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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Tue, 28 Apr 2026 22:54:55 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de blando | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>“Guernica no fue un accidente: fue un experimento” Fermín Goñi</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/guernica-no-fue-un-accidente-fue-un-experimento-fermin-goni/</link>
        <description><![CDATA[<p>En El hombre de la Leica, el autor Fermín Goñi se aleja de los relatos habituales sobre la Guerra Civil española para mirar donde menos se ha querido mirar: no tanto el dolor de las víctimas —ampliamente narrado—, sino los mecanismos que hicieron posible la violencia. El poder, el lenguaje, las decisiones frágiles y los [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>En <em>El hombre de la Leica</em>, el autor Fermín Goñi se aleja de los relatos habituales sobre la Guerra Civil española para mirar donde menos se ha querido mirar: no tanto el dolor de las víctimas —ampliamente narrado—, sino los mecanismos que hicieron posible la violencia. El poder, el lenguaje, las decisiones frágiles y los azares que, acumulados, terminaron por romper un país.</p>



<p>Hay algo en esta conversación que dialoga con la historia de Colombia. Hay algo que conecta ambas experiencias: la violencia que deja huellas abiertas, los desaparecidos, las memorias en disputa y los relatos que intentan ordenar —o encubrir— lo ocurrido. Tal vez por eso esta conversación no ocurre desde la distancia, sino desde una cercanía inevitable. Nos sentamos en Bogotá como quien cruza dos historias que, sin ser iguales, se reconocen en sus preguntas.</p>



<p>Lejos de la idea de un plan perfecto o de una historia inevitable, Goñi propone una lectura incómoda: la guerra como una suma de improvisaciones y ambiciones, cuyo sentido fue ordenado después por el relato oficial. En esta conversación —realizada en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá—, el autor reflexiona sobre memoria, verdad y el papel de la literatura frente a un pasado que sigue en disputa.</p>



<p><strong>Diego: Este libro incomoda porque sugiere que la Guerra Civil no fue el resultado de un plan perfecto ni de un solo hombre, sino de una suma de decisiones frágiles, relatos interesados y azares que pudieron haber sido distintos. Al leerlo, uno siente que el foco no está tanto en las víctimas —cuyo dolor ya ha sido ampliamente retratado—, sino en los mecanismos que las producen. Como si te interesara menos el dolor conocido y más entender qué poder lo hizo posible, cómo se construyó y qué estructura permitió ese horror. ¿Qué permitió que todo esto sucediera a la vista de la República y de quienes querían una España distinta?</strong></p>



<p>Es una pregunta difícil de responder, pero hay una explicación clara: quienes dieron el golpe de Estado controlaban una parte decisiva del ejército, especialmente el que estaba en acción en el norte de África. Hay que recordar que en 1936 España tenía presencia allí, y esos militares —los africanistas— fueron los que se sumaron a la rebelión.</p>



<p>A ellos se unieron tropas marroquíes que actuaban con una violencia brutal. Llegaban a las poblaciones y no disparaban: estrangulaban o degollaban. Eso explica la enorme cantidad de muertos en pueblos pequeños. En las grandes ciudades, como Madrid, hubo resistencia hasta el final, pero a costa de una destrucción casi total.</p>



<p>Fue una guerra de exterminio. Franco tenía el control mucho antes de que terminara la guerra, pero no quería solo ganar: quería arrasar para construir, desde las ruinas, su idea de España, esa “una, grande y libre”. Y eso es importante entenderlo: no fue solo una guerra por el poder, fue una guerra para rehacer el país desde cero, eliminando al adversario.</p>



<p><strong>Y en esa línea, hay algo muy interesante en cómo retratas a los personajes, incluso a Franco. No los idealizas, pero tampoco los reduces a caricaturas. Los humanizas sin absolverlos. Por ejemplo, Mola dice en la novela: “Soy un muerto viviente”. ¿De dónde viene esa idea?</strong></p>



<p>Responde a una anécdota real. Mola era un gran aficionado a la fotografía, pero evitaba ser fotografiado porque creía que le traía mala suerte. Solo aceptó una vez, en el norte de África, y ese mismo día bombardearon el campamento español. Hubo muchos muertos y él sobrevivió. A partir de ahí decía que era un “muerto viviente”, alguien que ya debería haber muerto.</p>



<p>Ese tipo de detalles me interesa mucho porque rompe la imagen monolítica del personaje. No para justificarlo, sino para mostrarlo en su complejidad, en sus supersticiones, en sus miedos. Ahí también hay humanidad, aunque esa humanidad conviva con decisiones terribles.</p>



<p><strong>Quiero preguntarte algo más complejo, incluso incómodo: ¿cómo es, desde lo ético y lo emocional, humanizar a personajes que ejercieron tanta violencia, sobre todo cuando esta historia toca a tu propia familia?</strong></p>



<p>Yo no supe lo que había pasado en mi familia hasta que fui bastante mayor. Nadie nos dijo nada. Ni a mis hermanos ni a mí. Nos llamaba la atención, por ejemplo, tener familia en Venezuela y no entender por qué, o no haber conocido a nuestro abuelo.</p>



<p>Cuando empecé a pensar esta novela, desconocía la magnitud de lo ocurrido. Luego supimos que habíamos sido una de las familias más represaliadas: nos quitaron la casa, las tierras, todo.</p>



<p>Si lo hubiera sabido antes, no habría escrito esta novela. Y eso es importante decirlo con honestidad. Porque una cosa es mirar la historia con distancia y otra muy distinta escribir desde la herida directa. Podría contar esa historia —es profundamente desgarradora, con condenas a muerte y campos de concentración—, pero no quiero hacerlo. Prefiero pasar página, aunque eso no significa olvidar. Significa no quedar atrapado ahí.</p>



<p><strong>En la novela aparece una idea muy potente: el golpe no como un plan perfecto, sino como una suma de decisiones improvisadas, egos, dudas. Como si quisieras desmontar la idea de que la guerra era inevitable o que quienes la hicieron sabían exactamente lo que hacían.</strong></p>



<p>Exactamente. No sabían ni siquiera cuántos iban a estar con ellos. Pensaban que en siete días conquistarían España. Eso lo dijo Mola en repetidas ocasiones. Pero la guerra duró tres años, seguida de cuarenta de dictadura, y dejó a España como uno de los países más atrasados de Europa en 1975.</p>



<p>Ese contraste es clave: la idea de una operación rápida que se convierte en una tragedia prolongada. Ahí es donde el azar, la improvisación y también la ambición juegan un papel enorme. Nada estaba tan claro como después se quiso contar.</p>



<p><strong>Además, planteas que la Guerra Civil fue, en cierto modo, un laboratorio para la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué implica pensarla así?</strong></p>



<p>Implica asumir que lo que ocurrió en España no fue solo un conflicto interno. Los alemanes y los italianos, sobre todo los alemanes, utilizaron el territorio español para ensayar su maquinaria de guerra contra población real. Guernica es el ejemplo más claro.</p>



<p>Era una ciudad sin valor estratégico, fuera del mapa militar, y la destruyeron completamente. Allí probaron bombas incendiarias, bombas en cadena, todo tipo de armamento para medir su capacidad destructiva. Eso lo reconoció Göring en el juicio de Núremberg: España fue un laboratorio.</p>



<p>Y eso cambia la perspectiva: ya no es solo una guerra civil, es también un anticipo de lo que vendría después en Europa.</p>



<p><strong>Uno siente también que hay un gesto político en la novela: desmontar ese relato posterior que ordena el caos y construye la figura de Franco como inevitable, casi como si la historia hubiera sido escrita a su medida.</strong></p>



<p>Sin duda, pero ese relato lo construyó él mismo. Franco se autoproclamó jefe del Estado modificando una ley que lo nombraba solo jefe de gobierno. Su entorno eliminó la figura de gobierno y dejó “Estado”, convirtiéndolo en algo parecido a un monarca.</p>



<p>Ahí se ve muy bien cómo el lenguaje no es neutro. Cambiar una palabra cambia toda la estructura del poder. Y ese tipo de operaciones son fundamentales en los regímenes autoritarios.</p>



<p><strong>Y ahí el lenguaje aparece como un arma: patria, orden, cruzada, “salvar a España”… pero nunca se aclara de qué.</strong></p>



<p>De “los otros”. Y “los otros” es cualquiera que no piense como tú. Es una categoría abierta, difusa, que permite incluir a quien convenga en cada momento. Eso es muy peligroso porque deshumaniza y legitima la violencia.</p>



<p>Antes de que haya violencia física, hay una violencia en el lenguaje. Se prepara el terreno. Se construye un enemigo. Y cuando ese enemigo ya no es una persona concreta, sino una idea, un grupo abstracto, entonces todo es posible.</p>



<p><strong>Eso resuena con discursos actuales, incluso fuera de España.</strong></p>



<p>Claro, porque esos mecanismos no han desaparecido. Afortunadamente, hoy no se dan las condiciones estructurales de entonces en España, pero el lenguaje sigue funcionando de formas muy parecidas. Y eso exige estar alerta.</p>



<p><strong>Hay momentos en los que incluso parece que te burlas de Franco, por ejemplo cuando reparte títulos nobiliarios a sus generales, como si intentara construir una aristocracia artificial.</strong></p>



<p>Es que es ridículo. Un dictador que no es rey otorgando títulos como si lo fuera. Era una nostalgia imperial, una fantasía de grandeza que no tenía sustento real. Pero al mismo tiempo es revelador: muestra hasta qué punto necesitaban construir una legitimidad simbólica.</p>



<p><strong>Eso conecta con algo más amplio: esa fascinación por lo monárquico, lo heráldico, que también existe en América Latina. ¿Crees que hay una dificultad cultural para habitar plenamente la democracia?</strong></p>



<p>No lo sé con certeza, pero sí veo una tendencia a crear mitos, a elevar figuras a una categoría casi intocable. Eso no es democracia, eso es otra cosa. Y muchas veces se hace desde la emoción, desde la necesidad de creer en alguien que resuelva todo.</p>



<p>El problema es que eso abre la puerta a la demagogia. A promesas simples para problemas complejos.</p>



<p><strong>Al final de la novela dejas al lector en un silencio incómodo. No juzgas explícitamente, no cierras el sentido. ¿Por qué esa decisión?</strong></p>



<p>Porque el rigor histórico es fundamental. Yo no puedo inventar nada ni imponer una interpretación. Vengo del periodismo: los hechos son los hechos. El narrador debe mantenerse al margen.</p>



<p>Además, creo que es más potente cuando el lector llega a sus propias conclusiones. Ese silencio final no es vacío, es un espacio para que el lector piense.</p>



<p><strong>Hay también una crítica muy fuerte a la manipulación: bombardear y luego culpar al enemigo.</strong></p>



<p>Sí, y eso no es una exageración literaria, es algo que ocurrió. El caso de Guernica es paradigmático. Fue un experimento militar y luego se intentó construir otro relato.</p>



<p>La manipulación de la información es una parte esencial de la guerra. No solo se combate con armas, también con relatos.</p>



<p><strong>También aparece una especie de fascinación de Franco por el modelo nazi, incluso cierta inferioridad frente a ellos.</strong></p>



<p>La había. Franco admiraba el aparato militar alemán. Era un militarista y pretendía gobernar un país como si fuera un cuartel. Pero un país no funciona así. Eso es una dictadura, y las consecuencias están a la vista.</p>



<p><strong>¿Qué dirías que aprendió España de todo esto?</strong></p>



<p>Dos cosas fundamentales: que nunca más una guerra y que el poder lo tiene quien gana las elecciones. Parece simple, pero es la base de todo. Sin eso, no hay democracia posible.</p>



<p><strong>Aquí en Colombia el tema de los desaparecidos sigue siendo central. ¿Cómo se ha abordado eso en España?</strong></p>



<p>Depende de las regiones, porque España es un Estado descentralizado. Hay comunidades que han trabajado mucho en la búsqueda y otras menos. Pero es una deuda moral: encontrar a quienes aún no han aparecido.</p>



<p><strong>Para cerrar: como escritor, ¿cómo imaginas al lector de este libro?</strong></p>



<p>Me gustaría que encuentre una novela que lo atrape, más allá del tema, y que se acerque a un momento clave de la historia con curiosidad y espíritu crítico. Que no lea solo para confirmar lo que ya piensa, sino para cuestionarse.</p>



<p><strong>Quisiera detenerme un momento en algo que atraviesa toda la novela y también esta conversación: la tensión entre memoria y relato. Porque una cosa es lo que ocurrió y otra cómo se cuenta. ¿Hasta qué punto escribir sobre la Guerra Civil es también disputar esa forma de contarla?</strong></p>



<p>Totalmente. La memoria no es algo fijo, es algo que se construye constantemente. Y en ese proceso intervienen los historiadores, los políticos, los medios de comunicación y, por supuesto, la literatura. Cada uno aporta una mirada distinta.</p>



<p>Lo que hace la novela, o al menos lo que intento hacer yo, es entrar en ese espacio sin imponer una verdad cerrada, pero sí con una exigencia de rigor. Porque claro, uno podría inventar mucho, pero entonces ya no está hablando de la historia, está hablando de otra cosa.</p>



<p>A mí me interesa esa frontera: contar con herramientas narrativas algo que está documentado. Y ahí hay una responsabilidad muy grande, porque el lector confía en que lo que está leyendo tiene un anclaje en lo real.</p>



<p><strong>En ese sentido, hay algo muy particular en tu escritura: no es una novela histórica tradicional, pero tampoco es periodismo. ¿Cómo trabajas esa zona intermedia?</strong></p>



<p>Con mucho cuidado. Yo vengo del periodismo, y eso marca una forma de trabajar: contrastar fuentes, verificar datos, no añadir nada que no esté respaldado. Pero la novela te permite otra cosa, que es construir una estructura narrativa, dar ritmo, trabajar las voces.</p>



<p>No se trata de inventar, sino de organizar. De decidir desde dónde se cuenta, qué se muestra y qué se deja fuera. Eso también es una forma de interpretación, aunque no sea explícita.</p>



<p>Y luego está el lenguaje. Cómo se dice algo cambia completamente cómo se percibe. Por eso vuelvo siempre a lo mismo: el lenguaje no es inocente.</p>



<p><strong>Y en esa construcción, ¿qué decides no contar? Porque tan importante como lo que está en la novela es lo que queda fuera.</strong></p>



<p>Claro. Hay muchas cosas que se quedan fuera. No por falta de interés, sino porque una novela necesita un foco. Si intentas contarlo todo, no cuentas nada.</p>



<p>En este caso, me interesaba centrarme en los mecanismos del poder, en cómo se articula, cómo se justifica, cómo se ejerce. Eso implica dejar en segundo plano otras historias que también son fundamentales, pero que ya han sido más narradas.</p>



<p>Es una decisión consciente, pero también es una forma de invitar a que el lector complete ese vacío con lo que ya sabe o con lo que quiera investigar después.</p>



<p><strong>Hay algo que mencionabas antes y que me parece clave: el lector como alguien activo, no pasivo. ¿Confías en ese lector incluso cuando el tema es tan duro?</strong></p>



<p>Sí, absolutamente. Creo que subestimar al lector es un error. El lector sabe leer entre líneas, sabe interpretar silencios, sabe incomodarse.</p>



<p>Y en una historia como esta, esa incomodidad es necesaria. Si el lector termina la novela completamente tranquilo, algo no ha funcionado. No se trata de provocar por provocar, pero sí de generar una reflexión.</p>



<p><strong>En ese sentido, ¿crees que esta novela dialoga con el presente más de lo que parece?</strong></p>



<p>Sí, inevitablemente. Aunque esté situada en un momento histórico concreto, habla de cosas que siguen ocurriendo: la construcción del enemigo, la manipulación del lenguaje, la concentración del poder, la creación de relatos oficiales.</p>



<p>No hace falta establecer paralelismos explícitos. El lector los encuentra solo. Y eso es lo interesante: que la novela no te diga “esto es igual a esto”, sino que te dé las herramientas para pensar.</p>



<p><strong>Y quizá ahí aparece algo que atraviesa toda la conversación: la idea de que entender el pasado no es un ejercicio académico, sino una forma de intervenir en el presente.</strong></p>



<p>Exactamente. La memoria no es un archivo muerto. Tiene consecuencias en cómo se vive hoy, en cómo se toman decisiones, en cómo se entiende la democracia.</p>



<p>Por eso es importante abordarla con rigor, pero también con responsabilidad. No se trata solo de recordar, sino de entender para no repetir.</p>



<p><strong>Y finalmente, sobre la memoria: ¿cómo deberían los países construirla?</strong></p>



<p>Con rigor, sin inventar nada, investigando a fondo y narrando de manera que llegue al mayor número de personas. La memoria no es solo pasado: es una advertencia. Nos recuerda hasta dónde puede llegar una sociedad cuando deja de cuestionarse.</p>
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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128458</guid>
        <pubDate>Mon, 27 Apr 2026 18:02:12 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Hablemos con la verdad: debates si se han hecho</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/hablemos-con-la-verdad-debates-si-se-han-hecho/</link>
        <description><![CDATA[<p>No es cierto que no se hayan hecho debates con candidatos presidenciales. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>En las últimas semanas se ha insistido, casi con terquedad, en la idea de realizar un “gran debate” presidencial transmitido por uno o varios medios de comunicación, en el que únicamente participarían los tres candidatos con mayor intención de voto según las encuestas: Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo De La Espriella.</p>



<p>Desde luego, los demás aspirantes —Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras, Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Sondra Macollins, Gustavo Matamoros y Carlos Caicedo— han protestado con razón. Resulta contradictorio que un ejercicio que se presenta como democrático termine excluyendo voces bajo criterios arbitrarios. No hay forma de justificar que, en nombre de la democracia, se promueva un espacio abiertamente discriminatorio.</p>



<p>Pero más allá de esa discusión, hay una idea que se ha instalado sin suficiente cuestionamiento: que este debate es urgente y necesario para el país. Y aquí vale la pena hacer una pregunta incómoda: ¿acaso no ha habido ya suficientes debates?</p>



<p>Durante meses, los candidatos han participado en múltiples encuentros organizados por gremios económicos como Asobancaria, Andesco, Fenalco, <strong><a href="https://camacol.co/?gad_source=1&amp;gad_campaignid=13005971476&amp;gbraid=0AAAAABYsSh4hbTlwd8A5N22h0tyuIOyPh&amp;gclid=Cj0KCQjw77bPBhC_ARIsAGAjjV8Kt5gqEjZHDtxnmx6X9wCl0437FXC3phLDVigwB986fNMc43sC8CgaAqxCEALw_wcB">Camacol</a></strong>, la ANDI, Anato, y Asofondos. El problema no es la falta de escenarios, sino la repetición del público: en muchos de estos eventos, cerca del 70% de los asistentes son los mismos. Es decir, los aspirantes llevan más de medio año hablándole a la misma audiencia cerrada, predecible y poco representativa del país real. Sorprende que no se hayan dado cuenta.</p>



<p>A esto se suman los debates promovidos por universidades en distintas regiones, donde sí existe un interés genuino de ciudadanos que quieren conocer propuestas concretas para sus territorios. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué estos espacios parecen no contar? ¿Por qué se les resta valor frente a un debate mediático que, en esencia, no aportaría nada nuevo?</p>



<p>La respuesta parece estar más en el espectáculo que en el contenido. Lo que se vende como un evento “imprescindible” no es más que una apuesta por el rating. Y, aun así, es poco probable que ese debate llegue a realizarse. Las condiciones que imponen algunos candidatos —como excluir a quienes están por debajo del tercer lugar en las encuestas o elegir moderadores a conveniencia para evitar preguntas incómodas— son inaceptables para cualquier medio serio que respete su independencia.</p>



<p>Incluso si se optara por realizarlo a través del sistema de medios públicos, como RTVC o Inravisión como se le quiere llamar ahora, habría un principio básico que no podría ignorarse: todos los candidatos deben ser invitados. Lo contrario sería un uso indebido de un espacio estatal. Si alguno decide no asistir, esa será su responsabilidad, pero la puerta debe estar abierta para todos. Sorprende que un detalle tan elemental se pase por alto.</p>



<p>En realidad, esta discusión parece cada vez más inútil. A estas alturas, la mayoría de los <strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/la-culpa-es-de-los-taxistas/">colombianos</a></strong> ya tiene definido su voto, y difícilmente lo cambiará por ver, una vez más, a los candidatos repitiendo discursos vacíos. Porque, seamos honestos, estos debates rara vez profundizan en propuestas de gobierno. Lo que abunda son las frases hechas, las generalidades y, por supuesto, los ataques.</p>



<p>El resultado es un intercambio estéril de insultos: críticas al gobierno de turno, respuestas igualmente agresivas y una dinámica que podría resumirse en la conjugación de un solo verbo: insultar. Yo te insulto, tú me insultas, él nos insulta; nosotros nos insultamos, vosotros os insultáis y ellos se insultan entre todos.</p>



<p></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128401</guid>
        <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 17:57:40 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
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                            </item>
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        <title>DIPLOMACIA DEPORTIVA: DE LA GLORIA EN AUGUSTA A LA CLAUSURA DE LA FLORIDA*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/diplomacia-deportiva-de-la-gloria-en-augusta-a-la-clausura-de-la-florida/</link>
        <description><![CDATA[<p>La historia parece repetirse: éxitos deportivos, pero fragilidades institucionales. Los recientes acontecimientos del deporte colombiano revelan una paradoja inquietante. Mientras el mundo aplaude la hazaña de María José Marín, quien en abril de 2026 conquistó el prestigioso Augusta National Women’s Amateur en el legendario Augusta National Golf Club, en Bogotá se apaga silenciosamente uno de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>La historia parece repetirse: éxitos deportivos, pero fragilidades institucionales. Los recientes acontecimientos del deporte colombiano revelan una paradoja inquietante. Mientras el mundo aplaude la hazaña de <a href="//generic-entity?number=0">María José Marín</a>, quien en abril de 2026 conquistó el prestigioso <a href="//generic-entity?number=1">Augusta National Women’s Amateur</a> en el legendario <a href="//generic-entity?number=2">Augusta National Golf Club</a>, en Bogotá se apaga silenciosamente uno de los escenarios más emblemáticos de inclusión deportiva: el <a href="//generic-entity?number=3">Club Popular de Golf La Florida</a>.</p>



<p>En mi libro <em>Diplomacia Deportiva y Poder Blando de Colombia</em> (Editorial Tirant lo Blanch, 2025), advertía una constante de nuestra historia deportiva: el país no ha logrado saldar una deuda estructural. Existe un profundo abismo entre los logros de los deportistas y las inconsistencias de la dirigencia. Mientras los primeros superan obstáculos, precariedades y limitaciones para competir, los segundos suelen extraviarse en disputas políticas, visibilidad mediática y decisiones erráticas.</p>



<p>Esta desconexión no solo afecta el desarrollo del deporte: impacta directamente el poder blando y la imagen internacional del país.</p>



<p>Este contraste no es casual. Es una radiografía de las tensiones entre el discurso del éxito internacional y las decisiones internas que debilitan la base social del deporte. Es aquí donde la diplomacia deportiva deja de ser un concepto teórico para convertirse en una herramienta crítica de análisis.</p>



<p>Las diplomacias emergentes —como la deportiva— se construyen a partir de símbolos, narrativas e imágenes. En la sociedad internacional, los protagonistas no son únicamente los diplomáticos tradicionales, sino también los deportistas, quienes encarnan valores, identidad y reputación nacional.</p>



<p><strong>La victoria en Augusta: poder blando en estado puro</strong></p>



<p>El triunfo de María José Marín no es solo una victoria deportiva. Es un acto de diplomacia deportiva en su máxima expresión. Países como <a href="//generic-entity?number=4">Irlanda</a> han comprendido este fenómeno mediante estrategias estructuradas de <em>sports diplomacy</em>: el deporte proyecta reputación, construye narrativa país y abre puertas donde la diplomacia tradicional encuentra límites.</p>



<p>Con su victoria en el <a href="//generic-entity?number=1">Augusta National Women’s Amateur</a>, Marín se convierte en la primera golfista colombiana y latinoamericana en alcanzar este título, consolidando un hito histórico para el país. Su logro es resultado de disciplina, talento y constancia; para Colombia, representa un fortalecimiento tangible del poder blando y de su posicionamiento internacional.</p>



<p>Más allá del triunfo, su historia refleja el proceso silencioso de formación que comienza desde edades tempranas. Como muchos atletas de alto nivel, su desarrollo es el resultado de años de aprendizaje, acceso a escenarios deportivos y acompañamiento técnico.</p>



<p>Pero surge una pregunta inevitable: <strong>¿de dónde nace ese talento?</strong></p>



<p><strong>La Florida: el origen invisible del éxito</strong></p>



<p>Durante más de cinco décadas, el <a href="//generic-entity?number=4">Club Popular de Golf La Florida</a> ha sido mucho más que un campo de golf. Ha representado un espacio real de democratización del deporte, una plataforma de movilidad social, un semillero de talentos con impacto nacional y un modelo comunitario sin ánimo de lucro.</p>



<p>En este escenario, miles de ciudadanos han accedido a un deporte históricamente restringido. Allí se ha construido, de manera silenciosa pero efectiva, una forma de diplomacia deportiva basada en la inclusión. No desde los grandes torneos, sino desde la cotidianidad de la formación, la práctica y la oportunidad.</p>



<p>Sin embargo, la restitución del predio y la incertidumbre sobre su continuidad no constituyen únicamente un conflicto contractual. Representan una fractura en la cadena de valor del deporte colombiano y un debilitamiento tangible del poder blando nacional.</p>



<p>Este fenómeno no es aislado. El <em>Global Soft Power Index</em> en sus ediciones 2024 y 2025 evidencia que Colombia atraviesa un proceso de proyección internacional marcado por profundas asimetrías. El ascenso en el ranking global —del puesto 69 al 61— refleja, en buena medida, una victoria de la identidad sobre la institucionalidad.</p>



<p>Mientras pilares como Cultura y Patrimonio y Personas y Valores proyectan una imagen de país vibrante, resiliente y atractivo, otros componentes fundamentales muestran retrocesos preocupantes. La caída en indicadores de Relaciones Internacionales y Gobernanza sugiere que la comunidad internacional percibe una brecha creciente entre el atractivo social de Colombia y la confianza en sus capacidades institucionales.</p>



<p>En este contexto, el patrimonio cultural —en el que se inscribe el deporte— se consolida como uno de los motores más eficaces del poder blando. La cultura tiene la capacidad de influir en percepciones, moldear preferencias y generar vínculos de confianza entre Estados, sociedades y actores estratégicos.</p>



<p><strong>La brecha entre discurso y realidad deportiva</strong></p>



<p>La diplomacia deportiva, entendida —como lo define el <a href="//generic-entity?number=5">Instituto Matías Romero</a>— como una vertiente de la diplomacia pública que utiliza el deporte para fortalecer relaciones, promover cooperación y proyectar una imagen positiva, exige coherencia interna.</p>



<p>No resulta consistente aspirar a consolidar una imagen de éxito deportivo global mientras se debilitan los espacios que permiten el acceso, la formación y el desarrollo de nuevos talentos. En esa tensión se define, en gran medida, la credibilidad internacional de un país.</p>



<p>El caso de La Florida plantea interrogantes que trascienden lo deportivo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>¿Puede hablarse de diplomacia deportiva sin garantizar acceso real al deporte?</li>



<li>¿Es sostenible el éxito internacional sin inversión en la base social?</li>



<li>¿Qué mensaje envía Colombia cuando un modelo de inclusión deportiva enfrenta su desaparición?</li>
</ul>



<p>Aquí la diplomacia deportiva deja de ser un concepto aspiracional para convertirse en un criterio de evaluación de la política pública.</p>



<p><strong>Más allá del golf: un activo estratégico en riesgo</strong></p>



<p>La posible desaparición del <a href="//generic-entity?number=5">Club Popular de Golf La Florida</a> no es un hecho aislado. Sus efectos son estructurales: afecta procesos de formación deportiva, limita oportunidades para jóvenes y adultos mayores, impacta el empleo de decenas de familias y debilita programas sociales y ambientales asociados al territorio. En este club, mensualmente 1.100 – 1.300 jugadores practican este deporte; un número alto de empleados y familias serán afectados.</p>



<p>Pero, más allá de sus consecuencias inmediatas, implica la pérdida de un activo estratégico: la capacidad de mostrar un modelo de deporte inclusivo, accesible y socialmente transformador.</p>



<p>En términos de diplomacia deportiva, esto equivale a renunciar a una de las formas más auténticas de construcción de reputación internacional.</p>



<p><strong>Conclusión: el camino a Augusta empieza en La Florida</strong></p>



<p>El triunfo de <a href="//generic-entity?number=6">María José Marín</a> en Augusta demuestra hasta dónde puede llegar Colombia. El caso de La Florida revela desde dónde comienza ese camino.</p>



<p>Si el país aspira a consolidarse como un actor relevante en la diplomacia deportiva global, debe comprender que su mayor fortaleza no reside únicamente en sus campeones, sino en los espacios que los forman.</p>



<p>Porque, en última instancia, la verdadera pregunta no es si Colombia puede volver a ganar en Augusta. La pregunta es más profunda: ¿seguirá teniendo escenarios como La Florida para formar a la próxima campeona?</p>



<p>*<strong>José Miguel Castiblanco</strong> es el director del Centro de Diplomacia Pública y Corporativa y embajador de Carrera (r.); especialista en diplomacias emergentes.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128161</guid>
        <pubDate>Tue, 21 Apr 2026 05:50:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/21004635/Imagen1.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[DIPLOMACIA DEPORTIVA: DE LA GLORIA EN AUGUSTA A LA CLAUSURA DE LA FLORIDA*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El cinismo de Roy: adular a Cepeda mientras agita la bandera del voto en blanco</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-cinismo-de-roy-adular-a-cepeda-mientras-agita-la-bandera-del-voto-en-blanco/</link>
        <description><![CDATA[<p>La política es de caretas, carreta y resentimientos. El candidato presidencial Roy Barreras tiene tanto de lo uno como de lo otro. El que antier comía a manteles con la derecha y ayer con la izquierda, hoy agita la bandera del voto en blanco como hombre de centro.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Roy Barreras e Iván Cepeda, candidatos presidenciales. </em></p>



<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-c951d5461aa1db4c35c10f646e0dbc53"><strong><em>&#8220;La bajeza más vergonzosa es la adulación&#8221;, </em>decía Sir Francis Bacon.</strong></p>



<p>Roy Barreras jura que el voto en blanco es el antídoto contra la polarización. No convenció a 300 mil personas en la consulta interpartidista, pero ahora se montó en el embeleco de convencer a cinco millones de indecisos para que, salvo él, voten por ninguno. &nbsp;</p>



<p>Le pregunté a un amigo qué opinaba de Roy. —Aunque no me cae ni bien ni mal, es la clase de político que genera más desconfianza que pasiones. Él se lo ha buscado, me dijo.</p>



<p>El candidato presidencial, que a estas alturas ya debe ser consciente que podría sacar menos votos que los 257 mil que logró en la consulta interpartidista -a juzgar por las encuestas, no tiene ni el 1% de favorabilidad- está en campaña agitando de manera tímida la bandera del voto en blanco, según él para derrotar a los extremos, el uribismo y el petrismo. De ese asunto habla en la última entrevista con María Jimena Duzán.</p>



<p>El hombre apela a los, dice él, cinco millones de indecisiones que hay en Colombia llamándolos a castigar a los extremos que representan el petrismo —del cual hace (¿hizo?) parte— y el uribismo, del que formó parte y al que hoy dice aborrecer.</p>



<p>Con disímulo, Roy Barreras está mostrando el cobre del resentimiento, ese primo hermano de la envidia y el rencor. Ya no llama compañeros a sus amigos (¿?) de la izquierda, ni muestra intenciones de querer respaldar la candidatura de Iván Cepeda, a quien bautizó como izquierda radical, junto con su fórmula vicepresidencial, la líder indígena Aída Quilcué.</p>



<p>¿Es Cepeda un extremista por soñar con la pacificación&nbsp;del país como sueña el propio Roy? Que el médico-poeta aclare en qué consiste la radicalización del candidato del Pacto Histórico, porque se usan los medios para rotular a la gente, tildándola de esto o de aquello —como hace la derecha cuando llama comunista a Cepeda sin ser comunista—, sin más argumento que la rabia dócilmente contenida. Porque así es Roy:  lanza la piedra, esconde la mano, y luego endulza el agravio con una ligera adulación. Es lo que hace con Cepeda.</p>



<p>A Semana le dijo: <em>“Yo lo conozco hace 17 años e Iván Cepeda es un hombre honesto, que actúa de buena fe y que está absolutamente comprometido en la defensa de los derechos humanos, las víctimas, la paz, la verdad y la defensa de la JEP”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-c01e3e17d5acb87214354040bded2a74"><strong>Ya lo dijo Jonathan Swift: <em>&#8220;Cuidado con el lisonjero. Te está alimentando con una cuchara vacía</em></strong>&#8220;. </p>



<p>A Roy se le abona que ha sido un trabajador incansable de la paz, pero se contradice cuando, solapadamente, siembra dudas sobre Cepeda. Tiene sus motivos. </p>



<p>Aporreado en las encuestas, el único camino que le queda es el de aterrizar, en segunda vuelta, en cualquier campaña que le garantice cuotas burocráticas para los suyos y un puesto importante para él como funcionario público en el próximo gobierno, aunque en Colombia los políticos siempre encuentran una mano caritativa. Cualquier embajada sirve de <em>escampadero.</em></p>



<p>Resentido como está con la izquierda, —culpa a Petro de su fracaso en la consulta del 8 de marzo— y experto en pasar de cama en cama, ideológicamente hablando, no es fácil adivinar cuál será su siguiente jugada. Se mueve al ritmo que marque la veleta (léase voltereta) electoral. A falta de un papá, a Roy le sobran los apellidos: galanista, uribista, santista, petrista. Cansado de tanto linaje, ahora se monta en un nuevo cuento: el del voto en blanco. Pero también esa puede ser una estrategia calculada, porque para calculador él. Falta ver si está pensando en convencer a Claudia López y Sergio Fajardo de acolitar la idea.</p>



<p>Los políticos saben que no deben fiarse entre ellos. Hoy Roy Barreras no es una figura atractiva para ninguna campaña como no sea la propia, que no va para ningún lado. Enredado en la estratagema de sus ambiciones personales, ha sido víctima de sus propios trucos. Ha perdido cierto respeto, por decirlo de alguna manera. El suyo es un caso bien interesante para ser analizado en las facultades de ciencia política: cómo sepultar una carrera en la vida pública sin morir del todo. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Aunque se vende como una persona bienintencionada, no siento genuino su discurso social, ni siquiera por el hecho de haberse levantado en la pobreza, un asunto que usó como tema de campaña. Una vez dijo: &#8220;La pobreza puede doler más que el hambre&#8221;. Me quedé pensando: ¿acaso el hambre no viene incluido con la pobreza?</p>



<p>Roy es un mago con las palabras, las usa con destreza, pero hay que saber leerlo entre líneas para adivinar sus intenciones ocultas. En cada entrevista siempre tiene una nueva revelación, como ese caramelo que se le da al niño para entretenerlo. Si la política no es entretenimiento, ¿entonces qué es?</p>



<p>Pero en algo debemos estar de acuerdo con él. Estoy de acuerdo con Roy en que a punta de periodicazos el país no resolverá sus problemas más sensibles, como lo hace la pintoresca estrategia de campaña del uribismo después de reclutar a regañadientes a Juan Daniel Oviedo.</p>



<p>Roy podría pasar a la historia como un gran arquitecto de la paz: ha demostrado capacidades y conocimiento en este campo-. Unido a Cepeda, podría ser el siguiente Alto Consejero para la Paz. Un gran legado para que la historia lo recuerde con gratitud. La paz, más que el voto en blanco, es la bandera que un país de violentos debe seguir abrazando hasta que dejemos de matarnos. Los buenos oficios de Roy podrían servir para que el país cumpla lo que acordó Santos en 2016.</p>



<p>Ahora bien: si los candidatos presidenciales fueran tres —Paloma, Roy y Abelardo—, Roy tendría más mérito que ellos dos juntos</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Discurso 7 de Agosto - Roy Barreras" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/UPS72yhjXiM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Su discurso como presidente del Congreso en la posesión de Gustavo Petro, cargado de fina coquetería, dejó ver el buen orador que es –a cada cual lo suyo-;  casi parecía él el presidente de la República, lo que demuestra que el país le cabe en la cabeza, aunque algo hizo mal y ahora está rumiando las consecuencias.</p>



<p>Después del 31 de mayo, Roy tendrá dos caminos: o reinventarse reconociendo con humildad sus propios errores o transitar la senda del oportunismo que tan familiar le es. A sus 62 noviembres quizás esté a tiempo de redimirse. </p>



<p>Ah, pero ya anda pregonando que se retira de la política. Veremos con qué sale mañana, porque con tal de figurar, siempre tiene, como el mago, una carta bajo la manga: otro lánguido golpe mediático. Si resulta cierto que no va más, de pronto el poeta mata al político, y a nadie culparán por ese crimen. Porque siempre habrá un político esperando la caída de otro.</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong>Espere mañana:</strong> Vicky Dávila, la mujer de las tres P, y el debate presidencial contaminado.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127939</guid>
        <pubDate>Sat, 18 Apr 2026 12:38:47 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/18072757/ZETA-ZETA-ZETA-ROY-BARRERAS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El cinismo de Roy: adular a Cepeda mientras agita la bandera del voto en blanco]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“Pensar en los mares de México es pensar en las generaciones futuras y no en la monetización de nuestros recursos irreemplazables” &amp;#124; ENTREVISTA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/pensar-en-los-mares-de-mexico-es-pensar-en-las-generaciones-futuras-y-no-en-la-monetizacion-de-nuestros-recursos-irreemplazables-entrevista/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antes de tomar la cámara fotográfica,&nbsp;Cristina Goettsch Mittermeier&nbsp;ya tenía una conexión con el mar. Los veranos en las playas de Tampico, Tamaulipas, en el Golfo de México, y la fuerza de las olas marcaron esa fascinación por el océano. Al mismo tiempo recuerda desde entonces cómo su madre cargaba con gasolina para limpiarle los pies [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La reconocida fotógrafa de conservación Cristina Goettsch Mittermeier habla sobre la situación de los mares mexicanos, las amenazas que enfrenta y las oportunidades para defenderlos.</em></li>



<li><em>“En semanas como esta donde lees la catástrofe que está pasando el Golfo de México me da una tristeza enorme, pero hay esperanza en la resistencia, en saber que no somos sólo tú y yo”, dice la fotógrafa sobre el futuro de los mares mexicanos.</em></li>



<li><em>En medio de los derrames, proyectos de gas y petróleo que amenazan a los golfos del país, Mittermeier hace un llamado a la presidenta Sheinbaum: “La mejor manera de establecer la soberanía de México es protegiendo los mares”.</em></li>



<li><em>La fotógrafa y cofundadora de SeaLegacy destaca la importancia de las zonas de reserva costeras para proteger los ecosistemas marinos y a las comunidades que dependen de ellos.</em></li>
</ul>



<p>Antes de tomar la cámara fotográfica,&nbsp;<strong>Cristina Goettsch Mittermeier</strong>&nbsp;ya tenía una conexión con el mar. Los veranos en las playas de Tampico, Tamaulipas, en el Golfo de México, y la fuerza de las olas marcaron esa fascinación por el océano. Al mismo tiempo recuerda desde entonces cómo su madre cargaba con gasolina para limpiarle los pies del chapopote —restos de hidrocarburos— que ya desde entonces existía en las costas.</p>



<p><strong>Su conexión con el mar ahora es más fuerte</strong>. Su trabajo como fotógrafa de conservación ha sido reconocido en el mundo por documentar la riqueza de los océanos, así como la vida que habita en ellos y los riesgos cada vez mayores que enfrentan.</p>



<p>Cofundadora de la fundación&nbsp;<a href="https://sealegacy.org/mission-values/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">SeaLegacy</a>, Mittermeier ha documentado por décadas las transformaciones y los impactos que ocurren en los mares: arrecifes degradados, costas contaminadas, especies al borde de la extinción. Pero también ha mostrado historias de resistencia para proteger y conservar la vida marina.</p>



<p>A solo unas semanas del recientes derrame petrolero en las costas del Golfo de México, cuyos remanentes llegaron por semanas a las costas de la región, en medio de las amenazas que representan los proyectos de gas para los ecosistemas marinos y la autorización del gobierno de Donald Trump para que las petroleras estadounidenses hagan nuevas perforaciones en aguas profundas, poniendo en riesgo a especies protegidas, Mittermeier charla con&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;y reflexiona sobre el momento que viven los mares mexicanos y las oportunidades reales para protegerlos.</p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/golfo-de-mexico-derrame-petroleo-ciencia-nueva-evidencia-derrame-petroleo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Crisis en el Golfo de México: científicos revelan nueva evidencia sobre el derrame de petróleo</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271485"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16073240/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-1.jpeg" alt="Retrato de Cristina Mittermeier" class="wp-image-271485" /><figcaption class="wp-element-caption">Cristina Mittermeier es bióloga y exploradora submarina de renombre, dedicada a la conservación de los ecosistemas marinos. Foto: cortesía Paul Nicklen</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Qué fragilidad y al mismo tiempo qué resistencias encuentra en los mares de México?</strong></p>



<p>—Tuve la fortuna de estudiar Ingeniería Bioquímica y Recursos Marinos en el TEC de Monterrey, en Guaymas, Sonora, y aunque yo me imaginé que iba a ir a estudiar ballenas y tiburones y toda esta megafauna, en realidad lo que estudié fue el mar a través de un microscopio.</p>



<p>Una de las primeras cosas que aprendes es que la diversidad del océano existe a nivel microscópico en el plancton y es el fitoplancton el que proporciona la mitad del oxígeno. Por esa simple razón deberíamos cuidar esta fragilidad porque nadie puede vivir con solo la mitad del oxígeno.</p>



<p><strong>Lo que estamos haciendo en el mar son dos cosas gravísimas. La primera es la extracción de biomasa a nivel industrial</strong>. La cacería industrial de vida marina silvestre es un error gravísimo porque no entendemos todavía la función de la biomasa marina en el ciclo de carbono del planeta, son lo que lo mantiene vivo.</p>



<p><strong>El segundo problema es que hemos utilizado el mar como un vertedero de basura y no son solo plásticos</strong>. Son químicos, petroquímicos, hidrocarburos, sustancias súper tóxicas que están matando el mar.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271476"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071935/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-5.jpg" alt="Arrecifes de coral" class="wp-image-271476" /><figcaption class="wp-element-caption">Blanqueamiento de coral. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |</strong><a href="https://es.mongabay.com/2025/02/derrames-impunes-imagenes-satelitales-revelan-derrames-petroleo-no-reportados-golfo-de-mexico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>&nbsp;Derrames impunes: imágenes satelitales revelan seis años de derrames de petróleo no reportados por las empresas en el Golfo de México</strong></a></p>



<p><strong>—¿Considera que ha cambiado la percepción sobre la conservación desde que empezó a estudiar el mar?</strong></p>



<p>—La percepción de la gente ha cambiado muchísimo. Cuando comenzamos, cuando creamos SeaLegacy, que es la organización que mi esposo y yo creamos, lo que queríamos era enfocar más atención a los temas marinos. Apenas si se hablaba del mar, aunque es el ecosistema más grande y el que define la vida sobre la tierra.</p>



<p><strong>Seguimos muy rezagados en términos de inversión de los gobiernos, de las corporaciones</strong>&nbsp;<strong>para crear economías azules que dependan de un mar vivo</strong>. Estoy hablando de billones de dólares que todavía nos faltan para realizar esa ambición. 80 billones de dólares al año.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271475"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071926/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-4.jpg" alt="Tiburón martillo" class="wp-image-271475" /><figcaption class="wp-element-caption">Tiburón martillo. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿En qué contexto nace SeaLegacy y cuál es el aporte que ha tenido y que que destacaría?</strong></p>



<p>—Al final de la Segunda Guerra Mundial, la gente que no tenía experiencia en espionaje ni en cuestiones militares se sumó al esfuerzo para tratar de ganar la guerra. Les decían los amateurs gloriosos. Fue lo que hicimos mi esposo y yo. Sin tener dinero, sin tener respaldo organizacional dijimos: «Vamos a hacer fotografías y hablar del mar, usar nuestras cuentas de medios sociales».</p>



<p>Las derrotas son todos los días. La última es el gobierno de Donald Trump declarando que&nbsp;<strong>ya no va a haber protecciones para las especies en peligro en el Golfo de México para poder seguir extrayendo petróleo</strong>. Vamos a presenciar la extinción de la ballena de Rice (<em>Balaenoptera ricei</em>), una verdadera pena del lado del Golfo de México, la extinción de la vaquita [marina] (<em>Phocoena sinus</em>) en el Golfo de California. Estas son vergüenzas internacionales para México.</p>



<p>Pero anécdotas de lo que ganamos es lo más importante que podemos hacer y es importante orientarse a esas victorias. SeaLegacy pudo participar como parte de un consorcio internacional muy grande para ganar&nbsp;<strong>la creación de la primera red de áreas marinas protegidas interconectadas en el Pacífico Oriental entre Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica</strong>. Se creó esta red muy grande de áreas marinas protegidas para permitir que las especies como tiburones, ballenas, tortugas puedan transitar en sus pasajes de migración sin ser hostigadas por la pesca industrial y eso fue un logro importantísimo.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271482"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16072015/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-11.jpg" alt="Ballenas jorobadas" class="wp-image-271482" /><figcaption class="wp-element-caption">Nado de ballenas jorobadas. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/video/2025/04/asi-disminuyen-las-especies-de-ballenas-y-delfines-en-el-golfo-de-california/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Así disminuyen las especies de ballenas y delfines en el Golfo de California</strong></a></p>



<p><strong>—Recientemente habló sobre el imperialismo ecológico. ¿Cómo lo describiría?</strong></p>



<p>—Escuché acerca de esta planta desalinizadora que está promoviendo Arizona porque les falta agua en el sureste de los Estados Unidos. Entonces la idea es: «Vamos a sacar agua del mar del Golfo de California, desalinizar y llevarnos el agua dulce a los Estados Unidos», pero a México se le queda toda la salmuera que es tóxica.</p>



<p>Ese imperialismo de pensar «nosotros nos llevamos todos los beneficios» y México se queda con el mugrero, a mí se me hace ofensiva. Te das cuenta de que México no es el único país,&nbsp;<strong>hay muchos países donde los grandes imperios occidentales tiran su mugrero y se llevan la riqueza</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271479"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071955/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-8.jpg" alt="Cola de ballena" class="wp-image-271479" /><figcaption class="wp-element-caption">El Golfo de California, un refugio para diferentes tipos de ballenas. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Cómo percibe estas decisiones en la situación que vive el Golfo de México?</strong></p>



<p>—Me gustaría decirle a la presidenta [Claudia] Sheinbaum que nuestras ballenas de Rice son mexicanas y merecedoras de la protección del gobierno de México. Pero lo que más creo que tiene importancia a nivel macro es esta carrera de los hidrocarburos. México no controla el precio de los hidrocarburos. Estamos a merced de lo que digan otros gobiernos. Por esa razón solamente&nbsp;<strong>México debería estar transicionando a energías renovables en las que nosotros controlamos el precio y nosotros nos quedamos con el beneficio</strong>.</p>



<p>México tiene una oportunidad muy grande porque gozamos con recursos renovables gloriosos, recursos solares, eólicos que podrían posicionar a México como una poderosa potencia de energía sostenible.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271074"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/01223528/golfo-de-mexico-derrame-ciencia-gobierno-informacion-3.jpg" alt="El pescador Leopoldo Salgado sostiene grumos de residuos de petróleo recogidos en la costa días después de un derrame de petróleo en el Golfo de México" class="wp-image-271074" /><figcaption class="wp-element-caption">Pescadores y habitantes han limpiado durante marzo los remanente del derrame en el Golfo de México. Foto: AP/Félix Márquez</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Qué riquezas todavía tiene el Golfo de México y por qué es importante defenderlas?</strong></p>



<p>—Una de las fallas que cometemos es esa idea de que el Golfo ya está echado a perder y que por eso no vale la pena hacer nada. Nada podría estar más lejos de la verdad.&nbsp;<strong>El Golfo de México tiene unas costas que todavía tienen áreas de biodiversidad increíblemente importantes</strong>. No solo los manglares y las lagunas costeras, sino también arrecifes de coral.</p>



<p>Precisamente porque ha estado abandonado durante tanto tiempo,&nbsp;<strong>desde el punto de vista científico sabemos muy poco sobre lo que hay</strong>. La capacidad global del petróleo está a punto de empezar a disminuir y los países que no transicionen hoy se van a quedar atrás.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271477"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071942/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-6.jpg" alt="Mantaraya gigante en Revillagigedo" class="wp-image-271477" /><figcaption class="wp-element-caption">Biodiversidad marina en el archipiélago de Revillagigedo. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2024/09/ballenas-gas-megaproyecto-amenaza-biodiversidad-golfo-de-california/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Ballenas o gas: el megaproyecto que amenaza a la biodiversidad del Golfo de California</strong></a></p>



<p><strong>—¿Y qué amenazas observa para el Golfo de California?</strong></p>



<p>—El Proyecto Saguaro y el Proyecto Amigo, dos proyectos de gas natural licuado. Son hidrocarburos texanos que no le pertenecen a México y que aunque se vendan no vamos a ganar ni un peso de eso.&nbsp;<strong>Lo único que le queda a México es el mugrero y el potencial de un derrame, pero también la destrucción del Golfo de California</strong>&nbsp;de convertirse en un corredor industrial.</p>



<p><strong>Tenemos la diversidad de cetáceos más grande del mundo</strong>, 43 especies de mamíferos marinos, entre ellas la ballena azul, que es el animal más grande que ha vivido sobre la tierra. Y aunque vayamos a presenciar la extinción de la ballena Rice en el Golfo de México y la vaquita marina en el Golfo de California, todavía tenemos oportunidad de salvar a las ballenas azules que en el Golfo de California y en el Pacífico Oriental mexicano tienen una de sus poblaciones más importantes en el planeta.</p>



<p>Todo eso lo vamos a poner en peligro para hacer un corredor industrial. ¿Qué se va a acabar? El trabajo para los pescadores artesanales de Puerto Libertad, que ya están preocupados de que se industrialice la zona donde ellos viven.</p>



<p><strong>Pensar en los mares de México es pensar en las generaciones futuras de mexicanos y no en la monetización de nuestros recursos irreemplazables.</strong></p>



<p><strong>Leer más |</strong>&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/04/buceo-conservacion-oceano-entrevista-makarena-betancourt/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>“El buceo te recuerda cómo quieres vivir la vida fuera del océano” | ENTREVISTA</strong></a></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271473"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071911/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-2.jpg" alt="Familia de Cachalotes" class="wp-image-271473" /><figcaption class="wp-element-caption">La Administración Trump decidió modificar la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, por sus siglas en inglés), una legislación que ha protegido a los animales durante casi medio siglo. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Cómo impulsar la idea de que la naturaleza no está aislada de nosotros?</strong></p>



<p>—Hay una propuesta que a mí me gusta mucho, que yo ayudé a ponerle el nombre, que es la Reserva de la Biósfera de Dos Mares en Baja California Sur, que es la entrada del Golfo de California.&nbsp;<strong>Una reserva de la biósfera permite que se lleven a cabo actividades sostenibles, por ejemplo, la pesca artesanal</strong>.</p>



<p>Y son los pescadores artesanales, los ribereños mismos, los que piden la creación de esta reserva de la biosfera porque ven su modo de vida amenazado. Son más de 25 000 pescadores y sus familias que dependen de los recursos del Golfo de California. Y es la pesca industrial la que amenaza este modo de vida, la proliferación de cruceros y de turismo desenfrenado, y ahora la industrialización de estos buques. La gasificación.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271480"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16072002/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-9.jpg" alt="Pescadores mexicanos sacando redes" class="wp-image-271480" /><figcaption class="wp-element-caption">Pescadores mexicanos sacando redes. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Todavía estamos a tiempo de fomentar esta conexión con la sociedad a través de, por ejemplo, la fotografía?</strong></p>



<p>—Hay un peligro enorme en rendirnos a estos procesos. Yo como acto de resistencia creo que tenemos la oportunidad de reorientarnos hacia donde todavía hay esperanza.</p>



<p>Y&nbsp;<strong>la esperanza siempre existe en las soluciones</strong>. Entonces ahí es donde tenemos que enfocar nuestras narrativas e invitar a otra gente a que se sume.</p>



<p>Yo me imagino y me gustaría vivir en un planeta donde el Golfo de California está vivo, donde el Golfo de México está protegido y donde México fuera el primer país que depende totalmente de energía verde.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271481"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16072010/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-10.jpg" alt="salto de móbula en Baja California Sur, México" class="wp-image-271481" /><figcaption class="wp-element-caption">Salto de una raya mobula en Baja California Sur. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Qué señales de esperanza ve?</strong></p>



<p>—En semanas como esta donde lees la catástrofe que está pasando el Golfo de México y donde te das cuenta de que siempre hay intereses personales que empujan este tipo de proyectos me da una tristeza enorme, pero&nbsp;<strong>siento que hay esperanza en la resistencia, en saber que no somos sólo tú y yo los que estamos preocupados</strong>.</p>



<p>En el caso del Proyecto Saguaro y el Proyecto Amigo en el Golfo de California se han sumado más de 40 organizaciones, muchas de ellas internacionales, pero la mayoría mexicanas, para oponerse y para levantar la voz y decir «no podemos hacer aquí lo que hicimos del otro lado».</p>



<p>Creo que hay esperanza en las compañías y en las corporaciones que sí se pueden imaginar un futuro más sostenible.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_271474"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/04/16071918/mares-de-mexico-Cristina-Mittermeier-entrevista-3.jpg" alt="Tiburón ballena" class="wp-image-271474" /><figcaption class="wp-element-caption">Un tiburón ballena se acerca de frente en aguas de México. Foto: cortesía Cristina Mittermeier</figcaption></figure>



<p><strong>—¿Planea volver a trabajar en México?</strong></p>



<p>—Llevo más de 30 años fuera de México y es uno de los dolores más grandes de mi vida.</p>



<p>Ahora quiero que se sepa que renuncié a mi ciudadanía americana, que yo no me puedo suscribir a lo que está haciendo este gobierno contra los mexicanos y que yo no quiero que ni un peso de mis impuestos vaya para eso. Me regreso a vivir a México.</p>



<p>Le diría a la Presidenta que la mejor manera de establecer la soberanía de México es protegiendo los mares que son una joya para el mundo, no solo para nosotros, sino también para las especies con las que compartimos el mar. Esta presidenta puede hacerlo.</p>



<p>Tenemos mucho trabajo por delante y eso le toca a Claudia Sheinbaum. Que sepa la Presidenta que la apoyamos en esa ambición, no en las contradicciones.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal:</strong> una ballena en aguas de México. <strong>Foto:</strong> cortesía Cristina Mittermeier</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/04/mares-mexico-petroleo-cristina-mittermeier-entrevista/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>
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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127989</guid>
        <pubDate>Fri, 17 Apr 2026 23:14:02 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/17181225/Captura-de-pantalla-2026-04-17-181210.png" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Pensar en los mares de México es pensar en las generaciones futuras y no en la monetización de nuestros recursos irreemplazables” &#124; ENTREVISTA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Matemáticas para sonreír y reflexionar</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ecuaciones-de-opinion/matematicas-para-sonreir-y-reflexionar/</link>
        <description><![CDATA[<p>Abundan los chistes matemáticos que encierran errores tan ingenuos, que por esa misma razón se convierten en divertidas notas humorísticas llenas, no solo de encanto, sino de finas contribuciones tanto para la comprensión de los conceptos matemáticos como para el alcance de sus aplicaciones. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Un ejemplo es el conocido apunte que describe cómo un estudiante de primer semestre de la carrera de matemáticas le explica a su hermana mayor, que está esperando su primer hijo, lo fascinante que resulta la probabilidad.</p>



<p>—<em>Si lanzas una moneda al aire, la probabilidad de que salga sello es de 1/2; o sea, que tienes el 50 % de las posibilidades de ganar, pues solo hay dos posibles eventos: cara o sello</em> —le explica el joven a su hermana. Y continúa hablando con entusiasmo—: <em>si ahora lanzas un dado, la probabilidad de que caiga el 5 es de 1/6, o sea que tienes menos del 17 % de las posibilidades de ganar, pues hay seis posibles eventos, y así con cada cosa en la que quieras conocer tus oportunidades para ganar o acertar</em>. </p>



<p>En este punto su hermana lo interrumpe y le dice:</p>



<p>—<em>¿O sea que la probabilidad de que mi bebé sea un niño es del 50 %?</em> </p>



<p>—<em>Claro, pero mejor aún —</em>responde el joven—: <em>si tenemos en cuenta que la población de China es aproximadamente la quinta parte de la población mundial, la probabilidad de que sea chino es del 20 %.</em></p>



<p>Quiero compartirles una historia, que más que un chiste, parece una paradoja lógica. Se trata del anuncio que hace un profesor sobre la realización de un examen parcial.&nbsp;</p>



<p>El docente protagonista de esta historia, respetado entre sus estudiantes y famoso por ser muy estricto, al terminar la última clase de la semana informa a sus alumnos que la próxima semana realizará un examen parcial sorpresa, que solo será anunciado el mismo día al inicio de la hora de la clase destinada para el examen y que por lo tanto deberán estar preparados porque no podrán conocer de antemano el día en que se realizará el examen.</p>



<p>Cuando el docente sale del aula uno de los estudiantes pasa al frente y les pide a sus compañeros que lo oigan un momento.&nbsp;</p>



<p>—<em>No es necesario prepararse, pues, según el anuncio del profe, no podrá haber sorpresa y, por lo tanto, no tendremos examen—</em> dice el entusiasta joven a sus compañeros, y pasa a explicar por qué razón no habrá examen.</p>



<p>—<em>Tenemos clase todos los días, de lunes a viernes; entonces, el examen no podrá realizarse el viernes porque es el último día posible y, si no lo realiza antes, entonces sabríamos con toda certeza, de antemano, que el examen es ese día; así que no puede realizarse el viernes. Recuerden que el profesor nos dijo que debíamos estar preparados porque solo podríamos saber el mismo día, al iniciar la hora de clase</em>.</p>



<p>Y continuó con su razonamiento frente a sus compañeros:</p>



<p><em>—Y como no puede ser el viernes, entonces, por la misma razón, no podrá tener lugar el jueves, pues se violaría el anuncio del profesor, ya que, si no se ha realizado antes el examen, desde el día anterior sabríamos que es el jueves como última opción porque el viernes está descartado.</em></p>



<p>La expectativa y la atención de todos aumentó para oír al joven, quien prosiguió:</p>



<p><em>—Exactamente del mismo modo podemos descartar el miércoles y el martes, así que solo quedaría la opción del lunes, pero ya lo sabemos hoy; entonces, no podrá realizar el examen el lunes tampoco. Así que vamos a descansar, que no hay que preparar ningún examen.</em></p>



<p>El razonamiento del estudiante convenció a sus compañeros, quienes, muy tranquilos, sabiendo que su profesor no incurriría en un error lógico, salieron del salón despreocupados del examen.</p>



<p>A la semana siguiente, todos los estudiantes asistieron a clase el lunes y el martes. Pero para su gran sorpresa, el miércoles al iniciar la clase el profesor dijo: </p>



<p>—<em>Saquen una hoja, vamos a iniciar el examen.</em></p>



<p>Claramente no lo esperaban, y por lo tanto, se cumplió la sentencia del profesor cuando les anunció que solo lo sabrían el mismo día del examen.</p>



<p>Les dejo a los lectores la tarea de pensar en la solución a esta aparente «paradoja».</p>



<p>@MantillaIgnacio</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ignacio Mantilla Prada</author>
                    <category>Ecuaciones de opinión</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127883</guid>
        <pubDate>Mon, 13 Apr 2026 16:29:28 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/13104929/Jpeg-1.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Matemáticas para sonreír y reflexionar]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ignacio Mantilla Prada</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/en-mi-epoca-uno-como-periodista-no-figuraba-lucy-nieto-de-samper-entrevista-inedita/</link>
        <description><![CDATA[<p>Doña Lucy Nieto de Samper tenía 97 años cuando me concedió esta entrevista en plena pandemia y 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.  La tituló “Punto final” y ese fue su obituario. “Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”, me dijo en 2020. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size">Lucy Nieto de Samper, periodista colombiana (1923-2026). <strong>Fotografías:</strong> Alexánder Velásquez. </p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-300ddea9a0d59f3bb4976048f0cb2f66"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c80a3fa4178d4c26e2bf68135fce58af"><strong><em>“La vida se va acabando y no hay tiempo para hacer más. Hago un recuento de casi un siglo de vida, y veo que es hora de hacer como los boxeadores: colgar los guantes”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper, en su última columna (2022).</em></p>



<p>Creció en una época en que las mujeres estaban destinadas a criar hijos y atender a sus maridos, pero enviudó joven y su destino cambió.</p>



<p>Lucy Nieto de Samper, la periodista más longeva de Colombia, nació en Bogotá, el 21 de agosto de 1923 y murió en esta ciudad el 23 de marzo de 2026, con 102 años a cuestas. Durante ese siglo, Colombia ha tenido 31 presidentes y una dictadura.</p>



<p>Esta bogotana vio al mundo y a Colombia transformarse.&nbsp; Tenía nueve años cuando ocurrió la Guerra de Colombia con Perú (1932); 16 cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial (1939) y 22 cuando terminó (1945); 25 cuando asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán (El Bogotazo, 1948), 30 &nbsp;cuando comenzó&nbsp; &nbsp;la dictadura del General Gustavo Rojas Pinilla (1953); que al año siguiente trajo &nbsp;la televisión a Colombia (1954); 34 cuando las mujeres&nbsp;ejercieron por primera vez&nbsp;el derecho al voto (1957); 46 cuando el hombre llegó a la Luna (1969); 59 cuando le dieron &nbsp;Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez (1982); 63 cuando ocurrió &nbsp;la toma al Palacio de Justicia (1985); 64 cuando apareció el Sida (1986); 78 cuando derribaron las Torres Gemelas (2001); 93 cuando Colombia firmó la paz con las FARC (2016); 96 cuando el mundo entró en pandemia por Covid (2020) y <a href="https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/lucy-nieto-de-samper/punto-final-columna-de-lucy-nieto-de-samper-718835">tenía 99 años cuando escribió su última columna para El Tiempo.</a></p>



<p>Comenzó su carrera en la revista Cromos en 1952 y tras enviudar crió a sus cinco hijos sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti. Su único arrepentimiento:  no haber ido a la universidad. &nbsp;</p>



<p>En el año de la pandemia, cuando tuve el privilegio de entrevistarla, doña Lucy me confesó que estaba cansada de vivir. (Escuche <a href="https://go.ivoox.com/rf/57470643">aquí</a> el audio de la entrevista)</p>



<p>Desde principios de 2020, vivía en un hogar para personas de la tercera edad, al norte de Bogotá. <em>“Prefería estar en mi casa,&nbsp;independiente, pero en este lugar tengo la tranquilidad de estar atendida por enfermeras todo el tiempo. Menos mal la pandemia me cogió aquí”.</em></p>



<p>En este sitio pasaba el confinamiento leyendo y viendo televisión, especialmente Netflix, en compañía de su hermana Clara, quien hoy tiene 100 años. Por esos días leía <em>El Sari Rojo</em>, la novela de Javier Moro, y la biografía sobre la escritora Simone de Beauvoir. “Uno a esta edad ya no es que tenga mucha actividad que hacer y estar encerrado es terrible”.</p>



<p>Tampoco había perdido la costumbre de leer periódicos en papel, El Tiempo y <strong>El Espectador</strong>, porque detestaba leer noticias en computador.</p>



<p>Hija del periodista Luis Eduardo Nieto Caballero, comenzó en este oficio en 1952. “Yo estaba recién casada, feliz con mi marido, tenía dos hijos en ese momento. Me llamó Jaime Restrepo, su familia acababa de comprar <em>Cromos </em>y me invitó a escribir en la revista sobre la vida social de la época, que era sobre lo que escribíamos entonces las mujeres. Se perdía mucho tiempo haciendo la lista de invitados que asistían a los matrimonios y también las listas de regalos, era muy aburrido pero se hacía”.</p>



<p>Sin más ayuda que su máquina de escribir Olivetti, sola sacó adelante a sus cinco hijos, tras la muerte en 1961 de su esposo, Alejandro Samper Gómez. Tenía entonces 38 años y el menor de los niños apenas un año.</p>



<p>No se casó otra vez porque, como me dijo, “¿Qué tipo se aguanta cinco hijos y que hijos se aguantan otro tipo? Yo tenía la cosa absolutamente clara. Pero tuve mis romances, por supuesto”.</p>



<p>Todos fueron a la universidad, incluida María Elvira, la única que siguió sus pasos y los del abuelo&nbsp;en el periodismo. &nbsp;“Ella está mucho más preparada que yo, porque no fui a la Universidad y ella sí, estudió Filosofía y Letras”.</p>



<p>María Elvira recuerda la vida austera de su familia —“Mi papá no era un hombre de fortuna, mi mamá tampoco heredó nada”—,&nbsp;y las dos ocasiones en que la acompañó a empeñar el juego de té para llegar a fin de mes.</p>



<p>Durante 70 años de carrera, Lucy Nieto de Samper hizo de todo: en prensa escrita (El Tiempo y las revistas Cromos, Credencial y Vanidades, de la que fue corresponsal en Miami); en radio (”Contrapunto Femenino”, un programa en Caracol); y en televisión (“Algo para recordar”, un programa de variedades que hacía con su mamá y con Inés Gutiérrez, experta en alta costura, y “En blanco y negro”, programa semanal de entrevistas).</p>



<p>Ingresó a El Tiempo en 1963, siendo una de las pioneras del llamado periodismo femenino. Se convirtió en columnista literalmente por accidente: una vez le tocó ir a las oficinas del Tránsito porque un bus estrelló&nbsp;su Volkswagen y se encontró con tal desorden administrativo que le pidió permiso al director, Enrique Santos Castillo, para opinar sobre el tema. La columna se publicó en las páginas sociales, con tan buenos comentarios que se volvió permanente y pasó después a las páginas editoriales. &nbsp;La columna “Cosas que pasan” sólo dejó de aparecer durante los años en que fue secretaria de Prensa de los presidentes Alfonso López Michelsen y Virgilio Barco, quienes la nombraron además cónsul en Milán.</p>



<p>Desde el periodismo, defendió los derechos de las mujeres <a>y abogó por distintas&nbsp;causas como el derecho a morir dignamente.</a> En los años 60, cuando se fundó Profamilia, respaldó &nbsp;el uso de los métodos anticonceptivos, <em>“lo que hizo que &nbsp;monseñor Solano la insultara desde el púlpito, señalándole con el dedo de hereje, por lo que no volvimos a misa &nbsp;en la iglesia de El Chicó”</em>, recuerda María Elvira.</p>



<p>En otra ocasión quisieron&nbsp;demandarla por​ denunciar a unos tipos que usaban los garajes de sus casas para ofrecer &nbsp;muchachas del servicio &nbsp;a las señoras de la época. “A ella les cobraban por sentarlas ahí y a las señoras por contratarlas. Lucas Caballero, Klim, que era mi primo, se burlaba&nbsp;diciendo que yo iba a dejar sin servicio doméstico a los bogotanos”. (Risas).</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-6e3e8966684e5653d340f23d4fcd9fe8"><strong>“Algo se hizo, pero tal vez no lo suficiente. Se habría podido hacer mucho más”: </strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em><strong></strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="271" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127795" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-271x1024.jpg 271w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-79x300.jpg 79w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/04/11102109/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-COLUMNA-406x1536.jpg 406w" sizes="(max-width: 271px) 100vw, 271px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>“A veces los periodistas juzgan más que lo que informan”</strong></p>



<p>La reportera, amante de la música clásica, la samba y los boleros, criticaba a esos periodistas que se las dan de jueces –“a veces juzgan más que lo que informan y hace falta más periodismo investigativo”. En su lista de mejores periodistas hay cuatro nombres: Enrique Santos Calderón, Germán Castro Caycedo, Elvira Mendoza y María Jimena Duzán.</p>



<p>“En mi época no había divas. No había estrellas, éramos mucho más modestas. Uno como persona no figuraba. &nbsp;Me parece que a veces hay demasiada ostentación, demasiado protagonismo, parece más importante la periodista que el entrevistado”. &nbsp;</p>



<p>Evocó con nitidez la vez que conoció Casa Verde, el campamento de las FARC, durante el gobierno de Belisario Betancur. &nbsp;“Recuerdo que Tirofijo era odiosísimo, ni siquiera se acercaba; en cambio Jacobo Arenas era querídisimo”.</p>



<p>De aquellos días, surgió una fugaz amistad con Jacobo Arenas, quien semanas después&nbsp;le mandó una carta que ella conservó; hablándole de tú, le decía &nbsp;&nbsp;que estaba equivocada, que Manuel Marulanda Vélez no era odioso como ella decía. “Fui varias veces a ese campamento y una vez nos quedamos a dormir en cama franca, sobre tablones. Recuerdo que Emilito Urrea se levantaba temprano a preparar el café y las arepas con los guerrilleros”. (Risas)</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-e5fd71a58867c97e74a8bcd6ff387675"><strong>&#8220;En mi época no había divas en el periodismo&#8221;: Lucy Nieto de Samper.</strong> </h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="614" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg" alt="" class="wp-image-127593" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-614x1024.jpg 614w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3-180x300.jpg 180w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/31101229/ZETA-ZETA-ZETA-LUCY-NIETO-3.jpg 768w" sizes="(max-width: 614px) 100vw, 614px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Lucy Nieto Samper fue miembro de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá <strong>Foto:</strong> Alexánder Velásquez.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>La Bogotá de ayer y de hoy</strong></p>



<p>De su papá, el periodista y político liberal&nbsp;Luis Eduardo Nieto Caballero, co-director de <strong>El Espectador </strong>entre 1919 y 1921, recuerda que fue masón y creyente y se quebró tras los eventos de la Gran Depresión. Se emociona al recordar lo feliz que fue jugando con su hermana Clara en los jardines de la casa quinta que tenían en la Avenida Chile, lo que entonces eran las afueras de la ciudad.</p>



<p>“Teníamos dos casas, pero perdimos una por la crisis del 29. &nbsp;Yo aprendí a leer y escribir en aquella quinta, con una profesora llamada Rosaliana Gutiérrez. Empecé a ir al colegio a los nueve años”.</p>



<p>Cuando Lucy nació ya existían los tranvías y los vio desaparecer en 1951; el tiquete costaba cinco centavos. “Vivíamos en la calle 13, cogíamos el tranvía en la Carrera Séptima y nos dejaba en la Avenida Chile con carrera 12 y de ahí seguíamos a pie tres cuadras hasta el Gimnasio Femenino. Los expresos salían de la Plaza de Bolívar a las 7:00 de la mañana”.</p>



<p>Las costumbres eran distintas. &nbsp;“A las fiestas uno iba con la mamá, todo era más zanahorio​. El contacto con los muchachos era menos fácil que hoy. Éramos tímidos, o al menos yo, como apendejaditos, comparados con las niñas de ahora que son más avionas que los señores”. Añoraba la Bogotá de sus 15 años cuando era una aldea de 325 mil habitantes y no la de ahora “en la que uno se siente como perdido”.</p>



<p>Sobre el Metro de Bogotá tuvo un presagio. “Eso no me va a tocar a mí, cuando eso suceda yo ya estaré muerta, remuerta (silencio) pero hace miles de años debimos tener uno subterráneo”.</p>



<p>“Es un horror lo que está pasando en la ciudad, nosotros tuvimos el 9 de abril pero me parece que la gente antes estaba menos enervada que ahora”, comentó sobre los problemas de inseguridad de la capital.</p>



<p>Afirmaba que los mejores presidentes de Colombia han sido liberales: Carlos Lleras, Alberto Lleras y Alfonso López. Que el mejor alcalde ha sido Peñalosa, que le gustaría ver a Carlos Fernando Galán en el Palacio Liévano (sueño cumplido)&nbsp;y a Germán Vargas Lleras en la Casa de Nariño. Le gustaba la alcaldesa Claudia López, aunque no votó por ella, pero le molestaba “cuando se pone demasiado peleadora”. Pensaba que difícilmente una mujer llegará a Gobernar en este&nbsp;país, “a pesar de que ha habido magníficas candidatas como Cecilia López, inteligentísima y preparadísima”.</p>



<p>Del presidente Duque opinaba que “es muy buena persona pero no estaba preparado para manejar este país. No tiene personalidad, está demasiado dominado por Uribe”.</p>



<p>“Me parece terrible lo que ha hecho este gobierno, no pudieron hacer trizas los acuerdos, pero le han metido trancones. Si la gente hubiera funcionado en el&nbsp;plebiscito, este país no estaría como está. Uribe se volvió el enemigo número uno de Juan Manuel Santos. Si las cosas están peor es por culpa de Uribe”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-1395547d1bfd90f8f313706882844254"><strong><em>“</em></strong><strong><em>Recordando unos de los pasos que he dado en este planeta durante mi prolongada trayectoria vital, tengo que reconocer el paso del tiempo, y como la lechera, llorar sobre la leche derramada”: </em></strong><em>Lucy Nieto de Samper en su última columna.</em></p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Quería morir dormida</strong></p>



<p>A pesar de su envidiable lucidez y salud de la que gozaba a sus 97 años, &nbsp;se sentía cansada de vivir, -“ya no siento placer por la comida”-, y aún la abrumaba el recuerdo de los dos hijos fallecidos: Lina murió &nbsp;cáncer en 1990 y Alejandro de un ataque al corazón en plena pandemia. Le sobreviven: Maria Elvira, Nora y Ernesto. Entre todos, le dieron seis nietos y tres bisnietos.</p>



<p>“Yo tengo antecedentes de longevidad, tanto mi abuela como mamá murieron a los 96 años, me gustaría estar ya descansando, en paz. ¿Qué hace uno más aquí? No hay nada más que hacer”.</p>



<p>Y añadía: “He sido una mujer muy sana, no he estado en la clínica sino para tener hijos, solamente he sido operada de la cadera, pero ya de vieja”.</p>



<p>Me sorprendió la tranquilidad de su respuesta cuando le pregunté qué pensaba sobre la muerte y cómo quería ser recordada. “Sé que vine a morir en este lugar. Sé que estoy un paso más cerca de las estrellas como dicen de Bogotá (risas). No sé qué hay del&nbsp;otro lado, pero aguardo la esperanza de encontrarme con mis papás, mi esposo y mis hijos. Quisiera morir como murió mi hijo: dormida”.</p>



<p>Ese momento llegó la noche del 23 de marzo de 2026. “No murió como quería, pero nos dejó un legado de honestidad intelectual, fortaleza y tenacidad, y el ejemplo de un periodismo hecho en función del bien común, sin agendas ocultas”, me cuenta María Elvira Samper, vía WhatsApp.</p>



<p>Doña Lucy Nieto de Samper quería ser recordada como una mujer que <em>“escribió la verdad, que no inventó, que fue honesta y franca”.</em>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127588</guid>
        <pubDate>Sat, 11 Apr 2026 12:45:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“En mi época, uno como periodista no figuraba”: Lucy Nieto de Samper. (Entrevista inédita)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>&amp;#8220;Colombia tiene que aprender a escuchar&amp;#8221; María Gaitán.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/colombia-tiene-que-aprender-a-escuchar-maria-gaitan/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Ser la nieta de Jorge Eliécer Gaitán en Colombia no es solo una herencia: es una carga histórica, política y emocional. Este 9 de abril, Día de las Víctimas, quise hablar con María Gaitán, directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, desde ese lugar, pero también desde otro más incómodo y urgente: el de quien insiste en que la memoria no puede ser un relato cerrado, sino un ejercicio vivo de escucha. En esta conversación, su voz transita entre lo íntimo y lo público, entre el legado y el presente, para defender una idea tan simple como difícil: en un país atravesado por la violencia, entender empieza por escuchar, incluso aquello que no queremos oír.</p>



<p><strong>Bueno, muchas gracias por esta entrevista, yo quiero empezar hablando un poco de estos años, de ese reto de asumir la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica y quizás de todo lo que te ha tocado aquí, pero sobre todo ese reto más difícil. ¿Cuál es el reto más difícil de lo que te ha tocado, la complejidad más grande de haber asumido la dirección del Centro Nacional de Memoria?</strong></p>



<p>A ver, esa pregunta es sustancial para entender lo que hemos hecho en todos estos meses de gobierno. Al entrar al Centro, de las palabras más comunes que escuché fue producto. Y yo, fue una de las cosas que más me interpelaron, porque yo no considero que ni la verdad, ni la justicia, ni la reparación, ni las investigaciones, ni el conflicto sean un producto, sino que se necesita un proceso. Y si nosotros no entendemos la memoria histórica y el esclarecimiento de la verdad como un proceso y lo manejamos como un producto, no va a tener las consecuencias tan importantes que implican escuchar, y para escuchar se requiere un proceso, porque nosotros no estamos acostumbrados a escuchar, a nosotros no nos enseñan culturalmente a escuchar, ni en el colegio, ni en la casa, ni en la sociedad escuchamos. Entonces es quizás uno de los retos más significativos, y eso estamos aprendiendo, eso ha sido la fuerza de escuchar todas las memorias, todas. Me acuerdo en un territorio que me decían María, no señora, usted no puede escuchar a los paramilitares, usted no puede escuchar a los guerrilleros, usted no puede escuchar a los delincuentes, y yo les decía, pero si no escucho a los responsables, ¿cómo voy a entender sus acciones para poder explicar este conflicto? Tengo que escuchar, eso no quiere decir que sea empática con lo que hicieron, eso no quiere decir que justifique lo que hicieron, pero nosotros tenemos que escuchar, escuchar no implica aceptar lo que el otro está diciendo, y eso es dificilísimo. Porque nosotros, y eso me pasa, yo no quiero decir que yo soy la maestra de la escucha, lejos de ahí, pero estamos en un proceso absolutamente auténtico y veraz de aprender a escuchar, porque muchas veces uno está escuchando al otro ya con todo un universo cultural y personal que nos impide recibir lo que estamos escuchando, y estamos siempre en una escucha reactiva, no receptiva. Entonces, eso es lo que estamos haciendo en el Centro Nacional de Memoria Histórica, una escucha receptiva, y no solamente receptiva para recoger la memoria colectiva, que es lo que ha hecho el Centro Nacional de Memoria Histórica desde su primer día de nacimiento, y convertirla en memoria histórica, y memoria histórica es triangular la información, yo escucho a la víctima, o el hecho victimizante, al responsable, y también lo cotejo con archivos. Esa triangulación es la que le da fuerza al esclarecimiento de la verdad y a la memoria histórica, porque en Colombia la memoria colectiva es quizás de las expresiones también tan diversas como nuestra geografía, porque la memoria colectiva en Colombia se baila, se canta, se llora, se grita, se insulta, se pone en teatro, se escribe, se compone, se conversa, y esa diversidad es la que nos permite saber que como cantan en La Guajira, no cantan como en el Llano, y como cantan en el Llano, no cantan en el Chocó, y en el Chocó no cantan como en el Amazonas, y escuchar a todos esos cantos nos permite tener una sinfonía colectiva que nos permita construir el país que queremos, o el país que soñamos, y el país que sueña La Guajira no es el mismo país que sueña el Amazonas, ni que sueña el Chocó, ni que sueña Nariño, ni que sueño yo, porque yo qué país sueño, el de la restauración moral y democrática de la República que Jorge Eliécer Gaitán encarnó toda su vida, y por eso el 9 de abril no solamente les rindo homenaje a las víctimas del conflicto, que para mí, más allá de ser víctimas, que sí han habido un centenar de miles de víctimas del conflicto, les rindo homenaje a los líderes, lideresas y resistencias, que además han escuchado la palabra de Jorge Eliécer Gaitán, porque Jorge Eliécer Gaitán buscó ser asesinado, y claro, asesinaron su cuerpo, y eso deshizo una familia, violentó una esperanza que estaba surgiendo, pero sobre todo, destruyó una familia, una familia que tenía vocaciones distintas, y que muchos, o la gran mayoría, mujeres, hemos optado por mantener firme el legado de Jorge Eliécer Gaitán, porque es un legado que este país tiene que escuchar, entonces cuando digo que Gaitán está vivo es porque está en el territorio presente, como me dice un compañero que lo repito tantas veces, yo, María Gaitán, me convierto en el territorio en una rockstar, porque no soy yo, es Gaitán, y que Gaitán, como él decía, yo no soy yo, personalmente, yo soy un pueblo que me sigue porque lo he interpretado, y yo no soy yo, María Gaitán, yo soy Gaitán porque es un pueblo que se siente interpretado todavía por lo que dijo Gaitán hace más de 78 años, cuando fue asesinado.</p>



<p><strong>Me gustaría hablar de las acciones, porque las acciones siempre cuentan mucho, este 9 de abril, quizás, no sabemos si usted va a seguir al frente del Centro Nacional de Memoria el próximo año, pero por ahora sabemos que este 9 de abril es el último en este mandato, y usted está al frente, ¿qué va a pasar este 9 de abril?</strong></p>



<p>Este 9 de abril nos vamos a encontrar con más de 80 líderes y lideresas y resistencias de todo el país, que vienen a que conversemos, a que articulemos y tejamos las experiencias de los otros, a que escuchemos dolor, pero sobre todo lo más importante es a contarles que reanudamos la obra del Museo de Memoria de Colombia, y logramos reanudarla en esta administración, difícil, difícil, duro, duro, pero logramos limpiar todo un proceso administrativo que era tan complejo, que era muy difícil de darle ruta si no se hacía este trabajo metódico de ordenar la casa para poder empezar a pensar en la idea de retomar la obra. Y en este museo de más de 14.700 metros cuadrados, y con un espacio público que estamos buscando que se integre a Bogotá, que eso también lo estamos haciendo, integrar el museo a Bogotá, que no sea un edificio aislado, sino que sea un edificio que haga parte de la ciudad, de una ciudad además que tiene que escuchar el territorio, porque nosotros decimos en permanencia el territorio habla, que también Bogotá es territorio, pero es que a Bogotá le cuesta mucho escuchar al resto del país. Entonces, en este lugar es donde realmente el territorio va a hablar y el centro tiene que escuchar, y el centro es Bogotá, el centro es el Centro Nacional de Memoria Histórica. Y este 9 de abril en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán vamos a escuchar el territorio, en el centro, y en un lugar muy emblemático de la ciudad que es el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.</p>



<p><strong>Hay un tema sobre todas las memorias que a mí me fascina porque realmente creo que es lo que necesita el país, encontrarse, pero vemos la polarización, vemos que esto parece que somos descendientes de ese bipartidismo que tanto nos hizo daño y del que su abuelo tanto también le hizo daño a él, y tanto lo criticó también como esa falta de dignidad moral, que me parece muy interesante esa idea que usted está devolviendo, de devolverle dignidad al país, porque cuando se ven todas las memorias se devuelve dignidad a todas las memorias también, pero…¿por qué nos cuesta tanto?</strong></p>



<p>Porque yo creo que nosotros fuimos formados culturalmente y socialmente a mantener tres elementos de los cuales yo considero que son los combustibles más efervescentes para este conflicto, que son el racismo, el clasismo y la desigualdad, y eso no viene desde el bipartidismo, eso viene desde la ocupación colonial española, cuando vinieron aquí a arrebatar territorios que no les pertenecían con una arrogancia que todavía tenemos, porque los criollos recuperaron y mantuvieron la arrogancia española, y eso es lo que nos está también impidiendo escucharnos, y que todas las memorias sean tenidas en cuenta. Entonces, cuando se habla de polaridad, yo creo que esta polarización no es de ahora, sino de siempre, y como tú lo dices, Gaitán, esa polarización fue la que más atacó, pero la razón por la cual, o sea, la esencia que él atacó es por la cual a él lo atacan, Gaitán unió al país de todos los partidos, al país nacional de todos los partidos, y unió al país político de todos los partidos, y ahí sí crea una división, pero es una división distinta, es una claridad política, que es la que tenemos, pero que es súper confusa. Entonces, a partir de la Constitución del 91, ya no son liberales y conservadores esa polarización, pero sí unos totalmente polarizados, en una explosión de partidos que representan al país político y que siguen manipulando al país nacional. Pero yo creo que poco a poco ese país nacional se está despertando, y yo pienso en los jóvenes con el estallido social. El estallido social abrió un trecho y un sendero muy importante en Colombia. Y esos estallidos sociales, como el 9 de abril, fue un estallido social. El 9 de abril de 1948, que mal llaman Bogotazo, porque eso no fue en Bogotá, fue en toda Colombia. Y cuando hablan de Bogotazo es como si se limitaran para que la historia oficial piense en incendios, en asesinatos, en un país emborrachado. Sí, se emborracharon, incendiaron, pero hay que saber quiénes incendiaron también, quiénes emborracharon, porque yo sé que también el país político brindó y se emborrachó de la felicidad de haber asesinado a Jorge Eliécer Gaitán. Entonces, quiénes se emborracharon hay que saberlo, porque se emborracharon unos y otros. Entonces, la polaridad, yo creo que hay una frase de Gaitán que a mí, o un concepto de Gaitán que me parece muy importante. “Para que haya luz, tienen que existir dos polos, el negativo y el positivo.” De lo contrario no hay luz. Entonces, el problema no es que haya dos fuerzas polarizantes que permiten la luz, sino que esas dos fuerzas polarizantes no produzcan luz, que es lo que nos sucede. Por eso Gaitán decía tan sabiamente que existía un país político liberal y conservador, y un país nacional liberal y conservador, pero que si ese país político —el liberalismo y el conservatismo— no eran el polo positivo y negativo, lo que producía luz era que el pueblo fuera superior a sus dirigentes para poder nivelar y darle dignidad a este pueblo que históricamente ha sido destrozado, humillado, denigrado, convertido en miseria, por eso somos el tercer país más desigual del mundo.</p>



<p><strong>Hablemos de la administradora pública también, que le tocó llegar a administrar el CNMH después de Darío Acevedo y de todo el planteamiento, de una ruptura que venía del Centro, de una ruptura del Centro con muchos historiadores, con muchos sectores también del país, ¿cómo fue retomar eso desde la administración, desde darle una vuelta también a esta institución?</strong></p>



<p>Mira, yo voy a decir una frase que puede ser tomada de distintos ángulos dependiendo de quien la escuche. Cuando yo llegué a esta entidad, te digo sinceramente que yo nunca me había acercado a ella, porque inclusive en momentos en que fue muy importante en investigación, a mí la academia, como decía Jorge Eliécer Gaitán, la frialdad dolosa del académico me parece que no transforma. Da de pronto luces y claridades, pero no transforma. Por eso esos ocho años de investigaciones tan académicas, donde recogían la memoria colectiva, la convertían en memoria histórica y se quedaba enterrada en productos en bibliotecas, era algo que no me interesaba. Nunca me acerqué. Después entra ese momento con esta idea de que el conflicto no existe, sino una mano de bandoleros criminales terroristas, y que el Ejército y la Fuerza Pública eran los defensores de la patria, y eran defensores de la patria que estaban cometiendo falsos positivos. Entonces yo dije, bueno, esta institución no es ni de centro, ni de memoria, ni de historia, ni nacional. Entonces yo siempre estuve muy, muy alejada. Y cuando entré, ¿qué me pasó? Que la Fuerza Pública estaba muy empoderada de la entidad, siendo los “héroes de la patria”. Pero por el otro lado, yo había escuchado permanentemente, con gran admiración y respeto, a las madres buscadoras y a las madres de Soacha buscando a sus hijos, y donde el Ejército también cometió de las cosas más criminales que puede tener un país contra su mismo pueblo, que son los falsos positivos. Y además sabiendo que en la época de Gaitán existió la chulavita y que cuando vino el Ejército el 9 de abril, los curas les dieron aguardiente con pólvora para que asesinaran violentamente. Entonces, esta Fuerza Pública también tiene… sí, ha habido víctimas dentro del mismo Ejército, de la misma Fuerza Pública, y a ellos los escucho y avanzo con ellos. A la otra también. Pero lo que me ha parecido absolutamente fantástico es que las conversaciones iniciales que tuvimos con la Fuerza Pública, que llegaban uniformados y acartonados, pues en este momento nos estamos escuchando. Y eso para mí es un éxito y un agradecimiento infinito, porque realmente ha habido una transformación en el diálogo. Porque tanto ellos empezaron a escuchar como yo, porque esto no es de un solo lado. Yo tampoco los escuchaba porque culturalmente, históricamente, tengo mis diferencias. Pero al mismo tiempo, el último debate de Jorge Eliécer Gaitán en la madrugada del 8 de abril fue por el honor militar. Entonces traté de escuchar a Gaitán todavía y decir: quiero encontrar el honor militar de la Fuerza Pública.</p>



<p><strong>Hablando de un tema que es importante para la memoria ¿Qué hacer cuando un grupo paramilitar, un grupo narcotraficante como el Clan del Golfo quiere tomar el nombre de su abuelo?</strong></p>



<p>Mira, eso hace parte de lo que sí es realmente la polarización. Eso para mí sí es polarización, porque la polarización en Colombia está cargada de mentiras, está cargada de estigmatización y de tergiversación de la verdad. Y eso es lo que está haciendo este grupo criminal del Clan del Golfo, usurpando un nombre que no se le mide por ninguno de los ángulos que ellos buscan que les cuadre. El Clan del Golfo hace parte de esas pocas intenciones en este país de destruir un legado, porque lo que están buscando es destruir un legado. Pero este pueblo no es bobo. Este pueblo sabe perfectamente que Gaitán lo que buscó fue la restauración moral y democrática de la República, cosa que es absolutamente opuesta a lo que estos criminales están haciendo en este país, que es toda la falta de ética, la falta de moral, y todo por la plata, con una corrupción, con una violencia, una criminalidad que no roza a Gaitán. Yo sé que esta lucha la convertí sinceramente en algo personal, y recuerdo mucho frases que contaba mi abuela sobre su vida con mi abuelo. Cuando Gaitán había tenido un momento muy estelar en alguna parte de Colombia, los medios de comunicación, por lo general El Tiempo en ese momento, lo atacaban y decían que era un populista, negro, indio, lo insultaban utilizando además expresiones que para él eran un orgullo. Porque si uno va a la esencia misma del populismo, eso fue lo que fue Gaitán: el pueblo superior a sus dirigentes. Entonces mi abuelo leía siempre el periódico en el desayuno, y mi abuela se enfurecía, y Gaitán le decía: no te preocupes, no te preocupes. Yo sé que Gaitán me diría eso frente a lo del Clan del Golfo, que no me preocupe, pero a mí sí me toca, porque tengo una rebeldía que no me permite quedarme tranquila frente a la distorsión de un legado que fue una esperanza para Colombia. Entonces, lo que decía mi abuela, y es lo que yo le respondo a Gaitán cuando hablo de esta lucha, es: tú preocúpate por las cosas importantes que yo me preocupo por las pequeñas. Y mi abuela cogía el teléfono y llamaba al director de El Tiempo y le reclamaba. Yo tampoco permito que este grupo criminal y otros estén usurpando a Gaitán, como mi mamá siempre dice, muchos políticos hablan de Gaitán, pero al mismo tiempo la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán está en ruinas, se está cayendo, y el Exploratorio Nacional está abandonado hace más de 20 años, está en ruina, y el legado de Gaitán, el sitio donde está enterrado mi abuelo, se lo comió la maleza. Y la Universidad Nacional no hace nada y el gobierno tampoco hace nada. Entonces eso también es una agresión contra el legado gaitanista, no solamente la usurpación de su nombre.</p>



<p><strong>Bueno, vamos a hablar un poquito del gobierno porque finalmente toca hablar, no puedo dejar de hablar del gobierno al cual usted también pertenece.</strong></p>



<p><strong>¿El presidente Petro escucha? ¿O a usted la escucha?</strong></p>



<p>Mira, yo creo que en los pocos momentos que he tenido con Gustavo Petro han sido conversaciones muy afectuosas, muy fraternas y supremamente constructivas, porque independientemente de la cantidad de veces que haya o no haya hablado con el presidente, las veces que he logrado conversar con él, es un hombre audaz, tan creativo, que lo que uno conversa se convierte en mucho más poderoso y le abre, florecen nuevas ideas. Entonces esos momentos para mí son sagrados, son importantes.</p>



<p>&nbsp;<strong>¿Cuál es el legado de este gobierno frente a la memoria del país, en cabeza suya además?</strong></p>



<p>&nbsp;A ver, nosotros estamos dejando un Centro Nacional de Memoria Histórica con enorme sentido, y yo digo sinceramente que ese sentido no se lo pueden arrebatar, porque si se lo arrebatan pierde el Estado su deber con el país. Este Centro Nacional de Memoria Histórica no puede darle otra forma distinta a lo que hemos construido, porque lo que hemos construido es la escucha con el territorio. Eso es lo que se necesita. Hay todavía muchos procesos por afinar, porque construir y transformar en cuatro años es muy corto tiempo. Entonces, por ejemplo, ya se retomó la obra del museo, y el museo ya tiene sentido por dentro, pero ese sentido no se lo pueden transformar, porque si se transforma estamos haciendo una negación de lo que es un conflicto contado y escuchado desde el centro para el territorio. Yo creo que nosotros hemos dejado armado el Centro Nacional de Memoria Histórica, y lo más importante es la lucha de convertir esta entidad en una institución permanente, porque otra de las apuestas que consideré fundamentales era que no solamente Colombia tenía que escuchar, sino que el mundo tenía que escuchar a Colombia, y siempre uno vive que uno sale colombiano y le hablan de Escobar y se limitan a unas ignorancias informativas que son agotadoras. Lo otro es esa apuesta de contarle al mundo quiénes somos, y me encontré con una cosa maravillosa, y es que muchos museos del mundo lo que están buscando es crear en su interior centros de memoria, y nosotros hicimos al revés, pensado o no pensado, pero fue muy bien pensado en la Ley 1448 crear el Centro Nacional de Memoria Histórica, pero lo que no fue positivo es que le hubieran dado un tiempo limitado a esta entidad, primero además porque seguimos en conflicto, y segundo porque experiencias de otras latitudes han demostrado que la memoria es un proceso largo, largo, largo. Pero además, por algo que usted ha dicho en algún lado, y es que la memoria es necesaria para que un país encuentre constantemente un sentido, usted no puede prescindir de la memoria, y sobre todo que nosotros somos memoria, permanentemente somos resultado de unos ancestros también, que a su vez tenían memoria, y si nosotros escuchamos a científicos, sobre todo a neuro-científicos, hablan de la importancia de la memoria en las células. Entonces si estamos permanentemente bloqueando la posibilidad de la memoria, estamos bloqueando la posibilidad de construir ese después que tanto necesitamos, y no es solamente que queramos, es que necesitamos. ¿Qué hubiera pasado en una Colombia donde no hubieran asesinado a Gaitán? ¿Qué hubiera pasado con una Colombia donde no hubiera existido esa polarización de los privilegiados? Entonces eso es lo que el Centro Nacional de Memoria tiene que seguir construyendo.</p>



<p><strong>Voy a finalizar esta con una pregunta un poco psicoanalítica, me va a perdonar. ¿Qué le diría a su abuelo de eso que está haciendo usted? Si pudiera tenerlo hoy, ¿qué le diría de eso que ha hecho? De lo que está haciendo?</strong></p>



<p>Pues yo le diría que lo escucho mucho y lo escucho de verdad. Pongo mucho sus discursos, muchos.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127739</guid>
        <pubDate>Thu, 09 Apr 2026 15:21:09 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <item>
        <title>ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/antes-del-acoso-y-despues-del-abuso-sexual/</link>
        <description><![CDATA[<p>Combatir el acoso y el abuso sexual precisa un cuestionamiento ético radical dirigido, en primer lugar, contra los promotores de la industria de la belleza, la moda, el espectáculo, el cine, la pornografía y el erotismo, que continúan lucrándose por modelar y proyectar estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para el disfrute y abuso masculino.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, sección AMÉRICA-COLOMBIA, abril 2026)</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL</strong></p>



<p class="has-text-align-right">Hernando Llano Ángel.</p>



<p>El acoso y el abuso sexual a los que se encuentran sometidas y expuestas innumerables mujeres en el mundo, en todos los ámbitos de su vida, no es solo una conducta machista personal incorporada atávicamente, quizá desde las cavernas, en la mente y el comportamiento de un número incierto de hombres. Es una conducta propia de una masculinidad posesiva, dominante y violenta. Mucho menos es la expresión y la excusa del incontenible deseo masculino, que suele empezar con los piropos y el cortejo seductor, <strong><em>siempre sin el consentimiento de la mujer</em></strong>, proseguir con una invitación a cenar y terminar en violencia sexual en una penumbrosa habitación o en un luminoso set televisivo, obviamente tras las cámaras. Tanto el acoso como el abuso sexual, en estos días que corren, son la mayoría de las veces una consecuencia “potencial” del agobio al que se encuentra sometida toda mujer por la publicidad y la industria de la “belleza y el amor”. Ya Marguerite Yourcenar en una entrevista con Matthieu Galey<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a> criticaba ciertas incoherencias de un feminismo radical, en la actualidad superado: <em>“Me parece también lamentable ver a la mujer jugar con dos barajas, ver por ejemplo, revistas que para adaptarse a la moda (<strong>pues las opiniones también son modas</strong>), publican artículos feministas supuestamente incendiarios, y que al mismo tiempo ofrecen a sus lectoras, que las hojean en la peluquería, igual cantidad de fotografías de lindas muchachas, o más bien muchachas que serían lindas si no encanaran, con tanta evidencia, los modelos publicitarios; la curiosa psicología comercial de nuestro tiempo impone esos mohines que pretenden ser seductores, provocativos o sensuales, cuando no rozan el erotismo y la semidesnudez, si se presenta la ocasión. Me sorprende que las feministas acepten a todas esas mujeres objeto”</em>. Una publicidad que las ha ido convirtiendo progresivamente en muñecas de lujo para el disfrute pornográfico y erótico masculino. Por eso no es una casualidad que Donald Trump haya sido por décadas el gran promotor del famoso concurso de Miss Universo y un cercano amigo de Epstein, en tiempos más gozosos y menos oprobiosos que los de su actual criminal gobierno de MAGA, a quien se refirió así: <em>“Conozco a Jeff desde hace 15 años. Un tipo estupendo”, dijo Trump a New York Magazine en 2002. “Es muy divertido estar con él. Incluso se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y <strong>muchas de ellas son más jóvenes. </strong>Sin duda: Jeffrey disfruta de su vida social</em>”. De allí, que no haya sido ninguna sorpresa la investigación penal contra Trump por abuso sexual de la columnista E. Jean Carroll y su posterior condena a pagarle 5 millones de dólares por daños, según lo informó la BBC News el 9 de mayo de 2023<a id="_ednref2" href="#_edn2">[ii]</a>.</p>



<p><strong>Acoso y Abuso Social</strong></p>



<p> El acoso y el abuso sexual siempre serán un asunto público, político y cultural, desde la noche de los tiempos, que solo podrá desaparecer paulatinamente a partir del cuestionamiento crítico y del rechazo emocional y ético, sistemático y cotidiano, en la mente y en los cuerpos de todos, hombres y mujeres. Un cuestionamiento más allá de la gazmoñería y la hipocresía de iglesias y pastores, cuyos escándalos de pederastia y pedofilia los inhabilitan y descalifican como pregoneros de esa campaña. Combatir el acoso y el abuso sexual precisa ese cuestionamiento ético radical dirigido, en primer lugar, contra los promotores de la industria de la belleza, la moda, el espectáculo, el cine, la pornografía y el erotismo, que continúan lucrándose por modelar y proyectar, tanto en la mente de los hombres, pero sobre todo en los cuerpos femeninos, estereotipos de belleza, prejuicios y obsesiones para el disfrute y abuso masculino. Todo ello reforzado por pautas de conquista y seducción en telenovelas exitosas, libros de autoayuda y cierta literatura “romántica”. A tal extremo que millones de hombres sienten y viven su masculinidad como una obsesión por conquistar y poseer el mayor número de mujeres, parecidas o muy distantes de las ofrecidas cada segundo todos los días por esa publicidad ubicua y exacerbante del deseo y el consumo hedonista. Entonces sus miradas lascivas y palabras insinuantes suelen pasar a sus manos y son incapaces de contenerlas sin vulnerar e irrespetar la libertad y el derecho de toda mujer &#8211;así como de cualquier otra persona&#8211; a vestir como quiera y aparecer en público como lo desee, sin que ello sirva de excusa para agobiarla con piropos posesivos, más o menos procaces, hasta abusar de su cuerpo e intimidad contra su voluntad. El acoso sexual, en nuestra legislación penal, está tipificado como “<em>el que en beneficio suyo o de un tercero y valiéndose de <strong>su superioridad manifiesta</strong> o relaciones de autoridad o de poder, edad, sexo, posición laboral, social, familiar o económica, <strong>acose, persiga, hostigue o asedie física o verbalmente</strong>, <strong>con fines sexuales no consentidos</strong>, <strong>a otra persona”, </strong></em>por lo cual podrá “<em>incurrir en prisión de uno (1) a tres (3) años”.</em></p>



<p><strong>La deplorable y terrible “belleza”</strong></p>



<p>La expresión más deplorable y vulgar del asedio sexual socialmente admitido es el auge de cierta cirugía, supuestamente estética, que convierte a muchas mujeres, incluso contra su voluntad, en figurines y matachines públicos, casi en muñecas de lupanar, que exhiben sus amantes y respetuosos cónyuges en centros comerciales, clubes y eventos políticos, exponiéndolas al deleite voyerista y desvergonzado de los demás. Ni hablar del auge de la llamada música urbana, que tuvo una de sus máximas expresiones en la popular canción 57, con estribillos como: <em>&#8220;Una mamacita desde los fourteen (14 años), entra a la disco y se le siente el ki&#8221;</em>…<strong><em>La baby es mala</em></strong><em>, pero inteligente, y <strong>aunque esa bebita tiene dueño</strong>, <strong>ella sale cuando quiera</strong>. La nota está subiendo, y ella perreando esa borrachera”</em>, promoviendo a Colombia (prefijo internacional telefónico 57) como un destino para el turismo sexual y el abuso impune de menores.</p>



<p><strong>Una sexualidad ubicua, abusadora y acosadora</strong></p>



<p>Todo lo anterior es la antesala y el contexto social y cultural del acoso y el abuso sexual, hoy pública y comercialmente promovidos en forma explícita por poderosos anunciantes de empresas de cosméticos, bebidas, moda y espectáculos musicales <strong><em>a otro nivel</em></strong>, con el beneplácito y deleite de amplias audiencias, que hoy se sorprenden por la salida de Caracol Televisión de dos de sus más populares presentadores de noticias y deportes, Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego. Antes y más allá de las responsabilidades personales y penales de ambos periodistas, que deben ser judicialmente establecidas, hay una multitud incontable de acosadores anónimos cotidianos, absolutamente normales, aupados inadvertidamente por esa publicidad que exalta esa belleza femenina provocadora que se ofrece insinuante para su consumo a cada segundo y que corre a raudales pornográficos por las redes sociales.</p>



<p><strong>Canciones contra el acoso y el abuso</strong></p>



<p>Pocas canciones como <strong>“Sexo</strong>”<a id="_ednref3" href="#_edn3">[iii]</a> de Pedro Guerra han descrito de una manera más precisa y crítica el acoso y el abuso: “<em>Estás enfermo si piensas todo el día en el sexo, no es nada bueno, no, no, estar hablando siempre de sexo. Pero hay una mujer desnuda en cada tarro de yogur, el cuerpo que jamás soñaste, en las hojillas de afeitar, en la pasta de los dientes, y a la hora de cenar, esa mujer blanca y desnuda que se ofrece y que se da</em>”. Y concluye: <em>Si fuera equilibrado justo igual por igual, el sexo que nos niegan con el sexo que nos dan en vez de tanto juego y tanta gente silbando me pasaría la vida.” </em>Lo grave es que los acosadores y abusadores no se conforman con silbar, alargan sus manos, recursos de poder y posiciones dominantes para “seducir” a “esa mujer blanca y desnuda” y correr tras ella como bestias en celo. Por su parte, Serrat, en su canción <strong>“Me gusta todo de ti (pero tú no)</strong>”<a id="_ednref4" href="#_edn4">[iv]</a>, es más corrosivo, pues fustiga con cinismo machista esa belleza de maniquí diseñada en el quirófano de la vanidad<em>: “Me gusta todo de ti: tus pezones como lilas, tu alcancía carmesí, tus ingles y tus axilas…<strong>Eres tan linda por fuera que a retales yo quisiera llevarte puesta de adorno.</strong> <strong>Me gustas, pero por piezas; te quiero, pero a pedazos. Me gusta todo de ti, pero tú no. Tú no</strong>”. </em>Esa mujer diseñada como una “muñeca sexual” corre todos los días el riesgo de ser convertida en una presa del deseo de acosadores y abusadores machistas que, con cinismo y desfachatez, alegan que su belleza, sensualidad y voluptuosidad a flor de piel fue una provocación “irresistible” para su “incontrolable” acoso y posterior abuso, socialmente inadmisibles y penalmente sancionables. Por eso, si continuamos celebrando esa poderosa tramoya social, cultural, publicitaria y hasta quirúrgica que nos atrofia y reduce nuestros eros y deseos de hombres y mujeres al asedio y consumo del mayor número de cuerpos, el acoso y el abuso seguirán siendo parte de la actualidad noticiosa con un saldo negativo para las mujeres por su pública revictimización y favorable a los hombres por la menor denuncia y punibilidad de sus reprochables e inadmisibles conductas, consideradas por muchos de ellos como propias de su masculinidad. Afortunadamente entre las nuevas generaciones cada vez se celebra menos el reguetón, pues las pasadas bailaban y gozaban con canciones como <em>“Mala Mujer</em>” de la sonora Matancera o la balada <em>“Soy el ladrón de tu amor</em>”, banda musical de la novela venezolana “Leonela”, según me lo señala la profesora Elizabeth Gómez Etayo, autora del libro <strong><em>“De la intimidad a la opresión. Violencia en las relaciones de pareja</em></strong>”<a id="_ednref5" href="#_edn5">[v]</a> publicado por la editorial Tirant Colombia, 2025, cuya lectura recomiendo.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> En el libro “<em>Con los ojos abiertos”</em>, Plataforma Editorial, Barcelona, noviembre 2008, p 311.</p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2"></a>&nbsp;</p>



<p>[ii] <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65540220">https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-65540220</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://www.musica.com/letras.asp?letra=1554699">https://www.musica.com/letras.asp?letra=1554699</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a><a href="https://co.video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&amp;p=serrat%2C+me+gusta+todo+de+t%C3%AD%2C+pero+t%C3%BA+no&amp;type=E210CO1490G0#id=50&amp;vid=0e5bbc6a6769e25dd29f501898afb4bc&amp;action=click">https://co.video.search.yahoo.com/search/video?fr=mcafee&amp;p=serrat%2C+me+gusta+todo+de+t%C3%AD%2C+pero+t%C3%BA+no&amp;type=E210CO1490G0#id=50&amp;vid=0e5bbc6a6769e25dd29f501898afb4bc&amp;action=click</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://editorial.tirant.com/co/libro/de-la-intimidad-a-la-opresion-violencias-en-las-relaciones-de-pareja-elizabeth-gomez-etayo-9788410816206?busqueda=de%20la%20intimidad%20a%20la%20opresion&amp;fbclid=IwdGRzaANvhb5jbGNrA2-FbWV4dG4DYWVtAjExAAEeOJvc75tYlT4425SxvV0ODvUmNGj7WNEbp6eI3F7yemeZtOW5xJe89K2iTO4_aem_fb2bI3SGMHfCwj5eARPDpA&amp;sfnsn=scwspwa">https://editorial.tirant.com/co/libro/de-la-intimidad-a-la-opresion-violencias-en-las-relaciones-de-pareja-elizabeth-gomez-etayo-9788410816206?busqueda=de%20la%20intimidad%20a%20la%20opresion&amp;fbclid=IwdGRzaANvhb5jbGNrA2-FbWV4dG4DYWVtAjExAAEeOJvc75tYlT4425SxvV0ODvUmNGj7WNEbp6eI3F7yemeZtOW5xJe89K2iTO4_aem_fb2bI3SGMHfCwj5eARPDpA&amp;sfnsn=scwspwa</a></p>



<p></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127552</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 17:47:09 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ANTES DEL ACOSO Y DESPUÉS DEL ABUSO SEXUAL]]></media:description>
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        <title>El grito silencioso de Sulawesi: el arte más antiguo de la humanidad desaparece</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/el-grito-silencioso-de-sulawesi-el-arte-mas-antiguo-de-la-humanidad-desaparece/</link>
        <description><![CDATA[<p>Este es un artículo simplificado, modificado y basado en el artículo de Dyani Lewis para la revista Nature: El arte más antiguo de la humanidad se está desmoronando. ¿Podrán los científicos salvarlo?&nbsp; Del 6 de diciembre de 2023. La mayoría de las personas ignora que en Indonesia se resguardan los tesoros pictóricos más antiguos de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Este es un artículo simplificado, modificado y basado en el artículo de Dyani Lewis para la revista Nature: <em>El arte más antiguo de la humanidad se está desmoronando. ¿Podrán los científicos salvarlo?</em>&nbsp; Del 6 de diciembre de 2023.</p>



<p>La mayoría de las personas ignora que en Indonesia se resguardan los tesoros pictóricos más antiguos de nuestra especie. En la península suroccidental de Sulawesi, existen representaciones figurativas con más de 45,000 años de antigüedad y plantillas de manos realizadas con la técnica del estarcido que alcanzan los 67,800 años. Sin embargo, mientras apenas comenzamos a comprender su importancia, la piedra caliza que les sirve de lienzo se desmorona, amenazando con borrar esta historia mural para siempre.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="New discovery! 67,800-year-old rock art in Sulawesi, Indonesia" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/PRNL329dZ9Y?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p>En la región montañosa de Sulawesi, siglos de filtraciones de agua han esculpido un vasto complejo de cuevas y refugios rocosos en la piedra caliza. Se registran alrededor de 654 cuevas dispersas por las regencias de Maros y Pangkep. Algunas se ocultan en la espesura de la selva tropical; otras conviven con asentamientos humanos actuales, donde los aldeanos las utilizan como templos o almacenes de grano, a menudo sin sospechar el tesoro que decoran sus muros.</p>



<p>Para poner esto en perspectiva, debemos observar el arte europeo:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Altamira (España): Sus famosos bisontes tienen entre 14,000 y 15,000 años.</li>



<li>Lascaux (Francia): Sus pinturas datan de hace 17,000 a 20,000 años.</li>
</ul>



<p>Comparemos estos datos con los murales de Sulawesi (Indonesia). Estamos hablando de 45,000 años. Es una medida de tiempo difícil de procesar.</p>



<p>En 2011, el arqueólogo Adam Brumm y el geoquímico Maxime Aubert revolucionaron la prehistoria en la cueva <em>Leang Jarie</em> (<em>La cueva de los dedos</em>). Aubert, especialista en datación, identificó unos depósitos minerales llamados espeleotemas coraloides que crecían sobre las pinturas. Al datar estos &#8220;nódulos&#8221;, pudieron determinar la edad mínima de lo que había debajo: las huellas de manos y las figuras de cerdos verrugosos son, potencialmente, los ejemplos más antiguos de arte figurativo en el mundo.</p>



<p>En la cámara de Bulu’ Sipong 4, un espacio con la majestuosidad de una catedral, se extiende un mural de 4.5 metros. Allí se observa una escena de caza donde seis figuras esquemáticas acechan a un anoa (un búfalo enano nativo). Al mirar de cerca, se descubre algo asombroso: las figuras son teriántropos, híbridos con cuerpo humano y cabezas de aves o largas colas.</p>



<p>Esta escena, pintada hace al menos 43,900 años, es la obra de arte narrativa más antigua del mundo. Es el doble de vieja que la «Escena del pozo» en Lascaux y supera en antigüedad a la famosa figurilla del «Hombre león» de Alemania. No es solo un dibujo; es la evidencia más temprana de nuestra capacidad para crear mitos y narraciones.</p>



<p><strong>Una catástrofe inminente: ¿Por qué se caen las paredes?</strong></p>



<p>El panel de Bulu’ Sipong 4 y otros murales están sufriendo un proceso de exfoliación. La costra endurecida donde reside el pigmento se separa de la roca caliza blanca y pulverulenta. Aunque el deterioro ha existido por milenios, los custodios locales advierten que el ritmo se ha acelerado drásticamente en las últimas décadas.</p>



<p>Los investigadores barajan varias causas posibles para esta crisis:</p>



<ol start="1" class="wp-block-list">
<li><strong>Turismo y presencia humana:</strong> Al igual que ocurrió en Lascaux, la respiración de los visitantes altera el microclima, elevando la temperatura y la humedad, lo que favorece el crecimiento de hongos y bacterias.</li>



<li><strong>Contaminación y acidez:</strong> los gases del tráfico y la agricultura se combinan con la humedad para formar ácidos nítricos o sulfúricos que disuelven la roca.</li>



<li><strong>Industria minera:</strong> la región es un tesoro para las cementeras. La empresa Semen Tonasa, la mayor de Indonesia, opera en la zona. Las vibraciones de las detonaciones y el polvo en suspensión —que se adhiere a las paredes y añade peso a la costra pictórica— son factores críticos de riesgo.</li>



<li><strong>Cambio Climático:</strong> mediante microscopía electrónica, se han hallado cristales de sal detrás de las pinturas. Debido a las sequías más severas y a la humedad de los arrozales cercanos, estos cristales se expanden y contraen agresivamente, &#8220;empujando&#8221; la pintura hacia afuera hasta que se desprende.</li>
</ol>



<p>No existe una sola causa, sino una tormenta perfecta de factores. Los científicos sienten que el reloj corre en su contra. Sería una tragedia que estos murales, que han sobrevivido a glaciaciones y cambios geológicos durante 450 siglos, desaparezcan justo ahora que los hemos descubierto.</p>



<p>Cada trozo de piedra que cae es una página arrancada a la historia arqueológica de la humanidad; datos que se pierden sobre nuestros ancestros.</p>



<p>*Las montañas kársticas de Maros &#8211; Pangkep son un tesoro para las cementeras, pues son montañas enteras de piedra caliza de las que sacan las rocas para fabricar el cemento. En la sede de la cementera Semen Tonasa ubicada allí (la mayor empresa cementera de Indonesia) se descubrió en 2019 el arte rupestre del que estamos hablando. Semen Tonasa se convirtió, en uno de los lugares considerados tesoro de la humanidad.</p>



<p>el articulo original <a href="https://www.nature.com/immersive/d41586-023-03818-5/index.html?utm_source=Live+Audience&amp;utm_campaign=3627f7b91e-briefing-dy-20231206&amp;utm_medium=email&amp;utm_term=0_b27a691814-3627f7b91e-50023104">aquí.</a></p>



<p></p>
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        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127521</guid>
        <pubDate>Sun, 29 Mar 2026 11:58:24 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[El grito silencioso de Sulawesi: el arte más antiguo de la humanidad desaparece]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
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