Bernardo Congote

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¿Independencia? ¡La de Egan Bernal!

Sin comitivas presidenciales. Sin lagartos. Sin politiqueros. Sin ejércitos. Con su familia; con sus entrenadores; con su pueblo. Así celebramos este 7 de agosto la revolución independiente de Egan Bernal.

Tiene por delante muchos años que le harán cada vez mejor persona, profesional y colombiano. La posibilidad de que un ser humano como éste, se dispare como un gran empresario, un gran político, un gran científico, un verdadero Gran Colombiano, es portentosa.

Su testimonio de la manera como ejerce su profesión. De cómo disfruta ejerciéndola. De cómo ha aprendido a obedecer y, por tanto, a mandar. De cómo en el sufrimiento se propone triunfar. De cómo se cae para levantarse. De cómo le fortalecen su origen popular y su familia.

De cómo habiendo recorrido en bicicleta muchos más kilómetros por el mundo que la mayoría de los turistas colombianos, regresa a su pueblo con pie a tierra cargado de optimismo a seguir construyendo una mejor Colombia. ¿Desde dónde? Desde su pueblo natal.

Su llamado a que los padres amemos y protejamos los sueños de los niños, y a que el Estado se concentre en ellos, políticamente es liberador.

Cuando el Ministerio de Educación se dedique, exclusivamente, a supervisar la forma y fondo como estamos educando a nuestros niños, Colombia será diferente. A los colegios y universidades los debemos vigilar los padres de familia.

Afortunadamente Egan no es único. Centenares de Egan están logrando superar inmensas dificultades para hacerse bachilleres, tecnólogos o profesionales.

Conozco muchos de estos Egan. Son, por ejemplo, mis estudiantes de estratos 0, 1, 2,3. Viven en los extramuros de la ciudad y se levantan a las 4 de la mañana para ir a trabajar hasta las 5 de la tarde. A esa hora viajan hacia la universidad, y regresan a estudiar-dormir a las 12 de la noche.

Su mirada es ávida. Su sed de conocimientos es superlativa. Su vocación de trabajo es suprema. Singular también su esfuerzo por pagarse los estudios. Su persistencia no tiene límites.

Algunos de ellos deben aplazar sus carreras porque su trabajo se los impide. Pero regresan a los dos o tres semestres o inclusive ¡años! con fuerzas renovadas, la meta intacta y sus miradas concentradas en cerrar su camino formativo superior.

Siguen despertándose temprano y acostándose tarde. Pero no desmayan en su tarea de ganar, cada uno su propio tour de la vida.

Tenemos Egan Bernal por doquier. Los jóvenes de los Zipaquirá abundan en Colombia. Los vimos hoy en su Plaza de los Comuneros. Al tiempo que cargan sus niños al hombro, están estudiando y se están formando para hacerse grandes. Lo están logrando.

A mis Egan les digo en clase, que estoy parado frente a los próximos Directores, Legisladores, Empresarios, Ministros y Científicos de Colombia. Algunos se ríen del mensaje. Han pasado tanta hambre. Tanto mal trato. Tanta su cultura de perdedores…  Yo les respondo que pueden lograrlo porque están en el lugar apropiado: la universidad.

Pero también replican: ¿Acaso las empresas y partidos políticos no seguirán siendo gobernados <<por los mismos con las mismas>>? Probablemente no, les respondo. Primero, porque muchos de los hijos de estrato alto siguen siendo educados para huir del país. Y segundo, porque los que se quedan, no están estudiando.

Colegas míos de universidades donde dicen estudiar las llamadas <<élites>>, se quejan de la indolencia y desidia de casi todos esos privilegiados.  Se justifican en que sus padres les heredarán sus empresas y <<no necesitarán salir a buscar empleo>>.

Pero si lo logran, ¿sabrán qué hacer con esas empresas? (¿Acaso han sabido qué hacer también con la política?) Evidentemente no. No se capacitan para hacerlo. Sobre todo, en un mundo globalizado de alta competencia.

¿A quiénes llamarán a gerenciarlas? A los Egan Bernal que están ahora sentados en sus bicicletas laborales y en las bancas de una universidad.

¿Acaso ha sido otro el maravilloso mensaje de Fernando Gaitán con su preciosa << Betty la Fea>>?

¿Acaso las <<Beatriz Pinzón Solano>> no son las <<feas>> que estudiaban con avidez y dedicación en las universidades populares?

¿Acaso <<Beatriz Pinzón Solano>> no logró hacerse la Presidente de <<Terramoda-Ecomoda>>?

Congótica. ¿Acaso estoy desvariando?

Congótica 1. ¿Acaso no es real la novela popular colombiana y ficticia la de nuestras pequeñas <<élites>>?

Congótica 3.  Este 7 de agosto, la fiesta de Egan Bernal en Zipaquirá conmemoró la única y auténtica revolución de  Colombia: la revolución popular mediante el trabajo y el estudio.

El autor es profesor universitario colombiano, miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina)( www.federalismoylibertad.org) y autor del libro La Iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com).

 

 

 

 

 

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