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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Sat, 04 Apr 2026 14:00:00 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de boxeo | Blogs El Espectador</title>
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        <title>12 lamentaciones alrededor del Día del Periodista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/12-lamentaciones-alrededor-del-dia-del-periodista/</link>
        <description><![CDATA[<p>El periodismo atraviesa una crisis de identidad que nos obliga como periodistas a reflexionar sobre lo que hacemos y si lo que hacemos es lo necesario en un mundo que gira con locura. Este 9 de febrero, Feliz Día del Periodista en todo caso.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Ilustración del artista Edgar H. Álvarez, tomada de la cuenta en X ¿Te lo explico con plastilina? </em></p>



<p></p>



<p class="has-large-font-size"><strong>1</strong></p>



<p>Se dice feliz Día del Periodista pero pocas veces hay algo para celebrar. Porque ni las amenazas a los periodistas ni los despidos laborales se celebran. Conseguir empleo no es fácil y si se tiene la fortuna de encontrar uno, los sueldos son indignos, a menos de que usted sea una estrella del periodismo: de las que cobran salarios astronómicos.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>2</strong></p>



<p>Me pregunto qué justifica que las universidades sigan formando periodistas en un mundo al revés donde la dictadura del <em>clickbait </em>y las métricas deformaron los principios del oficio y mandaron la ética a la porra. Quien tenga la respuesta, con gusto la publicaré en esta tribuna.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>3</strong></p>



<p>Los medios independientes hacen un periodismo decente, cuidadoso, de largo aliento en sus investigaciones, pero sin recursos no pueden llegar a las grandes audiencias. Los ciudadanos podemos apoyar monetariamente ese periodismo que trabaja con las uñas. La <a href="https://ligacontraelsilencio.com/">Liga contra el Silencio</a> agrupa a varios de esos medios.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>4</strong></p>



<p>Los periodistas con título están compitiendo con los <em>influecers-</em>periodistas sin título. ¡O los primeros se convierten en lo segundo –reinventarse que llaman- o los segundos se ponen a estudiar para ejercer el oficio con rigor! ¿Qué seria lo correcto? </p>



<p class="has-large-font-size"><strong>5</strong></p>



<p>—“Con un periodista que gana 200 millones, se le pegaría a 40 de $5 millones”, me decía un colega el otro día. (Hasta tiene razón. Veinte por el precio de uno en esta época en que todo es transaccional).</p>



<p>—Apaga y vámonos, le dije. Y nos fuimos a rumiar nuestras tristezas.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Feliz Día a los buenos periodistas que también son buenas personas.</strong></h2>



<p class="has-large-font-size"><strong>6</strong></p>



<p>El buen periodismo comienza por un pago justo a los periodistas. Debería existir una tabla consolidada —y acordada entre gremios y empresas de medios— para que ningún periodista en Colombia reciba menos por su trabajo. Empecemos por algo: ¿Cuál debería ser el salario mínimo del periodista recién egresado?</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>7</strong></p>



<p>Los periodistas y los políticos rara vez se la llevan bien, pero los segundos necesitan más de los primeros, y no al revés. A la prensa recurren para cacarear su primer bostezo del día.  Comenzando el año, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), <a href="https://flip.org.co/pronunciamientos/la-flip-advierte-sobre-el-impacto-del-acoso-judicial-en-el-debate-publico">manifestó su preocupación por las acciones judiciales</a> anunciadas por el candidato a la Presidencia de la República, Abelardo de la Espriella, en contra de la columnista Ana Bejarano Ricaurte, a raíz de la columna de opinión titulada <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/articulo/2026/1/alex-y-abelardo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Alex y Abelardo”</a>, publicada el 11 de enero de 2026 en revista Cambio y Los Danieles.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>8</strong></p>



<p>El buen periodismo se pone a prueba en una contienda electoral. La prensa debería contar con un manual especial para el cubrimiento de las campañas presidencial y legislativa. Demasiados candidatos y demasiada información hacen imposible que el ciudadano de a pie sepa quién está proponiendo qué. Los medios no pueden seguir en una actitud carroñera sirviendo de altoparlante a las peleas entre políticos, que para eso están las redes sociales, por donde circulan por litros la mala leche y los insultos de unos y otros. Deberían apartarse del escándalo que nace y muere sin aportar nada al intelecto, para centrarse en investigar las propuestas de los aspirantes y en preguntarles cómo las van a desarrollar a ver si nos damos cuenta de qué tan aptos son para el cargo.</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>9</strong></p>



<p>En estos tiempos en que el lenguaje vulgar y callejero lo contamina todo, el periodismo debe apelar a la elegancia, lo que sea que eso signifique para cada periodista &nbsp;</p>



<p class="has-large-font-size"><strong>10</strong></p>



<p>A veces uno tiene la impresión de que los medios son un cuadrilátero.  El periodismo no es juez. Los jueces están en los juzgados y los tribunales de justicia. El periodista que entrevista al aire no es el réferi impartiendo órdenes en un ring de boxeo. El periodista no condena y tampoco absuelve. Hace preguntas respetuosas –pero incómodas porque el periodismo es incómodo por principio- con total respeto por el entrevistado. El periodista debe dejar su inquina en la puerta de la casa antes de salir. El activismo político en periodismo es parte inherente a la crisis de identidad y credibilidad por la que atraviesa el periodismo. </p>



<p class="has-large-font-size"><strong>11</strong></p>



<p>Despidieron a <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/despidos-masivos-en-the-washington-post-un-tercio-de-sus-empleados-salieron-del-medio/">un tercio de los empleados </a>de The Washington Post.</p>



<p>Dice la revista The New Yorker sobre lo que está pasando con el diario norteamericano: <em><strong>“El fundador de Amazon compró el periódico para salvarlo. Sin embargo, con un despido masivo, lo ha sumido en una profunda decadencia”. </strong></em>Recomiendo la lectura de <a href="https://www.newyorker.com/news/annals-of-communications/how-jeff-bezos-brought-down-the-washington-post">este artículo</a> para entender qué hay detrás de la crisis del periodismo.  </p>



<p class="has-large-font-size"><strong>12.</strong></p>



<p>Este 9 de febrero, Feliz Día a los buenos periodistas que también son buenas personas y hacen quedar bien a los demás. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="904" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2-904x1024.jpg" alt="" class="wp-image-125635" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2-904x1024.jpg 904w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2-265x300.jpg 265w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2-768x870.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2-1356x1536.jpg 1356w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/09125648/ZETA-ZETA-Dia-del-periodista-2.jpg 1722w" sizes="(max-width: 904px) 100vw, 904px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Ilustración del artista Edgar H. Álvarez, tomada de la cuenta en X ¿Te lo explico con plastilina? </em></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125629</guid>
        <pubDate>Mon, 09 Feb 2026 18:00:56 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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        <item>
        <title>Correr, herencia de nuestra evolución</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/el-telescopio/correr-herencia-de-nuestra-evolucion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al amanecer, cuando la ciudad apenas comienza a descifrarse o cuando el sol se despide y la luz remarca un borde tenue sobre tejados y edificios, los corredores aparecen como una especie aparte. Figuras que emergen entre la penumbra y el ocaso, cruzan avenidas, bordean parques, zapatean sobre la ciclorruta. A diferencia del ciclismo o [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Al amanecer, cuando la ciudad apenas comienza a descifrarse o cuando el sol se despide y la luz remarca un borde tenue sobre tejados y edificios, los corredores aparecen como una especie aparte. Figuras que emergen entre la penumbra y el ocaso, cruzan avenidas, bordean parques, zapatean sobre la ciclorruta.</p>



<p>A diferencia del ciclismo o del boxeo —pilares indiscutibles de la identidad deportiva colombiana—, el atletismo no ocupa un lugar simbólico equivalente, aunque ha dado campeones y gestas memorables. No es considerado un deporte nacional, pero su práctica crece sin pausa: hoy, más de tres millones de colombianos corren y se organizan alrededor de unas 200 competencias al año. Tal vez porque correr es, antes que una disciplina, un impulso primitivo: una forma de recordarnos quiénes fuimos mucho antes de que existieran pistas o cronómetros.</p>



<p>La antropología lo confirma. Cuando el ser humano todavía era nómada, ya corría. Una de las hipótesis más aceptadas sobre nuestra resistencia es la del <em>persistence hunting</em>: perseguir a un animal durante horas, a ritmo constante, hasta que colapsara por agotamiento. Correr no era un pasatiempo: era una estrategia de supervivencia que, a la vez, marcó nuestra evolución. El tendón de Aquiles como resorte, el arco del pie como palanca, la capacidad de disipar calor en movimiento: todo lo que hoy asociamos al deporte fue, alguna vez, una herramienta para vivir.</p>



<p>Ese legado biológico sigue ahí. Lo muestran los Rarámuri de la Sierra Tarahumara —capaces de recorrer distancias inmensas con sandalias mínimas— o los corredores del Valle del Omo, en Etiopía, cuya eficiencia parece heredada de un tiempo remoto. Incluso en su versión más urbana, con aplicaciones, relojes y tenis de alta tecnología, correr conserva ese pulso antiguo, inextinguible, trascendente.</p>



<p>En las ciudades, el <em>running</em> está reconfigurando la manera en que habitamos el espacio público: a veces en silencio, otras con la contundencia de una avenida tomada los domingos. En Bogotá, por ejemplo, la Carrera Séptima se convierte en ciclovía y recibe a miles de corredores que recorren sus pasos; en Medellín, las rutas junto al río enlazan barrios y rutinas; y en Cali, Bucaramanga o Pereira, el fenómeno se adapta a la topografía y a la cultura urbana de cada lugar. Y así, se replica en cientos de lugares alrededor del mundo.</p>



<p>Pero esta práctica no sólo ocurre en la ciudad: también se abre paso en montañas, senderos y playas, donde la pisada y la respiración se mezclan con la trocha, la arena o la sal.</p>



<p>Correr, además, funciona como una lectura social del país. Cada paso traza un mapa emocional que revela cómo está el entorno: dónde el espacio acompaña y dónde se queda corto. La iluminación, el pavimento o la seguridad condicionan quién puede moverse con libertad y quién debe adaptarse a circunstancias que no deberían existir. Aunque es uno de los deportes más democráticos, el <em>running</em> expone desigualdades en la manera en que ocupamos o evitamos ciertos territorios.</p>



<p>Es, pues, tanto elemental como poderoso. Un regreso a un ritmo que cruza nuestra historia como especie, los lugares que habitamos y las desigualdades que enfrentamos. Esta práctica atesora una ética y una épica propias. Cada zancada guarda una memoria antigua y una posibilidad futura, pero ocurre en un presente total. Esa es su paradoja: avanzar mientras se habita por completo el instante, en un estado que roza lo terapéutico y lo meditativo. Por eso, cuando nos lanzamos a la ruta prolongamos una historia que empezó antes que nosotros y que nos trasciende. Una historia que, pese a todo, recuerda que este acto simple —y profundamente humano— sigue siendo una de las maneras más honestas de estar en el mundo.</p>



<p></p>



<p>📸: Daniel Reche</p>
]]></content:encoded>
        <author>Pablo de Narváez</author>
                    <category>El telescopio</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123374</guid>
        <pubDate>Sat, 06 Dec 2025 23:30:32 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p>Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p>El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p>Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p>Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p>Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p>Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="(max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p>En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p>Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p>Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p>Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p>En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p>Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p>“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p>(…)</p>



<p>&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p>“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p>“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p>(…)</p>



<p>“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p>Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p>El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p>“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p>“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p>“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p>&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p>Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p>Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p>También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p>La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p>Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31111410/ZETA-FABIO-CASTILLO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El ciclismo es un género narrativo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/el-ciclismo-es-un-genero-narrativo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta publicación explora el aporte del ciclismo a las distintas expresiones del arte. Aquí encontrará una lista de canciones, libros, murales y audiovisuales inspirados en las gestas de los ciclistas colombianos. El periodista y ciclista aficionado Sinar Alvarado es el invitado de honor.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">César Augusto Penagos Collazos</p></div></div>


<p><strong>Bogotá, 05 de mayo de 2025. </strong>La cultura ciclística en Colombia ha alcanzado un terreno difícil de conquistar: el arte. En cada época, artistas tradicionales y populares, han rendido variados homenajes a los ‘escarabajos’ más destacados. Las odas a esos héroes nacionales del pedal sobreviven al tiempo retratados en cuadros, murales, canciones, reportajes, películas y poesías.</p>



<p><strong>Fernando Botero</strong> y <strong>Gabriel García Márquez</strong>, por mencionar a dos titanes, se ocuparon de Ramón Hoyos Vallejo, cinco veces ganador de la Vuelta a Colombia y uno de los deportistas más homenajeados en su momento.</p>



<p>Mientras el maestro Botero pintó <em>La apoteosis de Ramón Hoyos</em> (1959), un cuadro exhibido actualmente en un museo de Copenhague (Dinamarca), ‘Gabo’, en su época de periodista en El Espectador, escribió un extenso reportaje titulado <em>Don Ramón</em> (1955).</p>



<p><strong>El ciclismo colombiano en la música</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115507" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1.jpeg 853w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado conquista uno de los páramos de Colombia</em></figcaption></figure>



<p>En el terreno de la música encontramos la mayor cantidad de homenajes y referencias, en modo de porros, pasillos, corridos, paseos, currulaos, vallenatos, carrangas y merengues, entre otros aires modernos como el rap y la champeta. No hay duda de que los primeros treinta años de la Vuelta a Colombia (1950-1980) y la más reciente década de oro del ciclismo colombiano (2008-2019), han sido las grandes fuentes de inspiración.</p>



<p>El trabajo de grado de William Salazar (2020), titulado <em>La Ruta de los escarabajos</em> profundizó en este aspecto, dándonos a conocer un listado importante de canciones que resonaron en su momento.</p>



<p>Entre otras composiciones mencionadas por Salazar, están <em>Los ciclistas</em> (1953), una oda a Ramón Hoyos y, <em>La Vuelta a Colombia</em> (1953) de <strong>Los trovadores del recuerdo</strong>;<em> La bicicleta (1966) </em>de <strong>Los Ampex</strong><em>, </em>banda de rock bogotana<em>,</em> estrenada en el inicio de la XVI edición de la Vuelta a Colombia;<em> Que viva Álvaro Pachón</em> (1971) y <em>Rafael Antonio Niño</em> (1970) (seis veces campeón de la Vuelta a Colombia), de <strong>Eudoro Merchán</strong>, interpretadas por <strong>Luis Lorenzo Peña y sus Hijos</strong>.</p>



<p><strong>Jorge Velosa</strong>, el rey de la carranga resaltó el arraigo campesino de los ciclistas en las canciones <em>Caballito de acero</em> (1984) (mención de Rafael Antonio Niño), <em>Arriba Corazón</em> (1990) (inspirada en Lucho Herrera) y, <em>Solita con mi chinito</em> (1990) (creada sobre una conversación telefónica entre un ciclista y su esposa, transmitida en vivo por una cadena radial).</p>



<p>La lista se nutre con <em>La Vuelta a Colombia</em> (1966) de <strong>Los Rebeldes</strong>, banda de rock ecuatoriana radicada en Colombia; <em>El líder</em> (1987) (canción inspirada en ‘Cochise’) original de <strong>Marciano Martínez</strong> e interpretada por Diomedes Díaz y Gonzalo ‘El Cocha’ Molina; <em>De dónde es?</em> (2015) de San Miguelito; <em>El corrido de Nairo Quintana</em> (2016) de la <strong>Banda Relámpago</strong>; <em>Nairo Quintana- El Cóndor</em> (2015) de los <strong>Hermanos Suárez</strong>; <em>Nairo el campeón</em> (2016) de <strong>Los Fulanos</strong>; <strong><em>El orgullo de mi patria </em></strong>(2017) de <strong>Carlos Vives</strong> y, <em>Go Rigo Go!</em> (2020) de MC el Meztizo, entre otras.</p>



<p><strong>El ciclismo colombiano en la pantalla</strong></p>



<p>En el campo audiovisual, más allá de los numerosos documentales de carácter histórico y biográfico, Lisandro Duque, dirigió la película <strong><em>El Escarabajo</em></strong> (1983) protagonizada por Patrocinio Jiménez (una de las figuras de los gloriosos ochentas) y, recientemente, un canal privado emitió la novela <strong><em>Rigo</em></strong> (2023-2024), sobre la vida de Rigoberto Urán, una apuesta capaz de mover el <em>rating</em> sin acudir a historias de narcos.</p>



<p><strong>Murales</strong></p>



<p>En cuanto al arte urbano, encontramos murales dedicados a Esteban Chaves (Tenjo), Egan Bernal (Zipaquirá), Daniel Felipe Martínez (Vergara), Rigoberto Urán (Guasca y Medellín) y Nairo Quintana (Cómbita), de los artistas Émerson Cáceres ‘Cacerolo’, Aldemar Marín y Franco de Colombia, entre otros.</p>



<p><strong>El ciclismo colombiano en las letras</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-115505" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-1024x683.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2.jpeg 1500w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado luce el mailot de La Vie Claire</em></figcaption></figure>



<p>Los escritores y periodistas colombianos tienen una gran deuda con el deporte que más victorias le ha entregado al país, porque, a pesar de algunas publicaciones que han relatado ciertos capítulos o destellos brillantes de este deporte, hay cantidades de acontecimientos valiosos que duermen en el olvido.</p>



<p>De esta opinión es el periodista y ciclista aficionado Sinar Alvarado, <em>freelancer</em> en medios reconocidos (Soho, El Malpensante, Gato Pardo y New York Times), autor del libro <strong><em>Retrato de un caníbal</em></strong> (2005) y fanático como ningún otro de las historias y anécdotas del ciclismo mundial.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“Hay episodios más o menos contados, pero no lo suficientemente amplios, como Martín Emilio Rodríguez ‘Cochise’ corriendo el Tour a mediados de los 70s, la participación de Giovanni Jiménez en la Vuelta a España del 73, Alfonso Flórez conquistando el Tour del Avenir en el 80 &#8211; la primera victoria internacional del ciclismo colombiano”, </em>señala el ‘colega’.</p>
</blockquote>



<p>Basta echar una mirada para darle la razón a Sinar, pues al realizar un barrido encontramos pocos libros sobre ciclismo escritos por colombianos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Todo tuvo un comienzo, el indomable ‘Zipa’</em> (2017) de Indalecio Castellanos</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Llegar a la cima: un perfil íntimo de Nairo Quintana</em> (2019) de José Ángel Báez</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>La leyenda de los escarabajos</em> (2017) y <em>Egan, el campeón predestinado </em>(biografía, 2019) de Mauricio Silva Guzmán</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Rigo</em> (biografía, 2021) de Andrés López López</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Vida, pasión y suerte del ciclismo colombiano</em> (2023) de Fabio Armando Urrego Valderrama</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Santiago Botero, contrarreloj</em> (2023), escrito por el propio Santiago Botero</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>El Arte de ganar un Dauphiné</em> (2024) de Arcadio Guzmán</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Alpe D’Huez (2024) de Mauricio Silva.</li>
</ul>



<p>A esa lista inspirada casi exclusivamente por los más destacados pedalistas de los últimos años, le podemos agregar:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Memorias de un delivery </em>(2009) de Joaquín Botero</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Boyacá en bicicleta</em> (fotografías, 2017) de Juan Camilo Urrego</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Bicicletario</em> &#8211; <em>Libro al Viento</em> (2015) de la Alcaldía de Bogotá</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Cómbita</em> (infantil, 2019) de Óscar Pantoja</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>La promesa del ciclista</em> (novela infantil, 2021) de Albeiro Echavarría</li>
</ul>



<p>También encontramos poemas, un puñado de valiosas tesis de pregrado, maestrías y doctorados; manuales para ciclistas y revistas e investigaciones de carácter institucional.</p>



<p>Sin embargo, en las letras hay baches grandes, como ese larguísimo periodo comprendido entre la llegada de la bici a Colombia, a finales del siglo XIX, y los albores de la primera edición de la Vuelta a Colombia (1951).</p>



<p>En esa franja de tiempo están contenidas temáticas tan variadas como el rol de la bicicleta en la alta sociedad, su uso en el transporte urbano, su papel en el ‘Bogotazo’, las primeras competencias, entre muchos otros temas.</p>



<p>Bien podría agregarse historias de los primeros años de fervor de la Vuelta a Colombia, la aparición de los ciclistas colombianos en las grandes carreras europeas, sus hazañas; su impacto en la sociedad, la creación y consolidación de una cultura ciclista, entre otros ángulos históricos o anecdóticos, que merecen ser profundizados.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“En Europa hay editoriales dedicadas exclusivamente al ciclismo. En países bajos, Wilfried de Jong, escribe ficción, relatos, novelas sobre ciclismo y ha llegado a vender 150 mil ejemplares en un país que tiene 17 millones de habitantes. En Estados Unidos, grandes escritores como Ernest Hemingway, Gay Talese, Tom Wolf, Stephen King, escribieron sobre baseball, boxeo y otros deportes…</em>”, refuerza Sinar, con el fin de profundizar la idea que el gremio intelectual colombiano ha subestimado el deporte.</p>
</blockquote>



<p>Curiosamente, algunos escritores extranjeros han visto en el ciclismo colombiano un ‘temazo’. Entre otros títulos están <strong><em>Reyes de la Montaña</em></strong> y <strong><em>Colombia es pasión</em></strong> de Matt Rendell (Inglaterra, convertido en un libro de consulta); <strong>Egan Bernal y los hijos de la cordillera</strong> (2021) de Guy Roger (Francia); <strong><em>Un escarabajo en bicicleta, historia y ciclismo en Colombia </em></strong>(2021) de Marcos Pereda (España) y <strong><em>Los puertos donde se han forjado los escarabajos</em></strong> (2019) de Asier Bilbao (España) y Gustavo Duncan (Colombia).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“Yo siempre digo que el ciclismo es un género narrativo, porque tiene aventura, épica, belleza, soledad, viaje, dolor, estética, reflexión”,</em> complementa el periodista para quien la bicicleta se convirtió en una línea de trabajo, pues además de practicar este deporte y escribir sobre este asunto, es invitado a presentar libros, exposiciones, foros o congresos relacionados.</p>
</blockquote>



<p>Entre los textos favoritos de este comunicador vallenato radicado en Bogotá sobresalen <strong><em>Plomo en los bolsillos</em></strong> (2012) de Ancer Izaguirre, que contiene historias excéntricas del <em>Tour de France</em> de todas las épocas; <strong><em>La pasión de Fausto Coppi</em></strong> (2015), <strong><em>Merckx: Mitad hombre, mitad máquina</em></strong> (2019) e <strong><em>Hinault, El Tejón</em></strong> (2021), de William Fotheringham.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“De las tres biografías, la que más me gusta es la de Coppi, porque era el primer ciclista moderno, era una especie de estrella de cine, las gafas que usaba, cómo se peinaba, para Coppi el estilo era muy importante”,</em> profundiza Sinar, quien considera que su vida ideal es escribir mil palabras y salir a montar en bici tres veces a la semana.</p>
</blockquote>



<p><strong>El libro está más vivo que nunca</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115514" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-819x1024.jpeg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-240x300.jpeg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-768x961.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-1228x1536.jpeg 1228w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1.jpeg 1279w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El &#8216;colega&#8217; Sinar Alvarado tiene como medida pedalear tres veces y escribir 1000 palabras a la semana</em></figcaption></figure>



<p>Contrario a lo que suele decirse y muy a pesar de la aplastante incursión de las redes sociales, la industria del libro en Colombia está consolidada. Según datos de la Cámara Colombiana del Libro, las ventas netas del sector editorial colombiano en 2023, sumaron 959.440 millones de pesos, lo que representa un crecimiento de 7,7 % en comparación con 2022.</p>



<p>En consonancia, la Feria del Libro de Bogotá 2024 reportó un registro histórico de asistentes, estimado en 600.000. Los organizadores del evento, que celebraron 36 años de aporte a la cultura colombiana, calcularon expectativas de negocios por cerca de 6.1 millones de dólares, un incremento del 32% con relación a la edición del 2023.</p>



<p>En la edición del 2022, algunos libros sobre ciclismo estuvieron entre los más vendidos<em>: Egan Bernal y los hijos de la cordillera</em> de Guy Roger, <em>Sócrates en bicicleta</em> de Guillaume Martin y <em>La historia oficial del tour de Francia</em> de Luke Edwardes-Evans; Serge Laget; Andy Mcgrath.</p>



<p><em>“Hay una crisis en los medios, hay periódicos que están pasando trabajos, hay revistas que han desaparecido, que tienen menos lectores y menos ingresos, pero el mercado del libro está todavía muy muy saludable”</em>, agrega el hombre caribe que anuncia su libro sobre las similitudes insospechadas entre Colombia y Francia, alrededor del ciclismo. <strong><em>“Dos países que están enfermos por la bicicleta”.</em></strong></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115501</guid>
        <pubDate>Mon, 05 May 2025 19:34:58 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El ciclismo es un género narrativo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>En los 90 años de Elvis Presley, una película inolvidable: King Creole (1958)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/en-los-90-anos-de-elvis-presley-una-pelicula-inolvidable-king-creole-1958/</link>
        <description><![CDATA[<p>Nota preliminar: El pasado 8 de enero se celebraron los 90 años del imprescindible Elvis Presley, para compensar un aniversario algo olvidado, seguramente por las celebraciones y pereza del año nuevo, va la reseña de una película, que será grato descubrimiento para cinéfilos y melómanos. Si se habla de películas protagonizadas por Elvis Presley, seguramente [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Nota preliminar</strong>: El pasado 8 de enero se celebraron los 90 años del imprescindible Elvis Presley, para compensar un aniversario algo olvidado, seguramente por las celebraciones y pereza del año nuevo, va la reseña de una película, que será grato descubrimiento para cinéfilos y melómanos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="360" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055121/Elvis-en-el-Barrio-Frances-.jpeg" alt="" class="wp-image-110219" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055121/Elvis-en-el-Barrio-Frances-.jpeg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055121/Elvis-en-el-Barrio-Frances--300x169.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /><figcaption class="wp-element-caption">Danny Fisher, personaje interpretado por Elvis Presley en <em>King Creole</em>, mirando <em>Bourbon Street</em> en el <em>Barrio Francés</em> de Nueva Orleans. </figcaption></figure>



<p>Si se habla de películas protagonizadas por Elvis Presley, seguramente la gran mayoría de cinéfilos dirán que se trata de cintas sin mayor pretensión artística, cuya mayor motivación era impulsar la carrera musical del&nbsp;<em>Rey del Rock &amp; Roll</em>&nbsp;o servirse de su éxito para lograr una buena taquilla y posiblemente sea cierto en la mayoría de esos filmes, pero no es el caso de&nbsp;<em>King Creole</em> (1958), una historia que lógicamente tiene música con la voz incomparable del intérprete, pero esta película es diferente, con un Elvis que realiza una sólida interpretación, que incluso varios críticos en su momento manifestaron que era merecedora de una nominación a los premios de la Academia.&nbsp; </p>



<p>El argumento de la película, basada en la novela&nbsp;<em>A Stone for Danny Fisher</em>” (<em>Una lápida para Danny Fisher</em>) del escritor Harold Robbins, gira alrededor de un joven que intenta graduarse en su escuela, al tiempo que trabaja como mesero en un bar de Nueva Orleans, para apoyar en los gastos de su hogar, conformado por un viejo padre y su hermana, al haber fallecido su madre. Sin embargo, una serie de eventos en cadena, le hacen perder el empleo y el estudio. Con un gran talento para el canto, su vida se balancea entre la opción de dedicarse a la música o al delito, al tiempo que también se debate entre el sincero amor de una joven dependienta de un almacén y una prostituta que lo adora. Debe decirse que es una versión bastante libre, porque el libro se sitúa en Nueva York y el joven es una promesa del boxeo, no un cantante. En el caso del filme, se adaptó a la figura de Elvis, cuyo personaje se destaca cantando en un club nocturno llamado&nbsp;<em>King Creole</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="589" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055509/elvis-presley-king-creole.jpg.webp" alt="" class="wp-image-110221" style="width:532px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055509/elvis-presley-king-creole.jpg.webp 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055509/elvis-presley-king-creole.jpg-300x221.webp 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055509/elvis-presley-king-creole.jpg-768x565.webp 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /><figcaption class="wp-element-caption">Elvis Presley con Walter Matthau y Vic Morrow (atrás) en una escena de King Creole.</figcaption></figure>



<p>La película fue dirigida por el legendario Michael Curtiz (<em>Casablanca</em>) y el reparto tiene varias curiosidades, aparte del gran Walter Matthau, quien tuvo comentarios muy elogiosos sobre la actuación de Elvis, se encuentra Dolores Hart, caso único en Hollywood, porque luego de participar en varias películas y cuatro años más tarde de&nbsp;<em>King Creole</em>&nbsp;entró como monja de clausura a un convento, en donde todavía se encuentra y es la única religiosa que pertenece a la Academia cinematográfica y puede votar anualmente para los premios Óscar. En el rol de mujer fatal, aparece la bella Carolyn Jones, quien se hizo famosa mundialmente por su rol de&nbsp;<em>Morticia Adams</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="480" height="384" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055651/Elvis-con-Dolores-Hart.jpeg" alt="" class="wp-image-110222" style="width:423px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055651/Elvis-con-Dolores-Hart.jpeg 480w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055651/Elvis-con-Dolores-Hart-300x240.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px" /><figcaption class="wp-element-caption">Elvis con Dolores Hart.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="278" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055801/Carolyn-Jones-Elvis.jpeg" alt="" class="wp-image-110223" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055801/Carolyn-Jones-Elvis.jpeg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055801/Carolyn-Jones-Elvis-300x209.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /><figcaption class="wp-element-caption">Carolyn Jones con Elvis Presley en una escena de King Creole.</figcaption></figure>



<p>También aparece Vic Morrow, en otro personaje juvenil destacado. Morrow desde finales de los años cincuenta inició su carrera cinematográfica, pero fue más conocido en la televisión en series como ¡<em>Combat!</em>&nbsp;(1962 – 1967). Morrow es recordado por un detalle luctuoso, tenía un gran temor a los helicópteros, pues le había comentado a familiares y amigos que tenía el presentimiento de morir en un accidente de helicóptero, lo cual efectivamente sucedió mientras filmaba la película “<em>En los límites de la realidad</em>” (1983), versión cinematográfica de la “<em>Dimensión Desconocida</em>”, aspecto que le da a su fallecimiento, un toque sobrenatural. </p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="206" height="245" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055950/King-Creole.jpeg" alt="" class="wp-image-110224" style="width:280px;height:auto" /></figure>



<p>En cualquier caso, pero sobre todo por la sorprendente actuación de Elvis Presley, que podía equipararse a los roles de jóvenes rebeldes e incomprendidos tipo James Dean (años atrás fue propuesto para el papel de Danny Fisher) o Marlon Brando, quien fue una de las opciones descartadas para esta cinta, resulta muy recomendable recuperar una película que tiene un inicio imperdible, con los vendedores de Nueva Orleans, despertando a los vecinos con sus cantos. </p>



<p>Siguiendo la tradición de las traducciones llamativas y extrañas de los títulos originales en inglés,&nbsp;<em>King Creole</em>&nbsp;se conoció en nuestro idioma como&nbsp;<em>El barrio contra mí&nbsp;</em>(España) o&nbsp;<em>Melodía Siniestra</em>&nbsp;(Latinoamérica). En cualquier caso o título, la recomiendo bastante, así como su banda sonora, a propósito, si ya encontraron el amor definitivo de sus vidas, les sugiero dedicarles la canción&nbsp;<em>As long as I have you,&nbsp;</em>con la que se cierra esta película.</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>@dixonmedellin</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="664" height="899" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055021/King_Creole_advertisement_-_Modern_Screen_August_1958.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055021/King_Creole_advertisement_-_Modern_Screen_August_1958.png 664w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/11055021/King_Creole_advertisement_-_Modern_Screen_August_1958-222x300.png 222w" sizes="auto, (max-width: 664px) 100vw, 664px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110215</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Jan 2025 11:02:57 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[En los 90 años de Elvis Presley, una película inolvidable: King Creole (1958)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Pedro Bello Beszino, mi bisabuelo salvado de los tiburones, cumple 100 años</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/pedro-bello-beszino-mi-bisabuelo-salvado-de-los-tiburones-cumple-100-anos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una estudiante pila de grado noveno, Gabriela Padilla, de Santiago de Tolú, del Semillero de Becarios U del Golfo de Morrosquillo (programa de la Fundación Color de Colombia), comparte un fragmento de su trabajo de Historia familiar. Por Gabriela Padilla El señor Pedro Bello Beszino nació el 10 de mayo del año 1924 en el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Una estudiante pila de grado noveno, <strong>Gabriela Padilla</strong>, de Santiago de Tolú, del Semillero de Becarios U del Golfo de Morrosquillo (programa de la Fundación Color de Colombia), comparte un fragmento de su trabajo de Historia familiar.</p>



<p><img loading="lazy" decoding="async" width="241" height="266" class="wp-image-100549" style="width: 150px" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/07233738/Gabriella-Padilla-2.jpg" alt=""><em>Por <strong>Gabriela Padilla</strong> </em></p>



<p>El señor <strong>Pedro Bello Beszino</strong> nació el 10 de mayo del año 1924 en el corregimiento de Berrugas, &nbsp;en el departamento de Sucre, donde vivía con sus padres y cinco hermanos, siendo el segundo. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Mi bisabuelo cuenta que su madre era una mujer de carácter fuerte y que todos respetaban, que con solo una mirada ya ellos entendían lo que les quería decir.</p></blockquote></figure>



<p>En esa época Berrugas era muy pequeño y no existían las escuelas. Tenía solo una calle y pocos habitantes. Un señor, que era el más pudiente (adinerado) era quien mandaba; era el dueño del ganado, que dormía en la calle de Berrugas. También era el dueño de tres embarcaciones de vela que hacían viajes hasta la ciudad de Cartagena. Ya Berrugas en esa época era el puerto principal de San Onofre.</p>



<p>En los años de 1940, más o menos, cuenta que empezó a llegar el progreso a Berrugas. A llegar gente de muchas partes y el pueblo empezó a crecer. Ya había más opciones de trabajo, siendo la agricultura, la ganadería y la pesca sus principales actividades económicas. </p>



<p>Montaron una arrocera que se convirtió en la fuente de empleo principal, construyeron la escuela, empezaron a practicar el boxeo; había un equipo de béisbol y de afuera venían a jugar a Berrugas. Había mucho movimiento.</p>



<p>En el año 1949-1950 aproximadamente, dice que llegó la violencia a Berrugas y solo los que eran de ahí mismo del pueblo se quedaron, porque todos se tuvieron que ir.</p>



<p>La guerra era entre los partidos, los liberales y los conservadores, y mi abuelo me cuenta que a él le gustó más el Partido Liberal y los de la violencia eran los conservadores.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Mi bisabuelo me relata que estando en plena violencia (de mitad del siglo pasado) a él le tocaba dormir en el monte para que no lo mataran.</p></blockquote></figure>



<p>Una muchacha con la que tenía amores le dijo que se fuera para Tolú, que allá iba a estar mejor. Su madre era toludeña y en Tolú había dos tías maternas. Emprendió el camino hacia Tolú con sus hermanos menores, y su mamá se tuvo que quedar.</p>



<p>Estando en Tolú tenía que trabajar para poder mantener a sus hermanos; así que un amigo que tenía en San Onofre le mandó un picó para que trabajara con él en las fiestas y así poder mantener a sus hermanos. Así fue como por mucho tiempo se mantuvo trabajando con el pico (equipo de sonido de parlantes grandes muy populares en la costa). </p>



<p>Tuvo muchos trabajos en la agricultura, en la pesca; y fue cantante con un grupo de amigos que daban serenatas. Se le medía a todo con tal de llevar el sustento a su casa.</p>



<p>En el barrio donde vivía en Tolú, también vivía cerca de su casa la que hoy en día es su esposa. Me cuenta que empezó a hablar y a conocerse con ella, pero sus suegros no eran gustosos, así que le tocó buscar padrinos para acercarse a la familia de su enamorada, <strong>Petrona Cancio Herazo</strong>, y pedir su mano. Se casaron en el 1957.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-100554" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona-682x1024.jpg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona-768x1152.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona-1024x1536.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/08000523/Collage-de-Pedro-y-Petrona.jpg 1333w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>67 años de casados llevan <strong>Pedro Bello Beszino</strong> y <strong>Petrona Cancio Herazo</strong>.</em></figcaption></figure>



<p>Uno de los sucesos que más recuerda fue el que vivió en 1960, cuando después de muchos años, uno de sus hermanos logra contactarse con él por medio de una carta, después de muchísimos años sin saber de él.&nbsp;</p>



<p>Así que decidió ir hasta Turbo, Antioquia, &nbsp;para visitarlo en el mes de noviembre. Se quedó con su hermano hasta el mes de abril, cuando decide regresar. En la época era muy difícil el transporte; así que se viene en una embarcación que sale de Necoclí, en la que viajaban 14 pasajeros.</p>



<p>Cuenta que el mar estaba bastante turbulento, las mareas muy grandes y por eso la embarcación se volcó y se partió. En esa zona había tiburones y vio como siete personas de la embarcación fueron devoradas. Él dice que aún no sabe cómo se salvó, que fue un milagro.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Mi bisabuelo&nbsp;<strong>Pedro Bello Beszino&nbsp;</strong>tiene 8 hijos con su esposa&nbsp;<strong>Petrona Cancio</strong>, 20 nietos, 12 bisnietos y 1 tataranieto.&nbsp;</p></blockquote></figure>



<p>Este 10 de mayo cumplirá 100 años y el sábado 11 se los vamos a celebrar en Santiago de Tolú. Vive en la ciudad de Sincelejo con mi bisabuela, de 88 años.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=100547</guid>
        <pubDate>Wed, 08 May 2024 05:21:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/07234243/Pedro-y-Petrona-destacado.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Pedro Bello Beszino, mi bisabuelo salvado de los tiburones, cumple 100 años]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Toalla</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/la-toalla/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp; Hoy 1 de enero, cumpliendo mi costumbre de iniciar el año escribiendo, escojo un tema, o mejor dicho, un elemento que todos los seres humanos utilizamos, en mayor o menor medida, desde su invención y efectivamente, como lo habrá adivinado por el título, apreciado (a) lector (a), es la toalla. El homenaje a la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_97755" aria-describedby="caption-attachment-97755" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97755" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-300x257.jpeg" alt="" width="300" height="257" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-300x257.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-150x128.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-768x658.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-1024x877.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas-1200x1028.jpeg 1200w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/Toallas.jpeg 1920w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97755" class="wp-caption-text">Toallas (Wikipedia)</figcaption></figure></p>
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<p>Hoy 1 de enero, cumpliendo mi costumbre de iniciar el año escribiendo, escojo un tema, o mejor dicho, un elemento que todos los seres humanos utilizamos, en mayor o menor medida, desde su invención y efectivamente, como lo habrá adivinado por el título, apreciado (a) lector (a), es la toalla. El homenaje a la toalla no es original, la idea me la dejó uno de los libros que leí en 2023, “<em>La Guía del Autoestopista Galáctico</em>” (1979) del escritor británico Douglas Adams, texto divertido e imaginativo de la ciencia-ficción y más profundo de lo que pueda creerse, el cual originó una serie de publicaciones, que ha tenido versiones en radio, televisión y cine.<span id="more-97754"></span></p>
<p><figure id="attachment_97763" aria-describedby="caption-attachment-97763" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97763" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toalla-el-correo-300x198.jpeg" alt="" width="300" height="198" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toalla-el-correo-300x198.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toalla-el-correo-150x99.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toalla-el-correo-768x507.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toalla-el-correo.jpeg 846w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97763" class="wp-caption-text">La Toalla (El Correo del Golfo)</figcaption></figure></p>
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<p>La toalla va mucho más allá de su misión de secar, bien sea las manos o el resto del cuerpo. Es probable que luego del pecado original, cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso y fueron conscientes de su desnudez, hayan buscado una toalla, porque todos los que hemos pasado por la experiencia de haber olvidado la toalla, a la hora de la ducha, en ese momento nos damos cuenta, de su enorme importancia, como escudo y refugio, especialmente ante las miradas ajenas. Ahora bien, aunque hay diversas teorías sobre el origen de la toalla, ubicándola en diversas civilizaciones antiguas, voy a quedarme con la que tiene las pruebas más recientes de su invención, en el siglo XVII en el Imperio Otomano, más específicamente en la ciudad de Bursa, actual Turquía.</p>
<p><figure id="attachment_97764" aria-describedby="caption-attachment-97764" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97764" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo-300x200.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo-150x100.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo-768x512.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo-1024x683.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/toallas-el-correo.jpeg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97764" class="wp-caption-text">Toallas (El Correo del Golfo)</figcaption></figure></p>
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<p>No es extraño que este útil elemento se originara en ese imperio, considerando que la limpieza corporal, fue uno de los aspectos más importantes de su cotidianidad, patentado en los baños turcos, que siguen siendo tan populares. Algo que se cimentó con la cultura islámica, en la cual, el baño y cuidado del cuerpo, es ligado a la pureza, requisito indispensable antes de entregarse a las obligaciones religiosas de su fe.</p>
<p>La toalla es uno de los elementos que no puede faltar en una casa y menos en un hotel, por más sencillos o humildes que sean. Desde las impolutas blancas, que luego de una primera mirada, ya lo son menos, hasta las más coloridas y con los diseños más diversos, en una serie tan infinita como la imaginación humana. No entraremos a detallar, algunas de sus hijas en otros materiales, como las de papel, que utilizamos en la cocina, ni las llamadas toallas higiénicas, para otros espacios corporales. Queremos concentrarnos en la clásica toalla de algodón, la cual tiene su día internacional, el 25 de mayo, justamente en honor del escritor Douglas Adams.</p>
<p><figure id="attachment_97766" aria-describedby="caption-attachment-97766" style="width: 300px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-medium wp-image-97766" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico-300x200.jpeg" alt="" width="300" height="200" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico-300x200.jpeg 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico-150x100.jpeg 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico-768x512.jpeg 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico-1024x683.jpeg 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/El-autoestopista-galactico.jpeg 1080w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /><figcaption id="caption-attachment-97766" class="wp-caption-text">El Autoestopista Galáctico (Douglas Adams) (El Correo del Golfo).</figcaption></figure></p>
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<p>Ya lo dijo Adams, la toalla puede ser mil cosas, por lo cual la consideraba el elemento que no podía olvidar un autoestopista galáctico. Puede ser prenda de vestir y no sólo para cubrir impudicias, porque puede ser sombrero, turbante especialmente, si lo es suficientemente grande, ruana o poncho, si es pequeña pero larga, una tibia bufanda, guante para el frío o para protegerse del calor y el fuego, para sacar ollas, sartenes o refractarias calientes de cocinas y hornos, también como gasa para cubrir la ocasional herida, como escudo, en una pelea de bárbaros, como pañuelo de deportistas extenuados o románticos lacrimógenos.</p>
<p>De igual forma, la toalla puede ser un método de huida de detenidos o perseguidos, que amarrando varias de estas prendas, logran una cadena hacia la libertad, desde las alturas. Este versátil implemento puede ser arma letal, no quiero imaginar a cuantos habrán ahorcado con toallas o instrumento de tortura, utilizada por aquellos que no desean dejar huellas superficiales de sus golpes. Aunque de manera más amable, también ha sido asistente de médicos y parteras, a la hora de nacer una nueva criatura en este mundo. ¿Cuántos se habrán salvado, utilizando toallas mojadas durante un incendio?</p>
<p><figure id="attachment_97768" aria-describedby="caption-attachment-97768" style="width: 290px" class="wp-caption alignnone"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-97768" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/barbra-toalla.jpeg" alt="" width="290" height="174" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/barbra-toalla.jpeg 290w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/01/barbra-toalla-150x90.jpeg 150w" sizes="auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px" /><figcaption id="caption-attachment-97768" class="wp-caption-text">Barbra Streisand y Ryan O&#8217;Neal en What&#8217;s up Doc?</figcaption></figure></p>
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<p>En el cine, la toalla ha estado muy presente, especialmente en las películas dedicadas al boxeo y aquí de paso tocamos al sudoroso deporte, porque siempre recordaremos cintas como “<em>Raging Bull” (Toro Salvaje, 1980),</em> las de <em>Rocky</em> con Stallone, esencialmente la primera. Sin olvidar aquella escena desternillante de “<em>What’s Up Doc</em>?, 1972” con Barbra Streisand envuelta en una toalla, mientras Ryan O’Neal, iba en interiores con corbatín, O’Neal el hombre que se fue en el 2023, quien podía ser cómico, a pesar de hacernos llorar ríos en “<em>Love Story</em>” (1970), cuando necesitamos toallas y no pañuelos. En música, el divertido mensaje de <em>Puturru de Fuá</em>, “<em>No te olvides la toalla cuando vayas a la playa</em>”.</p>
<p>Es posible que algún lector o lectora tenga en este momento una toalla a la mano, o se encuentren sentados en una, mientras recibe el año nuevo en una playa del mundo, como una especie de alfombra sobre la arena, que seguramente podrá volar, si se le ayuda con la imaginación.</p>
<p>Al final, la toalla ha pasado al lenguaje y ha protagonizado una de las mejores frases que se ha inventado nunca jamás, para afrontar los retos cotidianos: No tirar la toalla! Sea pues esta la invitación para quienes por casualidad encuentren esta columna, que sea un lema permanente en el 2024, nunca tiren la toalla, nunca se den por vencidos, ánimo que el camino apenas se inicia. Bienvenidos.</p>
<p><strong>Dixon Acosta Medellín. </strong></p>
<p>En lo que antes se llamaba Twitter, a la hora del recreo me encuentran sin toalla como @dixonmedellin</p>
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        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97754</guid>
        <pubDate>Mon, 01 Jan 2024 14:36:14 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Toalla]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Charlotte “Chattie” Reinagle Cooper (1870-1966)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/charlotte-chattie-reinagle-cooper-1870-1966/</link>
        <description><![CDATA[<p>“Chattie”, como se le conocía cariñosamente, sería la primera mujer campeona olímpica de tenis de la historia. La hija menor de un molinero se interesó desde pequeña por los deportes, y en especial por aquel que se compone básicamente de una raqueta y una pelota, y una red que divide el terreno en dos mitades [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>“Chattie”, como se le conocía cariñosamente, sería la primera mujer campeona olímpica de tenis de la historia. La hija menor de un molinero se interesó desde pequeña por los deportes, y en especial por aquel que se compone básicamente de una raqueta y una pelota, y una red que divide el terreno en dos mitades rivales. Y pese a considerársele impropio de una mujer, Charlotte recibió el apoyo de su familia, y fue por esto que muy pronto se dieron a conocer los frutos de su esmerada dedicación. En la época invernal, y dado que el césped del campo de juego se cubría de nieve, Chattie se mantenía en plena condición física entrenándose en el hockey en el equipo de Surrey. Su talento y su pasión la llevó a integrar el Ealing Lawn Tennis Club, y a sus 14 años se vinculó al Club de Ilkley, al norte de Inglaterra, y donde se alzaría con el que sería el primero de muchos trofeos. No sabía Charlotte que un día se coronaría como una leyenda del tenis, y sin embargo esa final de adolescente no dejó de ser una de las más importantes de su carrera. “Recuerdo que mi madre me vistió con el mejor de mis vestidos. Me fui al club el sábado por la tarde para jugar la final muy tranquila, sin nervios. Ganar fue algo que me marcó porque nunca había jugado un partido de esa importancia.” En su primer debut en Wimbledon, Charlotte consiguió llegar hasta semifinales, pero un año después, para 1895 y con 25 años de edad, conquistaría su primer podio en dicho certamen, y al año siguiente repetiría la hazaña. El día de su primera final la tenista llegó al campo de juego como lo hacía siempre que iba a entrenar, en bicicleta y con dos raquetas sujetas a la parte delantera. Una de sus raquetas, más liviana, la empleaba cuando el terreno estaba en condiciones más óptimas, y la otra la usaba cuando el campo estaba más agreste. Charlotte compitió junto a sus compañeras del club en campeonatos internacionales, siendo especialmente admirada tras su paso por Alemania. Para 1896, y debido a una infección, Charlotte quedó sorda, perdió su plena capacidad auditiva, y aunque esto pudiera parecer en principio como un gran obstáculo en su juego, la habilidosa deportista se enfocaría en desarrollar al máximo sus otros sentidos, y en especial su carácter y su concentración. Porque si por algo se distinguía y por esto destacaba, era por su gran potencial de concentración. Se le describe como una jugadora de estilo ofensivo, oportunista, rígido. Prefería responder desde el fondo y acercarse lo menos posible a la red. Se dice que podía recorrer con velocidad los diferentes resquicios del campo y hasta impactar con desmedida fuerza la bola, y que su potente servicio representaba una contundente iniciativa de ataque. Para finales del siglo XIX los franceses pretenden retomar la competencia deportiva internacional, dándole vida al comité olímpico que se encargaría de celebrar los juegos de 1896. Sin embargo, dichos juegos no contaron con la presencia femenina, ya que “los Juegos Olímpicos constituyen una exaltación solemne y periódica del atletismo masculino con el aplauso femenino como recompensa.” La mujer no pasaba de ser, pues, una simple animadora, una porrista que hacía también parte del premio, un trofeo o una pasiva e incapaz espectadora. Sin embargo para las olimpiadas siguientes de 1900, celebradas al tiempo que se daban a conocer los recientes avances, invenciones y descubrimientos científicos, artísticos e industriales en la Exposición Universal, de los 997 atletas que participaron, 22 serían mujeres. No obstante, los deportes en los que podían participar se limitarían al golf, la equitación, el tenis, el cricket y la vela, todas estas actividades que serían permitidas practicar a las damas, pues según explicaron se trataba de deportes “compatibles con la feminidad”. Y sería en estos Juegos Olímpicos de París donde Charlotte haría historia, consiguiendo a la edad de los 30 años la conquista de dos preciadas de oro, y aunque tuviera que esperar hasta las siguientes olimpiadas para que le fueran conferidas y se las pudiera colgar al cuello. La final en competencia individual de París la ganó contra la mítica y temible francesa, Hélenè Prévost, y la otra victoria la obtendría en competición dobles mixto junto a su compañero Reginald Doherty. En plena época victoriana, la espigada y elegante Reinagle debía portar como todas las demás mujeres un atuendo que correspondiera al sofisticado y púdico estilo imperante. No era usual, e incluso se trataba de algo contestatario, casi prohibido, eso de que una dama estuviera con raqueta en mano persiguiendo una pelotica, sudorosa, desaliñada, agitada. Es por esto que Charlotte guardaba sus formas y solía llevar corbata y portar un vestido de cuello alto y que de largo llegaba a los pies, cubriendo incluso sus tobillos. Para 1898 Charlotte Reinagle se convierte ya en leyenda, al conseguir su tercer triunfo en la final de Wimbledon, y sumándose después un triunfo más, cuando en 1901 volvió por su cuarto podio. Ese mismo año contrae matrimonio en la iglesia de San Marcos de Surbiton con el extenista y abogado Alfred Sterry, quien no lograría destacarse tanto en la cancha como sí en el escritorio, logrando ser presidente de la Lawn Tennis Association (LTA). La pareja tuvo dos hijos que se dedicarían a recorrer los mismos caminos del tenis, siendo su hija una destacada tenista que jugó en el equipo de la Wightman Cup del Reino Unido y que tuvo ocho participaciones en Wimbledon; y por su parte el hijo se convertiría en vicepresidente del prestigioso club de tenis de All England. Charlotte se ausentó del campo de juego durante varios años y en 1908 regresará a Wimbledon para batir un récord que se conserva invicto hasta hoy: el de ser la mujer más veterana en ganar la competición a la edad de 37 años y 282 días, además de ser la segunda mujer en la historia en ganar el certamen siendo madre. Para 1912, y con 41 años, Reinagle vuelve para apostarle a un nuevo triunfo en Wimbledon, pero perdería en la final, y hasta allí llegaría su actuación en la legendaria competición británica. A lo largo de su carrera fue protagonista en Wimbledon en veintiún ocasiones, disputando once finales, ocho de las cuales, entre los años 1895 y 1902, serían consecutivas. Hasta pasados los 50 años, Charlotte seguía dedicada al tenis competitivo, y no dejaría nunca de asistir a los eventos como una espectadora, y así fue hasta tres meses antes de cumplir 90 años, cuando viajó sola desde Escocia para visitar Wimbledon por última vez, luego de haber sido invitada por la mismísima duquesa de Kent para conmemorar los 75 años de la creación del torneo. Cinco años después, en 1966, la múltiple ganadora de uno de los campeonatos de tenis más importantes, y portadora de dos medallas de oro olímpicas, se despedía de los terrenos de juego y de esta vida, y a sus 95 años moriría en Helensburg, Dunbartonshire, Escocia. La familia no encontró los trofeos con los que la tenista había sido homenajeada a lo largo de su historial de victorias, y alguno de sus nietos sugiere que bien pudo habérselos regalado al jardinero. Y es que poco le importaría a Charlotte conservar una estatuilla cuando lo suyo era la pasión por el juego. Ella sería una de las pioneras que allanarían el camino para que otras mujeres se animaran a practicar deportes competitivos y a participar de torneos y competencias que cada vez cobrarían mayor fuerza. Para Atenas 2004 la participación femenina en los Juegos Olímpicos era casi de un 50%, y para Londres 2012 se incorporó al boxeo la sección femenina. En el 2013 Charlote “Chattie” Reinagle Cooper tendría su merecido lugar en el Salón Internacional de la Fama del Tenis.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-88396" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/02/241.-CHARLOTTE-REINAGLE-COOPER-215x300.jpg" alt="CHARLOTTE REINAGLE COOPER" width="215" height="300" /></p>
]]></content:encoded>
        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=88395</guid>
        <pubDate>Fri, 08 Sep 2023 07:19:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Charlotte “Chattie” Reinagle Cooper (1870-1966)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Desparchado en cuarentena? Descubre los contenidos ocultos de Netflix</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/paulab-laboratorio-digital-un-clic-hace-la-diferencia/desparchado-cuarentena-descubre-los-contenidos-ocultos-netflix/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Cómo acceder a los códigos secretos de Netflix para conocer la gran cantidad de contenidos ocultos que tiene esta plataforma? Aquí te dejo el paso a paso de lo que debes hacer para que puedas dejar de navegar horas y horas buscando series, películas o documentales. Esta información te puede resultar de mucha utilidad porque [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><figure id="attachment_73961" aria-describedby="caption-attachment-73961" style="width: 1024px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-73961" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2020/03/Contenidos-ocultos-Netflix.png" alt="Contenido oculto de Netflix" width="1024" height="1024" /><figcaption id="caption-attachment-73961" class="wp-caption-text">¿Pasas horas navegando por Netflix y siempre te sale el mismo contenido?</figcaption></figure></p>
<p>¿Cómo acceder a los códigos secretos de <strong>Netflix</strong> para conocer la gran cantidad de contenidos ocultos que tiene esta plataforma? Aquí te dejo el paso a paso de lo que debes hacer para que puedas dejar de navegar horas y horas buscando series, películas o documentales. Esta información te puede resultar de mucha utilidad porque tendrás mucho tiempo libre durante este periodo de <strong>cuarentena</strong> como consecuencia del <strong>Coronavirus.</strong></p>
<p>Supongo que te ha pasado que navegas por <strong>Netflix</strong> y pierdes tiempo buscando qué películas o series ver y siempre te salen las mismas opciones.</p>
<p>Eso sucede porque <strong>Netflix</strong> funciona con un algoritmo que registra las preferencias de cada usuario y dependiendo del gusto te deja ver o lo que ya has visto anteriormente o películas o series similares a las que has frecuentado.</p>
<p>Y no es que Netflix no tenga variedad de opciones, de hecho tiene una gran cantidad de contenidos ocultos. La buena noticia es que la plataforma ya publicó los <strong>códigos secretos</strong> para que puedas encontrar la <strong>película, serie o documental</strong> a tu medida.</p>
<p>¿Pero cómo acceder? Lo primero que debes tener en cuenta es que no lo puedes hacer ni desde un Smart Tv, ni desde tu celular. Únicamente deja desde un computador.</p>
<ol>
<li>Ingresa a tu cuenta de <strong>Netflix </strong></li>
<li>Copia y pega la siguiente URL<strong>: <a href="https://www.netflix.com/browse/genre/XXX" target="_blank" rel="noopener noreferrer">https://www.netflix.com/browse/genre/XXX</a></strong></li>
<li>Sustituye las XXX por los números de la sección a la que se quiera acceder.</li>
</ol>
<h3>Los códigos son los siguientes: <a href="https://www.instagram.com/p/B9AL1NCA6fd/" target="_blank" rel="noopener noreferrer">(Puedes ver este video si prefieres)</a></h3>
<ol>
<li>Acción y aventuras: 1365</li>
<li>Comedias de acción: 43040</li>
<li>Thrillers de acción: 43048</li>
<li>Programas de acción y aventuras: 10673</li>
<li>Animación para adultos: 11881</li>
<li>Aventura: 7442</li>
<li>Aliens y ciencia ficción: 3327</li>
<li>Animé: 7424</li>
<li>Animé de acción: 2653</li>
<li>Comedia de anime: 9302</li>
<li>Dramas de anime: 452</li>
<li>Animés de fantasía: 11146</li>
<li>Animé de terror: 10695</li>
<li>Animé de ciencia ficción: 2729</li>
<li>Series de animé: 6721</li>
<li>Películas sobre fútbol: 12803</li>
<li>Cine de artes marciales: 8985</li>
<li>Artes marciales, boxeo…: 6695</li>
<li>Deporte: 9327</li>
<li>Comedias deportivas: 5286</li>
<li>Documentales deportivos: 180</li>
<li>Dramas deportivos: 7243</li>
<li>Películas de temática deportiva: 4370</li>
<li>Películas sobre béisbol: 12339</li>
<li>Películas sobre baloncesto: 12762</li>
<li>Cine de boxeo: 12443</li>
<li>Documentales: 6839</li>
<li>Documental biográfico: 3652</li>
<li>Drama biográfico: 3179</li>
<li>Mockumentaries (falso documental): 26</li>
<li>Documentales sociales y culturales: 3675</li>
<li>Documentales de temática religiosa: 10005</li>
<li>Documentales de viajes y aventuras: 1159</li>
<li>Programas de TV sobre comida y viajes: 72436</li>
<li>Documentales históricos: 5349</li>
<li>Documentales sobre ciencia y naturaleza: 2595</li>
<li>Programas de TV sobre ciencia y naturaleza: 52780</li>
<li>Documentales espirituales: 2760</li>
<li>Películas familiares: 783</li>
<li>Películas sobre campamentos: 1252</li>
<li>clásico 31574</li>
<li>Cine clásico de acción y aventuras: 46576</li>
<li>Comedias clásicas: 31694</li>
<li>Dramas clásicos: 29809</li>
<li>Cine clásico extranjero: 32473</li>
<li>clásicos: 32392</li>
<li>Clásicos románticos: 31273</li>
<li>Clásicos de ciencia ficción: 47147</li>
<li>Thrillers clásicos: 46588</li>
<li>Programas de TV clásicos: 46553</li>
<li>Cine bélico clásico: 48744</li>
<li>Westerns clásicos: 47465</li>
<li>Documentales de crímenes: 9875</li>
<li>Dramas criminales: 6889</li>
<li>Thrillers criminales: 10499</li>
<li>Programas sobre crímenes: 26146</li>
<li>Cine de culto 7627</li>
<li>Comedias de culto: 9434</li>
<li>Películas de terror de culto: 10944</li>
<li>Ciencia ficción de culto: 4734</li>
<li>Programas de culto: 74652</li>
<li>Cine negro: 7687</li>
<li>Comedia negra: 869</li>
<li>Dramas: 5763</li>
<li>Dramas basados en libros: 4961</li>
<li>Dramas inspirados en historias reales: 3653</li>
<li>Películas educativas: 10659</li>
<li>Películas épicas: 52858</li>
<li>Cine experimental: 11079</li>
<li>Temática religiosa: 26835</li>
<li>Cine fantástico: 9744</li>
<li>Cine de misterio: 9994</li>
<li>Cine de época: 12123</li>
<li>Cine de historias satánicas: 6998</li>
<li>Sátiras: 4922</li>
<li>Thrillers psicológicos: 5505</li>
<li>Cine extranjero 7462</li>
<li>Acción y aventuras extranjeras: 11828</li>
<li>Comedias extranjeras: 4426</li>
<li>Documentales extranjeros: 5161</li>
<li>Dramas extranjeros: 2150</li>
<li>Películas de temática LGTB extranjeras: 8243</li>
<li>Cine de terror extranjero: 8654</li>
<li>Películas de ciencia ficción extranjeras: 6485</li>
<li>Thrillers extranjeros: 10306</li>
<li>Cine de terror: 8711</li>
<li>Comedia de terror: 89585</li>
<li>Cine independiente: 7077</li>
<li>Cine de acción independiente: 11804</li>
<li>Comedias independientes: 4195</li>
<li>Dramas independientes: 384</li>
<li>Thrillers independientes: 3269</li>
<li>Programas infantiles: 27346</li>
<li>Música infantil: 52843</li>
<li>Monstruos: 947</li>
<li>Cine basado en cuentos infantiles: 10056</li>
<li>Películas para niños de 0 a 2 años: 6796</li>
<li>Películas para niños de 2 a 4 años: 6218</li>
<li>Películas para niños de 5 a 7 años: 5455</li>
<li>Películas para niños de 8 a 10 años: 561</li>
<li>Películas para niños de 11 a 12 años: 6962</li>
<li>Dibujos animados: 11177</li>
<li>Temática religiosa infantil: 751423</li>
<li>Disney: 67673</li>
<li>Musicales de Disney: 59433</li>
<li>Comedias adolescentes: 3519</li>
<li>Dramas adolescentes: 9299</li>
<li>Terror adolescente: 52147</li>
<li>Programas de TV juveniles: 60951</li>
<li>Comedias: 6548</li>
<li>Late Night Comedies (Comedias) : 1402</li>
<li>Comedia loca: 9702</li>
<li>Comedia en vivo: 11559</li>
<li>Música: 1701</li>
<li>Música latina: 10741</li>
<li>Documentales sobre música: 90361</li>
<li>Musicales: 13335</li>
<li>Conciertos de pop y rock: 3278</li>
<li>Conciertos de música urbana: 9472</li>
<li>Conciertos internacionales: 2856</li>
<li>Cine de jazz: 10271</li>
<li>Cine de temática de acción militar: 2125</li>
<li>Documentales militares: 4006</li>
<li>Dramas militares: 11</li>
<li>Programas de TV militares: 25804</li>
<li>Miniseries: 4814</li>
<li>Comedias de temática política: 2700</li>
<li>Documentales políticos: 7018</li>
<li>Dramas políticos: 6616</li>
<li>Thrillers políticos: 10504</li>
<li>Cine romántico: 8883</li>
<li>Comedias románticas: 5475</li>
<li>Dramas románticos: 1255</li>
<li>Clásicos románticos: 502675</li>
<li>Cine romántico extranjero: 7153</li>
<li>Cine romántico independiente: 9916</li>
<li>Películas románticas sensuales: 35800</li>
<li>Thrillers sensuales: 972</li>
<li>Romance peculiar: 36103</li>
<li>Fantasía y ciencia ficción: 1492</li>
<li>Aveturas de ciencia ficción: 6926</li>
<li>Dramas de ciencia ficción: 3916</li>
<li>Cine de ciencia ficción y terror: 1694</li>
<li>Thrillers de ciencia ficción: 11014</li>
<li>Ciencia ficción y fantasía: 1568</li>
<li>Fábulas de animales: 5507</li>
<li>Cine de terror y criaturas marinas: 45028</li>
<li>Películas de terror sobrenaturales: 42023</li>
<li>Thrillers sobrenaturales: 11140</li>
<li>Cine sobre vampiros: 75804</li>
<li>Cine sobre hombre-lobo: 75930</li>
<li>Zombies: 75405</li>
<li>Criaturas: 6895</li>
<li>Dramas sobre espectáculos: 5012</li>
<li>Musicales de espectáculo: 13573</li>
<li>Dramas judiciales: 2748</li>
<li>Cine mudo: 53310</li>
<li>Asesinos en serie: 8646</li>
<li>Dramas de temática social: 3947</li>
<li>Espías: 10702</li>
<li>Thrillers de espías: 9147</li>
<li>Películas lacrimógenas: 6384</li>
<li>Cine de autor: 29764</li>
<li>Cine de serie B: 8195</li>
<li>Cómics y superhéroes: 10118</li>
<li>Westerns: 1105</li>
<li>Cine de gángsters: 31851</li>
<li>Dramas de temática LGTB: 500</li>
<li>Comedias de televisión: 10375</li>
<li>Documentales de televisión: 10105</li>
<li>Dramas de televisión: 11714</li>
<li>Terror de televisión: 83059</li>
<li>Misterios en televisión: 4366</li>
<li>Ciencia ficción y fantasía en televisión: 1372</li>
<li>Programas de TV: 83</li>
<li>Realitys de TV: 9833</li>
<li>Cine francés: 58807</li>
<li>Cine alemán: 58886</li>
<li>Cine griego: 61115</li>
<li>Cine coreano: 5685</li>
<li>Programas de TV coreanos: 67879</li>
<li>Cine de Nueva Zelanda: 63782</li>
<li>Cine ruso: 11567</li>
<li>Peliculas escandinavas: 9292</li>
<li>Películas del sudeste asiático: 9196</li>
<li>Cine africano: 3761</li>
<li>Cine español: 58741</li>
<li>Cine de Bollywood: 10463</li>
<li>Cine irlandés: 58750</li>
<li>Cine italiano: 8221</li>
<li>Cine japonés: 10398</li>
<li>Cine latinoamericano: 1613</li>
<li>Cine de Oriente Medio: 5875</li>
<li>Películas asiáticas de acción: 77232</li>
<li>Cine australiano: 5230</li>
<li>Películas belgas: 262</li>
<li>Películas británicas: 10757</li>
<li>Programas de TV británicos: 52117</li>
<li>Cine holandés: 10606</li>
<li>Cine de Europa del Este: 5254</li>
<li>Cine chino: 3960</li>
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        <author>Paula Castillo Lenis</author>
                    <category>PauLab Laboratorio Digital / Un clic hace la diferencia</category>
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        <pubDate>Sat, 21 Mar 2020 23:47:54 +0000</pubDate>
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