Bernardo Congote

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La industria azucarera: ¡¿Otro engaño politiquero?!

A propósito del ruido que produjo el nombramiento y destitución automática del ciudadano Frank Pearl a la presidencia de ASOCAÑA, convendría destapar algunas ollas malolientes del negocio (Lo que, de pronto, explicaría este asunto “tan raro”).

La agroindustria azucarera sería una de las cuatro subsidiadas por todos los colombianos[i]. Y la vallecaucana les pertenecería a unos cuantos ciudadanos privados, siendo sólo doce (12) los grandes ingenios azucareros asociados[ii]. A esto se le llama oligopolio.

También aquí las pérdidas se estarían socializando (las pagamos todos) pero las ganancias terminarían en el bolsillo de unos cuantos privilegiados por los favores del Estado (¡a espaldas de la mayoría de los colombianos!).

Esta perversidad se explicaría porque los azucareros criollos tal vez nunca han sido eficientes para proveer el mercado interno y, menos, para competir en el mercado mundial. Todo porque sus costos de producción, tecnología y precios no pueden competir con los internacionales[iii].

Los gobiernos de turno, para impedir que los colombianos consumamos azúcar más barato, por ejemplo de Brasil, Perú o Bolivia, recargan de imposiciones las importaciones de modo que quien quiera traer azúcar a precios de Nueva York, por ejemplo, al descargarla en Colombia cueste casi lo mismo que el (costoso) azúcar colombiano.

Estas imposiciones serían de dos tipos: primero, que al precio que cotiza el azúcar brasileño en Nueva York, el Gobierno le fijaría una que llama “prima” (sobre costo) de siete centavos de dólar por libra (USD $0,07)[iv].

Y segundo, una vez que el azúcar brasileño amenace (¡!) llegar a puerto colombiano, por ejemplo a Buenaventura (“reinado” de Asocaña), el Gobierno le aplicaría un arancel del 29%, o sea, le suma once centavos de dólar por libra (USD $0.11).

Gracias a esta “magia” astutamente urdida entre el oligopolio azucarero y el gobierno de turno, cada libra de azúcar en el mercado colombiano habría valido este pasado mes de abril, por ejemplo, unos dieciocho centavos de dólar (USD$0,18) por encima del precio – Nueva York.

¿Y ello cómo se disfrazaría? Afirmando que el consumidor está comprándoles a los colombianos un azúcar bueno y a un precio equivalente al internacional. ¡Pero por supuesto que no hay equivalencia alguna! Y por supuesto que el gobierno protegería al oligopolio azucarero sacando plata del bolsillo del consumidor criollo.

Y la moneda tendría otra cara. Si los azucareros quisieran exportar (lo que por supuesto no les interesa), el gobierno por la ruta del famoso FEPA les depositaría en el bolsillo los $0,18 centavos del sobre costo al que producen por ineficientes con el fin de que puedan competir con Brasil, Perú o Bolivia y vender ganando “alguito”[v].

Ese FEPA alimentado con nuestros impuestos, sería otra de las “limosnas” que recibirían los azucareros por cada libra que exportan y, al tiempo, les permitiría dominar el mercado criollo cerrándole la entrada a cualquier otro tipo de azúcar que no sea el vallecaucano[vi].

¿Y todo esto, qué relación tendría con el nombramiento y destitución automática que Asocaña le infligió al ciudadano Pearl?

Que como Pearl se ha mostrado un ciudadano probo, un negociador de paz eficiente y un crítico de ciertas prácticas de la secta democrática, a los cañeros no les convendría nombrar alguien que, muy probablemente, pusiera en riesgo el desembolso de sus “limosnas”.

 

El mismísimo gobierno «antimermelada» (co-gobernante del FEPA e influyente en ASOCAÑA y graduado como experto en virología) otra vez habría quedado con una mano por delante y otra por detrás. (O sea, con tapabocas y taparrabos al tiempo).

 

Desde hace unos 27 años la industria azucarera criolla habría parasitado del presupuesto nacional (nuestros impuestos) buscando que cada nuevo presidente y partido de gobierno le conserve las limosnitas.

 

Congótica 1. Escarbando, escarbando, no sería raro encontrar en cada campaña presidencial de las últimas siete, jugosos aportes azucareros a la politiquería que hacen Liberales y Conservadores con el bolsillo de todos los colombianos. ¡Esta sí sería pura mermelada!

Congótica 2. En Colombia los que verdaderamente le sacan todo el jugo a la caña serían los cañeros del oligopolio.

Congótica 3 . No en vano salió del Valle del Cauca el refrán: “al que quiera más que le piquen caña”.

Congótica 4. Aquí también podríamos gritar: ¡FEPA Colombia! (a riesgo de que nos demanden…)

Congótica 5. El blog le deja al gremio azucarero, a manera de benevolencia, no mencionar (por ahora) los datos del negocito del etanol (también limosnero).

[i] Las otras son: café, cacao y combustibles (petróleo).

[ii] Organizados en ASOCAÑA (www.asocana.org).

[iii] Sólo por brevedad, el blog se abstiene de mostrar los datos de las misérrimas exportaciones azucareras colombianas, comparadas con las, también misérrimas de todo el sector agropecuario. (www.dane.gov.co/Comercio Exterior/Exportaciones)

[iv] www.fepa.com.co  Precio de Paridad de Importación (PPI) – Resoluciones FEPA 1, 2 y 5 de 2019. (FEPA = Fondo de Estabilización de los Precios del Azúcar). Ley 101/93 (

452020-FEPA-aridad-importación—abri (1).xlsx)

 

[v] Un documento del FEPA, afirma que esta (trapisonda), tiene por objeto “…que cada ingenio se mantenga dentro de la actividad azucarera, y si los niveles de producción lo permiten, se tengan unos excedentes exportables.(www.fepa.com.co/quienes somos) (Negrilla del blog).

[vi] En la Junta Directiva de la FEPA, ocupan sitio preferencial dos ministros: Agricultura y Comercio. Pero a pesar de los favores que ellos llevan, con nuestros impuestos, se enfrentan a que la junta tiene otros once miembros que, de seguro, siempre votan a favor del oligopolio.

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