Más allá de la medicina

Publicado el jgorthos

LA FUERZA DE LA AMISTAD: IMPACTO EN LAS NEUROCIENCIAS Y SUS DESENLACES

“La amistad es innecesaria, como la filosofía, como el arte, como el universo mismo, porque Dios no necesitaba crear. No tiene valor de supervivencia; más bien es una de esas cosas que le dan valor a la supervivencia.”

 Lewis, C. S. Los Cuatro Amores

 

Soy el director de uno de los más importantes centros de neurorrehabilitación en el país, he aprendido a entender la rehabilitación, la fisiatría se ha desarrollado de manera especial y ha logrado integrar todas las modalidades terapéuticas de manera interdisciplinar; convirtiéndonos en un escenario de excelencia.  Sin embargo, a  mis manos llegó en días pasados una tesis de grado de una maestría en Bioética donde se hace una interesante reflexión sobre la amistad y su impacto en la neurorrehabilitación. (Viera & Mesa, 2020)    Esto me despertó la necesidad de reflexionar en la realidad asistencial y el valor de la amistad en ese proceso de atención y cuidado de nuestros pacientes. Adicionalmente hemos decidido incursionar más en el área de las neurociencias que son de alguna manera una suma de posibilidades que nos hacen llegar a la fisionomía que expresa el genoma humano y su fenotipo en los ámbitos sociales desde la neurología, la psicología, la salud mental y todo lo que caracteriza el pensamiento humano en términos de salud.  Así las cosas, decidí emprender una jornada del espíritu en el tema de la amistad.

Clásicamente la relación médico-paciente ha tenido un aparte dedicado a la transferencia y contratransferencia que los médicos deben reconocer con sus pacientes y aprender a manejar; es decir hasta donde se involucran en esa relación bilateral sin que sus juicios, diagnósticos y decisiones terapéuticas no sean afectadas por traspasar el límite de lo profesional y medien sentimientos o emociones que le hagan perder objetividad a su práctica. Estos conceptos vienen desde que Freud empezó por describirlos y han tenido un desarrollo en la realidad del encuentro entre médicos y pacientes. (Chavez, 2020)

Aprovechando el fin de año; que para algunos pueden ser momento de balances nos puede servir en lo personal para reflexionar por nuestros amigos como un tesoro especial y ver el futuro que nos queda por construir amistad el resto de nuestra vida.  Parecería que nadie pone en duda la importancia de la amistad en la vida de las personas; sin embargo, cuando entramos en la historia de la humanidad vamos confirmando con ejemplos y realidades que la amistad se convierte en los bienes más altos de las personas y que definitivamente son un acto sublime y especial en su capacidad de crear lazos de amistad.

Acá me detendré en tratar de elevar el significado de la amistad propio de los hombres y que solo acercándonos a la antropología podemos entender su poder y que algunas almas probablemente habrán sentido con realidad cuando han tenido esa sincera experiencia de la amistad virtuosa por un verdadero amigo.

Veamos algunos hitos de amistad en la historia de la humanidad : (Vallhonrat, 2010)

En la biblia aparece una amistad fuerte y especial entre Jonatán el hijo del rey Saul y David; Jonatán le entrega su túnica, su armadura y su posición frente al rey. Más adelante veremos como Dios favoreciendo en esa amistad asegura el trono de David y esto ratificará como la verdadera amistad se fundamenta en el amor.   Saúl y Jonatán, amados y amables, ni en vida ni en muerte separados, más veloces que águilas, más fuertes que leones.” (Samuel 1, 23)

Un ejemplo de la antigua Grecia es la amistad que se recoge en la Iliada entre Patroclo y Aquiles que no obstante la cercanía en vida; la amistad se hace evidente cuando Patroclo cae en el campo de batalla muerto por las armas de Héctor. En los ritos funerarios; Aquiles hace evidente su duelo y permite demostrar el amor por su amigo que de una forma directa cambiara el curso de la guerra. “’Acércate más a mí. Abrazados, aunque sea un momento, uno a otro, demos plena satisfacción al funesto llanto’. Así habló [Aquiles], y tendió los brazos hacia él, pero no lo pudo tocar; el alma, como el humo, bajo tierra, se desvaneció entre leves susurros”, Il. XXIII,97-101

Es imposible dejar por fuera en este paso fugaz a Aristóteles en su obra: “Ética a Nicómaco” donde abre las generalidades de la amistad diciendo: “¿De qué sirve toda esa prosperidad, si no puede unirse a ella la beneficencia que se ejerce sobre todo y del modo más laudable con las personas que se aman? De manera simplificada discute la importancia de la amistad en la vida de los hombres y posteriormente explica en el objeto propio de la amistad de manera contundente al decir: que es el objeto de ser amado. Y da tres causas que explica el amor por los amigos: “Para que sean verdaderos amigos, es preciso que tengan los unos para con los otros sentimientos de benevolencia, que se deseen el bien, y que no ignoren el bien que se desean mutuamente “En un aparte logra explicar que humanamente es más fácil preferir ser amado que amar, pero concluye que la gran virtud de los amigos es amar.

En la literatura de la antigua Roma irrumpe Marco Tulio Cicerón que con su definición de la amistad marca una época que inclusive impactara posteriormente a San Agustín con su magistral definición: “Ahora bien, la amistad no es otra cosa que el completo acuerdo acerca de todas las cosas divinas y humanas, juntamente con la benevolencia y el afecto. Verdaderamente no sé si, excepto la sabiduría, ha sido concedido al hombre por los dioses inmortales algo mejor que esto.”

San Agustín tendrá un espacio en sus escritos muy importante en lo referente a la amistad y serán evidentes en la descripción de sus amigos Romaniano y Alipio. Pero, aunque no hay libros específicos de la amistad; el padre de la Iglesia logra cristianizar el concepto romano de Cicerón y esto le permitirá hablar de la amistad juvenil, de los adultos y la que llamará la verdadera amistad en la religión. Un pensamiento claro al respecto menciona:” Esto que acabo de decir es lo que se ama en los amigos, y de tal modo se ama, que se tendría por culpado el hombre que no amase al que le ama, o no correspondiese con su amor al que le amó primero, sin desear ni pretender de su amigo otra cosa exterior más que estos indicios y muestras de benevolencia.”

Santo Tomás de Aquino tampoco  fue la excepción y respecto a la amistad en la Suma Teológica dijo: “Y es necesario que exista un orden conveniente entre el hombre y sus semejantes en la vida ordinaria, tanto en sus palabras como en sus obras; es decir, que uno se comporte con los otros del modo debido. Es preciso, pues, una virtud que observe este orden convenientemente. Y a esta virtud la llamamos amistad o afabilidad. “

En el soneto XXX William Shakespeare lo dedica al tema de la amistad: “Cuando en dulces sesiones, de meditar silente, convoco en mi recuerdo los sucesos ya pasados, suspiro la ausencia de tantas cosas queridas y culpo con lamentos el tiempo que he perdido. Puedo entonces mojar mis ojos, ignorantes al flujo, por aquellos amigos que se tragó la noche y renuevo mi llanto, con penas ya olvidadas lamentando la pérdida de imágenes desvanecidas. Me lamento de penas y desgracias pasadas y cuento nuevamente de dolor en dolor la tristísima cuenta de renovados llantos, pagando nuevamente lo que antes ya pagué. Pero si mientras tanto, pienso en ti, querido amigo, mis pérdidas reparo y desaparecen mis penas.”

Un santo del siglo XX:  José María Escrivá de Balaguer sabia que para podernos enfrentar a las realidades del mundo y llegar a todas las posibilidades humanas que pudieran cambiar las cosas: la amistad es la alternativa honesta y necesaria. La amistad encarna alegría, amor, entrega y libertad.  “La amistad verdadera supone también un esfuerzo cordial por comprender las convicciones de nuestros amigos, aunque no lleguemos a compartirlas, ni a aceptarlas. “(Surco 746)

Hasta aquí ejemplos sublimes del pensamiento humano en términos de amistad; pero cuando disfrutamos viendo  la medicina moderna que es un espectáculo de ciencia y tecnología; donde hemos podido acercarnos al genoma  humano , a la física cuántica, a la nanotecnología y que por todo lo anterior hemos sido capaces en tiempo récord enfrentarnos a un virus letal como es el Covid 19 desarrollando vacunas con la decodificación del genoma viral y aplicando ingeniería genética podemos decir que esta sociedad del siglo XXI esta recogiendo frutos de un desarrollo impresionante en términos de resultados. Sin embargo, casi de manera paralela o proporcional fuimos perdiendo la humanización de la medicina. Nuestros pacientes y médicos han quedado en orillas distintas, el límite de la relación médico paciente es la norma legal y le medicina defensiva ante las demandas o los límites en los tratamientos en ocasiones son supeditados por los resultados económicos.

Pero cuando llegamos a ese estanco arbitrario que los seres humanos hemos diseñado para favorecer nuestra compresión del ser humano y que hemos denominado el componente “psicológico” y tratamos de ver lo referente a las enfermedades neurológicas, psicológicas o psiquiátricas nos damos cuenta de la vulnerabilidad de esos pacientes, de lo altos niveles de sufrimiento y como una pandemia ha cambiado el perfil epidemiológico de toda una sociedad en términos de salud mental. ¿En una sociedad pluralista, post moderna y post cristiana como apoyar a esos pacientes respetándoles su libertad? Quizás entonces la amistad se convierte en una alternativa a evaluar por parte de los grupos terapéuticos donde con una visión desinteresada en lo material pero interesada en el bien del otro puede ser una posibilidad que aumente el valor mismo de la intervención y deje réditos cualitativos y cuantitativos al cambiar ese motivador del acto médico y terapéutico.

Rehabilitar el cerebro, las emociones, la unión neuro-muscular, los neurotransmisores; requiere entonces una actitud ética superior, una disposición humana especial que logre superar el medicamento de última generación, el bio feed back, la psicoterapia de grupo, la terapia electroconvulsiva, el soporte familiar y que demuestre con creces como la amistad en el sentido pleno de la definición puede hacer el cambio en nuestros pacientes.

Ante una enfermedad catastrófica neurológica o mental donde se pierde la autonomía, se disminuye la locomoción, se altera la voluntad y el pronóstico en ocasiones es sombrío; se requiere algo más que una “buena” transferencia, se debe tener más que una buena comunicación. Hay que interesarse por la familia, por la red de apoyo y allí es donde las virtudes humanas desgranadas de la amistad son elementos muy importantes que van a lograr mejores desenlaces en salud de poderse transmitir a estos pacientes como son: la coherencia, la flexibilidad, la comunicación, la generosidad, la lealtad y la gratitud.

Con esto finalizo este pequeño ensayo donde además de asociar lo benéfico de la amistad en los pacientes de neurorrehabilitación quiero demostrar el valor propio de la amistad. Es entonces un homenaje personal a mis amigos, a quien de manera especial se ha interesado con benevolencia por el otro, a quien en los últimos tiempos ha descubierto la trascendencia del amor que es capaz de cambiar la vida de las personas e inclinar la balanza en la eternidad.

 

 

 

Chavez, J. (2020). Conceptualización de Transferencia y Contratransferencia desde el Enfoque Tradicional hasta la Actualidad [Universidad Austral]. https://riu.austral.edu.ar/handle/123456789/844

Vallhonrat, J. M. G. (2010). ELOGIO DE LA AMISTAD (El buey mudo (ed.); Primera).

Viera, M. V. G., & Mesa, S. A. (2020). La amistad: una mirada bioética para la neurorehabilitación del paciente neurológico [Universidad CES]. https://52.5.142.101/handle/10946/4778

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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