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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de bernal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>“Sobreviviente”: Claudia Yurley Quintero Rolón</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/una-habitacion-digital-propia/sobreviviente-claudia-yurley-quintero-rolon/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tengo en mis manos un libro no apto para proxenetas, victimarios, puteros, compradores de sexo o personas con agenda “política”, social o económica de explotación sexual disfrazada de libertad, libre desarrollo de la personalidad o libre mercado. Este libro, cero moralista, no va contra las víctimas o sobrevivientes de la explotación sexual; no señor, no [&hellip;]</p>
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<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph">“Artículo 6. Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo, para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la mujer”.<br>Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Tengo en mis manos un libro no apto para proxenetas, victimarios, puteros, compradores de sexo o personas con agenda “política”, social o económica de explotación sexual disfrazada de libertad, libre desarrollo de la personalidad o libre mercado. Este libro, cero moralista, no va contra las víctimas o sobrevivientes de la explotación sexual; no señor, no se confundan. Para ellas, enfoque de derechos y protección, muy a tono con la CEDAW y nuestro bloque de constitucionalidad. Va contra un sistema que normalizó la venta y compra de cuerpos y la explotación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro, pero también esta columna, que irritará a algunos constitucionalistas o juristas en línea regulatoria. ¿Regulación de qué? ¿De la explotación y llamar a eso “trabajo sexual” o “actividades sexuales pagas”. Tremenda doctrina se echan sin haber estado en una esquina del barrio Santa Fe de Bogotá o de esos lugares, incluso virtuales, donde la criminalidad, la mafia, el microtráfico, la adicción, el sadismo, la pobreza y el sistema patriarcal muestran su peor cara.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-129001" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-1024x1024.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-300x300.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-150x150.jpeg 150w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1-768x768.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/13105542/WhatsApp-Image-2026-05-11-at-3.26.13-PM-1.jpeg 1080w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, “Sobreviviente” irritará o será sometido a la quema “intelectual” y física por aquellos que nos venden el mundo webcam como la panacea de la autonomía. Tampoco es un libro para quienes se lucran del estado de prostitución o esclavitud al que someten a niños, niñas, adolescentes, mujeres, mujeres trans, disidencias sexuales y más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro que me llevó a revisar nuevamente el Código Penal y toda la línea feminista y de protección de niños, niñas, mujeres, mujeres trans y más, que se ha consolidado, especialmente, en esta primera parte del siglo XXI. La prostitución no es un delito en Colombia y, aun si lo fuera, tampoco erradicaríamos esta crueldad de marras. Poco puede hacer un Código frente a la tremenda mafia y al capital que se mueve alrededor de estas actividades, algunas de ellas identificadas como explotación sexual en dicha normativa, que no logra aplicar de forma plena la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer –CEDAW–, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979 y que entró en vigor en 1981. Instrumento plenamente integrado en nuestro bloque de constitucionalidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tipos penales sobre inducir o constreñir a la prostitución. ¿Cuántos y cuántas han hecho de esto su negocio de vida: proxenetas profesionales? Trata de personas con fines de explotación sexual, demanda de explotación sexual comercial de personas menores de 18 años, turismo sexual y muchos tipos más relacionados con este infinito mundo de crueldad del cual no escapa el Estado patriarcal que nos cobija.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sobreviviente” denota la clara agenda abolicionista de su autora, Claudia Yurley Quintero Rolón. Una agenda que ha tenido mujeres valientes desde la teoría, pero también desde el activismo contra ese mundo “prostituyente”. Abolir, pero sin criminalizar a las víctimas y sobrevivientes de explotación sexual, para quienes la ternura y las políticas de inclusión deben ser posibles: dignidad, trabajo, salud y acceso pleno al Estado social de derecho o de bienestar. Abolir, no regular la explotación bajo la supuesta idea de un trabajo sexual. Eso sí, criminalizar al comprador de sexo, al proxeneta y al delincuente de la trata.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">“Quieren legalizar la prostitución bajo el falso argumento de proteger nuestros derechos. Pero lo que nosotras necesitamos no son derechos laborales para ser prostituidas; son derechos humanos para vivir con dignidad. (…) No queremos zonas de tolerancia, ni burdeles legales, ni empresarización del proxenetismo. No queremos que nos conviertan en cifras tributarias para enriquecer a quienes siempre nos explotaron. No queremos que el Estado nos abandone disfrazando su omisión de regulación. Queremos alternativas. Queremos oportunidades reales. Queremos que se cuestione la demanda. ¿Quiénes compran sexo? Prácticamente todos los hombres. Esa es la base del problema. Una sociedad que permite que el deseo masculino tenga más valor que la libertad femenina. Que justifica la compra de cuerpos como si fuera un derecho. Y que luego quiere maquillar esa violencia con contratos”.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Esas fueron las palabras de Claudia Yurley Quintero Rolón en una audiencia pública convocada por la Corte Constitucional y que luego dio lugar a la Sentencia SU-062 de 2019, en la cual, según palabras de Claudia: “No solo negó la tutela a la propietaria de un burdel, sino que dejó claro que no existe un derecho a exigir que el Estado habilite zonas para explotar la prostitución”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma voz que habló ante la Corte Constitucional decidió, desde la pluma, relatar la cruel experiencia del desplazamiento padecido, la huida con sus hijos y sin rumbo, la llegada a las frías ciudades y sus cinturones de miseria (“Bogotá, la ciudad que me tragó”), el ingreso al mundo de la explotación sexual para sobrevivir y superar el frío y el hambre, el carcelero, el proxeneta, el violento y violador que puede dormir, incluso, en la misma cama y al lado de sus hijos, el cuerpo explotado por años y décadas en plena sobrevivencia, la destrucción física a punta de comida precaria, adicciones y sustancias para sobrellevar el dolor, la morbilidad y las enfermedades, la mutación del cuerpo y la ayuda de las mujeres que poco a poco tocaron su puerta. Incluso el aliciente de algunas instituciones y servidores públicos que hacen la tarea por las víctimas, sin las cuales hubiese sido imposible huir de tamaño vejamen de vida al que están sometidas miles de mujeres que siguen en las calles, en las esquinas, en los antros de los proxenetas, secuestradas en casas o vigiladas por las pantallas. Luego vino el regreso al nombre, a la palabra y a la dignidad; la reconstrucción, la superación del dolor con los hijos, la terapia, mil veces la terapia, la construcción de caminos, el activismo y sus innumerables complejidades, envidias y acosos ascendentes, como ella los llama, y que la judicializaron por años, el premio Mujer Cafam, la creación de fundaciones y la consolidación de una marca activista que hoy le ha merecido un lugar en Colombia y en el mundo en la lucha contra la explotación sexual.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La autora describe a la red de mujeres: las “ali Hadas”. Sin ellas no hubiese salido de ese torbellino. No todas cuentan con la misma suerte. Con la mano amiga de Luz Marina Bernal, una de las valientes Madres de Soacha, y tantas otras que aparecen en ese escrito, volvió a tener su nombre de pila, su cuerpo, sus hijos, su proyecto de vida y su historia. De Cúcuta fue vomitada hacia un territorio de esperanza y sobrevivencia como Cazucá, y allí esas “ali Hadas” llegaron a darle un vaso de agua, la mano y amor. Todo un reconocimiento para ellas en ese escrito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En fin, una vida que tuvo sentido el día en que entendió que su cuerpo y su mente estaban en plena creación de una agenda social y política de salvación para cientos y miles, pero también de una senda no exenta de enemigos. Y no es para menos: la lucha abolicionista, la construcción de alternativas, no para criminalizar a las mujeres vandalizadas, como ella las identifica, sino a quienes siguen sosteniendo la agenda “prostituyente” o proprostitución en Colombia, es profundamente peligrosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta psicóloga, terapeuta social y activista identifica tres caminos: el prohibicionista, donde, como ella lo relata, “el Estado se lava las manos castigando a quien está más abajo de la cadena y deja intacto al que compra y al que lucra”; el de la legalización o regulación, donde “el Estado se pone traje y corbata para administrar el mismo negocio. Se reparten licencias, se permiten burdeles, se abren zonas; a veces lo llaman trabajo sexual y prometen derechos laborales”; y un tercero, el abolicionista, más moderno en su criterio, donde “el esfuerzo grande no se invierte en recoger tasas ni en redactar reglamentos para locales, sino en construir salidas reales: ingresos de transición, vivienda, cupos de estudio, empleo, salud integral, cuidado para los hijos y regularización migratoria cuando aplique”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La diferencia, según ella, en lo profundo, es la pregunta ética que cada camino responde. El prohibicionismo pregunta: “¿Cómo saco de mi vista lo que me incomoda?” y responde con policías. La legalización pregunta: “¿Cómo ordeno un mercado que ya existe?” y responde con licencias. El abolicionismo pregunta: “¿Cómo reduzco la violencia y la desigualdad que alimentan ese mercado?” y responde con derechos, con límites a quienes compran y con alternativas para quienes han sido empujadas allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es fácil. Pero esta última alternativa comienza a abrirse paso en Colombia, lentamente, en amplios sectores del feminismo contemporáneo y en las voces de quienes sobrevivieron al horror y decidieron contar lo que muchos prefieren no mirar. “Sobreviviente” no es un libro cómodo. Tal como lo señala la prologuista, Ana Cristina Restrepo Jiménez: “No es una batalla contra la sexualidad; es una conversación seria sobre el poder. La abolición mira a los hombres y les habla claro: el deseo no es derecho. Comprar acceso al cuerpo de otra persona no es libertad sexual; es dominación con recibo”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro que confrontará a hombres, pero también a mujeres que hoy soportan el trabajo sexual desde el derecho y sus diversas aristas, las políticas públicas, la legislación, la doctrina y hasta la jurisprudencia. Un debate abierto sobre la ausencia de dignidad en el mundo de la violencia y la explotación sexual y las mentiras de la supuesta libertad o elección por la crueldad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Cuántos y cuántas cambiarán, a partir de su lectura, la mirada sobre la supuesta libertad, autonomía y hasta el libre mercado de la crueldad y los cuerpos? El debate está abierto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Nota: Bella edición de este texto y gran felicitación a las ilustradoras Sara Daniela Herrera Pereira y Mariana Hernández Useche (técnica en grafito sobre papel) y a Claudia Fernández Franco por el acompañamiento editorial realizado a la autora.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



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        <author>Liliana Estupiñán Achury</author>
                    <category>Una habitación digital propia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128999</guid>
        <pubDate>Wed, 13 May 2026 16:10:49 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>“Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan.” Raquel Bernal</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/seguimos-siendo-un-pais-de-dos-colombias-que-muchas-veces-ni-siquierase-escuchan-raquel-bernal/</link>
        <description><![CDATA[<p>Vi El Juego de la Vida y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Vi <em>El Juego de la Vida</em> y salí con una sensación difícil de sacudirme: la de haber visto una película que en realidad habla de un país incapaz de decidir si quiere corregir sus desigualdades o simplemente administrarlas. Porque el documental no retrata únicamente la pobreza ni la movilidad social; retrata algo más incómodo: la manera en que en Colombia el destino sigue dependiendo demasiado del lugar donde se nace.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La película, dirigida por Andrés Ruiz Zuluaga y por estos días en salas de cine del país, sigue durante 14 años la vida de varias familias colombianas en distintas regiones. Basada en una investigación de la Facultad de Economía de Universidad de los Andes sobre pobreza y movilidad social, el documental tiene algo perturbador: el tiempo. Ver pasar más de una década frente a la pantalla obliga a entender que la desigualdad no es un accidente momentáneo ni una cifra abstracta. Es una estructura que se hereda, se reproduce y, muchas veces, se naturaliza.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Hay algo especialmente interesante —y también revelador— en el origen mismo de la película. Que una investigación sobre desigualdad nazca desde una universidad históricamente asociada al privilegio en Colombia abre preguntas necesarias sobre el papel de la academia en un país tan fragmentado socialmente. ¿Cómo se estudian las brechas sociales desde instituciones que también hacen parte de esa realidad? ¿Hasta dónde el conocimiento académico logra traducirse en transformaciones concretas y no solamente en diagnósticos distantes sobre el país?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mientras veía el documental pensaba constantemente en eso. En la distancia entre los papers, las estadísticas y las vidas reales que aparecen en pantalla. En cómo durante décadas Colombia ha producido diagnósticos brillantes sobre pobreza, violencia y exclusión, mientras las brechas siguen ahí, casi intactas, cambiando apenas de forma.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por eso terminé visitando la rectoría de Raquel Bernal. Quería entender qué ocurre cuando una economista acostumbrada a trabajar con datos termina enfrentándose a las historias concretas detrás de esos números. Y también quería hablar con la primera mujer rectora en la historia de Los Andes sobre algo más amplio: la relación entre conocimiento, poder y desigualdad en Colombia.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La conversación rápidamente dejó de ser una entrevista sobre cine. Terminó convirtiéndose en una discusión sobre las dos Colombias que siguen coexistiendo sin tocarse del todo: la urbana y la rural, la privilegiada y la excluida, la que habla de innovación e inteligencia artificial y la que todavía no tiene acceso digno a educación o salud básica.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y quizás ahí está la mayor fuerza de <em>El Juego de la Vida</em>: en recordarnos que la desigualdad no es solamente un problema económico. También es una forma de acostumbrarnos a que millones de personas vivan vidas mucho más difíciles dependiendo únicamente de la cuna que les tocó.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Muchas gracias, rectora Raquel, por esta entrevista. Quiero comenzar por ese ejercicio de llevar la universidad y la academia a un espacio más público, más cercano al cine y al documental, como una forma de salir un poco de ese lugar donde a los académicos siempre se les imagina encerrados en un cubículo. ¿Este documental hace parte de algo más grande que usted está intentando impulsar desde la Universidad de los Andes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, totalmente. El documental es apenas una parte de un propósito mucho más amplio. En las universidades pasan cosas maravillosas: producimos conocimiento, hacemos investigación, emprendimiento, proponemos soluciones de política pública. Pero creo que cada vez tenemos más la responsabilidad de demostrarle a la sociedad el valor que agregamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades, especialmente en el norte global, están viviendo una crisis de legitimidad. En Estados Unidos, por ejemplo, el endeudamiento estudiantil es enorme y, además, muchos jóvenes ya están enfrentando dificultades para encontrar trabajo por los cambios tecnológicos y el impacto de la inteligencia artificial. Entonces, aunque las universidades generan muchísimo valor, no siempre sabemos comunicarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa es una de mis grandes preocupaciones. Aquí tenemos una densidad de capital humano impresionante: el 76% de nuestros profesores tienen doctorado, muchos formados en universidades de altísimo nivel. Todo eso debería traducirse en mejoras concretas para el país, para las comunidades, para la democracia, para las empresas y para las organizaciones sociales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estamos tratando de encontrar maneras de sacar ese conocimiento fuera del campus. El documental es una de esas formas, pero no la única. Lo importante es que lo que ocurre dentro de la universidad también beneficie a Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Uno de los temas que más ha marcado su trayectoria como investigadora ha sido la desigualdad. Y es interesante porque la Universidad de los Andes ha producido muchísimos estudios sobre desigualdad, especialmente desde la Facultad de Economía, y al mismo tiempo es vista como una de las universidades más privilegiadas del país. ¿Cómo entiende usted esa relación?</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="500" height="690" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida.jpg" alt="" class="wp-image-128971" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida.jpg 500w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11163023/juego-de-la-vida-217x300.jpg 217w" sizes="(max-width: 500px) 100vw, 500px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Primero habría que preguntarse qué significa exactamente “privilegiada”. Si hablamos de que históricamente ha atendido a estudiantes de altos ingresos, sí, eso ha sido cierto. Pero también es importante contar cómo ha cambiado la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el programa Ser Pilo Paga, por ejemplo, la composición estudiantil cambió dramáticamente. Llegamos a tener cerca de un 40% de estudiantes de estratos 1, 2 y 3. Eso transformó profundamente la experiencia universitaria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambió la manera de aprender y de convivir. Los estudiantes no becados comenzaron incluso a modificar sus patrones de consumo para incluir a sus compañeros becados: escoger restaurantes donde todos pudieran ir, pensar de otra manera la vida cotidiana. La universidad se convirtió en una especie de laboratorio de igualdad y de convivencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso fue muy poderoso. Claro, para los estudiantes becados el cambio era enorme, pero también transformaba a quienes venían de contextos más privilegiados. Les permitía cuestionar sesgos de clase y entender mejor el país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con la desaparición de ese programa, esa diversidad social ha ido disminuyendo y esa es una de mis mayores preocupaciones como rectora. Porque comprobamos que el aprendizaje es mucho más significativo cuando dentro del campus está representada la sociedad real.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy la universidad invierte recursos importantes en becas, cerca de 140.000 millones de pesos al año entre operación y filantropía, pero sigue siendo insuficiente. Tenemos 18.000 estudiantes de pregrado y los becados siguen siendo una proporción pequeña.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, justamente porque tenemos ciertos privilegios institucionales, creo que tenemos la responsabilidad de estudiar la desigualdad y de proponer soluciones. El conflicto armado, los millones de víctimas y buena parte de los dolores de este país están profundamente ligados a la desigualdad socioeconómica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces sentimos la obligación de usar nuestras capacidades para entender esos problemas y producir políticas públicas que ayuden a transformarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí hay algo interesante: la universidad que representa ciertos privilegios también se convierte en un lugar donde se estudia cómo romper esas barreras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, y creo que hay algo muy importante en el modelo educativo de Los Andes. Nosotros nacimos inspirados en la educación liberal estadounidense, y eso no tiene nada que ver con partidos políticos. Se trata de formar para la vida, para la ciudadanía y para la democracia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí nos importa muchísimo que los estudiantes no solo sean buenos ingenieros, abogados o economistas, sino buenos ciudadanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso existe un componente compartido del currículo donde estudiantes de todas las carreras toman cursos sobre temas muy distintos: cine, ciencia, historia, género, democracia. Queremos que entiendan el país en el que viven y se pregunten cuál es su lugar dentro de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa formación más amplia es fundamental en un país tan desigual como Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hablemos del documental. Más allá de lo que ya se ha dicho públicamente, me interesa saber qué le pasó a usted cuando lo vio terminado. Porque una cosa es hacer investigación, escribir papers, analizar estadísticas, y otra muy distinta es ver esas historias en pantalla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Fue muy fuerte. Yo llevo más de 20 años investigando desde la econometría, trabajando con datos, estadísticas y modelos. Siempre detrás de un computador analizando información de personas reales, pero sin ver necesariamente sus rostros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando veo el documental y aparecen las historias, los sueños, las frustraciones, los dolores, me doy cuenta de que a mi investigación le faltaba algo muy importante: corazón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Uno no puede interpretar los datos plenamente si no entiende las vidas que hay detrás. Y eso me transformó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde que empezó este proyecto —la Encuesta Longitudinal Colombiana, la ELCA— comenzamos a documentar también visualmente a las familias. Andrés, el periodista de la Facultad de Economía, nos seguía con fotos y videos. Al principio parecía simplemente un registro de archivo, pero poco a poco entendí que esas imágenes mostraban dimensiones humanas que los números no alcanzaban a capturar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso cambió mi manera de investigar. Empecé a hacer más trabajo cualitativo, a conversar más con las familias, a visitar territorios, a acompañar programas en terreno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi área de investigación es primera infancia, y durante muchos años diseñábamos intervenciones desde Bogotá creyendo que entendíamos perfectamente las realidades del país. Después entendí que había que escuchar mucho más.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También cambió mi relación con el Estado. Antes llegaba como la académica que venía a decir qué había que hacer. Ahora trabajo más desde la pregunta: “¿Qué necesitan ustedes de mí? ¿Cómo puedo ayudar?”</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso implica construir conjuntamente, reconocer que el conocimiento no está solo en la universidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Es decir, pasar de una universidad que habla desde arriba a una universidad que escucha.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Exactamente. Creo que la academia a veces ha sido muy pedante. Aquí se producen cosas extraordinarias, tenemos científicos e investigadores increíbles, pero eso no significa que tengamos siempre la respuesta correcta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy para mí es muy importante trabajar desde la coconstrucción: con comunidades, con el Estado, con organizaciones sociales. No llegar diciendo “yo sé”, sino preguntar “cómo podemos construir juntos”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es mucho más difícil, porque implica negociar, ceder, escuchar, cambiar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero creo que esa es la universidad que Colombia necesita.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay algo muy potente en el documental y es la presencia de las mujeres. Las madres, las abuelas, las cuidadoras. Mujeres que sostienen la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso me lleva inevitablemente a preguntarle por usted como primera rectora mujer de la Universidad de los Andes. ¿Cómo ha sido ocupar ese lugar?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>El documental muestra algo que me impresionó muchísimo cuando lo vi completo: las mujeres aparecen casi como superheroínas. Son las cuidadoras, las que sostienen a las familias, las que hacen sacrificios enormes para que los hijos puedan salir adelante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso conecta también con mi propia experiencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo crecí en un hogar muy progresista. Mi papá siempre me dio alas. Crecí sintiéndome igual a mis hermanos, jugando lo mismo, creyendo que podía hacer cualquier cosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después entré a la economía, que históricamente ha sido una disciplina muy masculina, y ahí sí tocó empezar a abrir espacios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero curiosamente el momento en el que más he sentido el machismo ha sido ahora, llegando a la rectoría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Más ahora que antes?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí. Porque es llegar al cargo más alto que he tenido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los órganos de gobierno universitario siguen siendo mayoritariamente masculinos y de generaciones mayores. Y aunque trato de entender que vienen de otras épocas y otras formas de ver el mundo, sí siento que la vara con la que me miden es distinta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además existen también los micromachismos, incluso desde otras mujeres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Eso ha sido duro. Yo nunca había sentido algo tan evidente hasta llegar aquí.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Como una resistencia a una mujer en el poder?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Más que resistencia, yo diría que hay miedo o desconocimiento. La universidad tuvo 23 rectores hombres antes que yo. Había una idea muy clara de cómo se comporta un rector. Y de pronto aparece una mujer que lidera distinto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y yo he tomado una decisión muy consciente: no quiero transformarme para encajar. No quiero volverme una versión masculina del liderazgo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quiero liderar desde quien soy. Desde mi sensibilidad, desde mi manera de reaccionar, incluso desde la vulnerabilidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A veces lloro. A veces respondo distinto. Y creo que eso desconcierta porque rompe ciertas expectativas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero para mí es importante hacerlo, porque también siento que esta rectoría puede ser un mensaje para muchas mujeres en Colombia. Como decirles: sí es posible.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y además le toca liderar en un momento de transformación enorme para las universidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, estamos viviendo cambios profundísimos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial, las transformaciones tecnológicas, la crisis de la democracia, el cambio climático, las tensiones geopolíticas… todo eso está cambiando la educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además tenemos retos locales muy complejos: menos financiación para las universidades privadas, transición demográfica, cambios en el mercado laboral.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cada vez es más claro que las personas tendrán que aprender durante toda la vida. Ya no existe la idea de estudiar una carrera y ejercerla igual durante cuarenta años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas tendrán que reinventarse constantemente, adquirir nuevas habilidades, adaptarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entonces la universidad también tiene que transformarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso implica cambiar la forma de enseñar. Ya no podemos tener clases de dos horas leyendo diapositivas. Hay que trabajar más con comunidades, con empresas, con proyectos reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto es que no existe un punto final. No sabemos exactamente hacia dónde vamos. Lo único seguro es que debemos seguir cambiando.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>¿Y usted usa inteligencia artificial en su trabajo?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Todo el tiempo. Ya es una herramienta indispensable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mis hijos la usan con total naturalidad. Para ellos será tan normal como la electricidad o internet.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Claro, dentro de las universidades todavía hay debates. Hay profesores que piensan que es una moda y otros que creen que debemos incorporarla de inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero no tengo duda de que transformará completamente la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero preguntarle por la educación en Colombia hoy. ¿Cómo ha visto este gobierno en esa materia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Con mucha preocupación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siento que la educación desapareció del gran debate nacional. Y no hablo solamente del gobierno; en general, cuando uno escucha discusiones públicas o foros empresariales, la educación ya no ocupa el lugar central que debería.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es gravísimo porque la educación de calidad sigue siendo el principal motor de movilidad social.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Yo lo veo todos los días con estudiantes becados. Jóvenes que nacieron en contextos de enorme vulnerabilidad y cuya vida cambia radicalmente gracias a la educación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En este gobierno, además, se abandonó en gran medida la política de primera infancia, y eso me duele profundamente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque si uno invierte de verdad en los niños pequeños, las brechas sociales podrían reducirse desde el origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los niños no votan, y eso hace muy difícil políticamente priorizarlos. Es más visible inaugurar un colegio que fortalecer la calidad educativa o el desarrollo infantil temprano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha habido una relación muy ideologizada con lo privado. Y en educación superior Colombia históricamente ha funcionado gracias a un sistema mixto: universidades públicas y privadas ampliando cobertura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hoy no veo que estén aumentando suficientemente los cupos ni en el sistema público ni en el privado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso es especialmente grave cuando tenemos millones de jóvenes que ni estudian ni trabajan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque esos jóvenes serán los líderes del país dentro de diez o quince años.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Si tuviera que ponerle una calificación al gobierno en educación, ¿qué nota le pondría?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Cuatro sobre diez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Eso es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, es perder.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Quiero volver al tema de la desigualdad. Usted ha dedicado gran parte de su vida a estudiarla. ¿Qué cree que estamos pasando por alto cuando hablamos hoy de desigualdad en Colombia?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Creo que a veces olvidamos que, aunque el país ha mejorado en muchos indicadores, las brechas profundas siguen intactas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hemos mejorado en escolaridad, en salud infantil, en acceso a educación superior, en mortalidad infantil. Incluso el coeficiente de Gini venía mejorando antes de la pandemia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero las diferencias entre quienes nacen en contextos privilegiados y quienes nacen en pobreza siguen siendo enormes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y hay una fractura que para mí es central: la distancia entre lo urbano y lo rural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí se cruzan casi todos los problemas del país: desigualdad, conflicto armado, ausencia del Estado, falta de oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que muestra el documental es precisamente esa “lotería de la cuna”. El lugar donde uno nace sigue definiendo buena parte de su destino.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si una persona nace en un territorio sin acceso a salud, educación de calidad, seguridad o empleo, tiene muchísimo más difícil construir un proyecto de vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no solo afecta a esas regiones. También afecta a las ciudades, a la democracia, a la convivencia nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan entre sí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso creo que necesitamos un gran acuerdo nacional sobre el país que queremos construir en veinte años.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Vamos a apostar por empleos verdes? ¿Por industrias basadas en biodiversidad? ¿Por tecnología? ¿Por minería? ¿Cuál es el horizonte común?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Porque sin un proyecto colectivo es muy difícil que la educación, la política pública y las instituciones trabajen hacia el mismo lado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y además necesitamos volver a escucharnos. Ese es quizá uno de los mayores problemas del país hoy: no estamos hablando realmente entre nosotros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Hay una idea que atraviesa el documental y también muchas de sus respuestas: la sensación de que en Colombia la vida depende demasiado del lugar donde uno nace. ¿Usted cree que todavía tenemos margen para cambiar eso o ya hay una especie de resignación colectiva?</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Yo creo que sí hay margen, pero necesitamos una conversación mucho más honesta como país. A veces hablamos de meritocracia como si todos arrancáramos desde el mismo lugar y eso no es cierto. Hay niños que nacen rodeados de libros, con buena alimentación, con padres que tuvieron educación superior, con redes de apoyo, con estabilidad emocional. Y hay otros que nacen en territorios donde ni siquiera hay presencia básica del Estado. Entonces claro, el punto de partida importa muchísimo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y eso no significa negar el esfuerzo individual. El esfuerzo importa, por supuesto. Lo veo todos los días en estudiantes que hacen cosas extraordinarias. Pero también tenemos que reconocer que hay desigualdades estructurales enormes que condicionan las oportunidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso me preocupa cuando en Colombia simplificamos tanto las discusiones. Decimos “el que quiere puede” y no siempre es así. Hay gente que quiere muchísimo y aun así tiene obstáculos gigantescos. Entonces, si queremos una sociedad más justa, tenemos que empezar por reconocer esas diferencias de origen.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Diego:</strong><br>Y ahí el documental funciona casi como una prueba emocional de eso.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Raquel Bernal:</strong><br>Sí, porque el documental logra algo muy difícil: ponerle rostro humano a fenómenos que normalmente vemos en tablas o estadísticas. Cuando uno habla de movilidad social o desigualdad, muchas veces la conversación se vuelve técnica, distante. Pero aquí aparecen las emociones, los miedos, los sacrificios familiares, las pequeñas decisiones que terminan cambiando una vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A mí me impactó mucho ver cómo las familias toman decisiones durísimas para que los hijos tengan oportunidades. Madres que renuncian a todo, abuelos que sostienen hogares completos, jóvenes que migran solos a ciudades donde no conocen a nadie. Ahí uno entiende que detrás de cada cifra hay historias profundamente humanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y también entendí algo importante: la desigualdad no solamente limita ingresos. Limita imaginación. Hay personas que ni siquiera pueden imaginar ciertos futuros porque nunca han visto esos caminos posibles cerca suyo. Entonces, cuando alguien logra entrar a una universidad, viajar, aprender otro idioma o acceder a ciertos espacios, no cambia solamente su ingreso futuro; cambia también su manera de pensar el mundo y de pensarse a sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso sigo creyendo tanto en la educación. Porque la educación amplía horizontes. Y cuando una persona amplía sus horizontes, también transforma la vida de quienes vienen detrás.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=128969</guid>
        <pubDate>Mon, 11 May 2026 21:30:32 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/05/11162936/raquel-bernal.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[“Seguimos siendo un país de dos Colombias que muchas veces ni siquiera se escuchan.” Raquel Bernal]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Crónica del viaje de H. G. Wells desde Bogotá al país de los ciegos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/cronica-del-viaje-de-h-g-wells-desde-bogota-al-pais-de-los-ciegos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Se encuentra en producción la película titulada En el valle de las Sombras, dirigida por Sebastián Cordero, con Gael García Bernal, Margarita Rosa de Francisco, Natalia Reyes y Claudio Cataño, entre otros intérpretes. Considero oportuno, rescatar este texto publicado hace varios años en diversos medios, sobre un relato que no es muy conocido de H. G. Wells, relacionado con Bogotá.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img decoding="async" width="219" height="346" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11095618/pais-de-los-ciegos.jpg" alt="" class="wp-image-126746" style="width:302px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11095618/pais-de-los-ciegos.jpg 219w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11095618/pais-de-los-ciegos-190x300.jpg 190w" sizes="(max-width: 219px) 100vw, 219px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota preliminar</strong>:&nbsp;Se encuentra en producción la película titulada&nbsp;<em>En el valle de las Sombras</em>, dirigida por Sebastián Cordero, con Gael García Bernal, Margarita Rosa de Francisco, Natalia Reyes y Claudio Cataño, entre otros intérpretes. Considero oportuno, rescatar este texto publicado hace varios años en diversos medios, sobre un relato que no es muy conocido de H. G. Wells, relacionado con Bogotá.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="573" height="800" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford.jpg" alt="" class="wp-image-126748" style="width:369px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford.jpg 573w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100233/H.G._Wells_by_Beresford-215x300.jpg 215w" sizes="auto, (max-width: 573px) 100vw, 573px" /><figcaption class="wp-element-caption">H. G. Welles, fotografía tomada por George Charles Beresford, 1920 (Wikipedia)</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Herbert Georges Wells llegó a Bogotá en 1899 en plena víspera del siglo XX, aunque aquella era todavía una ciudad en blanco y negro con matices grises, poblada de personas silenciosas, admiró sin embargo, las altas montañas que rodeaban esa planicie, ideal lugar para un asentamiento humano. Es posible que se haya cruzado con la sombra del poeta José Asunción Silva, símbolo de la gran ciudad taciturna, que apenas tres años antes la abandonó en medio de la bruma y el misterio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">H. G. Wells, conocedor de la historia e interrogador del futuro, no se sabe si a bordo de su ingeniosa máquina del tiempo, desde aquella fría comarca, emprendió un viaje a un territorio perdido, vecino posiblemente del mítico&nbsp;<em>El Dorado</em>, extraviado igual que aquel, entre cumbres andinas y selvas amazónicas, llamado el país de los ciegos. Allí llegó y para no despertar sospechas, se hizo llamar Núñez.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“-¿De dónde viene, hermano Pedro? -preguntó uno de los ciegos a otro.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>-Del lado de allá de las montañas -respondió Núñez-; de las comarcas distantes donde todos los hombres ven&#8230; Vengo de Bogotá, ciudad que tiene miles y miles de habitantes; y he cruzado los altos montes que no os dejan ver el mundo&#8230; -Sí, Bogotá. Una ciudad inmensa en comparación a vuestra aldea&#8230; Vengo del vasto mundo de los hombres que tienen ojos y ven&#8230;&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>&#8230;En la distancia creyó entrever a Bogotá con sus calles anchas serpeadas de luces, animadas bajo la claridad gloriosa del día y vivas aún, sin tinieblas absolutas, bajo el luminoso misterio de las noches. Y pensó en los palacios, en las fuentes, en las estatuas, en las casas blancas&#8230;”&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">El señor Wells ó Núñez como quiera llamarle quien esto lea, pensaba que el tuerto era rey en tierra de ciegos, pero la verdad es que los no videntes no creían en todas las cosas que este hombre hablaba sobre el mundo, así que lo consideraron un enfermo, un loco, un ser inferior que debía ser educado, para vivir en esa sociedad, lo cual se conseguiría con una simple operación quirúrgica.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="786" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-786x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126947" style="aspect-ratio:0.7675843235663149;width:568px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-786x1024.jpg 786w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-230x300.jpg 230w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota-768x1000.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/15072458/the-richest-man-in-Bogota.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 786px) 100vw, 786px" /><figcaption class="wp-element-caption">Lee Marvin en <em>The Richest Man in Bogota</em> con la actriz Miriam Colón.</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Es probable que el lector cuando se transmuta en depósito de imágenes de cine y televisión, confunda el rostro de Wells/Núñez con el de Lee Marvin, otro reconocible nombre que aparece en la moviola de sueños, pues con el rostro de Marvin fue conocido el autor/personaje en el año de 1962 al protagonizar un episodio titulado&nbsp;<em>The Richest Man in Bogota</em>, capítulo de la serie&nbsp;<em>The DuPont Show of the Week</em>. Puede que también haya escuchado el relato en 1954 en una emisión de radio británica, en la camaleónica voz de Sir Laurence Olivier.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esta historia habla sobre el fenómeno que ha caracterizado la historia, vigente durante este este inicio convulso del tercer milenio, el frecuente choque de civilizaciones, de hombres que piensan tener la última palabra, la razón, la verdad absoluta, frente a otras ideas, creencias y religiones. La crónica de viaje del Sr. Wells parecería ser un cuento fantástico, algo simple, pero revela la continua intolerancia que caracteriza al ser humano, en un viaje iniciado en esa fría y distante capital de sueños, habitada por ciegos, tuertos, videntes y visionarios.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="320" height="480" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678.jpg" alt="" class="wp-image-126749" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678.jpg 320w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100408/The-Country-of-the-Blind-and-Other-Stories-1-0-1277176678-200x300.jpg 200w" sizes="auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Si el lector ocasional, duda sobre el viaje emprendido por el señor Wells, puede consultar su testimonio escrito en un libro, guardado celosamente como otros miles, en la Biblioteca Luis Ángel Arango, entrañable sitio en donde realicé este descubrimiento hace algunos años, en los días que Bogotá adquiría diversos colores y salía del espectro monocromático, a finales del siglo XX. La persona curiosa o incrédula, posiblemente pueda realizar el mismo hallazgo, en esa dimensión infinita llamada Internet, luego de teclear unos pocos nombres y conjurar el moderno oráculo.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, recomiendo a quien pueda hacer el viaje personal, salir del país de los ciegos e ingresar al barrio de la Candelaria de la añeja Santa Fe (hoy multifacética Bogotá), transitar por la calle de la fatiga, sentir el cansancio en las piernas y luego poder disfrutar de la cómoda lectura en una de las salas de la Luis Ángel, mientras goza de la vista que ofrece, el horizonte recortado por cerros aledaños.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después de leer, el visitante puede entrar a la cafetería de la biblioteca, pedir un buen café colombiano, añorar la nave del señor H. G. Wells e imaginar que más allá de Monserrate, en alguna parte, está&nbsp;<em>el país de los ciegos</em>. Al salir de la biblioteca quizás se tropiece con Núñez, Marvin, Olivier, García o Wells, quienes ingresan apoyados en un bastón para buscar libros escritos en sistema braille.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bogotano errante que a ratos aparece en Twitter como @dixonmedellin&nbsp;y en Bluesky&nbsp;como @dixonacostamed.bsky.social</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>P.D.:</strong>&nbsp;Aquí se puede escuchar el relato en inglés en la voz de Laurence Olivier: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=2Dy_qldjLJ4">https://www.youtube.com/watch?v=2Dy_qldjLJ4</a> </p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nota final</strong>: Una versión previa de este artículo se publicó originalmente en <em>Revista Cronopio</em>&nbsp;y posteriormente en&nbsp;<em>Revista Cosmocápsula</em>. </p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="2048" height="1419" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras.jpeg" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras.jpeg 2048w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras-300x208.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras-1024x710.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras-768x532.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/03/11100442/En-el-valle-de-las-sombras-1536x1064.jpeg 1536w" sizes="auto, (max-width: 2048px) 100vw, 2048px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126744</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Mar 2026 15:08:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Crónica del viaje de H. G. Wells desde Bogotá al país de los ciegos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Un mural para Carlos Jimenez Gómez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/n-mural-para-carlos-jimenez-gomez/</link>
        <description><![CDATA[<p>“¿Puede el Estado envolver en una misma acción represiva a unos ciudadanos fuera de la Ley y a otros ciudadanos inocentes, antes de haber agotado todos los medios a su alcance para tratar de rescatarlos a estos sanos y salvos?” Carlos Jiménez Gómez.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El pasado 16 de enero se cumplió el primer lustro del fallecimiento del doctor Carlos Jiménez Gómez, quien fuera Procurador General de la Nación entre 1982 y 1986. Entre sus actuaciones y decisiones más trascendentales, que fueron muchas[i], figura la denuncia que presentó ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el entonces presidente Belisario Betancur Cuartas y su ministro de defensa, el general Miguel Vega Uribe, como máximos responsables por el letal desenlace del asalto terrorista del M-19 al Palacio de Justicia. Lo hizo, al optar el presidente Betancur por una acción militar de tierra arrasada y carecer de una clara estrategia para el rescate de los rehenes. Así lo planteó en su denuncia, formulando dos preguntas vitales: “¿Puede el Estado envolver en una misma acción represiva a unos ciudadanos fuera de la Ley y a otros ciudadanos inocentes, antes de haber agotado todos los medios a su alcance para tratar de rescatarlos a estos sanos y salvos?”, ¿Es esa decisión de aplicarles de inmediato, por cualquier razón, un mismo tratamiento, legítima?&nbsp; Y respondió a ese par de interrogantes en forma contundente: “La Procuraduría no puede responder a dichos interrogantes sino negativamente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Denuncia civilista rigurosa</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por lo cual, el 20 de junio de 1986, remitió la denuncia a la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, sustentada en una rigurosa investigación, que ya desde entonces afirmó que: “<em>sobrevivieron al desastre y salieron de las ruinas del Palacio, sin que se tenga noticia alguna posterior acerca de su paradero o suerte final: Irma Franco Pineda, Clara Helena Enciso y un tercero no identificado, reconocido sobre su fotografía por un testigo”</em>, además de señalar <em>“que los magistrados Manuel Gaona y Horacio Montoya murieron en los momentos finales del operativo, ignorándose, sí, de qué lado llegaron los disparos que les dieron muerte”</em>, junto a una relación precisa de 54 civiles asesinados, entre los que figuran 32 funcionarios de la rama judicial, desde el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfonso Reyes Echandía, magistrados y numerosos auxiliares judiciales, que relacionó con nombre y apellido y siempre deben ser recordados: <em>Julio Cesar Andrade Andrade, María Teresa Barrios Rodríguez, Luz Estela Bernal Marín, Fabio Calderón Botero, Cecilia Concha Arboleda, Jaime Alberto Córdoba Ávila, Jorge Alberto Correa Echeverri, Hermógenes Cortes Nomelin, Manuel Gaona Cruz, Fanny González Franco, María Cristina Herrera Obando, Carlos José Medellín Forero, Ricardo Medina Moyano, Isabel Méndez Herrera, Lida María Mondol de Palacios, Luis Horacio Montoya Gil, Ana Beatriz Moscos de Cediel, María Teresa Muñoz de Jiménez, Aura María Nieto Navarrete, Alfonso Patiño Roselli, Blanca Inés Ramírez de Ángulo, Lilia Rincón Mora, Lisandro Romero Barrios, Rosalba Romero de Díaz, Yaneth Rozo Rojas, Emiro Sandoval Huertas, Pedro Elías Serrano Abadía, Nury Soto de Piñeros, Carlos Horacio Uran, Miguel Darío Velásquez Gaviria, Ruth Mariela Zuluaga de Correa</em>. Para entonces, un total de 95 víctimas mortales incluyendo guerrilleros, miembros de la Fuerza Pública y 14 personas denunciadas como desaparecidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“MURAL”, de Ricardo Silva Romero</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En su magnífica obra, Ricardo Silva Romero, recrea entre la cruda realidad descrita en numerosos libros e investigaciones y su lúcida ficción reflexiva, lo acontecido esos fatídicos y reveladores 6 y 7 de noviembre de 1985, tanto al interior del Palacio, en la Casa de Nariño, en la Casa del Florero como en la vida nacional, reseñando incluso por menores del partido de fútbol entre Millonarios y Unión Magdalena, cuya transmisión televisiva pretendió ocultar la incineración y destrucción del Palacio de Justicia. En “MURAL” aparece una breve y pertinente referencia a la investigación y el informe del Procurador Jiménez Gómez, en la página 382. “MURAL” proyecta en todas las dimensiones tan violento y execrable acontecimiento contra la civilidad y el derecho, sin las cuales no existe democracia y desde entonces vivimos atrapados en esta tramoya política tanática, que alterna magnicidios y masacres con periódicas elecciones. Silva Romero lo hace con el rigor de un documentalista y recorre con la cámara de la memoria al hombro, en medio del fuego, los infernales laberintos del Palacio. Retoma así literariamente la senda de la escuela italiana del cine realista de Roberto Rossellini (“Roma, ciudad abierta”, 1945) Y Vittorio De Sica (“Ladrón de bicicletas”, 1948) complementada con el vértigo violento de las películas de Tarantino, siendo todos estos directores superados por el horror dantesco del Palacio y la pluma de Silva Romero.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un “MURAL” para Jiménez Gómez</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Con el propósito de agregar una imprescindible escena a esa visión panorámica e integral que nos brinda “MURAL”, es preciso proyectar algunas valiosas claves que aportó el informe del Procurador Jiménez Gómez. Especialmente para comprender la turbia y criminal relación entre el poder civil y el militar, develado brutalmente por el fatídico desenlace del asalto delirante y terrorista del M-19. Un asalto para presentar una irónica demanda armada titulada “<em>Antonio Nariño, por la defensa de los derechos del Hombre”</em> y enjuiciar al presidente Belisario por su incumplimiento del Acuerdo de Paz. Para ello, voy a permitirme citar apartes de dicho informe y denuncia que tuvo y tiene el inmenso valor y coraje civil de haber sido la primera voz en condenar en forma rigurosa y valerosa la atroz vulneración de los principios y normas del Derecho Internacional Humanitario y del artículo 121 de la Constitución política de 1886, que exigía al presidente Belisario y a la Fuerza Pública el respeto absoluto de Derecho de Gentes. Así lo expresó Jiménez Gómez claramente: <em>“En el Palacio de Justicia hizo crisis en el más alto nivel el tratamiento que todos los Gobiernos han dado a la población civil en el desarrollo de los combates armados”</em>.&nbsp; Por eso, en el acápite referido a la “<em>Tesis del acto de guerra” señaló</em>: “<em>Eso fue uno de los tantos combates que una de esas bandas terroristas que asuelan al país protagonizan aquí y allá, indistintamente. Los terroristas no son guerreros nobles; ellos actúan cayendo por sorpresa…y con llamar a sus asaltos acto bélico, aquí no se busca magnificarlos política o jurídicamente, o elevar su nivel de consideración ante la opinión nacional. No se trata de ellos, sino de los civiles que se ven implicados en sus pendencias</em>”. Para concluir en el punto tercero: <em>“Todos estos actos, que en muchas direcciones pueden seguramente originar buenos efectos, en este sentido han engendrado uno malo, pésimo, que el Procurador General no puede disimular: han disminuido el sentimiento de seguridad de los ciudadanos, que mientras no se censure esta demasía, saben que en el evento de verse fortuitamente envueltos dentro de un mismo espacio con una cuerda de forajidos, pueden ser exterminados por la Autoridad sin que su inocencia amerite el que se haga hasta el último esfuerzo por su rescate</em>”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Archivo funesto de la denuncia</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente estas democráticas y firmes consideraciones del Procurador no fueron atendidas y la Comisión de Acusaciones de la Cámara, con fundamento en una ponencia presentada por los entonces Representantes liberales Horacio Serpa, Carlos Mauro Hoyos y el conservador Darío Humberto Ordoñez, solicitaron su archivo, con la peregrina tesis de tratarse de un “típico acto de gobierno”, por lo cual el Legislativo no tenía competencia para juzgar. Así las cosas, quedaba al desnudo la más grave y mortal verdad sobre la quintaesencia de la relación entre el poder civil y el militar en esta democracia de mascarada, como es su relación simbiótica de impunidad, que luego se expresaría en la llamada política de “seguridad democrática” con un saldo de más de 6.000 ejecuciones extrajudiciales, conocidos cínicamente como falsos positivos. Habría que concluir, entonces, que no cabe hablar de un supuesto <strong><em>“pacto de silencio gubernamental”</em></strong> para encubrir responsabilidades mutuas entre civiles y militares por lo sucedido ese 6 y 7 de noviembre de 1985, sino más bien de un <strong><em>pacto estratégico sustancial</em></strong> entre dichos poderes, que expresa bien una de las dimensiones históricas de un régimen político electofáctico como el nuestro. Un régimen que periódicamente diluye sus crímenes y corrupción, con nuestra aquiescencia, bajo la coartada de las elecciones. Un régimen cuyo origen actual se remonta, por lo menos, al Frente Nacional con su permanente estado de sitio como fórmula de gobernabilidad y que se prolonga hasta nuestros días con los bombardeos contra cambuches guerrilleros donde continúan muriendo menores de edad, reclutados por <em>“esas bandas terroristas que asuelan al País aquí y allá”</em>, como con exactitud las caracterizó hace más de 40 años el Procurador Jiménez Gómez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">[i] https://calicantopinion.blogspot.com/2021/01/</p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124900</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Jan 2026 19:57:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/17144722/Carlos-Jimenez-Gomez.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Un mural para Carlos Jimenez Gómez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El Concejo de Bogotá: la virtualidad convertida en excusa y salario asegurado</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/el-concejo-de-bogota-la-virtualidad-convertida-en-excusa-y-salario-asegurado/</link>
        <description><![CDATA[<p>Si la ciudadanía pusiera un mínimo de atención a la ligereza con la que el Concejo de Bogotá decide sesionar desde la comodidad de una pantalla, otro sería el mapa político de la capital. Más de un cabildante estaría hoy empacando cajas. Y no porque su labor de control político fuese mala o buena, sino [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Si la ciudadanía pusiera un mínimo de atención a la ligereza con la que el <a href="https://concejodebogota.gov.co/cbogota/site/edic/base/port/inicio.php"><strong>Concejo de Bogotá</strong> </a>decide sesionar desde la comodidad de una pantalla, otro sería el mapa político de la capital. Más de un cabildante estaría hoy empacando cajas. Y no porque su labor de control político fuese mala o buena, sino por algo más grave: porque han convertido la virtualidad en un refugio conveniente, una excusa perfecta y, sobre todo, un abuso de la confianza pública.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que comenzó en enero de 2024 —con la propuesta del entonces presidente del Concejo, Juan Baena, de sesionar virtualmente “por salud pública” debido a los incendios en los cerros— terminó siendo el desayuno que anunció el almuerzo: los concejales descubrieron que, bajo cualquier pretexto, podían trabajar desde casa mientras ocho millones de bogotanos salían a cumplir sus obligaciones sin que el humo, el agua o la falta de ella, les impidiera poner un pie en la calle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Después vinieron los racionamientos de agua. Y, como si se tratara de una extensión natural de esta nueva comodidad institucionalizada, la virtualidad volvió a imponerse. El Congreso de la República, no queriendo quedarse atrás, se sumó a la tendencia, mientras colegios, universidades, bancos, centros comerciales y toda empresa imaginable operaban con normalidad. El mensaje fue claro: para estas dos instituciones públicas, un día sin agua amerita quedarse en casa. Para el resto de la ciudad, no.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la verdadera puerta giratoria del abuso institucional está en otra práctica aún más inquietante: conectarse virtualmente a sesiones presenciales bajo la figura de “incapacidad médica” o, peor, la caja negra de las excusas públicas: la “<strong>calamidad doméstica</strong>”. Un término tan amplio, tan imposible de verificar y tan conveniente, que hoy sirve lo mismo para justificar una gripa que para decir que se rompió una tubería. ¿Prueba? Ninguna. ¿Consecuencia? <strong>Un día de trabajo pagado puntualmente.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Semana tras semana, Bogotá ve desfilar a concejales que se conectan desde donde mejor les convenga, o que aparecen diez minutos antes de finalizar la sesión para registrarse y cobrar más de 1.5 millones de pesos. Lo de menos es el compromiso con el debate público. Lo importante es asegurar el pago.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí están los datos que obligaron al Concejo a entregar vía Derecho de Petición a <strong>Confidencial Noticias</strong>: entre enero y noviembre de 2025, sin excusa médica de por medio, Rocío Dussan registró 24 asistencias virtuales; Donka Atassanova, 15; Edisson Julián Forero, 13; Quena Ribadeneira, 13; Óscar Ramírez Vahos, 13… y así hasta completar un vergonzoso top 15. Una lista que, en un país con mayor rigor cívico, sería suficiente para provocar indignación pública y sanción electoral inmediata.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La concejal Dussan aseguró que sus ausencias se deben a una situación familiar delicada. Atassanova, en cambio, negó la información. Lo cierto es que <strong>Confidencial Noticias</strong> tiene los documentos oficiales firmados por la Secretaría General. Se acabaron las ambigüedades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El vicepresidente del Concejo, Juan David Quintero, intenta justificar la práctica señalando que los concejales trabajan más en la calle que en el recinto. Una afirmación que busca desplazar la discusión, pero no responde el punto central: si el trabajo de calle es tan fundamental, ¿por qué entonces se conectan virtualmente solo cuando conviene, y no cuando realmente el trabajo externo lo requiere? ¿Por qué coinciden tantas conexiones virtuales con protestas o simples jornadas de conveniencia personal?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más indignante aún es su defensa de las conexiones virtuales frente a quienes “llegan diez minutos antes de que finalice la sesión citada o convocada” para registrarse y cobrar. Como si la existencia de una mala práctica justificara otra. Como si los ciudadanos debieran agradecer que no les roben por varias vías al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El problema no es la virtualidad. Es la desfachatez. Es la construcción de un sistema de excusas que convierte al Concejo en una institución donde algunos trabajan cuando quieren, como quieren y desde donde quieren, sin consecuencias reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y mientras tanto, Bogotá sigue pagando. Paga el salario, paga el tiempo, paga la negligencia y paga, sobre todo, el costo de un Concejo que ha confundido la representación con la comodidad, el deber con la conveniencia y la virtualidad con el ausentismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si algo necesita esta ciudad con urgencia no es una nueva reforma política ni más discursos sobre la transparencia. Lo que necesita es que los votantes empiecen a usar su memoria en las urnas. Porque, si la ciudadanía decidiera castigar estas prácticas, no quedaría duda: más de un concejal estaría hoy buscando trabajo. Y por primera vez en mucho tiempo, Bogotá ganaría.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Este es el top de los concejales de Bogotá que parecen estar encantados con la virtualidad:</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Rocío Dussan (24)</li>



<li>Donka Atassanova (15)</li>



<li>Edisson Julián Forero (13)</li>



<li>Quena Ribadeneira (13)</li>



<li>Óscar Ramírez Vahos (13)</li>



<li>María Clara Name (9)</li>



<li>Ana Teresa Bernal (8)</li>



<li>Óscar Bastidas (8)</li>



<li>Cristina Calderón (7)</li>



<li>Leandro Castellanos (7)</li>



<li>Rolando González (7)</li>



<li>Andrés Barrios (6)</li>



<li>Juan Manuel Díaz (6)</li>



<li>Andrés Onzaga (6)</li>



<li>Clara Lucía Sandoval (5)</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/no-conviene-votar-por-una-alianza-de-fanaticos-de-derecha/">Nota recomendada: No conviene votar por una alianza de fanáticos de derecha</a></strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123474</guid>
        <pubDate>Mon, 08 Dec 2025 13:39:17 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/08083843/G7VYbeaXUAATo4A.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El Concejo de Bogotá: la virtualidad convertida en excusa y salario asegurado]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Sevillano</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>El secuestro de Martha Ochoa Vásquez</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tejiendo-naufragios/el-secuestro-de-martha-ochoa-vasquez/</link>
        <description><![CDATA[<p>El 12 de noviembre de 1981 fue secuestra Martha Nieves Ochoa Vásquez por el grupo guerrillero M19. En ese momento ella era estudiante de economía de la Universidad de Antioquia. El operativo fue llevado a cabo por Luis Gabriel Bernal, Guillermo Elvencio Ruiz y John Jairo Restrepo, alias “el Mono Candelo”, compañero de Martha. De [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El <strong>12 de noviembre de 1981</strong> fue secuestra Martha Nieves Ochoa Vásquez por el grupo guerrillero M19. En ese momento ella era estudiante de economía de la Universidad de Antioquia. El operativo fue llevado a cabo por <strong>Luis Gabriel Bernal, Guillermo Elvencio Ruiz y John Jairo Restrepo</strong>, alias “el Mono Candelo”, compañero de Martha. De acuerdo con Alonso Salazar (periodista y exalcalde de Medellín), en el operativo también participaron <strong>Alberto Turizo y Pablo Catatumbo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>La razón del secuestro era netamente económica: Martha era hermana de los <strong>Ochoa Vásquez, miembros y fundadores del cartel de Medellín</strong>. También era la hija del empresario <strong>Fabio Ochoa Restrepo</strong>. El M19 le exigía a la familia Ochoa la suma de 12 millones de dólares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Pero el M19 quería más. La siguiente semana intentaron secuestrar a <strong>Carlos Lehder</strong>, quien escapó con un disparo en una pierna.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>La reacción del <strong>cartel de Medellín</strong> fue contundente: pusieron todo su poder bélico y ofrecieron 500 mil dólares a quien diera información del paradero de Martha. En diciembre secuestraron a 25 familiares de Luis Gabriel Bernal, líder del operativo, y milicianos del M19 (entre quienes estaban Elvencio Ruiz, Luis Gabriel Bernal y Pablo Catatumbo).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><br>El <strong>16 de febrero de 1982</strong>, tras 96 días de cautiverio, fue liberada Martha Nieves. El cartel de Medellín liberó a Elvencio Ruiz, Pablo Catatumbo y la familia de Luis Gabriel Bernal. La esposa de él fue amarrada a las rejas del periódico El colombiano, cubierta con papeles de <strong>MAS (Muerte a Secuestradores)</strong>, grupo creado por el <strong>Cartel de Medellín</strong> que dio origen a los paramilitares.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Los demás fueron asesinados.<br></p>



<p class="wp-block-paragraph">Frente a estos hechos, ¿ustedes creen que el cartel de Medellín tendría negocios con los secuestradores? Peor aún: ¿creen que fueron socios? </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace pocos meses, <strong>Carlos Lehder</strong> aseguró que era imposible que el cartel de Medellín hiciera acuerdos con el M19. Especialmente porque él no lo habría permitido porque no perdonaba el intento de secuestro y el disparo en la pierna. Tampoco lo habría permitido los hermanos Ochoa Vásquez, a quienes le secuestraron la hermana. Me pregunto, entonces, ¿por qué el <strong>Centro Democrático</strong> insiste en la historia que desmintió el único de los implicados que continúa con vida?</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Niño</author>
                    <category>Tejiendo Naufragios</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=121673</guid>
        <pubDate>Thu, 23 Oct 2025 18:56:38 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/23135010/secuestro-cautiverio-periodismo.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El secuestro de Martha Ochoa Vásquez]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Niño</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Documental sobre Sigifredo López: memoria, poder de información y noticias falsas</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/documental-sobre-sigifredo-lopez-memoria-poder-de-informacion-y-noticias-falsas/</link>
        <description><![CDATA[<p>La película documental “El doble secuestro de Sigifredo López” se estrena en salas el 17 de julio.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">No recordaba nada sobre el <strong>secuestro de los diputados del Valle</strong> (11 de abril de 2002), aparte de la noticia en sí del secuestro por parte de las Farc. Una pena porque en ese tiempo yo vivía en Cali y trabajaba en el noticiero regional NotiPacífico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sobre <strong>Sigifredo López</strong>, debo admitir con vergüenza, que no tenía claro en qué había quedado su proceso con la justicia, aunque trabajaba en El Espectador&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto fue lo primero que pensé cuando Litza y Lizzeth me permitieron ver “<strong>El doble secuestro de Sigifredo López</strong>” para que redactara el boletín de prensa de esta película que se estrena en salas el 17 de julio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me vi el documental dos veces y mi conclusión es que como sociedad no entendemos el poder de la información y el peligro de las noticias falsas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El doble secuestro de Sigifredo López” es una película documental dirigida por <strong>Alejandro Bernal Rueda</strong>, con la investigación de <strong>Sofía Villamil</strong> y la producción de <strong>DYNAMO</strong> en cabeza de la productora Vivian Valencia, con la producción ejecutiva de Diego Ramírez Schrempp y Andrés Calderón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El propósito del director es narrar una historia reciente de Colombia a partir de la reconstrucción de este secuestro colectivo del que sólo sobrevivió Sigifredo López. Y lo hace de una forma espectacular porque, por supuesto, cuenta con la voz del político; pero también de los familiares de los diputados, políticos, periodistas, analistas políticos y mucho material de archivo de medios de comunicación y de las Farc.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="El doble secuestro de Sigifredo López - Tráiler oficial" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/XAFFrFzfn4A?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para reflexionar los mensajes de Sigifredo sobre la vida, el cómo mantenerse con vida, el tiempo vivido y perdido junto a los seres queridos, la humanidad y la dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sorprendente ver el video de las Farc en el que documental cómo se prepararon para el secuestro, cómo lo llevaron a cabo y cómo mantuvieron a estos hombres en la selva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Asombroso ver, así mismo, el transcurso del país durante cuatro periodos presidenciales (Andrés Pastrana, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos) y el uso del lenguaje en cada uno de ellos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desesperanzador ver el trabajo de las familias para que esta ‘noticia’ local que trascendió a nivel nacional no dejara de serlo, aún cuando Uribe se negó al ‘<strong>Intercambio humanitario</strong>’.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aterrador ver el discurso de la Fiscalía cuando, diez años después del secuestro (2012), acusó a Sigifredo López de ser cómplice de la guerrilla en la planeación del secuestro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Frustrante ver cómo los medios de comunicación se prestan -o quedan atrapados- en el poder de la información, la palabra y la imagen, y emiten y emiten un montón de información que, fácilmente, se convierte en una noticia falsa… como se demostró en el caso de Sigifredo López.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Impactante ver que una noticia falsa no la desmiente casi nadie y cómo una noticia deja de ser noticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>El doble secuestro de Sigifredo López</strong>” no es una película política. Desde mi punto de vista es una mirada retrospectiva de las últimas dos décadas de Colombia desde la memoria de Sigifredo López, su familia y los familiares de los otros políticos; desde la mirada de los políticos colombianos y las Farc que ante cámara explican las decisiones del gobierno y la guerrilla; y las muchas horas de material de archivo Es una lección preciosa de historia gracias a los aportes del periodista Jorge Cardona y la escritora Olga Behar.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a>&nbsp;– @LiarteconArte </p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118082</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Jul 2025 20:46:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/07/15154542/Sigifredo-Lopez_-1-scaled.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Documental sobre Sigifredo López: memoria, poder de información y noticias falsas]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>ÁLVARO URIBE VÉLEZ ANTE EL JUICIO CIUDADANO</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/alvaro-uribe-velez-ante-el-juicio-ciudadano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Por eso, el trasfondo del juicio no son los presuntos delitos de fraude procesal y soborno a testigo, sino la responsabilidad política del expresidente Uribe en relación con la existencia y actuación criminal de grupos paramilitares, ya desde su desempeño como gobernador del departamento de Antioquia y posteriormente como presidente de la República. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">(Artículo publicado en EL PAÍS, el periódico global. Sección AMÉRICA-COLOMBIA, domingo 13 de julio 2025)</p>



<p class="wp-block-paragraph">Más allá del sentido de la sentencia que el próximo 28 de julio conoceremos sobre la inocencia o culpabilidad de Álvaro Uribe Vélez en los cargos que se le imputan<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a>, se encuentra el juicio ciudadano sobre la figura y la responsabilidad histórica del expresidente Uribe, sin duda el líder político más controvertido, admirado, amado, odiado y denostado de los últimos 25 años en Colombia. No se trata, pues, tan solo de un juicio penal, sino sobre todo de la oportunidad histórica que cada ciudadano tendrá de emitir un juicio personal sobre la responsabilidad política de Álvaro Uribe Vélez como hombre público y estadista, cuyas decisiones y acciones han gravitado sobre la vida, seguridad y prosperidad de millones de colombianos, pero también sobre la dignidad y muerte de miles en desarrollo de políticas gubernamentales como la llamada “<em>Seguridad democrática</em>” contra el terrorismo. Seguridad que fue definida en el Manifiesto Democrático<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, su programa de gobierno de 100 puntos, teniendo como eje el punto 33: “<em>Necesitamos un estatuto antiterrorista que facilite la detención, la captura, el allanamiento. A diferencia de mis años de estudiante, <strong>hoy violencia política y terrorismo son idénticos</strong>. <strong>Cualquier acto de violencia por razones políticas o ideológicas es terrorismo. También es terrorismo la defensa violenta del orden estatal”. </strong></em>Silogismo político que cumplió cabalmente, si pasamos revista al desempeño del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS)<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> y sus relaciones con los grupos paramilitares, como los escabrosos resultados de la aplicación de la Directiva 029 de 2005<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a>, que propició la comisión de más de 6.2000 ejecuciones extrajudiciales, denominados “falsos positivos”<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Más allá del juicio penal está la responsabilidad política</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo anterior representa la mayor paradoja y malentendido nacional sobre lo que realmente está en juego, que no es tanto la inocencia o culpabilidad penal del expresidente Uribe, sino más bien su responsabilidad política, personal e indelegable, en el mayor desafío que los colombianos no hemos podido resolver y es romper el nudo gordiano que ata la política con la violencia, las armas, el crimen y la ilegalidad. Por eso, el trasfondo del juicio no son los presuntos delitos de fraude procesal y soborno a testigo, sino la responsabilidad política del expresidente Uribe en relación con la existencia y actuación criminal de grupos paramilitares, ya desde su desempeño como gobernador del departamento de Antioquia y posteriormente como presidente de la República. De allí, que sea imprescindible distinguir entre la responsabilidad penal que es de carácter eminentemente judicial, personal y subjetiva, sustentada en pruebas irrefutables, plenamente demostradas, frente a la responsabilidad política que es de índole constitucional, pública y general, derivada de competencias y obligaciones inherentes a cada funcionario público sobre las cuales debe rendir cuentas frente a la ciudadanía. Más aún, tratándose de un funcionario electo. En el primer caso, la responsabilidad penal, la sentencia solo puede proferirla un funcionario o funcionaria judicial, garantizando el debido proceso al implicado, declarándolo inocente o culpable, quien podrá interponer los recursos legales a su disposición hasta llegar al de casación, cuya resolución por la sala penal de la Corte Suprema de Justicia determinará la inocencia o culpabilidad final del implicado. En el segundo, la responsabilidad política, todos los ciudadanos somos competentes y, en cierta forma, responsables del juicio sobre el desempeño político del servidor público electo que, por lo general expresamos en las urnas, y del cual dependerá su continuidad o defenestración de la vida política. Es decir, su vida o “muerte política”. Esa responsabilidad política está determinada por el artículo 6 de nuestra Constitución que señala que todo servidor público es responsable por <strong><em>“omisión o extralimitación en el ejercicio de sus funciones”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Un ejemplo vergonzoso</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La reelección de Donald Trump pone de presente de manera escandalosa esta distinción, pues fue condenado penalmente por 34 cargos criminales<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>, pero exonerado electoralmente por más de 77 millones de votantes<a href="#_edn7" id="_ednref7">[vii]</a>, cuyo juicio político y ético al menos queda en cuestión, pues lo catapultaron victoriosa e impunemente a la presidencia de los Estados Unidos. Por eso no es una exageración afirmar que al frente de la mayor potencia militar del planeta se encuentra gobernando un gánster<a href="#_edn8" id="_ednref8">[viii]</a>. De allí, que su política exterior sea esa mezcla de arrogancia, intimidación y chantaje sustentada en el poder militar, que desconoce de plano y con plena impunidad todo el derecho internacional público, las Naciones Unidas, su Corte Internacional de Justicia y arremete con furia y alevosía contra la Corte Penal Internacional en defensa de Netanyahu, sus crímenes de guerra y lesa humanidad contra los palestinos en Gaza y Cisjordania. Por si fuera poco, ahora la emprende contra la soberanía judicial del Brasil en defensa de Bolsonaro<a href="#_edn9" id="_ednref9">[ix]</a> por su presunto golpe de Estado, quien lo imitó al desconocer el triunfo electoral de Ignacio “Lula” da Silva, como él lo hizo frente a Biden. Pero volviendo a nuestra política doméstica y su máximo protagonista durante los últimos 25 años, nos encontramos curiosamente con una historia parecida, pues Álvaro Uribe Vélez fue reelecto en el 2006 pese a un delito de “<strong><em>lesa constitucionalidad</em></strong>”, ya que la reforma del artículito de la Constitución que lo permitió se realizó mediante el delito de cohecho y el escándalo de la Yidispolítica<a href="#_edn10" id="_ednref10">[x]</a>, que culminó con la condena de sus exministros de Justicia y Derecho, Sabas Pretelt de la Vega y de Protección Social, Diego Palacio Betancourt<a href="#_edn11" id="_ednref11">[xi]</a>, entre otros implicados como los congresistas Yidis Medina y Teodolindo Avendaño.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Álvaro Uribe Vélez, entre la impunidad política y la penal</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin duda, se puede afirmar que su reelección le otorgó a Uribe desde 2006 plena impunidad política<a href="#_edn12" id="_ednref12">[xii]</a>, pues fue respaldado por más de 7 millones de votantes<a href="#_edn13" id="_ednref13">[xiii]</a>, equivalentes al 27.6% del censo electoral de entonces que era de 26.731.700 colombianos habilitados para votar. Un porcentaje que desdice el mito de su inmensa popularidad y respaldo mayoritario, pues la participación electoral en el 2006 fue del 45.05% y disminuyó 1.4% en relación con la del 2002, cuya participación fue del 46.47% y su votación de 5.862.655<a href="#_edn14" id="_ednref14">[xiv]</a>. Sin embargo, en ambos casos lo más significativo fue su triunfo en primera vuelta, único candidato que lo ha logrado hasta el presente y ello demuestra cómo sus electores disocian y separan fácilmente la ilegalidad de la legitimidad política. Razón tenía Sartre cuando afirmó que “<strong><em>no hay nada más respetable que una impunidad largamente tolerada</em></strong><em>”</em>. La ilegalidad procede de la forma como se aprobó el “artículito” para su reelección en el 2006 frente a la legitimidad política que obtuvo en las urnas, así ésta resulte precaria frente al censo electoral entonces vigente. Este preocupante divorcio entre ilegalidad y legitimidad política-electoral, demostraría que para un número significativo de votantes en el 2006 el fin de la <strong><em>“seguridad democrática</em></strong>” y su continuidad justificaba los medios utilizados por Uribe para continuar gobernando, sin importar mucho que ellos fueran ilegales, como en efecto quedó demostrado con la “Yidispolítica”. Con mayor razón si ese fin era “<strong><em>matar la culebra del terrorismo de las Far</em></strong>”, que entonces se creía era inminente. Pero ese divorcio se profundizaría aún más con el encubrimiento de graves crímenes cometidos por la alianza entre el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, con los grupos paramilitares, que llevó a la cárcel a su director, Jorge Noguera, por el crimen del profesor Alfredo Correa De Andreis<a href="#_edn15" id="_ednref15">[xv]</a>, cometido en coordinación con los paramilitares del Bloque Norte de las AUC<a href="#_edn16" id="_ednref16">[xvi]</a>. Todo ello, antecedido por la interceptación ilegal de comunicaciones a periodistas y el espionaje de las deliberaciones de la Corte Suprema de Justicia en su investigación sobre la parapolítica<a href="#_edn17" id="_ednref17">[xvii]</a>. Interceptaciones llevadas a cabo por la entonces directora del DAS, María del Pilar Hurtado y el director del DAPRE, Bernardo Moreno<a href="#_edn18" id="_ednref18">[xviii]</a>, ambos también condenados.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Los “buenos muchachos”</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin olvidar la condena de José Miguel Narváez, exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) por el asesinato de Jaime Garzón<a href="#_edn19" id="_ednref19">[xix]</a>. Basta este breve recuento de graves ilegalidades y crímenes, penalmente demostrados y cometidos por dichos funcionarios en dependencias adscritas a la Presidencia de la República, todos ellos nombrados por Álvaro Uribe y bajo su estricta subordinación, para concluir que le resulta imposible eludir su responsabilidad política, pues entonces los defendió públicamente como “buenos muchachos”<a href="#_edn20" id="_ednref20">[xx]</a>: “<em>Antes de que, en 2011, lo condenaran a 28 años de cárcel por haber entregado información privilegiada a los paramilitares que asesinaron al profesor Alfredo Correa de Andreis, el exdirector del DAS <strong>Jorge Noguera había sido calificado como un “buen muchacho” por Álvaro Uribe</strong>, quien en otras ocasiones se ha referido así a algunos cercanos que terminan cuestionados o condenados</em>”. Para completar semejante entramado institucional de criminalidad se expide, en cumplimiento de la “seguridad democrática”, la circular o <strong><em>directiva 029 de 2005</em></strong> por el ministro de defensa, Camilo Ospina Bernal, que derivó en la comisión de ejecuciones extrajudiciales, mal llamados falsos positivos, cuyo número es superior a 6.000 víctimas mortales, según investigación de la JEP. Obviamente es imposible encontrar una prueba reina para responsabilizar penalmente al expresidente Uribe por todo lo anterior, así como tampoco fue posible hallarla en el proceso 8.000 contra el expresidente Ernesto Samper o en la financiación ilegal de Odebrecht en la segunda campaña presidencial contra el propio Santos, por la cual fue condenado Roberto Prieto, su exgerente de campaña, e incluso parece estar sucediendo con plenas pruebas en el caso de Oscar Iván Zuluaga<a href="#_edn21" id="_ednref21">[xxi]</a>. A todo lo anterior, se suman hoy las presuntas irregularidades por las cuales el Consejo Nacional Electoral investiga la campaña del presidente Petro por supuesta violación de los topes de financiación, ya que seguramente la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes no alcanzará a avanzar en precisar su responsabilidad personal, como ha sucedido con los más de 186 procesos pendientes<a href="#_edn22" id="_ednref22">[xxii]</a> que allí se acumulan contra el expresidente Álvaro Uribe Vélez, transcurridos más de quince años. Es por ello que predomina la impunidad política en nuestro Estado y su funcionamiento es cada vez más cacocrático<a href="#_edn23" id="_ednref23">[xxiii]</a>, pese a los numerosos esfuerzos de la rama judicial por impedirlo, pues mientras los electores continúen votando por líderes políticos que promueven o toleran alianzas con grupos criminales, empresariales o financieros en función de sus intereses y para garantizar su gobernabilidad, se profundizará este régimen electofáctico<a href="#_edn24" id="_ednref24">[xxiv]</a>. Un régimen situado en las antípodas del democrático, pues en aquel nunca hay responsables políticos por sus actuaciones ilegitimas y menos culpables por sus delitos, como es lo propio en toda democracia. De esta forma se suma la impunidad penal a la política, sin que podamos endilgarla solo a quienes gobiernan, pues la responsabilidad surge en la boca de las urnas por quienes los eligen. Por eso, más allá del sentido de la sentencia del próximo 28 de julio, bien sea absolutoria o condenatoria, ella no solo afectará al expresidente Uribe, sino también el juicio político y ético de millones de colombianos, quienes en conciencia somos los jueces de última instancia de los gobernantes que elegimos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.ambitojuridico.com/noticias/penal/penal/el-caso-uribe-velez-cronologia-y-los-delitos-que-se-investigan">https://www.ambitojuridico.com/noticias/penal/penal/el-caso-uribe-velez-cronologia-y-los-delitos-que-se-investigan</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-85269_archivo_pdf.pdf">https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-85269_archivo_pdf.pdf</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://verdadabierta.com/los-paras-y-el-das/">https://verdadabierta.com/los-paras-y-el-das/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005">https://www.comisiondelaverdad.co/la-directiva-permanente-numero-29-de-2005</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://www.dejusticia.org/column/los-falsos-positivos-la-jep-y-uribe/">https://www.dejusticia.org/column/los-falsos-positivos-la-jep-y-uribe/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref6" id="_edn6"><strong>[vi]</strong></a><a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/c800673y0yro"><strong>https://www.bbc.com/mundo/articles/c800673y0yro</strong></a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://www.rtve.es/noticias/20241106/elecciones-eeuu-2024-claves-resultados/16317750.shtml">https://www.rtve.es/noticias/20241106/elecciones-eeuu-2024-claves-resultados/16317750.shtml</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/">https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/regresa-un-ganster-a-la-casablanca-blanca/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.bbc.com/mundo/articles/czdvq8jem2ro">https://www.bbc.com/mundo/articles/czdvq8jem2ro</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15575795">https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15575795</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref11" id="_edn11">[xi]</a> <a href="https://www.infobae.com/colombia/2024/09/27/la-corte-suprema-ratifica-condena-de-seis-anos-para-exministros-sabas-pretelt-de-la-vega-y-diego-palacio-betancourt-por-escandalo-yidispolitica/">https://www.infobae.com/colombia/2024/09/27/la-corte-suprema-ratifica-condena-de-seis-anos-para-exministros-sabas-pretelt-de-la-vega-y-diego-palacio-betancourt-por-escandalo-yidispolitica/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref12" id="_edn12">[xii]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15593156">https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15593156</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref13" id="_edn13">[xiii]</a><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2006">https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2006</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref14" id="_edn14">[xiv]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2002">https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Colombia_de_2002</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref15" id="_edn15">[xv]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Correa_de_Andr%C3%A9is">https://es.wikipedia.org/wiki/Alfredo_Correa_de_Andr%C3%A9is</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref16" id="_edn16">[xvi]</a> <a href="https://verdadabierta.com/jorge-noguera-condenado-a-25-anos-de-prision/">https://verdadabierta.com/jorge-noguera-condenado-a-25-anos-de-prision/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref17" id="_edn17">[xvii]</a> <a href="https://www.pares.com.co/post/parapol%C3%ADtica-la-historia-del-mayor-asalto-a-la-democracia-colombiana">https://www.pares.com.co/post/parapol%C3%ADtica-la-historia-del-mayor-asalto-a-la-democracia-colombiana</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref18" id="_edn18">[xviii]</a> <a href="https://cortesuprema.gov.co/sala-penal-confirmo-condena-a-la-exdirectora-del-das-maria-del-pilar-hurtado-y-el-exdirector-del-dapre-bernardo-moreno-por-seguimientos-ilegales-a-la-corte-suprema-y-opositores/">https://cortesuprema.gov.co/sala-penal-confirmo-condena-a-la-exdirectora-del-das-maria-del-pilar-hurtado-y-el-exdirector-del-dapre-bernardo-moreno-por-seguimientos-ilegales-a-la-corte-suprema-y-opositores/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref19" id="_edn19">[xix]</a> <a href="https://www.elcolombiano.com/colombia/impunidad-en-el-crimen-de-jaime-garzon-DF25208083">https://www.elcolombiano.com/colombia/impunidad-en-el-crimen-de-jaime-garzon-DF25208083</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref20" id="_edn20">[xx]</a> <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/los-buenos-muchachos-de-uribe/#:~:text=Antes%20de%20que%2C%20en%202011%2C%20lo%20condenaran%20a,a%20algunos%20cercanos%20que%20terminan%20cuestionados%20o%20condenados">https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/los-buenos-muchachos-de-uribe/#:~:text=Antes%20de%20que%2C%20en%202011%2C%20lo%20condenaran%20a,a%20algunos%20cercanos%20que%20terminan%20cuestionados%20o%20condenados</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref21" id="_edn21">[xxi]</a> <a href="https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/odebrecht-asi-se-hicieron-los-pagos-a-campanas-de-santos-y-zuluaga-segun-fiscalia-797700">https://www.eltiempo.com/justicia/investigacion/odebrecht-asi-se-hicieron-los-pagos-a-campanas-de-santos-y-zuluaga-segun-fiscalia-797700</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref22" id="_edn22">[xxii]</a> <a href="https://www.elpais.com.co/colombia/alvaro-uribe-velez-tiene-mas-de-186-procesos-en-la-comision-de-acusacion.html">https://www.elpais.com.co/colombia/alvaro-uribe-velez-tiene-mas-de-186-procesos-en-la-comision-de-acusacion.html</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref23" id="_edn23">[xxiii]</a> <a href="https://hoy.com.do/cacocracia-una-amenaza-latente-para-los-derechos-humanos-y-la-democracia/">https://hoy.com.do/cacocracia-una-amenaza-latente-para-los-derechos-humanos-y-la-democracia/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref24" id="_edn24">[xxiv]</a> <a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=223842">https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=223842</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117997</guid>
        <pubDate>Sun, 13 Jul 2025 14:09:34 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[ÁLVARO URIBE VÉLEZ ANTE EL JUICIO CIUDADANO]]></media:description>
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        <title>El ciclismo es un género narrativo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-sinfonia-del-pedal/el-ciclismo-es-un-genero-narrativo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Esta publicación explora el aporte del ciclismo a las distintas expresiones del arte. Aquí encontrará una lista de canciones, libros, murales y audiovisuales inspirados en las gestas de los ciclistas colombianos. El periodista y ciclista aficionado Sinar Alvarado es el invitado de honor.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/76fbbc6a8bc59e74dea0f9400e49066c7bba134e91564ad6e252cc2a98be6a0e?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">César Augusto Penagos Collazos</p></div></div>


<p class="wp-block-paragraph"><strong>Bogotá, 05 de mayo de 2025. </strong>La cultura ciclística en Colombia ha alcanzado un terreno difícil de conquistar: el arte. En cada época, artistas tradicionales y populares, han rendido variados homenajes a los ‘escarabajos’ más destacados. Las odas a esos héroes nacionales del pedal sobreviven al tiempo retratados en cuadros, murales, canciones, reportajes, películas y poesías.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Fernando Botero</strong> y <strong>Gabriel García Márquez</strong>, por mencionar a dos titanes, se ocuparon de Ramón Hoyos Vallejo, cinco veces ganador de la Vuelta a Colombia y uno de los deportistas más homenajeados en su momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el maestro Botero pintó <em>La apoteosis de Ramón Hoyos</em> (1959), un cuadro exhibido actualmente en un museo de Copenhague (Dinamarca), ‘Gabo’, en su época de periodista en El Espectador, escribió un extenso reportaje titulado <em>Don Ramón</em> (1955).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El ciclismo colombiano en la música</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115507" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05142440/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-1-1.jpeg 853w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado conquista uno de los páramos de Colombia</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En el terreno de la música encontramos la mayor cantidad de homenajes y referencias, en modo de porros, pasillos, corridos, paseos, currulaos, vallenatos, carrangas y merengues, entre otros aires modernos como el rap y la champeta. No hay duda de que los primeros treinta años de la Vuelta a Colombia (1950-1980) y la más reciente década de oro del ciclismo colombiano (2008-2019), han sido las grandes fuentes de inspiración.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo de grado de William Salazar (2020), titulado <em>La Ruta de los escarabajos</em> profundizó en este aspecto, dándonos a conocer un listado importante de canciones que resonaron en su momento.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre otras composiciones mencionadas por Salazar, están <em>Los ciclistas</em> (1953), una oda a Ramón Hoyos y, <em>La Vuelta a Colombia</em> (1953) de <strong>Los trovadores del recuerdo</strong>;<em> La bicicleta (1966) </em>de <strong>Los Ampex</strong><em>, </em>banda de rock bogotana<em>,</em> estrenada en el inicio de la XVI edición de la Vuelta a Colombia;<em> Que viva Álvaro Pachón</em> (1971) y <em>Rafael Antonio Niño</em> (1970) (seis veces campeón de la Vuelta a Colombia), de <strong>Eudoro Merchán</strong>, interpretadas por <strong>Luis Lorenzo Peña y sus Hijos</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jorge Velosa</strong>, el rey de la carranga resaltó el arraigo campesino de los ciclistas en las canciones <em>Caballito de acero</em> (1984) (mención de Rafael Antonio Niño), <em>Arriba Corazón</em> (1990) (inspirada en Lucho Herrera) y, <em>Solita con mi chinito</em> (1990) (creada sobre una conversación telefónica entre un ciclista y su esposa, transmitida en vivo por una cadena radial).</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lista se nutre con <em>La Vuelta a Colombia</em> (1966) de <strong>Los Rebeldes</strong>, banda de rock ecuatoriana radicada en Colombia; <em>El líder</em> (1987) (canción inspirada en ‘Cochise’) original de <strong>Marciano Martínez</strong> e interpretada por Diomedes Díaz y Gonzalo ‘El Cocha’ Molina; <em>De dónde es?</em> (2015) de San Miguelito; <em>El corrido de Nairo Quintana</em> (2016) de la <strong>Banda Relámpago</strong>; <em>Nairo Quintana- El Cóndor</em> (2015) de los <strong>Hermanos Suárez</strong>; <em>Nairo el campeón</em> (2016) de <strong>Los Fulanos</strong>; <strong><em>El orgullo de mi patria </em></strong>(2017) de <strong>Carlos Vives</strong> y, <em>Go Rigo Go!</em> (2020) de MC el Meztizo, entre otras.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El ciclismo colombiano en la pantalla</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el campo audiovisual, más allá de los numerosos documentales de carácter histórico y biográfico, Lisandro Duque, dirigió la película <strong><em>El Escarabajo</em></strong> (1983) protagonizada por Patrocinio Jiménez (una de las figuras de los gloriosos ochentas) y, recientemente, un canal privado emitió la novela <strong><em>Rigo</em></strong> (2023-2024), sobre la vida de Rigoberto Urán, una apuesta capaz de mover el <em>rating</em> sin acudir a historias de narcos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Murales</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En cuanto al arte urbano, encontramos murales dedicados a Esteban Chaves (Tenjo), Egan Bernal (Zipaquirá), Daniel Felipe Martínez (Vergara), Rigoberto Urán (Guasca y Medellín) y Nairo Quintana (Cómbita), de los artistas Émerson Cáceres ‘Cacerolo’, Aldemar Marín y Franco de Colombia, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El ciclismo colombiano en las letras</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-115505" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-1024x683.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05140103/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-2.jpeg 1500w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El periodista Sinar Alvarado luce el mailot de La Vie Claire</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los escritores y periodistas colombianos tienen una gran deuda con el deporte que más victorias le ha entregado al país, porque, a pesar de algunas publicaciones que han relatado ciertos capítulos o destellos brillantes de este deporte, hay cantidades de acontecimientos valiosos que duermen en el olvido.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta opinión es el periodista y ciclista aficionado Sinar Alvarado, <em>freelancer</em> en medios reconocidos (Soho, El Malpensante, Gato Pardo y New York Times), autor del libro <strong><em>Retrato de un caníbal</em></strong> (2005) y fanático como ningún otro de las historias y anécdotas del ciclismo mundial.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Hay episodios más o menos contados, pero no lo suficientemente amplios, como Martín Emilio Rodríguez ‘Cochise’ corriendo el Tour a mediados de los 70s, la participación de Giovanni Jiménez en la Vuelta a España del 73, Alfonso Flórez conquistando el Tour del Avenir en el 80 &#8211; la primera victoria internacional del ciclismo colombiano”, </em>señala el ‘colega’.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Basta echar una mirada para darle la razón a Sinar, pues al realizar un barrido encontramos pocos libros sobre ciclismo escritos por colombianos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Todo tuvo un comienzo, el indomable ‘Zipa’</em> (2017) de Indalecio Castellanos</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Llegar a la cima: un perfil íntimo de Nairo Quintana</em> (2019) de José Ángel Báez</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>La leyenda de los escarabajos</em> (2017) y <em>Egan, el campeón predestinado </em>(biografía, 2019) de Mauricio Silva Guzmán</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Rigo</em> (biografía, 2021) de Andrés López López</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Vida, pasión y suerte del ciclismo colombiano</em> (2023) de Fabio Armando Urrego Valderrama</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Santiago Botero, contrarreloj</em> (2023), escrito por el propio Santiago Botero</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>El Arte de ganar un Dauphiné</em> (2024) de Arcadio Guzmán</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background">Alpe D’Huez (2024) de Mauricio Silva.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">A esa lista inspirada casi exclusivamente por los más destacados pedalistas de los últimos años, le podemos agregar:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Memorias de un delivery </em>(2009) de Joaquín Botero</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Boyacá en bicicleta</em> (fotografías, 2017) de Juan Camilo Urrego</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Bicicletario</em> &#8211; <em>Libro al Viento</em> (2015) de la Alcaldía de Bogotá</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>Cómbita</em> (infantil, 2019) de Óscar Pantoja</li>



<li class="has-light-green-cyan-background-color has-background"><em>La promesa del ciclista</em> (novela infantil, 2021) de Albeiro Echavarría</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">También encontramos poemas, un puñado de valiosas tesis de pregrado, maestrías y doctorados; manuales para ciclistas y revistas e investigaciones de carácter institucional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en las letras hay baches grandes, como ese larguísimo periodo comprendido entre la llegada de la bici a Colombia, a finales del siglo XIX, y los albores de la primera edición de la Vuelta a Colombia (1951).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En esa franja de tiempo están contenidas temáticas tan variadas como el rol de la bicicleta en la alta sociedad, su uso en el transporte urbano, su papel en el ‘Bogotazo’, las primeras competencias, entre muchos otros temas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bien podría agregarse historias de los primeros años de fervor de la Vuelta a Colombia, la aparición de los ciclistas colombianos en las grandes carreras europeas, sus hazañas; su impacto en la sociedad, la creación y consolidación de una cultura ciclista, entre otros ángulos históricos o anecdóticos, que merecen ser profundizados.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“En Europa hay editoriales dedicadas exclusivamente al ciclismo. En países bajos, Wilfried de Jong, escribe ficción, relatos, novelas sobre ciclismo y ha llegado a vender 150 mil ejemplares en un país que tiene 17 millones de habitantes. En Estados Unidos, grandes escritores como Ernest Hemingway, Gay Talese, Tom Wolf, Stephen King, escribieron sobre baseball, boxeo y otros deportes…</em>”, refuerza Sinar, con el fin de profundizar la idea que el gremio intelectual colombiano ha subestimado el deporte.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Curiosamente, algunos escritores extranjeros han visto en el ciclismo colombiano un ‘temazo’. Entre otros títulos están <strong><em>Reyes de la Montaña</em></strong> y <strong><em>Colombia es pasión</em></strong> de Matt Rendell (Inglaterra, convertido en un libro de consulta); <strong>Egan Bernal y los hijos de la cordillera</strong> (2021) de Guy Roger (Francia); <strong><em>Un escarabajo en bicicleta, historia y ciclismo en Colombia </em></strong>(2021) de Marcos Pereda (España) y <strong><em>Los puertos donde se han forjado los escarabajos</em></strong> (2019) de Asier Bilbao (España) y Gustavo Duncan (Colombia).</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“Yo siempre digo que el ciclismo es un género narrativo, porque tiene aventura, épica, belleza, soledad, viaje, dolor, estética, reflexión”,</em> complementa el periodista para quien la bicicleta se convirtió en una línea de trabajo, pues además de practicar este deporte y escribir sobre este asunto, es invitado a presentar libros, exposiciones, foros o congresos relacionados.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Entre los textos favoritos de este comunicador vallenato radicado en Bogotá sobresalen <strong><em>Plomo en los bolsillos</em></strong> (2012) de Ancer Izaguirre, que contiene historias excéntricas del <em>Tour de France</em> de todas las épocas; <strong><em>La pasión de Fausto Coppi</em></strong> (2015), <strong><em>Merckx: Mitad hombre, mitad máquina</em></strong> (2019) e <strong><em>Hinault, El Tejón</em></strong> (2021), de William Fotheringham.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"><em>“De las tres biografías, la que más me gusta es la de Coppi, porque era el primer ciclista moderno, era una especie de estrella de cine, las gafas que usaba, cómo se peinaba, para Coppi el estilo era muy importante”,</em> profundiza Sinar, quien considera que su vida ideal es escribir mil palabras y salir a montar en bici tres veces a la semana.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El libro está más vivo que nunca</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-115514" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-819x1024.jpeg 819w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-240x300.jpeg 240w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-768x961.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1-1228x1536.jpeg 1228w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05145809/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.19-AM-1.jpeg 1279w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El &#8216;colega&#8217; Sinar Alvarado tiene como medida pedalear tres veces y escribir 1000 palabras a la semana</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Contrario a lo que suele decirse y muy a pesar de la aplastante incursión de las redes sociales, la industria del libro en Colombia está consolidada. Según datos de la Cámara Colombiana del Libro, las ventas netas del sector editorial colombiano en 2023, sumaron 959.440 millones de pesos, lo que representa un crecimiento de 7,7 % en comparación con 2022.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En consonancia, la Feria del Libro de Bogotá 2024 reportó un registro histórico de asistentes, estimado en 600.000. Los organizadores del evento, que celebraron 36 años de aporte a la cultura colombiana, calcularon expectativas de negocios por cerca de 6.1 millones de dólares, un incremento del 32% con relación a la edición del 2023.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la edición del 2022, algunos libros sobre ciclismo estuvieron entre los más vendidos<em>: Egan Bernal y los hijos de la cordillera</em> de Guy Roger, <em>Sócrates en bicicleta</em> de Guillaume Martin y <em>La historia oficial del tour de Francia</em> de Luke Edwardes-Evans; Serge Laget; Andy Mcgrath.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Hay una crisis en los medios, hay periódicos que están pasando trabajos, hay revistas que han desaparecido, que tienen menos lectores y menos ingresos, pero el mercado del libro está todavía muy muy saludable”</em>, agrega el hombre caribe que anuncia su libro sobre las similitudes insospechadas entre Colombia y Francia, alrededor del ciclismo. <strong><em>“Dos países que están enfermos por la bicicleta”.</em></strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>César Augusto Penagos Collazos</author>
                    <category>La Sinfonía del Pedal</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=115501</guid>
        <pubDate>Mon, 05 May 2025 19:34:58 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/05/05135802/WhatsApp-Image-2025-05-05-at-11.20.18-AM-3.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El ciclismo es un género narrativo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">César Augusto Penagos Collazos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-prensa-en-crisis-tienen-culpa-las-facultades-de-periodismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Periodistas y profesores hablan sobre los retos de la academia en medio de la crisis que afronta el periodismo en materia de confianza, calidad y comportamiento ético.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size wp-block-paragraph"><em>Gabriel García Márquez, periodista. Fotografía: Centro Gabo. </em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-a1b3d992bdb1217ef2e99df559a7cad4 wp-block-paragraph">&#8220;<em>Tal vez el infortunio de las facultades de comunicación social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”:</em> <strong>Gabriel García Márquez.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Han pasado ya casi treinta años desde que Gabo pronunció esas palabras <a href="https://fundaciongabo.org/es/recursos/discursos/el-mejor-oficio-del-mundo-discurso-de-gabriel-garcia-marquez-ante-la-sip">en su discurso</a> de 1996 ante la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP. Me pregunto si su reclamo tiene vigencia y si lo que se enseñan en las facultades se ajusta al frenético presente dentro y fuera de las salas de redacción.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La academia ya no tiene el monopolio del conocimiento, como señalan, en <a href="https://open.spotify.com/episode/2SDdwtEykZpgy83kYXnB9G">este episodio</a> de <em>A fondo, </em>Raquel Bernal, rectora de los Andes, y Fabio González, profesor de la Universidad Nacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Dice el profe: “Hemos sido lentos en reaccionar (…) Creo que con la inteligencia artificial nos toca actuar de manera mucho más rápida. (…) Enfocarnos en formar ciudadanos (…) que puedan adaptarse a estos cambios y que puedan seguir aprendiendo a través de la vida (…) La idea de que vamos a tener a un estudiante cuatro años para enseñarle todo ya no es válida (…) Ya no tenemos el monopolio del conocimiento&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">La rectora añade: “Las universidades hemos seguido trabajando más o menos de la misma manera que hace muchos años. Somos una institución muy tradicional (&#8230;) nos ha costado renovarnos, a diferencia de los otros sectores económicos, los medios, los bancos&#8230; (…) La inteligencia artificial me parece una herramienta supremamente útil, tiene un potencial muy grande (…) Además, graduamos jóvenes que van a vivir en ese mundo (…) las universidades no podemos sacarlos ya rezagados”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El periodismo no es ajeno a esta realidad. A los retos que impone la tecnología, hay que agregar las crisis en materia de confianza, calidad y ejercicio ético.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-73d1aa5757d09ba4d0a792029ee488ed"><strong>El 78% de los colombianos no confían en la prensa, según la encuesta bimestral de la firma Invamer Poll, revelada en 2024. &nbsp;</strong><strong></strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que está pasando en Estados Unidos, por ejemplo, refleja un problema global, donde la política envilece el ejercicio periodístico, deformando su deber ser para satisfacer al poder, no al ciudadano. <em>The Washington Post </em>perdió más de trescientos mil suscriptores en lo corrido de 2025 al cambiar abruptamente su línea editorial, para complacer al dueño, Jeff Bezos, amo y señor de Amazon, quien busca congraciarse con el presidente Donald Trump. &nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Bezos nos presionó para que encontráramos más escritores del corazón del país, que pudieran entender el atractivo de Trump. Más inquietante fue su deseo expreso (&#8230;) de que la página editorial encontrara algo,&nbsp;<em>cualquier cosa</em>, positivo que decir sobre Trump.</strong> (…) El Washington Post al que me uní, el que llegué a amar, no es el Washington Post que dejé&#8221;, dice la columnista Ruth Marcus, quien trabajó por cuarenta años en el icónico diario que destapó el escándalo Watergate. Marcus contó los detalles de su renuncia en&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/news/essay/why-ruth-marcus-left-the-washington-post">este artículo</a><strong>&nbsp;</strong>de la revista The New Yorker, que incluye la columna que le vetaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, ¿Qué está pasando con el periodismo colombiano y especialmente con las facultades que forman periodistas? ¿Qué responsabilidad les cabe en esta crisis? Busqué respuestas.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Ser éticos desde la casa</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA.jpg" alt="" class="wp-image-112943" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA-150x150.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ALEXANDRA CORREA SOLARTE</strong>, periodista y presentadora de noticias del canal alemán Deutsche Welle (DW).&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La responsabilidad es compartida, entre la familia, la universidad y toda la sociedad. No solo las facultades de comunicación social y periodismo deberían asegurarse de graduar a periodistas éticos y con alta responsabilidad; sino que desde la crianza deberíamos las familias garantizar la entrega de ciudadanos honestos y éticos, especialmente en carreras como el periodismo, clave para la democracia. Los periodistas debemos recordar que nuestra profesión está al servicio de los ciudadanos y no de los intereses económicos y particulares. Desinformar, mentir y manipular, tienen un enorme costo reputacional, que mina la credibilidad, lo más sagrado que tiene un periodista.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Autocrítica, la asignatura pendiente</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="733" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-733x1024.webp" alt="" class="wp-image-112932" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-733x1024.webp 733w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-215x300.webp 215w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-768x1072.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO.webp 800w" sizes="auto, (max-width: 733px) 100vw, 733px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ANDRÉS PÁRAMO IZQUIERDO</strong>, periodista, panelista de&nbsp;<em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=R1vj57Tw1zo">Presunto Podcast&nbsp;</a></em>y analista de medios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los periodistas tienen que aprender desde la facultad a ser autocríticos y a entender que la única manera en la que pueden sobrevivir a una crisis de legitimidad como la que está afrontando el oficio es ejerciendo una transparencia radical. Voltear las costuras significa entrar de lleno a una nueva era en la que la objetividad se siente como un valor relativo y olvidado. Asimismo, yo le daría un consejo a los profesores: es importante estimular en los estudiantes que hagan el contenido que a ellos les gustaría ver. Una especie de capítulo nuevo (no único) en las lecciones.&nbsp; Es muy importante eso, porque a veces nos olvidamos de que el periodismo es también lo que hoy llaman &#8220;contenido&#8221;.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Descuidamos el quinto poder</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112961" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-768x1153.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-1023x1536.jpeg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2.jpeg 1066w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>WENDY PERALTA</strong>, periodista y directora de&nbsp;<em><a href="https://quintopoder.com.co/">Quinto Poder</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si bien el cuarto poder es el periodismo, el quinto poder es la voz del pueblo en los canales digitales. En este sentido, la academia tiene la gran responsabilidad de formar profesionales íntegros, con valores éticos y rigor investigativo, para contrarrestar la proliferación de noticias falsas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, los reporteros son ellos. Muchos, sin formación ni dirección, toman un celular y ya se consideran periodistas. Enhorabuena urge que las facultades adapten sus pensum a las nuevas dinámicas del periodismo, incluyendo el digital, la inteligencia artificial y el análisis de datos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Deben promover la comunicación alternativa con responsabilidad y orientar a los estudiantes en estrategias de financiamiento como la monetización y la publicidad digital, para fortalecer su independencia y erradicar el paradigma de &#8216;extorsionistas&#8217; que se ha impuesto a los periodistas.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-393972b7f52b83d11ece154368f5e63b"><strong>“Las universidades gradúan muchachos como quien hace producción en serie de salchichas o chorizos”: </strong>Jacobo Solano, periodista.</h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Combatir las malas prácticas periodísticas desde la academia</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112939" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-683x1024.jpeg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-1024x1536.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-1365x2048.jpeg 1365w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-scaled.jpeg 1707w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>ÓSCAR DURÁN</strong>, periodista y director del Área Académica de Comunicación Social – Periodismo, Universidad Jorge Tadeo Lozano.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Creo que tienen mucha responsabilidad si replican o mantienen las lógicas perversas de algunos medios de comunicación tradicionales, que hace rato disfrazaron de información lo que es a todas luces opinión y sesgo. Conozco muchos casos de programas y facultades que mantienen en sus clases una férrea ética hacia los principios periodísticos fundamentales, aquellos que establecen que la información es un servicio público y que el periodismo debe estar como contrapeso de los distintos poderes, no como altoparlantes o replicadores de la información oficial. Sé, también, que muchos programas y facultades de periodismo, cansados de ver a colegas y medios informar sin rigor, verificación o contraste, decidieron crear medios de comunicación universitarios que lleven la voz y el enfoque periodístico juvenil a esas audiencias que tanto reclaman objetividad, honestidad y equilibrio a los medios de comunicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el programa tratamos de mantener ciertos criterios de selección para los medios y empresas que nos piden estudiantes en calidad de practicantes. Una de esas condiciones tiene que ver con sus buenas maneras o no en el ejercicio periodístico. En eso no podemos fallar. Además, vinculamos profesores que, al mismo tiempo, desde los espacios o medios de comunicación en los que laboran, hagan un periodismo guiados por los principios éticos del oficio, con aquellos con quienes nos sentimos identificados.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Periodistas como salchichas</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="698" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-698x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112963" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-698x1024.jpeg 698w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-204x300.jpeg 204w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-768x1127.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-1046x1536.jpeg 1046w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2.jpeg 1090w" sizes="auto, (max-width: 698px) 100vw, 698px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>JACOBO SOLANO</strong>, periodista, escritor y <a href="https://x.com/JACOBOSOLANOC">columnista</a> de <em>El Pilón</em> y <em>Kienyke</em>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todos tenemos parte en este caos que vive el periodismo: los medios, la academia, los periodistas&#8230; Descuidamos ese periodismo integral, donde la ética y el rigor deben ser la columna vertebral. Los periodistas no podemos entrar en el juego de la polarización porque perdemos el foco del oficio. Las facultades de comunicación social y periodismo gradúan muchachos como quien hace producción en serie de salchichas o chorizos, sin una verdadera concientización de la responsabilidad que implica ser periodista, y tampoco hemos aprendido a entender el nuevo sistema de comunicación que pasa por las redes sociales. Hace rato deberíamos estar hablando de integralidad en el periodismo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>Se deben actualizar los planes de estudio</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-112945" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1024x683.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1536x1024.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-2048x1366.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>EDUAR BARBOSA</strong>, comunicador Social y Periodista, director del Programa de Periodismo y Opinión Pública de la Universidad del Rosario y director de URosario Radio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades son responsables de fomentar un aprendizaje ético e integral que responda a las necesidades del entorno, por lo tanto, cuestiones como la falta de formación del criterio periodístico o la verificación correcta de los datos y la avalancha de herramientas sin un uso apropiado, entre otras, representan un reto para las instituciones. Las facultades de Periodismo y Comunicación deben formar críticamente a los profesionales que desempeñarán distintos roles en los medios informativos, pero cuando no hay una actualización decidida de los planes de estudio, no se abren los espacios de discusión apropiados o no hay una sólida fundamentación teórica, la labor de la academia puede quedar en entredicho a causa del desempeño de sus profesionales.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size wp-block-paragraph"><strong>¿Qué responde el gremio que representa a las facultades de periodismo?</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-112941" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-682x1024.jpg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-768x1153.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-1023x1536.jpg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO.jpg 1066w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>MANUEL IGNACIO GONZÁLEZ BERNAL</strong>, presidente de la <em>Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación </em>(AFACOM). Decano Facultad de Comunicación Universidad de La Sabana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La crisis del periodismo está basada en tres grandes pilares. Primero, la crisis del modelo de negocio que vino con la disrupción digital y cambió la estructura de ingresos de los medios de comunicación tradicionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Segundo, estamos frente a una crisis de calidad, sin generalizar, porque también hay ejemplos de periodismo hecho con vocación, talento y espíritu de servicio a la sociedad. Sin embargo, hay dificultades para financiar el periodismo de profundidad, de investigación, de largo aliento.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer elemento, consecuencia de los anteriores, es la crisis de confianza. La sociedad no confía en los medios.  </p>



<p class="wp-block-paragraph">Vista la crisis así, podemos analizar cuál es el rol y la responsabilidad de la academia. Entre universidad y sector productivo ha habido una brecha histórica en muchos países y en todos los campos. Dicha situación ha venido cambiando durante los últimos cinco años, entre otras cosas porque las universidades también están en proceso de disrupción, reinventándose. Esa brecha histórica se viene cerrando. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el punto de vista del talento, se tacha a las universidades de tener profesores que no conocen el mundo real. Lo cierto es que hoy, en campos como la comunicación, la formación de las nuevas generaciones en buena medida está en manos de profesores de cátedra que son periodistas en ejercicio. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, debemos reconocer que algunos programas persisten en una formación generalista, lo que por supuesto genera brechas entre la expectativa de quien contrata y las posibilidades reales de quien llega al mercado. Los medios están contribuyendo a cerrar las brechas al permitir que los practicantes o profesionales jóvenes terminen de formarse allí.&nbsp;Ese proceso sucede de manera natural, pero yo creo que ahí las facultades todavía tienen una oportunidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A diferencia de los periodistas que se recibían en el pasado, los muchachos de ahora buscan otras cosas; la vocación de servicio a la sociedad -ese espíritu y disposición al sacrificio-, a veces es más difícil de encontrar en ellos, debido a las jornadas extenuantes y las condiciones laborales. Pero soy optimista.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades tienen la oportunidad –muchas de ellas lo hacen y muy bien- de fortalecer la formación práctica, para que se aprenda haciendo que es una forma motivante y más eficiente del aprendizaje. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Decir que la crisis del periodismo encuentra sus raíces en las universidades me parece injusto en la medida en que los pilares de la crisis están en un contexto gobernado no por los medios ni por las universidades, sino por el avance del mundo y de la tecnología, y en otros casos sí por el propio aparato productivo de cada medio de comunicación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es una forma de evadir responsabilidades. Las universidades son muy conscientes de autoevaluarse y de buscar procesos de mejora continua. En el <em><a href="https://www.topuniversities.com/university-subject-rankings/communication-media-studies">QS World University Ranking</a></em> de las 10 facultades de comunicación más importantes de América Latina, 3 o 4 son colombianas, lo que muestra que tenemos una capacidad importante de formación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Buenos periodistas y buenas historias se cuentan; retos hay y los habrá más en el futuro, pero en ese propósito de hacer periodismo de calidad, de servir a la sociedad y de encontrar la sostenibilidad, debemos comprometernos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c866ac1bef8b280f9c2e8b8c6b5b7ec0 wp-block-paragraph"><em><strong>El debate queda abierto a partir de hoy, Por favor, dejen sus opiniones. </strong></em></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112924</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Mar 2025 13:48:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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