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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Todos los resultados de blogs de academia de escritores | Blogs El Espectador</title>
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        <item>
        <title>La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-prensa-en-crisis-tienen-culpa-las-facultades-de-periodismo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Periodistas y profesores hablan sobre los retos de la academia en medio de la crisis que afronta el periodismo en materia de confianza, calidad y comportamiento ético.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabriel García Márquez, periodista. Fotografía: Centro Gabo. </em></p>



<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-a1b3d992bdb1217ef2e99df559a7cad4">&#8220;<em>Tal vez el infortunio de las facultades de comunicación social es que enseñan muchas cosas útiles para el oficio, pero muy poco del oficio mismo”:</em> <strong>Gabriel García Márquez.</strong></p>



<p>Han pasado ya casi treinta años desde que Gabo pronunció esas palabras <a href="https://fundaciongabo.org/es/recursos/discursos/el-mejor-oficio-del-mundo-discurso-de-gabriel-garcia-marquez-ante-la-sip">en su discurso</a> de 1996 ante la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP. Me pregunto si su reclamo tiene vigencia y si lo que se enseñan en las facultades se ajusta al frenético presente dentro y fuera de las salas de redacción.</p>



<p>La academia ya no tiene el monopolio del conocimiento, como señalan, en <a href="https://open.spotify.com/episode/2SDdwtEykZpgy83kYXnB9G">este episodio</a> de <em>A fondo, </em>Raquel Bernal, rectora de los Andes, y Fabio González, profesor de la Universidad Nacional. </p>



<p>Dice el profe: “Hemos sido lentos en reaccionar (…) Creo que con la inteligencia artificial nos toca actuar de manera mucho más rápida. (…) Enfocarnos en formar ciudadanos (…) que puedan adaptarse a estos cambios y que puedan seguir aprendiendo a través de la vida (…) La idea de que vamos a tener a un estudiante cuatro años para enseñarle todo ya no es válida (…) Ya no tenemos el monopolio del conocimiento&#8221;. </p>



<p>La rectora añade: “Las universidades hemos seguido trabajando más o menos de la misma manera que hace muchos años. Somos una institución muy tradicional (&#8230;) nos ha costado renovarnos, a diferencia de los otros sectores económicos, los medios, los bancos&#8230; (…) La inteligencia artificial me parece una herramienta supremamente útil, tiene un potencial muy grande (…) Además, graduamos jóvenes que van a vivir en ese mundo (…) las universidades no podemos sacarlos ya rezagados”.</p>



<p>El periodismo no es ajeno a esta realidad. A los retos que impone la tecnología, hay que agregar las crisis en materia de confianza, calidad y ejercicio ético.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-73d1aa5757d09ba4d0a792029ee488ed"><strong>El 78% de los colombianos no confían en la prensa, según la encuesta bimestral de la firma Invamer Poll, revelada en 2024. &nbsp;</strong><strong></strong></h2>



<p>Lo que está pasando en Estados Unidos, por ejemplo, refleja un problema global, donde la política envilece el ejercicio periodístico, deformando su deber ser para satisfacer al poder, no al ciudadano. <em>The Washington Post </em>perdió más de trescientos mil suscriptores en lo corrido de 2025 al cambiar abruptamente su línea editorial, para complacer al dueño, Jeff Bezos, amo y señor de Amazon, quien busca congraciarse con el presidente Donald Trump. &nbsp;</p>



<p><strong>“Bezos nos presionó para que encontráramos más escritores del corazón del país, que pudieran entender el atractivo de Trump. Más inquietante fue su deseo expreso (&#8230;) de que la página editorial encontrara algo,&nbsp;<em>cualquier cosa</em>, positivo que decir sobre Trump.</strong> (…) El Washington Post al que me uní, el que llegué a amar, no es el Washington Post que dejé&#8221;, dice la columnista Ruth Marcus, quien trabajó por cuarenta años en el icónico diario que destapó el escándalo Watergate. Marcus contó los detalles de su renuncia en&nbsp;<a href="https://www.newyorker.com/news/essay/why-ruth-marcus-left-the-washington-post">este artículo</a><strong>&nbsp;</strong>de la revista The New Yorker, que incluye la columna que le vetaron.</p>



<p>Mientras tanto, ¿Qué está pasando con el periodismo colombiano y especialmente con las facultades que forman periodistas? ¿Qué responsabilidad les cabe en esta crisis? Busqué respuestas.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Ser éticos desde la casa</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="400" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA.jpg" alt="" class="wp-image-112943" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA-300x300.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185622/A-PERIODISMO-ALEXANDRA-150x150.jpg 150w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p><strong>ALEXANDRA CORREA SOLARTE</strong>, periodista y presentadora de noticias del canal alemán Deutsche Welle (DW).&nbsp;</p>



<p>La responsabilidad es compartida, entre la familia, la universidad y toda la sociedad. No solo las facultades de comunicación social y periodismo deberían asegurarse de graduar a periodistas éticos y con alta responsabilidad; sino que desde la crianza deberíamos las familias garantizar la entrega de ciudadanos honestos y éticos, especialmente en carreras como el periodismo, clave para la democracia. Los periodistas debemos recordar que nuestra profesión está al servicio de los ciudadanos y no de los intereses económicos y particulares. Desinformar, mentir y manipular, tienen un enorme costo reputacional, que mina la credibilidad, lo más sagrado que tiene un periodista.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Autocrítica, la asignatura pendiente</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="733" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-733x1024.webp" alt="" class="wp-image-112932" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-733x1024.webp 733w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-215x300.webp 215w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO-768x1072.webp 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15132932/A-PERIODISIMO-ANDRES-PARAMO.webp 800w" sizes="(max-width: 733px) 100vw, 733px" /></figure>



<p><strong>ANDRÉS PÁRAMO IZQUIERDO</strong>, periodista, panelista de&nbsp;<em><a href="https://www.youtube.com/watch?v=R1vj57Tw1zo">Presunto Podcast&nbsp;</a></em>y analista de medios.</p>



<p>Los periodistas tienen que aprender desde la facultad a ser autocríticos y a entender que la única manera en la que pueden sobrevivir a una crisis de legitimidad como la que está afrontando el oficio es ejerciendo una transparencia radical. Voltear las costuras significa entrar de lleno a una nueva era en la que la objetividad se siente como un valor relativo y olvidado. Asimismo, yo le daría un consejo a los profesores: es importante estimular en los estudiantes que hagan el contenido que a ellos les gustaría ver. Una especie de capítulo nuevo (no único) en las lecciones.&nbsp; Es muy importante eso, porque a veces nos olvidamos de que el periodismo es también lo que hoy llaman &#8220;contenido&#8221;.&nbsp;</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Descuidamos el quinto poder</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112961" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-682x1024.jpeg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-768x1153.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2-1023x1536.jpeg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223319/A-PERIODISMO-WENDY-2.jpeg 1066w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p><strong>WENDY PERALTA</strong>, periodista y directora de&nbsp;<em><a href="https://quintopoder.com.co/">Quinto Poder</a></em>.</p>



<p>Si bien el cuarto poder es el periodismo, el quinto poder es la voz del pueblo en los canales digitales. En este sentido, la academia tiene la gran responsabilidad de formar profesionales íntegros, con valores éticos y rigor investigativo, para contrarrestar la proliferación de noticias falsas.</p>



<p>Ahora, los reporteros son ellos. Muchos, sin formación ni dirección, toman un celular y ya se consideran periodistas. Enhorabuena urge que las facultades adapten sus pensum a las nuevas dinámicas del periodismo, incluyendo el digital, la inteligencia artificial y el análisis de datos.</p>



<p>Deben promover la comunicación alternativa con responsabilidad y orientar a los estudiantes en estrategias de financiamiento como la monetización y la publicidad digital, para fortalecer su independencia y erradicar el paradigma de &#8216;extorsionistas&#8217; que se ha impuesto a los periodistas.</p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-393972b7f52b83d11ece154368f5e63b"><strong>“Las universidades gradúan muchachos como quien hace producción en serie de salchichas o chorizos”: </strong>Jacobo Solano, periodista.</h2>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Combatir las malas prácticas periodísticas desde la academia</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112939" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-683x1024.jpeg 683w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-200x300.jpeg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-768x1152.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-1024x1536.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-1365x2048.jpeg 1365w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185457/A-PERIODISMO-OSCCAR-2-scaled.jpeg 1707w" sizes="auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p><strong>ÓSCAR DURÁN</strong>, periodista y director del Área Académica de Comunicación Social – Periodismo, Universidad Jorge Tadeo Lozano.</p>



<p>Creo que tienen mucha responsabilidad si replican o mantienen las lógicas perversas de algunos medios de comunicación tradicionales, que hace rato disfrazaron de información lo que es a todas luces opinión y sesgo. Conozco muchos casos de programas y facultades que mantienen en sus clases una férrea ética hacia los principios periodísticos fundamentales, aquellos que establecen que la información es un servicio público y que el periodismo debe estar como contrapeso de los distintos poderes, no como altoparlantes o replicadores de la información oficial. Sé, también, que muchos programas y facultades de periodismo, cansados de ver a colegas y medios informar sin rigor, verificación o contraste, decidieron crear medios de comunicación universitarios que lleven la voz y el enfoque periodístico juvenil a esas audiencias que tanto reclaman objetividad, honestidad y equilibrio a los medios de comunicación.</p>



<p>En el programa tratamos de mantener ciertos criterios de selección para los medios y empresas que nos piden estudiantes en calidad de practicantes. Una de esas condiciones tiene que ver con sus buenas maneras o no en el ejercicio periodístico. En eso no podemos fallar. Además, vinculamos profesores que, al mismo tiempo, desde los espacios o medios de comunicación en los que laboran, hagan un periodismo guiados por los principios éticos del oficio, con aquellos con quienes nos sentimos identificados.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Periodistas como salchichas</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="698" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-698x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-112963" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-698x1024.jpeg 698w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-204x300.jpeg 204w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-768x1127.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2-1046x1536.jpeg 1046w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15223357/A-PERIODISMO-JACOBO-2.jpeg 1090w" sizes="auto, (max-width: 698px) 100vw, 698px" /></figure>



<p><strong>JACOBO SOLANO</strong>, periodista, escritor y <a href="https://x.com/JACOBOSOLANOC">columnista</a> de <em>El Pilón</em> y <em>Kienyke</em>.&nbsp;</p>



<p>Todos tenemos parte en este caos que vive el periodismo: los medios, la academia, los periodistas&#8230; Descuidamos ese periodismo integral, donde la ética y el rigor deben ser la columna vertebral. Los periodistas no podemos entrar en el juego de la polarización porque perdemos el foco del oficio. Las facultades de comunicación social y periodismo gradúan muchachos como quien hace producción en serie de salchichas o chorizos, sin una verdadera concientización de la responsabilidad que implica ser periodista, y tampoco hemos aprendido a entender el nuevo sistema de comunicación que pasa por las redes sociales. Hace rato deberíamos estar hablando de integralidad en el periodismo.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Se deben actualizar los planes de estudio</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-112945" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1024x683.jpeg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-300x200.jpeg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-768x512.jpeg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-1536x1024.jpeg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185724/A-PERIODISMO-EDUAR-2-2048x1366.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>EDUAR BARBOSA</strong>, comunicador Social y Periodista, director del Programa de Periodismo y Opinión Pública de la Universidad del Rosario y director de URosario Radio.</p>



<p>Las universidades son responsables de fomentar un aprendizaje ético e integral que responda a las necesidades del entorno, por lo tanto, cuestiones como la falta de formación del criterio periodístico o la verificación correcta de los datos y la avalancha de herramientas sin un uso apropiado, entre otras, representan un reto para las instituciones. Las facultades de Periodismo y Comunicación deben formar críticamente a los profesionales que desempeñarán distintos roles en los medios informativos, pero cuando no hay una actualización decidida de los planes de estudio, no se abren los espacios de discusión apropiados o no hay una sólida fundamentación teórica, la labor de la academia puede quedar en entredicho a causa del desempeño de sus profesionales.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>¿Qué responde el gremio que representa a las facultades de periodismo?</strong></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="682" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-682x1024.jpg" alt="" class="wp-image-112941" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-682x1024.jpg 682w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-200x300.jpg 200w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-768x1153.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO-1023x1536.jpg 1023w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/15185549/A-PERIODISMO-ROSARIO.jpg 1066w" sizes="auto, (max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure>



<p><strong>MANUEL IGNACIO GONZÁLEZ BERNAL</strong>, presidente de la <em>Asociación Colombiana de Facultades y Programas Universitarios de Comunicación </em>(AFACOM). Decano Facultad de Comunicación Universidad de La Sabana.</p>



<p>La crisis del periodismo está basada en tres grandes pilares. Primero, la crisis del modelo de negocio que vino con la disrupción digital y cambió la estructura de ingresos de los medios de comunicación tradicionales.</p>



<p>Segundo, estamos frente a una crisis de calidad, sin generalizar, porque también hay ejemplos de periodismo hecho con vocación, talento y espíritu de servicio a la sociedad. Sin embargo, hay dificultades para financiar el periodismo de profundidad, de investigación, de largo aliento.&nbsp;</p>



<p>El tercer elemento, consecuencia de los anteriores, es la crisis de confianza. La sociedad no confía en los medios.  </p>



<p>Vista la crisis así, podemos analizar cuál es el rol y la responsabilidad de la academia. Entre universidad y sector productivo ha habido una brecha histórica en muchos países y en todos los campos. Dicha situación ha venido cambiando durante los últimos cinco años, entre otras cosas porque las universidades también están en proceso de disrupción, reinventándose. Esa brecha histórica se viene cerrando. </p>



<p>Desde el punto de vista del talento, se tacha a las universidades de tener profesores que no conocen el mundo real. Lo cierto es que hoy, en campos como la comunicación, la formación de las nuevas generaciones en buena medida está en manos de profesores de cátedra que son periodistas en ejercicio. </p>



<p>Por otro lado, debemos reconocer que algunos programas persisten en una formación generalista, lo que por supuesto genera brechas entre la expectativa de quien contrata y las posibilidades reales de quien llega al mercado. Los medios están contribuyendo a cerrar las brechas al permitir que los practicantes o profesionales jóvenes terminen de formarse allí.&nbsp;Ese proceso sucede de manera natural, pero yo creo que ahí las facultades todavía tienen una oportunidad.</p>



<p>A diferencia de los periodistas que se recibían en el pasado, los muchachos de ahora buscan otras cosas; la vocación de servicio a la sociedad -ese espíritu y disposición al sacrificio-, a veces es más difícil de encontrar en ellos, debido a las jornadas extenuantes y las condiciones laborales. Pero soy optimista.</p>



<p>Las universidades tienen la oportunidad –muchas de ellas lo hacen y muy bien- de fortalecer la formación práctica, para que se aprenda haciendo que es una forma motivante y más eficiente del aprendizaje. </p>



<p>Decir que la crisis del periodismo encuentra sus raíces en las universidades me parece injusto en la medida en que los pilares de la crisis están en un contexto gobernado no por los medios ni por las universidades, sino por el avance del mundo y de la tecnología, y en otros casos sí por el propio aparato productivo de cada medio de comunicación.</p>



<p>No es una forma de evadir responsabilidades. Las universidades son muy conscientes de autoevaluarse y de buscar procesos de mejora continua. En el <em><a href="https://www.topuniversities.com/university-subject-rankings/communication-media-studies">QS World University Ranking</a></em> de las 10 facultades de comunicación más importantes de América Latina, 3 o 4 son colombianas, lo que muestra que tenemos una capacidad importante de formación.</p>



<p>Buenos periodistas y buenas historias se cuentan; retos hay y los habrá más en el futuro, pero en ese propósito de hacer periodismo de calidad, de servir a la sociedad y de encontrar la sostenibilidad, debemos comprometernos todos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c866ac1bef8b280f9c2e8b8c6b5b7ec0"><em><strong>El debate queda abierto a partir de hoy, Por favor, dejen sus opiniones. </strong></em></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112924</guid>
        <pubDate>Sun, 16 Mar 2025 13:48:01 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La prensa en crisis: ¿Tienen culpa las facultades de periodismo?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
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                            </item>
        <item>
        <title>Gabriel García Márquez era Piscis y les tenía terror a los astrólogos</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/gabriel-garcia-marquez-era-piscis-y-eso-lo-explicaria-todo/</link>
        <description><![CDATA[<p>Gabo era un Piscis: nació un día como hoy, 6 de marzo de 1927. Encendamos 98 velas en memoria del escritor que vive eternamente en sus libros. ¿Era García Márquez la encarnación de Melquiades, o viceversa?</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Gabo y su esposa Mercedes Barcha </em>(f<em>otografía del Centro Gabo)  y Melquiades (personaje de la serie &#8220;Cien años de soledad&#8221; de Netflix). </em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-489d6e611cb325a0e55d781869daea26"><strong><em>“En todo artista anida siempre una disensión esotérica: cuando la vida lo zarandea ferozmente, anhela el sosiego; cuando le es dada la tranquilidad, añora con nostalgia las tensiones”:</em></strong> Stefan Zweig, escritor austriaco. (<em>El mundo de ayer</em>). </p>



<p><em>“</em>Cien años de soledad<em> es un libro totalmente pisciano, porque Piscis rige la magia y lo trascendente”,</em> sentencia el astrologo bogotano Mauricio Puerta, <em><a href="https://spreaker.onelink.me/A4NZ/dhql1atd">El señor de las cartas astrales</a></em><strong><em>,</em></strong> con quien converso telefónicamente<strong>.</strong></p>



<p>Entonces me pongo a pensar: ¿Habría dejado de ser el genio que fue, si Gabo&nbsp;nace bajo otro signo?</p>



<p>Paciencia, ya podrán sacar conclusiones.</p>



<p>Así como Gabriel García Márquez es un personaje más dentro de su <em>Crónica de una muerte anunciada</em>, lo es también en <em>Cien años de soledad</em>, pero no por la mención que hace de sí mismo casi al final de la obra. <em>“Aquel fatalismo enciclopédico fue el principio de una gran amistad. Aureliano siguió reuniéndose todas las tardes con los cuatro discutidores, que se llamaban Álvaro, Germán, Alfonso y <strong>Gabriel</strong>, los primeros y últimos amigos que tuvo en la vida”.</em></p>



<p>No por esa mención, repito. Desde hace rato venía alimentando la sospecha de que Gabo era el gitano Melquiades. O Melquiades es Gabo, como quieran verlo, y por razones no precisamente literarias, sino más bien esotéricas, por así decirlo, relacionadas con la superchería y su personalidad de hombre tímido e introvertido (que así lo describieron quienes lo conocieron, aunque otros le endilgaron la fama de arrogante); aquel que estaba destinado a convertir la realidad en algo fantástico, y convencernos de lo contrario gracias a su pluma prodigiosa. Con su <em>realismo mágico</em> embrujó a los señores de la academia sueca, que en 1982 lo elevaron al Olimpo de los escritores al concederle el Premio Nobel de las letras.</p>



<p>He venido recogiendo pruebas sobre las que quiero hablarles.</p>



<p>Todo comenzó cuando leí una frase del escritor que llamó mi atención: <strong><em>“Mi signo es Piscis y mi mujer es Mercedes. Esas son las dos cosas más importantes que me han ocurrido en la vida, porque gracias a ellas, al menos hasta ahora, he logrado sobrevivir escribiendo”</em>.</strong> (‘Retratos y autorretratos’, 1973)</p>



<p>Ahí, en el hecho de haber nacido un día como hoy, 6 de marzo, de hace 98 años, bajo el signo Piscis, están las claves de estas pesquisas. De mil formas se ha dicho lo importante que fue para él su esposa, la Gaba (Mercedes Barcha), pero nadie se ha preguntado qué tuvo que ver su signo zodiacal con su consagración literaria y cómo conecta en esta historia el personaje de Melquiades.</p>



<p><em>“Melquiades es de las entrañas del misterio que es Piscis”,</em> añade Mauricio Puerta, que ha sido el astrólogo de cabecera de políticos y celebridades. Lleva más de 50 años haciendo cartas astrales. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-112479" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-768x1024.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA-225x300.jpg 225w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05155813/A-MAURICIO-PUERTA.jpg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Mauricio Puerta, astrólogo colombiano, en su apartamento de Bogotá. Primero fue antropólogo y en un trabajo de campo conoció Tierradentro, Cauca, se enamoró de este territorio ancestral y lo convirtió en su segundo hogar. Desde allí ha contribuido a impulsar los sueños de la comunidad Nasa. Es su deseo morir en este lugar mágico, donde también fue enterrada su señora madre. </em></p>



<p>Gabo fue un auténtico Piscis. Dice Mauricio Puerta: <em>“Piscis es el signo de las EMES: la <strong>Magia</strong>, el Misterio, los <strong>Milagros</strong>, la Meditación, el <strong>Misticismo</strong>, los Movimientos de solidaridad, la Metafísica que está Más Allá de lo físico&#8230; Es el signo <em>de personas que, como Gabo, viven en otro mundo, como en el País de las Maravillas</em>. Piscis también es el signo de las ESES… <strong>Soledad</strong>, sensibilidad, sexto sentido, si quisimos, sueños…”.</em></p>



<p>Desde la página uno de la novela ya conocemos a Melquíades: <em>”… gitano corpulento de barba montaraz y manos de gorrión” que llega a Macondo cada mes de marzo</em> (mismo mes en que Gabo llegó al mundo en 1927), y sorprende a sus habitantes con <em>“una truculenta demostración pública de lo que él mismo llamaba la octava maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia”.</em></p>



<p>Esta descripción puede emparentar a Gabo con el personaje por algo que dijo de sí mismo una vez: <em>“Soy escritor por timidez. <strong>Mi verdadera vocación es la de prestidigitador,</strong> pero me ofusco tanto tratando de hacer un truco que <strong>he tenido que refugiarme en la soledad de la literatura</strong>. Ambas actividades, en todo caso, me conducen a lo único que me ha interesado desde niño: que mis amigos me quieran más”. </em>(‘Retratos y autorretratos’, 1973).</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-f1d5237f638a54442c1ae0f2f0068bbd"><blockquote><p><strong>&nbsp;</strong><em><strong>“El que no tenga Dios, que tenga supersticiones”:</strong> </em>Gabo en <em>El olor de la guayaba</em>.</p></blockquote></figure>



<p>Dice el <a href="https://twitter.com/CentroGabo/status/1765055433180578210">Centro Gabo</a> que <em>“por superstición Gabo no revelaba las ideas de sus libros”</em>, excepción hecha en 1997 con <em>En agosto nos vemos, </em>su novela póstuma que se publicó en 2024, a diez años de su muerte.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-blogs-el-espectador wp-block-embed-blogs-el-espectador"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="ldKNMb9XAq"><a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/">No lean “En agosto nos vemos”…</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;No lean “En agosto nos vemos”…&#8221; &#8212; Blogs El Espectador" src="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/no-lean-agosto-nos-vemos/embed/#?secret=F9Qgp4lbuY#?secret=ldKNMb9XAq" data-secret="ldKNMb9XAq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>Su personalidad de hombre de premoniciones y corazonadas quedó manifiesta en las conversaciones que sostuvo con el periodista Plinio Apuleyo Mendoza y consignadas en el libro <em>El olor de la guayaba</em>. Página 119: <em>“Mientras haya flores amarillas nada malo puede ocurrirme. Para estar seguro necesito tener flores amarillas (de preferencia rosas amarillas) o estar rodeado de mujeres”,</em> le dijo a su amigo.</p>



<p>Curiosamente, el escritor asociaba el oro y el color oro con la mierda y los malos presagios, por lo que según reveló nunca llevaba puestas pulseras, cadenas, anillos o relojes de oro, ni había en su casa objetos con ese metal.</p>



<p>Su hermana Aida, autora del libro <em>Gabito, el niño que soñó a Macondo, </em>confirmó el asunto en un reportaje que le concedió al periodista <a href="https://www.eluniversal.com.co/suplementos/facetas/aida-garcia-marquez-y-el-nino-que-sono-macondo-126670-ITEU214914">Gustavo Tatis</a>, de El Universal de Cartagena. Eso fue en 2013, un año antes de la muerte del escritor en su casa de México.</p>



<p><em>“</em><em>Gabito es muy supersticioso”,</em> dijo ella.</p>



<p>Tatis revela el posible origen de esa personalidad. <em>“Entre los guajiros y los sucreños que conforman sus ancestros maternos y paternos, hay matices de supersticiosos. Mientras entre sus familiares guajiros es común dialogar con los muertos, entre los familiares sucreños, es común reencontrarse con los fantasmas de los muertos”.</em></p>



<p>Lo corrobora el astrólogo Mauricio Puerta: <em>“Los nativos Piscis son quienes tienen la más sincera tendencia religiosa en la más alta acepción del término”.</em></p>



<p><em>Dijo Aída: “Alguien dice que la familia García Márquez es una partida de locos” (…) “</em><em>Pero entre los locos nacen genios como Gabito”.</em></p>



<p>Gabo sentía curiosidad, incluso cierto respeto y hasta temor, por la astrología, los horóscopos y las cartas astrales, por lo que podríamos relacionar esto con otro  hecho: en <em>Cien años de soledad</em>, Melquiades se queda a vivir con la familia Buendía y en casa de ellos escribe los pergaminos en sánscrito donde está se descrito el destino de cada miembro de la familia… de la misma forma que la gente acude a la lectura de la carta astral para conocer su destino, con base en la hora y fecha de su nacimiento. </p>



<p>Podemos decir entonces que <em>Cien años de soledad</em> es una extensa carta astral que anticipa el final de los Buendía. Del mismo modo que Melquiades se adelanta al futuro con sus pergaminos, García Márquez anticipó el futuro, que es este presente, a través del mismo personaje: <strong><em>“´La ciencia ha eliminado las distancias´, pregonaba Melquiades. ´Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en cualquier lugar de la tierra, sin moverse de casa´”.</em></strong><em></em></p>



<p>También sabemos que fue Melquiades quien, contrariando a Úrsula, introdujo a José Arcadio Buendía hasta la obsesión en el conocimiento de la alquimia, definida por la Real Academia Española como el <em>“conjunto de especulaciones y experiencias, generalmente de carácter esotérico, relativas a la transmutación de la materia, que influyó en el origen de la materia”,</em> y en las que la astrología desempeña un papel importante.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-bddac0b3ba5968af3a88b010f10f5ca9"><blockquote><p><strong><em>“No hay nada de este mundo ni del otro que no sea útil para un escritor”: </em></strong><em>(Página 265 de Vivir para contarla, su autobiografía).</em></p></blockquote></figure>



<p>En una ocasión, Gabo visitó al astrólogo Mauricio Puerta en su apartamento de Bogotá. Sucedió que en la revista <em>Semana</em> del 3 de mayo de 1993, él predijo que ese año matarían al narco Pablo Escobar, lo que efectivamente ocurrió el 2 de diciembre. La anécdota la cuenta Gabo en su libro <em>Noticia de un secuestro. </em>Publicada en 1996, la obra relata un capítulo de horror de la violencia que Pablo Escobar y <em>Los Extraditables</em> desataron en el país a principios de 1991.</p>



<p><em>—<strong>“García Márquez me dijo: sólo vengo a entrevistarlo, no quiero que me diga nada de mi signo porque yo le tengo terror a eso”,</strong></em> recuerda Puerta más de treinta años después.</p>



<p>Y es que la astrología fascinaba y asustaba con la misma intensidad al escritor, tanto que un personaje como <em>Nostradamus</em>, el famoso médico vidente francés, capturó su atención, hasta convertirse en el referente para dar vida a <em>Melquiades</em>.</p>



<p>En el libro <em>“Tras las claves de Melquiades”</em>, su hermano Eligio García Márquez sugiere que quince años antes de publicarse <em>Cien años de soledad</em>, Gabo había retratado <em>“la figura de Melquiades, y sus artes adivinatorias”, </em>en dos columnas de opinión que escribió para el diario El Heraldo, de Barranquilla, una bajo el seudónimo de <em>Septimus </em>(tomado del personaje de “La señora Dolloway”, la novela de Virginia Wolf), y la otra escrita bajo el seudónimo del vidente de Aviñón.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-41c6fc03ea7ba996bdc4115e02e871a9"><blockquote><p><em>“Nostradamus, el enigmático y cabalístico poeta a quien se le dio nada menos que por hacer profecías versificadas, en grande escala y en tal estado de desorganización, que solo después de realizados los hechos puede conocerse la exactitud de los vaticinios”:</em> Gabo, citado por Eligio García Márquez en <strong>“Las claves de Melquiades”.</strong></p></blockquote></figure>



<p>Así que desde 1950 ya rondaba en su mente Melquiades, <em>“aquel ser prodigioso que decía poseer las claves de Nostradamus”,</em> como se lee en la novela. &nbsp;</p>



<p>“<em>Más aún:</em> –escribió Eligio- <em>el propio García Márquez reconoció con posterioridad que Melquiades estaba inspirado en este personaje misterioso del siglo XVI. Lo dijo en Cartagena de Indias, en abril de 1992, a bordo del barco francés Melquiades, que había arribado a la ciudad, en una misión cultural…”.</em></p>



<p>Eligio añade que Gabo leyó la vida de aquel hombre mientras estudió en el internado de Zipaquirá, en Cundinamarca.</p>



<p>En algún momento de <em>Cien años de soledad</em> nos enteramos de que Melquiades muere durante una epidemia en Singapur pero regresó luego a la vida y a Macondo, porque no puede soportar la soledad, y de paso prepara una bebida que cura a todos los habitantes de la peste del olvido.&nbsp;</p>



<p>García Márquez, que renegó de la muerte y la convirtió en uno de los temas centrales de su obra, murió por otra peste del olvido que la ciencia conoce con el nombre de <a href="https://www.pares.com.co/post/los-a%C3%B1os-m%C3%A1s-tristes-de-gabo-cuando-ya-no-se-acordaba-ni-de-su-nombre">Alzheimer</a> <em>&#8220;cuando ya no se acordaba ni de su nombre&#8221;.</em> Pero no se equivoquen, porque en realidad nunca murió. Gabo vive en sus libros y seguirá vivo hasta donde la memoria de los vivos alcance para recordarlo y celebrarlo. &nbsp;</p>



<p></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=112470</guid>
        <pubDate>Thu, 06 Mar 2025 12:34:50 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/03/05203847/A-MELQUIADES-scaled.jpeg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Gabriel García Márquez era Piscis y les tenía terror a los astrólogos]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>¿Le ofende que le digan cucha o cucho?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/le-ofende-que-le-digan-cucha-o-cucho/</link>
        <description><![CDATA[<p>Primero borraron personas y luego borraron murales para negar la verdad. En el entretanto, algunos se ofenden por el uso de la palabra “cucha” y actúan como &#8220;policía del lenguaje&#8221;.  Para no escribir sandeces, hurgué en los diccionarios de “colombianismos” y “americanismos”. </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-5428dca715b5cd2cadc6a9f768aab412">—“Las cuchas tienen razón”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-d6ffbc006e402eafe84c3a4b3be85863">—“Voy para donde mi cucha”.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-c917f75c10bf83fc17f2865f230b36c7">—“Mi cucho está enfermo”</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-80c58cbe3c67a5d5da06f095cd898a5c">—“Se murió mi cucha”.</p>



<p>Mucho le debe el diccionario al imaginario popular y a los modos en que habla la gente en la calle en cada época. Las palabras nacen de los mismos seres humanos y es su uso cotidiano lo que les otorga un sentido. Están ahí para usarse aunque a algunos les ofenda. El lenguaje es rasgo y testimonio de lo que somos, de nuestra identidad.</p>



<p>Crecí en una barriada donde todavía muchos jóvenes llaman <em>cucha</em> a la mamá y <em>cucho </em>al papá. Allá me eduqué en un colegio del Distrito que lleva el nombre de una de las miles de víctimas de la violencia de este país: <em>Rodrigo Lara Bonilla</em>. En ausencia de los profesores, hacíamos relajo (<em>recocha</em>) en vez de estudiar, pero teníamos un espía atento: —<em>Truchas que viene la cucha, </em>gritaba aquél. Y en cuestión de segundos estábamos, cual angelitos, sentados en los pupitres, de cabeza en los cuadernos.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-fcf7ade4750e489838fb617b370d2a18">En la novela <em>“La mujer que debía morir el sábado por la tarde”</em>, publicada en 2023 y basada en hechos reales ocurridos en Bogotá, se lee la siguiente frase en la página 121: <em>“Cucha, voy a donde mi novia y no me demoro”, dicen que le dijo a la mamá, pero su cuerpo apareció a la orilla del río Tunjuelo. Su familia lo reconoció en la morgue.</em></p>



<p>El país se ha visto inmerso en una discusión en torno a la palabra cucha, por cuenta del mural que ordenó borrar la alcaldía de Medellín, pisoteando el dolor de las madres que siguen buscando a sus hijos desaparecidos, entre ellas Margarita Restrepo, que lleva 22 años tras el rastro de su hija Carol Vanessa, según <a href="https://www.elespectador.com/colombia/medellin/quien-es-la-mujer-que-aparece-en-el-mural-las-cuchas-tenian-razon-en-medellin">este artículo</a> de <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p>La <a href="https://www.elespectador.com/colombia/medellin/polemica-por-grafitis-en-medellin-personeria-investigara-a-la-alcaldia-por-eliminarlos">Personería de Medellín</a> anunció que investigará a los funcionarios que ordenaron esta afrenta contra la memoria histórica. Ojalá sea cierto.</p>



<p>En las redes sociales la gente se manifestó indignada contra el periodista Néstor Morales por insinuar que los propios familiares podrían haber llevado los restos óseos de las víctimas a la fosa común de La Escombrera.</p>



<p>Días después, a través de un estremecedor relato, el portal <a href="https://voragine.co/historias/investigacion/las-confesiones-que-conectan-la-operacion-orion-con-el-horror-de-la-escombrera/">Vorágine</a> desenterró la verdad: <em>“Las confesiones que conectan la operación Orión con el horror de La Escombrera”.</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-85d6de60f1a2f08ecf5ee0a1465eba3c">“… subían a la víctima a lo más alto de la montaña, allá donde ya no había ni una sola casa y comenzaba un sinuoso terreno escarpado atestado de basura, arena y materiales de construcción.&nbsp;Con el cielo como único testigo, abrían un hueco en la tierra y ajusticiaban al señalado. Así lo hicieron una, y otra, y otra, y otra vez.&nbsp;(…) <em>Los ponían en las volquetas que subían con escombros, y allá los arrojaban. También los llevaban a que ellos mismos abrieran su fosa y ahí los metían.&nbsp;(…) “la incursión militar que se ejecutó entre el 15 y el 16 de octubre dejó como resultado 80 civiles heridos, 17 homicidios cometidos por la fuerza pública, 71 personas asesinadas por los paramilitares, 12 personas torturadas, 370 detenciones arbitrarias, 6 desapariciones forzadas registradas durante la operación y más de 100 en los días y meses posteriores”.&nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-voragine wp-block-embed-voragine"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="am4KYxL3lq"><a href="https://voragine.co/historias/investigacion/las-confesiones-que-conectan-la-operacion-orion-con-el-horror-de-la-escombrera/">Las confesiones que conectan la operación Orión con el horror de La Escombrera</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="&#8220;Las confesiones que conectan la operación Orión con el horror de La Escombrera&#8221; &#8212; Voragine" src="https://voragine.co/historias/investigacion/las-confesiones-que-conectan-la-operacion-orion-con-el-horror-de-la-escombrera/embed/#?secret=iZpy95ZzVe#?secret=am4KYxL3lq" data-secret="am4KYxL3lq" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>La indignación aumentó, el mural fue pintado de nuevo y, como no hay mal que por bien no venga, en otras ciudades se hizo lo mismo: Incluso, apareció un nuevo grafiti: <em>“Mientras los medios sigan mintiendo, las paredes seguirán hablando”. </em>Un confidencial de <strong>El Espectador</strong> reveló que el diario japonés Nikkei Shinbum <em>“mandará a Colombia un equipo para hacer un reportaje sobre el grafiti, empezando en Bogotá”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="500" data-dnt="true"><p lang="zxx" dir="ltr"><a href="https://t.co/4Jd9NahBVR">pic.twitter.com/4Jd9NahBVR</a></p>&mdash; Derli López (@derlilopeza) <a href="https://twitter.com/derlilopeza/status/1880988864371892426?ref_src=twsrc%5Etfw">January 19, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Dos escritores pusieron más sal en la herida.</p>



<p>Gustavo Álvarez Gardeazábal, de quien tengo un mejor concepto como autor, escribió lo siguiente en Las 2 Orillas: <em>“El grafiti es <strong>estéticamente horroroso </strong>y <strong>las cuchas de Fico son imitación de las abuelas de Plaza de Mayo</strong> en Buenos Aires, pero eso no importa. <strong>La sorda batalla por inculpar a Uribe y a la sociedad antioqueña de haber permitido lo que sucedió, vuelve a las cuchas en su dolor unas piltrafas usables</strong> y se lleva por delante armonías y esperanzas, dando paso otra vez al espíritu de la venganza que ha regido siempre en nuestra patria”.</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-wp-embed is-provider-las-2-orillas wp-block-embed-las-2-orillas"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="mJtZU48xP2"><a href="https://www.las2orillas.co/las-cuchas-de-fico/">Las cuchas de Fico</a></blockquote><iframe loading="lazy" class="wp-embedded-content" sandbox="allow-scripts" security="restricted" style="position: absolute; visibility: hidden;" title="«Las cuchas de Fico» — Las2orillas" src="https://www.las2orillas.co/las-cuchas-de-fico/embed/#?secret=wF6qQl3UBC#?secret=mJtZU48xP2" data-secret="mJtZU48xP2" width="500" height="282" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no"></iframe>
</div></figure>



<p>¡Cuántas imprecisiones, -pero sobre todo cuánta mala leche- en un solo párrafo! Señor Gardis, no son <em>“las cuchas de Fico”, </em>ni son piltrafas<em>.</em> Son las madres que décadas después siguen llorando a sus hijos desaparecidos por la fuerza. Que sea estéticamente horroroso es una opinión más en un mundo donde para gustos los colores.</p>



<p>Decir que son una imitación de las madres de la Plaza de Mayo es burlarse de su humanidad y de su tragedia, es insinuar que el dolor de las madres argentinas es legítimo ante los crímenes cometidos por la dictadura de Videla en los años 80, y en cambio el dolor de las madres colombianas es un remedo, como si las lágrimas de ellas y la sangre de colombianos inocentes no tuvieran valor alguno. Y sí, lo reconozco: no lo tienen porque por algo andamos en estas. Nada hemos aprendido, salvo a matarnos. &nbsp;</p>



<p>Luego señala Álvarez Gardeazábal: <em>“Si existe una gran parte de antioqueños que <strong>solo desean perdón y olvido</strong> sobre el pasado sangriento que montaron narcos y militares, hay otros que <strong>le siguen echando toda la culpa a Uribe por haber encabezado la batalla contra el avance de las guerrillas”.</strong></em></p>



<p>Es una lástima que un escritor de su talla, que en el pasado denunció la sinrazón del poder en su novela <em>Cóndores no entierran todos los días</em>, use ahora su pluma para denigrar de mujeres indefensas, que lo único que encontraron fue una pared para gritar su sufrimiento, pues no tienen el privilegio de ser recibidas en tertulia como los poderosos de este país, en una hacienda y al calor de unos güisquis.</p>



<p>Se equivoca al invocar el perdón y el olvido. Es lo que quieren los negacionistas. Porque lo que llaman censura es en realidad negacionismo. Las cosas por su nombre.</p>



<p>Si el escritor vallecaucano releyera su propia obra, recordaría que las guerrillas colombianas también deben su génesis a dos partidos políticos colombianos: Liberal y Conservador (<em>Cachiporros</em> o <em>chusmeros</em>, <em>Chulavitas</em> y <em>Pájaros </em>corresponden a la Violencia bipartidista de los años 40 y 50), y tal vez se ahorraría las barbaridades que ahora dice. </p>



<p>Añade una ofensa más a las madres en aras de congraciarse con su amigo expresidente. Exculparlo es asumir el papel de juez que absuelve a las carreras sin esperar a que las investigaciones determinen hasta dónde llega la responsabilidad de la Operación Orión, la cual se realizó bajo el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, en 2002.</p>



<p>Bien dicen por ahí: con los años no nos hacemos más sabios; simplemente nos hacemos más viejos (más cuchos si quieren), despojados de razón y de memoria.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-48a77e2872419cd3fa7993498a8886af">Ramiro Bejarano, el columnista de <strong>El Espectador</strong>, escribió: <em>“La decisión imbécil, por decir lo menos del alcalde de Medellín de borrar el grafiti ´Las cuchas tienen razón´, dizque porque afeaba la ciudad, revela un talante censurador. Lo que afeó la ciudad fue la toma criminal de la Comuna 13 y las desapariciones en La Escombrera, de lo cual nunca se ha dolido el alcalde Gutiérrez. Lo que dejó claro el mandatario es que en su terruño está prohibido hablar mal o siquiera incomodar a Álvaro Uribe”.</em></p>



<p>A Carolina Sanín, la escritora bogotana, no le gustó ni cinco la palabra <em>cuchas</em>. Trató a los grafiteros de incapaces por no escribir mujeres en vez de cuchas. Y en su habitual estilo provocador, metió al baile a otro colectivo que nada tiene que ver con el asunto: <em>“Me pregunto si dirían ´los maricones´ para referirse a hombres homosexuales ´cariñosamente´”,</em> trinó.</p>



<p>Luego posteó:</p>



<p><em>“Los varoncitos furiosos porque una mujer les dice cómo no queremos que nos llamen. Nada nuevo bajo el sol: el complejo de castración de siempre”.</em></p>



<p>Después insistió: <em>“Las mujeres no nos llamamos “cuchas” entre nosotras”.</em></p>



<p>Y siguió posteando:</p>



<p><em>“¿Han visto la cretinada de los que justifican el uso de «cucha» diciendo que viene del muisca? «Puta» viene del latín y también critico que le digan a una mujer «puta». Y «cariñosamente» también es criticable. Piensen antes de creer que argumentan, mentecatos”.</em></p>



<p>A Sanín se le olvida que no todo el país vive en una burbuja con los privilegios de la gente bien hablada. Incluso, muchos deben hablar en inglés británico perfecto, que -dicen las buenas lenguas-, es “el inglés más puro”. <em>“Las womans tienen razón”.</em> Estamos por llegar a eso, en el afán de renegar hasta de nuestras raíces. Es una lástima que no repartieron sangre azul para todos. &nbsp;</p>



<p>Para la gente sin pedigrí la mamá es la <em>cucha</em> y la abuela es la <em>cuchita</em>. El papá el <em>cucho </em>y el abuelo el <em>cuchito</em>. Se dice con amor. Incluso, con el amor genuino hacia la cucha que crio a sus hijos en medio de la pobreza, muchas veces sola, en lugar de dejarle esa tarea a la empleada del servicio, porque -¡ah caramba!- muchas de ellas siguen siendo hasta la vejez la empleada del servicio en casas de gente acomodada. El pobre, con menos educación, demuestra su afecto con lo que tiene, y sabiendo que no son dueños de nada, se expresan con las palabras. Sería el colmo que también eso se les quiera arrebatar, aparte de la vida.</p>



<p>Otra vez se nos sale el clasismo queriendo parecer políticamente correctos. Muchas expresiones de los sectores populares, especialmente de las comunas de Medellín, Cali o Bogotá, como <em>parce</em> y <em>gonorrea</em>, por inmundas que nos parezcan, se han vuelto comunes en la jerga latinoamericana. Se lo debemos a la música, al cine y la literatura. Si de aplicar la corrección se trata, tocaría cancelar a Juanes, películas de Víctor Gaviria y novelas de Fernando Vallejo como “<em>La virgen de los sicarios”</em>, pues cada uno de ellos, a su manera, elevó a la categoría de arte la cultura popular, más no son los únicos. En Medellín lo llaman <a href="https://www.elcolombiano.com/cultura/el-parlache-se-habla-ahora-en-cualquier-parche-MF7214871"><em>“parlanche”</em></a> y tiene diccionario propio. </p>



<p>Para no escribir sandeces, me fui hasta la <em>Biblioteca Luis Ángel Arango</em>, aquí en Bogotá. Según el diccionario de “Colombianismos” del padre Julio Tobón Betancourt, la palabra cucho (cucha) es de origen <em>quichua </em>(quechua, voz amerindia que se habla en los Andes centrales de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina), y uno de sus significados es <em>“Viejo, voz de cariño”.</em></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="240" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21190918/A-DICCIONARIO-2.jpg" alt="" class="wp-image-110620" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21190918/A-DICCIONARIO-2.jpg 400w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21190918/A-DICCIONARIO-2-300x180.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p>No encontré pruebas de que cucha en muisca signifique <em>“Mujer más bella que el arco iris”,</em> como desinforman algunos en las redes sociales.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-c53245893729d641c68289ff22d82c77">No conforme, consulté el <a href="https://www.asale.org/damer/cucho">Diccionario de Americanismos</a><strong>, </strong>disponible en la página web de la Asociación de Academias de la Lengua Española. Corrobora lo anterior y amplía las definiciones: 1. Viejo, anciano, catano. 2. Profesor que enseña en colegios y universidades. 3. <em>Referido a persona</em>, guapetona, bien parecida.</p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-cc2bb07835e33f2694bcc2dc3038b0ff">En el libro <em>&#8220;Bogotálogo: usos, desusos y abusos del español hablado en Bogotá&#8221;</em>, escrito por Andrés Ospina para Alcaldía Bogotá en 2011, la palabra <em>cucha </em>tiene tres definiciones: 1. Anciana. 2. Maestra, por lo general en un plantel de educación media vocacional. 3. Progenitora. Una variedad del término es la palabra <em>Cuchacha</em>: &#8220;Híbrido entre dama de avanzada edad y jovencita. Cucha y muchacha a la vez&#8221;. </p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-835e8ad3e923dc3282355ed5ad9b1de9">En la presentación del <a href="https://andresospina.com/prensa/Bogotalogo-Version-Digital.pdf">&#8220;Bogotálogo&#8221;</a> se lee: <em>&#8220;&#8230;no es necesariamente un documento para eruditos ni para especialistas, lo cual confirma la intención de democratizar el acceso al conocimiento y de no privilegiar los saberes cultos en el sentido tradicional de la expresión&#8221;.</em></p>



<p class="has-contrast-color has-text-color has-link-color wp-elements-2076a60c8c4080d4e25813714fee6320">Queremos dar cátedra de lenguaje refinado negando que esta es una nación pluriétnica y multicultural, así protegida por la Constitución del 91 en su artículo 7º. Por lo tanto, no deja de ser curioso que una escritora acuda a la corrección para ponerle candado a la lengua.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-large-font-size wp-elements-9f6fe577f77be0df2636a12e35cb75c6"><strong>“El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”</strong></p>



<p>Estoy por creer que más pronto que tarde la palabra <em>Cucha</em> entrará por la puerta grande del diccionario de la Real Academia Española, por cuenta de este episodio, que nos recuerda que Colombia es más que sus apellidos ilustres, menos mal. &nbsp;&nbsp;</p>



<p>Usar la palabra <em>cuchas </em>en este contexto no debería ser una ofensa para nadie. Es un homenaje a la persistencia de las buscadoras. No censuremos a los jóvenes por cómo se expresan; más bien pongamos el grito en el cielo para que se les respete la vida&nbsp;y ninguna madre tenga que seguir paseándose con su duelo eterno en busca de una justicia retardada.</p>



<p>Ah, una infidencia: mi cucha se llama Miriam. </p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="631" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184329/A-CUCHAS-2-1024x631.jpg" alt="" class="wp-image-110605" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184329/A-CUCHAS-2-1024x631.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184329/A-CUCHAS-2-300x185.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184329/A-CUCHAS-2-768x473.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184329/A-CUCHAS-2.jpg 1440w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=110598</guid>
        <pubDate>Wed, 22 Jan 2025 12:00:05 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2025/01/21184256/A-CUCHAS.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[¿Le ofende que le digan cucha o cucho?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/replica-a-la-andanada-de-mario-mendoza-contra-el-presidente-gustavo-petro/</link>
        <description><![CDATA[<p>Para deconstruir a Gustavo Petro, hay que deconstruir a toda la élite política colombiana, pasando por las causas que dieron origen al M-19.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-small-font-size"><em>Mario Mendoza (fotografía del libro &#8220;La ciudad de los umbrales, Editorial Planeta&#8221;) y Gustavo Petro (fotografía de El Espectador)</em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aba8451dacd2ab47b8d564d67e0f0242"><em><strong>&#8220;Frente a la tentación del yo y del ya, el arte es diálogo. Es conversar con esa fragilidad que nos hace fuertes&#8221;: Irene Vallejo, </strong>escritora<strong>.</strong></em></p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-aac85d781e1e1bbce332da37f5399f1a"><em><strong>“El sabio Tucídides decía que en las guerras las palabras pierden su significado. Hace ya más de veinticinco siglos, el ateniense observó que la manera de emplear ciertos términos permite diagnosticar el estado de salud colectivo”: Irene Vallej</strong></em><strong><em>o</em>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p>¿Quién fue el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>?</p>



<p>El antipetrismo está feliz <em>viralizando </em>el “perfil” o retrato escrito que hizo Mario Mendoza sobre el presidente de la República para la revista <em><a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">Cambio</a></em><strong><em>.</em></strong> Se zambullen en la artillería del escritor, nada nuevo o distinto a la palabrería y adjetivos que circulan a diario por las redes sociales: <em>“gurú religioso”, “personalidad mesiánica”, “enviado del cielo”, &#8220;división esquizofrénica”, &#8220;discursos energúmenos&#8221;,</em> etcétera, etcétera.</p>



<p>Ah, pero lo dice Mendoza que es el super… ventas.</p>



<p>No juzgaré si su literatura juvenil es buena, regular o mala, pero en <a href="https://cambiocolombia.com/pais/retrato-de-gustavo-petro-en-blanco-y-negro-por-mario-mendoza">este texto</a>, lleno de lugares comunes, repite lo que dijo hace un año. Como lector, habría agradecido mayor belleza literaria, más poesía y menos retórica, para que la lectura alimentara de algún modo. Tomo prestadas las palabras de la escritora española  Irene Vallejo en su discurso de ingreso a la Academia Colombiana de la Lengua.<strong> <em>“Cuando todo se vuelve público al instante, en una atmósfera preñada de los truenos de la polarización, es más necesario que nunca un espacio literario para confrontar pensamientos complejos”.</em></strong></p>



<p>El autor bogotano se regodea deshilvanando la personalidad del presidente, sólo le faltó decir —y ganas no debieron faltarle— que a Petro toca ponerle ya la camisa de fuerza y encerrarlo… quizás en alguno de los frenocomios o manicomios por donde transitan ciertos personajes de su obra. &nbsp;</p>



<p>Los antipetristas se frotan las manos y bailan alrededor de la hoguera, como si Mendoza hubiera descubierto el fuego. Sin haber completado un año de gobierno, ya había confesado su arrepentimiento y cantado sus verdades: <strong><em>“Si yo pudiera echar para atrás, me uniría a la gente que votó en blanco”</em>,</strong> le contó a su amigo Juan Carlos. Botero en esta <em><a href="https://www.eltiempo.com/cultura/mario-mendoza-si-petro-no-corrige-va-a-llevar-a-la-nacion-al-desastre-780658">entrevista</a></em> de junio de 2023.</p>



<p>Se le abona, eso sí, su mirada de observador independiente, que no es la del activista en ejercicio.</p>



<p>Lo que causa un poco de risa es la pose de psiquiatra, o al menos de psicólogo, que asume el escritor al escribir el “perfil”. Después de elogiar para justificar su voto, ataca sin contemplaciones.</p>



<p>Comienza diciendo: <em>“El problema es que poco a poco empezó a mostrar su lado más <strong>oscuro y siniestro:</strong> el del <strong>narcisista paranoico</strong> que no soporta que le lleven la contraria, que lo cuestionen o lo vigilen”.</em></p>



<p>Sinceramente, pensé que&nbsp;con esas cuatro palabras describía&nbsp;a su tristemente célebre amigo Campo Elías Delgado, cuya historia demencial (y su final sangriento en el restaurante <em>Pozetto </em>de Bogotá), le dio para cosechar fama y fortuna a tres bandas: <em>“Satanás”, </em>la novela, la película y la novela gráfica. Los escritores de ficción tienden a la exageración en sus párrafos; lo sé porque soy uno en ciernes, sin fama claro está.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-b7d0149d98ce551d1e324e363cec65ea"><em>“Desearía reivindicar la labor saludable de la humilde filología, que, ejerciendo la meditación sobre las palabras, sana los textos y nos enseña, en tiempos de hipérboles y bulos, la importancia de regresar siempre a las fuentes primarias, de cotejar y contrastar, de leer entre líneas y <strong>buscar la expresión justa.</strong> La filología también se ocupa de investigar y conocer a fondo cada idioma, <strong>para protegernos de todo intento de manipulación lingüística, para salvaguardar una conversación saludable y serena, para proteger el legado de leyes y leyendas que nos permite vivir juntos”. </strong></em><strong><a href="https://elpais.com/america-colombia/2024-10-13/palabras-anatomia-de-un-misterio.html">Irene Vallejo</a>, </strong>escritora<strong>.</strong></p>



<p>Quede claro que no hago una defensa del presidente —no me fío ni de mi sombra— sino una exigencia como lector para que se cuide el rigor en los contenidos, las palabras que se escogen para describir o calificar.</p>



<p>Sinónimos de persona siniestra: maligno, perverso, malvado, pérfido. No soy fan de la obra de Mendoza, pero sé por lo que me cuenta mi hija que se nutre de esta clase de personajes oscuros y siniestros.</p>



<p>En Colombia ha habido —los hay y seguirán existiendo— criaturas realmente oscuras y siniestras. Y en la política más, pero con esa gente da miedo meterse.</p>



<p>El presidente es un ser lleno de contradicciones, quizás de inseguridades e improvisaciones también, y, aceptémoslo, de <em>“temperamento retador y pendenciero”</em>, pero en los dos años largos en la Casa de Nariño, todavía no ha matado ni comido del muerto. Creo que Mario Mendoza escribió de afán y sin diccionario de sinónimos a la mano. Lástima que esos <em>libracos</em> quedaron en desuso.</p>



<p>También usa los términos <em>narcisista </em>y <em>paranoico.</em> ¿Acaso para ser presidente de una nación, lo mismo que rey o dictador, no hay que tener aires de superioridad y un exagerado amor propio? No se nos olvide que aquí ya hubo un <em>Mesías</em> con dos periodos encima, el segundo conseguido a las malas, tras violentar ese libro sagrado que es la Constitución de 1991.  </p>



<p>Se me ocurre que paranoicos estamos todos en Colombia, más después de la Pandemia. El propio Mario se lo confesó a <em>El Tiempo </em>a principios de año y con esta frase abrió ese periódico su reportaje: <em><strong>“Me di cuenta de que me estaba enloqueciendo”, </strong></em>dijo, refiriéndose al desajuste mental que trajo la cuarentena, a causa del Covid-19, y al dolor profundo que experimentó tras el fallecimiento de su señora madre.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color wp-elements-48dc72e63744514b2485be9de2e2a6e2"><em>“Para mí fue muy duro, fue un duelo muy mal hecho, lleno de culpas y de recriminaciones. En algún momento me di cuenta de que me estaba enloqueciendo, yo ya no confiaba en mí, entonces tuve que pedir ayuda, hacer terapia y empezó una precipitación en el abismo, una caída, pero <strong>poco a poco me fui dando cuenta de que no era solo mi caída, sino era toda una sociedad la que se estaba cayendo, una sociedad entera, una civilización que se iba a pique”</strong></em>: Mario Mendoza.</p>



<p>En el programa <em>Hablando con Francisca</em>, a propósito del mismo tema, Mendoza cuestionaba a los psiquiatras. <em>“¿Qué es normal?, que es el grave problema que yo tengo cuando los psiquiatras empiezan a diagnosticar. Parten de un concepto de normalidad. Pero ¿Qué es normal?, ¿Quién es normal?, ¿Dónde tenemos un ejemplo de una persona al ciento por ciento equilibrada? Lo que ellos llaman la normalidad psiquiátrica, ¿dónde está eso? Yo creo que eso no existe. <strong>Nadie está al ciento por ciento en su lugar, perfecto, equilibrado, </strong>que tenga el control de sus emociones y de sus sentimientos”. &nbsp;</em></p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Mario Mendoza: Increíble historia de Superación 😱 - De la Depresión a la Escritura Sanadora" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/EY7xC4WmCCs?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Pues bien: Mendoza, que no es psiquiatra, ya valoró al presidente, sin diván, a la distancia.</p>



<p>Pero comparto algo de lo que dice, porque de algún modo todos estamos mal de la cabeza en estos tiempos. Si se diagnostica a cada colombiano habría que construir más instituciones psiquiátricas. Por lo pronto, podrían empezar con los escritores, a los que con frecuencia nos falta un tornillo, porque para escribir sobre la realidad colombiana no basta la cordura.</p>



<p>También creo que el presidente está siendo víctima de lo que llaman <em>la soledad del poder.</em></p>



<p>Si el maestro Gabriel García Márquez viviera, además de votar por Gustavo Petro, (también a mí me gustan los relatos distópicos), lo habría definido con dos de sus frases certeras: <em>“</em><strong><em>No hay soledad comparable a la soledad del poder”,</em> <em>“La soledad del poder se parece mucho a la soledad del escritor”.</em></strong></p>



<p>Con todo, es posible que Petro y Mendoza tengan parecidos razonables. Añade el escritor en el programa <em>Hablando con Francisca. “A mi socializar me cuesta mucho. Es algo que al día de hoy todavía lo tengo, y es que no me gusta, no me siento cómodo. Es como un pequeño ermitaño que huye hacia su cueva, y ahí se siente seguro y ahí se protege un poco”.</em></p>



<p>De pronto, al presidente también lo posee ese espíritu de anacoreta, ¿un ser acaso retraído e incomprendido? Cuando salió del cargo, la exministra <em><a href="https://www.elespectador.com/el-magazin-cultural/la-carta-abierta-de-la-exministra-de-cultura-patricia-ariza-a-gustavo-petro">Patricia Ariza</a></em>, su amiga, en una carta pública de agradecimiento hizo esta observación: <em>“Allí aprendí mucho, son gente inteligente: escuché discusiones de alta economía y vi en sus intervenciones, presidente, a un hombre profundamente humano, pero, a la vez, triste. No logré comunicarme con usted y lo siento, de verdad. Le pregunté a mucha gente: ¿Qué le pasa al presidente conmigo? Y me decían: no te preocupes, él es así con todo el mundo. Eso me tranquilizaba, por momentos”.</em></p>



<p>Esas palabras dicen más del<strong> </strong>presidente de lo que cualquiera de sus detractores repite sin evidencia médica. &nbsp;</p>



<p>Analicemos otras frases del dictamen del escritor, casi <em>bestseller.</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ca5f186d4f890d5fb8cda7cc0a2a9328">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“…no llegaba puntual a ninguna cita e iba quedando cada vez más encerrado en sus <strong>alucinaciones </strong>de víctima perseguida, <strong>una herencia que quizás le queda de la tortura que sufrió en la cárcel”.</strong></em></p>



<p>Si es así, entonces el mismo Mendoza ya resolvió el caso, ahorrándole el tratamiento al presidente. &nbsp;</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-26f022f9af69a17e943adea88585c7b9">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Parecía Doctor Jekyll y Míster Hyde. <strong>Un caso clínico</strong>”.</em></p>



<p>En un país con escasa compresión lectora, le faltó decir quiénes eran esos personajes. Jekyll&nbsp;y Hyde son la misma persona: un científico que por medio de una pócima despierta su humanidad maléfica, hasta convertirse en un criminal capaz de cometer atrocidades. La comparación es bastante desafortunada porque el presidente no es lo uno ni lo otro. De serlo, tocaría encerrarlo de por vida. Insisto: escribir símiles es tan complicado como hacer hipérboles, todo un arte.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-7c63fdd03272ed6036993b48c857ee41">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Y a este Mesías tan nuestro, al que su ego le dicta que puede ser el <strong>presidente del planeta entero</strong> y el <strong>embajador de las estrellas</strong>”.</em></p>



<p>Reto al escritor de distopías a que nos diga dónde se autoproclamó como ta<strong>l</strong> el presidente. Más que un retrato -o perfil, como lo llamó él-, esta es otra columna de opinión. Una interpretación libre como lo hizo la oposición con los discursos del presidente ante la ONU. Un perfil es otra cosa. Es más bien un resumen juicioso de titulares y trinos. Perfiles los que hacían Gay Talese y Truman Capote.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-ab3c1f91caa4b811755ad8f91c87fef8">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Fue el primero de <strong>tantos brotes de paranoia</strong> que vendrían después. <strong>Narciso</strong> empezaba a <strong>delirar </strong>atrapado en la Casa de Nariño”.</em></p>



<p>La frase, para que no se caiga de su peso, requiere la firma de un psiquiatra con cartón. Lo demás son creencias, opiniones, no hechos comprobados ni sustentables. En dos palabras, es literatura, es ficción. <em>“La verdad de las mentiras”, </em>que así dijo otro Mario: Vargas Llosa.</p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-6cea62c91a37113e65718e5c76f520cf">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; “<em>No se puede ser fraterno cuando se está lleno de <strong>odio y resentimiento</strong>”</em></p>



<p class="has-secondary-color has-text-color has-link-color wp-elements-5c5f54fcdc9df4a33660dd7c7577defb">·&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <em>“Petro, que tiene una moral fluctuante y acomodaticia”.</em></p>



<p>Dos frases elocuentes, sin duda, que aplican casi que sin excepción a toda la clase política de este país y alrededores, incluidos los prontuarios que pesan sobre muchos de ellos. Desde el Plebiscito de la paz, que ganó el “No” con mentiras, en Colombia toda la tragicomedia política (nuestro teatro del absurdo y el cinismo) se ha basado en inquinas y marrullas.</p>



<p>Un retrato “en blanco y negro”, donde no se le reconoce un acierto al gobernante, es un cuadro inacabado, porque deliberada y convenientemente&nbsp;el autor dejó el tono blanco sin destapar, olvidando, por ejemplo, que en los últimos 50 años es el primero en encarar el problema de la tierra, origen de nuestro conflicto interno. Además, en tiempos de polarización no se puede hacer el perfil de un líder sin analizar a la contraparte, sus contradictores. En una democracia,&nbsp;donde fungen tres poderes, ese contexto ameritaba, siquiera, un párrafo.</p>



<p>Si se trata de <em>deconstruir </em>a Petro, hay que <em>deconstruir </em>a toda la élite política, (partiendo de las elecciones que se robó Misael Pastrana el 19 de abril de 1970, génesis del M-19), sin favorecimientos y mucho menos sin mandar el mensaje equivocado de que la única opción posible es volver al pasado, como si nos persiguiera un sino trágico al que toca resignarnos.  &nbsp;</p>



<p>Para el caso colombiano (y sin ánimo de lavarle la cara al presidente por sus pecados), el Congreso de la República ha sido hasta cierto punto la <em>vaca muerta </em>en el camino de las reformas que el país necesita, satanizando&nbsp;proyectos o amenazando con no debatirlos, sin siquiera haberlos leído. A ver cuándo pintamos en blanco y negro el retrato de los &#8220;<em>honorables Padres de la Patria”</em> y su cuota de irresponsabilidad (orfandad) política. </p>



<p>A Mendoza se le olvida un concepto elemental: que el poder es un juego y ese juego se alimenta de intríngulis y estrategias. Para entenderlo, hay que ser un animal político (concepto aristotélico sobre la dimensión socio-política del ser humano) y la mayoría de nosotros, analfabetas sin formación política, no pasamos de ser humildes espectadores. </p>



<p>A eso llamamos democracia cada cuatro años. Son las reglas del juego, y por eso hasta el <em>&#8220;Fuera Petro&#8221;</em> de la oposición en los estadios parece otra pataleta fuera de lugar.&nbsp;Cabe pensar, entonces, que todos estamos paranoicos, buscándole la quinta pata al gato en todo lo que dice o hace el mandatario.&nbsp;Nunca sobra leer o releer a autores como Platón (<em>La República</em>) o Maquiavelo (<em>El príncipe</em>). </p>



<h2 class="wp-block-heading has-text-align-right">Decía Platón, el filósofo griego: <em><strong>“Debemos construir una sociedad en la que cada uno haga aquello en lo que es mejor”.</strong></em></h2>



<p>Yo también voté por Petro, pero a diferencia de Mendoza no me arrepiento. Asumo la responsabilidad sobre mis decisiones, aunque entiendo que algunos denigren para liberarse de posibles culpas. Este es un gobierno imperfecto, como todos, pero es el gobierno que millones elegimos. Estaremos en manos de Petro hasta el 7 de agosto de 2026, a menos que la Comisión de Acusaciones de la Cámara -no el Consejo Nacional Electoral- encuentre razones justificadas para destituirlo. De haber ganado Rodolfo Hernández hoy nadie sabría en manos de quién estaría la nación.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>La gracia es resistir y Mendoza claramente no resistió. El que dijo una vez que <em>“escribir es resistir”</em> y luego escribió un libro completo para convencernos también de que <em>”leer es resistir”, </em>al final cayó vencido, derrotado, apuñalado por sus propias frases, que quedan vacías y carentes de significado en momentos en que la Derecha, locuaz, se anticipa a “celebrar” su posible regreso al poder.&nbsp;</p>



<p>Hay que ver la dicha con la que están colgando en las redes el “retrato” hecho por Mendoza, porque al final nadie sabe para quién trabaja, aún quienes se las dan de independientes o apolíticos. Hace un año un Mendoza <em>Nostradamus</em> había echado el mismo cuento de hoy durante la misma conversación con su amigo Juan Carlos Botero: <em>“Petro nos va a conducir de regreso a una derecha más radical y violenta de la que hemos conocido”.</em> Y repitió su profecía, por si alguien no entendió: <em>“Si Petro no corrige, va a llevar a Colombia al desastre”.</em></p>



<p>Querido Mario: en el eterno desastre, siempre cerca del abismo, hemos esta​d​o sumidos desde el principio de los tiempos, mal contados hace 214 años, porque hacia atrás la Historia dice más de los españoles y de Colón que de nosotros, tanto así que ni siquiera tenemos conciencia de lo que pasaba en Colombia durante el Medioevo. La falta que nos hace un Stefan Zweig criollo, uno con la mirada intelectual verdaderamente amplia, de pensamiento humanista y no reduccionista de las cosas, un pensador desapasionado que nos permita entender el presente desde <em>“El mundo de ayer” </em>colombiano.</p>



<p>En los mismos libros de Mendoza sé qué están contados algunos de nuestros cataclismos políticos, los recientes y los pasados. Y si no están todos, nos quedan los textos de Historia; sería bueno quitarles el moho. Antonio Caballero hizo un resumen ameno, ilustrado por él, en <em>“Historia de Colombia y sus oligarquías”</em> para quien quiera leerlo <a href="https://www.bibliotecanacional.gov.co/es-co/proyectos-digitales/historia-de-colombia/libro/index.html">aquí<strong> </strong></a>gratis.</p>



<p>Aunque la literatura tampoco está ayudando a conjurar tantas desgracias, al menos la letra impresa ha servido para mantener una clientela cautiva, que eso ya es mucho decir en un país que no lee, que lee a medias, o, como en el caso de las columnas de opinión, lee únicamente lo que conviene.</p>



<p>Ya me acordé: el que dijo <em>“No hables a menos que puedas mejorar el silencio”</em>, fue Jorge Luis Borges. Creo que todos en este país, del presidente hacia abajo, hemos hablado demasiado. Deberíamos intentar por un ratico el silencio esclarecedor.&nbsp;</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106560</guid>
        <pubDate>Tue, 15 Oct 2024 12:07:13 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Réplica a la andanada de Mario Mendoza contra el presidente Gustavo Petro]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Feria del libro en Pasto e Ipiales: ¿Eso para qué?</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/pazifico-cultura-y-mas/feria-del-libro-en-pasto-e-ipiales-eso-para-que/</link>
        <description><![CDATA[<p>Empieza la mejor semana del año. Así lo creemos quienes durante mucho tiempo hemos trabajado por construir una feria del libro que hoy llega su versión decimoséptima y que poco a poco, con altos y bajos, pasito a pasito, se ha abierto un espacio dentro de la vida cultural de la región. A pesar de [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="382" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024-1024x382.jpg" alt="" class="wp-image-106065" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024-1024x382.jpg 1024w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024-300x112.jpg 300w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024-768x287.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024-1536x573.jpg 1536w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Empieza la mejor semana del año. Así lo creemos quienes durante mucho tiempo hemos trabajado por construir una feria del libro que hoy llega su versión decimoséptima y que poco a poco, con altos y bajos, pasito a pasito, se ha abierto un espacio dentro de la vida cultural de la región. A pesar de la historia que tenemos detrás &#8212; por más años que llevemos en este esfuerzo colectivo &#8212; siempre vale la pena hacerse una pregunta que parece muy simple, pero a la que nunca deberíamos dejar de prestarle atención: ¿para qué se hace una feria del libro?</p>



<p>Según el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, Temporada de Letras es una de las ferias de mayor crecimiento en el país. Este evento nariñense, diseñado para el público y las necesidades de los nariñenses, es un referente para ferias de todos los tamaños dentro y fuera de Colombia que en varias ocasiones nos han invitado a compartir nuestra experiencia. Estos reconocimientos, sin embargo, no resuelven la pregunta: ¿para qué se hace una feria del libro?</p>



<p>Desde que nació, Temporada de Letras ha ofrecido actividades en torno a los libros, la lectura y la escritura que están dirigidos para todos los públicos, pero en especial a los más pequeños. Este año el número de actividades supera las doscientas. También ha crecido el número de editoriales, libreros, escritores, periodistas, poetas y representantes del mejor talento literario que nos vienen a visitar, no solo para dar a conocer su trabajo, sino para dejar una huella en los procesos culturales de la región a través de talleres en los que comparten su oficio, frente a frente, en contacto directo con el público.&nbsp;</p>



<p>¿Para qué se hace una feria del libro? por qué, desde Fundación Qilqay, trabajamos todos los días del año para articular una red de alianzas y colaboraciones que incluye al Ministerio de las Culturas, la biblioteca nacional de Colombia, la Gobernación Nariño y se programa Cuna,&nbsp; la Alcaldía de Pasto, el Banco de la República; , al Programa Nidos, a Comfamiliar de Nariño, a la&nbsp; Universidad de Nariño, a la Universidad Mariana, al Centro de Memoria Histórica, a la Cámara colombiana del libro, al SENA, a TecnoAcademia, al Grupo Planeta y al Fondo de Cultura Económica.</p>



<p>Sabemos que lo que sembramos hoy se verá reflejado mañana en la vitalidad de un ecosistema cultural amplio y diverso, conectado con circuitos nacionales e internacionales. Lo sabemos porque, tras más de diez años haciendo este trabajo, hemos tenido el tiempo suficiente para ver cómo se acortan las distancias, cómo nuestro público está cada vez más conectado con lo que pasa en el mundo, cómo se forman comunidades en torno a la lectura y la escritura, cómo florece la oferta editorial en la región, cómo nuestros artistas empiezan a interactuar en pie de igualdad en entornos que ya no están ni demasiado lejos, ni absolutamente cerrados.</p>



<p>El camino que nos queda es largo y los esfuerzos por hacer inmensos, pero a estas alturas podemos decir con tranquilidad que nuestros públicos, nuestros aliados y nosotros mismos</p>



<p>hemos aprendido que una feria del libro no es un puñado de días en los que se venden algunas novedades literarias. Tampoco es comparable con los eventos que sirven para disfrazar con ofertas tentadoras los libros que no suscitaron ningún interés en otras ciudades y que pasan por aquí, peregrinos, para ver si con algo de suerte y con precios reducidos se salvan de ser reciclados.</p>



<p>Una Feria del libro es un proceso hacia el futuro, es un esfuerzo que acompaña distintas iniciativas culturales a lo largo de todo el año, es una fuerza que entreteje relaciones y abre puertas, es una oportunidad de formarnos como ciudadanos, ya no solamente del terruño, sino de una comunidad más amplia en la que participamos sin complejos aportando toda la fuerza de lo que nos hace únicos. Una feria del libro sirve para alimentar un ecosistema cultural en el que todos tenemos un papel y de cuya inmensa fortaleza apenas empezamos a mirar los frutos.</p>



<p>Los invitamos, entonces, a que nos acompañen a esta fiesta de puertas abiertas, a esta feria que es de todos y que acompaña y enaltece a la región que tanto amamos.</p>



<p><strong>Mariela Guerrero</strong></p>



<p>Fundación Qilqay</p>
]]></content:encoded>
        <author>J. Mauricio Chaves Bustos</author>
                    <category>Cultura</category>
                    <category>Pazifico, cultura y más</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=106064</guid>
        <pubDate>Mon, 30 Sep 2024 16:30:07 +0000</pubDate>
                                <media:content url="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/09/30112629/TEMPORADA-DE-LETRAS-IPIALES-2024.jpg" type="image/jpeg">
                <media:description type="plain"><![CDATA[Feria del libro en Pasto e Ipiales: ¿Eso para qué?]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">J. Mauricio Chaves Bustos</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-falta-que-hace-antonio-caballero-parte-1/</link>
        <description><![CDATA[<p>Antonio Caballero, escritor, periodista,  caricaturista y hasta poeta, tendría 79 años pero murió de 76.  Huérfanos quedamos sus lectores el 10 de septiembre de 2021. En cada escrito le  sobreviven su alma y su pluma exquisitamente cáustica, corrosiva. Una vez se confesó ladrón de libros.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right has-contrast-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-1026d375afe70006e4cd2af8e438137e">Foto: <strong>El Espectador</strong>.</p>



<p class="has-text-align-right has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-32e55877de62652a7fd2eb8623b05e5b">“La inautenticidad es lo único verdaderamente auténtico en Colombia, Somos eso (…) Hablar mierda es lo más auténticamente colombiano que hay”. <strong>(Antonio Caballero, <em>Sin remedio</em>, página 92).</strong></p>



<p>Hay escritores que no deberían morirse, porque su pluma es esa luz que encandila un mundo a oscuras, incluso si hace buen sol, incluso si uno no está de acuerdo con todo lo que escriben. Pero quizás no necesitemos a un Antonio Caballero resucitado, porque sus columnas se pueden leer hoy como si las hubiera escrito esta mañana y no hace 20 o más años, porque resultan vigentes en este impetuoso presente, que también fue un presente alocado en el pasado. En eso consiste la inmortalidad. </p>



<p>Dichosos lo que se tomaron un whisky con él y dichosos lo que charlaron con él a palo seco. Los demás nos conformamos con el placer de conversar con sus libros y sus columnas. </p>



<p>Fue un intelectual genuino en un país donde hay menos intelectuales de lo que uno quisiera y donde algunos se creen intelectuales sin llegar ni a <em>intelectualoides.</em> En esta época, donde los periodistas parecen más importantes que las noticias que dan, Antonio Caballero es ese espejo donde deberían verse quienes viven del oficio de informar. Su tan comentada timidez es virtud en esta hoguera de vanidades, figurines y presumidos. Más que tímido o temido, fue incómodo para los poderosos, nunca disimuló la alergia que le causaban. Cantó la tabla cuando quiso y a quien quiso con elegancia gramatical; acaso un caballero con todas sus letras. </p>



<p>Me pregunté ¿Qué habría dicho Antonio Caballero sobre la reciente discusión entre <a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/un-turbio-horizonte">Daniel Samper</a> (papá) y el escritor barranquillero Giuseppe Caputo?</p>



<p>El primero, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua desde 2016, cuestionó al segundo, profesor de la Maestría de Escritura Creativa en el Instituto Caro y Cuervo, por usar la expresión ‘Queridxs postulantes’ en un comunicado interno, reprochándole por utilizar <em>“un ridículo, minoritario y forzado plural con x”. </em>Caputo no se quedó callado. Escribió una<strong> </strong><a href="https://cambiocolombia.com/los-danieles/abrir-la-lengua-abrir-la-vida">columna </a>en la revista <em>Cambio</em> –donde Samper papá publicó la suya- defendiendo su punto.</p>



<p>Dice Caputo: <em>“…el debate sobre este lenguaje evidencia que la lengua es racista, clasista y excluyente porque la experiencia humana es racista, clasista y excluyente; que el masculino genérico se explica porque el hombre acaparó todos los espacios de visibilidad; que la lengua es un correlato gramatical de un ordenamiento social patriarcal; que, con las luchas por los derechos y por la igualdad, se tiene que dar un cambio lingüístico; que la realidad se cambia haciendo política y la política se hace con la lengua; y que el lenguaje incluyente no pretende ser gramática, sino que pretende ser un cambio social y cultural”.</em>&nbsp;</p>



<p>Y añade Caputo: <em>“Así como la vida de las maricas, de las personas no binarias y de las personas trans no se debate, el uso de las letras e y equis tampoco —ya no: ya ha sido amplia y larga y paciente la discusión—. Esas letras por fin están aquí para corporizar en la lengua a las personas que siempre —siempre— hemos estado aquí: no es, como suele decirse ridícula y fóbicamente, ´una moda´”.</em> </p>



<p>Lo que opinaba Antonio Caballero lo dejó dicho en una columna que publicó en el diario español <a href="https://elpais.com/diario/2007/04/02/cultura/1175464804_850215.html">El País</a> hace diecisiete años: (<em>La lengua de los políticos</em>, 1 de abril de 2007)</p>



<p><em>“… el futuro pinta todavía más negro, a juzgar por el llamado Congresito de la Lengua que se realizó en Medellín entre la reunión de las Academias y el Congreso de Cartagena, bajo el lema&nbsp;</em><em>Los niños y las niñas tienen la palabra.&nbsp;Un lema que, en sí mismo, es una puñalada por la espalda al genio propio de la lengua española. Porque en otras esa reverencia ante la corrección política de género puede tener algún sentido: boys and girls, o filles et garçons. Pero en español no sólo resulta pleonástica sino, sobre todo, ñoña: el pecado que no tiene perdón”.</em></p>



<p>Es decir, Caballero pesaba lo mismo que Samper Pizano, y yo estoy del lado de ambos, entre otras cosas porque no creo que una equis por sí misma arregle un mundo plagado de tanta inequidad e iniquidad. Si queremos un mundo incluyente, hagamos que caiga la justicia sobre quienes discriminan, escribamos buenas historias donde quepamos todos, contemos los dramas de aquellas personas a quienes la Historia ha querido dejar por fuera, denunciemos a través del periodismo y la literatura todo lo malo de los sistemas políticos que nos gobiernan, pero no forcemos la lengua ni el lenguaje porque qué culpa tienen del mal comportamiento de los hombres (que, por supuesto, incluye a las mujeres y a todos los género habidos y por haber).</p>



<p>Transformemos la mente y el corazón, no el lenguaje. Por si solos, tanto el lenguaje como la lengua, con sus vocales y sus consonantes, se hacen entender, y por eso el dicho dice con mucha razón lo que dice: <em>a buen entendedor, pocas palabras. </em>Si yo, por ejemplo, me refiero a todos mis lectores, no creo que toque cambiar una O por una E (<em>Todes</em>) para que los demás se sientan incluidos. Todas las personas saben que me refiero a ellas cuando escribo, y no escribo pensando si mi lector se acuesta con equis o con ye.</p>



<p>Una novela y una columna de prensa terminan pareciéndose en algo: tratan sobre la condición humana, una y otra pueden servirle a uno como lector para escarbar en sus adentros;  las buenas columnas de Antonio Caballero sirven para ver de qué estamos hechos, nutren por su vasto conocimiento y el dominio del lenguaje, más allá de las malquerencias o las bienquerencias del columnista que fue.</p>



<p>Caballero fue un gran lector, también poeta -aunque de eso poco se ha hablado- y además se confesó ladrón de libros. <em>“Yo mismo, de joven, aprendí a leer robando libros de bolsillo en las librerías bajo la advocación moral de André Gide”</em>, confesó en 2005. Y por lo tanto, no tuvo problemas en prestar los suyos o conque uno desapareciera de su biblioteca. Por mi parte, creo que a nadie deberían meter a la cárcel por robar libros si los roba por la necesidad de leer, como el que roba para no dejarse morir de hambre, porque la pobreza debería ser un crimen contra la dignidad de las personas pero las ansías de leer jamás. Por lo pronto, no me he robado nada, aclaro. </p>



<p>Quisiera creer que la palabra escrita y la palabra hablada salvarán al mundo. Pero no ha ocurrido hasta ahora. Desde el momento mismo en que los seres humanos soltaron la lengua, debieron empezar nuestros problemas. Es decir, lo que debería servir para nuestro entendimiento y acercamiento, ha servido para la ofensa y el distanciamiento… en cualquier época, no exclusivamente en ésta. Llevamos centurias cabalgando a lomo de libros y no creo que, en lo colectivo,  seamos mejores seres humanos.</p>



<p>Los libros nos salvan de manera individual, eso sí; incluso hacen mejores personas a las personas, pero no podemos aspirar a más. Un mundo justo seguirá siendo la eterna utopía, el sueño de los ilusos; yo entre ellos. Por eso, tengo un píe en la realidad y el otro pie en la literatura, menos mal; es prácticamente imposible vivir cuerdo de otro modo. </p>



<p>Mientras unos usan la mata que mata para evadirse, hay quienes alcanzamos el mismo efecto embriagándonos de literatura, todos los días; a mí, donde me cojan las ganas. <em>“Los libros existen para ser leídos, y no para ser adorados”</em>, decía Antonio Caballero, quien escribió uno en clave de novela, <em>Sin remedio</em>, donde están su prosa, sus versos, su introspección, la autopsia con cortes finos que le practicó a nuestra sociedad. Era poeta, aunque de eso nadie habla, como ya se dijo. Uno de veinte poemas suyos empieza así: <em>&#8220;Las cosas son iguales a las cosas / Aquello que no puede ser dicho, hay que callarlo&#8221;. </em>Aunque él no se calló nada.</p>



<p>Como un antojo previo a la siguiente entrada del blog, compartamos estos bocados.</p>



<p class="has-text-align-center has-large-font-size"><strong>Frases memorables de un pesimista irredento, sacadas de <em>Sin remedio, </em></strong>su única novela.</p>



<ul class="wp-block-list">
<li><em>“Una poesía es como cuando uno no sabe qué decir, y lo dice”.</em></li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Debe haber otra vida. No puede ser posible que todo sea esta misma mierda”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Uno sale de la casa con el día predestinado. Lo que le va a pasar le pasa”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“No hay que tenerle miedo al ridículo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía no sirve para nada, mijo. No sirve para poseer lo que se desea. A lo sumo, para remplazarlo”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Como San Agustín, dame la virtud, Señor, pero todavía no”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¿No podía hacer Dios un mundo en el que no existiera Bogotá?”</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“Había olvidado como es la gente de fea y de numerosa. El mundo es como es”.</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“¡Salvo mi corazón, todo está bien!” (Página 338, referencia a “Poema con una salvedad”, de Eduardo Carranza, poeta colombiano, </li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>“La poesía amasa a las fieras”.</li>



<li></li>



<li>&#8220;No se escoge la muerte: a ella se llega acorralado por la propia vida&#8221;.</li>
</ul>



<p class="has-vivid-red-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-062a785b0b8df4ef598c7a1d9a4683b9"><strong>Próxima entrega: La falta que hace Antonio Caballero (parte 2) 40 años de <em>Sin remedio</em>)</strong></p>
]]></content:encoded>
        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Actualidad</category>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=103539</guid>
        <pubDate>Thu, 25 Jul 2024 12:24:46 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[La falta que hace Antonio Caballero (Parte 1)]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Alexander Velásquez</media:credit>
            </media:content>
                            </item>
        <item>
        <title>Esto no es una carta del Boom</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/en-contra/esto-no-es-una-carta-del-boom/</link>
        <description><![CDATA[<p>Las correspondencias reveladoras se establecen con personas de los círculos íntimos. Las cartas pueden sustituir algunas informaciones básicas ausentes de los relatos biográficos.</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p>¿Puede llegar a caracterizarse por <a 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libro</a> qué es ser un autor del boom? Por los descartes, parece que para ser escritor del boom había que nacer en una clase social privilegiada que daba acceso automático al poder político y cultural del país y del mundo. En ese caso, Fuentes y MVLL cumplían los requisitos, pues provenía de familias de clase alta, sobre-educados, cosmopolitas y vinculados a casas universitarias que los ponían por encima del nivel educativo básico de los propios países de origen. Pero en el caso de Cortázar y GGM no se cumple la norma. </p>



<p>Otro requisito hipotético era adherir al compromiso de causas sociales y pronunciarse sobre los asuntos políticos de su tiempo. En ese caso GGM y Cortázar se imbricaron en la defensa de la revolución cubana y de otros procesos revolucionarios de América Latina y de los derechos humanos. Pero los demás estaban comprometidos más con el liberalismo y algunas versiones de la democracia occidental, y con el paso de los años defendieron posturas políticas rayanas en el neoliberalismo y la democracia neoliberal que conviene al capital financiero. Estas contradicciones vuelven problemática la caracterización de un autor del boom. Por la estética de las obras y por lo que se sabe de la evolución de sus propios autores en posturas y bibliografía después de los años del boom es que se puede definir quiénes alcanzaron tal estatus o similar.</p>



<p>A juzgar por esta selección, intercambios epistolares entre cuatro autores latinoamericanos de los 60-70, se encapsula aún más el llamado boom. Es como si se propusiera un boom y un mundo externo al boom. Lo que lo hace aún más exclusivo y excluyente, fenómeno, con respecto a la generación en que se proyectaron. ¿Por qué titular a este volumen Las cartas del Boom y no por ejemplo &#8220;Las cartas de la mafia&#8221; o &#8220;El águila, el gran jefe inca, el coronel y el cronopio&#8221; que era como ellos se apodaban entre sí?</p>



<p>De todas las posibles combinaciones se eligió la ruta de los consagrados para juntar las cartas. La forma menos arbitraria serían 4 volúmenes de cartas individuales, dirigidas por esos autores a un círculo más amplio, lo que daría mayor coherencia a algunos de los temas y coyunturas tratadas. Al reunirse de esta forma, separando el corpus de correspondencia de un autor e integrar la sección a otro, a cuatro nombres, la coherencia apunta solo a remarcar la categoría “boom”.</p>



<p>Cuestionar un volumen en que sus autores participaron de modo involuntario sería ex abrupto. La ausencia de voces de otros autores de relevancia pero de menos consagración, como Donoso o Cabrera Infante, o los que hicieron posible el fenómeno cultural y comercial (sus agentes o a sus editores o sus mujeres y otros colegas) lo vuelve un queso lleno de agujeros. Se admite cuestionar la selección, ya sea que la consideremos desigual o incompleta, y arrojar preguntas sobre su edición, puesto que tantos expertos y académicos se han involucrado.</p>



<p>Las cartas de Fuentes y de Cortázar serían suficientes para un solo volumen. Las de GGM y MVLL son importantes para efectos de la selección, pero resultan insuficientes. Por ello, otros cruces de esas individualidades, a terceros, podrían dar un mejor resultado en epistolarios separados. ¿Tuvo CF correspondencia con Octavio Paz, por ejemplo? ¿Tuvo GGM correspondencia de trato más íntimo con sus amigos del Grupo de Barranquilla o con Álvaro Mutis o con la gente de la revista Alternativa? Las Cartas a Plinio Apuleyo tienen más información sobre Cien años de soledad que las incluidas aquí. Integrarlas o expandir esas correspondencias cambiaría esa visión cada vez más cerrada de la categoría “boom” al diversificar la mirada.</p>



<p>En algunas cartas del boom se evidencia el grado de amistad que tenían. Según guiños propios del humor costeño colombiano y mexicano, y camaraderías entre emisores y remitentes se establecen fórmulas de cercanía, pero no ahondan en postulados estéticos o en teorías literarias, ni se revelan resortes ocultos y relevantes de las obras en marcha (salvo alguna verificación de datos para Cien años de soledad, o gazapos desatendidos para Cambio de piel). Hay más sobre posturas políticas y conveniencias, y solicitudes, y muchos favores. C F y J C hubieran sido un recorte más ajustado, porque sus cartas son las más extensas, recíprocas, específicas en los temas. GGM se suma con misivas cortas y juguetonas, casi un lustro después de que se empiecen a cartear los otros, y son cartas más informativas de itinerarios urgentes, no las confesionales que en cambio sí dirigiera a Plinio Apuleyo Mendoza. Las respuestas de MVLL prácticamente escasean. ¿Es descortesía o solo les daba un trato de colegas, pero no de amigos, o acaso aún faltan por ser desclasificadas, indexadas y permitirse su acceso por ser el único que está vivo de los cuatro? Tal vez una correspondencia futura dirá más de MVLL que estos despachos tipo oficina de recursos humanos que dirigió a sus colegas del boom.</p>



<p>Entender un fenómeno cultural como el boom implica hacerse la pregunta: ¿Qué ocurría en Latinoamérica entre 1962-1975?&nbsp; Evidentemente, no solo el boom. El boom es una categoría a cruzar con los asuntos de la cultura y la sociedad en la América Latina. Eso le da una perspectiva más amplia. La historia latinoamericana tiene líneas en común: la conquista, la colonia, las independencias, las dictaduras y las modernas democracias neoliberales. Los escritores del boom dieron cuenta de esas periodicidades en sus obras, que aparecieron entre los años 60 y 70 y se imbricaron y pronunciaron a cerca de los asuntos de su tiempo, lo que acaso permitió que sus libros pudieran ser leídos como espejo en los demás países, además de considerarse renovadores en las literaturas nacionales. Aunque este libro tiene en el fondo una vocación latinoamericanista, perspectiva completada en abundantes notas al pie, esa visión está lejos de ser precisa debido al recorte de la selección.</p>



<p>El boom fue un fenómeno editorial resultado de la divulgación masiva de media docena de novelas consideradas obras maestras latinoamericanas, y la consagración, entre lectores y especialistas, de un conjunto de autores del ámbito de la misma lengua. Esto pudo darse debido a unas características comerciales y sociopolíticas del tiempo en que ocurrió. La hegemonía política planetaria y los presupuestos para financiar la propaganda y cooptar a los intelectuales a los sesgos ideológicos occidentales o bien a los soviéticos, con becas, financiación, publicaciones, eventos. En fin: la gran atención prestada por la prensa y los centros editoriales hegemónicos a la literatura latinoamericana que se dio durante el boom, y el subsiguiente cese de ese interés coincide con su declive. España, que salía de la dictadura, con una literatura cansada y púdica, acoge las obras del periodo del boom y las convierte en una manera de integrarse a un mercado multinacional del libro.</p>



<p>En Europa y Estados Unidos hay un sistema cultural hegemónico montado para hacer eco a su propios artistas, que es a la vez estrategia de estado y penetración cultural. Cuando se pone en marcha esa máquina, todos nos enteramos casi enseguida de lo que se promueve, sea lo que sea: un Pulitzer, Barbie, o lo último de Stephen King, o el policial inglés o el nórdico o el francés de turno. En cambio, en la América Latina un escritor solo puede aspirar a moverse en circuitos locales (lo era antes del boom y lo sigue siendo después). Romper esta hegemonía cultural requería gente conectada en ambos mundos por una suerte vínculos personales, culturales, académicos y afines de todo tipo y una estructura cultural más amplia que las nacionales. En las cartas se pueden rastrear esos vínculos. Fuentes era casi el centro o cerebro, el mejor relacionado, el que tenía la llave a los traductores, los suplementos, a las academias y becas, era el puente entre el mundo de los escritores amigos y esos otros mundos de relaciones culturales con la lengua inglesa, con Francia, con los intelectuales de América Latina. Su sola correspondencia permitiría entender la filigrana de una época (el corte trazado lo esboza pero lo mutila: son solo los vínculos sutiles que atan el boom, pero es de presumir que tuvo que haberse carteado con la primera fila de los autores del momento en Europa y Estados Unidos, también con los editores de medios y los agentes literarios y los traductores: Fernando Benítez, Monegal, Retamar; pero esas cartas no están.)</p>



<p>Buenos Aires, Barcelona y La Habana fueron los lugares donde se expandió el boom a velocidad sideral, pero no son los sitios donde se escribieron las obras: la Ciudad de México, Nueva York, París y Londres son las ciudades donde se hicieron las novelas del boom. La Habana, y los congresos alrededor de la Revista Casa de las Américas y los Comités editoriales en defensa de la Revolución y las organizaciones pro derechos humanos sería donde confluyen y a la vez donde se resquebrajan los vínculos. En una carta de 1971, la única que le escribió Vargas Llosa a Julio Cortázar (según este volumen) este acepta las disculpas de la carta anterior en que Cortázar explica las tensiones que se dieron el año anterior en La Habana y el distanciamiento con los revolucionarios que también han empezado a cuestionar las posturas de un incondicional como Cortázar. El pie de nota dice que, en otra carta perdida o aún no indexada, Vargas Llosa comentó a otro autor la ingenuidad y equívoco de Cortázar, lo que convertiría su carta a Cortázar en una aceptación de excusas hipócrita o diplomática. Debido a los ataques de los medios culturales de la izquierda latinoamericana a los autores que se distanciaron de la revolución cubana, Fuentes utiliza en distintas misivas el término “Subliteratura” para referirse a los colegas que fustigaban a las figuras del boom. Ese término desafortunado es lo que distancia al boom y lo empequeñece ante su generación, y por eso es difícil que alguien más o menos enterado de que en ese mismo tiempo se había publicado Los ríos profundos o Hasta no verte Jesús mío o Palinuro de México o Zama o El entenado o El beso de la mujer araña (otras más) acepte ahora que eran esos autores la gran literatura, la única, o ellos los intelectuales públicos de más valía y que en sus posturas no estaban sesgadas o que jamás erraron. Fuentes, por no ir más lejos, es crítico del gobierno priísta que hizo la masacre de Tatlelolco, pero avaló al siguiente gobierno priísta que financió la represión llamada halconazo (también priísta y paramilitar). Si es una conveniencia política, también lo es una inconsistencia. La última vez que estuvo en Colombia, en 2012, saludó a su gran amigo Belisario Betancur y habló del desarrollo en la América Latina en presencia de los directivos de los bancos. La derechización de Vargas Llosa según estas cartas es anterior a la ruptura con Cuba, más o menos desde siempre, y no el resultado de sus reservas frente a las persecuciones cuasi stalinistas de los intelectuales cubanos críticos del régimen y de los reeducados, como Pradilla, es decir un reaccionario de vieja data, no efecto de su marquesado español. Fue muy crítico de las dictaduras latinoamericanas, y las cartografió en La fiesta del Chivo, pero décadas después de una meteórica carrera por la presidencia del Perú y luego divulgando un liberalismo burgués avalaría a políticos nefastos de derecha y procesos políticos neoliberales y rechazaría los programas políticos que reivindicaban a los campesinos y las reformas que buscaban cortar las desigualdades del continente en el cual no vive.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>El fin del boom coincide con el desinterés de las culturas hegemónicas sobre los asuntos de la América Latina. La cronología de las cartas delimita ese periodo de duración del boom: desde la publicación de Rayuela (1962) hasta Terra Nostra (1975), cuando se produjeron la media docena de obras consideradas hoy clásicos. Los autores estaban en su mejor momento, de madurez intelectual y de producción, y cuando las obras muestran un estancamiento, coincide con que el movimiento empieza a decaer. También se reduce la divulgación por parte de las dictaduras, que cierran las fronteras a la circulación de las obras de autores críticos. Pareciera que las tensiones políticas entre izquierda y derecha frenaron el boom, o le pusieron una lápida. Pero cada uno de ellos ya estaba posicionado en una orilla y sus obras seguirían sumando ediciones una vez terminado el periodo. Lo que hubo fue una inversión en la situación política de toda la América Latina herida por lo que Fuentes llamó “gorilatos”, dictaduras militares (en España, a la inversa, acababa la dictadura). Las consagraciones con los grandes premios, Cervantes, Nobel, tardarían en llegar, pero el boom aumentó el eco de las voces de los intelectuales que se pronunciaban sobre las graves situaciones internas y apoyaban los procesos revolucionarios. También hubo un cambio en las hegemonías planetarias porque entraban en crisis (con la desaparición de la URSS) y la aparición de la multipolaridad.</p>



<p>En las cartas queda registro de algunos momentos clave de las tensiones sociales que se vivieron en una década: el mayo del 68 en París, el efecto de la masacre de Tatlelolco en la plaza de las tres culturas, la caída del poder popular en Chile y la dictadura argentina. El rol de Cortázar en París en el 68 fue proactivo, participando de mítines y tomas con los estudiantes, así se abrió a una conciencia social que adheriría con los procesos revolucionarios de Centroamérica y Cuba. Una postura de compromiso que lo acompañará el resto de su vida. Fuentes menciona el efecto de las protestas intelectuales frente al gobierno de Díaz Ordaz y las controversias tras la masacre del 2 de octubre. La dictadura peruana de los 70, vista a vuelo de pájaro en un viaje corto al Perú, le dará a MVLL el escenario social para construir su novela política más ambiciosa: Conversación en la catedral. Los comités de defensa por los derechos humanos serían un escenario posterior donde las posturas ya divorciadas de los autores marcan pronunciamientos y distanciamientos. GGM asciende a la celebridad debido al éxito inmediato de Cien años de soledad y se manifiesta en favor de los movimientos socialistas. En cinco años su lugar de guionista, reportero y publicista en México cambia al rol de un intelectual público que viaja por el mundo resolviendo entuertos y defendiendo a presos políticos y apadrinando movimientos de apoyo a la izquierda revolucionaria.</p>



<p>El corazón del boom, paradójicamente, es GGM. Cien años de soledad no tiene par, ni en distribución ni en alcance. Fue un éxito meteórico comercial. A mediados de los 70 GGM volvió a vivir en América Latina después de que se publicaran 300.000 ejemplares de la primera edición de El otoño del patriarca, al mismo tiempo que se distancia de MVLL después del golpe que éste le propinó por celos en la Ciudad de México. Con esa ruptura, se rompe definitivamente un lazo íntimo del boom. La correspondencia entre todos se hizo cada vez más escaza. Con su desaparición, el boom se vuelve un retrato de época, una etiqueta. El sustento del movimiento, las acciones y asociaciones estratégicas, decae. Cortázar muere en los años 80. GGM pasa a la celebridad con el Premio Nobel. MVLL pasa a la arena política. El intercambio de cartas que daba cuenta de la amistad que amalgamaba la relativa cercanía ideológica de los autores se dilata en las siguientes dos décadas. La amistad que había entre Fuentes y GGM perdura, y se manifiesta por escrito en algunas crisis de salud, y continúa hasta el final de la vida de los dos, y cesa en la desaparición de ambos autores con dos años de diferencia.&nbsp;</p>



<p>Algunas percepciones se desprenden de la personalidad a partir de este corte de correspondencia. Solo Fuentes parece un gran amigo y el autor capacitado para poner en contacto a autores con gente de todo el mundo y alguien dispuesto a hacerlo. García Márquez solo pedía favores (por este corte de correspondencia se desconoce si también los hacía). Cortázar fue un lector atento, que sugería cambios y notaba gazapos y erratas, pero no tuvo interlocutor, salvo Fuentes. Vargas Llosa no era buen interlocutor, porque no respondía o lo hacía con doblez de político.</p>



<p>Las cartas del boom es un epistolario forzado por la etiqueta. Las cartas de Camus, o las de Kafka, son una correspondencia: revelan un individuo con visos humanos, vaivenes del espíritu, honduras, pasiones, mistificaciones, posturas morales. En estas cartas hay más recomendaciones y elogios mutuos e itinerarios de viaje que rasgos. Los artículos que se incluyen como apéndice y la información a pie de página permiten completar lo que la correspondencia deja aludido: el retrato de una generación literaria, la que situó a la literatura latinoamericana en el mapa del mundo. En literatura no hay tercer mundo, decía Carlos Fuentes.</p>



<p>Las cartas individuales de los autores del boom podrían dar una buena idea de la vida íntima si se editaran por separado, como comunicaciones desde una individualidad a otras que la rodeaban y con la que se estableció una conversación por escrito durante un tiempo considerable. Seguramente irán apareciendo así, más adelante.</p>



<p>____ </p>



<p>Las cartas del Boom, varios autores. Alfaguara, 2023.</p>
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        <author>Daniel Ferreira</author>
                    <category>En contra</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=102469</guid>
        <pubDate>Fri, 28 Jun 2024 17:32:21 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Esto no es una carta del Boom]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Daniel Ferreira</media:credit>
            </media:content>
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        <item>
        <title>La incontinencia verbal de Javier Milei</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/la-incontinencia-verbal-de-javier-milei/</link>
        <description><![CDATA[<p>Entre verborrea y diarrea mental, (¡términos harto hediondos!) encuentro más elegante la expresión incontinencia verbal. ¿Son los discursos del presidente argentino un peligro para las democracias latinoamericanas? </p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[
<p></p>



<p></p>



<p>Stephen King dijo alguna vez que <em>“a la mayoría de los libros sobre la escritura les sobra paja y tonterías”.</em> El mismo aforismo aplica para ciertas criaturas humanas. </p>



<p>Si yo fuera argentino sentiría vergüenza del presidente Javier Milei. De su verborrea, quiero decir. Lo veo correr por un escenario como si estuviera convulsionando (<a href="https://www.facebook.com/share/v/VXpzweZDfvc4nX2v/?mibextid=WC7FNe">ver video</a>) o poseído  por algún espíritu, y pienso que bien de la cabeza no está. Con su melena alocada, (de león, según él), se comporta como si fuera una estrella de rock, bajo los efectos de sabrá Dios qué sustancia, y no como un Jefe de Estado. ¡Llegué a creer que necesitaba un exorcismo!</p>



<p>La gente pregunta si Javier Milei está loco o se hace. No por nada, su biografía, escrita por el periodista Juan Luis González, se titula en mayúsculas “EL LOCO”. La editorial Planeta reseña así tales locuras: <em>“Las tres veces que “vio” la resurrección de Cristo, la muerte de su “perro hijo” Conan que oculta hace años, los clones del can que mandó a hacer, sus charlas con el animal muerto a través de una médium y de su hermana telépata y las conversaciones con seres muertos y con “el número UNO”, como llama a Dios, el que le encargó “la misión” de ser presidente”.</em></p>



<p>Francamente, prefiero esa Argentina con ínfulas europeístas, donde muchos se creen semidioses, y no esta Argentina que parece la copia al carbón de aquella tan culta que hicieron brillar apellidos ilustres como Storni, Pizarnik, Cortázar, Borges, Piglia, Walsh (ambos: María Elena y Rodolfo, que no eran parientes); Sábato, el formidable Quino, papá de Mafalda… y tantos y tantas más, incluyendo a los escritores e intelectuales de este tiempo.</p>



<p>Preocupan Javier Milei y su fanaticada. ¿Son acaso la prueba de que, tras la pandemia por Covid-19, media humanidad se deschavetó, o ese comportamiento es otro efecto secundario de las vacunas?</p>



<p>De semejante oso internacional nos salvamos los colombianos al no quedar de presidente Rodolfo Hernández con la venía de diez millones y medio de Rodolfistas. ¡<em>Líbranos Señor </em>de otro <em>outsider </em>así!</p>



<p>Pareciera como si nos identificáramos cada vez más con políticos parecidos a nosotros, y no con estadistas, que estén por encima de sus electores y gobernados. En principio, un jefe de Estado debería ser superior intelectualmente a aquellos que lo eligieron. <strong> </strong>Eso implica cuidar su imagen y sus palabras, pues son la imagen y las palabras de una nación entera. ¿A qué horas ser perdió el arte del discurso, que es el arte mismo de la elocuencia? </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong><em>“…hay políticos que torturan las palabras hasta hacerlas confesar significados que no tienen”: </em>Santiago Posteguillo, en “La sangre de los libros” (Página 17)</strong></p></blockquote></figure>



<p>La Real Academia Española se refiere a la verborrea como el discurso vacuo, <em>“que se atribuye al lenguaje político y también al lenguaje jurídico y administrativo”.</em> <em>“Es el uso de la lengua con función de opacidad: no para clarificar, no para comunicar, sino para ocultar y desviar la atención”.</em></p>



<p>Las personas verborrágicas usan la lengua para manipular y crear cortinas de humo de manera conveniente. Javier Milei deshonra a su nación cuando vocifera y calumnia. Su incontinencia verbal parece adrede para encubrir los problemas graves de Argentina. En el primer trimestre de 2024, el país sumó 3,2 millones de nuevos pobres, como resultado de una inflación galopante.</p>



<p>Hoy lloramos por Argentina y su presidente malhablado. ¿Ya lo perdonaron los católicos por haber dicho del Papa Bergoglio que <em>“es el representante del maligno en la Tierra”?</em></p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="790" height="1024" src="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1-790x1024.jpg" alt="" class="wp-image-101403" srcset="https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1-790x1024.jpg 790w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1-232x300.jpg 232w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1-768x995.jpg 768w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1-1186x1536.jpg 1186w, https://blogsnew.s3.amazonaws.com/wp-content/uploads/2024/05/29174058/PORTADA-GILINSKI-1.jpg 1235w" sizes="auto, (max-width: 790px) 100vw, 790px" /></figure>



<p>Aun así, el hombre embelesó a políticos y empresarios del viejo mundo. En la primera plana de <em>El País</em>, aparece rodeado por poderosos hombres de negocios. Observen bien la imagen: Llama la atención que las mujeres son un cero a la izquierda… y a su derecha también.</p>



<p>El <em>salvador del mundo </em>fue a España con su prédica apocalíptica:</p>



<p><em>&#8220;No dejemos que el lado oscuro, negro, satánico, atroz, espantoso, cancerígeno, que es el socialismo, nos gane&#8221;, dijo Milei en una charla sobre su libro ´El camino del libertario´&#8221;,</em> reportó el canal <a href="https://www.dw.com/es/javier-milei-dice-que-el-socialismo-es-sat%C3%A1nico-y-cancer%C3%ADgeno-durante-visita-en-espa%C3%B1a/a-69119679">DW</a>.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong><em>&nbsp;“… cuando lo que diga sea sólo una banalidad parecerá una idea original si la plantea en forma vaga, abierta y enigmática”: &#8220;</em>Las 48 leyes del poder”&nbsp;<em>(Página 65).</em></strong></p></blockquote></figure>



<p>Aunque todavía no han inventado un pañal contra la incontinencia verbal, no hagamos de esto un chiste, porque detrás hay otro lado oscuro y atroz, usando sus mismas palabras: el discurso de odio de las ultraderechas.</p>



<p>Lo advierte el <a href="https://elpais.com/opinion/2024-05-21/la-alianza-pragmatica-del-odio.html">editorial</a> del <em>El País</em> (20 de mayo de 2024), tras la reciente visita del mandatario argentino a España, quien, además, trató de ladrona a la esposa del presidente Pedro Sánchez,  poniendo en riesgo las relaciones bilaterales.</p>



<p><em>“Un movimiento heterogéneo de nacionalistas, populistas, extremistas y antiliberales va dando forma a una inquietante alianza internacional de ultraderecha preparada para asaltar los principales centros de poder a escala global. Su próximo objetivo son las elecciones europeas del 9 de junio”.</em></p>



<p>No se les haga raro, por lo tanto, cuando Javier Milei se meta en la campaña presidencial colombiana. &nbsp;Ya la emprendió contra el presidente Gustavo Petro, no tendrá problema en repetir. Latinoamérica debería considerar su <a href="https://www.pagina12.com.ar/544933-javier-milei-y-el-discurso-del-odio-en-la-historia-argentina">discurso de odio </a>como un peligro para el futuro de las democracias. &nbsp;</p>



<p>Intento averiguar si su incontinencia verbal tiene remedio, aunque interesante sería que un médico certifique si también sufre de coprolalia.</p>



<p>Hablar blablablá (por no decir la palabra que empieza por eme) es la enfermedad endémica de las redes sociales, que magnifican el insulto y la grosería. La cura la conocía ese gran artista que fue Andy Warhol: <em>“Aprendí que uno tiene más poder cuando se calla la boca”.</em></p>



<p>Pero yo creo que Milei es de los que también habla dormido.</p>



<p class="has-text-align-right has-secondary-color has-text-color has-link-color has-small-font-size wp-elements-14cfb75776d4b025e3bc9204d7b9154c"><strong>Email: </strong>alexvelasquezcolombia@gmail.com</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=101402</guid>
        <pubDate>Thu, 30 May 2024 01:49:49 +0000</pubDate>
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                            </item>
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        <title>Marguerite Yourcenar (1903-1987) &amp;#8220;El encanto de la pluma francesa&amp;#8221;</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/cultura/ella-es-la-historia/marguerite-yourcenar-1903-1987/</link>
        <description><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras [&hellip;]</p>
]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Todo ser que haya vivido la aventura humana, vive en mí&#8221;, concluyó Marguerite Cleenewerck de Crayencour, una aristócrata belga nacida en un ambiente intelectual, culto, y que le sirvió como un bastión para formarla en el mundo literario y hasta lograr consagrarla como una de las más grandes escritoras de todos los tiempos. &#8220;Mis primeras patrias fueron los libros. Y, en menor grado, las escuelas.&#8221;</p>
<p>Su madre murió diez días después del parto, dejando a su esposo de 50 años la crianza exclusiva de su pequeña, y por quien sabría velar para atenderla en todos sus cuidados y, sobre todo, procurar que gozara de la mejor educación. Es así como Marguerite no asiste a la escuela para ser instruida en su educación básica por tutores y así también como por su padre, un tipo descontento y trotamundos que había recorrido toda Europa, y que fuera quien le daría a conocer a su hija algunos escritores que supieron iluminarla en su camino literario, como el dramaturgo Jean Racine, o escritores como Flaubert, Rilke y Maeterlinck, además de algunos clásicos como Aristófanes y Virgilio, este último uno de sus favoritos de siempre. El método consistía en leer en voz alta, alternando entre padre e hija, y fue así como se dice que a los 12 años la pequeña ya casi dominaba el latín y dos años más tarde leía con fluidez el griego.</p>
<p>En 1913 su padre adquiere una propiedad en Ostende, y será entre esta casona burguesa y Lille donde Marguerite llevará una infancia tranquila y no exenta de ciertos privilegios. Sin embargo la propiedad de Ostende sería destruida durante la Gran Guerra, por lo que la familia tuvo que huir a Londres, para más tarde regresar a Francia y establecerse en París. Por aquel entonces, y por recomendación de su padre, Marguerite conoce el pensamiento pacifista de Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura en 1915, y que mucha influencia tendría en el pensamiento antibelicista de la futura gran escritora.</p>
<p>Para 1915 padre e hija viajan por Italia y Suiza, para finalmente establecerse en Montecarlo, luego de que a su padre se le diagnosticara un cáncer que al cabo de los años acabaría con su vida.</p>
<p>En 1919 Marguerite deja de lado su nombre de pila, y empieza a firmar con un anagrama de su apellido que había creado junto a su padre, Crayencour (con ausencia de la letra “C”): Yourcenar.</p>
<p>“Mi oficio me pareció inútil, lo que es casi tan absurdo como creerlo sublime”, diría años más tarde la joven que para 1921 estaría dando a conocer las primeras expresiones de su lírica, en un par de poemarios titulados: <em>El jardín de las quimeras</em> y <em>Los dioses no han muerto</em>, y las cuales no serían incluidas en el corpus de sus obras, publicada muchos años después por la Biblioteca de la Pléiade.</p>
<p>Antes de morir, en 1929, el padre de Marguerite alcanza a leer la primera novela de su hija, <em>Alexis o el tratado del inútil combate</em>, a la cual calificaría como una novela “límpida”, y que también la crítica vería con visto bueno, destacando su estilo profundo y decantado, maduro, austero, y con notorias influencias de escritores como el Premio Nobel de Literatura de 1927, André Gide. La trama de la novela se desarrolla por medio de una extensa carta que un músico escribe a su mujer declarándole su homosexualismo y su voluntad de abandonarla para serle fiel a sus más honestos e inevitables sentires.</p>
<p>Para 1931 su amigo André Fraigneau -con quien mantuvo una estrecha relación durante toda su vida y que Yourcenar hubiera querido escalar a otro plano y a pesar de que ambos fueran homosexuales- sería quien le ayudaría por medio de la editorial Grasset para la publicación de su segunda novela: <em>La nueva Eurídice</em>.</p>
<p>Luego de morir su padre, Yourcenar dividirá la herencia con su hermano, permitiéndose con su parte presupuestar sus gatos para los próximos diez años, y cuya tranquilidad económica le posibilitaron dedicarse con pleno propósito a sus tareas como escritora.</p>
<p>Siguiendo los pasos de viajero que heredó de su padre, Marguerite viaja a Roma y a Nápoles, y fruto de este recorrido publicará dos novelas, ambas en 1934, <em>El denario del sueño</em> y <em>La muerte conduce la trama</em>, y para fines de ese año viajará a la tierra que consideró como su patria espiritual, Grecia, y donde conocerá al intelectual Andreas Embirikos, quien se convertirá en uno de sus mejores aliados y amigos, y cuya amistad comenzaría por recorrer en bote las distintas islas del Peloponeso.</p>
<p>Ardorosa, apasionada, literalmente fogosa, la escritora se vale de algunos relatos y mitos para publicar en 1935 una de sus obras más conocidas: <em>Feux</em> <em>(Fuegos)</em>.</p>
<p>En 1936 se encuentra con la obra poética de Constantino Cavafis, y en compañía de su amigo Constantin Dimaras, deciden en conjunto -y a pesar de las discrepancias de interpretación- traducir la obra del escritor griego a la lengua francesa. Por esa misma época Marguerite tendrá una relación sentimental con Lucy Kyriakos, quien estaba casada y tenía un hijo, y era la prima de la esposa de Dimaras.</p>
<p>Un año más tarde, y dado que la venta de sus libros no le representaba mayores ganancias, Yourcenar traduce al francés la novela <em>Las olas</em>, de la escritora británica Virginia Woolf, con quien se reunirá en su casa de Bloomsbury para ajustar detalles y darle vida a la traducción que sería publicada en 1937.</p>
<p>En 1938 la editorial Grasset vuelve a apostarle a Yourcenar, publicando <em>Los sueños y las suertes</em>, donde al estilo de Rilke, y a modo poético, la autora revivirá sus sueños y manifestaciones oníricas. Ese mismo año La Nouvelle Revue Française (NRF) también hará su apuesta por la escritora y sacará a la luz <em>Cuentos</em> <em>orientales</em>, que es un compilado de historias y leyendas provenientes de Japón, China y otras culturas que sedujeron el interés de la escritora y que estuvieron siempre latentes en cada uno de sus escritos. Y ese mismo año, escrito de una sola tirada, <em>Le coup de grâce (El tiro de gracia)</em> fue también publicado por la NRF, y considerada por muchos como una auténtica obra maestra. El relato cuenta la situación bélica que se vivió en la zona de los Balcanes entre los rojos y blancos luego de la Revolución Rusa, y en donde tres personajes tendrán que relacionarse y amarse a partir de sus diferencias étnicas e ideológicas.</p>
<p>En 1939, antes de escapar del conflicto mundial que recién comenzaba, tradujo algunas obras de Yukio Mishima, y así también <em>Lo que Maisie sabía</em>, de Henry James. Sería su amiga Grace Frick quien le ayudaría a establecerse en New York, e incluso le consiguió un trabajo como profesora de Literatura comparada. Junto a Grace, Marguerite viviría una historia de amor que se prolongaría por cuarenta años, hasta la muerte de Frick. Un tiempo después la pareja se mudará a Hartford (Connecticut). “El amor y la locura son los motores que hacen andar la vida.”</p>
<p>Para 1943, habiendo gastado ya su herencia, comienza a dictar clases de francés e italiano en el College Sarah Lawrence, un instituto femenino de corte elitista, y en donde estará durante los próximos años, a excepción de ese año de 1950 en el que se permitió hacer una pausa para encarar la redacción de una de sus novelas más célebres y ambiciosas: <em>Mémoires d&#8217; Hadrien (Memorias de Adriano).</em></p>
<p>En 1951, en París, se dio a conocer la novela histórica para la cual la autora se habría sabido documentar con minucia y en la que estuvo consultando e investigando durante más de una década. Esta novela podría destacarse como una de las pioneras en el género de la novela histórica. Trata la historia de uno de los más venerados emperadores de la antigua Roma, narrado en un tono poético, a través de una extensa carta que el gobernante le escribe a su nieto adoptivo y futuro sucesor, el reconocido Marco Aurelio. El emperador le contará a Marco Aurelio sus aventuras pasadas, sus triunfos y derrotas, y así también como sus filosofías de vida y su amor por Antínoo.</p>
<p>La novela sería un éxito rotundo. Julio Cortázar se encargaría de traducirla al español, y así también otros idiomas gozarían del talento de una escritora que ya era reconocida en medio mundo, razón por la cual Marguerite decide regresar a Francia.</p>
<p>“Tengo varias religiones, como tengo varias patrias, de manera que en cierto sentido no pertenezco quizás a ninguna.” Desde 1947, año en el que le fue concedida la nacionalidad estadounidense, la escritora se había establecido junto a Grace en Mount Desert Island, en la costa de Maine, donde adquirieron una casona a la que bautizaron: <em>Petite Plaisance</em>. “Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.” Pero después de doce años regresarán a Europa, donde recorrerán varios países dictando conferencias y charlas. Viajan por Italia, Suiza, Holanda y territorios escandinavos. Visitan Leningrado, Lisboa, pasan la Semana Santa en Sevilla y también visitan Granada, donde Yourcenar dejará sobre el supuesto lugar donde fue ejecutado Federico García Lorca una carta dirigida a la hermana del poeta, como un gesto que honraba al escritor español.</p>
<p>Teniendo como personaje principal al médico, filósofo y alquimista Zenón, la novela <em>Opus</em> <em>nigrum</em> <em>(La obra en negro)</em> verá la luz en el año de 1965, y tres años después será galardonada con el Premio Femina. En el marco de la Europa del siglo XVI, la escritora logra recrear con majestuosidad ese momento transicional entre la Edad Media y el Renacimiento, y esto a través de un personaje ávido de conocimientos, un sabio con la “rabia del saber”, y quien tendrá que padecer los prejuicios y dogmas religiosos que deniegan de sus descubrimientos científicos.</p>
<p>Durante los años setenta la pareja regresó a <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde Yourcenar estuvo atenta a los cuidados de su compañera que padecía cáncer de mama, y donde aprovecharía para escribir los dos primeros volúmenes de su trilogía de memorias familiares: <em>El laberinto del mundo: recordatorios</em>, y <em>Los archivos del Norte</em>. En el primero contará sobre su familia por el lado materno y en el segundo abordará la de su padre.</p>
<p>En 1970 se le hace miembro de la Academia de Lenguas de Bélgica, y un año más tarde publicará <em>Teatro</em>, dos volúmenes que recogen sus obras teatrales.</p>
<p>Comprometida con el cuidado del medio ambiente y la protección animal -causas que estuvieron siempre presentes en sus escritos y que resultaban innovadores para la época-, en 1978 Yourcenar apoya públicamente la Declaración Universal de los Derechos de los Animales.</p>
<p>En 1979 su amada Grace pierde la batalla contra el cáncer. “Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte.”</p>
<p>En 1980 es condecorada con el prestigioso Premio Erasmus, y ese mismo año, consagrada como una de las plumas más prominentes y respetadas, Marguerite Yourcenar se convierte en la primera mujer que es elegida como miembro de la Academia de la Lengua francesa, y quienes son reconocidos como “los inmortales”. “Los escritores mienten, aun los más sinceros&#8230; Los libros divagan y mienten, igual que los hombres.” Cierra ese año con la publicación de varias entrevistas que fue concediendo y que recopiló bajo el título: <em>Con los ojos abiertos: conversaciones con Marguerite Yourcenar</em>, y en donde nos mostrará algunas facetas de su personalidad y revelará parte de su pensamiento que hasta ese momento se tenía reservado.</p>
<p>En adelante la consumada viajera se dedicará de nuevo a recorrer mundo, y acompañada de un fotógrafo estará de visita por Marruecos, Egipto, India, Japón, experiencias que condensó también a través de las letras en dos libros que serían publicados póstumamente: <em>Peregrina y extranjera </em>y<em> Una vuelta por mi cárcel.</em></p>
<p>Hizo amistades con los más célebres escritores y artistas de la época, destacándose la amistad que tuvo hacia el final de su vida con el presidente francés, el reconocido devorador de libros François Mitterrand.</p>
<p>Por si le faltaran condecoraciones y reconocimientos, y mereciendo cada uno de ellos, en 1986 es galardonada con la Legión de Honor francesa. “A menudo he pensado con tristeza que un alma verdaderamente hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.” Ese mismo año tiene el gusto de conocer en Ginebra a Jorge Luis Borges, y a solo seis días de la muerte del autor de <em>Ficciones</em>, Yourcenar le preguntó: “Borges, ¿cuándo saldrás del laberinto?” A lo que Borges respondió: “Cuando hayan salido todos.” Ese mismo año Marguerite dictará en la Universidad de Harvard una serie de conferencias sobre el recién fallecido escritor argentino.</p>
<p>En 1981 consigue finalizar sus memorias con la publicación del libro titulado <em>Mishima o la visión del vacío</em>. “He llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada.”</p>
<p>Poco antes de morir, en 1987, en su penúltima conferencia, Yourcenar recalcó en su discurso la importancia de que el ser humano atienda al trato indiscriminado que se le ha venido dando al planeta y a los recursos naturales.</p>
<p>“Soledad&#8230; yo no creo como ellos creen, no vivo como ellos viven, no amo como ellos aman&#8230; Moriré como ellos mueren.” Y así fue: sucedió el 17 de diciembre de 1987 en el hospital Bar Harbor, debido un ataque al corazón, cerca a su casona de <em>Petite</em> <em>Plaisance</em>, donde pasaría una buena parte de su vida acompañada de su infaltable Grace, junto a la cual sería enterrada en aquella isla donde prosperó su amor, y sus restos reposan juntos en una modesta tumba en el Brookside Cemetery de Somesville. Su casa es hoy un museo en el que los visitantes pueden apreciar pertenencias y escritos de la reconocida y laureada escritora francesa. “¡Qué insípido hubiera sido ser feliz! Toda felicidad es inocencia&#8230;”</p>
<p>Dejó sus escritos a la Harvard University Cambridge, y así también en Houghton Library se conserva gran parte de su correspondencia, fotografías y manuscritos que pueden ser libremente consultados, a excepción de algunos documentos que solo serán revelados en el año de 2057. También en Bruselas el Centre International Documentation Marguerite Yourcenar (CIDMY) recoge buena parte del material de la autora y ofrece actividades para dar a conocer su vida y obra. “Todos nos transformaríamos si nos atreviéramos a ser lo que somos”.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-89129" src="https://blogs.elespectador.com/wp-content/uploads/2022/04/255.-MARGUERITE-YOURCENAR-300x213.jpg" alt="MARGUERITE YOURCENAR" width="300" height="213" /></p>
<p>&nbsp;</p>
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        <author>Milanas Baena</author>
                    <category>Ella es la Historia</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=89128</guid>
        <pubDate>Fri, 22 Dec 2023 08:40:45 +0000</pubDate>
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                <media:description type="plain"><![CDATA[Marguerite Yourcenar (1903-1987) &#8220;El encanto de la pluma francesa&#8221;]]></media:description>
                <media:credit role="author" scheme="urn:ebu">Milanas Baena</media:credit>
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        <item>
        <title>El privilegio de ser columnista</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/el-privilegio-de-ser-columnista/</link>
        <description><![CDATA[<p>El fin de un año y el comienzo de otro nos impulsa a realizar balances, cometer excesos (sobre todo gastronómicos), hacer promesas y arrepentirnos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Llevaba tiempo queriendo escribir una columna de opinión sobre lo que significa ser columnista. Había guardado en un cajoncito algunas ideas para desarrollarla [&hellip;]</p>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El fin de un año y el comienzo de otro nos impulsa a realizar balances, cometer excesos (sobre todo gastronómicos), hacer promesas y arrepentirnos por lo que hicimos o dejamos de hacer.</p>
<p>Llevaba tiempo queriendo escribir una columna de opinión sobre lo que significa ser columnista. Había guardado en un cajoncito algunas ideas para desarrollarla a la primera oportunidad. Y ese día es hoy cuando me entero que Mario Vargas Llosa, el escritor Nobel, puso fin a 33 años como opinador y autor de la columna <em>Piedra de toque</em>, que publica dos domingos por mes en El País de España, el diario más leído en lengua castellana.</p>
<p>En su artículo de despedida, 16 de diciembre de 2023, Vargas Llosa dice varias cuestiones interesantes, pero me quiero referir a dos:</p>
<p><em>“El único consejo que transmito a los jóvenes que se inician como escritores en la prensa diaria: decir y defender su verdad, coincida o discrepe con lo que el diario defiende editorialmente”,</em> dice él. Sí y no, digo yo.</p>
<p>Lo segundo: &#8220;Aquí, en mi <strong><a href="https://elpais.com/opinion/2023-12-17/piedra-de-toque.html"><em>Piedra de toque</em></a>,</strong> he opinado sobre todas las cosas que me favorecía​n o perjudicaba​n, siempre de buena fe, coincidiera o discrepara con la línea del periódico&#8221;. Sí y no, otra vez, digo yo.</p>
<p>Considero que no es función del columnista sacar provecho personal de su condición, nada que pudiera parecer una ventaja a su favor, porque la verdadera vocación de este oficio (o al menos así la asumo yo), debe ser la de orientar a la opinión pública, aportar elementos de juicio que permitan al lector entender por qué razón o razones el autor asume tal o cual posición. En un país tan complejo como Colombia, con unas divisiones políticas tan marcadas, que rayan en el sectarismo y el fanatismo, con unos niveles de corrupción bravos, cualquier asunto, por frívolo que parezca, amerita un análisis reposado, alejado del famoso “confunde y reinarás”, al que acuden sin sonrojarse muchos escribidores.  Si un columnista está directa o indirectamente implicado en un tema sobre el cual opina (conflicto de interés, caso frecuentísimo en los políticos), está en la obligación moral de decírselo al lector, por respeto con él y con el mismo medio que le cedió dicha tribuna. Hay políticos que usan sus columnas como <em>escampadero</em> para hacer oposición, y las más de las veces tienen la solución teórica para todo tipo de males, los que no fueron capaces de aliviar en la práctica mientras tuvieron el poder por el mango, estilo Germán Vargas Lleras.</p>
<p>El lector debe saber que la verdad del columnista es eso: “su verdad” y no necesariamente esa verdad que enuncia es la verdad verdadera, como la que busca el periodismo, hablándolo en términos noticiosos. Sí debe defenderla, pero también enmendarla cuando se equivoque. El derecho a cambiar de opinión también es lícito. Porque una opinión es, como todas las opiniones, un juicio sesgado. Siempre. <em>“Juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien”,</em> dice la Real Academia Española. La opinión parte de nuestras pasiones,​ (y a veces incluso de nuestros demonios): sean políticas, religiosas, filosóficas, literarias, etcétera.</p>
<p>Los lectores de <em>Cura de reposo</em> saben que me asumo políticamente de izquierda, que voté por Gustavo Petro y que sigo creyendo sin titubeos que este país merece y necesita un cambio, entendiendo que ese cambio se traduce en reformas sociales que favorezcan a los más débiles. Más no participo de manera alguna en el actual gobierno, ni estoy abonando el terreno para un puesto en él y, al contrario, me siento con la plena libertad de aplaudir lo que haga bien el mandatario o recriminarle cuando la embarre, pero siempre en tono amable, porque tampoco nos han endilgado el título de justicieros. Soy de los que piensa que no se tiene una columna para defender privilegios de clase, menos a los amigos del círculo íntimo; tampoco para ventilar rencillas personales ni atizar el fuego de las venganzas o pavimentar una aspiración política, algo normal en ciertos columnistas de prensa en Colombia. ​Me parece deshonesto.</p>
<p>En un arrebato de sinceridad, puedo decir que en el pasado, a lo largo de 14 años, (luego de 12 como reportero), me desempeñé como agente de prensa de congresistas, todos curiosamente de derecha, dos liberales y uno conservador. Conocer los intríngulis del poder (en este caso del poder que les otorgamos a quienes hacen las leyes), no sólo me ha permitido conocer mejor el país político que somos, sino también tener la certeza de que Colombia sí requiere con urgencia una reforma política que dignifique el ejercicio de la política, algo que les ha quedado grande a los políticos, incapaces de portarse bien y hacer bien su trabajo, pues leo en la prensa que noventa proyectos de ley podrían hundirse por falta de trámite. Y en este caso falta de trámite significa incumplimiento de los deberes, que es lo habitual en el Legislativo y con más razón en un año electoral en que los “honorables” se dedican a la cacería de votos en vez de a legislar. Encima, se les premia con unas vacaciones largas y remuneradas (de dos y hasta tres meses), privilegio que ningún empleado goza en este país. Si trabajarán como Dios manda, no habría necesidad de que el presidente de turno cite a horas extras para desempantanar la agenda y compensar el tiempo que estuvieron en campaña, con sueldos millonarios que van de nuestros bolsillos a los de cada congresista y su séquito de asesores y asistentes, que no son pocos.</p>
<p>Pero los peores son esos congresistas que quebrantan el juramento que le hacen a la sociedad los 20 de julio cada cuatro años. La captura este mes del ya no tan honorable senador <a href="https://www.elespectador.com/judicial/ciro-ramirez-estos-son-los-contratos-corruptos-con-los-que-se-habria-lucrado-el-senador-del-centro-democratico/">Ciro Ramírez</a>, del Centro Democrático, el partido de Álvaro Uribe, es el capítulo más reciente de esa sinvergüencería… y detrás de él hay otros haciéndole coquitos a la cárcel. Solo mediante una reforma política se le podrán límites a tanta vagabundería.</p>
<p>En la misma medida, la responsabilidad de un columnista es enorme porque no se trata de comentar por comentar, sino de actuar con transparencia. Uno como articulista debe tener idea de lo que está hablando y de lo que no sepa, pues mejor se queda callado. El consejo aplica para cualquier persona y más en estos tiempos en que todos queremos opinar sobre cualquier cosa en las redes sociales; y muchas veces, lo hacemos más desde nuestros prejuicios que desde nuestro conocimiento de las cosas. Es lo que está pasando con los autodenominados influenciadores, que los hay en abundancia para todo tipo de temáticas, como si aquellos fueran auténticos gurús con la verdad debajo del brazo, cuando la realidad demuestra que muchos de esos personajes son movidos por intereses económicos o empresariales.</p>
<p>El problema, para sincerarnos a modo de <em>mea culpa</em>, no son esos personajillos <em>influencers.</em> El problema es la gente que los sigue, les da un like o comparte sus videos, porque de esa manera los validan. Y cuando suman miles y hasta millones de seguidores, creemos que eso los convierte en una autoridad, con un “título” ganado a punta de métricas, no necesariamente por la veracidad de sus contenidos. De este lado de las pantallas, hay personas fácilmente influenciables, del tipo de hombre o mujer que se van creyendo cuanta mentira maquillada les digan, y luego se dedican a replicar eso que se tragaron entero, contribuyendo al caos de desinformación y noticias falsas en que andamos inmiscuidos. En vez de seguir la dieta que sugirió el Mengano este o la Zutana aquella (ambos con cuerpos que quitan el aliento), deberíamos pensar los riesgos que implica para la salud convertirnos en sus conejillos de indias.</p>
<p>Acaba de pasar.  Quedé de una sola pieza con el titular mentiroso de la revista <a href="https://www.semana.com/semana-tv/articulo/el-chicharron-es-mas-saludable-que-algunas-verduras-segun-revelador-estudio/202305/">Semana </a>esta semana: <em>“El chicharrón es más saludable que algunas verduras”, según revelador estudio”. </em>Lo dijeron sin tomarse siquiera la molestia de buscar a un experto para sopesar una tesis a todas luces descabellada: que la piel de cerdo es mejor para la salud que las espinacas, las zanahorias o la coliflor. Sin embargo, no fue el único medio en meter las de caminar. Lo hicieron otros como El Tiempo, Portafolio, Infobae, Cambio y El Colombiano. Hasta ahora, que yo sepa ninguno ha rectificado. Lo aclararon <a href="https://www.eluniversal.com.co/salud/es-una-noticia-falsa-el-chicharron-no-es-mas-saludable-que-las-verduras-XF9632231">El Universal </a>de Cartagena <em>(</em><em>“¡Es una noticia falsa! El chicharrón no es más saludable que las verduras”</em>) y <a href="https://elpais.com/america-colombia/2023-12-14/no-el-chicharron-no-es-mas-saludable-que-las-verduras-y-no-existe-ningun-estudio-que-lo-demuestre.html">El País</a> de España <em>(“</em><em>No, el chicharrón no es más saludable que las verduras y no existe ningún estudio que lo demuestre”</em>). <em>“El problema es que nadie hace curaduría de los contenidos, nadie se cerciora de que sea verdad. Es muy irresponsable y peligroso”</em>, le dijo la nutricionista y dietista Catalina Echeverry a El País, refiriéndose a los medios que reproducen información engañosa y usan como fuente a  videocolumnistas de la era digita<i>l, </i> como el famoso doctor Byter, habiendo en nuestro país unas sociedades científicas respetables. <em>&#8220;Es una personaje grotesco y grosero y, lo más preocupante, un profesional ignorante e intrusista&#8221;,  </em>me dice por WhatsApp la nutricionista y dietista Claudia Godoy, de la Universidad Nacional.</p>
<p>Hoy en día, para curarnos en salud no es suficiente con vigilar lo que comemos, también debemos cuidarnos de los medios que consumimos, pues la información falsa es tan nociva como las grasas del chicharrón. Y en eso de las <em>fake news</em> Colombia da, tristemente, sopa y seco, por cuenta de negocios a la caza de incautos: emprendimientos raros, supuestas medicinas milagrosas, mercaderes de la fe y hasta una clase política que es capaz de venderle el alma al diablo con tal de salirse con la suya, valiéndose de ciertos medios que se prestan al juego. Menos mal en este país todavía hay espacio para la decencia. Y ahí está el reto para el lector, incluso para el lector de columnas de prensa, porque pueden mentir las noticias pero también los comentaristas: no pecar de incautos, aprender a leer entre líneas, entrenar el pensamiento crítico en contra de quienes quieren pensar por nosotros, tan amables ellos. La polarización nos obliga a contrastar opiniones para saber <em>dónde está la bolita, dónde esta ella</em>.</p>
<p>En 2007, el periodista Jairo Osorio escribió una reseña del libro <em>“La nación soñada”</em>, que a su vez es una compilación de las columnas de prensa del historiador Eduardo Posada Carbó. En el texto de Osorio hay a mi juicio una gran lección de lo que podría ser un buen columnista.</p>
<blockquote><p><span style="color: #ff0000"><em>“Prudente, respetuoso, Posada Carbó razona con esa ´opinión ilustrada´, intocada, que gobierna y diseña cada amanecer de los colombianos, desde sus columnas de prensa y sus altoparlantes gangosos de la radio. (…) Ninguno de ellos, de los intocados, podrá acusar jamás a este historiador caribe de intolerante, violento o descalificador, porque su justeza es el punto medio de sus discusiones. Contrapone ideas a ideas, no ideas a personas, de las que discierne sus puntos de vistas más útiles para el debate. (…) No bufa, no vocifera, no grita ni descalifica. Sus textos no tienen ninguna estridencia, distinta a la verdad razonada que expone”.</em> (Tomado del libro “Tan buena Elenita Poniatowska: noticias de autores y libros”.</span></p></blockquote>
<p>Los blogueros de <strong>El Espectador</strong> opinamos con independencia y, precisamente, en nombre de esa libertad estamos obligados con nosotros mismos a ser respetuosos y a no caer en difamaciones. Lo sabemos nosotros y lo deben saber nuestros lectores.   <em>“</em><em>Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones, contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos”.</em></p>
<p>Hasta ahora no me he arrepentido de nada de lo escrito, pero si quisiera tener más tiempo para investigar temas que demandan paciencia, como el de la salud mental.  Escribo en modo avión para evitar las interrupciones y cuando sufro el &#8220;bloqueo de escritor&#8221;  hago caminatas de una hora que se vuelven inspiradoras. No aspiro a escribir la columna perfecta para que no me pase lo que a Juan José Millás: que le dijo a un periodista que soñaba con escribir una columna tan perfecta que acabara con el <em>columnismo</em> y el otro publicó que el escritor español quería acabar con el comunismo.</p>
<p>No es fácil escribir una columna semanal, a pesar de que en este país tema es lo que sobra y tiempo lo que falta, pero hacerlo es una forma de entrenar la disciplina. Ser columnista es un reto, a la vez que un privilegio. Es una alegría saber que hoy tengo unos lectores fieles que siguen esta <em>Cura de reposo</em> semanal, en contra de lo dicho por el crítico Omar Rincón, quien sugirió que nadie lee blogs de los periódicos. Le hice llegar una nota aclarándole que los blogueros sí tenemos quien nos lea. Y en seguida la anexé el récord de las entradas más leídas de <em>Cura de reposo</em>, donde en primer lugar aparece la columna <em>“<a href="https://blogs.elespectador.com/actualidad/cura-de-reposo/matar-al-hereje-lecciones-del-caso-matador">Matar al hereje</a>: lecciones del caso Matador”</em>, que a esta fecha acumula 8.861 vistas.</p>
<p>Amigos y lectores me han preguntado por qué escogí este nombre para mi blog. Llegó la hora de responderles.  En la semana en que hice una lista de posibles nombres, estaba leyendo la novela <em>“La montaña mágica”</em>, del escritor alemán Thomas Mann. Nunca antes, lo confieso, había escuchado el término <em>Cura de reposo, </em>en alusión a un tratamiento médico, muy famoso a mediados del siglo veinte. Las personas se recluían en un sanatorio de Davos, en los Alpes suizos, buscando sanarse de enfermedades respiratorias como la tuberculosis, y lo hacían mediante una cura climática, basada en guardar descanso del cuerpo y del alma a través de la vida contemplativa. La novela es fascinante y larga: 636 páginas.</p>
<p>Se cuenta que la idea de escribirla se le ocurrió a Mann tras visitar a su esposa Katia, quien fue hospitalizada allí. Sus personajes de ficción son seres que, mientras esperan curarse de sus males, dejan expuestas sus almas atormentadas y se enfrascan en disertaciones variopintas, unas banales y otras muy profundas, desde lo filosófico o literario, por ejemplo, donde son recurrentes temas como el amor, la política o el sentido y fin de la vida.</p>
<p>He querido que esta <em>Cura de reposo</em> -a base de párrafos- sea una conversación amena con los lectores y que su lectura resulte agradable, con argumentos y, en lo posible, datos que sean fácilmente verificables. Eso sí, me cuesta escribir corto. Se me ocurrió entonces que la escritura y lectura funcionan como “curas de reposo” para sobrellevar estos agobios modernos. ¡Gracias por recluirse conmigo en esta <em>cura</em> semanal!</p>
<p>Este columnista les desea una Feliz Navidad. Si van a cometer excesos en Nochebuena, que sean de amor, abrazos genuinos y gestos nobles con el prójimo. Para mí no pido mucho: salud y buen juicio para seguir opinando con humildad sobre lo divino y lo humano.</p>
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        <author>Alexander Velásquez</author>
                    <category>Cura de reposo</category>
                <guid isPermaLink="false">https://blogs.elespectador.com/?p=97610</guid>
        <pubDate>Mon, 18 Dec 2023 17:34:38 +0000</pubDate>
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