Bernardo Congote

Publicado el

¿Transmi(pobre) por la 7a? ¡Nunca!

En Colombia los ricos y los pobres viven en tugurios. La disputa por las lomas urbanas es otra versión de nuestra guerrilla civil. También en el campo, pobres y ricos se disputan las lomas. Sólo que hay más. Pero en las ciudades, las lomas escasean. La batalla es feroz.

 

La Cola del Zorro, en Medellín; los altos de Santa Mónica o el Oeste, en Cali; o El Codito de la 72 en Bogotá, cada uno compite con las lomas de Manrique, Siloé o El Codito de la 185. Sí. Curiosamente en Bogotá la guerrilla se libra entre dos coditos. Hacia la calle 185 desde hace muchos años y desprendido de las canteras, fue invadido El Codito de los pobres. Más tarde, para no quedarse atrás, los pocos ricos bogotanos, invadieron los coditos de Usaquén y sus alrededores.

 

En Bogotá, la guerrilla civil por las lomas se disputa, literalmente, codo a codo. En Medellín y Cali, los ricos se encargaron desde hace mucho tiempo de que los pobres se desplazaran lejos, bastante lejos de la Milla de El Poblado, enclave paisa, o de la Avenida 6ª, enclave caleño. Razones por las cuales en ambas ciudades el Metro y el Mío no han tenido graves problemas y el proceso tiende hacia una pax romana. Tal vez porque en Cali y Medellín, conservan ciertos márgenes de oxígeno verde.

 

Pero la guerrilla en Bogotá es distinta. Debido a que aquí los pobres y los ricos son muchos más que en el resto de Colombia, los últimos libran arduas batallas por mantener alejada a la pobresía de los coditos que tienen bajo su dominio. Tenían la esperanza de que, construyendo la Avenida Cali, la Boyacá o la 30, tanto pobres como clase media no husmearan por sus coditos. Luego, aceptaron la invasión de la Avenida Caracas para contener a los pobres a su alrededor. ¡Y cómo lo han logrado!

 

Pero fue nombrado alcalde un traidor. A Peñalosa, a quien se le atribuye la feroz tarea de pensar en los pobres con apellido de rico, se le ocurrió invadir los terrenos donde se refugian las pequeñas clases altas bogotanas. ¡Atacó la carrera 7ª! Y ahí fue Troya. Tirios y Troyanos habitantes de todos los coditos que rodean al Metropolitan Club, a Rosales, a Santa Ana y a las zonas G, T, H, Q, a las Santa Bárbaras, y similares, unieron sus fuerzas para evitar que los pobres, bien montados en Transmilenios eléctricos, pudieran transitar libremente por la carrera 7ª.

 

¿Cuál es el secreto que quieren ocultar los pocos ricos bogotanos? ¿Por qué se oponen a que la masa pobre transite cerca de sus coditos?

 

Se me ocurre pensar que lo hacen por algo de vergüenza. Podría ocurrir que los pocos ricos bogotanos no quieren que los muchos pobres transiten por la 7ª cómodamente sentados y se den cuenta de que ¡también viven en tugurios!

 

¿Tugurios? ¡Sí! Los pocos ricos bogotanos, a diferencia, en su orden, de los también pocos caleños y paisas, viven en tugurios de difícil acceso, sin servicios urbanos apropiados, en multifamiliares a donde es casi imposible llegar o salir y, peor, ¡sacar a los perros al parque! ¡Porque tampoco tienen parques! La guerrilla de los ricos ha logrado que, en medio de feroces batallas, el traidor de Peñalosa les conserve una quebrada donde puedan hacer pipí todas sus innumerables  mascotas.

 

¡Sí! A los pocos ricos bogotanos les avergüenza que se conozca que también viven hacinados en coditos. Si comparamos al El Codito de la Calle 185 con el Codito de la Calle 72, la aritmética demostraría que, cada 100 metros del codito pobre habitan entre 30 y 60 familias mientras que, en ese mismo espacio del codito rico, habitan hacinadas entre 300 y 400 familias. Con el agravante de que cada una tiene en promedio dos automóviles, de modo que el tugurio se hace insoportable cuando salen de sus edificios entre 600 y 800 automóviles. ¡Cada 100 metros! Sobre todo los sábados cuando salen a comprar el pan o a la peluquería. Tareas que los pobres del otro codito realizan ¡caminando!

 

Pero la vergüenza sería doble. Los ricos no quieren que los pobres vean que viven en tugurios y que, con ello, están cumpliendo el mandamiento eclesial según el cual ser rico es pecado (a no ser que se vista de sotana).

Podría ocurrir entonces que los ricos se estén hacinando en tugurios para expiar su gran pecado. Los ricos vivirían en tugurios avergonzados de ser ricos. Por ello se opondrían a que los pobres, transitando cómodamente en Transmilenio por la carrera 7ª, descubran su verdad.

Pero ¿No debería ser al contrario? ¿Acaso esta demostración de vergüenza espiritual no debería ser exhibida sin límite alguno? Transmilenio debería moverse libremente por la 7ª precisamente para mostrar que, en Colombia, la clase alta también vive mal, gracias a Dios.

Congótica. https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/necesitamos-mas-ricos

Congótica 2. Nuestros pocos ricos tendrán un amplio espacio en el cielo porque viven hacinados en la tierra

El autor es Politólogo, Economista y profesor universitario colombiano. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina.www.federalismoylibertad.org) y autor de La iglesia (agazapada) en la violencia política. 2011. (www.amazon.com)

Comentarios