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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de alcohol | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Hablemos de privilegios, hablemos de salud mental</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/politica/hablemos-de-privilegios-hablemos-de-salud-mental/</link>
        <description><![CDATA[<p>6 de diciembre 2022 Confieso que este tema no me atraía hasta que hace un mes debí hospitalizarme en un centro de salud mental. Desde que ingresé entendí que era un privilegio: mi seguro cubría todo, y en la primera clínica que consulté.&nbsp; El 25 de octubre no fue un buen día para mí ni [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-small-font-size"><strong>6 de diciembre 2022<br></strong></p>



<p class="has-text-align-right"><em>Confieso que este tema no me atraía hasta que hace un mes debí hospitalizarme en un centro de salud mental. Desde que ingresé entendí que era un privilegio: mi seguro cubría todo, y en la primera clínica que consulté.&nbsp;</em></p>



<p>El 25 de octubre no fue un buen día para mí ni para las 20 personas que ingresamos a la clínica Montserrat. Sin embargo, fuimos más las que tuvimos una mejor estadía: entramos al pabellón B y logramos, esa misma noche, tener un cuarto en el lugar más adecuado para cada una, según el diagnóstico inicial.</p>



<p>Unas cinco personas de las que estaban conmigo en el pabellón B entraron en la penumbra de la remisión: buscar una clínica que cubriera su seguro. A una de ellas la llamaré Ana*. Ana lloró muchísimo porque le indicaron que iba a la Clínica la Paz; según ella, <em>“la peor clínica psiquiátrica en Bogotá”</em>. Sin saber mucho del tema pero tan inquieta como siempre, salí 20 días después a investigar sobre clínicas y aún sigo sin saber nada de la &#8220;aterradora&#8221; Clínica la Paz que le robó la calma a Ana. Su página web no funciona, y en estos tiempos digitales todos sabemos que eso no es una buena señal.&nbsp;</p>



<p>Regresemos en el tiempo, ya que las palabras siempre lo permiten. El día de mi hospitalización entré a las 12 del mediodía. A las 10 pm ya tenía un cuarto, una psiquiatra asignada y enfermeros que estaban a mi disposición. Sinceramente, aún estando en un psiquiátrico pensaba que soy una privilegiada y lo sigo confirmando al ver las cifras. Es 2022 y en Colombia solo hay un psiquiatra por cada 38.000 habitantes. Me detengo de nuevo ante esa cifra absurda, y agradezco que uno de ellos me atendió cuando lo necesité.&nbsp;</p>



<p>Mi diagnóstico es trastorno mixto de ansiedad y depresión. Aunque cuesta hablar de salud mental, hoy sé que no soy la única a la que esas dos palabras acompañan: a nivel mundial, el 5% de adultos padecemos depresión. Estuve a punto de hacerme daño y no poder escribir esta columna. No sabía qué estaba pasando. Por eso estuve durante 20 días, sin interrupción, en un&nbsp;tratamiento en la Clínica Montserrat.&nbsp;</p>



<p>Incluir ese detalle -sin interrupción- no es un adorno ni un capricho; es un dato relevante en un país como el mío. De mis compañeras de hospitalización, al menos tres fueron remitidas cada día hacia otro centro. Su seguro no les cubría más la clínica.&nbsp;</p>



<p>¿Qué significa esto? Retraso en el tratamiento, tener que adaptarse a otro sitio, a un psiquiatra nuevo y, en ocasiones, hasta a una marca diferente de medicamentos. Esos cambios entorpecen el tratamiento y alejan cada vez más la tan anhelada recuperación. Además, son situaciones que contradicen lo que estipula la ley 1616 de 2013, que contiene disposiciones para garantizar el derecho a la salud mental, la prevención y atención integral en consonancia con el artículo 49 de la Constitución Política.</p>



<p>Muchos dirán <em>“esto es Colombia”</em> y seguirán con sus vidas, pero quienes recibimos un diagnóstico que compromete nuestra salud mental respondemos <em>“eso no es vida”</em>. En Colombia no contamos con una política pública seria que se encargue de la prevención y atención en salud mental.&nbsp;</p>



<p>Según la OMS, una persona se suicida en el mundo cada 40 segundos. Mientras escribo este párrafo, pienso en las personas que no reciben atención, que no tienen el privilegio de que alguien les dé la mano que necesitan y que tantas veces no encuentran. Pienso en los que mueren por esta causa en el mundo porque en Colombia tampoco tenemos cifras claras y actualizadas.&nbsp;</p>



<p>El 10 de octubre, único día del año en que se habla del asunto, el Ministerio de Salud dijo que el 44,7% de los niños tienen indicios de algún problema de salud mental. Lo aterrador no es solo la cifra, sino que no existe un plan de&nbsp; prevención en nuestro país. O si existe, fallan las comunicaciones y fallan las instituciones porque no encuentro información. Seguramente, tampoco la encuentran las familias y cuidadores de esos niños. Si alguien sabe, por favor, cuénteme.</p>



<p>Ya estoy fuera del psiquiátrico y en tratamiento, y sigo insistiendo en que soy una privilegiada y que esto no debería ser así. TODOS TENEMOS DERECHO A ATENCIÓN Y PREVENCIÓN EN SALUD MENTAL. Cuidar la salud es costoso, todos lo sabemos. Para poder tener un buen seguimiento a mi salud mental estoy pagando los medicamentos y las citas de psiquiatría y psicología particular, porque por el seguro se demora una eternidad y necesito mi atención de forma permanente y continúa. Cada mes invierto la mitad de mi salario en estos gastos. Para lo demás, me ayudan mis papás. Pero, ¿y los demás?</p>



<p>Qué es de mis compañeros del psiquiátrico que ya completaban un recorrido por tres clínicas seguidas. Qué ha sido de ellos y los paseos obligados porque el seguro es un asunto de trámites sin fin. Cómo siguen, cómo pueden seguir, cuando tienen que esperar hasta dos meses para una cita con su psiquiatra y otro más para ver a su psicóloga.&nbsp;</p>



<p>O, para pensar ahora en los más cercanos, qué será de mis amigos del pueblo que aún no saben que tienen un problema de salud mental y simplemente emborrachan la situación. Porque en este país sigue siendo bien visto ser alcohólico, pero es cuestionable buscar ayuda mental. No solo falta política pública en atención sino también en prevención: el desconocimiento puede llevarnos a la muerte.</p>



<p>Las cifras son altas y preocupantes. ¿Cuántos 10 de octubre deben pasar, cuántos suicidios hay que sumar para que esta realidad llame la atención de quienes deberían estar involucrados activamente? Quiero ser optimista, pero no creo que tengamos calendarios suficientes para seguir siendo indiferentes.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-aps-punto-de-apoyo wp-block-embed-aps-punto-de-apoyo"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="EXylsutyHt"><a href="http://www.javeriana.edu.co/mentalpuntodeapoyo/?page_id=330">Recursos</a></blockquote><iframe class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Recursos» — APS - Punto de Apoyo" src="http://www.javeriana.edu.co/mentalpuntodeapoyo/?page_id=330&#038;embed=true#?secret=domaWZlopX#?secret=EXylsutyHt" data-secret="EXylsutyHt" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
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https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/colombia-no-tiene-todos-los-psiquiatras-que-necesita-y-los-suicidios-van-en-aumento/202200
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<figure class="wp-block-embed"><div class="wp-block-embed__wrapper">
https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Minsalud-asigno-mas-de-8-mil-millones-para-salud-mental.aspx#:~:text=Bogot%C3%A1%2C%2026%20de%20noviembre%20de,y%20consumo%20de%20sustancias%20psicoactivas.
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        <author>Maria MesaR</author>
                    <category>Política</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127911</guid>
        <pubDate>Thu, 16 Apr 2026 02:18:24 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Maria MesaR</media:credit>
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        <title>Amazonía peruana: 215 concesiones mineras afectan ríos y comunidades indígenas de Madre de Dios</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/medio-ambiente/mongabay-latam/amazonia-peruana-215-concesiones-mineras-afectan-rios-y-comunidades-indigenas-de-madre-de-dios/</link>
        <description><![CDATA[<p>Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;Madre de Dios, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<ul class="wp-block-list">
<li><em>Un análisis satelital realizado por Mongabay Latam determinó que al menos 215 concesiones mineras aprobadas por el Estado atraviesan cinco ríos de la región Madre de Dios y permanecen activas.</em></li>



<li><em>153 derechos mineros se encuentran sobre territorios indígenas y 15 cruzan áreas protegidas.</em></li>



<li><em>Las concesiones fueron entregadas con la condición de no explotar el mineral hasta obtener permisos ambientales y de no invadir los cuerpos de agua, sin embargo, muchas registran dragas trabajando.</em></li>



<li><em>Representantes indígenas y expertos cuestionan la entrega de concesiones mineras en estas zonas y advierten impactos culturales, ambientales y sociales.</em></li>
</ul>



<p>Cuando el fiscal Carlos Chirre y su comitiva llegaron al puerto, unas ochenta personas los esperaban con palos y amenazas de muerte. Chirre es titular de la Fiscalía Especializada en Medio Ambiente de la región de&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-peru-deforestacion-contaminacion-asesinatos/">Madre de Dios</a>, en la Amazonía peruana, y regresaba de un operativo de interdicción contra la minería ilegal en el río Colorado. Junto a un grupo de policías y funcionarios habían destruido 15 dragas y volvían sin detenidos. Estos se habían fugado, pero la multitud no lo sabía. Por eso exigía a gritos la liberación de sus compañeros.</p>



<p>“Recuerdo que quemaron unos botes de la comitiva. No pudimos hacer nada porque no queríamos que prendieran fuego a las camionetas que habíamos dejado cerca. Sin ellas no podíamos regresar a la ciudad”, cuenta Chirre. Mientras todo ardía, una de las mujeres que lideraba la muchedumbre lo miró y le dijo: “Así interdicta el pueblo”.</p>



<p>Aquello ocurrió hace tres años y la violencia hoy no ha cambiado. El interés de los mineros por instalarse cerca de las fuentes de agua no es casual. El oro se concentra en los sedimentos de los ríos y puede extraerse sin túneles ni grandes inversiones: basta con remover la tierra y lavarla con mercurio para atrapar el mineral. En esta tarea las dragas son indispensables, pero es un delito usarlas en los ríos. El&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/disposiciones/decreto-legislativo-n-1100/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Decreto Legislativo 1100</a>, de 2012, prohíbe el uso de esta infraestructura debido a su poder destructivo. Por eso la Fiscalía persigue a quienes las manejan.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/03/elecciones-peru-propuestas-mineria-ilegal-planes-gobierno-son-pobres/">Elecciones en Perú: las propuestas sobre minería ilegal en los planes de gobierno son pobres y sin estrategias claras, plantean expertos</a></strong></p>



<p>“El solo hecho de remover los sedimentos tiene un impacto enorme en el ecosistema, altera el curso natural del agua y la dinámica de los seres que lo habitan. Y lo más grave, por supuesto, es el envenenamiento por mercurio. Este mineral tóxico llega al agua y a los peces que son el principal alimento de los pueblos amazónicos”, dice Julia Urrunaga, directora en Perú de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA, por sus siglas en inglés).</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270770"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144853/Copy-of-Puerto-de-Laberinto-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270770" /><figcaption class="wp-element-caption">El río Madre de Dios es el más afectado, con al menos 150 concesiones mineras que atraviesan sus cauces. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Los ríos y sus fajas marginales son bienes públicos, intangibles e imprescriptibles, según la Ley General de Aguas de 1969 y la actual&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/wp-content/uploads/2017/04/Ley-N%C2%B0-29338.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Ley de Recursos Hídricos</a>, de 2009. Esta última prohíbe actividades que alteren la calidad de sus aguas o limiten su acceso. Sin embargo, durante décadas, fue el propio Estado el que facilitó su ocupación al aprobar concesiones mineras que se superponen a los ríos.</p>



<p>Desde finales de 1970 hasta 2010, el entonces Instituto Nacional de Concesiones y Catastro Minero (INACC), ahora Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), y las Direcciones Regionales de Energía y Minas, aprobaron 2692 permisos en Madre de Dios. En 2010, el Estado suspendió la adjudicación de nuevos permisos y delimitó las áreas para minería artesanal al ver la magnitud de la crisis ambiental y la violencia generada por la actividad ilegal, pero el daño ya estaba hecho.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;analizó imágenes satelitales y revisó cientos de expedientes mineros relacionados con las 1040 concesiones que permanecen actualmente activas en esta región. Lo que encontró fue un patrón muy peligroso: títulos concedidos sobre áreas protegidas, comunidades indígenas y fuentes de agua, todo al amparo de un marco legal opaco. Del total de permisos vigentes, al menos 215 atraviesan actualmente cinco ríos de la región en más de 219 kilómetros. Los afluentes más afectados son el Madre de Dios y el Inambari, donde también hay presencia comprobada de dragas, según informes de la&nbsp;<a href="https://fcds.org.pe/wp-content/uploads/2025/09/Mineria_aluvial_190925.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible</a>&nbsp;(FCDS) y la Dirección General de Capitanías y Guardacostas de la Marina de Guerra.</p>



<p>El detalle de los expedientes revela que para aprobar el trámite no se exigió a los interesados redimensionar las áreas de concesión para excluir los cuerpos de agua o espacios protegidos. Aunque algunos petitorios se aprobaron con la instrucción explícita de no intervenir los ríos y de operar únicamente en sus alrededores, en otros ni siquiera se mencionó esa restricción.</p>



<p>Además, aunque en Madre de Dios no se pueden otorgar nuevos títulos mineros desde 2010, la avalancha de solicitudes no se ha detenido: al menos 135 nuevos pedidos se encuentran actualmente en trámite. La mayoría de las solicitudes ingresaron el año pasado.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Ríos lotizados para la minería</h2>



<p>Los cinco ríos con concesiones mineras son el Madre de Dios, Inambari, Los Amigos, Las Piedras y Colorado. Solo en los dos primeros,&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;identificó 189 de los 215 derechos mineros que el Estado entregó sobre fuentes de agua. Al observar los ríos con imágenes satelitales, se pueden detectar dragas que extraen oro ilegalmente en diferentes puntos de sus cauces.</p>



<p>En las imágenes captadas en julio de 2025, una de estas maquinarias aparece entre las aguas amarillentas, en la desembocadura del río Colorado que fluye hacía el río Madre de Dios. Al superponer la escena con el mapa del catastro minero, encontramos que la draga opera dentro de una concesión de 600 hectáreas denominada&nbsp;<em>Acumulación Los Venados</em>, y que fue titulada a favor de Hilda Matheus Bejar. Ella es una de las poco más de&nbsp;<a href="https://www.gob.pe/institucion/minem/informes-publicaciones/4631669-listado-de-mineros-formalizados" target="_blank" rel="noreferrer noopener">200 personas</a>&nbsp;que lograron cumplir los&nbsp;<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">requisitos ambientales</a>&nbsp;para ingresar a la lista de mineros formales en la región, y sin embargo, en el límite norte de su concesión, vigente y legalizada, aparece este artefacto sobre el río.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/mineria-ilegal-oro-la-pampa-guardianes-trocha-peru/">Guardianes de la Trocha: la banda que se disputa el oro y siembra el terror en La Pampa peruana</a></strong></p>



<p>Estas aguas, en las que la&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2025/08/mineria-ilegal-latinoamerica-devasta-amazonia-comunidades/">minería ilegal</a>&nbsp;vierte mercurio, fluyen hacia la parcela contigua: la concesión minera Vicente 18, un área de 100 hectáreas que también atraviesa el río Colorado. El título fue otorgado a Florencio Matheus Bejar, hermano de Hilda Matheus, y aunque el derecho fue bloqueado en 2014 por el Ingemmet, tras incumplir el pago anual del derecho minero, las imágenes satelitales, tomadas en julio de 2025, permiten observar al menos otras dos dragas en su interior.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270768"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144839/Copy-of-Vicnte-y-Venados.jpg" alt="" class="wp-image-270768" /><figcaption class="wp-element-caption">Draga ubicada, en julio de 2025, en la intersección de las concesiones Acumulación Los Venados y Vicente 18. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Un dato más se suma a esta escena: ambas parcelas, la vigente y la bloqueada, están dentro de la comunidad nativa San José de Karene, habitada por familias de la&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/pueblos/harakbut" target="_blank" rel="noreferrer noopener">etnia harakbut</a>. Según un&nbsp;<a href="https://cies.org.pe/wp-content/uploads/2021/06/analisis_de_conflictos_socioambientales_en_dos_comunidades_que_trabajan_oro_en_madre_de_dios.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estudio</a>&nbsp;de junio de 2021, que analiza este caso, desde hace décadas la familia Matheus ejerce la actividad minera en el territorio indígena y posee, según la base de datos construida para esta investigación, al menos seis concesiones tituladas dentro del territorio de la comunidad nativa. Buscamos contactar de varias maneras a los hermanos Matheus Bejar y aunque logramos hablar con un familiar que indicó que les comunicaría que estábamos buscando su versión, no recibimos respuesta alguna hasta el cierre de esta publicación.</p>



<p>Por ley, dentro de esas concesiones que se superponen con ríos no debería haber dragas. Sin embargo, es precisamente lo que ocurre.</p>



<p>Un comunero indígena, testigo durante décadas de la degradación de San José de Karene, que pidió a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;mantener su identidad en reserva por temor a represalias, contó que los mineros ilegales llegaron después de que las actividades de los concesionarios les abrieran el camino. Ante la desidia del Estado, ilegales e informales se consolidaron en la zona.</p>



<p>“Ese territorio era ancestral, no se podía tocar, pero desde hace más de tres años lo están explotando intensamente. Todo el río está lleno de dragas. ¿De qué te sirve luchar ahora, cuando el terreno ya está concesionado? ¿De qué te sirve? Ya no se puede hacer absolutamente nada”, afirma.</p>



<p>Para César Ipenza, abogado ambientalista y vocero del Observatorio de Minería Ilegal, estos casos reflejan un vacío legal, pues los concesionarios mineros no están obligados a asumir responsabilidad administrativa o penal por no defender su concesión cuando ésta es ocupada por invasores. “Pueden alegar que son ilegales los que están en su perímetro y no hay consecuencias por ello”, señala.</p>



<p>El fiscal Chirre explica que este es un problema que se presenta en los operativos. “En Madre de Dios es difícil saber si los que operan las dragas son invasores o trabajadores contratados por los mismos concesionarios”, explica. “Ellos huyen cuando ven llegar al equipo de interdicción. Los pocos que son detenidos son los que se quedan intentando hundir el motor o aquellos que no tenían combustible para fugarse. Cuando se les captura guardan silencio, dicen que son agricultores que los llamaron para un trabajo puntual y que estaban de paso, pero no dicen quién los contrató”.</p>



<p><strong>Leer más|&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/custom-story/2026/01/crimen-peru-destruccion-mafias-oro-madera-comunidades-rio-santiago/">Viaje al corazón del crimen en Perú: la destrucción que dejan mafias de oro y madera en comunidades del río Santiago</a></strong></p>



<p>Los intervenidos son en su mayoría migrantes de la sierra centro y sur, quienes optan por no declarar, pues lo habitual es que el juzgado disponga que sean investigados en libertad y eso les permite abandonar la zona. Solo cuando el juez ordena la detención, el fiscal puede conseguir información. Chirre estima que en apenas una de cada diez interdicciones se logra detener a los operarios de las dragas. Y aunque algunos casos han llegado a juicio, asegura que identificar a los promotores o financistas detrás de estas actividades es muy difícil.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270767"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144835/Copy-of-Dragas-Huepetehue.jpg" alt="" class="wp-image-270767" /><figcaption class="wp-element-caption">Evidencias del paisaje transformado por la minería en las inmediaciones y sobre el cauce de los ríos en Madre de Dios. Donde antes había bosque, quedaron montículos de arena con residuos tóxicos tras la remoción de los sedimentos en busca de oro. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Fuentes de la Procuraduría Pública del Ministerio del Ambiente indican que el Estado se ha conformado con dinamitar dragas y ha descuidado la labor de inteligencia por temor a la reacción de los mineros. Además resaltan como un problema la falta de personal o recursos para investigar.</p>



<p>Ana Leyva, especialista en derecho ambiental de la ONG CooperAcción, coincide con ese diagnóstico, pero se centra en el problema mayor: la aprobación de concesiones sobre áreas intangibles, como lo son las fuentes de agua. “Es una incoherencia normativa que solo abre la puerta a la ilegalidad. El hecho de que los solicitantes deban pagar un derecho anual para mantener la concesión genera una expectativa de explotación en espacios que, en principio, están vedados para cualquier actividad futura”, señala.</p>



<p>El problema, advierte César Ipenza, es que no existe una prohibición expresa que impida al Ingemmet y a las direcciones regionales otorgar concesiones sobre cuerpos de agua. Las autorizan bajo el argumento de que dicho título no equivale a una autorización de explotación, pues para ello se requiere permisos ambientales adicionales, pero en la práctica —dice— basta con que el petitorio sea aprobado para que muchos comiencen a operar sin permiso alguno. “Los mineros sorprenden a las comunidades indígenas, pues usan el título de la concesión para afirmar que el Estado les dio ese derecho”, añade.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Comunidades indígenas invadidas por la minería</h2>



<p>El cruce de datos y la información satelital recopilada por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;revela que 153 concesiones mineras tituladas y vigentes se superponen con ocho comunidades nativas de Madre de Dios. Se trata de los pueblos indígenas que viven en las comunidades Arazaire, Boca del Inambari, El Pilar, Puerto Arturo, San Jacinto, San José de Karene, Shiringayoc y Tres Islas, que han visto afectadas 12 768 hectáreas de sus territorios comunales. Una extensión un poco mayor que la superficie del distrito de Cusco o la ciudad de París.</p>



<p>Los expedientes muestran la lucha que inició el líder indígena José Tijé Huarao para exigir la nulidad de las concesiones que invaden la comunidad Arazaire. Su pedido se inició en 1991 y no obtuvo respuesta hasta casi una década después, el 28 de diciembre de 1999, cuando el Registro Público de Minería lo declaró improcedente. El argumento fue que en los procesos para dejar sin efecto un petitorio minero solo pueden participar el titular y el Estado, “sin la intervención de terceros”.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270766"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144641/Arazaire_concesiones.jpg" alt="" class="wp-image-270766" /><figcaption class="wp-element-caption">Al menos 11 concesiones que se superponen con la comunidad nativa de Arazaire también se encuentran sobre los ríos. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Hoy, este pueblo, habitado por familias de la etnia harakbut, convive con 11 concesiones mineras tituladas y activas que cruzan ríos, algunas de las cuales pertenecen a mineros informales inscritos en el Reinfo.</p>



<p>El líder indígena que pedía la nulidad de las concesiones falleció el 14 de julio de 2020, a los 81 años, tras sumarse a la lista de víctimas del Covid-19. Dos días después, el 16 de julio, el Ministerio de Energía y Minas formalizó a algunos de los mineros que operaban dentro de la comunidad.</p>



<p>Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó&nbsp;<a href="https://mailchi.mp/conservacionamazonica/nuevas-alertas-de-mineria-en-la-plataforma-rami-para-noviembre25" target="_blank" rel="noreferrer noopener">85 alertas de deforestación</a>&nbsp;por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Las familias afirman que ya ven el impacto en sus fuentes de agua. “Por la carretera Interoceánica hay agua de una quebrada que está bajando sucia. Está contaminada. Los pocos ojos de agua que había, los que eran más limpios, se han secado. Hay zonas donde la destrucción del bosque ha sido total”, dice uno de sus pobladores.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270771"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23145045/LaPampa__I4A8587.jpg" alt="" class="wp-image-270771" /><figcaption class="wp-element-caption">Solo en noviembre de 2025, el Radar Mining Monitoring de Conservación Amazónica (ACCA) detectó 85 alertas de deforestación por minería en la comunidad nativa de Arazaire. Foto: Max Cabello</figcaption></figure>



<p>En la comunidad nativa de San Jacinto, la situación es similar: «Nosotros sentimos el cambio de todo lo que está pasando. Antes los peces pasaban por montones por el río, cerquita, entonces tú podías pescar fácilmente. Pero ahora no, ya no existe esa cantidad de peces porque el agua está sucia”, señala uno de sus habitantes.</p>



<p>El mapa del catastro minero confirma que este pueblo indígena, de la etnia shipibo-konibo, ha sido atravesado por veinte concesiones que abarcan 907 hectáreas, y actualmente existen otros seis petitorios en trámite que abarcan otras 592 hectáreas de su territorio. Una de las que no ha logrado concluir el proceso es Playa Villa Vista 2007. Aunque esta concesión figura en trámite, las imágenes satelitales —de julio de 2025— muestran al menos nueve dragas operando dentro de sus límites, justo en el cauce del río que sustenta a la comunidad San Jacinto.</p>



<p>Augusto Villegas, director regional de Energía y Minas de Madre de Dios hasta diciembre pasado, indica que no pueden anular concesiones de oficio, a menos que exista una sentencia judicial, pues se trata de un derecho adquirido. Esto ocurrió, por ejemplo, con la comunidad nativa Tres Islas, ubicada también en Madre de Dios. En las resoluciones que forman parte del expediente, tanto Ingemmet como la Dirección Regional de Energía y Minas advierten que, durante la evaluación de las solicitudes mineras, no contaban con información cartográfica oficial de las comunidades nativas y campesinas para poder detectar la superposición.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270765"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144637/San-Jacinto.jpg" alt="" class="wp-image-270765" /><figcaption class="wp-element-caption">San Jacinto, pueblo de la etnia shipibo conibo, tiene más de 900 hectáreas que estarían siendo ocupadas por concesiones. Foto: Google Earth – Ingemmet</figcaption></figure>



<p>Eusebio Ríos, vicepresidente de la Fenamad, organización que representa a los pueblos indígenas de la cuenca del río Madre de Dios, cuestiona que el Estado otorgue concesiones mineras sin consultar a las comunidades. Esa decisión, advierte, ha tenido un impacto devastador en sus bosques, porque no solo se han interrumpido formas de vida basadas en la pesca, la caza y la convivencia pacífica, también ha provocado una irremediable pérdida cultural y de biodiversidad.</p>



<p>A esto se suma que el tránsito de personas foráneas, vinculadas a la cadena de extracción y producción de oro, ha provocado un aumento de la delincuencia, drogadicción y alcoholismo entre los jóvenes, muchos de los cuales han dejado de estudiar para trabajar en la minería. “En lugar de extinguir estas concesiones, por encontrarse dentro de territorios comunales, el Estado termina ampliando su vigencia con normas como el Reinfo. Eso es lo cuestionable”, dice el líder indígena.</p>



<p>Juan Carlos Ruiz, coordinador del área de Justicia Constitucional y Pueblos Indígenas del Instituto de Defensa Legal (IDL), sostiene que el núcleo del problema es la aparente inocuidad que el Estado atribuye a las concesiones mineras. Mientras el Tribunal Constitucional considera que un título no constituye una afectación directa a los pueblos indígenas, la Corte Interamericana de Derechos Humanos advierte que otorgar derechos sobre el subsuelo ya limita la capacidad de las comunidades para decidir sobre su propio territorio, y por ello hay suficientes argumentos para exigir la&nbsp;<a href="https://www.idl.org.pe/razones-juridicas-constitucionales-para-exigir-la-consulta-de-concesiones-que-se-superponen-al-territorio-de-comunidades-campesinas/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">consulta previa</a>&nbsp;antes de otorgar las concesiones mineras.</p>



<p>Ruiz explica que estos derechos se tramitan sin una comunicación efectiva con los pueblos indígenas: los avisos se publican únicamente en el diario oficial, que circula principalmente en zonas urbanas. No se consideran las barreras lingüísticas ni geográficas, y su redacción técnica, basada en coordenadas y nomenclatura catastral, dificulta que las comunidades identifiquen que sus territorios podrían verse afectados.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270769"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144845/Copy-of-Mineria-Tambopata.jpg" alt="" class="wp-image-270769" /><figcaption class="wp-element-caption">El agua de los ríos en Madre de Dios se mezcla con los sedimentos removidos y el mercurio que se infiltra en el subsuelo. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">La trampa del Reinfo</h2>



<p>Para explotar el oro, el dueño de una concesión minera debe tramitar los permisos ambientales que exige la ley, pero en la práctica muchos se saltan este proceso. Raquel Yrigoyen, abogada especialista en derecho indígena, ha litigado contra mineros que según ella se valen de esta estrategia. “Piden la titularidad de la concesión para cubrirse de la fiscalía. Les conviene ser considerados informales y no invasores ilegales, pero en realidad extraen el oro sin seguir los procedimientos”, dice.</p>



<p>Esta trampa se profundizó con el Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), un proceso que desde 2016 arrastra la promesa de regularizar a los mineros que extraen oro sin contar con certificados de explotación. Mientras dura el trámite, el Reinfo&nbsp;<a href="https://tc.gob.pe/jurisprudencia/2025/00017-2023-AI.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">les otorga inmunidad</a>&nbsp;ante posibles denuncias penales y administrativas, aunque sean detectados usando mercurio en los ríos, lo que está prohibido por ley.</p>



<p>El Congreso prorrogó este mecanismo por quinta vez, hasta diciembre de 2026, pese a que la extensión de plazos no ha servido para poner orden, sino para permitir que&nbsp;<a href="https://pad.minem.gob.pe/REINFO_WEB/Index.aspx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">2218 mineros</a>&nbsp;se mantengan hasta la fecha extrayendo y comercializando oro mientras se mantienen en este prolongado proceso de regularización.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270764"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144632/Copy-of-Mineria-Tambopata-2.jpg" alt="" class="wp-image-270764" /><figcaption class="wp-element-caption">El Reinfo ha permitido que los mineros continúen la extracción de oro mientras se dilata el proceso de regularización. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>En Madre de Dios ya no se entregan nuevas concesiones, pero de las 215 que aparecen con título vigente sobre los ríos, al menos 89 están en actividad porque sus titulares se encuentran inscritos en el Reinfo. Es decir, extraen y comercializan el oro mientras se mantienen en este proceso de regularización.</p>



<p>Los expedientes analizados por&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;también muestran que 38 mineros que operaban en concesiones tituladas sobre ríos fueron suspendidos del Reinfo por incumplir sus obligaciones ambientales, no declarar su producción u operar en áreas protegidas. Al buscar esas concesiones en imágenes satelitales pudimos confirmar que, entre 2023 y 2025, siete de estas tenían dragas operando ilegalmente en los cauces.</p>



<p>En una respuesta por escrito, el Ingemmet afirmó a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;que actúan conforme al marco legal vigente y que en cada expediente aprobado dejan explícitas las restricciones para ejercer la actividad minera en ríos. Pero cuando estas reglas se incumplen, o se incurre en minería ilegal, se generan responsabilidades administrativas y penales que corresponden ser sancionadas por otras entidades, entre ellas, los gobiernos regionales y el Ministerio Público.</p>



<p>El exdirector regional de Energía y Minas de Madre de Dios, Augusto Villegas, explicó que fiscalizan a concesionarios formalizados para confirmar que cumplen con lo señalado en su Instrumento de Gestión Ambiental para la Formalización Minera (<a href="https://formalizacionminera.minem.gob.pe/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Igafom</a>). Sin embargo, dice que algunas zonas son de difícil acceso, no cuentan con embarcaciones y al cierre del año solo contaban con un ingeniero fiscalizador en el equipo. “Y te hablo del trabajo en el corredor minero. Fuera de esta es casi imposible trabajar”, añade.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270763"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144627/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270763" /><figcaption class="wp-element-caption">Estas estructuras inclinadas son usadas para separar el oro del sedimento con el flujo del agua. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Concesiones polémicas en Tres Islas</h2>



<p>La&nbsp;<a href="https://tesis.pucp.edu.pe/server/api/core/bitstreams/14b0f498-4401-4400-9908-d0a918a4b909/content" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Federación Minera de Madre de Dios</a>&nbsp;(Fedemin) se creó en 2002 para reunir a los mineros artesanales de la región, pero desde hace unos 15 años adquirió peso político tras promover huelgas para pedir la ampliación del proceso de formalización minera. En el camino, algunos de sus principales líderes empezaron a ocupar cargos públicos.</p>



<p>Por ejemplo, Amado Romero dejó la presidencia de la Fedemin en 2011 al ser electo congresista. Desde su escaño presentó, sin éxito, un&nbsp;<a href="https://www.minam.gob.pe/informessectoriales/wp-content/uploads/sites/112/2016/02/12-La-lucha-por-la-legalidad-en-la-actividad-minera.pdf#page=220" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto de ley</a>&nbsp;para eliminar la prohibición del uso de dragas en los ríos amazónicos y&nbsp;<a href="https://www2.congreso.gob.pe/sicr/diariodebates/publicad.nsf/2b66b8a68552546d05256f1000575a5c/05256d6e0073dfe90525795a006aca26?OpenDocument" target="_blank" rel="noreferrer noopener">fue suspendido temporalmente</a>&nbsp;luego que la fiscalía iniciara una investigación en su contra por presuntos vínculos con la&nbsp;<a href="https://www.actualidadambiental.pe/fiscalia-denuncia-por-delito-ambiental-a-congresista-apodado-%e2%80%9ccomeoro%e2%80%9d/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">minería ilegal</a>. Romero ha manifestado públicamente que desde que fue elegido congresista no se dedica a la actividad minera y que sus concesiones tienen certificación ambiental. Hoy pretende regresar a la política y postularse al Senado por el partido Podemos Perú.</p>



<p>Otro actor emblemático de la Fedemin es Luis Otsuka Salazar, quien se opuso a los operativos de interdicción contra la minería ilegal que impulsó el Ejecutivo en 2014, cuando presidía este gremio. Al año siguiente fue elegido gobernador regional de Madre de Dios para el periodo 2015-2018, y en 2023 volvió a ganar en ese cargo que ocupa hasta la actualidad.</p>



<p>Desde 1999 Otsuka Salazar registra a su nombre una concesión de 300 hectáreas por la que paga puntualmente el depósito de vigencia para mantenerla activa. Se llama&nbsp;<a href="https://digital.ingemmet.gob.pe/serviciosdigitales/services/api/Consulta/ver-resumen-pdf?codigoDM=070016099" target="_blank" rel="noreferrer noopener">K-1</a>&nbsp;y se superpone parcialmente con la comunidad nativa Tres Islas,&nbsp;<a href="https://bdpi.cultura.gob.pe/index.php/localidades/tres-islas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">titulada</a>&nbsp;en 1994 y ubicada entre los ríos Madre de Dios y Tambopata. Desde el aire, esta porción de bosque ya luce afectada: las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran montículos de tierra removida, aguas teñidas de amarillo, caminos de trocha abiertos entre la vegetación y una draga operando dentro del área concesionada.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270762"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144620/Otsuka_Tres-Islas-1.jpg" alt="" class="wp-image-270762" /><figcaption class="wp-element-caption">La concesión K-1, del gobernador Otsuka, atraviesa cerca de 28 hectáreas de la comunidad nativa Tres Islas. Foto: Google Earth / Ingemmet</figcaption></figure>



<p>La concesión del Gobernador fue incluida en el litigio que emprendieron las mujeres líderes de este pueblo shipibo-konibo para frenar la entrega de derechos mineros, los cuales llegaron a cubrir el&nbsp;<a href="https://www.oas.org/es/cidh/decisiones/pdf/2017/38-17MC113-16-PE.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">60 % de su territorio</a>. Un informe del Gobierno Regional de Madre de Dios, elaborado en 2018 como parte del proceso judicial, cuantificó por primera vez la magnitud de esta superposición. De acuerdo con el documento, 118 derechos mineros atravesaban el territorio de Tres Islas. De ellos, 42 seguían activos, cinco en superposición total y 37 de forma parcial.</p>



<p>“Empezamos el caso pensando que era un pequeño grupo de mineros ilegales, pero ahí nos enteramos de que eran decenas y con concesiones a su nombre. Estaban sacando oro sin tramitar las certificaciones ambientales, sin papeles, solo con la concesión. Yo me pregunto, ¿cómo se iba a enterar la comunidad de los permisos que entrega el Estado si lo notifican por el diario oficial? Eso no llega allá, mucho menos en su lengua”, dice Raquel Yrigoyen, la abogada que acompañó a la comunidad nativa.</p>



<p>En 2012, el Tribunal Constitucional reconoció la autonomía territorial de Tres Islas, y en 2018 el Poder Judicial aprobó una&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/sentencia-nulidad-concesiones.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">acción de amparo</a>&nbsp;que ordena la&nbsp;<a href="https://www.derechoysociedad.org/IIDS/Documentos/2019/Sentencia_Nulidad_Concesiones_Tres_Islas_.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">nulidad</a>&nbsp;de todas las concesiones y derechos de agua tramitados en su territorio. El histórico fallo señala que los derechos mineros fueron aprobados sin verificar los límites de la comunidad nativa y subraya la obligación de realizar una consulta previa antes de otorgar cualquier título en esta zona.</p>



<p>Para acatar la sentencia, entre 2019 y 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios emitió resoluciones que anularon varias concesiones mineras superpuestas al territorio indígena. Sin embargo, años después, en el 2024, el propio Otsuka&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/6039001/5347047-rer-059-2024-goremad-gr.pdf?v=1710350883" target="_blank" rel="noreferrer noopener">dejó sin efecto las concesiones</a>&nbsp;que fueron anuladas.</p>



<p>Hoy al menos 23 figuran activas en el catastro minero. Una de ellas es la K-1, propiedad del Gobernador.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270761"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144616/Otsuka_k1.jpg" alt="" class="wp-image-270761" /><figcaption class="wp-element-caption">Las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran maquinarias y montículos de tierra al interior de la concesión K-1. Foto: Google Earth</figcaption></figure>



<p>Para entonces, el Ingemmet ya había cuestionado la actuación del Gobierno Regional. En los documentos analizados la entidad indica que no está obligada a acatar la acción de amparo porque no fue incluida en el proceso judicial y reclama a la dirección regional por anular títulos que fueron otorgados por su institución, sin tener competencia para ello. Precisamente los 23 derechos mineros que siguen vigentes en el catastro fueron aprobados por Ingemmet.</p>



<p>El actual director regional de Energía y Minas, Luis Bocangel Amable, dijo a&nbsp;<strong>Mongabay Latam</strong>, sobre la concesión K-1, indicó que el caso ya no está en su despacho, sino en el ámbito legal del Ingemmet, por lo que no tiene más información.</p>



<p>Insistimos con el Ingemmet sobre este caso y la entidad señaló que «no tiene pendiente el cumplimiento de ningún mandato judicial» ni «procedimiento de cancelación pendiente” en Tres Islas, y que si bien pidieron formar parte del proceso, el Poder Judicial lo desestimó. Sobre la concesión minera de Otsuka, indicaron que el permiso sigue vigente y que solo podría anularse por las causales previstas en la Ley General de Minería del Perú, como la falta de pago del derecho de vigencia, el abandono o haber sido otorgado a una persona legalmente inhabilitada.</p>



<p><strong>Mongabay Latam</strong>&nbsp;intentó buscar la versión del gobernador regional de Madre de Dios a través de su área de prensa y por comunicación directa, pero hasta el cierre de esta publicación no recibimos respuesta.</p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270759"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144609/Anulacion-de-resoluciones.jpg" alt="" class="wp-image-270759" /><figcaption class="wp-element-caption">En 2021 el Gobierno Regional de Madre de Dios rechazó la apelación de Luis Otsuka tras la anulación de su concesión. En 2024, ya reelegido como gobernador, anuló las resoluciones que habían cancelado su derecho minero y el de otros.</figcaption></figure>



<p>La sentencia no frenó el avance de la minería ilegal en Tres Islas. Por ejemplo, en&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Playa Castillo</a>, una de las concesiones que el Gobierno Regional&nbsp;<a href="https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/1925932/RER%200179-2021-GOREMAD-GR.pdf.pdf?v=1622736159" target="_blank" rel="noreferrer noopener">anuló</a>&nbsp;y luego reactivó, las imágenes satelitales a julio de 2025 muestran al menos 14 dragas extrayendo oro del río Madre de Dios.</p>



<p>El vicepresidente de la Fenamad, Eusebio Ríos, explicó que la sentencia a favor de la comunidad llegó hasta la&nbsp;<a href="https://www.oea.org/es/cidh/decisiones/mc/2025/res_20-25_mc_113-16_pe_es.pdf" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Comisión Interamericana de Derechos Humanos</a>, la cual pidió evaluar el impacto de la contaminación por mercurio en los habitantes de la comunidad. “Se pidió brindar atención integral de salud a los niños y mujeres. Eso no se ha cumplido. Lo que tenemos hoy son más amenazas a los hermanos y líderes de la comunidad”.</p>



<p>Juan Carlos Ruiz, de IDL, asegura que la entrega «indiscriminada» de concesiones se realiza en todo Perú, desde títulos que atraviesan chullpas o el cerro Siete Colores, en Cusco, hasta petitorios aprobados en los puntos de captación de agua potable del río Nanay, en la región de Loreto. “Unos pocos funcionarios, que no tienen representación popular, tienen el poder de reordenar el territorio para 30 millones de peruanos, basándose en criterios de promoción de la inversión minera», dice Ruiz.</p>



<p><strong>Leer más |&nbsp;<a href="https://es.mongabay.com/2026/02/peru-extorsiones-asesinatos-devasta-bosques-la-pampa/">Perú: así funciona el sistema de extorsiones, amenazas y asesinatos que devasta los bosques en La Pampa</a></strong></p>



<figure class="wp-block-image" id="attachment_270758"><img decoding="async" src="https://imgs.mongabay.com/wp-content/uploads/sites/25/2026/03/23144605/Copy-of-Mineria-ilegal-Tambopata-3-scaled.jpg" alt="" class="wp-image-270758" /><figcaption class="wp-element-caption">La minería ilegal e informal ha transformado los bosques de Madre de Dios. Donde antes había selva nativa, ahora quedan pozos de agua con mercurio. Foto: Elizabeth Salazar</figcaption></figure>



<p>Para Eusebio Ríos, de la Fenamad, ninguna norma o iniciativa estatal ha logrado aminorar la destrucción de Madre de Dios. Por el contrario, mecanismos como el Reinfo han terminado fortaleciendo a la minería ilegal, dejando a las comunidades nativas dentro de un sistema informal que canjea ríos y bosques por oro.</p>



<p><em><strong>*Imagen principal: </strong>Actividad minera en el territorio de la comunidad indígena de San Jacinto. <strong>Crédito: </strong>Yvette Sierra Praeli</em>.</p>



<p><em>El artículo original fue publicado por <a href="https://es.mongabay.com/by/elizabeth-salazar-vega/">Elizabeth Salazar Vega</a> en Mongabay Latam. <a href="https://es.mongabay.com/2026/03/amazonia-peruana-concesiones-mineras-afectan-rios-comunidades-indigenas-madre-de-dios/">Puedes revisarlo aquí</a></em>.</p>



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        <author>Mongabay Latam</author>
                    <category>Mongabay Latam</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=127341</guid>
        <pubDate>Tue, 24 Mar 2026 14:00:00 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Amazonía peruana: 215 concesiones mineras afectan ríos y comunidades indígenas de Madre de Dios]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Mongabay Latam</media:credit>
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        <item>
        <title>54.5%: “Solo Petro en esta mondá”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/54-5-solo-petro-en-esta-monda/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un estribillo que nació en la costa Caribe colombiana resume el buen momento de Gustavo Petro y las encuestas así lo confirman. Podría ser incluso la persona que decida con su influencia quién será el siguiente presidente de Colombia.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Petro puso a la izquierda y a los pobres en el mapa; ese es su gran legado para la historia.</p>



<p>Si hay una frase que se escuche como estribillo de canción de moda en esta campaña electoral, es esa: <em>“Solo Petro en esta mondá”.</em> La dijo por primera vez un influencer de la Costa Caribe y en adelante se ha convertido en una especie de declaración de amor a través de las redes sociales hacia el presidente Gustavo Petro.</p>



<p>El autor de la frase es Iván Martínez, un joven influencer de Córdoba al que conocen con el nombre de <em><a href="https://www.instagram.com/reel/DVOqw9fDZdL/?igsh=MXdiYzh1OTNtMjRlMA==">El Loko Arkngel.</a></em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="901" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26174115/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-EN-ESTA-MONDA-ARKNGEL-901x1024.jpg" alt="" class="wp-image-126276" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26174115/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-EN-ESTA-MONDA-ARKNGEL-901x1024.jpg 901w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26174115/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-EN-ESTA-MONDA-ARKNGEL-264x300.jpg 264w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26174115/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-EN-ESTA-MONDA-ARKNGEL-768x873.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/26174115/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-EN-ESTA-MONDA-ARKNGEL.jpg 1079w" sizes="(max-width: 901px) 100vw, 901px" /></figure>



<p>Los candidatos que enarbolan la bandera del antipetrismo ven como alguien se les acerca para gritarles con algo de provocación las cinco palabras que conforman esa oración, como si se tratase de una letanía que viene del más allá para amargarles el rato. Pasó, por ejemplo, en los Carnavales de Barranquilla <a href="https://www.lasillavacia.com/en-vivo/puro-petro-en-esta-monda-de-la-espriella-en-carnaval-de-barranquilla">ante la mirada desconcertada del candidato Abelardo De La Espriella.</a></p>



<p>Cuando Petro rompió el protocolo en su propia posesión, el 7 de agosto de 2022, para hacer traer la espada de Bolívar, nadie advirtió que la provocación sería su sello personal para desafiar a las élites, dignificar a la clase obrera y reivindicar a esa izquierda vapuleada hasta el exterminio que vio morir a tres de los suyos sin llegar a donde él sí pudo llegar: Jaime Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro.</p>



<p>Sí, Petro gobernó con ira contra esos políticos que se llenaron de pura vanidad para defender nada más que sus intereses. Y esa ira, como afrodisiaco, lo llevó a conectar con la gente. Como dicen quienes buscan pareja en las aplicaciones para ligar, Petro ha hecho match con su pueblo. Lo ha arropado con sus discursos y su dialéctica, y ese pueblo le responde en las encuestas o en la plaza pública cuando él los convoca.</p>



<p>Durante cuatro años Petro estuvo rodeado de la gente, de seres humanos que de otra forma jamás habrían podido subirse a una tarima con un presidente de la República. Podríamos decir que con Petro se inauguró la era de la <em>élite</em> <em>proletaria</em>. El invisible dejó de sentir que estaba pintado en la pared o en las estadísticas, y pasó a comer a manteles en la Casa de Nariño.</p>



<p>A Gustavo Petro ya nadie le quita lo bailao. Está en lo mejor de su carrera política por decisiones políticas de hondo calado social, en su intento por sacar adelante las reformas que prometió en campaña. Revivió el recargo nocturno desde las 7:00 p.m. y el pago de los dominicales. Dignificó la labor de los aprendices Sena, los soldados rasos, las madres comunitarias adscritas al ICBF y los <a href="https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Historico-presidente-Petro-oficializa-este-martes-entrega-del-primer-salario-vital-a-8-mil-medicos-internos-260127.aspx">estudiantes de medicina que ahora reciben un salario vital</a> como médicos internistas. Puso a la gente en el centro de la política pública. Para algunos puede que sea poco, pero el camino quedó despejado para que otros continúen la tarea.</p>



<p>Al bajar el salario de los congresistas y aumentar de manera generosa el salario mínimo a los trabajadores, demostró que el país sí puede avanzar con voluntad hacia una nación menos desigual, dejando en el peor de los mundos a una oposición que no hizo nada distinto que levantar paredes con los ladrillos mal pegados que les cayeron encima.</p>



<p>La expresión justicia social está hoy metida en la conversación nacional gracias a Petro, y eso ya es ganancia en un país que se hace el de las gafas con la pobreza ajena aun teniéndola en sus narices. Poco a poco, como el niño que gatea, Colombia empieza a dar sus primeros pasos hacia un debate mayor que tiene nombre y apellido: redistribución de la riqueza.</p>



<p>Al final, los opositores mostraron su apoyo con la clase trabajadora, defendiendo el incremento del salario mínimo, pero ya era demasiado tarde para ganar indulgencias con avemarías ajenas.</p>



<p>Petro jugó el juego que impuso la oposición durante los cuatro años de su mandato, y lo ganó.</p>



<p>Lo recriminaron por defender la causa Palestina y por torear en su propia casa a un Donald Trump que se cree el amo y señor del mundo. Se metieron incluso entre sus sábanas para escarbar en su vida privada y le enrostraron&nbsp;todas las veces que quisieron su pasado como guerrillero. Mientras una parte del establecimiento lo fustigó, queriendo golpear su imagen, el ciudadano de a pie lo vio como uno de los suyos, aquel que empezó desde abajo, y esa ha sido quizás la mayor equivocación de quienes subestiman a un Petro habilidoso con la palabra y las ideas, aquel que mueven fibras y sensibilidades cuando habla mientras mueve un lápiz.</p>



<p>No lo bajaron de drogadicto y alcohólico. Un halo protector —acaso eso que llaman teflón— lo hizo inmune a las críticas y las malquerencias.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Con el 54.5% de imagen positiva, según el Centro Nacional de Consultoría, Petro podría poner presidente en mayo. </strong></h2>



<p>Petro, el que llegaba tarde, le madrugó a las encuestas. Faltando apenas cinco meses para salir de Palacio, el lugar donde nunca se sintió del todo bien, como dijo alguna vez en una entrevista, y con el 54.5%  de favoritismo según la última encuesta del Centro Nacional de Consultoría, está a punto de convertirse en el gran elector de las presidenciales de 2026 y muy seguramente arrastrará un caudal importante en las votaciones de su partido, el Pacto Histórico, al Congreso de la República.</p>



<p>El candidato de la izquierda, Iván Cepeda, dobla al que le sigue y triplica con creces a la que le sigue a éste. Hoy el blanco de los ataques es Cepeda, lo que demuestra que la derecha nada que aprende de los errores que cometió con Petro.</p>



<p>Independientemente de la opinión que usted tenga sobre Gustavo Petro, nadie puede negar que con él la historia política de Colombia se partió en dos de muchas maneras. El primer hombre genuinamente de izquierda que llegó a la Casa de Nariño y el primer exguerrillero en convertirse en presidente de la República. Y también el primer presidente que desengavetó en este siglo el asunto sobre la tierra y la reforma agraria, la nuez del conflicto colombiano durante décadas. A la fecha, ha entregado 759 mil hectáreas a los campesinos.</p>



<p>Hoy medio país lo quiere y el otro medio país no lo quiere ni un poquito, quizás porque solo quieren entender una parte de la historia. Con esa mitad que lo abraza, desde ya se advierte, para tristeza de sus detractores, que después del 7 de agosto habrá Petro para rato. Es muy posible que la gente colme otra vez la Plaza de Bolívar en Bogotá para despedir al presidente y darle la bienvenida al expresidente de la República, que seguirá teniendo velas en el devenir político de esta nación y, con toda seguridad, tendrá además un papel importante en causas globales, más allá de las fronteras colombianas. &nbsp;</p>



<p>Imperfecto como es, Petro ya cumplió el sueño mayor de cualquier político y es la persona que hoy tiene entre sus manos la posibilidad de que otro hombre ocupe su lugar.</p>



<p>“Solo Petro en esta mondá” podría ser la versión siglo XXI de otra frase que nos es familiar: <em>“No soy un hombre, soy un pueblo”. </em>Petro es un Gaitán a su manera. El hombre que encarna la esperanza de millones. Algo habrá hecho bien y en ese algo deben escudriñar sus enemigos políticos para no seguir equivocándose. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="Solo Petro en esta Monda, No Joda 🔥🎶🇨🇴 | Himno Vallenato de Protesta ✊🏽 | Canción Política Colombia" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/DzdlnJq_wjQ?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=126253</guid>
        <pubDate>Sun, 01 Mar 2026 15:12:04 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/02/01095337/ZETA-ZETA-ZETA-PETRO-MONDA.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[54.5%: “Solo Petro en esta mondá”]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Ese hombre que tú ves ahí&amp;#8230;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/ese-hombre-que-tu-ves-ahi/</link>
        <description><![CDATA[<p>Ninguna canción describe mejor al presidente de Estados Unidos, que aquella titulada “Ese hombre”, cantada con garbo por la española Rocío Jurado. Donald Trump: “Gran necio, estúpido engreído, egoísta y caprichoso”.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. Imagen tomada de su cuenta oficial en la red social X, antes Twitter. </em></p>



<p>Aunque mi opinión debe importarle un bledo al presidente de los Estados Unidos, pienso que Donald Trump parece más un invento (defectuoso y a la vez peligroso) de la inteligencia artificial, y no una persona racional que debería comportarse como el presidente de la nación (todavía) más poderosa del globo.</p>



<p>Sin ser psiquiatra, no dejo de preguntarme: ¿Qué clase de complejo de inferioridad lo lleva a hacer lo que hace, a decir lo que dice, a pensar como piensa? Quizás la respuesta no la conozcamos mientras esté vivo y mucho me temo que tampoco después de muerto.&nbsp;Cuando se desclasifiquen los archivos del presente, seremos apenas un recuerdo igual que él. </p>



<p>Lo que queda claro, con todo y lo que está pasando, es que se necesita un solo hombre para arrodillar al mundo, como si el mundo hubiera perdido la voluntad de defenderse. El responsable es <em>ese hombre que tú ves ahí</em>.</p>



<p></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0cc9aaf88500287911bf5941434f400a"><strong>(Se llama Donald Trump)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan galante</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-00b6453ecbfb4de98456ecee086210e6">(Invitó a María Corina Machado a Washington y, por otro lado, hablando sobre su reunión con el presidente Gustavo Petro, pactada para la primera semana de febrero, afirmó lo siguiente: &#8220;La gente de Colombia es increíble&#8221;).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Tan atento y arrogante</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bcb5f5113e747746633ffba32f7a6d02"><strong>(Respondió la llamada del presidente colombiano después de llamarlo “enfermo”)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lo conozco como a mí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú vas ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que aparenta ser divino</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-9d5c1b757320a3ab857080bfbaa04ff4"><strong>(Con ínfulas del emperadorcito que se cree dios griego. La revista </strong><em><strong>The New Yorker</strong> </em>afirma <a href="https://www.newyorker.com/news/letter-from-trumps-washington/why-donald-trump-wants-greenland-and-everything-else">en este articulo</a> que el poder global de Donald Trump no tiene límites, salvo uno, dicho por él mismo: <strong>&#8220;Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme&#8221;.&nbsp; </strong></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-e1cf415b150d031c89ec693780f8002d"><em>Tan afable y efusivo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b9a1857d405010f72a647ab89062a192"><strong>(Tan suave con el régimen venezolano y cortés con la nueva presidenta Delcy Rodríguez)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Solo sabe hacer sufrir</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-11121095d9d84c38cec0a06012d010d3"><strong>(Que lo digan el preso Nicolás Maduro y los miles de migrantes deportados)</strong></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Es un gran necio</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca7a59ff7ff243daafc193a04877b2ea"><strong>(Desconoce la Constitución y las leyes de su país)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Un estúpido engreído</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7abbd158a85938d27a910711ed3ad79c"><strong>(Aparte de mentiroso, impulsivo y manipulador)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Egoísta y caprichoso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7009b3885532bf8dd1993ca106a28715"><strong>(Se quiere robar Groenlandia)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Un payaso vanidoso</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Inconsciente y presumido</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-97abe6f6fa0c678b227738bea107026f">(“Todos los excesos de Donald Trump, que van desde las amenazas provocadoras a las burlas groseras, las comparaciones hirientes o los desprecios públicos, dibujan una personalidad narcisista y “alcohólica” como la definio Ssie Wiles, la todopoderosa jefa de gabinete del presidente”, <a href="https://elpais.com/internacional/2026-01-09/las-palabras-son-las-armas-de-trump.html">escribe Antoni Gutiérrez</a>, consultor político, en El País de España).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Falso, enano, rencoroso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-3e87f3f0bb34f6f1fa4b8a41395e114b">(En la red abundan los artículos sobre Trump, el mitómano y vengativo. Aunque mide 1,90, destaca más por su baja estatura moral, pues aparece en la lista del pedófilo Jeffrey Epstein).</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que no tiene corazón</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b35b5c5915a3898112cf89afaad8b7c7"><strong>(Y si lo tiene es de piedra)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lleno de celos</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-0bb86b2f1f55f3a8c3979569f1175860"><strong>(Por el petróleo ajeno)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Sin razones ni motivos</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Como el viento impetuoso</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Pocas veces cariñoso</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b087e9dcc5657f3a7f39afe6e1e43e9a"><strong>(Sabrá Mandrake o Melania Trump)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Inseguro de sí mismo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-7a04f5abbad7015ecd3d07fb006d364c"><strong>(Pero tiene plata y ya sabemos que el que tiene plata, marranea&#8230; y quiere más)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Soportable como amigo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-03352685087f14622660e7295561e87f"><strong>(Y ni siquiera, porque a Elon Musk, el Rey Midas de la tecnología, lo sacó a empellones de la Casa Blanca, después de ser mejores amigos)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Insufrible como amor</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-4f2bb9c87c47f6261beb0b04458d696b"><strong>(Insoportable como enemigo, porque la palabra amor no figura en su vocabulario)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan amable</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c2f56552e0a990e3c29ead6e70a466fa"><strong>(Pero en realidad es fastidioso e irritante por autócrata, racista, misógino, xenófobo y aporofóbico)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Dadivoso y agradable</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fc3c60260c131374ce9eb1b8f8bbbf3e"><strong>(Más bien desagradable: Perdonó a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras que cumplía una pena de 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>Lo conozco como a mí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Ese hombre que tú ves ahí</em></p>



<p class="has-large-font-size"><em>Que parece tan seguro</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-74f5915b1d7278339c37786870e957d1"><strong>(De seguro se está llevando el mundo por delante)</strong>.</p>



<p class="has-large-font-size"><em>De pisar</em> <em>bien por el mundo</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-ad3ae14887a4ee9f1f47d227f32844da"><strong>(Pisotear debemos decir)</strong> </p>



<p class="has-large-font-size"><em>Solo sabe hacer sufrir.</em></p>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-864a06138a376ee3972df3ce5a6d8d52">(Lo último: Anunció ataques por tierra en México para desmantelar el narcotráfico, aunque después de los bombarderos en Venezuela, ahora necesita el permiso del Congreso. Que no se confíen Colombia, ni el presidente Gustavo Petro).</p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><strong>Espere mañana en este blog:</strong> <em><strong>¿A cuál de los presidenciables beneficia la intromisión&nbsp;de EE.UU. en Venezuela?</strong></em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Rocio Jurado - Ese Hombre (Cover Audio)" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/HbDEY0VGnIM?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124467</guid>
        <pubDate>Sat, 10 Jan 2026 13:04:59 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2026/01/10075338/ZETA-ZETA-TRUMP.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Ese hombre que tú ves ahí&#8230;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Obituario de Juan, mi hermano, sobre mi padre</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/catrecillo/obituario-de-juan-mi-hermano-sobre-mi-padre/</link>
        <description><![CDATA[<p>Los abuelos se vuelven eternos en el nombre que les ponen sus nietos. Antonio, mi padre, recibió para la posteridad uno breve y hermoso: Ató. Y hoy, noventa y dos años después, estamos aquí para darle el adiós a nuestro Ató, quizá la persona que más quise y admiré. Pero digo “despedir” por costumbre, porque [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>Los abuelos se vuelven eternos en el nombre que les ponen sus nietos. Antonio, mi padre, recibió para la posteridad uno breve y hermoso: Ató. Y hoy, noventa y dos años después, estamos aquí para darle el adiós a nuestro Ató, quizá la persona que más quise y admiré.</p>



<p>Pero digo “despedir” por costumbre, porque la verdad es otra: pudimos decirle adiós con una calma extraña y misericordiosa. No fue un corte brusco, sino una despedida diluida en el tiempo, repartida en el transcurso de muchos años.</p>



<p>Su conciencia se fue desvaneciendo como una acuarela expuesta durante años a la luz del sol. Al principio, el verde de las hojas, a lo lejos, aún se distinguía, aunque por momentos se confundía con la hierba. Luego ese verde se volvió apenas una mancha, diluida en el paisaje. Con los años, su mundo fue perdiendo tonos y matices, como si un velo blanquecino lo cubriera de olvido. La enfermedad gastó su memoria con una constancia implacable, del mismo modo en que el agua pule una piedra: lentamente, sin pausa, hasta dejarla lisa…</p>



<p>Lo vimos alejarse de sí mismo. Vimos, con impotencia, cómo los recuerdos se fragmentaban en relatos inconexos: a veces apócrifos, a veces imperfectos, a veces soñados. Fuimos testigos de cómo su conciencia se apartaba de nuestra realidad para sumergirse en un mundo distante, extraño e incomprensible. Un universo donde los hechos ya no se suceden en la secuencia del tiempo; donde el tiempo deja de existir como reloj o calendario para convertirse en la eternidad de un instante.</p>



<p>Einstein llamó al tiempo “la más obstinada y persistente de nuestras ilusiones”. Y quizá sea solo eso: no una realidad exterior, sino un relato —una <em>qualia</em>— que la mente hilvana con memorias sucesivas hasta fabricar la apariencia de una continuidad, como en esos libritos que, al hojearlos soltando el pulgar con rapidez, nos provocan la ilusión de un caballo al galope. Pero, como en el cine, no hay movimiento: solo imágenes en secuencia, detenidas, estáticas.</p>



<p>Fue así como empezamos a despedirnos mientras él se alejaba: se alejaba, y se alejaba, y se alejaba… Y pasaron los años sin dolor, sin sufrimiento, con esa calma extraña que a veces trae la vida cuando decide ser piadosa. Es apenas hoy cuando entendemos de súbito que está ya tan lejos que no podemos alcanzarlo con la mirada. Por eso decir “adiós” es una metáfora. El adiós ocurrió con lentitud geológica: nos fuimos despidiendo durante años, paso a paso, hasta llegar a este día en que ya no podremos verlo nunca más.</p>



<p>Un día, cuando yo era niño, Ató me habló de un insecto diminuto, la efímera, cuya vida activa se reduce al espacio de unas pocas horas, a veces menos de un día. Yo me quedé pensando, con la lógica seria de los niños: si fuéramos efímeras, ¿para qué ir al colegio, para qué almorzar, para qué bañarse o ponerse los zapatos, si esa misma noche íbamos a estar todos muertos? Ató notó mi ansiedad y, con esa manera suya tan directa, me dijo: “La vida humana, medida a escala cósmica, es infinitamente corta”. Y en esa comparación estaba todo él: una lucidez que devolvía al mundo su proporción verdadera, y una serenidad rara que, al decir las cosas como son, les quitaba un poco de peso.</p>



<p>Mi papá tuvo el raro privilegio de nacer con una inteligencia excepcional, y dotado de una gran creatividad. Ya muy viejo, con Alzheimer avanzado, se quedó un momento frente a la placa de mi carro: BXQ221. Entonces, como un Ramanujan criollo, sonrió y me dijo: “Juan, el número de tu placa es fácil de memorizar: (10^2 + 11^2)”.</p>



<p>Y en cierta ocasión, después de estudiar la frecuencia de las letras en español, diseñó un teclado óptimo para el computador: en el centro puso las más utilizadas —E, A, O, S, N, R— y relegó a los extremos, en las otras filas, las más raras —K, W, X, Ñ, J, Z—. También inventó un mouse al que, con un humor muy propio, llamó el <em>paus</em>: se manejaba con el pie derecho, como el pedal de un órgano. Y no se detuvo ahí: ideó un espejo para verse por delante y por detrás, y hasta una parrilla de arepas “con tacones”, ocurrencias suyas que nos hacían reír sin parar.</p>



<p>Y también nos enseñó a perderle el miedo a zambullirnos en el agua con “flotadores inteligentes” de su propio diseño: un neumático delgado de bicicleta que iba desinflando a medida que ganábamos confianza en la piscina. Señalaba lo absurdo de los flotadores convencionales, enormes, que no permitían el más mínimo progreso y que, al final, ni siquiera dejaban mover los brazos con facilidad.</p>



<p>Y cuando yo era niño me enseñó un método para saber el día de la semana de cualquier fecha, en cualquier año. Ese “calendario universal” lo explica en uno de sus libros, y todavía hoy lo uso en mis clases de primer semestre para avivar la curiosidad de los estudiantes más interesados y atentos.</p>



<p>Y cuando esa inteligencia se encuentra con una personalidad implacablemente racional, el resultado es alguien capaz de liberarse del troquelado de la infancia —una de sus palabras favoritas—, de sacudirse el adoctrinamiento de las religiones y las ideologías, de mirar con sospecha las supersticiones, y de plantarse sin concesiones frente a esas fuerzas oscuras de la irracionalidad, que solo siembran sufrimiento y cosechan crueldad.</p>



<p>Diría que ese fue su mayor legado: una forma de pensar, una ética de la lucidez y de la razón. Eso es lo que dejó en quienes tuvieron la fortuna de conocerlo, y también en sus libros y ensayos. Y luchar por esa causa fue, sin duda, su batalla más constante.</p>



<h1 class="wp-block-heading">Recuerdos de adolescencia</h1>



<p>En mi casa se comía cheesecake y pie de manzana. También hacían una versión colombiana del pollo hindú, nasi goreng, del plato alemán con salchichas, chuletas de cerdo y repollo chucrut fermentado en sal, y del plato cubano con caraotas: rarezas culinarias que mi mamá preparaba y que dejaban a mis amigos entre asombrados y felices. Y también carne molida en sopa de arroz, un plato humilde al que llamaban “almuerzo de cura”. Y el famoso y vilipendiado “sudao de pollo”, la comida predilecta de Ató.</p>



<p>Pero el mayor orgullo culinario de la casa era el pollo mallorquín. No el original de Mallorca —el que un tío catalán nos enseñó a preparar—, sino el mestizo: con chicharrones y plátano maduro, cocinado a fuego lento en una olla de cerámica roja, esmaltada, hermosa, a la que llamaban la “greixonera”. Esa palabra la oí desde niño y todavía hoy no sé qué significa; ni siquiera sé si existe en algún diccionario. Pero en mi memoria quedó labrada con firmeza pétrea, como quedan las palabras que se aprenden en la infancia.</p>



<p>Para mi papá, la riqueza nunca tuvo un brillo especial. El dinero se trataba en casa con respeto práctico: útil para lo necesario y, a veces, capaz de comprar un pedazo de felicidad. Pero el poder que suele venir con él no despertaba reverencia; al contrario, parecía vulgar, casi indecente. El valor de la vida se medía en otra escala. Se respiraba una atmósfera intelectual única, libertaria y científica, donde se pensaba sin miedo y se desconfiaba de toda autoridad. Y esa manera de mirar el mundo —austera, libre— incomodaba a los conservadores y fascinaba a los jóvenes que empezaban a pensar por cuenta propia.</p>



<p>Había una biblioteca enorme, un altar laico custodiado por pequeños retratos que no eran del Sagrado Corazón ni de parientes, ni siquiera de sus hijos, sino de Darwin, Einstein, Newton, Dirac, von Neumann… y de otros nombres menos célebres, pero no menos venerados por él: Konrad Lorenz, Popper, Gödel, Ramanujan, y tantos más que, a su juicio, merecían un lugar en el panteón de los gigantes. En cambio, por los héroes de la historia oficial —Napoleón, Julio César, Alejandro Magno— sentía un desprecio sin límites, apenas superado por el que le inspiraban curas, obispos y papas, o cualquier otro líder religioso o político.</p>



<p>Y había un lugar que para mí era mágico, casi sagrado: el taller. Era un cuartito detrás de una puerta de bisagras, con un mesón de lámina de acero donde estaba empotrada una prensa pesada e imponente. De las paredes colgaban herramientas sujetas con tornillos, y sus siluetas estaban dibujadas sobre un tablón de madera pintado de blanco, como si cada una tuviera un sitio asignado desde siempre. Había cajones repletos de tuercas, tornillos, clavos, arandelas; estantes donde descansaban el soldador, el taladro, el amperímetro…; y cajitas con componentes electrónicos —pequeños capacitores, resistencias, dos o tres pares de transistores—, objetos de un valor inconmensurable en aquella época.</p>



<p>Los sábados por la mañana, como un ritual, hacíamos el mantenimiento de los carros. Yo lo imitaba con devoción: me enseñó a desmontar el distribuidor, a sacar los platinos, a limarlos y a calibrarlos con esas hojas finas de acero que miden en absurdas fracciones de pulgada. Luego venía, para mí, lo mejor: afinar la máquina con una lámpara estroboscópica que en Colombia no se conseguía, comprada en Sears en los años de mi primera infancia en Champaign, Illinois.</p>



<p>Para mí no había felicidad más grande que aprender esos secretos de la mecánica. Al terminar, nos lavábamos las manos con estopa y gasolina, y en la piel quedaba un olor indeleble, áspero y familiar. Luego él me enseñaba a sacar el combustible del tanque con un sifón, como quien comparte, sin alarde, uno de sus tantos trucos.</p>



<p>Pero la mañana del sábado —en el tiempo infinito de la infancia— todavía no se terminaba. Después nos íbamos a visitar a los abuelos, que vivían en una casa enorme: cuatro patios y un solar al fondo; pisos de baldosas con arabescos —como era costumbre en las viejas casas españolas—; y esa frescura de techos altos y puertas con arcos que aún perdura en mi memoria.</p>



<p>Y ese ser —que parecía hecho de razón pura— se convertía en humano cuando se trataba de su familia. La lógica, que en él era una armadura, se le ablandaba de golpe; bastaba con que algo rozara a sus hijos o a su esposa para que apareciera en él otra cara: la del miedo, la de la ternura, la de la urgencia, la de los celos…</p>



<p>También había en casa una colección de más de seiscientos casetes: un pequeño archivo doméstico que, sin que yo lo supiera entonces, revelaba uno de sus mayores gustos. Estaban las obras de Bach, Beethoven, Mozart y todos los grandes; y, al lado, grabaciones que hoy todavía me pregunto cómo habrá conseguido: Xenakis, Schönberg y otros contemporáneos que no sonaban en ninguna parte. Había, además, un casete de Manitas de Plata y de su primo José, esa música —desconocida entonces— que se llamaba flamenco, y una grabación completa del Martín Fierro: rarezas que ni siquiera se encontraban en la discoteca infinita del maestro De Greiff.</p>



<p>Cada casete venía numerado y rotulado con una pulcritud casi militar: título, compositor y, a veces, algún dato adicional. No era miedo al olvido; era su manera de poner orden en el mundo, de dejarlo todo en su sitio. Había, además, un catálogo, dispuesto alfabéticamente por títulos y composiciones, impreso en hojas anchas con perforaciones a un costado, salido del IBM de Coltejer —el único computador que existía entonces en Colombia, junto con el del Banco de la República—. Era el tipo de exceso organizado que lo retrataba: una mezcla de método, disciplina y cariño por lo que amaba.</p>



<p>Y recuerdo, sobre todo, su sentido del humor: se reía cada vez que contaba una anécdota mínima, pero perfecta. Una de sus secretarias, al rotular un casete, escribió “ayudante con moto” en lugar de “andante con moto”. Esa confusión lo divertía de una manera inagotable; la repetía una y otra vez, como quien vuelve a un chiste que nunca pierde gracia.</p>



<p>Y hablando de su sentido de justicia, nunca olvidaré aquella vez en que dos amigas muy cercanas de mis padres, Liliam y María Helena —rivales que no se soportaban—, ya con varios tragos encima, se desafiaron en un hotel de San Jerónimo. Liliam, en tono desafiante, retó a María Helena: si se tiraba a la piscina “en pelota”, le hacía allí mismo un cheque por un millón de pesos. María Helena, sin dudarlo un segundo —y a riesgo de que nos sacaran a patadas—, se quitó el traje de baño y se lanzó al agua. Lo difícil vino después: ¿debería cobrarse esa apuesta, producto del acaloramiento y el alcohol? Mi papá, con una sentencia tan salomónica como suya, dictaminó: “Yo creo que Liliam debe entregarle el cheque… y María Helena no debe cobrarlo”.</p>



<h1 class="wp-block-heading">Coda</h1>



<p>El viento de la tarde de este verano decembrino barre las hojas del parque, y en mi mente ese viento se vuelve una metáfora de la vida que se va: ligera, inevitable, sin preguntar. Ayer fui solo a visitar lo que queda del taller, el mismo de mi infancia, como quien regresa a un santuario, a ver si todavía estaba su navaja favorita. La encontré: intacta, silenciosa, como esperándolo.</p>



<p>Y por un momento me pareció sentirlo otra vez: el olor a herramientas, a madera, a hierro helado… y a él. Vi —o quise ver— el brazo fuerte que la movía; la mano masculina sosteniéndola con esa precisión tranquila que lo definía, y el reloj de pulsera metálica plateada temblando con el gesto, devolviendo un destello breve. Fue un segundo apenas, un relámpago: corrí el velo del pasado y alcancé a rescatar, por una fracción infinitesimal del tiempo, esas presencias ya ausentes. Y luego el velo cayó de nuevo, como cae siempre, y entendí con una claridad dolorosa que hay cosas que se pierden irremediablemente… y, sin embargo, a veces vuelven a rozarnos, antes de irse, como el viento.</p>



<p>29 de diciembre de 2025</p>
]]></content:encoded>
        <author>Ana Cristina Vélez</author>
                    <category>Catrecillo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=124247</guid>
        <pubDate>Thu, 01 Jan 2026 20:17:17 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Obituario de Juan, mi hermano, sobre mi padre]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Ana Cristina Vélez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>María rompió fuente (Cuento de Navidad con tres finales)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/maria-rompio-fuente-cuento-de-navidad-con-tres-finales/</link>
        <description><![CDATA[<p>¿Se imaginan reescribir la historia de la Navidad para adaptarla a nuestro tiempo? De antemano pido perdón por esta herejía. El tercer final lo pone el lector.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes creadas con inteligencia artificial. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-331ed5ba5b2e9aba82a6906d83ab9f9a"><em><strong>Aclaración necesaria: </strong>Me causó curiosidad que ningún Evangelio haya sido escrito por una mujer. Lo que sabemos sobre la vida y obra de Jesús lo sabemos principalmente por cuatro hombres: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Así que el siguiente es el evangelio según María&#8230; una chica del barrio.</em></p>



<p>En la ecografía se pudo ver hasta las necesidades que la criaturita iba a pasar, pero en la imagen todavía no se asomaba el sexo.</p>



<p>Ese 24 de diciembre cayó en miércoles y José llevaba tres días bebiendo en el billar; le habían ido con el cuento de que María tenía amoríos con un tal Gabriel. </p>



<p>La mujer se sentía íngrima en su casa. Le marcó al celular pero José lo tenía en modo avión. Pensó que su prima&nbsp;Isabel podría ayudarle, pero nadie contestó. Le envió un mensaje por <em>guasap</em> pero aquella la dejó en visto. Luego recordó que también Isabel estaba a punto de parir. &nbsp;</p>



<p>Los reyes magos llegaron adelantados, pues sabían que María estaba pasando <em>las duras y las maduras</em> con un esposo borrachín, <em>malmarido</em> e irresponsable.</p>



<p>—<em>Métale una demanda por alimentos para que escarmiente</em> —le había aconsejado la prima. Desde esa vez, José e Isabel no se pueden ver ni en pintura, y aprovechan cada Navidad para sacarse los trapitos al sol. </p>



<p>Las ganancias que dejaba la carpintería, José se las bebía con sus compinches. Cada fin de semana es la misma vaina: <em>beben y beben y vuelven a beber. </em></p>



<p>Así que el bueno de Melchor llegó con leche de tarro, Gaspar con pañales desechables y Baltasar con ropita anti alergénica y cremitas para evitar quemaduras en la colita del bebé. El oro se lo robaron unos fleteros enviados por el Clan del Golfo. La mirra y el incienso no, porque eran de escaso valor.  </p>



<p>En el <em>baby shower </em>acordaron que si era niña el nombre lo pondría José y si era niño el nombre lo pondría María. Sin embargo, ella quería una niña <em>“porque las niñas son más juiciosas”</em>, decía; en cambio <em>&#8220;a los niños les gusta más la calle que la comida&#8221;</em>, y se imaginaba al <em>mocosito </em>parchando con los de la cuadra y metiéndose en problemas.&nbsp;</p>



<p>Después de dos días de dolores intermitentes, María rompió fuente. La atendió una partera. La criatura nació prematura. Llegó de siete meses faltando cinco pa´las doce.</p>



<p>Para sorpresa de todos, menos para el autor de este cuento, era una niña rozagante y vivaracha, a quien le pusieron el nombre de las cantantes de moda: Karol Shakira.&nbsp;María se tomó una <em>selfie</em>, se la envió a su prima Isa y después la posteó en Instagram.</p>



<p>—María, los pastores vienen&nbsp;a adorar al niño —le dijo <em>la señora de por días</em> que estaba encargada de cuidarle la dieta.</p>



<p>—Dígales que es niña y que se devuelvan por donde vinieron, porque no hay ni agua de panela para ofrecerles.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En esas, por fin apareció José con la <em>rasca </em>viva. Traía bajo el brazo medio pollo asado y los bolsillos pelados.&nbsp;</p>



<p>María lo observó con rabia y cuando se hubo calmado le suplicó por enésima vez que fuera a Alcohólicos Anónimos.  </p>



<p>La mamá se lo había advertido a María: <em>&#8220;No te cases con ese muerto de hambre&#8221;. </em>Pero ella de boba no hizo caso.<em> &#8220;Se encaprichó con el tonto hermoso ese&#8221;. </em></p>



<p> —Chepe, las lenguas viperinas del barrio andan murmurando: que la niña no se parece a usted, que lo obligaron a casarse conmigo, que yo no era virgen, que esto y que lo otro. ¡Pa´mi que usted tiene otra!</p>



<p>José, que no estaba para sermones a las 3:00 de la mañana, vomitó en medio de la sala, tumbó <em>el Moisés </em>y después de un eructo se quedó dormido en cualquier parte.</p>



<p><strong>FINAL 1:</strong> Con el temblor de tierra, María despertó de una terrible pesadilla; aliviada acarició su vientre plano, pues recordó que era estéril, soltera y casta. A las 6:00 a.m. en punto salió para el gym. Ese día trabajaría glúteos.</p>



<p><strong>FINAL 2</strong>: Cuando María despertó de su pesadilla, el arcángel San Gabriel todavía estaba allí. &nbsp;</p>



<p><strong>FINAL 3: </strong>(El que proponga el amable lector)</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="585" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-1024x585.jpg" alt="" class="wp-image-123858" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-1024x585.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-300x171.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS-768x439.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/12/22210736/ZETA-CUENTO-DE-NAVIDAD-2025-DOS.jpg 1344w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Imágenes creadas con inteligencia artificial. </em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=123853</guid>
        <pubDate>Wed, 24 Dec 2025 12:30:58 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/de-chicha-y-enchichados-la-historia-de-lo-odios-politicos-en-colombia/</link>
        <description><![CDATA[<p>Un nuevo libro cuenta que la chicha y las chicherías, herencia indígena del periodo colonial, ayudaron a escribir la historia de la violencia política durante el siglo pasado. La radio y la oratoria hicieron su parte. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-5a0067b30be14ee73a5f7a86064f2d7c"><strong><em>“Colombia ha sido un país desangrado por una violencia alentada por líderes políticos, religiosos y sociales”:</em> Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>Este libro debería leerse en colegios y universidades.&nbsp;Aparece en un momento clave en que los odios políticos andan desatados no solo en Colombia, sino en el mundo.</p>



<p>Ubíquese en los años 30 del siglo XX. Imagine que Colombia es una persona. Piense en una criatura que, chicha&nbsp;o aguardiente en mano, se tambalea de la borrachera, mientras en la otra mano sostiene un arma; un machete, por decir algo. Esa persona departe con otras en una chichería de cualquier pueblo o ciudad, pongamos Bogotá. Todas escuchan a través de la radio los feroces discursos de unos políticos también feroces. En la mente de los radioescuchas hay sed de venganza. Los azules quieren comerse vivos a los rojos: conservadores y liberales son el agua y el aceite. Hay que hacerse matar. &nbsp;</p>



<p>El libro&nbsp;<em>“Discordia y progreso: La primera mitad del siglo XX en Colombia”&nbsp;</em>recorre los acontecimientos, buenos y malos, que van desde la Guerra de los Mil Días hasta el Frente Nacional. Su autor, el historiador Carlos Roberto Pombo, actual presidente de la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, propone una tesis novedosa, según la cual tres elementos contribuyeron a la sinrazón: el consumo de licor, la oratoria política cargada de sectarismo y la radio que llegó para amplificar esos discursos y alborotar a las masas.</p>



<p>Fue&nbsp;“la guerra civil no declarada entre el Partido Liberal y el Partido Conservador”, anota en el prólogo el escritor Juan Esteban Constain.&nbsp;<em>“No todos las muertes tuvieron una motivación política”</em>, aclara el historiador.</p>



<p>El Frente Nacional viene siendo el&nbsp;<em>mea culpa</em>&nbsp;de los dos partidos políticos tradicionales por los desmanes que ocasionaron, aunque al final lo que hicieron fue alternarse el poder. &nbsp;</p>



<p>Incluso se ejercía violencia contra los propios copartidarios. <em>“En algunos casos la filiación política de las víctimas no interesaba a los victimarios. Eso explica por qué hubo numerosas masacres llevadas a cabo por liberales donde los muertos eran liberales, y lo mismo ocurrió con aquellas perpetradas por conservadores donde los muertos eran conservadores”, </em>escribe el autor:</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fac21378e46600c14c614b13d5ca35f3"><strong><em>“La venganza alimentó, en gran medida, las masacres registradas durante la Violencia. La mayoría de ellas (…) para vengan la muerte de parientes ocurridas en hechos anteriores”: Carlos Roberto Pombo, autor del libro “Discordia y progreso”.</em></strong></p>



<p>Dicha confrontación tiene su génesis en la Guerra de los Mil Días, por cuenta del malestar que produjo en los liberales el gobierno conservador de Rafael Núñez, y en el que fue clave la intromisión de la iglesia y la fuerza pública. <em>“El ejército y la policía (…) intervinieron en política, tomaron partido más de una vez, intentaron usurpar el poder, e incluso dieron el golpe de Estado del 13 de junio de 1953”,</em> explica el historiador.</p>



<p>Se necesitaron tres tratados para poner fin, en 1902, a la Guerra de los Mil Días que dejó a Colombia “sumida en la ruina económica”. Se habla de entre 80 mil y 300 mil muertos en una Colombia con apenas tres y medio millones de habitantes.</p>



<p>Hay quienes piensan que la Violencia comenzó en las elecciones de 1930&nbsp;<em>“cuando el clero descalificó al candidato Olaya Herrera”,</em>&nbsp;que las ganó, lo&nbsp;que <em>“desató la persecución de los liberales triunfantes contra los conservadores vencidos”.</em>&nbsp;Un dirigente liberal ofreció&nbsp;<em>“generosas dosis de aguardiente y de cocaína”</em>&nbsp;a los campesinos, que gritaban:&nbsp;<em>¡”Godos miserables, somos nosotros los que ahora estamos en el poder!”.</em></p>



<p>La iglesia era la niña díscola metiendo la cucharada cuando todavía se le permitía.&nbsp;Los curas católicos hacían política con la sotana puesta.&nbsp;<em>“Monseñor Miguel Ángel Builes (…) llegó a afirmar desde el púlpito (…) que ser liberal era pecado”. “…el liberalismo es esencialmente malo”, </em>dijo en la pastoral de 1931.</p>



<p>Cuenta el autor que el mismo sacerdote publicó una proclama en el diario El Siglo, de filiación conservadora:&nbsp;<em>“Si sois cristianos y católicos, A VOTAR POR LOS CANDIDATOS QUE DEN GARANTIAS A VUESTRA RELIGIÓN, a vuestras creencias, y aún más, que no entreguen después la patria misma a los poderes extraños, a la Rusia soviética, al comunismo internacional”.</em></p>



<p>En 1936, la reforma a la&nbsp;Constitución&nbsp;del 86 separó&nbsp;Iglesia y Estado,&nbsp;y trajo la libertad de cultos.&nbsp;<em>“Los conservadores, defensores a ultranza de la iglesia católica, llegaron a afirmar que la Reforma había remplazado una Constitución cristiana por una atea”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-63c06e29817193ceb11083c655f8bb63"><strong><em>&nbsp;“No volvió a oírse un disparo. Solamente el ruido seco de las hojas de acero contra los huesos. Y el rodar de cabezas por el suelo y de troncos decapitados”:&nbsp;</em></strong><strong>Del libro “Discordia y progreso”.</strong></p>



<p>La obra abunda en detalles sobre uno de los capítulos más sangrientos de nuestra historia: la huelga de las bananeras (1928), que terminó en matanza: cien muertos y 238 heridos. El general Cortés Vargas, borracho lo mismo que su tropa, ordenó abrir fuego contra los trabajadores de la United Fruit Intenational.</p>



<p>Jorge Eliécer Gaitán pronunció un discurso en defensa de las víctimas.&nbsp;<em>“El señor Cortés Vargas con los de la United, sus amigos, se encerró en el cuartel a emborracharse. (…) cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="640" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg" alt="" class="wp-image-121253" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-640x1024.jpg 640w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-187x300.jpg 187w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO-768x1229.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104433/PORTADA-LIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg 921w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></figure>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Una tragedia alimentada por el licor</strong></p>



<p>Según el autor, otro factor determinante de la violencia fue la dieta de los trabajadores colombianos, que<em>&nbsp;“a principios del siglo XX era completamente inadecuada. Deficiente en nutrientes esenciales, calorías y proteínas, estaba sobrecargada de carbohidratos, en especial el alcohol contenido en la chicha” (…) con lo cual no solo estaban desnutridos, sino frecuentemente alcoholizados”.</em></p>



<p>A casusa de las borracheras, en el combate fluvial de Los Obispos (1899) perdieron la vida 500 soldados, entre ellos cinco generales.</p>



<p>Con tal grado de irresponsabilidad, el general Benjamín Herrera ordenó que los soldados&nbsp;<em>“derramaran el aguardiente y demás licores en los estancos y las tiendas”,</em>&nbsp;al entrar a una plaza, antes o después de una victoria. Luego, para atajar el consumo, el presidente Pedro Nel Ospina subió el precio del alcohol, pero esto trajo más disturbios, como ocurrió la Bogotá de 1923:&nbsp;<em>“más de doscientas personas envalentonadas se dirigieron a varias chicherías, especialmente a la conocida como El Nuevo Ventorrillo, le arrojaron piedras, rompieron sus vidrios y cometieron otros desmanes”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-762aeeac4d4715e39848f5596857e763"><strong><em>&nbsp;(…) a machetazos murieron varios miles de colombianos”: </em>Carlos Roberto Pombo, historiador.</strong></p>



<p>El licor también se usó para motivar a la gente a votar en elecciones.Yasí, en 1904 en Riohacha, tuvo lugar un fraude histórico: “El chocorazo de Padilla”.&nbsp;<em>“Políticos de todas las tendencias repartían gratuitamente chicha y otras bebidas embriagantes durante los comicios, para motivar a los electores”.</em></p>



<p>Laureano Gómez, conservador él, decía que&nbsp;<em>“el fraude electoral desencadenaba la violencia política</em>”, y López Pumarejo, liberal él, aducía que la violencia electoral&nbsp;<em>“era inherente a la naturaleza misma de los partidos”.</em></p>



<p>En el crimen del General Rafael Uribe Uribe el licor hizo su festín, el 13 de octubre de 1914, a manos de dos artesanos después de emborracharse en&nbsp;<em>“dos oscuras chicherías del centro”</em>&nbsp;de Bogotá.&nbsp;<em>“A la una y media de la tarde, sobre la acera oriental del Capitolio, los carpinteros tasajearon con cólera y sevicia al líder liberal”.&nbsp;</em>Por aquella época se consumían unos 35.000 litros de chicha al día y&nbsp;<em>“las chicherías eran los sitios de esparcimiento más populares en Bogotá”.</em></p>



<p><em>“Chicha va y chicha viene, hasta que al amanecer, ya muy enchichados, los carpinteros Galarza y Carvajal fueron a comprar unas hachuelas y a la entrada del Capitolio mataron a hachazos al general. El asesinato del líder liberal generó un impacto muy grande en Bogotá, que no llegaba a los 120 mil habitantes”,</em>&nbsp;rememora el investigador durante una charla. &nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Radio y alcohol: mezcla explosiva</strong></p>



<p>El libro contiene un detallado inventario de hechos de sangre atribuibles alcohol, incluidos los llamados “duelos de honor”.</p>



<p>Sobre&nbsp;<em>El Bogotazo</em>&nbsp;dice el autor:&nbsp;<em>“La mezcla explosiva de la violencia con el alcohol y las alocuciones políticas desafortunadas, transmitidas por radio durante toda la jornada”,</em>&nbsp;fueron elementos fatales.&nbsp;La gente, armada de fusiles, pistolas, machetes y garrotes,&nbsp;<em>“se dedicó al saqueo y al pillaje en el centro de la ciudad”.</em></p>



<p>A su manera, Manuel Marulanda, el guerrillero conocido con el alias de Tirofijo, para entonces vendedor de quesos, contó que supieron la noticia por la radio. “… todo el mundo se echó a la plaza a oír el único radio que había y que era del otro jefe liberal…&nbsp;<em>“…sacó la radio para que todo el mundo oyera la algarabía que las emisoras formaron. (…) los vivas al partido y los mueras a Laureano salían de más adentro, traían las tripas prendidas. Los vivas y los mueras fueron creciendo y andando solos: nombrando alcalde y destituyendo policías, pidiendo armas y asaltando almacenes para tomar aguardiente. Tres días, los reglamentarios de todo duelo, se estuvo bebiendo y gobernando”.</em></p>



<p>Tras el asesinato de Gaitán, por decreto el gobierno prohibió&nbsp;<em>“la fabricación y el expendio de la chicha y productos similares”.</em></p>



<p>Por fortuna, en medio de estos tragos amargos, el país pudo avanzar de manera admirable.&nbsp;<em>“La sociedad colombiana fue capaz (…) de crear la civilidad necesaria para contrarrestar esa violencia”.&nbsp;</em>La obra habla ampliamente de esa otra cara amable.</p>



<p>Al aterrizar en la página 270 de este magnífico libro, me quedo preguntando si hoy, pleno siglo veintiuno, las redes sociales y ciertos políticos en campaña están repitiendo la historia con su violencia verbal: ayer se hablaba se sectarismo, hoy se habla de polarización. Aunque es una obra sobre el pasado, se convierte en un espejo para el presente.</p>



<p>Nos queda&nbsp;la ilusión de que el encono de los odios pueda extinguirse para seguir avanzando como nación. &nbsp;</p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
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        <pubDate>Sun, 12 Oct 2025 12:45:40 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/10/10104359/ZETA-LIIBRO-DISCORDIA-Y-PROGRESO.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[De chicha y enchichados: La historia de los odios políticos en Colombia]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>Bogotá huele a “bareta”</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/bogota-huele-a-bareta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Lo admito: Estos días he probado cosas raras… en contra de mi voluntad. Fíjese usted por dónde camina si vive o viene a Bogotá. En la música y en la literatura también hay olor a marihuana. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-b3846cb098dacf316e0b136149608cfd"><strong><em>“Tú enrúmbate y después derrúmbate”:</em> </strong>Andrés Caicedo, escritor colombiano (1951-1977), en su novela <strong><em>¡Qué viva la música!</em></strong></p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e97129cf1dad18b62056fd0c836cabbe"><strong><em>&nbsp;</em></strong><em>“Víctor le dice que nada de sexo, él lo que busca es maconha, la mina asiente, dice que la espere, 10 minutos, el olor a peligro y suciedad es potente, un largo tiempo para estar en esa subsidiaria del averno (…) llega con el encargo, 8000 pesos trocados por 200 gramos de marihuana armados en cigarros, vaya a saber su origen”:</em> <strong><em>Sanadius</em>,</strong> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</p>



<p>Bogotá era una fiesta. Lo sigue siendo para muchos. Pero a las cosas que te tentaron de joven, ya no hay para qué hacerles caso de viejo.</p>



<p>Lo más cerca que estuve de la <em>bareta</em> fue la serie “Baretta” de los años 70s, que vimos por televisión en los 80s, con el magnífico Robert Blake, el detective que a veces se disfrazaba de mujer para atrapar a los malos y en la vida real fue absuelto por el asesinato de su esposa. </p>



<p>—¿Has probado la marihuana? —me preguntaron una vez, y otra vez y otra vez. Y las tres veces dije la verdad.</p>



<p>Estar vivo es la única verdad comprobable. Sobre todo lo demás, no estoy seguro de nada. La verdad es lo real; por ejemplo, ver gente fumándose sus porros en la calle, y en la Bogotá moderna es cada vez más frecuente. Tengo la impresión de que celebran algo. Puede que sí, puede que no, aunque estar vivo debería ser motivo de celebración siempre. Para mí lo es. Estar vivo es la primera cosa importante que me pasa cada día. Pero no necesito sustancias psicoactivas para celebrarlo.</p>



<p>No, no he fumado marihuana, ni una sola vez, más si la he visto, pero de reojo y de lejitos, que es como se deben ver ciertas cosas antes de que se te metan en el alma y se amañen. Es que la droga, poquita o mucha, se mete hasta con el nido de la perra. Un amigo fue muchas veces al <em>Bronx</em> a pagar las deudas de su hermano para que lo dejaran salir de aquel inframundo. Se lo llevaba para su casa y al día siguiente desaparecían su hermano y sus tenis de marca. La historia se repetía: desaparecían su hermano y los pantalones más nuevos. La historia se repitió durante cinco años, lo único que cambiaba era el objeto robado para alimentar su adicción al bazuco.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-a2988007869aa5c975a5bdb09ec46566"><em>“El murmullo de las calles se me escapaba definitivamente por entre el pliegue diminuto de los dedos y de la risa. Mierda. El ruido de la calle, el olor de la calle, el perfume del mundo se estaba diluyendo vertiginosamente en el reflejo de la lluvia y entonces le dije a la enfermera que siempre había querido una muerte así, con violencia, con whisky en mitad de los sesos, una muerte nocturna y en una ambulancia con una enfermera que me dijera que pasáramos la noche juntos”: </em>Fragmento de la novela<strong> <em>Opio en las nubes</em>, </strong>del colombiano Rafael Chaparro (1963-1995).</p>



<p>La <em>bareta</em> es otra cosa, según entiendo. Una adicción que tiene nombre de mujer. La llaman <em>Bareta</em>, <em>Maconha (macoña, en Brasil); Macumba, Maripepa Mariana, Doña Juana, Mary Poppins</em>. <em>“Voy a hablar con María”, “Me voy a ver con Juana”, “Quiero danzar&nbsp;con Mary Jane”, “Voy a tocar marimba”.</em></p>



<p>“Tiene nombre de mujer, porque la que produce el efecto sicotrópicos es la parte femenina de la planta, la maestra, la canalizadora…”, me dice el escritor Stiv Vélez, quien no olvida la experiencia más terrible en uno de esos “viajes”:</p>



<p>—<em>“Me puso demasiado analítico, quizás porque los sentidos se agudizan en cierta medida, y recordé momentos duros del pasado, fue terrible&#8230;”.</em></p>



<p>Su nombre también está en la música y en la literatura, me cuenta Stiv, cuyas novelas recrean la Bogotá de los bajos fondos que pocos conocen. Hay canciones que hablan del respeto o conexión o de situaciones que pasan con la hierba, como Sweet leaf, de Black Sabbath; Mary Jane, de Rick James; Pass de marijana, de Mystic Roots, Tiempo pa matar, de Willie Colón…”.</p>



<p>Yo confieso ante ustedes que no he probado la marihuana, ni nada que se le parezca, pero siento que la probé ayer durante el <em>Septimazo</em>.</p>



<p>Desde mi casa, abordo el bus F51 y desembarco en la Estación de Transmilenio de la Calle 19 de Bogotá. Me dirijo a la calle de las librerías de segunda mano yendo en busca de una novela de Mario Vargas Llosa. La quiero dar una oportunidad al escritor peruano, recién fallecido. Hojeo “Conversación en La Catedral”: en las primeras hojas leo esto: <em>“Ninguna otra novela me ha dado tanto trabajo; por eso, si tuviera que salvar del fuego una sola de las que he escrito, salvaría ésta”.</em> Me convenció, regateo hasta transar en veinte mil pesitos, la estoy leyendo. &nbsp;</p>



<p>Amo el centro de Bogotá y no le temo. Desde la carrera 8ª octava con calle 16, voy hacia la carrera Séptima, y dese allí camino varias cuadras hasta la Biblioteca Nacional de Colombia.</p>



<p>Sí, Bogotá huele a <em>bareta</em>, en sus parques y en sus esquinas. Huele a <em>bareta</em> y en ciertas calles, en ciertas paredes, también el olor a orina humana impregna el aire, a la brava. No sé qué es peor, pero estoy seguro de que hay olores peores que la <em>bareta</em> y esos orines sancochados al sol de la tarde.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-745c3a16f0761195ff84e3db7572651e"><em>“La marihuana es la nueva forma de hacerse rico (…) se calcula que veinte millones de norteamericanos están consumiendo esa hierba en este momento”:</em> <strong><em>La mala hierba</em></strong>, novela de Juan Gossain, refiriéndose al año 1971. Para 1980, agrega el pie de página, 70 millones era el número de consumidores.&nbsp;</p>



<p>Hay lugares emblemáticos de Bogotá donde huele más a <em>bareta</em>: Parque de los Hippies, alrededores del Museo Nacional, Parkway, Parque de la Independencia, Parque de los Periodistas, Parque Santander y Chorro de Quevedo. Dicen que en el sector de Teusaquillo hay una galería-bar, muy apetecida por los extranjeros, donde van a consumir <em>maconha</em> y venden productos derivados del cannabis, como la cerveza <em>cannábica</em>. Conozco amigos que usan gotitas de un derivado del cannabis para conciliar el sueño; existe amplía literatura sobre sus beneficios medicinales y científicos.</p>



<figure class="wp-block-table"><table class="has-fixed-layout"><tbody><tr><td></td></tr></tbody></table></figure>



<p>Mientras camino, me topo con una traba fugaz, inofensiva,&nbsp;en contra de mi voluntad, claro.&nbsp; No me debería preocupar lo que los demás hagan con sus vidas, pero me pregunto por qué lo hacen. ¿No ven que hay niños en la calle?</p>



<p>—¿A qué huele, mami?</p>



<p>Los padres, metidos en la grande, sin saber qué responder, responden lo de siempre: “No pregunte, mijo”, se escurre uno por la tangente.</p>



<p>Sobre el consumo de marihuana o de cualquier otra sustancia psicoactiva, Augusto Pérez, director de la Corporación Nuevos Rumbos, que lidera programas de prevención contra la drogadicción y el alcoholismo, recuerda que “los derechos de los niños están por encima de los derechos de los adultos, y eso aparece en la Constitución”.  </p>



<p>El experto agrega que “si bien no se puede castigar a nadie por consumir sustancias psicoactivas, desde 1994 existen normas que prohíben hacerlo en sitios públicos, pero no se cumplen”. Como solución propone que los alcaldes reglamenten el consumo, de modo que se prohíba durante el día pero se permita en horas de la noche, “entre las 8:00 p.m. y las 6:00 a.m. para no interferir con la vida de las familias y especialmente la de los niños”. Un proyecto de acuerdo que hace trámite en el Concejo de Bogotá aboga por la prohibición total. Según el <a href="https://www.minjusticia.gov.co/Sala-de-prensa/Paginas/En-promedio-colombianos-inician-consumo-sustancias-psicoactivas-a-13,7-a%C3%B1os-seg%C3%BAn-MinJusticia.aspx">Ministerio de Justicia</a>, el consumo empieza tempranamente: a los 13.7 años de edad.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-e0e20925b57c3d38dc0fa8897d4da232"><em>“Sady comparte el pedazo de marihuana que compró a los engendros; el chorro y la cannabis se acaban, hay que ir por más; se siente un déja-vu, como si se hubiese vivido lo que no se vivió, zona de San Bernardo”: <strong>Sanadius</strong>,</em> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</p>



<p>Hablando del “Sanber”, en el diario El País hay <a href="https://elpais.com/america-colombia/2025-05-25/salir-de-la-miseria-sin-abrazar-la-gentrificacion-el-barrio-san-bernardo-busca-un-futuro-distinto-para-el-centro-de-bogota.html">una crónica interesante</a> sobre la historia de este barrio, donde todavía prevalece el estilo Art Decó en algunas de sus casas antiguas, hoy convertido en un territorio en disputa por bandas dedicadas al microtráfico; de hecho allí funciona una <em>olla</em>, que así llaman a los expendios.</p>



<p>“Ahora uno solo oye todo el día a la gente repetir códigos en las calles, como ‘rojo rojo’, ‘todo capas’, ‘gato gato’”, le dice una residente a la cronista, en referencia al léxico particular de este (otro) mundo.</p>



<p>—Ni cocaína, ni marihuana, ni éxtasis, ni heroína, ni perico, ni nada de nada, les respondo a los curiosos. Ya estoy muy viejo para ponerme con esas pendejadas. Por esa misma razón dudo mucho de que nuestro presidente, Gustavo Petro, sea un <em>mariguanero</em> como vociferan por ahí. ¡Creo que está muy viejo para ponerse con esas pendejadas!</p>



<p>Huele a <em>bareta</em> en el parque, por los lados de mi casa, pero también en los alrededores de la Casa de Nariño, la verdad no sé si dentro del palacete. Un día de estos quisiera entrevistar al presidente y pedirle que se sincere. —Tranquilo, <em>my president</em>, no soy sapo como el doctor Leyva, le diría sin reírme para darle confianza. </p>



<p>—No he metido ni meteré por una sencilla razón, respondí a principios de los 90s. Íbamos como ocho embutidos todos en el Renault 4 rojo de un amigo que trabajaba como diseñador en una revista. Fumaban y reían o reían y fumaban, ¡qué importa el orden! Para entonces, yo hablaba más bien poquito.</p>



<p>—Con la nicotina me basta y me sobra, les decía.</p>



<p>Me bastaba porque ya no fumo. Lo dejé en 2020, antecitos de que nos encerraran por causa de la pandemia. El cigarrillo es la muerte a plazos, no importa si usted fuma del original o&nbsp;del de contrabando. Es el mismo veneno. De la <em>bareta</em> no puedo hablar nada, ni bueno ni malo; allá cada quien con sus cosas. “Es su problema y que con su pan se lo coman”, le aprendí a la actriz Delfina Guido, aquella vez que la entrevisté para <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-4c78b401e12666884a3f745d101c158d"><em>“… mucha bareta, las voces de Gaby, Víctor y Ramiro se oyen distantes (…) siente que se despega de este plano y entra en algo atemporal, es ahí donde se sumerge en el Pandemónium Muisca Alternativa, en esa otra ciudad donde el sur también existe…”: <strong>Sanadius,</strong> novela de Stiv Vélez, escritor bogotano.</em></p>



<p>Quienes fuman porro describen aquella sensación como el placer de un viaje a un más allá que, al parecer, está en el más acá interior de cada uno, acaso en el <em>subsuelo </em>del que hablaba Dostoiesvski en una de sus novelas, escrita tras la muerte de su esposa, afectado por trastornos emocionales. La historia trata sobre un hombre infeliz que se siente víctima de ofensas imaginarias.</p>



<p>Con el correr del tiempo, y de las páginas leídas, me di cuenta de que, al menos en mí, el mismo efecto lo proporciona el placer de la lectura, la buena literatura. Algunos libros se escribieron, curiosamente, bajo el efecto de ayudas extras. Dicen, por ejemplo, que Jean Paul Sartre consumía mescalina y que bajo los efectos de este alucinógeno concibió <em>La náusea</em>, la historia de un historiador agobiado por el sinsentido de la existencia.</p>



<p>La lista es larga: Tennessee Williams, Robert Louis Stevenson, Aldous Huxley, Stephen King, Jack Kerouac, Edgar Allan Poe, Truman Capote, William Faulkner, Charles Baudelaire, Charles Dickens, Allen Ginsberg, Víctor Hugo, Honoré de Balzac… y los que falten.</p>



<p>La revista <a href="https://www.revistavanityfair.es/lujo/moda/articulos/el-club-de-los-adictos-literarios/17103">Vanity Fair </a>cuenta una anécdota: “En 1893 apareció publicada en Inglaterra&nbsp;&#8216;El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde&#8217;<strong>, </strong>de&nbsp;Robert Louis Stevenson. El autor de &#8216;La isla del tesoro&#8217; escribió este clásico en&nbsp;seis días. Su esposa Fanny dijo: &#8220;Que un inválido como mi marido (la salud de Stevenson siempre fue frágil) haya sido capaz de escribir 60.000 palabras en seis días es increíble&#8221;. No, increíble no. Este récord, explicó posteriormente su hijastro Samuel, fue posible&nbsp;gracias a los efectos de la cocaína”<strong>.</strong></p>



<p>Pero no hay que ir tan lejos. El escritor colombiano Andres Caicedo, antes de tomar la ruta del suicidio, dejó escrito lo siguiente en su novela “¡Que viva la música!”:<em>“Los hombres me han llamado loco. Lo cierto es que aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Diremos pues que estoy loco. Concedo por lo menos que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida que no puede discutirse y que pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda que pertenece al presente y a los recuerdos que forman la segunda era de mi existencia. Lo que pasa es que soy muy feliz en la duda y en la sombra”.</em></p>



<p>La película lo muestra en imágenes.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="TRAILER OFICIAL - ¡Que Viva la Música!" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/KjcDhXqHnZU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>3:30 de la tarde. Ya estoy a pocos metros de la Biblioteca Nacional. Sentados en unas sillas de madera con espaldar, observo a varios muchachos con sus porros, a lo mejor esperan la noche para seguir la fiesta o iniciar otro viaje o el regreso, no sé. Están con sus dosis mínimas, me digo, sin saber qué diablos es una dosis mínima. </p>



<p>En Colombia un ciudadano puede portar hasta 20 gramos de marihuana y uno de cocaína) siempre y cuando su fin no sea comercializarlo, según el <a href="https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/del-castigo-al-cuidado-colombia-lidera-un-nuevo-modelo-frente-a-las-drogas/">Estatuto Nacional de Estupefacientes</a>, en tanto que la ley le permite cultivar hasta veinte plantas de cannabis medicinal para autoconsumo.</p>



<p>El olor prorrumpe en el ambiente. Cualquiera que no sepa a qué huele la maconha, extrañamente lo sabrá cuando sienta el olor. Los miro sin mirarlos, de reojito, haciéndome el pendejo. Porque en casos así es mejor atenerse a lo que dijo Andrés Caicedo: <strong>“Las peores cosas que le pasan a uno en la vida, le pasan por meterse en lo que no le importa”. </strong>En parte tiene razón. <em>“Es su problema y que con su pan se lo coman”.</em></p>



<p>Aquí estoy, por fin, jubiloso andando la exposición: <em>“El cuento de la creación de Gabo”</em>, que permaneció abierta hasta el 2 de agosto. Este viaje sí ha valido la pena. Rapidito reconozco que, en efecto, soy un adicto. Un adicto a la buena literatura.&nbsp;Contemplo un cuadro. Me pregunto bajo qué poder alucinante estaba Gabito en aquella cuartilla en que mandó a <em>Remedios, la bella </em>al cielo, en cuerpo y alma, envuelta entre sábanas. <strong>FIN.</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1007" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-1024x1007.jpg" alt="" class="wp-image-117439" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-1024x1007.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-300x295.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA-768x755.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/06/27100556/ZETA-BARETA.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Aunque García Márquez dejó de dibujar cuando se dedicó a escribir cuentos, de vez en cuando hacía dibujos, como este de 1971, que hizo parte de la exposición “El cuento de la creación de Gabo”, en la Biblioteca Nacional.</em></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=117436</guid>
        <pubDate>Sun, 21 Sep 2025 14:33:37 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>DESCERTIFICAR EL PROHIBICIONISMO, EL GENOCIDIO Y SUS PROMOTORES</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/calicanto/descertificar-el-prohibicionismo-el-genocidio-y-sus-promotores/</link>
        <description><![CDATA[<p>Hay que descertificar la política prohibicionista, pues mientras ella exista, las economías ilícitas y el crimen seguirán siendo prósperos y serán más las vidas humanas sacrificadas en esa guerra absurda</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p>(Artículo publicado en EL PAÍS, el periódico global, edición América-Colombia, sábado 20 octubre 2025: https://elpais.com/america-colombia/2025-09-20/descertificar-el-prohibicionismo-el-genocidio-y-sus-promotores.html)</p>



<p>Afirmaba Milton Friedman, premio nobel de economía en 1976: <em>“si analizamos la guerra contra las drogas desde un punto de vista estrictamente económico, el papel del gobierno es proteger el cartel de las drogas. Eso es literalmente cierto”.</em> Sin duda, porque a mayor represión y aumento en la interdicción de drogas, mayor será su precio en el mercado. Cuantos más supuestos cargamentos de cocaína o fentanilo bombardeen y destruyan los buques norteamericanos en el caribe, como si fuera un videojuego de consola, más tendrán que pagar los millones de consumidores y adictos por tales sustancias. Por eso lo que hay que descertificar es la política prohibicionista, pues mientras ella exista las economías ilícitas y el crimen seguirán siendo prósperos y serán más las vidas humanas sacrificadas en esa guerra absurda. Bajo el pueril argumento de héroes inmolados en nombre de la seguridad nacional o la salud de sus conciudadanos, se ocultan criminales coartadas que encubren estrategias políticas de dominación y control estatal.</p>



<p><strong>Coartadas criminales</strong></p>



<p>En efecto, es preciso recordar que el origen de la llamada <em>“guerra contra las drogas”<a href="#_edn1" id="_ednref1"><strong>[i]</strong></a></em> proclamada por Richard Nixon en 1971 tuvo como finalidad política el control, bloqueo y represión de los jóvenes opositores a la guerra del Vietnam. Así lo reconoció su asesor de política interna, John Ehrlichman, en una entrevista con el periodista Dan Baum, publicada en Harper&#8217;s Magazine: <em>&#8220;¿Quieres saber realmente de qué se trata todo esto?&#8221;, me dijo con la franqueza de un hombre que, después del oprobio público y una temporada en una prisión federal, tiene poco que proteger. &#8220;La campaña de Nixon de 1968, y la Casa Blanca de Nixon, tenían dos enemigos: la izquierda antiguerra y los negros. ¿Entiendes lo que te digo? Sabíamos que no podíamos hacerlos ilegales por ser negros o estar en contra de la guerra, pero al hacer que el público asociara a los negros con la heroína y a los hippies con la marihuana, y luego criminalizar ambas sustancias fuertemente, podíamos fragmentar sus comunidades. Podríamos arrestar a sus líderes, redar sus casas, disgregar sus reuniones y vilificarlos todas las noches”</em>. Y pronto se agregó a esa lista la cocaína, completando así la coartada perfecta para la intervención de los cruzados y su agencia estandarte, la DEA, en la arena internacional, con toda la parafernalia de Convenciones Internacionales y Tratados de Extradición, que supuestamente auguraban un triunfo seguro del prohibicionismo sobre el “flagelo del narcotráfico”, como si este fuera una maldición inexorable. Aparece así una moderna inquisición de puritanos contra malvados narcotraficantes que amenazan la inocente e indefensa juventud norteamericana, para cuya protección y salvación Trump ordena a su inexpugnable armada bombardear y destruir cuanta lacha o navío divisen, sin antes demandar su inmovilización, abordaje, segura incautación de estupefacientes y captura de peligrosos narcoterroristas. En lugar de su apresamiento para desarticular sus bandas y llegar hasta los máximos capos, Trump ordena su aplastamiento y ahogamiento. Curiosa táctica para ganar la “guerra contra las drogas”, que incurre en graves infracciones al Derecho Internacional de los Derechos Humanos, como lo ha advertido el Consejo de Derechos Humanos de la ONU con sede en Ginebra: “<em>Expertos independientes del Consejo de Derechos Humanos calificaron las acciones como violaciones graves al derecho internacional, al derecho del mar y la Carta de las Naciones Unidas”<a href="#_edn2" id="_ednref2"><strong>[ii]</strong></a>.</em></p>



<p><strong>Ayer, como hoy, prejuicios raciales y culturales atávicos</strong></p>



<p>Se repite y perpetua así el error y el horror histórico de la errática política de la “ley seca”<a href="#_edn3" id="_ednref3">[iii]</a> norteamericana, que prohibió mediante la enmienda constitucional XVIII de 1920 la producción, tráfico y consumo de licor. Una enmienda sustentada en prejuicios raciales e ideológicos atávicos, expresados por el representante a la Cámara por el Estado de Alabama, Richmond Pearson Hobson<a href="#_edn4" id="_ednref4">[iv]</a> (1870-1937), quien sostenía en su libro <strong>“Drogadicción: un maligno cáncer racial”</strong>, que “<em>una investigación científica ha demostrado que el alcohol es un veneno narcótico</em>”, que induce al negro a “<em>cometer delitos no naturales”</em>, mientras el blanco por estar más evolucionado “<em>le toma más tiempo llegar al mismo nivel”</em>. Hoy, Trump, como ayer Richmond, cabalga sobre los mismos prejuicios raciales y falsas creencias. Confunde la coca con la cocaína, igual que Richmond confundía el alcohol con un narcótico. En realidad, ninguno de las dos es una sustancia narcótica. Para empezar, la coca es una planta maravillosa<a href="#_edn5" id="_ednref5">[v]</a>, con propiedades alimenticias y terapéuticas bien identificadas gracias a las investigaciones de numerosos científicos, entre cuyos pioneros estuvo Sigmund Freud<a href="#_edn6" id="_ednref6">[vi]</a>. Y el licor, en su casi infinita variedad de bebidas espirituosas, fermentadas y destiladas, no es propiamente un narcótico. Lo que las convierte en sustancias objeto de control es su uso y abuso indebido, que depende en gran parte del contexto cultural y social en que se consumen y los estímulos perseguidos por sus usuarios. La peligrosidad no está tanto en la sustancia, sino en la sociedad que estimula su consumo, porque millones de adictos las precisan para sobrellevar sus vidas y soportar el excesivo peso de una realidad sin sentido. &nbsp;Y lo que engendró la prohibición del licor durante la década de los años veinte hasta 1933 no fue tanto la salud y sobriedad de los norteamericanos, sino la más poderosa organización criminal, la mafia, que tuvo bajo su control un negocio de dos mil millones de dólares de entonces. Como bien lo describe Martin Short en su libro <strong>“Mafia, la sociedad del crimen”</strong>: <em>“La carretera del crimen organizado estaba pavimentada con las buenas intenciones del movimiento de Templanza<a href="#_edn7" id="_ednref7"><strong>[vii]</strong></a>. Eso era bastante malo. Pero era mucho peor ese regalo de riqueza ilimitada que revolucionaria el crimen organizado, convirtiéndole en un rasgo indestructible de la vida norteamericana. El sindicato de gánsteres llegaría a ser la quinta fortuna de la nación. La prohibición fue la causante de la banda”</em>. Por eso mismo, el famoso Al Capone declaraba: <em>“Hago mi dinero satisfaciendo una demanda pública. Si yo rompo la ley, mis clientes, que se cuentan por cientos dentro de la mejor gente de Chicago, son tan culpables como yo. La única diferencia es que yo vendo y ellos compran. Todo el mundo me llama traficante ilegal. Yo me llamo a mi mismo hombre de negocios. Cuando yo vendo licor es tráfico ilegal. Cuando mis clientes lo sirven en bandeja de plata es hospitalidad”</em>.</p>



<p><strong>¿Y dónde está hoy Al Capone?</strong></p>



<p>Lo mismo puede afirmarse hoy respecto a la cocaína y otras sustancias de moda, como los opioides, que consumen millones de adictos en todas las latitudes, siendo Norteamérica una sociedad que cada día las demanda más, pues “<em>según datos de la empresa de pruebas toxicológicas Millennium Health, el consumo de cocaína en el oeste de EE. UU. aumentó un 154 % desde 2019. En el mismo periodo, en la costa este el incremento fue del 19 %”<a href="#_edn8" id="_ednref8"><strong>[viii]</strong></a></em>. &nbsp;La única diferencia es que hoy ya no conocemos a los Al Capones encargados en MAGA de distribuirlas y venderlas. Pareciera que para la DEA y Trump todos los capos están fuera de las fronteras de su querida y amenazada MAGA. Proceden de afuera y son mexicanos, venezolanos, colombianos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos y hasta chinos. Además, afirma, que cuentan con la complicidad de los jefes de estado de sus respectivas naciones, si es que éstos no están directamente implicados detrás de los grandes capos. En todo caso, son migrantes y extranjeros, declarados y tratados como peligrosos enemigos de MAGA. Por todo ello, el prohibicionismo y la descertificación no son otra cosa que la punta de lanza de la política de Trump para controlar, intervenir y si es del caso hasta asesinar a quienes considere aliados del narcoterrorismo. Una punta de lanza mucho más agresiva que el aumento de los aranceles aplicados a Brasil en solidaridad con Jair Bolsonaro, el primer miembro condenado de esa pandilla de gánsteres estatales e internacionales de los cuales se precia Trump ser el mejor amigo y defensor incondicional, pues está seguro de encontrarse totalmente a salvo, junto a Netanyahu, de ser algún día “descertificado”, investigado y condenado por sus atrocidades y crímenes de guerra.</p>



<p><strong>¿Europa genocida?</strong></p>



<p>Pero ya una comisión especial de las Naciones Unidas<a href="#_edn9" id="_ednref9">[ix]</a> encargada de investigar lo que acontece en la Franja de Gaza, la otrora tierra santa hoy convertida en tierra arrasada, ha dicho que allí se está cometiendo un genocidio, pues tanto Netanyahu, su anterior ministro de defensa y el presidente actual son responsables de violar la Convención para la Prevención y Sanción del delito de Genocidio<a href="#_edn10" id="_ednref10">[x]</a>, aprobada en 1948. Una Convención, para mayor ironía y vergüenza del actual Estado de Israel, destinada a prevenir y evitar que <strong>NUNCA MÁS</strong> se repitiera un holocausto contra pueblo alguno. Pero hoy, numerosos descendientes de las víctimas de ayer se han convertido en victimarios a cielo abierto del pueblo palestino con una crueldad y alevosía semejante a la sufrida por sus antepasados en Europa. En fin, lo que tenemos que descertificar es el prohibicionismo, el terror del genocidio y la obstinación suicida de Hamas, para que libere a quienes tiene de rehenes, contener así la sangría abominable de su pueblo y lograr el reconocimiento en la ONU de un Estado palestino de pleno derecho y soberano, capaz de garantizar la vida, la seguridad y la paz en toda la región, junto al Estado Israelí, ya liberado de la pandilla de criminales que hoy lo gobierna. Como lucidamente lo propuso el escritor israelí Amos Oz el 23 de enero de 2001 en su texto “<strong>Sobre la necesidad de llegar a un compromiso y su naturaleza</strong>”: <em>“El primer paso tendría que ser, debe ser -es crucial- la creación de dos Estados”</em>. Por eso es inadmisible permitir que Gaza se convierta en la <em>“nueva Riviera del Oriente próximo</em>”, según los planes de Trump y Netanyahu, edificada sobre cientos de miles de cuerpos despedazados de Palestinos, con hoteles y centros comerciales que oculten ruinas anegadas y apelmazadas con la sangre de miles de niñas, niños, mujeres y ancianos gazatíes. Si ello acontece, entonces se repetiría lo afirmado en dicho texto por Amos Oz: <em>“La Europa que colonizó el mundo árabe –explotándolo, humillándolo, pisoteando su cultura, utilizándolo como patio de recreo imperialista—es la misma Europa que discriminó a los judíos, los persiguió, los acechó en sueños para terminar asesinándolos en masa en un crimen genocida sin precedentes”</em>.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity" />



<p><a href="#_ednref1" id="_edn1">[i]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_contra_las_drogas">https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_contra_las_drogas</a></p>



<p><a href="#_ednref2" id="_edn2">[ii]</a> <a href="https://avn.info.ve/onu-advierte-que-ataques-de-eeuu-contra-embarcaciones-en-el-caribe-violan-leyes-internacionales/">https://avn.info.ve/onu-advierte-que-ataques-de-eeuu-contra-embarcaciones-en-el-caribe-violan-leyes-internacionales/#</a></p>



<p><a href="#_ednref3" id="_edn3">[iii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_seca_en_los_Estados_Unidos">https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_seca_en_los_Estados_Unidos</a></p>



<p><a href="#_ednref4" id="_edn4">[iv]</a> <a href="https://academia-lab.com/enciclopedia/richmond-phobson/">https://academia-lab.com/enciclopedia/richmond-phobson/</a></p>



<p><a href="#_ednref5" id="_edn5">[v]</a> <a href="https://cocanasa.org/beneficios-hoja-de-coca.htm">https://cocanasa.org/beneficios-hoja-de-coca.htm</a></p>



<p><a href="#_ednref6" id="_edn6">[vi]</a> <a href="https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0719-05812018000200145">https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0719-05812018000200145</a></p>



<p><a href="#_ednref7" id="_edn7">[vii]</a> <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_por_la_Templanza">https://es.wikipedia.org/wiki/Movimiento_por_la_Templanza</a></p>



<p><a href="#_ednref8" id="_edn8">[viii]</a> <a href="https://www.independentespanol.com/noticias/cocaina-eeuu-trump-consumo-auge-narcotrafico-b2828609.html">https://www.independentespanol.com/noticias/cocaina-eeuu-trump-consumo-auge-narcotrafico-b2828609.html</a></p>



<p><a href="#_ednref9" id="_edn9">[ix]</a> <a href="https://www.msn.com/es-pe/noticias/other/an%C3%A1lisis-el-informe-de-la-onu-sobre-genocidio-en-gaza-alimentar%C3%A1-la-creciente-condena-internacional-de-la-conducta-de-israel/ar-AA1ME7Er">https://www.msn.com/es-pe/noticias/other/an%C3%A1lisis-el-informe-de-la-onu-sobre-genocidio-en-gaza-alimentar%C3%A1-la-creciente-condena-internacional-de-la-conducta-de-israel/ar-AA1ME7Er</a></p>



<p><a href="#_ednref10" id="_edn10">[x]</a> <a href="https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-prevention-and-punishment-crime-genocide">https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-prevention-and-punishment-crime-genocide</a></p>
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        <author>Hernando Llano Ángel</author>
                    <category>Calicanto</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120631</guid>
        <pubDate>Sat, 20 Sep 2025 13:25:53 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[DESCERTIFICAR EL PROHIBICIONISMO, EL GENOCIDIO Y SUS PROMOTORES]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Hernando Llano Ángel</media:credit>
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        <title>«Un poeta» o de la fragilidad humana</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/el-peaton/un-poeta/</link>
        <description><![CDATA[<p>Una reflexión de Albeiro Guiral sobre la aclamada película de Simón Mesa.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>Aunque pudiera parecer que Simón Mesa en su nueva película se mofa con facilidad de los poetas en general, con sus luces y sus sombras, y con muchos de sus matices, creo que<strong> la película como toda obra de arte resiste múltiples lecturas</strong>, y que quedarse en el humor, y en el argumento mismo, es conformarse con el chiste fácil que es sólo una de sus capas y tal vez la más superficial.</p>



<p>Porque si bien la película nos muestra de entrada a un poeta fracasado de 54 años que vive con su mamá, que abandonó su hija para poder dedicarse a ver pasar las nubes, que se sustenta de andar prestando cinco mil pesos cada tanto, y que según el director en una entrevista para <em>El País</em> del 28 de agosto, es la personificación de sus propios temores, este personaje, Óscar Restrepo, encarnado por Ubeimar Ríos, actor natural, y poeta fuera de la pantalla, podría ser cualquier persona, y siento que <strong>el filme más que satirizar la condición de cierto tipo de artista, o de los artistas caídos en el fracaso y en el alcohol, nos habla con profundidad de la condición humana</strong>, de nuestra innegable fragilidad, y del nefasto inconveniente de nacer en Colombia, en cualquier momento de su historia, y más en la posteridad de los carteles del narcotráfico.</p>



<p>Pues si es indiscutible que en Colombia ha habido todo tipo de poetas, los nadaístas que luego fueron uribistas, por ejemplo, o evangélicos, lo que es peor; los que intentaron sobornar a un juez enviándole un fajo de billetes en una caja llena de libros de poesía… entre otros tristes ejemplos de nuestra fauna nacional, es de conocimiento popular, diríase universal, que <strong>los poetas como tal son inofensivos</strong>. Como queda demostrado en la película, son ellos mismos sus peores enemigos y sólo podrían hacerse daño a sí mismos y su existencia etérea no podría ser uno de los problemas estructurales de Colombia…</p>



<p><strong>Nadie vive de la poesía, pero de los poetas sí se alimenta el desencanto, la depresión y el sinsentido</strong>. Doy fe. Algunos se han dedicado a ser profesores, y por más desprestigio que ellos mismos sientan por este oficio, bastaría recordarles que poetas y profesores de colegio, también lo fueron el ya mítico <strong>César Vallejo</strong>, <strong>Gabriela Mistral</strong>, <strong>Idea Villarino</strong>, <strong>Antonio Machado </strong>y hasta <strong>Nicanor Parra</strong>, dentro de una lista interminable, y que aunque hayan muerto de hambre, literalmente, o en el exilio, con todos sus laureles, <strong>no los mató la poesía, sino la guerra y la precariedad</strong> en que viven los artistas, la impotencia intrínseca de los creadores de no poder subsistir de su arte, impotencia que lleva a Óscar Restrepo al alcoholismo y a la desilusión. Circunstancias que han llevado a millares de personas en general en el país a vivir también en ese desencanto, porque en Colombia la desesperanza no distingue de oficios o profesiones, porque la violencia nos ha castigado por igual.</p>



<p><strong><em>Un poeta</em>, asimismo, cuestiona con elegancia a los burócratas, y creo que los cuestiona más que a los poetas mismos</strong>. Quién que la haya visto no habrá asociado a los gestores del festival de poesía que en ella aparecen con el director de la <strong>Casa de Poesía Silva</strong>, institución fundada por la inmensa <strong>María Mercedes Carranza</strong> en homenaje de <strong>José Asunción Silva</strong>, nada más y nada menos, patrono de la película, y que hoy en día es un nido de corrupción como la peor oficina de cualquier politiquero, donde le han adeudado por años los pagos a sus trabajadores, y donde la poesía dejó de ser hace tiempo el espíritu que se pasea por sus instalaciones sagradas para darle paso al fantasma del dinero, pues su encargado, al parecer, no heredó ni una sola raya del tigre de su padre.</p>



<p>Por otro lado, es de destacar que Medellín en la cinta aparezca sin armas y sin narcos, y que Mesa nos narre otra realidad, aunque también violenta, pero sí alejada de los lugares comunes de nuestro cine. La película fue rodada en formato de 16 milímetros y es un poema visual, nada tan poético como ver a Medellín con el grano de lo analógico. <strong>La película, visualmente hablando, es un poema</strong>. </p>



<p>Una elegía, si se piensa en que Yurlady y Daniela representan a miles de jovencitas de la ciudad abandonadas por sus padres, y por el Estado, que viven en condiciones de hacinamiento deplorables, y que a pesar de todo tienen conciencia de que su salvación nada tiene que ver con la poesía, ni con el sueño de ser grandes poetas, o sea: su salvación nada tiene que ver con la educación, sino con la posibilidad tangible de ver a sus familias en paz, en tranquilidad, obteniendo su mínimo vital y, ojalá, y esto ya es una plegaria mía, aleladas de la terrible exposición al turismo sexual.</p>



<p>En fin, <em>Un poeta</em> narra el drama de los artistas en general en medio del desencanto como consecuencia de las condiciones sociopolíticas de un país de arpías como Colombia, y desvela su humanidad, mostrándonos cuán frágiles son, y nos recuerda que dentro de ellos pueden cohabitar ángeles y demonios, y que algunos son nada más que demonios, por talentosos y reconocidos que sean. Los poetas que organizan recitales para acosar a las jovencitas. Los padres que abandonan a sus hijas o hijos. Su problema no es ser poetas, es ser hombres, u hombres violentos.</p>



<p>En mi caso, pese a todo, prefiero celebrar la vida de todos los anónimos Óscar Restrepo que hay en el país, viviendo de los oficios más disímiles en sus propios pueblos, alejados del asqueroso mundillo literario. Prefiero celebrar la vida de todas las anónimas Yurlady que escriben poemas, en sus pupitres de colegio, sobre las sábanas que se secan en sus patios, y sobre los colores de su habitación de comuna en la loma, sin esperar protagonismo de ningún tipo, y no celebrar nunca a los burócratas que, sean poetas o no, viven de nuestra sangre. A los burócratas que sin acercarse en lo más mínimo a la grandeza de García Márquez sí viven convencidos de ser como él.</p>



<p>Y, como esta reseña sólo la leen poetas, porque <strong>en Colombia a nadie le importan los poetas</strong>, salvo a ellos mismos, me despido con estos versos de <strong>José Emilio Pacheco</strong> que, creo, encierran bien lo que les he querido decir hasta ahora: “Dijo Cernuda que ningún país/ ha soportado a sus poetas vivos./ Pero está bien así:/ ¿No es peor destino/ ser el Poeta Nacional/ a quien saludan todos en la calle?”</p>



<p><strong>Albeiro Guiral</strong><br><a href="https://www.instagram.com/amguiral/">www.instagram.com/amguiral</a></p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Albeiro Guiral</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>El Peatón</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=120051</guid>
        <pubDate>Thu, 04 Sep 2025 15:25:55 +0000</pubDate>
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                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Albeiro Guiral</media:credit>
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