<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
    xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
    xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
    xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
    xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
    xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
    xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
    xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/"
    >

<channel>
    <title>Blogs El Espectador</title>
    <link></link>
    <atom:link href="https://blogs.elespectador.com/search/arte+y+diseno/feed/rss2/" rel="self" type="application/rss+xml" />
    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
    <lastBuildDate>Fri, 23 Oct 2026 23:14:33 +0000</lastBuildDate>
    <language>es-CO</language>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://wordpress.org/?v=7.1.3</generator>

<image>
	<url>https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/09/cropped-favicon-96.png?quality=60&#038;w=32</url>
	<title>You searched for arte y diseno | Blogs El Espectador</title>
	<link></link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">256899664</site>        <item>
        <title>El pilo de Jamundí que será embajador en el Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano &amp;#124; Fundación Color de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/el-pilo-de-jamundi-que-sera-embajador-en-el-modelo-de-naciones-unidas-del-suroccidente-colombiano-fundacion-color-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Jalver Daniel Torres Rodríguez, de la IE Gimnasio Moderno de Valle, representará a Grecia en ejercicio educativo que se realizará el 31 de octubre en la Universidad Icesi de Cali. Entrevista. ¿Qué es un Modelo de Naciones Unidas? Es una simulación de carácter académico donde estudiantes en todo el mundo asumen el rol de embajadores [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jalver Daniel Torres Rodríguez</strong>, de la IE <strong>Gimnasio Moderno de Valle</strong>, representará a <strong>Grecia</strong> en ejercicio educativo que se realizará el 31 de octubre en la Universidad Icesi de Cali. <strong>Entrevista</strong>.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ganaron silla de <strong>embajadores 15 estudiantes</strong> de grado 10 de ocho municipios, incluido Cali, pertenecientes a tres departamentos (Valle del Cauca, Cauca y Nariño).</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El Modelo de Naciones Unidas (<strong>MUN</strong>) del <strong>suroccidente</strong> colombiano <strong>simulará</strong> el <strong>Consejo de Seguridad de la ONU</strong> para debatir sobre armas autónomas letales con Inteligencia Artificial.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El MUN del suroccidente es un <strong>comité invitado</strong> del Modelo de Naciones Unidas de la Universidad Icesi, de estudiantes universitarios y de colegio, que se realizará del 28 al 31 de octubre en Cali.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano es organizado por la <strong>Fundación Color de Colombia</strong>, programa de Semilleros de Pilos U, con apoyo de <strong>MONUA</strong> de la <strong>Universidad de los Andes</strong> y <strong>ONU Icesi</strong>.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El proceso del MUN del suroccidente comenzó en mayo, al cual fueron invitadas 39 instituciones educativas, oficiales y privadas, de 10 municipios de los tres departamentos (<em>Red colaborativa de colegios por la calidad educativa</em>), y el programa <strong>Camino a la U</strong>, de MetalSur y Fanalca.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué es un Modelo de Naciones Unidas?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es una simulación de carácter académico donde estudiantes en todo el mundo asumen el rol de embajadores o delegados de diferentes países para debatir y proponer soluciones a problemáticas globales, replicando el protocolo y funcionamiento de la ONU y sus comités.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una herramienta pedagógica ampliamente utilizada en la educación de calidad para <strong>desarrollar</strong> habilidades <strong>cognitivas</strong>, como pensamiento crítico; <strong>académicas</strong>, como la investigación y redacción; y <strong>co-cognitivas</strong> o “blandas”, como trabajo en equipo y oratoria.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Las metodologías educativas basadas en <strong>roles</strong> facilitan un <strong>aprendizaje experiencial</strong> y <strong>significativo</strong> a través del <strong>compromiso personal</strong> y la adopción de múltiples perspectivas.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Su uso se originó en la Universidad de Harvard en 1948, y cuenta con el respaldo de la ONU.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es una <strong>evolución</strong> de los Modelos de Naciones Unidas (<strong>MUN</strong>) de <strong>Buenaventura</strong> y <strong>Quibdó</strong> (2023, 2025), y <strong>Tumaco</strong> (2025), gestionados por la <strong>Fundación Color de Colombia</strong> en el marco del programa de Semilleros de Becarios U, con el apoyo técnico de <strong>UR Diplomats</strong> de la Universidad del Rosario en 2023 y de <strong>MONUA</strong> de la Universidad de los Andes en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un MUN pequeño que consiste en una simulación del Consejo de Seguridad, el órgano más poderoso del sistema de la ONU, integrado por cinco países miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia) y diez que cambian.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <strong>10 países miembros no permanentes actualmente son</strong>: Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo, Somalia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de los 15 embajadores participan estudiantes con otros cargos diplomáticos como Representante Permanente Alterno, Ministro Plenipotenciario y Ministro Consejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>MUN</strong> del <strong>suroccidente</strong> <strong>2026</strong> debatirá en torno a las <strong>armas autónomas letales con Inteligencia Artificial.</strong> Y abordará estos tres subtemas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Tierras raras</strong> y soberanía tecnológica en la era de la IA.</li>



<li><strong>Automatización</strong> y pérdida de control humano en el campo de batalla.</li>



<li>El <strong>dilema del veto</strong> en el Consejo de Seguridad y la proliferación a actores no estatales.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente de la Mesa del Modelo será <strong>Mateo Diethelm Palau</strong>, Secretario General de Icesi MUN 2025, estudiante de sexto semestre de Ciencia política con énfasis en relaciones internacionales, de la Universidad Icesi, quien ha apoyado el proceso de preparación de los delegados.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">El <strong>MUN</strong> tendrá la siguiente estructura:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>discursos de apertura</strong>, tres mociones de <strong>debate</strong>, tiempo de <strong>lobby</strong>, <strong>redacción</strong> de Papeles de trabajo, <strong>presentación</strong> de Papeles de trabajo y <strong>votación</strong> de proyectos de Resoluciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un Modelo de Naciones Unidas los embajadores <strong>no pueden leer</strong> sus intervenciones.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los municipios representados en el MUN del suroccidente 2026 son (con su número de embajadores):</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Cali</strong>: dos</li>



<li><strong>Buenaventura</strong>: cuatro</li>



<li><strong>Jamundí</strong>: uno</li>



<li><strong>Candelaria</strong>, Valle del Cauca: uno</li>



<li><strong>Santander de Quilichao</strong>, Cauca: tres</li>



<li><strong>Puerto Tejada</strong>, Cauca: dos</li>



<li><strong>Villa Rica</strong>, Cauca: uno</li>



<li><strong>Tumaco</strong>, Nariño: uno</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los delegados han tenido tres guías de preparación:</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Guía de <strong>aproximación multidimensional</strong> <strong>a un país</strong> para ser embajador.</li>



<li>Guía de <strong>Misión diplomática de una semana</strong> en el país que represento: ejercicio de aprendizaje vivencial hipotético para el MUN.</li>



<li>Guía <strong>conceptual para mociones de debate</strong>: Inteligencia Artificial, tierras raras y el futuro de la guerra.</li>



<li>Durante el MUN se regirán por el <strong>Handbook de delegado en MUN</strong> del suroccidente colombiano 2026.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">Entrevista al estudiante embajador de Grecia: Jalver Daniel Torres Rodríguez</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estudiante destacado de grado 10, fue postulado al proceso por su colegio, el <strong>Gimnasio Moderno</strong> <strong>del Valle</strong> (Jamundí).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Jalver Daniel</strong> alcanzó una silla de delegado principal de país tras cinco <strong>sesiones de capacitación</strong> con MONUA UniAndes y una <strong>competencia</strong> de <strong>discursos de apertura</strong> ante <strong>jurados</strong> de los MUN de la Universidad del <strong>Rosario</strong>_UR Diplomats (Bogotá), la <strong>Universidad de los Andes</strong>_MONUA (Bogotá), <strong>Universidad del Norte</strong>_MUNUN (Barranquilla) y <strong>Universidad Icesi</strong>_ONU Icesi (Cali).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jalver-Daniel-Torres-Rodriguez-flyer-colegio-Gimnasio-Moderno-del-Valle.jpg" alt="" class="wp-image-134129" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jalver-Daniel-Torres-Rodriguez-flyer-colegio-Gimnasio-Moderno-del-Valle.jpg 1000w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jalver-Daniel-Torres-Rodriguez-flyer-colegio-Gimnasio-Moderno-del-Valle.jpg?resize=300,188 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jalver-Daniel-Torres-Rodriguez-flyer-colegio-Gimnasio-Moderno-del-Valle.jpg?resize=768,482 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene &#8220;bastante decidido estudiar algo relacionado con mercadeo&#8221;, porque le &#8220;interesa la combinación entre negocios, creatividad y comunicación&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Añade que &#8220;también me llama mucho la atención la parte estratégica de entender al consumidor y construir una marca&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus dos universidades de mayor preferencia actualmente son Icesi y Javeriana, aunque todavía está comparando las opciones.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Usted tendrá el rol de embajador de Grecia en el MUN del suroccidente. ¿Qué tanta diferencia hay entre sus opiniones personales y las que expondrá como embajador?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En mi caso, la diferencia es mínima, porque personalmente considero que las decisiones sobre el uso de la fuerza letal no deberían quedar completamente en manos de una máquina. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa preocupación coincide con la posición que Grecia está defendiendo. Además, la investigación me ha permitido entender mejor cómo convertir esa opinión en una postura concreta y argumentada.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Grecia tiene una prioridad entre lograr la prohibición de armas autónomas con IA y establecer fuertes medidas para que grupos no estatales no puedan acceder a dichas armas?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Grecia considera que las dos medidas son importantes, pero la prevención de su acceso por parte de grupos no estatales es especialmente urgente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una prohibición internacional sería insuficiente si estas tecnologías siguen llegando al mercado ilegal. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso Grecia defiende controles sobre su desarrollo, transferencia y uso, además de mecanismos de supervisión que permitan evitar su proliferación.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si China procesa el 90% de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, qué está haciendo Grecia al respecto?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Grecia está trabajando en reducir esa dependencia mediante la diversificación de proveedores y el fortalecimiento de su propia capacidad de producción. Un ejemplo concreto es la inversión de 340 millones de euros aprobada en 2026 para producir galio, un material crítico. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, Grecia participa en las iniciativas europeas para aumentar la extracción, procesamiento y reciclaje de materias primas estratégicas.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué ha sido lo más retador para ud en la preparación del MUN del suroccidente?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más retador ha sido entender que investigar el tema no es suficiente. Hay que analizarlo desde la posición específica de Grecia, conocer sus intereses y anticipar lo que otros países pueden argumentar. </p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha sido un reto aprender a defender una posición sin limitarse a memorizar información, sino entendiendo realmente los argumentos para poder responder en el momento.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" height="1024" width="724" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-134130" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg 1587w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?resize=212,300 212w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?resize=768,1086 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?resize=724,1024 724w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?resize=1086,1536 1086w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente-2.jpg?resize=1448,2048 1448w" sizes="(max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Red colaborativa de colegios (en formación)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La primera actividad del proyecto fue un&nbsp;<strong>taller directivo</strong>&nbsp;en Universidad Icesi, el 28 de febrero de 2026, sobre&nbsp;<strong>Proyecto Educativo Institucional</strong>, PEI, y&nbsp;<strong>pedagogías activas</strong>&nbsp;en enseñanza de&nbsp;<strong>matemáticas</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>ciencias</strong>, organizado por&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>&nbsp;en alianza con&nbsp;<strong>Centro Eduteka</strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Observatorio de Realidades Educativas</strong>,&nbsp;<strong>ORE</strong>, de Universidad Icesi.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La red busca tejer lazos entre un conjunto de colegios oficiales y privados de&nbsp;<strong>Cali</strong>, <strong>Buenaventura,&nbsp;Palmira,&nbsp;Jamundí, Pradera, Florida, Cerrito, Zarzal,</strong>&nbsp;<strong>Candelaria</strong>&nbsp;(Valle del Cauca), y de&nbsp;<strong>Santander de Quilichao</strong>,&nbsp;<strong>Puerto Tejada</strong>, <strong>Guachené, Padilla</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Villa Rica</strong>&nbsp;(Cauca), con el propósito de compartir recursos y experiencias para elevar la calidad educativa.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda actividad fue un webinar acerca de&nbsp;<em><strong>Diseño de experiencias de aprendizaje</strong></em>&nbsp;con&nbsp;<strong>Carlos Andrés Ávila</strong>&nbsp;<strong>Dorado</strong>, un experto del Centro Eduteka de la Universidad Icesi, involucrando pedagogías emergentes, como el Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos, gamificación, aula invertida, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera jornada consistió en una <strong>visita</strong> de directivos de más de 20 instituciones educativas de Valle y Cauca al <strong>Colegio Berchmans de Cali</strong>, que&nbsp;compartió su experiencia de procesos de calidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se realizó un conversatorio de delegados de licenciaturas de <strong>UniValle</strong>, <strong>Icesi</strong>, <strong>U. de San Buenaventura Cali</strong> y <strong>Universidad Santiago de Cali</strong> sobre prácticas pedagógicas y profesionales en colegios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera&nbsp;<strong>experiencia sostenida conjunta</strong>&nbsp;de la red colaborativa de colegios es el ejercicio de&nbsp;<strong>Modelo de Naciones Unidas</strong> del suroccidente colombiano, que puede considerarse un “micro-MUN”, pero es un paso hacia la posibilidad de algo más grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>Jamundí</strong> también están invitados a la <strong>Red colaborativa</strong> los colegios IE España e IE Sixto María Rojas. </p>



<h2 class="wp-block-heading">Semilleros de Pilos U</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un proceso extracurricular desde grados octavo y noveno para llegar a la universidad, sea ganando beca privada o cupo en estatal acreditada, mejor preparados para ese ciclo de vida crucial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Semillero acompaña a estudiantes de desempeño académico destacado para que no solo obtengan un buen resultado en&nbsp;<strong>Saber 11</strong>, lo que ya es previsible, sino que lleguen a la educación superior con un&nbsp;<strong>proyecto de vida universitaria, competencias fortalecidas y una visión más amplia de sus posibilidades</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ruta combina estímulo de&nbsp;<strong>habilidades cognitivas y co-cognitivas</strong>, orientación vocacional y socio-ocupacional,&nbsp;<strong>desarrollo de personalidad</strong>, acercamiento al mundo productivo, inmersión universitaria y preparación para el acceso a la educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para <strong>mayor información</strong> escribir a: semilleros@fundacioncolordecolombia.org</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134126</guid>
        <pubDate>Thu, 15 Oct 2026 02:05:49 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jalver-Daniel-Torres-Rodriguez-imagen-destacada-EE-Blog.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El pilo de Jamundí que será embajador en el Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano &#124; Fundación Color de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">134126</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Las voces de la naturaleza que dieron vida a Macondo: así se construyó el paisaje sonoro de Cien años de soledad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/las-voces-de-la-naturaleza-que-dieron-vida-a-macondo-asi-se-construyo-el-paisaje-sonoro-de-cien-anos-de-soledad/</link>
        <description><![CDATA[<p>El aire acondicionado de la habitación de Diego Calderón dejó de funcionar cuando él y su equipo ya se habían acostado, agotados después de una jornada de grabación en el Caribe colombiano. Al abrir la ventana, el biólogo y observador de aves escuchó algo que no había sonado cuando se fue a dormir: un coro [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>La adaptación de la novela Cien años de soledad incorporó sonidos reales del Caribe colombiano para construir el paisaje sonoro de Macondo.</em></li>



<li><em>La serie de Netflix incorporó sonidos de cerca de 95 especies de aves y cinco de anfibios y lagartos, además de mamíferos e insectos.</em></li>



<li><em>Un biólogo y un sonidista grabaron en ambientes que van de bosques secos y zonas rurales a bosques conservados y humedales de la región.</em></li>



<li><em>La grabación de aves silvestres en cautiverio evidenció la presión del tráfico ilegal, mientras que el equipo apuesta por que los sonidos de la serie despierten interés por la biodiversidad y contribuyan a su conservación.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El aire acondicionado de la habitación de Diego Calderón dejó de funcionar cuando él y su equipo ya se habían acostado, agotados después de una jornada de grabación en el <strong>Caribe colombiano</strong>. Al abrir la ventana, el biólogo y observador de aves escuchó algo que no había sonado cuando se fue a dormir: <strong>un coro de ranas</strong> que comenzaba a llenar la noche. Despertó al sonidista Sebastián Martínez y, cerca de la una de la madrugada, ambos volvieron a sacar sus equipos para registrar aquellos sonidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La grabación fue una coincidencia, pero también una muestra de la atención que exigía el trabajo: escuchar lo que aparecía, reconocerlo y encontrar la manera de capturarlo antes de que desapareciera. Esos sonidos terminarían integrados al paisaje sonoro de <strong><em>Cien años de soledad</em></strong>, la adaptación de Netflix de la novela del escritor colombiano <strong>Gabriel García Márquez</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong><a href="https://es.mongabay.com/2026/10/america-latina-caribe-caida-poblaciones-fauna-silvestre-informe-planeta-vivo/">Leer más: Las poblaciones de fauna silvestre cayeron un 95 % en América Latina y el Caribe en últimos 50 años | INFORME</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280169"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13000305/Diego-foto-bio-German-Restrepo-Aricapa-%40germanrpo-2.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280169" style="aspect-ratio:1.7773620205799814;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Diego Calderón, biólogo y observador de aves colombiano. Foto: cortesía Germán Restrepo Aricapa / @germanrpo</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Es un sonidito muy leve y seco, como un <em>crrr, crrr</em>, que se repite cada tanto y puede que alguien lo escuche en la serie y lo confunda con un insecto, pero es el sonido de una rana venenosa que grabamos en el Caribe colombiano”, describe Calderón. “En el momento en que está todo en silencio y que no suena nada, por allá al fondo, a lo lejos, <em>crrr, crrr</em>, suena la ranita. Y eso hace que el televidente se aterrice a que esa escena es real y está en un paisaje donde había vida”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Durante cinco o seis días de trabajo en campo, Calderón y Martínez reunieron más de 30 gigabytes de grabaciones. El material incluyó <strong>cantos de cerca de 95 especies de aves, sonidos de cinco especies de anfibios y lagartos, varios mamíferos e insectos, además del viento, el agua y animales domésticos.</strong> La misión era construir una biblioteca sonora que permitiera escuchar un <strong>Macondo</strong> arraigado en los ambientes del Caribe colombiano, la región que inspira la geografía ficticia de la novela.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280167"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12234129/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.38.11-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280167" style="aspect-ratio:1.5139442231075697;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Guacharaca (Ortalis garrula). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La necesidad surgió cuando el equipo de <a href="https://la-tina.co/inicio-esp/"><strong>La Tina</strong></a>, el estudio colombiano encargado del diseño sonoro, visitó el lugar donde se filmó la serie. Para Andrés Silva, gerente del estudio, el paisaje acústico del rodaje no correspondía al universo que la historia necesitaba. La producción se realizó en el departamento del Tolima, en el interior del país, mientras que Macondo remite al Caribe, con sus propios sonidos, acentos y relaciones con la naturaleza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El caribe de colombiano es uno de los lugares donde hay mayor variedad de pájaros en el mundo”, explica Silva, diseñador de sonido e ingeniero de mezcla para audiovisuales. “Quisimos conseguir no solo fauna y sonidos de la zona —los ríos, el mar, el viento—, sino también el acento que en la costa es muy especial, por eso grabamos unos 150 extras para poder representar la actividad del pueblo. Eso fue una tarea muy interesante”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280170"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001244/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-5.10.38-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280170" style="aspect-ratio:0.8940972222222222;width:1030px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Martejas, primates nocturnos del género Aotus. Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://tinyurl.com/MongabayLatamWA" target="_blank" rel="noopener"></a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Recibe los contenidos de Mongabay Latam en tu WhatsApp</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://tinyurl.com/MongabayLatamWA" target="_blank" rel="noopener"></a></p>



<h2 class="wp-block-heading">Del bosque seco a la ciénaga: los ambientes de Macondo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Calderón, biólogo y fundador de <strong><a href="https://www.instagram.com/diegocolbirding/">Colombia Birding</a></strong>, recibió el encargo a través de <strong><a href="https://www.wherenext.com/blog/the-hidden-sounds-of-one-hundred-years-of-solitude">WhereNext</a></strong>, agencia creativa y productora audiovisual con la que había trabajado en proyectos anteriores. La primera temporada ya estaba filmada y editada, y sus escenas incluían sonidos procedentes de bibliotecas comerciales que no necesariamente correspondían a la fauna colombiana. La propuesta fue sustituir esos registros por sonidos capturados en la región que inspiró la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto consistía en recorrer distintos ambientes en muy poco tiempo, por lo que diseñaron una ruta por el Caribe, <strong>entre La Guajira y los alrededores de la Sierra Nevada de Santa Marta.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En la interpretación de la geografía de la serie, narra Calderón, el recorrido comienza en un territorio árido, con cactus y vegetación adaptada a la escasez de agua; después asciende hacia montañas que evocan páramos y cumbres nevadas, para finalmente descender hacia las ciénagas donde se funda el pueblo. No se trataba de encontrar un único lugar que correspondiera a Macondo, explica el especialista, sino de reunir sonidos capaces de representar sus diferentes escenarios.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280166"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12233859/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.38.00-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280166" style="aspect-ratio:1.5043547110055424;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Saltarín dorsiazul (Chiroxiphia pareola). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Grabamos en las faldas de la Sierra Nevada de Santa Marta, porque esta gente subía a la sierra y debían tener aves completamente diferentes cantando allá arriba”, recuerda Calderón. “También grabamos en las zonas más bajas, <strong>en ambientes perturbados y rurales de fincas, de pastos ganaderos, de plátano</strong>… pero también grabamos en bosques en muy buen estado de conservación y en algunas zonas cenagosas o de humedales. Creo que cubrimos la mayor cantidad de hábitats y biorregiones posibles en el Caribe colombiano que permitieran a La Tina jugar al momento de diseñar el audio”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La búsqueda también incluyó sonidos de <strong>perros, gatos, burros, gallinas, cabras, ovejas y cerdos.</strong> Estos últimos eran especialmente pertinentes por la presencia recurrente de la cola de cerdo en la historia de los Buendía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los marranos eran súper importantes, porque siempre está esa vaina en la serie de que les va a nacer un hijo con colita de marrano, por eso tenían que estar sus sonidos”, ríe Calderón.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280171"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001519/Sebastian-GRABANDO-1.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280171" style="aspect-ratio:0.802784222737819;width:1384px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El sonidista Sebastián Martínez durante las grabaciones en el Caribe colombiano. Foto: cortesía Sebastián Martínez</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las tareas más difíciles fue registrar aves en cautiverio. En la novela, José Arcadio Buendía llena Macondo de pájaros enjaulados y su algarabía se convierte en parte de la vida del pueblo. Durante una salida, Calderón y Martínez vieron una jaula en una casa y pidieron permiso para grabar. <strong>Al entrar, descubrieron decenas de aves silvestres capturadas por comerciantes ilegales.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Eran unos comerciantes de aves que las capturaban en el monte”, recuerda el biólogo. “Tenían decenas de pájaros. Fue una escena que yo nunca había visto. Es normal ver uno o dos pájaros enjaulados, todo el mundo tiene una lora a la que quieren, pero la tienen secuestrada, básicamente. <strong>Pero ellos tenían decenas de pájaros en jaulas.</strong> Para mí fue muy difícil. Estuve casi llorando. Estaba grabando porque era necesario para la serie, pero fue muy duro”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280165"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12233500/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-4.28.55-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280165" style="aspect-ratio:1.5031645569620253;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Periquito bronceado (Brotogeris jugularis). Foto: cortesía Rodrigo Gaviria Obregón</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Las aves como personajes</h2>



<p class="wp-block-paragraph">De las cerca de 95 especies de aves registradas, algunas fueron seleccionadas desde el principio por su relación con personajes y situaciones de la novela. Uno de los ejemplos más claros son las <strong>oropéndolas</strong>, conocidas localmente en Colombia como gulungos o mochileros por sus nidos colgantes. Sus vocalizaciones tienen una cualidad extraña, casi electrónica, que llamó la atención de los diseñadores sonoros. Por eso se asociaron con Melquíades, el personaje misterioso que lleva a Macondo objetos, conocimientos e ideas que alteran la vida de sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los gulungos tienen un sonido muy futurista, muy de sintetizador o computacional, y lo hacen además mientras se paran en el nido y se mecen hacia adelante”, describe Calderón. “Es un sonido muy raro, muy sui generis y desde el principio La Tina quería que tratáramos de grabar gulungos para el <em>leitmotiv</em> [el sonido característico] de Melquíades”.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280163"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232440/Gulungo-o-Mochilero-%40MemoGomezFoto.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280163" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Gulungo o mochilero (Psarocolius decumanus). Foto: cortesía @MemoGomezFoto</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Para la plaza y el bullicio del pueblo se buscaron loros, guacamayas y pericos.</strong> El bichofué <em>(Pitangus sulphuratus)</em>, un ave ruidosa y común en ambientes habitados, contribuiría a evocar la cotidianidad de las localidades caribeñas. También se incorporaron aves nocturnas, cuyos cantos podían acompañar momentos de tensión o anticipar que algo estaba por ocurrir.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280160"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12231911/Bichofue-%40MemoGomezFoto.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280160" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Bichofué (Pitangus sulphuratus). Foto: cortesía @MemoGomezFoto</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Otro vínculo particularmente cuidadoso fue el de Rebeca, quien come tierra o barro cuando siente miedo. Calderón propuso asociarla con el <strong>cargabarro</strong>, un ave del género <em>Furnarius</em> que construye nidos de barro con forma de horno. Su canto acompaña algunas apariciones del personaje, lo que construyó una relación sutil entre el comportamiento del animal y la historia.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280161"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232152/Cargabarro-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280161" style="aspect-ratio:1.5007898894154819;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Cargabarro (Furnarius longirostris). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El banco de sonidos incluyó, además, <strong>un cuco conocido como sinfín</strong> <em>(Tapera naevia)</em>, cuyo canto repetitivo se escucha en distintos momentos de la serie. “Esa ave silba dos notas <em>‘sin-fin’</em>, por eso la gente le tiene ese nombre onomatopéyico”. Para Calderón, esa presencia ayuda a situar a Macondo en las tierras bajas del Caribe colombiano. <strong>Algunas personas le comentaron que reconocer esas aves les hizo recordar patios familiares, parques de pueblos y casas de sus abuelas en la región.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280162"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232328/Sinfin-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280162" style="aspect-ratio:0.6668421052631579;width:1267px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Sinfín (Tapera naevia). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El trabajo también se extendió a los mamíferos. En el caso de los monos, Calderón pasó cerca de una hora bajo una tropa de aulladores que encontró hacia el final de la expedición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Muchas veces estaban en silencio, <strong>pero el silencio de una tropa de monos aulladores es cero silencioso</strong>”, describe Calderón. “O sea, el hecho de que no estén gritando o aullando, no hace que estén en mute: hay sonidos de conversaciones entre ellos, escuchas que se están rascando, alguna pelea, que están caminando en el techo del bosque, quebrando ramas y dejando caer frutas”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los insectos también aportaron detalles menos evidentes. En una pausa, Calderón y Martínez acercaron micrófonos a un camino de hormigas y consiguieron registrar el sonido diminuto de sus pasos.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280172"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/13001736/Captura-de-pantalla-2026-10-12-a-las-5.08.17-p.m.png" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280172" style="aspect-ratio:1.7836812144212524;width:1880px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Monos aulladores (Alouatta seniculus). Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">De una biblioteca de sonidos a un paisaje vivo</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Para Andrés Silva, el desafío era convertir esa colección de registros en un entorno que acompañara la historia sin limitarse a ilustrar lo que aparecía en pantalla. El diseño sonoro debía responder también a una pregunta: <strong>¿a qué suena el realismo mágico?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">“Esto no es magia, esto no es <em>Harry Potter</em>; es más bien el absurdo de la vida real lo que hace que las historias sean fantásticas”, explica. La naturaleza debía sonar reconocible, pero también podía contribuir a la extrañeza y al tono poético de la serie.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conocimiento biológico ayudó a tomar decisiones concretas. <strong>La información entregada por Calderón incluía la identificación de las especies, sus hábitos diurnos o nocturnos, los ambientes donde viven y su relación con las personas.</strong> Ese contexto permitía saber, por ejemplo, qué ave podía escucharse cerca de una casa y cuál correspondía mejor a un bosque apartado.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280164"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12232636/Buhito-o-Pavita-Diego-Calderon-Franco-%40diegoCOLbirding.jpeg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280164" style="aspect-ratio:1.7773620205799814;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Buhito o pavita (Glaucidium brasilianum). Foto: cortesía Diego Calderón-Franco / @diegoCOLbirding</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Una vez recibidos los archivos curados y organizados, los diseñadores y mezcladores de La Tina escucharon el material con apoyo de un libro de aves colombianas y comenzaron a relacionar las especies con personajes, lugares y escenas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La construcción final fue mucho más amplia que una sucesión de cantos. Según Silva, la sesión de <em>Pro Tools</em> de la primera temporada de la serie tenía alrededor de 700 canales: diálogos, voces reconocibles de extras, murmullos de fondo, ambientes continuos y sonidos específicos que entraban y salían a medida que avanzaba la acción. A esa mezcla se sumaban puertas, carrozas y otros sonidos de la vida cotidiana. La sensación de un ecosistema completo dependía de cómo interactuaban todas esas capas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También importaba el silencio. Silva recuerda una escena en la que José Arcadio Buendía entra en un río y recibe, en una especie de sueño, la revelación del nombre de Macondo.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280158"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/12231040/Verdulejo-Johnnier-Arango-%40TheAndeanBirder.jpg" alt="Cien años de soledad - Aves - Paisaje sonoro" class="wp-image-280158" style="aspect-ratio:1.499605367008682;width:1900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Verdulejo (Thraupis palmarum). Foto: cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Tú escuchas esa escena y es totalmente muda”</strong>, describe Silva. “Tienes un río que se ve muy potente y él está dentro, pero no suena nada. Es una composición como la música, con contrastes”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para Diego Calderón, el valor de llevar estas voces y sonidos del Caribe colombiano a millones de espectadores va más allá de la ficción: es una oportunidad para despertar curiosidad por las especies que comparten la vida cotidiana de las personas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Uno no conserva lo que no ama y no ama lo que no conoce”, concluye el biólogo. “Me parece muy chévere que la gente, viendo Cien años de soledad, pueda sentir que está visitando el patio de la casa de su abuela en Mompox, en el Caribe colombiano. <strong>Eso ya hace que la serie tenga un componente de conservación y de apropiación.</strong> Eventualmente, algunas de estas especies pueden ser valoradas de una manera diferente a través de una pantalla que supuestamente no debería serlo porque es otra industria —la del entretenimiento—, pero que también puede desencadenar la conservación”.<br><strong><br><em>*Imagen principal:</em></strong> <em>Verdulejo (Thraupis palmarum). <strong>Foto:</strong> cortesía Johnnier Arango / @TheAndeanBirder</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/astrid-arellano/">Astrid Arellano</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/voces-naturaleza-macondo-paisaje-sonoro-cien-anos-de-soledad/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/voces-naturaleza-macondo-paisaje-sonoro-cien-anos-de-soledad/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134069</guid>
        <pubDate>Tue, 13 Oct 2026 22:12:43 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Verdulejo-Johnnier-Arango-@TheAndeanBirder-610x407-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=610" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Las voces de la naturaleza que dieron vida a Macondo: así se construyó el paisaje sonoro de Cien años de soledad]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">134069</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Los cuatro pilos de Buenaventura que serán embajadores en el Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano &amp;#124; Fundación Color de Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/los-cuatro-pilos-de-buenaventura-que-seran-embajadores-en-el-modelo-de-naciones-unidas-del-suroccidente-colombiano-fundacion-color-de-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Juan Sebastián Cuero Valverde y Alan Daniel Riascos Alomia, de la ITI Valencia Cano, y Danna Sofía García Sánchez y Kimberly Hurtado Valencia, del CE Bahía de Buenaventura, representarán a Colombia, Francia, Baréin y Liberia, respectivamente, en ejercicio educativo que se realizará el 31 de octubre en la Universidad Icesi de Cali. Entrevistas a embajadores. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Juan Sebastián Cuero Valverde</strong> y <strong>Alan Daniel Riascos Alomia</strong>, de la ITI Valencia Cano, y <strong>Danna Sofía García Sánchez</strong> y <strong>Kimberly Hurtado Valencia</strong>, del CE Bahía de Buenaventura, representarán a <strong>Colombia</strong>, <strong>Francia</strong>, <strong>Baréin</strong> y <strong>Liberia</strong>, respectivamente, en ejercicio educativo que se realizará el 31 de octubre en la Universidad Icesi de Cali. <strong>Entrevistas a embajadores.</strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Ganaron silla de <strong>embajadores 15 estudiantes</strong> de grado 10 de ocho municipios, incluido Cali, pertenecientes a tres departamentos (Valle del Cauca, Cauca y Nariño).</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El Modelo de Naciones Unidas (<strong>MUN</strong>) del <strong>suroccidente</strong> colombiano <strong>simulará</strong> el <strong>Consejo de Seguridad de la ONU</strong> para debatir sobre armas autónomas letales con Inteligencia Artificial.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El MUN del suroccidente es un <strong>comité invitado</strong> del Modelo de Naciones Unidas de la Universidad Icesi, de estudiantes universitarios y de colegio, que se realizará del 28 al 31 de octubre en Cali.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano es organizado por la <strong>Fundación Color de Colombia</strong>, programa de Semilleros de Pilos U, con apoyo de <strong>MONUA</strong> de la <strong>Universidad de los Andes</strong> y <strong>ONU Icesi</strong>.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>El proceso del MUN del suroccidente comenzó en mayo, al cual fueron invitadas 39 instituciones educativas, oficiales y privadas, de 10 municipios de los tres departamentos (<em>Red colaborativa de colegios por la calidad educativa</em>), y el programa <strong>Camino a la U</strong>, de MetalSur y Fanalca.</li>
</ul>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué es un Modelo de Naciones Unidas?</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es una simulación de carácter académico donde estudiantes en todo el mundo asumen el rol de embajadores o delegados de diferentes países para debatir y proponer soluciones a problemáticas globales, replicando el protocolo y funcionamiento de la ONU y sus comités.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es una herramienta pedagógica ampliamente utilizada en la educación de calidad para <strong>desarrollar</strong> habilidades <strong>cognitivas</strong>, como pensamiento crítico; <strong>académicas</strong>, como la investigación y redacción; y <strong>co-cognitivas</strong> o “blandas”, como trabajo en equipo y oratoria.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">Las metodologías educativas basadas en <strong>roles</strong> facilitan un <strong>aprendizaje experiencial</strong> y <strong>significativo</strong> a través del <strong>compromiso personal</strong> y la adopción de múltiples perspectivas.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Su uso se originó en la Universidad de Harvard en 1948, y cuenta con el respaldo de la ONU.</p>



<h2 class="wp-block-heading">El Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Es una <strong>evolución</strong> de los Modelos de Naciones Unidas (<strong>MUN</strong>) de <strong>Buenaventura</strong> y <strong>Quibdó</strong> (2023, 2025), y <strong>Tumaco</strong> (2025), gestionados por la <strong>Fundación Color de Colombia</strong> en el marco del programa de Semilleros de Becarios U, con el apoyo técnico de <strong>UR Diplomats</strong> de la Universidad del Rosario en 2023 y de <strong>MONUA</strong> de la Universidad de los Andes en 2025.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un MUN pequeño que consiste en una simulación del Consejo de Seguridad, el órgano más poderoso del sistema de la ONU, integrado por cinco países miembros permanentes (China, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido y Rusia) y diez que cambian.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los <strong>10 países miembros no permanentes actualmente son</strong>: Bahréin, Colombia, Dinamarca, Grecia, Letonia, Liberia, Pakistán, Panamá, República Democrática del Congo, Somalia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Además de los 15 embajadores participan estudiantes con otros cargos diplomáticos como Representante Permanente Alterno, Ministro Plenipotenciario y Ministro Consejero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El <strong>MUN</strong> del <strong>suroccidente</strong> <strong>2026</strong> debatirá en torno a las <strong>armas autónomas letales con Inteligencia Artificial.</strong> Y abordará estos tres subtemas:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Tierras raras</strong> y soberanía tecnológica en la era de la IA.</li>



<li><strong>Automatización</strong> y pérdida de control humano en el campo de batalla.</li>



<li>El <strong>dilema del veto</strong> en el Consejo de Seguridad y la proliferación a actores no estatales.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El presidente de la Mesa del Modelo será <strong>Mateo Diethelm Palau</strong>, Secretario General de Icesi MUN 2025, estudiante de sexto semestre de Ciencia política con énfasis en relaciones internacionales, de la Universidad Icesi, quien ha apoyado el proceso de preparación de los delegados.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">El <strong>MUN</strong> tendrá la siguiente estructura:</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>discursos de apertura</strong>, tres mociones de <strong>debate</strong>, tiempo de <strong>lobby</strong>, <strong>redacción</strong> de Papeles de trabajo, <strong>presentación</strong> de Papeles de trabajo y <strong>votación</strong> de proyectos de Resoluciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un Modelo de Naciones Unidas los embajadores <strong>no pueden leer</strong> sus intervenciones.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los municipios representados en el MUN del suroccidente 2026 son (con su número de embajadores):</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Cali</strong>: dos</li>



<li><strong>Buenaventura</strong>: cuatro</li>



<li><strong>Jamundí</strong>: dos</li>



<li><strong>Candelaria</strong>, Valle del Cauca: uno</li>



<li><strong>Santander de Quilichao</strong>, Cauca: dos</li>



<li><strong>Puerto Tejada</strong>, Cauca: dos</li>



<li><strong>Villa Rica</strong>, Cauca: uno</li>



<li><strong>Tumaco</strong>, Nariño: uno</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Todos los estudiantes participantes en el Modelo lograron una silla de delegado tras cinco <strong>sesiones de capacitación</strong> con MONUA UniAndes y una <strong>evaluación</strong> de <strong>discursos de apertura</strong> ante <strong>jurados</strong> de los MUN de la Universidad del <strong>Rosario</strong>_UR Diplomats (Bogotá), la <strong>Universidad de los Andes</strong>_MONUA (Bogotá), <strong>Universidad del Norte</strong>_MUNUN (Barranquilla) y <strong>Universidad Icesi</strong>_ONU Icesi (Cali).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Los delegados han tenido tres guías de preparación:</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Guía de <strong>aproximación multidimensional a un país</strong> para ser embajador</li>



<li>Guía de <strong>Misión diplomática</strong> de una semana en el país que represento: ejercicio de aprendizaje vivencial hipotético para el MUN.</li>



<li>Guía <strong>conceptual para mociones de debate</strong>: Inteligencia Artificial, tierras raras y el futuro de la guerra.</li>



<li>Durante el MUN se regirán por el <strong>Handbook de delegado</strong> en MUN del suroccidente colombiano 2026.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><em>En seguida, sendas breves entrevistas a los delegados oriundos de Buenaventura que permiten entender mejor de qué se trata un Modelo de Naciones Unidas a un nivel exigente.</em> </p>



<p class="wp-block-paragraph">Los cuatro pilos contribuirán al <strong>tercer Modelo de Naciones Unidas de Buenaventura </strong>en 2027, que será clasificatorio para el MUN del suroccidente 2027.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Entrevista al estudiante embajador de Colombia: Juan Sebastián Cuero Valverde</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estudiante destacado de grado 10, fue postulado al proceso por su colegio, la <strong>Institución Educativa Técnica Industrial Gerardo Valencia Cano</strong>, a través de su rectora, <strong>Beatriz Panchano Mena</strong> (el colegio apoyará financieramente el viaje a Cali para el MUN).</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Juan Sebastián</strong> tiene decidido estudiar Medicina. Y sus dos &#8220;universidades de mayor preferencia son la Universidad del Valle, como opción principal, y la Universidad Javeriana&#8221;.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Juan-Sebastian-Cuero-Valverde-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg" alt="" class="wp-image-133919" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Juan-Sebastian-Cuero-Valverde-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg 1000w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Juan-Sebastian-Cuero-Valverde-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg?resize=300,188 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Juan-Sebastian-Cuero-Valverde-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg?resize=768,482 768w" sizes="(max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Usted tendrá el rol de embajador de Colombia en el MUN del suroccidente.</strong> <strong>¿Qué tanta diferencia hay entre sus opiniones personales y las que expondrá como embajador?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">​Mis ideas van muy de la mano con el respeto a las instituciones de Colombia. Pero sé que como embajador no voy a dar mi opinión personal, sino a representar al país. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Mi prioridad es defender la soberanía, el Derecho Internacional Humanitario y lo que dicta la Cancillería.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Colombia tiene una prioridad entre lograr la prohibición de armas autónomas con IA y establecer fuertes medidas para que grupos no estatales no puedan acceder a dichas armas?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">​Para Colombia los dos temas son igual de importantes. Queremos que se prohíban las armas con IA que no tengan control humano directo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero también pedimos rastrear el software militar con un registro global, para que esa tecnología no termine en manos de grupos armados o carteles.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si China procesa el 90 % de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, ¿qué está haciendo Colombia al respecto?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia se mueve rápido haciendo acuerdos bilaterales con aliados como Estados Unidos para el tema de minerales críticos y tierras raras. </p>



<p class="wp-block-paragraph">En la ONU impulsamos que la extracción sea justa y limpia, sin depender de un solo país y usando esa tecnología para la medicina y la transición energética.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué ha sido lo más retador para usted en la preparación del MUN del Suroccidente?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">​Lo más duro fue aprender a condensar un tema tan enredado como la IA militar en discursos de un solo minuto. </p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha sido un reto armar la estrategia para el caucus no moderado: cómo negociar y hacer alianzas con otros países sin regalar las líneas rojas de Colombia.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Entrevista al estudiante embajador de Francia: Alan Daniel Riascos Alomia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estudiante destacado de grado 10, fue postulado al proceso por su colegio, la <strong>Institución Educativa Técnica Industrial Gerardo Valencia Cano</strong>, a través de su rectora, <strong>Beatriz Panchano Mena</strong> (el colegio apoyará financieramente el viaje a Cali para el MUN).</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Pienso estudiar Economía y Negocios Internacionales, porque quiero comprender cómo funciona el mundo económico, cómo se relacionan los países y cómo las decisiones económicas terminan afectando a los pueblos&#8221;, declara.</p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Mi sueño es utilizar ese conocimiento para contribuir al desarrollo de Buenaventura y defender los intereses de mi comunidad&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sus dos universidades de mayor preferencia son la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad Icesi.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Alan-Daniel-Riascos-Alomia-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg" alt="" class="wp-image-133920" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Alan-Daniel-Riascos-Alomia-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg 1000w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Alan-Daniel-Riascos-Alomia-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg?resize=300,188 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Alan-Daniel-Riascos-Alomia-flyer-colegio-ITI-Valencia-Cano.jpg?resize=768,482 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Usted tendrá el rol de embajador de Francia en el MUN del suroccidente.</strong> <strong>¿Qué tanta diferencia hay entre sus opiniones personales y las que expondrá como embajador?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Muy poca. Coincidimos en que toda decisión letal debe mantener un control humano significativo (CHS) y que la tecnología debe estar al servicio del ser humano, no reemplazarlo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Solamente una persona está en la capacidad de responder moral y legalmente ante el uso de la fuerza. Aunque como embajador sé que mi convicción puede diferir parcialmente con la política del país, debo priorizar la postura de la nación.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Francia y otras cuatro potencias tienen capacidad de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.</strong> <em>¿Piensa usar esa capacidad de veto para evitar que los demás países aprueben una prohibición de armas autónomas letales con Inteligencia Artificial?</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">No. Francia no utilizará su veto para impedir avances en este proyecto. Si bien no apoya una prohibición total de los sistemas autónomos, considera indispensable establecer normas, regulaciones y tratados internacionales sólidos entre los Estados.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se busca garantizar el respeto del <em>Derecho Internacional Humanitario (DIH)</em> y un <em>Control Humanon Significativo (CHS)</em> sobre toda decisión que pueda resultar letal.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si China procesa el 90 % de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, ¿qué está haciendo Francia al respecto?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Francia busca reducir esta dependencia mediante la diversificación de proveedores y el fortalecimiento de cadenas de suministro más seguras y resilientes. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, junto con sus socios europeos y del G7, pretende reducir la dependencia de un solo Estado a menos del 60% para 2030, promoviendo también la cooperación internacional, el reciclaje y la trazabilidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Con esto, Francia no pretende aislar a ninguna nación, sino construir una red diversificada de productores y no depender de un solo Estado.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué ha sido lo más retador para usted en la preparación del MUN del Suroccidente?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más retador ha sido condensar fundamentos jurídicos, políticos y técnicos sólidos en intervenciones de aproximadamente un minuto, sin desechar contenido de gran importancia. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, ha sido un desafío comprender la postura e intereses de Francia y saber cómo defenderlos de forma contundente. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Por otro lado, esto me ha exigido investigar, prepararme, ampliar mi léxico y capacidades de argumentación y persuasión.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Entrevista a la estudiante embajadora del Reino de Baréin: Danna Sofía García Sánchez </h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estudiante destacada de grado 10, fue postulada al proceso por su colegio, el <strong>Centro Educativo Bahía de Buenaventura. </strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tiene pensado estudiar Derecho o Ciencia Política, y sus dos universidades de mayor preferencia son la Universidad del Valle e ICESI.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Danna-Sofia-Garcia-Sanchez-flyer-de-colegio-CE-Bahia-de-Buenaventura.jpg" alt="" class="wp-image-133924" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Danna-Sofia-Garcia-Sanchez-flyer-de-colegio-CE-Bahia-de-Buenaventura.jpg 1000w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Danna-Sofia-Garcia-Sanchez-flyer-de-colegio-CE-Bahia-de-Buenaventura.jpg?resize=300,188 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Danna-Sofia-Garcia-Sanchez-flyer-de-colegio-CE-Bahia-de-Buenaventura.jpg?resize=768,482 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Usted tendrá el rol de embajador de Baréin en el MUN del suroccidente.</strong> <strong>¿Qué tanta diferencia hay entre sus opiniones personales y las que expondrá como embajador?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Al tener el rol de embajadora del Reino del Baréin comparto opiniones como regular estrictamente el uso de los sistemas de arañas autónomos letales, la conciencia a nivel del medio ambiente y la importancia del desarrollo. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, en elementos como la religión, creencias y costumbres no comparto las mismas ideas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Teniendo en cuenta el contexto en el que he vivido en Colombia, comparándolo con el contexto histórico o social de Baréin es muy distinto, por esto, muchas de mis reflexiones son distintas. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero es importante destacar que siempre me basaré en Baréin para decidir, opinar y discutir en el MUN.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Baréin tiene una prioridad entre lograr la prohibición de armas autónomas con IA y establecer fuertes medidas para que grupos no estatales no puedan acceder a dichas armas?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">El reino de Baréin no busca prohibir totalmente las armas autónomas con IA, ya que tiene en cuenta el avance tecnológico y lo que este implica.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pese a esto, sí habla de un control humano significativo y que haya regulaciones estrictas para no incumplir con el Derecho Humanitario Internacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sobre todo habla de las medidas para evitar la proliferación, que es lo que más preocupa a Baréin, vista su posición en el Golfo Pérsico, la cual es amenazada por grupos no estatales, poniendo en riesgo su seguridad nacional.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si China procesa el 90 % de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, ¿qué está haciendo Baréin al respecto?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que hace Baréin frente al hecho de que China procesa el 90% de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, es no entrar en discusión.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya que Baréin no goza de un territorio con este tipo de metales críticos, no se ve directamente afectado, por esto, busca tener una postura neutral, priorizar las alianzas económicas y el desarrollo tecnológico de su propia nación.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué ha sido lo más retador para usted en la preparación del MUN del Suroccidente?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más retador para mí en la preparación del MUN ha sido pensar como mi país, aunque comparto muchas opiniones, a veces es difícil tomar una decisión como la tomaría la nación que represento. </p>



<p class="wp-block-paragraph">También investigar sus decisiones en temas en los que no soy muy buena como economía. Siempre hay algo para mejorar, así que me centraré en estudiar para desarrollar en MUN correctamente y no tener errores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Entrevista a la estudiante embajadora de Liberia: Kimberly Hurtado Valencia</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Estudiante destacada de grado 10, fue postulada al proceso por su colegio, el <strong>Centro Educativo Bahía de Buenaventura. </strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;Actualmente, tengo tres opciones de carrera que me interesan, organizadas según mi prioridad: Psicología, Sociología y Ciencias Políticas&#8221;, dice. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Le atraen &#8220;porque permiten comprender el comportamiento humano, las dinámicas sociales y las estructuras de poder que influyen en nuestra sociedad, temas los cuales son de mi interés&#8221;. </p>



<p class="wp-block-paragraph">&#8220;En cuanto a mis universidades de preferencia, considero principalmente la Universidad Icesi y la Pontificia Universidad Javeriana, sede Cali&#8221;, anota Kimberly.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="1000" height="628" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Kimberly-Hurtado-Valencia-Flyer-Colegio-Bahia-Buenaventura-LIBERIA.jpg" alt="" class="wp-image-133925" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Kimberly-Hurtado-Valencia-Flyer-Colegio-Bahia-Buenaventura-LIBERIA.jpg 1000w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Kimberly-Hurtado-Valencia-Flyer-Colegio-Bahia-Buenaventura-LIBERIA.jpg?resize=300,188 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Kimberly-Hurtado-Valencia-Flyer-Colegio-Bahia-Buenaventura-LIBERIA.jpg?resize=768,482 768w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></figure>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Usted tendrá el rol de embajadora de Liberia en el MUN del suroccidente.</strong> <strong>¿Qué tanta diferencia hay entre sus opiniones personales y las que expondrá como embajador?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Existe una coincidencia importante entre mis opiniones personales y los objetivos que defenderé como representante de Liberia, especialmente en la búsqueda de soluciones mediante el diálogo, la cooperación internacional y la regulación responsable de las armas autónomas letales. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, mi responsabilidad como embajadora es priorizar los intereses y la posición de Liberia, fundamentando mis intervenciones en sus necesidades, su contexto y los principios que orientan su política exterior.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Liberia es uno de los actuales diez miembros no permanentes del Consejo de Seguridad.</strong> <strong>¿Liberia tiene una prioridad entre lograr la prohibición de armas autónomas con IA y establecer fuertes medidas para que grupos no estatales no puedan acceder a dichas armas?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Liberia reconoce la importancia de prevenir la proliferación ilícita de armamento y fortalecer la cooperación internacional para mantener la paz y la seguridad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">No obstante, no sería correcto afirmar que existe una prioridad oficial entre prohibir las armas autónomas letales y restringir su acceso a actores no estatales sin contar con evidencia que lo confirme. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde nuestra representación, consideramos necesario avanzar en ambos frentes, promoviendo medidas internacionales que reduzcan los riesgos humanitarios y garanticen un control humano significativo sobre el uso de la fuerza.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Si China procesa el 90 % de los metales críticos para el hardware de la Inteligencia Artificial, ¿qué está haciendo Liberia al respecto?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Liberia mantiene relaciones de cooperación con China, a quien reconoce como un socio estratégico, pero también tiene interés en fortalecer sus vínculos con otros países. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Ante la concentración del procesamiento de minerales críticos, consideramos importante promover la diversificación de las cadenas de suministro y la cooperación económica internacional. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Asimismo, el estudio de los recursos minerales realizado en Liberia en 2024 representa una oportunidad para conocer mejor nuestro potencial minero y orientar futuras decisiones de inversión. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, esto no significa que Liberia ya cuente con una estrategia específica para sustituir el procesamiento chino, sino que el conocimiento de sus recursos puede contribuir a ampliar sus oportunidades económicas.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>¿Qué ha sido lo más retador para usted en la preparación del MUN del Suroccidente?</strong></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">Lo más retador para mí, ha sido responder a mis propias exigencias de preparación y perfeccionamiento. No se trata únicamente de acumular información sobre Liberia, sino de comprenderla, contrastar fuentes y transformar ese conocimiento en argumentos claros, coherentes y diplomáticos. </p>



<p class="wp-block-paragraph">También ha sido un desafío aprender a distinguir entre mis opiniones personales y los intereses que debo defender como embajadora, procurando que cada intervención tenga fundamento y contribuya al debate.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="724" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133855" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg 1587w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?resize=212,300 212w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?resize=768,1086 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?resize=724,1024 724w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?resize=1086,1536 1086w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Mosaico-final-MUN-del-suroccidente.jpg?resize=1448,2048 1448w" sizes="auto, (max-width: 724px) 100vw, 724px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Red colaborativa de colegios (en formación)</h2>



<p class="wp-block-paragraph">La primera actividad del proyecto fue un&nbsp;<strong>taller directivo</strong>&nbsp;en Universidad Icesi, el 28 de febrero de 2026, sobre&nbsp;<strong>Proyecto Educativo Institucional</strong>, PEI, y&nbsp;<strong>pedagogías activas</strong>&nbsp;en enseñanza de&nbsp;<strong>matemáticas</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>ciencias</strong>, organizado por&nbsp;<strong>Fundación Color de Colombia</strong>&nbsp;en alianza con&nbsp;<strong>Centro Eduteka</strong>&nbsp;y el&nbsp;<strong>Observatorio de Realidades Educativas</strong>,&nbsp;<strong>ORE</strong>, de Universidad Icesi.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph">La red busca tejer lazos entre un conjunto de colegios oficiales y privados de&nbsp;<strong>Cali</strong>, <strong>Buenaventura,&nbsp;Palmira,&nbsp;Jamundí, Pradera, Florida, Cerrito, Zarzal,</strong>&nbsp;<strong>Candelaria</strong>&nbsp;(Valle del Cauca), y de&nbsp;<strong>Santander de Quilichao</strong>,&nbsp;<strong>Puerto Tejada</strong>, <strong>Guachené, Padilla</strong>&nbsp;y&nbsp;<strong>Villa Rica</strong>&nbsp;(Cauca), con el propósito de compartir recursos y experiencias para elevar la calidad educativa.</p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda actividad fue un webinar acerca de&nbsp;<em><strong>Diseño de experiencias de aprendizaje</strong></em>&nbsp;con&nbsp;<strong>Carlos Andrés Ávila</strong>&nbsp;<strong>Dorado</strong>, un experto del Centro Eduteka de la Universidad Icesi, involucrando pedagogías emergentes, como el Aprendizaje Basado en Problemas o Proyectos, gamificación, aula invertida, entre otros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera jornada consistió en una <strong>visita</strong> de directivos de más de 20 instituciones educativas de Valle y Cauca al <strong>Colegio Berchmans de Cali</strong>, que&nbsp;compartió su experiencia de procesos de calidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También se realizó un conversatorio de delegados de licenciaturas de <strong>UniValle</strong>, <strong>Icesi</strong>, <strong>U. de San Buenaventura Cali</strong> y <strong>Universidad Santiago de Cali</strong> sobre prácticas pedagógicas y profesionales en colegios.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera&nbsp;<strong>experiencia sostenida conjunta</strong>&nbsp;de la red colaborativa de colegios es el ejercicio de&nbsp;<strong>Modelo de Naciones Unidas</strong> del suroccidente colombiano, que puede considerarse un “micro-MUN”, pero es un paso hacia la posibilidad de algo más grande.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En <strong>Buenaventura</strong> también están invitados a la <strong>Red colaborativa</strong> los colegios <strong>Normal Superior Juan Ladrilleros</strong> e <strong>Icoterpo</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Semilleros de Pilos U</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Un proceso extracurricular desde grados octavo y noveno para llegar a la universidad, sea ganando beca privada o cupo en estatal acreditada, mejor preparados para ese ciclo de vida crucial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Semillero acompaña a estudiantes de desempeño académico destacado para que no solo obtengan un buen resultado en&nbsp;<strong>Saber 11</strong>, lo que ya es previsible, sino que lleguen a la educación superior con un&nbsp;<strong>proyecto de vida universitaria, competencias fortalecidas y una visión más amplia de sus posibilidades</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ruta combina estímulo de&nbsp;<strong>habilidades cognitivas y co-cognitivas</strong>, orientación vocacional y socio-ocupacional,&nbsp;<strong>desarrollo de personalidad</strong>, acercamiento al mundo productivo, inmersión universitaria y preparación para el acceso a la educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para <strong>mayor información</strong> escribir a: semilleros@fundacioncolordecolombia.org</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133918</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Oct 2026 16:06:08 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Btura-imagen-destacada-en-blog.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Los cuatro pilos de Buenaventura que serán embajadores en el Modelo de Naciones Unidas del suroccidente colombiano &#124; Fundación Color de Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133918</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Sobre el refinamiento de la percepción en el arte, en los olores de los perfumes y el vino</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/sobre-el-refinamiento-de-la-percepcion-en-el-arte-en-los-olores-de-los-perfumes-y-el-vino/</link>
        <description><![CDATA[<p>Investigar sobre la capacidad de catar el vino con profesionalismo y la capacidad de crear perfumes me llevó a la conclusión de que los sentidos —todos, incluyendo el tacto— se pueden entrenar para discriminar con mayor precisión todas esas experiencias. Esto quiere decir que la información que se obtiene del mundo después de estar entrenados [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Investigar sobre la capacidad de catar el vino con profesionalismo y la capacidad de crear perfumes me llevó a la conclusión de que los sentidos —todos, incluyendo el tacto— se pueden entrenar para discriminar con mayor precisión todas esas experiencias. Esto quiere decir que la información que se obtiene del mundo después de estar entrenados es mayor, más detallada y, valga la redundancia, más especializada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que la mayoría de las personas se preguntarán qué información refinada podríamos tener con el tacto. Uno no conoce especialistas en reconocimiento de texturas, ni especialistas en caricias, en darlas o recibirlas<a href="#_edn1" id="_ednref1">[1]</a>, pero sabemos algo muy interesante de un experimento que hizo el neurocientífico David Eagleman y su equipo. Eagleman inventó un chaleco para oír por la piel; ellos lo llamaron: <em>artefacto de sustitución sensorial</em>. El chaleco está equipado con decenas de pequeños motores vibratorios distribuidos en el torso. A través de un micrófono o una aplicación, el sistema captura los sonidos del ambiente, los procesa y los traduce en tiempo real a patrones específicos de vibración sobre la piel. Mediante la plasticidad cerebral, el cerebro aprende a descifrar esos patrones táctiles de forma inconsciente, interpretándolos de manera muy similar a como procesaría el sonido que entra por los oídos;<a href="#_edn2" id="_ednref2">[2]</a> en otras palabras, aprende a oír con el tacto. Recordemos que los invidentes leen con el tacto.</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="700" height="700" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/image.png" alt="" class="wp-image-133769" style="width:483px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/image.png 700w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/image.png?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/image.png?resize=300,300 300w" sizes="auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Se han hecho muchas películas sobre las sensaciones táctiles, pero hay una de hace 30 años, creativa e inolvidable, una auténtica joya del cine surrealista y de la comedia negra: <em>Los conspiradores del placer</em> (<em>Spiklenci slasti</em>, 1996). Fue dirigida por el cineasta checo Jan Švankmajer. La película no tiene diálogos (o tiene muy pocos), lo que hace que los sonidos cotidianos, las texturas y los primeros planos exagerados cobren protagonismo. Sigue la vida de seis personas aparentemente normales en Praga que, en la intimidad, dedican una cantidad obsesiva de tiempo a diseñar y preparar rituales y mecanismos extraños para satisfacer sus propios fetiches y las fantasías privadas. Entre los personajes hay situaciones tan surrealistas como la de un hombre que construye un elaborado disfraz de gallo con plumas y un traje especial para interactuar con un maniquí; un hombre que amasa pequeñas bolas de pan con saliva para luego introducirlas en sus oídos y nariz; un hombre que diseña un intrincado artilugio mecánico sincronizado con la televisión para masturbarse de forma automática mientras ve a su presentadora de noticias favorita; y otro personaje que diseña ingeniosos aparatos con rodillos de amasar y cepillos para masajear su cuerpo. La película explora de forma muy bizarra, poética y satírica el proceso mental de la anticipación, la creatividad, la imaginación y, sobre todo, la obsesión por el placer táctil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las personas que estudian algún tipo de arte y lo practican, así como los críticos de esas mismas disciplinas, perciben más que los legos; de eso no hay duda. Por ejemplo, cuando ven una pintura no se limitan a ver el contenido, sino que observan la pincelada, la dirección, el grosor, la materia; discriminan sobre la paleta de color, sobre la composición, las luces, las veladuras, los contrastes, las armonías; definen el estilo, descubren la época a la que pertenece, notan las diferencias con otras obras del mismo artista y mucho más. Cuando un músico oye un concierto hace lo mismo: no solo lo escucha, sino que ve cómo está construida la composición, detecta dónde está el drama, identifica los momentos de cambio y sabe por qué ocurren, reconoce qué instrumentos entran y salen en cada instante, y advierte si alguno se desafinó o va atrasado o adelantado en el tiempo respecto a otras ejecuciones que ha escuchado. Nota también las influencias de otras músicas y muchos otros detalles en la pieza musical. El sommelier y el perfumista descubren en los olores variados componentes y hacen asociaciones que se nos escapan a los legos (tal como se explicó en las columnas anteriores dedicadas al olfato).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estas personas especializadas no nacieron todas ellas con capacidades extraordinarias, pero sí tienen mucha información sobre el tema, han prestado atención constantemente, cotejan lo percibido con un conjunto grande de información almacenada en la memoria y, además, han aprendido el vocabulario —digamos— sensorial que les permite concretar en palabras lo que perciben para, luego, establecer asociaciones, traer otras sensaciones a la memoria y hacer comparaciones con la experiencia nueva. La percepción no es pasiva; aprendemos a percibir y, en ese aprendizaje, hay marcadas diferencias entre los individuos. Un sommelier experimentado puede distinguir matices que un principiante ni siquiera identifica; su nariz no es físicamente distinta, pero este último ha aprendido a discriminar, a dirigir la atención, a reconocer patrones y a asociar determinadas sensaciones con conceptos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los sentidos entrenados en algún campo aumentan el placer de la percepción. Las muchas experiencias, como parte del entrenamiento, afinan la percepción, y el placer aumenta con el conocimiento. Cuando no sabemos casi nada de un tema, nos parece insípido, plano, no muy interesante; en la medida en la que nos volvemos conocedores, aparecen más diferencias y sutilezas. Y cuantas más diferencias surgen, más posibilidades hay de encontrar significados y relaciones interesantes. Para la mayoría de las personas, el ejemplo del deporte es ilustrativo: para el que no sabe nada, jugar tenis no es más que pegarle a una bola con una raqueta; para otras, no es ni siquiera un deporte, sino un arte casi sagrado.<a href="#_edn3" id="_ednref3">[3]</a> &nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://thumb.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/8/86/Van_Gogh%2C_Wheatfield_with_crows.jpg/1280px-Van_Gogh%2C_Wheatfield_with_crows.jpg?utm_source=commons.wikimedia.org&amp;utm_campaign=index&amp;utm_content=thumbnail" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Trigal con  cuervos</em>,Vincent van Gogh</p>



<p class="wp-block-paragraph">El conocimiento influye en lo que percibimos y en nuestras reacciones emocionales. En un libro muy citado, <em>Modos de ver</em>, su autor, John Berger, hace un experimento con el lector que yo haré aquí. Muestra una pintura de Vincent van Gogh: <em>Trigal con cuervos</em>. Luego, Berger anuncia que Van Gogh la pintó justo antes de suicidarse. La misma imagen se transforma ante nuestra mirada con ese solo dato. El conocimiento afecta el juicio y, no solo eso, lo predispone.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo malo de lo bueno es que el conocimiento aumenta nuestra capacidad perceptiva, pero también puede incrementar los prejuicios. Los expertos pueden ser extraordinariamente buenos en determinadas tareas, pero también pueden ser víctimas de sus propias categorías y expectativas, porque las expectativas afectan la percepción. Recordemos que el saber que la botella de vino que vamos a tomar cuesta dos millones de pesos nos predispone a que nos guste más. El historiador que sabe que un cuadro pertenece a un determinado período puede empezar a &#8220;ver&#8221; características porque las espera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por esnobismo y porque somos animales jerárquicos, creemos en mentiras y tonterías si nos las dice un buen charlatán, un famoso crítico de arte o un importante sommelier. Por eso obedecemos los absurdos dictámenes de la moda; por eso hay gente que pide en los restaurantes agua mineral costosa<a href="#_edn4" id="_ednref4">[4]</a> y compra cuadros con punticos de Damian Hirst. Por eso hay mujeres que pagan 2000 dólares por un bolso y hombres que compran la botella de güisqui de 1000 dólares. También —hay que decirlo— porque hay ricos; y lo digo con ironía, porque hay gente que quiere verse y sentirse superior, mientras que otra no sabe qué hacer con el dinero. Como nos importa ganar estatus, queremos ponernos de acuerdo, sincronizarnos con aquellos que lo tienen más alto que el nuestro. Pactamos &#8220;vestir al emperador&#8221; para no ser los únicos que lo ven desnudo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero todo lo que he dicho no niega que existan personas con más talento en cualquier actividad humana o mayor capacidad perceptiva, cognitiva, intelectual, y todas las que existen. Hay cerebros mucho más capaces de hacer comparaciones y síntesis más finas que otros, y también hay personas con mejores órganos sensoriales. Unas pocas personas en el mundo logran con mucha más facilidad lo que a otros nos cuesta; además, llegan más lejos con menos esfuerzo. Hay personas que nacen superdotadas para algo, en cualquier campo del que hablemos; sin embargo, estos siempre serán una minoría. La genética humana nos hace a todos muy parecidos.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[1]</a> Otra película sobre el tacto <em>es Temple Grandin</em> (producción de HBO de 2010, protagonizada por Claire Danes). Basada en una historia real. Una científica y profesora universitaria con autismo inventó un aparato conocido como la <em>máquina de abrazos</em> (<em>squeeze machine</em> o <em>hug machine</em>). Aunque no lo inventó para sustituir por completo a las personas en el día a día, lo diseñó porque a ella le abrumaba el contacto físico directo y las muestras de afecto tradicionales (como los abrazos de la gente), pero descubrió que la presión profunda y controlada aplicada por este aparato mecánico le ayudaba a regular su ansiedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[2]</a> Eagleman parte de una idea brillante: el cerebro es como un &#8220;sordo y ciego&#8221; encerrado en la oscuridad de la bóveda craneal. A nuestro cerebro no le importa <em>cómo</em> le lleguen los datos (ya sea por fotones en los ojos o vibraciones en el torso), siempre y cuando la información tenga una estructura coherente. Al final, el torso se convierte en una especie de &#8220;oído alternativo&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[3]</a> El escritor David Foster Wallace le dedica uno de sus perfiles y ensayos más célebres y elogiados a Roger Federer. El texto, titulado originalmente en inglés <em>&#8220;Federer as Religious Experience&#8221;</em> (publicado en <em>The New York Times Magazine</em> en 2006 y recopilado posteriormente en libros como <em>String Theory</em> o en castellano bajo títulos como <em>El tenis como experiencia religiosa</em>), rinde culto a la figura del tenista suizo. En él, Wallace describe a Federer no solo como el mejor jugador del mundo en ese momento, sino casi como una entidad de otra dimensión cuya maestría en la pista roza lo sobrenatural y lo trascendental.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref4" id="_edn4">[4]</a> <a href="https://www.amazon.com/-/es/Los-m%C3%A1s-vendidos-Agua-Mineral/zgbs/grocery/5782443011" target="_blank" rel="noopener">S. Pellegrino</a>: El clásico agua mineral con gas italiana. Tiene burbujas finas y un toque elegante en cualquier mesa, pero la compras en el supermercado sin arruinarte. [<a href="https://www.amazon.com/-/es/Los-m%C3%A1s-vendidos-Agua-Mineral/zgbs/grocery/5782443011">1</a>, <a href="https://www.reddit.com/r/explainlikeimfive/comments/4pycky/eli5_why_are_some_bottled_water_more_expensive/?tl=es-419">2</a>]</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perrier</strong>: Otra opción de agua con gas francesa muy conocida. Cuesta un poco más que las marcas locales comunes, pero está lejos de ser un producto de millonarios.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://repotmarket.com/blogs/noticias/las-mejores-marcas-de-agua-embotellada" target="_blank" rel="noopener">Solán de Cabras</a>: Reconocida por su icónica botella azul de vidrio o plástico y su origen en un manantial español. Es apreciada por su calidad y diseño, posicionándose un escalón arriba de las marcas comerciales básicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Gerolsteiner</strong>: Un agua mineral alemana con un contenido natural alto en minerales y gas carbónico fuerte. Es más costosa que el promedio debido a la importación, pero muy elegida por quienes buscan un perfil mineral intenso.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133768</guid>
        <pubDate>Sun, 04 Oct 2026 13:36:34 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-1-1.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sobre el refinamiento de la percepción en el arte, en los olores de los perfumes y el vino]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez Caicedo</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133768</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La colección Pérez, la ciudad y el espejo latinoamericano</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-coleccion-perez-la-ciudad-y-el-espejo-latinoamericano/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una noche de septiembre, en medio de ArtBO, recibí una invitación para sostener una conversación con algunos de los responsables de una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes vinculadas a América Latina. Acepté por varias razones. La primera, porque mirar el arte latinoamericano sigue siendo una de las maneras más precisas de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Una noche de septiembre, en medio de ArtBO, recibí una invitación para sostener una conversación con algunos de los responsables de una de las colecciones privadas de arte contemporáneo más importantes vinculadas a América Latina. Acepté por varias razones. La primera, porque mirar el arte latinoamericano sigue siendo una de las maneras más precisas de entender el estado de nuestras sociedades, sus tensiones, sus conflictos, sus transformaciones y sus contradicciones. La segunda, porque detrás de esa colección existe una historia que trasciende ampliamente el mundo del arte. Es una historia de migración, de construcción institucional, de movilidad social, de filantropía y de una región que todavía busca entenderse a sí misma. Y la tercera, porque la conversación ocurría en Bogotá, una ciudad clave para América Latina, un punto de encuentro donde convergen universidades, centros culturales, galerías, editoriales, artistas e investigadores. Pocas ciudades de la región reúnen hoy una infraestructura cultural de esta escala y una capacidad similar para conectar distintas conversaciones latinoamericanas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También me interesaba la conversación por una razón menos evidente: pocas veces hablamos en América Latina del papel que han desempeñado los privados en la construcción de cultura. Buena parte de las grandes instituciones culturales del mundo no existirían sin coleccionistas, empresarios, fundaciones, universidades, mecenas y ciudadanos que decidieron convertir parte de su patrimonio en patrimonio colectivo. Museos, bibliotecas, teatros, universidades, centros de investigación y colecciones que hoy consideramos parte natural de la historia cultural de una sociedad fueron, en muchos casos, el resultado de decisiones privadas que terminaron produciendo consecuencias públicas. La cultura no ha sido construida únicamente desde los Estados. También ha sido levantada durante siglos por personas y familias que entendieron que acumular capital podía tener una segunda consecuencia: crear instituciones capaces de sobrevivir a sus propios fundadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La noche transcurría en Casa Riegner, en el corazón de Chapinero, un barrio que durante los últimos años ha aparecido recurrentemente en distintos listados internacionales como uno de los sectores urbanos más interesantes del mundo. Puede sonar exagerado para quien todavía conserva la imagen de una Bogotá gris y caótica, pero basta caminar unas pocas cuadras para entender por qué. Allí conviven casas republicanas recicladas, galerías de arte contemporáneo, estudios creativos, librerías independientes, restaurantes, cafés y una generación de emprendedores culturales que ha ido transformando el paisaje urbano de una ciudad históricamente más preocupada por sobrevivir que por proyectarse. Chapinero es hoy una especie de laboratorio donde se mezclan las virtudes y las contradicciones de la nueva Bogotá: creatividad y desigualdad, sofisticación y precariedad, cosmopolitismo y tensiones sociales. No deja de ser simbólico que una conversación sobre América Latina, migración, arte, arquitectura y cultura ocurra precisamente allí.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el preámbulo de ArtBO, Related Group —la firma fundada por el empresario y coleccionista colombo-argentino Jorge Pérez— ofrecía una mirada particularmente interesante sobre esa relación entre capital, ciudad y cultura. Pérez, reconocido por figurar en la lista Fortune 500, es el desarrollador inmobiliario más prolífico de Florida después de haber entregado más de 120.000 unidades de vivienda, pero su trayectoria también permite entender cómo una historia empresarial puede terminar convirtiéndose en una historia cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso resultaba tan interesante escuchar sobre el sentido mismo de coleccionar. Cuando pensamos en una colección solemos imaginar una acumulación de objetos valiosos. Sin embargo, durante la conversación apareció otra definición. Una colección puede ser un organismo vivo, una búsqueda permanente, una manera de estudiar el mundo a través del arte y de mantener una curiosidad constante frente a nuevas voces y nuevas miradas. Lo interesante es que esa colección suele ser identificada como latinoamericana cuando en realidad funciona de una manera mucho más compleja. El objetivo no consiste únicamente en reunir artistas latinoamericanos sino en generar conversaciones entre experiencias humanas diversas, estableciendo vínculos entre artistas de América Latina, África, Estados Unidos y otras regiones del mundo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo profundamente revelador en esa idea porque refleja una transformación más amplia de nuestra época. Durante décadas América Latina fue observada como una categoría relativamente homogénea, una región definida por ciertas experiencias históricas compartidas. Hoy esa mirada resulta insuficiente. Las migraciones, la globalización, las nuevas tecnologías y la circulación de personas e ideas han producido identidades mucho más complejas. Las experiencias de un artista afrobrasileño pueden dialogar con las de un creador caribeño o con las de un artista africano sin necesidad de pasar por los marcos tradicionales de interpretación nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás esa visión también tiene que ver con la propia historia de la familia Pérez. Cuba, Colombia y Estados Unidos aparecen como estaciones de una misma trayectoria. La familia abandonó Cuba después de la revolución, pasó por Colombia y terminó construyendo en Florida una de las historias empresariales y culturales más notables de las últimas décadas. En tiempos donde la migración suele aparecer asociada exclusivamente a crisis, conflictos o problemas fronterizos, conviene recordar que la historia latinoamericana está llena de procesos migratorios que han producido innovación, riqueza, instituciones y cultura.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No deja de resultar llamativo que una familia marcada por la experiencia migrante haya terminado construyendo una de las plataformas culturales más influyentes vinculadas a América Latina en Estados Unidos. Hay una dimensión simbólica evidente en ello. Los latinos constituyen hoy una de las comunidades más numerosas e influyentes de Estados Unidos y, sin embargo, durante mucho tiempo su presencia cultural institucional fue menor de lo que sugería su peso demográfico. El Pérez Art Museum Miami constituye una excepción significativa dentro de ese panorama.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" height="614" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133697" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg 2362w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?resize=300,180 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?resize=768,461 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?resize=1024,614 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?resize=1536,921 1536w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/PAMM-Arquitectonica-GEO-Photo-by-Robin-Hill-5.jpg?resize=2048,1229 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Pero más allá de los símbolos existe una cuestión de fondo. América Latina es una región de cerca de 660 millones de habitantes. Más de 500 millones comparten el español como lengua materna, convirtiendo al idioma en una de las grandes comunidades lingüísticas del planeta. Si se suman Brasil, España y las comunidades latinoamericanas distribuidas por Estados Unidos y Europa, las cifras son aún más impresionantes. Sin embargo, pocas veces pensamos en nosotros mismos como una conversación cultural integrada. Un colombiano suele saber más sobre Nueva York que sobre Montevideo. Un argentino puede estar más familiarizado con los debates franceses que con los colombianos. Un mexicano consume con frecuencia más información estadounidense que sudamericana. Compartimos idiomas, procesos históricos, desafíos económicos y experiencias sociales, pero seguimos mirándonos menos de lo que probablemente deberíamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso una colección como esta adquiere una dimensión que trasciende lo artístico. Funciona como una excusa para mirarnos. Para reconocer que existen artistas extraordinarios produciendo obra en distintos rincones del continente y que muchas veces desconocemos esas conversaciones porque seguimos observando la región desde fragmentos nacionales demasiado estrechos. La propia curadora señalaba una realidad incómoda: América Latina posee una enorme calidad artística, pero gran parte de sus creadores carece todavía de suficiente visibilidad internacional. La observación podría extenderse mucho más allá del arte. La región produce escritores, investigadores, científicos, empresarios, cineastas y músicos de enorme nivel, pero con frecuencia carece de las instituciones necesarias para proyectarlos globalmente. Esa es una de las grandes diferencias entre las regiones que generan talento y aquellas que además construyen sistemas capaces de amplificarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese punto la conversación inevitablemente conduce hacia Miami. Durante décadas la ciudad fue considerada una periferia cultural de Estados Unidos, un lugar asociado principalmente con turismo, bienes raíces y entretenimiento. Hoy esa imagen resulta insuficiente. Miami se ha convertido en una de las capitales culturales de América Latina precisamente porque ha logrado reunir aquello que muchas veces permanece disperso en el resto de la región: capital, instituciones, artistas, coleccionistas y redes internacionales. La ciudad funciona como una plataforma donde distintas historias latinoamericanas se encuentran y dialogan.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda conversación de la noche permitió observar otra dimensión de esa transformación. Nick Pérez, hijo de Jorge Pérez y responsable de algunos de los desarrollos inmobiliarios más importantes de Related Group, hablaba desde el mundo de la construcción, el urbanismo y los negocios. Sin embargo, las preguntas terminaron conduciendo hacia asuntos mucho más amplios. ¿Qué significa el lujo hoy? ¿Cómo cambia una ciudad? ¿Qué papel juegan la tecnología, la salud y el tiempo en las nuevas aspiraciones de las élites urbanas?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Su respuesta resultó particularmente interesante porque se alejaba de la imagen tradicional del lujo asociada exclusivamente al consumo. Durante años el lujo estuvo vinculado a materiales costosos, ubicaciones privilegiadas y servicios exclusivos. Después de la pandemia, explicaba, comenzó a producirse una transformación. El espacio, el bienestar, la salud y la calidad de vida adquirieron una importancia creciente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En un momento de la conversación apareció una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuál es el lujo supremo? La respuesta fue inmediata. Tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La frase puede parecer obvia, pero contiene una observación profunda sobre nuestra época. Nunca habíamos contado con tantas tecnologías destinadas a ahorrar tiempo y, sin embargo, pocas generaciones han sentido una escasez tan intensa de él. La nueva obsesión de muchas élites globales ya no parece ser la acumulación de objetos sino la búsqueda de bienestar, longevidad y calidad de vida. Salud, tiempo y atención se han convertido en recursos tan escasos como valiosos.</p>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" height="1024" width="668" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-4.jpg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133698" style="width:632px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-4.jpg 835w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-4.jpg?resize=196,300 196w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-4.jpg?resize=768,1177 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-4.jpg?resize=668,1024 668w" sizes="auto, (max-width: 668px) 100vw, 668px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Lo curioso es que el arte comparte algo de esa lógica. Una gran obra exige tiempo. Una exposición exige tiempo. Una colección exige décadas. Tal vez por eso las grandes colecciones funcionan también como una forma de resistencia frente a la aceleración permanente del presente. Coleccionar arte implica apostar por conversaciones largas, por procesos que exceden los ciclos políticos, las modas económicas o las tendencias tecnológicas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial apareció inevitablemente en la entrevista. Nick Pérez explicaba cómo las nuevas herramientas están transformando procesos de coordinación, diseño y eficiencia dentro de la industria de la construcción. Sin embargo, más allá de la tecnología, lo que resultaba interesante era una idea recurrente: la innovación no consiste necesariamente en inventar algo completamente nuevo sino en encontrar mejores maneras de hacer las cosas. Una definición menos espectacular, quizás, pero probablemente más útil.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al abandonar la galería y regresar a las calles de Chapinero pensé que, en realidad, las dos conversaciones habían girado alrededor de una misma pregunta. ¿Cómo se construye un legado? La curadora respondía a través del arte. Nick Pérez respondía a través de la ciudad. Jorge Pérez parece haber intentado hacerlo a través de ambos caminos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y tal vez esa sea la enseñanza más interesante de la noche. América Latina suele producir individuos extraordinarios, pero con demasiada frecuencia fracasa en la construcción de instituciones duraderas. Nos fascinan las biografías exitosas, pero prestamos menos atención a los museos, universidades, fundaciones, centros culturales y espacios de encuentro que permiten que aparezcan nuevas generaciones de artistas, investigadores y creadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una colección de arte no resolverá los problemas estructurales de la región. Tampoco un museo. Ni una galería. Pero pueden contribuir a algo igualmente importante: ayudarnos a reconocernos. A entender que compartimos una conversación mucho más amplia de lo que solemos imaginar. A descubrir que detrás de nuestras diferencias nacionales existe una experiencia histórica común que todavía estamos aprendiendo a narrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso, más que una colección de arte, la colección Pérez termina funcionando como una colección de historias latinoamericanas. Historias de migración, de reconstrucción, de éxito, de memoria, de curiosidad intelectual y de construcción institucional. Y también una historia sobre una idea que convendría discutir mucho más en nuestra región: la cultura no es un adorno de la prosperidad, sino una de las formas más sofisticadas de construirla. El aporte de los privados, cuando se traduce en instituciones, colecciones, museos, fundaciones, espacios de encuentro y circulación de ideas, puede terminar formando parte de aquello que una sociedad considera su patrimonio común. En una región acostumbrada a observarse a través de los ojos de otros, todavía queda mucho por ganar cuando aprendemos a mirarnos, conocernos y valorarnos un poco más entre nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133695</guid>
        <pubDate>Wed, 30 Sep 2026 17:09:39 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/unnamed-3-e1790788040497.jpg?quality=60&amp;#038;w=646" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La colección Pérez, la ciudad y el espejo latinoamericano]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133695</post-id>    </item>
        <item>
        <title>La universidad después de la inteligencia artificial</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-universidad-despues-de-la-inteligencia-artificial/</link>
        <description><![CDATA[<p>No estamos hablando únicamente de cómo incorporar una tecnología a la universidad. Estamos discutiendo qué universidad queremos construir en una sociedad crecientemente mediada por sistemas artificiales.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial no está tocando la puerta de la universidad; hace tiempo que está adentro. Pero tampoco se trata simplemente de una nueva herramienta que hemos incorporado a nuestras aulas, laboratorios u oficinas. Estamos ante una transformación mucho más profunda: una tecnología que empieza a intervenir en la forma en que pensamos, producimos conocimiento, nos comunicamos, tomamos decisiones y nos relacionamos con los demás y con nosotros mismos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por primera vez convivimos cotidianamente con sistemas capaces de intervenir en actividades que durante mucho tiempo asociamos casi exclusivamente con capacidades humanas: escribir, argumentar, interpretar, crear, programar, analizar grandes volúmenes de información, proponer soluciones o sostener una conversación. Su presencia empieza a modificar no solamente aquello que hacemos, sino la manera en que lo hacemos y, potencialmente, la forma en que comprendemos nuestras propias capacidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizás por eso resulta paradójico que hablemos tanto de inteligencia artificial y todavía sepamos relativamente poco sobre el alcance de la transformación que tenemos enfrente. Hemos reducido buena parte de la conversación a los chatbots con los que interactuamos y a una discusión, cada vez menos fértil, sobre si los estudiantes deberían utilizarlos o no. Pero la IA es mucho más que aquello que ocurre cuando alguien abre una ventana de conversación y escribe una pregunta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo que está cambiando es nuestra relación con el conocimiento y con el trabajo intelectual. Y eso sitúa inevitablemente a la universidad en el centro de la discusión. No solamente porque allí enseñamos, aprendemos e investigamos, sino porque es uno de los espacios en los que una sociedad decide qué conocimientos considera valiosos, cómo los produce, cómo los transmite y qué capacidades quiere desarrollar en las nuevas generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Si un sistema puede escribir, traducir, programar, argumentar, analizar información o intervenir en distintas etapas de una investigación, la pregunta ya no puede limitarse a qué herramientas permitimos utilizar. Tendremos que preguntarnos qué debemos seguir sabiendo por nosotros mismos, qué capacidades humanas queremos preservar y fortalecer, qué tareas podemos delegar y qué decisiones nunca deberíamos entregar por completo a un sistema automatizado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No somos los únicos haciéndonos esas preguntas. La UNESCO ha situado la agencia humana en el centro de sus marcos recientes sobre inteligencia artificial y educación. La OCDE ha llamado la atención sobre una distinción aparentemente sencilla, pero fundamental: hacer mejor una tarea utilizando IA no significa necesariamente aprender más. La evidencia que comienza a acumularse muestra que las herramientas de propósito general pueden mejorar el resultado inmediato de un estudiante sin producir necesariamente un aprendizaje equivalente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La tecnología, entonces, no vuelve irrelevante la pedagogía. Por el contrario, obliga a volver sobre algunas de sus preguntas fundamentales: para qué enseñamos, qué vale la pena aprender y cómo sabemos que alguien realmente aprendió. En una época en la que obtener una respuesta es cada vez más sencillo, quizás el verdadero desafío educativo empiece a desplazarse hacia la capacidad de formular buenas preguntas, contrastar información, construir criterio, crear y comprender aquello que no deberíamos delegar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, Colombia no parte de cero. El CONPES 4144 estableció en 2025 una Política Nacional de Inteligencia Artificial que contempla, entre otros frentes, gobernanza y ética, infraestructura tecnológica, investigación e innovación, formación de talento, gestión de riesgos y adopción de estos sistemas. Las instituciones de educación superior aparecen allí como actores relevantes para formar capacidades, producir conocimiento, desarrollar soluciones y participar en la construcción del ecosistema nacional de IA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese punto de partida es importante. Pero una política nacional no resuelve por sí sola un fenómeno que está entrando en las universidades a una velocidad considerablemente mayor que aquella con la que cambian sus estructuras, sus capacidades y sus formas de gobierno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una investigación reciente de UNESCO IESALC, realizada entre 200 instituciones de educación superior de 19 países de América Latina y el Caribe, permite dimensionar esa distancia. El 87 % reportó utilizar inteligencia artificial en al menos algún ámbito de su actividad. Sin embargo, solo el 26 % contaba con una estrategia formal, apenas el 8 % disponía de un presupuesto específico y únicamente el 9 % tenía mecanismos formales para evaluar su implementación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La distancia, entonces, es reveladora. Estamos aprendiendo a utilizar inteligencia artificial mucho más rápido de lo que estamos aprendiendo a comprenderla, evaluarla y gobernarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y esa brecha puede convertirse también en una nueva forma de desigualdad entre universidades. No solamente entre quienes usan IA y quienes no, sino entre instituciones capaces de acceder a mejores herramientas, proteger sus datos, evaluar proveedores, formar a sus comunidades, investigar estas tecnologías y desarrollar soluciones propias, y aquellas que simplemente reciben lo que el mercado pone a su alcance. Ese debería ser uno de los grandes debates de la educación superior colombiana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una universidad pequeña no debería tener que resolver sola qué soluciones contratar, cómo proteger sus datos, cómo evaluar los riesgos de un proveedor, cómo formar a sus profesores o cómo determinar si una herramienta realmente contribuye al aprendizaje. Tampoco deberíamos asumir como inevitable que las instituciones con mayores recursos accedan a capacidades cada vez más sofisticadas mientras otras dependen de versiones gratuitas, limitadas o diseñadas para contextos muy diferentes de los nuestros.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia podría avanzar hacia una infraestructura compartida que facilite a sus universidades el acceso a herramientas de IA seguras y pertinentes; permita experimentar antes de adoptar soluciones de manera generalizada; comparta capacidades tecnológicas y conocimiento; establezca criterios comunes sobre datos, privacidad y contratación; facilite la evaluación conjunta de sistemas y proveedores; fortalezca las capacidades de docentes, investigadores y equipos administrativos; y estimule el desarrollo de soluciones creadas desde nuestras propias universidades para responder a problemas de nuestra educación superior.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata necesariamente de construir desde cero un gran modelo colombiano que pretenda competir con los desarrollados por las mayores compañías tecnológicas del mundo. Se trata de algo probablemente más importante: contar con capacidad propia para decidir qué tecnologías necesitamos, para qué queremos utilizarlas, bajo qué condiciones debemos hacerlo y qué problemas vale realmente la pena resolver con ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y para lograrlo tendremos que aprender a mirar mucho más allá del chatbot. La inteligencia artificial puede estar presente sin que necesariamente conversemos con ella. Puede intervenir en sistemas para identificar estudiantes en riesgo de deserción, orientar trayectorias académicas, analizar información institucional, gestionar documentos, apoyar procesos de investigación, distribuir recursos o asistir decisiones administrativas. Mañana aparecerá probablemente en muchos otros espacios que hoy ni siquiera asociamos con ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Allí las preguntas serán distintas. No solamente si una herramienta funciona, sino quién responde cuando falla; con qué datos fue desarrollada; qué sesgos puede reproducir; qué información de estudiantes, profesores o investigadores estamos dispuestos a entregarle; quién controla esa información; qué decisiones pueden recibir asistencia algorítmica y cuáles deben permanecer inequívocamente bajo responsabilidad humana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahí aparece quizá uno de los asuntos más importantes de esta discusión. No estamos hablando únicamente de cómo incorporar una tecnología a la universidad. Estamos discutiendo qué universidad queremos construir en una sociedad crecientemente mediada por sistemas artificiales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué significa enseñar cuando acceder a una respuesta deja de ser difícil. Qué significa aprender cuando una parte del esfuerzo intelectual puede delegarse. Qué significa investigar cuando contamos con sistemas capaces de intervenir en tareas que hasta hace muy poco estaban reservadas a personas. Y qué capacidades necesitaremos para conservar autonomía, criterio, creatividad y responsabilidad en ese nuevo entorno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También tendremos que decidir qué lugar queremos ocupar en él. Porque existe una diferencia enorme entre utilizar tecnologías desarrolladas en otros lugares y construir capacidades para comprenderlas, cuestionarlas, adaptarlas, evaluarlas y crear a partir de ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las universidades no deberían limitarse a formar buenos usuarios de inteligencia artificial. Pueden y deben ser también espacios desde los cuales se investiguen sus efectos, se formulen preguntas que el mercado probablemente nunca formulará y se desarrollen soluciones capaces de responder a nuestras propias realidades sociales, educativas y territoriales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia artificial seguirá avanzando, independientemente de que nuestros currículos, regulaciones y estructuras administrativas consigan hacerlo al mismo ritmo. La decisión que tenemos delante es otra: si las universidades colombianas serán simplemente usuarias de una transformación concebida en otra parte o si seremos capaces de participar también en su comprensión, orientación y diseño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para eso no basta con aprender a utilizar inteligencia artificial. Necesitamos construir colectivamente la capacidad de comprenderla, gobernarla y crear con ella. Y procurar que esa capacidad no sea un privilegio de unas pocas instituciones, sino un activo compartido por el sistema universitario colombiano. Ese es el ecosistema que todavía nos falta.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133628</guid>
        <pubDate>Sun, 27 Sep 2026 21:26:26 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/IM-COL.png?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/png">
                <media:description type="plain"><![CDATA[La universidad después de la inteligencia artificial]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133628</post-id>    </item>
        <item>
        <title>¿Qué es eso de los Estudios culturales (Cultural Studies)?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/filosofia-y-coyuntura-2/que-es-eso-de-los-estudios-culturales-cultural-studies/</link>
        <description><![CDATA[<p>Presentamos aquí una breve introducción a los llamados Cultural Studies indicando algunas de sus caracteristicas y apuestas epistemológicas. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="has-text-align-right wp-block-paragraph"><strong><em>“Cultura implica una configuración de prácticas de significación, que hacen inteligible al mundo y se encarnan en unas correspondientes formas de existencia, desde las cuales se naturaliza o se disputa un arbitrario y contingente orden social”. (Eduardo Restrepo, 2022, p. 172).</em></strong>   </p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Los <em>Cultural Studies</em> surgen en Inglaterra a mediados de los años cincuentas del siglo pasado y se institucionalizan a partir de la creación en 1964 del <em>Center for Contemporary Cultural Studies</em> de la Universidad de Birmingam. A su nombre se asocian grandes académicos e investigadores como Richard Hoggart, Edward P. Thompson, Raymond Williams y, uno de los más importantes, Stuart Hall (1997).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Estos estudios nacen en un momento crucial en Europa, específicamente durante el autoritarismo y el intervencionismo soviético en la Europa del Este, el autoritarismo de izquierda, el descrédito del Socialismo real, el verticalismo partidista, los procesos de descolonización del Tercer mundo, y los cambios socioeconómicos que permitieron que ciertas clases ascendieran a ocupar puestos académicos en las universidades. En términos generales estos estudios surgen en un contexto de <em>descrédito del marxismo, el surgimiento de nuevas teorías e ideologías, aspectos como el cuestionamiento del sujeto y los problemas de identidad y, ya más adelante, la rehabilitación del placer, el consumo de los medios de comunicación, el auge del neoliberalismo y la mayor circulación mundial de los bienes culturales</em> (Urteaga, 2009). <em>&nbsp;</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">En términos políticos, surge, entonces, la llamada New Left (Nueva Izquierda), muchos más amplia, antidogmática, antieconomicista, crítica de las prácticas dogmáticas y verticales de los partidos comunistas tradicionales. Al respecto hay que decir que los investigadores mismos, como afirma Eduardo Restrepo (2015), fueron académicos, pero, especialmente, intelectuales, es decir, vinculados con procesos de cambio social, comprometidos políticamente, como el caso de Stuart Hall. Sin embargo, en la versión americana de los Estudios culturales, estos son sometidos a una “reinvención” donde se <em>despolitizan</em> y se produce una fetichización de la teoría (Jameson, 2016, p. 38; Restrepo, 2022).</p>



<p class="wp-block-paragraph">En estricto sentido fue un grupo <em>marginal</em> a la academia inglesa, pues el Centro de Estudios Culturales Contemporáneos se creó en Birmingham adscrita al Departamento de Inglés. Su apuesta fue experimental y le apostaron a la investigación de <em>objetos de estudios</em> poco explorados por la academia <em>mainstream.</em> Para esta academia institucional y acreditada, lo que estudiaban los nuevos estudios culturales era algo <em>exótico.</em>&nbsp; Por eso, como lo muestra Fredric Jameson, los estudios culturales surgieron debido a una incomodidad con otras disciplinas: la historia, la sociología, la antropología, interesadas en el estudio de archivos, de los grandes problemas de las estructuras sociales o el estudio de culturas foráneas. Por eso, “los Estudios Culturales, en este sentido, <em>son posdisciplinares</em>” (Jameson, 2016, p. 9). Aquí la pauta la da el <em>objeto</em> mismo de investigación más allá de los <em>métodos</em> o los <em>objetos</em> de estudio determinados por cada disciplina. Por eso no se ocuparon de temas canónicos, sino de todo aquello que había sido descuidado por las disciplinas o por los nuevos fenómenos sociales emergentes. Ahora, ¿<em>en qué consistía, entonces, su apuesta?</em> Según Urteaga (2009):</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es cuestión de considerar la cultura en un sentido amplio y de pasar de una reflexión centrada <em>a una visión de la cultura de los grupos sociales</em>. Si sigue teniendo una dimensión política, la cuestión central consiste en comprender en qué media la cultura de un grupo social, <em>y en primer lugar la de las clases populares, cuestionan el orden social o, por el contrario, adhiere a las relaciones de poder.</em></p>



<ol style="list-style-type:lower-roman" class="wp-block-list">
<li>La cultura de la que se ocuparon no era las producciones excelsas de ciertos espíritus (alta cultura), ni el producto de las grandes <em>objetivaciones</em> del ser humano como el Estado, el arte, la ciencia, la civilización (“espíritu objetivo” en el sentido de Hegel), sino las prácticas culturales de las clases populares, los artefactos culturales, las identidades, las representaciones. Por eso se ocuparon de la etnicidad, el género, la racialización, el consumo, la identidad étnica, las <em>generaciones</em> y las subculturas juveniles, la vida cotidiana y las prácticas de resistencia de las clases populares; la influencia de la industria cultural, la televisión, sobre “los de abajo”; el papel de la educación, la alfabetización, los medios en el cambio social, etc. Una de sus apuestas fuertes fue: “convertir las culturas populares y los estilos de vida de las nuevas clases en objetos dignos de investigar”. Entre el conjunto de problemas de los que se ocuparon los Estudios culturales desde sus inicios, encontramos estos ejemplos:</li>



<li>De los efectos del urbanismo y de la arquitectura, el diseño de las ciudades, sobre la socialización de la clase obrera. Esa espacialización son “dispositivos organizativos de la socialidad y de la cristalización de las identidades colectivas”.</li>



<li>Las “subculturas” que crean los jóvenes de los barrios populares, así como de la “contra-cultura” (Punk, pospunk, ciberpunk, scooter, mod)</li>



<li>La gran ciudad y la dificultad del control social</li>



<li><em>La escolarización de los hijos de la clase obrera</em>, pues permite desestabilizar la visión sobre la clase misma, su forma de vida, y crea expectativas y proyecciones sobre el futuro; así como estudios sobre la formación del proletariado, tal como lo hizo E.P. Thompson desde la <em>historia social</em> con sus dos grandes textos: “La economía moral de la multitud” y “La Formación de la clase obrera en Inglaterra”.</li>



<li> Los productos culturales consumidos por las clases populares: cine, televisión, radio, publicidad, música</li>



<li>La teoría de la codificación y descodificación de Stuart Hall</li>



<li>El problema de género donde se analizan los patrones de consumo de hombres y mujeres, especialmente, en los medios televisivos (hombres que ven películas de acción o fútbol y mujeres que ven otro tipo de entretenimiento).</li>



<li>La relación de las migraciones con el <em>racismo</em> o el control policial.</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Este grupo usó frecuentemente la etnografía y trasladaron las técnicas de análisis literario al de los discursos, los productos culturales de la sociedad de masas, entre otros aspectos. Empero,</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“En todos los casos se trata de estudiar lo social desde abajo y de observar la vida cotidiana de las clases populares. Los <em>Cultural Studies</em> nacen de un rechazo del legitimismo y de las jerarquías académicas. Se fijan en la banalidad aparente de la publicidad, de los programas de distracción y de las modas en el vestir. El estudio del mundo popular <em>se centra menos en las figuras heroicas</em> de los dirigentes como en la sociabilidad cotidiana de los grupos, el detalle de los decorados, de las prácticas y las costumbres. Esta apuesta implica privilegiar unos métodos de investigación capaces de dar cuenta, de la manera más precisa, de las vidas ordinarias: <em>etnografía, historia oral, búsqueda de escritos que dejan vislumbrar lo popular (archivos judiciales, parroquiales, industriales) y no solamente la gesta de los poderosos”.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, ese interés busca determinar las <em>funciones</em> que esos grupos y sus culturas y prácticas asumen al interior de la dominación social, <em>cómo se dotan de sentido, cómo construyen sus identidades colectivas, qué posibilidades hay de emancipación, de resistencias, cuáles son sus sistemas de ideas.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Dentro de las apuestas epistemológicas importantes de los Estudios culturales está:</p>



<ol style="list-style-type:lower-alpha" class="wp-block-list">
<li>La adopción de ciertos postulados marxistas, antieconomicistas, ciencia comprometida, aplicados a una teoría materialista de la cultura (Hall); al igual que la influencia de pensadores como Gramsci y Althusser. En Jameson es importante la crítica de las industrias culturales realizadas por la Escuela de Frankfurt (Jameson, 2010)</li>



<li>La crítica a la gran teoría como una construcción meramente intelectual.</li>



<li>La posdisciplinariedad</li>



<li> El eclecticismo metodológico dependiendo del objeto</li>



<li>  La importancia del concepto de <em>Ideología</em> como sistema de ideas y valores de un grupo, no como falsa conciencia. </li>



<li>El valor dado al concepto de hegemonía, entendido como “una construcción del poder para el asentimiento de los dominados a los valores del orden social y la producción de una voluntad general consensual”, aspecto en el cual Gramsci es fundamental.</li>



<li>El papel dado al concepto de <em>resistencia</em> y la crítica de la presunta pasividad o adormecimiento crítico de las subculturas.</li>



<li>Relevancia de la <em>articulación</em> de las diferencias en la producción de lo común (Jameson, 2016)</li>



<li>La problemática de la <em>identidad</em> y sus modos de construcción.</li>



<li>Las apuestas en el caso de Stuart Hall, por un <em>contextualismo radical,</em> y su confluencia con algunas de las ideas de los estudios poscoloniales, subalternos, de género. Pero es ese <em>contextualismo radical</em> lo que marca la especificidad de este tipo de estudios (Restrepo, 2015).</li>



<li>La problematización de la cultura en general, la cual es vista en intersección con el poder y lo político. Ella es entendida como un campo de batalla por los significados (Restrepo, 2015; Restrepo, 2022). La disolución entre la alta cultura y la cultura de masas, donde esta última siempre da cuenta de algún aspecto de la totalidad social, lo expresa, visibiliza, y donde en medio de las contradicciones culturales del capitalismo es posible ir más allá del <em>imperativo</em> <em>mimético</em> y saltar a uno <em>constructivista</em>.  (Jameson, 2010)</li>
</ol>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, para el caso de América Latina estos estudios se encuentran presentes en la obra de Néstor García Canclini <em>(Culturas híbridas)</em> y Jesús Martín Barbero (<em>De los medios a las mediaciones</em>), y sus estudios sobre la modernidad, los medios de comunicación, el consumo y el problema de la identidad nacional (Castro-Gómez, 2010). Por ejemplo, para Canclini la modernidad ha ingresado a América Latina de manera <em>mediada</em>: no es solo una imposición, tampoco implica que haya que negarla. En realidad, se da una mezcla, una hibridación de formas, contenidos. Eso ya ocurría en el arte mexicano muralista. Había una mezcla de las vanguardias con la cultura popular. Se dio una mezcla entre lo tradicional y lo moderno. También los indígenas se han vinculado al mercado con sus artesanías con lo cual se da una “desterritorialización de la cultura popular”. Ocurre, también, en las fusiones musicales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el caso de Martín Barbero, él ha estudiado fenómenos de las Telenovelas y la radio, el Cine, y la manera como han contribuido a la vertebración de lo popular, lo nacional. Ha mostrado que la identidad nacional es una construcción discursiva. Los símbolos, eslóganes, escudos, mitos fundacionales, etc., son difundidos por la radio y luego por la televisión (también el museo que opera como altar de la nación) construyendo así esos imaginarios nacionales (Castro-Gómez, 2011).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los estudios culturales, como puede verse, son un campo en disputa, un campo indeterminado, sin garantías, que no se casa <em>a priori con teorías</em>, <em>métodos</em>, pero que sí gozan de una especificidad. Según Restrepo (2015):</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">“La intervención es el rasgo distintivo más importante de los estudios culturales. No pueden existir estudios culturales sin intervención, ya que es en ésta que se materializa su voluntad política. […] Intervención la entiendo como praxis, esto es, una práctica orientada teóricamente hacia la transformación. Esta transformación, sin embargo, no es la de la Revolución (con mayúscula inicial), <em>no es la de una teorización totalitaria del lugar de la vanguardia</em> o del <em>profeta</em>. Es la intervención que puede <em>operar en tres planos</em>, y a veces en varios de ellos al tiempo. [a] <em>En el plano de la interrupción de ciertos amarres concretos del sentido común y de los imaginarios colectivos referidos a la intercepción entre las prácticas significativas y las relaciones de poder</em>. <em>Interrumpir, entonces, las articulaciones de la explotación, dominación y sujeción que se naturalizan y que operan en tanto no pensables, pero desde donde se piensa.</em> [b]Un segundo plano son las intervenciones <em>como acciones derivadas de investigaciones concretas sobre las relaciones de poder localizadas que lo involucran a uno mismo como sujeto</em>, pero que no se limitan a la subjetividad individual ni se quedan necesariamente en lo local. En este plano no es una intervención a nombre de otros irreductibles y distantes (marginalizados, subalternizados), <em>sino desde las molestias existenciales del sí en relación con otros significativos</em>. Finalmente, [c] <em>intervención en el sentido de propiciar los insumos teóricos contextualmente basados para las transformaciones estructurales y las luchas anticapitalistas</em>”<em>.</em></p>
</blockquote>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Referencias</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Castro-Gómez, S. (2011). 2ª ed. <em>Crítica de la razón latinoamericana</em>, Bogotá, Universidad Javeriana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hall, S. (1997). <em>Representation: Cultural Representations and Signifying Practices</em>. London, Sage Publications.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jameson, F. (2010). <em>Reflexiones sobre la posmodernidad.</em> Madrid, Abada Editores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Jameson, F. (2016). <em>Los estudios culturales,</em> Buenos Aires: Egodot.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Restrepo, Eduardo. (2015). “Estudios culturales: avatares y posiciones”. <a href="https://www.redalyc.org/journal/396/39640443017/html/">https://www.redalyc.org/journal/396/39640443017/html/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">Restrepo, E. (2022). <em>Forcejeando con ángeles. Introducción interesada a Stuat Hall.</em> Lima: La Siniestra Ensayos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Urteaga, E. (2009). “Orígenes e inicios de los estudios culturales”. En <em>Gaceta de antropología,</em> 25 (1).</p>
]]></content:encoded>
        <author>Damian Pachon Soto</author>
                    <category>Filosofía y coyuntura</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133532</guid>
        <pubDate>Fri, 25 Sep 2026 20:39:10 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Damian-foto.jpeg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Qué es eso de los Estudios culturales (Cultural Studies)?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Damian Pachon Soto</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133532</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Festival de la Imagen 2026</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/liarte-dialogo-sobre-arte/festival-de-la-imagen-2026/</link>
        <description><![CDATA[<p>Bajo el concepto Senso/Grafías, el Festival Internacional de la Imagen 2026 invita a pensar lo humano y lo sensible frente a la inteligencia artificial. La programación incluye conferencias, conversaciones y encuentros con artistas e investigadores. Hasta el 27 de septiembre el Museo de Artes Visuales exhibe “Senso/grafías” con artistas nacionales e internacionales. Hay propuestas de [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Bajo el concepto Senso/Grafías, el <strong>Festival Internacional de la Imagen 2026</strong> invita a pensar lo humano y lo sensible frente a la inteligencia artificial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La programación incluye conferencias, conversaciones y encuentros con artistas e investigadores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hasta el 27 de septiembre el Museo de Artes Visuales exhibe “<strong>Senso/grafías</strong>” con artistas nacionales e internacionales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay propuestas de Ximena Díaz, Célin Jiang, TomoKo Mukaiyama, Valentina Ruiz, Jason Castro, Ruth Martínez, Elina Zazulia, Juan Miceli y Xinlyu Wang.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Archivos, inteligencia artificial, diseño, cambio climático, medios digitales e investigación-creación son algunos temas explorados.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-9-16 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="“Senso/grafías” en el Festival Internacional de la Imagen 2026" width="422" height="750" src="https://www.youtube.com/embed/pdcg2pSNSeM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="mailto:liartedialogosobrearte@gmail.com">liartedialogosobrearte@gmail.com</a> / <a href="https://www.instagram.com/liarteconarte/">@LiarteconArte</a></p>
]]></content:encoded>
        <author>Lilian Contreras Fajardo</author>
                    <category>Liarte: diálogo sobre arte</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133434</guid>
        <pubDate>Tue, 22 Sep 2026 22:03:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Festival-Imagen-2026_1.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Festival de la Imagen 2026]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Lilian Contreras Fajardo</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133434</post-id>    </item>
        <item>
        <title>Walter Enrique García Blandón, in memoriam</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/republica-de-colores/walter-enrique-garcia-blandon-in-memoriam/</link>
        <description><![CDATA[<p>De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia. Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón “Don Waltercito“, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente, [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em>De cuna humilde en Tumaco, llegó a ser uno de los mayores expertos en ingeniería hidráulica y navegabilidad fluvial en Colombia.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por Justo Alí García Blandón y Carlos García Blandón</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“Don Waltercito“</strong>, como le decíamos sus hermanos, dejó una honda huella familiar y profesional. Había nacido el 11 de julio de 1967 y murió, prematuramente, el 11 de septiembre de 2026, por un cáncer gástrico.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Desde muy temprana edad, Walter sabía lo que quería para su vida y la de sus hermanos</strong>. Creció en un hogar muy pobre en cuanto a lo material, pero inmensamente rico en amor y felicidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una madre cabeza de hogar sin escolaridad y con necesidades económicas, doña Hilda Blandón, y tres hijos, Walter, Justo Alí y Carlos Hernán. <strong>Doña Hilda</strong> tuvo en su hijo mayor, Walter Enrique, un apoyo fundamental desde temprana edad. Nuestro primer hermano, William Fernando Hernández Blandón, estaba con los abuelos maternos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Con solo dos años más que su hermano del medio y tres del menor, se convirtió en una figura paterna, protectora y un gran ejemplo a seguir.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Todavía recordamos que a los 4 años de Carlos y a los cinco de Justo, cuando Walter con 7 años ingresó primero a la escuela, nos transmitía lo que aprendía, letras, números y hasta rondas didácticas, con lo cual aprendimos a leer casi a la par con él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter manifestó su frustración con la pobreza en los libros y el aprendizaje. Fue muy inteligente y comprometido a transmitir sus conocimientos y objetivos de la vida con sus hermanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El respeto que tuvo por su madre se lo infundió a sus hermanos menores. Llevaba una máscara de hombre serio y gruñón, pero la expresión más clara de ternura para todos los que se tomaban un minuto para conocerle.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fue siempre un símbolo de admiración, orgullo y autoridad, un verdadero líder natural para sus hermanos, que seguimos sus directrices sin vacilación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Walter Enrique García Blandón</strong> se graduó en 1985 del Instituto Técnico Nacional de Tumaco, como bachiller técnico y logró sobresalir como el <strong>mejor Icfes de su colegio</strong> con 308 puntos, siendo <strong>declarado el mejor bachiller</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un orgullo de nuestra madre que veía reflejado con justicia el fruto de su sacrificio en la realización de su hijo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter <strong>ganó un cupo en la Universidad Nacional de Colombia</strong>, sede de Bogotá, donde se graduó como ingeniero agrícola en 1991 y luego cursó una maestría en recursos hidráulicos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siguiendo su camino, Justo Alí se graduó de biólogo marino y Carlos Hernán de ingeniero mecánico.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="829" height="807" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg" alt="" class="wp-image-133333" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg 829w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg?resize=300,292 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/Los-tres-hermanos-Garcia-Blandon.jpg?resize=768,748 768w" sizes="auto, (max-width: 829px) 100vw, 829px" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Walter Enrique García Blandón en el centro; a la izq, Carlos Hernán García Blandón, y a la der. Justo Alí García Blandón, hijos de doña Hilda Blandón.</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Walter hizo una meritoria carrera profesional</strong> dedicándose fundamentalmente a la consultoría en el área marítimo fluvial, con su empresa WEG Ingeniería, con la que hizo parte de proyectos de consultoría en los puertos importantes en Colombia mediante estudios, diseños e interventorías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Últimamente realizó la prefactibilidad del puerto de aguas profundas de Tumaco, Nariño, y en consorcio los estudios y diseños de la profundización en dos fases de 17 y 18 mts del puerto de Buenaventura, uno de los proyectos más necesarios hoy para nuestro país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También estuvo al frente de una de las consultorías técnicas y batimétricas más complejas destinadas a formular soluciones definitivas para los problemas de sedimentación y navegabilidad en el canal de acceso sobre el río Magdalena.</p>



<p class="wp-block-paragraph">E igualmente fue representante legal del Consorcio Navegabilidad para el desarrollo de los &#8220;Estudios y Diseños para la Infraestructura Fluvial en el departamento de Guainía&#8221;.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Walter Enrique deja una enorme huella en cada persona que se llamaba familia, amigo o protegido. Su alegría, compasión, respeto, integridad, amabilidad y dedicación fueron características reconocidas por todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Por el resto de nuestras vidas te vamos a extrañar, hermano del alma.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Fundación Color de Colombia</author>
                    <category>República de colores</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=133330</guid>
        <pubDate>Sun, 20 Sep 2026 23:55:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/09/imagen-destacada-Walter-Enrique-Garcia-Blandon.jpg?quality=60&amp;#038;w=1000" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Walter Enrique García Blandón, in memoriam]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Fundación Color de Colombia</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">133330</post-id>    </item>
        <item>
        <title>El verdadero impacto del mercurio en la Amazonía: 951 comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú en riesgo</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/el-verdadero-impacto-del-mercurio-en-la-amazonia-951-comunidades-indigenas-de-brasil-bolivia-y-peru-en-riesgo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un equipo de Mongabay Latam siguió el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos en Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Por primera vez, Mongabay Latam analizó 39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024, que confirman que 249 comunidades indígenas y ribereñas de Perú, Bolivia y Brasil han estado expuestas a la contaminación por mercurio.</em></li>



<li><em>Casi la totalidad de ellas supera los límites considerados seguros por la Organización Mundial de la Salud. Los casos narrados por tres equipos periodísticos en campo revelan el impacto en escuelas, en la población de madres lactantes y en numerosas comunidades indígenas.</em></li>



<li><em>Seguimos el rastro del mercurio a lo largo de 2763 kilómetros de tres ríos amazónicos: Madre de Dios (Perú), Beni (Bolivia) y Madeira ( Brasil).</em></li>



<li><em>Nuestro análisis revela que otras 702 comunidades, ubicadas a menos de dos kilómetros de los ríos analizados, son una población en riesgo que podría estar viviendo la misma pesadilla, pero que vive en la incertidumbre ante la ausencia de evaluaciones.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">“A mi hijita Bayolet le hicieron unos exámenes cuando tenía cinco años. Ya se había desmayado dos veces en el colegio y no sabíamos por qué”, dice Gladys Ordoñez, pobladora de la comunidad indígena Shintuya, en la Amazonía peruana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Unos kilómetros más allá de Shintuya, navegando por el río Madeira, se llega al territorio Karipuna, en Brasil. Ahí, Adriano Karipuna, líder de la comunidad, cuenta una historia similar. «Nacen con problemas, con padecimientos cardíacos (…). Hay jóvenes y adolescentes que ya tienen falta de aire».</p>



<p class="wp-block-paragraph">La misma pesadilla se repite en la Amazonía boliviana. “Estamos cansados de pedir ayuda médica”, dice Limberth Miquere, corregidor indígena de la comunidad de Buena Vista.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21214754/Copy-of-Shintuya_I4A5542-1200x800.jpg" alt="Bayolet,en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276759" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Bayolet, en la imagen junto a su familia, tenía cinco años cuando le encontraron altos niveles de mercurio en la sangre. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Estas voces de desesperación y desconcierto son de hombres y mujeres de la Amazonía que viven a orillas de&nbsp;<strong>los ríos Madeira (Brasil), Beni (Bolivia) y Madre de Dios (Perú)</strong>, testimonios que están inevitablemente atravesados por una palabra: mercurio. “No sé si mi esposo está enfermo o si yo lo estoy ¿Quién nos puede explicar eso?”, se pregunta angustiada Iris Yante, madre de tres niños de la Amazonía de Perú.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio es un metal pesado usado en la minería ilegal de oro, una actividad ilícita violenta, tristemente rentable y en pleno apogeo. Solo en la cuenca del río Madre de Dios, en Perú, en un periodo de 27 años (1997-2024) la minería arrasó con más de 95 mil hectáreas de bosque, una superficie casi tan grande como toda el área urbana de Lima, según la plataforma de análisis satelital MapBiomas. Una situación similar ocurre en las cuencas del Beni y del Madeira, donde el territorio devastado supera las 9 mil y 28 mil hectáreas, respectivamente.&nbsp;<strong>Lo peor: la actividad se expande diariamente alentada por el aumento del precio de la onza de oro, que en marzo de 2026 superó los 5000 dólares.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el oro incrementa su valor en el mercado internacional, la violencia y sobre todo el impacto mortal del mercurio crece en la Amazonía, pues la pérdida de bosques es solo una de las graves consecuencias de esta actividad. El impacto en la salud de miles de personas es, sin duda, el efecto más nocivo. El mercurio que se usa para separar el oro del sedimento es arrojado a los ríos contaminándolos irremediablemente. Contamina los peces que comen las comunidades indígenas, contamina el agua que beben y contamina las zonas en las que se bañan. Los efectos son devastadores, van desde la pérdida de memoria y dolores de cabeza hasta daños al sistema nervioso central.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los testimonios de Gladys, Iris, Adriano y Limberth, recogidos en comunidades de los tres ríos amazónicos por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, muestran la impotencia de quienes viven con dolencias que no pueden explicar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Qué tanto se ha extendido la contaminación del mercurio en la Amazonía? ¿Cuántas comunidades y pobladores se han convertido en víctimas de su impacto? A pesar de la gravedad de la situación, no existen estudios regionales que permitan comprender el alcance de este enorme problema ambiental y sanitario. Lo que sí existe son estudios dispersos realizados en algunas comunidades de la cuenca amazónica de estos tres países.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para ponerle una cifra a este problema y cerrar esta brecha de información,&nbsp;<strong>Mongabay Latam&nbsp;</strong>revisó&nbsp;<strong>39 estudios científicos, publicados entre 1997 y 2024,</strong>&nbsp;que incluyen mediciones sobre la presencia de mercurio en personas que viven a lo largo de&nbsp;<strong>2763 kilómetros de los ríos Madeira, Beni y Madre de Dios</strong>, así como en los peces que ahí se consumen. Este trabajo incluyó procesar cifras y metodologías distintas, así como estandarizar las mediciones para establecer con claridad los niveles de afectación y tener una fotografía completa de la situación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El resultado es una base de datos que reúne&nbsp;<strong>7725 muestras de mercurio en personas y 5939 muestras de tejido en peces</strong>&nbsp;extraídas de estas publicaciones en las que participaron al menos 130 científicos. Este análisis —construido con el acompañamiento y asesoría del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), afiliado a la Universidad de Wake Forest— dibuja la ruta de la contaminación a lo largo de tres ríos amazónicos emblemáticos que se conectan y que bañan con mercurio la vida de cientos de familias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La información analizada es clara: al menos&nbsp;<strong>249 comunidades han estado expuestas al mercurio en las últimas dos décadas</strong>. De estas,&nbsp;<strong>220 —el 88 %— tienen el metal pesado muy por encima de los niveles considerados seguros&nbsp;</strong>por la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero este no es el peor escenario. El mercurio se ha extendido como una plaga a través de las corrientes de cada río.&nbsp; Al hacerlo ha contaminado no solo a las 249 comunidades muestreadas, sino también a quienes se encuentran en el camino. El análisis de&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;ha establecido que&nbsp;<strong>alrededor de 702 comunidades también están en riesgo, ya que viven a orillas de estos tres ríos</strong>, a máximo dos kilómetros de distancia, y están situadas entre los puntos de minería ilegal activos y las comunidades contaminadas. En resumen,&nbsp;<strong>951 comunidades tienen niveles alarmantes de mercurio o viven en estado de vulnerabilidad.</strong>&nbsp;Una cifra desgarradora. Miles de personas conviviendo desde hace años con un enemigo silencioso sin que nadie las ayude.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>“La contaminación por mercurio es un genocidio silencioso para los pueblos indígenas”</strong>, dice Eusebio Ríos Iviche, vicepresidente de la Federación Nativa del Río Madre de Dios (Fenamad), una organización regional que representa a los pueblos indígenas de esa cuenca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Visitamos&nbsp;<strong>15 de los territorios más afectados por los niveles altos de mercurio: siete en Perú, cinco en Bolivia y tres en Brasil.</strong>&nbsp;Las historias son sobrecogedoras: gestantes y bebés con altísimos niveles de mercurio; niños en etapa escolar con problemas de aprendizaje y habitantes que dependen de la pesca o de la minería artesanal para subsistir mientras, paradójicamente, se contaminan al comer y trabajar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Toditos estamos afectados por el mercurio. Y estamos así por consumir pescado. Pero si dejamos de pescar nos podemos morir de hambre, no tendremos dinero para nada”, asegura Dora Quispe, habitante de Puerto Motor, una pequeña comunidad indígena de 28 familias en el departamento de Beni, en la Amazonía boliviana. “Los pueblos indígenas nada tenemos que ver con la minería, pero estamos siendo contaminados y vamos a ser exterminados por este metal”, agrega Eusebio Ríos de Fenamad, en Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las víctimas del mercurio</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En Bolivia, un pescador arrodillado en una playa del río Beni espera a que un pez muerda el anzuelo de su rústica caña de pescar. Este poblador ese ejja se llama Gilberto Vaca y sigue todos los días la misma rutina, a pesar de que sabe que los peces que atrapa están contaminados con mercurio. No tiene otra alternativa, dice, debe llevar la comida a su familia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Vaca vive en la comunidad Puerto Yumani, uno de los territorios indígenas que destaca en la base de datos por sus altos niveles de mercurio.&nbsp;<strong>La OMS indica que el nivel seguro de mercurio en una persona para poder vivir sin problemas de salud es de 2 mg/kg en una muestra de cabello humano.</strong>&nbsp;En Yumani, el mercurio está casi cuatro veces por encima de los límites permitidos. Esta situación se repite y empeora en varias de las comunidades analizadas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En el río Madre de Dios, por ejemplo, hay muestras de pobladores que superan en más de 20 veces el límite considerado seguro (44 mg/kg), mientras que en el Beni hay casos que superan en 10 veces el valor (32 mg/kg). Y río abajo, en el Madeira, la situación es extrema.&nbsp;<strong>Habitantes reportan niveles de mercurio más de 75 veces superiores al umbral seguro (150 mg/kg).</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233421/Ninos-rio-Beni-2-scaled.jpg" alt="Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani" class="wp-image-276783" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Niños pescando en el río Beni, Amazonía boliviana. Foto: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Esos niveles de mercurio sirven para calcular el riesgo. Y ese riesgo se refiere también al potencial de presentar un efecto negativo en la salud como, por ejemplo,&nbsp;<strong>síntomas de pérdida de la memoria, dolores de cabeza, afectaciones al sistema nervioso central o a nivel cardiovascular</strong>”, explica Claudia Vega, coordinadora del Programa de Mercurio del CINCIA que tiene experiencia realizando estas evaluaciones en ríos de la Amazonía. Vega también fue asesora de este proyecto periodístico.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El temor es que el daño sea irreparable, dice Mariano Castro, ex viceministro del Ambiente del Perú y director de la iniciativa Amazonía Resiliente y Justa – Grade. «Es un daño a la vida, al desarrollo y al bienestar que es evitable. Pero que, en forma severa, también es irreversible. Las causas están ahí: son antrópicas. Puede haber mercurio en estado natural, pero los niveles por encima de lo recomendado por la OMS son antrópicos», advierte Castro, quien representó al país en la firma del Convenio de Minamata, un tratado internacional al que Perú se adhirió en octubre de 2013, hace más de 12 años, para evitar que la contaminación por mercurio se expanda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lamentablemente,&nbsp;<strong>la respuesta de cada uno de los tres gobiernos asociados a esta investigación —Bolivia, Brasil y Perú— ha sido insuficiente en las tres cuencas</strong>, pues se ha centrado, sobre todo, en operativos policiales, mercurio decomisado y dragas destruidas que vuelven a funcionar a los pocos días. La salud no ha sido una prioridad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay víctimas que llevan más de 27 años expuestas a altísimos niveles de este metal, sin tener la minería operando en sus comunidades. Como explica Óscar Campanini, director del Centro de Documentación e Información de Bolivia (Cedib), “muchos de los pueblos indígenas no tienen minería en sus territorios, pero la afectación que se ha evidenciado en diferentes estudios se debe a la minería que se hace a cientos de kilómetros”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Antonio Vilca, corregidor de la comunidad indígena de Carmen Soledad en Bolivia, cuenta que las aguas del río Beni arrastran el metal pesado y otros desperdicios de los campamentos mineros. “Vemos los recipientes de mercurio, de marca El Español, que llegan hasta acá. También vemos el agua sucia, como con aceite de vehículo.&nbsp;<strong>Prácticamente somos el basurero de los mineros”</strong>, lamenta Vilca.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mercurio puede viajar kilómetros sin importar las fronteras nacionales, sobre todo si se trata de cuencas que están conectadas. La contaminación que se genera en un país, como Perú o Bolivia, se traslada con las corrientes hasta afectar otras geografías como Brasil, e incluso ir más allá. “No solo se transporta por el río, sino que también tiene transporte global y puede moverse a través de la atmósfera hasta los polos. Por eso hay que mirarlo de forma integral, en sus interconexiones”, explica Claudia Vega de CINCIA.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://cincia.org/wp-content/uploads/Reportes-Madre-de-Dios-Contaminacion-por-MAPE.pdf">Un informe técnico</a>&nbsp;de esta organización científica y de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), publicado en junio de 2025, dimensiona algunos de estos riesgos. En la comunidad de Maizal, en la cuenca del Madre de Dios, el estudio reveló niveles de mercurio hasta 12 veces superiores a los límites recomendados en personas, con afectaciones a la memoria, la función ejecutiva y la salud renal y cardiovascular. También precisó que el río Madre de Dios y sus afluentes —especialmente el Inambari, en zonas como La Pampa— transportan hasta 12 toneladas de mercurio cada año.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que en nuestras comunidades ya afecta a madres gestantes, a niños en su crecimiento y desarrollo. El mercurio ya impacta a las próximas generaciones de los pueblos indígenas. Es un perjuicio que nos está dejando la humanidad a los pueblos indígenas”, dice Eusebio Ríos de la Fenamad.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21233705/Historias-clinicas.jpg" alt="Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar" class="wp-image-276785" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2252px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los expedientes médicos en el distrito minero de Laberinto narran las secuelas que la contaminación por mercurio ha dejado a generaciones de pobladores indígenas y ribereños. Foto: Elizabeth Salazar</em></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Veneno en el plato</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">Durante más de cincuenta años, en la mesa de Raimundo Nonato dos Santos y su esposa Maria Rogelina Soares da Silva hubo tucunaré y pintado. Los pescaban en el Lago Puruzinho, una de las fuentes de agua más cercanas a la comunidad ribereña del mismo nombre en la Amazonía de Brasil. Esa era la rutina de la familia hasta que una serie de estudios científicos revelaron que ese pescado, su principal fuente de proteína, contenía altos niveles de mercurio.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Cambió casi todo por completo», dice Soares da Silva.&nbsp;<strong>«Es como si hubiéramos estado viviendo en una especie de inocencia, sin saber nada de lo que estaba pasando»</strong>, agrega su esposo, quien lleva al menos 26 años participando en los estudios de la Universidad Federal de Rondônia. Esta institución ha reportado en más de una oportunidad que&nbsp;<strong>las concentraciones de mercurio en los habitantes de la comunidad Lago Puruzinho están entre las más altas de la cuenca del río Madeira</strong>, hasta más de doce veces el límite considerado seguro por la OMS.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/21234746/Muestras-humaita-y-portovelho-2-scaled.jpg" alt="Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes" class="wp-image-276786" style="aspect-ratio:1.3278008298755186;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Muestras de tejido de peces y análisis de mercurio realizadas por expertos de la Universidad Federal de Rondônia. Foto: Karla Mendes</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La situación es la misma en el territorio Karipuna ubicado en Rondônia, Brasil. Adriano Karipuna, líder indígena de la comunidad, explica que al problema de la contaminación hay que sumar la escasez de peces. «Hace diez años, en media hora se podía pescar, sin exagerar, hasta 500 kg de pescado. Pero, hoy en día, si pescamos cuatro peces en seis horas es mucho. Y el pescado ya viene contaminado», confiesa. Río arriba, en Puerto Motor, en la Amazonía boliviana, la corregidora Edith Guzmán Marupa resume la situación en una frase: «Sabemos que tenemos mercurio en nuestros cuerpos, pero no podemos hacer nada».&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las 5939 muestras de tejidos de peces tomadas entre 1997 y el 2024, incluidas en la base de datos de esta investigación, evidencian que los tres ríos albergan diversas especies con altas concentraciones de mercurio: al menos 19 en Brasil, 15 en Bolivia y dos en Perú. Los peces son centrales para esta historia, pues son la base de la dieta de las comunidades indígenas y ribereñas. Existe una relación directa entre los altos niveles de mercurio de los pobladores y el consumo del pescado que acumula el metal pesado en sus tejidos. Y esto se debe a dos fenómenos: la bioacumulación y la biomagnificación.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000458/Copy-of-Shintuya_I4A5325-2-scaled.jpg" alt="El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276787" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>El consumo de pescado es la principal vía de contaminación por mercurio para pobladores indígenas y habitantes ribereños de las cuencas analizadas. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El mercurio liberado por la minería se transforma en metilmercurio, su forma más tóxica, al entrar en los ríos.</strong>&nbsp;El plancton absorbe el metal pesado y, luego, de este se alimentan los peces pequeños que luego son devorados por los más grandes. Cada vez que un pez se alimenta de otro que está contaminado, el mercurio se va concentrando más y más en sus tejidos (bioacumulación) y aumenta su concentración de un nivel de la cadena al siguiente (biomagnificación). Por esa razón,&nbsp;<strong>los peces que comen otros peces presentan los niveles más altos de mercurio y representan un mayor riesgo para las comunidades que los consumen.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Eduardo Bessa, profesor de biología de la Universidad de Brasilia (UnB), explica que la parte que más se consume es la musculatura del pescado, que lamentablemente resulta ser uno de los tejidos más contaminados. “Y no comemos solo un pescado a lo largo de nuestra vida, los comemos varias veces». Mucho más si se trata de una comunidad de la Amazonía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Investigaciones realizadas desde los años noventa ya advertían sobre concentraciones elevadas de mercurio en peces amazónicos y poblaciones ribereñas. Y la situación no ha cambiado a pesar de que ya han pasado casi 30 años. Como explica Claudia Vega de CINCIA, la minería “no se ha detenido, por el contrario, se ha acelerado con un avance y contaminación en grandes dimensiones”. Y añade un dato importante: “No necesariamente las comunidades que están más cerca de la minería tienen mayores niveles de mercurio. Pero sí las que se encuentran más aisladas y dependen principalmente de la proteína del pescado”. Las que están más lejos, explica Vega, no tienen acceso a otra fuente de proteína.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En lugares como Puerto Salinas, en Bolivia, donde viven habitantes del pueblo indígena esse ejja, se encontró en los bagres uno de los niveles más elevados de mercurio. Otros valores extremos se encontraron en peces de Puerto Maldonado (Perú), Rurrenabaque (Bolivia) y Porto Velho (Brasil).</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22000628/Copy-of-Peces-con-mercurio.jpg" alt="" class="wp-image-276788" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1280px;height:auto" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Los olvidados</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“Estamos cansados de pedir ayuda médica, debemos trasladarnos muy lejos por tierra para que nos atiendan. Vamos a San Buenaventura y no saben si nuestros dolores se deben a la contaminación de los pescados, pero es obvio que sí», reclama Limberth Miquere, corregidor de Buena Vista, comunidad indígena tacana asentada a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El responsable municipal de Salud de San Buenaventura, Mario Chacón, le dijo a Mongabay Latam que no saben cómo encarar el problema.&nbsp;<strong>“No conocemos un tratamiento para estos casos, solo podemos dar medicamentos genéricos”</strong>, afirma. El médico reconoce que mientras más pescado sigan consumiendo, más crecerán los niveles de contaminación en los cuerpos de los comuneros. “Nosotros comemos pescado pocas veces, ellos lo hacen a diario. Eso les afecta”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este problema se extiende a las tres cuencas. Eusebio Ríos de la Fenamad denuncia que “<strong>las entidades del Estado que ven el tema de salud no tienen presupuesto para atender temas de mercurio, y en las comunidades no hay infraestructura ni personal técnico o profesional especializado.&nbsp;</strong>Ni siquiera hay dotación de medicamentos. Estamos abandonados, prácticamente”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Según el portal de Transparencia Económica del Ministerio de Economía del Perú, para 2026, el Estado le asignó al Ministerio de Salud 477 455 soles (unos 142 523 dólares) y al Instituto Nacional de Salud 1 121 445 soles (alrededor de 334 mil dólares) al tamizaje y tratamiento de pacientes afectados por metales pesados, pese a que el propio Estado estima que son más de&nbsp;<a href="https://peru.oxfam.org/lo-ultimo/noticias/tan-solo-2-soles-por-persona-es-el-presupuesto-para-atender-afectados-por-metales-toxicos">10 millones&nbsp;</a>las personas víctimas de este tipo de contaminación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, los niveles de mercurio en los habitantes de esas riberas, según los datos analizados para esta investigación, alcanzan cifras alarmantes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la Amazonía de Brasil, la localidad de São Sebastião do Tapurú, a orillas del río Madeira, presenta los valores más altos, con un promedio de 62,76 mg/kg y un máximo de 150 mg/kg. Mientras que en Bolivia destaca la localidad de Santa Rosita con 19,20 mg/kg y, en Perú, la comunidad indígena de Infierno con 5 mg/kg. En los tres casos, se trata de una exposición por encima del umbral seguro que pone en peligro la salud de los habitantes que dependen del río para alimentarse.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Rastreando la magnitud del problema</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">La indiferencia estatal no sólo se concentra en la falta de atención de salud a quienes presentan problemas asociados a la contaminación por mercurio.&nbsp;<strong>Ninguno de los tres países está investigando la dimensión de esta amenaza.</strong>&nbsp;Las mediciones científicas han logrado cubrir hasta el momento un universo muy pequeño, pero esas muestras dejan atisbar una realidad que se revela aterradora.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;buscó abordar esa falta de información a través de dos estrategias. En primer lugar, se georreferenció cada una de las 249 comunidades muestreadas por los científicos y que están expuestas al mercurio.&nbsp;<strong>Se eligió trabajar con muestras de cabello sobre las de orina y sangre porque además de ser una medición reconocida por la OMS para evaluar la presencia del metilmercurio</strong>&nbsp;-frecuente en comunidades que consumen más pescado-, permite identificar la exposición durante un período prolongado. Todas las comunidades analizadas están situadas en las riberas de los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira. Al equipo periodístico le tomó varios meses poder localizar las comunidades afectadas, pues en la mayoría de los estudios sólo aparecían los nombres pero no las coordenadas. Reunimos la información geográfica oficial y tuvimos así un primer mapa que mostraba la afectación comprobada del mercurio.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Este es un primer esfuerzo por sistematizar el riesgo de exposición al mercurio a través de la información contenida en 39 estudios científicos que tienen unidades de medición distintas. Para armar la base de datos, fue necesario emplear fórmulas y modelos estadísticos que nos permitieran estandarizar todos los resultados de las publicaciones. Este proceso se hizo en coordinación y bajo la asesoría del equipo científico de CINCIA.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego, se sumó al análisis los focos de minería activos en las tres cuencas. Con información del Instituto del Bien Común en Perú, la Fundación Amigos de la Naturaleza en Bolivia e Ibama en Brasil, pudimos localizar las fuentes de contaminación inmediata de las poblaciones que dieron positivo a mercurio.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003523/Copy-of-Dragas-Huepetehue-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276794" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22003547/Copy-of-LaPampa_I4A8570-1200x800.jpg" alt=" Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello " class="wp-image-276795" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Insumos utilizados para la minería ilegal y la devastación que genera esta actividad en la región de Madre de Dios, Amazonía peruana. Fotos: Max Cabello</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda parte del proceso era identificar las poblaciones en riesgo que aún no han sido evaluadas. Como han explicado los expertos, la contaminación por mercurio fluye a través de los ríos y se extiende más allá de los puntos activos de minería. Eso quedaba evidenciado con los estudios científicos. Pero, ¿qué pasaba con las comunidades que se encontraban en el camino de estos ríos, entre las comunidades que ya registraban contaminación?</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira están conectados hidrológicamente, por lo que el mercurio liberado o movilizado en una parte del sistema puede contribuir a la contaminación aguas abajo (…) Esto genera un riesgo transfronterizo plausible que justifica un análisis a escala de cuenca”, explica Luis Fernández, profesor investigador de Biología de la Universidad de Wake Forest y asesor de este proyecto.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente paso, entonces, fue ubicar todas las comunidades que están situadas entre los focos de minería ilegal y las afectadas por el metal pesado a lo largo de los más de 2700 kilómetros. Para este análisis, se recopilaron todas las comunidades situadas a máximo 2 km de la orilla, que es la distancia que separa a las comunidades contaminadas con mercurio de los ríos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Un&nbsp;<em>buffer</em>&nbsp;o distancia de dos kilómetros es razonable como criterio exploratorio de selección espacial, ya que es transparente y, en términos generales, concuerda con las distancias entre los ríos y muchas de las comunidades incluidas en la muestra”, explica Fernández.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Fernández, quien además es cofundador de CINCIA, añade que la exposición al metal pesado incluso “puede ocurrir más allá de los dos kilómetros a través de la actividad pesquera, la movilidad, la hidrología estacional y el movimiento de los peces a través de las redes de comercio y de intercambio de alimentos”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bajo esos parámetros reconstruimos un mapa dramático.&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó en el análisis&nbsp;<strong>al menos 702 comunidades en situación de riesgo que están situadas entre los focos de minería ilegal y los habitantes que tienen altos niveles de mercurio</strong>.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“El análisis geográfico identifica comunidades ubicadas en entornos donde la exposición es plausible (…) Yo las describiría como ‘potencialmente en riesgo’ o como ‘dentro de una zona de detección de riesgo por mercurio’”, explica Fernández. Además resalta la importancia de hacer un análisis a lo largo de las tres cuencas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004142/Copy-of-Copy-of-DJI_0095-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276796" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /></figure>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22004204/Copy-of-Copy-of-DJI_0125-1200x800.jpg" alt="" class="wp-image-276797" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Los mismos ríos contaminados con mercurio por la minería son los que comunican y alimentan a comunidades indígenas y ribereñas. Fotos: Javier Mamani</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Los listados de todas las comunidades identificadas como “en riesgo” por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;fueron enviados a las autoridades de cada país para confirmar si han sido o no evaluadas. La respuesta de Perú confirma nuestro análisis. El Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (CENSOPAS) confirmó haber realizado tamizajes en seis de las comunidades en riesgo de Madre de Dios en 2024 y 2025 — Amaracayre, Tres Islas, Boca Unión, Sarayacu, Unión Progreso y Puerto Carlos. Las autoridades encontraron que un tercio de las personas evaluadas presentó niveles de mercurio superiores a los permitidos. También respondieron que no cuentan con registros de seguimiento médico a los afectados ni con un listado de establecimientos habilitados para atenderlos. En Brasil, el ministerio de salud informó que en los últimos 20 años se han registrado 30 casos de intoxicación por mercurio en los estados del Amazonas y 12 en Rondônia, sin especificar las comunidades. En tanto, las autoridades de Bolivia nunca respondieron a los pedidos de información.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Generaciones indígenas sin futuro</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">“La situación es gravísima”, lamenta el vicepresidente de Fenamad, Eusebio Ríos. “Las comunidades [de Madre de Dios] tienen un alto grado de contaminación por mercurio y esto ha afectado especialmente a las mujeres que están en gestación y a los niños. Su sistema nervioso, su cerebro, su crecimiento, su capacidad para aprender y estudiar”.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, Adriano Karipuna, líder del territorio indígena karipuna, relata que en su pueblo han aumentado los problemas de salud en los últimos años, incluyendo el nacimiento de niños con problemas de motricidad. «Nacen con problemas, con padecimientos cardiacos, con una cabeza enorme», precisa. «Dentro de nuestra ascendencia, estas cosas no pasaban 50, 30 o 20 años atrás».</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde 1997,&nbsp;<strong>los estudios científicos analizados para esta investigación han documentado que el mercurio puede pasar de las madres a los hijos a través de la placenta, el cordón umbilical y la lactancia.</strong>&nbsp;Y los niveles no son menores. En cuatro investigaciones analizadas, que reúnen 850 muestras tomadas a madres y mujeres embarazadas de las tres cuencas amazónicas, el promedio de mercurio en cabello superó más de tres veces el umbral de la OMS (2 mg/kg) y con picos de hasta 32,4 mg/kg.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>En Madre de Dios, por ejemplo, muestras tomadas a 198 parejas de madres e hijos, entre 2017 y 2018,<a href="https://annalsofglobalhealth.org/articles/10.5334/aogh.3152">&nbsp;evidenciaron&nbsp;</a>la presencia de mercurio en el cordón umbilical</strong>. Y el 29 % de las madres evaluadas superó los niveles de mercurio recomendados por la OMS. En Bolivia, un&nbsp;<a href="https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2024/12/03-ADHMA-Informes-EPU-Mujeres-Mercurio.pdf">estudio</a>&nbsp;de 2023 tomó muestras a 119 mujeres en edad fértil de comunidades cercanas a las cuencas Beni, Mamoré y Madre de Dios:&nbsp;<strong>nueve de cada diez presentaron concentraciones superiores a los límites seguros.&nbsp;</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">La situación en los menores es aún más severa. Una&nbsp;<a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7240868/#gh2150-bib-0067">investigación</a>&nbsp;realizada en niños de 5 a12 años que viven alrededor de la Reserva Comunal Amarakaeri, en Madre de Dios, reveló que la exposición aguda al metal pesado afectó el desarrollo cognitivo, motor y visual de varios de ellos. El análisis, liderado por investigadores de la Universidad de Duke, incluyó muestras de cabello de 164 niños en total, de los cuales el 32,9% superó el umbral seguro de exposición a mercurio de la OMS.</p>



<p class="wp-block-paragraph">«Creo que el hallazgo más importante es que algunas comunidades tienen una exposición tan alta al mercurio que niños y adultos experimentan déficits cognitivos significativos, lo que puede generar desventajas a largo plazo e intergeneracionales», señala William Pan, profesor de la Universidad de Duke que lideró la investigación. «Muchas de estas comunidades con alta exposición no deciden participar en la minería y no se benefician de sus actividades. Esta es la peor forma de injusticia ambiental», insiste.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los relatos confirman el problema en las tres cuencas. «Hubo mujeres embarazadas que tuvieron problemas con sus hijos», lamenta Ignacio Julio Monasterio, corregidor de Eyiyoquibo, una comunidad indígena ese ejja a orillas del río Beni.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">A este escenario se suma un problema más. “La situación de anemia y desnutrición infantil que afecta cerca del 50 % de la población infantil. Y, si a eso le agregas la contaminación por mercurio, es una situación crítica que afecta el bienestar y el futuro», advierte Mariano Castro, exviceministro del Ambiente del Perú.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Estado y sus planes fallidos</strong></h2>



<p class="wp-block-paragraph">En la década de 1950, cientos de habitantes de la bahía de Minamata, una pequeña población pesquera de Japón, comenzaron a desarrollar temblores, movimientos involuntarios, pérdida de coordinación y dificultades para hablar o escuchar. Las mujeres, aunque se veían sanas, daban a luz a niños con graves afectaciones neurológicas. La causa: durante años, una industria petroquímica había vertido compuestos de mercurio en las aguas de la bahía, contaminando los peces y mariscos que consumían. La tragedia, que dejó casi 3000 víctimas&nbsp;<a href="https://www.env.go.jp/en/chemi/hs/minamata2002/summary.html">certificadas oficialmente por el gobierno japonés</a>, se convirtió en el símbolo mundial de los riesgos de este metal tóxico sobre la salud humana y los ecosistemas. También permitió conocer que sus efectos pueden extenderse por generaciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Décadas después, las lecciones de esa catástrofe y&nbsp;<a href="https://minamataconvention.org/sites/default/files/2021-06/Minamata-Convention-booklet-Sep2019-SP.pdf">la conclusión</a>&nbsp;de que “el mercurio y sus compuestos tienen importantes efectos adversos a nivel mundial que justifican la adopción de medidas internacionales” dieron origen, en octubre de 2013, al Convenio de Minamata, un tratado global y vinculante que establece regulaciones estrictas para su uso, comercialización y producción, con miras a eliminar el mercurio progresivamente. El convenio entró en vigor en agosto de 2017.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Perú, Bolivia y Brasil forman parte del Convenio de Minamata desde hace más de 10 años</strong>, pero —pese a la enorme evidencia científica y a los impactos que denuncian desde hace décadas las comunidades en el territorio—, los expertos consultados señalan que las acciones para hacer frente a la contaminación por mercurio en los tres países son completamente&nbsp; insuficientes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Como explica el experto en toxicología y química, José Alfonso Apesteguia, “el Estado peruano está rezagado en sus métodos de diagnóstico. Se prioriza la medición de mercurio total en orina, que solo refleja exposición ocupacional o por inhalación de vapores, pero no el metilmercurio asociado al consumo de pescado. Solo así se podría dimensionar correctamente el riesgo real que enfrentan las comunidades amazónicas”. Castro confirma el diagnóstico desde su experiencia en el Estado:<strong>&nbsp;«Perú es uno de los pocos países que tiene como norma la orina y no el cabello, equivocadamente».</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/22170050/Copy-of-SantaRosa_I4A5900-2-1200x800.jpg" alt="Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello" class="wp-image-276819" style="aspect-ratio:1.5;width:1200px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption"><em>Una brigada del Ministerio de Salud de Perú visitó colegios en las inmediaciones de la Reserva Comunal Amarakaeri para identificar a niños aptos para un tamizaje. No todos podrán acceder a la toma de muestras debido a su alto costo. Foto: Max Cabello</em></figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“Además —agrega Ríos, de Fenamad—, es el mismo Estado el que ha permitido que las comunidades estén llenas de concesiones mineras. Así los pueblos indígenas no quieran involucrarse con la minería, hay comunidades superpuestas y en las que, en sus territorios, se hace minería”. Lo más lamentable, insiste, es que los impactos de la minería son un tema que las autoridades “no quieren ver”. “Se enfocan en lo económico, en el tema de formalizar la minería… pero no en la salud. Y eso preocupa bastante”.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Perú, la&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1483665/Resoluci%C3%B3n%20Ministerial%20%20N%C2%B01026-2020-MINSA.PDF?v=1608046095">Resolución Ministerial 1026-2020-MINSA</a>&nbsp;establece protocolos para la atención de personas expuestas a metales pesados, pero no menciona la existencia de centros médicos exclusivos. Los afectados deben ser derivados a hospitales de mayor complejidad, los de nivel II y III, los cuales representan apenas el&nbsp;<a href="https://oi-files-cng-v2-prod.s3.eu-west-2.amazonaws.com/peru.oxfam.org/s3fs-public/Oxfam_V5_17x24cm_SP.pdf?VersionId=xgHUaHjvcHTHv0BV9h1Tvcv.iEzCWcvS">3 %</a>&nbsp;de todos los establecimientos de salud.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Para el exviceministro Castro, el problema central es que el aparato sanitario no está preparado para responder. «Una atención en asuntos de mercurio o plomo requiere un nivel de especialización de recursos y capacidades que no es de regiones. Ni siquiera para el plomo. Y como se requiere una intervención en los territorios, hay que fortalecer la capacidad no solamente a nivel nacional, sino en los territorios», dice.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Bolivia, por su parte, sigue siendo&nbsp;<a href="https://siip.produccion.gob.bo/noticias/files/2021-7213d-Boletin-Import-Mercurio.pdf">el mayor comprador de mercurio del mundo</a>, según las estadísticas oficiales, y este metal sigue utilizándose en la minería aluvial. Sin embargo, hasta la fecha, aún no hay un plan de acción concreto para abandonarlo. A mediados de 2025, el entonces Ministerio de Medio Ambiente y Agua respondió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que el Plan de Acción Nacional (PAN) para la reducción del uso de mercurio en la minería aurífera —elaborado desde 2023 por el gobierno boliviano y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI)— estaba en proceso de implementación.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De hecho, el actual viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambios Climáticos y de Gestión y Desarrollo Forestal, Jorge Ávila, dijo que a más tardar en mayo se ajustaría el plan para reducir el uso de mercurio en la minería aurífera y se implementaría en su totalidad el Convenio de Minamata. Sin embargo, hasta el cierre de esta investigación no se concretó esa medida.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Sabemos que estamos contaminados por el mercurio pero, ¿qué podemos hacer? No hay dinero por esta crisis, no podemos cultivar porque nuestras parcelas están afectadas por las inundaciones, esa tierra está como podrida”, dice Grover Yumani, corregidor de la comunidad Puerto Yumani.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Brasil, donde las comunidades del río Madeira presentan los valores de mercurio en cabello más altos de toda la base de datos, se importaron 12 toneladas de mercurio de manera oficial en 2024. Aunque una nueva normativa del Ibama, publicada en diciembre de ese mismo año, busca reducir esa cifra a cero a partir del 31 de diciembre de 2025, el propio gobierno reconoce que&nbsp;<strong>«el mercurio aún llega al&nbsp;<em>garimpo</em>&nbsp;ilegal a través de un mercado clandestino que involucra empresas de fachada, documentos falsificados y contrabando”.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Además, como constató&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;en los estados de Amazonas y Rondônia,&nbsp;<strong>el gobierno brasileño no ha logrado implementar la restricción del uso del mercurio ni existe una fecha establecida para aplicarla</strong>, según declaraciones de los ministerios involucrados en la Convención Minamata obtenidas por pedidos de acceso a la información enviados. «Brasil no cuenta con un plan sectorial&nbsp; [vigente] para la implementación del Convenio de Minamata sobre el Mercurio», dijo el Ministerio del Medio Ambiente y Cambio Climático. Además, agregó que no dispone de estudios, informes ni análisis sobre la contaminación por mercurio en el Madeira, y que en este momento no hay medidas ni presupuesto destinados a combatir dicha contaminación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también pudo comprobar que al menos siete de los estudios analizados para esta investigación fueron entregados a las autoridades competentes de cada país (dos en Perú, tres en Bolivia y dos en Brasil). Solo uno, en Perú, generó una acción concreta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Castro propone una ruta para empezar. «Tiene que hacerse una presencia multisectorial integrada en aquellas zonas donde hay informes de personas contaminadas por mercurio. Si hay que verificar algún análisis hecho por una entidad privada, ONG o universidad, que se haga. Y confirmadas esas referencias, que se programe una intervención multisectorial en los territorios», dice. Una hoja de ruta que, hasta hoy, ningún de los tres países ha querido implementar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">A medida que la minería avanza entre los ríos Madre de Dios, Beni y Madeira, los habitantes esperan respuestas. “No tenemos conocimientos profundos sobre la contaminación”, admite Johnny Nayori, presidente de la comunidad nativa de Puerto Luz, en Madre de Dios. “Creo que el Estado debería informarnos y volver a hacer nuevos estudios. No solo a los niños, también a los padres, porque la minería en los alrededores ha avanzado mucho, y no sabemos qué hacer”, insiste Gladys Ordoñez, comunera de Shintuya.</p>



<pre class="wp-block-preformatted"><em>*Este especial periodístico fue coordinado por Mongabay Latam. <strong>Edición general:</strong> Alexa Vélez y María Isabel Torres. <strong>Edición:</strong> Alexa Vélez, Antonio Paz Cardona y Alexandre de Santi. <strong>Periodistas:</strong> Karla Mendes, Iván Paredes, Elizabeth Salazar, Daniela Quintero Díaz, Vanessa Romo y Alexa Vélez. <strong>Investigación:</strong> Vanessa Romo, Daniela Quintero y Alexa Vélez. <strong>Asistencia en investigación:</strong> Cristina Fernández Aguilar y Lourdes Fernández. <strong>Análisis de datos y geoespacial:</strong> Gabriela Quevedo, Cristian Salas y Vanessa Romo. <strong>Asesoría científica:</strong> Luis E. Fernández y Claudia M. Vega del Centro de Innovación Científica Amazónica (CINCIA), Sabin Center for Environment and Sustainability y Wake Forest University. <strong>Coordinación:</strong> Vanessa Romo Espinoza y Daniela Quintero Díaz. <strong>Traducciones:</strong> Lucas Berti, Karla Mendes y Roberto Cataldo. <strong>Visualizaciones:</strong> Eduardo Motta. <strong>Ilustración de portada:</strong> Alma Ríos. <strong>Diseño gráfico y video:</strong> Richard Romero, Carlos Hernández. <strong>Audiencias y redes sociales:</strong> María Isabel Torres, Carlos Hernández y Dalia Medina Albarracín.</em></pre>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/08/verdadero-impacto-mercurio-amazonia-comunidades-indigenas-brasil-bolivia-peru-riesgo/">Puedes revisar la versión completa y la visualización aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=132467</guid>
        <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 21:54:42 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/08/El-verdadero-impacto-del-mercurio-en-la-Amazonia-951-comunidades-indigenas-de-Brasil-Bolivia-y-Peru-en-riesgo.webp?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/webp">
                <media:description type="plain"><![CDATA[El verdadero impacto del mercurio en la Amazonía: 951 comunidades indígenas de Brasil, Bolivia y Perú en riesgo]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
                        <post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">132467</post-id>    </item>
    </channel>
</rss>