Cosmopolita

Publicado el Juan Gabriel Gomez Albarello

¿Dónde están los ladrones? Busquemos unos cuantos en las distribuidoras de gas

La sección de Economía de El Espectador informa que Gas Natural le suspenderá el servicio a 2700 usuarios en Ciudad Bolívar. Quien escribió ese artículo es alguien que traga entero: se limitó a repetir lo que dice el comunicado de prensa de Gas Natural y dejó de investigar muchos aspectos relevantes del caso.

Aquí mismo en El Espectador pueden encontrar un artículo llamando la atención acerca de la posible colusión entre las distribuidoras de gas y las entidades del estado encargadas de vigilarlas. La sospecha surge de varios hechos, pero aquí me voy a limitar a uno solo. Una regulación amañada sirvió para que nos quitaran a los consumidores el derecho de escoger en el mercado el operador certificado que nos haga la revisión técnica reglamentaria (RTT). Luego de una batalla legal, que perdieron las distribuidoras de gas, un juez ordenó que se expidiera un nuevo reglamento que nos devuelve un derecho que nunca debimos haber perdido. Y, ¿qué ha pasado?

La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) se inventó un paso adicional para expedir ese nuevo reglamento. Le pasó la pelota al Ministerio de Minas y Energía, al que podríamos declarar enemigo número uno de los consumidores y del medio ambiente en Colombia. Luego de que ese ministerio se volara todos los plazos que dijo que iba a cumplir, el asunto ahora está en manos de un funcionario que tiene mil cosas para hacer: el doctor Alirio Pérez, de la Dirección de Hidrocarburos. A los lectores interesados les recomendaría que le dieran una llamada al teléfono 220 03 00, extensión 2580 y le expresaran que no hay excusa alguna para que no haya sido expedida todavía una reglamentación que favorece al consumidor.

La cosa es esta: en condiciones de libre competencia, uno escoge el operador certificado que le haga la revisión, la cual está por el orden de los 15 mil pesos. Sin embargo, como Gas Natural actúa como un monopolio y no permite que uno busque en el mercado a ese operador, le impone a cada usuario la suma de 60 mil pesos, que se los cobra de manera más o menos indolora en cuotas mensuales. Por no hacer nada distinto de aprovecharse de un reglamento ilegal, que ya debería haber sido reemplazado por otro, Gas Natural se gana 45 mil pesos. Hagan la cuenta de lo que está pasando en Ciudad Bolívar: de 2700 usuarios: por no hacer nada, Gas Natural espera sacarles aproximadamente 120 millones de pesos. Esto es hurto porque hurto es la conducta de quien toma dinero de uno sin que tenga derecho para ello.

A los usuarios de Ciudad Bolívar les recomiendo 1) que no se dejen robar de Gas Natural; 2) que le pongan presión al Ministerio de Minas y Energía para que agilice el trámite del reglamento que nos protege a los consumidores y 3) que le recuerden a los honorables senadores y representantes de la Comisión Sexta, que es la que tiene que ver con este tema, que se pongan las pilas si es que quieren ganarse el favor de los votantes.

De todos esos congresistas hay uno que ha sacado la cara: César Tulio Delgado. En un correo le escribí que me parecía encomiable su labor de defensa de los consumidores y que, si bien no iba a votar por él porque no me identifico con la mayoría de las tesis del partido conservador, le deseaba que volviera a ser elegido. Si alguno de ustedes lectores es conservador, va a votar en las próximas elecciones y va usar el voto preferencial, le recomendaría que lo hiciera por el senador César Tulio Delgado. Él, con mucha humildad contestó el mensaje que le envié diciéndome: gracias, yo sólo cumplo con mi trabajo. Eso es lo que necesitamos en el Congreso: gente que trabaje por la gente.

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