Bernardo Congote

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El Miedo es la Bestia Triunfante de la pandemia

Hitler ganó en una Alemania aterrorizada. Stalin mató a millones de rusos enclaustrando a la sociedad con el ejército más poderoso de la época. Mussolini y Franco se impusieron en Europa llenándola de miedo.

 

¿Qué diferencia hay entre aquellos asesinos y, por ejemplo, Cristina Kirchner en Argentina?

 

A nombre de la pandemia, Cristina ha aprovechado para destruir el control político del Congreso. Y para eliminar a todos los jueces que investigaban sus crímenes de Estado. Y para que un miembro de su camarilla, ni siquiera el Presidente títere argentino, administre a placer el presupuesto de toda la Argentina.

 

La clase media argentina, profesionales y artesanos, está empezando a pedir comida en las calles. El índice de pobreza argentino puede llegar a ser del 65% cuando Macri lo entregó, hace 5 meses, en 35%. ¡Pero ya ni se oyen cacerolazos!

 

En Colombia todavía algunos no aguantamos hambre en las ciudades. Pero sí en los 2/3 del país rural. En donde, además, los paramilitares perdonados por Uribe, junto con las bandas criminales que se enriquecen del narcotráfico, siguen matando impunemente.

 

Entre tanto, la Casa de Nariño se ocupa por hacer televisión todos los días para aumentar el miedo entre la población, con la penosa complicidad de la alcaldesa de Bogotá, entre otros varios. Resulta absurdo que ahora las empresas bogotanas deban cumplir los horarios impuestos arbitrariamente por la Alcaldía.

 

¡Los miles de muertos que vemos en Brasil o Italia, los venimos enterrando en Colombia desde hace dos siglos a nombre de la violencia política! Pero nunca habíamos parado al país, ni siquiera por uno de ellos.

 

¿Por qué la secta democrática no quiere acabar la violencia? Porque la guerra le permite ocultar los crímenes de sus cómplices, llámense Aranas o Nogueras o Doce apóstoles…  Y la pandemia «le cayó del cielo».

 

Entre tanto la Corte Constitucional esta ocupadísima resolviendo el problema del ex – prófugo alias “Uribito”. Pero no ha tumbado por inconstitucional ni siquiera de uno de los dictatoriales decretos que ha vomitado diariamente la Casa de Nariño para…  ¡tapar! ¡tapar!

 

Mientras que los ciudadanos no podemos salir ni a la tienda de la esquina porque la Policía nos muele a palos, los militares aprovechan el miedo para ocultar las pruebas que los comprometerían en el cartel de corrupción más vergonzoso y prolongado que hayamos conocido.

 

Y también mientras la bestia del silencio sigue triunfando, los fantasmagóricos negocios de la Vicepresidente con uno de los peores narco mafiosos identificados por la DEA, alias “El fantasma”, amenazan caer en el olvido.

 

El miedo dictatorial a la pandemia nos hace consumir noticieros que nos recuerdan que luego de estar 3 meses encerrados, contabilizamos 700 personas muertas por el Coronavirus. ¡700! (O sea, el 0,00001% de la población total colombiana)[i].

 

Pero al tiempo el 100% de la actividad económica está parada absoluta o relativamente. Decenas de empresas no volverán a abrir. Centenares de obreros no volverán a tener empleo. Decenas de profesionales no volverán a ejercer. Incontables cultivos arriesgan perderse.

 

Y las empresas que quieren abrir ¡tienen que pedirles permiso a unos burócratas ineptos! El derecho al trabajo está siendo atropellado por el Estado. Y el derecho a la libre movilidad. Y el derecho a la asociación. Y el derecho a la educación. Y el derecho de los adultos mayores a ser respetados. Y…¡¡¡¡

 

¿Por qué callamos? Porque los dictadores disfrazados, encontraron en la pandemia un cómplice para esconder sus delitos o echarles humo a sus tropelías. En síntesis, para hacer realidad su pesadilla de trocar las democracias por dictablandas fascistas[ii].

 

¡Loor a la bestia triunfante!

 

Congótica 1. El miedo dictatorial lo llevamos en el tuétano de los huesos: desde niños los representantes dictatoriales de Dios en la Tierra nos bautizan anunciándonos el infierno como destino.

Congótica 2. ¿Por qué están callados los predicadores del miedo? Porque saben que en pocos días sus iglesias se llenarán de miedosos hambrientos que multiplicarán sus limosnas comprando la «salvación divina».

 

El autor es Co Director del Grupo SERVIPÚBLICOS (Minciencias B),  Profesor universitario e Investigador Junior (Minciencias), miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina – www.federalismoylibertad.org) y escribe el blog argentino: www.federalismoylibertad.org/agenda/artículos

[i] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/algunas-ventajas-del-coronavirus

Marzo 2 2020 (3390 VISITAS)

 

[ii] http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/fascismo-gota-gota

Junio 11 2019

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