Políticamente insurrecto

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A Enrique Trheebilcock, quien puso de moda a Martina La peligrosa*

champe

@Perdomoalaba

*Réplica del artículo publicado en el portal Las 2 Orillas Martina La peligrosa puso de moda la champeta   

Enrique: la champeta es la champeta. Y punto. Es como cuando se dice que las personas pasan y las instituciones quedan. A Martina La peligrosa, muy bella y comercial, ungida de Vives, de la industria y de los medios, no la puedes casar con todo un entramado socio-cultural que apenas conoce. La champeta, mi amigo, es mucho más que un género musical de momento.

Creo en la buena fe de tu texto,  que muchos en la ciudad desde donde escribo, Cartagena de Indias, califican como un publirreportaje sin rigor investigativo y de poca monta. Pero Enrique, es complicado no creerlo cuando afirmas que 2014 fue el año en que el “género musical se consolidó en las principales emisoras y discotecas del país, siendo Martina La peligrosa su principal artista”. Caray, por no decir que es falso eso que escribes con ímpetu de manager, si es por lo menos injusto.

Publicaciones verificables en los más importantes medios nacionales te desmienten. Citemos a Cromos, por ejemplo, que habla sobre la fiebre de la Champeta en 2014, “Un ritmo que suena en toda Colombia” donde en cada frase, no venal por supuesto, se le rinde tributo a Edwin Antequera, un tal Mr. Black, que se hace llamar «el presidente del género», y a un prometedor jovencito, Kevin Flórez, a quienes te invito monitorees.

Sin embargo, Enrique, ambos, quienes en realidad son los que suenan en las emisoras,  no solo del Caribe colombiano sino del resto del país, han catalogado lo que producen como “champeta urbana”, un término que según ellos supone la fusión de champeta con ritmos cercanos al reguetón, el highlife ghanés y el zouk haitiano. La idea, estimado, no es redactarte un tratado de música afroantillana ni mucho menos, sino rebatirte ese sofisma que aduces con el deseo…que quizá la hermosa Martina te inspira.

Tu artículo es casi un calco de un reportaje sobre La peligrosa en Los Informantes de Caracol, canal aliado del portal para el que escribes. “Martina es la única mujer que se ha atrevido a hacer música champeta en Colombia” dice la voz en off de la Nena Arrázola, insinuación doblemente indignante viniendo de una periodista cartagenera. No es cierto. Si hablamos de actualidad, y de exponentes que trabajan con vertientes musicales que no son propiamente champeta, es menester, por ejemplo,  escuchar al grupo Morenabeat y la extraordinaria voz de su líder, la exparticipante del Factor X, Adriana Redondo.

Tu perorata aduladora es injusta con grandes referentes de la terapia criolla y la champeta como El Jhonky, Messie Boogaloo, el Afinaíto, Hernán Hernández, el Sayayín, Álvaro el Bárbaro, Viviano Torres, Charles King, Luis Tower, Lilibeth Martínez y el Michel, entre otros.

Para terminar, Enrique, aprovecho para que conozcas y me permitas hacer un justo homenaje a la difunta Lilibeth Castro, que con su tocaya Lilibeth Martínez, son de las pocas mujeres que se atrevieron a incursionar en la champeta.

Nota para el inventario de Enrique: Tras el desbordado éxito de “La voladora” del desaparecido Sayayín, hecho que logró arrastrar a algunos de sus compañeros de género, quienes también pegaron sus canciones a nivel nacional, la Sony Music, en 2001, lanzó el álbum La champeta se tomó a Colombia. Ningún otro título pudo destacar mejor la rápida expansión que en ese momento tuvo la champeta en el país. Luego llegó Héctor y Tito con su pegajosa Felina,  y los irresponsables programadores musicales de la época se la embutieron al cachaco universal como champeta. Ahí se distorsionó todo. Pero la champeta VIVE. Hoy la “gente de bien”, la que no viene de los “extramuros”, esos champeteros de nuevo cuño, la canta y baila, así sea por moda; la misma que quiere imponer a la fuerza a Martina, pero con unos dólares de más.

ADENDA: A La peligrosa la conocí en El Guamo, Bolívar, en el Festival Multicultural de los Montes de María que realiza la Gobernación del Departamento. Es espléndida, carismática y talentosa. No debería valerse de ese plan de mercadeo macabro que al parecer pretende quitar valor a ciertos elementos referentes para imponer su imagen de nueva estrella. Habla mal de ella.

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