Bernardo Congote

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¿Elecciones locales = Microempresas corruptas?

Los gamonales libero conservadores les enseñaron a sus mayordomos a hacer la guerra civil. Y de paso, también a devorarse las arcas del Estado.

Aquellos, junto con sus familias ya están resguardados en Miami, Londres o Madrid. Los otros, después de 170 años de guerra civil hasta ahora empiezan a entregar las armas.

Hemos logrado que cambien sus fusiles por votos que les tienen en la Presidencia de la República y en el Congreso, también acogiéndose al Poder Judicial.

Pero todavía les hace falta tiempo y dinero para devorarse los impuestos de sus municipios, en la magnitud que lo habrían hecho sus maestros gamonales en 200 años de “república”…

Probablemente para eso sirven las elecciones territoriales. Por ejemplo, las de este 29 de octubre.

El centenar de caminantes con motos, carros y carretas que rodea a cada candidato en campaña, le significarían al sujeto unos 10.000 votos «fijos» (léase comprados).

Esas gentes no trabajan propiamente. Son “pagadas” con sancochos y asados, juguetes para sus hijos, fiestas y $X mil pesos en boca de urna, asumidos por los candidatos como producto del asalto estatal logrado en anteriores elecciones.

Se dice que a cada uno de esos cien, los candidatos elegidos para Alcaldías o Concejos les pagan con contratos leoninos: si son de obra, cobrándoles un porcentaje; si son en las oficinas del pueblo, cobrándoles parte de su sueldo.

¿Qué pasa con los derrotados? No les importa. Viendo “contratar” y “trabajar” a sus vecinos ganadores cada tres años, se preparan cada vez con más ahínco para vocear el nombre de otro candidato que les prometa ganar.

El número de avisos de candidatos sonrientes (¿de quién se ríen? en carreteras, caminos veredales y plazas de mercado sería inmenso.

Las microempresas locales estarían impulsadas por aproximadamente 123.700 candidatos a alcaldías y concejos. (Aproximadamente 100 por municipio) [i].

¿Son por tanto las elecciones locales criollas un impulso a la democracia? ¡En absoluto!

Lo anterior sugeriría que este acto apenas legalizaría la corrupción local como efecto inmediato y a largo plazo degradaría el tejido institucional en los municipios.

  • Legalizaría la contratación a dedo.
  • Legalizaría la elección y nombramiento de amigos para “gobernar” al municipio.
  • Legalizaría el despilfarro de los, de por sí, pocos impuestos pagados.
  • Legalizaría la abstención de quienes no votan protestando por esta fanfarria electorera.
  • Legalizaría la consolidación de microempresas corruptas más cercana a clanes mafiosos (narcoparapolitiqueros) que a la siembra de semillas de convivencia social armónica.

Congótica. Las moscas del mercado seguirán creyendo que las elecciones territoriales son un fracaso de la democracia.

Congótica 2. Al contrario, consolidan un modelo politiquero de desgobierno, autoritarismo y corrupción mafiosa.

Congótica 3. Este niño corrupto sí nació de abuelos y padres de alcurnia: Lleras, Gómez, Barcos, Olayas y Santos de todo tipo.

Congótica 4. ¿Son apenas “clanes mafiosos” los de Char, Aguilar, Uribe, Gnecco o Name? No. Se multiplican por cientos en esta Colombia falazmente “democrática”.

Congótica 5. ¿Son estas las razones ( ) por las que, de nuestros impuestos, cada candidato recibe un pago por los votos que captura? ¡Válame Dios Sancho!

[i] https://wapp.registraduria.gov.co/electoral/elecciones-territoriales-2023/index.php

Consulta de Octubre 25 2023. Cálculos del blog.

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