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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de aviacion comercial | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Cartografía de un Origen Sefardí</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/cartografia-de-un-origen-sefardi/</link>
        <description><![CDATA[<p>A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado &#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>A mediados del año 2019 publiqué un artículo titulado <em>&#8220;Nuestro origen sefardí&#8221;</em>, motivado por los anhelos de muchos colombianos que, en su momento, soñaron con obtener la nacionalidad española por su ascendencia sefardí. La idea surgió al escuchar crónicas contadas con pasión por personas fascinadas con un pasado recién descubierto. Recuerdo especialmente el caso de un magistrado que podía pasar horas narrando cómo sus ancestros, cargados de ilusiones, llegaron en champanes a estas tierras hostiles y, con perseverancia, fundaron poblaciones que hoy aún conservan vestigios de su vida.</p>



<p>Hoy, tras haber recorrido el camino que el destino me trazó —el de reconstruir muchas de esas historias mediante el análisis de árboles genealógicos y sus vínculos con la madre patria—, en el ocaso de aquel proceso de concesión de nacionalidad por parte del Gobierno español, puedo afirmar que no solo se reencontraron muchas personas con su identidad, sino que también un &#8220;perdón&#8221; pronunciado por el Rey de España, cinco siglos después, logró entrelazarnos a todos en una historia compartida: una historia de historias, sistémica y mágica, que abrió las puertas a sus hijos desterrados.</p>



<p>Hoy me tomo la libertad de retomar muchas de las ideas de aquel primer escrito, ya vistas en perspectiva, con el único propósito de conspirar contra el olvido. </p>
</blockquote>


<div class="wp-block-post-author"><div class="wp-block-post-author__avatar"><img alt='' src='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=48&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g' srcset='https://secure.gravatar.com/avatar/b7e3bfc56e31675fd8045bd441137163237c819ee5e3941e5c905b9dc8ca28de?s=96&#038;d=https%3A%2F%2Fblogsnew.s3.amazonaws.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2025%2F08%2F07232150%2Filu_defecto.webp&#038;r=g 2x' class='avatar avatar-48 photo' height='48' width='48' /></div><div class="wp-block-post-author__content"><p class="wp-block-post-author__name">Ramón García Piment</p></div></div>


<p>Un enigma profundo y a veces contradictorio se experimenta al descubrir nuestro propio pasado que puede ser tan apacible como tormentoso. Llega un momento en la vida en que los seres humanos buscan una referencia en el pasado lejano, indagando sus orígenes, para quizás descubrir que la vida es un círculo.</p>



<p>Casi todos tenemos referencias de nuestros padres y abuelos; algunos afortunados han llegado a conocer a sus bisabuelos y, muy pocos, a sus tatarabuelos. De ellos, es evidente que ha habido una transferencia cultural, un legado cromosómico y memético, que incluye costumbres, tradiciones, religión, herencias gastronómicas e incluso dichos y malos hábitos. Dependiendo de la cercanía o el rechazo, estos patrones pueden llevarse con orgullo o con prejuicio.</p>



<p>Por un momento, luego de encontrar el hilo que conduce a las generaciones antiguas desde nuestro nacimiento, empezamos a experimentar un viaje al pasado que supone historias de amores, relaciones, pasiones y, hasta conveniencias que unieron parejas que sembraban una semilla de sus seres hasta llegar a nosotros. La primera generación, la de nuestros padres lleva dos familias, dos tradiciones diferentes, dos culturas. Cada subida de generación, de manera matemática duplica las familias y tradiciones, hasta tener un universo, una mixtura cultural, una amalgama que puede ascender en 20 generaciones, cerca del año 1492 hasta a más de dos millones familiares antepasados.</p>



<p>Es ahí donde podemos descifrar historias de nuestro pasado, mezclas de razas, mezclas de ideologías, de sueños, eso marca nuestra identidad. La fórmula de la identidad se da entre la memoria y el lugar o territorio, que algunos autores han citado como <em>Lieu de mémoire</em>. Pensamientos marcados en nuestras mentes unidos a un espacio físico se incrustan en el mismo ADN. Es por eso que en ocasiones actuamos de manera particular al sentir un espacio que nunca hallamos visitado antes, pero que sentimos familiar. Eso pasa con los sabores, colores, ambientes y olores. Esa es la llamada herencia epigenética y también <em>resonancia identitaria</em>.</p>



<p>Esa idea tiene un espacio en la neurociencia, dado que el hipocampo y áreas colindantes codifican tanto el espacio como ellugar, espacios específicos pueden evocar recuerdos de nuestros antepasados o emocionales que configuran nuestra identidad. Esto tiene sentido neurológico: los recuerdos se organizan en un marco espacial que puede ser activado por sensaciones de familiaridad.</p>



<p>Al elaborar árboles genealógicos de nuestros antepasados, estamos conectándonos con nuestra propia historia, no solo de consanguineidad, para descubrir una línea de sangre o linaje, que en genética puede apoyar a encontrar rasgos dominantes, sino que también estamos redescubriendo lugares donde habitaron nuestros antepasados.</p>



<p>En este punto nos encontramos con una historia fascinante que hasta hace poco tenía poco o nulo interés, y era nuestro origen sefardí, pues conecta de manera directa nuestro pasado casi común, como latinoamericanos con la península ibérica. Los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en España y Portugal hasta 1492 cuando los Reyes Católicos los expulsaron de los Reinos de Castilla y Aragón por motivos más que todo religiosos, pues los reyes buscaban una homogenización religiosa, lo que implicaba una persecución a los musulmanes y judíos que se encontraban en gran parte de la Penisla ibérica. esa persecución traía consigo una conversión de los judíos, y un castigo a los no conversos, para hacer esta cacería, surge la Inquisición en 1478, como empresa encargada de perseguir a los conversos sospechosos de judaizar, pues eran una amenaza para la ortodoxia católica y la unidad del reino.</p>



<p>Esos motivos obligaron a los sefardíes a salir de la península en una de las más grandes a diásporas migratorias de todos los tiempos. Los judíos salieron principalmente a territorios del imperio otomano y a algunas regiones del mundo árabe, pero unas buenas porciones de judíos encontraron refugio en la América recién descubierta.</p>



<p>Muchos expulsados viajaron hacia Holanda, Inglaterra y Alemania para fusionarse con los asquenazíes o judíos que habían llegado a esa región milenios atrás. Algunos peregrinos se dirigieron a Portugal, donde inicialmente no existían restricciones religiosas bajo el reinado de Juan II. Sin embargo, tras su fallecimiento, su sucesor, el rey Manuel I, enamorado de la hija de los Reyes de España, decidió expulsar a los infieles de su territorio portugués, como un obsequio para su futura esposa. Tal como lo expresó Enrique Serrano: “Desde entonces y durante siglos, nadie se sentía plenamente libre y seguro en los campos y las ciudades de las Españas, pues temían que algún remoto antepasado comprometiese su nombre o el de los suyos o que, al contraer matrimonio con su amada, estuviese heredando sin quererlo la desdicha y el encono que truncan los destinos de los hombres”.</p>



<p>España, madre patria de América, trajo consigo durante la conquista no solo la inclusión del idioma y la imposición de la religión católica a través de las misiones, sino que también aportó cientos de mudéjares (moros) y judíos (sefardíes) con identidades difusas, disfrazadas de catolicismos, cuyos ritos eran considerados herejías por la Inquisición.</p>



<p>Durante la época de la colonización de América, muchos de ellos llegaron a las colonias españolas y portuguesas en el continente. Esto ocurrió principalmente a través de las rutas comerciales y la movilidad de los conversos, que, aunque se habían convertido al cristianismo, continuaron practicando en secreto el judaísmo, lo que se conoció como los &#8220;marranos&#8221; o &#8220;criptojudíos&#8221;. Aunque la Inquisición en las colonias latinoamericanas persiguió ferozmente a aquellos que intentaban practicar el judaísmo de forma clandestina, los sefardíes que llegaron a América dejaron una huella profunda en las comunidades latinoamericanas, especialmente en países como México, Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y Perú. Los descendientes de estos sefardíes, a veces sin saberlo, mantuvieron ciertas costumbres, apellidos, e incluso palabras de origen judeoespañol (ladino), que se transmitieron a lo largo de los siglos.</p>



<p>Para los americanos, quienes llegaban de España eran considerados españoles sin distinción alguna, lo que propició una fusión de culturas tan profunda que logró borrar la huella de sus orígenes. Numerosos estudios han identificado ciertos indicios que permiten reconstruir piezas de este inmenso rompecabezas genealógico. Es aquí donde surgen los conectores como respuestas a nuestras formas de ser, permitiéndonos conocernos un poco más.</p>



<p>Más allá de la certeza sobre si nuestro origen es o no sefardí, según los análisis patronímicos de los apellidos, la tradición indica que era costumbre judía españolizar su identidad, buscando una relación de los apellidos con el tipo de trabajos desarrollados (Guerrero, Tinajero, Barbero, Zapatero, Ferrer, Ballesteros), cualidades físicas (Calvo, Cano, Pardo, Moreno), lugares de residencia (Roca, Ríos, Romero, Montes, Plazas, Rosas, Flores, Calle), toponimias (Ávila, Córdova, Villavicencio, Quiroz, Zamora, Lugo, Santander, Salamanca), o simplemente su nombre patronímico (Sancho a Sánchez, Gonzalo a González, Ramiro a Ramírez). Así, los procesos masivos de indagación ancestral recrearon una torre de Babel, complicando los análisis de árboles genealógicos de quienes intentan conectar su identidad presente con el momento previo al Edicto de Granada que expulsó a los judíos de España.</p>



<p>Ese fue un largo viaje de todo un pueblo hacia el olvido de su identidad. El propósito de preservar sus vidas los llevó a olvidar la lengua hebrea e incluso la forma de leer las inscripciones de las tumbas y los rollos del Torá, como se narra en la historia de la familia santandereana Méndez-Pinto, contada por Enrique Serrano en su novela “Donde no te conozcan”.</p>



<p>Las múltiples expulsiones y el exterminio seguramente generaron en ellos un “sentido del dolor”. Los antiguos hebreos, acusados de haber matado a Jesucristo y de ser “marranos” de las tradiciones cristianas, sentían un profundo dolor en su alma al no poder cumplir con las leyes mosaicas, que indicaban que solo en el templo de Israel se podía adorar a Dios. Si perdían el templo, solo les quedaba el abandono de su fe, lo que los llevó a lamentarse profundamente; lloraron sentándose en tierras extranjeras, colgaron las cítaras, se alejaron de los rabinos, quedándose sin Dios y sin sentido en la historia.</p>



<p>Fue en ese momento cuando ocurrió lo que no explican los libros de historia, las investigaciones sociales, ni los estudios judaicos, lo que solo se conoce desde la fe judeocristiana. Los errantes reaccionaron de manera sistémica, holística e indescifrable, y al encontrar un sentido a lo sucedido, transformaron el dolor en un proceso de purificación y esperanza, transmutando el abandono en capacidad, convirtiendo sus quejas en acciones. Al concatenar sus historias, sintieron que allí estaba Dios, en cada paso de su milenaria tradición. Descubrieron que podían unirse (en aljamas) para orar, crecer, amarse, apoyarse unos a otros; así fue como comenzaron a trabajar en su obra, olvidando su exilio permanente.</p>



<p>Basándose en las habilidades que los caracterizaban —seres cultos, laboriosos, ahorrativos, innovadores y asertivos para los negocios— y en sus acciones, surgió un intrincado esquema de comunicación oculta que creó redes comerciales invisibles pero efectivas en cada uno de los puertos europeos. Aprendieron a mantener un perfil bajo, a ser clandestinos dentro de los clandestinos, según explica Ricardo Escobar Quevedo. Además, se preocuparon por no dejar rastro que revelara sus orígenes judíos en España o Portugal, ocultándose de la amenaza de los tribunales de la Inquisición.</p>



<p>En la América colonial se establecieron sus redes de comunicación, intercambio, desplazamiento y comercio, las cuales resultaron efectivas frente a las instituciones de control coloniales. La magia de la transmisión cultural residía en las mujeres, quienes se encargaron de enseñar las prácticas religiosas a las generaciones siguientes como una forma de preservar la identidad mediante la tradición oral y sigilosa. Sin embargo, según las investigaciones de Adelaida Sourdis Nájera, se mimetizaron tanto entre las montañas y selvas, entre los puertos y pueblos lejanos, que, sin proponérselo, se disolvieron con la cultura aprendida, con el idioma español, y asimilaron el catolicismo.</p>



<p>Los hilos conductores de los primeros españoles sefardíes penetraron en estas tierras. Los sefardíes invisibles nombraron regiones conquistadas en recuerdo de su estirpe, como el caso del español de raíz sefardí Gonzalo Jiménez de Quesada, quien fundó una población sobre el río Magdalena, cerca de Barrancabermeja, con el nombre de Torá, en homenaje a su sangre oculta. Historias similares ocurrieron posteriormente con regiones como Antioquia, conquistada por el mariscal sefardí Jorge Robledo, u otros territorios y poblaciones subsiguientes, como Armenia.</p>



<p>La independencia de Colombia trajo un nuevo aire a los colonos, transformando el territorio en un lugar ideal para visibilizarse sin temor a represiones. El Correo de Curazao, proclamado por Simón Bolívar, autorizó a los miembros de la nación hebrea a establecerse en los puertos de Colombia, gozando de libertad religiosa. Esto permitió la llegada desde las Antillas de comerciantes extranjeros sin aparente credo religioso, quienes se asentaron principalmente en poblaciones de la costa norte sin ser afectados por las guerras civiles bipartidistas del siglo XIX, pues estaban acostumbrados a manejar su identidad. Así, la Ciudad Fenicia (Barranquilla) comenzó a prosperar con la llegada de familias como los Álvarez-Correa, Cortissoz, Curiel, De la Rosa, Dovale, Del Valle, De Sola, Gómez-Casseres, Heilbrón, Henríquez, Isaacs, Jerusum, Juliao, Jimeno, López Penha, Pardo, Pereira, Osorio, Rois, Méndez, Salas Salzedo, Senior y Sourdis.</p>



<p>A finales del siglo XIX, Bogotá experimentó una explosión de prosperidad empresarial similar a la costera, impulsada por otros judíos que llegaron a la capital, algunos de origen asquenazí. Estos incursionaron con sociedades y empresas innovadoras, como Leo Kopp, Rubén Possín y José Eidelman, entre otros. Estos últimos lograron proyectar y ejecutar proyectos inmobiliarios conocidos como los tradicionales barrios Marly y Veinte de Julio, o el increíble proyecto urbano inicialmente llamado “urbanización la Paz”, propuesto en 1919 y renombrado en homenaje al centenario de la independencia como el actual Barrio Siete de Agosto. Allí, según nos cuenta Enrique Martínez Ruiz, Possín construyó su hogar, la Quinta Sión, marcada con el símbolo de la estrella de David.</p>



<p>Empresas de aviación como Scadta (hoy Avianca), Cervecería de Barranquilla, con productos como Gallo Fino, Escudo, San Nicolás o Águila; Cervecería de Colombia (Águila), con productos como La Pola, cuyo nombre se convirtió en el término genérico para la cerveza en el país; clubes de comercio, acueductos, empresas navieras y constructoras de ferrocarriles, son marcas que representan una identidad colectiva nacional, impregnadas de la tenacidad, perseverancia, convicción y esperanza de diversos grupos de inmigrantes, incluidos los sefardíes.</p>



<p>Algunos ritos quedaron arraigados en regiones como el Norte de Santander, donde persiste la tradición cultural de filiación mixta católica y sefardí de consumir el Jueves Santo los siete potajes, que tienen relación directa con el plato de Séder de Pésaj. De igual forma, encontramos el pan ácimo en nuestras panaderías.</p>



<p>Esta narrativa se enlaza con muchas más que surgen de cada árbol genealógico, de cada familia estructura una crónica envolvente. miles de historias se han venido uniendo en un efecto práctico que ha venido pasando desde hace ya 10 años, pues en la búsqueda de esos antepasados, de esas crónicas gran parte de ciudadanos en Colombia se han encontrado con un hito que conecta ese origen común con la península ibérica y con una invitación de los actuales Gobiernos Español y portugués a recuperar esa nacionalidad quitada hace 500 años.</p>



<p>Esto se debe a la promulgación de la Ley 12 de 2015 por el parlamento español, que buscó compensar la expulsión de ciudadanos sefardíes de España en 1492, otorgando la nacionalidad española a quienes lo deseen a través de dicha ley. Su vigencia temporal finalizó el 1 de octubre de 2019 e incluía a los descendientes de los más de 50.000 judíos residentes en España. Esta perspectiva contra-antisemita no solo protege a la comunidad judía dispersa por el mundo tras las conocidas diásporas, sino que también impulsó la búsqueda de los orígenes de muchos ciudadanos globales que han perdido no solo el rastro de sus ascendientes, sino también sus creencias e identidad.</p>



<p>Actualmente, la obtención de la nacionalidad por esta vía ya no está vigente. los últimos trámites para conseguirla por la vía, concluyeron en el presente año parta España y para Portugal aún es posible, pero para residido legalmente en Portugal al menos tres años para poder acceder a este beneficio. Por tanto, en la actualidad, solo quienes puedan demostrar dicha residencia, junto con su ascendencia sefardí validada por la Comunidad Judía de Lisboa u Oporto y el cumplimiento de otros requisitos legales. Los resultados de estas investigaciones de los orígenes familiares hasta ahora dan a conocer el desarrollo de nuevas historias que me encantaría poder publicar próximamente en este espacio. Diversos autores, diversas historias.</p>



<p>Sin temor a interpretaciones disímiles, las tradiciones olvidadas se mimetizaron y fusionaron con lo que hoy es nuestra identidad, encarnada en una idiosincrasia tan difícil de caracterizar entre tanta diversidad. Sentimos nuestras las empanadas, las albóndigas, el mazapán y el cabrito asado. Ya no percibimos diferencias en la mixtura entre judíos, moros, españoles o indígenas, pues nos heredaron su afición por el conocimiento, el territorio, la mística, las artes, el orgullo, el poder, el saludo y la malicia; todas ellas, conspirando en nuestro ser, contra el olvido.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=118509</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Jul 2025 05:21:59 +0000</pubDate>
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        <title>Los aeropuertos piden pista como polos de inversión</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/tendencias-y-oportunidades/aeropuertos-piden-pista-como-polos-inversion/</link>
        <description><![CDATA[<p>Más allá de su importancia para conectar al mundo, los aeropuertos pueden impulsar el desarrollo de los países y las ciudades. ¿Está listo el Valle del Cauca para despegar su propia aerotrópolis? Los aeropuertos juegan un papel fundamental para el desarrollo de las economías que va más allá de su obvia labor como puerta de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>Más allá de su importancia para conectar al mundo, los aeropuertos pueden impulsar el desarrollo de los países y las ciudades. ¿Está listo el Valle del Cauca para despegar su propia aerotrópolis?</em></p>



<p>Los aeropuertos juegan un papel fundamental para el desarrollo de las economías que va más allá de su obvia labor como puerta de entrada y salida de personas y bienes. En sí, <strong>los aeropuertos deben ser entendidos como polos de inversión y desarrollo para los países y las ciudades</strong>, que lejos de ser una simple infraestructura de tránsito tienen un altísimo impacto en el crecimiento y bienestar de las regiones y sus habitantes.</p>



<p>Pero ‘despeguemos’ esta historia desde lo evidente: un buen aeropuerto, es decir, moderno, eficiente, sostenible, altamente conectado…por mencionar algunas características, es definitivo para conectar a una región con el mundo. <strong>Estas infraestructuras no solo son determinantes para potenciar el turismo y los negocios</strong> (definitivas para la conectividad de visitantes e inversionistas), sino que, además, como lo veremos, <strong>son capaces de generar una significativa derrama económica y de transformar entornos.</strong></p>



<p>Los aeropuertos, sin duda, son un gran generador de empleos, no solo por los trabajos que ofrece a la industria aeronáutica, sino también por aquellos puestos que se derivan por operaciones conexas. Investigaciones recogidas por el portal Airport Gurus señalan que “<strong>por cada millón de pasajeros, los aeropuertos pueden generar entre 2.000 y 4.000 empleos en varios roles</strong>, desde pilotos y controladores aéreos hasta personal de seguridad y oficinas, equipos en tierra y de mantenimiento y trabajadores en comercios minoristas”.</p>



<p><strong>El Aeropuerto Internacional Hartsfield–Jackson de Atlanta</strong> —por el que transitan cerca de 910 vuelos por día—, es el aeropuerto más rentable del mundo y <strong>genera un impacto económico anual de 34.800 millones de dólares en el área metropolitana de Atlanta,</strong> según estimaciones de la industria. A su vez, terminales de menor tamaño como el aeropuerto londinense de Gatwick genera un impacto anual cercano a los 5.500 millones de libras y 76.000 empleos, mientras que el Aeropuerto de Cork deja a la economía irlandesa una cifra cercana a los 1.000 millones de libras. ¡Un impacto brutal!</p>



<p>Por supuesto, para alcanzar esas poderosas cifras las terminales amplían sus acciones más allá de la ‘simple’ operación aérea. <strong>Cada vez son más comunes los grandes desarrollos inmobiliarios (comercios, hoteles y viviendas) cerca de los aeropuertos.</strong> Algunos ejemplos de ello se encuentran en los alrededores del Aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol, cada vez más y mejor rodeado por parques, comercios, hoteles y viviendas; y del Aeropuerto Internacional presidente Juscelino Kubitschek en Brasilia, que se encuentra en un enclave comercial, rodeado por parques logísticos, centros comerciales e innovadores complejos temáticos y de entretenimiento. &nbsp;No es gratuito que el concepto de ‘aerotrópolis’, que combina los aeropuertos con el desarrollo urbano cercano, gane cada vez más pista.</p>



<p>Es clave mencionar que <strong>los aeropuertos, cada vez más, se consolidan como centros culturales,</strong> con exposiciones itinerantes al aire libre o en sus instalaciones. Destacable aquí la labor que en ese sentido ha puesto a volar El Dorado en Bogotá, que tiene acostumbrados a sus visitantes con muestras artísticas que van desde la fotografía hasta la pintura.</p>



<p>Eso sí, hay que anotar que <strong>todos estos desarrollos deben estar enmarcados en políticas de sostenibilidad,</strong> que permitan a los aeropuertos operar con el menor impacto ambiental posible y sin afectar de manera negativa a las comunidades aledañas.</p>



<p><strong>AEROTRÓPOLIS EN EL VALLE</strong></p>



<p>Ahora bien, iniciamos el ‘descenso’ para aterrizar estas posibilidades en Colombia, específicamente en el Valle del Cauca, teniendo en cuenta la <strong>imperiosa necesidad de abrir la licitación para la concesión del Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón,</strong> que atiende a la ciudad de Cali y sus municipios aledaños.</p>



<p><strong>Esta es la oportunidad ideal para pensar en grande y soñar (con toda la intención de hacerlo realidad) con un aeropuerto de talla mundial para el Valle del Cauca,</strong> que sea uno de los vértices de un triángulo logístico virtuoso con el Puerto de Buenaventura y los parques industriales y zonas francas ubicados cerca del aeropuerto.</p>



<p>Más allá de la puesta en marcha de una segunda pista —vital si se quiere proyectar una terminal de talla mundial— <strong>podemos pensar en una &#8216;aerotrópolis&#8217; alrededor del Bonilla Aragón, ya que cuenta con toda la capacidad territorial para expandirse a sus alrededores.</strong> ¿Por qué no pensar, por ejemplo, en un centro de eventos que reciba a artistas de talla mundial y potencie a Cali como destino para conciertos?</p>



<p>Incluso, yendo un poco más allá, <strong>el Valle del Cauca tiene las condiciones y el potencial para desarrollar un centro de mantenimiento, reparación y <em>&nbsp;</em>&nbsp;revisión para aeronaves</strong> (MRO: Maintenance, Repair and Overhaul). Un desarrollo ambicioso, sin duda, pero bastante atractivo si se tiene en cuenta que según la agencia de inteligencia de mercados Mordor Intelligence este mercado crecerá hasta los 7.670 millones de dólares para el año 2030, debido a la alta demanda de servicios por parte de las aerolíneas y aviones no comerciales.</p>



<p>Un dato relevante es que, para proveer los servicios de mantenimiento y reparación de aeronaves, <strong>el Valle del Cauca cuenta con el capital humano necesario: en los últimos 20 años se han graduado más de 39 mil profesionales y más de 41 mil técnicos en áreas relacionadas.</strong> Además, en Cali se encuentra la escuela militar de aviación para oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana, donde se gradúan profesionales con competencias mucho más específicas en esta área.</p>



<p>Otro proyecto diferencial para <strong>una aerotrópolis en el Valle del Cauca es el desarrollo de una planta de SAF (Sustainable Aviation Fuel).</strong> Gracias a la disponibilidad de recursos relacionados a la agroindustria local es posible producir este combustible, cuya demanda aumentará significativamente en las próximas décadas debido al plan de compensación y reducción de carbono para la aviación comercial en el mundo, al cual se acogen gran parte de las aerolíneas. En suma —y para finalizar este primer viaje en nuestro blog—, es el momento ideal para que en el Valle del Cauca nos la juguemos por un aeropuerto de talla mundial, capaz de potenciar la conectividad con el mundo, así como potenciar el desarrollo y bienestar regional. ¡Nos lo merecemos!</p>



<p><strong>*Por Mauricio Concha Rivera, director de inversiones en <a href="https://investpacific.org/">Invest Pacific</a>.</strong></p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Crédito foto: Aerocivil.</p>
</blockquote>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Invest Pacific</author>
                    <category>Inversión: Tendencias y Oportunidades</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=113399</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Mar 2025 19:18:09 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Invest Pacific</media:credit>
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        <item>
        <title>APOLOGÍA AL MULTILATERALISMO*</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/ese-extrano-oficio-llamado-diplomacia/apologia-al-multilateralismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La diplomacia multilateral, a menudo subestimada, es esencial para la coexistencia pacífica internacional. Este artículo explora el papel de los diplomáticos en organizaciones internacionales, destacando cómo, a través de un proceso de socialización, se superan las diferencias.  A pesar de las imperfecciones y la polarización actual, se argumenta que las normas y las organizaciones internacionales son cruciales para promover la igualdad  y la cooperación entre Estados. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><em>La diplomacia multilateral, a menudo subestimada, es esencial para la coexistencia pacífica internacional. Este artículo explora el papel de los diplomáticos en la diplomacia multilateral, destacando cómo, a través de un proceso de socialización, se superan las diferencias.&nbsp; A pesar de las imperfecciones y la polarización actual, se argumenta que las normas y las Organizaciones Internacionales son cruciales para promover la igualdad &nbsp;y la cooperación entre Estados.</em></p>



<p>Siempre es un desafío explicar de una forma simplificada y didáctica, de qué se trata la función multilateral de nuestro oficio. Es decir, en qué consiste la acción diplomática en el relacionamiento que vincula a más de dos Estados y que comúnmente tiene lugar al interior de las Organizaciones Internacionales como las Naciones Unidas, la OEA o la OTAN.</p>



<p>Intentando explicar el quehacer diplomático en estos escenarios, con frecuencia me encuentro hablando de la importancia del foro, de la cooperación, de una reunión o una negociación en la que Colombia obtuvo un resultado específico o de una situación en la cual países con posiciones iniciales muy contrapuestas, lograron al final de un proceso intenso de deliberación, alcanzar un acuerdo denominado “consenso”.&nbsp;</p>



<p>Y debo reconocer que, a pesar de mis esfuerzos, encuentro cada día un público más escéptico sobre la importancia de esta dimensión de nuestro oficio, especialmente en el último lustro, por cuanto evidenciamos el retorno a la guerra interestatal que creíamos proscrita y cuando constatamos que en todos los continentes se continúan violando las normas de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario con impunidad o incluso, se arremete contra las instancias y las Cortes creadas para impedirlo.</p>



<p>Sumado a lo anterior, hoy en día líderes internacionales volatizan la política exterior y tanto en el discurso como en el terreno, normalizan el desconocimiento de principios básicos del derecho internacional como el respecto a Independencia, la soberanía y la Integridad Territorial de los Estados. Así mismo, poco ayuda a mi defensa del multilateralismo los retiros de Acuerdos o de prestigiosas Organizaciones Internacionales, o incluso su asfixia a través de reducciones presupuestales.</p>



<p>Es cierto que el orden internacional no es perfecto. Es real que las Organizaciones Multilaterales no son del todo ágiles, que las deliberaciones toman mucho tiempo, que las asimetrías de poder entre los Estados también existen al interior de los organismos internacionales y que alrededor de éstas hay grupos de interés que influencian la toma de decisiones, tales como el sector privado y la sociedad civil organizada.</p>



<p>Es cierto, también, que hoy en día las Organizaciones Internacionales están aún más polarizadas como reflejo de como lo está el mundo en general y que el veto del Consejo de Seguridad, al que históricamente se opuso Colombia, tiene hoy paralizada a al foro universal, las Naciones Unidas.</p>



<p>Sin embargo, estas Organizaciones Internacionales, con todas sus imperfecciones, son valiosas pues al interior de ellas tiene lugar un fenómeno que quisiera explicar y que emana del paradigma constructivista de las relaciones internacionales, denominado <em>socializalización.</em></p>



<p>Para introducirlo, debo invitar al lector a centrar la mirada en los diplomáticos, quienes son los agentes que interactúan en representación de los Estados y a considerar las Organizaciones Internacionales como espacios sociales. De forma muy simplificada como lo sería, por ejemplo, una Universidad.</p>



<p>La socialización (Johnson, 2001) es el proceso a través del cual las personas adoptan normas, valores, actitudes y comportamientos, aceptados y practicados dentro del sistema que se encuentra en marcha. Es así como un diplomático quien, en virtud de las frecuentes rotaciones propias de su oficio, inicia sus labores en un foro internacional, prestará mucha atención a los diplomáticos con más experiencia dentro del sistema, imitando sus acciones. Como lo haría un nuevo alumno para integrarse y evitar tanto el rechazo, como el conflicto.</p>



<p>Ese mismo diplomático, en su función de representación del país que le compete, constantemente entregará y recibirá durante las sesiones del foro, información normativa (aquella que se asocia a un estándar de comportamiento adecuado y/o juicio de superioridad moral), la cual estará permeada por los principios que defiende la Organización. Es así como los diplomáticos, a través de sus interacciones diarias, se influenciarán unos a otros, tendiendo a converger hacia comportamientos en favor de las normas, en ausencia de amenazas o promesas externas.</p>



<p>En lo que respecta a las negociaciones, los diplomáticos, asumiendo que sus instrucciones iniciales eran divergentes, se adhieren a los acuerdos por dos fenómenos: por <em>persuasión</em>, es decir, cuando hay convencimiento sobre que ello es lo correcto o por <em>influencia social, </em>si hay aceptación pública sin convencimiento, como resultado de una presión de grupo real o imaginada y el deseo del diplomático de cumplir con las expectativas de su cargo. &nbsp;</p>



<p>Lo fascinante de la <em>socialización</em> es que no solo tiene lugar entre los diplomáticos, sino entre ellos con los funcionarios del Estado, en los niveles que corresponda al interior de las “capitales”, como en la diplomacia multilateral se le denomina a las Cancillerías y las entidades técnicas. Lo anterior implica que el diplomático termina gestionando múltiples espacios de convergencia, internos y externos, en simultáneo.</p>



<p>El diplomático, para ser exitoso en el ámbito multilateral, sin que sea ésta una lista exhaustiva, requiere conocer las leyes, políticas, e intereses su país, la cultura y las normas procedimentales de la Organización Internacional en la que se encuentra los precedentes, así como detalles técnicos del asunto que está negociando. Sumado a ello, debe identificar hábilmente los elementos de orden político y los desarrollos de actualidad que pueden afectar la negociación tanto en su país, como en el mundo.</p>



<p>Más importante aún, el diplomático debe contar con habilidades blandas para comunicarse eficientemente y descifrar a sus homólogos, conocer las prácticas y las diferentes estrategias y tácticas multilaterales, oscilar entre posiciones de fortaleza y flexibilidad, tener apertura intelectual e inteligencia emocional para entender otras visiones así como habilidad para generar confianza y forjar entendimientos y alianzas con delegados con diferente identidad, otra cultura y/o muy importante hoy en día, diferente sesgo cognitivo producto de las burbujas de información.</p>



<p>Es por esto por lo que la diplomacia, es un oficio profesionalizado que no será reemplazado nunca por la tecnología y/o la inteligencia artificial, ni será realmente efectiva a través de videoconferencias, pues es tan importante lo que pasa en la sala de reuniones como lo que sucede en sus pasillos y en los demás espacios de interacción social. La solución a los cuellos de botella está en el relacionamiento de orden profesional e interpersonal que se cultiva en el tiempo. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Por lo tanto, para el diplomático cada nueva posición internacional, formación académica en otro país, experiencia temática, nuevo idioma o incluso viaje personal se convierten en preciados activos, pues el funcionario, nada fácil, tiene que ser generalista y al mismo tiempo especialista, culturalmente sensible y conocedor de los desafíos y desarrollos globales. Es así como el trayecto único de cada diplomático se convierte en una bitácora que contiene experiencias y conexiones personales e intelectuales valiosísimas para el ejercicio de la política exterior.</p>



<p>Volviendo entonces al concepto de socialización mencionado anteriormente, puedo asegurar con vehemencia que necesitamos Organizaciones Internacionales eficaces, al ser estas, plataformas donde se intercambia información (muchas veces provista por expertos independientes), se generan acuerdos y se crean las normas que gobiernan las relaciones internacionales o incluso la vida cotidiana y global de nuestra sociedad interconectada (comercio, salud, trabajo, aviación civil, telecomunicaciones).</p>



<p>Así mismo, las Organizaciones Internacionales constituyen espacios donde se valora la aplicación de esas normas, pues en su seno los Estados justifican sus acciones, evitándose así que impere la ley del más fuerte. Para cerrar la analogía previa, no porque la institución universitaria sea susceptible de mejoras y existan alumnos problemáticos debe prescindirse del código de conducta y de todo el sistema educativo.</p>



<p>En las relaciones internacionales, apartarse de la norma internacional conlleva un intangible “costo político”, que podría entenderse como la pérdida de apoyo o de reputación internacional de un país o, incluso su aislamiento dentro de la comunidad Internacional. Cabe agregar que el costo político también lo experimenta un país si opone a la acción de otro, especialmente si se trata de un país poderoso, lo que a su vez puede transformarse en costos más tangibles, en la esfera comercial o de seguridad, por dar un ejemplo. Sin embargo, estos costos se diluyen si se trata de un grupo de países o una región y se sustenta en la violación de un tratado internacional.</p>



<p>Es así como las normas y las Organizaciones Internacionales ofrecen posibilidades para equilibrar las asimetrías de poder en el mundo, contener el imperialismo y promover las relaciones de cooperación entre Estados<strong>.</strong> &nbsp;</p>



<p>En conclusión, fortalecer la acción multilateral y la justicia, basadas en el Derecho Internacional es hoy prioritario y es una responsabilidad a la pueden contribuir los países latinoamericanos, como lo hicieron durante la creación del orden internacional vigente durante la negociación de la Carta de las Naciones Unidas. Lo anterior de cara a los renovados llamados a actualizar el orden internacional. La región debe vincularse activamente a esos debates que definirán una posible transición, aspirando a que nos preserve de la guerra, el interés privado y la anarquía. La cuestión es construir alianzas e innovar en las normas y en los organismos internacionales o asumir el precio de la inacción.&nbsp;&nbsp;</p>



<p><strong>*Luisa Fernanda Rueda Rojas </strong>es Ministra Consejera de la Carrera Diplomática y Consular de Colombia. Profesional y Magíster en Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Maestría en Seguridad Internacional y Seguridad Europea de la Universidad de Ginebra. Ha servido en la Misión de Colombia ante la OEA y la Embajada ante Bélgica y Luxemburgo, Misión ante la Unión Europea y la OTAN.</p>



<p>** <em>Las opiniones expresadas en el blog corresponden únicamente a los autores y no comprometen a la Asociación Diplomática y Consular de Colombia -ASODIPLO, ni al Ministerio de Relaciones Exteriores</em>.</p>
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        <author>Asociación Diplomática y Consular de Colombia</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Ese extraño oficio llamado Diplomacia</category>
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        <pubDate>Thu, 27 Feb 2025 11:51:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[APOLOGÍA AL MULTILATERALISMO*]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Asociación Diplomática y Consular de Colombia</media:credit>
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                            </item>
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        <title>Alemanes en Colombia, a propósito de la partida de un amigo.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/lineas-de-arena/alemanes-en-colombia-a-proposito-de-la-partida-de-un-amigo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Resulta muy interesante, estudiar las diferentes migraciones desde Alemania a Colombia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right"><strong>Con mi abrazo para Yolanda, Carlos Enrique, Juan Camilo y Lorna.</strong></p>



<p><strong><em>Nota preliminar:</em></strong>&nbsp;El presente texto se publica de forma simultánea en el periódico <em>El Correo del Golfo</em>, en donde el autor firma con su nombre de pila.</p>



<p>Resulta muy interesante, estudiar las diferentes migraciones desde Alemania a Colombia. A diferencia de los desplazamientos poblaciones europeos que se dieron en países de América Latina como Argentina, Brasil, Chile o Venezuela, en el caso de Colombia, no fueron masivos ni desde un país en concreto, pero dentro de las corrientes migratorias que tuvimos en nuestra historia, como las del Medio Oriente, o aquella romántica de japoneses que llegaron atraídos por un libro (<em>María</em>&nbsp;de Jorge Isaacs), se destacan las alemanas.</p>



<p>No mencionamos España, porque lógicamente los colombianos somos el resultado del mestizaje humano y cultural de españoles con los indígenas de las culturas precolombinas y los africanos, que fueron traídos a la fuerza a nuestro país, lo que ha resultado en una combinación muy rica en las artes, la música y la literatura.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El caso alemán resulta notable, porque ha tenido varios momentos en nuestra historia que se inició durante el reinado de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, cuando al Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia), arribaron exploradores como Ambrosio Alfinger o Nicolás de Federmán. Hubo toda una región entre Colombia y Venezuela denominada Klein-Venedig, arrendada por España a la compañía germana de banqueros Welser, quienes se involucraron en la búsqueda del mítico&nbsp;<em>El Dorado</em>&nbsp;durante el siglo XVI. Lo interesante es que algunos de aquellos aventureros se radicaron en los Santanderes y Boyacá.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="800" height="587" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054532/leo-kopp.jpg" alt="" class="wp-image-105741" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054532/leo-kopp.jpg 800w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054532/leo-kopp-300x220.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054532/leo-kopp-768x564.jpg 768w" sizes="(max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p>Luego de la fundación de la República de Colombia, durante el S XIX comenzaron a llegar empresarios alemanes que se vincularon con el transporte fluvial, como la navegación a vapor del río Magdalena, minería y diversas empresas. Algunos nombres legendarios como el de Geo von Lengerke, vinculado al tabaco y al café en Santander o Leo Siegfried Kopp con la&nbsp;<em>Cervecería Bavaria</em>&nbsp;(la cual sigue siendo líder en su ramo) en Cundinamarca. Como dato curioso, la tumba de Leo Kopp en el Cementerio Central de Bogotá se ha convertido en objeto de peregrinación, pues muchos van a contarle secretos al oído de su dorada escultura.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="700" height="470" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054548/Avion-Scadta.jpg" alt="" class="wp-image-105742" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054548/Avion-Scadta.jpg 700w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054548/Avion-Scadta-300x201.jpg 300w" sizes="(max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure>



<p>Como saben los lectores de esta columna, Colombia fue uno de los primeros países a nivel mundial en que desarrolló la aviación comercial,&nbsp;<em>Avianca</em>&nbsp;es la segunda aerolínea más antigua del mundo y eso se dio, porque su primer nombre fue&nbsp;<em>SCADTA</em>,&nbsp;<em>Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos,</em>&nbsp;cuando unos barranquilleros se asociaron con alemanes en 1919, anticipándose a las aerolíneas estadounidenses en el continente.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="186" height="270" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054610/Distantes-y-distintos.jpeg" alt="" class="wp-image-105743" /></figure>



<p>Sin duda, el ascenso del régimen nazi en Alemania y los años previos a la Segunda Guerra Mundial, provocaron otro movimiento migratorio alemán hacia Colombia. Recuerdo este tema, a propósito de la partida del querido profesor y amigo Enrique Biermann Stolle, colombiano de origen alemán, quien publicó en 2001 un libro muy interesante titulado&nbsp;<em>Distantes y Distintos</em>.&nbsp;<em>Los emigrantes alemanes en Colombia, 1939 – 1945,&nbsp;</em>en el cual analiza los pormenores de esta comunidad alemana que él estimaba en unos 5000 expatriados en Colombia para 1940.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="552" height="872" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054811/Los-informantes.jpg" alt="" class="wp-image-105744" style="width:271px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054811/Los-informantes.jpg 552w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23054811/Los-informantes-190x300.jpg 190w" sizes="auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px" /></figure>



<p>La mayoría de los alemanes residentes en Colombia eran judíos, pero también hubo simpatizantes del régimen nazi, lo que llevó al gobierno colombiano a confiscar propiedades y recluir a los sospechosos alemanes de ser simpatizantes nazis en un campo de concentración que se constituyó en los predios de un hotel en la población de Fusagasugá. El gran escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez se refiere a este hecho en su novela&nbsp;<em>Los Informantes</em>.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="645" height="1000" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055018/Hitler-en-Colombia.jpg" alt="" class="wp-image-105745" style="width:263px;height:auto" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055018/Hitler-en-Colombia.jpg 645w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055018/Hitler-en-Colombia-194x300.jpg 194w" sizes="auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px" /></figure>



<p>En los últimos años aparece la teoría del periodista argentino Abel Basti, que algunos tachan de descabellada y para otros resulta creíble, sobre la presencia de Adolf Hitler en Boyacá, incluso aportando fotografías, en una investigación histórica que de resultar cierta, sería el acontecimiento noticioso del siglo, pues desmontaría la versión oficial del suicidio de Hitler en Berlín.&nbsp;</p>



<p>En cualquier caso, que los alemanes han sido fundamentales para Colombia, lo demuestra un solo ejemplo, la presencia del acordeón en el género musical del vallenato. Una columna reciente la dedicamos a Helmut Bellingrodt, primer medallista olímpico colombiano, barranquillero con antepasados teutones. Uno de mis mejores amigos, a quien conocí en la Universidad Distrital y luego compartimos en&nbsp;<em>Editorial Norma</em>&nbsp;de&nbsp;<em>Carvajal</em>, fue Hans Uarquin Hernández, un querido y recordado mono (como le decimos a los rubios en Colombia).</p>



<p>El profesor Enrique Biermann fue un hombre entrañable, casado con Yolanda López, investigadora quien es referente de la docencia universitaria y del feminismo en Colombia, quienes conformaron una querida familia, a la cual, le envío un abrazo sincero de sentido pésame, así como a colegas y allegados en general. Ojalá&nbsp;<em>Distintos y Distantes</em>&nbsp;pueda ser reeditado por la Universidad Nacional, pensando en la próxima feria del libro de Bogotá, como forma de tributo a un profesor que dejó huella en el Alma Mater.</p>



<p>Enrique afirma que las migraciones han coexistido con el ser humano y en buena forma, lo han definido. Lo dice luego de compartir un diálogo íntimo con su padre, siendo él un niño que le pregunta cómo era Bogotá cuando los migrantes alemanes llegaron y Werner Biermann le dice que, en el sur de la ciudad, había muchos árboles. La migración, ese trasegar que no se detiene. Notarán los lectores que hablo en presente, pues a pesar de que Enrique emprendió su último viaje migrante, para los que lo conocimos, siempre estará presente, deleitándonos con su grata compañía.&nbsp;</p>



<p><strong>Dixon Acosta Medellín</strong></p>



<p>En lo que sigo llamando Twitter me encuentran a la hora del recreo como @dixonmedellin&nbsp;</p>


<figure class="wp-block-post-featured-image"><img loading="lazy" decoding="async" width="545" height="389" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055302/Enrique-Biermann-en-Senal-Memoria.png" class="attachment-post-thumbnail size-post-thumbnail wp-post-image" alt="" style="object-fit:cover;" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055302/Enrique-Biermann-en-Senal-Memoria.png 545w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/23055302/Enrique-Biermann-en-Senal-Memoria-300x214.png 300w" sizes="auto, (max-width: 545px) 100vw, 545px" /></figure>]]></content:encoded>
        <author>Dixon Acosta Medellín (@dixonmedellin)</author>
                    <category>Líneas de arena</category>
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        <pubDate>Mon, 23 Sep 2024 11:52:15 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Alemanes en Colombia, a propósito de la partida de un amigo.]]></media:description>
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            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Las bajas pasiones a 30 mil pies de altura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/las-bajas-pasiones-a-30-mil-pies-de-altura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hugo Reyes Saab escribió una novela que sucede en las alturas. ¡Ajústense los cinturones porque se presagia un vuelo turbulento como la historia misma de Colombia con su arribismo, pesadillas y amoralidad política!  </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-abd73b78b961214f35a3bd99e0d312ae"><strong>“Presiento que nuestra conversación es el homenaje a una aviación que ya no existe”. (Hugo Reyes, T<em>oque de silencio en la tropósfera</em>)</strong></p>



<p>Lo que pasa en el avión…&nbsp; ¡no se queda en el avión!</p>



<p>Hugo Reyes hizo para la literatura colombiana lo que el español Pedro Almodóvar para el cine: un relato, compuesto de varios relatos amenos, que escudriña en los recodos del alma humana, allá donde las miserias, el glamour y el arribismo se juntan azarosamente.</p>



<p>Su obra <em>“Toque de silencio en la tropósfera”</em> (editorial Escarabajo), tiene un hálito de esa pluma exquisitamente venenosa con la que Truman Capote se hizo odiar por la élite neoyorquina, tras publicar en 1975 <em>La Côte Basque</em>, uno de los capítulos de su novela <em>“Plegarias atendidas”</em>, donde sacó la mugre de debajo del tapete y tendió los trapitos de sus amigas al sol. En clave literaria, Reyes se mete con la doble vida de la <em>gente de bien</em>, esa alta sociedad colombiana salpicada de la alta suciedad.</p>



<p><em>“… muestra la tragedia política de Colombia, desnuda su sociedad y pone de presente las grandes desigualdades a través del humor, la ironía y un tono light muy inteligente”, </em>escribe el prologuista Eduardo Bechara.</p>



<p>Cuando toqué tierra en la página 256, tuve la impresión de que absolutamente todo lo leído tiene una base real, contado con desparpajo, en prosa hilarante, que se deja leer fácil: aquello que empieza dentro de un avión y terminará venga usted a saber dónde.</p>



<p>La dicha y la desdicha, las gracias y las desgracias que se cocinan cuando se revuelven miembros de la tripulación y pasajeros, y del mismo modo en el sentido contrario. La élite política y empresarial <em>untándose de mundo,</em> y los otros, los asistentes de vuelo, comprobando que sí es posible tocar el cielo a dos manos… ¡pero a qué precio! Trata de la buena vida, aunque falsa a ratos, esa vida glamurosa que se fabrica a punta de dinero y apariencias.</p>



<p><em>“Todos los cuentos están basados en hechos reales. Se cuentan bajo apodos para evitar tener problemas con los protagonistas reales”,</em> me confirmó vía WhatsApp el escritor barranquillero, quien fue jefe de cabina internacional y coordinador de la <em>Escuela de Servicio a Bordo </em>en una prestigiosa aerolínea. Hugo Reyes voló durante 20 años como tripulante y sacó tiempo para obtener su licenciatura en Filosofía y Letras, con una especialización en Creación Narrativa.</p>



<p>Los personajes de esta novela viven literalmente en las nubes –ascenso, crucero y descenso- cada quien con su drama, pequeño o grande, o con algún secreto inconfesable, aunque en estas páginas nada quedará oculto para el lector, que de entrada tendrá papel propio en cada relato: <em>Doris </em>o <em>Dorotea</em>, que para el caso es lo mismo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-168af790e8f7d17f80d3eb64afa155d3"><blockquote><p><strong><em>&nbsp;“Dile que te cuente cómo lo subían los guardaespaldas por los recovecos de Palacio para que pudiera estar con él, mientras la primera dama, impecable, presidía un banquete de caridad en el primer piso”. </em></strong>(Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera)</em></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="363" height="566" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA.jpg" alt="" class="wp-image-105369" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA.jpg 363w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15081219/HUGO-REYES-PORTADA-192x300.jpg 192w" sizes="auto, (max-width: 363px) 100vw, 363px" /></figure>



<p>El protagonista se llama Énola Gay, cuya historia intuimos a medida que transcurre el monólogo; de su lengua corrosiva emergen las demás historias y personajes: <em>La Palillo</em>, una azafata con su amante bipolar que es espía del FBI; <em>El Muá</em> que colgó la bata blanca para hacerse auxiliar de vuelo. Jack, el que tiene novia pero juega “en ambos equipos”; <em>El Michi </em>y <em>Katya,</em> la de las <em>puchecas </em>nuevas; <em>La Duquesa</em> criolla que salió de un barrio bogotano “de calles sin pavimentar”; La Luminosa (La Lumi aquí en confianza), de quien su padre dijo que la concibió por error; <em>El Kike </em>y sus enredos con el vicepresidente de la compañía, <em>“descendiente de las familias más rancias de este país”</em>; <em>Guillo,</em> que nació gay en una familia de militares; <em>El Sebas</em>, que de niño se refugió en los libros”; Juliet, la amante de un capitán rubio; <em>El Mauro</em> y su aventura con un presidente de la República, La <em>Cristóbal Colón</em> (<em>–“La apodamos así, pues se peinaba igual a él”)</em>; <em>El Dorian</em>, acostumbrado a la <em>“maricocracia”</em>, que se enredó con la versión criolla de <em>Jack, El Destripador</em>; <em>La Ballenita Ninfómana, El Sangre Negra, Madame Freud, Leslie, El Manga</em>, <em>La Coco</em>…</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-06c7a521050e8207dd14bb47d96e57fa"><blockquote><p><strong><em>“Al estar encerrados en esta cabina podemos ver al Presidente de la República borracho, de media rota… y a su esposa, modelo de moralidad, con la novia de turno y sin disimular cariñitos”.</em> </strong>(Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera)</em></p></blockquote></figure>



<p>Es una novela no apta para homofóbicos, aunque si esas personas la leen podrán entender que la <em>maricada </em>no hace menos humana a las personas.</p>



<p>Desde las primeras líneas, se nos revela un paisaje ampuloso unas veces, y temerario en otras. Embelesador a ratos, embriagador por momentos, pero cargado siempre de una tensión cruel. Son las vidas miserables y las aristocráticas, -o falsamente aristocráticas, pero genuinamente miserables-, porque aquí no basta con ser, sino que hay que parecer, mientras la procesión viaja por dentro y por fuera.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f86d010df01f778ec3f36d11689f49d6"><blockquote><p><strong><em>“Tiempos después llegó la época de las lechugas. No porque nos hubiéramos vuelto vegetarianos, sino porque así les decían a los dólares”.</em></strong> (Hugo Reyes, <em>Toque de silencio en la tropósfera</em>)</p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="329" height="341" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO.jpg" alt="" class="wp-image-105371" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO.jpg 329w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/15082732/HUGO-REYES-FOTO-289x300.jpg 289w" sizes="auto, (max-width: 329px) 100vw, 329px" /></figure>



<p>Reyes recrea esa Colombia que chorreaba sangre y lágrimas en los 80s y 90s, como la avalancha de Armero, la toma del Palacio de Justicia, &nbsp;el magnicidio del “Comandante Papito” del M-19, Carlos Pizarro Leongómez, o el funesto vuelo 203 de Avianca, desintegrado siete minutos después de decolar. <em>(“Una mano fue encontrada dentro de los restos humeantes cruzando los dedos para la buena suerte”).</em> Una época en que <em>“el olor a alcohol era normal en las cabinas”.</em> Un submundo donde se juntan la sordidez y la vileza humanas, donde hay <em>“bandas de asesinos que seducen homosexuales”</em> y hombres y mujeres, azafatos y azafatas, atraídos por el contrabando (de whisky, cigarrillos, droga) y la vida a todo dar.</p>



<p>Una <a href="https://www.buscalibre.com.co/libro-toque-de-silencio-en-la-troposfera/9789585303317/p/53164465">novela </a>que vale la pena leer antes, durante o después del siguiente vuelo comercial, con una copa de las grandes en la mano… porque el chisme está buenísimo.</p>



<p>Sobre <em>“Toque de silencio en la tropósfera” </em>uno podría decir lo mismo que Walter Nash dijo acerca de<em> Plegarias atendidas: «No he podido por menos que soltar la carcajada ante la voluble impudicia de algunos episodios, ante los súbitos arranques cómicos».</em></p>



<p>¡Feliz vuelo literario!</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-1c089bd6050cf8880166cb39e558f578"><strong>Nota: Este autor no utiliza inteligencia artificial (IA) Modestamente, quiero decir que con la mía me basta. Todavía me considero un humano que escribe para humanos. Ejerzo mi derecho a pensar y por lo tanto me niego a dejar que mi cerebro sea remplazado por una máquina.</strong></p>



<p></p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=105345</guid>
        <pubDate>Sun, 15 Sep 2024 13:37:22 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Las bajas pasiones a 30 mil pies de altura]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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