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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 01 May 2026 04:20:50 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de blog de futbol colombiano | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>Una floja columna de Luis Guillermo Vélez  anticipa la derrota de Iván Cepeda </title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-floja-columna-de-luis-guillermo-velez-anticipa-la-derrota-de-ivan-cepeda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay columnistas que hablan más con el deseo que con la razón. Pareciera que leen al país a través de una bola de cristal y no a la luz de la realidad política y social. Algunos analistas, esos personajes que deberían orientar a la opinión pública, andan a tientas en su propia ceguera ideológica.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Luis Guillermo Vélez, columnista de La Silla Vacía, y portada de la revista Semana, año 2021.</em></p>



<p>Uno cree que los únicos demagogos son los políticos; a veces, los columnistas de prensa también caen en eso, sobre todo aquellos que han tenido la fortuna de pasar por uno que otro gobierno y luego se convierten en analistas de la cosa política, tal es el caso, por ejemplo, de Luis Guillermo Vélez, Felipe Zuleta Lleras, Néstor Humberto Martínez o Mauricio Vargas.</p>



<p>La demagogia es una estrategia usada para conseguir respaldo popular apelando a las emociones, los miedos o los prejuicios. Al leer la columna del ex funcionario Luis Guillermo Vélez, en La Silla Vacía, encuentro un poco de esos tres ingredientes. Dicho sea de paso, ese mismo sesgo ideológico, una especie de ceguera conveniente, le resta brillo a ciertos capítulos del podcast <em>Déja Vu</em> que hace a dos voces con Alejandro Lloreda para el mismo portal.</p>



<p>Empiezo por decir quién es Luis Guillermo Vélez, antes de desmontar algunas falacias que trae su columna <em>“Por qué Cepeda perderá las elecciones”.</em></p>



<p>Según Wikipedia, el doctor Vélez es abogado de la Universidad de los Andes; entre otros cargos, ha sido Viceministro de Defensa Nacional y Cónsul General de Colombia en México D.F (durante el gobierno de Ernesto Samper); cabildero de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo y Superintendente de Sociedades entre 2010-2014 (durante el gobierno de Juan Manuel Santos), y en su segundo gobierno secretario general de la Presidencia de la República.</p>



<p>Se entiende entonces que el doctor Vélez tenga razones para desear de todo corazón que gane la derecha de sus afectos y, de todo corazón también, desear que pierda la izquierda de sus desafectos. Su apuesta es la candidata uribista Paloma Valencia.</p>



<p>De entrada quiero referirme al título de la columna, porque, usando el mismo símil del fútbol que utiliza él, un partido tiene un tiempo reglamentario (primera vuelta, el 31 de mayo) y un tiempo suplementario en caso de empate o de que ninguno meta los goles suficientes en las urnas (segunda vuelta, en junio).</p>



<p>Si Cepeda ya perdió, pues cancelemos las elecciones, ahorrémonos ese dinerito y vayamos de juerga la noche anterior. El titular que anticipa la derrota de Cepeda me recordó la famosa frase del ex fiscal Néstor Humberto Martínez, puesta en portada de Semana (entonces bajo la dirección de Vicky Dávila), y que con el tiempo tuvo que tragarse enterita: <a href="https://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-petro-no-sera-presidente-la-arremetida-de-nestor-humberto-martinez/202144">“Petro nunca será presidente”</a>.<strong> </strong>El guión va tomando la misma forma, pero con otro nombre: el del candidato Iván Cepeda, del Pacto Histórico.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="743" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127079" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-743x1024.jpg 743w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-218x300.jpg 218w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-768x1059.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1114x1536.jpg 1114w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO-1485x2048.jpg 1485w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19142108/ZETA-ZETA-ZETA-VELEZ-LUIS-GUILLERMO.jpg 1588w" sizes="(max-width: 743px) 100vw, 743px" /></figure>



<p>Lo chistoso es que aquella frase se volvió estribillo en boca de personajes como María Fernanda Cabal, <a href="https://www.facebook.com/MiguelAbrahamPOLOPOLO/posts/hace-dos-a%C3%B1os-en-campa%C3%B1apetro-jam%C3%A1s-ser%C3%A1-presidente/3079599632058754">Miguel Polo Polo</a> o la hoy candidata presidencial <a href="https://www.instagram.com/reels/DR7j-vWkVst">Paloma Valencia</a><strong>.</strong></p>



<p><a href="https://www.elespectador.com/politica/usted-nunca-va-a-ser-presidente-de-colombia-agarron-entre-paloma-valencia-y-petro-article">“Usted nunca va a ser presidente de Colombia”</a><strong>,</strong> le dijo Valencia a Gustavo Petro.</p>



<p>Pero volvamos al doctor Vélez y su columna. Aquí esta rápida autopsia a sus afirmaciones. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7d34423aea9bddd5cc1cf350c2760305"><strong><em>“Actualmente las probabilidades en el mercado de apuestas en plataformas como Polymarket están iguales entre los dos. Es decir, la definición del presidente de Colombia está sujeta al lanzamiento de una moneda. Fifty, fifty”.</em></strong></p>



<p>¿En serio, doctor Vélez? ¿Usted, con un Master in Business Administration, cree que el destino de un país está en manos de una casa de apuestas? En ese caso, démosle también crédito al <a href="https://www.publimetro.co/entretenimiento/2026/03/14/vidente-afirmo-que-las-elecciones-en-colombia-tendrian-ganador-en-primera-vuelta-de-quien-se-trata">astrólogo Daniel Daza</a>, quien leyó en las estrellas que Iván Cepeda será el siguiente presidente de Colombia. Ambas cosas constituyen una mirada respetable pero poco seria de la política.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Si Cepeda no gana en primera vuelta, en segunda vuelta se unirán la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</strong></h2>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-2cba92a1caee3c20f972084a99c95231"><strong><em>“Suponiendo inclusive que todos los votos verdes, indígenas y progres –que llegan a un poco más de 2 millones– su sumen, la cifra total llega a los 6 o 7 millones de votos, que son los que Cepeda y la izquierda tienen en el bolsillo. Los cuales, valga decir, son el mismo 34% que las encuestas más serias dicen que tiene. Pero no tiene más. Los que piensan que Cepeda puede ganar en primera vuelta se engañan”.</em></strong><strong><em></em></strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"></h2>



<p>Hacer cuentas alegres es deporte nacional en época electoral. Sin embargo, considero que, sí o sí, Cepeda debe ganar en primera vuelta, porque en junio llegarán ferozmente unidas y con el ánimo de arrasar en las urnas la derecha uribista (representada por Paloma Valencia) y la ultraderecha uribista (representada por Abelardo de la Espriella).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8ba93f72eda17a82e3eca1b8c5b82305"><strong><em>“Faltan los partidos tradicionales y clientelistas, como el Liberal y el Conservador. (…) Los veremos subiéndose a la Palometa en los próximos días, cuando las encuestas reflejen el crecimiento de la candidatura. Si esto se materializa Paloma llegará muy fortalecida a la primera vuelta”.</em></strong></p>



<p>Esta oración deja claro que si gana Paloma Valencia volveremos al gobierno de la mermelada clientelista para pagar los favores de las maquinarías que mueven el ya no tan glorioso Partido Liberal y el aún menos glorioso Partido Conservador.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f230272acc34714d7c41e48d6d7ad753"><strong><em>“¿Por qué pierde Cepeda? Porque se quedará, por designio, aislado en la izquierda. Algo parecido a lo que le ocurrió a Petro en el 2018. Su estrategia de caminar agarrado de las enaguas del presidente es un error”.</em></strong></p>



<p>Es exactamente lo mismo que dicen de Paloma Valencia, aunque no me consta que Álvaro Uribe use enaguas. La diferencia está en que Petro es el presidente en funciones, y Uribe un hombre apocado y opacado en el ocaso de su vida política y con líos judiciales aún por resolver. Con todo, quizás quien deba independizarse de su líder supremo sea Paloma Valencia.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-29eae757bafc9b5f55a579f00f6c3570"><strong><em>“Ninguna encuesta muestra a Petro con una favorabilidad superior al 50%”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Otra pequeña mentira, mi doctor. Las dos <a href="https://zonacero.com/politica/gracias-pueblo-de-colombia-me-ire-feliz-del-gobierno-petro-sobre-su-imagen-positiva">últimas encuestas del Centro Nacional de Consultoría</a> lo sitúan con una imagen positiva del 54,5% y <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/22/gustavo-petro-celebro-resultados-de-encuesta-del-cnc-en-la-que-aprobacion-a-su-gobierno-supera-el-50-e-hizo-especial-peticion-a-seguidores/">50,9%</a>, respectivamente. Hablando de la mitad más uno para ganar elecciones, la pregunta del millón es: ¿Qué hacer para que los buenos números de Petro se traduzcan en votos? <strong><em>&nbsp;&nbsp;</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f55b8c1a344b671c1b31eb3aff408342"><strong><em>“Cepeda quiere reforzarla. Por eso escoge a una vicepresidente que no le suma un voto adicional”.&nbsp;</em></strong></p>



<p>Empecemos por decir que la fórmula de Cepeda es la senadora y ex gobernadora indígena Aida Quilcué, representante de los territorios. La fórmula Paloma-Oviedo la conforman un bogotano y una mujer payanesa criada en Bogotá. No se entiende esta unión en un país con 32 departamentos y con las profundas grietas ideológicas que separan a Paloma y Oviedo en materia de paz y libertades individuales.</p>



<p>Cepeda escogió a una persona que representa al país de los excluidos, tan excluidos que la propia senadora Valencia, <a href="https://proclamadelpacifico.com/proponer-la-division-del-cauca-delata-incapacidad-para-gobernar">propuso en 2015 separar ese departamento en dos: un territorio para indígenas y otro para mestizos. </a>Ese es resultado de criarse en Bogotá, en medio de privilegios, desconociendo que somos una nación multiétnica y pluricultural. </p>



<p>No se trata, pues, de escoger a quien dé más votos, sino a quien permita sumar sensibilidad social para avizorar un país donde quepamos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bf41091824611e0694f572c63f147c78"><strong><em>“Aida Quilcué les parecerá un sortilegio semiótico a los camaradas del Parkway, pero el mensaje no se le transmite a la ama de casa en Mazurén <u>que está preocupada por la inflación.</u> A punta de resentimiento, lucha de clases y retórica ancestral no logran las mayorías”.</em></strong><strong></strong></p>



<p>Tremenda lección de clasismo. Creo doctor que en estas líneas se le salió el estrato: el de cierta clase de bogotanos que creen que Colombia empieza y termina de la calle 72 hacia el norte. No señor. Hay otro país real, aunque no tenga apellido ilustre, ni abolengo.&nbsp;Y seamos honestos: el tema de la inflación no es asunto de las señoras (ni las de que viven en Rosales, ni de las sobreviven con lo que pueden en Ciudad Bolívar); ni siquiera es un asunto de los señores, pero ya que toca el tema, es un dato comprobable que <a href="https://www.lasillavacia.com/detector-de-mentiras/enganoso/detector-petro-no-recibio-el-pais-con-una-inflacion-del-138/">Petro recibió la inflación en 10.21%,</a> y hoy la mantiene alrededor del 5%. &nbsp;&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fb407b7cf5f9766235458c4b148996ad"><em>“Decíamos que Cepeda debía conseguir 4 o 5 millones de votos adicionales para ganar (en segunda vuelta necesita inclusive un poco más). No se ven por ningún lado. Y no se tiene ni la capacidad ni la voluntad para conseguirlos. En Chile pasó algo parecido. <strong>La candidata comunista –que era la del gobierno– se embolsilló el primer tiquete a la segunda vuelta y su contrincante, que para Chile es un derechista moderado, empujó más a la derecha a Kaiser, su rival ideológico, mientras se tiró a recoger los votos del centro espantados con la posibilidad de que un soviet se instalara en el Palacio de la Moneda”.</strong></em></p>



<p>Doctor Vélez, ¿por qué no mejor ponemos como ejemplo a México, país mucho más parecido a Colombia que tuvo un primer gobierno de izquierda exitoso con Andrés Manuel López Obrador, quien dio paso a la progresista Claudia Sheinbaum? ¿Por qué no dejar a un lado la retahíla comunista que usted usó en la entrevista que le concedió a María Jimena Duzán? <a href="https://open.spotify.com/episode/68kG8TZTOGGm3ZQlKRAnTn">Tres veces tildó de comunista a Iván Cepeda y las tres veces ella lo corrigió.</a> La misma respuesta aplica para Felipe Zuleta Lleras y su columna <em>“Solo unidos derrotaremos al comunismo”</em>, en <strong>El Espectador</strong>. </p>



<p>Consulté directamente con la fuente. Resulta que el senador Cepeda sí militó en la Juventud Comunista (Juco) y en el Partido Comunista Colombiano durante su adolescencia y juventud. De allí se retiró en búsqueda de otros credos ideológicos: Alianza Democrática M19, Polo Democrático y, finalmente, Pacto Histórico. Si algún apelativo le cabe a Iván Cepeda es el de hombre socialdemócrata.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cb74c6ae26cd9793e196846cb61c875"><strong><em>“Así fue como José Antonio Kast ganó la presidencia en Chile y será la forma como Paloma la ganará en Colombia”.</em></strong></p>



<p>El optimismo es bueno para la salud. Con su frase final podríamos dar inicio a otra columna interesante sobre eso que en las redes sociales la gente llama ahora, en tono jocoso, Pa´lomismo.</p>



<p>Su candidata ha dicho que con ella se acaba la Paz Total y llega la Seguridad Total, lo que trae a mi mente, indefectiblemente, la Colombia triste de los falsos positivos en la era Uribe y me lleva a preguntar qué vara de premios habrá esta vez para alentar a los militares a dar resultados en materia de orden público. La señora <a href="https://www.infobae.com/colombia/2026/03/17/paloma-valencia-anuncio-que-de-llegar-a-la-presidencia-militarizara-la-via-popayan-cali-pasto-a-partir-del-7-de-agosto">Valencia dijo además que militarizará la vía Popayán-Cali-Pasto</a>, al tiempo que <a href="https://www.semana.com/confidenciales/articulo/paloma-valencia-sumo-respaldo-de-32-generales-r-y-cinco-exministros-de-defensa/202622">este confidencial de Semana</a> informa que la candidata recibió el respaldo de 32 generales (r) y cinco ministros de Defensa, entre ellos Martha Lucía Ramírez y Diego Molano.</p>



<p>Al unir una noticia con la otra, no es difícil pensar que la candidata, enemiga del Proceso de Paz del expresidente Juan Manuel Santos, <a href="https://www.elespectador.com/colombia-20/jep-y-desaparecidos/elecciones-paloma-valencia-y-abelardo-de-la-espriella-prometen-acabar-jep-y-aleja-vicepresidencia-de-juan-daniel-oviedo/">podría tumbar ese tribunal de paz que es la JEP</a>, encargado de revisar los crímenes de exguerrilleros y militares. Lo raro, doctor Vélez, es que usted, como ex funcionario de Santos, nada diga sobre estas cuestiones, habiendo cumplido su papel en el Acuerdo de Paz con las FARC-EP en 2016.&nbsp;</p>



<p>Aun así, hay quienes insisten en que ella es una política moderada de derecha, equiparándola con José Antonio Kast, el presidente de Chile, <a href="https://www.theguardian.com/world/2021/dec/08/chile-jose-antonio-kast-father-nazi-party">cuyo padre fue miembro del Partido Nazi</a>. Me sostengo en que mientras Uribe sea el poder detrás del trono, en un eventual gobierno de Paloma Valencia el país retrocederá las dos décadas que tanto nos ha costado superar. Perdonen que lo diga gráficamente: Colombia no puede <em>volver como el perro al vómito.</em></p>



<p>En un momento crucial, merecemos análisis desapasionados: que los analistas hablen menos con el corazón y más con la razón. Se habla mucho de votos y de futurología, y poco sobre los programas de gobierno de catorce candidatos presidenciales, lo que es otro despropósito, pues la inmensa mayoría no tiene opción distinta que aspirar a una embajada. </p>



<p>A la demagogia de nuestra clase política, no podemos añadir la demagogia de los opinadores. Quizás lo que se nos pide es esforzarnos más a la hora de argumentar, menos pereza intelectual. La gente está curada de mentiras y de espantos. Y el que no, que se mire en un espejo. &nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127038</guid>
        <pubDate>Mon, 23 Mar 2026 14:22:51 +0000</pubDate>
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                            </item>
        <item>
        <title>En la previa de la Libertadores el balón rodó poco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/en-la-previa-de-la-libertadores-el-balon-rodo-poco/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los datos que dejaron los juegos del Tolima y DIM en las fases 2 y 3 del torneo continental. Ahora están en ronda de grupos, y allí deberían pagar una deuda con el fútbol: el tiempo efectivo.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Hay una cifra que explica casi todo. En la fase previa de la Conmebol Libertadores 2026 los juegos apenas alcanzaron, en promedio, un 49,26 % de tiempo efectivo, equivalentes a 49 minutos y 13 segundos de balón en movimiento, menos de la mitad. Ese fue el contexto en el que Deportes Tolima y Deportivo Independiente Medellín lograron avanzar a la fase de grupos, cuyo sorteo se realizó este jueves. Clasificaron, sí. Pero los datos muestran cuánto jugaron realmente. Las cifras, obtenidas de <strong>OPTA a través de 365Scores</strong>, permiten dimensionarlo.</p>



<p>Con el camino ya trazado tras el sorteo —y con Santa Fe y Junior también instalados en la fase de grupos— vale la pena volver sobre lo que dejaron Tolima y DIM en esa ronda previa. El análisis cobra más sentido ahora: no solo explica cómo sobrevivieron, sino qué tan preparados están, desde el ritmo de juego, para competir en un escenario más exigente. Por primera vez en cinco años estarán los cuatro clubes colombianos en esta instancia, y el dato de cuánto se juega empieza a pesar.<br><br>Este análisis tomó como muestra 11 partidos de las fases 2 y 3 del torneo; los tres de mejor registro sin equipos colombianos y los ocho duelos que jugaron Tolima (4) y DIM (4). Y el balance deja una lectura clara; por momentos hubo intensidad, pero la continuidad fue todavía frágil. Apenas el 45 % de esos partidos superaron la media de la muestra: 49,26 % de tiempo efectivo jugado, eso en cancha son unos 49 minutos y 13 segundos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large" id="https://www.datawrapper.de/_/C1Fad/?v=3"><a href="https://www.datawrapper.de/_/C1Fad/?v=6" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img decoding="async" width="1220" height="794" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full.png" alt="" class="wp-image-127115" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-300x195.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-1024x666.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-768x500.png 768w" sizes="(max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>En ese escenario, Tolima dejó la mejor señal. Su partido ante Deportivo Táchira marcó el registro más alto, 57,17 % de tiempo efectivo y 55:31 minutos de juego real sobre 97:06. Hubo además 18 remates, con ocho al arco, una precisión de 44,44 %. Tolima remató cinco veces y anotó una vez: 20 % de efectividad. El juego se detuvo 90 veces y el tramo más largo sin interrupción fue de 3:48 minutos. Aunque no fue un partido perfecto, sí mostró continuidad y mejores secuencias. <br><br>El contraste aparece rápido. Aunque el duelo Nacional Potosí vs. Botafogo fue el segundo con mejores cifras en tiempo efectivo, registra una caída fuerte en precisión. Hubo 33 remates, pero sólo cuatro fueron a puerta, eso es apenas el 12,12 % en precisión. Y si se mira la conversión pura, el dato es más frío todavía: un gol en 33 remates, es decir, 3,03 % de efectividad. Mucha llegada, pero poca puntería.<br><br>Tolima volvió a aparecer bien ubicado en la vuelta frente a Táchira. Ese juego cerró con 50,74 % de tiempo efectivo y 49:50 minutos de balón en juego. Fue un registro superior a la media y confirmó que el equipo pijao, en esta fase, sostuvo mejor el ritmo que la mayoría. En términos agregados, los pijaos se ubicaron arriba del estándar: 49,53 % de tiempo efectivo (49:52 minutos).</p>



<p><strong>La otra cara del reloj</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://www.datawrapper.de/_/hj7VQ/" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img decoding="async" width="1220" height="804" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119.png" alt="" class="wp-image-127114" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-300x198.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-1024x675.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235038/full-2df6657d-fc24-4437-b65c-314d560fc119-768x506.png 768w" sizes="(max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>En cambio, Medellín quedó por debajo del estándar entre colombianos: 43,81 % (43:28 minutos). Respecto a los tolimenses, la brecha es de 5,7 puntos porcentuales, y eso equivale a más de seis minutos menos de juego real por partido. En esta fase la continuidad no fue lo suyo; su mejor partido en la muestra fue ante Juventud con 48,11 % de tiempo efectivo (48:14 minutos de juego real). No es un desastre, pero quedó por debajo de Tolima y del promedio general.<br><br>Los datos más bajos confirman la tendencia. El partido Tolima vs. O’Higgins en Ibagué —clave para la clasificación— duró 102:30 minutos, pero sólo se jugaron 44:23, se detuvo 103 veces, el VAR tomó 2:30 minutos y el mayor tramo sin interrupciones fue de apenas 2:00 minutos. Ese duelo tuvo 24 remates, 10 al arco, para una exactitud de disparos del 41,67 %. Tolima lanzó 12 veces, ocho fueron a puerta y anotó 2 goles; la efectividad fue de 16,67 %.<br><br>Sin embargo, el caso más crítico fue el de Medellín ante Juventud. En ese juego se dio el registro más bajo de toda la muestra con un tiempo efectivo que cayó a 39,32 %, eso es apenas 39:52 minutos de 101:23. Hubo 24 remates, nueve fueron al arco, la precisión alcanzó el 37,5 %. El partido terminó con tres goles, pero eso no alcanzó para disimular la fragmentación: se detuvo 120 veces y el tramo máximo ininterrumpido fue de sólo 2:13 minutos.<br><br>A esto se suma un dato que explica buena parte del problema de ese juego: 35 faltas. Un juego constantemente interrumpido difícilmente puede sostener el ritmo. Las faltas, de hecho, ayudan a leer el fenómeno general. El duelo Tolima vs. Táchira tuvo un poco más de la mitad del anterior, 18 infracciones; mientras que Tolima vs. O’Higgins llegó a 26. En el otro extremo, Nacional Potosí vs. Botafogo registró apenas 14 faltas, un indicador de continuidad. Es muy lógico, pero esto demuestra que a menor interrupción, más fútbol. Así de simple.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><a href="https://www.datawrapper.de/_/ZG1td/?v=5" target="_blank" rel=" noreferrer noopener"><img loading="lazy" decoding="async" width="1220" height="920" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c.png" alt="" class="wp-image-127116" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c.png 1220w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-300x226.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-1024x772.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/19235039/full-4ccf1bfe-44a7-4cd8-a750-6faf0e5c464c-768x579.png 768w" sizes="auto, (max-width: 1220px) 100vw, 1220px" /></a></figure>



<p>Ahora bien, cualquier comparación con el fútbol europeo sería un despropósito. Son contextos distintos, ritmos distintos, arbitrajes distintos. No se trata de poner todo en la misma balanza, pero sí sirve como referencia para entender hacia dónde debería apuntar la vara. En el Bayern Múnich 4-1 Atalanta, por ejemplo, el tiempo efectivo fue de 65:01 minutos sobre 96:18 (67,51 %). Allí el juego se corta menos y el árbitro parece intervenir poco. No es sólo otra intensidad, es otra cultura de juego.<br><br>De cara a la fase de grupos, este análisis deja una tarea pendiente. La IFAB ya anunció medidas para mejorar el ritmo desde julio próximo: límite de tiempo para saques de banda y de meta, para sustituciones y para atención de lesionados. Habrá que ver cuánto impactan de verdad, pues la regla de los ocho segundos al arquero, por ahora, parece haber movido poco la aguja y seguirá necesitando evaluación.<br><br>Es claro que Tolima salió mejor parado que DIM en esta variable silenciosa, pero quizá más decisiva, el tiempo efectivo. Ambos —además de Santa Fe y Junior— estarán en fase de grupos y seguramente para algunos, deportivamente cumplieron; económicamente, también. Pero hay una tarea pendiente; para competir mejor hay que jugar más. En el fútbol moderno es imprescindible que el balón ruede. Y en esa variable, al menos por ahora, todavía hay mucho por corregir.</p>



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        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127059</guid>
        <pubDate>Fri, 20 Mar 2026 11:30:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[En la previa de la Libertadores el balón rodó poco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/deportes/zona-mixta/mundial-2026-solicito-entradas-usted-entro-a-la-rifa-mas-peleada-de-la-historia-del-deporte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Si usted es colombiano y hace unas semanas diligenció el formulario de la FIFA para intentar comprar entradas a la Copa Mundo 2026, conviene empezar con una verdad incómoda, pero necesaria; no perdió por mala suerte. Perdió —o ganó— en una competencia estadística sin precedentes en la historia del deporte. Una rifa global, masiva, feroz, en la que la ilusión individual quedó reducida a un porcentaje microscópico.<br><br>Hoy, en la plataforma oficial de reventa de la FIFA, hay disponibles boletas para el duelo Colombia vs. Portugal por un precio máximo de USD 57.500 (un poco más de $210 millones); pero tranquilos, aparece una opción más económica de USD 1.687 (un poco más de seis millones de pesos). Esa doble cara —la oferta oficial de acceso y un mercado que dispara los precios— resume la paradoja de esta preventa masiva con millones de ilusiones y sólo unos pocos que podrán comprar lo que la suerte les negó.<br><br>Iniciando el año, la propia FIFA lo confirmó en su boletín oficial. En apenas 33 días, entre el 11 de diciembre y el 13 de enero, la plataforma oficial recibió más de 500 millones de solicitudes de entradas, verificadas una a una con tarjetas de crédito distintas. Esto representa un récord en la demanda para un evento deportivo, y no fueron clics, no fueron simples visitas, no fueron bots; fueron personas, aficionados reales intentando lo mismo que usted: estar en un partido del mundial más grande de la historia.<br><br><strong>La frialdad de los números</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="584" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png" alt="" class="wp-image-125689" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-1024x584.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-300x171.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1-768x438.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/10194125/unnamed-1.png 1200w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Ahora pongamos los números sobre la mesa. El mundial de 2026 tendrá 104 partidos y, tomando como referencia un promedio de 65.355 espectadores por partido, el aforo total estimado llega a 6.796.920 boletas. Con 500 millones de peticiones por delante, la probabilidad promedio de obtener al menos una entrada en este sorteo fue de aproximadamente 1,36 %; es decir, una boleta por cada 73,6 solicitudes; eso sin contar que parte de esos tiquetes ya se habían asignado en fases previas. <br><br>Esa es la fría estadística. La relación es brutal. En promedio, la probabilidad matemática de éxito fue del 1,36 % por solicitud. Traducido a un lenguaje más cotidiano y para que cualquier desprevenido lo comprenda, por cada 100 personas que pidieron entradas, sólo una o, máximo dos, las obtendrán. Si llevamos la cifra hasta mil solicitudes, sólo 13 o 14 resultarán ganadoras.<br><br>Y ese es apenas el promedio. Porque el promedio, como casi siempre en estadística, esconde más de lo que revela. El mejor ejemplo es el partido Colombia vs. Portugal, que se jugará el 27 de junio en Miami. Según la FIFA, fue el encuentro más solicitado, incluso por encima del partido inaugural y de la gran final en Nueva Jersey. Para ese sólo juego llegaron 30 millones de solicitudes, pero el Hard Rock Stadium tiene capacidad para 65.326 espectadores. El resultado demoledor: la probabilidad de éxito para ese choque es del 0,21 %.<br><br>Al final, la probabilidad real de obtener una boleta para el duelo de Cristiano vs. James es casi nula. De cada 1.000 solicitudes, sólo dos conseguirán entrada. Visto de forma más cruda, una boleta por cada 458 personas que la pidieron. Esto lleva a que más del 99,7 % de los aficionados interesados se quede, por ahora, al margen. En ese contexto, el correo de la FIFA que muchos colombianos esperaban con ansiedad no era una notificación, era el resultado de una lotería global en la que no importó el orden de llegada ni el amor por la camiseta. Fue sólo azar.</p>



<p><strong>Reventa oficial y legal</strong></p>



<p>Pero esta historia no termina ahí. Apenas horas después de que se conocieran los primeros resultados del sorteo, apareció el inevitable epílogo del fútbol moderno: el mercado. En la plataforma oficial de reventa de la FIFA ya hay boletas disponibles para ese Colombia vs. Portugal. Los precios hablan por sí solos; desde USD 1.687 la más barata, en categoría 3, hasta USD 57.500 la más cara, en categoría 1. Aquí terminó la estadística y empezó el dinero.<br><br>Y aquí vale la pena una reflexión más amplia. La FIFA realizó un proceso que parece equitativo, aleatorio y transparente, y seguro que técnicamente lo fue. Pero el fenómeno deja al descubierto una tensión estructural del fútbol de hoy y sus pasiones, esa promesa de democratización frente a la realidad del acceso. El sorteo abre la puerta a todos, sí, pero el mercado posterior la cierra para casi todos.<br><br>Definitivamente, nunca antes un evento deportivo había generado tal volumen de demanda. Nunca antes el fútbol había sido tan global, tan deseado, pero tan escaso. El mundial de EE. UU., México y Canadá, con 48 selecciones, amplió el espectáculo, pero no multiplicó los asientos. Y en esa ecuación, millones de aficionados —colombianos incluidos— quedaron atrapados entre la ilusión, la desilusión y la estadística.<br><br>Y si en algún listado de reventa -oficial o no- encontró entradas a precios estratosféricos, esa cifra no es una anécdota, es la consecuencia más tangible —y cruel— de la demanda que genera la máxima fiesta del fútbol que, cada vez, es un privilegio para pocos. Si ya revisó su correo y no encontró el mensaje esperado, conviene decirlo con claridad; usted no fue víctima de la mala suerte… simplemente, estaba participando en la rifa más peleada que haya conocido el deporte mundial.</p>



<figure class="wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">🎟️BONUS| El mercado secundario apareció<br><br>Hoy ya hay boletas de REVENTA OFICIAL disponibles para 🇨🇴 vs. 🇵🇹 en FIFA Tickets.<br><br>Los precios dicen mucho:<br><br>👉 USD 1.687 la más barata (categoría 3)<br>👉 USD 57.500 la más cara (categoría 1)<br><br>La estadística terminó… y empezó el mercado.💰 <a href="https://t.co/AN01QAmfnl">pic.twitter.com/AN01QAmfnl</a></p>&mdash; 𝗔𝗻𝗱𝗿𝗲́𝘀 𝗡𝗼𝘀𝘀𝗮® (@nossadeportes) <a href="https://twitter.com/nossadeportes/status/2021103778649239841?ref_src=twsrc%5Etfw">February 10, 2026</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
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<p><strong><em>Por:&nbsp;<a href="https://twitter.com/nossadeportes">@nossadeportes</a></em></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Andrés Nossa @nossadeportes</author>
                    <category>Zona Mixta</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125670</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Feb 2026 00:43:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mundial 2026 ¿Solicitó boletas? Usted entró a la rifa más peleada de la historia del deporte]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Andrés Nossa @nossadeportes</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La Petrotusa de la derecha después de Washington</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-petrotusa-de-la-derecha-despues-de-washington/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reconciliada de dos hombres poderosos, provocadores e incorregibles, Donald Trump y Gustavo Petro, dejó sin palabras a la oposición y la redujo a un par de memes divertidos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imagen de unos de los memes de autor anónimo que circulan por las redes sociales. </em></p>



<p>Benditos sean los memes que hacen llevadera la cosa política. </p>



<p>La historia política de Colombia tiene un antes y un después tras el encuentro de dos hombres incorregibles: Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y Gustavo Petro, presidente de Colombia.</p>



<p>Si algo debemos celebrar de la cumbre Petro-Trump o Trump-Petro, como prefieran porque el orden de los protagonistas no altera el éxito, son los divertidos memes que aparecieron al concluir el encuentro, el martes 3 de febrero, día de San Blas, obispo, mártir y patrono de las enfermedades de la garganta. Por fortuna, el presidente supo contener esta vez su lengua, y no tuvo que tragarse ningún sapo, que eso querían sus detractores: verlo humillado como en su momento le pasó a Volodomir Zelenski, el presidente de Ucrania.</p>



<p>Los memes son el nuevo lenguaje de la batalla política. Una reedición&nbsp;de la “malicia indígena” del colombiano que encuentra en el humor una forma legítima de expresarse y en las redes sociales una plaza digital para hacer activismo.&nbsp;</p>



<p>Los memes, todos magníficos, son la prueba gráfica de la Petrotusa de una derecha ansiosa qué esperaba sacarle ventaja a un agravio que no ocurrió. ¿Vieron la imagen de María Fernanda Cabal llegando a la Oficina Oval vestida de domiciliaria de Mcdonald´s o la del <em>Tigre</em> Abelardo De La Espriella con traje de barman sirviendo las cervezas? En la mesa los chistosos pusieron pollo asado y <em>Colombiana la Nuestra</em>; sólo faltó el salchichón y el pan francés.</p>



<p>Pero vean ustedes cómo son las cosas en el país del Sagrado Corazón. Como a Petro le fue bien en su cita con el gringo, los medios ya pasaron&nbsp;la página.&nbsp;No hay análisis apocalípticos, ni panelistas dis<strong>e</strong>rtando sobre lo divino y lo humano; no hay candidatos presidenciales anticipando el acabose si la izquierda gana en mayo, tampoco hay entrevistas extensas a Álvaro Uribe dándolo como el ganador de la jornada, no hay columnistas celebrando la paliza a Petro porque paliza no hubo. Lo que se ve en las fotos es pura amabilidad y caras rozagantes. Petro, el niño díscolo, se ganó el respeto del profe.</p>



<p>Se entiende, pues, el desconcierto, porque no es fácil aceptar que un exguerrillero se pasee como Petro por su Casa… Blanca. </p>



<p>Si a Petro le hubiera ido como a los perros en misa, el tema coparía la agenda mediática de aquí a las elecciones de marzo. La derecha se estaría re-acomodando, envalentonada con la idea de que &#8220;los progres&#8221; son fácilmente derrotables. Todos los candidatos estarían corriendo hacia el Ubérrimo a ver qué ordenaba el que sabemos.</p>



<p>Pero no: están enguayabados, <em>achantados</em>, achicopalados.</p>



<p>Esperaban presenciar a la distancia y vía microondas a un Trump grosero, ofensivo e insolente –de rostro avinagrado- con su némesis Petro, pero no vieron venir (nadie, a decir verdad), que Petro cruzaría la puerta con sonrisa de oreja a oreja, foto autografiada y dedicatoria del hombre más poderoso del planeta.</p>



<p><a href="https://www.clarin.com/mundo/regalo-donald-trump-gustavo-petro-inesperada-dedicatoria-respuesta-presidente-colombia_0_WzK1Irw6f5.html#google_vignette">Recoge el diario El Clarín</a> de Argentina:<em> &#8220;Gustavo. Un gran honor. Amo a Colombia&#8221;, dice la tarjeta con el membrete de la Casa Blanca que acompaña una fotografía de ambos sonrientes y que fue publicada en X por el presidente Petro”.</em></p>



<p>María Fernanda Cabal, quien todavía no se repone del desplante que le hizo su propio partido al bajarla del bus presidencial, desatinó al decir en redes sociales: <em>“Muy bien Petro, el que hace caso no se equivoca. Llegará a Colombia más trumpista que Trump”.</em></p>



<p>Téngase en cuenta que el apunte viene de mujer que es más trumpista que Trump y que, hasta donde sé, aun así no ha tenido la dicha de estrechar su mano.</p>



<p>Esto no es un partido de fútbol, pero casi: ella, sentada en la banca, está viendo a otro hacer los goles. En una fiesta sería la&nbsp;<em>comepavo.</em></p>



<p>De una persona como ella, que aspira a ser algún día la presidenta de Colombia,&nbsp;se espera un comentario menos infantil, porque esto que posteó resulta escuelero, sin fondo y sin forma. Decir por decir cualquier cosa, con el mismo esfuerzo con el que opina, de oídas, el ciudadano equis en un bus de transporte urbano. &nbsp;</p>



<p>No hay ni medio análisis inteligente sobre lo que pasó en Washington. Hay, eso sí, mucha rabia mal disimulada. No se les pide actuar como la cohorte de aduladores, ni el comité de aplausos. Pero si cuesta demasiado reconocer un logro sin ruindad, quizás callar resulte más apropiado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal. </h2>



<p>La derecha debe saber que no hubo sumisión por parte de Petro. Lo que hizo fue pedirle de manera explícita a Donald Trump trabajar unidos como países para hacer grande no América, sino a las Américas, y eso incluye al Norte, al Centro y al Sur.&nbsp;</p>



<p>No se puede negar que Petro demostró ingenio y sentido de hermandad&nbsp;al poner la S en la gorra del MAGA, porque entiende algo que los demás no: el valor de la geopolítica en un mundo descuadernado. Hacer&nbsp;a América grande de nuevo significa empoderar a un territorio vasto, que va desde Alaska hasta la Patagonia, de Canadá a Chile.&nbsp;</p>



<p>En redes sociales ya hay una versión actualizada de la cachucha. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="880" height="588" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg" alt="" class="wp-image-125443" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2.jpg 880w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-300x200.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04195845/ZETA-ZETA-WASHINGTON-2-768x513.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 880px) 100vw, 880px" /></figure>



<p>Aunque suene pretencioso, a Petro le cabe en la cabeza no un país, sino un continente entero. Solo lamento que no le haya regalado un ejemplar en inglés de “Cien años de soledad”, como recordatorio de <a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/con-este-discurso-gabriel-garcia-marquez-recibio-el-premio-nobel-article-487139/">la soledad que agobia a América Latina</a>, cuarenta y cuatro años después de que García Márquez lo dijera en su famoso discurso en Estocolmo, vestido de Nobel.</p>



<p>La derecha “celebra” que Petro entró por una puerta lateral y sin honores. Lo importante es que salió sin horrores de la Casa Blanca y reconciliado. La reconciliación fue un hecho y el asunto de los mejores <em>enemiguis </em>quedó en el pasado. Petro es un líder al que otros líderes pueden estar mirando hoy.</p>



<p>Querían ver a Petro mal trajeado para criticarlo, pero Petro nos sorprendió a todos, luciendo muy majo y para nada tieso, con su pinta sofisticada, todo un lord. <em>Lord Petrosky </em>le dicen sus seguidores. &nbsp;</p>



<p>Se le notó seguro de sí mismo todo el tiempo. Las imágenes hablan por sí solas. Lo demás, como decíamos en el colegio, son patadas de ahogado.</p>



<p>Con la visita de Petro a Washington ganó Colombia y eso nos incluye a todos, también a la insufrible doctora Mafe Cabal y a esa derecha que todavía no encuentra un calmante efectivo contra los efectos de la Petrotusa, que ya va por su cuarto año&#8230; y nadie sabe si se hará extensiva cuatro más. </p>



<p>Creo yo que ahora si el mandatario se merece una buena borrachera.&nbsp;¡Salud, míster Petro! Ja ja ja (&#8230;)</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125425</guid>
        <pubDate>Thu, 05 Feb 2026 12:05:52 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/04182715/ZETA-ZETA-WASHINGTON.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La Petrotusa de la derecha después de Washington]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Hernán Peláez Restrepo, el hombre de la radio.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/hernan-pelaez-restrepo-el-hombre-de-la-radio/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta nota sobre Hernán Peláez Restrepo la escribí y publiqué hace 12 años en este blog, pero veo que ya no aparece. Supongo que se extravió en alguna migración de datos, al cambiar la plataforma hace un tiempo, así que la rescato. A Hernán Peláez, quien hoy 29 de enero se encuentra de cumpleaños, lo conocí hace unos años en un evento del Hay Festival en Cartagena, en un colegio público de la ciudad, en el cual dio una deliciosa charla sobre fútbol. Al final, insisto en una idea sobre un programa de radio que sería éxito seguro con el Dr. Peláez.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="600" height="455" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131743/Pelaez-Perez-y-Ortiz.jpeg" alt="" class="wp-image-125269" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131743/Pelaez-Perez-y-Ortiz.jpeg 600w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131743/Pelaez-Perez-y-Ortiz-300x228.jpeg 300w" sizes="auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px" /><figcaption class="wp-element-caption">Hernán Peláez, Edgar Perez y Jaime Ortiz Alvear. </figcaption></figure>



<p><strong>Nota preliminar</strong>: <em>Esta nota sobre Hernán Peláez Restrepo la escribí y publiqué hace 12 años en este blog, pero veo que ya no aparece. Supongo que se extravió en alguna migración de datos, al cambiar la plataforma hace un tiempo, así que la rescato. A Hernán Peláez, quien hoy 29 de enero se encuentra de cumpleaños, lo conocí hace unos años en un evento del Hay Festival en Cartagena, en un colegio público de la ciudad, en el cual dio una deliciosa charla sobre fútbol. Al final, insisto en una idea sobre un programa de radio que sería éxito seguro con el Dr. Peláez. </em></p>



<p>Los que pertenecemos a la generación de la radio, esa que ha hecho el tránsito a los otros medios de comunicación audiovisual y a las redes sociales, estamos obligados a rendir tributo a Hernán Peláez Restrepo, un hombre que ha tenido el acierto de proyectar sus pasiones particulares a millones de personas a través del transistor.</p>



<p>El Dr. Peláez, se ganó ese título otorgado por colegas y escuchas, no solo como ingeniero químico al ser el primer comentarista deportivo con diploma profesional, sino como reconocimiento a su conocimiento del fútbol, pero también como maestro y director de programas de radio que se han vuelto legendarios. Es difícil creer hoy que uno de adolescente estuviera pegado a una emisora de radio a las siete de la noche, escuchando a unos señores discutiendo de fútbol durante más de una hora.</p>



<p>Sin embargo así fue, la&nbsp;<em>“Gran Polémica Nacional de los Deportes”</em>&nbsp;que realmente era solo sobre fútbol, congregaba a millones de radioescuchas para ser testigos de los comentarios y los no poco enfrentamientos entre varios de los más destacados narradores y cronistas del fútbol, como los protagonizados entre Jaime Ortiz Alvear y Edgar Perea, aunque fueron muchos más los periodistas que se conectaban desde cada ciudad colombiana. La innovación ha sido la clave en los programas conducidos por Hernán Peláez, quien desde aquella época, resultaba ser el amable y objetivo moderador, que no toma partido e intenta calmar los ánimos de sus colegas.</p>



<p>Hablar de lo que ha significado&nbsp;<em>“La Luciérnaga”&nbsp;</em>desde 1992 en los tiempos del apagón programado, sería llover sobre mojado. Pero es sorprendente que con un formato casi invariable con su mezcla de realidad, humor, crítica política e ingenio musical, no haya sufrido mayor desgaste a pesar de los imitadores y competencia que ha surgido en las otras cadenas radiales.</p>



<p>Porque también hay que decirlo, Hernán Peláez Restrepo es otra forma de decir&nbsp;<em>Caracol Radio</em>, los propietarios de la primera cadena radial colombiana le deben mucho al Dr. Peláez, pues gracias a su carisma modesto, sin falsas pretensiones ayudó a ubicar a la emisora en los primeros lugares de sintonía, que ha trascendido a las fronteras de Colombia, pues mucho antes que existiera Internet, había gente que ya escuchaba Caracol en otros países del mundo. Quienes en este momento no residenciamos en Colombia, tenemos la gran fortuna de sintonizar nuestras emisoras en la gran red informativa de Internet, sin hacer malabarismos con radios de onda corta o larga.</p>



<p>Ahora que nos enteramos de que el Dr. Peláez anuncia su retiro de&nbsp;<em>La Luciérnaga</em>, sabemos que termina otro capítulo glorioso de la radio. Afortunadamente el veterano periodista continuará con&nbsp;<em>El pulso del fútbol</em>, en donde realiza ese delicioso contrapunteo con Iván Mejía Álvarez, programa en el cual tengo el privilegio como muchos otros oyentes de haber realizado algunos aportes, pues volviendo al tema de la innovación, buena parte del éxito de ese programa, consiste en el diálogo que mantienen los comentaristas con su público. Por ello no resulta extraño que el programa sea seguido incluso por gente que no le gusta el fútbol.</p>



<p>Hernán Peláez, no ha sido ajeno a los otros medios de comunicación, de hecho durante varios años trabajó en varios noticieros de televisión y es columnista de&nbsp;<em>El Espectador</em>, pero sin duda su esencia es la radio. Un hombre de radio con una memoria prodigiosa, que como él mismo dice, se aprendía las alineaciones de los equipos colombianos de fútbol como quien aprendía poesía.</p>



<p>Alguna vez le escribí al Dr. Hernán que sabiendo de su conocimiento en materia musical, debería realizar un programa que se llamara algo así como:&nbsp;<em>La música de Peláez,</em>&nbsp;en donde combinara sus canciones y melodías favoritas con anécdotas, comentarios e historias. Seguro sería otro éxito de un hombre que ha sido el Rey Midas de la radio. No solo sus nietos, sino sus hijos adoptados de la radio queremos seguir gozando de su presencia.</p>



<p>Al final, dejo como colofón, un breve tautograma, para quien ha sido responsable en parte que Colombia tenga una oreja pegada al viejo transistor de los recuerdos. Gracias por ello.</p>



<p><em>Hombre Hernán, ha hecho historia hemisferio Hertziano. Hispanoamérica habla híbridos honestos, humorísticos, honda huella. Honores, humanista hidalgo.&nbsp;</em></p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>A ratos en lo que sigo llamando Twitter: @dixonmedellin y en Bluesky: @dixonacostamed.bsky.social</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="337" height="343" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131839/Hernan-Pelaez.jpg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131839/Hernan-Pelaez.jpg 337w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/29131839/Hernan-Pelaez-295x300.jpg 295w" sizes="auto, (max-width: 337px) 100vw, 337px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125267</guid>
        <pubDate>Thu, 29 Jan 2026 18:21:08 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Hernán Peláez Restrepo, el hombre de la radio.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Una encuesta con ventaja uribista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/una-encuesta-con-ventaja-uribista/</link>
        <description><![CDATA[<p>En Colombia las encuestas electorales son como trajes. Se pueden confeccionar a la medida y al gusto de lo que el cliente quiera saber. Y si a uno no le gustan ni el sastre ni el vestido, pues va con otro.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Para una encuesta, otra encuesta&#8230; y así. </p>



<p>La encuesta del Centro Nacional de Consultoría (puede descargarla <a href="https://www.centronacionaldeconsultoria.com/_files/ugd/c967c2_8c2f50477e6e44a598ab77be43605d80.pdf?s=08">aquí</a> con su ficha técnica), fue contratada por amigos de la campaña del candidato Miguel Uribe Londoño: 2.140 encuestados en 57 municipios colombianos. “Según&nbsp;contó La W, ´la encuesta fue solicitada por la campaña de Miguel Uribe Londoño y pagada por una empresa afín a la campaña´, dijo el periodista Juan Pablo Calvás”, <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/encuesta-cnc-ivan-cepeda-lidera-intencion-de-voto-con-209">dice La Silla Vacía</a>.</p>



<p>Lo raro es que nadie en el uribismo se ha referido a la encuesta, ni siquiera el candidato Miguel Uribe Londoño, quien sale tan bien parado en la misma que al día siguiente ya estaba en Washington codeándose con congresistas republicanos (del partido de Donald Trump) y desde allí propuso crear el Ministerio de Guerra en Colombia, como si le pareciera poquita la sangre que se ha derramado en este país.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Propongo un nuevo Plan Colombia y convertir el Ministerio de Defensa en un Ministerio de Guerra para golpear sin concesiones a los carteles.<br><br>Colombia merece seguridad. <br><br>Yo voy a recuperarla. <a href="https://t.co/RBcs2v9CJB">pic.twitter.com/RBcs2v9CJB</a></p>&mdash; Miguel Uribe (@migueluribel) <a href="https://twitter.com/migueluribel/status/1991284291897073970?ref_src=twsrc%5Etfw">November 19, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Iván Cepeda (20,9%) y Abelardo De La Espriella (14,4%) puntean en dicho sondeo. Pero noten algo: cuando le preguntan a la gente cuál candidato cree que va a ganar, independientemente de su favorito, Cepeda sube al 22,7% y De La Espriella asciende al 16,1%.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="843" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075831/ZETA-CNC-ENCUESTA-1-843x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122616" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075831/ZETA-CNC-ENCUESTA-1-843x1024.jpg 843w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075831/ZETA-CNC-ENCUESTA-1-247x300.jpg 247w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075831/ZETA-CNC-ENCUESTA-1-768x932.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075831/ZETA-CNC-ENCUESTA-1.jpg 1074w" sizes="auto, (max-width: 843px) 100vw, 843px" /></figure>



<p>Más adelante, como si el encuestador no estuviera satisfecho con los resultados, insiste en el interrogante: <strong>“Le pregunto nuevamente de la siguiente tabla de candidatos a la presidencia… ¿usted por quién votaría?</strong> Entonces, Cepeda baja al 20,5% y De La Espriella se dispara mágicamente del 14,4% al 18,7%.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="589" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075913/ZETA-ENCUESTA-5-REPREGUNTA-1024x589.jpg" alt="" class="wp-image-122617" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075913/ZETA-ENCUESTA-5-REPREGUNTA-1024x589.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075913/ZETA-ENCUESTA-5-REPREGUNTA-300x173.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075913/ZETA-ENCUESTA-5-REPREGUNTA-768x442.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20075913/ZETA-ENCUESTA-5-REPREGUNTA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Más sorpresivo aún, Miguel Uribe Londoño trepa al 10,3%, cuando en las dos preguntas anteriores Sergio Fajardo figura de tercero con el 7,8% y 8,9%, respectivamente, en tanto que Uribe Londoño figura en el quinto y cuarto lugar, nunca tercero. La suma de Abelardo y Miguel Uribe papá le da la ventaja a los uribistas con el 29%, </p>



<p>Me queda la intriga de cuánto tiempo hubo entre una y otra pregunta en la misma encuesta para que la gente cambiara tan rapidito de opinión. ¿O cómo funciona la mecánica de las encuestas? ¿Es o no es un traje a la medida? La única explicación es que si la encuesta es como un vestido, pues uno cambia de vestido con frecuencia.</p>



<p>Además, en una eventual consulta para elegir al candidato del uribismo, Miguel Uribe Londoño se lleva por delante a sus <em>amiguis </em>y rivales del Centro Democrático con el 44,2%, en tanto que María Fernanda Cabal, la segunda, aparece lejos con el 13,6%.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="853" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080037/ZETA-ENCUESTA-4-URIBISTAS-853x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122618" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080037/ZETA-ENCUESTA-4-URIBISTAS-853x1024.jpg 853w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080037/ZETA-ENCUESTA-4-URIBISTAS-250x300.jpg 250w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080037/ZETA-ENCUESTA-4-URIBISTAS-768x922.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080037/ZETA-ENCUESTA-4-URIBISTAS.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 853px) 100vw, 853px" /></figure>



<p>Nada que ver esta encuesta con la de <em>Cifras y Conceptos</em>, donde no votaría por ningún candidato del Centro Democrático el 70% (en la del CNC no votaría por ninguno el 13,2%) y Uribe Londoño obtiene apenas el 12% de intención de voto. Ténganse en cuenta que ambas encuestas se publicaron con apenas una semana de diferencia.</p>



<p>Es decir, en la encuesta del CNC el tablero es ventajosamente uribista. Y el propio Uribe, a pesar de su aporreado año, aparece con mejor imagen (46,3%) que Petro (41,4%). &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La inseguridad como tema de campaña</strong></p>



<p>Según los hallazgos del CNC, el principal problema que debe enfrentar el nuevo gobierno es la inseguridad (31,3%), la corrupción (19,8%); el desempleo (6,3%); la salud (5,6%) y la economía (4,2%). Aun así, lo que este cuadro nos está diciendo es que el gobierno de Gustavo Petro lo está haciendo bien en materia social (economía, salud y empleo), asuntos que afectan directamente al ciudadano y su bolsillo. Sin embargo, se sabe que el tema de la seguridad es recurrente en el ADN uribista.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="620" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080220/ZETA-ENCUESTA-3-TEMAS-1024x620.jpg" alt="" class="wp-image-122621" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080220/ZETA-ENCUESTA-3-TEMAS-1024x620.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080220/ZETA-ENCUESTA-3-TEMAS-300x182.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080220/ZETA-ENCUESTA-3-TEMAS-768x465.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/20080220/ZETA-ENCUESTA-3-TEMAS.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>¿Conclusión? Lo más seguro es que quién sabe. La única conclusión posible, por ahora, es que se viene una guerra de encuestas hechas a la medida del interesado, porque ya sabemos que <em>el cliente siempre tiene la razón</em>.</p>



<p>Con todo, hay quienes creen, yo no, que las encuestas en este país son un mal necesario como el fútbol para tener en qué matar el tiempo. Sirven también para rellenar espacios radiales y ofrecen material especulativo para los analistas, eso sí. Por algo estamos aquí. </p>



<p>Sin embargo, todavía el panorama es incierto sobre qué dirección tomará el país a partir de 2026. Si bien la izquierda (Pacto Histórico), lidera momentáneamente en intención de voto en ambas encuestas, es demasiado temprano para cantar victoria. Y lo de Abelardo De La Espriella puede ser un globo mediático, azuzado por las redes sociales. Faltar ver si la élite política de este país se unirá en contra de la candidatura de alguien ajeno a su entraña, lo que es bastante probable a juzgar por las declaraciones recientes de algunos rivales de <em>&#8220;El Tigre&#8221; </em>en la derecha.</p>



<p>Se vienen las fiestas decembrinas y con toda seguridad los generosos <em>reyes magos </em>llegarán en año nuevo con otra suculenta encuesta debajo del brazo.  </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122611</guid>
        <pubDate>Thu, 20 Nov 2025 13:44:38 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Una encuesta con ventaja uribista]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Este sofá estaba en el Palacio de Justicia hace 40 años</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/este-sofa-estaba-en-el-palacio-de-justicia-hace-40-anos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Aquella mole de cemento, que se levantaba majestuosa a un costado de la Plaza de Bolívar en Bogotá, fue el primer ataúd de los que, calcinados, murieron adentro. Recordar lo que pasó en el Palacio de Justicia cuatro décadas después es honrar la memoria de los inmolados. Hablan los testigos mudos de la historia. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El sofá, rescatado de los escombros del Palacio de Justicia, en 1985, se encuentra exhibido en el Museo Nacional de Colombia. <strong>Fotografías: </strong>Alexander Velásquez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fe77802e311c2831febc5be9cc4beb16"><strong>Informe Final Comisión de la Verdad:</strong> <em>“El presidente Betancur dio una alocución televisada en la noche del jueves 7 de noviembre de ese 1985 para asumir la responsabilidad de lo sucedido”. (…) “El Tribunal Especial de Instrucción (…) concluyó siete meses después que el único responsable fue el M-19. La Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes archivó las investigaciones contra Betancur”. (…) “A Belisario Betancur le costó el silencio perpetuo hasta su muerte en 2018”.</em></p>



<p>En 1985, Colombia vivió no una, sino dos horribles noches. Por una y por otra todavía faltan muchos perdones. &nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por la carnicería del Palacio de Justicia deberían pedir perdón todos los que están vivos para honrar la memoria de los que están muertos. Sería un acto de mínima humanidad para que quede registrado en la Historia y que esa Historia les demuestre a las futuras generaciones que el espíritu de los hombres es más grande que sus torpezas y sus decisiones erradas. Los muertos y desaparecidos del Palacio de Justicia merecen un cierre. La verdad es insuficiente si no hay arrepentimiento sincero.</p>



<p>En 1985, por estas fechas, el Palacio de Justicia fue la primera tumba de los que allí murieron abrasados por el fuego: queda la esperanza de que primero hubieran muerto ahogados por el humo tóxico. Se le debió declarar camposanto a aquella fortaleza, en vez de obligarla a renacer de sus cenizas, por respeto a la memoria de las más de cien víctimas que dejó la toma guerrillera del M-19 y la posterior retoma por parte del ejército colombiano.</p>



<p>El Holocausto del Palacio de Justicia es la vena abierta de una Colombia que se ha bañado en ríos de sangre antes que de mares. Cuatro décadas después unos vivos culpan a otros vivos por lo que pasó, pero nadie parece dispuesto a aceptar la propia responsabilidad histórica que le cabe, porque al final todos nos reconocemos como sobrevivientes, cuando no víctimas, de la misma hecatombe nacional. &nbsp;</p>



<p>Hombres y mujeres vieron cómo el averno de Dante se hizo real ante sus ojos y los engulló. Apenas una semana después aquel infierno tuvo sucursal propia en Armero, departamento del Tolima: 25 mil almas quedaron sepultadas bajo el lodo caliente tras la erupción del Nevado del Ruiz. Otro camposanto. Otra tragedia que pudo evitarse, pero los que podían evitarla nada hicieron. El presidente Belisario Betancur se fue de este mundo con esos dos cargos de conciencia, no sé cuántos más. Se tomó 30 años (2015) para pedir perdón.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3fa0e3209c9d1b950759dc06066e5292"><strong><em><a href="https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad">Informe final de la Comisión de la Verdad</a>, página 207:</em></strong><em> “Quiero pedir perdón a Alfonso, a ustedes y a Colombia (…) acepto mi responsabilidad por el accionar del Estado en ese momento trágico en que fueron sacrificadas tantas víctimas inocentes e indefensas”:</em> Palabras del expresidente Betancur a la familia del magistrado Reyes Echandía. Antonio Navarro Wolf hizo lo mismo a nombre del M-19.</p>



<p>A partir de ese año, 1985, y tal vez desde antes, corrieron los diez años que estremecieron a Colombia. Ni la venida del Papa Juan Pablo II, en nombre de Dios, al año siguiente, 1986, pudo detener la carnicería que ya corría. Porque en Colombia pasa que donde manda la voluntad del hombre, no manda la voluntad divina. Dios es el convidado de piedra, aquel que se invoca por no dejar, pero al primero al que se le desobedece. Como si no existiera. ¿Y existe?</p>



<p>Lo del Palacio de Justicia es otra&nbsp;vena abierta: si pudiéramos cerrar con hilo trenzado de verdades, no de teorías acomodaticias y convenientes, podríamos ocuparnos de reconstruir a un país que ya estaba deshecho cuando la sinrazón le pudo a la cordura.</p>



<p>Pero por algo se puede empezar. En un acto de coraje el presidente Gustavo Petro debería pedir perdón en nombre de la extinta guerrilla a la que él perteneció, los militares deben pedir perdón por los dantescos desmanes, premeditados o no, que cometieron los uniformados y los políticos deben pedir perdón por la negligencia del gobierno de Belisario Betancur y sus ministros que pusieron a los colombianos a ver fútbol como estrategia para amordazar a la prensa. El juicio de la Historia no exime a ninguno por esa mezcla fatal de indolencia e incompetencia.</p>



<p>Noemí Sanín<strong>, </strong>como exministra de Comunicaciones, en nombre del gabinete, podría salir a pedir perdón por la censura a los medios en aquellos días terribles. Incluso, Andrés Pastrana tiene la obligación moral de pedir disculpas al país en nombre de su familia y del Partido Conservador, que hasta donde sabemos cometió fraude para ganar las elecciones del 71, hecho que dio origen al M-19. De no haber estado en esas el doctor Misael Pastrana, no estaríamos en éstas cuarenta años después.</p>



<p>Los que éramos niños vimos el horror por televisión hasta antes de la censura, pero éramos muy chiquitos para entender nada. Como ciudadanos, hoy tenemos el deber de reconocernos en ese espejo teñido de sangre. La falta de memoria y la insensibilidad social nos está llevando a la repetición de la repetidera de nuestros males. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Un país hecho de preguntas </strong></p>



<p>No me corresponde liberar de culpas a la guerrilla por lo que pasó, pero con la serenidad de la distancia, me remito a la toma de la embajada Dominicana por parte del M-19 en febrero de 1981, con cero muertos después de 61 días de mantener secuestrados a varios embajadores, lo que demostraría, en principio, que los guerrilleros no tenían ninguna intención de dañar a nadie y que, al contrario, seguía comprometida con sacar adelante un proceso de paz, lo que al final ocurrió.</p>



<p>No se entiende entonces cómo Belisario Betancur y el ejército a su mando hicieron oídos sordos a las súplicas hechas por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía: el cese al fuego como principio para dialogar. Fue el grito que otros ahogaron en sus conciencias. “El grito” de Edvard Munch hecho de carne y hueso, y al final cenizas.</p>



<p>Lo que quiero decir es que no se puede juzgar lo que pasó allí únicamente por la decisión demente de los guerrilleros de tomarse el edificio, sino también por lo que había en la mente demente de los altos mandos militares: ¿acaso una rabia contenida contra una guerrilla que ya había desafiado al establecimiento por medio de distintas acciones temerarias?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8f53c0af4abe7370c5a017bd0cc8f9ff"><strong>Informe final de la Comisión de la Verdad:</strong> <em>“Un comandante de la extinta guerrilla dijo a la Comisión de la Verdad: (…) Perdimos la fe en la victoria y cuando pierdes la fe en la victoria, le pierdes sentido a la guerra. De todas maneras fue un golpe muy duro aprender que la paz es un proceso”.</em></p>



<p>Todo lo que hay hoy, cuarenta años después, son rabia, demasiada rabia, y preguntas que quizás jamás tendrán respuesta: Por ejemplo, sí la hay, ¿cuál es la prueba reina que vincula al M-19 con el narcotráfico?&nbsp; O podemos plantearla así: ¿Qué versión tiene más fuerza: el asalto al Palacio &nbsp;por una guerrilla que sigue órdenes del Cartel de Medellín o la retoma del Ejército para expiar culpas por el Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala que concedió poder desmesurado a los militares para cebarse contra los civiles? ¿En qué momento y quién toma la decisión de enviar un tanque de guerra, con su fuerza descomunal, a romper y corromper el corazón de la justicia colombiana? ¿Era necesario tal nivel de barbarie?</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2c3c3ef4e4299debb50a46e0f412bf6"><strong>Informe final de la Comisión de la Verdad:</strong> <em>“…las Fuerzas Armadas sabían que la toma ocurriría, pero no hicieron nada al respecto para dejar que los hechos destrozaran lo que quedaba de la paz y, de paso, de la justicia”.</em></p>



<p>El holocausto a la justicia es una responsabilidad compartida entre tres: los guerrilleros que planearon la toma, los militares que hicieron la contra-toma, negándose a la negociación que tanto suplicó el presidente Echandía y el gobierno de Betancur que no tuvo ningún juicio político por el manejo de estos hechos lamentables, las personas desaparecidas y hasta la censura de prensa, documentada por el <a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-dia-en-que-la-censura-le-metio-dos-goles-al-palacio-de-justicia/">Centro de Memoria Histórica</a><strong>.</strong> </p>



<p>Y si se quiere, para encontrar caminos de entendimiento, todos son víctimas también: los unos víctimas de los otros. Colombia no ha sacado el tiempo para elaborar el duelo necesario que sane las heridas, porque, de conmemoración en conmemoración, nos malacostumbramos a pasar de una tragedia a la otra, sin pestañear. El que estemos curados de espantos nos ha hecho mal.</p>



<p></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-centro-nacional-de-memoria-hist-rica wp-block-embed-centro-nacional-de-memoria-hist-rica"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="LWOSM3VyVH"><a href="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-dia-en-que-la-censura-le-metio-dos-goles-al-palacio-de-justicia/">El día en que la censura le metió dos goles al Palacio de Justicia</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#171;El día en que la censura le metió dos goles al Palacio de Justicia&#187; &#8212; Centro Nacional de Memoria Histórica" src="https://centrodememoriahistorica.gov.co/el-dia-en-que-la-censura-le-metio-dos-goles-al-palacio-de-justicia/embed/#?secret=LWOSM3VyVH" data-secret="LWOSM3VyVH" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Volví a ver la película “Siempreviva”, la historia de los crímenes del Palacio de Justicia contada desde la ficción y desde un inquilinato, ese maravilloso retrato de la nación que somos: dividida, polarizada, apática, solidaria, ruin y esperanzada, pero también una nación a la que le cuesta abrazarse en el dolor porque sobrevive encolerizada sobre sus ruinas y su pasado, y peor, sin saber cómo salir del atolladero. Desde su título poético, “Siempreviva” es una metáfora para explicarnos como sociedad de muchas maneras. Se puede <a href="https://www.rtvcplay.co/peliculas-ficcion/siempreviva">ver gratis</a> en la plataforma RTVCplay.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Siempre viva película completa | Tráiler | Disponible en RTVCPlay" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/aB1RyGUJ3o8?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Testigos mudos de la historia</strong></p>



<p>De los escombros, de las ruinas del edificio sagrado de la justicia, en el ala norte de Plaza de Bolívar, se rescató este sofá, que fue donado en 1998, junto con otros elementos, por el Consejo Superior de la Judicatura al Museo Nacional. Hay otras piezas y a su lado las fichas técnicas que resumen lo que pasó.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA-1015x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122089" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA-1015x1024.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA-297x300.jpg 297w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA-768x775.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092332/ZETA-PALACIO-SOFA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-8994792b5669744ce1243d51a2f27c1d"><em>“Durante la contratoma del Palacio de Justicia varios magistrados retenidos, entre ellos el presidente de la Corte de Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía (1932-1985), exhortaron a las fuerzas militares para que cesara la incursión armada. No fueron escuchados y el ataque continuó durante 28 horas. Junto con los siete guerrilleros murieron un centenar de personas, entre ellas 11 magistrados, incluyendo a Reyes Echandía, empleados del Palacio, civiles y seis militares. Hubo 11 desaparecidos, algunos de los cuales siguen sin hallarse”.</em></p>



<p>El visitante también verá algunas fotografías sobre aquel acontecimiento histórico. Una de las imágenes, del <em>Semanario Voz</em>, se titula: “Manifestación por los asesinatos en la Toma del Palacio de Justicia”. Debajo se lee lo siguiente:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c014ee60d3c837c2eba8ffdbfe693d14"><em>“La toma del Palacio de Justicia en Bogotá ocurrió durante los días 6 y 7 de noviembre de 1985, cuando un comando de la guerrilla M-19 irrumpió en el recinto judicial y tomó como rehenes a sus ocupantes. Las fuerzas armadas y el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986) negaron toda posibilidad de diálogo y procedieron a retomar el Palacio con un ataque de artillería pesada que culminó con un centenar de muertos, varios desaparecidos y el edificio en llamas”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1020" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA-1024x1020.jpg" alt="" class="wp-image-122090" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA-1024x1020.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA-768x765.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092424/ZETA-PALACIO-ESCULTURA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">En el Museo Nacional también se puede admirar la escultura en bronce fundido de un José Ignacio de Márquez decapitado (presidente de la República de la Nueva Granada, 1837-1841); hecha por un artista italiano, pieza que ya había sobrevivido a <em>El Bogotazo</em>, y se encontraba en el Palacio cuando se desató lo indecible. &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122091" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS-1024x1024.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS-150x150.jpg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS-768x767.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092451/ZETA-PALACIO-SILLAS.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>“Tres sillas de espera procedentes del Palacio de Justicia”. Pieza del Museo Nacional de Colombia.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="885" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092511/ZETA-PALACIO-GRECA-885x1024.jpg" alt="" class="wp-image-122093" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092511/ZETA-PALACIO-GRECA-885x1024.jpg 885w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092511/ZETA-PALACIO-GRECA-259x300.jpg 259w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092511/ZETA-PALACIO-GRECA-768x888.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092511/ZETA-PALACIO-GRECA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 885px) 100vw, 885px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Máquina de escribir Remington incinerada en la toma del Palacio de Justicia que perteneció a José Antonio Salazar Cruz y la greca de la cafetería, junto a una fotografía del Palacio en llamas, del archivo del <em>Semanario Voz.</em></p>



<p>Los elementos se pueden ver en las salas <em>Tiempos sin olvido</em>, <em>Hacer sociedad </em>y <em>Ser y hacer</em> del Museo Nacional, de Bogotá.&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=122075</guid>
        <pubDate>Thu, 06 Nov 2025 14:31:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/06092242/ZETA-PALACIO-PORTADA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Este sofá estaba en el Palacio de Justicia hace 40 años]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/los-jinetes-de-la-cocaina-ese-clasico-del-periodismo-colombiano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fabio Castillo fue un “Tintín” hecho de carne, hueso y buen olfato para rastrear delitos y criminales. En el libro del legendario periodista, fallecido esta semana, salen mal parados figuras como Álvaro Uribe Vélez o Álvaro Leyva Durán. Homenaje a una leyenda del periodismo colombiano, a través del testimonio de sus colegas y amigos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>El periodista Fabio Castillo, autor de &#8220;Los jinetes de la cocaína&#8221;, en el trazo de su amigo, el maestro Héctor Osuna. La imagen aparece en el perfil del reportero en Facebook. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e79d39aa71bb6185a21856d470f50dfd"><strong><em>“Todos los estamentos sociales del país tienen algún muerto que llorar”.</em></strong><strong> Fabio Castillo, reportero colombiano. (1956 – 2025)</strong></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-253be7333975e4ca4235616d55f24020"><strong><em>“Ningún periodista puede tolerar que existan en el país temas tabú, y el de la mafia pretende ser el primero”. </em>Fabio Castillo, reportero colombiano.</strong></p>



<p>Estas palabras, escritas y publicadas en 1987, en pleno boom del narcotráfico y la danza de los millones mal habidos, eran una lápida encima.</p>



<p>El valiente que las dijo se llama, se llamaba, Fabio Castillo, extraordinario reportero colombiano, pluma y sabueso judicial del diario <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>Porque hubo un tiempo en que ser periodista de investigación en Colombia significaba jugarse la vida, hacerles fieros a la muerte, meterse en la boca del lobo, como le dijo don Guillermo Cano a su joven reportero Fabio Castillo en los años 80, cuando ambos, el director y su pupilo, decidieron enfrentar a los capos de la mafia colombiana, desde las páginas de <strong>El Espectador</strong>, diario valiente que lloró con sangre su coraje. Aquel día, Castillo tomó el siguiente vuelo a Cali y regresó varios días después con una primicia: La historia secreta del mafioso Gilberto Rodríguez Orejuela sale a lo ancho de la primera página: <em>“La jugada del ajedrecista”</em>, alias del jefe del Cartel de Cali. El periodismo se hacia entonces en la calle -en el lugar de los hechos, como toca- y arriesgando el pellejo. La obra de Fabio es una clase magistral de periodismo para los noveles reporteros.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="iC3AKZGhGt"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/">24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;24 horas en la vida de un hombre antes de ser asesinado: Don Guillermo Cano Isaza&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/24-horas-en-la-vida-de-un-hombre-antes-de-ser-asesinado-don-guillermo-cano-isaza/embed/#?secret=NwPoo4Fwr1#?secret=iC3AKZGhGt" data-secret="iC3AKZGhGt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c8585de4a671f321ba5869fda24b74a3"><em>“Recuerdo su humor negro, que mostraba la persona inteligente que fue. &nbsp;Sabíamos que la mafia había puesto un precio por su cabeza. Nos vimos varias veces mientras estuvo escondido en Bogotá y mantuvimos correspondencia por carta mientras estuvo en el exilio. Yo era el enlace entre las editoriales y <strong>El Espectador</strong> cuando el libro se publicó. Hasta hoy caigo en cuenta del delicado trabajo que estaba haciendo. El libro de vendía como pan caliente y muy pronto, pirateado, se conseguía en&nbsp;cualquier semáforo.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3ec0802cd3f3b5ff1335151959873345"><em>Fabio sale del país tras la publicación de “Los jinetes de la cocaína”. Él amaba este oficio, lo ejerció de manera limpia y transparente, nunca dejó de ser periodista, Estudió derecho y fotografía. Fue un maestro de vida. Una de las cosas que yo hice fue estudiar derecho y en parte lo hice por él. Era una persona muy inteligente, muy crítica, muy informada;&nbsp; &nbsp;casi que lo obligaba a esforzarse para estar a su altura. Una conversación con Fabio era una conversación muy intelectual”:</em> Gilda Sarmiento, periodista.</p>



<p>Un día del año de la pandemia, le escribí a Fabio Castillo por <em>Messenger</em>: </p>



<p><em>“Maestro, su vida es de película. Todavía no entiendo porque nadie la ha hecho”</em>, le dije —<em>Porque yo la estoy escribiendo</em>, me respondió, y con eso me despachó; me fui de la conversación sin pelear por la historia, consciente de que varias veces tuve el privilegio de conversar con un ser despojado de vanidades.</p>



<p>Caminando por el centro de Bogotá, calle 15, abajo de la Séptima, donde venden los libros de segunda mano (ediciones originales y en buen estado, que conviven con las ediciones piratas), encontré esa joya del periodismo colombiano que es el libro <em>“Los jinetes de la cocaína”.</em></p>



<p>Debajo del título, en minúsculas aparece el nombre de un hombre en mayúsculas: fabio castillo<em>. </em>Valiente también la editorial que lo publicó en 1987: “Documentos Periodísticos”. Después vendría un segundo libro: <em>“La coca nostra”</em> (editorial Oveja Negra, 1991)</p>



<p><em>“… los narcotraficantes colombianos empezaron a ser llamados ´los jinetes de la cocaína´ en referencia a los tiempos del Far West, cuando toda diferencia personal se resolvía a plomo. (…) Los narcotraficantes colombianos (…) empiezan casi siempre por asesinar a los familiares de su rival, y solo si no logran amedrentarlo, concluyen asesinándolo a él”,</em> escribe Castillo.</p>



<p>Doscientas setenta páginas de pura adrenalina escritas en clave de buen periodismo y por ratos convertido en un obituario en homenaje a todas aquellas víctimas de los carteles del narcotráfico, empezando por don &nbsp;Guillermo Cano, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por orden de Pablo Escobar.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1015" height="706" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg" alt="" class="wp-image-121872" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES.jpg 1015w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-300x209.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31113537/ZETA-FABIO-CASTILLO-GUILLERMO-CANO-LIBRO-JINETES-768x534.jpg 768w" sizes="auto, (max-width: 1015px) 100vw, 1015px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>En el libro aparece esta fotografía de don Guillermo Cano con la siguiente leyenda: “La lucha contra la mafia del narcotráfico se llevó a cabo desde varios frentes. Don Guillermo Cano la asumió desde la página de su periódico, El Espectador. La libró solitario y con una ardentía que contrastaba con su timidez personal. Su sacrificio estremeció la conciencia de la Patria”.</em> <em>Columnas valientes como esta (página 219) le costaron la vida a don Guillermo Cano.</em>&nbsp;</p>



<p>En la lista también figuran ministros, magistrados, policías y más periodistas. Fabio Castillo se salvó de puro milagro, pero pagó su hazaña con el exilio. Nadie en Colombia sabía que estaba en España y se llamaba Manuel Carreras; siguió trabajando desde la clandestinidad para el periódico.</p>



<p>Ligia Riveros, otra reportera exiliada, lo recuerda así: <em>“Volví a encontrar a Fabio Castillo en Madrid, cuando llamaba a Fernando Cano de <strong>El Espectador </strong>desde una cabina telefónica. A pesar de la lejanía, continuaba con sus denuncias pero a través de llamadas desde Europa. Jamás perdió su contacto con <strong>El Espectador</strong>, periódico que lo respaldó en todo momento, como lo hizo Cromos conmigo cuando tuve que salir de Colombia hacia España por las amenazas que recibí”.</em></p>



<p>Hubo intentos de silenciar el libro y sacarlo de circulación. Es un placer casi morboso volver a leerlo para comprobar con cierta rabia que en los males de esta nación está la mano de políticos, narcos, militares y guerrilleros.</p>



<p>Atravesar sus páginas es recuperar la memoria. La investigación está soportada con fotografías de los capos y de sus lujosas propiedades, fotos de los verdugos y sus víctimas, descripciones de sus métodos despiadados, las estrategias usadas para lavar dólares, sus tentáculos en la política y en el fútbol pero también en el boxeo, el automovilismo, la hípica y los toros.</p>



<p><em>“Habían decidido comprar el país”,</em> escribe Castillo en la página 122.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fccd6299e51215141a02dfe31db47ec6"><em>“Hay tantas cosas anecdóticas que viví con Fabio, desde nuestras parrandas de fin de semana cuando ambos trabajamos en <strong>El Espectador</strong>. Pero quizás una significativa fue tiempo después de que Fabio llegó obligado del exilio y tuvo que cambiar de residencia en varias oportunidades porque las amenazas contra su vida persistían.&nbsp; Yo era muy amigo de la gerente del Hotel Tundama, un edificio de once pisos, localizado en la calle 21 con novena, un sector que por esas épocas era considerado zona roja, pero más que por razones de seguridad, porque allí merodeaba la prostitución callejera. Fabio me pidió hablar con ella para saber sí era posible que le permitiera hospedarse mientras disminuían las tensiones sobre su seguridad. La gerente, una mujer querida y generosa, lo aceptó de inmediato y Fabio se fue a vivir allá por cerca de un año, llevando como equipaje un gran morral cargado de documentos y de algunas prendas personales. Ella le dio albergue totalmente gratis. Fabio se sentía muy seguro en el sector, el que, según decía, era el peor sitio de Bogotá, donde nadie se imaginaría encontrarlo. Desde allí siguió escribiendo sus investigaciones para <strong>El Espectador </strong>y para sus libros. Yo lo visitaba ocasionalmente y él no perdió la rutina de recorrer el centro de la ciudad, intentando llevar una vida normal, con las precauciones del caso y siempre confiado en que había encontrado su mejor escondite. Por fortuna nunca me pasó nada, borrachito o en sano juicio, comentaba jocosamente algún tiempo después”:</em> <strong>Gonzalo Silva Rivas, periodista.</strong></p>



<p>En el libro “Los jinetes de la cocaína” pueden leerse también aspectos relacionados con la toma del Palacio de Justicia, hecho del que se cumplen 40 años este 2025, la extradición de narcos y hasta el <em>asesinograma</em> con la estructura de la organización liderada por Escobar para asesinar al ministro Rodrigo Lara.</p>



<p><em>“…antes de que el libro saliera a las librerías yo ya tenía amenazas de muerte concretas. &#8220;¿Pero cómo es posible?&#8221;, me preguntaba, y no había sino una explicación: el editor trabajaba para la mafia”,</em> contó Castillo en una entrevista que apareció en el periódico Universo Centro.</p>



<p>Hechos claves de nuestra historia, así como personajes que siguen vigentes en la vida pública aparecen mencionados en “Los jinetes de la cocaína”. ¡Pero qué frágil es la memoria…!</p>



<p><strong>LA BONANZA MARIMBERA</strong></p>



<p>“En la Costa Atlántica también hubo explosión de dinero. En 1972 empezó a trascender a la prensa la historia de unos señores costeños, medio exóticos, que hacían pública ostentación de grandes capitales que, según explicaban ellos mismos, provenían de la venta de una yerba que, para la idiosincrasia colombiana, solo se fumaba en el Festival de Woodstock: la marihuana”.</p>



<p>(…)</p>



<p>&nbsp;“De esta época es la famosa colección de Ferraris del clan Lafaurie González (Eduardo, Iván y Fernando) y las casas con sótano blindado y provisión de alimentos para varias semanas, que hoy se pueden visitar como auténticos museos, en Maicao y Riohacha”.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Un kilo de cocaína llegó a costar casi lo mismo que un buque cargado de marihuana”: Fabio Castillo, en <em>“Los jinetes de la cocaína”</em>.</strong></h2>



<p><strong>ÁLVARO LEYVA DURÁN</strong></p>



<p>“Álvaro Leyva Durán, senador conservador por Cundinamarca, se quedó con buena parte de los esmeralderos simpatizantes del grupo político ospinista. Estuvo a punto de ser asesinado durante la campaña para el Congreso en 1986, cuando le hicieron varios disparos en el momento de abordar un helicóptero de uno de ellos, en el marco de una nueva guerra que sostienen dos facciones rivales de ´gemólogos´ desde 1985”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0d2a9e3533e754fe89cbdfedbaed0737"><em>“Los recuerdos que tengo de Fabio, son los de un hombre reservado, alegre, cálido y con una sonrisa, que hablaba más que sus palabras.&nbsp; Se le tenía respeto, en general a su equipo, pero él se acercaba a hacer amistad con nosotros. Me da tristeza su muerte. Un buen colega, respetuoso, serio y sencillo”:</em> Claudia Forero, escritora y ex reportera.</p>



<p><strong>EXPRESIDENTE ALFONSO LÓPEZ</strong></p>



<p>“En el gobierno de Alfonso López (1974-1978) se creó la ´Ventanilla Siniestra´ en el Banco de la República por la que ingresaron los millones de dólares de la bonanza marimbera, confundidos con los de la bonanza cafetera, que por lo demás en buena parte correspondieron a contrabando del grano”.</p>



<p>(…)</p>



<p>“Años más tarde, a raíz de la reunión de López Michelsen con los narcotraficantes en Panamá en 1984, se supo que la DEA le había entregado, siendo presidente de la República, <em>el Libro Blanco de la Marihuana</em>. López explicó entonces que no lo había tomado en serio ´porque era una lista de nombres casi sin pruebas´”.</p>



<p><strong>PABLO ESCOBAR</strong></p>



<p>Escobar todavía estaba vivo cuando Fabio Castillo se refirió a él en su libro. “Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien para entonces era un ´gatillero´, como denominan a los sicarios de la mafia, dio muestras de ser implacable en la lucha por el poder. La vida de Pablo Escobar, anterior a su ingreso a los círculos de la mafia, había estado vinculada con los bajos fondos delincuenciales antioqueños”.</p>



<p>El equipo de investigación de <strong>El Espectador </strong>reveló esos antecedentes en 1983, y esa fue la génesis de la persecución de la mafia contra el diario más antiguo de Colombia y sus periodistas. Don Guillermo Cano publicó la foto de un joven Escobar reseñado por el DAS tras ser capturado en Itagüí con otros compinches. “En su poder –escribe Fabio- se encontraron 18 bolsas de polietileno que contenían 39 kilos de cocaína de alta pureza…”.</p>



<p>“Escobar Gaviria era todo un personaje en Medellín. Sus campañas cívicas habían generado que se le calificara en la revista Semana como el ´Robin Hood paisa´ desconociendo su tenebroso prontuario”.</p>



<p>“A su amiga pública, una animadora de televisión, Vallejo, le regaló un estudio de televisión para que filmara sus programas sin necesidad de salir de casa, y una fábrica de medias femeninas”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e49ab063bcb6d2a73f0e51d92c025c36"><em>“Recuerdo que cada hora salía una camionetica azul, de platón, marca Kiamaster, de la sede de El Espectador de la Avenida 68 a la oficina del centro, que quedaba en la Avenida Jiménez con carrera 4a, generalmente llevando correo entre sede y sede. Y Fabio, a eso de las 10:00 de la mañana cogía esa camioneta en el edificio de la 68 y nos decía: ´Me voy para Bogotá´, lo que generaba risas entre los compañeros de redacción”:</em> Orlando Henríquez, periodista.</p>



<p><strong>ÁLVARO URIBE VÉLEZ</strong></p>



<p>“También es oriundo de Antioquia el senador Álvaro Uribe Vélez —cuyo padre, Álvaro Uribe Sierra, era un reconocido narcotraficante—, quien le otorgó licencia a muchos de los pilotos de los narcos, cuando fue director de Aerocivil”.</p>



<p>&nbsp;“Los coqueros buscaron la solidaridad social a través de programas que aparentaban tener un sentido cívico, como Medellín sin Tugurios, plan lanzado públicamente en Bogotá por el alcalde Álvaro Uribe Vélez, y que consistió, según se supo luego, en las mil casas en obra negra que fueron donadas a los residentes en un basurero de la ciudad, financias por Pablo Escobar”.</p>



<p><strong>CARLOS LEDHER</strong></p>



<p>Tras la separación de sus padres Carlos Enrique Ledher Rivas “entonces de 11 años, vivió poco tiempo con su padre (el alemán Guillermo Ledher casado con la ex reina caldense Helena Rivas Gutiérrez), a quien mortificaba con un santuario personal —bajo el descanso de una escalera— con una veintena de fotos de Adolfo Hitler, a quien alumbraba con la misma veneración que tendría luego por los dólares y la marihuana”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5646d5eacf9d1edacec08b1e12ce49d"><em>“Callado. Meticuloso. Gozado de la vida. Y ruidoso al reír. Él se relacionaba con su grupo: Osuna, Vladdo, Ignacio Gómez, Juan Guillermo Cano, Aura Rosa Triana&#8230; y supongo que con sus fuentes nacionales y extranjeras. Se interesó mucho en el Proceso 8000”:</em> Juan Pablo Ferro, ex jefe de redacción de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p><strong>DON GUILLERMO CANO ISAZA</strong></p>



<p>Cuenta Fabio Castillo que si bien “son pocos los pormenores que se conocen acerca de la forma como se planeó el asesinato del director de <strong>El Espectador</strong>”, al día siguiente del crimen, exguerrilleros que trabajaban al servicio de la mafia “fueron acribillados frente a las instalaciones del complejo habitacional Metrópolis, a pocas cuadras de la sede del diario… una espectacular balacera que se prolongó por más de tres cuadras”.</p>



<p>También revela que por la muerte de don Guillermo pagaron $10 millones de pesos de la época.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Fabio Castillo. Foto Archivo El Espectador. </em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="822" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg" alt="" class="wp-image-121996" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-1024x822.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-300x241.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN-768x617.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/11/02123508/ZETA-FABIO-CASTILLO-JOVEN.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-2b24a94823eed6c2a1964fde2e1011b3"><strong><em>¿Y por qué se fue de&nbsp;</em></strong><strong>El Espectador<em>&nbsp;en 1982?</em></strong><em><br>Me fui de secretario privado del procurador Carlos Jiménez Gómez.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-796990061dba6113b063727d13714089"><strong><em>¿Y por qué regresó&nbsp;El Espectador&nbsp;apenas un año después?</em></strong><em><br>Pues porque terminó aliado con Pablo Escobar (se ríe). Mi oficina quedaba justo al lado de la del procurador. Sobre el escritorio de la oficina tenía una lamparita de esas chiquitas y como un viejito me quedaba a veces hasta las once de la noche pegado de los papeles, leyendo todas las investigaciones, seleccionando lo que servía y lo que no. Cuando pum, pum, pum, se prendieron todas las luces y entraron como cuarenta tipos, y como en esa época el M19 nos tomó de rehenes dos veces me dije &#8220;mierda, otra vez&#8221;. Cuando entró el señor Pablo Escobar Gaviria directamente al despacho del procurador. Yo apagué la luz y me quedé calladito, escondido.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-70d4bf0fc20de19d18e9bf6bded7ea57"><em><strong>¿Qué pasó por su cabeza en ese momento?</strong><br>Lo peor, y me dije que no había sino una forma de saberlo. Al otro día llegué a las 6:30 de la mañana, el procurador llegaba a las siete. Tan pronto lo vi pasar me fui para su oficina y le dije: &#8220;quiubo procurador, ¿cómo le fue anoche?&#8221;; &#8220;bien hombre, estuvo tranquilo&#8221;; &#8220;¿y dónde estuvo?&#8221;; &#8220;por allá en una comida&#8221;; &#8220;¿aquí?&#8221;; &#8220;no, no, yo de aquí me fui a las seis y no volví&#8221;; &#8220;mire&#8221;; &#8220;¿qué es esto?&#8221;; &#8220;mi renuncia&#8221;, y me fui. Salí, llamé a don Guillermo: &#8220;don Guillermo, me tocó renunciar&#8221;; &#8220;¡¿qué pasó?!&#8221;; &#8220;no, yo no le puedo contar, pero es gravísimo&#8221;. Y así fue que regresé.</em> <strong>(Fragmento de la entrevista a Fabio Castillo en Universo Centro)</strong></p>



<p>La periodista María Isabel Naranjo recoge varias anécdotas increíbles en un trabajo de grado, del cual se publicó un fragmento en <a href="https://www.universocentro.com/NUMERO54/Reporterosinrostro.aspx?s=08">Universo Centro</a> (2013).</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5937d79b92075e758e1208eb5fa41c0d"><strong>¿Y sobre qué está escribiendo ahora?</strong><br>No se puede saber.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-9db9760126516469eca4756666cc134a"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque me matan.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-db5b672b53283866c6039c9214505ea2"><strong>¿Alguna vez se ha dejado tomar una fotografía?</strong><br>No.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e4e5bad4847a6c37f65ff5521f223866"><strong>¿Por qué?</strong><br>Porque ese es mi seguro de vida.&nbsp;</p>



<p>Pocos reporteros en Colombia pueden contar una vida que parece sacada de una novela. Hoy pienso que Fabio Castillo, además del extraordinario reportero que fue, debió ser un extraordinario novelista, el hombre que debió haber escrito la gran novela sobre la mafia colombiana. A lo mejor, mañana me levanto con la noticia de que él, Fabio Castillo, el maestro, dejó escrito ese libro que me dijo que estaba escribiendo y que después la historia de su vida aparecerá en Netflix o en la gran pantalla. Creo que sería un homenaje justo para alguien que hizo del periodismo el motivo de su existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="&quot;Estaba amenazado de muerte&quot;: Fabio Castillo, autor de &#039;Los Jinetes de La Cocaína&#039; | Canal 1" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/yTPFOYytdAI?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121856</guid>
        <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 17:39:25 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/31111410/ZETA-FABIO-CASTILLO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Los jinetes de la cocaína”, ese clásico del periodismo colombiano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Corté con La FM por Lozano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/corte-con-la-fm-por-lozano/</link>
        <description><![CDATA[<p> ¿Qué credibilidad puede tener una persona que actúa como político en una columna de opinión y posa de periodista en una emisora? Autopsia a una columna de prensa. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1a1c68dc11b29f00a2c44f87dbc227c6">Dice Omar Rincón en el último número de la <a href="https://gaceta.co/contenidos/entre-jurasicos-zombis-y-excitados/">revista Gaceta</a>:<strong> </strong><em><strong>&#8220;Los periodistas producen la desinformación porque pasaron de mediadores a actores políticos y militantes&#8221;. </strong></em><strong>  </strong></p>



<p>“Se chifló Juan Lozano”, fue lo primero que pensé tras leer su última columna en El Tiempo. Un texto cargado de realismo mágico, no necesariamente de certezas; es decir, lleno de frases hiperbólicas, que parecen escritas, no por un analista sesudo y sosegado, sino por un jovenzuelo que recién está descubriendo el mundo. <em>“El que no ha visto a Dios, cuando lo ve se asusta, mijo”</em>, decía mi abuela.</p>



<p>Pero él no está asustado. Como el buen periodista que no es —y el político profesional que sí es, hoy al mando de un medio periodístico radial— lo imaginé bailando en un solo píe mientras escribía la florida columna, casi un poema con sus indigestos adjetivos, para congraciarse con su amiga María Corina Machado, la nueva Premio Nobel de Paz. Entre políticos se entienden, pensé, y él no tiene vergüenza de gritarlo a los cuatro vientos.</p>



<p>Lo que sí da pena —pena ajena que llaman— son las flojas elucubraciones y la mala leche que derrama en su columna. Columna que es una lamentable diatriba contra el Acuerdo de Paz colombiano. Pero se entiende porque Juan Lozano es un uribista alineado con las posturas del máximo jerarca de la derecha colombiana, que detesta a Juan Manuel Santos y denigra de su Premio Nobel de Paz y de la resolución de nuestro conflicto interno con sus miles de muertos.  </p>



<p>Por eso, encuentro formidable y necesaria la respuesta, <a href="https://x.com/DeLaCalleHum/status/1977867648890507279?t=mg2bKCYscdaoKMZlatjhQQ&amp;s=08">en un tuit</a>, del exministro y hombre de paz Humberto De La Calle a la desafortunada columna de Juan Lozano: </p>



<p><em>“La furiosa columna de @JuanLozano_R hoy en vez de molestia me causó enorme dolor. Exaltar el premio de M Corina para atribuir al Acuerdo del Colón todos los males de la República, no solo es contraevidente sino que es una muestra patética del odio que martiriza esta sociedad. Equivale a decir que hubiese sido mejor que 13.000 guerrilleros siguiesen en armas. Y es una pavorosa ausencia de autocrítica. Borra el gobierno del Centro Democrático en cabeza de Duque pese al deterioro de la seguridad bajo su mando. Si afirmas que ella es “la más grande de las mujeres de América”, le haces un gran daño cuando la reduces al papel de anti Santos en indigna metáfora futbolística. He respetado a Juan desde la diferencia pero esto ya es la tapa”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">La furiosa columna de <a href="https://twitter.com/JuanLozano_R?ref_src=twsrc%5Etfw">@JuanLozano_R</a> hoy en vez de molestia me causó enorme dolor. Exaltar el premio de M Corina para atribuir al Acuerdo del Colón todos los males de la República, no solo es contraevidente sino que es una muestra patética del odio que martiriza esta sociedad.…</p>&mdash; Humberto de la Calle (@DeLaCalleHum) <a href="https://twitter.com/DeLaCalleHum/status/1977867648890507279?ref_src=twsrc%5Etfw">October 13, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Por pura humanidad, la prensa debería estar siempre del lado de la paz, incluso si la paz es imperfecta. Tal y como lo dijo <strong>El Espectador</strong> el domingo anterior al celebrar en un editorial un principio de reconciliación entre Israel y Palestina: <strong>&#8220;El acuerdo de paz es un alivio, así siga un camino tortuoso&#8221;.  </strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Por pura humanidad, la prensa debería estar siempre del lado de la paz, incluso si la paz es imperfecta.</strong></h2>



<p>Después de Gabo, don Juan Lozano y su prosa macondiana. Aquí una breve degustación; a lo mejor un día le dan el Nobel de Literatura, hay quienes opinan que por los lados de la academia la vara está cada vez más baja. </p>



<p><em>“María Corina Machado, la heroína viva, sobreviviente de carne y hueso obstinada y visionaria, que ha enfrentado con la mayor determinación a los verdaderos artífices de la violencia y a los reales enemigos de la paz en Venezuela, en nuestro hemisferio y, cómo no, también en Colombia”.</em></p>



<p><strong>Me pondré a investigar qué hizo Policarpa Salavarrieta para que en Colombia la llamaran heroína, después de morir fusilada en 1817.</strong></p>



<p><em>“Me lo dijo la propia María Corina –la más grande de las mujeres de América en las últimas décadas– en una cálida, generosa y reveladora entrevista reciente que hicimos en la FM: <strong>mientras no haya democracia en Venezuela, no habrá paz en Colombia.</strong> Y tiene toda la razón”.</em></p>



<p><strong>Profetas de nuestro tiempo, ambos: María Corina y don Juan. ¿Y de dónde sale, como no sea de una amistad entre pares, que María Corina es la más grande de las mujeres americanas? ¿Quién hizo esa encuesta? ¿Y de cuándo acá, Venezuela es responsable del conflicto interno colombiano?</strong> <strong>Que yo sepa, aquí ya nos estábamos matando, cuando allá no existían ni el <em>chavismo</em> ni el <em>madurismo</em>. </strong></p>



<p>Hay que concederle el mérito, eso sí, de ser una rival obstinada de Nicolás Maduro, una mujer con agallas si se quiere, y lIderesa de una oposición que cuestiona los abusos de poder del otro y quiere hacerse con ese mismo poder, como lo dije <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-corina-machado-ni-pacifista-ni-pacificadora/">en este mismo blog</a>.</p>



<p><em>Los cucuteños, (…) lloraban de dicha, querían hacer caravanas de celebración y misas de acción de gracias porque entienden la inmensidad de la lucha que decidió librar María Corina, lo que esa lucha ha representado para Colombia y lo inconmensurable de su coraje”.</em></p>



<p><strong>Pues qué raro que no haya encontrado en la prensa mención a tanto júbilo inmortal, ni a las dichosas misas, que por lo visto sólo estaban en la cabeza de don Juan. Moraleja: Una cosa es escribir columnas de opinión documentadas y sustentadas, y cosa bien distinta es dejar volar la imaginación para escribir ficciones. </strong></p>



<p><em>“María Corina, por amor a su pueblo y a su patria, ha desafiado todo lo que parece letal, pestilente y a veces “inderrotable” en nuestra América, así la palabra inderrotable aún no sea reconocida por la Real Academia”.</em></p>



<p><strong>Con esta sola frase, don Juan Lozano ya se ganó su silla en la Real Academia de la Lengua Española.</strong></p>



<p><em>“El Nobel a María Corina, por lo demás, confirma que todos los astros se están alineando para que por fin le llegue la hora cero a la dictadura venezolana”.</em></p>



<p><strong>Político, periodista, columnista y, de ñapa, astrólogo. Don Juan Lozano es todo un personajillo.</strong></p>



<p><em>“¡Bravo, María Corina! ¡Felicitaciones desde el fondo del alma! Y gracias por todo lo que también ha hecho por Colombia”.</em></p>



<p>Espero don Juan que en la emisión de mañana de La FM haga usted el listado de todo lo que la empresaria María Corina ha hecho por Colombia. Busqué en Google, fui a Wikipedia y se lo pregunté a la IA, tan <em>sabionda</em> ella. Esto me dijo: <em>“María Corina Machado no ha tenido un papel directo en la política o acciones específicas hacia Colombia que sean ampliamente reconocidas”.</em></p>



<p>Al parecer el político-periodista o el periodista-político- sabe más que la inteligencia artificial. Me cuentan, por favor, si habla del tema, pues ahora que lo recuerdo hace un año corté con La FM&#8230; por Lozano. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121361</guid>
        <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 14:31:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Corté con La FM por Lozano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Una protesta que debemos aplaudir.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/castroopina/una-protesta-que-debemos-aplaudir/</link>
        <description><![CDATA[<p>En medio de una racha de derrotas, desconexión táctica y apatía visible en el campo, los hinchas de Millonarios decidieron hacer algo inusual: lanzaron sus propios zapatos a la cancha. No fue un acto de vandalismo, sino una metáfora contundente. Un llamado a que los jugadores “se pusieran en los zapatos de la hinchada”, sintieran [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En medio de una racha de derrotas, desconexión táctica y apatía visible en el campo, los hinchas de Millonarios decidieron hacer algo inusual: lanzaron sus propios zapatos a la cancha. No fue un acto de vandalismo, sino una metáfora contundente. Un llamado a que los jugadores “se pusieran en los zapatos de la hinchada”, sintieran la frustración, el amor y la exigencia que viene con portar esa camiseta.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="530" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3.jpeg" alt="" class="wp-image-119742" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3-300x155.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/08/27155228/68a7508194bc3-768x398.jpeg 768w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El gesto se volvió viral. Memes, comentarios, análisis tácticos y hasta parodias circularon por redes. Pero más allá del humor, esta protesta merece una lectura más profunda: fue una acción simbólica, creativa y no violenta en un país donde el fútbol suele ser escenario de tragedias.</p>



<p>Colombia ha vivido episodios dolorosos en sus estadios. Según un estudio de la Universidad Central de Bogotá, <strong>cada 20 días muere un hincha por disturbios relacionados con el fútbol</strong>. En los últimos cinco años, más de <strong>250 personas han perdido la vida</strong> por enfrentamientos entre barras bravas, muchas veces armadas con machetes, piedras o armas hechizas.</p>



<p>La violencia en el fútbol no es anecdótica, sino estructural. Las causas son múltiples: intolerancia, falta de pedagogía, ausencia de regulación efectiva y una cultura que normaliza la agresión como forma de expresión.</p>



<p>La acción de los hinchas de Millonarios no solo fue ingeniosa, fue ejemplar. En lugar de recurrir a la violencia, eligieron el símbolo. En vez de romper, propusieron. Y eso, en el contexto colombiano, es profundamente político.</p>



<p>No se trata de que todos los hinchas deban quitarse los zapatos. Se trata de que todos los equipos, barras y aficionados encuentren formas de hacerse sentir sin que la pasión termine en pérdidas humanas o materiales. Que el fútbol sea espacio con cabida a &nbsp;crítica, pero también de creatividad, de catarsis sin sangre.</p>
]]></content:encoded>
        <author>@castroopina</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>CastroOpina</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=119741</guid>
        <pubDate>Wed, 27 Aug 2025 20:53:57 +0000</pubDate>
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