta erudición, de sus “insólitos conocimientos”, como dijo José Emilio Pacheco.</p>



<p>Dussel no conoció a Gutiérrez, pero este sí conocía <em>en parte</em> la apuesta de Dussel, si bien nunca hizo un estudio profundo sobre la misma. En un ensayo titulado <em>Universidad y sociedad </em>publicado por Rubén Jaramillo Vélez en su revista <em>Argumentos </em>en 1986, Gutiérrez llamó a Dussel un “pretensioso y cantinflesco teofilósofo”, a la par que calificaba de “confuso” al colombiano Camilo Torres. &nbsp;Para Gutiérrez Girardot lo que lograba la <em>teología de la liberación</em>, ese “peculiar movimiento caritativamente demagógico que critica el eurocentrismo -mal entendido- y la ciencia para justificar y encubrir su carencia de rigor y claridad intelectuales”, era perpetuar el odio y el “estatismo de las sociedades hispánicas” que el catolicismo había acuñado desde el descubrimiento, desde 1492. Esta “crítica” o, mejor, esta alusión, no se entiende sin el debido contexto. Veamos.</p>



<p>En el ensayo, al hablar de la influencia negativa de la iglesia católica sobre la universidad hispanoamericana y sobre nuestras sociedades, Gutiérrez afirma que </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“el menosprecio de la ciencia y de la cultura, que es una consecuencia inmediata del rechazo de las cosas y del rencor, solo puede ser superado por una reflexión histórica y <em>sine ira</em> sobre un elemento sustancial de las sociedades hispánicas, esto es, la religión católica en su versión española contrarreformista […] Esta institución ha dominado la vida social y cultural de los pueblos hispánicos durante siglos, es decir, porque el estado actual de estas sociedades, así como su historia, es el resultado, en parte considerable, de ese dominio”.&nbsp; </p>
</blockquote>



<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En esta situación, el contrarreformismo jugó un papel relevante porque llevó a los index y a <em>odiar</em> y a rechazar todo lo que no fuera católico, todo aquello que no fuera compatible con el dogma. Creó una actitud arzobispal y violentamente inmunitaria contra otras formas de pensar, entre ellas, contra gran parte del pensamiento filosófico y científico modernos. El catolicismo fue enemigo de la modernidad. De esa manera el rechazo del Otro, lo diferente, etc., acuñó una sociedad <em>dogmática </em>adversa a la <em>crítica </em>y a la investigación de la realidad, del mundo. De ese dogmatismo proviene el rencor, la violencia, el deseo de aniquilar a quien no comparta los propios ideales. Aquí la duda, el libre pensamiento, el escepticismo, no tienen cabida.</p>



<p>Gutiérrez lo dice magistralmente en su ensayo “Sobre la crítica y su carencia en las Españas”: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>poner en tela de juicio la religión era tanto como ponerse a sí mismo en tela de juicio y, consiguientemente, era desdecir de las entrañas, de sus vísceras, de la propia existencia.</p>
</blockquote>



<p>esa actitud crea formas dogmáticas de pensamiento, que se caracterizan por “la incapacidad de plantear problemas, de discutirlos, en una palabra, de investigar y explorar”. Por eso recomendaba hacer una “sociología y psicosociología de la religión”, pues de esta manera se podía desentrañar esa sustancia de nuestras sociedades, la influencia de la religión en las instituciones, la universidad, la sociedad y, de paso, las actitudes autoritarias y dogmáticas de sus miembros. Esa sociología daría cuenta del estado del saber y de la cultura en Hispanoamérica o, mejor, de sus carencias y debilidades. </p>



<p>Pues bien, a su parecer la iglesia en América no estaba dispuesta a la autocrítica, y la teología de la liberación, donde Gutiérrez situaba a Dussel, tampoco contribuía a cuestionar ese papel, y no ayudaba a superar ese estatismo. Mas bien, a su parecer, con su odio al eurocentrismo y la modernidad, perpetuaba ese estado de atraso y de estratificación social excluyente, encarnados en nuestras aristocracias mediocres y clasistas. Desde luego, estas afirmaciones de Gutiérrez tienen sentido al interior de su propia concepción de la modernidad, la cual consideró un valor absoluto. En ella veía Gutiérrez la solución para los males de América Latina. Por eso no era admisible un odio contra lo moderno y contra Europa que encarnaba los valores de ese modelo civilizatorio. &nbsp;Para el colombiano, pensar en una América virgen, en Indoamérica, etc., era <em>deshistorizador</em> porque este continente pertenecía a la cultura occidental. Con España había iniciado su proceso de europeización (como sostuvo José Luis Romero) y, posteriormente, se había vinculado con la cultura europea. Así que España y Europa eran parte de nuestras inevitables tradiciones. Por eso Gutiérrez usaba el término <em>Hispanoamérica. </em>En su libro <em>Hispanoamérica: imágenes y perspectivas</em> de 1989, dice: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La sustancia institucional y cultural latinoamericana es europea. <em>Las poblaciones indígenas y negras, que han sido mantenidas al margen de la sociedad y de la historia, no han podido contribuir en nada a la transformación y diferenciación de esa sustancia”.</em></p>



<p></p>
</blockquote>



<p>Para Gutiérrez Girardot todas las “especulaciones turbias” sobre la <em>identidad</em> latinoamericana (pseudoproblema para cuya solución la filosofía no tiene herramientas, pues se trata de una “realidad histórica”), así como la búsqueda del “ser”, la “originalidad”, no tenían sentido. Pues, por ejemplo, la “originalidad” solo es determinable <em>frente</em> a algo, frente al otro; implica <em>deslindar</em> los aportes propios frente a los de otra cultura, y ello exige dialogar con ella y, en nuestro caso, reconocerse como su heredero. &nbsp;Eso era lo que habían hecho en América Latina hombres como Andrés Bello, Pedro Henríquez Ureña, su compadre Alfonso Reyes, José Luis Romero o Jorge Luis Borges. América debía tomar su rumbo, se debía luchar por la utopía de la patria grande que soñó Bolívar, pero eso implicaba no partir de cero. Había que situarse en la órbita de la cultura europea, que nos constituye, y alzar el vuelo. Para ello se necesitaba un trabajo serio, asumir la responsabilidad histórica, buscar nuestra expresión con claridad, precisión y fuerza, transformar nuestra mediocre universidad y discutir de tú a tú con la tradición intelectual europea. </p>



<p>En el campo filosófico, eso fue lo que hicieron en Colombia Danilo Cruz Vélez, Rafael Carrillo y, en América Latina, filósofos como Francisco Romero o Carlos Astrada. Por esta razón Gutiérrez rechazaba también la teoría de la dependencia y denominaciones como “neocolonialismo”, pues de esta manera se endilgaban las causas de nuestro atraso o subdesarrollo a <em>fuentes externas, </em>pasando por alto la complicidad propia del latinoamericano y de sus mediocres y rastacueras élites.</p>



<p>Desde el marco desde el cual Gutiérrez Girardot leía a América Latina era inadmisible una actitud antimoderna, así como la crítica a Europa y a lo que esta cultura representaba como parte de nuestra tradición. Es en este punto donde la crítica de Dussel al eurocentrismo y a la modernidad chocaban frontalmente con la lectura del crítico literario colombiano. Gutiérrez calificaba a Dussel como un “enemigo de lo europeo”. Con todo, esa enemistad no era óbice- dice irónicamente Gutiérrez-, para que el argentino-mexicano se adornara con el título de “Pr. Dr.”, pergamino, pues, muy europeo.</p>



<p>En el fondo, esa actitud ante Europa, ese resentimiento contra la modernidad, se explicaba porque: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>“Desde Ignacio de Loyola hasta Enrique Dussel- guardadas las proporciones naturalmente- los mensajeros de la anunciación del amor cristiano han enseñado odio, violencia, tergiversación, simulación”,</p>
</blockquote>



<p>pues, como dijo Nietzsche en <em>El anticristo</em> (y era algo que a Gutiérrez le simpatizaba): “El que tiene sangre de teólogo en el cuerpo, de antemano adopta una actitud torcida e insincera ante las cosas”. En el caso de Hispanoamérica, pues, fue la violencia de lo sagrado y la “astucia de la teología” los que buscaron “convertir a las almas del mundo hispánico en marionetas de confesionario”. De ahí, de ese odio de la iglesia a lo diferente, a la realidad misma, proviene el <em>odio</em> a lo moderno.</p>



<p>Hay que decir que Gutiérrez reconocía el eurocentrismo como una ideología, en lo cual coincidía básicamente con Dussel, pero apostaba por otras salidas, su perspectiva era distinta. En su libro <em>Provocaciones </em>afirmó:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>la colonización europea se justificó a sí misma en cuanto convirtió a la <em>juventud</em> <em>de las naciones colonizadas en permanente inmadurez</em>, y creó y fomentó en ellas la condición de inferioridad.</p>
</blockquote>



<p> La salida de esa minoría de edad, de esa inmadurez, por decirlo así, y por la superación de ese complejo de inferioridad o “de hijo de puta” como lo llamo con Fernando González, se lograba con esfuerzo, trabajo serio, crítica de la religión, con la creación de una universidad pública moderna, <em>a la alemana</em> (pues decir ‘universidad <em>privada’</em> es una “contradictio in adjecto”) que pueda incidir en las soluciones del país y contribuir al desarrollo. La superación de esa minoría, del atraso, exigía, entonces, la <em>asimilación</em> <em>crítica</em> y el enfrentamiento con esa tradición, la cual había que <em>renovar</em>.</p>



<p>La crítica de Rafael Gutiérrez Girardot apunta principalmente al Dussel teólogo. Nada dice Gutiérrez sobre el hecho de que <em>el filósofo Dussel</em> conocía de manera amplia y detallada la filosofía europea y otras tradiciones; nada menciona sobre su enfrentamiento con ella, y sobre la filosofía, la política o la ética de la liberación que el pensador argentino-mexicano construyó durante más de 50 años. Tampoco discutió la crítica fundamentada que Dussel y otros intelectuales hicieron al eurocentrismo (Samir Amin, Aníbal Quijano, Orlando Fals Borda, para mencionar tres); no realizó la crítica planteada a la modernidad europea, balanceando <em>su núcleo de racionalidad &nbsp;emancipador </em>(el cual es reconocido por Dussel), con su “ambigüedad” (como planteaba Bolívar Echeverría), esto es, con la comprobación de que en sus entrañas mismas hay principios y elementos que sabotean esas promesas emancipatorias; la idea de que la Europa moderna estaba atada inexorable y constitutivamente a la colonialidad, de que no fue posible sin ella: no sólo en términos materiales, de recursos (oro, plata, transferencia de valor), sino de que la <em>subjetividad</em> de Europa como cultura superior (y otras ideas como la del progreso) solo fue posible <em>a contra luz</em> de la periferia.</p>



<p>Gutiérrez no valoró suficientemente los aportes de la teología de la liberación o de la sociología de Fals Borda, al igual que estaba desconectado de debates importantes en América Latina como el de la <em>interculturalidad </em>(mal asumida a veces como multiculturalismo) y sus efectos constitucionales en el reconocimiento de los aportes de las culturas subalternizadas históricamente.</p>



<p>Muchos de estos aspectos son criticables como traté de fundamentar en mi  libro <em>La concepción de Hispanoamérica en Rafael Gutiérrez Girardot </em>(2010), pero no cabe duda que Gutiérrez, el boyacense alumno de Heidegger, fundador del Departamento de Hispanística de la Universidad de Bonn, profesor Emérito de esa Universidad, Premio Alfonso Reyes, trabajó incansablemente por difundir la cultura hispanoamericana en Europa (Borges lo llamó “mi descubridor”), y por acercarnos a la cultura europea, especialmente, a la alemana. Por eso su obra y su vida fueron consecuentes y coherentes: tendió desde los años cincuenta ese puente intercontinental elevando el nivel cultural de esta región y mostrando en Europa que sí existía una tradición intelectual universal y cosmopolita en América Latina que iba más allá del “realismo mágico”,  del boom, y de su promoción de lo <em>exótico</em> para el deleite de los europeos. Eso lo hizo en su obra (más de 30 libros), sus traducciones, su trabajo filosófico (donde se resalta su libro <em>Nietzsche y la filología clásica </em>de 1966, durante mucho tiempo el único texto de un colombiano reconocido como bibliografía autorizada sobre Nietzsche), su crítica literaria, sus aportes a la historia social de la literatura, y su labor cultural, tareas donde siempre lo acompañó la <em>polémica</em>, entendida esta como “guerra intelectual”, es decir, la necesidad de fundamentar y tener razón donde el otro no la tiene. En el colombiano la crítica y la polémica ayudaban a avanzar el pensamiento, a remover la mediocre comodidad de las verdades establecidas, a estrujarlas.  </p>



<p>En fin, como escribió acertadamente su amigo R.H Moreno Durán: </p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La polémica es casi inherente a la personalidad de Gutiérrez Girardot. Sus juicios lo han entronizado como un crítico temible, sobre todo cuando se analiza con atención la alta identidad de quienes caen bajo su férula. ¿Cómo se atreve este individuo —claman sus enemigos— a criticar a figuras fuera de toda discusión como Ortega y Gasset y Octavio Paz? [&#8230;] No hay que olvidar, claro está, que este juez es autor de una obra amplia y exigente, próxima a cumplir cuarenta años de pertinaz oficio [&#8230;] Puede que leerlo nos incomode e incluso nos eche a perder&nbsp; &nbsp;el día, aunque lo que está claro es que lo que dice nos obliga a revisar con atención lo que ha suscitado su divergencia, su entusiasmo o su apostaría”. &nbsp;</p>
</blockquote>



<p>&nbsp;Para finalizar, valga decir que la Universidad de Antioquia y el Instituto Caro y Cuervo preparan la publicación de parte de sus obras, labor dirigida por el profesor Juan Guillermo Gómez García, un connotado exalumno de Gutiérrez, y a cuya importante labor &nbsp;debemos una mayor divulgación del pensamiento del filósofo y crítico colombiano en <em>Hispanoamérica. </em>&nbsp;&nbsp;</p>



<p><strong>Nota para el lector curioso</strong>: dentro de las obras principales de Enrique Dussel puede consultarse <em>Filosofía de la liberación </em>(Fondo de cultura Económica), <em>Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión</em> (1998), sus tres tomos de <em>Política de la liberación</em> (2007, 2009, 2022) publicados todos en la editorial Trotta, así como <em>La producción teórica de Marx </em>y <em>16 tesis de economía política, </em>ambas en Siglo XXI editores. De Rafael Gutiérrez Girardot además de <em>Nietzsche y la filología clásica, Hispanoamérica: imágenes y perspectivas </em>ya citados, son imprescindibles <em>Modernismo: supuestos históricos y culturales</em>, <em>Cuestiones, Entre la ilustración y el expresionismo. Figuras de la literatura alemana, </em>publicados por el Fondo de Cultura Económica; <em>Provocaciones e Insistencias </em>(1997, 1998) publicados por Ariel, y <em>Heterodoxias</em> publicado por la editorial Taurus que él cofundó en 1954. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110303</guid>
        <pubDate>Tue, 14 Jan 2025 16:58:35 +0000</pubDate>
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        <title>Francia Márquez: “los conocí en Netflix”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/pletora/francia-marquez-los-conoci-en-netflix/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 15 de agosto, los duques de Sussex: el príncipe Harry y Meghan Markle, aterrizaron en Colombia, deslumbrando a la prensa: ¡descendió del cielo la &#8220;realeza británica&#8221;. ¿Por qué vinieron? Francia Márquez Mina, la vicepresidenta, los invitó. ¿Cuál era el propósito? Sencillo: financiaron un viaje para que los duques se dedicaran a hacer un lamentable [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El 15 de agosto, los duques de Sussex: el príncipe Harry y Meghan Markle, aterrizaron en Colombia, deslumbrando a la prensa: ¡descendió del cielo la &#8220;realeza británica&#8221;.</p>
<p>¿Por qué vinieron? Francia Márquez Mina, la vicepresidenta, los invitó. ¿Cuál era el propósito? Sencillo: financiaron un viaje para que los duques se dedicaran a hacer un lamentable &#8220;turismo humanitario&#8221;.</p>
<p>Durante su visita, actuaron como turistas de lujo: visitaron comunidades vulnerables, recibieron obsequios, disfrutaron de una gastronomía gourmet, y fueron tratados como seres superiores. A cambio, soltaron algunas banalidades en foros y charlas, posaron para fotos &#8220;oficiales&#8221; en redes sociales y se sacaron selfis con todos los que se las pidieron.</p>
<p>¿Por qué Francia Márquez decidió invitar a los duques de Sussex a hacer &#8220;turismo humanitario&#8221;? La respuesta parece inverosímil, salida de stand-up comedy criollo. En una rueda de prensa, la vicepresidenta reveló su motivación: &#8220;Conocí a Meghan y a Harry a través de los medios de comunicación, pero sobre todo vi el documental de Netflix sobre su vida e historia, y eso me conmovió y me motivó a decir: esa es una mujer que merece venir a nuestro país y contar su historia. Su intercambio sin duda será un fortalecimiento para tantas mujeres en el mundo&#8221;.</p>
<p>Márquez, como una fanática deslumbrada y una niña caprichosa, usó su poder como vicepresidenta para conocer a las estrellas mediáticas que la conmovieron. Es como ver una mala comedia gringa en la vida real.</p>
<p>Más allá del gasto para su visita, cabe preguntarse: ¿qué cambio real ha generado en las comunidades que visitaron? ¿Qué impacto tiene este despliegue mediático en la vida de las personas de esos lugares?</p>
<p>Analicemos la visita de los duques de Sussex durante sus cuatro días en Colombia. En el Colegio Cultura Popular, debatieron con los estudiantes sobre redes sociales y tecnología. Las pregunta son: ¿qué impacto real tuvo esta charla? ¿Qué mensaje útil pudieron haber transmitido los duques?</p>
<p>Para empezar, las redes sociales de celebridades como ellos no son gestionadas por ellos mismos, sino por equipos de expertos en manejo de imagen. Los duques no son expertos en redes sociales para jóvenes; lo poco que saben proviene de lo que sus asesores les han enseñado para mantener una conversación cordial y simpática con los estudiantes.</p>
<p>No hubo ningún impacto tangible en la vida de estos estudiantes, ni a corto, ni a largo plazo. Solo quedaron frases cliché, consejos obvios, las selfis y la emoción vacía de haber conocido a la realeza británica. No hubo regalos pedagógicos (como libros), ni convenios para becas o recursos que pudieran beneficiar a los estudiantes más vulnerables. Esta visita fue turismo humanitario, un momento banal que solo sirvió para que los duques reforzaran su imagen como figuras empáticas y preocupadas por los problemas de la juventud.</p>
<p>Después de la puesta en escena en el colegio, los duques se dirigieron al Centro Nacional de las Artes de Bogotá, donde asistieron a una función de teatro y un colorido espectáculo de danza. En esta ocasión, dejaron atrás su papel de turistas humanitarios para ponerse sus coronas de realeza. Se les ofreció un hermoso espectáculo cultural, diseñado para su entretenimiento, aunque, por supuesto, la versión oficial dice que se les mostró la riqueza artística de nuestro país.</p>
<p>La visita de Harry y Meghan fue, en esencia, un espectáculo de neocolonialismo, irónicamente promovido por una vicepresidenta que, en teoría, lucha contra esto. Aquí comenzó el neocolonialismo cultural de la gira: se exotizó nuestra cultura, reduciéndola a un conjunto de características pintorescas que complacen la curiosidad de observadores del primer mundo como los duques, ignorando la complejidad y los desafíos reales que enfrentan nuestros artistas.</p>
<p>¿Hubo algún impacto positivo en el Centro Nacional de las Artes? ¿Algún convenio internacional útil, recursos gestionados, o al menos exposición mediática para los artistas? Nada de eso. Los medios no mencionaron qué se presentó en el espectáculo ni quiénes son los artistas, ellos pasaron como anónimos; solo hay fotos de los duques como protagonistas, sonrientes y disfrutando del show. En resumen, la única &#8220;ganancia&#8221; de esta visita fueron unos cuantos aplausos.</p>
<p>Más tarde, los duques cerraron su primer día en Bogotá participando en el Foro Futuro Digital Responsable, donde hablaron sobre la seguridad en las redes sociales para los jóvenes. Aunque el foro contó con expertos y panelistas de calidad, la participación de Harry y Meghan aportó lo mismo que su visita al colegio: nada. Dos miembros de la realeza repitiendo clichés y obviedades sobre un tema que no dominan. Eso sí, se tomaron decenas de selfis con quienes no quisieron perder la oportunidad de fotografiarse con la realeza.</p>
<p>El viernes 16 de agosto, los duques continuaron su &#8220;turismo humanitario&#8221; visitando el colegio La Giralda en Bogotá. Allí, realzaron su imagen de &#8220;líderes preocupados por la niñez&#8221; jugando con los niños pequeños en una clase de arte y plantando árboles en el patio trasero, una actividad ecológica que siempre da muchos &#8220;likes&#8221; en redes sociales. Las fotos de los duques sonrientes con niños de un país tercermundista y el gesto ecológico eran esenciales para su campaña de relaciones públicas. ¡Son una dulzura los duques!</p>
<p>Este colegio está ubicado en un barrio vulnerable, y la visita de los duques no trajo cambios ni bienestar tangible para los niños o la institución. Quienes realmente ganaron fueron los duques, llevándose consigo publicidad, empatía, seguidores, y algunos obsequios de los niños: dos ponchos, unos muñecos y cartas con mensajes que, con suerte, la duquesa podría haber guardado si alguna le pareció lo suficientemente pintoresca. Las demás, quién sabe, ya podrían estar en la basura.</p>
<p>La vicepresidenta afirmó que esta visita &#8220;potencia las habilidades socioemocionales de los estudiantes, dándole prioridad a la salud mental&#8221;. ¿En serio? Para muchos de esos niños, lo único que quedará es una foto y un recuerdo borroso. Sus preocupaciones diarias, como consumir las tres comidas al día o la escasez diaria de recursos, no van a cambiar porque plantaron un árbol con los duques de Sussex.</p>
<p>Luego, los duques visitaron el Centro de Rehabilitación Inclusiva, donde llegaron estratégicamente a tiempo para un entrenamiento con el Equipo Colombia de los Juegos Invictus, el evento deportivo fundado por el príncipe Harry para militares heridos en combate. Tras un recorrido por las instalaciones, fingieron “maravillarse” ante la piscina, la pared de escalada y el gimnasio. Los militares, felices, le entregaron al príncipe una placa conmemorativa, reconociendo su dedicación a la recuperación exmilitares heridos en combate a través del deporte.</p>
<p>Como anécdota, Harry y el esposo de Francia Márquez jugaron un partido de voleibol sentado con los exmilitares en rehabilitación, mientras Meghan y Francia animaban desde la barra. ¡Qué muestra de empatía, sencillez y amabilidad! Un verdadero espectáculo mediático que bien merecía otra placa para Harry.</p>
<p>Pero mientras las fotos de Harry jugando voleibol con militares heridos circulan por todas partes, la realidad de los militares heridos en combate colombianos es mucho menos glamurosa. Conforman una población de 210,000 personas, de las cuales el 58% vive en pobreza, el 58% solo alcanza el nivel máximo de escolaridad de bachillerato, el 86% no está trabajando, el 26% presenta una discapacidad y una inserción laboral prácticamente inexistente, según cifras de la Dirección de Veteranos y Rehabilitación Inclusiva (DIVRI).</p>
<p>Frente a este panorama tan preocupante de los exmilitares colombianos, ¿qué cambio positivo trajo la visita de los duques? Ninguno. No hubo donaciones de prótesis, sillas de ruedas, ni mejoras en las instalaciones. Los únicos beneficiados fueron los duques: Harry se llevó una placa que refuerza su imagen de celebridad comprometida con la inclusión y la discapacidad, y una excelente exposición mediática. Porque claro, el príncipe hasta jugó voleibol con ellos. ¡Qué conmovedor! Muchos corazoncitos para las fotos de Harry.</p>
<p>Los duques de Sussex luego viajaron a Cartagena de Indias, una ciudad donde el neocolonialismo y la gentrificación se respiran con la brisa marina. Su primera parada fue en la Escuela Taller Tambores de Cabildo de La Boquilla, donde se unieron a una clase de percusión, tocaron tambores y participaron en una presentación con los estudiantes.</p>
<p>Los medios destacaron dos &#8220;grandes&#8221; anécdotas: Harry y Meghan tocaron tambores con &#8220;mucho ritmo&#8221; y Meghan incluso bailó con los niños. ¡Qué emoción! La visita no fue más que un ejemplo de neocolonialismo cultural, donde los duques convirtieron la música y los bailes tradicionales en simples objetos de consumo estético, ignorando su profundo significado para la comunidad.</p>
<p>Más allá de esto, los niños de La Boquilla fueron reducidos a objetos de marketing para realzar la imagen pública de los duques, mientras que su comunidad, atrapada en la pobreza y la gentrificación, sigue luchando por preservar su territorio ancestral. Las comunidades raizales pasan a ser vistas como un &#8220;espectáculo&#8221; para el deleite del turista, en este caso, de la realeza británica. Reforzando estereotipos negativos sobre las culturas raizales, presentándolas como &#8220;primitivas&#8221;, &#8220;exóticas&#8221; o &#8220;atrasadas&#8221;.</p>
<p>Según las fuentes oficiales, los duques, expertos en crianza y cultura, ofrecieron a los padres locales consejos valiosos sobre cómo criar a sus hijos en medio de una realidad que Harry y Meghan apenas podrían imaginar. ¡WTF!</p>
<p>Al final, la visita fue un espectáculo banal, más marketing para los duques, quienes viven de vender humo, de proyectar una imagen de caridad y preocupación por los niños del mundo, mientras la realidad de las comunidades que visitan sigue exactamente igual.</p>
<p>La siguiente parada fue San Basilio de Palenque, el primer pueblo libre de América. Allí apreciaron muestras culturales y conversaron con líderes sobre identidad cultural, racismo estructural y reparaciones históricas por la esclavitud. Esta vaina parece una broma: un miembro de la realeza británica, descendiente del mayor imperio esclavista de la historia, dando lecciones sobre racismo y esclavitud. La visita duró una hora; fue un &#8220;flash&#8221;, se demoraron más en ir y venir. Neocolonialismo en todo su esplendor.</p>
<p>Allí, los duques actuaron como salvacionistas blancos, perpetuando una jerarquía racial donde los blancos son vistos como superiores y los no blancos como necesitados de rescate. Su presencia refuerza la idea de que las comunidades raizales son víctimas pasivas que solo pueden ser &#8220;rescatadas&#8221; por figuras de poder. Necesitan que les enseñan cómo deben vivir sus vidas, superar el racismo y la esclavitud que vivieron sus antepasados. Además, la visita perpetúa estereotipos de pobreza y falta de desarrollo, sugiriendo que estas comunidades no pueden mejorar sin la intervención de salvadores blancos.</p>
<p>Para rematar la visita, Meghan Markle asistió en Cali a la cumbre &#8220;Mujeres Afrodescendientes y Poder: Voces de Equidad&#8221;, donde sus intervenciones se limitaron a clichés y banalidades típicas de un coach de superación personal. Los titulares destacaron su “simpática” acción de ajustar un ventilador para ella misma y cómo el príncipe Harry se mezcló con los asistentes para escuchar a su esposa.</p>
<p>Y para cerrar con broche de oro, Meghan y Harry bailaron salsa, presumieron de sus habilidades y la duquesa se despidió de Colombia en español, como si eso pudiera borrar la superficialidad de su visita.</p>
<p>Aún no está claro cuánto costó a Colombia el viaje de &#8220;turismo humanitario&#8221; de los duques de Sussex, invitados por la vicepresidencia. El Ministerio de la Igualdad prometió un comunicado para detallar los gastos, mientras la vicepresidencia movilizó tiempo, personal y recursos para que parte de los costos fueran cubiertos por agencias de cooperación internacional.</p>
<p>Según diversos medios, la visita no resultó en acuerdos concretos ni proyectos específicos, más allá de las buenas intenciones de colaborar con la Fundación Archewell de los duques.</p>
<p>¿Quiénes son los duques de Sussex? El príncipe Harry, hijo del actual rey británico, y Meghan Markle, una actriz y modelo estadounidense. Harry, sin logros académicos destacados o vocero de una causa; su único &#8220;logro&#8221; es haber nacido en la realeza británica. Meghan tampoco cuenta con una carrera destacada. La pareja se casó y como ocurre en muchas familias, Meghan le cayó mal a la abuela de su esposo, a sus suegros y a su cuñado, debido a su raza y a temperamento incompatible con la esposa de su cuñado, según las revistas del corazón expertas en realeza. Decidieron alejarse de la familia real y dejar de recibir dinero de su padre (no ser un mantenido). buscando sostener su lujoso estilo de vida mediante contratos y conferencias.</p>
<p>Sin habilidades o profesiones notables, venden su imagen. Netflix les pagó 100 millones de dólares por documentales que glorifican su vida y los presentan como víctimas de opresión, un truco que conmueve a cerebros vacíos, como sucedió con la vicepresidenta de Colombia, quien ve en ellos personas que admirar. Su popularidad les permite cobrar altas sumas por conferencias y apariciones públicas, como el millón de dólares que Harry recibió por hablar en una cumbre privada de JP Morgan en 2020.</p>
<p>Visitas como estas los ayudan a tener un enorme impacto mediático, acaparando la prensa internacional. Cuanto más populares son, más dinero ganan.</p>
<p>Francia Márquez declaró que la visita de los duques fue crucial para abordar el ciberacoso y la discriminación, promoviendo el liderazgo femenino en Colombia y en el mundo. Sin embargo, esto no es más que promesas vacías. La realidad es que los únicos beneficiados fueron los duques, quienes reforzaron su imagen mediática y monetaria.</p>
<p>Hoy, la decepción que genera Francia Márquez es cada vez mayor. Como vicepresidenta y ministra, su desempeño ha sido casi nulo en cuanto a generar cambios reales para las poblaciones vulnerables que representa. Aunque dirige un ministerio con recursos para mejorar la vida de la población, su trabajo se limita a figurar en medios con acciones banales y sin impacto tangible.</p>
<p>La visita de los duques de Sussex es un claro ejemplo de su búsqueda de protagonismo. Francia Márquez no solo logró acaparar la prensa nacional e internacional, sino que también cumplió su deseo personal de conocer a estas figuras que admira. Su actuación parece más un capricho de celebridad que una verdadera gestión gubernamental.</p>
<p>Después de la visita, los niños de La Boquilla no tendrán nuevos tambores, ni mejoras en sus instalaciones ni en su alimentación. Su rol como ministra de la Igualdad debería enfocarse en mejorar las condiciones de vida de esas comunidades, no en traer celebridades para su propio deleite. ¿Quién será su próximo invitado? Eso dependerá de qué documental vea en Netflix que la conmueva.</p>
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        <author>Diana Patricia Pinto</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Plétora</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=104822</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Aug 2024 16:01:40 +0000</pubDate>
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        <title>EL ALIMENTO DEL AUTORITARISMO</title>
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        <description><![CDATA[<p>EL ALIMENTO DEL AUTORITARISMO La democracia se debilita y aún desaparece, cuando las crisis &#8211; generalmente de pobreza, de violencia y de corrupción &#8211; se agudizan y las contradicciones sociales parecen desbordarse. Fue lo sucedido con la crisis de la Rusia zarista y en Alemania, como consecuencia de su derrota en la Primera Guerra Mundial, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>EL ALIMENTO DEL AUTORITARISMO</p>
<p>La democracia se debilita y aún desaparece, cuando las crisis &#8211; generalmente de pobreza, de violencia y de corrupción &#8211; se agudizan y las contradicciones sociales parecen desbordarse. Fue lo sucedido con la crisis de la Rusia zarista y en Alemania, como consecuencia de su derrota en la Primera Guerra Mundial, con el intento revolucionario y luego la captación totalitaria hitleriana del débil régimen republicano de Weimar; en Cuba el detonante del derrumbe democrático fue la corrupción de los gobiernos de Fulgencio Batista y del neocolonialismo norteamericano; en fin, en España, es la caída de la monarquía, la crisis de la República y la subsiguiente guerra civil y el  triunfo del franquismo. Históricamente esa ha sido y es, la puerta de entrada del autoritarismo de la mano tanto de revolucionarios que todo lo quieren cambiar, como de los proclamados “salvadores de la patria” del desgobierno reinante, de la amenaza a la democracia, que es precisamente lo que terminan destruyendo</p>
<p>Una de las consecuencias de lo anterior, fue que en el mundo desembocamos, Colombia incluida, en la crisis de los estados nacionales, ocasionada no solo por el anotado debilitamiento de los estados, agravada por la globalización de los mercados y de la economía, que no generó su contrapeso, su marco de acción en un nuevo orden político que reemplazara o al menos reforzara el existente, en una estructura de poder y de decisión. No se configuró, la instancia de gobierno que respondiera por el manejo mundial y supranacional de ese poder. No se logró con la ONU, hoy ninungeada, en cuyo seno se reprodujo el viejo esquema de poder de los países y economías dominantes, con una visión que, aunque remozada, era débil dada su pretensión de ser una instancia mundial, pero sin los necesarios instrumentos de acción. Desde su concepción, estaba claro que el club de los poderosos, hoy ampliados con China, sentado en el poderoso  Consejo de Seguridad, no iban a ceder su poder y privilegios, fruto de su fuerza económica.</p>
<p>El resultado, es un mundo corroído por un hiperindividualismo de corte ultraliberal, libertario, a la sombra de un darwinismo social, de la ley del más fuerte, la conocida ley de la selva, que pasa por encima del cuerpo de leyes, acuerdos y reglas del juego discutidas y acordadas en un largo proceso histórico de construcción de normas y principios de comportamiento, en que se asienta la democracia, a secas, sin calificativos, que terminan distorsionándola.</p>
<p>Lo que se percibe ahora y cada vez de manera más clara, es que el sentido y vivencia de lo nacional, de la nación, de lo territorial, nunca olvidemos que los humanos no somos espíritus o cerebros puros, sino animales territoriales. Esta realidad fundamental, sobrevive a la lógica homogenízate de un neoliberalismo anti estatal y antinacional, que absolutiza el poder de los mercados libres y nivela artificialmente el de los individuos y su capacidad para libremente decidir   lo suyo, sin interferencias del Estado o de intereses de terceros. Al respecto va a ser interesante la suerte del proyecto libertario (“anarco capitalista”) de Milei en Argentina que, como ningún otro gobierno, hoy encarna ese ideal libertario, al   grito de “viva la libertad carajo”.</p>
<p>Y con el reconocimiento, con  el renacimiento de lo nacional, viene de la mano, el papel del Estado, que reabre el escenario verdadero y realista, no ideológico y utópico de la estadolatría o de la mercado latría, para recuperar la senda trazada tanto por el pensamiento social demócrata y social cristiano de “tanto mercado como sea posible, tanto estado como sea necesario”, entendiendo que no son proporciones fijas e inmutables, sino que se ajustan de acuerdo a las circunstancias; por decirlo, son una condición o característica histórica.</p>
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        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=98581</guid>
        <pubDate>Mon, 11 Mar 2024 16:50:59 +0000</pubDate>
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        <title>LOS TRAZOS QUE FORMARON A COLOMBIA</title>
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        <description><![CDATA[<p>Por: Ramon García Piment El presente artículo de mi autoría, fue publicado previamente en la Revista Memoria, órgano de difusión del Archivo General de la Nación- AGN, en el año 2018, en el número 19. bajo la idea de poner en la mira  este rico tesoro patrimonial, en momentos en los que soñábamos junto al [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Por: Ramon García Piment</p>
<p><em>El presente artículo de mi autoría, fue publicado previamente en la Revista Memoria, órgano de difusión del Archivo General de la Nación- AGN, en el año 2018, en el número 19. bajo la idea de poner en la mira  este rico tesoro patrimonial, en momentos en los que soñábamos junto al Director del AGN, Doctor Armando Martinez Garnica, conspirar contra el olvido de la colección de mapas y planos que tiene como acervo el Archivo Histórico Colombiano, y del cual no se ha realizado una difusión mayor, aun hoy, cuando tiene más de 40.000 unidades documentales planimétricas de las cuales los inventarios puestos al servicio de Consulta e investigación detallan cerca del 10%. Es así como invitamos a nuestros lectores a realizar un exquisito recorrido por la mapoteca y planoteca del Archivo General de la Nación.</em></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-94121" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/portada-ltfc-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/portada-ltfc-213x300.jpg 213w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/portada-ltfc-106x150.jpg 106w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2023/04/portada-ltfc.jpg 510w" sizes="(max-width: 213px) 100vw, 213px" /></p>
<h3><a name="_Toc515631501"></a><strong>El croquis de un continente</strong></h3>
<p>En el texto “Historia de la Cartografía en Colombia<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>” Se relata que el Cacique Tumaco hizo un croquis de la provincia de Quito con el fin de informar a Pizarro, sin embargo, ese primer mapa prehispánico de nuestro territorio no tiene evidencia documental que lo pueda probar.</p>
<p>Se tiene también conocimiento que los conquistadores españoles acostumbraban a enviar mapas a manera de croquis o bosquejos de las tierras conquistadas. Según el documento citado, se tiene referencia que parte de estos mapas se encuentran archivados en el Archivo de Sevilla en España.</p>
<p>El primer mapa de nuestro territorio se debe seguramente a Cristóbal Colón, quien en su segundo viaje en 1493 dibujó la costa norte de nuestro territorio en un mapa llamado: “Carta de Navegar para saber el Viaje de las Indias<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>”. A partir de allí, se empieza a desprender una serie de mapas, entre los que se destaca el primer Mapa- Mundi, llamado inicialmente Carta de Marear, presentado a la Reina Isabel en 1500 (o 1502<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>); Antiglia en 1508 (Nombre usado para referirse a las actuales costas de Colombia y Venezuela); Mapa de Wltzamuller en 1507, donde referencia por primera vez el nombre “América”. Mundus Novus en 1510, Mapamundi de Simón Grynacus en 1532, hasta el Mapa realizado por Antonio de Herrera en 1601, denominado “Descripción de las Indias Occidentales”, en donde se identifica claramente nuestro territorio con sus dos mares, denominado en el mismo como “tierra Firme”.</p>
<p>A partir de ese momento podremos indicar que empieza la fabulosa empresa de tratar de plasmar gráficamente nuestra escarpada y variada geografía, la cual desbordaba la imaginación de todo el que tenía la posibilidad de conocer este amplio y variado paisaje.<a name="_Toc515631502"></a><strong> </strong></p>
<h3><strong>Explorando el territorio</strong></h3>
<p>El propósito de explorar, conocer y plasmar cada una de las regiones, latitudes y variedad geográfica, y natural, terminó con la propuesta y ejecución de expediciones como la tardía Comisión Corográfica y la Expedición Botánica, que reflejan parte del territorio, y que terminan con la definición de nuestra propia nación en el origen de la Republica.</p>
<p>Los primeros trabajos emprendidos por dibujar lo que iba más allá del mar inician en el año 1601 con el primer mapa del cauce del rio Magdalena, enviado a España por Luis Enríquez, seguido por un mapa de 1641 realizado por los Jesuitas para ubicar las misiones que se encontraban en la provincia de nuestro territorio.</p>
<p>Gracias a la publicación de Eduardo Posada, primer presidente de la Academia Colombiana de Historia en CARTOGRAFIA COLOMBIANA, se encuentra un detallado catálogo de mapas de la época colonial hasta 1960, los cuales se referencian catálogos anteriores realizados por Ezequiel Uricoechea en 1860.</p>
<p>Los primeros mapas identificados que se encuentran en el Archivo General de la Nación corresponden a documentación desde 1601 hasta 1700 en un volumen de 90 registros, entre los que se cuentan los primeros mapas que dan fe del reconocimiento de nuestro territorio, como lo son los mapas de las estancias y resguardos indígenas, planos de los pueblos recién creados de la colonia, como: el Plano del pueblo de Chiracoca de Virués, elaborado por Juan de Vargas, escribano en 1606; el Plano de la ciudad del valle de Duraza; corresponde al expediente sobre la fundación de la ciudad de La Grita, en 1601; El Plano del pueblo con la plaza y dos calles en las que están la iglesia y la casa del cacique de 1602 (sin identificar la población); Un Plano de unas cuadras de tierras en litigio con sus linderos, en inmediaciones de Villa de Leiva, entre la sierra que hace cabecera de la Villa, el Rio y quebrada, que data de 1613; y el Mapa de las tierras del valle de Minipi, en Cundinamarca en 1680.</p>
<p>Se encuentran allí, documentos de autorización para construcción de iglesias, como parte de las misiones católicas en la colonia, como es el caso del plano de la planta de la Iglesia de Tibaguyas. Levantado por Cristóbal Serrano, entre muchos otros levantamientos.</p>
<p>La tradición romana, inculcada en la cultura española trae la impronta de la implantación de la cuadricula o damero en las nuevas tierras, que se ve reflejado en las disposiciones coloniales y en los mapas que se encuentran en las mapotecas del AGN, que van desde exquisitos gráficos, como el del Plano de la Parroquia de Sincelada [Cincelada- Santander] con sus alrededores, hasta algunos otros reticulados simples de implantación de la cuadrícula en nuestra geografía no tan plana como los soportes documentales, como es el caso de Plano de los solares de la parroquia de Somondoco, en 1791.</p>
<p>Años después, a la llegada de Humboldt y su encuentro con Caldas, se inicia un nuevo capítulo de exploración de territorio que enriquece los archivos de representaciones gráficas bañadas de conocimiento de la época y de avances que permiten identificar la genialidad de sus personajes y su apasionada necesidad de identificar los pisos térmicos de nuestra escarpada patria llena de montañas y diversidad de paisajes. Por su parte, José Celestino Mutis, emprendió un largo viaje desde Cádiz- España, en el verano de 1760, encontrándose <em>“maravillado en sus encuentros con plantas, animales y seres humanos que se suceden en su mente con objetos y sujetos de conjeturas científicas”<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><strong>[4]</strong></a></em></p>
<p>El resultado de estos encuentros y viajes expedicionarios surge la Expedición Botánica en 1783, bajo el reinado de Carlos III, y la consecuente Comisión Corográfica. Como eruditos en el campo de las ciencias naturales se destacan: el botánico y geólogo Mutis (nacido en el año 1732 en Cádiz, fallecido en 1808 en Bogotá) y su discípulo Caldas<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a> (nacido en 1770, fusilado en Bogotá por los españoles en el año 1816), un autodidacta instruido en sus viajes y que dejó asombrado a Alexander von Humboldt por los conocimientos y observaciones a que había llegado en materia de botánica, química, astronomía y etnología, así como por la invención de algunos instrumentos, como el hipsómetro.</p>
<p>En la década de 1850, con el desarrollo de la Comisión Corográfica liderada por Agustín Codazzi, se incrementó el interés por la búsqueda de material bibliográfico, cartográfico y topográfico relacionado con los límites y los recursos de la Nueva Granada. Es en este contexto en el que Ezequiel Uricoechea (1834-1880) publica su Mapoteca colombiana obra en la que compila el listado de los materiales cartográficos del país y la llamada Gran Colombia, identificados por él durante su estadía en Europa, particularmente en la importante mapoteca de la Biblioteca Real de Bruselas<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p>A pesar de que los bienes de la Expedición Botánica fueron embalados a España en 1816, en el Archivo General de la Nación, algunos de los mapas realizados por la Comisión corográfica reposan en la mapoteca 6, como son las cartas corográficas de los diferentes estados del Gobierno, realizadas en Paris, con los datos de la Comisión Corográfica.</p>
<p>Los recorridos por la comisión, por sus personajes que fueron dibujando nuestro país y recolectando información geográfica, botánica, de costumbres, tradiciones, y de las mismas aventuras, nos permiten conocer no solo la geografía, sino la hostilidad que se fundía con la riqueza de nuestras tierras vírgenes. Viajeros de selva tropicales escribían y trazaban ideas que se volvían mapas y apuntes de expediciones en nuestra nación. Parte de esas mágicas sensaciones las encontramos cuando observamos los primeros mapas de Bogotá y los unimos a los escritos de lo que experimentaban los viajeros que venían a Colombia y se adentraban a su capital, era, como lo describe Ernst Röthlisberger en su libro EL DORADO<em>: “El extranjero que, después de un largo y costoso viaje, llega a la Sabana de Bogotá, experimenta, antes que todo, una justificada sorpresa. Se ha dicho con acierto que la impresión que recibe una persona en tales circunstancias debe de parecerse a lo que se sentiría al pasar rapidísimamente de una selva del centro de África a una llanura de la Normandía. ¿Cómo es posible que tan penosos caminos conduzcan a una de las más importantes ciudades de Suramérica, donde habitan tantas personas ricas y cultas y donde se acumulan tantos capitales y tantos tesoros del espíritu? Ya en esto se muestra que Colombia es un país de violentos contrastes. Estos contrastes se hacen visibles en su misma configuración física, en las variedades climáticas, en las diferencias raciales, en su desarrollo etnográfico y político”</em><a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a>.</p>
<h3><a name="_Toc515631504"></a><strong>La construcción de estilos</strong><strong>, inclusión y transformación de ciudades</strong></h3>
<p>Luego de este avatar, se identifica un crecimiento sobre las investigaciones para identificar y profundizar sobre temas de especial interés que se atesoraban en la Mapoteca colombiana, es así como estudiosos de la talla de José A Blanco, Jorge Arias de Greiff, Alberto Gómez Gutiérrez, Carlos Niño Murcia, Alberto Saldarriaga, German Mejía Pavonni, Alberto Corradine Angulo, entre otros, estudian los pormenores de la Comisión corográfica, viajes de exploración identificados como el caso de la Expedición Botánica, o sobre estudios de los límites de Colombia, tratados de sus fronteras, la relación entre el poder y la construcción de ciudades, trazados urbanísticos y evolución de nuestras ciudades e incluso planteamientos en geografía conceptual.</p>
<p>En los años 90s, el Archivo General de la Nación recibió transferencias documentales que engrandecieron el patrimonio planimétrico de la Mapoteca, en cuanto a la diversidad de información sobre el desarrollo urbanístico y arquitectónico de nuestras ciudades, así como la construcción de edificios nacionales, de edilicia temática sobre arquitectura hospitalaria y escolar. e incluso colecciones artísticas que tienen entre otros, Las transferencias recibidas corresponden a: ICCE- Instituto Colombiano de Construcciones Escolares; Invias, (el cual contiene los más exquisitos proyectos que emprendió el Ministerio de Obras Públicas), Ministerio de Vivienda- Instituto de Crédito Territorial e Inurbe, Ministerio de Salud; Hospital San Juan de Dios, Ministerio de Gobierno, la colección del Arquitecto Hernán Herrera y la Colección del vitralísta Walter Wolf Wasserhousen.</p>
<p>Este enriquecimiento exponencial de patrimonio planimétrico va de la mano de la formación de ciudades, de ampliación de trama urbana y de conversión de una serie de poblaciones en crecimiento a urbes que permiten el desarrollo y ampliación de usos, así como el cambio de una faz republicana al nacimiento de ciudades modernas y metrópolis. Es así como, en estos documentos se encuentran las obras arquitectónicas más relevantes realizadas por el Estado Colombiano en la República como parte de la construcción de la Nación y que arrancan en 1808 con los diseños y construcción del Capitolio Nacional de Colombia, El Parque de la Independencia en Bogotá , la Cárcel del Circuito de Túquerres, y la Escuela Hogar de Mujeres de Manizales entre otros proyectos, y que estuvo a cargo del Ministerio de obras Públicas y a su vez, este de la Dirección de Inmuebles Nacionales, con el diseño, construcción, restauración y Conservación de Edificios, parques y monumentos Nacionales y Municipales. Se encuentran en los depósitos de la Mapoteca y Planoteca del AGN Fondo INVIAS, más de 7230 proyectos realizados desde principio de Siglo, por el Gobierno Nacional, algunos conservados hasta nuestros días y que representan el patrimonio cultural inmueble de nuestro país, y muchos otros demolidos o que se quedaron en diseños sin construir en el devenir de nuestra vida republicana, los cuales reflejan también los deseos y fracasos de la Nación.</p>
<p>El fondo conserva los proyectos de la Administración del Estado, como son los edificios de Administración de Hacienda de impuestos nacionales de varias ciudades, los edificios de Aduanas fronterizas, tanto terrestres como marítimas, monumentos nacionales, Bibliotecas, campamentos, casas (remodelación de casas de próceres), Edificios de Centros Cívicos, parroquiales y vacacionales, Edificios de Telégrafos, Nacionales, los palacios nacionales (Palacio de Nariño, Congreso de la Republica), y los Edificios Nacionales. También se encuentran los planos de proyectos de restauración de Bienes de Interés Cultural, Parques, museos, Estadios y Proyectos de Universidades y de Ciudades Universitarias. También, se hallan, múltiples planos destacados por valor artístico, simbólico e histórico, donde están: El Ministerio de obras Públicas, La Ciudad Universitaria de Bogotá con sus Edificios representativos, El Capitolio Nacional de Colombia (Coronación y proyectos de Fachadas), Edificio Murillo Toro, Edificios Nacionales declarados Bienes de Interés Cultural, Edificios Nacionales de Correos y Telégrafos, Universidad del Cauca, Escuelas Normales, Instituto Nacional de Radium, Hospitales, Plazas de Mercado, estación de Ferrocarriles, El Parque Nacional Olaya Herrera, Palacios Nacionales territoriales, Hoteles, y teatros.</p>
<p>En este acervo se encuentra la introducción de la arquitectura en el país, desde la llegada de Arquitectos extranjeros y sus intervenciones estilísticas, hasta la llegada de promociones de arquitectos nacionales y sus experimentaciones desde estilos republicano, neoclasicismo, eclecticismo, modernismo, hasta estilos propios de nuestro territorio y exploraciones que se adaptaban al contexto sociocultural y geográfico del país. Allí se destaca la intervención de los Arquitectos Robert Farrington, Pietro Cantini, Gastón Lelarge, Mariano Santamaria, Alberto Manrique Martín, Alberto Wills Ferro, Julio Bonilla Plata, Pablo de la Cruz, Carlos Martínez, Ernst Blumentthal, José Ramón Montejo, Gerardo Posada, Leopoldo Rother, Luis Ángel Villalobos, Guillermo Castro, Juvenal Moya, Karl Brunner, Carlos Dupuy, Bruno Violi, entre otros.</p>
<p>De esa manera, se tiene testimonio escrito de la titánica labor de hacer presencia gubernamental a través de la construcción de edificaciones en todas las regiones del país, que incidan de manera directa en el logro de los objetivos políticos de manejo de infraestructura, poblamiento del territorio Nacional, desarrollo de la industria y comercio, comunicaciones y transporte, las cuales incidían de manera directa en estimulo y el desarrollo de la Educación, ciencia y tecnología en el territorio nacional, de acuerdo con lo concluido en el Libro ARQUITECTURA Y ESTADO, resultado de la investigación realizada por el Arquitecto Carlos Niño Murcia.<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> Y que le mereció el “Premio a la investigación”, dado por la XII Bienal colombiana de Arquitectura.</p>
<p>Se tiene referencia que cerca del 40% de la documentación relacionada con el Archivo del Ministerio de obras Publicas se perdió antes de ser recibido por el Archivo General de la Nación<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>, cuya transferencia se realizó en 1997.</p>
<p>Dentro de estos últimos acervos recibidos, el archivo General de la Nación amplia los temas del campo cartográfico y de geografía humana, así como el desarrollo de asentamientos urbanísticos a través de políticas de desarrollo urbano con construcción de Vivienda a través de programas como los del Instituto de Crédito Territorial e Inurbe y su correspondiente desarrollo de vivienda urbana con la inclusión de todos los proyectos de vivienda de interés social en Colombia, los cuales reposan en el AGN. De allí se puede identificar claramente, del análisis de sus planos, las etapas del desarrollo urbanístico en las ciudades colombianas, el cual va desde 1938, con el otorgamiento de créditos de construcción para viviendas rurales. Un periodo que va desde 1947 hasta 1953, donde se gestan proyectos de construcción de vivienda estatal en serie; cuyos resultados y el desarrollo de ideas vanguardistas, se encuentra no solo en la construcción de las primeras urbanizaciones de gran escala en Bogotá como son: Los Alcázares, Muzú (Urbanización Ospina Pérez y plan de vivienda) y Quiroga, sino también de los primeros planes de vivienda , como el caso del plan de vivienda para 1260 habitantes en Buenaventura en 1948. En los sesentas se realizan dos impactantes proyectos a nivel Colombia y a nivel suramericano: El Centro Urbano Antonio Nariño (primera unidad vecinal en altura en el país) y Ciudad Kennedy (inicialmente identificada como ciudad techo), de los cuales, queda como registro testimonial unos 606 planos en los depósitos del Archivo General de la Nación.</p>
<h3><a name="_Toc515631505"></a><strong>Presencia del estado en el territorio</strong></h3>
<p>El primer periodo de los planos del MOPT que se encuentran en el AGN corresponde a la documentación planimétrica relacionada con el interés propio del Gobierno Nacional de tener presencia en el estado con instituciones educativas como eje de progreso de la nación. Ejemplo de ello se da con el edificio de la Escuela de Medicina y la Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia. También se encuentran allí, la evidencia de los esfuerzos del país en construcción de EDIFICIOS NACIONALES, los cuales no solo generaban una relación de función de las acciones del Estado, sino que también tenían una misión de generar una imagen representativa de la presencia del Estado. Edificios para correos, aduanas y cárceles y una fuerte incidencia en la intervención urbana al estilo europeo con construcción de alamedas, avenidas a manera de bulevar y parques en las principales ciudades del país. Unos de los ejemplos más representativos del periodo, corresponden al CAPITOLIO NACIONAL.</p>
<p>En cuanto a manejo estilista, se encuentra la aparición del neoclasicismo en el desarrollo de las edificaciones, de la mano de arquitectos como Pietro Cantini, Gaston Lelarge, Mariano Santamaria y Alberto Manrique Martín.</p>
<p>No debe dejarse sin interés el esfuerzo realizado durante las dos primeras décadas del siglo XX con los proyectos de construcción de establecimientos de educación superior como respuesta a la presión liberada de la confrontación bipartidista de la Guerra de los mil días. Se sabe que luego de la citada guerra, se dio cumplimiento al Decreto 636 de 1900, en donde el Gobierno Nacional suspendía la enseñanza secundaria y profesional. Por lo que las Facultades de Matemáticas, Medicina y Ciencias Naturales de la Universidad Nacional se impartían de manera irregular y con un manto de clandestinidad en la casa de algunos de los miembros del Consejo directivo del Alma mater debido a que muchos de los centros destinados a la educación se encontraron ocupados por centros de operaciones militares, situación que se dio hasta 1902 y que quedo marcada en el colectivo de la ciudad. Los gobiernos posteriores, impulsaron el diseño de la Facultad de Medicina y Ciencias Naturales en Bogotá, cuyo arte, estilo e impacto se da como ícono de la construcción de Nación, esta información  se puede ver en los planos que se dan entre 1916 y 1919.</p>
<p>En 1920 aparecen los primeros ejemplos del eclecticismo de origen europeo y norteamericano. En este periodo se encuentran los planos con los trazos más elaborados de toda la mapoteca y Planoteca del Archivo. Realizados en Tinta y acuarela. (Ver Escuela de Bellas Artes).</p>
<p>La inclusión de nuevos estilos se ven en los proyectos del Colegio de San Luis de Zipaquirá (1920); el Edificio Nacional de Honda (1926) y el Teatro de la Sociedad de Carácter de Ipiales- Nariño (1929).</p>
<p>Cronológicamente aparece un impacto planimétrico con una explosión de infraestructura en los años de democratización y modernización del país. Hacia la década de los 30s, el Gobierno liberal de Alfonso López Pumarejo impacta con la aparición de edificaciones especializadas en el campo de la educación, construcción de escuelas de capacitación, Normales. Centros Agrícolas y Edificios de Educación superior, con un ambicioso y emblemático ejemplo con la creación de la Ciudad Universitaria de Bogotá en Cabeza del Arquitecto Leopoldo Röther y el pedagogo Fritz Karzen. Y la Ciudad Universitaria de Medellín, diseñada por Pedro Nel Gómez, cuyo proyecto no se realizó.</p>
<p>Así mismo, se impulsa la construcción de edificios nacionales por todo el territorio, algunos de ellos llamados de Correos y telégrafos. Se proyectaron así, los edificios nacionales de Popayán, Puerto Berrío, Cartagena, Quibdó, Neiva, Cúcuta, Pasto, Leticia, Bucaramanga, Arauca, los cuales cuentan con un lenguaje ecléctico (ejemplos de Art Decó, neoclasicismo y neocolonialismo) y el inicio del modernismo como parte de la influencia europea en la estilística de nuestra nación, traída por Arquitectos como Bruno Violi y los primeros arquitectos egresados de la Universidad Nacional como Alberto Wills Ferro, Julio Bonilla, Pablo de la Cruz y Carlos Martínez. Se encuentra aquí el testimonio de la aparición de asociaciones de arquitectos participando en concursos de diseño para edificios nacionales, como es el caso de la Firma Cuellar Serrano Gómez. Se destaca el Palacio de Comunicaciones- Edificio Murillo Toro, actual Ministerio de Tecnologías de Comunicación e información.</p>
<p>Entre 1930 y 1940 se encuentra también, la aparición de proyectos para Hospitales regionales, en poblaciones principales y secundarias, como el Hospital de Manizales, Muzo (Boyacá), Landázuri (Santander), Turmequé (Boyacá).</p>
<p>Se realizan diseños de construcciones penitenciarias y carcelarias, como la Cárcel de Cúcuta y del Espinal (Tolima, así como Casas de trabajo para internos, múltiples escuelas, colegios, escuelas Normales y liceos. En total se estiman cerca de 3000 planos que dan fe del impulso dado por Alfonso López en Infraestructura Educativa, gubernamental y hospitalaria en el territorio.</p>
<p>De manera independiente a la corriente partidista, el desarrollo de infraestructura seguía siendo una de las prioridades del gobierno entre 1945 y 1960, con un cambio hacia la infraestructura vial y comunicaciones. Es así como el Gobierno destina la tercera parte del presupuesto a este campo, que se refleja en la amplia producción planimétrica de centros educativos, con énfasis en escuelas normales y de educación superior, Hospitales, centros de salud, Aduanas y edificaciones castrenses.</p>
<p>La manifestación estilística en este periodo está totalmente influenciada por el estilo racionalista del Frances Le Courbusier. Y un estilo que resaltaba por su impacto con el contexto de las ciudades tradicionales. Se encuentran aquí ejemplos de Edificios de Correos y telégrafos, varios edificios en la Ciudad Universitaria, y el impacto urbano para Bogotá con la propuesta del Centro Administrativo Nacional CAN., diseñado por la Firma de Arquitectos Norteamericanos Skidmore Owings &amp; Merrill. También se inician los diseños de múltiples centros cívicos y construcción de urbanizaciones y la Universidad del Valle.</p>
<p>La dotación hospitalaria, de higiene y caridad, hacia parte de los planes de los diferentes gobiernos de nuestro país, y reflejo de ello se encuentra en dos de los fondos planimétricos del AGN, el primero, denominado MINISTERIO DE SALUD, contiene cerca de 6.000 planos con toda la información planimétrica recolectada por el Gobierno de Colombia a través del FONDO NACIONAL HOSPITALARIO, conformado a través del decreto extraordinario 687 de 1967, Articulo 23, el cual se creó para construcción y dotación de hospitales y de otros establecimientos asistenciales. El fondo se conformaba con el 10% de las reservas correspondientes a los seguros contra riesgos de invalidez, vejez y muerte, a cargo del Instituto Colombiano de seguros Sociales.</p>
<p>Dicho Fondo fue ajustado en el año de 1987 convirtiéndolo en un Fondo de apoyo a la descentralización en beneficio de los municipios colombianos, el cual constituyó el Capítulo II del Decreto 77 de 1987. El Fondo Nacional Hospitalario entró en crisis financiera en el año 1990 y fue fusionado por Decreto 2132/92 con el Fondo del Ministerio de Educación Nacional el 31 de diciembre de 1992, convirtiéndose en el Fondo de cofinanciación para la inversión social FIS.</p>
<p>A través del Fondo Nacional de Salud se desarrollaron muchos proyectos de construcción de Hospitales a lo largo del territorio Colombiano, que quedaron plasmados en diferentes planos que hacen parte del Acervo documental del Archivo General de la Nación,  fueron rescatados de material en proceso de destrucción del Ministerio de Salud.</p>
<p>De igual manera, hace parte de este fondo, 298 Proyectos hospitalarios completos de niveles 1, 2 y 3 diseñados y construidos en todos los departamentos de nuestro país.</p>
<p>Especial interés para el país tuvo el desarrollo escolar , el cual se refleja en más de 30.000 planos recibidos en diciembre de 2001, en el Archivo General de la Nación, correspondientes al ICCE, entidad liquidada del Ministerio de Educación Nacional, la cual fue ordenada mediante Decreto Numero 77 de 1987 Art. 24 De esa manera el país recibe para su conservación permanente, la historia de la construcción escolar realizada en Colombia, más ambiciosa en el siglo XX.</p>
<p>EL INSTITUTO COLOMBIANO DE CONSTRUCCIONES ESCOLARES- ICCE,  se crea con autonomía Administrativa y patrimonio independiente en el año 1968, estatuto y funcionamiento a partir de 1969 mediante el Decreto No. 218 de 1969, con el objetivo de estructurar, financiar planes de construcción, dotación y mantenimiento de locales con finalidades educativas en cooperación con las entidades territoriales (Alcaldías y Gobernaciones). El ICCE asume la dotación y equipamientos para la educación Nacional, desde el Nivel Central de la Administración Nacional, la cual era manejada hasta ese momento por las administraciones Departamentales, con base en la Ley 39 de 1903.</p>
<p>Se marcó un hito en la construcción de política educativa, el cual se marcó como el culmen de los propósitos de diferentes misiones y cooperación internacional de la década de los 50s, que fueron las encargadas de abanderar propuestas para los planes de desarrollo educativo. Con ello se buscó que el plan quinquenal de educación<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a> tuviera:<em> “el componente de asesoramiento a nuevas construcciones, revisiones de anteproyectos, de obras con aporte nacional, (…) proyectos de adaptación de locales y elaboración de algunas normas”<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><strong>[11]</strong></a>. </em></p>
<p>Es así como surge la oficina antecesora del ICCE, denominada Oficina Administrativa de Programas educativos Conjuntos OAPEC, que funcionó entre los años 1963 a 1965, y que concluyó con el Primer Plan de construcciones escolares para los departamentos, presentada y evaluada en una misión conjunta entre la UNESCO, AID y BIRF, que impactan en la mirada del Gobierno hacia una educación integral y la formación de programas enfocados no solo a la educación primaria, sino a la educación media, la cual tenía en ese momento un déficit de más de 35.000 aulas. Se propone la formulación de Institutos de educación media con un enfoque diversificado (INEM), y el fomento a la ampliación de ofertas educativas en el nivel superior. lo que suponía la construcción de espacios para este tipo de institutos, el cual se consolida en el informe de la OIT denominado “Hacia el pleno empleo”.</p>
<p>La idea del Presidente Carlos Lleras Restrepo, se consolida en la evidencia que reposa en el Archivo de más de 1400 proyectos educativos que se desglosan en Colegios, Concentraciones Escolares, Escuelas, Granjas Agrícolas, Liceos, Hemerotecas, Bibliotecas, Institutos politécnicos, Institutos para ciegos, para sordos, Normales de Varones y de Señoritas, Jardines Infantiles, Residencias Estudiantiles, Viviendas para Monjas y Casas para profesores a lo largo de todo el país.</p>
<p>Adicionalmente se encuentran los modelos y prototipos de construcciones escolares que resultaron como producto de la actividad arquitectónica e intelectual y que permitió el desarrollo de manuales de diseño, los cuales aún se encuentran vigentes en los planes del Ministerio de Educación Nacional, como son: El Manual de Diseño, La Guía Técnica de Reparación de Escuelas. Programa de Capacitación en Reparación de planta Física y Mobiliario Escolar; la Guía Técnica de Construcciones escolares con Participación Comunitaria, entre otras.</p>
<p>En el acervo documental, se pueden identificar los estándares básicos necesarios para las construcciones escolares en el País, los cuales fueron diseñados de acuerdo con los parámetros de construcción internacionales emanados por la Unesco en los 80s, se construyeron con los referentes y estudios del Caso Colombia con el objetivo de Definir El proyecto principal a nivel de Latinoamérica y el Caribe, e interpretado por los diferentes grupos de arquitectos diseñadores que decidieron emprender este firme propósito en el Territorio Nacional.</p>
<p>El conjunto de planos se encuentra desglosado entre  diseños arquitectónicos y técnicos de coordinación, como Eléctricos, estructurales, hidráulicos, y topográficos. La mayor parte corresponde a planos de Arquitectura en un número cercano a 17.000, Estructurales 6.500; Eléctricos 3.800, lo que denota una integración y coordinación técnica presente en todos los proyectos nacionales y regionales, que iban más allá de cubrir el déficit de espacios educativos y permitía el mejoramiento de la relación escolástica con la arquitectónica.</p>
<p>La mayor producción planimétrica registrada en las descripciones de este fondo corresponde a la década de los 70s, con cerca de 19.500 unidades documentales, que coincide con la formulación y puesta en marcha de los Planes de Desarrollo: 1971-1974 denominado “Las Cuatro estrategias” con construcción de colegios y escuelas que incluyeran el fomento de recursos complementarios, y 1975-1978 denominado “Para cerrar la brecha”, que tenía énfasis en las áreas rurales, la utilización de tecnología educativa y la capacidad instalada. La producción Planimétrica en volumen sigue, en las décadas contiguas de los 60s y 80s, cada una con cerca de 5.500 unidades documentales. Se denota la evolución  que migraba de espacios para internados con viviendas para docentes y monjas, a programas básicos arquitectónicos con aplicación de estándares, prototipos y estudio de áreas y capacidades en las aulas y salones escolares. También se identifica el análisis de iluminación, soleación y en general de la relación de las edificaciones con el contexto en el que se ubicaban y el análisis de estándares básicos de ubicación de mobiliario en espacios escolares, máximas distancias y relación de estructura de comunicación ente el docente y los alumnos en los espacios diseñados.</p>
<p>El cuerpo de arquitectos e ingenieros encargados de esta magna labor de diseño de construcciones escolares presenta un amplio abanico de profesionales entre los que se destacan la intervención de: Rafael Maldonado Tapias, Eladio Dieste<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>, Matias Beccar, Hernán Cardona, Ramiro Achury, Alfonso Carrero, Hernán Cortes, Bernardo Hinestroza, Edgar Rodríguez, Rafael Pachón, Clara Pinilla, Jaime Rueda, entre otros.</p>
<h3><a name="_Toc515631503"></a><strong>La centralización de los dibujos de la Nación</strong></h3>
<p>Hacia 1920 Marco Fidel Suarez sancionó la Ley 47, que buscaba disposiciones sobre bibliotecas y Archivos, trazando así, los primeros esbozos por la recuperación y agrupación del patrimonio Documental Colombiano. Se resalta, entre los articulados, la idea de prohibir de manera categórica, la extracción del territorio colombiano, de los papeles, documentos u objetos pertenecientes a los archivos, museos y bibliotecas sin el debido permiso del Gobierno. Así mismo, se dictaron medidas que evitaran la copia, lectura o uso indebido de los bienes documentales patrimoniales.</p>
<p>Especial cuidado se tuvo con el último artículo, en lo relacionado con la congregación de todos los mapas y planos a fin de ser guardados en el Archivo Nacional, cuya sede se ubicaba en el Edificio del Convento de Santo Domingo hasta 1936<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>.</p>
<p>Posteriormente el Archivo Nacional, y su correspondiente mapoteca, viajaron por varias instalaciones, entre las que se han referenciado: Palacio de Justicia hasta 1938, Biblioteca Nacional, en el edificio construido en la Calle 26, como parte de los homenajes del cuarto centenario de la Fundación de la Capital de Colombia.</p>
<p>Las primeras investigaciones sobre la mapoteca del AGN se inician con la llegada de VICENTA CORTÉS<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> a nuestro país y su firme intención de investigar y organizar la mapoteca colombiana. Sus estudios aportaron mucho a nuestro patrimonio, sin embargo, el panorama de la mapoteca que encontró en 1957, nos muestra una radiografía de lo que sucedió en 44 años después de la conformación inicial de la Mapoteca Nacional Colombiana.</p>
<p>Para poder identificar como encontró el estado de los mapas, es importante reescribir lo planteado por la misma Vicenta CortÉs en su publicación: Catálogo de Mapas de Colombia<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a>:</p>
<p><em>Dos son los orígenes próximos de todos los ejemplares que se custodian en el Archivo Nacional, pues junto a los propios del Centro y procedentes directamente de los expedientes allí guardados, se hallan también los cedidos por la Biblioteca Nacional. Y decimos origen próximo porque, según vamos a ver, creemos que a su vez los de la Biblioteca fueron sacados, con bastante anterioridad, de otros expedientes que debían estar en el Archivo Virreinal, de cuyos legajos serían extraídos para su mejor consulta o conservación, como hemos hecho nosotros ahora, razón por la cual no desaparecieron en el incendio que destruyó gran parte de la documentación del Nuevo reino a fines del Siglo XVIII.</em></p>
<p><em>Los primeros, los procedentes del Archivo, forman el contingente más numeroso y es el que está perfectamente detallado en cuanto a su procedencia, porque salvo en raras excepciones en que fueron sacados de los expedientes sin tomar los datos necesarios, todos ellos se refieren a unos papeles en los que se puede buscar su génesis<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><strong>[16]</strong></a>. Como muchos de ellos son obra, como ya dijimos, de personas no dedicadas a tareas cartográficas, sucede con frecuencia que carecen de firma. Para todos ellos hemos dado, en la nota final de la ficha, los datos que permiten filiarlos, indicando el expediente de que fueron extraídos, sus ciertos o posibles actores y la causa que los hizo nacer. </em></p>
<p><em>Esta información a manera de historia clínica, da una idea de su valor, pues muchas veces un plano o mapa insignificante por su factura y tamaño, obra de un escribano o de un funcionario, está ligado, pese a su aspecto, a un acontecimiento de peso para el desarrollo general del País. Así vemos, por ejemplo, que Diego Martín Franco, administrador general de Correos, no era lo que se dice una pluma de primera calidad para trazar planos, pues su esquema de las dos carreras que iban desde Santa Fe a Cúcuta y Girón, son solamente eso, unas solas carreras, como puede verse en la lámina número 20. Pero el plano es un auxiliar utilísimo para ilustrar el informe que enviaba en 1804, encaminado a crear nuevas estafetas (oficinas). La importancia de estos detalles salta más a la vista cuando carecemos de detalles de ellos, como es el caso de “Croquis de las posiciones i campamentos de los ejércitos velijerantes. Estados Unidos de Colombia. Guardia Colombiana, Ejército del Sur”. Ejemplar No. 528, anónimo dibujo de la zona entre Manizales y Pereira durante un periodo sumamente agitado de la historia Colombiana que por desgracia, no tiene indicación alguna de su procedencia ni alusión. Para estos casos la incógnita campeará junto a la signatura hasta que los estudiosos, repasando los papeles de la época, puedan hallar el diario, carta, informe o descripción a que los dibujos debían ir unidos. Entonces por fin se completará una ficha que podía estarlo ahora ya, si un hubiera olvidado este detalle archivológico, o sea, se hubiera tenido en cuenta que cuando las actas se separan por motivos de instalación, siempre debe hacerse dejando constancia de la procedencia, del origen de las mismas, de que no pueden ser desvinculadas por completo unas de otras y que necesitan ese cordón umbilical que es la signatura.</em></p>
<p>A partir de ello, se iniciaron en el Archivo General de la Nación, los procesos de organización y diferenciación entre mapas y planos de nuestro territorio, es así como se requirió primero definir la cartografía y las formas de representación de mapas y planos en el contexto que nos atañe para tal fin, de acuerdo con las definiciones dadas en varias publicaciones a lo largo de la historia. En el libro: Organización de Mapotecas<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a> , el Comité Francés de Cartografía propuso la siguiente definición, aceptada por la Asociación Internacional de Cartografía y por la Unesco <em>&#8220;Cartografía es el conjunto de estudios y de operaciones científicas, artísticas y técnicas, interviniendo a partir de los resultados de las observaciones directas o de la orientación la explotación de una documentación con vistas a la elaboración y el establecimiento de mapas, planos y otros modos de expresión, así como su utilización”.</em></p>
<p>Por lo anterior, podemos identificar que la cartografía es a la vez una ciencia y un arte. Ciencia, porque la expresión gráfica, para alcanzar una exactitud satisfactoria, busca un apoyo científico que se obtiene por la coordinación de determinadas matemáticas, con topográficas y geodésicas, y es arte, porque la expresión gráfica está subordinada a las leyes de la estética, de la sencillez, claridad y armonía.</p>
<p>Por otro lado, El mapa o carta comprende una representación gráfica de una parte o toda la superficie terrestre, o de un cuerpo celeste, dibujada en un plano, a una escala reducida, de tal manera que cualquier punto en el dibujo corresponda a una posición geográfica o celeste. el mapa es pues una representación de la Tierra en sus aspectos geográficos naturales o artificiales destinada a fines culturales o ilustrativos. No existe una diferencia rígida entre los conceptos de mapa y carta, siendo difícil una separación en las dos designaciones. El origen de las dos palabras es latino “<em>charta”</em> significando papiro o pergamino, y <em>&#8220;mapa&#8221;</em>, paño o tejido. En ciertos idiomas no existe la palabra mapa. Francia utiliza sólo “<em>carte</em>” o &#8220;<em>plan</em>&#8221; para mapas de escalas mayores y menores.</p>
<p>En inglés, las dos palabras tienen un significado propio: <em>&#8220;Chart&#8221;,</em> utilizado para representación gráfica de navegación, líneas de costa, fenómenos meteorológicos, variaciones magnéticas, y para mapas celestes. Las demás representaciones se denominan <em>&#8220;map” para</em> ubicar en esta categoría a los mapas geológicos, físicos, mapas generales, etc.</p>
<p>Los mapas como producto final son los resultados de actividades de un equipo técnico. Entendido el mapa o plano como documento, tiene un sinnúmero de finalidades, dependiendo del tipo de datos registrados y el objetivo de su utilización.</p>
<p>La escala utilizada también determina, en parte, su utilización. En el caso de los documentos resguardados en el Archivo General de la Nación, el mapeamiento de regiones se utilizan: 1: 1.000.000 para cartas generales, geográficas 1: 250.000 para zonas poco pobladas 1: 100.000 para zonas medianamente pobladas 1: 50.000 para regiones desarrolladas planeamiento regional 1: 25.000 planificación regional más detallada 1: 10.000 planificación urbana En las escalas mayores de 1: 10.000, se incluyen cartas catastrales y, finalmente los planos se encuentran en escalas desde 1:500, su gran mayoría en escala 1:100 hasta detalles de planos técnicos n escalas 1:10 hasta una escala que puede ser 1:5 o incluso 1:1, como es el caso de la colección de vitrales Walter Wolf Wasserhouen.</p>
<p>Se encuentran allí una serie de referencias de ubicación diferentes a las que usualmente empleamos en la actualidad, como es el uso de meridianos de referencia, o de escuelas cartográficas.</p>
<p>A partir de los esquemas de organización brindados por Vicenta Cortes, se han dado ajustes o actualizaciones que han permitido incorporar modelos de organización archivística de acuerdo a las teorías que han surgido sobre el tema.</p>
<p>Es un deber del Archivo General de la Nación, custodiar, salvaguardar, preservar y poner al servicio de la comunidad, los registros gráficos de la construcción de territorios en la colonia, plantas, trazas, diseños de fortificaciones, castillos y otras defensas, como también, del origen de la Nación, los cuales testimonian los procesos de civilización y apropiación por la patria, que se dan en la República y en la modernidad, convirtiéndose en la memoria de las ciudades, su morfología, rasgos característicos y creación de recursos urbanos, arquitectónicos y costumbristas propios de nuestra historia y que en últimas son el reflejo gráfico de nuestra identidad, real y mágica.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Darío Rozo M. Boletín de la Sociedad Geográfica de Colombia. Número 4, Volumen X. 1952. Bogotá.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Replica del mapa se encuentra en la obra de Pedro Mártir de Anglería. 1516.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Según observaciones sobre la fecha de elaboración realizadas por el General Vergara y Velasco. Capítulos de Una historia civil y militar de Colombia. Bogotá 1905.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Tomado de: A impulsos de una rara resolución. El viaje de José celestino Mutis al Nuevo Reino de Granada1760-1763. Jaime Bernal y. Alberto Gómez Gutiérrez. Bogotá. Pontificia Universidad Javeriana; Universidad del Rosario. 2010. Pag. 28.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Francisco José de Caldas Tenorio (1768-1816), geógrafo, naturalista, escritor y abogado neogranadino, editor del <em>Semanario del Nuevo Reyno de Granada</em> en los primeros años del siglo XIX. Participó en las luchas de la Independencia y murió fusilado, así como otro integrante de la Expedición. Jorge Tadeo Lozano.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Tomado de los comentarios a la publicación: Mapoteca Colombiana. Ezequiel Uricoechea. Universidad del Rosario: <a href="http://www.urosario.edu.co/Archivo_historico/ur/material/biblioteca/mapotecaColombiana/#.Wt5MwYjwbIU">http://www.urosario.edu.co/Archivo_historico/ur/material/biblioteca/mapotecaColombiana/#.Wt5MwYjwbIU</a> 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> El Dorado. Ernst Röthlisberger. Edición. Universidad Nacional de Colombia. Tomo 1. 2015. Bogotá</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Niño, Carlos. Arquitectura y estado. 1991. Bogotá</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Según el libro: Planos y dibujos del Ministerio de obras públicas 1905-1960. MAMBO; Ministerio de Obras Públicas y Transporte y Sociedad Colombiana de Arquitectos; 1993.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Ministerio de Educación Nacional. Oficina de planeación, Informe del proyecto para el I Plan Quinquenal de Educación. Bogotá, 1953.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Ochoa Núñez, Eduardo, Espacios para Educación escolar y Extraescolar, Caso Colombia. Unesco. Santiago de Chile. 1983. Paginas.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Existen planos atribuidos a diseños de proyectos de aulas experimentales fabricadas en cerámica armada, diseñados por el Ingeniero uruguayo Eladio Dieste, reconocido mundialmente por su trabajo suramericano de la cerámica armada, con figuras sinuosas y abovedadas.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Tomado de Guía General de Tesoros Documentales.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Vicenta Cortés Alonso (Valencia, España). Licenciada en Filosofía y Letras, Historiadora y archivera de vocación, ingresa en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de España desde 1954. Cuenta con múltiples trabajos en archivística y a la docencia, ha colaborado con los más importantes archivos de América y España. Fue Contratada en 1957 Por el Gobierno de Colombia para trabajar en el Archivo Nacional, cuyo producto fue el libro “Catalogo de Mapas de Colombia”, editado en Madrid en 1967.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> Catálogo de Mapas de Colombia. Vicenta Cortes. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1967.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Las excepciones, 39 mapas y planos sin localizar, corresponden a aquellos que antes de nuestra llegada al Archivo, en 1957, habían sido sacados, en distintas épocas por diversas personas, sin anotar en algún lugar la signatura que les era propia. En algunos casos, como lo hicimos notar en nuestro trabajo mencionado [La colección de mapas y planos del Archivo Nacional de Colombia, Revista de Archivos, Madrid, 1959], en la nota No. 4, pudimos enlazarlos con su expediente por el asunto, por su semejanza con otros o por noticias adicionales, pero otros quedaron sin referencia ninguna que los situara entre los papeles de los legajos que custodia el Centro.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> Organização de Mapotecas. Zenobia P. S. de Moraes Bastos. BNS/Brasilart. Sao Paulo.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
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        <pubDate>Sat, 08 Apr 2023 17:11:58 +0000</pubDate>
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