<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/carbon%2Bcolombiano/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 22 Sep 2026 18:40:34 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.1.2</generator>

<image>
	<url>https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/09/cropped-favicon-96.png?quality=60&#038;w=32</url>
	<title>You searched for carbon+colombiano | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">256899664</site>        <item>
        <title>Petro el Grande</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/con-versaciones/petro-el-grande/</link>
        <description><![CDATA[<p>Petro probablemente será recordado por haber alterado la estructura simbólica de la política colombiana y por haber incidido de una manera estratégica y profunda en la discusión de los temas mundiales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><em><em>—</em>“Aré en el mar.” </em>(dice Simón Bolívar)<em><br>—Simón, ¿hay otra parte<br>en que es posible o necesario arar?<br></em>(responde Rosario Castellanos).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/475490310_1180104426813793_8431692996598175842_n-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-131873" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: Petro probablemente va a ser más recordado por haber alterado la estructura simbólica de la política colombiana y por haber incidido de una manera estratégica y profunda en la discusión de los temas mundiales, que por haber administrado mejor o peor determinados sectores del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>:¡Ja! Todos lo recordaremos por la multitud de escándalos que hubo en el gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bat</strong>: No lo creo. Fíjese: hay dos preguntas. Una es coyuntural: ¿qué logró efectiva y probadamente el gobierno de Petro? La otra es más profunda y real: ¿qué cambió en Colombia con el paso de Gustavo Petro por la presidencia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que en Colombia la prensa se ha empeñado en hacer énfasis en los escándalos de corrupción que hubo en su gobierno. Está bien denunciarlos, pero no convertirlos en el centro del análisis, ni reducir la eficacia de su mandato a este factor. Para efectos de comprender nuestra realidad política es mucho más valioso ir tras la pista de las transformaciones que tendrán mayor eco en el tiempo. ¿Hacemos el balance?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Man</strong>: ¡Hagámoslo! ¡Ni más faltaba!</p>



<h2 class="wp-block-heading">La destrucción de mitos absurdos</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/22-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-131874" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Petro modificó los límites de lo que Colombia consideraba políticamente posible. Llegó al poder, lo cual es por sí solo una hazaña. La izquierda no era vista simplemente como un adversario electoral, sino como una fuerza cuya llegada al poder constituía potencialmente una amenaza al sistema.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Petro gobernó cuatro años y entregó el poder constitucionalmente a un presidente de derecha elegido en las urnas. Pese a que no reconoce la legitimidad del nuevo presidente, el poder ha sido entregado a él, cumpliendo con el mandato constitucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es difícil imaginar una refutación más concreta del temor de 2022 según el cual la llegada de la izquierda significaría automáticamente que Colombia se convertiría en Venezuela, que desaparecerían las elecciones o que Petro intentaría perpetuarse en la Presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A su vez, la izquierda probó que pudo organizarse, gobernar territorios, controlar espacios institucionales, derrotar proyectos de los gobiernos anteriores y ganar la Presidencia. Se gobernó con una feroz resistencia del Congreso, las Cortes, la prensa e instituciones como el Banco de la República. Es histórico que se haya logrado llegar a la presidencia y mantener al primer mandatario en el poder.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una democracia sólida</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="712" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/60-1024x712.jpg" alt="" class="wp-image-131875" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Petro abanderó, mantuvo y profundizó la esencia de la democracia</strong>. Logró involucrar al país en la política, como nunca antes había ocurrido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente Petro convirtió en debates cotidianos varios asuntos que durante décadas habían sido discusiones de especialistas. Personas que nunca habían discutido sobre el sistema pensional empezaron a hacerlo. Lo mismo ocurrió con las EPS, los recargos laborales, la propiedad de la tierra, la transición energética, Palestina o el Banco de la República.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso produjo polarización, sin duda, pero también incubó una amplia participación, identificación política y discusión pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las elecciones de 2026 ofrecen un dato muy importante. En la segunda vuelta votaron aproximadamente 26,3 millones de colombianos, cerca del 63,5 % del censo electoral; es la participación más alta en alrededor de siete décadas en las elecciones presidenciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La propia Defensoría del Pueblo interpretó esa cifra como reflejo de un “creciente nivel de involucramiento de la ciudadanía en la definición del rumbo político del país”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá la mayor transformación de Petro no fue conseguir que determinados colombianos votaran por la izquierda, sino conseguir que millones de colombianos (de izquierda y de derecha) sintieran que valía la pena disputar el país en el terreno de la política legal y democrática.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La nueva agenda del debate</h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/37.jpg" alt="" class="wp-image-131876" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/37.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/37.jpg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/37.jpg?resize=768,512 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Durante buena parte de la historia republicana, las grandes discusiones nacionales se organizaron alrededor de asuntos como la seguridad, el orden público, el crecimiento económico, las relaciones con Estados Unidos o la estabilidad macroeconómica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Petro no eliminó esos temas, pero hizo que el centro del debate fuese también: ¿Cuánto debe ganar un trabajador? ¿Quién puede ir a la universidad? ¿Quién tiene la tierra? ¿Qué sucede con un anciano que nunca pudo pensionarse? ¿Debe la salud funcionar como negocio? ¿Quién paga impuestos? ¿Qué territorios reciben inversión? ¿Qué significa desarrollar el país sin destruir su biodiversidad?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Incluso cuando sus propuestas fueron derrotadas, modificó el terreno de la discusión.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso puede ser un legado más profundo que una ley determinada, porque los gobiernos siguientes pueden derogar una norma, modificar un impuesto o cancelar un programa, pero resulta mucho más difícil volver a una situación en la que esas preguntas simplemente no formen parte de la conversación nacional.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una nueva cultura democrática</h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="767" height="575" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/36.jpg" alt="" class="wp-image-131878" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/36.jpg 767w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/36.jpg?resize=300,225 300w" sizes="auto, (max-width: 767px) 100vw, 767px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Y más sobre la profundización de la democracia. Durante el gobierno de Petro los sindicalistas, dirigentes sociales, ambientalistas, personas provenientes de comunidades afro e indígenas y representantes de sectores de diversidad sexual ocuparon posiciones relevantes. Estos sectores históricamente habían tenido una presencia mucho menor en las estructuras centrales del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En pocas palabras: <strong>cambió la idea cultural de quién podía sentarse en las mesas donde se toman las decisiones nacionales</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Un enfoque renovador frente a la protesta social</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/30-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-131879" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El gobierno Petro modificó profundamente la relación del Estado con la protesta social. La oposición pudo organizar algunas grandes movilizaciones contra un gobierno, sin que se reprodujera un patrón de represión letal como el vivido durante el estallido social de 2021.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ejerció su gobierno en el marco de un escenario que para cualquier presidente resulta incómodo: gobernar siendo sometido permanentemente a contradicción pública e institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede haber cuestionamientos sobre su retórica frente a esas instituciones, pero además de cuestionar toda esta situación a través de trinos, <strong>jamás intentó eliminar o bloquear los contrapesos que podían derrotarlo.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Contribución definitiva a la verdad histórica</h2>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="853" height="569" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/20.jpg" alt="" class="wp-image-131880" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/20.jpg 853w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/20.jpg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/20.jpg?resize=768,512 768w" sizes="auto, (max-width: 853px) 100vw, 853px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La desclasificación de los archivos del DAS puede terminar siendo uno de los legados menos visibles, pero más duraderos de Petro</strong>. No produce un resultado inmediato como una reforma laboral o una carretera, pero puede transformar durante décadas lo que Colombia sabe de sí misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Decreto 1400 del 22 de diciembre de 2025 levantó la reserva sobre los archivos de inteligencia, contrainteligencia y gastos reservados del extinto DAS. Sin embargo, el propio Archivo General de la Nación lo califica como un hito porque es la primera vez que Colombia pone en marcha un proceso de desclasificación de archivos clasificados del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y la magnitud documental es enorme. El diagnóstico realizado para la JEP encontró 57.544 unidades de conservación, equivalentes a 14.364 metros lineales de documentos, además de 47.829 medios magnéticos y digitales: servidores, discos, disquetes, casetes, computadores y cintas, entre otros. No estamos hablando de unas cuantas carpetas, sino de uno de los grandes fondos documentales secretos del Estado colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El DAS no fue simplemente una oficina administrativa. Durante décadas fue también organismo de inteligencia, policía migratoria y aparato de seguridad del Estado. Sus archivos atraviesan buena parte de la historia reciente del conflicto colombiano y contienen información sobre hechos trascendentales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La JEP ha dicho expresamente que estos documentos pueden contribuir al esclarecimiento de graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el conflicto armado y que su apertura es relevante para combatir la impunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto conecta directamente con lo que veníamos hablando sobre el legado democrático de Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una democracia no consiste únicamente en poder elegir al presidente. También implica que el Estado pueda ser investigado por sus propios ciudadanos. La desclasificación introduce un principio diferente: el secreto de Estado no puede ser uno de los ejes del olvido histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Petro lo expresó de una manera muy clara cuando anunció la medida. Dijo que su Gobierno no terminaría <strong>“sin que haya una política de desclasificación de archivos, que tiene que ver con la verdad”</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Probablemente pasarán años antes de que pueda conocerse la verdadera importancia histórica del decreto. Y precisamente por eso puede ser un legado que hoy aparezca muy abajo en cualquier balance del gobierno Petro y dentro de veinte años sea considerado fundamental.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Una agenda internacional memorable</h2>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/51-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-131881" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Petro convirtió la diplomacia presidencial en una herramienta activa de búsqueda de inversión, cooperación y nuevos mercados, y obtuvo resultados concretos en financiación climática, reforma agraria, infraestructura social y negocios internacionales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Más importante aún, utilizó esa diplomacia económica para intentar reposicionar a Colombia ante el mundo no solamente como país petrolero y minero, sino como potencia potencial en biodiversidad, turismo, agricultura, energías limpias y producción. También <strong>cambió el enfoque del debate mundial en torno a algunos temas</strong>. Veamos.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Cambio climático: más que hablar del clima, cuestionó el modelo fósil</h3>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/66-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-131882" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El cambio climático ya estaba en el centro de la agenda internacional mucho antes de Petro. Lo distintivo de su postura fue que ayudó a <strong>desplazar la discusión desde “cómo reducir emisiones” hacia “qué estructura económica está produciendo la crisis y quién debe pagar la transición”</strong>. Eso introdujo un matiz único.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De este modo, Colombia consiguió una voz internacional desproporcionadamente grande para su peso económico. Petro hablaba además desde una posición interesante: la de un país productor de petróleo y carbón que voluntariamente planteaba reducir su dependencia de ellos. Eso le daba una legitimidad distinta a la de los países industrializados que exigen conservación ambiental a los países tropicales mientras continúan consumiendo enormes cantidades de combustibles fósiles.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Una voz contra el genocidio</h3>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/57.jpg" alt="" class="wp-image-131884" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/57.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/57.jpg?resize=300,200 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/57.jpg?resize=768,512 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Petro jugó un papel internacional muy fuerte en la discusión sobre el genocidio en Gaza.  <strong>Fue una de las voces presidenciales tempranas y persistentes que ayudaron a trasladar el debate internacional</strong> desde la formulación “Israel tiene derecho a defenderse” hacia las preguntas sobre proporcionalidad, ocupación, responsabilidad internacional y matanza indiscriminada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Petro fue mucho más lejos que la mayoría de los gobernantes occidentales y latinoamericanos de aquel momento. Utilizó tempranamente la palabra “genocidio”, rompió relaciones diplomáticas con Israel y convirtió esa posición en una actuación jurídica del Estado colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia intervino formalmente en abril de 2024 ante la Corte Internacional de Justicia en el proceso iniciado por Sudáfrica bajo la Convención sobre Genocidio. Es importante precisar jurídicamente que la Corte todavía debía resolver el fondo del caso; por tanto, hablamos de la acusación o denuncia de genocidio, no de una sentencia definitiva que ya lo hubiera declarado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después, otros países adoptaron posiciones semejantes. Chile también intervino ante la Corte; México, Libia y Palestina participaron igualmente en el proceso, mientras España, Irlanda y Noruega reconocieron al Estado palestino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia incluso se convirtió posteriormente en sede de una conferencia internacional del Grupo de La Haya, que reunió en Bogotá a decenas de países para discutir medidas concretas respecto de Israel y Palestina.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Reenfoque en la lucha contra las drogas</h3>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="681" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/45-1-1024x681.jpg" alt="" class="wp-image-131885" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Petro introdujo una diferencia importante en la discusión sobre la lucha contra las drogas</strong>. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde la tribuna de Naciones Unidas afirmó sin rodeos: “La guerra contra las drogas ha fracasado”. No era una declaración de un académico, de un expresidente retirado o de una ONG. Era el presidente en ejercicio del principal país productor de cocaína hablando ante la Asamblea General.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, planteó una crítica conceptualmente distinta: preguntó por qué la comunidad internacional perseguía violentamente al campesino que cultivaba coca mientras protegía actividades económicas (como petróleo y carbón) capaces de producir un daño planetario incomparablemente mayor. Así mismo dejó claramente establecido que los líderes del tráfico mundial viven en los grandes centros de poder y no en los países productores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2023, incluso la reunión entre Petro y el secretario general de Naciones Unidas incluyó explícitamente la necesidad de explorar “nuevos enfoques” frente a las drogas ilícitas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y aquí está uno de los aspectos más interesantes de su gobierno: Petro cuestionó frontalmente la guerra contra las drogas, pero su administración alcanzó simultáneamente verdaderos récords de incautación y extradición. Eso le permitía argumentar que rechazar la guerra contra las drogas no equivalía a dejar de perseguir al narcotráfico, sino a cambiar el objeto de la persecución: menos campesino y más cargamento, organización criminal, lavado, capital y gran traficante. Ese enfoque será decisivo con el paso de los años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como conclusión del tema diplomático, podríamos decir que <strong>Petro consiguió que Colombia dejara de hablar ante el mundo casi exclusivamente de sus problemas internos y comenzara a formular respuestas colombianas a problemas universales.</strong> Esa es una ruptura considerable con la tradición diplomática del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchos otros aspectos como el cambio del enfoque de seguridad en las Fuerzas Armadas, su modernización y apertura de oportunidades. O el cumplimiento constitucional de facilitar las investigaciones de la Fiscalía y la Procuraduría en los casos de corrupción que tocaban con el gobierno. O los incipientes, pero profundos avances en la reindustrialización de Colombia. Pero creo que está suficientemente evidenciada la forma como el gobierno del Pacto Histórico marcó un hito definitivo en la historia de Colombia. Y por qué, yo como muchos, hablamos de “Petro el Grande”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para los que solo creen en logros materiales e inmediatos, vale la pena dejarles esta infografía.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="569" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/Infografia2-569x1024.png" alt="" class="wp-image-131886" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="879" height="604" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/17.jpg" alt="" class="wp-image-131889" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/17.jpg 879w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/17.jpg?resize=300,206 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/17.jpg?resize=768,528 768w" sizes="auto, (max-width: 879px) 100vw, 879px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="682" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/11-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-131888" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/68-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-131890" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="683" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/38-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-131891" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="771" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/74-771x1024.jpg" alt="" class="wp-image-131892" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="682" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/29-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-131893" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="504" height="600" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/08/112.jpg" alt="" class="wp-image-131887" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/112.jpg 504w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/112.jpg?resize=252,300 252w" sizes="auto, (max-width: 504px) 100vw, 504px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Bat&amp;#38;Man</author>
                    <category>Con-versaciones</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=131851</guid>
        <pubDate>Fri, 07 Aug 2026 20:31:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/109.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Petro el Grande]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Bat&amp;#38;Man</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">131851</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/educacion/cesa/inteligencia-artificial-agua-sostenibilidad/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el fenómeno del Súper Niño aumentando la presión sobre el recurso hídrico y la IA creciendo a un ritmo acelerado, conviene recordar que los datos no viven solo en una nube digital: dependen de centros físicos que consumen energía, agua y territorio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/508fa9a72fc3a2c29b947d60d85344e390425c778a41ef41306a11ec5c43fc74?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__byline">Por:  Javier H. Murillo &#8211;  Profesor investigador</p><p class="wp-block-post-author__name"><a href="https://blogs.elespectador.com/author/alejandro-franco/" target="_blank">CESA</a></p></div></div>


<div class="wp-block-group is-vertical is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-c020569f wp-block-group-is-layout-flex">
<p class="wp-block-paragraph">Una generación atrás, decíamos que alguien estaba “en las nubes” para referirnos a quien no tenía los pies sobre la tierra; esto es, a quien no lograba conectarse con su contexto inmediato. Hoy, unas décadas después, la expresión “en la nube”, tiene una connotación completamente diferente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Significa que cierta información, ciertos objetos digitales, no están almacenados directamente en una memoria física, la del computador o la del dispositivo móvil, sino en servidores remotos. Tan remotos, que los imaginamos fuera de la tierra, casi que fuera del planeta o de la realidad, y que, por lo tanto, no ocupan un lugar físico y que existe algo así como una especie de espacio mágico sin fronteras; un volumen sin límite y con el que podemos interactuar a nuestra conveniencia inmediata y sin reservas. Por supuesto, tenemos también noticias constantemente de que este espacio sí tiene límites, las diferentes marcas bajo las cuales tenemos nuestros archivos y nuestros correos electrónicos, pero suenan igualmente distantes, como promociones comerciales por venir.</p>
</div>



<p class="wp-block-paragraph">Así mismo, la inteligencia artificial se nos ofrece como una tecnología limpia, sin rastro: uno escribe una pregunta, espera unos segundos y recibe un texto, una imagen o una tabla, establece una conversación que más tarde puede arrojar a la papelera; una papelera que nadie recoge, que podemos limpiar con un click para que quede vacía, como al principio, sin consecuencia visible. No hay papeles en la papelera; no hay procesos industriales que los produzcan o que los desaparezcan, no hay fábrica o humo a la vista. Sin embargo, esta es una imagen equívoca: la nube, en realidad, sí está en la tierra, sí ocupa un espacio, que consume recursos: está almacenada en edificios, y funciona gracias a cables, microchips y minerales que les dan forma a servidores, y estos requieren redes eléctricas, sistemas de refrigeración y agua, mucha agua, para funcionar. También, personas que las supervisen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA es, pues, un software, pero no solamente un software; debe ser comprendida también como una infraestructura material. Según la ONU, un informe del 2026 la IA consumirá, para 2030, tanta agua como 1.300 millones de personas, y la electricidad que consumen 650 millones. El mismo reporte habla de una demanda proyectada de 945 teravatios-hora de electricidad, 9,3 billones de litros de agua y una huella territorial superior a los 14.500 kilómetros cuadrados. Esto significa que la IA no solamente no está en la nube, sino que es un vecino, colaborador y obsecuente, si se quiere, pero también quisquilloso y muy exigente. El espacio que ocupa no está en las nubes, pues, sino que está muy claramente ubicado en la tierra, deja una huella de carbono y de residuos electrónicos, e impactos críticos en el uso de los recursos naturales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy en día, la IA es un recurso más. Muy rápidamente ha pasado de ser una curiosidad para iniciados a una herramienta imprescindible, como el carbón o el petróleo, para casi que cualquier tipo de actividad. Sus costos parecen muy bajos si se compara con los resultados que permite obtener, y está al alcance de casi todos: automatiza tareas, facilita actividades e incluso crea contenidos; de hecho, ha revolucionado la manera en la que las personas nos relacionamos en sociedad y con la realidad. No se trata, pues, de mirarla como un problema, sino, como en los casos de otros recursos, de medir sus consecuencias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA puede parecer casi gratuita, pero no lo es. Una consulta trivial sobre cualquier tema, una receta para el pollo al curry, una pregunta sobre la capital de un país que va a jugar el mundial de fútbol, parece intrascendente en términos de uso de recursos naturales, pero no lo es. Millones de consultas como estas, a diario, requieren de centros de datos encendidos, permanentemente. Estos consumen electricidad, requieren ser conectados a redes energéticas, dependientes muchas de ellas de combustibles fósiles, y, por supuesto, necesitan también ser refrigerados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es pura teoría, sin consecuencias en la práctica. No es un problema que esté en las nubes. Según el diario británico <em>The Guardian</em> (2023), un proyecto de centro de datos de Google en Canelones, Uruguay, generó un fuerte rechazo en la comunidad rechazo porque su diseño inicial requería cerca de 7,6 millones de litros de agua diarios para refrigeración, tomados del sistema público de agua potable, en un periodo de fuerte sequía. Algo parecido ocurrió en Santiago de Chile, donde se revisó el permiso de otro centro de datos en un momento de sequía prolongada, según Reuters.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto al caso colombiano, nuestro país no es, en la actualidad, relevante como centro de infraestructura para IA. Puede hablarse de que hay en el país, efectivamente, algunos avances al respecto, pero no los suficientes para aparecer en el mapa de centros tecnológicos globales. Si en Colombia se pretende trabajar seriamente con IA, en educación, empresas, salud, gobierno, justicia, investigación y servicios, sin perder soberanía tecnológica y reducir la dependencia de los grandes proveedores, el país debería crear espacios de almacenamiento, procesamiento y manejo de datos. Pero deberían surgir, con la necesidad, varias preguntas: ¿dónde, en qué lugar de la geografía nacional se instalarían? ¿Con qué recursos? Esto debe ser mirado con atención, pues no serían nuevos conflictos entre las empresas y las comunidades por la administración de recursos que son, según la legislación colombiana, públicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este mismo año, hace apenas unos meses, la Corporación Autónoma Regional (CAR) limitó en La Calera, Cundinamarca, la captación de agua de manantiales por parte de Indega, una empresa privada filial de Coca-Cola FEMSA; esto significa que redujo de siete a cuatro las fuentes autorizadas, bajó el caudal de 3,2 a 1,9 litros por segundo y renovó la concesión por cinco años. Esto con el propósito de dar prioridad al consumo de agua sobre el industrial como se puede leer en el diario español <em>El País</em>. &nbsp;Del mismo modo,en La Guajira, la Corte Constitucional protegió los derechos al agua, la salud y la seguridad alimentaria de comunidades indígenas frente al proyecto de desviación parcial del Arroyo Bruno, relacionado con Cerrejón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así pues, resultaría inocente simplemente celebrar una potencial llegada de centros de datos al país con el argumento llano de que estos atraen inversión. Es determinante preguntarse primero por la viabilidad tanto financiera como ambiental y social del proyecto que se emprenda, tal y como lo establece el Código Nacional de Recursos Naturales: los recursos naturales renovables pertenecen a la Nación y deben usarse de acuerdo con el interés general.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En lo particular…</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La IA parece haber pasado, en nuestro entorno, de ser una curiosidad y un lujo, a convertirse en un artículo de primera necesidad, a la que todos deberíamos tener derecho.&nbsp; Esto implica garantizar su creciente demanda, tanto en el ámbito productivo como en el personal. Pero ¿cuál es el uso particular que estamos haciendo de ella?</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es en realidad imprescindible usar la IA para solucionar todos y cada uno de nuestros asuntos cotidianos? ¿Todo correo debe ser escrito con un LLM? En la universidad, cuando los estudiantes están tratando de dar cuenta de una idea, de una conclusión, ¿es imprescindible recurrir a la IA para diseñar una presentación de 2 o 3 diapositivas? Es posible que, con todo ello, nos estemos comportando como niños malcriados en una sociedad demasiado indulgente, como quien vive solo en una casona y deja a su paso todas las luces encendidas y todas las llaves de agua abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de poner frenos a su demanda, al creciente uso o de los recursos que se requieren para su apropiado funcionamiento, por supuesto: está demasiado inscrita ya en la forma en la que planeamos lo que viene. Pero sí podemos, los usuarios, tener una postura crítica para su uso, y racionalizar su uso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Muy a menudo, más de lo que quisiéramos reconocer, tratamos de evadir con el uso de la IA actividades cotidianas a través de instrucciones que resultan más extensas de escribir que la tarea misma, o apelamos a lo que diga la máquina por mera pereza de pensar, de llevar a que nuestro cerebro produzca una nueva idea. ¿En realidad necesitamos de activar un inmenso sistema industrial para llevar a cabo algo que nuestro cerebro tiene el don de hacer en un parpadeo?</p>



<p class="wp-block-paragraph">De nuevo, la IA no está en las nubes: funciona en el mismo planeta del que nos alimentamos más de 8.000 millones de personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://www.cesa.edu.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Colegio de Estudios Superiores de Administración – CESA</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>CESA</author>
                    <category>Colegio de Estudios Superiores de Administración</category>
                    <category>Educación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130831</guid>
        <pubDate>Fri, 26 Jun 2026 22:21:57 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Vivir-en-la-nube-el-costo-ambiental-de-la-IA.jpg?quality=60&amp;#038;w=600" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Vivir en la nube: el costo ambiental de la IA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">CESA</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">130831</post-id>    </item>
        <item>
        <title>“Los gusanos marinos nos muestran cómo está cambiando el océano” &amp;#124; ENTREVISTA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/los-gusanos-marinos-nos-muestran-como-esta-cambiando-el-oceano-entrevista/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tres pares de medias térmicas y otras de lana. Dos licras. Dos pantalones. Suéter, chaqueta. Guantes plásticos hasta el hombro y un traje de pescador de cuerpo completo. Con estas prendas se prepara el profesor Mario Londoño antes de cada inmersión en el océano Antártico. Lo esencial, explica, es evitar que el agua, con una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En entrevista con Mongabay Latam, el profesor Mario Londoño habla sobre sus más de 20 años estudiando poliquetos, los hallazgos que han dejado las expediciones colombianas a la Antártida y las preguntas que estos organismos plantean frente al avance del cambio climático.</em></li>



<li><em>Los poliquetos (Polychaeta) son organismos diminutos, enterrados en la arena, gusanos marinos con los que Londoño busca respuestas sobre la temperatura, la acidez y la salud del agua.</em></li>



<li><em>Estos invertebrados acuáticos habitan el fondo oceánico, se alimentan del sedimento y su presencia, o ausencia, puede revelar alteraciones ambientales, contaminación o cambios en la dinámica del océano.</em></li>



<li><em>&#8220;Hemos podido medir, siempre en febrero, un aumento de la temperatura del agua de alrededor de un grado centígrado entre la primera y la última expedición&#8221;, confirma el científico.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Tres pares de medias térmicas y otras de lana. Dos licras. Dos pantalones. Suéter, chaqueta. Guantes plásticos hasta el hombro y un traje de pescador de cuerpo completo. Con estas prendas se prepara el profesor Mario Londoño antes de cada inmersión en el océano Antártico. Lo esencial, explica, es evitar que el agua, con una temperatura inferior a la de un refrigerador, toque alguna parte del cuerpo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez abajo, el fondo marino se convierte en su laboratorio. Con ayuda de una pala remueve el sedimento y recoge pequeñas muestras en busca de gusanos marinos casi imperceptibles: los poliquetos (<em>Polychaeta</em>).&nbsp;<strong>En estos organismos diminutos, enterrados en la arena, Londoño busca respuestas sobre la temperatura, la acidez y la salud del agua.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273884"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19201126/WhatsApp-Image-2026-06-18-at-6.36.11-PM-e1781909499550.jpeg" alt="" class="wp-image-273884" /><figcaption class="wp-element-caption">Durante más de dos décadas, el profesor Mario Londoño ha estudiado los poliquetos como bioindicadores del estado ecológico de los ecosistemas marinos. Foto: cortesía Mario Londoño</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Ese mismo trabajo lo ha hecho durante más de dos décadas en el Caribe colombiano, aunque con muchas menos capas de ropa.&nbsp;<strong>Allí ha estudiado a los poliquetos como bioindicadores del estado ecológico de los ecosistemas marinos.</strong>&nbsp;Estos invertebrados acuáticos habitan el fondo oceánico, se alimentan del sedimento y su presencia, o ausencia, puede revelar alteraciones ambientales, contaminación o cambios en la dinámica del océano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esa experiencia a cuestas, Londoño ha participado en cuatro de las 12 expediciones científicas que Colombia ha realizado en&nbsp;<strong>la Antártida, uno de los lugares donde el calentamiento global muestra avances más acelerados</strong>. Allí el investigador estudia cómo responden estos gusanos al aumento de la temperatura y a la acidificación del mar, y qué pueden anticipar sobre el futuro de la vida oceánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/puma-fest-2026/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Llega el PUMA FEST: I Festival Latinoamericano de Periodismo Ambiental</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En entrevista con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, Mario Londoño habla sobre sus más de 20 años estudiando poliquetos, los hallazgos que han dejado las expediciones colombianas al continente blanco y las preguntas que estos organismos plantean frente al avance del cambio climático.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo llega usted a estudiar los poliquetos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Siempre quise estudiar organismos marinos, los que no todo el mundo quiere estudiar. Quienes se han dedicado al mar han preferido estudiar delfines, ballenas, tortugas marinas, todos estos animales carismáticos, pero yo quise irme por un grupo que no fuera tan estudiado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de los 90, un profesor del Instituto de Estudios Caribeños de la Universidad Nacional con sede en San Andrés, Colombia, me ofreció estudiar unos gusanos marinos asociados a las raíces de los manglares de San Andrés y Providencia. Me pareció que era una muy buena oportunidad para trabajar con organismos que no fueran ampliamente estudiados en Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/06/reportaje-fotografico-travesia-paraiso-natural-peru-pinguinos-lobos-marinos-millones-aves/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Reportaje fotográfico | La travesía por un paraíso natural de Perú que alberga pingüinos, lobos marinos y millones de aves</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Por qué es importante estudiar los poliquetos? ¿Qué se puede conocer a través de estos gusanos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Todos los grupos tienen su importancia ecológica, solo hay que descubrirla.&nbsp;<strong>La importancia de los gusanos marinos es que son indicadores de la calidad del agua. Algunos de ellos resisten condiciones extremas de contaminación</strong>, por lo tanto, si uno encuentra estos organismos, pero no otros, uno puede decir que esa agua está contaminada. Por el contrario, si uno encuentra aquellos que son muy sensibles a la contaminación es porque esa agua está poco contaminada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta forma se van convirtiendo en bioindicadores del estado de salud del ecosistema. No solamente en cuanto a contaminación sino también a nivel ecológico sin intervención humana. Si están presentes es porque hay un recurso alimenticio debajo de ellos y ellos son a la vez el recurso alimenticio de otros organismos. Así como los tiburones son carismáticos por su forma y comportamiento,&nbsp;<strong>los gusanos marinos tienen el carisma de revelar secretos del ecosistema</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Usted investiga los poliquetos en las costas de Colombia. ¿Cómo terminó vinculándose a las expediciones científicas que ha hecho el país en la Antártida?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Me involucré en la segunda expedición (2015/2016) para estudiar los gusanos marinos como indicadores de la riqueza de biodiversidad en el lugar que teníamos más cercano y con más posibilidades de estudiar, que era la Isla del Rey Jorge en la Península Antártida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para la tercera expedición colombiana nos planteamos la pregunta de si la Península Antártida es la que más está cambiando con el impacto del aumento de la temperatura superficial del océano. ¿Cómo este cambio climático afectará a estos gusanos marinos? ¿Qué pasaría si estos gusanos se estuvieran acalorando? ¿Cuál sería la respuesta fisiológica de ellos? Para nosotros es muy fácil: respirar y tomar agua fría, pero ellos no tienen esa opción, no pueden evadir este aumento de la temperatura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces, lo que hicimos fue estresar térmicamente a los gusanos y evaluar fisiológicamente, a través de biología molecular, cuál es su respuesta a todo el estrés celular que provoca el aumento de la temperatura. Los estresamos a 2 y 4 grados centígrados por encima de la temperatura en la que los encontramos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273889"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19215718/Captura-de-pantalla-2026-06-19-a-las-4.53.55-p.m-768x512.png" alt="" class="wp-image-273889" /><figcaption class="wp-element-caption">Mapa de la península antártica (A) donde se aprecia la bahía del Almirantazgo (B), localidad tipo de&nbsp;<em>Microspio moorei</em>&nbsp;(marca azul), y la estrella verde (C) que indica el lugar de recogida de las muestras de&nbsp;<em>M. moorei</em>. Foto: tomada del paper de redescripción del&nbsp;<em>Microspio moorei</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Al poner los gusanos a una temperatura mayor a la que se encuentran, se busca predecir cómo se van a comportar cuando el océano llegue a ese punto?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Exactamente. Lo que estamos viendo en este momento, y hacia el futuro cercano, es un evento acelerado de cambio climático donde la temperatura superficial del océano va a aumentar en la Antártida, en el Caribe, en todas partes. Por lo tanto, los organismos, no solamente los gusanos marinos, sino todos, van a tener que resistir ese aumento de la temperatura superficial. Si no resisten, van a desaparecer. Entonces, lo mismo que estamos haciendo en la Antártida lo estamos haciendo en el Caribe colombiano para&nbsp;<strong>evaluar qué grupo de organismos va a resistir más ese efecto del aumento de la temperatura</strong>&nbsp;<strong>y cuáles podrían extinguirse en un futuro cercano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hemos encontrado es que los gusanos y, en general,<strong>&nbsp;los organismos antárticos, tienen mayor resistencia al cambio de temperatura</strong>&nbsp;que los caribeños porque en el trópico no cambia tanto el rango de temperatura en el océano, mientras que en la Antártida el cambio es mucho más fuerte. Entonces, la fisiología de los gusanos marinos está adecuada a esos grandes cambios a lo largo del año. Tenemos una hipótesis que estamos corroborando, en la que pensamos que los organismos antárticos posiblemente sean los que más resistan un evento de estrés térmico en el océano, más que los tropicales.<strong>&nbsp;Los gusanos marinos nos están mostrando cómo está cambiando el océano.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuál es la especie de gusano que están estudiando puntualmente y por qué?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Se llama&nbsp;<em>Microspio moorei</em>. Lo seleccionamos porque lo encontramos en abundancia, sobrevive mucho tiempo y se puede tener muy fácilmente cautivo en peceras porque&nbsp;<strong>es del tamaño de un grano de arroz</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo interesante de este gusano es que no se había identificado desde 1911, cuando el autor [Charles Gravier] lo hizo por primera vez para la ciencia. Nosotros, al hallar un montón de organismos, comparamos la descripción original y vimos que le faltaban muchos datos de morfología, entonces&nbsp;<a href="https://www.researchgate.net/publication/359524803_Redescription_of_Microspio_moorei_Gravier_1911_Annelida_Spionidae_with_inclusion_of_a_taxonomic_key_for_all_the_species_of_the_genus" target="_blank" rel="noreferrer noopener">completamos toda esta información</a>, [lo redescribimos] para que alguien que venga detrás de nosotros a estudiar este gusano sepa realmente cómo identificarlo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273890"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19215734/Captura-de-pantalla-2026-06-19-a-las-4.53.25-p.m-768x512.png" alt="" class="wp-image-273890" /><figcaption class="wp-element-caption">Imágenes del&nbsp;<em>Microspio moorei</em>&nbsp;(Gravier, 1911) desde diferentes ángulos. Foto tomada de paper con redescripción y trabajado por Víctor Hugo Delgado Blas. Fotos: Víctor Hugo Delgado Blas</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Fue importante aclarar la taxonomía y la identidad del poliqueto para poder tener la seguridad de que estábamos trabajando con la misma especie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo me encargo, entre comillas, del trabajo sucio: meterme al agua, recolectarlos e identificarlos desde la morfología. Mis colegas trabajan más desde la biología molecular. Esa combinación de áreas nos ha permitido incluso avanzar en la identificación de nuevas especies de gusanos para la ciencia en la Bahía Fildes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Ahora están realizando una investigación secundaria de este mismo tema, lo que llaman un espejo de investigación. ¿En qué consiste?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—A la par de que hacemos todo esto de biología molecular con cambio climático, estamos evaluando la diversidad y riqueza de especies de la Bahía Fildes porque&nbsp;<strong>la zona está llenándose cada vez más de buques, barcos, turistas e investigadores de otros países</strong>. Pensamos que el estudio de los poliquetos puede ser una oportunidad para estudiar el impacto ambiental de todo esto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos encontrado alrededor de 35 especies diferentes de poliquetos en la Bahía Fildes. Evaluamos estos organismos que son susceptibles o resistentes a los contaminantes ambientales, a la vez que estamos creando una base de datos con información que sirva para comparar en un futuro cercano la información: qué especies vienen, qué especies desaparecen, y eso nos va dando un flujo ecosistémico de deterioro o de cambio ambiental.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273883"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/06/19201119/WhatsApp-Image-2026-06-18-at-6.35.51-PM-scaled.jpeg" alt="" class="wp-image-273883" /><figcaption class="wp-element-caption">El trabajo con el microscopio es la segunda fase del estudio de estos organismos que son indicadores de la calidad del agua. Foto: cortesía Mario Londoño</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Y qué cambios han podido identificar entre las diferentes expediciones?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—A nivel del océano&nbsp;<strong>hemos podido medir, siempre en febrero, un aumento de la temperatura del agua de alrededor de un grado centígrado</strong>&nbsp;entre la primera expedición y la última, que parecería muy poco, pero es demasiado. Por eso es que hemos insistido en el tema del estrés térmico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la expedición más reciente también empezamos a jugar con otra variable: la acidificación del océano. Hemos observado una disminución progresiva del pH, asociada a la absorción de dióxido de carbono (CO2) atmosférico por parte del mar. Ese CO2 forma ácido carbónico y modifica lentamente la química del agua.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cómo funciona la articulación con otros países? ¿Qué aporta Colombia a la investigación en la Antártida?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Nos tenemos que unir a aquellos que llevan un recorrido enorme en la Antártida, como Chile o Rusia. No podemos desconocer a aquellos países que han hecho tanta investigación y que nos están dando un espacio para que podamos ser países consultivos, que es lo que queremos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este momento somos un país adherente al Tratado Antártico, es decir, con voz pero sin voto. Al ser un país consultivo tendríamos voto y podríamos pensar incluso en instalar una base científica en la Antártida. Mientras no tengamos esa denominación tenemos que unirnos a quienes tienen experiencia. Nosotros, como biólogos en un país megadiverso, tenemos una experiencia enorme midiendo biodiversidad. Estamos más que preparados para estudiar la diversidad en la Antártida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">*<em><strong>Imagen principal:</strong> una pala es el instrumento con que el profesor Londoño remueve el sedimento y recoge pequeñas muestras en busca de los poliquetos. <strong>Foto:</strong> cortesía Mario Londoño</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/luis-bonza/">Luis Bonza</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/06/gusanos-marinos-muestran-como-esta-cambiando-el-oceano/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=130673</guid>
        <pubDate>Mon, 22 Jun 2026 19:24:19 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/WhatsApp-Image-2026-06-18-at-6.32.47-PM.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los gusanos marinos nos muestran cómo está cambiando el océano” &#124; ENTREVISTA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">130673</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/colombia-un-herbario-en-el-putumayo-une-ciencia-y-saber-ancestral-para-defender-el-territorio/</link>
        <description><![CDATA[<p>La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;Shinyak: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;kamëntšá&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;artista, artesana, tejedora e integrante [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>En Mocoa, Putumayo, un herbario etnobotánico resguarda más de 22 000 muestras de plantas, junto a las cuales se recopilan referencias del conocimiento local de comunidades indígenas y campesinas.</em></li>



<li><em>Desde iniciativas de monitoreo comunitario, pueblos indígenas siona, inga y kamëntšá han identificado especies en riesgo y realizado estrategias de restauración, como la propagación de árboles maderables amenazados.</em></li>



<li><em>El proyecto se ha consolidado como una herramienta para la defensa territorial, al aportar información científica y ancestral frente a proyectos extractivos como la minería de cobre que puedan afectar al medioambiente.</em></li>



<li><em>Pese a su importancia, el espacio enfrenta dificultades como la falta de sede permanente, recursos limitados y ausencia de personal estable para su funcionamiento.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">La placenta de Ángela Jhoana Jacanamejoy está enterrada en la cocina de su casa, justo bajo la tulpa o el&nbsp;<em>Shinyak</em>: el fogón que mantiene el fuego en el que tradicionalmente los&nbsp;<em>kamëntšá</em>&nbsp;han cocinado sus alimentos en el departamento amazónico de Putumayo, al sur de Colombia. Es bióloga de corazón y de profesión,&nbsp;<a href="https://www.instagram.com/jashnan_" target="_blank" rel="noreferrer noopener">artista</a>, artesana, tejedora e integrante de la comunidad indígena&nbsp;<em>kamëntšá</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jacanamejoy vive constantemente interactuando con aquel valle donde nació, con las montañas y las distintas tonalidades de verde que inundan el paisaje, los sonidos de los ríos, el olor a humedad y con las plantas de su territorio. Aquellas que poco a poco las comunidades han registrado en el&nbsp;<strong><a href="https://ipt.biodiversidad.co/sib/resource?r=itp_colectas-epifitas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Herbario Etnobotánico del Piedemonte Andino-Amazónico&nbsp;<em>Jajen Saima’a</em></a>&nbsp;de la Institución Universitaria del Putumayo,</strong>&nbsp;que se encuentra en Mocoa, capital del departamento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/inteligencia-artificial-aliada-clave-conservar-biodiversidad-america-latina/">La inteligencia artificial se convierte en aliada clave para conservar la biodiversidad de América Latina</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este particular herbario es una biblioteca de plantas secas, “que&nbsp;<strong>guarda también el conocimiento en torno a su uso y manejo por parte de las comunidades indígenas, campesinas, afro</strong>&nbsp;o comunidades humanas que habitan un territorio en particular, en este caso, el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico”, explica&nbsp;<a href="https://www.umakiwemadretierra.com/post/jorge-contreras-el-guardian-de-un-bosque-que-se-volvi%C3%B3-biblioteca" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Jorge Contreras</a>, coordinador del herbario, biólogo con maestría en ciencias de la Universidad Nacional, quien ha dedicado su vida a la botánica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este enfoque de estudio de las interrelaciones que establecen los seres humanos con las plantas se le llama etnobotánica. Y para este caso, se hace referencia a un lugar que recopila&nbsp;<strong>más de 22 000 muestras, que representan cerca de 1500 especies recolectadas</strong>&nbsp;en el departamento del Putumayo y el piedemonte andino-amazónico y en otras regiones del país.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273051"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170125/11052026-2-768x512.jpg" alt="Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273051" /><figcaption class="wp-element-caption">Ángela Jhoana Jacanamejoy en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa es una ciudad que se ubica justo en una zona de transición entre las regiones andina y amazónica. Cuenta con una población cercana a los 45 000 habitantes, entre los que se encuentran los pueblos indígenas originarios del piedemonte como cofán, siona, inga, kamëntšá, coreguaje, mientras que, en el resto del departamento, que supera los 350 000 habitantes, también habitan pueblos como los murui y los kichwa, además de comunidades nasa, pasto, embera y awa que llegaron al territorio. Actualmente,&nbsp;<strong>las comunidades enfrentan tensiones por el avance de proyectos de cobre.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">La biblioteca de saberes ancestrales</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La historia del herbario se desarrolla&nbsp;<strong>entre la investigación científica y la reivindicación de los saberes ancestrales del Putumayo</strong>.&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=zi36uFYk05E" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nació</a>&nbsp;oficialmente a partir del proyecto&nbsp;<a href="https://www.naturamazonas.org/guardianes-del-conocimiento-botanic" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Guardianes del Conocimiento Botánico</a>, realizado entre 2018 y 2022, y que formaba parte del programa Natura Amazonas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este programa fue liderado por Conservación Internacional Colombia en alianza con Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia), el Instituto Tecnológico del Putumayo (que pasó a ser una institución universitaria), Parques Nacionales y la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La iniciativa surgió por la voluntad de un grupo de investigadores e investigadoras, liderado por Contreras,&nbsp;</strong>quienes buscaron crear un espacio que no solo recolectara plantas bajo criterios científicos occidentales, sino que integrara los nombres y usos tradicionales dados por las comunidades, contando con el apoyo en primera instancia de dos personas visionarias como José Vicente Rodríguez-Mahecha director científico de Conservación Internacional Colombia y Luis Alexander Mejía-Bustos, director de Corpoamazonia en ese momento, quien facilitó el espacio físico para su inicio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ángela Jhoana Jacanamijoy realizó su tesis de pregrado sobre&nbsp;<strong>el conocimiento de las plantas para el cuidado de la mujer desde la niñez hasta la menopausia</strong>&nbsp;y esto motivó a Contreras y su equipo, quienes ya venían trabajando en el herbario etnobotánico, a impulsar junto a ella y otras personas de diferentes comunidades del Putumayo a fortalecer el herbario.&nbsp;“¿Por qué no nos integramos?”, le preguntó. Así se empezó a consolidar este proyecto y, en 2022, el entonces Instituto Tecnológico del Putumayo emitió un&nbsp;<a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf">a</a><a href="https://itp.edu.co/web2016/phocadownload/Acuerdos/ConsejoDirectivo/2022/Acuerdo%20018%2023agosto2022%20Creaci%C3%B3n%20Herbario-ITP.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuerdo&nbsp;</a>con el cual se creó formalmente el herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273046"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170105/11052026-15-768x512.jpg" alt="En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273046" /><figcaption class="wp-element-caption">En el trabajo de campo, los monitores comunitarios aprenden a medir el Diámetro a la Altura del Pecho (DAP) de los árboles maderables, un dato técnico vital para calcular el estado de salud de los bosques del piedemonte. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Después, algunos sabedores y taitas que vinieron a conocer el espacio, al comienzo estuvieron un poco molestos porque veían que guardábamos las plantas secas y se preguntaban: ‘¿Para qué? Ya no tienen vida’. Entonces, se les explicó que&nbsp;<strong>en algún momento ese conocimiento, no solamente de nombre científico, sino de usos, podría servir como herramienta de conservación para la defensa del territorio</strong>”, recuerda Contreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia (<a href="https://biodiversidad.co/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SIB Colombia</a>), en Putumayo se registran 5826 especies de plantas, de las cuales 316 son endémicas, es decir, que solo existen en esta zona del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el herbario, todos los conocimientos son válidos y están al mismo nivel, tanto los de la ciencia occidental como los indígenas. Esto es una postura ética que se integra en un enfoque diferencial para reconocer y proteger la diversidad biocultural del Putumayo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contreras explica que “antes venían los investigadores al territorio y no se asumía una posición de respeto con las comunidades, sino que se les imponía sumisión. Ahora es diferente y&nbsp;<strong>se parte de un reconocimiento de esa transversalidad como sabedores y como investigadores del territorio</strong>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/05/mineria-de-carbon-y-consultas-previas-con-indigenas-yukpa-colombia/">Colombia: el largo camino judicial de los indígenas yukpa para resarcir los impactos de la minería de carbón</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Construcción compartida del conocimiento</h2>



<p class="wp-block-paragraph">El herbario funciona como un puente o canal donde se intercambian experiencias.&nbsp;<strong>Mientras los científicos y académicos como Contreras aportan técnicas de taxonomía y secado, la comunidad aporta la historia, el uso y el nombre en lengua materna de la planta</strong>. Para Jacanamejoy, esta biblioteca viva es una forma de «activar los genes ancestrales» y reconocerse en el territorio a través de lo que guarda.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273045"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170101/11052026-10-768x512.jpg" alt="El monitoreo etnobotánico también ha permitido registrar fauna asociada a los bosques del territorio, como jaguares (Panthera onca), dantas (Tapirus terrestris) y borugas o guaguas (Cuniculus paca). Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273045" /><figcaption class="wp-element-caption">Cada muestra es guardada y requiere de un deshumidificador y aire acondicionado para mantener las condiciones y así evitar que la alta humedad amazónica genere hongos que destruyan la colección. Profesora Laura Clavijo de la Universidad Nacional revisa ejemplares del herbario durante su visita a las instalaciones. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este conocimiento sobre lo que hay en el territorio, ya sean especies endémicas, medicinales o sagradas,&nbsp;<strong>permite a las comunidades tener argumentos científicos y ancestrales</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/05/guardianas-alto-putumayo-desafian-monocultivos-ganaderia-vias/">para oponerse</a>&nbsp;a actividades extractivas como la megaminería de cobre, que ha venido instalándose en la región y que, aseguran los pobladores, degrada sus fuentes de vida y puede afectar el medioambiente.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El herbario se ha consolidado mediante proyectos de investigación, monitoreo comunitario y educación ambiental.</strong>&nbsp;Entre los más relevantes se destaca la publicación de un libro bilingüe, en español y maicoca (la lengua indígena materna del pueblo Zio Bain) sobre 25 plantas de importancia cultural, el cual fue liderado por Conservación Internacional Colombia y la comunidad Siona de Buenavista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2022 también se realizó Mocoa Biodiversa, una iniciativa de ecología urbana orientada a la formación ambiental de niños, niñas y jóvenes. Posteriormente en 2023 se continuó apoyando este tipo de propuestas educativas con el&nbsp;<a href="https://open.spotify.com/episode/5PEgAWIeF6GBRotyL26xXG" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto Nacederos</a>, centrado en los vínculos entre vegetación y fuentes hídricas del territorio. Uno de sus logros fue la creación de&nbsp;<strong>cartillas didácticas que permitieron identificar aquellas plantas que actúan como guardianas naturales de los nacimientos de agua.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Luis Felipe Mora, ingeniero ambiental y miembro de la&nbsp;<a href="https://www.cntindigena.org/el-pueblo-cofan-tres-decadas-de-lucha-por-el-territorio-ancestral-en-el-putumayo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">comunidad indígena Cofán</a>, cuenta, por ejemplo, que investigadores de la Universidad de los Andes&nbsp;<strong>están estudiando sobre el cacao en el Putumayo con apoyo del herbario</strong>: “Estamos trabajando con variedades originarias de esta planta aquí en la región. Porque ya se está acabando, la gente no la cultiva. Entonces, tuvimos charlas y les fuimos a hablar sobre la importancia, con el fin de prevenir su pérdida”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273044"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170056/11052026-8-768x512.jpg" alt="Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273044" /><figcaption class="wp-element-caption">Las fibras vegetales utilizadas en artesanías tradicionales también hacen parte de los conocimientos documentados por comunidades indígenas y campesinas en el Herbario Etnobotánico Jajen Saima’a, donde se registran los usos culturales de las plantas del Putumayo. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para las comunidades étnicas de la Amazonía colombiana el cacao nativo es un pilar de nutrición y medicina ancestral</strong>. “Sirve para el sistema cardiovascular, para el estrés, es alimento y además es muy nutritivo. Los abuelos dicen que antes lo preparaban para las mujeres durante y después del embarazo”, dice Mora. Asimismo, el ingeniero ambiental recuerda Árboles Semilleros, proceso mediante el cual se identificaron 71 tipos de árboles y se diseñaron métodos de propagación enfocados en la restauración forestal. Un proyecto liderado en su momento por la ingeniera Ligia Estela Peñafiel de Corpoamazonia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/frailejones-drones-inteligencia-artificial-monitoreo-incendio-paramo-berlin-colombia/">Con drones e inteligencia artificial monitorean la huella de un enorme incendio en los frailejones del Páramo de Berlín, Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Monitoreo participativo y comunitario</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Juliana Torres Jiménez, del resguardo inga de Yunguillo, ubicado en el área rural de Mocoa, habla con entusiasmo sobre el río Caquetá, que recorre su territorio y al que niños y niñas van a divertirse y a bañarse desde la mañana hasta el atardecer. “Tenemos sitios sagrados y ya no se caza como antes, ya somos más conscientes», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Torres forma parte de&nbsp;<strong>una estrategia de monitoreo de biodiversidad implementada por las comunidades inga de Yunguillo para construir conocimiento</strong>&nbsp;en alianza con el herbario: “Clasificamos las plantas entre medicinales, ornamentales, artesanales, espirituales y las que son alimenticias tanto para nosotros como para los animales” comenta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273043"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170052/11052026-13-768x512.jpg" alt="Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273043" /><figcaption class="wp-element-caption">Expertos y comunidades indígenas y campesinas utilizan la información que se ha recolectado en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Han identificado las especies más vulnerables, entre las que destacan especialmente los árboles maderables: “En 10 años ya no vamos a tener árboles como, por ejemplo,&nbsp;<strong>el granadillo (<em>Platymiscium pinnatum</em>), quedan ya muy poquitos</strong>&nbsp;y en partes más bajas y medias está totalmente intervenido”, cuenta Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro de los árboles escasos es el caimo de monte, conocido como cascabel (<em>Chrysophyllum venezuelanense</em>). Torres cuenta que es “una semilla artesanal y de gran importancia espiritual y cultural». «<strong>En nuestro territorio del resguardo indígena de Yunguillo, de 26 480 hectáreas, sólo hay ocho</strong>, por lo cual se adelantaron procesos de restauración de esta especie”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Del territorio de Yunguillo&nbsp;<strong>han participado en este monitoreo 16 personas</strong>, entre ellos sabedores y sabedoras, profesionales y jóvenes. “Recolectábamos las muestras, las limpiábamos, las dejábamos en un lugar muy adecuado para que no se nos fueran a infectar y a dañar, después las traíamos al laboratorio del herbario donde las muestras se deshidratan y se catalogan”, relata Torres.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273047"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170109/11052026-14-768x512.jpg" alt="El Instituto SINCHI considera que el herbario llena un vacío histórico de documentación botánica en el sur de Colombia. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273047" /><figcaption class="wp-element-caption">Los profesores Julio Betancurt y Julián Aguirre Santoro, acompañados por el&nbsp; investigador del herbario, David Hoyos, en expediciones y recorridos de recolección de material vegetal. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Este proceso también se hace de la mano de personas sabedoras del territorio y jóvenes de las comunidades para que haya un diálogo y un intercambio de conocimientos.&nbsp;<strong>Quienes pertenecen a estos resguardos indígenas son coinvestigadores que aportan su conocimiento</strong>&nbsp;sobre los ciclos de floración, fructificación y ubicación de las especies según la ecología local. El registro se hace en español y en lengua materna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta investigación sobre la flora, apoyada por el Ministerio de Ciencias, les ha permitido conocer también la fauna que habita en la zona: “<strong>Con el monitoreo etnobotánico también han encontrado especies de animales</strong>: borugas (<em>Cuniculus paca</em>), armadillos (<em>Dasypus novemcinctus</em>), dantas (<em>Tapirus terrestris</em>), jaguares (<em>Panthera onca</em>) y ocelotes (<em>Leopardus pardalis</em>)”, expresa Torres.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/05/vivero-guarderia-de-frailejones-en-paramo-de-colombia/">La guardería de frailejones “bebés” que busca restaurar los páramos del Parque El Cocuy en Colombia</a></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading">Desafíos y amenazas</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mocoa está atravesada por ríos y ha estado históricamente expuesta tanto a desastres socioambientales como a presiones derivadas de economías extractivas que pueden afectar los ecosistemas de la zona. En respuesta,&nbsp;<strong>se han fortalecido procesos organizativos de&nbsp;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=BJ4iaL0LurE" target="_blank" rel="noreferrer noopener">defensa territorial</a>&nbsp;que buscan proteger el agua y los bosques frente a la expansión de proyectos mineros</strong>, principalmente de&nbsp;<a href="https://elcuartomosquetero.com/mineria-verde-la-paradoja-que-amenaza-a-la-naturaleza-en-mocoa-colombia/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cobre</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Libero Cobre, una de las compañías interesadas en explotar el mineral, estima que&nbsp;<strong>en los suelos de Mocoa puede haber&nbsp;<a href="https://www.juniorminingnetwork.com/junior-miner-news/press-releases/2126-tsx-venture/lbc/143932-libero-copper-provides-update-on-projects.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener">más de dos millones de toneladas de cobre</a></strong>, un metal apetecido para la transición energética, ya que con él se fabrican turbinas eólicas, paneles solares y baterías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La empresa posee&nbsp;<a href="https://www.anm.gov.co/sites/default/files/DocumentosAnm/AUTO_GSC_ZO_000047_FJT-141_06-12-2023.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">cuatro títulos mineros</a>&nbsp;en esta capital amazónica, que abarcan cerca de 7800 hectáreas. El 6 de abril de 2022, Corpoamazonia, la autoridad ambiental en este departamento,&nbsp;<a href="https://conflictosambientales.unal.edu.co/oca/assets/doc/Corpoamazonia%20Auto%20DTP%20202%20de%2006-ABR-2022%20-%20DTP-196%20-%20DTP-292%20-%20Med%20Preventiva%20-%20LiberoCobre.pdf">ordenó la suspensión preventiva de las actividades de la empresa</a>&nbsp;en Mocoa, al evidenciar que la exploración se realizaba en una zona de alta amenaza por movimientos en masa, con antecedentes de deslizamientos, según el Servicio Geológico Colombiano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La medida, que a la fecha sigue vigente, prohibió temporalmente cualquier uso o afectación de recursos naturales en los títulos mineros, hasta que la empresa subsanara supuestas inconsistencias administrativas y ambientales, entre ellas la ausencia de estudios de impacto ambiental, posibles afectaciones a fuentes hídricas y ecosistemas sensibles, y fallas en la documentación presentada.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>El Cuarto Mosquetero</strong>&nbsp;buscaron a Libero Cobre para saber el estado del proceso y si se subsanaron las presuntas inconsistencias administrativas y ambientales, pero hasta el momento de la publicación no se ha obtenido respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273055"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27172118/WhatsApp-Image-2026-05-27-at-11.48.12-768x512.jpeg" alt="Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe" class="wp-image-273055" /><figcaption class="wp-element-caption">Carpa de Resistencia en Pueblo Viejo, Mocoa, en el marco del año de la manifestación pacífica contra la minería de cobre. Foto: cortesía Paola Silva @LaMingaKiwe</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es en este contexto en donde cobra gran importancia el herbario etnobotánico. Como dice Contreras, “<strong>si van a hacer alguna obra extractiva o alguna afectación en el territorio de las comunidades indígenas, ellas pueden respaldarse con la información que existe</strong>, con nombres científicos, porque hay plantas amenazadas o con algún criterio de amenaza reportado en los libros rojos de especies o en la Lista Roja de especies de la UICN, por lo cual tienen alto interés en conservación”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, y a pesar de su importancia,&nbsp;<strong>el herbario actualmente no tiene una sede fija</strong>. Antes se ubicaba en las instalaciones de Corpoamazonia, pero desde finales de 2025, la entidad pidió parte del espacio físico, por lo cual las colecciones tuvieron que dividirse: una parte está en las instalaciones de la Institución Universitaria del Putumayo y la otra continúa en la sede de la autoridad ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A esta dificultad se le suma la&nbsp;<strong>limitación de recursos financieros y la precariedad laboral</strong>: Contreras, quien ha liderado el espacio históricamente, en la actualidad no cuenta con un contrato laboral que lo vincule a la institución universitaria y el proyecto no cuenta con una persona de planta que se dedique a su conservación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Miguel Ángel Canchala, vicerrector académico de la Institución Universitaria del Putumayo, plantea una serie de alternativas y compromisos: reconoce que se encuentra actualmente en un sitio inadecuado y temporal y que “para solucionar esto, la universidad está trabajando en la adecuación de unas instalaciones».</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>«Se espera que este sitio definitivo, más pertinente para el manejo de la colección, esté listo en un plazo aproximado de dos a tres meses</strong>”, agrega.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, el vicerrector se comprometió a trasladar a la universidad los armarios compactadores y otros equipos especializados que aún permanecen en Corpoamazonia por falta de presupuesto. Además,&nbsp;<strong>se pretende crear la figura de responsable o curador de planta.</strong>&nbsp;“Esta propuesta ya ha sido presentada a la nueva rectoría con el fin de contratar a una persona que no solo dirija el herbario, sino que actúe como gestora de proyectos para fortalecerlo”, expresó, y añadió que se ha contemplado dejar asignado un presupuesto anual dentro de los recursos de la universidad para garantizar el funcionamiento del herbario.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273034"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27162834/8-ok.jpeg" alt="Una de las muestras del herbario: flor andino amazónica. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273034" /><figcaption class="wp-element-caption">Una de las muestras del herbario: Marantaceae. Arbusto en rastrojo. Flora andino amazónica. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En esta institución, según indicó el funcionario,&nbsp;<strong>estudian 740 personas pertenecientes a comunidades indígenas.</strong>&nbsp;Además, dijo que el herbario fue vital para que el centro educativo pasara de instituto tecnológico a institución universitaria, y&nbsp;<strong>es un espacio importante para programas académicos como el de biología</strong>, que está en proceso de consolidación, y ofrecerá un enfoque diferencial dirigido a la protección de los vínculos entre las comunidades humanas y la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas (SINCHI), el investigador Nicolás Castaño, biólogo, botánico y magíster en ecología tropical, resalta que&nbsp;<strong>este herbario cumple una función vital al llenar un «vacío de información» en el sur de Colombia</strong>, una región que carecía de un centro de documentación botánica de tal magnitud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castaño subraya que este espacio es un ejemplo único de «sincretismo» entre la ciencia y el saber ancestral,&nbsp;<strong>destacándose probablemente como el único herbario en el país con un enfoque etnobotánico tan profundamente marcado</strong>. Más allá de la catalogación de especies, el experto enfatiza en la importancia de este centro para fortalecer la autonomía regional, permitiendo que la juventud se capacite en su propio territorio y contribuya a la conservación y la integridad del bosque.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre plantas secas que guardan memorias vivas y comunidades indígenas que nombran el territorio en múltiples lenguas,&nbsp;<strong>el herbario se consolida como una apuesta por cuidar la vida desde los conocimientos científicos y ancestrales.</strong>&nbsp;En un contexto de actividades extractivas que pueden afectar el medioambiente, su existencia no solo preserva especies, sino que sostiene una forma de habitar y defender el Putumayo, donde la ciencia y la sabiduría étnica se entrelazan.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_273048"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/05/27170113/11052026-5-768x512.jpg" alt="Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía de las comunidades inga y kamentsa" class="wp-image-273048" /><figcaption class="wp-element-caption">Miles de hojas y tallos se conservan en el herbario etnobotánico. Foto: cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> el herbario etnobotánico registra información botánica en español y también en lenguas indígenas. <strong>Foto:</strong> cortesía Jorge Contreras / Herbario Etnobotánico</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por </em><a href="https://es.mongabay.com/by/simon-zapata-alzate/">Simón Zapata Alzate</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/05/colombia-herbario-putumayo-une-ciencia-saber-ancestral-defender-territorio/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129809</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Jun 2026 16:06:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/06/Proyecto-nuevo-49.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia: un herbario en el Putumayo une ciencia y saber ancestral para defender el territorio]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">129809</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Colombia no puede quedarse desconectada</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-no-puede-quedarse-desconectada/</link>
        <description><![CDATA[<p>Infraestructura: la urgencia que el país ya no puede aplazar Mientras el debate público colombiano se consume entre polarización política, crisis coyunturales y disputas ideológicas, hay una realidad silenciosa que amenaza el crecimiento económico, la competitividad y la cohesión territorial del país: Colombia se está quedando rezagada en infraestructura, transporte y logística. Y el costo [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Infraestructura: la urgencia que el país ya no puede aplazar</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el debate público colombiano se consume entre polarización política, crisis coyunturales y disputas ideológicas, hay una realidad silenciosa que amenaza el crecimiento económico, la competitividad y la cohesión territorial del país: Colombia se está quedando rezagada en infraestructura, transporte y logística.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y el costo ya lo están pagando los ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy, de cada 100 pesos que factura una empresa colombiana, 15,6 se destinan a costos logísticos. Es casi el doble del promedio de los países de la OCDE. En otras palabras: producir en Colombia es más caro, transportar en Colombia es más lento y competir desde Colombia es más difícil. Esa ineficiencia termina encareciendo alimentos, bienes, exportaciones y oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más preocupante es que el deterioro no responde únicamente a problemas históricos. También refleja una pérdida reciente de capacidad institucional y de ejecución. Hace apenas una década, la inversión en infraestructura de transporte representaba cerca del 3 % del PIB. Hoy apenas alcanza el 1 %. La desaceleración del sector coincide con la parálisis de proyectos estratégicos, congelamientos presupuestales y un debilitamiento progresivo del modelo de asociaciones público-privadas (APP), precisamente el mecanismo que permitió transformar la infraestructura nacional en los últimos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las cifras son contundentes. Mientras las autopistas 4G aún arrastran rezagos, la quinta generación (5G) permanece prácticamente detenida: solo cuatro proyectos han iniciado obras, mientras 18 continúan atrapados en etapa de preconstrucción pese a representar inversiones cercanas a los $49 billones. El resultado es un país más desconectado y menos competitivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no termina en las carreteras.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia sigue dependiendo excesivamente del transporte terrestre. Apenas el 17 % de la carga se moviliza por ferrocarril y casi toda corresponde al carbón. En materia portuaria, el país continúa rezagado frente a competidores regionales, mientras proyectos críticos como la profundización del canal de acceso a Buenaventura, la recuperación de la navegabilidad del río Magdalena o la modernización del canal del Dique avanzan con lentitud desesperante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En los aeropuertos, el panorama tampoco es alentador. De las 23 recomendaciones realizadas por IATA en 2023 para aumentar en 47 % la capacidad operativa aeroportuaria del país, solo tres se han implementado. Entretanto, la fragmentación institucional y las dificultades de gestión amenazan incluso estándares internacionales de operación y certificación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata únicamente de cemento, puertos o pistas aéreas. Se trata de productividad, integración regional y oportunidades sociales. La infraestructura es la base sobre la que se construye el desarrollo moderno. Un país que no conecta sus regiones condena territorios enteros al atraso económico y a la exclusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso el reciente pronunciamiento conjunto de universidades y centros de pensamiento merece atención nacional. Organizaciones como ANIF, el Consejo Privado de Competitividad, Corficolombiana, la Universidad EAFIT, la Universidad EIA, la Universidad de Medellín y la Universidad de Ibagué coincidieron en advertir que el país enfrenta una situación crítica en materia de conectividad, competitividad e inversión estratégica. Más allá de diferencias académicas o sectoriales, el mensaje es común: Colombia no puede darse el lujo de perder otro cuatrienio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El próximo gobierno tendrá que asumir esta agenda como prioridad de Estado. La primera tarea será recuperar la confianza institucional y destrabar de inmediato la cartera de proyectos 5G. Sin señales claras de estabilidad jurídica, cumplimiento de vigencias futuras y reactivación presupuestal, la inversión seguirá paralizada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También será indispensable acelerar iniciativas privadas ya estructuradas —como El Dorado MAX, Aeropuertos del Suroccidente, Bayunca o Conexión Centro— que no requieren grandes desembolsos fiscales inmediatos y podrían convertirse en motores rápidos de reactivación económica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero el desafío exige algo más profundo: visión estratégica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia necesita ejecutar realmente el Plan Maestro de Transporte Intermodal, conectar Pacífico y Orinoquía, recuperar el modo férreo, modernizar puertos, fortalecer aeropuertos regionales y convertir la logística en política nacional de competitividad. Eso implica modernizar licencias, consultas previas y marcos regulatorios sin sacrificar sostenibilidad ambiental ni derechos de las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una discusión técnica aislada. Es una conversación sobre el futuro económico del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada proyecto detenido significa empleo que no llega, exportaciones que no despegan, regiones que permanecen aisladas y empresas que pierden competitividad frente al mundo. Mientras otros países aceleran corredores logísticos, integración multimodal y modernización portuaria, Colombia corre el riesgo de quedarse atrapada en la infraestructura del siglo pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La advertencia ya fue hecha por la academia, los centros de pensamiento y expertos del sector. Ahora corresponde decidir si el país reaccionará a tiempo o si seguirá administrando el rezago como si fuera normal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la infraestructura no da espera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y Colombia tampoco.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129560</guid>
        <pubDate>Tue, 26 May 2026 00:36:13 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/infraes.avif?quality=60&amp;#038;w=920" type="image/avif">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Colombia no puede quedarse desconectada]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">129560</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Después de Petro o después de Aureliano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/despues-de-petro-o-despues-de-aureliano/</link>
        <description><![CDATA[<p>* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">* Publicado originalmente para Le Monde Diplomatique </p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia vuelve a mirarse en el espejo de Gabriel García Márquez: un país donde la historia parece repetirse más que avanzar. En ese escenario, Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;irrumpe como promesa de ruptura, pero su gobierno expone una tensión más profunda: la distancia entre la épica del cambio y la obstinada realidad del Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá de los nombres, este texto explora las fuerzas que realmente moldean el poder: herencias políticas que no desaparecen, instituciones que resisten y una gobernabilidad cada vez más frágil. En un país que no termina de resolverse, la pregunta no es solo quién viene después, sino si Colombia puede, por fin, dejar de repetir su propia historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque aquí no hay héroes claros ni finales escritos: hay herederos, tensiones, egos, cálculos y un Estado que a veces avanza… y a veces bosteza. Este artículo invita a entrar en ese&nbsp;laberinto .&nbsp;A&nbsp;medio camino entre Macondo y el Congreso—<a></a>donde lo trágico y lo absurdo conviven, y donde entender el presente colombiano es, también, una forma de anticipar sus próximas sorpresas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En las páginas de Gabriel García Márquez, los destinos no eran simplemente biografías: eran condenas envueltas en poesía. Sus personajes&nbsp;–melodramáticos, obsesivos, circulares–&nbsp;parecían atrapados en una lógica donde la historia no avanza, sino que se repite con variaciones de tragedia. El propio&nbsp;Gabo&nbsp;hablaba de “razas condenadas a cien años de soledad”, como si el tiempo en Colombia fuera una espiral y no una línea. En ese espejo, Gustavo&nbsp;Petroaparece también como una figura de destino: un líder que se narra a sí mismo como ruptura histórica, como punto de inflexión inevitable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la historia&nbsp;–&nbsp;y esto conviene recordarlo–&nbsp;no termina con Aureliano. Ni con&nbsp;Petro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Gabo, la literatura colombiana no se extinguió en el peso de su sombra. Al contrario: se fragmentó, se diversificó, encontró nuevas voces, nuevos lenguajes, nuevas obsesiones. Del mismo modo, después de&nbsp;Petro, Colombia no será una nota al pie de su biografía. Será otra cosa: incierta, conflictiva, pero abierta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy el país parece atrapado en una ecuación compleja, de múltiples variables y escasa solución evidente. Una ecuación donde los herederos pesan tanto como las ideas, y donde la historia familiar sigue siendo capital político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí está Paloma Valencia, heredera de una tradición política que no es solo ideológica sino genealógica. Nieta de Guillermo León Valencia, su figura condensa los ecos de un país&nbsp;donde las élites no desaparecen: mutan. Su discurso, firme y sin concesiones, se apoya en una memoria histórica que incluye episodios tan fundacionales como el bombardeo a&nbsp;Marquetalia, ese momento en que el Estado decidió responder a la insurgencia&nbsp;campesina&nbsp;con el lenguaje de la guerra total. La herencia, en Colombia, no es un dato biográfico: es una herramienta estratégica. Y Valencia parece entenderlo con precisión quirúrgica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la otra orilla, Iván Cepeda representa otro linaje, también marcado por la violencia. Hijo de Manuel Cepeda Vargas, su trayectoria política está atravesada por la memoria del conflicto, pero también por una apuesta institucional que, hasta hace poco, parecía diluirse en el silencio. Su reciente decisión de entrar de lleno en el debate rompe una especie de mutismo prolongado de la&nbsp;voz más fuerte de la izquierda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, ese regreso no disipa las dudas. Si algo ha quedado claro en la experiencia reciente es que&nbsp;un eventual gobierno de Cepeda&nbsp;–o de alguien en su línea–&nbsp;estaría marcado por una convicción férrea, casi inamovible. Virtud o defecto, según quien mire. No sería un gran negociador en un Congreso fragmentado y muchas veces hostil. Serían años de fricción constante: calles movilizadas como sustituto de mayorías legislativas, reformas empujadas más por presión que por consenso. Un escenario de tensión permanente, donde la gobernabilidad sería un ejercicio diario de resistencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, como siempre, un archipiélago difuso de candidaturas que intentan capitalizar el cansancio sin lograr articular una narrativa convincente. El centro colombiano, más que un proyecto, parece un síntoma: el deseo de escapar de los extremos sin saber muy bien hacia dónde.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y todo esto ocurre sobre un terreno inestable. Colombia enfrenta un riesgo fiscal creciente, una estructura estatal atravesada por la mediocridad y la corrupción en múltiples niveles&nbsp;–&nbsp;Congreso,&nbsp;cortes, burocracias regionales–&nbsp;y una institucionalidad que, aunque funcional, dista mucho de ser eficiente. Paradójicamente, la economía muestra signos de mayor solidez relativa, como si el país real avanzara a un ritmo distinto del país político.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Pero la ecuación no es solo interna.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el horizonte regional y global, los próximos años estarán condicionados por factores que escapan al control de Bogotá. La prolongación de&nbsp;la influencia de Donald&nbsp;Trump&nbsp;–directa o indirecta–&nbsp;redefine las relaciones hemisféricas, endurece agendas migratorias, reconfigura alianzas. América Latina, fragmentada y sin un eje claro, se mueve entre pragmatismo económico y volatilidad&nbsp;política. Las agendas globales&nbsp;–cambio climático, transición energética, tensiones geopolíticas–&nbsp;imponen desafíos cada vez más complejos a un país que aún lucha por resolver sus problemas más básicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, reducir el momento colombiano a una suma de nombres propios sería un error de diagnóstico. Lo que está en juego no es solo quién suceda a&nbsp;Petro, sino bajo qué condiciones estructurales ese sucesor&nbsp;–&nbsp;o sucesora–&nbsp;intentará gobernar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque Colombia arrastra una paradoja persistente: es un país con vocación institucional, pero con una práctica profundamente informal del poder. Las reglas existen, pero su aplicación es selectiva; las instituciones funcionan, pero lo hacen muchas veces capturadas por intereses particulares. El Estado colombiano no&nbsp;es débil en el sentido clásico&nbsp;–no ha colapsado, no ha perdido el monopolio formal&nbsp;de la ley–, pero sí es desigual en su capacidad de acción. Es fuerte en algunos territorios, inexistente en otros; riguroso en ciertos ámbitos, laxo en muchos más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta fragmentación se traduce en un problema central para cualquier gobierno futuro: la imposibilidad de ejecutar reformas profundas sin enfrentar resistencias múltiples y simultáneas. No se trata solo de oposición política, sino de redes clientelares, intereses económicos, inercias burocráticas y, en algunos casos, estructuras ilegales que se entrelazan con lo institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese&nbsp;contexto, la promesa de cambio&nbsp;–sea desde la izquierda, la derecha o el centro–&nbsp;choca inevitablemente con los límites del aparato estatal.&nbsp;Petro&nbsp;lo ha experimentado en carne propia: una agenda ambiciosa que, al aterrizar en la realidad administrativa, encuentra cuellos de botella, demoras, reinterpretaciones, sabotajes silenciosos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que el debate sobre el “después de&nbsp;Petro” no pueda limitarse a la continuidad o ruptura de sus políticas. La pregunta más incómoda es otra: ¿es gobernable Colombia bajo los parámetros actuales?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La respuesta, si se mira con frialdad, es ambigua.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por un lado, existe una resiliencia notable.&nbsp;A pesar de crisis recurrentes&nbsp;–violencia, corrupción, desigualdad–&nbsp;el país no se ha desmoronado. Ha mantenido una cierta estabilidad macroeconómica, ha preservado elecciones competitivas, ha evitado rupturas institucionales abruptas. Pero esa misma resiliencia puede ser leída como estancamiento: una capacidad de absorber el conflicto sin resolverlo, de normalizar lo excepcional, de convertir la crisis en rutina.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, hay señales de fatiga. La confianza en las instituciones es baja, la polarización ha aumentado, y la idea misma de un proyecto nacional compartido parece cada vez más difusa. En ese vacío, los liderazgos tienden a personalizarse, a construir relatos épicos que sustituyen la falta de consensos estructurales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es&nbsp;aquí donde la figura de&nbsp;Petro&nbsp;–y la de sus posibles sucesores–&nbsp;se&nbsp;vuelve&nbsp;más compleja. No se trata solo de su programa, sino de su estilo de liderazgo. Un estilo que privilegia la confrontación, que entiende la política como un campo de disputa permanente, que apela a la movilización social como fuente de legitimidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese enfoque tiene ventajas evidentes: permite romper inercias, visibilizar conflictos, desafiar poderes establecidos. Pero también tiene costos: dificulta la construcción de acuerdos, agota a la opinión pública, y puede derivar en una gobernabilidad basada más en la presión que en la negociación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un eventual relevo desde la derecha, representado por figuras como Valencia, implicaría un giro en el tono, pero no necesariamente en la estructura del conflicto. La derecha colombiana, históricamente más disciplinada, enfrenta hoy su propia fragmentación interna. El legado del&nbsp;uribismosigue siendo un factor de cohesión, pero también de desgaste. Gobernar desde ahí implicaría no solo oponerse a&nbsp;Petro, sino redefinir un proyecto que vaya más allá de la reacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el centro, la dificultad es distinta: construir identidad. Sin un relato claro, sin una base social movilizada, el centro corre el riesgo de convertirse en un actor de segunda línea, relevante en el discurso pero marginal en la práctica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay un momento poco explorado&nbsp;–y sin embargo decisivo–en la trayectoria de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro: la construcción y posterior descomposición de su primer gabinete. Allí, más que en los discursos o en las plazas, se jugó una parte sustancial de su aspiración de convertirse en estadista y no solo en líder de ruptura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arranque fue, en apariencia, una señal de madurez política. La inclusión de figuras como&nbsp;Alejandro Gaviria&nbsp;, Ocampo&nbsp;y otros perfiles de corte liberal como Roy Barreras o técnico sugerían&nbsp;un intento deliberado de construir un gobierno de síntesis, capaz de tender puentes con sectores moderados y de enviar un mensaje de estabilidad a un país temeroso de los extremos. Era, si se quiere, el gesto clásico de quien entiende que gobernar no es lo mismo que hacer campaña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese primer gabinete tenía algo de pacto tácito: la energía transformadora de&nbsp;Petro&nbsp;se equilibraría con la experiencia institucional de quienes conocían los ritmos del Estado. No era solo una coalición política, sino una alianza de temperamentos. De un lado, la voluntad de cambio acelerado; del otro, la conciencia de que el aparato público tiene inercias que no se desmontan por decreto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero ese equilibrio duró poco.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el paso de los meses, la relación entre el&nbsp;Presidente y varios de sus ministros empezó a tensarse. No tanto por diferencias ideológicas de fondo, sino por algo más difícil de gestionar: la brecha entre expectativa y ejecución. Algunos de esos primeros&nbsp;ministros&nbsp;–en conversaciones privadas, casi siempre marcadas por la discreción–&nbsp;describían una atmósfera de creciente frustración. Hablaban, con una metáfora que no es casual en Colombia, de una suerte de desesperación a lo Aureliano: la sensación de estar librando batallas repetidas sin lograr alterar el curso de los acontecimientos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa comparación con los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez&nbsp;no es simplemente literaria. Apunta a un rasgo más profundo del liderazgo de&nbsp;Petro: una relación intensa, casi visceral, con la idea de transformación histórica. El problema es que el Estado&nbsp;–ese&nbsp;entramado de normas, procedimientos, tiempos administrativos y resistencias internas–&nbsp;no responde a la lógica de la épica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece, quizá, uno de los límites más claros de su gobierno.&nbsp;Petro&nbsp;llegó al poder con una larga trayectoria política, pero sin&nbsp;experiencia significativa dentro del aparato burocrático en condición de subordinado. No es un detalle&nbsp;menor. Quien ha sido burócrata&nbsp;–en el sentido más amplio del término–&nbsp;aprende que las decisiones no solo deben ser correctas, sino&nbsp;implementables. Que cada reforma atraviesa capas de validación, interpretación y, muchas veces, dilación. Que el Estado no es un instrumento dócil, sino una maquinaria compleja, a veces torpe, otras veces resistente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa distancia entre el diseño y la ejecución genera una tensión constante. Desde la perspectiva del líder, los cambios parecen urgentes y moralmente inaplazables. Desde la lógica administrativa, son procesos que requieren tiempo, coordinación y, sobre todo, paciencia. Cuando esas dos temporalidades chocan, lo que emerge es frustración: la sensación de que el aparato estatal traiciona el mandato político.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El relevo progresivo de ministros puede leerse, en parte, como un intento de resolver esa tensión. Sustituir perfiles más técnicos o moderados por otros más alineados con la visión presidencial buscaba reducir el ruido interno y acelerar la toma de decisiones. Pero esa estrategia tiene un costo: debilita los contrapesos dentro del propio gobierno y reduce la diversidad de criterios, justo en un entorno que exige deliberación cuidadosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final, lo que queda es una lección incómoda para cualquier proyecto de cambio en Colombia. La política, a diferencia de la literatura, rara vez ofrece momentos de catarsis. Es, en gran medida, un ejercicio de gestión paciente, de avances incrementales, de negociaciones grises que no caben&nbsp;en relatos heroicos. El deseo&nbsp;–tan potente en la narrativa–&nbsp;se vuelve, en la práctica, rehén de procedimientos, de presupuestos, de firmas que tardan más de lo previsto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo casi inevitablemente anticlimático en gobernar. Y tal vez ahí radica una parte del desencuentro: en la dificultad de traducir una visión épica en una realidad que, la mayoría del tiempo, es simplemente prosaica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A todo esto se suma un elemento que suele subestimarse: el tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia entra en una fase donde las decisiones ya no pueden postergarse indefinidamente. La transición energética, por ejemplo, no es solo un debate ambiental, sino fiscal. La dependencia de los ingresos petroleros plantea un dilema inmediato: cómo financiar el Estado en un escenario de&nbsp;descarbonización. Las respuestas posibles&nbsp;–reforma tributaria, diversificación productiva, endeudamiento–&nbsp;son políticamente costosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo mismo ocurre con el sistema de salud, el modelo pensional, la educación. Son reformas estructurales que requieren mayorías, tiempo y capital político. Tres recursos escasos en el contexto actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En paralelo, la dinámica regional introduce nuevas tensiones. La relación con Venezuela, siempre delicada, sigue siendo un factor de inestabilidad. La migración, la seguridad fronteriza, el comercio informal: temas que ningún gobierno puede ignorar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y en el plano global, la incertidumbre es la regla. La competencia entre potencias, la reconfiguración de las cadenas de suministro,&nbsp;la&nbsp;crisis&nbsp;climática, las nuevas tecnologías: todo apunta a un entorno más volátil, donde los márgenes de maniobra para países como Colombia son&nbsp;muylimitados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En medio de las tensiones y los extravíos, sería injusto negar que en el gobierno de&nbsp;Gustavo&nbsp;Petro&nbsp;han coexistido&nbsp;–y aún resisten–&nbsp;funcionarios de una convicción honesta, casi silenciosa, que contrasta con el ruido de la coyuntura. Algunos de ellos, curiosamente, han tenido una relación más directa con la tierra que con la retórica: técnicos, gestores, reformistas discretos que entienden que la deuda agraria de Colombia no es un eslogan sino una herida abierta. En esa línea, en esa posibilidad de una reforma rural seria, paciente, anclada en lo concreto, parecía insinuarse un camino más fértil, acaso el verdadero derrotero para un Aureliano menos atrapado en la épica y más comprometido con la siembra lenta de&nbsp;instituciones. Pero la vanidad&nbsp;–esa fuerza sutil que también habita a los personajes de&nbsp;Gabriel García Márquez–terminó por inclinar la balanza: la aspiración a una estatura global, la seducción de los grandes escenarios internacionales, la coreografía de discursos que buscan resonancia más allá de las fronteras. En esa danza, tan visible como efímera, algo de la brújula se extravió; y mientras el mundo escuchaba, el país&nbsp;–más terco, más concreto–&nbsp;seguía esperando respuestas menos grandilocuentes y más tangibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para lo que sigue,&nbsp;la tentación de pensar en términos de “salvadores” resulta comprensible, pero engañosa. Ni&nbsp;Petroes el principio absoluto, ni&nbsp;quien le suceda&nbsp;será el final de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás la lección más profunda&nbsp;–y más incómoda–&nbsp;es que Colombia no necesita otro Aureliano. No necesita otro personaje destinado a encarnar todas las contradicciones del país. Necesita, más bien, una política menos épica y más prosaica. Menos centrada en figuras y más en instituciones. Menos obsesionada con el destino y más comprometida con la gestión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso, por supuesto, es más difícil de narrar. No hay novelas memorables sobre burocracias eficientes. No hay mitologías sobre consensos técnicos. Pero es ahí donde se juega, en última instancia, la posibilidad de un país distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de&nbsp;Petro, Colombia seguirá siendo un país en disputa. Con avances y retrocesos, con momentos de lucidez y de extravío. Un país que, como en las novelas de&nbsp;Gabo, parece&nbsp;a veces condenado a repetirse, pero que&nbsp;–a diferencia de Macondo–&nbsp;tiene la posibilidad de aprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia no se acaba con el gran Aureliano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se complica. Se bifurca. Y, si hay algo de esperanza, es precisamente eso: que no está escrita de una vez y para siempre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129479</guid>
        <pubDate>Sun, 24 May 2026 00:22:01 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/8fee8917-cb10-4ab0-9e51-4fb53c06640d-e1779982964527.jpeg?quality=60&amp;#038;w=600" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Después de Petro o después de Aureliano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">129479</post-id>    </item>
        <item>
        <title>POLÍTICA EXTERIOR, ASODIPLO PREGUNTA, LOS ASPIRANTES RESPONDEN: CLAUDIA LÓPEZ*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/politica-exterior-asodiplo-pregunta-los-aspirantes-responden-claudia-lopez/</link>
        <description><![CDATA[<p>Con el ánimo de contribuir al conocimiento ciudadano de las propuestas de los aspirantes a la Presidencia de la República, ASODIPLO publica, en el orden en que las ha recibido, las respuestas a su cuestionario sobre política exterior. Comenzamos con las enviadas por la candidata Claudia López, por el movimiento Imparables. I. POLÍTICA EXTERIOR: VISIÓN [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el ánimo de contribuir al conocimiento ciudadano de las propuestas de los aspirantes a la Presidencia de la República, ASODIPLO publica, en el orden en que las ha recibido, las respuestas a su cuestionario sobre política exterior. Comenzamos con las enviadas por la candidata Claudia López, por el movimiento Imparables.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>I. POL<strong>Í</strong>TICA EXTERIOR: VISIÓN Y PRIORIDADES</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. ¿Cuáles serán sus prioridades en materia de política exterior y qué principios orientarán las relaciones internacionales de Colombia durante su gobierno?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra política exterior responderá a intereses nacionales asociados a la seguridad, el aumento de la productividad, y la protección del patrimonio ambiental de Colombia, siendo una voz relevante como país del Sur Global en el contexto de los profundos cambios que experimenta el orden mundial en la actualidad. Desarrollaremos a una diplomacia estratégica, moderna y enfocada en resultados.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los principios tradicionales de la política exterior colombiana —soberanía, autodeterminación de los pueblos, respeto al derecho internacional, solución pacífica de controversias y multilateralismo— seguirán siendo fundamentales. Pero debemos actualizarlos en un mundo multipolar, tecnológicamente competitivo y geopolíticamente inestable desde un enfoque pragmático, responsable y que apunte a la diversificación de nuestras apuestas estratégicas.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso, nuestro gobierno impulsará tres grandes prioridades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Primero, fortalecer la seguridad nacional mediante cooperación internacional efectiva contra el crimen organizado transnacional, el narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de personas y las amenazas híbridas, incluyendo la ciberseguridad y la desinformación. Venezuela será una prioridad estratégica por el impacto que tiene la inestabilidad fronteriza sobre nuestra seguridad y economía.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, diversificar las relaciones económicas y comerciales de Colombia. Durante décadas concentramos excesivamente nuestra dependencia en un solo socio. Estados Unidos seguirá siendo nuestro principal aliado, pero Colombia debe ampliar mercados, atraer inversión con transferencia tecnológica y fortalecer su inserción en Asia-Pacífico. Asimismo, debe abrirse camino en los mercados de Medio Oriente y del mundo musulmán, que se perfilan como algunos de los de mayor crecimiento en los próximos años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tercero, posicionar a Colombia como un actor relevante en la agenda climática global. Somos una potencia ambiental y debemos convertir la Amazonía, la transición energética y la biodiversidad en instrumentos de liderazgo internacional, movilización de recursos y generación de nuevas industrias sostenibles.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Gobernaremos con firmeza y mesura, alejándonos de la diplomacia de micrófono y bravuconerías, privilegiando una política exterior seria, profesional y predecible.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. ¿Qué papel considera que debe desempeñar la política exterior colombiana frente a la crisis del orden mundial, del multilateralismo y del derecho internacional, así como de las instituciones creadas para velar por la paz y la seguridad internacionales? Específicamente, ¿cuáles serán las líneas de nuestra participación en el Consejo de Seguridad y en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La política exterior de Colombia vive una transición histórica: de un orden unipolar dominado por Estados Unidos hacia una inserción estratégica en un entorno multipolar más inestable. El multilateralismo heredado de la Segunda Guerra Mundial ha demostrado ser insuficiente para prevenir conflictos como la invasión rusa a Ucrania o el genocidio en Gaza. Las reglas que rigieron las relaciones internacionales durante las últimas cuatro décadas están cambiando, y Colombia debe estar preparada para navegar ese entorno con inteligencia, apego a sus valores y su liderazgo como país de renta media del Sur Global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo mi gobierno, Colombia defenderá activamente los bienes públicos globales: la biodiversidad amazónica, el agua, la paz y los derechos humanos. En foros como el Consejo de Seguridad y el Consejo de Derechos Humanos, Colombia actuará desde sus ventajas comparativas: su experiencia en construcción de paz, su biodiversidad, su posición geográfica y su rol como referente en justicia transicional. La defensa de los derechos humanos y la condena contundente a quienes los violen —sean Estados, organizaciones o personas— serán una constante. Colombia no guardará silencio frente a violaciones graves.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. ¿Cómo concibe la relación de Colombia con sus socios estratégicos tradicionales (Estados Unidos, Unión Europea, Canadá) y cómo plantea diversificar los vínculos con potencias emergentes (China, India, países del Golfo) y otras regiones de creciente relevancia (África, Asia-Pacífico)?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Desarrollar agendas claras, diferenciadas y complementarias con cada actor global estratégico, será la clave para las relaciones bilaterales. Desplegaremos un esfuerzo de gobierno, a nivel intersectorial y subnacional, para construir agendas de trabajo con los países más estratégicos para Colombia. El contexto actual nos exige entender que hoy el mundo es multipolar. Mi gobierno reconocerá las relaciones que se han consolidado en el tiempo, reduciendo dependencias inconvenientes, y navegando con pragmatismo y responsabilidad los cambios geopolíticos en curso.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Estados Unidos</strong>. Es la relación más consolidada y, en consecuencia, prioritaria del país que se extiende por más de 200 años. Hoy la agenda de Colombia con EEUU pasa por la restauración de la democracia en Venezuela. Tenemos el interés común de estabilizar el país vecino para mejorar las inversiones, el comercio, y la capacidad de respuesta conjunta frente al crimen organizado transnacional. Al presidente Donald Trump mi gobierno le propondrá un Plan Colombia Venezuela con tres componentes: i) inversiones público-privadas de desarrollo productivo en la frontera; ii) formación del recurso humano asociado a la industrialización de la economía en la frontera; y iii) cooperación militar para fortalecer la efectividad de las operaciones contra las estructuras del crimen organizado transnacional y recuperar la seguridad en zonas donde la Paz Total ha facilitado el control territorial de esos grupos ilegales. Se institucionalizarán nuevamente los canales diplomáticos, se restaurará la agenda bipartidista con el Congreso estadounidense y se transitará de la &#8220;lucha contra las drogas&#8221; —enfocada en el campesino— hacia una cooperación contra el crimen organizado transnacional focalizada en sus finanzas, cabecillas y estructuras. Retomaremos la colaboración en inteligencia y capacidad operativa con EEUU desde un enfoque de corresponsabilidad, subrayando la obligación que tiene Colombia de aumentar sus inversiones y capacidades propias en materia de defensa, seguridad y justicia.&nbsp;</li>



<li><strong>China</strong>: se construirá una agenda estratégica con tres ejes: transferencia de tecnología, reequilibrio de la balanza comercial y cooperación contra prácticas desleales. En los primeros 100 días de mi gobierno se presentará un plan de acción con una agenda concreta. China debe ocupar el lugar que le corresponde como segunda economía mundial y segundo socio comercial de Colombia. El déficit de más de 12.000 millones de dólares con China se gestionará con inteligencia: los bienes de capital que aumentan la productividad son bienvenidos; la competencia desleal y el contrabando, no. Promoveremos mayor cooperación educativa para que ´más colombianos conozcan el idioma y se familiaricen con su cultura.</li>



<li><strong>Unión Europea y Canadá</strong>: se preservarán y profundizarán los acuerdos existentes, aprovechando los capítulos de cooperación y apoyo a PYMES. También será una prioridad la colaboración alrededor de inversiones para mitigar y adaptarnos al cambio climático, como país con importantes activos ambientales y potencial de desarrollar energías limpias, y generar capacidades en el talento humano para los negocios asociados.&nbsp;&nbsp;Europa es clave también en cooperación militar, y justicia.</li>



<li><strong>India, Emiratos Árabes Unidos y países del Golfo</strong>: EAU será el canal de entrada a Medio Oriente y al mercado musulmán, particularmente de productos agroindustriales. India es una potencia tecnológica y demográfica con la que Colombia puede avanzar en ciencia, tecnología e innovación.</li>



<li><strong>Asia-Pacífico (Japón, Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, Indonesia)</strong>: Japón será socio en movilidad limpia, educación técnica y ciudades inteligentes. Corea del Sur —con quien Colombia tiene historia de cooperación desde la guerra de los años 50 y un TLC vigente— será el principal aliado para la manufactura avanzada y la digitalización. Con Vietnam y Tailandia se profundizará la cooperación frente a prácticas agroindustriales y esquemas de formación para mejorar su productividad.</li>



<li><strong>África y Sur Global</strong>: Como país de renta media con el peso que nos corresponde en las dinámicas mundiales a nivel económico, político e institucional, lideraremos activamente espacios en los que la perspectiva del Sur Global sea determinante en el contexto actual, bajo los principios del derecho internacional. Colombia profundizará la cooperación cultural y educativa con África, consolidando la búsqueda de nuevos mercados. Adicionalmente, participará activamente en espacios como los BRICS y el AIIB, no como receptor pasivo sino como socio aportante en biodiversidad, energías limpias y conocimiento.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>4. ¿Cuál será su política frente a los países vecinos y qué prioridad otorgará a la integración regional a través de mecanismos como la CELAC, la Alianza del Pacífico, la OEA y la Comunidad Andina?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia necesita una acción fronteriza y regional enfocada, menos en disputas políticas e ideológicas, y más en resultados concretos en temas estratégicos para el país como seguridad, protección ambiental, infraestructura, energía, movilidad humana, y comercio. Priorizaremos agendas estratégicas con los mecanismos de integración regional, en función de la vocación, potencial y límites de cada uno de ellos en el contexto hemisférico actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la CELAC fortaleceremos la efectividad de la coordinación de la respuesta regional en materia de cambio climático, transición energética, movilidad humana, y crimen organizado transnacional, particularmente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con OTCA gestionaremos cooperación en seguridad, conservación ambiental y desarrollo productivo con énfasis en bioeconomía y agroindustria.&nbsp;Impulsaremos mecanismos coordinados para enfrentar el crimen organizado transnacional, especialmente en fronteras y corredores amazónicos. La cooperación regional será esencial para combatir narcotráfico, trata de personas, minería ilegal y lavado de activos. La Amazonía será un eje prioritario de articulación regional. Colombia promoverá acuerdos para combatir la deforestación, proteger la biodiversidad y movilizar financiación climática internacional.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Reanimaremos la Alianza del Pacífico para intensificar la colaboración entre Colombia, Chile, México y Perú en materia de productividad.&nbsp;Debe convertirse nuevamente en nuestra principal plataforma de inserción hacia Asia, teniendo como base la innovación y cadenas regionales de valor.&nbsp;En el marco de la OEA impulsaremos temas como seguridad, crimen organizado y migración.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estabilidad democrática y económica de Venezuela representa una prioridad de seguridad nacional para Colombia. Por lo tanto, creemos que el camino es que los venezolanos elijan su gobierno en las urnas de manera libre y transparente. Acompañaremos una transición que restaure su democracia y libertad, que promueva las inversiones productivas que beneficien a los dos países, y que contrarreste el accionar de organizaciones criminales que operan en ambos lados de la frontera.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="819" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/CANDIDATOS-POLITICA-EXTERIOR-1-819x1024.png" alt="" class="wp-image-129010" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>II. AGENDA INTERNACIONAL: TEMAS PRIORITARIOS</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. Dos temas esenciales en la política exterior colombiana, a la vez que desafíos de la comunidad internacional, son las crisis migratorias y el problema mundial de las drogas. ¿Cuál será la estrategia de Colombia en su gobierno para enfrentar estos asuntos?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En materia migratoria, mi gobierno ampliará las oportunidades de educación y empleo en el país para que nuestros jóvenes no sean expulsados a desarrollar su proyecto de vida en otros destinos. Así mismo, trabajaremos para atraer talento que contribuya a las mejoras de productividad, facilitando tanto la repatriación de colombianos como la gestión de visas de inversión y trabajo en sectores estratégicos. Frente a las medidas antinmigración adoptadas por países receptores, mi gobierno trabajará para que nuestros connacionales en el exterior sean tratados con dignidad, agilizará los procesos de repatriación y facilitará el retorno voluntario. Frente a la migración venezolana, el enfoque será desarrollar de manera paralela la integración de los venezolanos que ya están en el país y deseen contribuir al desarrollo de Colombia, y generar condiciones para el retorno voluntario mediante el desarrollo productivo fronterizo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En política antidrogas, se realizará una transformación de fondo: se abandonará el enfoque punitivo contra el campesinado para concentrar los esfuerzos en desmantelar las mafias: ir tras sus cabecillas, atacar sus finanzas y reutilizar los bienes incautados en proyectos productivos que generen empleo legal. Profundizaremos, bajo un enfoque de corresponsabilidad, la cooperación en inteligencia y capacidad operativa, particularmente con EEUU y los países fronterizos, en la respuesta a las organizaciones criminales transnacionales que operan en Colombia. Se impulsará internacionalmente que la hoja de coca sea retirada de la lista de sustancias controladas, para habilitar usos ancestrales e industriales lícitos. El consumo se tratará como asunto de salud pública.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2.</strong> <strong>¿Cuál es su posición frente a la agenda ambiental mundial en materia de cambio climático, biodiversidad y contaminación, y cómo identifica que estos instrumentos internacionales pueden potenciar su acción de gobierno en la protección del medio ambiente y en el camino hacia una reactivación económica sostenible e inclusiva, tomando en cuenta que Colombia es un país altamente vulnerable a los efectos del cambio climático?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia cuenta con activos ambientales de valor global —la Amazonía, el Chocó biodiverso, más de 2.000 especies de aves, el agua— que serán defendidos y proyectados como instrumentos de diplomacia y financiación internacional. Si bien el país es altamente vulnerable al cambio climático, no es un emisor relevante de gases efecto invernadero a nivel global. El mayor problema de Colombia es la pobreza y necesitamos aprovechar todos nuestros recursos para superarla, al tiempo que desplegamos nuestro potencial para el desarrollo de energías limpias. La industrialización de Colombia en la economía del Siglo XXI dependerá del acceso a energía barata, estable y limpia. Para conciliar la protección de nuestros activos ambientales con la sofisticación de nuestra matriz energética, las líneas de acción serán:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Conservación de activos ambientales:&nbsp;</strong>Aumentar el liderazgo político global y la cooperación internacional para preservar la Amazonía y otros activos ambientales con impacto global que tiene el país.</li>



<li><strong>Restauración:</strong>&nbsp;Desarrollar instrumentos de cooperación y financiación internacional para escalar la implementación de programas para restaurar los ecosistemas y activos ambientales del país.</li>



<li><strong>Movilidad:</strong>&nbsp;Establecer, con la banca de desarrollo internacional y los gobiernos subnacionales y locales, una estrategia de aceleración de proyectos de movilidad limpia para reducir emisiones de gases de efecto invernadero.</li>



<li><strong>Transición energética</strong>. Fortalecer las condiciones habilitantes para profundizar las inversiones público-privadas-comunitarias en energías limpias, particularmente solar y eólica, volviendo a las comunidades socias de los proyectos; y contribuir al establecimiento de la Red de Interconexión Eléctrica de América del Sur.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Cómo articulará la diplomacia económica y comercial con su política exterior? ¿Qué prioridad otorgará a las exportaciones no tradicionales, la atracción de inversión extranjera, la negociación o revisión de acuerdos comerciales, la inserción Asia-Pacífico y el ingreso de Colombia a la OCDE como miembro pleno y activo?</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Durante el último año hemos constatado a nivel global cómo la diplomacia económica y comercial se ha convertido en un instrumento de política exterior. En esa medida, y para un país como Colombia, la política exterior debe convertirse en una herramienta que contribuya al aumento de la productividad del país. Embajadas de países estratégicos tendrán metas medibles en apertura de mercados, atracción de inversión, transferencia tecnológica y promoción exportadora.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La articulación entre política exterior y diplomacia económica se materializará en mi gobierno mediante una profunda transformación de la arquitectura institucional del Estado. El Viceministerio de Comercio Exterior, actualmente adscrito al Ministerio de Comercio, pasará a integrarse a la Cancillería, mientras que ProColombia y la Agencia Presidencial de Cooperación Internacional —APC— serán fusionadas para consolidar una sola plataforma de promoción internacional, y atracción de inversión extranjera directa, inversión de impacto y cooperación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta reforma tendrá dos efectos fundamentales para la productividad y el desarrollo económico del país. Primero, permitirá alinear la política exterior con la diplomacia económica y comercial de Colombia, convirtiendo nuestras embajadas en verdaderas herramientas de apertura de mercados, atracción de inversión y transferencia tecnológica. Segundo, permitirá que el Ministerio de Comercio concentre plenamente sus capacidades en el fortalecimiento industrial, productivo y turístico del país. Colombia no le venderá más al mundo si no produce más y mejor. Y producir más y mejor exige una estrategia agresiva de atracción de inversión con transferencia tecnológica, articulada desde una diplomacia económica moderna y efectiva. Nuestro objetivo será incorporar esas nuevas capacidades tecnológicas al tejido empresarial colombiano para aumentar la productividad, sofisticar nuestra oferta exportadora y generar más empleo de calidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nos anima transformar la inserción internacional de Colombia en los mercados globales. Hoy seguimos exportando principalmente materias primas y la productividad de nuestra economía ha estado estancada por 20 años. Desde la apertura económica nuestro mayor producto de exportación es el petróleo y el carbón, con muy poca diversificación. Eso demuestra la necesidad urgente de sofisticar nuestra oferta exportable y fortalecer exportaciones no tradicionales con valor agregado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vamos a priorizar agroindustria, transición energética, movilidad limpia, infraestructura, manufactura con transferencia tecnológica, y sectores asociados a biodiversidad y economía sostenible.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a Asia-Pacífico, Colombia no puede seguir llegando tarde al centro de crecimiento del mundo. Profundizaremos relaciones económicas con China, Corea, Japón, India y Emiratos Árabes Unidos, manteniendo siempre un equilibrio responsable con Estados Unidos, como principal socio económico y comercial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">También impulsaremos la reactivación de la Alianza del Pacífico como plataforma de integración productiva, tecnológica y comercial hacia Asia.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto a la OCDE, Colombia debe pasar de ser un miembro formal a un miembro activo y relevante. Aprovecharemos ese espacio para acelerar estándares en productividad, educación, innovación, transparencia y transformación digital, conectando mejores prácticas internacionales con las necesidades regionales del país.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Finalmente, en materia de revisión de acuerdos comerciales, será necesario examinar con detenimiento aquellos acuerdos internacionales de inversión cuya primera vigencia concluya durante el cuatrienio de gobierno, con el fin de proponer ajustes acordes con los desarrollos más recientes. Asimismo, revisaremos los capítulos de cooperación y de fortalecimiento de las PyMES en los acuerdos comerciales, para impulsar iniciativas de cooperación empresarial articuladas con los proyectos estratégicos de las regiones. En otras palabras, es fundamental alinear la internacionalización de la economía con el desarrollo productivo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También promoveremos acuerdos orientados a la transferencia de tecnología y al fortalecimiento de la inversión extranjera directa. Los incentivos a la inversión deberán priorizar los proyectos más estratégicos para el desarrollo regional y estarán condicionados a una transferencia efectiva de tecnología, así como a la integración de las PyMES colombianas en las cadenas de suministro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. En un contexto de creciente competencia geopolítica, ¿qué postura adoptará Colombia frente a coyunturas como la guerra en Ucrania, los conflictos en Medio Oriente, las tensiones en Asia-Pacífico y la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia debe actuar con pragmatismo, autonomía estratégica y defensa del derecho internacional. El mundo atraviesa una transición geopolítica profunda marcada por la competencia entre democracias y regímenes autoritarios, el debilitamiento del multilateralismo y la fragmentación económica global.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a la guerra en Ucrania, mantendremos una posición clara de defensa de la soberanía territorial, el derecho internacional humanitario y la solución pacífica de controversias. Colombia no puede normalizar invasiones ni violaciones al orden internacional. En Medio Oriente, promoveremos el respeto al derecho internacional humanitario, la protección de civiles y la implementación de soluciones diplomáticas preferiblemente multilaterales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Asia-Pacífico, Colombia debe entender que es donde se juega buena parte del crecimiento económico y tecnológico del siglo XXI. Por eso fortaleceremos relaciones comerciales y científicas con Asia, sin caer en dependencias geopolíticas ni alineamientos automáticos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Respecto a la rivalidad entre Estados Unidos y China, Colombia no debe escoger entre uno u otro bloque. Estados Unidos seguirá siendo nuestro principal aliado estratégico y comercial, pero China representa una enorme oportunidad para diversificar mercados, atraer inversión y ampliar exportaciones. Debemos saber implementar el Acuerdo de Franja y Ruta de la mano con los acuerdos de transferencia de tecnología y fomento a la inversión extranjera directa que diseñará, negociará e implementará nuestro gobierno.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nuestra postura será clara: defenderemos los intereses nacionales de Colombia, manteniendo relaciones responsables y pragmáticas con ambas potencias, evitando caer en dependencias excesivas y fortaleciendo nuestras capacidades propias en seguridad, tecnología, comercio y transición energética.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>III. CARRERA DIPLOMÁTICA Y CONSULAR COMO ACTIVO ESTRATÉGICO DEL ESTADO.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. ¿Cuál es su visión sobre el papel de la Carrera Diplomática y Consular como activo estratégico de la política exterior colombiana y de la institucionalidad del Estado, y cómo piensa aprovechar su capacitación especializada en los escenarios multilaterales y bilaterales prioritarios para el país?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los miembros de la Carrera Diplomática y Consular (CDC) jugaron un papel fundamental durante el gobierno del presidente Gustavo Petro, asegurando la continuidad de la gestión de nuestra política exterior. Reconozco el activo que representa para el país el conocimiento y la experiencia que poseen los funcionarios de carrera diplomática y consular de la Cancillería. Todo mi agradecimiento para sus miembros por reducir los daños asociados a una política exterior politizada y de redes sociales. En mi gobierno volveremos a institucionalizar la política exterior, devolviéndole la majestad que merece en términos de los canales y mecanismos institucionales que corresponden.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia necesita una diplomacia profesional, competente y moderna. Construiré sobre lo construido en este gobierno en términos de mejorar la manera como la CDC refleja las características de la población colombiana, pero asegurando los estándares de calidad mínimos que se requieren para que el país tenga la representación que merece en su servicio exterior. En tal sentido, revocaremos los instrumentos normativos del gobierno Petro que comprometieron la calidad y profesionalización del servicio exterior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aprovecharemos el conocimiento y experiencia de los miembros de la CDC, en articulación con los actores sectoriales relevantes, para definir e implementar las agendas bilaterales y multilaterales, con prioridades y métricas de seguimiento y éxito claras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. Teniendo en cuenta que la Carrera está basada en un sistema riguroso de mérito, formación y evaluación permanente, ¿qué medidas adoptará para proteger y fortalecer este modelo?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El mundo evolucionó hacia una realidad multipolar, donde hay temas (i.e. políticas arancelarias, energía, Inteligencia Artificial, migración, salud global, inversión de impacto) y competencias (i.e. comunicación estratégica, trabajo en equipo, orientación al resultado) que ganan centralidad. Necesitamos aprovechar los activos de conocimiento de la CDC y cultivar nuevas herramientas y conocimientos para desarrollar una política exterior que sirva a los intereses nacionales del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como se reconfigura el orden global, se hace necesario actualizar los conocimientos y las competencias de los miembros de la CDC para responder a las agendas y retos actuales. En tal sentido, los contenidos y metodologías de formación y evaluación deberán apuntar a fortalecer el talento humano de los miembros de la CDC prioritaria, pero no exclusivamente, extendiéndose a todos los miembros del servicio exterior. Se hará una apuesta por utilizar herramientas digitales asincrónicas, y con formatos innovadores, para que haya un proceso de aprendizaje continuo que responda a la velocidad de los cambios que se están produciendo a nivel global.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los embajadores serán seleccionados por mérito, trayectoria y resultados, con comprensión de las prioridades productivas, ambientales y científicas de los países donde representarán a Colombia. Habrá diversidad de talentos: empresarios, académicos, científicos con vocación pública y, por supuesto, miembros de la CDC. El servicio exterior será la vitrina de lo mejor de Colombia. En esa medida, aumentaremos la representatividad de los miembros de la CDC, particularmente de embajadoras en el marco de la implementación efectiva de la política exterior feminista, en nuestras representaciones diplomáticas y consulares. No menos del 30% de los cargos directivos de la Cancillería serán asignados a miembros de la CDC.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. En su gobierno, ¿cómo garantizará que la experiencia acumulada y la memoria institucional de los diplomáticos de carrera se traduzcan en políticas exteriores de Estado, con visión de largo plazo y continuidad entre administraciones?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Resulta fundamental, por una parte, consolidar un sistema de gestión del conocimiento que sistematice los activos de conocimiento de los miembros de la CDC y los ponga en diálogo con los tomadores de decisión a nivel sectorial y subnacional. De esta manera, tendrán un impacto más dinámico en las apuestas de desarrollo del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, la mejor manera de construir políticas públicas, incluyendo la política exterior, es asegurando el equilibrio entre datos, conocimiento y competencia técnica, con la participación de todos los actores de interés relevantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los funcionarios de la CDC, tanto los que están en Bogotá como quienes están en planta externa, serán fundamentales en el diseño del documento base de discusión, definiendo intereses, objetivos, y apuestas estratégicas. También serán protagonistas de los espacios de construcción colectiva de una política exterior de Estado con vocación de largo plazo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Utilizando herramientas digitales y de IA se podrán canalizar las contribuciones de los diversos actores de interés para construir conjuntamente una política exterior estratégica, que responda a intereses nacionales y objetivos claros, y proyecte a Colombia como un líder relevante del Sur Global.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>IV. PROGRAMA DE GOBIERNO Y SERVICIO EXTERIOR</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. ¿De qué manera su programa de gobierno en política exterior y el Plan Nacional de Desarrollo se articularán con el trabajo técnico y profesional que el cuerpo diplomático y consular desarrolla en la Cancillería y en los escenarios multilaterales y bilaterales?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La Cancillería no puede operar sólo como bisagra, desconectada de los ministerios sectoriales y los gobiernos subnacionales. Las representaciones diplomáticas y consulares deben identificar y gestionar información y contactos relevantes para el desarrollo de las apuestas estratégicas del país. Para lograrlo, se creará una Mesa de Trabajo Interministerial con el fin de alinear los procesos de internacionalización sectorial con la política exterior.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De otra parte, dada la centralidad de las apuestas productivas regionales en mi programa de gobierno, crearemos la Dirección de Diplomacia Subnacional que facilitará la articulación entre la acción internacional de los territorios con las agendas que desarrolla la Cancillería tanto a nivel bilateral como multilateral.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. ¿Qué criterios utilizará para definir la apertura, mantenimiento, cierre o fortalecimiento de embajadas y consulados en función de los intereses estratégicos del país?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Las decisiones sobre la red de embajadas y consulados responderán a criterios estratégicos: presencia de comunidades colombianas; peso comercial, de inversión y de transferencia tecnológica actual o potencial; importancia geopolítica; posibilidad de influencia desde la cooperación Sur-Sur; y capacidad de generar retorno productivo para el país. Asia recibirá una atención diplomática significativamente mayor a la actual.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. ¿Qué papel desempeñarán la diplomacia cultural, científica, académica, deportiva y pública en su estrategia de proyección internacional de Colombia, y cómo coordinará a las distintas entidades del Estado que intervienen en estas áreas?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La diplomacia cultural y científica será un instrumento activo, coordinado con las entidades del Estado pertinentes y con los gobiernos subnacionales. Colombia tiene un enorme capital de poder suave: Shakira, Karol G y miles de artistas reconocidos globalmente; y una cultura de paz que maravilla al mundo. Contamos con universidades y centros de investigación de calidad creciente que requieren insertarse en redes de conocimiento globales para fortalecer la productividad del país.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La coordinación se realizará en el marco de la Mesa de Trabajo Intersectorial y de la Dirección de Diplomacia Subnacional, como instancias formales para el diálogo conducente a la definición de las agendas bilaterales y multilaterales y el establecimiento de un esquema de monitoreo, evaluación y aprendizaje. Lo anterior asegurará el flujo de información y conocimiento continuo y en tiempo real frente a las agendas que se definan.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>V. ATENCIÓN A COLOMBIANOS EN EL EXTERIOR</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>1. ¿Ha contemplado acciones concretas para el fortalecimiento de los consulados, de forma que se garantice la adecuada atención y prestación de servicios a los colombianos en el exterior?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los consulados serán fortalecidos como casas abiertas con servicios de orientación en educación, cultura, salud y apoyo empresarial. Se digitalizarán los trámites, se ampliarán horarios con apoyo de pasantes y alianzas universitarias, y se transformará la cultura interna del servicio al ciudadano. Chile será un referente en digitalización consular.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>2. ¿Qué políticas implementará para fortalecer los vínculos con la diáspora colombiana, promover su participación política y aporte económico al país, y proteger sus derechos en los países de residencia, particularmente en contextos de migración irregular o de vulnerabilidad?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se creará una red global de colombianos en el exterior para fortalecer la cooperación en educación, cultura, ciencia y emprendimiento. Las remesas —que en 2024 representaron el 2,3% del PIB— serán orientadas hacia proyectos productivos, compra de vivienda y seguridad social, siguiendo modelos exitosos como el de Pereira. Trabajaremos para que un porcentaje de esos recursos puedan destinarse a proyectos locales (acueductos, parques, bibliotecas). El programa Casas Colombia y el programa Colombia Nos Une serán profundizados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se defenderán activamente los derechos de los colombianos en situación migratoria irregular, se humanizarán los procesos de deportación y se ofrecerá orientación para el retorno voluntario digno. Desde el nuevo Viceministerio de Movilidad Humana se coordinará toda la política migratoria bajo la responsabilidad de la Cancillería.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>3. ¿Cómo modernizará y digitalizará los servicios consulares para hacerlos más accesibles, eficientes y transparentes para los millones de colombianos que viven en el exterior?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los trámites consulares —apostillas, documentos de identidad, nacionalizaciones— serán accesibles en línea, con tiempos de respuesta reducidos y canales de atención claros. Ningún colombiano deberá sentirse lejos del Estado, viva donde viva.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>*ASODIPLO agradece a los aspirantes por las respuestas enviadas. Un debate informado enriquece la deliberación democrática y permite que la ciudadanía valore las propuestas sobre política exterior de cada candidatura a la Presidencia de la República.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=129005</guid>
        <pubDate>Wed, 13 May 2026 22:17:12 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/CLAUDIA-LOPEZ-ASODIPLO.png?quality=60&amp;#038;w=1080" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[POLÍTICA EXTERIOR, ASODIPLO PREGUNTA, LOS ASPIRANTES RESPONDEN: CLAUDIA LÓPEZ*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">129005</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/es-abelardo-de-la-espriella-una-copia-defectuosa-de-laureano-gomez/</link>
        <description><![CDATA[<p>PERFILES DE LOS PRESIDENCIABLES (1) El nieto del expresidente que prometió hacer “invivible la República” respaldó la candidatura presidencial del hombre que prometió destripar a la izquierda. ¿Reencarnó Laureano Gómez en Abelardo De La Espriella? ¿Debemos preocuparnos?  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Abelardo De La Espriella y Laureano Gómez, expresidente colombiano. </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph"><strong><em>“Quien actúa en público, por más sencillo que sea, suele valerse de artificios que deforman su íntima personalidad”. (Frase del libro “Laureano Gómez: Psicoanálisis de un resentido”, de José Francisco Socarrás).</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El Tigre </em>no es como él se pinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Yo soy de la derecha pura y dura”, dice Abelardo De La Espriella en una entrevista. Traducidas, esas palabras lo sitúan en la llamada extrema derecha. Empezando el año <a href="https://elpais.com/america-colombia/2026-01-15/el-candidato-abelardo-de-la-espriella-se-aproxima-a-la-ultraderecha-global-para-arrebatarle-espacio-al-uribismo.html">se reunió con la ultraderecha de España</a>, el partido Vox. Lo delata además el lenguaje virulento que usa para descalificar a quienes no se parecen a él, no piensan como él y no tienen tanto dinero como él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esencia, es un costeño burgués, el petimetre de traje impecable, accesorios de marca y bebedor de ron fino y buen vino; eso que en otros tiempos llamaban <em>metrosexual</em>. &nbsp;Quiere ser presidente de la República sin experiencia en lo público, salvo sus apariciones públicas en el pasado como defensor de clientes en los estrados judiciales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><a href="https://www.elespectador.com/politica/elecciones-colombia-2026/asi-fue-el-choque-entre-abelardo-de-la-espriella-y-vicky-davila-por-las-elecciones-presidenciales-2026">“Tú, Abelardo, defiendes criminales; yo los he denunciado”,</a></em> le gritó no hace mucho tiempo Vicky Dávila a través de las redes sociales, esa alcantarilla moderna por donde insulto va, insulto viene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Vicky ya no es la misma: anda suavecita con él. Derrotada en su aspiración presidencial, regresó a <em>Semana</em> como entrevistadora y, de manera simultánea, a las redes sociales con sus arengas contra Iván Cepeda, quien gana en todas las encuestas. Se la ve estresada tratando de convencer a Paloma Valencia para que le cargue la maleta a <em>El</em> <em>Tigre</em>, en caso de que sea él y no ella quien pase a segunda vuelta para enfrentar al candidato del Pacto Histórico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Semana </em>parece celebrar a través de sus titulares: &#8220;Paloma Valencia se desploma en Polymarket y llega al 16%, mientras Abelardo de la Espriella se dispara y registra 40%&#8221;. Más osado, o quizás más ingenuo, el exsenador Rodrigo Lara le dijo a María Isabel Rueda: &#8220;De la Espriella puede ganarle a Cepeda en primera vuelta&#8221;. Si <em>El Tigre </em>pasa a las finales, es seguro que una derecha vergonzante respaldará su candidatura, empezando por la propia Paloma Valencia, la candidata del uribismo, que por ahora ocupa el lugar de las princesas en todas las encuestas: es tercera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo es el mismo personaje que a la hora del desayuno habla de sus enemigos (<em>“entre esa gente y yo no es una cuestión de dinero, es una cuestión de gustos, porque plata la puede tener cualquiera, pero ellos no tienen el gusto para entender las cosas buenas de la vida”),</em> y en el almuerzo se autoproclama el candidato de los pobres. Pobres que consumen changua, plato que él detesta lo mismo que el ajiaco (“potaje carcelario para presos” lo llama).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Candidato con fama de “pelar gatos”, porque cuando era <em>una &nbsp;inocente criatura</em> les ponía voladores para hacerlos volar: los gatos no volaban pero sí explotaban. <em>“Ya la Sociedad Protectora de Animales no puede denunciarme porque eso fue hace veinte años”, </em>dijo en el programa <em>The Susos Show (2019).</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Abelardo de la Espriella asesino de gatos | Confiesa como mataba los gatos con voladores de pólvora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/L_jh-gnvT6g?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Adorador de Nayib Bukele, aquel que volteó la Constitución de El Salvador para reelegirse en 2024 con ayuda de la Corte Suprema de Justicia, Abelardo se autodenomina <em>El Tigre</em> aunque todavía no se le ven los colmillos con los que prometió destripar a la izquierda. <em>“Yo la tengo clara: en la casa soy un gatito domado y en la calle soy una fiera insaciable”, </em>dijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su posible llegada a la Casa de Nariño podría significar la <em>costeñización </em>del poder y lo que sea que eso signifique en el país político, aunque aclaremos que Bogotá, siendo sede del poder central, sabe a Caribe hace rato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La derecha no lo ve como un digno candidato suyo para derrotar a la izquierda (<a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/01/mauricio-cardenas-llamo-fantoche-a-abelardo-de-la-espriella-y-critico-su-precandidatura-no-veo-ese-conocimiento">“fantoche” lo llamó Mauricio Cárdenas</a>), pero ya es muy tarde, porque <em>el enano se les creció, </em>y es innegable que de plan B pasó a ser Plan A tras el fiasco de Vicky Dávila.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay preguntas que nadie le está haciendo al candidato de <em>Defensores de la Patria:</em> ¿Quiénes integrarían su gabinete? ¿Cuánto vallenato y cuánto ron se consumiría en Palacio durante los próximos cuatros años? ¿Habría un alto cargo en la administración para el joven Polo Polo y la señora Marbelle, dos de sus más entusiastas admiradores?</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Costa es una región que ha querido poner presidente otra vez y proclamar su independencia. No ha logrado (todavía) ni lo uno, ni lo otro. No hubo durante el siglo XX un solo presidente costeño en Colombia. La historia nos remite, en el siglo XIX, a dos figuras: Juan José Nieto Gil, atlanticense, y Rafael Núñez, cartagenero. Gustavo Petro es más bien un costeño atípico, criado y educado desde muy joven en el interior del país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, con pinta de presidenciable, ha tenido más ganas que perrenque. Lleva años insistiendo en <a href="https://www.larepublica.co/economia/se-radicara-proyecto-de-ley-para-fortalecer-la-descentralizacion-de-la-region-caribe-4225570">la autonomía territorial de la Región Caribe</a>, por la vía de un referendo. Y aunque parece un señor serio y con juicio, esas se volvieron virtudes sobrevaloradas. Porque la mesura desapareció cuando aparecieron las redes sociales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="723" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-TURCIOS-BAJA-723x1024.jpg" alt="" class="wp-image-128807" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Ilustración de Omar Figueroa, Turcios, especial para este blog.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Abelardo De La Espriella podría ser una caricatura -o la copia al carbón- de un personaje que la historia recuerda con desdén: Laureano Gómez, aquél al que llamaban <em>El Monstruo, </em>el político conservador que en 1940 arengaba con fiereza: <em>“… llegaremos hasta la acción más intrépida y el atentado personal…, y haremos invivible la República”. </em>La frase está recogida en el libro “Discordia y progreso”, del historiador Carlos Roberto Pombo. El autor cuenta además que en aquel tiempo, jóvenes conservadores hicieron apología de Hitler y Mussolini, y el propio Laureano Gómez se declaró partidario de Francisco Franco, el dictador español que descuartizó a España durante Guerra Civil española, apoyado por la Alemania Nazi y la Italia fascista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se preguntarán qué tienen que ver Laureano y Abelardo. Nada distinto a que un nieto del primero, Enrique Gómez Martínez, —un frustrado excandidato presidencial, recién elegido senador—, le puso alas a la candidatura del segundo desde el Movimiento de Salvación Nacional. Un evento en el Movistar Arena de Bogotá selló este matrimonio político. La candidatura fue avalada por 5.049.855 firmas, pero la Registraduría anuló el 62% de éstas, por lo que al final solo una de cada tres resultó válida (en total, 1.978.000 firmas), <a href="https://www.youtube.com/watch?v=EGxlX2SMn0k">de acuerdo con lo reportado por Caracol Radio</a>.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Enrique Gómez (1968), nieto de Laureano Gómez y sobrino de Álvaro Gómez, y Abelardo De La Espriella (1978) Foto tomada de las redes sociales de la campaña.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="576" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/ZETA-ZETA-ZETA-ZETA-ABELARDO-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-128909" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los dos, Enrique y Abelardo, están empeñados en buscar el ábrete sésamo de la presidencia de la República, y lo hacen con camándula en mano y prometiendo mano dura: <em>“A Dios rogando y con el mazo dando”</em>, decían los abuelos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Nada de lo que debemos extrañarnos, porque desde tiempos bíblicos, donde hay tropel ahí está Dios, quizás contra su voluntad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, Abelardo ya propuso sacar a Fecode de la enseñanza y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2025/10/02/de-la-espriella-propuso-meter-a-dios-en-las-clases-y-sacar-a-fecode-de-la-ensenanza-no-quiero-gente-con-cartones-que-no-produzca">“meter a Dios en las clases”</a>; así que toca recordarle al <em>inflamable </em>candidato que en Colombia existe la libertad de culto –y eso incluye el derecho al ateísmo y el agnosticismo-, a partir de la separación de Iglesia y Estado en la primera mitad del siglo XX, y luego mediante la Constitución del 91, la cual reafirmó a la nuestra como una sociedad secular. Lo que significa que el gobierno no se rige por creencias religiosas y por tanto la religión no tiene un rol oficial en la política ni en la vida pública. Pero se entiende la presencia divina en campaña cada cuatro años: Dios es moneda de cambio para juntar votos en elecciones. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las palabras envalentonadas de De La Espriella nos recuerdan que así de bravucón era Laureano Gómez, el mismo que mandó a cinco mil colombianos a pelear en la Guerra de Corea (1950-1953), un conflicto ajeno, pero que al papá del doctor Álvaro Gómez Hurtado le sirvió para congraciarse con los gringos y su cruzada anticomunista. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fíjense que la historia es un continuo reciclarse a sí misma: Abelardo promete derrotar el comunismo y defender al ejército. Con tanto conflicto bélico en el mundo, ojalá no esté pensando en poner a soldados colombianos de estratos bajos como carne de cañón en tierra ajena. Muchos se preguntan si prestó el servicio militar para que ahora esté usurpando el saludo de los verdaderos defensores de la Patria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Habla como si fuera un soldado más y poco le ha faltado para compararse con el gran Julio César. Ya lo dijo: <em>“Hay que imponer la paz romana. No hay que negociar con nadie”.</em> Y como Santos logró esa paz negociada, tras décadas de plomo que solo han dejado muertos y dolor, recordemos la advertencia que le hizo al expresidente: <em>“Santos no se puede ir de este mundo sin pagar lo que le ha hecho a Colombia”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el lenguaje del jurista, que de “pelagatos” se convirtió en <em>tigre</em>, es difícil encontrar una palabra amable que apele al comportamiento del buen cristiano. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Volviendo a Laureano Gómez, en <a href="/BLOG/mabricenoc,+687.pdf">“Psicoanálisis de un resentido”</a><strong>,</strong> considerado el primer libro sobre psicoanálisis en Colombia, (editorial Siglo XX, 1942 y editorial Planeta, 1994), el doctor José Francisco Socarrás revela rasgos tremendos de la personalidad del político conservador. Por tratarse de una pieza exquisita y valiente, casi literaria, publicada hace más de 80 años, aquí condenso una parte de su prólogo, el cual desempolvé tras una visita a la biblioteca Luis Ángel Arango.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph"><em>“Socarrás desarrolla la tesis de que Laureano Gómez representa una forma específica de perversión de La Violencia colombiana, aunque confía en que esta sea un fenómeno pasajero: ´el nervioso ejerce atracción sobre los nerviosos´. Gómez ejercía la oposición al liberalismo como parlamentario y director del periódico conservador El Siglo. (…) Laureano Gómez es un ´inquieto´ (hoy diríamos un hiperactivo) que no concluyó nada y sueña con descansar en el campo; un ingeniero que nunca ejerció porque lo que buscaba era destruir; un político que desprecia el poder en la medida en que le exige construir; un periodista, cuyos principales talentos son la meledicencia y la doble moral indiscriminada, es decir, la permisiva para él y la restrictiva para los demás.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph"><em>´Furor sagrado´ y ´pugnacidad demoníaca´ caracterizan los discursos de Gómez, su principal expresión de afectividad. Allí es emotivo en el sentido de que ´toma a pecho asuntos sin importancia´, sobre todo los que se refieren a su propio ego; se exalta con facilidad, desconfía de todo el mundo y tiene el don profético de anunciar desgracias de las que, por supuesto, son responsables sus enemigos. La afectividad de Gómez es destructiva sin mayor discriminación: ´Pero hay algo más; y es la propensión de Gómez a los chismes sobre homosexualismo. No hay hombre público en Colombia a quien no le haya colgado el sambenito de tal aberración…´.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph"><em>(…) para Socarrás, Gómez es un resentido, es decir alguien cuya pasión dominante es ´el odio indiscriminado, una forma de compensación del sentimiento de inferioridad´. La pasión destructiva de Gómez estaría mostrada antes. ´¿Por qué se engendró el sentimiento de inferioridad en Gómez? Bastante hincapié hice sobre su debilidad constitucional, manifiesta en los rasgos feminoides de su niñez y su adolescencia´. Rasgos feminoides de tipo físico de Gómez, apodado “San Luis” al final de su adolescencia son, por ejemplo, la tersura de su piel y lo lampiño de su rostro; “rasgos feminoides” psicológicos serían la timidez y su manifestación más visible: ´El Monstruo se ruboriza como una colegiala´.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&nbsp;(…)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph"><em>“Más de medio siglo de perspectiva histórica nos permiten enumerar las circunstancias en que el país terminó siguiendo a Gómez, sobre todo en La Violencia. Gómez “sabe” de las reacciones que suscitan sus discursos, de la misma manera que “sabe” de su conflicto latente entre “una perversión sexual inconsciente y una moral postiza”. Cuando se ve enfrentado a ese “saber” desplaza su responsabilidad a otros (mala fe) y/o proyecta su propio conflicto en otros”…</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Corresponde a los psicoanalistas modernos diseccionar la personalidad del candidato Abelardo De La Espriella a partir de sus frases, gestos y atuendo. Sin embargo, no creo que el estilo y la buena vida, de lo que tanto presume en las redes sociales, sean “virtudes” suficientes para conducir a una nación. O tal vez sí… si hablamos de la posibilidad de conducirla al abismo, como <em>la República invivible</em> de Lauareano. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128796</guid>
        <pubDate>Sun, 10 May 2026 12:56:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/ZETA-ABELARDO-Y-LAUREANO.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Es Abelardo De La Espriella una copia defectuosa de Laureano Gómez?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128796</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Madre tierra sin combustibles fósiles</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ciencia-para-el-buen-vivir/madre-tierra-sin-combustibles-fosiles/</link>
        <description><![CDATA[<p>El pasado 22 de abril, la sociedad occidental —de la cual forma parte la mayoría del pueblo colombiano— conmemoró el Día Internacional de la Tierra. Esta fecha se remonta a una iniciativa impulsada en 1970 por el Congreso de los Estados Unidos, orientada a generar conciencia sobre la contaminación y la conservación ambiental y fue [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El pasado 22 de abril, la sociedad occidental —de la cual forma parte la mayoría del pueblo colombiano— conmemoró el Día Internacional de la Tierra. Esta fecha se remonta a una iniciativa impulsada en 1970 por el Congreso de los Estados Unidos, orientada a generar conciencia sobre la contaminación y la conservación ambiental y fue adoptada oficialmente por la Organización de la Naciones Unidas (ONU) en el 2009.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el Día de la Tierra, al igual que otras fechas como el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), forma parte de una agenda ambiental global, resulta fundamental recuperar la memoria de los pueblos ancestrales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario hacer memoria de nuestras raíces y ancestros que dentro de su propia cosmovisión o como diríamos hoy metafóricamente, dentro de su propio ADN tenían como práctica social permanente la conexión profunda con la Madre Tierra o mejor con la Pachamama, es decir, que en el sentido profundo de la palabra el día de la Tierra ya existía desde tiempos milenarios y los más importante era permanente.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los antepasados del pueblo U’wa, que fueron los primeros pobladores de la Sierra Nevada de Güicán, Cocuy y Chita, que hoy como área de conservación natural abarca zonas de los Departamentos de Boyacá, Arauca y Casanare, adoraban a la Madre Naturaleza, que guardaba los misterios de su propio origen y por esa razón era un ser sagrado, un ser vivo como ellos, que merecía todo el respeto.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="953" width="1024" data-id="128705" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2026/05/DiosaIndigena-1024x953.jpg" alt="" class="wp-image-128705" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-1024x953.jpg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-300x279.jpg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-768x715.jpg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-1536x1430.jpg 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/05/DiosaIndigena-2048x1906.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">smart</figcaption></figure>
</figure>



<p class="wp-block-paragraph">Según esta cultura milenaria el petróleo no es un recurso explotable, sino la “sangre de la Madre Tierra”. Su extracción representa una alteración profunda del equilibrio de la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este posicionamiento cuestiona el paradigma extractivista del capitalismo moderno que instrumentalizó la democracia para sus propios intereses estableciendo promesas fallidas de justicia, libertad y bienestar social en el desarrollo económico dependiente desde la revolución industrial de carbono y desde el siglo XX de petróleo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis climática actual tiene sus raíces en una crisis civilizatoria más amplia: la crisis de la propia sociedad occidental que estableció la naturaleza como un objeto de control y explotación, huérfana de derechos y despojada de su propia grandeza que alberga y sustenta todas las formas de vida existentes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La raíz de la crisis climática expresa el antropocentrismo exacerbado, que desconoce a los seres humanos como parte de la naturaleza y, por esta razón, atenta contra la propia Madre Tierra que ostenta la vida, el crecimiento desbordado de ciudades y metrópolis con sistemas de transportes dependientes de fuentes fósiles como carbón y petróleo genera progresivamente gases efecto invernadero que ya produjeron el calentamiento global del planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La temperatura media global ha aumentado aproximadamente 1,1 °C respecto a niveles preindustriales y en varias regiones del mundo ya sobrepaso el 1,5 <sup>o</sup>C que se estableció en el acuerdo de Paris en 2015 como la línea roja que no se debería superar para conservar los equilibrios dinámicos de la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis climática impacta los sistemas humanos y los ecosistemas de forma contundente, El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), en su informe de 2023, documenta impactos generalizados que evidencia los impactos observados en todas las regiones del mundo en cuanto disponibilidad de agua potable, producción de alimentos, salud y bienestar, infraestructura de ciudades, afectaciones a la estructura de los ecosistemas terrestres, marinos y de agua dulce, daños irreparables a la biodiversidad, cambios profundos en los ciclos biológicos como migración, floración, hibernación, entre otros.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Crisis climática en Colombia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">El profesor Juan Carlos Alarcón Hincapié de la Universidad Distrital José Francisco Caldas de Bogotá en el 2019, publicó un libro sobre el cambio climático en el territorio colombiano, en el cual presenta un análisis de este fenómeno para el periodo 2011-2040 y prevé diferentes escenarios que resultan preocupantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Alarcón toma como referencia los registros existentes sobre temperatura media, humedad relativa y precipitación anual del periodo 1971-2000 para establecer previsiones a mediano plazo. Sus análisis concluyen que la temperatura promedio del país puede amentar alrededor de los 2 <sup>o</sup>C por encima de lo observado en el periodo de referencia con aumento hasta de 4°C en diferentes regiones al finalizar el 2040. El calentamiento será más alto en el Valle de Magdalena, la Orinoquia, una considerable área de la Amazonia, el sector del Caribe y el sur de la costa pacífica. En un escenario más dramático se podría registrar un aumento de temperatura hasta de 6 °C.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si las previsiones de este estudio se hicieran realidad las formaciones vegetales de nieve y páramos en Colombia desaparecerán, ya que se trata de ecosistemas muy frágiles y no existen otras áreas de mayor latitud o de condiciones favorables para su adaptación. Los bosques altoandinos correrán con la misma suerte y los bosques bajos húmedos se reducirán significativamente. Las zonas de los bosques tropicales secos de la Guajira, Huila y Atlántico serán más propensas a los incendios forestales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El ciclo hidrológico del país se vería gravemente alterado disminuyendo la disponibilidad de agua para el consumo humano y la agricultura, gran parte del líquido preciado que consumimos proviene de procesos de escorrentía que varía en promedio de 1644mm y específicamente se encuentra el rango mínimo de 100mm en la península de la Guajira hasta escorrentías mayores de 6000mm en el Pacífico, estos valores cambiarían drásticamente registrándose los valores más bajos en los altiplanos cundiboyacenses y nariñense, el departamento del Valle del Cauca, la cuenca del río Patía y el bosque seco de la Tatacoa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Paradójicamente la reducción en un 11% del agua para actividades domésticas e industriales y un 20% para actividades agrícolas, se alternará con el aumento de inundaciones, en por lo menos el 21% del territorio colombiano que presenta una alta vulnerabilidad de padecer este problema.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de afectar la vocación agrícola del país para la seguridad alimentaria, el aumento progresivo promedio de la temperatura impactará la salud pública con mayor severidad, las enfermedades infecciosas como la Malaria, Dengue, Chikunguña puede proliferar por lo menos en el 60% y el cuadro sanitario puede empeorar por las condiciones sanitarias habitacionales de una buena parte de la población ubicada en zonas de riesgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Muere el Glacial de la Plaza</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia la Madre Tierra experimentó la triste pérdida de uno de sus hijos de la Sierra Nevada más grande que tiene nuestro país. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) confirmó en abril de este año la extinción del glaciar de los Cerros de la Plaza ubicado en la Sierra Nevada de Güicán, Cocuy y Chita. El cambio climático acelerará la pérdida de más glaciares hasta el punto de que desaparezcan en menos del tiempo previsto, a menos que actuemos de forma decidida tanto desde el ámbito político nacional como desde el contexto local de las comunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es posible superar la crisis climática? La respuesta es afirmativa, siempre y cuando actuemos rápidamente con firmeza. El camino por seguir está en las experiencias y luchas que las propias comunidades están construyendo en sus territorios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Conferencia por territorios libres de combustibles fósiles</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras que el Norte Global liderado por el gobierno de Donald Trump de los Estados Unidos de América, se empeña en construir una geopolítica basada en la explotación petrolera, a través de prácticas neocoloniales de guerra y abandono del ordenamiento internacional basado en los derechos humanos, organizaciones sociales, indígenas, campesinos, afrodescendientes, niños(as), jóvenes, mujeres y ciudadanía en general se reunieron en Santa Marta Colombia entre el 24 y el 26 de abril para proponer una hoja de ruta que decididamente pugne por abandonar el uso de fuentes fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta conferencia de las organizaciones sociales transcurrió al mismo tiempo que la Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, presidida por la ministra encargada de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia: Irene Vélez Torres y la ministra de Clima y Crecimiento Verde de Países Bajos Stientje van Veldhoven.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las comunidades que luchan por un futuro justo, solidario y responsable con la naturaleza, afianzaron su compromiso por la defensa de sus territorios y exhortaron a los gobiernos del mundo a construir una transición energética justa basada en los derechos de la naturaleza y no en el derecho liberal que también permea la agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se ha mostrado insuficiente para revertir el cuadro crítico de la crisis ambiental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Exigieron detener el financiamiento que sostiene el extractivismo impulsado por empresas, especialmente multinacionales, bancos e inversionistas, siendo necesario la puesta en marcha de políticas, programas y planes concretos de reparación y restauración integral de los ecosistemas que se han visto impactados por la explotación de fuentes fósiles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es necesario reconocer la Amazonía, mares, océanos, páramos, glaciares y todos los territorios naturales como sujetos de derecho, garantizando que sean libres de explotación. También exigieron la autodeterminación de los pueblos, su autonomía y su derecho a defender la soberanía alimentaria y energética.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Afirmaron que no hay transición energética sin justicia ambiental, no es posible negociar la vida y por lo tanto la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La mejor manera de recobrar nuestra identidad, de reencontrarnos con nuestras raíces y de volver a la Madre Tierra es sumarnos con profundidad y claridad a las luchas de las comunidades en sus territorios que reclaman justicia y reparación frente a la explotación petrolera. Ya tenemos un claro ejemplo de esta lucha librada por el pueblo U’wa, que incluso en 1995 manifestó su disposición a un suicidio colectivo antes de entregar su territorio a la explotación petrolera que haría un gran consorcio de dos empresas multinacionales la OXY y la SHELL en una franja ortogonal de 209.000 hectáreas en las faldas y el piedemonte llanero de la cordillera oriental conocida como Las Selvas del Sarare. Esta área afectaba lo que hoy es área de conservación natural conocido como Parque Nacional Güicán, Cocuy – Chita.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Descolonizar nuestra mente dejando atrás el pensamiento blanco para dar paso al pensamiento ancestral, hace parte de las acciones individuales y colectivas que podemos emprender con firmeza y convicción, tal como lo hicieron los U´wa en la audiencia por la vida del 20 de julio de 1996 y que fue registrada y documentada por Margarita Serje en el <em>Bulletin de l&#8217;Institut français d&#8217;études andines </em>(2003, p. 107)<a href="#_ftn1" id="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>:</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Nosotros, el pueblo U’wa, somos y vivimos en un mundo diferente al del blanco. Tal vez no lo sea desde el punto de vista físico, del sol, la luna, las montañas y los ríos. Pero nuestra forma de entenderlo, concebirlo y estudiarlo si es diferente (&#8230;) Nosotros los U’wa concebimos el territorio como la esencia de la vida; tenemos una forma muy especial de controlar el medio ambiente, nuestro comportamiento con respecto a éste se explica en los mitos, creencias, usos y costumbres, cuya antigüedad es la misma del origen de nuestro mundo, de nuestra población y de nuestra cultura; nuestra misión en esta tierra ha sido la de mantener el equilibrio de origen” (U&#8217;wichita, 1996).</p>
</blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ftnref1" id="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> Margarita Serje, (2003) ONGs, indios y petróleo: El caso U’wa a través de los mapas del territorio en disputa, <em>Bulletin de l&#8217;Institut français d&#8217;études andines</em>, 32 (1), p. 101-131. http://journals.openedition.org/bifea/6398; DOI: <a href="https://doi.org/10.4000/bifea.6398">https://doi.org/10.4000/bifea.6398</a>.</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
        <author>Leonardo Fabio Martínez Pérez</author>
                    <category>Ciencia para el buen vivir</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128704</guid>
        <pubDate>Mon, 04 May 2026 09:20:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Madre tierra sin combustibles fósiles]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Leonardo Fabio Martínez Pérez</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128704</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Día de la Tierra: energías renovables que transforman comunidades en tres países de Latinoamérica</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/dia-de-la-tierra-energias-renovables-que-transforman-comunidades-en-tres-paises-de-latinoamerica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Desde 1970, cada 22 de abril se conmemora el&nbsp;Día Internacional de la Tierra,&nbsp;establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Cada año esta fecha es dedicada a reflexionar sobre la importancia de cuidar y preservar el planeta. Al igual que en 2025, la temática para este año sigue siendo el impulso a las energías renovables, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>El Día de la Tierra se celebra cada 22 de abril y este año destaca la urgencia de transitar hacia las energías renovables.</em></li>



<li><em>En Colombia, una pequeña hidroeléctrica comunitaria genera energía para todo un pueblo en el Caribe colombiano.</em></li>



<li><em>Un sistema de bombeo de agua con energía solar para la producción de fresas, a más de 4 000 metros sobre el nivel del mar, se convirtió en una alternativa a la minería en Perú.</em></li>



<li><em>En Argentina, a pesar de los constantes apagones, existe un pueblo que nunca se queda sin electricidad gracias a una planta de generación de energía con cáscaras de maní.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1970, cada 22 de abril se conmemora el&nbsp;<strong>Día Internacional de la Tierra,</strong>&nbsp;establecido por la Organización de Naciones Unidas (ONU). Cada año esta fecha es dedicada a reflexionar sobre la importancia de cuidar y preservar el planeta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al igual que en 2025, la temática para este año sigue siendo el impulso a las energías renovables, ya que<strong>&nbsp;la energía está en el centro de la discusión sobre la&nbsp;crisis climática&nbsp;</strong>y también es clave para su solución. Según la ONU, el 75 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial provienen del sector energético, particularmente de la quema de combustibles fósiles, como el gas, el petróleo y el carbón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A pesar de los avances en normativas ambientales y del impulso de tecnologías más limpias, el camino hacia un futuro sostenible continúa siendo&nbsp;<strong>difícil en Latinoamérica</strong>. Muchos sectores industriales, incluidos los relacionados con la generación de energía, están en un proceso de adaptación a nuevos estándares que buscan reducir su huella ambiental sin comprometer la productividad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/ley-tierras-bolivia-abre-conflicto-ambientalistas-pueblos-indigenas-campesinos/">Bolivia: la ley de tierras del gobierno de Paz detona un nuevo conflicto con ambientalistas, pueblos indígenas y campesinos</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271633"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185318/634c45d18fabbc432b498f76-768x501.png" alt="" class="wp-image-271633" /><figcaption class="wp-element-caption">En Espinar, Perú, utilizan energía solar para el bombeo de agua que es utilizada para el riego de cultivos de fresas. Foto: cortesía CooperAcción.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el Día Internacional de la Tierra,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;presenta algunos proyectos que intentan&nbsp;<strong>impulsar la energía circular en Colombia, Perú y Argentina.</strong>&nbsp;Proyectos orientados a implementar energías renovables y, a la vez, emplear educación climática para el cuidado del medio ambiente.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un proyecto que ilumina a todo un pueblo en Colombia</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia existe un proyecto novedoso:&nbsp;<a href="https://www.minenergia.gov.co/documents/11739/ABC-ComunidadesEnergeticas-2024.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">las comunidades energéticas</a>, que son grupos organizados —ciudadanos, asociaciones, entidades— que&nbsp;<strong>generan, gestionan y</strong>&nbsp;<strong>consumen su propia energía,</strong>&nbsp;principalmente renovable, bajo el marco de la transición energética justa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta iniciativa fue creada por el Gobierno colombiano, pero tiene el apoyo de organizaciones sin fines de lucro, como Transforma, entidad que promueve la&nbsp;<strong>acción climática con un enfoque de justicia</strong>&nbsp;para construir un futuro sostenible&nbsp;y que apoya proyectos sostenibles en localidades de la costa del Caribe colombiano. Uno de estos proyectos está en Palmor (departamento de Magdalena), donde se cuenta con una central hidroeléctrica pequeña.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/ecuador-mineria-ilegal-grupos-armados-desplazan-indigenas-chachi-costa-norte/">Ecuador: minería ilegal y grupos armados desplazan a cientos de indígenas chachi en la costa norte</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">David Ardila, economista y asociado senior en Energía de Transforma, relató a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que l<strong>a pequeña hidroeléctrica tuvo un</strong>&nbsp;<strong>impacto favorable</strong>&nbsp;en la población de esta localidad y por eso colaboran para que la planta hidroeléctrica siga vigente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según Ardila,&nbsp;<strong>se trabaja bajo tres enfoques: administración local, operatividad y mantenimiento</strong>. “Si las comunidades no asumen sus roles de administradores, operadores y de mantenimiento,<strong>&nbsp;los impactos no podrían ser efectivos</strong>&nbsp;y habría riesgos. Así, ahora la gente ve la transición energética como un impacto real”, afirmó.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271634"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185446/Electropalmor3-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-271634" /><figcaption class="wp-element-caption">La pequeña hidroeléctrica de Palmor logró que la población tenga energía a bajo costo. Foto: cortesía Transforma.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Palmor genera su propia energía</strong>&nbsp;y eso no es un asunto menor. Este corregimiento del municipio de Ciénaga (Magdalena) está situado en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta y fue fundado en la década de 1960 por campesinos, en su mayoría provenientes del interior del país, quienes se establecieron en estas&nbsp;<strong>tierras fértiles</strong>&nbsp;con la esperanza de reconstruir sus vidas. Es una zona que se dedica principalmente a la producción cafetera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A finales de los años 80, la luz era un lujo al que pocos podían acceder. La Junta de Acción Comunal de Palmor soñó con un proyecto que parecía imposible: construir una&nbsp;<strong>pequeña central hidroeléctrica</strong>&nbsp;que lleve electricidad a sus hogares. En esa época,&nbsp;<strong>la central tenía una capacidad inicial de 125 kilovatios (KW), suficiente para abastecer a unas 90 casas.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea era ambiciosa y las dificultades parecían insuperables. Sin embargo,&nbsp;<strong>la comunidad respondió con entusiasmo y se unió al proyecto, aportando</strong>&nbsp;<strong>mano de obra y esfuerzo.</strong>&nbsp;La microcentral hidroeléctrica empezó a dar luz a las casas entre los años 1990 y 1991. En 2018, la Asociación de Usuarios del Servicio de Energía de Palmor de la Sierra (Electropalmor ESP)&nbsp;fue seleccionada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) de Colombia como una de las tres empresas en zonas no interconectadas de Colombia —que no están vinculadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN) y carecen de un suministro eléctrico constante y de calidad— como&nbsp;<strong>referente para replicar su sistema</strong>&nbsp;<strong>de generación de energía eléctrica y aplicarlo en otros municipios del país.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271635"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185640/Electropalmor15-768x512.jpeg" alt="" class="wp-image-271635" /><figcaption class="wp-element-caption">La planta hidroeléctrica de Palmor tiene equipos que son operados y mantenidos por la misma población. Foto: cortesía Transforma.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy,&nbsp;<strong>Electropalmor ESP produce hasta 400 KW y es un ejemplo de electrificación sostenible</strong>. “Nosotros estamos comprometidos con el&nbsp;<strong>desarrollo social a través de la generación</strong>,&nbsp;<strong>distribución y comercialización de energía sostenible</strong>, con el objetivo de proteger el medio ambiente y construir un futuro para las nuevas generaciones”, afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Sol Viviana Zapata, directora de la empresa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por su parte, Ardila calificó a Electropalmor ESP como la “cereza de la torta” por ser un proyecto exitoso y con resultados positivos. “<strong>Es la única empresa que logró sobrevivir con un esquema local,</strong>&nbsp;con comunidades campesinas, indígenas. Esta empresa se sostiene sola prestando el servicio a bajo costo, con un régimen tarifario y haciendo mantenimiento a las turbinas”, relató.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Cultivos de fresas a más de 4 000 metros de altura en Perú</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Elsa Merma vive en pleno Altiplano peruano, en Espinar, una población ubicada en pampas altas y frías a<strong>&nbsp;casi 4000 metros sobre el nivel del mar.</strong>&nbsp;Ahí, Merma hizo lo que muchos no pueden hacer:&nbsp;<strong>cultivar fresas de exportación</strong>. “Todos se sorprendían y nadie nos creía, pero lo hicimos”, relató a&nbsp;<strong>Mongabay Latam.</strong>&nbsp;La agricultora añadió que ese proyecto lo ejecuta junto a otras seis mujeres de Espinar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Como en Espinar estamos en altura, no había verduras ni frutas”, afirmó Merma. Pero fue en ese momento cuando&nbsp;<strong>la producción de fresas apareció como una</strong>&nbsp;<strong>opción sostenible</strong>&nbsp;para zonas interandinas de Perú como esta, donde vienen desarrollándose proyectos desde hace varios años gracias a la implementación de invernaderos.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271636"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185745/FRESAS-2-1-768x576-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271636" /><figcaption class="wp-element-caption">Mujeres campesinas de Espinar, en Perú, cultivan fresas a más de 4 000 metros sobre el nivel del mar. Foto: Leopoldo Zambrana.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Esos invernaderos permitieron que en zonas muy altas se puedan cultivar las fresas e incluso&nbsp;<strong>diferentes productos que requieren calor y mucho cuidado,</strong>&nbsp;como zanahorias, lechugas o tomates. La propuesta surgió de la profunda crisis económica que se vivió en el mundo durante la pandemia por el Covid-19.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En plena emergencia sanitaria, la organización CooperAcción implementó&nbsp;<strong>tres microsistemas de bombeo de agua utilizando energía solar para la producción de fresas en invernaderos y producción de pasto a campo abierto</strong>. Dos de los microsistemas de bombeo<strong>&nbsp;benefician a dos asociaciones de mujeres</strong>&nbsp;dedicadas a la producción de fresas en Espinar (donde vive Elsa Merma) y en Chamaca, así como a dos familias en el sector de Pacpaco, de la comunidad campesina de Alto Huancané, dedicadas a la producción de pasto para ganados vacuno y ovino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todas estas poblaciones son parte del departamento de Cusco y están muy cerca del&nbsp;<strong>lago Titicaca,</strong>&nbsp;fuente de agua compartida con Bolivia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/acuerdo-escazu-colombia-implementacion-informe/">Los pendientes con el Acuerdo de Escazú en Colombia: protección a defensores, impunidad y acceso a la información | Informe</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Leopoldo Zambrano, antropólogo y especialista en comunidades campesinas de CooperAcción, detalló a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que para la producción de fresas&nbsp;<strong>en Espinar se abastece 0.3 litros por segundo de agua a un tanque elevado</strong>. Con esa agua —dijo-— se riega un área de 100 metros cuadrados&nbsp;<strong>a través de riego por goteo.</strong>&nbsp;Por su parte, en Chamaca se tiene la capacidad de bombear 0.6 litros por segundo de agua hacia un geotanque de cinco metros cúbicos, con lo que se riega, bajo el mismo modelo de Espinar, un área de 340 metros cuadrados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>En la construcción han participado en forma activa las beneficiarias con mano de obra no calificada.</strong>&nbsp;En la actualidad, las que operan estos microsistemas de bombeo de&nbsp;<strong>‘agua solar’</strong>&nbsp;son las propias beneficiarias, que en ocasiones especiales involucran a sus parejas con mantenimiento de fuentes de agua, reposición de accesorios deteriorados y reinstalación del sistema de goteo”, afirmó Zambrano.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271637"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185848/SDFSD-1140x855-1-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271637" /><figcaption class="wp-element-caption">Las fresas de Espinar son producidas con riego obtenido por energía solar. Foto: Leopoldo Zambrano.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El experto añadió que&nbsp;<strong>las fresas se producen sólo entre los meses de octubre a mayo</strong>&nbsp;y que en periodo seco o heladas no es posible la producción, ya que la temperatura desciende hasta -15°C en Espinar y -8°C en Chamaca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aún así,&nbsp;<strong>en los meses de alta producción se cosechan aproximadamente 100 kilos cada 10 días</strong>&nbsp;<strong>en Espinar</strong>, explicó Merma. En Chamaca, por su parte, se producen 100 kilos cada semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El cultivo de fresas se ha convertido en una alternativa de ingreso económico importante en Espinar, donde la&nbsp;<strong>minería es la principal fuente de trabajo.</strong>&nbsp;Las mujeres están felices porque hoy tienen un ingreso que viene de una actividad sostenible que les permite ganarse la vida sin contaminar su territorio.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Un lugar en Argentina donde la cáscara de maní produce energía eléctrica&nbsp;</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">El 1 de marzo de 2023 &nbsp;<a href="https://www.infobae.com/economia/2023/03/03/apagon-masivo-cammesa-detallo-como-se-perdio-el-43-de-la-energia-distribuida-en-el-pais-en-cuestion-de-minutos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Argentina sufrió un apagón</a>&nbsp;de más de tres horas que dejó sin energía eléctrica a más de 20 millones de personas. Muchas ciudades quedaron afectadas, pero&nbsp;<strong>en Ticino, una localidad en la provincia de Córdoba a 467 kilómetros de Buenos Aires, la luz siguió brillando.</strong>&nbsp;¿La razón? En esa población de casi 3 000 habitantes se&nbsp;<strong>produce energía eléctrica con cáscaras de maní.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este producto vegetal autoabastece al pueblo con&nbsp;<strong>energía limpia</strong>&nbsp;y permitió dar respuesta a un problema ambiental y social que se arrastró durante años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/mexico-comunidades-lograron-fallo-que-ordena-descontaminar-rios-cuenca-la-antigua-restaurarlos/">México: comunidades lograron un fallo que ordena descontaminar los ríos de la cuenca La Antigua y ahora luchan por restaurarlos</a></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Todo empezó hace 18 años.&nbsp;<strong>Argentina es el tercer productor de maní en el mundo</strong>&nbsp;y Ticino es parte del corredor de esa cadena productiva. En 2008, la&nbsp;<strong>cáscara de maní</strong>&nbsp;<strong>era considerada como basura</strong>&nbsp;que afectaba el medio ambiente&nbsp;<strong>e incluso era uno de los principales focos para el inicio de los incendios.</strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271638"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21185952/AKMJMDEGSVGRXEFPHY3JQT6HS4-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271638" /><figcaption class="wp-element-caption">La planta de energía eléctrica en Ticino, Argentina, funciona con cáscaras de maní. Foto: cortesía SGCT.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El plan, que hasta ese entonces era una iniciativa privada de la empresa manisera Lorenzatti Ruech, comenzó a tomar ritmo con&nbsp;<strong>una inversión inicial de ocho millones de dólares</strong>&nbsp;y consistió en la creación de la firma Generación Ticino Biomasa y la construcción de la gran planta de generación eléctrica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2018, a los capitales privados se le sumó la asistencia del Estado argentino a través de RenovAR, un programa orientado a asistir a industrias de distintos puntos del país en proyectos para la&nbsp;<strong>generación eléctrica a partir de fuentes renovables.</strong>&nbsp;El acuerdo consistía en que&nbsp;<strong>el propio Estado sea el comprador a un precio estable de la energía</strong>&nbsp;que, una vez que ingresa a la red general, está disponible para abastecer al pueblo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Generación Ticino Biomasa es una central de generación de energía eléctrica con capacidad de 4.63 MW (megavatios) que opera en base a cáscara de maní</strong>&nbsp;y eventualmente en base a pequeños fragmentos de madera”, explicó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;Fabio Bruschini, presidente de la empresa Generación Ticino Biomasa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El emprendedor detalló el proceso técnico. Según dijo, mediante la quema de la cáscara de maní se produce calor que genera vapor de alta presión en el domo de una caldera grande. Ese&nbsp;<strong>vapor expuesto a alta presión</strong>&nbsp;<strong>y alta temperatura</strong>&nbsp;ingresa a la turbina, donde se expande para generar trabajo mecánico en su eje. Finalmente, este eje acciona un generador eléctrico que es el que produce la electricidad en la central de biomasa.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271639"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/21190149/6UQAZJVGEFDVJJR4JLZXQHH4EI-768x512.jpg" alt="" class="wp-image-271639" /><figcaption class="wp-element-caption">Las cáscaras de maní antes eran un desperdicio en Ticino. Ahora, son la materia principal para generar energía eléctrica. Foto: cortesía SGCT.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“El vapor de baja presión que sale de la turbina se introduce en un condensador, donde cambia al estado líquido. Posteriormente, una bomba se encarga de&nbsp;<strong>aumentar la</strong>&nbsp;<strong>presión del fluido en la fase líquida</strong>&nbsp;para volver a introducirlo nuevamente en la caldera, cerrando de esta manera el ciclo”, detalló Bruschini.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El vapor generado se expande en la turbina y acciona un generador eléctrico que entrega energía en 13,2 KV. El rendimiento global de la central es de 22.6 %. Ese&nbsp;<strong>rendimiento es algo positivo</strong>, según Bruschini, ya que se vinculan con la red de la Cooperativa de Servicios Públicos, Vivienda y Crédito “Ticinense” Ltda.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hace unas décadas la cáscara de maní era un desperdicio</strong>&nbsp;en Ticino, pero ahora es necesaria para la generación de energía eléctrica. En el pueblo tienen claro que la generación de energía renovable llegó para resolver dos problemas: la falta de electricidad de calidad y la dificultad de gestionar adecuadamente la enorme cantidad de cáscara de maní que dejaban los procesos industriales.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> En la localidad Palmor, en el Caribe de Colombia, existe una pequeña hidroeléctrica que brinda energía a toda la población. <strong>Foto:</strong> cortesía Transforma.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/ivan-paredes-tamayo/">Iván Paredes Tamayo</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/dia-de-la-tierra-energias-renovables-transforman-comunidades-latinoamerica/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128175</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Apr 2026 17:31:56 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/04/Electropalmor4-scaled-1.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Día de la Tierra: energías renovables que transforman comunidades en tres países de Latinoamérica]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">128175</post-id>    </item>
    </channel>
</rss>