<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/campeona%2Bdel%2Bmundo%2Binfantil/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 24 Jun 2026 01:23:52 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.0</generator>

<image>
	<url>https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/11163253/cropped-favicon-96-32x32.png</url>
	<title>Todos los resultados de blogs de campeona+del+mundo+infantil | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
        <item>
        <title>La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/la-copa-america-2001-se-siente-sola-es-hora-de-ganar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Foto: FCF. Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-602e96936d85854106c63eb145fef4e0 wp-block-paragraph"><strong><em>Foto: FCF.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Hace 24 años, Colombia ganó su único título en selecciones de mayores. Fue local, fue sólido, fue campeón. Pero desde entonces no hay con quién compartir la repisa en la sede de la Federación Colombiana de Fútbol. Y eso, con todo lo que hemos avanzado en el fútbol masculino y femenino, es una deuda gigante. Pasan los años, se ha visto cerca, pero el título no llega.<br><br>Dicen los expertos (algunos entrenadores, dirigentes, periodistas y hasta jugadores), en una narrativa básica y lógica que más parece una construcción lingüística para no comprometerse, que para ganar una final hay que jugarla primero, y Colombia ha hecho la tarea. Pero infortunadamente la historia no se construye con finales perdidas. Se escribe con trofeos. Y este país, que tanto ama el fútbol, merece que sus generaciones doradas no terminen con gritos de “casi”, “se nos fue”, “nos faltó el centavito pal…” y llenas de medallas sin oro, sin copas. Necesitamos que interioricen que las medallas de plata no pueden ser el techo y que la última sonrisa no siempre debe ser de los otros.<br><br>Alguna vez le escuché una historia a Fabián Vargas que me impactó profundamente, pues tiene tanto de cruel como de verdad. No la cito textualmente porque no recuerdo sus palabras exactas, pero en resumen, él contaba que al llegar a Argentina para jugar con Boca Juniors, presenció un partido de niños muy pequeños y al terminar el juego final, sólo los campeones recibieron una medalla. El resto miraba, lloraba, se quejaba, no obtuvo nada.<br><br>Esa experiencia impactó a Vargas y lo llevó a reflexionar sobre lo que él denominó el “gen ganador” de los argentinos. Según su percepción, esa mentalidad se forja desde la infancia, en un ambiente que contrasta enormemente con lo que a menudo vemos en Colombia. Aquí, en un torneo infantil, se premia hasta el décimo puesto solo por participar, en un intento de evitar frustraciones.<br><br>No estoy seguro de si esta forma de enseñar a los niños en el deporte sea la ideal o genere algún malestar, pero creo estar cerca de la posición de Fabián. Desde la niñez, los argentinos son preparados para ganar y, tras vivir esa “humillación” de no ser premiados, no quieren volver a experimentarlo. Ese estilo refuerza, quizá, la mentalidad competitiva, mientras que en Colombia se busca evitar a toda costa el sentimiento de fracaso y de allí, incluso, parecen salir esos malos momentos de la inteligencia emocional que no sabemos gestionar. Y no sólo es en el fútbol.<br><br><strong>¿Por qué no sabemos ganar?</strong></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg" alt="" class="wp-image-118905" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-1024x576.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-300x169.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa-768x432.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05015759/sel-may-masc-2024-colprensa.avif 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-f4c5a592e6dd30f691db4ca2209f331e wp-block-paragraph"><strong><em>Foto: Colprensa.</em></strong></p>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Este subtítulo puede parecer cruel. Lo es. Pero no es gratuito. Otra vez, otra final. Esta vez, la Selección Colombia Femenina tocó el cielo con los dedos en la Copa América 2025, pero no logró sujetarlo. El 4-3 a favor en el alargue se esfumó en un descuido que no puede permitirse en este tipo de instancias. Llegó el empate. Llegaron los penaltis. Y se repitió la historia.<br><br>La pregunta que se instala en el ambiente no es solamente por qué perdimos, sino por qué nos cuesta tanto cerrar una final con el trofeo en la mano, incluso cuando jugamos bien, incluso cuando tenemos con qué. Porque esta no es una racha aislada: Colombia ha repetido este guion una y otra vez. Si antes el problema era llegar, hoy el problema es ganar. Y esa es otra etapa del proceso. Una más exigente. Una que no se resuelve sólo con técnica o táctica.<br><br>En el papel, llegar a la final ya es un logro. Y lo es. Porque dos finales continentales en dos años (Copa América masculina en 2024 y femenina en 2025) no se logran por accidente. Colombia está haciendo bien la tarea. El proceso existe, la evolución es notoria, los nombres pesan más en el mundo. Pero ya no basta con hacerlo bien. Hay que hacerlo mejor. Hay que rozar la perfección.<br><br><strong>Talento de sobra, pero falta cerrar la obra</strong></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">No es hora de felicitaciones, aplausos, reconocimientos, vítores o alabanzas por lo hecho ante Brasil. Es hora de sentir dolor y enojo por la derrota. Hora de autocrítica y revisiones. Solo eso alimenta el espíritu ganador, lo primero alimenta el conformismo.</p>&mdash; Germán Arango (@germanarango1) <a href="https://twitter.com/germanarango1/status/1951804921835028891?ref_src=twsrc%5Etfw">August 3, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p class="has-medium-font-size wp-block-paragraph">Si algo sobra en Colombia es talento. Esta misma ventana de fichajes lo prueba: Luis Díaz pasó al Bayern Múnich por más de €75 millones, Jhon Arias firmó con Wolverhampton, ya debutó y anotó. Nelson Deossa llegó el lunes al Betis, Richard Ríos ahora es titular del Benfica. Nuestros jugadores ya son exportables al más alto nivel. Física, táctica y competitivamente están listos.<br><br>Y en el fútbol femenino, las referencias se multiplican: Linda Caicedo brilla en el Real Madrid, Mayra Ramírez es goleadora en el Chelsea, Jorelyn Carabalí es una muralla en el Brighton, Manuela Pavi es la más hábil del West Ham, y muchas más brillan en equipos de alto vuelo como Cruzeiro, Corinthians o Palmeiras. El biotipo también evolucionó. Ya no somos el equipo pequeño que juega bonito. Somos un país que produce futbolistas para el mundo.<br><br>Pero entonces, ¿por qué no alcanzamos la cima? Porque falta algo que no se ve en los entrenamientos tácticos ni en las tablas nutricionales: fortaleza mental. El manejo de la presión, la resiliencia bajo fuego, la capacidad de sostener un resultado en instancias decisivas. No es nuevo. Lo han vivido otros. Argentina fue subcampeona varias veces antes de encontrar su nueva identidad ganadora. Francia también. Les tomó tiempo, inversión, análisis. Pero lo hicieron.<br><br>Por eso, hay que buscar y escudriñar, y la cúpula de la Federación Colombiana de Fútbol no puede conformarse con estar cerca. Ya se saldó la deuda de llegar a finales. Ahora hay que cumplir el mejor paso: ganarlas. Y para eso se necesita algo más que talento. Los jugadores colombianos -mujeres y hombres- necesitan estructuras de apoyo psicológico, procesos de resistencia mental, profesionales que los preparen para ese decisivo momento en que el trofeo está a minutos o segundos, pero el corazón se acelera más de lo debido.<br><br>Esa es la diferencia entre el oro y la plata. Entre la alegría y la tristeza, Entre el himno nacional en la premiación y el nudo en la garganta. Entre una vitrina llena y otra que sólo exhibe el recuerdo de 2001. Ya basta de mirar con nostalgia esa Copa América ganada hace más de dos décadas. Es hora de que tenga compañía, pero una compañera dorada. No queremos más segundos lugares. Hay que demostrar que se aprendió, pues son muchas oportunidades perdidas. Tal vez ya es hora de que el aprendizaje se convierta en celebración y Colombia tiene todo, estamos a un pasito. Sólo es cuestión de ajustar eso que no se entrena con el balón.<br><br><strong>Las finales sin final feliz</strong><br><br>Estas son algunas de las finales que Colombia disputó —y perdió— desde 1975:<strong><br>Selección Masculina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Copa América 1975:</strong> Perdió la final contra Perú. El formato fue a tres partidos, con un desempate en Caracas que terminó 1-0 a favor de Perú.<br><strong>•	Copa de Oro CONCACAF 2000:</strong> Fue subcampeón al perder 2-0 ante Canadá en la final.<br><strong>•	Copa América 2024:</strong> Perdió la final contra Argentina por 1-0 en tiempo extra.<br><br><strong>Selección Femenina de Mayores</strong><br><br><strong>•	Juegos Panamericanos 2015:</strong> El partido por la medalla de oro lo disputó ante Brasil con resultado 4-0 en contra.<br><strong>•	Copa América Femenina 2010, 2014, 2022 y 2025: </strong>Subcampeona en estas cuatro ediciones ante Brasil.<br><br><strong>Selecciones Juveniles</strong><br><br><strong>•	Mundial Femenino Sub-17 2022:</strong> Llegó a la final y la perdió 1-0 ante España.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2013:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final contra Perú.<br><strong>•	Sudamericano Sub-17 2025:</strong> Fue subcampeona, perdiendo la final en penales contra Brasil1.<br><strong>•	Sudamericano Femenino Sub-20 2010 y 2022:</strong> En 2010, perdió la final 2-0 contra Brasil. En 2022, fue subcampeona, tras quedar segunda en la fase final detrás de Brasil.<br><strong>•	Sudamericano Sub-15 2004:</strong> Perdió ante Paraguay.</p>



<p class="wp-block-paragraph">📲 Nos vemos en las redes: <a href="https://www.facebook.com/EnCalienteQ">@encalienteq</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">✍️ Por: <a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118902</guid>
        <pubDate>Tue, 05 Aug 2025 13:10:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/05154444/DSC4609.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Copa América 2001 se siente sola, es hora de ganar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Populistas del mundo uníos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/populistas-del-mundo-unios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Populistas del mundo uníos A la democracia en el mundo, de Europa Oriental y Occidental a las Américas, la viene matando una mezcla diabólica de populismo y de un autoritarismo con aureola mesiánica. Es un período bien distinto al que conoció a finales del siglo XIX y albores del XX, luego de los años dorados [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Populistas del mundo uníos</p>
<p>A la democracia en el mundo, de Europa Oriental y Occidental a las Américas, la viene matando una mezcla diabólica de populismo y de un autoritarismo con aureola mesiánica. Es un período bien distinto al que conoció a finales del siglo XIX y albores del XX, luego de los años dorados del liberalismo económico y político y de la burguesía (“la belle époque”) que se ahogó en la primera guerra. Fue una prosperidad que, como suele suceder, generó la dinámica de su propia destrucción que, en el escenario internacional llegó a lomo de la troika conformada por el derrumbe del último gran imperio, el austro húngaro, la revolución rusa y la expansión del viejo colonialismo europeo en África, Asia y el Medio Oriente.   Esa primera posguerra del siglo XX, marcó el inicio del declinar de Inglaterra, la potencia occidental aún dominante y la consolidación de la nueva, su hija, Los Estados Unidos con su capitalismo sin atenuantes pero eficaz, operando bajo la consigna de “business is business”. Cambio que se consolidará en la segunda posguerra del siglo, la de los cuarenta, cuando Estados Unidos y el dólar entierran definitivamente el largo reinado de Inglaterra y la libra esterlina.</p>
<p>A estos cambios, en los dos bloques económicos y de poder, se añadirán los que sucedieron  aceleradamente desde los años cincuenta, en las entrañas de las sociedades, de las naciones, con su paso de sociedades agrarias con población dispersa en los campos y pequeños pueblos, con tecnologías aún muy centradas en el trabajo,  y centros urbanos donde  crecía su población a ritmos mayores al del crecimiento de sus economías, con lo cual el desempleo urbano, que antes era subempleo rural, y con él la marginalidad, crecieron incontenibles. Estos procesos superaron la capacidad de los  partidos, de la estructura, dinámica y prácticas políticas tradicionales que,  desde el siglo XIX, poco se habían transformado, mientras se empezaba a vivir una  revolución continuada en las comunicaciones, a partir del radio y luego el  transistor, que rompieron las barreras de ese viejo mundo, geográficamente encasillado y aislado. Hoy se vive en tiempo real, basta ver como las guerras en Ucrania y Gaza las vivimos paso a paso sentados en la casa, algo que empezó con la de Viet nam. Pero se opina también en tiempo real y “en vivo y en directo” con los celulares, con lo cual los medios y la política perdieron el monopolio de transmitir e interpretar la realidad. Ahora es una transmisión en directo y una fijación de posiciones personales y al instante, a medida que los hechos se suceden, sin reflexión, discusión o deliberación, trabajo fundamental para una democracia deliberativa que hacían periódicos y partidos. Ya hasta los presidentes gobiernan tuiteando, donde el nuestro está a punto de ganarse el campeonato.</p>
<p>El resultado es que la política y la información, las dos caras de una misma moneda, están viviendo el desafío de su existencia, que las enfrenta a su reinvención o a su desaparición como las hemos conocido. El espacio que han cedido lo ocupan políticos mesiánicos con sus propuestas convertidas en órdenes que se cumplen, borrando cualquier matiz que es lo propio de organizaciones complejas, como son las sociedades. Autoritarismo mesiánico con una visión de la sociedad sin  matices, en blanco y negro, con buenos y malos, víctimas y victimarios, donde no hay espacio para la discusión y la búsqueda de acuerdos, principios básicos de la democracia real;  simplemente uno ordena, el mesías y los demás obedecen, el pueblo obediente, infantilizado. EL cuento es que el que ordena es el que sabe, es el iluminado, que puede tener aire de derechas, “facho” o de izquierda, “progresista”. Sea Milei o Chávez/Maduro, tiene rasgos en común.</p>
<p>¿Se acabó la democracia? ¿Volveremos a déspotas ilustrados y políticamente voraces (“el estado soy yo”) que antecedieron a las revoluciones sociales y políticas que dieron nacimiento a la modernidad y a la democracia liberal? La Historia no se repite, pero se pueden vivir circunstancias semejantes a otras anteriores.  Esto define la gran tarea en estos tiempos, reinventar, repensar la política y con ella el sentido y características de la democracia. Hoy se redescubre el valor de lo local, de lo territorial y local, que en mucho retoma elementos que han hecho parte de nuestra historia humana: somos animales territoriales que nos abrimos al “mundo exterior” pero que regresamos a lo nuestro, a los nuestros, a nuestros espacios de vida y costumbres. Obvio, regresamos transformados, enriquecidos pero conscientes de que finalmente no somos solo ciudadanos del mundo (cosmopolitas), sino hijos de una tierra, de una cultura, y el secreto es lograr la combinación virtuosa entre ambas, de manera tal, la suma, el resultado, sea superior a las partes constitutivas; una combinación que completa y enriquece, que transforma y permite avanzar. Y luego de un siglo de cosmoplitismo y de desconocimiento de las diferencias en un esfuerzo vano y esterilizante de homogenizar una realidad y experiencia humana que es diversa, estamos en la etapa del reconocimiento y valoración de esa diversidad, no para absolutizarla en expresiones de un egoísmo de grupo, “identitario”, sino para integrarla como ingrediente fundamental de esa mezcolanza que constituye la vida y diría que la naturaleza de la condición humana</p>
]]></content:encoded>
        <author>Juan Manuel Ospina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=99074</guid>
        <pubDate>Tue, 16 Apr 2024 19:59:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-3.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Populistas del mundo uníos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Juan Manuel Ospina</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
    </channel>
</rss>