Cosmopolita

Publicado el Juan Gabriel Gomez Albarello

Dime a quién premias y te diré quién eres

En la entrada anterior de este blog apelé al dicho “Dime con quién andas y te diré quién eres.” Al parecer, esta no es la única posibilidad para establecer la identidad de alguien. Uno también puede decir “Dime qué comes y te diré quién eres.” La elaboración más sofisticada de la idea contenida en esta máxima quizá es la del historiador japonés Aida Y?ji. Según Aida, La actitud racional de los “occidentales” habría sido la consecuencia de la práctica de matar animales domésticos. La forma organizada y deliberada de hacerlo terminó proyectándose a otras esferas, como el conocimiento. Sin embargo, argumenta Aida, otra de sus manifestaciones es la forma impasible y casi indiferente de la belicosidad de los “occidentales”, en abierto contraste con la casi histérica actitud de los soldados japoneses hacia el acto de matar.

Otra variación de la máxima original es “Dime a quién premias y te diré quién eres.” En eso pienso al leer, un poco con incredulidad, que la revista Time haya escogido a Mark Zuckerberg como personaje del año. Como el bloguero kikepatiño, yo también habría escogido a Julian Assange. Aparentemente, Assange fue la elección de las personas consultadas por Time: Assange tuvo 382026 votos, mientras que Zuckerberg, que quedó de décimo, tuvo 18353. Es decir, la gente que participó en la encuesta votó casi que veinte veces más por Assange que por Zuckerberg. ¿Perdón?

La selección no obedece a la regla de la mayoría, en particular, porque la encuesta no equivale a ningún procedimiento de deliberación y ponderación de las cualidades de los candidatos. Si las cosas son así, entonces lo que hay que hacer es poner la lupa en ese procedimiento. Hay que diseccionarlo para inferir qué virtudes, valores, habilidades, competencias, etc., son las que el comité de selección consideró relevantes.

Según el comité, Zuckerberg es el hombre que inventó la plataforma tecnológica que “está transformando la manera como vivimos nuestras vidas (…) Es ingeniería social, que cambia la manera como nos relacionamos los unos con los otros.” Lev Grossman, de Time, ha confeccionado además un perfil de Zuckerberg que lo muestra como el ser más adorable y afectuoso del mundo.

¡Qué contraste con la imagen del muchachito ambicioso y socialmente inadecuado que surge de la lectura del libro (y la película) acerca del origen de facebook! La gente cambia, desde luego. Yo dejo ahí la cosa porque no me parece que el carácter de Zuckerberg sea cosa interesante de discutir. Interesante es el significado que tiene facebook en nuestras vidas, algo de lo que me ocuparé en la próxima entrada de este blog. Interesante también, que es el tema aquí, es el criterio de Time. Eso es lo que es interesante de discutir.

Para Time, Zuckerberg tiene las virtudes y habilidades del mejor prototipo del “sueño americano”: se trata de alguien que se ha hecho rico a cuenta de haber desarrollado un invento que sirve a la humanidad, que está cambiando la manera como nos relacionamos (esto último es, desde luego, discutible). ¿Dónde queda Assange?

Si en el comité de Time hubiesen estado algunos colombianos de la mejor estirpe autoritaria, como la del reelegido Llanero Solitario, creo que no se habrían mordido la lengua para descalificarlo poniéndole la etiqueta de sapo. “¡Sapo!” Eso es lo que le gritan en este país al que reclama, al que cuestiona, al que protesta, al que hurga en los archivos para denunciar iniquidades.

Hasta donde yo sé, no hay ningún colombiano de esa estirpe en el comité de Time. Pero no había tampoco gente con el valor cívico que permite mirar a los gobernantes a la cara y llamarlos a rendir cuentas. No había nadie que dijera que, en una democracia, ellos son servidores públicos. No había individuos capaces de recordar que cuando el gobierno es injusto la única opción que queda es la de desobedecer, civilmente, como lo hicieron Mohandas Ghandi y Martin Luther King, Jr., como lo ha hecho Julian Assange. Para decirlo coloquialmente, “se les arrugó.”

No los culpo. La verdad es que el gobierno de los Estados Unidos anda en la onda de intimidar a los que se atreven a hurgar en sus archivos y sacarle los trapos al sol. No importa que se contradiga. Ahora que toda la información acerca de la duplicidad de la diplomacia estadounidense está en la red, el gobierno de Estados Unidos quiere imponer censura; quiere meterle miedo a cualquiera que se atreva a esculcarle su duplicidad y a exigirle una rendición de cuentas.

Si no fuera porque está escrito y publicado, sería difícil a estas alturas creer que Hillary Clinton dijo esto el 21 de enero de este año: “En muchos aspectos, la información no ha sido nunca tan libre. Hay más avenidas para difundir más ideas a más gente que en cualquier otro momento de la historia. Incluso en países autoritarios, las redes de información ayudan a la gente a descubrir hechos nuevos y a hacer que los gobiernos tengan que rendir más cuentas.” En su momento, el discurso de Clinton fue interpretado como una crítica a la censura impuesta por el gobierno chino al acceso a internet. Ahora, este discurso sólo hace más gravosa la dificultad del gobierno estadounidense para ser coherente con los valores que dice defender. Pero me desvío del tema. El tema es el criterio del magazín Time.

Time está intimidado. No ha habido censura pero sí auto-censura. Sin embargo, la cosa no es nueva. Desde 1979, cuando el Ayatolá Khomeini fue elegido personaje del año, fundamentalmente a cuenta del desafío que le había planteado a los Estados Unidos, Time no ha vuelto a escoger a nadie que cause controversia. Le tiene pavor a una elección de personaje del año que entrañe una crítica, un cuestionamiento, una pregunta, una reflexión profunda, acerca del papel de Estados Unidos en el mundo.

La incoherencia de Time, a decir verdad, su hipocresía, es igualita a la de Hillary Clinton. En el año 2006, el personaje fueron los millones de personas que anónimamente contribuyeron a sitios como wikipedia, youtube, myspace, facebook, etc. y que por ponerle un nombre llamaron YOU (usted). En el año 2002, el personaje fueron los whistleblowers (los sapos), representados por 3 mujeres: Cynthia Cooper, Coleen Rowley y Sherron Watkins. En el 2010, cuando Julian Assange encarna, en una misma persona, a los whistleblowers y al YOU de los sitios de internet, Time se echa para atrás. Lo hace porque esta vez el personaje del año pone al gobierno de los Estados Unidos (y también a muchos más) a rendir cuentas de verdad. De verdad, verdad.

Este es el enlace a los criterios de Time:
http://today.msnbc.msn.com/id/40665998?GT1=43001

Esta es la encuesta de Time:
http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2028734_2029036_2029037,00.html

Este es el discurso de Hillary Clinton:
http://www.foreignpolicy.com/articles/2010/01/21/internet_freedom?page=full

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