Bernardo Congote

Publicado el Formato Estado

La culebra está viva: ¡se llama Mancuso!*

El Innombrable, cuando hablaba, advertía en las plazas: “¡la culebra está viva!”. Todavía tiende a hacernos creer que él era esa culebra. Pero, como el tiempo es amigo de la verdad, estamos descubriendo que la culebra se llama Salvatore Mancuso.

 

Desde los Estados Unidos, a donde fue extraditado por Uribe, Mancuso está logrando que la JEP lo admita como responsable en la guerra colombiana, de “la circulación de roles entre terceros civiles y miembros de grupos armados ilegales”[i].

 

Según la misma fuente, se estaría comprometiendo a decir verdades sobre “…  investigaciones que en su mayoría han terminado con sentencias absolutorias (señalando) como responsables o partícipes a las siguientes personas: Santiago Uribe Vélez, Álvaro Uribe Vélez, Piedad Córdoba, Iván Cepeda, “el doctor Lara” y la familia de Alfonso López”.

 

La carta de la culebra. El 22 de marzo de 2009, Salvatore Mancuso Gómez, notable jefe paramilitar colombiano, le envió desde su prisión en Washington una carta dirigida a Álvaro Uribe[ii]. La misma que nunca recibió respuesta[iii]. Esa carta podría ser una de las más genuinas críticas a la llamada política de <<seguridad democrática>> de aquel gobierno, actualmente reeditada por su agente en la Casa de Nariño[iv].

 

Responsabilidades de la guerraMancuso describió hechos y formuló inferencias que, ahora ante la JEP, ayudarán a precisar las bases reales de la fase paramilitar de la guerra en Colombia. Las mismas que, muy probablemente, tienen qué ver con el exterminio sistemático de líderes pacifistas en todo el territorio.

 

Al respecto, declara que fue <<reclutado y entrenado por el Estado bajo una política nacional madre del paramilitarismo de Estado>>[v]. Y, advierte que cada vez más la evidencia y… dimensión descomunal de los hechos, mostrará lo inocultable>>, añadiendo que <<el Estado tiene responsabilidad en el conflicto por acción u omisión, tiene responsabilidades por haber promovido en el pasado políticas tendientes a instaurar el paramilitarismo de Estado>>[vi].

 

Si ello no bastara, confirma que esos entes surgieron al amparo de la legislación de los años 90, cubiertos por las fuerzas armadas del Estado en connivencia con legisladores, empresarios y operantes de diversos micropoderes públicos y privados[vii].

 

Un examen ponderado del texto de Mancuso indica que, más allá de un vulgar chantaje, con esa carta habría querido hacerle un favor al entonces presidente, invitándolo a <<no tapar el sol con las manos y… reconocer genéricamente de manera pública (sic)>> los estropicios del paramilitarismo[viii].

 

Y destaca que la connivencia de las fuerzas armadas formales del Estado con las paramilitares se encuentra documentada en <<diferentes manuales de las fuerzas militares aprobados por generales de la república, ministros de defensa y hasta presidentes (sic)…>>[ix].

 

Algunos errores y solucionesMancuso también confirma que fueron ciertos los reagrupamientos paramilitares posteriores a Ralito (Águilas NegrasDon MarioRastrojos)[x], luego de atribuir como su causa principal el <incumplimiento del Gobierno en cuanto a la reinstitucionalización del Estado en esas zonas>>, que antes ocupaban los ahora desmovilizados del paramilitarismo.

 

A lo que se le debería sumar <<la poca claridad del Gobierno en la aplicación de las políticas de paz… (junto con el) temor de muchos de (sus) miembros ante los incumplimientos del Gobierno, como sucedió en negociaciones anteriores…>>[xi].

 

En una salida comprometedora, Mancuso le solicita al destinatario, casi a manera de súplica, que <<por favor señor presidente… abra las puertas a una paz verdadera, la reconciliación y la inclusión política… Que esto abarque también por única vez… a aquellos militares, políticos y civiles que se vincularon al conflicto… especialmente aquellos que conocen de primera mano… las falencias y debilidades del Estado…>>[xii].

 

La cuestionable narcotización de la guerra. Mancuso ratificó hace diez años que había sido muy fácil explicar la guerra colombiana sólo como dependiente de la interacción entre las variables narcotráfico, insurgencia y militarización del Estado[xiii]/[xiv].

 

Y advirtió que con Ralito y la desmovilización, acciones precisas de reinstitucionalización de las zonas cocaleras habrían impedido que, una vez reinsertados los paramilitares, aquellas quedaran expósitas para ser retomadas por los que no aceptaron la reinserción o por reductos guerrilleros que se fortalecieron de nuevo con la coca o por delincuentes comunes narcotraficantes; en suma, evitar que ocurriera lo que años después se ha consolidado producto de los errores de aquel gobierno. ¡Premonitorio Mancuso!

 

También identificó por entonces, la importancia del problema de la no reinstitucionalización de las zonas cocaleras para explicar el rearme, la resiembra y la retoma guerrillera. Pero ello no le quita peso a su sensación acerca de los intereses comunes que habría entre establecimiento e insurgencia para preservar el carácter permanente de una guerra política en la que el paramilitarismo resultaba ser sólo uno de sus capítulos.

 

Es claro también que, debido a que el narcotráfico está circunscrito a la segunda mitad histórica del siglo XX, no podría explicar por qué Colombia se sumió en una violencia política partidista desde el comienzo de su vida republicana en el siglo XIX.  De modo que las afirmaciones de Mancuso aparecen fuertes cuando intuye cierta proclividad del establecimiento a perpetuar la guerra, en una tendencia política hacia la guerra permanente o guerra teológica, según la cual combatir en armas al contrincante político habría sido el patrón del imaginario de las élites criollas[xv].

 

Mancuso y la seguridad democráticaLas cartas que le puso Mancuso a Uribe sobre la mesa confirmarían, más de diez años después, cuán radicales y guerreristas siguen siendo los elementos de la actual política duribista, degenerando como está hacia una pseudo seguridad fascista[xvi]/[xvii].

 

Y también precisó el alto grado de responsabilidad que la cabría al gobierno de su destinatario, calificándolo como fracasado debido a las fallidas negociaciones en Ralito. Dejando  entrever, además, que habiendo hecho caso omiso de las recomendaciones de los reinsertados sobre la necesidad de Re institucionalizar las zonas dejadas expósitas por los desmovilizados, ese gobierno, por acción u omisión, les abrió las puertas tanto al rearme de paramilitares, como a la retoma de territorios por parte de la guerrilla y a la resiembra de cultivos ilícitos por todos los agentes del narcotráfico, sin dejar de mencionar su cuota de responsabilidad en el desplazamiento y abandono en que se halla la población civil[xviii]/[xix].

 

Finalmente, Mancuso mientras denuncia haber sido maltratado desde el comienzo del proceso de Ralito, advierte que todos esos estropicios bien pudieron llevar a los Cano y a los Jojoy a preguntarse <<si este es el trato que les dan a las autodefensas, que supuestamente son las amigas y aliadas suyas y de su Gobierno, y ese es el trato que le han dado a un hombre como Mancuso, que supuestamente es su amigo y aliado ¿cómo será el trato que les darán a ellos?>>[xx]/[xxi].

 

Congótica. El Innombrable, como buen narcisista, menospreció a sus amigos y a sus enemigos. Le estaría llegando la hora de ver qué tan sucio estaba el espejo donde se miraba limpio y rozagante cabalgando sobre un rocín.

Congótica 2. Un problema que afrontaría Mancuso es que, regresando a decir su verdad ante la JEP, su seguridad estaría <<garantizada>> por los mismos actores políticos que va a acusar.

 

*Blog con algunas adaptaciones del publicado en mayo 31 2019: http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/carta-mancuso-uribe

 

El autor es Subdirector del Grupo SERVIPÚBLICOS (Colciencias B),  Investigador Junior (Colciencias), miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina – www.federalismoylibertad.org) y escribe el blog argentino: www.federalismoylibertad.org/agenda/artículos

 

 

[i] https://www.elespectador.com/colombia2020/justicia/jep/mancuso-daria-informacion-sobre-alvaro-uribe-ivan-cepeda-y-otros-cambio-de-entrar-la-jep-articulo-899668 Consulta de Enero 15 2020

[ii] <<Nexos de militares con AUC, más escandalosos que la parapolítica>>. Mancuso en www.verdadabierta.com Consulta de julio 2009.

 

[iii] La veracidad de esa carta descansa, primero, por haber sido publicada en el portal www.verdadabierta.com, de Colombia, y, segundo, porque lo que está anunciando Mancuso induce a confirmar su contenido.

 

[iv] Pasados más 10 años, el gobierno del agente DUribe, continúa aplicando la misma línea de mando, buscando hacer trizas el Acuerdo de Paz firmado entre el Estado y las FARC-EP en diciembre 2017.

 

[v] La afirmación se lee, entre otras, en las páginas 11, 16, 18 y 24 de la carta citada. La correlación Colombia-EU aparece registrada, entre otras, en las páginas 5, 22 y 23, y, además, fue corroborada plenamente en la ampliación del tratado binacional de cooperación militar hecha pública en la segunda semana de julio de 2009.

 

[vi] Carta citada, páginas 16 y 18.

 

[vii] Molano, 2009, <<Función social de la masacre>>, en diario El Espectador, 2009-07-12, p. 39, y <<Gallón admitió pagos a las AUC>>” en diario El Tiempo, Bogotá, 2009-07-12, páginas 1 a 3.

[viii] Carta cit., página 18. Diez años después, Uribe forcejea en la Corte Suprema para evitar ser condenado como uno de los actores principales del paramilitarismo.

[ix] Carta cit., página 17. Negrilla del blog.

[x] Carta cit., página 10 (paréntesis del autor del blog). A los que hoy se les han añadido Los CaparraposLos Pelusos, señalados como responsables de las matanzas de líderes pacifistas.

[xi] Carta cit., página 9, paréntesis del blog.

[xii] Carta cit., páginas 20 y 21. Negrillas del blog.

[xiii] Eufemismo que sigue haciendo hecho carrera todavía diez años después.

[xiv] Carta cit., página 19.

[xv] Perea, C., 1996, Porque la sangre es espíritu. Imaginario y discurso político de las élites capitalinas (1942-1949), Bogotá, Colombia, IEPRI- Aguilar.

[xvi] http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/maduribismo-y-fascismo 10 febrero 2019.

[xvii]  Un escándalo surgido por publicaciones de The New York Times (mayo 2019), se confirma aquí inocuo, intentando, al contrario, ocultar que la violencia estatal tendría carácter trasversal en las políticas públicas. http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/descubrio-nytimes-nada mayo 22 2019.

[xviii] Se enfatiza en que estas reflexiones subrayadas fueron publicadas por su autor en agosto 2009. http://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/descubrio-nytimes-nada mayo 22 2019.

[xix] Rodríguez et al., 2009, <<Y los desplazados, ¿qué?>>, en diario El Tiempo, Sección Domingo a Domingo, 2009-07-12, página 1.

[xx] Carta cit., página 13. Negrilla del blog.

[xxi] Cruda advertencia de cómo se vinieron a prefigurar las disidencias, al mando de los Ex Farc <<Márquez>> y >>El Paisa>>.

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