Políticamente insurrecto

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Diatriba contra los rolos y el excesivo bogocentrismo

Por: @perdomoalaba

Antes de que continúen con la lectura, debo hacerles un par de advertencias: nací en Bogotá. Un accidente. Y bueno, este no es más que un esputo plagado de estereotipos regionalistas.

Colombia es tan históricamente bogocentrista, política y administrativamente, que muchos se han comido el cuentazo de que no existe nada mejor que aquello que nos provee la gris y sórdida capital. Dicha idealización, instalada en el imaginario colectivo nacional, permea hasta los patrones de comportamiento, pues ha hecho del bogotano promedio a un sujeto soberbio, arrogante y taimado. De chiste flojo y sonrisa fingida. Más frío que subir a Patios en la madrugada.

Como en Bogotá está el centro del poder, las mejores universidades, los grandes medios de comunicación y es casa matriz de importantes empresas nacionales y multinacionales, se tiene la falsa idea de que allí reside lo mejor y más selecto del talento humano criollo. Nada más falso.

Sucede entonces que cuando el inalcanzable profesional capitalino llega en jornada de trabajo a las regiones, se siente Cristóbal Colón con un bolso lleno de espejitos y varios látigos de improperios y petulancias para presumir superioridad regional en los ‘peladeros’ a los que llega. Fantasea con el meme de Superman donde la gente lo admira, exalsa y quiere palpar. Cree llegar -y no exagero- a una maloca donde se le debe rendir pleitecía con venia incluida. Pase, doctor. Mucho gusto, doctor. Qué se le ofrece, doctora. Sí, doctora, como usted ordene. Le ofrezco disculpas, doctora, no volverá a pasar. Algunos -muchos- creen tener la potestad de obligarte a lo imposible. ¡Agacha la cabeza y cumple!

Va uno a ver y resulta que no. No son el centro del universo. Tampoco la octava maravilla. Son pares. Punto. Unos más capaces que otros. Como en cualquier lugar del orbe.

El buen juicio, la preparación académica, capacidad cognitiva y competencias laborales no las define una metrópoli así como la calidad humana no la enseñan en una universidad de élite. Lamento generalizar, pero en la Sergio Arboleda, por ejemplo, hay unos ‘pendejetes’ que se creen la putería y sólo son basura humana, pues tratan a su par como escoria, sólo por ser alma mater del Presidente. ¡Horda de petimetres!

Amigo rolo, particular sujeto hipócrita de puñal a la espalda y trepador sin alma, ya no te comemos cuento en la periferia. Bogotá es la capital de la República, sólo eso. Ojalá que el legado de Fals Borda, Colombia país de regiones, implementado con tino, acabe con esa perversa idea de reducir el país a una urbe lóbrega donde un grupúsculo de antipáticos tecnócratas rolos deciden a capricho cuántas míseras boronas les corresponden a cada departamento. Es hora de que la diversidad territorial, étnica y cultural sea asumida como un patrimonio nacional y no como una rareza para exponer en Corferias.

Lo siento por esos pocos amigos y conocidos capitalinos a quienes respeto, admiro y quiero, son la excepción a este escupitajo provinciano.

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