Coyuntura Política

Publicado el Renny Rueda Castañeda

Reflexiones en torno a la legalización de la droga

En los últimos días existen algunos sucesos que de nuevo llaman a la reflexión en torno a la estrategia del gobierno nacional, y en general, de algunos países latinoamericanos para combatir el problema del narcotráfico y su capacidad de desestabilización y corrupción institucional. En Colombia por ejemplo, el año pasado las “bandas criminales” o neo paramilitares, realizaron más ataques que las FARC y el ELN juntos (estos dos grupos también financiados por el narcotráfico); en México, el año 2010 pasará a la historia como el más violento de sus últimas décadas,  con aproximadamente 15.273 muertes vinculadas a la guerra entre carteles; y en el caso de Venezuela, el último  Informe Mundial de Drogas 2010 (World Drug Report), lo señala de ser el principal “punto de origen de más de la mitad de los cargamentos de cocaína interceptados en el Atlántico entre el 2006 y el 2008”, así como el origen de «todos los envíos aéreos clandestinos de cocaína detectados en África occidental».

El panorama actual, dentro de su complejidad, en el fondo evidencia la incapacidad de ciertos gobiernos para atacar el fenómeno del narcotráfico, así como las limitaciones de algunos mandatarios de establecer, dentro de ese marco, estrategias sostenibles material y económicamente.  En ese contexto, surge de nuevo el debate respecto a la legalización como política de eliminación del fenómeno, y como medida en medio del escalamiento de las acciones de organizaciones criminales en algunos países del continente.

El numero de variables que incluye una discusión en torno a la legalización, excede por su propia naturaleza las capacidades operativas, materiales e institucionales de un gobierno, para adentrarse en el campo del sistema político. En el caso colombiano, solo una discusión honesta, puede contemplar dentro de las distintas alternativas la posibilidad de dar inicio a un proceso de legalización de la droga y el apersonamiento de la cadena de producción de esta en cabeza del estado.  La voluntad de discutir la implementación de medidas de este tipo, a pesar de que choquen con ópticas foráneas, puede servir como preámbulo para cerrar un capítulo de descomposición social que ha durado décadas y que no solamente ha pulverizado grandes sumas de dinero a través de los años, sino sobretodo ha ocasionado la pérdida de un número inconmensurable de vidas humanas, sufrimiento, desplazamiento, y en general una poderosa transmutación de valores que conforman lo que en otras épocas significaba el ser colombiano, o incluso latinoamericano.

Hoy en día en Colombia ante los últimos sucesos relacionados con el escalamiento de la violencia en cabeza de antiguas estructuras paramilitares, en lo que eufemísticamente el gobierno llama las bandas criminales, surge de nuevo como pregunta valorar el alcance que tienen los recursos y las capacidades del estado actual para contrarrestar la reorganización del negocio del narcotráfico como fuente principal de financiamiento de guerrillas, paramilitares y delincuencia organizada. Si la respuesta a esta pregunta delata la incapacidad del gobierno, es necesario entonces que desde la presidencia de la república, en un llamado nacional se abra una discusión  respecto a la legalización, y bajo esta premisa, se aborde de una vez el tema de que junto una serie de medidas paralelas defina el rumbo que quiere seguir como nación, tanto en lo que concierne al manejo del narcotráfico, como en lo que refiere a su estructura política, social e institucional.

El autor contesta inquietudes o sugerencias en el correo [email protected]

Renny Rueda Castañeda

Comentarios