Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

¿Y ahora qué?

Por: Natalia Abril
Investigadora del Observatorio

El reporte semestral, “Dinámicas del asesinato a líderes rurales: las covariabes municipales”*, del Observatorio de Restitución de Tierras y Regulación de Derechos de Propiedad Agraria es contundente. El fenómeno sí es sistemático, está atado a dinámicas socioeconómicas y poderes locales, y se concentra en los municipios de Apartadó, Antioquia, Caloto, Cauca, Tierralta, Córdoba, Buenaventura, Valle del Cauca, y Tumaco, Nariño.

Ya varios informes, estudios e investigaciones de entidades como el Centro de Investigación y Educación Popular -Cinep- o la Defensoría del Pueblo han mostrado lo recurrente de este fenómeno y la importancia de atenderlo a corto, mediano y largo plazo. Principalmente porque los asesinatos a líderes sociales no son una noticia nueva en el país y preocupa que sucedan en un ambiente de construcción de paz.

La Policía Nacional ya tiene unos protocolos específicos para atender casos de líderes defensores de derechos humanos, donde se hace un seguimiento a los familiares de las víctimas. Al enterarse del caso, bien sea por requerimiento o noticias, la entidad reporta lo sucedido al área de derechos humanos y allí se hace una caracterización de la víctima, se define la naturaleza de su actividad, se detallan los hechos y se informa a las autoridades competentes para que le den trámite efectivo, como la Fiscalía o la Unidad de Protección a Víctimas. Adicionalmente, tienen protocolos e instructivos dirigidos a la ciudadanía para que conozcan las situaciones de riesgo y las rutas de atención disponibles.

Junto con estas acciones, la Policía también ha dispuesto un sistema operativo contra el crimen organizado, es decir contra las Bandas Criminales, que incluye atacar sus finanzas, su poder territorial y su estructura militar. Lo anterior, en conjunto con la iniciativa presidencial de crear una Unidad Especial de Investigación para el Desmantelamiento de Organizaciones Criminales en la Fiscalía, constituyen pasos significativos para arremeter contra los principales perpetradores del asesinato a líderes rurales: los Grupos Herederos del Paramilitarismo, mal llamados Bandas Criminales.

La situación ya se conoce, sus causas también, los lugares donde más se presentan los asesinatos están identificados y, más importante aún, se sabe que en el próximo trimestre es bastante probable que mueran más líderes. Todo lo que se necesita para empezar a actuar ya está dicho. Lo principal ahora es que haya una voluntad política para que toda la capacidad institucional del Estado funcione a la par.

El trabajo de las agencias de seguridad para frenar a los criminales debe ir acompañado de concertaciones a nivel territorial con organizaciones sociales para garantizar una protección efectiva a los líderes. El estado tiene que contar a sus muertos, fortalecer sus instituciones en los territorios, mejorar las políticas de acceso y formalización de la tierra e implementar pedagogía de paz para evitar más asesinatos. Los medios de comunicación y la ciudadanía en general tienen la tarea de dar visibilidad a estos hechos, hacerle seguimiento a sus procesos y apoyar las iniciativas gubernamentales o de organizaciones sociales que tengan como fin reducir las muertes. Si con todas estas herramientas los líderes continúan siendo asesinados, no sé qué más tenga que vivir Colombia para entender que hay que dejar de matarnos.

*Vea el informe

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