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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>You searched for algo va mal | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Mis SÁBADOS de CINE..: EPISODIO 7.</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/cafeliterario-co/mis-sabados-de-cine-episodio-7/</link>
        <description><![CDATA[<p>Les dijimos en la PRESENTACIÓN; de este FANTÁSTICO AUTOR; aquello que “La VIDA te da SORPRESAS…SOR PRESA… jamás ..!&nbsp;A menos que la RELIGIOSA cometa algún DELITO…&nbsp; EXTRAÍDO del producto en largas sesiones GASTRONÓMICAS que nos llevaron a recorrer la COLOMBIA cafetera y otros paises entre ellos la península IBÉRICA con el célebre COCINERO VIAJERO… quien [&hellip;]</p>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph">Les dijimos en la PRESENTACIÓN; de este FANTÁSTICO AUTOR; aquello que “La VIDA te da SORPRESAS…SOR PRESA… jamás ..!&nbsp;<br>A menos que la RELIGIOSA cometa algún DELITO…&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">EXTRAÍDO del producto en largas sesiones GASTRONÓMICAS que nos llevaron a recorrer la COLOMBIA cafetera y otros paises entre ellos la península IBÉRICA con el célebre COCINERO VIAJERO… quien hizo lo mas MÁGICO de sus recetas, presentarnos à la eminencia GRIS de la FAMILIA el HERMANO CONSENTIDO de ELLOS… y HOY de nuestros LECTORES pues nos lo piden y aquí se lo traemos… el ANTONIO MEROÑO CAMPILLO…</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quien empezó a regalarnos sus OBRAS LITERARIAS, verdaderas JOYAS de COLECCIÓN las que Uds tienen el lujo de CONOCER…y a partir de AHORA COLECCIONAR…</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" height="759" width="1024" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-134401" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg 2037w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg?resize=300,222 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg?resize=768,569 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg?resize=1024,759 1024w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/8a030fcd-35c6-4aae-ad90-6572dfea0737_ec4339.jpeg?resize=1536,1139 1536w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">HOY nos APORTA este..:</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-4-3 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Charly García - Yendo De La Cama Al Living (En Directo / Estadio Luna Park 1983)" width="500" height="375" src="https://www.youtube.com/embed/45yRJu4pPBU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<h3 class="wp-block-heading">EL ÚLTIMO BAÑO DE VIRGINIA.</h3>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>&nbsp;El último baño de VIRGINIA… by A.M.C</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Bueno, ya está, me&nbsp; voy, dejo la carta a Leonard en su despacho, en nuestro despacho, cómo va a reaccionar?. Mal, han sido tantos años de sufrimientos y alegrías compartidos, su mesa, nuestra mesa, con el pisapapeles que le regalé por su cuarenta cumpleaños, y libros, por todos lados, los míos, de los que siempre ha sido el mejor critico, mejor que Lytton, libros de tantas promesas de nuestras letras, pero nunca el Ulysses del jesuita de Joyce, un sermón intragable. Me he dejado el chal, hace frío, aún tengo el sabor del té y el cigarrillo, estas anémonas están preciosas en esta época del año, y el canto matutino de estos estorninos, que ayer, de nuevo, escuché hablarme en griego, antes de desmayarme, y Leonard llevándome a la cama, y luego el doctor Jones, y el vaso de leche de Leonard, y las promesas de que me pondré bien y podré escribir, y caminar por el campo, e ir a Londres a ver a Vita o a Nessa, pero no, no puedo más, todo el rato esas voces, esos gritos, y mamá que se aparece en mis sueños, y me despierto agitada, con palpitaciones, sudorosa, y me echo un trago de agua de albaricoque al gaznate y me levanto y lío un cigarro y me tomo una de esas pastillas y me vulevo&nbsp; dormir, para despertarme a mediodía, con el cuerpo como si me hubieran dado una paliza, y el dolor de&nbsp; cabeza y los espasmos y el&nbsp; temblor de pulso.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No, ya no puedo más, esto no es vida, yo sólo quería ser feliz con Leonard, con Vita, con Nessa, con Maynard, con Lytton, con mis paseos, el té, la empanada de liebre, el cigarrillo, el canto de los pajarillos, pero es que este lamentable estado me acompaña desde niña, hace más de cincuenta años, y médicos, y medicinas, y curas, e insomnio e inapetencia y más medicinas y los cuidados de papá y de Nessa y luego de Leonard, y las restriccones, nada de viajes, nada de Londres ni tearo ni cine ni conciertos, aquí recluida, sometida a un régimen conventual, y mi vientre estéril, y mis pasiones dormidas, soy una prisionera, basta ya.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace frío para esta época del año, pero el campo está precioso, buena compañía para mi último paseo, tengo ganas de llorar, voy a echar tanto de menos a Nessa, a Leonard, ellos, sin duda, me añorarán, quizás no quiera de veras morir, sea otro de los deseos de mi mente enferma. He dedicado todas mis energías a una obra que, espero, quede en los anales de las letras inglesas de este siglo, la gente que me quiere así lo cree. Tengo frío, cómo me cuesta respirar, voy a aminorar el paso, qué lejos está este río. ¿Será verdad que antes de morir pasan por tu mente las mejores imágenes de tu vida, como si estuvieras en el cine?&#8230;Podría ver a mamá, a papá, a tanta gente que me abandonó.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Leonard, Leonard, aparece, sálvame otra vez, aunque sea la última: &#8220;Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo&nbsp; pasar por otra de estas espantosas temporadas. Este vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme, así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido, en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más, sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que&#8230;Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me que nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros&#8230;.&#8221;.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">De todos modos, aunque con miedo, me voy tranquila, sé que Leonard saldrá adelante sin mí. Quizás entre definitivamente en política, al Parlamento, por qué no, cuando termine esta horrible guerra. El mundo libre debe derrotar a&nbsp; ese psicópata de Hitler, y emerger algo nuevo, con paz y prosperidad, donde todo el mundo pueda vivir dignamente y en paz.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sí, Leonard ha sido un marido&nbsp; ideal, fiel, comprensivo. Jamás le he escuchado una alusión a mi relación con Vita, relación que ni siquiera para nosotras dos ha estado nunca clara. Quizá nos hemos querido,&nbsp; pero ella es tan posesiva, y yo tan egoísta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero en mis relaciones creo haber sido feliz, constante, y haber aprovechado lo que la vida me ha ofrecido. Espero que Vita tenga un buen recuerdo de mí, que me eche de menos y me añore, que haya sido feliz conmigo, que me siga leyendo, siempre le gustaron mis escritos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Dejo una obra perdurable, me sobrevivirá?. He dedicado tantas de mis escasas fuerzas a mi proyecto literario. Quizás &#8220;Las olas&#8221; sea la obra de la que más satisfecha estoy. Experimental, flujo de conciencia, me inspiré en mi propia mente, en mi diálogo conmigo misma, y la escribí durante una de mis peores crisis. También Orlando tiene mucho de mí, de mis fantasías, de mi vientre estéril. Otra cosa es mi ensayo &#8220;Un cuarto propio&#8221;, que tanto éxito ha tenido. Muchos quisieron ver en mí&nbsp; a una adalid del feminismo: no sé, nunca me ha gustado portar ninguna bandera, aunque la causa de la liberación de la mujer me es muy querida, claro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya puedo ver el río, el agua debe estar helada. Tengo miedo, en el&nbsp; fondo sé que no merezco morir, he sido buena, justa, me quedan muchas cosas por hacer&#8230;ay, sí, este escalón, ya está, qué frío, con estas piedras no tardaré en hundirme, se acabó&#8230;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Luego de la APRECIACIÓN sobre este ULTIMO BAÑO, por parte de nuestro querido ANTONIO </p>



<p class="wp-block-paragraph">Y a modo SIMPÁTICO este ULTIMO BAÑO&#8230;version FILM…</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Tráiler - El Último Baño" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/0hVBElE1F3I?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
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<p class="wp-block-paragraph"><strong>Si te gustó esta &nbsp;EXPERIENCIA ARTÍCULO, y quieres AYUDARNOS haz que tu HISTORIA de DOLOR DESAPAREZCA..: AQUI</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="769" height="1033" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1380.jpeg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133745" style="aspect-ratio:0.744433688286544;width:769px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1380.jpeg 769w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1380.jpeg?resize=223,300 223w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1380.jpeg?resize=762,1024 762w" sizes="auto, (max-width: 769px) 100vw, 769px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Y no se olvide de seguirnos en el…</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1290" height="1588" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133936" style="aspect-ratio:0.8123425692695214;width:1290px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg 1290w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg?resize=244,300 244w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg?resize=768,945 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg?resize=832,1024 832w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1814.jpeg?resize=1248,1536 1248w" sizes="auto, (max-width: 1290px) 100vw, 1290px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">O si precisas algo..:</p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="1386" height="1392" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png?quality=60&amp;w=650" alt="" class="wp-image-133951" style="aspect-ratio:0.9956896551724138;width:1386px;height:auto" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png 1386w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png?resize=150,150 150w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png?resize=300,300 300w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png?resize=768,771 768w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Pieza-Alejandro-Lopez-Conde-1.png?resize=1020,1024 1020w" sizes="auto, (max-width: 1386px) 100vw, 1386px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>CONTINUARÁ</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="300" height="168" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_1593_456cd4.jpeg" alt="" class="wp-image-133953" style="width:650px;height:auto" /></figure>
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        <author>Grupo Juncal un colectivo de autores</author>
                    <category>cafeliterario.co</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134397</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Oct 2026 19:29:26 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Mis SÁBADOS de CINE..: EPISODIO 7.]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Grupo Juncal un colectivo de autores</media:credit>
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        <item>
        <title>Sí es posible coexistir con caimanes, jaguares y otros animales silvestres: en Colombia diseñaron una guía de seis pasos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/si-es-posible-coexistir-con-caimanes-jaguares-y-otros-animales-silvestres-en-colombia-disenaron-una-guia-de-seis-pasos/</link>
        <description><![CDATA[<p>En la vereda colombiana Los Laureles, en el departamento de Arauca, los habitantes comparten el río Cravo Norte con el caimán llanero (Crocodylus intermedius). César Castro, campesino de la zona, relata que conocen bien los territorios que este depredador de hasta siete metros de largo defiende incluso de otros de su misma especie. Aunque hay [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Wildlife Conservation Society (WCS) Colombia, junto a una docena de instituciones aliadas, acaba de publicar una guía para promover la coexistencia con la fauna silvestre.</em></li>



<li><em>El documento se nutre de experiencias que apuntan a mitigar los conflictos que nacen por la cercanía de las actividades humanas con los hábitats de especies silvestres.</em></li>



<li><em>La guía se basó en el Plan4Coex, un enfoque de planificación que busca pasar del conflicto a la coexistencia a largo plazo.</em></li>



<li><em>Grandes felinos, osos de anteojos, murciélagos y caimanes son vistos como amenaza para actividades productivas, pero la guía muestra cómo la percepción negativa puede transformarse en positiva.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph">En la vereda colombiana Los Laureles, en el departamento de Arauca, los habitantes comparten el río Cravo Norte con el caimán llanero (<em>Crocodylus intermedius</em>). César Castro, campesino de la zona, relata que conocen bien los territorios que este depredador de hasta siete metros de largo defiende incluso de otros de su misma especie. Aunque hay relativa tranquilidad en la convivencia, no se han librado de <strong>ataques esporádicos al ganado</strong> ni de <strong>conflictos con pescadores</strong> locales y foráneos por el enmallamiento del reptil en las artes de pesca.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así como en los Llanos Orientales, en muchos territorios de Colombia los <strong>encuentros entre personas y fauna silvestre</strong> pueden desencadenar preocupación, pérdidas económicas y acciones humanas que terminan perjudicando a los animales. Para promover la coexistencia, Wildlife Conservation Society (WCS) Colombia, junto a una docena de instituciones aliadas, desarrollaron la <a href="https://colombia.wcs.org/Portals/113/Publicaciones%20y%20libros/Gu%C3%ADa%20de%20coexistencia%20fauna%20silvestre/WCS_Guia%20fauna%20silvestre_Digital%20OPT_VF.pdf?ver=39ToZLY4YkbH18I-fgdJtg%3d%3d&amp;timestamp=1791214471955" target="_blank" rel="noopener">Guía para la Gestión de las Interacciones con Fauna Silvestre</a>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Se construye a partir de la experiencia de más de una década de trabajo en los territorios del país junto con las comunidades, con el fin de mitigar el conflicto”, dice Germán Forero, director científico de WCS Colombia. Este documento busca ofrecer herramientas prácticas para orientar procesos que permitan <strong>c</strong>onstruir y monitorear territorios en coexistencia. La guía se ha nutrido de diferentes experiencias en el país con especies como el <strong>oso andino o de anteojos, el jaguar, el puma, los murciélagos y las águilas</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/cientificos-descubren-rana-venenosa-ecuador-reservan-ubicacion-protegerla-traficantes-entrevista/">Científicos descubren una rana venenosa en Ecuador, pero reservan su ubicación para protegerla de los traficantes | ENTREVISTA</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220335/cocodrilo-llanero-2-by-federico-mosquera-scaled.jpg" alt="La caza excesiva por la demanda internacional de pieles llevó al caimán llanero a una drástica disminución de su población. Foto: cortesía Federico Mosquera" class="wp-image-280762" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La caza excesiva por la demanda internacional de pieles llevó al caimán llanero a una drástica disminución de su población. Foto: cortesía Carlos Aya Cuero</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“La guía recoge muy bien esas experiencias, las potencia y permite tener una orientación clara y contundente en términos de <strong>generar los escenarios de coexistencia</strong>”, opina Federico Mosquera, subdirector de gestión y manejo de áreas protegidas de Parques Nacionales Naturales de Colombia, institución que ha participado en varios de los procesos citados en el documento.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La publicación se basa en el Plan4Coex</strong>, un enfoque de planificación que busca mitigar las interacciones negativas para alcanzar una <strong>coexistencia sostenible y evaluable a lo largo del tiempo</strong>, de acuerdo con la guía. Silvio Marchini, biólogo brasileño y miembro del Grupo de Especialistas en Conflicto y Coexistencia Humano-Fauna de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), junto a otros colegas, desarrolló la metodología.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“Cuando nos centramos en el conflicto, la pregunta suele ser qué debemos reducir o evitar. Cuando pensamos en coexistencia, también nos preguntamos qué necesitamos construir y mantener para que las personas y la fauna puedan compartir un territorio a largo plazo”, explica Marchini. Con este enfoque, <strong>el bienestar de las personas y la conservación de las especies son objetivos que van de la mano</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Las comunidades deben ser las protagonistas</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280765"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220850/Federacion-Comunitaria-para-el-Ordenamiento-y-Manejo-de-las-Areas-Protegidas-de-Risaralda-by-WCS.png" alt="" class="wp-image-280765" style="aspect-ratio:1.423728813559322;width:1848px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Talleres junto a la Federación Comunitaria para el Ordenamiento y Manejo de las Áreas Protegidas de Risaralda. Foto: cortesía FECOMAR</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="https://tinyurl.com/MongabayLatamWA" target="_blank" rel="noopener"></a></p>



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<p class="wp-block-paragraph">Para Marchini, convertir el conflicto con la fauna silvestre en coexistencia demanda <strong>que los habitantes sean involucrados desde el inicio en la definición de los problemas</strong>, los objetivos, las acciones y la evaluación de los resultados. “Las comunidades ya tienen conocimientos, capacidades e iniciativas propias”, dice. Debe existir respaldo institucional y recursos, sin trasladar a las comunidades toda la responsabilidad de la conservación, añade el experto.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cartilla propone comenzar por una <strong>evaluación de las interacciones con fauna silvestre</strong> que recoja las experiencias y percepciones de las comunidades a través de talleres participativos. En Cravo Norte, por ejemplo, los especialistas conocieron que casos aislados de depredación de animales domésticos o los encuentros inesperados con el caimán llanero están integrados en la vida diaria de sus habitantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Lee más | <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/peru-primera-coleccion-cientifica-peces-madre-de-dios-mineria-ilegal/">Perú: la primera colección científica de peces de Madre de Dios refleja los cambios que genera la minería ilegal en la vida acuática</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220249/oso-de-anteojos-by-Federico-Mosquera-scaled.jpg" alt="Uno de los objetivos de la guía es mitigar las interacciones negativas que generan especies de fauna silvestre, incluido el oso andino, en diferentes territorios del país. Foto: cortesía Federico Mosquera" class="wp-image-280758" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Uno de los objetivos de la guía es mitigar las interacciones negativas que generan especies de fauna silvestre, incluido el oso andino, en diferentes territorios del país. Foto: cortesía Federico Mosquera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras tanto, en el río Tomo y caño Terecay, en el departamento de Vichada, donde el caimán llanero ha sido reintroducido desde 2015, encontraron que muchas interacciones imprevistas con el reptil se deben al “desconocimiento local”, de acuerdo con la guía. Estas experiencias dejaron la lección central de que <strong>las medidas deben adaptarse a cada contexto</strong>, aunque se trate de la misma especie, señala Marchini.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El siguiente paso que propone la guía es la planificación, que incluye <strong>definir los cambios esperados y las acciones a tomar</strong>. Por ejemplo, en Cravo Norte se planificaron acciones encaminadas a evitar que los animales domésticos se acerquen al río y se conviertan en presas del caimán. También se planificaron recorridos comunitarios por el río para evitar el uso de artes de pesca no reglamentadas y actividades de educación ambiental en la escuela local, añade Forero.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Vichada, por otro lado, se tiene planificado hacer nuevas liberaciones, adelanta Mosquera.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220858/Portada-coexistencia-e1792621624164.png" alt="La guía está está pensada para adaptarse a los contextos locales y a las realidades de cada territorio. Foto: cortesía WCS Colombia" class="wp-image-280766" style="aspect-ratio:0.8133333333333334;width:976px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La guía está pensada para adaptarse a los contextos locales y a las realidades de cada territorio. Foto: cortesía WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Forero reconoce que el caimán llanero, al ser un depredador que puede alcanzar los siete metros, requiere de un <strong>trabajo minucioso con las personas antes y después de su reintroducción</strong>. La razón es sencilla: las comunidades en el río Tomo y caño Terecay no estaban acostumbradas a la presencia de la especie, pues hace décadas que había desaparecido de la zona por la cacería ilegal para la extracción de la piel.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El tercer paso es establecer una línea base con <strong>indicadores de daños, tolerancia o disposición a coexistir y del estado de la población silvestre</strong>. En ese proceso, Castro conoció que en Cravo Norte sobreviven las poblaciones más grandes del caimán llanero. Aún así, en los monitoreos no han contado más de 50 adultos, detalla. “Pensábamos que había muchos”, dice, pero, en realidad, el animal sigue clasificado en la categoría de <a href="https://www.iucnredlist.org/es/species/5661/181089024" target="_blank" rel="noopener">Peligro Crítico</a>, según la lista roja de especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).</p>



<h2 class="wp-block-heading">Implementar acuerdos y monitorearlos</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220912/Jhonattan-Vanegas-WCS.png" alt="En un territorio biodiverso como Colombia, los seres humanos y sus actividades están cada vez más cerca de los hábitats de la vida silvestre. Foto: cortesía Jhonattan Vanegas / WCS Colombia" class="wp-image-280767" style="aspect-ratio:1.702;width:1702px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">En un territorio biodiverso como Colombia, los seres humanos y sus actividades están cada vez más cerca de los hábitats de la vida silvestre. Foto: cortesía Jhonattan Vanegas / WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El caimán llanero controla las poblaciones de peces</strong> y evita que los cauces se obstruyan al movilizar sedimentos con su cola. Esto es parte de lo que la comunidad aprendió en los talleres con WCS. Al ver que quedaban tan pocos y que su rol para mantener en equilibrio el ecosistema fluvial desaparecería, la comunidad se motivó a cuidarlos, asegura Castro.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Precisamente, el cuarto paso que propone la guía es <strong>concertar acciones y responsabilidades</strong>. En Cravo Norte se acordó implementar acciones a nivel comunitario y predial para hacer un mejor manejo de los animales domésticos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El quinto paso contempla la implementación de las medidas que pueden incluir <strong>manejo del hábitat, prácticas productivas sostenibles, infraestructura antidepredatoria</strong>, incentivos, educación y fortalecimiento de capacidades con acompañamiento técnico.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220321/cocodrilo-llanero-1-by-federico-mosquera-scaled.jpg" alt="El caimán llanero (Crocodylus intermedius) habita principalmente en los ríos y llanuras inundables de los Llanos de Colombia y Venezuela. Foto: cortesía Federico Mosquera" class="wp-image-280761" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El caimán llanero habita principalmente en los ríos y llanuras inundables de la Orinoquía de Colombia y Venezuela. Foto: cortesía Federico Mosquera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Entre esas medidas, en Cravo Norte se construyeron <strong>bebederos para evitar que las vacas y los cerdos bajen al río en busca de agua</strong>, comenta el habitante de Los Laureles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La guía de seis pasos concluye con el <strong>monitoreo y evaluación</strong>. Este punto incluye la revisión de acciones e indicadores y comparación de los resultados con los cambios esperados. El objetivo es ajustar o reemplazar medidas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">La coexistencia en un país megadiverso</h2>



<p class="wp-block-paragraph">Federico Mosquera, de Parques Nacionales Naturales de Colombia, revisó la Guía para la Gestión de las Interacciones con Fauna Silvestre desde su concepción, pues se alínea con uno de los objetivos de la entidad: <strong>construir escenarios de coexistencia entre las especies y los modelos productivos humanos</strong>. Explica que en las áreas protegidas, ya sea por traslape con comunidades indígenas, ocupación de ciertas zonas, sobreexplotación de fauna, desarrollos forestales o pérdida de conectividad, hay interacción entre personas y animales silvestres.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280760"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220311/Leopardus-padalis-by-Federico-Mosquera-scaled.jpg" alt="El ocelote (Leopardus pardalis) enfrenta la caza por retaliación debido a la depredación ocasional de animales domésticos. Foto: cortesía Federico Mosquera" class="wp-image-280760" style="aspect-ratio:1.4997070884592854;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El ocelote (<em>Leopardus pardalis</em>) enfrenta la caza por retaliación debido a la depredación ocasional de animales domésticos. Foto: cortesía Federico Mosquera</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">En un país megadiverso como Colombia, esta realidad se extiende a todo el país. “Las personas que viven en áreas rurales, inclusive en las ciudades, <strong>conviven muy cerca de la biodiversidad</strong>”, señala Forero, de WCS Colombia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras los ganaderos pueden verse afectados por la pérdida de ganado por ataques de grandes felinos o los agricultores denuncian casos donde osos de anteojos (<em>Tremarctos ornatus</em>) que se alimentan de sus cultivos, para Mosquera hace falta una discusión sobre el <strong>rol de estas especies en el equilibrio ecológico</strong> del que dependen las poblaciones humanas, para la obtención de servicios ambientales como el agua limpia y la polinización.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es decir, <strong>la solución no está en cazar por retaliación</strong>, sino, por ejemplo, en implementar medidas de manejo adecuado del ganado, resalta Mosquera. Esto incluye sistemas de rotación silvopastoriles, implementación de cercas y cuidado veterinario. Las medidas no solo protegen al ganado del ataque de depredadores, sino que también están encaminadas a proteger su salud y su vida, reduciendo aún más la pérdida económica de los productores.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Cambiar la percepción sobre la fauna silvestre</h2>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220347/4.Foto-Zaira-Rios_WCS-Col-1-scaled.jpg" alt="La coexistencia involucra interacciones ecológicas y sociales, de acuerdo con la guía. Foto: cortesía Zaira Ríos / WCS Colombia" class="wp-image-280763" style="aspect-ratio:1.5058823529411764;width:2560px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">La coexistencia involucra interacciones ecológicas y sociales, de acuerdo con la guía. Foto: cortesía Zaira Ríos / WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">“El principal reto es <strong>cambiar la percepción de las comunidades hacia las especies</strong>”, asegura Mosquera. Por su parte, Forero agrega que varias de las experiencias recogidas demuestran que las interacciones con la fauna silvestre pueden ser positivas y traer beneficios. Un ejemplo de eso es el desarrollo del certificado <a href="https://colombia.wcs.org/es-es/WCS-Colombia/Noticias/articleType/ArticleView/articleId/24165/Certifican-al-Cafe-Oso-Andino-como-amigable-ambientalmente.aspx" target="_blank" rel="noopener">Andean Bear Friendly</a>, sello que ya han recibido algunos cafeteros en el departamento de Valle del Cauca por su convivencia con el oso de anteojos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Otro desafío tiene que ver con los recursos, reconoce Forero. Seguir los pasos de la guía y, principalmente, implementar las acciones y estrategias, requiere de <strong>herramientas y recursos económicos</strong>. Por eso, aunque la guía es autoexplicativa, en muchos casos es ideal que las implementaciones sean acompañadas y apoyadas por instituciones del gobierno y organizaciones no gubernamentales o privadas, en colaboración con las comunidades o actores locales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">“<strong>Esta planificación debe integrarse a otros instrumentos que existan en el territorio</strong>, los planes de ordenamiento, las estrategias de restauración, las estrategias de ordenamiento productivo”, añade Forero.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280768"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/21220934/murcielagos-by-Mario-Santana-WCS-Colombia.png" alt="Los murciélagos también han generado interacciones negativas, pero poblaciones han encontrado formas de convivir con ellos al entender su rol ecológico y reubicarlos en zonas donde no afecten las actividades humanas. Foto: cortesía Mario Santana / WCS Colombia" class="wp-image-280768" style="aspect-ratio:1.773;width:1773px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Poblaciones en Colombia han encontrado formas de convivir con los murciélagos al entender su rol ecológico y reubicarlos en zonas donde no afecten las actividades humanas. Foto: cortesía Mario Santana / WCS Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Para Marchini, otro reto es <strong>dar continuidad a los procesos</strong> cuyos tiempos superan la duración de los proyectos. Explica que las medidas técnicas necesitan mantenimiento, los acuerdos necesitan seguimiento, y las relaciones de confianza requieren de presencia sostenida. “La sostenibilidad depende de que el territorio conserve la capacidad de decidir, actuar y aprender cuando termine el proyecto”, afirma.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al final del día, señala el especialista de la UICN, el objetivo es <strong>que las comunidades disminuyan las pérdidas y la vulnerabilidad</strong>, mientras que se reducen las amenazas que enfrenta la fauna silvestre y mejoran las tendencias poblacionales y el hábitat.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Cravo Norte, donde sus habitantes se enorgullecen de saber convivir con el caimán llanero, ahora refuerzan su vínculo con este gran depredador. Castro relata que WCS respaldó una observación de postura de huevos en verano. Y dice con emoción: “<strong>pudimos mirar el nacimiento de 114 nuevas crías</strong>, fue una experiencia bonita, aprendimos algo más del caimán”.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>*Imagen principal:</strong> A medida que crecen las fronteras ganaderas, se han registrado casos en los que los grandes felinos, como el jaguar (foto) y el puma, depredan animales domésticos. <strong>Foto:</strong> cortesía Federico Mosquera</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/ana-cristina-alvarado/">Ana Cristina Alvarado</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/coexistir-fauna-silvestre-colombia-guia-seis-pasos/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/coexistir-fauna-silvestre-colombia-guia-seis-pasos/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134374</guid>
        <pubDate>Sat, 24 Oct 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Jaguar-by-federico-mosquera.jpg?quality=60&amp;#038;w=1200" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Sí es posible coexistir con caimanes, jaguares y otros animales silvestres: en Colombia diseñaron una guía de seis pasos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>“Estamos ante lo desconocido”: los retos de Colombia ante El Niño y una nueva realidad climática &amp;#124; ENTREVISTA</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/estamos-ante-lo-desconocido-los-retos-de-colombia-ante-el-nino-y-una-nueva-realidad-climatica-entrevista/</link>
        <description><![CDATA[<p>Latinoamérica enfrenta un clima cada vez más cambiante e impredecible. Actualmente la región enfrenta la incertidumbre que trae el fenómeno de El Niño, intensificado por la crisis climática y que se traduce en olas de calor, huracanes más intensos, incendios y pérdida de cultivos. Colombia está especialmente expuesta a estos impactos en casi todas sus [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Mongabay Latam habló con la científica ambiental Ghisliane Echeverry Prieto, exdirectora general del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) sobre los desafíos climáticos que enfrenta Colombia.</em></li>



<li><em>La especialista destaca mejoras en la prevención en Colombia, pero al mismo tiempo advierte que la percepción del riesgo y la falta de normativas y de actualización tecnológica pueden pesar al momento de enfrentar fenómenos de variabilidad climática.</em></li>



<li><em>Para Echeverry, los impactos acumulados que Colombia ha recibido en los últimos años son un factor de riesgo importante para los efectos que enfrentará por el actual fenómeno de El Niño, agravado por la crisis climática.</em></li>



<li><em>La especialista también explica la complejidad de trabajar en los reportes sobre deforestación que su equipo coordinó durante el gobierno de Gustavo Petro, los cuales fueron altamente cuestionados y tuvo que defender ante instancias judiciales.</em></li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Latinoamérica enfrenta un clima cada vez más cambiante e impredecible</strong>. Actualmente la región enfrenta la incertidumbre que trae el <a href="https://es.mongabay.com/2026/08/el-nino-origen-impactos-latinoamerica-entrevista/" target="_blank" rel="noopener">fenómeno de El Niño,</a> intensificado por la crisis climática y que se traduce en olas de calor, huracanes más intensos, incendios y pérdida de cultivos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia está especialmente expuesta a estos impactos en casi todas sus regiones. <strong>Es el país de Latinoamérica con mayor nivel de riesgo ante fenómenos naturales extremos, como inundaciones y tormentas,</strong> de acuerdo con el informe <a href="https://weltrisikobericht.de/worldriskreport/" target="_blank" rel="noopener">WorldRiskReport</a>, y se prepara para recibir los impactos del fenómeno de El Niño, el cual se prevé como el más intenso desde 1950.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tras dejar la dirección del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), la <strong>científica ambiental Ghisliane Echeverry Prieto conversa con Mongabay Latam sobre la situación que vive Colombia ante este evento de variabilidad climática</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La especialista sostiene que la adaptación climática va más allá de lo gubernamental, que requiere una reflexión colectiva e individual que permita asimilar riesgos, actualizar herramientas y tomar decisiones clave para los retos que enfrenta el país, priorizando la vida de las personas.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280468"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/17021130/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista-3.jpeg" alt="Río afectado por la sequía en Colombia" class="wp-image-280468" style="aspect-ratio:1.7821670428893905;width:1579px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Desde junio de 2026, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres alertó la llegada de El Niño en Colombia. Foto: UNGRD</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/09/crisis-climatica-comunidades-latinoamericanas-generan-datos-enfrentar-sequias-incendios-inundaciones/" target="_blank" rel="noopener">La crisis climática cambió las reglas: comunidades latinoamericanas generan sus propios datos para enfrentar sequías, incendios e inundaciones</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—En un contexto de eventos climáticos extremos y con el fenómeno de El Niño actual, ¿qué lecciones está dejando la variabilidad climática sobre la capacidad real de Colombia para enfrentar sequías e incendios?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">— Lo primero que hemos entendido es que el cambio respecto a la amenaza climática o a los temas ambientales van mucho más rápido de lo que la legislación o las instituciones pueden responder. El Ideam, por ejemplo, se creó hace 30 años y sigue con la misma estructura, esto hace que tengamos elementos “antiguos” para responder a una nueva realidad climática. Es como tener el Windows 98, cuando hoy estamos en la era de la inteligencia artificial (IA).</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia ha entendido que viene el reto de articularse para poner en funcionalidad y en operar instrumentos de gestión de riesgos. Dentro de esa política [de gestión de riesgos] hay tres elementos fundamentales: <strong>el conocimiento del riesgo, la gestión de riesgo y la atención al desastre.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El país ha avanzado de manera significativa en ese conocimiento del riesgo</strong>. Es un país que tiene un servicio meteorológico sólido, que tiene universidades que han avanzado en investigaciones importantes.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Colombia empezó a entender un poco más la prevención. Lo vi en el sector público, en el sector privado y en la ciudadanía. Empezamos a entender que no sólo se trata de mitigación, sino también de adaptación, <strong>¿qué tan rápido vamos a lograr adaptarnos a esta nueva realidad climática que nos está llevando a una incertidumbre también muy grande?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Estamos ante un reto muy complejo por una razón y es que estamos ante lo desconocido.</strong> La pregunta es: ¿cómo nos estamos adaptando y qué acciones desde lo individual, desde lo colectivo y desde lo gubernamental nos están llevando a adaptarnos a esto? Colombia es uno de los países más vulnerables del mundo, con mayor número de desastres por causas ambientales, eso nos tiene que plantear una reflexión.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280470"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/17021135/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista-5.jpeg" alt="Incendio en Colombia" class="wp-image-280470" style="aspect-ratio:1.5025041736227045;width:900px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Fenómenos climáticos extremos como El Niño aumentan su intensidad con la variabilidad climática. Foto: Ministerio de Ambiente de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/malaria-dengue-cambio-climatico-influye-expansion-enfermedades-transmitidas-mosquitos/" target="_blank" rel="noopener">Malaria y dengue: el cambio climático influye en la expansión de las dos enfermedades transmitidas por mosquitos más comunes en el planeta</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuáles considera que son los puntos críticos o herramientas por corregir y actualizar en Colombia?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">— Es importante y fundamental la actualización tecnológica, pero hay otro pilar, el trabajo con la ciudadanía. Colombia es un país pluriétnico y muy diverso. Requiere que este trabajo se haga adaptado a las comunidades y a los contextos ambientales, geográficos, sociales y económicos. No crear soluciones estándares para todos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un tercer elemento es renovar la normativa. <strong>No podemos seguir mirando los riesgos ni lo ambiental como hace 30 años,</strong> cuando hablábamos de determinantes ambientales, cuando el cambio climático era una cosa que se veía como futuro.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—El Niño está desnudando crisis que pareciera que no son percibidas con gravedad, ¿qué consecuencias puede desencadenar su subestimación y cómo no bajar la guardia?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Algo importante es la percepción social del riesgo. La meteorología es una ciencia muy compleja. El fenómeno técnico en sí es algo muy complejo para que sea apropiado por la ciudadanía. Hay varias cosas que fueron acertadas, como la advertencia temprana que se hizo. <strong>Prefiero una incertidumbre a tiempo que una certeza tardía.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>El Niño no es un interruptor, él no viene a apagar las lluvias [en el caso colombiano]. Él viene a sobreponerse sobre todo lo que está ocurriendo y empieza a disminuir.</strong> Cuando llegue su pico y se cruce con la temporada de menos lluvias, que será en diciembre, ahí va a estar la cosa [el problema].</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace tres años, en 2023, estábamos en una situación similar. Cuando estaba al frente del Ideam declaré El Niño en noviembre, se burlaron, no nos creyeron, muchas entidades bajaron la guardia y, meses más tarde, Bogotá estaba iniciando un racionamiento. Por primera vez en la historia, <a href="https://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=154027" target="_blank" rel="noopener">la capital se veía expuesta a un racionamiento de agua que duró casi un año.</a></p>



<p class="wp-block-paragraph">El fenómeno de El Niño técnicamente está muy claro, está declarado, pero hay que hacer un tema pedagógico que no se le debería cargar al Ideam. Creo que las <strong>entidades territoriales, alcaldías, gobernaciones, colegios y universidades deberían estar hablando esto con fuerza.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280467"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/17021127/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista-2.jpeg" alt="Impactos de la sequía en Colombia" class="wp-image-280467" style="aspect-ratio:1.7777777777777777;width:1280px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">El sector agrícola es uno de los más vulnerables en Colombia ante los efectos de El Niño. Foto: Ministerio de Ambiente de Colombia</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/el-nino-peru-ningun-sistema-de-alerta-temprana-esta-operativo/" target="_blank" rel="noopener">El Niño en Perú: no está operativo ninguno de los 18 sistemas de alertas tempranas previstos desde 2017</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Qué consecuencias puede desencadenar El Niño para el sector alimentario, de salud y energético?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—<strong>El Niño en Colombia es sequía</strong>. Significa que disminuyen las lluvias, aumenta la temperatura y disminuyen los caudales. Es claro que puede venir una sequía y un racionamiento de energía y de agua, pero, además, los alimentos empiezan a encarecerse.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay muchas comunidades que dependen del transporte fluvial y aumenta la probabilidad de incendios forestales. Es una situación muy compleja. Tú no tienes agua, tienes el país incendiado y esos incendios generan contaminación. Esa contaminación enferma a las personas por la calidad del aire. Todo empieza a colapsar: la salud, la energía, el agua, las olas de calor.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que sonamos muy alarmistas, pero es que es algo que ya ocurrió en 2024 y es algo que puede venir con mucha mayor mayor fuerza en este 2026. Se cree que es el fenómeno de El Niño más fuerte porque estamos en el marco de una crisis climática.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Puede ser más complejo por los impactos acumulados. El país no ha terminado de recuperarse de El Niño anterior en muchos aspectos, <strong>no se han reorganizado muchas cosas porque</strong> <strong>el país tiene unos problemas internos muy complejos, que van desde el conflicto armado hasta el terremoto de hace dos meses.</strong></p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279440"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/01050642/el-nino-alimentos-latinoamerica-comida-3-.jpeg" alt="Cuerpo de agua afectado por la sequía en Colombia" class="wp-image-279440" style="aspect-ratio:1.780722891566265;width:739px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Los impactos por El Niño en Colombia ya se viven con sequías que afectarán la producción de alimento. Foto: Universidad de la Guajira</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Los territorios ya enfrentan inundaciones, olas de calor y crisis de salud asociadas a la adaptación, ¿cuáles zonas o regiones considera más vulnerables a esta variabilidad climática?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—Casi todo el país tiene una exposición similar, pero la diferencia está en las vulnerabilidades. Por ejemplo, regiones como la Caribe ya están manejando unas crisis energéticas complejas: racionamientos y tarifas de energía muy altas. Esto se puede recrudecer y genera una situación de vulnerabilidad para la ciudadanía.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El sector agrícola en la región Caribe y Andina puede estar muy afectado. Los sectores productivos mueven la economía y hay un enfoque en comunidades vulnerables, pero también tiene que haber un enfoque en estos sectores. Yo no sé cuál es el plan para proteger al sector agrícola, porque el alimento es esencial.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Cuando escasea el agua se recrudecen los conflictos ambientales. Va a venir seguramente un conflicto entre la industria y la ciudadanía.</strong> Son cosas que también van a ocurrir y el gobierno tendrá que tener elementos para mediar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora más que nunca hay que defender la vida porque el futuro es muy incierto y muy complejo. Hay que pensar cuál va a ser la prioridad y esa relación que vamos a tener con algo que damos por sentado, que es el agua.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_277168"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/08/28185916/FOTO-1-Andres-Cardona-Caqueta.jpg" alt="Grandes extensiones de bosque son taladas y quemadas para abrir paso a potreros en Caquetá. La apertura de áreas de 100 o 200 hectáreas requiere maquinaria, combustible, trabajadores y vías para transportar los equipos. Foto: Andrés Cardona" class="wp-image-277168" style="aspect-ratio:1.5760441292356187;width:2000px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Grandes extensiones de bosque son taladas y quemadas para abrir paso a potreros en Caquetá. La apertura de áreas de 100 o 200 hectáreas requiere maquinaria, combustible, trabajadores y vías para transportar los equipos. Foto: Andrés Cardona</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Cuáles considera que son las causas estructurales de la deforestación que siguen sin atenderse y qué tan confiable sigue siendo el monitoreo para tomar decisiones?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—El Ideam tiene un sistema de monitoreo de bosques que es muy robusto, que ha pasado revisiones por pares, que se ha construido de acuerdo al contexto del país. No sigue una homogeneidad, incluye visores y seguimiento con Global Forest Watch.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez la deforestación en otros países sea por agricultura o porque las leyes lo permiten. <strong>En Colombia está absolutamente ligada al conflicto armado. Es una dinámica muy entrelazada, como si no se pudiera tener gobernanza sobre eso.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En el gobierno de Gustavo Petro se creó el Consejo Nacional de Lucha contra la Deforestación y otros Crímenes Asociados (Conaldef), un elemento interesante y efectivo porque ya no son esfuerzos aislados. Los ministerios se sientan en la mesa y empiezan a cruzar capas porque cada uno por separado no las logra conectar. Pasas de una visión reduccionista del problema a una visión sistémica y empiezas a cruzar información y encontrar incluso a los responsables de la deforestación.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—¿Una deforestación tan ligada al conflicto armado está generando respuestas de militarización?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—El gobierno del presidente Petro tenía una visión hacia la comunidad. Había elementos pilares, no es solamente uno, no se trata solamente de judicializar, porque además <strong>la deforestación también encuentra un caldo de cultivo en el abandono estatal.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Se hablaba de gobernanza forestal, de desarrollo agroambiental, de gobernanza con los pueblos indígenas. Tenemos que darles modos de vida sostenibles a las comunidades porque sucede igual que con la coca, la gente cultiva porque es rentable.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero la visión que tiene este gobierno claramente es otra. Yo creo que la militarización puede ser una reacción, pero no es una solución. Me preocupa que este gobierno se quede en la militarización.</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_280469"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/10/17021133/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista-4.jpeg" alt="Ghisliane Echeverry, científica ambiental y exdirectora del Ideam en Colombia" class="wp-image-280469" style="aspect-ratio:1.7783333333333333;width:1067px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Ghisliane Echeverry, ha sido reconocida por su trayectoria como científica e investigadora en Colombia. Foto: Ideam</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Leer más |</strong> <a href="https://es.mongabay.com/podcast/2026/10/fenomeno-de-el-nino-cual-es-su-impacto-y-como-se-prepara-latinoamerica/" target="_blank" rel="noopener">Fenómeno de El Niño: ¿cuál es su impacto y cómo se prepara Latinoamérica?</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—El Ideam se ha caracterizado por basarse en el rigor técnico y científico, ¿durante su tiempo al frente de la institución hubo presiones políticas por matizar o retrasar información importante? ¿Considera que ese riesgo está presente ahora?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—No, tengo que decirlo abierta y públicamente, y el equipo que trabaja conmigo puede dar fe de eso: tuve autonomía técnica total.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La polémica que sí tuve que afrontar durante mi paso por el Ideam fueron los datos de deforestación en el 2023. Tuve que enfrentar asuntos jurídicos porque había personajes que además se ensañaron diciendo que nos habíamos inventado las cifras para favorecer al gobierno de Gustavo Petro. Tuvimos que ir a audiencias. Fue un proceso de defensa porque se comprobó que eran reales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El equipo tiene un protocolo muy riguroso donde se revisan las imágenes, las causas y los agentes. Luego se vuelve a revisar. El proceso sí puede mejorar, pero hay todo un equipo que es casi que independiente porque no son funcionarios del Ideam, están contratados por la cooperación internacional, a través de <a href="https://visionamazonia.minambiente.gov.co/" target="_blank" rel="noopener">Visión Amazonía</a> [un programa que lleva varios años funcionando en Colombia].</p>



<figure class="wp-block-image is-resized" id="attachment_279309"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/09/29002611/colombia-incendios-fuego-el-nino-6.jpeg" alt="Helicóptero lanzando agua contra incendio en Cundinamarca, Colombia" class="wp-image-279309" style="aspect-ratio:1.3333333333333333;width:1156px;height:auto" /><figcaption class="wp-element-caption">Expertos sostienen que se requieren mayores medidas de prevención transformar coberturas forestales y evitar la propagación de más incendios. Foto: Gobernación de Cundinamarca</figcaption></figure>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>—Uno de los <a href="https://transparenciacolombia.org.co/ungrd/" target="_blank" rel="noopener">escándalos de corrupción más grandes y recientes en Colombia tuvo como protagonista a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD)</a>, que hoy tienen una responsabilidad enorme ante los eventos que se presenten en los próximos meses. ¿Cómo ve actualmente la capacidad de acción de esta entidad? ¿Está preparada para enfrentar lo que se viene?</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">—La UNGRD es un organismo muy poderoso, necesario y creo que estructuralmente tiene todos los dientes para actuar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La UNGRD tiene dinero disponible todo el tiempo, recursos, puede moverse porque está diseñada para atender emergencias en toda su estructura administrativa. Que Colombia tenga eso es genial.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sé que tiene herramientas, instrumentos y dientes para actuar bajo el marco de la ley. Tiene los mecanismos de articulación y desde la gestión de riesgo pasó algo muy interesante: <strong>se decretó por primera vez una emergencia por variabilidad climática y no solamente por el fenómeno de El Niño</strong>. Eso permite moverse ante un frente frío, un incendio, una sequía o una inundación. La Unidad tiene la capacidad para actuar y hay que aprovecharla.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Imagen principal: Ghisliane Echeverry Prieto, exdirectora general del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) habla sobre la nueva realidad climática que enfrenta Colombia. Foto: cortesía Ghisliane Echeverry</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>El artículo original fue publicado por</em> <a href="https://es.mongabay.com/by/gonzalo-ortuno-lopez/">Gonzalo Ortuño López</a> <em>en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/10/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista/" data-type="link" data-id="https://es.mongabay.com/2026/10/nueva-realidad-climatica-colombia-el-nino-entrevista/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Si quieres leer más noticias ambientales en Latinoamérica,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/?s=&amp;formats=post+custom_story+videos+podcasts+specials+short_article" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes revisar nuestra colección de artículos.</em></a><em>&nbsp;Y si quieres estar al tanto de las mejores historias de Mongabay Latam,&nbsp;</em><a href="https://es.mongabay.com/boletin-de-noticias/" target="_blank" rel="noopener"><em>puedes suscribirte al boletín aquí</em></a><em>, unirte a nuestro&nbsp;<a href="https://whatsapp.com/channel/0029VaHRw3ULI8YUpy3Iyc0m">canal de WhatsApp</a>&nbsp;o seguirnos en&nbsp;</em><a href="https://www.facebook.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Facebook</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://twitter.com/MongabayLatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>X</em></a><em>,&nbsp;</em><a href="https://www.instagram.com/mongabaylatam/" target="_blank" rel="noopener"><em>Instagram</em></a><em>,&nbsp;<a href="https://www.tiktok.com/@mongabaylatam">Tiktok</a>&nbsp;y&nbsp;</em><a href="https://www.youtube.com/channel/UCCZH55oRbWMJoH3L2JmSItQ/" target="_blank" rel="noopener"><em>Youtube</em></a><em>.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134292</guid>
        <pubDate>Tue, 20 Oct 2026 16:06:55 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[“Estamos ante lo desconocido”: los retos de Colombia ante El Niño y una nueva realidad climática &#124; ENTREVISTA]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>La historia que incomoda</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/la-historia-que-incomoda/</link>
        <description><![CDATA[<p>La memoria de una nación no pertenece a quienes administran temporalmente sus instituciones.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un museo es, entre muchas otras cosas, una manera de contar quiénes somos y hemos sido. A través de sus objetos, sus imágenes y las historias que decide poner en relación, una sociedad construye una representación de sí misma. Allí conviven episodios que despiertan orgullo con otros que preferiríamos olvidar; acontecimientos que forman parte de nuestra identidad y testimonios que contradicen la imagen que hemos aprendido a tener de nuestro país. Tal vez por eso los museos tienen una importancia política mucho mayor de la que habitualmente les reconocemos. No se limitan a conservar el pasado. Participan, también, en la forma como aprendemos a comprenderlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo ocurrido hace algunos días en el Museo Nacional de Colombia obliga a volver sobre esa relación. Por instrucción del Ministerio de Cultura fueron retiradas decenas de piezas relacionadas con los movimientos feministas, la diversidad sexual, la violencia política, la Constitución de 1991 y el Acuerdo de Paz de 2016. Entre ellas se encontraban una bandera del movimiento LGBTIQ+, afiches de candidatos presidenciales asesinados, documentos sobre las luchas por los derechos de las mujeres y objetos que daban cuenta de algunos de los momentos más significativos de nuestra historia reciente. En varias salas quedaron paredes vacías, mientras el Gobierno anunciaba el comienzo de una denominada contrarrevolución cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La ministra Paola Holguín ha defendido estas decisiones bajo el argumento de que el Museo Nacional no puede convertirse en un instrumento de adoctrinamiento político, ni en un espacio de apología al delito o de difusión de versiones sesgadas de nuestra historia. Su planteamiento contiene una preocupación que no debería descartarse de antemano. Las instituciones culturales financiadas con recursos públicos no están llamadas a reproducir las preferencias ideológicas de quienes las administran, y mucho menos a presentar como verdades indiscutibles interpretaciones que pertenecen al terreno de la controversia política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, reconocer esa preocupación no resuelve el problema. Más bien obliga a examinar con mayor detenimiento la naturaleza de las decisiones adoptadas. Porque si algo deberíamos tener claro es que ninguna exposición museográfica constituye una representación completa, definitiva y absolutamente neutral de la realidad. Toda curaduría implica seleccionar. Al escoger una pieza y no otra, al relacionar determinados acontecimientos y construir un recorrido, los museos producen interpretaciones. Esa condición no representa necesariamente una deformación de su misión. Es parte de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cuestión verdaderamente importante aparece cuando intentamos comprender quién ejerce esa facultad de selección, bajo qué criterios y con qué límites. Una cosa es que un equipo de historiadores, conservadores y curadores decida modificar una exposición a partir de nuevas investigaciones, discusiones académicas o transformaciones en la comprensión de un acontecimiento. Otra, sustancialmente distinta, es que una autoridad política determine qué expresiones deben desaparecer de las salas porque resultan incompatibles con su interpretación de la historia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese punto, el debate deja de ser exclusivamente cultural y adquiere una dimensión institucional. El Museo Nacional no es una dependencia destinada a ilustrar el programa político de cada administración. Su responsabilidad consiste en conservar, investigar e interpretar un patrimonio que pertenece a la sociedad y cuya complejidad difícilmente puede reducirse a las convicciones de un gobierno. Esa responsabilidad exige independencia profesional, sin que ello signifique inmunidad frente al escrutinio público ni resistencia automática a cualquier transformación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay, además, una dimensión del problema que suele pasar inadvertida. La relación entre arte y política no comienza cuando una obra transmite un mensaje partidista. También se expresa en las decisiones que organizan aquello que una sociedad puede ver, reconocer y considerar parte de su experiencia colectiva. El espacio de un museo tiene, en ese sentido, una capacidad particular para otorgar visibilidad. Cuando un objeto ingresa a una exposición pública adquiere la posibilidad de participar en una conversación social más amplia. Cuando desaparece, esa posibilidad se reduce, aunque el objeto permanezca perfectamente conservado en un depósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso resulta insuficiente afirmar que no existe censura porque las piezas no han sido destruidas ni se ha prohibido su circulación. La censura puede adoptar expresiones menos evidentes que una prohibición formal. También puede manifestarse cuando una institución utiliza su autoridad para sustraer de la mirada pública determinadas experiencias por razones ideológicas. No toda retirada constituye censura, naturalmente. Pero tampoco basta con denominarla &#8220;revisión curatorial&#8221; para eliminar las preguntas sobre su propósito.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El caso colombiano resulta especialmente inquietante por la naturaleza de algunos de los objetos retirados. Exhibir un afiche de Carlos Pizarro no significa reivindicar la lucha armada del M-19. Mostrar la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa tampoco obliga a compartir las posiciones de la Unión Patriótica. Del mismo modo, incorporar testimonios de las luchas feministas o de la diversidad sexual no equivale a exigir que todos los visitantes adopten una determinada concepción moral de la sociedad. Estos materiales permiten conocer acontecimientos, reconocer trayectorias históricas y comprender conflictos que efectivamente formaron parte de nuestra construcción nacional.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confundir la exposición de un acontecimiento con su aprobación política introduce una dificultad enorme para cualquier institución dedicada a preservar la historia. Bajo ese razonamiento, buena parte de los episodios más dolorosos de Colombia terminaría siendo imposible de representar. La memoria de la violencia, las guerrillas, el narcotráfico, las dictaduras o los enfrentamientos ideológicos tendría que someterse permanentemente a un juicio sobre la conveniencia de mostrar aquello que incomoda a quienes gobiernan. Y un país que solo puede exhibir los acontecimientos moralmente aceptables para sus autoridades termina construyendo una versión extraordinariamente limitada de sí mismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esto tampoco significa que las exposiciones existentes sean intocables. Es legítimo revisar los relatos sobre el conflicto armado, discutir si determinadas piezas reciben una contextualización suficiente o incorporar perspectivas que hayan quedado marginadas. Incluso sería saludable preguntarnos si nuestros museos han sabido representar adecuadamente otras tradiciones políticas, religiosas y culturales cuya importancia histórica merece reconocimiento. El pluralismo exige precisamente esa disposición a ampliar las narraciones disponibles, sin reemplazar una interpretación dominante por otra igualmente excluyente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Aquí el problema está en el método. Las salas intervenidas fueron el resultado de procesos de investigación y renovación que se extendieron durante diferentes administraciones, no únicamente durante el pasado periodo presidencial. Alterar esos contenidos sin presentar previamente un nuevo planteamiento curatorial, sin explicar las razones particulares de cada retiro y sin permitir una deliberación profesional suficientemente transparente difícilmente contribuye a fortalecer la confianza en las instituciones culturales. Por el contrario, instala la sospecha de que el criterio decisivo no fue el conocimiento histórico, sino la afinidad política.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y sería un error pensar que esta exigencia de independencia debe aplicarse únicamente al gobierno actual. En administraciones anteriores también hemos visto cómo los símbolos patrimoniales adquirieron protagonismo dentro de las disputas políticas, como ocurrió con la espada de Bolívar y su utilización en la escenificación del poder presidencial. Aunque se trate de situaciones diferentes, ambas recuerdan la facilidad con que los bienes culturales pueden terminar convertidos en instrumentos de legitimación política. La defensa de la autonomía institucional pierde buena parte de su sentido cuando depende de nuestras simpatías por quien ocupa transitoriamente la Presidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La Constitución de 1991 reconoció a Colombia como una nación pluralista y diversa. Esa definición no puede quedar reducida a una declaración jurídica sin consecuencias para la manera en que nuestras instituciones representan la sociedad. Precisamente porque existen interpretaciones contradictorias de la historia necesitamos lugares capaces de hacerlas visibles, contrastarlas y someterlas a discusión. La función de un museo público no consiste en resolver definitivamente esas contradicciones, sino en ofrecer las condiciones para comprenderlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Estado tiene, por supuesto, la responsabilidad de orientar la política cultural, asignar recursos y garantizar que las instituciones cumplan su misión. Pero esa facultad no debería confundirse con el derecho a determinar qué versiones del pasado merecen permanecer ante los ojos de los ciudadanos. Gobernar implica tomar decisiones políticas; ejercer responsablemente el poder también exige reconocer los ámbitos en los que la autoridad debe encontrar límites.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De ahí que la discusión sobre el Museo Nacional no pueda agotarse en la pregunta de si fueron retiradas treinta o cincuenta piezas, ni siquiera en determinar si estamos ante un episodio de censura. Lo que está en juego es la capacidad de nuestras instituciones culturales para preservar una relación crítica con el poder que las financia. Una democracia necesita museos que puedan revisar sus propios relatos, reconocer sus omisiones y confrontar nuestras certezas, incluso cuando hacerlo resulte incómodo para el gobierno de turno.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá esa sea la responsabilidad más difícil del Estado frente a la cultura: comprender que proteger el patrimonio también significa aceptar que su interpretación nunca estará completamente bajo su control. Porque la memoria de una nación no pertenece a quienes administran temporalmente sus instituciones. Pertenece a una sociedad cuya historia, afortunadamente, siempre será más extensa, contradictoria y compleja que cualquier proyecto político.</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Perafán</author>
                    <category>Actualidad</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134274</guid>
        <pubDate>Mon, 19 Oct 2026 15:20:32 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Perafán</media:credit>
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        <title>¿Dividir sin descentralizar?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/destellos-de-un-mundo-en-mutacion/dividir-sin-descentralizar/</link>
        <description><![CDATA[<p>De muy poco sirve dividir el territorio si no se descentraliza el poder. Esto si queremos hablar de democracia. Porque, si se trata de consolidar un centralismo autoritario, la fórmula expedita es la de controlar pedazos del territorio a través de agentes dispuestos a cumplir órdenes.&nbsp; Una de las apuestas fundacionales de cada país es [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">De muy poco sirve dividir el territorio si no se descentraliza el poder. Esto si queremos hablar de democracia. Porque, si se trata de consolidar un centralismo autoritario, la fórmula expedita es la de controlar pedazos del territorio a través de agentes dispuestos a cumplir órdenes.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Una de las apuestas fundacionales de cada país es la de la forma como se dividirá el territorio. Decisión trascendental que debe ir acompañada de definiciones sobre las dosis de autonomía que se prescriban para los actores reales de la vida de cada segmento de la división. De lo cual sale el balance necesario entre el poder central y el que debe corresponder a los entes territoriales. A los territorios, como dicen ahora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En torno al asunto, cada país edifica su propia experiencia. La conciencia política sobre el tema es creciente, en la medida que cada día surgen nuevos servicios y la necesidad de definir quién los presta. Y el ordenamiento del territorio se hace cada vez más importante, si se tiene en cuenta la obligación de aprovechar los recursos naturales, al tiempo que se les protege de manera adecuada.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El reto de manejar bien las divisiones territoriales se hace presente en todas partes. lo cual es explicable pues los factores que las determinan no son inermes, sino que, además de los procesos naturales, han de tener en cuenta los altibajos de las dinámicas económicas, sociales y culturales que animan la vida de esos segmentos más reducidos de la geografía donde la gente pasa su vida cotidiana.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ahora, cuando se viven en diferentes aspectos y en distintos lugares del mundo problemas derivados de la colonización europea de otros continentes, especialmente en África y Asia, reviven rezagos de la secuencia iniciada con el reparto que tuvo lugar en el proceso de descolonización posterior a la Segunda Guerra Mundial.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Mariscal de Campo Asim Munir, hombre fuerte de Pakistán en virtud de la tradición de supremacía de las fuerzas armadas sobre unos poderes civiles prácticamente simbólicos, propone dar un salto de la existencia de cuatro provincias actuales a una distribución del territorio que lo dividiría por lo menos en 12, si no en más nuevas provincias.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ya sabemos que el disparate postcolonial británico comenzó en la región con los trazados de Sir Cyril Radclife, que no conocía el territorio y, siguiendo la “genialidad” del Virrey Mountbatten, “negociada” a la brava por la insistencia de Muhammad Ali Sinnah, que exigía un país propio para los musulmanes, demarcó ese país “con dos alas”, cada una de ellas a un lado de la nueva India, con más de 1600 kilómetros de separación.&nbsp;&nbsp;Para lo cual resultaron mutiladas las provincias de Punjab, cuyo lado occidental pasó al Pakistán del Oeste, y Bengala, cuyo lado oriental pasó al del Este.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El esquema no funcionó. Y mal podría haber funcionado si se tiene en cuenta que el poder quedó asentado en el Pakistán Occidental, mientras el otro fungía prácticamente como colonia, por decir lo menos, y hablaba un idioma propio, el bengalí, que pocos entendían en Karachi, donde se habla urdu. De manera que, en 1971, con la conveniente y amable ayuda de la India, el Oriental armó tolda aparte para convertirse en Bangladesh.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pakistán, después de algunos avatares, quedó dividido en cuatro provincias que forman un Estado federal. El criterio de su existencia es básicamente el de la predominancia de una u otra comunidad, con su propia lengua: Baluchistán donde viven los baluchis, Punjab para los punjabíes, Sind, para los sindhis, Jaiber Pastunjuá donde se asientan los pastún. Gilgit Balistán, en el Norte, se ha asimilado de hecho a una provincia, que no lo puede ser formalmente, por formar parte de las disputas sobre Cachemira, de la cual Pakistán no controla más de un tercio, y no es provincia por ser territorio en disputa. Islamabad, la capital, es territorio federal. Las Provincias están repartidas en Distritos y estos en Tehsils, o Talukas, que comprenden varios Cabildos locales.&nbsp;&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">La idea del mariscal Munir es una de aquellas que se pueden vender fácilmente bajo la consigna de descentralizar para que los territorios estén mejor administrados en la medida que no dependan de centros remotos de decisión. Asunto que en Pakistán encuentra terreno abonado ante la precariedad de la vida aldeana y rural. Otra cosa, por supuesto, es que se produzca o no una verdadera descentralización, que exige la transferencia de competencias, recursos y capacidad decisoria hacia las pequeñas entidades territoriales.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es un secreto que las provincias paquistaníes, además de atender a características étnicas, culturales y lingüísticas ya mencionadas, y precisamente por eso, son a la vez plataformas de funcionamiento de partidos políticos tradicionales, que siempre han tenido que “negociar” con los militares, siendo estos los supremos árbitros-actores de las grandes disputas. Por lo cual en sus cuentas el mariscal mal podría ignorar las consecuencias político-partidistas de su propuesta.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El peor de los escenarios sería el de una pseudo descentralización, que simplemente desconcentrara el manejo del territorio, bajo el mando de agentes del gobierno central, e inclusive provincial, a su vez sometido a la orientación militar. Esto con variantes, como la fragmentación de los partidos y la línea directa entre los verdaderos dueños del poder y sus representantes en lo más profundo del país. Y sin contar con las exigencias del discurso que pueda cambiar exitosamente la inercia del funcionamiento del país, con sus afiliaciones clientelistas y sus dogmas políticos entrelazados con los religiosos.&nbsp;</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mejor escenario, por supuesto, sería el de un avance de la democracia regional y local mediante la transferencia de poder decisorio y recursos financieros a las autoridades de nuevos entes territoriales diseñados adecuadamente para atender realidades geográficas, económicas, ambientales y humanas que producirían el bienestar de la población. Algo difícil de conseguir de un trazo, y mucho menos en un país cuyas credenciales democráticas presentan vacíos, como el que representa el papel definitorio de las fuerzas armadas, representado en el hecho de que uno de los grandes partidos del país está proscrito, con su jefe en la cárcel y la prohibición de que los medios hablen de él.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dividir sin descentralizar sería lo más parecido a destrozar. Construir un esquema de reparto regional que concilie diferentes intereses y haga a los ciudadanos protagonistas de su destino, con el ejercicio de la democracia local, facilitaría la toma de decisiones idóneas para los intereses de las comunidades de lo profundo de cada país. Habrá que observar con atención, en el caso paquistaní, como también en el nuestro, los avances efectivos, y ojalá nunca las frustraciones, de procesos animados a repartir lo mejor que se pueda el control del territorio y del poder.&nbsp;&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Eduardo Barajas Sandoval</author>
                    <category>Destellos de un mundo en mutación</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134270</guid>
        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 23:21:20 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2024/04/DefaultPostImage-2.jpg?quality=60&amp;#038;w=725" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Dividir sin descentralizar?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Eduardo Barajas Sandoval</media:credit>
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        <title>Nuestro miserable Stalin</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/nuestro-miserable-stalin/</link>
        <description><![CDATA[<p>Stalin borraba personas de las fotografías. De la Espriella prefiere descolgar la historia del Museo Nacional. La paradoja de un gobierno que combate el comunismo con sus propios métodos.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Hay quienes llegan al poder convencidos de que la historia comienza con ellos. Suelen ser hombres de pocas lecturas y demasiadas certezas, individuos que confunden la complejidad del mundo con una conspiración de sus enemigos y que, ante la imposibilidad de comprender aquello que los contradice, prefieren suprimirlo. <strong>No es una novedad. La historia está llena de gobernantes que, incapaces de cambiar la realidad, han intentado al menos cambiar su representación</strong>. Nuestro miserable Stalin, por ejemplo, ha decidido empezar por las paredes de un museo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El Gobierno ordenó retirar más de treinta piezas del Museo Nacional de Colombia, entre ellas objetos relacionados con las luchas feministas, la población LGBTIQ+, los magnicidios de <strong>Carlos Pizarro</strong> y <strong>Bernardo Jaramillo Ossa</strong> y la firma del Acuerdo de Paz de 2016. La decisión se inscribe en la llamada «contrarrevolución cultural» anunciada por el presidente, empeñado en restaurar unos valores tradicionales que, a juzgar por sus primeras decisiones, parecen necesitar para sobrevivir que desaparezca todo aquello que los contradiga.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Lo curioso, por decirlo de alguna manera, es que este gobierno de ultraderecha, que no pierde oportunidad para denunciar los males del comunismo, haya terminado protagonizando una escena que recuerda ciertos procedimientos de la Unión Soviética de Stalin. Uno habría esperado que sus asesores, tan aficionados a la defensa de la libertad y tan dispuestos a señalar los errores de la izquierda, conocieran al menos la historia de los regímenes que tanto invocan para asustarnos. <strong>Pero acaso pedirles que lean antes de censurar sea una forma excesiva de optimismo</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Stalin tenía una costumbre extraordinaria: cuando uno de sus antiguos compañeros caía en desgracia, no siempre le bastaba con encarcelarlo o mandarlo ejecutar. También había que borrarlo de las fotografías. Nikolái Yezhov, uno de los responsables del aparato represivo soviético, apareció junto a Stalin en una imagen tomada a orillas del canal Moscú-Volga. Después de su detención y ejecución, su figura desapareció de las versiones oficiales. Los retocadores reconstruyeron el paisaje para que el antiguo funcionario dejara de existir incluso en aquella fotografía. David King reunió estos y otros ejemplos en <em>The Commissar Vanishes</em>, un libro que documenta la falsificación de imágenes durante el estalinismo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El procedimiento tenía una lógica impecable, si uno acepta la lógica de los tiranos: si alguien ha dejado de ser útil para el poder, tampoco merece haber formado parte de su historia. La fotografía, que debería servir como testimonio de lo ocurrido, se convierte entonces en una declaración de lo que el gobernante desea que haya ocurrido. <strong>El pasado deja de ser un territorio que se investiga y pasa a ser una propiedad privada del Estado</strong>.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Nuestro miserable Stalin criollo tiene una curiosa manera de combatir el comunismo: imitando, en materia de memoria, algunos de los procedimientos que tanto dice aborrecer</strong>. El abogado que llegó al poder después de construir una trayectoria profesional ligada a la defensa de los mafiosos y paramilitares en Colombia pretende ahora enseñarnos qué partes de nuestra historia merecen permanecer a la vista. Su cruzada contra la izquierda parece haberlo conducido a una paradoja que quizá no advierta: mientras denuncia el fantasma comunista, se arroga la facultad de corregir el pasado desde el poder. Stalin mandaba borrar de las fotografías a quienes habían dejado de convenirle; nuestro aprendiz de censor descuelga piezas que incomodan a su proyecto ideológico. No hace falta convertir la historia soviética en una caricatura para reconocer la ironía: quien dice combatir una tradición política termina recurriendo a mecanismos de exclusión que recuerdan algunos de sus episodios más conocidos. Y es que el autoritarismo, a diferencia de lo que creen sus devotos, no necesita declararse comunista o, como es el caso de Colombia, fascista, para querer decidir qué puede recordar una sociedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El argumento oficial habla de combatir la apología del terrorismo. Pero mostrar una pieza sobre Carlos Pizarro no equivale a justificar los crímenes del M-19; exhibir documentos sobre el Acuerdo de Paz no obliga a compartir todas las decisiones de quienes lo firmaron; conservar materiales sobre las luchas feministas o la diversidad sexual no convierte al museo en una organización militante. Un museo no es una tribuna que obliga al visitante a obedecer una doctrina. Es, precisamente, el lugar donde los objetos, los documentos y las interpretaciones deben ponerse a disposición del público para que este pueda examinar una historia compleja y, cuando sea necesario, discutirla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso importa tanto la autonomía curatorial. Las exposiciones permanentes del Museo Nacional fueron resultado de años de investigación y de un esfuerzo por incorporar experiencias que durante mucho tiempo quedaron relegadas a los márgenes del relato nacional. Retirar piezas sin presentar un nuevo guion curatorial conocido no constituye una revisión histórica rigurosa. Es, cuando menos, una intervención política cuya justificación merece ser examinada públicamente. Los museos de arte moderno que protestaron contra la medida tienen razón al reclamar que ningún gobierno convierta sus preferencias ideológicas en criterios para decidir qué puede ver la ciudadanía.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La ironía final es que los censores suelen sobreestimar su poder y subestimar la inteligencia de quienes los observan</strong>. Las paredes vacías del Museo Nacional no han conseguido borrar las luchas feministas, las vidas de las personas LGBTIQ+, los asesinatos políticos ni el proceso de paz. Por el contrario, han suscitado preguntas sobre lo que falta y sobre las razones de esa ausencia. El espacio vacío, que debía silenciar una historia incómoda, termina revelando la voluntad de silenciarla.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá nuestro miserable Stalin debería aprender algo de aquel Stalin al que tanto se parece en sus pretensiones: ni siquiera el poder de un Estado puede garantizar que el pasado obedezca para siempre. Las fotografías sobreviven en los archivos; los documentos reaparecen; los testigos hablan; las generaciones siguientes descubren las huellas de aquello que se quiso borrar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las paredes, tarde o temprano, vuelven a llenarse.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>Albeiro Guiral</strong><a href="https://twitter.com/amguiral"><br></a><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>
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        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134265</guid>
        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 21:22:39 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Nuestro miserable Stalin]]></media:description>
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        <title>¿Para qué sirve el arte?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/para-que-sirve-el-arte/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un amigo me decía que el arte solo sirve para decorar paredes y llenar espacios vacíos con objetos atractivos. Sí, el arte sirve para embellecer el espacio que habitamos, pero no solo para eso. Paul Klee No todo lo bello es artístico y no todo lo artístico es bello, pero es cierto que la belleza [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Un amigo me decía que el arte solo sirve para decorar paredes y llenar espacios vacíos con objetos atractivos. Sí, el arte sirve para embellecer el espacio que habitamos, pero no solo para eso.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="800" height="808" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Abstraction_with_Reference_to_a_Flowering_Tree_by_Paul_Klee_1925_oil_on_carton_-_National_Museum_of_Modern_Art_Tokyo_-_DSC06558.jpg" alt="" class="wp-image-134260" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Abstraction_with_Reference_to_a_Flowering_Tree_by_Paul_Klee_1925_oil_on_carton_-_National_Museum_of_Modern_Art_Tokyo_-_DSC06558.jpg 800w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Abstraction_with_Reference_to_a_Flowering_Tree_by_Paul_Klee_1925_oil_on_carton_-_National_Museum_of_Modern_Art_Tokyo_-_DSC06558.jpg?resize=297,300 297w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/Abstraction_with_Reference_to_a_Flowering_Tree_by_Paul_Klee_1925_oil_on_carton_-_National_Museum_of_Modern_Art_Tokyo_-_DSC06558.jpg?resize=768,776 768w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Paul Klee</p>



<p class="wp-block-paragraph">No todo lo bello es artístico y no todo lo artístico es bello, pero es cierto que la belleza ha sido y es uno de los atributos más buscados al fabricar un artefacto o ejecutar una acción. No por otra razón al estudio del arte se lo llama estética. Preferimos lo bello a lo feo. Lo bello es la carnada que nos hace morder, pues ante la belleza respondemos con sentimientos de deseo. Apreciar la belleza fue el truco que se «inventó» la naturaleza para hacernos decidir por lo que nos era conveniente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando un objeto o el resultado de una acción están por encima de lo acostumbrado, cuando al percibirlos nos emocionamos porque detectamos que son mejores que todo lo que hemos percibido de esa misma clase, los subimos de categoría y nos inventamos una para ello: la categoría del arte. Un objeto puede ser una pintura, un ánfora griega, un poema, una novela o una sonata; una acción puede ser un ballet, una ejecución de violín o de piano, o un <em>performance</em>.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Optimizar una acción o un objeto tiene una consecuencia inmediata: les aumenta el valor. Cuando aumentamos el valor de algo, lo cuidamos más, lo conservamos, lo apreciamos de una manera distinta. Como esas cosas que alcanzan lo óptimo sirven para capturar nuestra atención y hacernos sentir el deseo de poseerlas, de acercarnos o de repetirlas, sirven también para doblegarnos o dominarnos. Este es el aspecto ético del arte: puede ser usado para el bien y también para el mal. Llevar un asunto a la condición de artístico ha sido muy útil para dominar, para crear necesidades, para vender un producto, para escandalizar, para crear compromisos, para validar acciones, para creer en mentiras o en verdades, y para adorar a reyes y a divinidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La capacidad más extraña que posee el arte es la de hacer sentir los mismos efectos que produce el enamoramiento: sobrecogimiento, placer mental y físico, estado contemplativo y de entrega, ansias de posesión, deseos de llorar o de sonreír, y la sensación de que la vida es más profunda y de que nos hemos vuelto, de repente, trascendentales. El significado de lo que nos rodea cambia, se torna más denso. Cuando se tiene una experiencia artística de alto nivel, uno se siente cambiado por dentro. Uno quiere cerrar los ojos y no ver nada más, taparse los oídos y no oír, aislarse y no recibir información del mundo exterior para alargar el ensimismamiento y sumergirse todavía más en la sensación que la obra produjo. Uno quiere hundirse en el océano del asombro profundo, cálido y lleno de un significado que sabemos que apenas intuimos, pero que no hemos resuelto. Uno necesita tiempo para reorganizar la nueva información que irremediablemente nos modificó algo por dentro</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arte puede actuar como sustituto del amor; quizá por eso nos parece una cosa tan seria.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El arte sirve para multiplicar la vida, para vivirla dos o tres veces. Cuando uno reconoce una emoción dada y encuentra un poema o una novela que la explica, la recrea y la lleva más lejos, uno vuelve a vivir eso que vivió, pero con más reflexión y mayor comprensión. Cuando la música acompaña ciertos momentos de la vida, permite traerlos al presente —bueno, si no se la oye en demasía, solo de vez en cuando—.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Usando el arte uno puede hacer más visibles y significativas las experiencias. Usando artefactos artísticos, uno puede recrear ideas mentales, experiencias reales o sueños. Una vida que no ha sido contaminada por el arte es muy sosa.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez Caicedo</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134259</guid>
        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 13:44:20 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>Estulticia y poder</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/estulticia-y-poder/</link>
        <description><![CDATA[<p>**Publicado originalmente en Le Monde Diplomatique Desde Erasmo hasta Kafka, desde los Médici hasta las democracias contemporáneas, la historia parece desafiar una convicción elemental: la inteligencia no suele gobernar el mundo. Con frecuencia, el poder termina en manos de quienes combinan una dosis suficiente de audacia, fortuna y una notable indiferencia frente a la complejidad. [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><em><strong>**Publicado originalmente en Le Monde Diplomatique</strong></em> </p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>Desde Erasmo hasta Kafka, desde los Médici hasta las democracias contemporáneas, la historia parece desafiar una convicción elemental: la inteligencia no suele gobernar el mundo. Con frecuencia, el poder termina en manos de quienes combinan una dosis suficiente de audacia, fortuna y una notable indiferencia frente a la complejidad.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph">La palabra tiene algo de reliquia. Estulticia. Suena a monasterio medieval, a pergamino olvidado, a tratado escolástico. Sin embargo, pocas voces describen mejor una de las fuerzas más persistentes de la historia humana. Procede del latín&nbsp;<em>stultitia</em>, derivada de&nbsp;<em>stultus</em>, el necio, el torpe, el incapaz de aprender de sus propios errores. Ya en el siglo XIII aparecía en castellano para designar no solamente la falta de inteligencia sino una condición más inquietante: la obstinación en el error.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La estupidez tiene un origen distinto. Su raíz se encuentra en el latín&nbsp;<em>stupidus</em>, emparentado con&nbsp;<em>stupere</em>: quedarse atónito, paralizado, golpeado por el asombro. El estúpido no era inicialmente un ignorante sino alguien incapaz de reaccionar ante lo evidente, una persona intelectualmente embotada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Desde el Renacimiento ambas tradiciones se encontraron. En 1511, Erasmo de Rotterdam escribió el&nbsp;<em>Elogio de la locura</em>, una sátira inmortal en la que la Estulticia toma la palabra para explicar que ella, y no la razón, gobierna el mundo. Los sabios producen tratados, los filósofos sistemas, los teólogos disputas interminables. Pero quienes hacen funcionar la sociedad son los vanidosos, los aduladores, los confiados, los ambiciosos y los ilusos. Cinco siglos después, cuesta no sospechar que Erasmo observó algo fundamental.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia está llena de personas brillantísimas que perdieron y de individuos manifiestamente mediocres que triunfaron.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sócrates terminó condenado por la democracia ateniense. Séneca fue obligado a suicidarse por Nerón. Tomás Moro perdió la cabeza frente a Enrique VIII. Talleyrand sobrevivió a todos sus enemigos precisamente porque entendió que el talento político consiste menos en tener razón que en permanecer vivo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La intuición ilustrada,&nbsp;según la cual los más inteligentes acabarían gobernando,&nbsp;siempre tuvo un problema empírico: los hechos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Napoleón observó una vez que la capacidad es importante, pero preguntaba primero si un general tenía suerte. La pregunta parece absurda hasta que se examina con atención la historia. Alejandro Magno estuvo a centímetros de morir varias veces antes de los treinta años. Julio César sobrevivió a campañas militares que habrían acabado con cualquier otro comandante. Churchill fue rescatado una y otra vez por circunstancias extraordinarias. La línea que separa al genio del cadáver suele ser mucho más delgada de lo que admiten las biografías.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La posteridad tiene una tendencia inevitable a confundir éxito con inteligencia.&nbsp;Cuando alguien triunfa, asumimos que debía poseer virtudes excepcionales. Cuando fracasa, buscamos defectos ocultos que expliquen su derrota. Sin embargo, una parte considerable de la historia es producto del azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Dostoievski comprendió esto mejor que la mayoría. En sus novelas, los personajes toman decisiones racionales, irracionales, heroicas o miserables, pero constantemente chocan contra una fuerza impredecible: la contingencia. En&nbsp;<em>Crimen y castigo</em>, una serie de casualidades aparentemente insignificantes altera el destino de Raskólnikov. En&nbsp;<em>Memorias del subsuelo</em>, el protagonista se burla de quienes creen que la razón puede organizar perfectamente la sociedad. La vida humana, insiste Dostoievski, posee un elemento irreductible de arbitrariedad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso las ideologías que prometen sistemas perfectos suelen fracasar. Presuponen un mundo gobernado por la racionalidad,&nbsp;cuando la experiencia cotidiana sugiere otra cosa. Las personas votan contra sus intereses materiales, los mercados reaccionan de manera irracional, los imperios colapsan por accidentes mínimos y líderes aparentemente invencibles desaparecen por una enfermedad, un atentado o una decisión desafortunada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia ayuda. Pero no alcanza.&nbsp;De&nbsp;hecho, la relación entre inteligencia y poder es mucho más ambigua de lo que solemos creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los individuos excepcionalmente inteligentes suelen tener un problema político. Ven demasiadas variables. Comprenden demasiados matices. Detectan demasiadas objeciones.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El mediocre, en cambio, disfruta de una ventaja formidable: la simplicidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el intelectual duda, el simplificador avanza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el experto explica por qué algo es difícil, el demagogo promete resolverlo en una semana.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Mientras el académico introduce matices, el agitador ofrece certezas.&nbsp;Y las certezas siempre han sido más populares que los matices.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que las democracias modernas hayan desarrollado una relación tan conflictiva con el conocimiento especializado. Durante buena parte del siglo XX todavía existía cierto prestigio asociado al saber. Los grandes debates públicos involucraban escritores, economistas, historiadores, juristas y científicos. Podían equivocarse, desde luego, pero existía una presunción cultural de que el conocimiento merecía atención.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Ese prestigio se ha erosionado.&nbsp;La revolución&nbsp;digital democratizó la información, pero también democratizó la ignorancia. Nunca había sido tan fácil acceder al conocimiento y nunca había sido tan sencillo ignorarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las redes sociales introdujeron un principio nuevo en la historia de la comunicación: la visibilidad dejó de depender de la calidad y comenzó a depender de la capacidad de atraer atención.&nbsp;En&nbsp;ese ecosistema, la complejidad está condenada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un argumento elaborado pierde frente a una consigna.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un análisis pierde frente a una indignación.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Un libro pierde frente a un video de treinta segundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph"><strong> La política no podía permanecer inmune a esa transformación.</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia el fenómeno resulta particularmente visible. Durante buena parte del siglo XX, con todas las limitaciones y exclusiones de la época, la política nacional produjo figuras que poseían una formación intelectual considerable. Conservadores y liberales podían enfrentarse con ferocidad, pero compartían una cultura letrada. Muchos eran abogados, historiadores, profesores, periodistas o ensayistas. Leían. Escribían. Citaban autores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No se trata de nostalgia. Tampoco de idealizar un pasado lleno de violencia, sectarismo y desigualdad.&nbsp;Se&nbsp;trata de observar un cambio cultural.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La política dejó de premiar la elaboración intelectual y comenzó a recompensar la capacidad de producir impacto inmediato.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El político contemporáneo no necesita demostrar que ha leído. Necesita demostrar que existe.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No debe persuadir durante horas. Debe captar atención durante segundos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La lógica del espectáculo terminó colonizando la esfera pública.&nbsp;Y cuando&nbsp;el espectáculo se convierte en criterio de selección, la estulticia adquiere ventajas competitivas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El estulto moderno ya no es necesariamente ignorante. Puede tener títulos universitarios, asesores brillantes e incluso una formación sofisticada. Su rasgo distintivo es otro: la incapacidad para reconocer la complejidad de la realidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Confunde confianza con conocimiento.&nbsp;Popularidad con competencia.&nbsp;Visibilidad con autoridad.&nbsp;Opinión con evidencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En eso consiste su poder.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La historia ofrece incontables ejemplos de líderes cuya principal fortaleza fue una extraordinaria seguridad en sí mismos. Algunas veces triunfaron. Otras veces condujeron sociedades enteras al desastre. Pero casi siempre lograron algo que los inteligentes encuentran difícil: convencer a otros de que sabían exactamente lo que hacían.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso la estulticia suele ser tan seductora.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia convive con la duda.&nbsp;La&nbsp;estupidez convive con la certeza.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y las masas suelen sentirse más cómodas con quien promete respuestas definitivas que con quien admite incertidumbres.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Kafka comprendió otra dimensión del problema. En sus novelas, los individuos quedan atrapados dentro de sistemas absurdos donde nadie parece entender realmente qué está ocurriendo. El mundo kafkiano no está gobernado por genios malignos. Está gobernado por burocracias confusas, funcionarios mediocres y mecanismos impersonales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es el triunfo del mal.&nbsp;Es&nbsp;el triunfo de la incompetencia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Woody Allen llevó esa intuición al terreno del humor judío. En sus películas y ensayos aparece una visión profundamente pesimista y cómica de la condición humana. Los seres humanos no controlan casi nada. El universo carece de interés por nuestros planes. El azar distribuye premios y castigos con una arbitrariedad ofensiva.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia puede ayudar a comprender el desastre.&nbsp;Perorara vez evita que ocurra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Esa tradición intelectual, que atraviesa a Kafka, Freud, Allen y buena parte del pensamiento judío moderno, desconfía de las explicaciones grandiosas. Sospecha que detrás de muchos acontecimientos históricos no hay una racionalidad profunda sino una combinación más humilde y perturbadora: suerte y estupidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La fórmula parece demasiado simple.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, explica bastante.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La suerte abre puertas.&nbsp;La&nbsp;estulticia permite atravesarlas sin hacerse demasiadas preguntas.&nbsp;La&nbsp;inteligencia, mientras tanto, suele quedarse calculando probabilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">¿Es entonces inútil la inteligencia?</p>



<p class="wp-block-paragraph">No.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sería una conclusión tan estulta como aquello que pretende denunciar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no garantiza el éxito, pero sigue siendo una de las pocas herramientas que permiten comprender por qué el éxito y el mérito rara vez coinciden.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no elimina el azar, pero ayuda a reconocerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia no asegura el poder, pero permite observar sus mecanismos con cierta lucidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá la lección más incómoda sea otra:&nbsp;La&nbsp;historia no recompensa necesariamente a los mejores.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No existe una justicia automática que distribuya prestigio, riqueza o influencia de acuerdo con el talento.&nbsp;Los más inteligentes no siempre ganan.&nbsp;Los más preparados no siempre ascienden.&nbsp;Los&nbsp;más virtuosos no siempre son reconocidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Entre la capacidad y el triunfo se interpone una fuerza antigua y caprichosa llamada fortuna.&nbsp;Y&nbsp;junto a ella avanza, desde hace siglos, una compañera inseparable:&nbsp;la&nbsp;estulticia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay además un fenómeno contemporáneo que habría fascinado a Erasmo. Nunca en la historia tantos líderes políticos habían dispuesto de tanta información, tantos asesores, tantos datos, tantas universidades, tantos centros de pensamiento y tantos expertos al alcance de la mano. Y, sin embargo, pocas épocas han parecido tan vulnerables a la simplificación, al impulso y a la consigna.&nbsp;Nunca antes se había invertida tanta inteligencia para ser estúpidos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La paradoja resulta evidente en distintos continentes. Gobiernos de izquierda y de derecha, líderes nacionalistas y cosmopolitas, figuras surgidas de partidos tradicionales y outsiders que prometían destruirlos, terminan enfrentándose al mismo problema: la complejidad del mundo moderno es tan abrumadora que la tentación de ignorarla se vuelve cada vez más fuerte. La política contemporánea recompensa con frecuencia al dirigente que parece seguro antes que al dirigente que realmente comprende.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los grandes debates públicos de nuestro tiempo —la inteligencia artificial, el cambio climático, la transformación demográfica, la crisis de las democracias, la concentración económica o las migraciones masivas— son asuntos extraordinariamente complejos. Sin embargo, la discusión&nbsp;pública suele reducirlos a frases de diez palabras. Como si la dificultad misma de los problemas produjera una demanda social de respuestas cada vez más elementales.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Quizá por eso el siglo XXI parece oscilar constantemente entre la inteligencia más sofisticada y la estulticia más elemental. Nunca hubo tantos científicos brillantes, tantos desarrollos tecnológicos y tantos conocimientos disponibles. Tampoco hubo una capacidad tan grande para ignorarlos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y entonces aparece la pregunta más extraña de todas:&nbsp;¿Quéocurrirá con la inteligencia artificial?</p>



<p class="wp-block-paragraph">Escuchando a algunos de sus expertos más reconocidos, uno tiene la impresión de asistir simultáneamente a una revolución y a una tragedia. Para unos, la IA representa la culminación de siglos de conocimiento humano, el momento en que la inteligencia comienza a multiplicarse a una velocidad desconocida. Para otros, podría convertirse en el instrumento definitivo de nuestra propia degradación intelectual, una máquina capaz de pensar mientras nosotros dejamos de hacerlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez ambas cosas sean ciertas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez la inteligencia artificial sea el triunfo de la inteligencia y de la estulticia al mismo tiempo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La inteligencia humana creando sistemas prodigiosos y la estulticia humana utilizándolos para evitar el esfuerzo de comprender.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo inquietante en esa posibilidad. Durante siglos imaginamos que el progreso técnico conduciría necesariamente a sociedades más racionales. La experiencia histórica no ofrece demasiadas razones para compartir ese optimismo. La imprenta produjo obras maestras y panfletos delirantes. La radio difundió conciertos y propaganda. Internet abrió bibliotecas infinitas y fábricas industriales de desinformación. Nada garantiza que la inteligencia artificial rompa ese patrón.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hace algunos años me encontré solo en Madrid, descendiendo a uno de los espacios más sombríos del Museo del Prado. Los periodistas podían entrar gratuitamente y aproveché aquella pequeña fortuna burocrática para perderme durante horas entre las salas. Recuerdo especialmente una visita al&nbsp;<em>Jardín de las delicias</em>. Había poca gente. La luz parecía más tenue de lo habitual. El cuadro surgía desde la oscuridad como una aparición.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Los personajes de Bosch son imposibles de olvidar. Corren, tropiezan, celebran, pecan, juegan, se persiguen, se destruyen. Son grotescos y hermosos. Ridículos y conmovedores. Monstruosos y profundamente humanos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Siempre he pensado que en aquella pintura existe una compasión extraordinaria por nuestra especie. No una compasión paternal ni condescendiente, sino una comprensión profunda de nuestras limitaciones. Bosch parecía saber que los seres humanos somos criaturas capaces de construir catedrales y cometer atrocidades, escribir sinfonías y perseguir fantasmas, descubrir continentes y arruinarlos después.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Contemplar ese cuadro es observar a la humanidad entera atrapada entre la imaginación, la locura, el deseo y la estupidez.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y quizá esa sea la lección final de la estulticia.&nbsp;No&nbsp;consiste en burlarse de los necios.&nbsp;Consiste en reconocer que todos participamos de ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No hay arrogancia en sentir compasión por la especie humana. Tampoco la hay en admitir nuestra monstruosidad ocasional o nuestra tendencia recurrente al error. Tener compasión por los seres humanos es, en última instancia, tener compasión por nosotros mismos. Porque la frontera que separa al sabio del estulto, al genio del necio, rara vez es tan sólida como nos gustaría creer.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Tal vez por eso la historia resulta tan imprevisible. Porque en el fondo todos llevamos algo de ambas cosas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Erasmo tenía razón. Tal vez la Estulticia continúa gobernando buena parte del mundo. No porque sea más poderosa que la inteligencia, sino porque posee dos aliados formidables: la confianza ilimitada en sí misma y la ayuda ocasional del azar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cuando ambas coinciden, producen una fuerza difícil de derrotar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Y cuando no coinciden, cuando faltan la suerte o la necedad, incluso las inteligencias más brillantes descubren una verdad amarga: comprender el mundo nunca ha sido lo mismo que gobernarlo.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134240</guid>
        <pubDate>Sun, 18 Oct 2026 01:43:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/IMG_4194.jpeg?quality=60&amp;#038;w=828" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Estulticia y poder]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>LA INTERNACIONAL NECROPOLÍTICA Y ESCATOLÓGICA (“CacoTeoCiberBélica”)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/la-internacional-necropolitica-y-escatologica-cacoteociberbelica/</link>
        <description><![CDATA[<p>Todo parece indicar que estamos frente a una nueva Internacional, integrada por Estados Unidos, Israel y Rusia para asegurar sus vastas zonas de influencia, ocupar dichos territorios, someter a sus habitantes, depredar sus recursos y expoliar sus riquezas en beneficio propio.</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Todo parece indicar que estamos frente a una nueva Internacional, integrada por Estados Unidos, Israel y Rusia, para asegurar sus vastas zonas de influencia con el propósito de dominar y ocupar dichos territorios, someter a sus habitantes, depredar sus recursos y expoliar sus riquezas en beneficio propio. Estados Unidos, con Trump y su doctrina Donroe, reclama exclusivamente para MAGA todo el hemisferio occidental, desde Alaska hasta la Patagonia. Rusia, con Putin y su “operación especial,” el Donetsk y el control de toda Ucrania. Israel, con Netanyahu y el sionismo de ultraderecha, la Franja de Gaza, los altos del Golán y todo Medio Oriente. Lo hacen bajo coartadas que van desde la afirmación de la soberanía de sus Estados y la seguridad de sus habitantes, pasando por la evocación de sus gloriosos pasados hasta la proclamación de sus “Destinos Manifiestos”, contra supuestos temibles enemigos que –según ellos y sus cómplices&#8211; amenazan sus respectivas existencias. Aunque dichos Estados tienen intereses diferentes y específicos en sus correspondientes áreas de influencia, comparten en común la Hybris<a href="#_edn1" id="_ednref1">[i]</a> del nacionalismo imperial y otras cuatro dimensiones que son la esencia de sus regímenes, ambiciones y agresiones en curso. Al integrar esas dimensiones en un solo término surge un neologismo disonante: <strong>“Internacional CacoTeoCiberBélica</strong>” (ICTCB), casi impronunciable, pero cercano a la realidad geopolítica actual y la encrucijada en que se encuentran, como es la consolidación de sus hegemonías o el declive progresivo de sus poderes en sus correspondientes áreas de influencia. Dicha Internacional, por sus recursos de poder, alcances y la Hybris propia de la trinca que la lidera, puede significar un punto de quiebre y no retorno para el planeta y toda la humanidad. Por eso, conviene explicitar cada uno de sus componentes.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li><strong>CACO</strong>, es el acrónimo de <strong><em>CACOCRACIA</em></strong>, que significa el gobierno de los más viles, corruptos y astutos, aquellos capaces de robar la confianza de sus ciudadanos para gobernarlos con destreza e impunidad, ganando elecciones mediante la manipulación algorítmica de sus miedos, prejuicios e intereses en las plataformas y las redes sociales. Así lo han logrado y hacen con eficacia: Trump, Netanyahu y Putin en sus respectivas naciones. Esta característica, combinada con el marketing electoral y la demoscopia, definen hoy las campañas electorales en el ciberespacio y no en las plazas públicas. Así quedó demostrado en nuestro caso con el triunfo del “Tigre” De la Espriella sobre el filósofo Cepeda. Y tal parece que puede suceder, bajo la creciente injerencia de Trump, X y Facebook<a href="#_edn2" id="_ednref2">[ii]</a>, a favor de Flavio Bolsonaro y contra Lula Da Silva el próximo 25 de octubre en Brasil. De esta forma, bajo los rituales propios de las elecciones, triunfan los cacócratas y luego reclaman toda la legitimidad para gobernar, desmantelando el Estado de Derecho y apelando al carisma del triunfador. Lo hacen a través de órdenes ejecutivas, el control y dominio del legislativo, con decretos express, para reprimir protestas sociales, y hasta con estados de excepción, argumentando emergencias de orden económico, público o hasta climatológicas. Es el colapso virtual de la democracia y el ascenso real de la cacocracia, como lo vimos en la posesión presidencial de Trump rodeado de los máximos propietarios, gestores y administradores de las plataformas, la IA, el entramado cibernético y computacional estadounidense: Elon Musk (Tesla y SpaceX), Jeff Bezos (Amazon), Mark Zuckerberg (Meta), Sundar Pichai (Google) y Tim Cook (Apple), entre los más destacados. En nuestro caso, con invitados más anodinos y en un escenario pintoresco, alternando la fanfarria espectacular del “Arena USC” con el campo de maniobras militares del Cantón Pichincha en Cali, acompañado de liturgias y pastores, rememorando la alianza nefasta de la conquista de la Cruz con la Espada y finalizando con su grito estentóreo de “Viva Cristo Rey”. Sin duda, una esperpéntica posesión, más propia de un “Tigre” que la de un jefe de Estado, constitucionalmente secular y democrático, pero social y culturalmente casi premoderno, que todavía espera milagros de la política y sus gobernantes.</li>
</ol>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>TEO,</strong> acrónimo de <strong><em>TEOCRACIA</em></strong><em>,</em> que aporta a la trinca de la ICTCB nada menos que el poder de las creencias religiosas con el respaldo de las principales Iglesias y de sus máximos jerarcas, quienes apoyan incondicionalmente a cada uno de los anteriores cacócratas, revistiéndolos de dimensiones hagiográficas. Por eso sus seguidores y electores los adoran como líderes providenciales, casi sagrados, porque les prometen milagros: proteger sus vidas y familias, tradiciones nacionales, propiedades, prosperidad y hasta imaginarios imperiales. De esta forma, millones de creyentes no solo van a los templos a orar y pagar sus diezmos, sino que acuden a las urnas como leales <em>de<strong>Votos</strong></em> para garantizar el triunfo y la reelección de sus salvadores. Así ha sucedido con Trump y Putin y es lo que está por verse con Netanyahu en las próximas elecciones generales del 27 de octubre en Israel. Más difícil parece tenerlo Flavio Bolsonaro el domingo 25, pues cuenta con la oposición del Pastor derechista Otoni de Paula, quien lo acusa de ser <em>“un <strong>evangélico por conveniencia</strong></em>” y denuncia que “<em>todos nosotros fuimos secuestrados por el bolsonarismo. <strong>El bolsonarismo nos robó nuestras banderas</strong></em>”, “Flavio representa un riesgo real para la imagen de la Iglesia [evangélica]” <a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a>.</li>
</ul>



<p class="wp-block-paragraph"><strong>La teocracia en las urnas</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Por eso no hay que olvidar que toda religión y culto, con sus Iglesias, pastores, jerarcas y rituales, descansa sobre dogmas y creencias incuestionables que garantizan un <strong><em>orden cierto de mando y obediencia</em></strong> y además promete a sus creyentes la salvación eterna. De allí su influencia decisoria en la vida política, por eso sus feligreses van a las urnas con la misma fe incuestionable que a sus iglesias y confesionarios. Sucede todo lo contrario en la vida política democrática y secular, cuyo <strong><em>orden es</em></strong> <em><strong>siempre incierto y disputado</strong></em>. Depende más de la razón y los argumentos, de la deliberación en lugar de la fe y la devoción. Entonces los electores seculares van a las urnas como ciudadanos y no como millones de creyentes que llegan con sus votos ya definidos e inmodificables. En parte, por ello, la derecha cuenta con una ventaja apreciable en las elecciones sobre la izquierda. Una izquierda siempre asociada con prejuicios insuperables como su ateísmo, anticlericalismo y el wokismo que la sitúa a la siniestra de Dios Padre y más cerca del diablo, del infierno y su derrota en las urnas. Lo corrobora en Brasil el Pastor Gustavo Knauer: <em>“Hoy, decidimos el presidente de Brasil <strong>porque votamos en bloque</strong>, ya que el <strong>sentimiento de pertenencia al grupo</strong> es mayor que entre católicos</em>”. Por eso el grito de “Cristo Rey” del presidente en actos oficiales tiene una resonancia tan contraria al espíritu democrático, al principio constitucional y secular de nuestro Estado, y debería reservarlo solo al ámbito religioso, familiar o personal. Pero así acontece con todos los gobernantes de ultraderecha y algunos de izquierda que tardíamente se apropian de la protección divina para sus fines. Así lo expresó Trump en su discurso de posesión presidencial: <em>“Hace sólo unos meses, en un hermoso campo de Pensilvania, la bala de un asesino me atravesó la oreja. Pero sentí entonces, y creo aún más ahora, que mi vida fue salvada por una razón. <strong>Fui salvado por Dios para hacer a América grande de nuevo</strong>. Muchas gracias. Muchísimas gracias</em>”. Y Abelardo De la Espriella, replicando su ejemplo como un Trump tropical, también invocó a la divinidad en su discurso de posesión, solo que con mucha más fe: <strong><em>“</em></strong><em>Y el que está de rodillas delante de Dios jamás será vencido porque el <strong>Creador batallará por él”. &nbsp;</strong></em>Expresión temeraria y más propia de un fanático religioso, pues significaría que ya cuenta con un ejército divino y celestial, propio de una “Patria Milagro” y que va a prescindir de “El Escudo de las Américas” y la ayuda militar de MAGA para derrotar a sus enemigos, ya que el <strong><em>“creador batallará por él</em></strong>”. Obviamente, no es así, pues si algo sabe el “Tigre”, desde su juventud como promotor de la Fundación Iniciativas por la Paz (FIPAZ), es el rol determinante jugada por las armas y de la coalición entre las AUC y el Ejército en la lucha contrainsurgente.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>&nbsp;<strong>CIBERNÉTICA</strong>, según los expertos, “<em>proviene de la antigua palabra griega κυβερνητικός (kibernētikos, &#8216;(bueno para) gobernar&#8217;, en el sentido de dirigir o conducir), que hace referencia al arte del timonel</em>”, lo que nos permite comprender la radical oposición de Trump a la regulación de la IA, que él denomina “<strong>Superinteligencia”</strong>, pues así tendría sus manos libres para obrar discrecionalmente y tomar ventaja sobre su más amenazante competidor, la República Popular China. Trump y sus asesores saben bien que en el presente y futuro las guerras se ganarán más en el espacio cibernético que en los campos de batalla, como sucede ahora entre Rusia y Ucrania. Por eso las advertencias de los creadores y desarrolladores de la IA no son apocalípticas. Como bien lo describe Giuliano Da Empoli en el capítulo 8 de su novela, <strong><em>El Mago del Kremlin</em></strong>, un relato más cercano a la realidad del poder de Putin que a la ficción literaria: <em>“Imaginemos ahora que el poder ya no necesite la colaboración humana. Que su seguridad &#8211;y su fuerza—estén garantizados por instrumentos sin posibilidad de resolverse contra él. Un ejército de sensores, de drones, de robots capaces de golpear en cualquier momento, sin el menor titubeo. Eso sería por fin el poder en su forma más absoluta”</em>.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>BELICISMO CIBERNÉTICO,</strong> de hecho, ya está sucediendo en la confrontación entre Rusia y Ucrania; en la forma devastadora como el poder militar Israelí arrasó con la vida de más de 70 mil palestinos y convirtió la Franja de Gaza en una topografía del terror apenas comparable a la llevada a cabo por el nazismo contra sus antepasados; en el magnicidio del ayatolá Alí Jamenei perpetrado por Israel y Estados Unidos y también en la respuesta de Irán a dichas agresiones terroristas, pues el mayor número de víctimas en todos estos conflictos siempre son los civiles indefensos. Guardando las proporciones, ya sucede en nuestro territorio a microescala, por la capacidad letal de los drones utilizados por las organizaciones armadas ilegales y la respuesta de la Fuerza Pública con sus bombardeos, que pronto serán realizados con aeronaves no tripuladas y drones de mayor potencia, proporcionados por MAGA y el Escudo de las Américas. Con toda razón, Da Empoli advierte: <em>“El problema de las máquinas no es que terminen rebelándose contra el hombre, sino que <strong>cumplan las órdenes al pie de la letra</strong></em>”. Justo lo que implacablemente puede hacer la IA. En ese caso no sería una <strong>“Superinteligencia</strong>”, sino una <strong>Inteligencia Abismal</strong>, que puede convertir este hermoso y vital planeta en un tenebroso y mortífero infierno, precisamente la <strong>cuarta característica</strong> de la ICTCB, que es su dimensión <strong>BÉLICA,</strong> <strong><em>necropolítica y escatológica</em></strong>. Una trinidad letal, pues convierte la política en guerra y muerte, en necropolítica, con consecuencias escatológicas en la doble acepción del término, “<em>relativo a las postrimerías de ultratumba”</em> y a lo <em>“fecal, excrementicio, soez e indecente”</em>, rasgos identitarios de Trump, Netanyahu y Putin, junto a todos sus aliados y cómplices en el mundo. Entre ellos, los 14 jefes de los Estados del hemisferio occidental que son parte del &#8220;Escudo de las Américas&#8221;: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Colombia, Chile, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago. No figura, oficialmente, Venezuela, pues ya es un protectorado de facto de MAGA.</li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Hibris">https://es.wikipedia.org/wiki/Hibris</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/lula-facebook/">https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/lula-facebook/</a></p>



<p class="wp-block-paragraph"><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://elpais.com/america/2026-10-04/flavio-bolsonaro-pone-a-prueba-la-fidelidad-del-voto-evangelico.html">https://elpais.com/america/2026-10-04/flavio-bolsonaro-pone-a-prueba-la-fidelidad-del-voto-evangelico.html</a></p>



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]]></content:encoded>
        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=134206</guid>
        <pubDate>Sat, 17 Oct 2026 13:37:43 +0000</pubDate>
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        <item>
        <title>La tragedia feliz de Joyce Ventura</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/las-palabras-y-las-cosas/la-tragedia-feliz-de-joyce-ventura/</link>
        <description><![CDATA[<p>Fui una noche a la Cinemateca de Bogotá a encontrarme con Joyce Ventura. Me había invitado a moderar una conversación con motivo del lanzamiento de Tres hermanas, su primer largometraje como directora, y salí de allí pensando en esa paradoja que algunas películas consiguen revelar sin proponérselo del todo: uno puede entrar a una sala [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Fui una noche a la Cinemateca de Bogotá a encontrarme con Joyce Ventura. Me había invitado a moderar una conversación con motivo del lanzamiento de <em>Tres hermanas</em>, su primer largometraje como directora, y salí de allí pensando en esa paradoja que algunas películas consiguen revelar sin proponérselo del todo: uno puede entrar a una sala de cine dispuesto a contemplar la muerte y terminar encontrándose, de una manera inesperada, con la vida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Joyce ha dedicado buena parte de su trayectoria al cine colombiano, aunque durante décadas lo hizo desde ese lugar menos visible, pero indispensable, de la producción y el montaje, acompañando películas, construyendo historias y haciendo posible que otros las contaran. Su nombre está ligado a una parte importante de nuestra cinematografía, desde <em>Gamín</em>, de Ciro Durán, hasta distintas producciones que contribuyeron a consolidar una industria cinematográfica en un país donde hacer cine nunca ha sido una tarea sencilla. Después de más de cincuenta años de oficio, decide ponerse delante de la cámara y convertir su propia vida, sus temores y sus afectos en materia cinematográfica. La decisión tiene algo de descubrimiento tardío, aunque en realidad parece la consecuencia natural de una vida dedicada a observar a los demás: llega un momento en que la cámara, después de haber mirado tantas historias, se vuelve hacia quien la sostiene.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El punto de partida es aparentemente sencillo. Joyce y sus dos hermanas mayores, Ethy y Bella, se acercan a la vejez y empiezan a preguntarse qué significa envejecer, qué ocurre con el cuerpo cuando deja de responder como antes, cómo se transforma nuestra relación con el tiempo y de qué manera se aprende a convivir con la idea de que un día vamos a morir. Las tres están unidas por el afecto, pero sus personalidades y sus respuestas ante la existencia son distintas. Viven en lugares diferentes, han construido vidas propias y no necesitan pensar igual para quererse. En ese espacio de intimidad, donde las conversaciones familiares pueden pasar de la ternura a la incomodidad sin pedir permiso, Joyce encuentra una historia que termina por exceder los límites de su familia.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="735" height="781" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/02cad442-0202-4fc2-97d0-7cc13d470c66.jpg" alt="" class="wp-image-134186" srcset="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/02cad442-0202-4fc2-97d0-7cc13d470c66.jpg 735w, https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/sites/2/2026/10/02cad442-0202-4fc2-97d0-7cc13d470c66.jpg?resize=282,300 282w" sizes="auto, (max-width: 735px) 100vw, 735px" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">Porque la vejez es una experiencia universal, pero no existe una única manera de vivirla. Hay tantas formas de envejecer como historias, temperamentos, condiciones materiales y sociedades, y buena parte de las diferencias que encontramos entre las personas mayores tiene que ver con el mundo que las rodea, con las oportunidades que tuvieron, con los afectos que conservaron y con la posibilidad, tan decisiva como desigual, de seguir tomando decisiones sobre sus propias vidas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En algunas sociedades, la experiencia acumulada por los mayores todavía ocupa un lugar central en la transmisión de la memoria, las tradiciones y el conocimiento. En otras, donde la juventud se ha convertido en una especie de mercancía y la productividad parece ser la medida de todas las cosas, envejecer puede sentirse como una pérdida de valor social. No es que las primeras hayan resuelto el problema de la soledad ni que las segundas carezcan de vínculos familiares sólidos, pero sí existe una diferencia entre vivir en un entorno que reconoce la experiencia de los años y hacerlo en uno que parece pedir disculpas por ella. La modernidad nos ha ofrecido extraordinarias posibilidades para prolongar la vida, mientras nos cuesta cada vez más imaginar qué lugar queremos darle a esa vida prolongada.</p>



<p class="wp-block-paragraph">También importa la clase social. No envejece de la misma manera quien dispone de recursos para cuidar su salud, mantener su autonomía, viajar, cultivar amistades y organizar sus días que quien debe continuar trabajando porque no puede permitirse el descanso. Una cosa es temer la pérdida de independencia y otra, muy distinta, experimentar esa pérdida sin una red de apoyo, sin ingresos suficientes o sin acceso a cuidados. La vejez puede ser el tiempo de la contemplación, de los viajes y de una libertad conquistada después de décadas de obligaciones, pero también puede convertirse en una etapa de incertidumbre económica, aislamiento y dependencia. Entre ambas experiencias existe un mundo de diferencias que las sociedades suelen disimular cuando hablan de la tercera edad como si se tratara de una condición homogénea.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, donde tantas familias han tenido que asumir buena parte de las tareas del cuidado sin suficiente acompañamiento institucional, estas preguntas adquieren una dimensión particular. Envejecer no es solamente un asunto privado, ni debería ser una preocupación que cada familia resuelva puertas adentro. Tiene que ver con la salud pública, las pensiones, las ciudades que construimos, la arquitectura de nuestras viviendas, el transporte, la soledad y la posibilidad de seguir participando en la vida colectiva cuando dejamos de pertenecer al mundo laboral. Tiene que ver, también, con la manera en que tratamos a nuestros padres y abuelos, con la paciencia que estamos dispuestos a concederles y con la facilidad con que confundimos la pérdida de ciertas capacidades con la pérdida de dignidad.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Sin embargo, <em>Tres hermanas</em> no pretende convertirse en un tratado sobre el envejecimiento ni en una denuncia social disfrazada de documental. Su fuerza está, precisamente, en que llega a esas preguntas a través de la vida concreta, de los rostros, las conversaciones, las diferencias y los recuerdos de tres mujeres que no representan a nadie más que a sí mismas y que, por eso mismo, terminan representándonos a todos. Joyce no necesita construir personajes ejemplares ni encontrar una fórmula para aceptar el paso del tiempo. Le basta con filmar a sus hermanas y filmarse a sí misma, dejar que aparezcan sus contradicciones y permitir que la cámara registre aquello que en una conversación cotidiana quizá preferiríamos evitar.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La película tiene, además, una pregunta íntima que la atraviesa desde el comienzo: ¿cómo se aprende a vivir cuando uno empieza a reconocer los límites del propio cuerpo? Joyce ha contado que su preocupación por la vejez viene de muchos años atrás, desde que empezó a necesitar gafas y comprendió que ella también estaba entrando en esa etapa que durante tanto tiempo había observado desde afuera. A esa inquietud se sumaron la muerte de su padre, el deterioro de su madre y el temor que le produjo conocer el diagnóstico de una enfermedad ocular degenerativa. La posibilidad de perder la visión introduce una dimensión especialmente conmovedora en su relación con el cine: una mujer que ha dedicado su vida a mirar comienza a preguntarse qué ocurriría si un día ya no pudiera hacerlo de la misma manera.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La cámara se convierte entonces en una herramienta para conocer aquello que la asusta. Joyce ha explicado que investigar la vejez le permite acercarse a ella con curiosidad, como si comprender un poco mejor el miedo fuera una forma de hacerlo menos desconocido. Hay algo profundamente humano en esa decisión. No se trata de fingir que la muerte no existe, ni de convencerse de que todo puede resolverse mediante una actitud positiva, sino de observar, preguntar y conversar allí donde normalmente preferimos guardar silencio. La película no elimina la angustia, pero la transforma en una experiencia compartida, y quizá esa sea una de las funciones más antiguas y más necesarias del arte.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En la historia de Joyce hay, además, otra pérdida que ilumina la película de una manera particular: la muerte de Ciro Durán, su compañero de vida y de trabajo, el cineasta que dejó una huella fundamental en el documental colombiano. Durán, director de <em>Gamín</em> y de películas como <em>La guerra del centavo</em>, murió en enero de 2022, después de una enfermedad prolongada. Joyce ha recordado cómo afrontó sus últimos años con valentía y autonomía, sin abandonar la escritura de guiones, incluso cuando sabía que quizá no llegaría a filmarlos. En un gesto de generosidad, aceptó conversar con ella para el documental, aunque hablar de sí mismo y de su propia vulnerabilidad no le resultara sencillo.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es difícil no pensar en lo que significa compartir tantos años con alguien y descubrir, al final, que el amor no nos exime de acompañarlo hacia su desaparición. En la enfermedad, el tiempo adquiere otra densidad, las conversaciones cotidianas pueden convertirse en recuerdos y las cosas que antes parecían importantes pierden su urgencia frente a la evidencia de que la presencia del otro no es eterna. Pero también ocurre algo que solo se comprende desde la experiencia: incluso cuando el cuerpo se deteriora, una persona sigue siendo mucho más que su enfermedad, y la dignidad puede expresarse en la voluntad de conservar la autonomía, continuar escribiendo, pensar en proyectos que quizá no llegarán a realizarse y decidir de qué manera quiere vivir el tiempo que le queda.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En ese sentido, la historia de Ciro no aparece como una explicación definitiva de la película, sino como parte de la experiencia desde la cual Joyce se aproxima a sus preguntas. La muerte de su compañero, la de su madre y el temor a su propio deterioro conforman un horizonte de pérdidas, pero también la obligan a mirar de frente aquello que durante años había intentado comprender. Hay una diferencia entre investigar la vejez y descubrir que uno mismo está envejeciendo, entre conversar sobre la muerte y reconocer que empieza a formar parte de nuestra biografía. Joyce atraviesa esa frontera con la cámara encendida.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El archivo familiar adquiere entonces una importancia especial. Las fotografías, las grabaciones antiguas y las imágenes de celebraciones y encuentros permiten que las hermanas se observen en otros momentos de sus vidas, que comparen los rostros de entonces con los de ahora y que reconozcan, a veces con humor y otras con cierta melancolía, la distancia entre quienes fueron y quienes son. El pasado aparece fragmentado, pero no desaparecido. Las imágenes devuelven gestos, voces y maneras de estar en el mundo que el tiempo había transformado en recuerdos, y la cámara permite que esas imágenes vuelvan a entrar en conversación con el presente.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Filmar es también una manera de resistirse al olvido. No de derrotar a la muerte, porque el cine no tiene semejante poder, sino de conservar algo de aquello que inevitablemente se pierde. Una voz grabada, una mirada, una risa, una discusión entre hermanas pueden sobrevivir a la ocasión en que ocurrieron y adquirir una nueva vida frente a otros espectadores. El cine convierte lo efímero en memoria compartida, aunque esa memoria nunca sea completa ni pueda reemplazar a la persona que ya no está. Quizá por eso las imágenes familiares tienen una fuerza que a veces no encontramos en las grandes narraciones históricas: nos devuelven la conciencia de que la vida está hecha, en buena medida, de gestos pequeños cuya importancia solo descubrimos cuando el tiempo los ha convertido en pasado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Hay algo especialmente valioso en que Joyce se permita mostrar las diferencias entre sus hermanas sin intentar resolverlas. En una época en que las conversaciones públicas suelen organizarse alrededor de identidades rígidas y posiciones irreconciliables, <em>Tres hermanas</em> recuerda que la intimidad no necesita uniformidad para existir. Podemos compartir una historia, querernos profundamente y, al mismo tiempo, tener ideas distintas sobre el envejecimiento, la muerte, la religión, el cuerpo o la posibilidad de una trascendencia. La familia no es necesariamente el lugar donde todos terminan pensando igual, sino aquel en el que, cuando los vínculos sobreviven a las diferencias, aprendemos a convivir con ellas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La vejez pone a prueba esa convivencia porque modifica las condiciones materiales y emocionales de las relaciones. Los papeles cambian, la independencia se vuelve más difícil de conservar y quienes durante años cuidaron de otros pueden necesitar ayuda. También aparecen los desacuerdos sobre cómo cuidar, hasta dónde intervenir y qué significa respetar la voluntad de una persona que empieza a perder algunas capacidades. Son conversaciones difíciles, precisamente porque el afecto no siempre nos enseña qué hacer. A veces queremos proteger a alguien y terminamos restringiendo su libertad, o insistimos en conservar una imagen de esa persona que ya no corresponde con su realidad. En la película, esas tensiones no necesitan convertirse en grandes conflictos para revelar su importancia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Pero Joyce introduce el humor, y ese detalle cambia la naturaleza de la experiencia. Las hermanas se ríen, se contradicen, se observan y encuentran motivos para bromear en medio de conversaciones que podrían resultar demasiado dolorosas si fueran tratadas con solemnidad. La risa no niega el miedo ni convierte la pérdida en algo trivial; simplemente recuerda que la vida no deja de producir situaciones absurdas cuando empezamos a pensar en su final. Quizá una de las formas más sensatas de acercarse a la muerte sea aceptar que no todo lo que la rodea tiene que estar envuelto en gravedad, que podemos sentir angustia y reírnos en una misma tarde, que la conciencia de nuestra fragilidad no nos obliga a renunciar a la alegría.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Al salir de la Cinemateca pensé en esa costumbre que tenemos de aplazar ciertas conversaciones, como si hablar de la vejez pudiera acercarla o como si evitar la palabra muerte nos concediera alguna ventaja sobre ella. Nos preparamos para estudiar, trabajar, producir, viajar, formar una familia y construir una carrera, pero pocas veces nos preguntamos qué clase de vida queremos tener cuando todo eso empiece a cambiar, qué vínculos habremos cultivado para entonces o qué haremos con el tiempo cuando ya no esté organizado alrededor de nuestras obligaciones. Vivimos como si la vejez fuera una estación a la que llegarán otros, aunque cada día nos acerque un poco más a ella.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La película de Joyce tampoco ofrece una respuesta sencilla a la pregunta de cómo deberíamos vivir esos años. Sería injusto pedirle que lo hiciera, porque cada experiencia tiene sus propias dificultades y porque no existe una fórmula capaz de reconciliar a todo el mundo con la pérdida, el dolor o la incertidumbre. Lo que propone es algo más modesto y, por eso mismo, más profundo: mirar, hablar, escuchar, reconocer las diferencias y aceptar que la vida puede conservar su riqueza incluso cuando deja de parecerse a la que imaginábamos. No se trata de romantizar la vejez, ni de convertirla en una etapa necesariamente sabia o feliz, sino de reconocer que sigue siendo vida, con sus conflictos, sus descubrimientos, sus alegrías y sus posibilidades.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Me alegra haber acompañado a Joyce en la conversación sobre su película. A veces uno acepta una invitación pensando que va a hablar de cine y termina hablando de asuntos para los que nunca encuentra el momento adecuado en la vida cotidiana. Esa noche, en la Cinemateca, la película nos llevó a conversar sobre el tiempo, la familia, las pérdidas y la posibilidad de seguir encontrando sentido en medio de la incertidumbre. Joyce, que durante décadas ayudó a contar las historias de otros, había encontrado en su propia experiencia una forma de acercarse a una pregunta universal.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El título de esta reflexión podría ser, precisamente, la tragedia feliz de estar vivos. La tragedia consiste en que todo aquello que amamos está sometido al tiempo, en que ninguna forma de amor puede garantizar la permanencia de quien lo recibe y en que incluso las vidas más plenas terminan enfrentándose a la despedida. La felicidad no consiste en negar esa realidad, ni en fingir que la muerte nos resulta indiferente, sino en descubrir que la conciencia de nuestro final no anula el valor de lo vivido. A veces, por el contrario, nos permite reconocerlo con una claridad que antes no teníamos.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Qué curioso, entonces, salir de una película sobre la muerte con una sensación de gratitud por la vida. No porque el miedo haya desaparecido, ni porque las preguntas hayan encontrado respuesta, sino porque durante un par de horas hemos podido mirarlas de frente, acompañados por tres hermanas que, desde sus diferencias, nos recuerdan que todavía hay mucho por conversar. Y que mientras podamos hacerlo, mientras haya alguien a quien escuchar, una historia que contar, una imagen que rescatar del olvido o una razón para reírnos de nosotros mismos, la vida seguirá ofreciéndonos algo que no habíamos terminado de descubrir.</p>



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        <author>Diego Aretz</author>
                    <category>Las palabras y las cosas</category>
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        <pubDate>Fri, 16 Oct 2026 23:22:57 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Diego Aretz</media:credit>
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