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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Wed, 15 Apr 2026 17:05:54 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Todos los resultados de blogs de aspiraciones | Blogs El Espectador</title>
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        <title>A Juan Daniel Oviedo se le subieron los humos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/a-juan-daniel-oviedo-se-le-subieron-los-humos/</link>
        <description><![CDATA[<p>Tarde o temprano, Oviedo tendrá que reconocer si es o no uribista, porque necesitará más que el voto de opinión para sostener una carrera política, ya sea como alcalde de Bogotá o vicepresidente de la República.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Los progresistas saben que Juan Daniel Oviedo está muy lejos de ser uno de los suyos. Y si el hombre acepta ser el vice de Paloma Valencia su verdadera piel quedará expuesta. No la tiene fácil. Y vamos a ver por qué.</p>



<p>—¿Sabes que voy a votar por Oviedo para que no gane Paloma?</p>



<p>La frase se la escuché el viernes por la tarde a una amiga <em>mamerta</em> que detesta al uribismo pero decidió solidarizarse con Oviedo después de que Abelardo De La Espriella se mofó remedando su forma de hablar y haciendo alguna insinuación de más, así ahora <em>El Tigre</em> costeño salga a defenderse <a href="https://www.publimetro.co/noticias/2026/03/09/abelardo-de-la-espriella-aclaro-comentario-que-hizo-sobre-oviedo-ni-siquiera-pense-en-su-condicion-sexual">argumentando que no se metió con la condición sexual</a><strong> </strong>de exdirector del DANE. &nbsp;</p>



<p>—Pero ¿Cuál es el lío si Juan Daniel Oviedo hace rato rompió el closet?, le respondí; él mismo <a href="https://www.kienyke.com/entretenimiento/quien-es-el-novio-de-juan-daniel-oviedo">le contó al mundo lo feliz que es al lado de otro hombre</a>, un diseñador más joven que él, con quien sostiene una relación estable.</p>



<p>El hecho es que pasó el domingo y todos seguimos boquiabiertos.</p>



<p>Un millón doscientos cincuenta y cinco mil votos son muchos para alguien que no lideraba en las encuestas. Entonces, resulta lógico eso de que miles, como mi amiga, apoyaron a Oviedo en las urnas para restarle votos a la protegida de Álvaro Uribe, sin desconocer que Abelardo, queriendo hacer más, lo convirtió en víctima de sus comentarios homofóbicos y de paso asumió el papel como su jefe de campaña exprés. Es que nadie sabe para quién trabaja y los políticos, como los peces, siempre mueren por la boca.</p>



<p>Pero Juan Daniel Oviedo podría ser ese globo qué fácilmente se desinfla si no administra con humildad su cuarto de hora y si no aprende a desenredar los entresijos de la política.</p>



<p>A Paloma Valencia, que le propuso ser su vicepresidente, le impuso condiciones, y <a href="https://www.pulzo.com/elecciones-colombia-2026/alvaro-uribe-metio-discusion-con-juan-daniel-oviedo-paloma-valencia-PP5090027">Álvaro Uribe, que es quien dá las órdenes en el Centro Democrático, no se calló</a> y pronto salió a respaldar a su pupila por defender los postulados del uribismo, frente a personajes como Oviedo que le piden desmarcarse del expresidente y a la vez la cuestionan por querer acabar con la JEP, el tribunal que se creó tras el acuerdo de Paz con las FARC. &nbsp;</p>



<p>Paloma, para restarle importancia a Oviedo, dijo que tiene <a href="https://www.eltiempo.com/politica/elecciones-colombia-2026/paloma-valencia-afirma-que-tiene-cinco-candidatos-de-formula-vicepresidencial-y-dice-que-busca-para-el-cargo-guino-a-juan-daniel-oviedo-3539011">cinco nombres entre el tintero para elegir su fórmula</a>. ¿Cinco? Creo que está improvisando o <em>cañando </em>ante la demora del otro en decidirse. (Por estos días hay desespero de muchos buscando candidatos para un cargo que goza de poco prestigio; tal es el desespero que Uribe está cediendo frente a Oviedo en su afán por volver a gobernar a Colombia en cuerpo ajeno).</p>



<p>Juan Daniel Oviedo debe levitar a esta hora, creyendo que está viendo a Dios en vivo y en directo, poniendo al todopoderoso expresidente a comer de su mano, para saber que al final, si ganan, las cosas se harán como diga Uribe y no como diga Oviedo en su papel de reparto. </p>



<p>Ya sabemos que quien no ha visto a Dios, cuando lo ve se asusta. Eso es lo que pasa cuando uno cree que puede mirar directo al sol sin sufrir quemaduras o daño en la retina. Se le olvida que está bajo los efectos embriagantes de un golpe de suerte (es decir, del golpe de opinión que le debe a Abelardo), sin una estructura política de base que lo respalde, y por lo tanto, quiéralo o no, a merced de esa vieja clase política que hará con él lo que quiera.</p>



<p>Porque los votos de opinión ayudan pero no siempre son suficientes, menos en una elección donde las maquinarias llegan para arrasar. Recuerden que Oviedo, en su condición de candidato presidencial, había presentado su propia lista al Congreso (<a href="https://share.google/aHfXpllgBnXCG4vDs">La Lista de Oviedo a Senado y Cámara</a>), y no alcanzó el umbral para elegir un solo congresista. Apenas consiguió 104 mil votos. ¿Qué pasó ahí?, es lo que nadie le está preguntando en medio de la fiesta. &nbsp;</p>



<p>Ahora bien: Oviedo también se siente el próximo alcalde de Bogotá. Sacó más de medio millón de votos en la capital, pero también hay que recordarle que el <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/bogota-el-pacto-y-el-uribismo-ganan-y-la-maquinaria-de-galan-se-quema">Pacto Histórico puso más de 900 mil votos en Bogotá</a>, doscientos mil más que el Centro Democrático. Eso pone a Oviedo en la disyuntiva de si aspirar a vicepresidente de la República, con un papel segundón, o aspirar a ser alcalde de la primera ciudad con un rol protagónico, enfrentado al principal partido progresista de Colombia, que tiene a Bogotá como su principal bastión. Si hoy gobierna un alcalde de derecha, Carlos Fernando Galán, al que le ha ido mal, lo más seguro es que la izquierda vuelva a recibir las llaves del Palacio Liévano. &nbsp;</p>



<p>Además, nada garantiza que el Centro Democrático gane las elecciones presidenciales en mayo, o en junio si pasa a segunda vuelta, así que aceptar ser la fórmula de un partido perdedor también es un riesgo para alguien que se abre camino con su primer millón. Del mismo modo, formar parte de un gobierno nacional, en caso de que gane Paloma Valencia, implica un desgaste natural para quien tenga futuras aspiraciones políticas. En fin, celebren pero con moderación, como decía mi abuelita, que llegó a vieja por escuchar consejos. Se necesita sosiego ante un Daniel que puede caer en travesuras muy costosas para sostener su propia reputación. </p>



<p>Sí Oviedo, sin vanidades, entiende la realidad real como es, es posible que esté a tiempo de poner los humos y la humildad en el lugar correcto, y descubrir cómo fue que logró su alta votación en la <em>Gran Consulta por Colombia</em>.  No fue un milagro del Espíritu Santo, en todo caso. Creo que todavía no ha tomado conciencia de eso y lo tienen bajo presión para dar el Sí o el No en el altar uribista; así le será difícil pensar con lucidez. </p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Quién es ese hombre? </strong></p>



<p>Oviedo pone cara de ser un tipo buena gente pero de antemano se sabe que todos los políticos usan su mejor máscara en campaña, porque se trata de atraer votos dando la mejor impresión, no de repeler ciudadanos, y eso se logra diciendo lo que la gente quiere escuchar: o sea, todo lo contrario a lo que en realidad se piensa. Y lo que se hace es lo que se piensó, no lo que el ciudadano distraído escuchó. Por eso, los “buenos” políticos para ser malos políticos se aprenden un truco: que la boca no delate al cerebro. Lo que no supo hacer Abelardo De la Espriella. Histrionismo: la capacidad de saber leer e interpretar un guión para que los demás le compren la actuación en las urnas.  </p>



<p>Oviedo, el hombre que ha servido en gobiernos uribistas, sin ser progresista ha sido hábil construyendo un relato con aroma progresista a punta de frases edulcoradas y bien aprendidas que ocultan infructuosamente su verdadero talante ideológico. Su auténtico yo. Pero los datos lo dejan en evidencia, porque lo que se ve (sobre su pasado como funcionario público) no se pregunta. Ni el mejor asesor de imagen puede tapar eso. Él es un candidato de derecha, los demás no debemos porqué ser cándidos, creyendo en conversiones extraordinarias.</p>



<p>Así lo describe el escritor Darío Rodríguez en el <a href="https://eldiarioboyaca.com/el-asunto-oviedo">Diario de Boyacá:</a></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-937ae06e48999bfd659c4dd307ba3276">&#8220;<em>Juan Daniel Oviedo (…) desempeña magistralmente el rol del vecino agradable, el señor simpático que ayuda a las viejecitas por las calles, la alternativa entre posturas drásticas de izquierda o derecha.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-73539883066b2e5d92b067432ea4b65f"><em>Parece una opción serena y puede que él, como persona, lo sea. Pero el ideario que representa y que lo ha llevado hasta donde está tiene cualquier cosa menos serenidad.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e3d4b824ef9ab6219b938d21e34f17c"><em>Perteneciente a una alta clase social, Oviedo intenta suavizar con bonhomía su discurso de tecnócrata neoliberal. Pero esto queda refutado si se revisa con quién y para quién ha trabajado: el uribismo, el santismo pura sangre. Tampoco es fácil olvidar que, hace unos años, en una entrevista radial, se declaró admirador de Enrique Peñalosa.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ddbc0abac6dc98b040d89efe460dd338"><em>Parece de peluche y así nos lo quieren exhibir en la vitrina decadente del país mediático&#8221;.</em></p>



<p>Oviedo encontró su tono repartiendo periodicazos y Abelardo De la Espriella hizo el resto. El candidato atigrado debe estar lamentándose por su papel de idiota útil. De puertas hacia adentro hay que preguntarle a los de su equipo de campaña que tan buen ser humano es Juan Daniel Oviedo. Lo digo porque creo que los políticos colombianos son en general muy regulares, precisamente porque no son buenas personas.</p>



<p>Su discurso pausado de consejero matrimonial, casi parece el de un monaguillo con deseos de llegar a cura, de aquel que promete felicidad para todo el mundo, empezando por la propia. No hay político sin ego y menos político sin ambición. Al menos, con la reposición de votos ya aseguró una buena cantidad de efectivo que lo debe tener de plácemes: ¡más de diez mil millones de pesos para su cuenta personal!</p>



<p>Gane o pierda, políticamente hablando, sea o no quien cargue la maleta de Paloma Valencia, sueñe despierto o no con la Alcaldía de Bogotá, ya comenzó a disfrutar las mieles del buen negocio en que se convirtió la política en Colombia.</p>



<p>Bobos ustedes y yo, queridos lectores, que no hemos querido dar ese triple salto mortal. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126770</guid>
        <pubDate>Wed, 11 Mar 2026 18:32:29 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[A Juan Daniel Oviedo se le subieron los humos]]></media:description>
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        <item>
        <title>Refrendada ley de la selva</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/refrendada-ley-de-la-selva/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para dicha de la industria del armamento, los vendedores de armas, y tanto aspirante que anda suelto en busca del despintado Nobel de Paz, en una semana han estallado varias guerras que no se sabe en qué, ni cuándo, irán a terminar. Hace 100 años la Compañía Británica de las Indias Orientales, fundada en 1600 [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Para dicha de la industria del armamento, los vendedores de armas, y tanto aspirante que anda suelto en busca del despintado Nobel de Paz, en una semana han estallado varias guerras que no se sabe en qué, ni cuándo, irán a terminar.</p>



<p>Hace 100 años la Compañía Británica de las Indias Orientales, fundada en 1600 para dominar el comercio de especias, se había convertido en fuerza armada y política entreverada en las luchas locales que libraban sin cesar pequeños tiranos de ambos lados del río Indo. El ejército de la Compañía respaldaba la administración férrea de extensiones enormes de tierra y el control de los negocios del té, la seda, el índigo, el algodón y estupefacientes como el opio, bajo la garantía de un derecho otorgado por la Corona.</p>



<p>Para entonces, la noción de la India era amplia y vaga y los intereses de la Compañía la llevaban a estar pendiente de regiones aledañas como Afganistán, desde siempre tierra arisca e indomable en medio de su sencillez. Donde no tenía campamentos militares, la Compañía contaba con amigos, tenía enemigos útiles, competidores, espías profesionales e informantes espontáneos que ayudaban a acertar en las decisiones de avanzar, retroceder, comprar o vender gobiernos, invadir o sancionar, financiar o abandonar a quien fuese conveniente.</p>



<p>Dos factores unían para entonces a los habitantes de los actuales Afganistán y Pakistán: la memoria de que Alejandro Magno había estado allá y la presencia extendida de la comunidad Pastún.&nbsp;</p>



<p>Giorgos Ziogas, arquitecto griego, comprobó en el Siglo XX en escenarios campesinos de toda la región, que sus interlocutores, al enterarse de su procedencia helénica, le contaban emocionados cómo dentro de la tradición oral de la gente de sus aldeas se mantenía desde tiempos muy antiguos la historia de que Alejandro Magno estuvo allí. Motivo por el cual le regalaban monedas de cobre y lo invitaban a tomar té.</p>



<p>Lo peor que le pudo haber pasado a la comunidad Pastún fue la demarcación, típicamente europea, que sembró desde el Siglo XIX algunas de las semillas de la guerra que hace una semana se desató entre Pakistán y Afganistán, eclipsada por el asalto de Estados Unidos e Israel a Irán.</p>



<p>Pakistán bombardeó ciudades afganas, entre ellas Kabul, para dar inicio a una guerra abierta, según el ministro de defensa Khawaja Asif, apoyado por su primer ministro, Shehbaz Sharif, “con la seguridad de que nuestras tropas pueden aplastar a las del vecino”. Guerra sorprendente luego de que Pakistán fue refugio y apoyo del movimiento talibán hasta que negoció hábilmente un pacto con Trump en el que apenas se obligó a no aliarse jamás con Al Qaeda ni organización alguna opuesta a los Estados Unidos.&nbsp;</p>



<p>Salidos los occidentales de esas tierras donde jamás se han podido imponer, surgieron tensiones entre paquistaníes y afganos derivadas de un desacuerdo respecto de la extensa línea divisoria de 2600 kilómetros entre los dos países, establecida por el británico Sir Mortimer Durand en 1893.</p>



<p>Para la época, se trataba de la línea que separaba al Emirato de Afganistán del “Raj” de la India Británica. Frontera impuesta al emir Abdur Rahman Khan y que ha sido desconocida, con mayor o menos énfasis, según conveniencia política, por los sucesivos gobiernos afganos, que cuando más la consideran simplemente como raya de “demarcación de combates”, mientras Pakistán la considera frontera entre ambos países.</p>



<p>El problema de la “Línea Durand” es que conlleva desde entonces la división de la Comunidad Pastún, separada por esa decisión burocrática de la antigua potencia colonial, que rompe la armonía de una “tribu” de entre 40 y 60 millones de personas que habitan de lado y lado, siendo el 15% de la población de Pakistán y el 40% de la de Afganistán.&nbsp;</p>



<p>Insurgencias de todo tipo, contra uno u otro gobierno, han florecido a lo largo del tiempo, al amparo de esa división, de manera que los gobiernos de lado y lado, según el caso, dan abrigo a oponentes del vecino o resultan víctimas de incursiones en su contra por parte de guerrillas animadas por la otra parte. Habiendo sido recientemente los paquistaníes quienes se quejan de la acción de grupos talibán en contra del gobierno de Islamabad.&nbsp;</p>



<p>Afganistán, a la hora de discutir el asunto, expresa su aspiración a controlar todo el territorio pastún, que equivaldría a apoderarse de una quinta parte del territorio paquistaní. Así de insoluble es ese conflicto, que puede seguir por años sin resolver aun cuando Pakistán es una potencia nuclear, con ejército de más de medio millón de efectivos, mientras Afganistán, a la hora de la guerra, ha tenido la gentileza de echar, para no ir muy atrás, a los soviéticos y después a los ejércitos de la OTAN.&nbsp;</p>



<p>Esa guerra huérfana, entre dos vecinos de Irán, se ha visto eclipsada por una más grande, o mejor dicho dos más, que en pocas horas ha contribuido a refrendar a escala más amplia ley de la selva: las que en paralelo acaban de desatar los Estados Unidos e Israel contra Irán. Y se habla de dos guerras más pues cada uno de los dos protagonistas de la agresión tiene motivos de contenido y extensión distinta, así sean compatibles, con la aventura militar que resolvieron emprender.&nbsp;</p>



<p>Se trata de una especie de guerra “preventiva” e ilegal que ha despertado muchas preguntas cuya respuesta está por verse a través de hechos que en buena medida no dependen de quienes la han desatado, pues convergen en la idea de que los iraníes, después del descabezamiento de la República Islámica, salgan a la calle a rematar el régimen teocrático. Sin que sea claro para nadie lo que pueda resultar.</p>



<p>En los Estados Unidos se ha invocado la existencia de una hostilidad de 47 años en su contra por parte de Irán y la certidumbre de una reacción iraní ante un inminente ataque por parte de Israel. En el caso israelí siempre ha estado claro el propósito que ese país tiene de avanzar en su lucha contra un enemigo declarado, como es la República Islámica de Irán, que nunca ha dejado de proclamar como uno de sus fines la destrucción del Estado de Israel.&nbsp;</p>



<p>El cambio de régimen y de sistema político en Irán, que se deja por ahora a cargo de los mismos iraníes, que ya fueron masacrados por el gobierno islámico en anteriores oportunidades, resulta extremadamente aleatorio cuando las armas de la represión continúan furiosamente en manos de los que a principios de año mataron a miles de personas por salir a protestar.&nbsp;</p>



<p>En una nación con más de 92 millones de habitantes, alimentada a lo largo de casi medio siglo con la idea de la primacía de los clérigos, si bien es posible que haya varios millones que resientan las reglas del radicalismo islámico y aspiren a un régimen diferente, también lo es que muchos se consideren huérfanos por la muerte de su líder máximo y no estén dispuestos a cambiar sino a continuar.&nbsp;</p>



<p>Los próximos días resultan cruciales, pues la refrendación de la ley de la selva no se ha propiciado solamente en el ámbito de lo internacional, sino que ha lanzado a los propios iraníes a guiarse por el instinto selvático en la búsqueda de su futuro político y social. De manera que cualquier día de estos los agresores dan por terminada su tarea con una proclama victoriosa mientras los iraníes quedan a merced de contradicciones internas que podrían enfrentarlos en guerra civil.&nbsp;</p>



<p>Hacia afuera, Irán, diezmado en su poderío militar, y bajo el mando oculto de sucesores previstos del Ayatola Jamenei, ha “huido hacia adelante” con el cierre del Estrecho de Ormuz, el ataque a bases militares y sedes diplomáticas de los Estados Unidos en países del Golfo Pérsico, la activación de Hezbollah, y en la medida de sus posibilidades el bombardeo a Israel.&nbsp;</p>



<p>Por ahora Israel avanza, en su versión de esta guerra, valiéndose audaz e inteligentemente de los Estados Unidos, para deshacerse de su enemigo mortal. Para ello no solo ha bombardeado centros de poder en Irán, sino que ha repelido los ataques de Hezbollah con bombardeos a barrios que ocupa en Beirut y el establecimiento de una zona de “tapón” en territorio libanés.&nbsp;</p>



<p>Los Estados Unidos parecerían estar en otra apuesta. Su mirada, por encima de dictaduras y democracia, puede estar en el gran juego de la disputa con China por la supremacía mundial en el Siglo XXI. Así como en el caso venezolano Trump logró hasta ahora hacerse de alguna manera al control del país con las reservas petroleras más grandes, animado por esa experiencia, y sin que los casos sean totalmente comparables, se habría aventurado a la búsqueda del control de los recursos petroleros de Irán. China es el comprador principal del petróleo iraní y dentro de sus aspiraciones energético estratégicas globales no puede dejar de figurar el petróleo iraní. Aspiración que con esta guerra podría verse frustrada en favor de los Estados Unidos.</p>



<p>En otro orden de ideas, podemos estar en presencia de un esfuerzo más por imponer una visión del mundo basada en la reiteración de la ley de la selva, es decir cada gran felino con su territorio y sus presas. Con aspiraciones declaradas en el sentido de que Rusia desea quedarse con Ucrania, China con Taiwán, y los Estados Unidos con las fuentes de petróleo ya mencionadas, además de Groenlandia, Cuba y Panamá. Mientras el Derecho Internacional sigue en el taller de restauración de documentos desteñidos. </p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126495</guid>
        <pubDate>Wed, 04 Mar 2026 01:27:51 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Refrendada ley de la selva]]></media:description>
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        <item>
        <title>La Tramoya Electoral</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-tramoya-electoral/</link>
        <description><![CDATA[<p>En campaña los candidatos descienden de sus pedestales y curules de congresistas para volver a ser ciudadanos corrientes, se esfuerzan por ser iguales a nosotros en la búsqueda desesperada de votos para su reelección.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, marzo 2026)</p>



<p>Las elecciones son la tramoya perfecta de la democracia liberal y el sufragio universal su llave maestra, aquella que supuestamente cambia el escenario y el decorado del poder estatal, promoviendo el ingreso de nuevos actores protagónicos en los aposentos del poder, el Congreso y la Casa de Nariño. La inmensa mayoría de ciudadanos llegan convencidos a las urnas de que basta con depositar su voto en ellas para que todo cambie y sus vidas mejoren sustancialmente. Le confieren un poder casi mágico al tarjetón y todavía más al simple acto de marcar sobre él y tachar con una “X” a su candidato ganador. Si su partido y candidato triunfan es como si se hubieran ganado el baloto, festejan ruidosamente y hasta desprecian a los vencidos, tratándolos como unos pobretones despojados del poder. Hacen del tarjetón un fetiche y creen que por ganar las elecciones ya están en el poder, van a gobernar y hacer realidad todas sus aspiraciones y sueños, pues están convencidos que en la democracia manda la mayoría, sin respetar los derechos de las minorías y mucho menos las críticas de la oposición. Sus elegidos por lo general no llegan a gobernar sino a vengarse, a tomar revancha y apropiarse el Estado como un botín para repartirlo entre sus copartidarios y numerosas redes clientelistas. Incluso hacen campaña prometiendo derogar leyes y revertir las reformas sociales del anterior gobierno por considerarlas populistas e improvisadas.</p>



<p><strong>Democracia de “Barras bravas”</strong></p>



<p>En resumen, tienen una noción de barras bravas de la democracia, acompañada de mascotas furiosas, consignas patrióticas y belicosas con gestos y saludos militares. Con esa puesta en escena niegan por completo el espíritu civilista y deliberativo de la democracia, que para ellos es puro discurso y la desprecian por falta de carácter, de cojones y “verraquera”. Les gusta es mandar y que los obedezcan, a eso reducen el poder, porque les cuesta demasiado trabajo pensar y persuadir. Lo de ellos es la beligerancia, no la deliberación. La confrontación, no la concertación. La imposición, no la conciliación. Sus consignas para volver al Congreso o llegar por primera vez son muy “originales”: prometen acabar con la corrupción, trabajar sin descanso y con transparencia, promover la justicia y el bien común. Aunque durante su permanencia por varias legislaturas en el Congreso no hayan rendido cuentas a la ciudadanía de sus ejecutorias y su desempeño haya sido penumbroso, cuando no vergonzoso por sus ausencias y falta de debates. Poco importa que, hasta hace pocas semanas, los que hoy aspiran a la reelección, se hubiesen opuesto furiosamente a la reforma laboral y pensional. Y, que una vez el Ejecutivo decretó el salario vital, hubiesen puesto el grito en el cielo, descalificándolo por populista. </p>



<p><strong>Cambio de Identidad</strong></p>



<p>Ahora, en su búsqueda desesperada de votos, todo ha cambiado. Pareciera que fueran aliados del gobierno, pues la mayoría de los que ayer eran furibundos opositores hoy son partidarios de la “cuestión social” y ponderan el salario vital. Pero donde es más visible y hasta risible su cambio de identidad política y comportamiento es en la forma como se relacionan con el ciudadano común, al que ahora saludan de la mano, se toman selfies con él, escuchan atentamente y agradecen sus sugerencias, que prometen serán incorporadas en sus proyectos de ley. Han descendido de sus pedestales y curules de congresistas para volver a ser ciudadanos corrientes, de a píe, y se esfuerzan por ser iguales a nosotros y hasta se lamentan e indignan por el alto costo de la vida, pues sus menguados ingresos de congresistas ya casi no les alcanzan para cubrir sus gastos. Se han despojado de todo el protocolo de su poder de congresistas, ya no tenemos que pedirles citas, pues nos atienden inmediatamente en calles, plazas, el transporte público y en un arrebato de demócratas integrales y eruditos nos recuerdan la definición de Abraham Lincoln en 1863 en su famoso “Discurso de Gettysburg”: <strong><em>“La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.</em></strong></p>



<p><strong>¿De cuál democracia me hablas?</strong></p>



<p>Pero una vez son electos y llegan a sus curules, su rol de demócratas integrales y ciudadanos corrientes desaparece. Ahora son Honorables Congresistas, muy ocupados, a quienes hay que solicitar citas con meses de antelación, pues no tienen tiempo para atender tanta gentuza inoportuna, esa legión de vagos que no los deja tranquilos y menos atender como es debido las reuniones de trabajo en selectos clubes y congresos gremiales con sus generosos patrocinadores: banqueros, comerciantes, empresarios, ganaderos y sacrificados lideres agroindustriales, de quienes solo depende la prosperidad de Colombia. Ya la democracia no es el <strong><em>“gobierno del pueblo”</em></strong>, sino <strong><em>el gobierno de los plutócratas</em></strong>. Menos es el gobierno ejercido <strong><em>por el pueblo, pues quienes toman las decisiones y gobiernan son los políticos electos,</em></strong> losque tienen la “preparación” y saben “administrar muy bien lo público, transparentemente”, como si fuera su empresa privada y hacen del Estado un mercado para subastarlo entre cacocratas. Por último, menos es <strong><em>el gobierno para el pueblo, </em></strong>pues eso sería el horror del populismo, la oclocracia y no <strong><em>el gobierno para la seguridad jurídica y la estabilidad de los negocios, </em></strong>como es lo propio de la democracia liberal. Si lo leído hasta aquí le suena demasiado panfletario, propio de un académico izquierdista y hasta “mamerto”, le recuerdo el aparte final del artículo 1 de nuestra Constitución Política que dice: “<em>Colombia está fundada en <strong>el respeto de la dignidad humana</strong>, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en <strong>la prevalencia del interés general</strong></em><strong>”</strong> y, en cuanto el compromiso y las obligaciones constitucionales de los congresistas, el artículo 133 nos dice que <em>“Los miembros de cuerpos colegiados de elección directa representan al pueblo, y <strong>deberán actuar consultando la justicia y el bien común</strong>. El elegido es responsable políticamente ante la sociedad y frente a sus electores del cumplimiento de las obligaciones propias de su investidura</em>”. Pero en su ejercicio son contados los congresistas que cumplen esos dos artículos constitucionales, porque obedecen a la tramoya que define sus comportamientos y decisiones. Una tramoya que está conformada por conglomerados económicos que financian sus partidos y campañas, como lo demuestra la siguiente investigación de Cuestión Pública<a id="_ednref1" href="#_edn1">[i]</a>: “<em>Entre 2010 y 2025, los bancos de Sarmiento Angulo, El GEA, el Grupo Bolívar y los Gilinski aportaron o prestaron $33.843 millones para campañas al Congreso (si se suman las elecciones locales, esta cifra asciende a 110.367 millones); es decir, 7 de cada 10 pesos destinados por los principales conglomerados económicos a candidatos al Congreso se entregaron a través de sus bancos.</em> <em>Según los datos analizados por Cuestión Pública, los principales beneficiarios de estos préstamos y aportes fueron los partidos tradicionales. El 91% de los recursos, es decir, $31 mil millones aproximadamente, fue a parar a cinco partidos: <strong>el Centro Democrático ($9 mil millones), el Partido Liberal ($7 mil millones), el Partido de la U ($6 mil millones), Cambio Radical ($4 mil millones) y el Partido Conservador ($4 mil millones</strong>). <strong>Los otros tres mil millones fueron para el Partido Verde (un poco más de mil millones); el Polo Democrático ($300 millones aproximadamente</strong>), entre otros”</em>. Conviene leer la investigación completa en el portal de CUESTIÓN PÚBLICA: <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a>. Si lo hace y conoce mejor esa sofisticada tramoya de los conglomerados económicos, los llamados supercacaos, usted podrá decidir si bota su voto una vez más respaladando esos candidatos patrocinados o, por el contrario, vota informada y responsablemente por quienes considere que al menos cumplirán esos dos artículos de la Constitución. Claro que también puede votar en blanco o simplemente no votar, porque probablemente comparta esta radical y anarquista sentencia que se atribuye a José María Vargas Vila: <strong><em>“Quien vota, elige un amo”.</em></strong></p>



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<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126396</guid>
        <pubDate>Sun, 01 Mar 2026 02:16:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La Tramoya Electoral]]></media:description>
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                            </item>
        <item>
        <title>politica ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/politica-ex-centrica-y-ciudadania-centripeta-2/</link>
        <description><![CDATA[<p>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Hernando Llano Ángel. Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p><strong>&nbsp;POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p><em>Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad.</em></p>



<p class="has-text-align-right">Hernando Llano Ángel.</p>



<p>Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p>Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p>Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p>Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p>Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya <a href="https://www.revistaraya.com/">https://www.revistaraya.com/</a> , entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126021</guid>
        <pubDate>Sun, 22 Feb 2026 21:07:28 +0000</pubDate>
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        <title>Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/politica-ex-centrica-y-ciudadania-centripeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. </p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, febrero 2026)</p>



<p class="has-text-align-center"><strong>POLÍTICA EX-CÉNTRICA Y CIUDADANÍA CENTRÍPETA</strong></p>



<p class="has-text-align-right">Hernando Llano Ángel.</p>



<p>Al ser la política fundamentalmente una actividad ubicua y por eso toparnos con ella en todas partes al mismo tiempo, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, ella carece propiamente de un centro. Su dinámica es más centrífuga que centrípeta, ella se dispersa y proyecta en todos los ámbitos de la vida social y personal. Desde los más públicos hasta los más íntimos. Con mayor razón en los tiempos que corren donde no queda un vericueto sin su presencia en el espacio físico y en el cibernético con su infinidad de redes sociales, que invaden y buscan continuamente “hackear” nuestras mentes. Por eso quienes se definen como políticos de centro y se obsesionan en forma narcisista por convertirse en su epicentro, dedicándose a fustigar a los extremos, tildándolos de extrema derecha o extrema izquierda -según su propia visión e intereses- tienen demasiadas dificultades para ser escuchados y persuadir a los electores. De alguna forma son víctimas de su anacrónica imagen de la política. Todavía la piensan y sitúan en una especie de plano cartesiano con coordenadas precisas, donde es posible distinguir claramente la derecha de la izquierda, el centro con sus gradaciones de centro derecha, centro izquierda y los extremos antagónicos que se disputan el electorado. &nbsp;A ello agregan en el plano internacional los puntos cardinales de norte y sur, este y oeste. Son incapaces de pensar la política como una correlación de fuerzas que define precisamente el plano en donde ella se desarrolla, así como los diversos lugares y puntos conflictivos, siempre contingentes, donde se desenvuelven sus protagonistas y actores. De suerte que los que ayer se reclamaban de derecha, hoy se mueven hacia la izquierda y viceversa, según sean sus objetivos y aspiraciones electorales. Lo vemos en las actuales campañas electorales, pues ahora resulta que para todos los candidatos la <strong><em>cuestión social</em></strong> y el empleo digno es una de sus máximas preocupaciones, obviamente después de la seguridad. Los que ayer fustigaban el salario vital, hoy salen a defenderlo. Y los que promovían la “Paz Total” hoy la fustigan como un fracaso letal.</p>



<p><strong>Pero la Política no es Topografía</strong></p>



<p>Pero la política no es topografía, su dinámica vertiginosa e impredecible es más afín con la física cuántica que con la geometría cartesiana. En todo caso, no es susceptible de ser fijada y representada sobre un plano cartesiano y mucho menos ser situada en un punto exacto de intersección entre la abscisa “X” (seguridad) y la ordenada “Y” (cuestión social). La política es una actividad demasiado viva y dinámica para ser sometida a la precisión geométrica y menos aún a la lógica matemática, como bien parece saberlo Roy que no conoce barreras en la búsqueda de votos e ignorarlo Fajardo, atrapado en su lógica matemática e imagen de profesor virtuoso que da clases de moralidad a todos los demás candidatos. &nbsp;Al fin de cuentas, la política es la actividad que pone en juego, para bien o mal de todos, nuestra condición humana y su impredecible capacidad de acción, libertad y corruptibilidad. Si bien es cierto nuestra libertad está cada día más condicionada por los algoritmos y es más susceptible de ser manipulada por la IA y el vértigo de las Fake News en las redes sociales, aún conservamos nuestra capacidad de pensar críticamente y resistirnos a ese oscuro entramado de las elites tecnocráticas, fusionadas con las oligárquicas de la política, que están sustituyendo la democracia por la <strong>Infocracia</strong>, según lo advirtió Byung-Chul Han en su breve ensayo <em>“Infocracia. La digitalización y la crisis de la democracia”.</em></p>



<p><strong>Pensar críticamente y deliberar públicamente</strong></p>



<p>Pero mientras seamos capaces de hacer elecciones éticas a partir de nuestra reflexión crítica y la deliberación pública, seremos nosotros quienes definamos qué significa ser de derecha, centro, izquierda o sus extremos y no permitir que solo sean los políticos o la IA quienes nos encasillen en esas categorías según sus ideologías, doctrinas, prejuicios, odios, fobias, intereses y, sobre todo, su obsesión demagógica y megalómana por ganar las elecciones. Más aun en este tiempo de la IA, que pretende definir por nosotros lo que queremos, pensamos y elegimos hasta conducirnos al centro más peligroso de todos, el agujero negro de las decisiones tomadas a partir de las pasiones más devastadoras y letales de la política: el miedo, el odio y la codicia, camufladas bajo doctrinas que se alimentan de ideas supremacistas de orden racial, nacional y de clase, como está sucediendo en Estados Unidos con el credo de MAGA y AMERICA FIRST. Lo más preocupante es que esa parece ser una tendencia exitosa en gran parte del planeta. Porque esa elite tecnopolítica y los asesores de marketing electoral sabe bien cómo deslumbrar y cautivar a las mayorías con consignas altisonantes que promueven líderes demagógicos con supuestas soluciones para todos nuestros problemas que nos conducirán a un “mundo feliz”. Un mundo sin inseguridad, violencia, desempleo, pobreza, enfermedades, así terminen cortándonos la cabeza para salvarnos y ellos llegar al Congreso y la casa de Nariño. Es casi inverosímil que ese carnaval de ilusiones se repita cada cuatro años y que lo celebren quienes más lo sufren, para luego consolarse diciendo “todos los políticos son iguales” o son “los mismos con las mismas”, pero vuelven y votan por ellos.</p>



<p><strong>Dígannos al menos un par de verdades</strong></p>



<p>Pero resulta que la mayoría de esos políticos, salvo muy contadas excepciones que casi siempre pierden las elecciones, se han pasado toda su vida sin resolver esos graves problemas, dedicados a prolongarlos y agudizarlos. Seguramente por ello ahora aspiran volver una vez más al Congreso e incluso hasta la Presidencia de la República. Son profesionales de la simulación y la incompetencia, cuando no de la contemporización y la celebración de acuerdos clandestinos con la codicia de poderosos grupos empresariales, financieros y criminales, que tras bambalinas “AVALAN” y financian sus costosas campañas electorales. Valdría la pena que en lugar de contarnos cómo nos van a salvar y hacer felices a todos, esos candidatos y candidatas nos dijeran un par de verdades, eso sí antes de las elecciones. Como, por ejemplo: 1) Cuánto valen sus campañas y sus innumerables vallas que oscurecen el horizonte de nuestras ciudades y campos, sus multitudinarias concentraciones populares, sus ágapes y correrías por todo el país, 2) Quiénes los están financiando<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> y, como todos son tan <em>“transparentes, correctos y honestos</em>”, también nos contarán cuáles son los acuerdos a los que han llegado con sus generosos patrocinadores. Si al menos conociéramos públicamente este par de verdades podríamos ir a las urnas con los ojos abiertos y sabríamos hasta qué punto lo que dicen y prometen tiene alguna veracidad o es pura demagogia, para no ir a botar nuestro voto.</p>



<p><strong>Responsabilidad ciudadana</strong></p>



<p>Claro que si somos&nbsp; ciudadanos y nos reconocemos como el <strong><em>epicentro del poder político</em></strong>, no solo como electores situados en la periferia de banderías partidistas, deberíamos responder ese par de preguntas consultando portales como la Registraduría, <a href="https://www.registraduria.gov.co/">https://www.registraduria.gov.co/</a>, y otros que hacen seguimiento a las campañas como la MOE, <a href="https://moe.org.co/">https://moe.org.co/</a>, PARES, <a href="https://www.pares.com.co/">https://www.pares.com.co/</a>, Foro Nacional por Colombia, <a href="https://foro.org.co/">https://foro.org.co/</a>, Ideas para la Paz, <a href="https://ideaspaz.org/">https://ideaspaz.org/</a>, Indepaz, <a href="https://indepaz.org.co/">https://indepaz.org.co/</a>, además de numerosas y valiosas revistas digitales como Razón Pública, <a href="https://razonpublica.com/">https://razonpublica.com/</a>, La Silla Vacía, <a href="https://www.lasillavacia.com/">https://www.lasillavacia.com/</a>, Cuestión Pública, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a> y la Revista Raya, <a href="https://cuestionpublica.com/">https://cuestionpublica.com/</a>, entre muchos otros medios digitales no matriculados partidistamente, comprometidos con el rigor analítico y la información a la ciudadanía. Gracias a su consulta y lectura podríamos formarnos un juicio ciudadano responsable y así deliberar públicamente sobre la idoneidad, competencia y decencia de los miles de candidatos y candidatas en campaña, para ir más allá de ese perfil de patriotas, defensores y salvadores de Colombia que todos ellos exhiben sin pudor alguno frente a las cámaras de televisión, entrevistas radiales y vallas publicitarias. Entonces al votar en forma responsable, informada y consciente les demostraríamos que <em>ellos no son el centro de la política</em>, que <em>somos los ciudadanos quienes estamos en el epicentro del poder público</em> y definiremos con nuestro voto quiénes y qué políticas estarán en el <em>centro de la actividad gubernamental</em>, sin dejarnos confundir por esos espejismos de derecha, centro, izquierda y sus extremos tras los cuales ocultan bien sus ambiciones políticas y las de sus patrocinadores, induciendo a millones de cándidos electores a botar su voto en los próximos comicios del 8 de marzo, 31 de mayo (primera vuelta presidencial) y seguramente en la segunda vuelta el 21 de junio.</p>



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<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb">https://cuestionpublica.com/por-la-plata-baila-el-perro-o-el-candidato/?utm_source=cuestionp.beehiiv.com&amp;utm_medium=newsletter&amp;utm_campaign=quien-pone-la-plata-en-la-politica-y-a-que-partidos-va-nueva-investigacion&amp;_bhlid=ffa0820bade1d453cde840a7ea429fc62e2887cb</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126022</guid>
        <pubDate>Sat, 21 Feb 2026 16:31:33 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Política ex-céntrica y ciudadanía centrípeta]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <title>Leonor Muñoz, eterna guardiana de  la custodia de la memoria de Camilo Torres</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-conspiracion-del-olvido/leonor-munoz-eterna-guardiana-de-la-custodia-de-la-memoria-de-camilo-torres/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entrar en esta lectura es encontrarse con una memoria que no descansa y una vida que se niega al olvido. Desde la mirada fiel de Leonor Muñoz, “Cebollita”, se despliega la figura de Camilo Torres Restrepo no como mito ni consigna, sino como presencia viva: sacerdote que nunca dejó de serlo, humanista atravesado por la fe y la rebeldía, y hombre entregado al amor eficaz por los pobres. En esta travesía de recuerdos, dolores y lealtades, se revela el vía crucis de quien custodió su legado frente a la estigmatización, el silencio y la manipulación de la historia, hasta devolverlo al lugar que le pertenece: la conciencia colectiva. Estas páginas invitan a mirar a Camilo en su complejidad humana y espiritual, como una voz que aún interpela, incomoda y convoca a repensar el sentido de nuestra propia humanidad.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>Por: Ramón García Piment y Claudia Patricia Romero Velásquez.</p>



<p>Se dice que Dios habita en un eterno presente, y ese recuerdo nos llega a través de la inspiración de Leonor Muñoz, o “Cebollita”. Fue ella quien nos presentó a Camilo Torres Restrepo, sacerdote fallecido hace ya sesenta años, pero también fue quien lo trajo de nuevo a nuestro tiempo. Su figura permaneció en nuestras vivencias como si se tratara de un amigo eterno. Su memoria trascendió el tiempo y nos permitió sentir la espontaneidad y la franqueza de aquel hombre que se hizo libre y, por qué no decirlo, que también nos hizo libres.</p>



<p>El día en que conocimos a Leonor Muñoz de Correal recorrimos juntos su finca en Cota (Cundinamarca), donde mostraba con orgullo sus plantaciones. Su apariencia frágil, su mirada dulce y, al mismo tiempo, su temple espiritual dejaban ver que su sosiego actual había sido pulido con sensibilidad y bajo enormes presiones, como se pule una gema para que pueda brillar. El trayecto de su vida no fue sencillo. Cebollita conservaba en su memoria aquella mañana en que asistió a la misa de las siete, hace ya sesenta y dos años. Era una alborada fría, cargada de soledad, pese a la presencia de algunas almas en el templo. La voz retumbante del sacerdote —ronca, queda, atravesada por la tristeza, el miedo y la angustia— sobresalía por encima de las lecturas bíblicas. Solo ella sabía que aquella misa cifraba la despedida y la manera en que Camilo había creído posible transformar las realidades.</p>



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<p>Leonor conservaba la esperanza de que existiera una salida a esa maraña de oposiciones y ataques que surgen cuando alguien se atreve a hacer lo que nadie más se atreve. No comprendía por qué la bandera del amor eficaz y de la teología de la liberación generaba tanto escozor en la sociedad, en la Iglesia y en la vida misma. Creían en ideales y soñaban utopías; estaban llenos de inocencia. Sin embargo, sabían que, cuando no hay soluciones, es necesario buscar estrategias. Así fue como Leonor Muñoz presenció cómo su confesor, líder espiritual, amigo de infancia y ejemplo a seguir tomaba una decisión tan dolorosa como desafortunada: despojarse del hábito tras aquella inolvidable y penosa misa. Con lágrimas en los ojos, el sacerdote entregó sus dos tesoros a su entrañable amiga: su hábito y el cuidado de su madre, Isabel Restrepo, mientras emprendía un viaje sin retorno.</p>



<p>Los hechos que condujeron a esa determinación se remontan al momento mismo en que Camilo decidió no seguir el camino de su padre, Calixto Torres, el pediatra más reconocido de Bogotá. De haberlo hecho, habría tenido una vida colmada de comodidades. No obstante, Camilo vivió allí su primera rebeldía. Lleno de vitalidad y determinación, logró sobreponerse a sus propios gustos: la música llanera, la gastronomía exquisita y su pasión por los riñones al jerez. Fue más fuerte el llamado al prójimo, a las necesidades de los pobres, a esa voz interior que desde la infancia lo había llevado a conmoverse con la cruz del otro. Así, Camilo Torres Restrepo se inclinó hacia la vocación sacerdotal, guiado por el ejemplo de Jesús.</p>



<p>Ese camino también fue seguido de cerca por Cebollita, testigo de la transformación de un joven galante, bohemio y amante de la vida, hacia la senda espiritual. Aun así, percibió que Camilo nunca perdió su esencia. Por ello lo acompañó en sus visitas a la junta de acción comunal de Tunjuelito, en la entrega de mercados y en el apoyo a trabajos comunitarios. Compartió su afán por lo social y su dolor frente a las injusticias. Observó el surgimiento de la opción preferencial por los pobres, aprendida en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica), así como los seguimientos, las amenazas, los ataques de grupos represores y la firme postura de Camilo frente a esos embates. Notaba cómo lo seguían en sus recorridos en su moto Vespa y se angustiaba ante las amenazas o aquel episodio en el que dispararon contra la ventana del apartamento de su madre durante una de sus visitas.</p>



<p>La cadena de presiones comenzó cuando, junto con Orlando Fals Borda, impulsó la creación de la carrera de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia, convencido de que la academia podía ser un medio para transformar la sociedad. “Aborrecía Camilo la sociología congelada, matemática, ajena al compromiso con la realidad que se trata de analizar. Quería una ciencia social comprometida con los hombres, encarnada en la realidad, aterrizada en un sitio concreto”, como lo expresó Teófilo Escribano en un artículo publicado en <em>El Tiempo</em> en 1971, titulado <em>Camilo Torres, cinco años después</em>.</p>



<p>Poco a poco, sus acciones fueron diezmadas: se cerraron sus círculos y se limitó su contacto con amigos y allegados. Intentaron acallar sus reuniones y encuentros, donde congregaba multitudes de simpatizantes y curiosos deseosos de escuchar a un sacerdote que hablaba de manera distinta a la de sus coterráneos. Surgieron enemigos visibles e invisibles. “Camilo era un viento nuevo, un aire fresco sobre la herida infectada de la injusticia social que continuaba devorando todo el cuerpo, bello pero ajeno, de Colombia”, como lo señaló Fernando Soto Aparicio en su libro <em>La siembra de Camilo</em>.</p>



<p>Aquella mañana marcó en Leonor un cambio radical en su manera de comprender la realidad, la crueldad y la desesperación humanas en la búsqueda de transformaciones sociales que desbordan al individuo hacia aspiraciones idealistas de una sociedad política. Sus lágrimas de dolor y angustia le valieron el apelativo de Cebollita. Desde entonces inició un vía crucis al asumir la imagen y la vocería de Camilo, pues la muerte posterior y precipitada de su amigo la obligó a hacerse cargo de lo que quedó de él y de una familia forzada al exilio, dejándole a Leonor la responsabilidad de representarla.</p>



<p>La lucha por conocer el lugar de sepultura de su cuerpo la llevó a entrevistarse con militares y con agencias del Estado colombiano, que de manera sistemática ocultaron la información y se llevaron el secreto de sus restos hasta la tumba, como ocurrió con su primo Álvaro Valencia Tovar, quien irónicamente fue también su verdugo. Fue señalada como colaboradora de comunistas. Leonor fue reconstruyendo fragmentos de una identidad perdida y de archivos personales donde se entrelazaban lo espiritual y lo social, lo sagrado y lo profano. Los depositó en un crisol de la historia oculta y, en silencio y soledad, aguardó el momento oportuno para limpiar la imagen estigmatizada de su amigo.</p>



<p>En su camino, conoció las múltiples facetas de quienes permanecieron en el mundo. Algunos traicionaron sus ideales y los llevaron a la radicalización; otros se vanagloriaron de haberlo conocido y se creyeron con derecho a ondear sus banderas. Hubo quienes escribieron biografías de personajes irreales —mártires, héroes o demonios— todos con un solo nombre: Camilo. Otros intentaron mantenerlo vivo en el espíritu de quienes no lo conocieron, construyendo un mito de un ser lejano, salvador o villano, completamente ajeno al Camilo que ella conoció.</p>



<p>Estos embates menoscabaron su corazón y su alma, creando en Leonor capas de protección frente a la desconfianza en la sociedad, el sistema y la amistad. Conoció la hipocresía, la deslealtad, la arrogancia y el desprecio hacia el caído. Se desató una tormenta que duraría más de cincuenta años, marcada por la violencia que ha atormentado a nuestro país. La radicalización de los ideales polarizó a la sociedad hasta un punto en el que el pensamiento ajeno dejó de ser tolerado.</p>



<p>El año 2009 marcó el inicio de un despertar lento sobre lo que quedaba de aquel personaje que se desvanecía en el olvido de las nuevas generaciones. Tras un proceso de reconocimiento y de restablecimiento de la confianza en la institucionalidad, Leonor decidió donar la imagen terrenal de ese recuerdo sacro. Así, la Universidad Nacional de Colombia, a través de su Archivo Histórico, reconoció institucionalmente la trayectoria multifacética de Camilo, recibiendo sus sotanas como símbolo de comunión entre la academia, la historia, la diversidad, el respeto y la memoria.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png" alt="" class="wp-image-125367" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-1024x683.png 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-300x200.png 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS-768x512.png 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/02003803/20260202_053607772_iOS.png 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El crisol se abrió y permitió mostrar su contenido. La promesa de realizar una exposición documental que revelara la integralidad de un ser que transitó entre el bien y el mal, la revolución y la evolución, nos permitió dimensionar su obra y forjó en nosotros un compromiso personal, utópico e ineludible. Este se materializó en 2016, en el marco de la conmemoración de los cincuenta años del fallecimiento de Camilo Torres, gracias al impulso del profesor Ramón Fayad y de su Centro de Pensamiento sobre este enigmático personaje, con la realización de una exposición en el nuevo edificio del Archivo Histórico.</p>



<p>Para la muestra <em>Camilo, pensamiento y acción</em> se convocó a docentes de diversas áreas del conocimiento para contextualizar esa compleja manera de entender la vida, dando como resultado un análisis de su pensamiento en tres ejes: el universitario, el investigador y el organizador social. La magnífica curaduría de William López reveló todas las caras de la moneda. Con franqueza, Leonor pudo soltar su carga de medio siglo. El peso de las ideas pasó a ser patrimonio de un país convulsionado, amado y rechazado a la vez.</p>



<p>Leonor sintió la levedad del deber cumplido. Con generosidad nos regaló una sonrisa dulce, colmada de gratitud y de un auténtico amor eficaz. Nos enseñó que la verdadera brillantez del alma habita en lo sencillo, en dejarnos conmover por la reconciliación y el perdón. Cómo olvidar la mirada de nuestra querida Leonor: una mirada bañada de nostalgia, pero también de una fe inmutable en darnos a conocer al verdadero Camilo Torres.</p>



<p>Cebollita cumplió su propósito. Así la recordamos quienes la evocamos, reviviendo ese eterno presente que anhelamos habitar en la presencia de la divinidad. Leonor alcanzó la paz al volver a la casa del Padre el 6 de octubre de 2018, en la serenidad de su hogar, tomada de la mano de sus hijos, Camilo y Juan, mirando al infinito con aquella expresión inolvidable que la acompañó hasta el final.</p>



<p>Hoy, tras tantos embates, el destino continúa jugando con la memoria del padre Camilo Torres. Padre, porque un sacerdote nunca deja de serlo, aun cuando se despoje del hábito; Camilo, porque su personalidad y su pensamiento permanecen vivos. No como el guerrillero que nunca pudo ser, sino como el humanista entregado al amor eficaz por los pobres. Sin afán de vanagloria, a diferencia de quienes pretenden apropiarse de su figura y erosionan la memoria de aquello que Leonor quiso resguardar.</p>



<p>Si Cebollita aún viviera, con seguridad recitaría de memoria el primer capítulo del libro de quien fuera amigo de Camilo —y también sacerdote— Gabriel Guzmán Campos. En su obra <em>Camilo, presencia y destino</em>, obsequiada a Leonor con dedicatoria el 5 de febrero de 1967, se conserva una huella íntima de esa amistad, de la cual nos permitimos transcribir, a continuación, un fragmento textual:</p>



<p><em>DINAMICA DE UN SIMBOLO</em></p>



<p><em>Para dialogar sobre Camilo Torres Restrepo se nos exige una actitud mental nueva.</em></p>



<p><em>Su gesto es demasiado apremiante, casi hostil. Su mensaje es tremendamente agresivo e inaudito.</em></p>



<p><em>Camilo es nada, para quien no lo viva. Aún más: conviértese en algo monstruoso si no se llega hasta el fondo de su individualidad humana.</em></p>



<p><em>Solo así se le encuentra sentido a su vida y a su acción.</em></p>



<p><em>Después de adentrarnos en él, nos impide retornar satisfechos a nuestro propio mundo. Produce ecos, resonancias, compasión, desconcierto, admiración, desprecio, afecto. Tal vez&#8230; remordimiento.</em></p>



<p><em>No nos envía mensajeros. Nos grita las cosas cara a cara.</em></p>



<p><em>No se le puede interpretar como un accidental episodio momentáneo de la problemática colombiana o del acontecer latinoamericano, porque tiene dimensión y trascendencia históricas. Se evade del presente para proyectarse en el futuro. Es ahí donde cumple su destino.</em></p>



<p><em>¿Juicio de valor?</em></p>



<p><em>¡No!, si se cree que la historia —pero esa que por fortuna todavía no es un lugar común— estará de parte de Camilo.</em></p>



<p><em>Nadie logra entenderlo si no lo ubica dentro de un contexto global.</em></p>



<p><em>Si de esto no se tiene cuenta, es muy fácil adoptar ante él posiciones extremistas: de abominación para sepultarlo bajo una plúmbea losa de silencio; de dilusión, alegando que no debe mencionársele por mediar aún demasiadas conveniencias de tipo político, religioso, estatal, militar o estructural; de sublimación, que lo superexalta como héroe y mártir sin venia del acontecer histórico; de explotación, para hipotecarlo a intereses personales o de grupo; de asco, por su absurda determinación final; de subvaloración, pregonándolo demagogo, loco, bandolero y criminal.</em></p>



<p><em>Corresponde a las generaciones que luchan por la libertad y la democracia auténticas, desentrañar el contenido del propósito y el sacrificio de Camilo.</em></p>



<p><em>¿Vana esperanza o generosa cuasi ingenua conjetura?</em></p>



<p><em>Quizás&#8230;</em></p>



<p><em>Camilo es y será siempre un ser contradictorio, controvertido y contradicho.</em></p>



<p><em>Como toda personalidad multifacética, corre peligro de ser enfocado de manera unilateral y recortada, adulterando por razones de simpatía o aversión, lo que realmente fue, para entregar los disminuido, mixtificado, manoseado, mútilo, a quienes anhelan conocerlo.</em></p>



<p><em>Para unos, podría ser el mártir proteico, heroico, inimitable, único, intangible, ubicado más allá de cualquier intento de análisis; para otros, resultaría el lastimosamente equivocado, el loco tremebundo, el rebelde sin causa, el frustrado cuyo nombre se debe pronunciar a media voz, el antisocial que degeneró en arquetipo malicioso del delincuente común.</em></p>



<p><em>Se puede también caer en el desatino de hacerle decir a Camilo cosas que no dijo ni pensó; o de hacerle expresar cosas que pensó, pero no en la forma como se dicen.</em></p>



<p><em>Es difícil interpretar a hombre de tan contrapuesta conducta, de tan sorpresivas soluciones, de ímpetus tan vehementes, de tan millonaria honestidad, crédulo hasta lo increíble, bondadoso sin límite de cálculo, al con sólo nombrar “ ya se sabe que se mientan la generosidad, el amor, el noble pecho, la valentía, la lealtad, la sinceridad, la franqueza, la honradez acrisolada, el heroísmo, la amistad, la hidalguía, la hospitalidad, la cortesía, el buen trato, la gratitud, la liberalidad, la decencia y cultura y todas aquellas cualidades con que es uno cabal y perfecto caballero&#8221;.</em></p>



<p><em>No hay derecho a tomar por asalto la personalidad de Camilo Torres, para distorsionarla.</em></p>



<p><em>Ridículo es contemplarlo en parábola simplista y tratarlo con lástima, con piedad gimoteante, con efugios, como a un ingenuo terco cuyo sacrificio débese diluir hasta evaporarlo en una atmósfera donde apenas si flote vagamente su recuerdo.</em></p>



<p><em>¿Cómo lograr su exacta ubicación? ¿Entre el héroe y el mito, la deificación y la insignificancia, la genialidad y la insensatez, la grandeza rampante y el infantilismo envanecido, la cálida presencia permanente y la momentaneidad efectista, la máscula figuración y la audacia promisoria, el auténtico testimonio y la apostasía irreverente, el grito y el eco, la eclosionante racha tormentosa y el breve estremecimiento ocasional, la verdad en meridiana plenitud y la equivocación fatal, la rebeldía altanera de su sinceridad iluminada y el erguido gesto vanidoso?</em></p>



<p><em>¿Cómo interpretarlo? ¿Soñador o creador, visionario de momento, mesiánico destino, incendio contagiante, frustración deplorable, bandera auroral, empeñosa afirmación de desolados litorales, magnífico o ridículo, atormentado o iluso, germen en plomo aprisionado o raíz honda, respuesta cabal a la esperanza de un pueblo que podía coronarlo de ignominia o de laureles?</em></p>



<p><em>En Camilo el análisis intríncase porque surgen y se entrecruzan múltiples valores o fallas que subyacen bajo su personalidad, entendida esta -siguiendo el concepto de Ribot &#8211; como el individuo mismo en su totalidad, en su continuidad y en su unidad psicoorgánica.</em></p>



<p><em>Tendencias hereditarias y constitucionales, aportes de ambiente y educación, oscilaciones endogenas, variables psíquicas, predisposiciones afectivo-activas, podrían arbitrarse como marco de referencia para encuadrar la personalidad de Camilo. Sin embargo, quiero desligarme de patrones preestablecidos para encontrar al hombre y, a través de este, inquirir lo que fue Camilo, lo que anhelo y soñó y quiso realizar. Porque es inútil pretensión comprenderlo, captarlo, omitiendo su dimensión humana. Hay que partir del hecho real hombre para avizorar toda su recóndita urdimbre de triunfo y dolor.</em></p>



<p><em>Viví y conviví con él cerca de cinco años.</em></p>



<p><em>Asistí al desbordamiento de su germinal inquietud; supe de tantas cosas suyas; vi cómo se proyectaba hacia metas por él concebidas. Con base en esto y en muchos otros motivos valederos quiero entregar a Camilo depurado de mixturas arbitrarias: a Camilo-verdad, a Camilo-realidad, a Camilo-autenticidad, a Camilo-hombre.</em></p>



<p><em>Me rebelo por igual contra la cáfila de sepultureros a sueldo y de exhumadores histéricos. Aquellos, intentan ocultarlo, deshacerlo, borrarlo de la conciencia de Colombia y de América empeñándose en exhibirlo como &#8220;muerto a tiempo&#8221;; mientras estos, lo reclaman para rendirle homenaje de zalemas y baldías memoraciones. Y ahí está el error: en que todos, exhumadores y sepultureros, se aferran al &#8220;cadáver&#8221; de Camilo: a Camilo-cadáver, a Camilo-negación, a Camilo-frustración, al Camilo-emocional que se quedó en el monte en espera de que &#8220;su boca se le llenara de flores y de trigo&#8221; .</em></p>



<p><em>Por respeto a Camilo, que no lean este libro los pacatos, los de espíritu fariseo, los de conciencia maniquea, ni tampoco los mañosos y mucho menos los sempiternos genuflectos ante el dios miedo, el dios cálculo, el dios conveniencia.</em></p>



<p><em>¡No!, no toquen este libro los magos de la entrega y la mercadería; los recelosos; los de mentalidad de bodegueros; los prudentes escandalizables; los cristianos sin testimonio; los cambalacheros del honor; los censores puritanos; los adulteradores de intención; los oportunistas que no se comprometen.</em></p>



<p><em>Que ni tan siquiera lo miren cuantos anhelan vivir incontaminados, impolutos, imperturbados, inconmovibles y satisfechos.</em></p>



<p><em>Que no abran estas páginas tantas plañideras ocasionales que expresaron su pena en ridículas farsas ululantes, tan en extremo impertinentes, que más parecían decepcionadas beldades disputándose el honor de haber sido las únicas confidentes de Camilo a última hora. ¡No. Que no lo lean cuantas lo soñaron como al hombre apetecible e imposible, víctimas de su propia fantasía otoñal y de sus emociones en receso.</em></p>



<p><em>No toquéis este libro vosotros los profanadores de cadáveres. Ni vosotros los gacetilleros de pacotilla con vuestras plumas fletadas. Ni tampoco vosotros los buhoneros de cebido toda vosotros os aventadores de reputación. Ni vosotros los tránsfugas de toda responsabilidad que os horrorizáis de las crucifixiones.</em></p>



<p><em>Que no lo toquen muchos que se infiltraron en su movimiento y lo delataron y lo traicionaron a cambio de monedas.</em></p>



<p><em>Que lo den por no escrito cuantos quieren hollar a Camilo ya muerto, con la sordidez de sus pezuñas salvajes.</em></p>



<p><em>Camilo tiene un heredero único en la dimensión de lo temporal y de la historia: el pueblo. ¿Este lo mantendrá auténtico?</em></p>



<p><em>Le pertenece al pueblo pobre, campesino y obrero, porque es la respuesta al clamor que viene desde la manigua, el hambre, el desamparo la endemia secular. Voz de clase explotada, de gleba, de agro colombiano, de hombre anónimo destinado a ser arteria rota, sangre que acusa, inmolación silenciosa, cadáver profanado, cuerpo insepulto, carroña de caminos, rebeldía, fusil, tea libertaria, grito. Grito de esperanza, en llamas y banderas; de certeza en un destino inconmensurable.</em></p>



<p><em>Camilo planteó cosas que la gente sentía. Con base en esta evidencia, puede afirmarse que aproximó la revolución a todos.</em></p>



<p><em>Despertó la inconformidad y vapuleó el conformismo.Por eso, unos lo siguen y otros lo maldicen</em>.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ramón García Piment</author>
                    <category>La conspiración del olvido</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=125364</guid>
        <pubDate>Mon, 02 Feb 2026 05:38:39 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ramón García Piment</media:credit>
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                            </item>
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        <title>La tragedia venezolana y la hora de la realpolitik</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-tragedia-venezolana-y-la-hora-de-la-realpolitik/</link>
        <description><![CDATA[<p>La mayor tragedia de Venezuela no es el derrocamiento de Nicolás Maduro. La verdadera tragedia es la condición patética y triste a la que el chavismo condujo no solo a un país, sino a toda una región. Venezuela se convirtió en el escenario más directo de intervención política en América Latina en las últimas décadas, [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
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<p>La mayor tragedia de Venezuela no es el derrocamiento de Nicolás Maduro. La verdadera tragedia es la condición patética y triste a la que el chavismo condujo no solo a un país, sino a toda una región. Venezuela se convirtió en el escenario más directo de intervención política en América Latina en las últimas décadas, y ello representa una derrota profunda: de la capacidad democrática regional, de las izquierdas democráticas y de la lectura oportuna del momento histórico.</p>



<p>Hace apenas unos meses era urgente rodear a María Corina Machado y exigirle —con presión regional real— una salida democrática al régimen. No ocurrió. Fallaron todos: Lula, Sheinbaum, Boric y, por supuesto, Gustavo Petro. El error de cálculo fue monumental y terminó por provocar al hombre más temerario del continente, quien regentaba uno de los aparatos militares más destructivos de la región. Hoy, Maduro ha sido derrocado y trasladado preso a los Estados Unidos hace apenas dos días, cerrando de forma abrupta y traumática un ciclo que se pudo haber evitado.</p>



<p>La situación venezolana es alarmante para toda América Latina, pero especialmente para Colombia. Por eso es indispensable analizarla en los términos más concretos de la <em>realpolitik</em>. Este concepto, formulado en el siglo XIX por Ludwig von Rochau, parte de una premisa incómoda pero necesaria: la política internacional no se rige por principios morales, sino por intereses, poder y correlaciones de fuerza. La <em>realpolitik</em> no es cinismo; es comprensión del mundo tal como es, no como quisiéramos que fuera.</p>



<p>Hasta ahora vemos las consecuencias más visibles: una probable tercera ola migratoria y una anarquía institucional aún más profunda en Venezuela. Pero ese no es el único riesgo. Gustavo Petro debería comprender que el palo no está para cucharas. Su situación es preocupante: fue incluido en la lista Clinton y es, probablemente, el jefe de Estado latinoamericano más enemistado con Donald Trump. Los hechos están ahí.</p>



<p>Si Petro tiene aspiraciones de mártir, difícilmente encontrará un mejor momento. Pero el problema no es Petro, que ya casi se va, aislado internacionalmente y con márgenes de maniobra cada vez más reducidos. El problema es Colombia.</p>



<p>También deberíamos reflexionar que el orden que conocemos y que se ha venido construyendo durante décadas puede derrumbarse completamente. En ese estado de cosas, las circunstancias pueden obligarnos a cambiar de rumbo, rápido y con un pragmatismo que hoy parecería frío y escandaloso. Pero entender esto es clave: la mirada de quienes aspiran a manejar el Estado solo puede estar hoy centrada en defender la democracia y los intereses nacionales, los nuestros.</p>



<p>Se vienen años complejos para la política internacional: liderazgos autoritarios, rupturas institucionales, contradicciones permanentes y un debilitamiento acelerado del sistema multilateral. La pregunta esencial es cómo lograr que nuestra democracia se mantenga en pie en medio de estos vientos totalitarios, y cómo proteger el bienestar del país en un entorno cada vez más hostil.</p>



<p>De ahí la necesidad urgente de un proyecto de contención democrática. Hoy, los centros políticos del país —los sectores democráticos de izquierda y de derecha— deben construir un acuerdo mínimo para atravesar los tiempos difíciles que vienen. No se trata de unanimidad ideológica, sino de supervivencia institucional.</p>



<p>Para América Latina se abre un periodo de reflexión amarga. Todo parece haberse erosionado: los pactos en la ONU, el respeto a la democracia, las reglas compartidas. Quizás estemos ante un punto de quiebre histórico. Si es el tiempo de desempolvar la doctrina Monroe, nuestra respuesta debe ser audaz, digna y estratégica.</p>



<p><strong>Colombia, para los colombianos.</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
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        <pubDate>Sun, 04 Jan 2026 22:09:16 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La tragedia venezolana y la hora de la realpolitik]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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        <title>Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento</title>
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<p>No es la primera vez que en estas líneas nos detenemos en el trabajo del célebre músico y escritor barbacoano Jeremías Quintero, quien nació un 16 de diciembre de 1884, hace exactamente 141 años, precisamente el día en que para el mundo católico inician las novenas de navidad. Quizá esto marcó su derrotero para toda su vida, allá, en su natal Barbacoas, cuando el río Telembí le traía las tonadas de voces negras que festejaban esta fiesta asimilada durante siglos, cuando en su casa, al amparo de sus padres y nanas, se hacía el Belén y se entonaban los tradicionales villancicos, esos de los cuales él mismo sería uno de sus más grandes componentes a nivel mundial, a tal punto que se dice que llegó a componer más de 3 mil, muchos de los cuales entonamos sin saber que son de su autoría, como Vamos pastores vamos, El duraznero, Venid pastorcillos, A Belén todos, entre muchos, pero muchos otros más.</p>



<p>Hemos dicho también que fue autor de los libros “Cantares de navidad” (1950) e “Himnos patrióticos y cantos para escuelas y colegios” (1951). Incursionó en la TV como arreglista y compositor, estuvo ahí en la primera edición el 13 de junio de 1954. Fue Presidente de la Asamblea Departamental de Nariño, Representante por Nariño en el Congreso de la República. Que compuso también pasillos, tangos, valses, danzas, himnos, entre muchos otros ritmos más.</p>



<p>Siendo secretario de gobierno en la Gobernación de Nariño en 1938 se creó el Conservatorio o Escuela de Música adscrito a la Universidad de Nariño, en donde fue fundamental su papel para que el gobierno nacional, auspiciado por la Dirección Nacional de Bellas Artes, adscrita al ministerio de Educación, era entonces gobernador el médico Max Llorente Ortiz, oriundo también de la histórica ciudad de Barbacoas.</p>



<p>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda:</p>



<p><em>“Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<p>Quiero darle la palabra a Jeremías Quintero, de una conferencia dictada “Desde el altoparlante de la Agencia Internacional” y recogido por la revista Ilustración Nariñense en febrero de 1931, y que constituye una pieza que permite recoger lo que él pensaba acerca de la música nacional por ese entonces, y que quizá sirva como pieza clave en la arqueología del saber en la reconstrucción de la historia de la música del Sur de Colombia:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="798" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg" alt="" class="wp-image-123644" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-798x1024.jpg 798w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-234x300.jpg 234w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas-768x986.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072846/la_marimba-barbacoas.jpg 935w" sizes="(max-width: 798px) 100vw, 798px" /></figure>



<p></p>



<p><em>“Señores: Es un significado honor hablar desde este altoparlante, amplificador prodigioso del sonido, a un público abigarrado y comprensivo, como el que colma los ámbitos de nuestra plaza legendaria. El doctor Gerardo Martínez Pérez puede estar orgulloso de haber implantado una tribuna a favor de la cual, hombres de talento han dicho y dirán, con palabra vidente, al admirable y admirado pueblo de Pasto, los tópicos de la hora y las inquietudes que apasionan el alma colectiva. Al escogerme a mí para que fatigue vuestra deferencia con esta opaca causerie, el doctor Martínez Pérez practica uno de los dones con que los dioses tan muníficos fueron con él: su atrayente indulgencia .</em></p>



<p><em>Tema divino el de la música, como que ha sido llamada el arte divino. Talvez antes que en la caverna el sílex esculpiera sobre la roca las grotescas figuras con que el hombre ancestral quiso perennizar o simplemente mostrar por este medio su incipiente concepto de la belleza; talvez antes de que la arena in tocada recibiera el trazo con que en forma tosca quería ese ser plasmar sus ansias de elevación espiritual el primitivo poblador de este mundo sublunar deshizo en burda melodía su pesadumbre de contemplarse, inerme y solo arrojado en la vastedad de la tierra limite. Porque si la vida es un tránsito donde, a lo largo de todos tos días, domina el dolor, el alma que transforma el barro de nuestro ser en un soplo divino, siente nostalgias de transfundirse con el&nbsp; Todopoderoso de donde brotó, y modula, para exteriorizar ese turbativo anhelo, la armonía de su garganta, signo inefable y nebuloso de un sentimiento purificador y purificado en las fibras más hondas. En el bello apólogo de uno de nuestros magnos liridas, el padre Adán, al verse despedido del Edén fascinador, le dice a su Creador: -.¿Qué me das para acordarme de Ti ?, y El, compadecido, le responde: “Te doy la música”.</em></p>



<p><em>De todas las artes, la música es que nos separa de la materia y de la voluntad del vivir: ella expresa, como ninguna manifestación estética pudiera hacerlo, el sacrificio de todo deseo; ella nos ofrece, no la apariencia externa de las cosas, sino el .alma de las mismas, el alma de todo cuanto existe: animae rerum: es la vida misma .</em></p>



<p><em>“El hombre que no tiene en sí música alguna, ni le conmueve el acorde de los sonidos armoniosos, es inclinado a la traición al robo y a las asechanzas culpables: Los movimientos de su alma son lúgubres como la noche y sus afectos, oscuros como el Erebo.” Tal dice, en el Mercader de Venecia, el más grande de los genios ingleses que han contemplado los tiempos. Y ese otro superhombre que infundió aliento a dos creaciones, perdurable trasunto de idealismo y realidad, asevera por boca de Sancho: “donde hay música no puede haber cosa mala.”</em></p>



<p><em>Para qué hablar de la música como factor educativo; para qué subrayar lo que todos sabemos: que ella anula la incompasividad de las fieras y reduce a la impotencia a las alimañas más crueles: para qué señalar que ella apacienta a la ira (recordar a David tañendo su lira para calmar los arrebatos de Saúl), y fugaviza, desarmándolos los instintos salvagizantes. Cuántas veces una ingenua cadencia o la dulce cantinela con que la madre querida meció nuestra cuna, escuchadas o hechas susurro en nuestro corazón, ahuyentan un mal pensamiento, o zahorizan y embrujan una balbuciente emoción, que cobra por ese embeleso la virtud de remontarse como en el mirifico símbolo de la escala migratoria, hasta el cielo inmarcesible! Y cuántas otras, unos eurítmicos compases de nuestra predilección nos transportan a días y momentos bienhadados, aterciopelando, con su intuitiva evocación, la punzada torturante de una pena, e infundiéndonos&nbsp; otra vez, por la gracia de su sedante lenitivo, la certidumbre de que “tras de cada nublado hay un lucero”, y que “por ruda tormenta sacudido florece hasta morir el limonero.”</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="419" height="592" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg" alt="" class="wp-image-123645" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR.jpg 419w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/15072932/JEREMIAS-QUINTERO-SECRETARIO-DE-GOBERNADOR-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 419px) 100vw, 419px" /></figure>



<p></p>



<p><em>Porque cuando convulsionados por el viacrucis de una pérfida congoja, interrogamos, pávidos y trémulos, al pomposo rosedal que perfumó nuestros días venturos, a la madeja de agua que en- salmó nuestro vivir con su leda cantiga, a las abscontas constelaciones que romantizaron la loca fiesta de nuestra fantasía, y el rosedal, las constelaciones y la madeja de agua ya no nos descifran el enigma del ensueño y nada nos dicen para reecender el ánimo desfalleciente, nuestro reino interior seguirá confortándonos con aquello que no muere en nosotros, con lo que pervive al través de éxitos y tribulaciones, con lo que nos hace aptos para, al cabo de una sañuda tragedia de vicisitudes o una etapa de bonanzas, seguir viviendo la vida en belleza y en virtualidad: con la llama que irradia en nuestro corazón, nunca hecha pavesas, en homenaje de los alados sentimientos que embellecen la existencia; con el himnario que, alma adentro, dilata los horizontes de nuestra ruta si ensombrecidos a veces, iluminados perpetuamente por las auroras que rigen la esperanza, eternal y redentora.</em></p>



<p><em>La música refleja, como en un espejo de maravilla, el alma y la índole de un pueblo y una raza. Las razas vencidas transmutan su melancolía y las añoranzas de su perdida libertad en dejos de una tristeza enervante, en sones que culminan en gritos laceradores, humedecidos por recuerdos de crucifixión y lágrimas, y que son la impotente letanía de una impotente redención. Así los trenos de la en otrora esclava casta incaica de la América india. Y cuando a un pueblo lo acicatean próvidas vehemencias, surge, no se sabe cómo, el canto invicto, genitor de avatares y triunfos, que ha de fundir el valor y la abnegación de las multitudes en un hervor de inmortalidad y gloria. La Marsellesa, trofeo musical de una época que partió en dos la historia de la libertad, es la patética demostración de este paradigma.</em></p>



<p><em>Y es que si se quiere diluir el espíritu en un salmo de piedad, cuando él está macerado por el cilicio de una malandanza impiadosa, y allá muy hondo, se entreoyen voces que nos hacen entrever, al través del martirio y del Calvario, la colina de las logradas transfiguraciones; si se quiere aquilatar y dinamizar ansiosamente un estado de alma, edificar un culto fastuoso, encadenar la devoción de las falanges humanas con antenas generadoras de fiera resolución y coraje, enfervorizar las voluntades cuando el vigor tiende a hesitarse y se descoyunta la acometividad para la acción, la música nos ofrece un venero inexhausto de donde podemos ex- traer la aristocracia de los impulsos que ornamentan el ánima, y cristalizar, en el cromatismo de sus figuras, los resortes que señorean nuestras proteicas emotividades: el lazo indestructible, el nepente y el paliativo, el brío ennoblecedor, el amor que redime, el ala que eleva, la excelsitud que diviniza.</em></p>



<p><em>Eminente patrimonio de la condición humana, tanto más si ésta ha alcanzado la sensación de su propio valer, es la de desvelarse por la conquista de preeminencia y honor. Paralela a esta bizarra concepción de la vida, está la de modelar la propia personalidad con rasgos originales y modalidades inconfundibles. Y si el individuo como unidad y mientras sea más alta su alcurnia cerebral, aspira a esa finalidad, los conglomerados que forman nación tienen entre sus deberes-quizá el más urgente- el de definirse y acentuar su fisonomía colectiva . “Ser”: esa es la orientación de cada pueblo. Hay que confesar que nosotros hemos descuidado este indeclinable deber. En el afán de copiar usos exóticos, en el sempiterno empeño de reflejar lo privativo de ultramar, hemos postergado nuestros atributos intrínsecos, arrojando a la vera aquello que nos enaltece. En tanto que otros países relievan su yo íntimo, nosotros como que nos sintiéramos empequeñecidos ante lo que ingenuamente tratamos de imitar.</em></p>



<p><em>Refiriéndose a la tradición de las naciones hispanoamericanas, apunta Rodó: “Asistimos al naufragio de la tradición, y debe preocuparnos el interés social de que él no llegue a consumarse. La persuasión que es necesario difundir, hasta convertirla en sentido común de nuestros pueblos, es que ni la riqueza, ni la intelectualidad, ni la cultura, ni la fuerza de las ar-mas, pueden suplir en el ser de las naciones, como no suplen en el individuo, la ausencia de este valor irreductible y soberano: ser algo propio, tener un carácter personal”.</em></p>



<p><em>Está bien que avancemos cada un día más en la parábola del progreso; que entronicemos los signos de la civilización en este gran país nuestro, asimilándonos las modernas disciplinas del vivir universal; pero equilibremos las cosas del Anima con las grávidas proyecciones del desenvolvimiento material. Y pues nuestra psicología se señala por un apego a la cultura tan amada por ese pueblo -primicia de selección- donde Safo y Praxiteles recibieron el beso de la luz, serán los opulentos ideales que han alumbrado nuestro camino los que, superpuestos a los del maquinismo febricitante, nos salven y rediman al correr del tiempo, porque ellos significan “la hegemonía del espíritu”.</em></p>



<p><em>“Las preocupaciones del espíritu, anota Daniel Samper Ortega, son las únicas que definen y defienden una nacionalidad”. Y es que mientras las primacías de la mente sean estimadas como una fuerza supra terrestre, “podrá decirse que la humanidad no ha perdido la luz de su estrella”.</em></p>



<p><em>Afirmemos el sentido de nuestra nacionalidad. Colombianicemos lo nuestro, lo que nos encumbra y nos autoctoniza. Evangelio seductor éste, para cuyo apostolado todos debemos reclamar un puesto de honor. La nación que ha modelado su estructura anímica, sabe lo que quiere y sabe a dónde va.</em></p>



<p><em>En el camino de fertilizar nuestra idiosincrasia, nada mejor que fomentar nuestra música raizal, en cuyos aires, nutridos por los jugos fortalecedores de los vínculos fraternales, filtra nuestro corazón su amor por esta tierra y su reverencia para sus gestas gloriosas.</em></p>



<p><em>“Los pueblos -exclama ese principesco señor del verso, Rafael Maya- adoran sin reserva aquello que interpreta su índole, que traduce sus esperanzas, que canta su tristeza, que aclara su porvenir, que robustece su fe, como que sólo estos sentimientos constituyen la riqueza espiritual de una raza, y al exaltarlos se ponen de relieve las fuerzas de que dispone, su defensa moral y su posible permanencia en el recuerdo histórico”.</em></p>



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<p></p>



<p><em>La música es hija del paisaje, y como nos subyuga al vaivén de nuestras solicitudes pasionales, el alma arraiga y se confunde con las canciones que nos regocijaron o conturbaron desde niños. De allí el hechizo memorioso de ese arte excelso, que para conmovernos no necesita, como las demás artes, herir nuestra retina, y cuyo sedeño arrullo llevamos en nosotros mismos. Y en tanto que esta edad mecánica imponga entre nosotros su plenitud asfixiante, habrán, en todos los términos del patrio solar, inmotos y silentes espacios donde la flauta campesina, el tiple jubiloso y las voces aldeanas rizarán las propicias solemnidades de las aldeas y campiñas con las tonadas y cantos de nuestro vivificante vivero musical.</em></p>



<p><em>Se propaga ahora, en sentido de restarles originalidad, que el bambuco se encuentra en el scherzo de una sinfonía de Beethoven y el pasillo en un curteto de otro coloso de la música? Qué importa que esos aires típicos estén comprendidos en dos pasajes de dos compositores ilustres, si ellos, entrelazándose con la formación de la nacionalidad, se han incrustado en el alma del pueblo y héchose savia de su savia; si cuando los escuchamos, lo mismo en la pródiga vendimia, en el prolífico plantío, en la verbena bulliciosa, en la serenata galante, en la gloriosa epifanía del crepúsculo o en la eclosión de un tenue hilo de luna, emerge de nuestras reconditeces, como el agua al contacto de la vara milagrosa, un reguero de cautivantes sentires, que inflama nuestra fe y la fe en el porvenir espléndido de esta patria bien amada? ¿Dónde brotó la guabina quejumbrosa, dónde el ondulado bambuco, dónde el pasillo cascabaleante, dónde la canción aldeana que va cantando por el senderito, con honda melancolía, una pareja de campesinos, frescos y lozanos como bendición de Dios? ¿Fue acaso en el bohío perdido entre los oxiacantas y cámbulos del bosque, en la señera casita enmarcada entre dos oquedades de la inhóspite serranía, en el ribazó del río en cuyo glauco misterio parece esconderse un Ofir de magia y sortilegio mientras el ramaje tiembla con una explosión de alas y cadencias; o fue en la penumbrosa hondonada y en el augusto momento de la conjunción del sol con el vaho de la tierra lujuriante? No se sabe; pero esa guabina, ese bambuco y ese pasillo y esa canción compenetrados están en el corazón de las masas, constituyen el folklore donde ellas trasiegan los atavismos y tradiciones de la raza, y prodigan el milagro de prolongar en el tiempo esa música cordial.</em></p>



<p><em>Camilo Mauclair -citado por el Licenciado Vasconcelos en un libro encantador sobre la canción popular mejicana y quizá el crítico de más enjundia de la Francia contemporánea- escribe a propósito de los cantos populares: “Resulta imposible, salvo en casos muy raros, y con grandes reservas, determinar la fecha de la aparición de un lied, ni quién fue el autor de la letra, ni la manera cómo la música hubo de adaptarse al poema. El rastro de una canción en el alma de un pueblo es tan intangible, como el vuelo de un pájaro en el aire”. Y expresa Vasconcelos: “No andaríamos descaminados de la verdad si creyéramos que el momento de la concepción de un canto popular hubiese sido cuando el peón termina su labor y regresa al atardecer a su humilde cabaña, donde lo aguardan la anciana madre y los pequeños hermanitos; en un momento dado siente en su corazón una oscura ansiedad de verla a ella, a la que bajaba con el cántaro al hombro; a la que le sonrió furtivamente en la iglesia en la solemnidad del domingo”.</em></p>



<p><em>Cita luego Vasconcelos estas palabras de un destacado musicólogo de su patria, aplicables a cada pueblo que quiere aprestigiar su arte autóctono: “Soy un devoto de nuestra música propia, porque es el alma de la raza. Quisiera guardarla en un nicho para conservarla virgen y así entregarla a la niñez para que se extienda por todas las capas sociales de la nación entera. Parece una flor nacida del sentimiento estético natural de nuestro pueblo, y comprendo que los músicos no debemos tomar de ella más que aquello que las flores dan sin desvirtuarse: el perfume. Y los que no la sientan, los que no sean capaces de apreciar su aroma &#8230; que no la busquen &#8230; en bien de ellos y de todo”.</em></p>



<p><em>Y es que para el arte y cuando se quiere transformar las efusiones musicales de un pueblo en partituras polifónicas, acaso huérfanas de la frescura primigenia del tema popular, hay que tener presente la austera máxima de Horacio, soberana ley de estética: lo que no puedas hermosear, no toques.</em></p>



<p><em>Está bien que iconoclastas del clasicismo musical pretendan vitalizar nuestras tonadas, afiligranándolas con ropajes refinados. Pero que no se desvirtúe su contextura&nbsp; que arranca de la entraña misma de la multitud. Y&#8230; vestido el bambuco con adventicios oropeles y abrillantado con exotismos sutiles, habría ese aire musical nuestro infundido un hálito de epopeya a los tercios colombianos en la jornada de Ayacucho? Y allí, en esa batalla, que semeja una visión de Apocalipsis y que, como la de Valmy, pudiera también llamarse la batalla de las naciones, en los momentos en que Córdoba, tocado por el aletazo del águila de Júpiter, pronunciaba, retando a la gloria, su épica orden hasta ese instante jamás oída, la banda de su División rompió con un bambuco que, trayendo a las huestes colombianas las saudades de la patria ausente, las fulminó, en fanfarria triunfal, a una orgía de intrepidez y bravura.</em></p>



<p><em>El arte no tiene fronteras, y nada es tan innoble, según la expresión de Wilde, que no pueda ser dignificado por él; pero conviene aceptar -y hablo en sentido raizal- con beneficio depurador, aquella música letárgica y tediosa, cuyos leits motivs carentes de espiritualidad, lejos de estilizarse, estrangulan, con mendicante flebilidad, con monocordismo aplebeyado y con desgarramientos y amargores propios de siervos, nuestras innatas altiveces y nuestras incitaciones generosas. Captemos de esa música lo poco que de su indigenismo merece laudades, y desvinculémonos resueltamente, por este aspecto, de lo que está en disparidad con nuestro distintivo de pueblo, no atado a esclavizantes ligaduras y de un gusto desvaído y zafio.</em></p>



<p><em>Con exultante visión patriótica, mantengamos siempre enhiesto el ideal de la colombianidad; y puesta la mira en el acrecentamiento cultural, procuremos en el pueblo de nuestro altiplano meridional la difusión de la música que nos es común; démosle a escanciar el vino tonificante del arte vernáculo; avivemos su emoción hacia un definido pensamiento artístico, fronteras adentro, y desarraiguemos su inclinación por aquellos “tonos, sobresaturados de temas banales de amodorrante y letal repetición.</em></p>



<p><em>Armoniosas y densas, engarzan bien aquí las siguientes cláusulas de ese ponderado y óptimo escritor, cuya celebridad cabalga en el seudónimo de Maitre Renan:</em></p>



<p><em>“Por qué, si con elementos tan valiosos contamos, la música nacional, tan honda, tan bella, tan inconfundiblemente original, está descuidada, proscrita, por obra y por omisión de los artistas colombianos? Al paso que todos los pueblos tratan de singularizarse, de afirmar su personalidad autónoma, de exaltar las virtudes indígenas con el noble orgullo de ser ellos mismos, nosotros, en todos los órdenes, pero en este de la música principalmente, tratamos de esfumarnos, de pasar inadvertidos, disfrazados en arte con la máscara de la ópera bufa o con el antifaz de complejas sinfonías, dentro de las cuales el alma sencilla y doliente de nuestra raza se agita sin orientación.</em></p>



<p><em>Mientras que los Estados Unidos atruenan los cafés y los teatros del mundo con la monotonía ruda y chillona de sus danzas, hecha música yanqui por la vanidad nacional; en tanto que la Argentina lleva el dejo agreste de sus tangos, impregnados de una lujuria sofocante, a los salones aristocráticos de Viena y de París, nosotros tenemos vergüenza. de nuestra música, tan rica en expresiones, tan humana, tan flexible, capaz de conquistar, como lo ha hecho ya en algunas ocasiones, la admiración de públicos inteligentes, fatigados del colorete, de la falsificación y de la mentira, llevados a las distintas formas del arte y de la vida.</em></p>



<p><em>El pueblo debe tener siquiera el derecho de que se le hagan gustar las melodías que riman con sus anhelos íntimos, y se le deje oír, de vez en cuando, la música cuyas vibraciones está acorde con las del alma colectiva. ¿Cómo exigirles suavidad, valor, abnegación a las muchedumbres, si no hemos querido atarlas con un lazo de armonía, si no ha pasado por sus corazones, estremeciéndolos al mismo tiempo, el grito desesperado de la gaita, o la queja, diluida en lágrimas, de sus flautas rústicas?</em></p>



<p><em>Nuestra necesidad máxima es crear el alma de la nacionalidad; fundir en una todas las aspiraciones vagas y divergentes de las regiones distintas y distantes; y eso, mejor que con discursos y conferencias, que el pueblo no entiende, se conseguiría con el cultivo y desarrollo de la música criolla, vínculo de ternura y de emoción más duradero que todos </em><em>los monumentos, porque es más humano, talvez lo único genuino y sustancialmente humano.</em></p>



<p><em>No finjamos llorar con las falsas romanzas italianas, cuyos pequeños gemidos, reglamentados por las exigencias escenográficas, dejan fría nuestra desbordante sensibilidad tropical; no hagamos la comedia del entusiasmo ante las complicaciones de los músicos alemanes, cuyas producciones inmensas les hacen gritar a los sinceros, cuando la ejecución culmina: Música! No continuemos derrochando esnobismos y tontería. Tengamos el valor, el decoro y el orgullo de nuestros bambucos melancólicos, de los alegres pasillos, de toda la espontánea y maravillosa orquestación de nuestros sentimientos, realizada por el genio omnipotente de la raza”.</em></p>



<p><em>He aquí pues un objetivo merecedor de infatigable consagración: amasar en un solo y caudaloso ideal las ansias inconexas y heterogéneas que acaloran las mentes de uno a otro horizonte del territorio patrio: acendrar el elixir que corre por los pletóricos cauces del sentimiento colectivo: erigir una conciencia que palpite en un solo ritmo y en una sola afinidad; rescatar, para sublimar con ellos el alma de la patria, los comunes ritos ante los cuales quemamos la mirra de nuestra devoción. Entre ellos está, en grado proficuo, la música, nuestra música propia, que nos habla de la nieve inviolada de nuestras enaltecidas cimas, del ímpetu de nuestros ríos, del frú-frú de nuestros platanales ubérrimos, de las fragancias paganas del trópico, de los rumores jocundos de nuestras selvas, de nuestras tardes rutilantes, estremecidas por los incendios del ocaso, del vuelo, alucinante y grave de los cóndores, ebrios de sol y de cumbres.</em></p>



<p><em>Estimulemos nuestra música como una fórmula de salnd, como un siempre remozado y pujante renuevo que fecundice el hogar mancomún, como una preclara advocación a los recuerdos glorificantes y una irrevocable afirmación al futuro indeficiente.</em></p>



<p><em>Magnificaremos así, con sangre del espíritu, una premiosa obligación del imperativo nacional.”</em></p>



<p><em>Acompaña este artículo una fotografía de Jeremías Quintero, publicada por la revista Renovación de la ciudad de Pasto el 14 de julio de 1927, la cual aparece con la siguiente leyenda: “Señor don Jeremías Quintero Distinguido e inteligente artista quien actualmente se encuentra en Bogotá ocupando una curul en la Cámara de Representantes. El señor Quintero es un fervoroso cultivador en el arte Beethoven y Mozart. Como compositor lleva escritas por lo menos un centenar de piezas en las que ha reflejado todo el arte y el espíritu nacional. Luis A. Calvo el genial autor de los “Intermezzos”, tuvo frases de elogio muy merecidas y muy justas por composiciones musicales del artista señor Quintero, conceptos que fueron publicados por la prensa de Bogotá. Las bandas del Conservatorio y de la Policía Nacional de Bogotá, como la Militar de Nariño, ejecutado con especial predilección sus composiciones. Entre las últimas producciones se distingue el precioso valse “Alicia”, que hace pocos días estreno la Banda de esta ciudad. RENOVACIÓN envía al inteligente artista sus más cumplidos parabienes y ofrece para una de sus próximas entregas, la publicación de una de sus piezas últimas.”</em></p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex"></figure>



<p></p>
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        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123642</guid>
        <pubDate>Mon, 15 Dec 2025 12:38:25 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Música y navidad: Jeremías Quintero, 141 años de su nacimiento]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
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        <title>LAS &amp;#8220;HONDURAS&amp;#8221; DE TRUMP</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/las-honduras-de-trump/</link>
        <description><![CDATA[<p>La nueva “Estrategia de Seguridad Nacional”  de los Estados Unidos con su narcisista “corolario Trump”  ha dejado al descubierto, en forma explícita y patética, las honduras de la decadencia de MAGA y el delirio de su mago imperial.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo para EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, diciembre)</p>



<p>La nueva <em>“Estrategia de Seguridad Nacional”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em> de los Estados Unidos con su narcisista <em>“corolario Trump”<a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a></em> ha dejado al descubierto, en forma explícita y patética, las honduras de la decadencia de MAGA y el extravío de su mago imperial. También sus afinidades personales con Putin y las similitudes de sus mandatos, pues son un par de autócratas y megalómanos extraviados en el sueño de restaurar el ocaso de sus respectivos imperios. En ese empeño han convertido en un infierno la vida de millones de seres humanos y juegan como aprendices de brujos con desatar fuerzas incontrolables, que se les pueden devolver como un bumerán y terminar sus delirios de grandeza en catástrofes imperiales. Todo, porque el poder nuclear y militar más mortífero en la historia de la humanidad está en manos de un conglomerado de cacócratas y tecnócratas que no conoce límites más allá de esos delirios de restauración imperial y ambición económica.</p>



<p><strong>Cacócratas y mafiosos nucleares</strong></p>



<p>Con ese poder amenazan a quienes desafían sus pretensiones de dominio y control geopolítico, como auténticos mafiosos nucleares. Desde la Unión Europea, a quien Trump no cesa de humillar y extorsionar para que le compre más armas y se responsabilice de su propia seguridad, pues Estados Unidos ya fija toda su atención en el control y la expoliación del que llama su “hemisferio Occidental” desde la doctrina Monroe de “América para los americanos”, hoy transformada en “Doctrina Donroe” de Donald o quizá de “Don Vito” Corleone de la política internacional. Por eso sus únicos “argumentos” son las amenazas, los aranceles, las mentiras y la perfidia, esa capacidad artera de engañar, esgrimiendo la bandera de la paz para ganar la guerra. Esa es la estratagema principal, pero la complementan Trump y Putin según las circunstancias y los lugares. Trump con su supuesta cruzada contra el “narcoterrorismo” en Venezuela y Putin en Ucrania contra la criminalidad de los neonazis promotores del Euromaidán en el 2013<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>. Y cuando las anteriores estratagemas propias de la llamada “guerra híbrida” no funcionan, entonces despliegan sus armadas, accionan sus drones y misiles, amenazan con la utilización de armas nucleares tácticas y arrasan con todo el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> en nombre de la seguridad de sus ciudadanos y la soberanía de sus Estados.</p>



<p><strong>Criminales de guerra intocables e impunes</strong></p>



<p>Trump ordena disparar contra supuestas lanchas “narcoterroristas” que amenazan peligrosamente con cargamentos de cocaína la “indefensa y frágil seguridad nacional” de MAGA y Putin lanza a diestra y siniestra ataques contra edificios, viviendas y la infraestructura energética de Ucrania. En fin, lo propio de criminales de guerra, revestidos de la impunidad que les confiere su poder de mafiosos nucleares, situados por encima de todo ordenamiento legal y principio de humanidad. Sin duda, con Netanyahu, forman una banda letal, una especie de trinidad del mal, empeñada en reconfigurar el orden geopolítico regional y mundial al tamaño de sus ambiciones y aspiraciones de gloria personal, pues saben bien que esa es la única forma de continuar gobernando impunemente. Así va emergiendo un orden geopolítico multipolar cuya configuración parece ser la de un neofeudalismo bajo la égida de poderes imperiales criminales que reclaman un control absoluto y hegemónico en sus respectivas regiones.</p>



<p><strong>¿Del orden geopolítico multipolar a un imperialismo neofeudal?</strong></p>



<p>Trump se reclama el señor del “hemisferio occidental”, rememorado a Monroe; Putin reclama la Europa del este, añorando la URSS; Netanyahu el Oriente Medio en nombre de un sionista Estado genocida y, para completar esa neofeudalización del planeta, Xi Jinping desde China reclama toda Asia, África, incluso Latinoamérica con su ruta de la seda, megapuertos en Perú, metro en Bogotá y su poderosa diplomacia comercial, amenazando el patio trasero de MAGA. Europa pertenece al pasado, es una venerable anciana atropellada y acosada por un imperioso y lujurioso Trump. Obviamente que estos grandes Señores Neofeudales y sus respectivos delirios imperiales demandan, como siempre ha sucedido, frondosos relatos y hermosas narrativas para coronar sus pretensiones. No basta con la fuerza bruta. Ayer fue la democracia y sus consignas de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Pero hoy ya no precisan de tales fantasías y utopías, pues cuentan con una tecnología capaz de crear realidades y mundos paralelos alternativos.</p>



<p><strong>Virtualmente felices</strong></p>



<p>Por eso vivimos en una especie de “neofeudalismos virtuales”, que fragmentan la realidad y la vida a tal punto que nos hace imposible compartir un mundo común. Entonces para todos cada día es más difícil discernir en qué mundo vivimos, si lo que vemos sucede en la realidad o solo es la proyección de algoritmos y la IA, si estamos siendo manipulados por el respectivo Señor o Príncipe neofeudal para consolidar su imperio y someternos a su voluntad, pues ya conoce y controla de sobra nuestros deseos y fantasías. ¡No vaya a ser usted tan ingenuo de creer en una supuesta lista Epstein y su club de pederastas ilustres! Eso no existió. Todavía más en esta época de navidad, donde todos debemos vivir reconciliados y felices, sin denigrar de semejantes virtuosos personajes, bailando al son de nuestros ritmos interiores, muy íntimos y espirituales, comprando a crédito el último dispositivo electrónico, el auto de nuestros sueños (BYD), utilizando todas las maravillas de la IA que nos releva de la pesadilla de pensar y decidir, en fin, extraviados en el “mundo feliz” de consumir y consumir, porque pronto este planeta va a desaparecer por ser incapaz de saciar nuestra voracidad. No pierda su tiempo leyendo estas bobadas, las rebajas navideñas lo esperan, compre antes de que desaparezcan. Tenemos que aprovechar y vivir intensamente el presente, el pasado no existe y el futuro es una incierta quimera, excepto para los banqueros y sus generosos créditos. Pero no vaya olvidar pagar la próxima cuota de su carro y la hipoteca de su apartamento. Todo el mundo vive a crédito o del cuento. Aunque por ahora nos basta con abrazarnos y desearnos una feliz navidad y un próspero 2026. No hay que dejarse inquietar y menos arruinar la navidad leyendo a un tal Byung-Chul Han y otros de su calaña, que forman un club de apocalípticos amargados incapaces de gozar y disfrutar la vida. Por favor, no vaya a regalar libros. Regale algo útil. Y disfrute una ¡Feliz Navidad! con los suyos o incluso contra los &#8220;otros&#8221;.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://www.dw.com/es/ee-uu-redefine-su-estrategia-de-seguridad-nacional-con-foco-en-am%C3%A9rica-latina/a-75036577">https://www.dw.com/es/ee-uu-redefine-su-estrategia-de-seguridad-nacional-con-foco-en-am%C3%A9rica-latina/a-75036577</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.france24.com/es/programas/una-semana-en-el-mundo/20251206-ee-uu-en-am%C3%A9rica-latina-qu%C3%A9-es-el-corolario-trump-de-la-doctrina-monroe">https://www.france24.com/es/programas/una-semana-en-el-mundo/20251206-ee-uu-en-am%C3%A9rica-latina-qu%C3%A9-es-el-corolario-trump-de-la-doctrina-monroe</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Euromaid%C3%A1n">https://es.wikipedia.org/wiki/Euromaid%C3%A1n</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text">https://www.un.org/es/about-us/un-charter/full-text</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123602</guid>
        <pubDate>Sat, 13 Dec 2025 16:32:44 +0000</pubDate>
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        <title>Siguen los partidos políticos sin escuchar advertencias: turno para el conservatismo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/siguen-los-partidos-politicos-sin-escuchar-advertencias-turno-para-el-conservatismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>La reciente solicitud de la Veeduría Nacional por la Verdad y la Justicia —liderada por el exjuez Luis Miguel Marimón— para que el Partido Conservador retire el aval otorgado al político antioqueño Juan Diego Gómez vuelve a poner sobre la mesa un problema que los partidos políticos en Colombia se han negado a detener por [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p>La reciente solicitud de la Veeduría Nacional por la Verdad y la Justicia —liderada por el exjuez Luis Miguel Marimón— para que el Partido Conservador retire el aval otorgado al político antioqueño Juan Diego Gómez vuelve a poner sobre la mesa un problema que los partidos políticos en Colombia se han negado a detener por el temor a perder votos y curules, sin importarles su deterioro ético ni la demostración de su incapacidad para asumir con responsabilidad el papel que cumplen en una democracia.</p>



<p>El exsenador Juan Diego Gómez aún no ha aclarado ante la opinión pública si son ciertos o no sus presuntos vínculos con “Papá Pitufo” y, mientras eso sucede, por transparencia con la ciudadanía debería dedicarse a demostrar que nada de eso es verdad. Ese es el llamado que elección tras elección se les hace a quienes están en la política y enfrentan algún tipo de cuestionamiento que afecta su nombre.</p>



<p>No se trata de condenar al excongresista, ni de hacer las veces de juez, pero pedirle que congele sus aspiraciones y le demuestre al país que lo que se ha dicho es falso no constituye ningún delito.</p>



<p>No es la primera vez que se hace este tipo de advertencias. Desde que estalló el escándalo de la infiltración paramilitar en la democracia colombiana, se ha insistido en que los partidos deben limpiar sus listas de personajes cuestionados y de sus herederos. Sin embargo, elección tras elección reaparecen nombres en el centro de controversias por la entrega de avales a candidatos que generan preocupación.</p>



<p>El ejemplo más claro y recordado es el del exgobernador de La Guajira, Kiko Gómez, y de su heredera, Oneida Pinto. En múltiples ocasiones se advirtió a Germán Vargas Lleras para que Cambio Radical negara ese aval, pero el dirigente político hizo oídos sordos, porque parecía más importante ganar la gobernación que considerar quién sería el titular.</p>



<p>Lo verdaderamente indignante es la persistencia en esta conducta, como si la confianza ciudadana fuera un recurso inagotable que puede explotarse sin consecuencias. La advertencia de la Veeduría es clara: mantener avales cuestionados erosiona la credibilidad de los partidos. Pero el mensaje no parece afectar a colectividades como el Partido Conservador, que desde hace años opera bajo una lógica de supervivencia burocrática más que de coherencia política.</p>



<p>Para empezar, en ese partido su presidenta saliente, la senadora Nadia Blel, aunque no tenga señalamiento alguno, debió declararse impedida moralmente para otorgar avales al ser hija de Vicente Blel, quien estuvo condenado por vínculos con el paramilitarismo.</p>



<p>Lo que se observa, más bien, es una dirigencia conservadora que se escuda en formalismos internos para justificar avales que, a todas luces, deberían revisarse. Se parapetan tras comités y documentos, ignorando la pregunta fundamental: ¿qué tipo de proyecto político representan cuando insisten en sostener candidaturas que despiertan preocupación entre organismos ciudadanos? Esta falta de autocrítica no solo revela negligencia, sino una desconexión profunda con las demandas de transparencia que hoy exige la sociedad.</p>



<p>El Partido Conservador y los demás movimientos políticos en Colombia parecen haber olvidado que los avales no son simples trámites administrativos, sino actos de responsabilidad política. Avalar es respaldar, y respaldar es asumir las consecuencias de ese apoyo. Cuando un partido entrega su sello a candidatos cuya idoneidad es cuestionada públicamente, envía un mensaje devastador: lo que importa no es la ética, sino la utilidad electoral. Ese pragmatismo descompuesto ha deteriorado el sistema de partidos en Colombia, y el conservatismo ha sido uno de sus principales contribuyentes.</p>



<p>Cuando un partido no es capaz de ordenar su propia casa, corresponde a la sociedad civil recordarle los límites. Y en este caso, se le recuerda algo muy simple: la democracia se quiebra cuando quienes están llamados a representarla olvidan que la confianza es su único capital legítimo.</p>



<p>Pero lo más inquietante es que los partidos políticos en Colombia continúan funcionando como si la reputación no importara. Esta indiferencia es, en sí misma, un síntoma de decadencia.</p>



<p>Si el conservatismo aspira a sobrevivir como fuerza política relevante, debe romper con la costumbre de blindar candidaturas por conveniencia. No basta con discursos sobre tradición y principios si en la práctica se actúa en sentido contrario.</p>



<p>El llamado de la Veeduría no es solo una advertencia: es una oportunidad para rectificar el camino.</p>



<p><strong><a href="https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/de-carlos-gaviria-a-wally/">Nota recomendada: De Carlos Gaviria a Wally</a></strong></p>



<p></p>
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        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123558</guid>
        <pubDate>Fri, 12 Dec 2025 17:39:56 +0000</pubDate>
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