Cosmopolita

Publicado el Juan Gabriel Gomez Albarello

La teoría de la velita y el plantón pro-Petro

Hoy me uno a quienes invitan al plantón pro-Petro. Lo hago tomando en cuenta una «teoría»: la de la velita. No es una teoría en la que yo crea sino es aquella en la cual creen muchos de nuestros gobiernos. Me explico.

Cuando un gobierno carece de capacidad de liderazgo, lo único que puede hacer es comprar aquiescencia o subordinar sus propuestas a los humores de la opinión pública pues de eso depende su estabilidad. Si las restricciones presupuestales son altas, esto es, si el capital político y financiero con el que cuenta para obtener votos a cambio de favores es muy limitado, lo que queda es sacar la velita al balcón de la residencia presidencial y ver hacia dónde sopla el viento de la opinión.

El Presidente Santos es un gran adepto a la «teoría» de la velita. La sacó cuando el movimiento estudiantil se opuso a una reforma a la educación que creaba esperpentos como universidades con ánimo de lucro;  la sacó también para oponerse a una reforma a la justicia que él mismo había avalado, y lo hizo luego para rectificar su ligera apreciación acerca del Paro Agrario. Su oportunismo, como el de muchos políticos de poca altura y de poco vuelo, es palpable.

En relación con Petro, es probable que Santos saque su velita al balcón de la Casa de Nariño. Las tibias e insulsas declaraciones de sus subordinados pidiendo respeto a la soberanía nacional (ojalá lo hubieran hecho con respecto al espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos) o al funcionamiento de las instituciones, Santos las puede sepultar tras un grandilocuente elogio de la movilización ciudadana y el funcionamiento de la democracia, y su respaldo a Petro.

Sin embargo, para que eso suceda, es preciso que haya de veras una gran movilización ciudadana. Es imperativo que salgamos hoy a la calle en respaldo del Alcalde Petro. No sólo para que la velita le diga a Santos y a Iragorri y Holguín que tienen que tragarse el sapo de un alcalde de izquierda en Bogotá. Es necesario también hacerlo para enviarle un contundente mensaje de rechazo a todos los congresistas oportunistas que reeligieron al Procurador Ordóñez, como la morsa de Juan Manuel Galán y a todos los que a la zaga de la decisión del Procurador querrían hacerse con el cargo de alcalde de Bogotá, como quizá querría hacerlo el hermanito de la morsa, Pachito, Miguelito, etc.

Y, ¿para qué es necesario torcerles el brazo a estos políticos de baja estofa? Eso se sigue del motivo de la convocatoria. Queremos que Petro siga siendo el alcalde de Bogotá. A menos que hubiese cometido un delito y que en contra suya hubiesen pruebas contundentes, que no las hay, no ha de ser removido más que por voluntad de los mismos electores. Para eso están las instituciones. Si no, ¿quién quiere soltar el diablo del desorden?

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