Con los pies en la tierra

Publicado el Observatorio de Tierras

Seguridad alimentaria en tiempos de cambio climático

Por: Daniela Corredor

A finales de octubre de este año inició la 26ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow, Escocia, una cumbre mundial clave en los esfuerzos por mitigar el impacto de la crisis climática actual que contó con la participación de más de 130 jefes de estado y presidentes de gobierno. Esta cumbre se realiza cada año con el fin de trazar metas para la reducción de las emisiones de la quema de carbón, petróleo y gas y demás actividades que inciden en el calentamiento global y es muy importante actualmente ya que los científicos insisten que los Estados deben tomar acciones que disminuyan de forma considerable el uso de combustibles fósiles al encontrarnos en un punto de no retorno para revertir los impactos del cambio climático.

Entre algunos temas que se trataron están los fondos para los países en vía de desarrollo para la adaptación al cambio climático, la actualización de las metas de  reducción de carbono para 2030 de cada país que se deberá definir a más tardar el año entrante (2022), la reducción gradual del uso del carbón como fuente de energía y los subsidios a los combustibles fósiles, el aumento del apoyo económico a países en vía de desarrollo y las negociaciones para el pago por el daño producido por el cambio climático, entre otros. Colombia se comprometió a reducir en un 51 % las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), reducir en un 40 % el carbono negro, llegar a cero deforestaciones al año 2030, ser un país con carbono neutral al 2050 y sembrar 180 millones de árboles a 2022.

Ahora bien ¿por qué es importante hablar sobre cambio climático para abordar la seguridad alimentaria del país? Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) el cambio climático empeora la situación de inseguridad alimentaria de agricultores, pescadores y personas que viven de los bosques, está situación afecta en gran medida a comunidades rurales ya que están en ambientes frágiles en los que pueden perder cosechas y ganado. Además, la FAO asegura que “los episodios climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos tendrán un impacto negativo en la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos, su estabilidad y su utilización, así como en los bienes y oportunidades de los medios de vida tanto en zonas rurales como urbanas”. El cambio de temperaturas en el mundo se traducirá en nuevas plagas y enfermedades que afectará al ser humano, a las plantas, el ganado y la pesca lo que implica grandes riesgos para la seguridad alimentaria al verse afectada la producción de alimentos.

El compromiso de Colombia para afrontar esta situación de cambio climático se ve muy lejana, no basta con que el presidente de puertas para fuera se comprometa a cumplir con unas metas en relación a la reducción del carbono y la deforestación, cuando no ha avanzado en la implementación del Acuerdo Final, y en consecuencia con el cumplimiento de la Reforma Rural Integral que no solo pretende mejorar la realidad rural, sino que establece formas de protección ambiental, una de ellas es el cierre de la frontera agrícola que es crucial para parar con la deforestación, sobre todo en territorios como la Amazonía.

El fortalecimiento de la agricultura y el mejoramiento de las condiciones de la ruralidad deben ser factores claves tanto para la mitigación del cambio climático como para la seguridad alimentaria. Si bien el sector agrícola y forestal hoy día representan el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero, la deforestación y degradación de los bosques aportando el 17,4% y la agricultura un 13,5% según la FAO, es posible pensar un sistema de producción agrícola que permita reducir las emisiones a través del manejo de los servicios ecosistémicos que se logra con la reducción de los cambios del uso de la tierra evitando la deforestación, el uso de variedades de cultivo más eficaces, un manejo más eficaz de los desechos del ganado, el manejo del suelo orgánico, la agricultura de conservación y sistemas agroforestales.

Sin embargo, estas metas con respecto al mejoramiento de la situación del campo no son posibles sin la implementación de la Reforma Rural Integral, al contrario que es lo que ha ocurrido, los conflictos por la tierra van en aumento, un claro ejemplo de ello es la deforestación, para el primer trimestre del presente año según el Boletín de Detección Temprana de Deforestación realizado por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) se identificaron 48.500 hectáreas (ha) deforestadas, el 61% de la pérdida de este bosque se presentó en el mes de enero en los departamentos del Caquetá, Putumayo, Meta, Guaviare y Norte de Santander, concentrando el 31% de estas pérdidas en Caquetá y Meta que corresponde a 15.000 ha. La seguridad alimentaria tiene distintos frentes, como la crisis climática que deben revisarse para la superación de la mal nutrición y el hambre mundial. Para ver más sobre este tema consultar https://blogs.elespectador.com/politica/con-los-pies-en-la-tierra/seguridad-alim

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