Cosmopolita

Publicado el Juan Gabriel Gomez Albarello

Obama, India y el Consejo de Seguridad

En su tour por “Oriente”, Obama hizo una parada de tres días en India. Hace un poco más de una semana, en un discurso pronunciado ante el parlamento de ese país, el Lok Sabha (en hindi, la Asamblea del Pueblo), Obama prometió que apoyaría el pedido de India de convertirse en un miembro permanente del Consejo de Seguridad. Este apoyo hace parte de un paquete de promesas de Estados Unidos a India en un momento en el cual hay muchas cosas en juego, incluido el balance de poder en la escena internacional.

Para muchos en Estados Unidos, India es el socio ideal para hacerle contrapeso a China. Ha sido un país víctima del terrorismo de extremistas musulmanes, tiene un potencial económico enorme y, sobre todo, comparte valores fundamentales: es, como los Estados Unidos, una democracia. De hecho, medida por el número de habitantes, es la democracia más grande del planeta.

Y todo esto, ¿qué tiene que ver con nosotros? India está casi que exactamente en el otro extremo del planeta. China, quien ahora es nuestro segundo socio comercial, está geográfica y económicamente más cerca. Sería un craso error no darse cuenta de qué manera lo que ocurrió en el Lok Sabha tiene que ver con nosotros. India hace parte de una coalición que ha promovido la reforma al Consejo de Seguridad, un grupo que busca un puesto permanente para potencias emergentes como ella: Alemania, Japón y Brasil. Alemania y Japón son países que quieren sumar poder político a su ya existente poder económico. Brasil e India, por su parte, están en la carrera de sumar poder en ambas dimensiones. Cada uno en su región, quiere ser el nuevo líder.

Colombia ha jugado hasta ahora la carta que siempre juegan los países pequeños frente a los grandes: fortalecer las instituciones internacionales, sin regalarle a un país grande un derecho a decidir de una manera que podría perjudicar los intereses de los países más pequeños. En otras palabras, aunque el poderío brasileño es una realidad, eso no significa que hay que darle más poder. Significa que hay que hacer las reglas para que tanto los grandes como Brasil, como los menos grandes, como Colombia, puedan participar en las decisiones que los afectan de manera mutuamente beneficiosa.

Un puesto permanente para Brasil en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es una oportunidad para expandir su liderazgo regional, en desmedro de sus vecinos. En este asunto, no hay soluciones gana-gana. El voto de Brasil serviría de contrapeso al de los otros miembros permanentes, pero también al avance de sus intereses y no al avance de los intereses de la región. Por eso es que Colombia, que favorece un puesto permanente para la región en el Consejo de Seguridad, tiene que seguir oponiéndose a un puesto permanente para Brasil. Por la misma razón, Colombia tiene que hacer coalición con quienes se oponen a un puesto permanente para Japón (como Corea del Sur), para Alemania (como Italia) y para India (como Pakistán).

Por distintas razones, Colombia ganará mucho de buenas relaciones con Alemania, Brasil, India y Japón. Pero no puede equivocarse en relación con la manera como se va a redistribuir el poder del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Para compensar el efecto de los cambios en el sistema internacional, Obama ha decidido cortejar a India. Colombia debe hacer lo mismo. Debe hacerlo, de eso no hay duda, con Brasil. Pero si queremos avanzar hacia un sistema internacional más equilibrado, no meramente multipolar, ni a India ni a Brasil Colombia les puede prometer su apoyo al pedido de un puesto permanente en el Consejo de Seguridad.

Enlaces de interés:

El discurso de Obama fue primera plana en el Times of India.

En India, sin embargo, hay una visión muy realista acerca de lo que significa el apoyo de Obama: importante, pero no decisivo.

Críticos de la política estadounidense, no ven las promesas de Obama claramente articuladas a lo que Estados Unidos puede obtener de India sino a lo que India puede obtener de Estados Unidos.

La reforma al Consejo de Seguridad, todavía muy en borrador, sigue caminando.

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