Bernardo Congote

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Cristina les volteó la espalda a todos los argentinos

Una sensación de sospecha produce el cambio de gobierno en la Argentina. En medio de los abrazos de los victoriosos y las lágrimas de los derrotados, el observador olfatea humaredas.

El sólo hecho de que, por primera vez en décadas, haya terminado completamente su mandato un presidente no peronista, paradójicamente sería el fuego donde se alimenten los humos de la sospecha.

Cristina Fernández, muy a la colombiana, asumió ayer como Vicepresidente elegida sobre una fórmula electoral en la que, ella misma, decidió quién iba a ser el Presidente. En efecto, Alberto Fernández también en Argentina fue “el que Cristina dijo”.

Al momento de la posesión, cuando se dio cuenta de que llegaba Macri al balcón ceremonial de la Casa Rosada, Cristina le volteó la espalda. Ese gesto habría significado de entrada, voltearles la espalda a los diez millones que votaron por Macri. Pero también voltearles la espalda a sus propios votantes. (Algo así como escupiendo la mano de quienes le acaban de dar un regalo).

Sí. Este martes, frente a todo el mundo, Cristina le volteó la espalda al 41% del electorado argentino que votó a Macri. A lo que cabría preguntar: ¿Acaso en el boxeo, como en la política, quien le voltea la espalda a su contrincante no corre el riesgo de irse a la lona? (Que suene al oído del ocupante de la Casa de Nariño…)[i].

Ahora. ¿El 49% que ganó las elecciones acaso no tenía el derecho a verificar desde este martes si su vicepresidente iba a ejercer dignamente su mandato? ¡Claro! (Pero les volteó la espalda). ¿Acaso ese 49% no tenía derecho a esperar que el ejercicio vicepresidencial se tradujera en acciones urgentes de alto gobierno? ¡Claro! (Pero Cristina les volteó la espalda).

Probablemente este martes la vicepresidente habría ratificado lo que sus opositores venían anunciando sotto vocce: su incapacidad para cogobernar con el que “Ella dijo”. Porque … ¿cómo entender sino problemático que Alberto sea ahora Presidente luego de ser posesionado por Macri, el mismo a quien la Vicepresidente acababa de agredir vulgarmente?

El galimatías se aclara navegando por la psique de una esquizoide compulsiva como Cristina. En su enajenación, los cuatro años corridos entre 2015 y 2019 no existieron. Por lo que, en su desajuste, Cristina quiso mostrarle al mundo que era ella, no Macri, la que iba a posesionar a Alberto. ¡Manes de locura!

Algo parecido hemos visto en Colombia por estos días. Varios electores de Duque, desde el mismo que se llama su “partido de gobierno”, llamaron a los protestantes a armarse contra la turba callejera. Y otro desaforado, Londoño, el que pretende hacer trizas el tratado paz, invitó a DUribe a renunciar para que asumiera el mando la Vicepresidente[ii].

Cristina Fernández osó plantarse ante el mundo como si hubiera quedado en hibernación desde diciembre 2015 cuando asumió Macri. Y, despertando de su sueño patológico, quiso aparecer, por encima del Presidente que “Ella dijo”, como la única y narcisa actriz de la tragicomedia argentina[iii]. Una de la cual ella pretende ser la tramoyista, la escenógrafa, la dueña del teatro y la que cobra las entradas levitando con su monólogo esquizoide: ¡La Argentina soy Yo!

¿Existe algún antídoto contra el extraño mundo de Cristina? Sí. Uno de gran potencia. Consta de un poquitín de dólar callejero, más otro de riesgo país, elevado desempleo, incontenible inflación y máximo desespero por no llegar a fin de mes.

Esta poción de realismo la llevará a hincarse ante el FMI. Una de cuyas primeras condiciones será invitarla, muy gentilmente, a tragarse sus palabras cuando en su gobierno anterior, decidió no pagar las acreencias de quienes habían comprado deuda argentina.

Obligada hoy a pagar el 21% de interés por créditos que nadie le está ofreciendo (¡), esta otra reencarnación de un maléfico narcicismo tendrá que arrodillarse ante el FMI que, probablemente, le preste al 4%. 

Para la masa kirchnerista el FMI será vendido como el payaso del circo argentino. Pero la que se cree dueña del circo, pronto entenderá que el FMI será el tanque de oxígeno que decidirá cuánto tiempo le quede para seguir haciendo contorsiones.

Probablemente se abrace a él. Probablemente prefiera morir asfixiada, llevándose en el cuerno a toda la Argentina.

Congótica. El camino de Alberto Fernández, “el que Ella dijo”, promete parecerse al de Iván Duque, “el que Uribe dijo”.

*El autor es profesor universitario colombiano, miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (www.federalimoylibertad.org), autor del libro: La iglesia (agazapada) en la violencia política (www.amazon.com) y escritor del blog argentino http://www.federalismoylibertad.org

*Adaptación para Colombia de un artículo igualmente titulado y publicado originalmente en:

http://www.federalismoylibertad.org/cristina-les-volteo-la-espalda-a-todos-los-argentinos/

[i] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/conversatorio-duribe-botar-corriente

27 de noviembre 2019

[ii] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/nos-hundimos-hacia-auto-golpe-estado

24 de noviembre 2019

[iii] http://www.federalismoylibertad.org/es-el-narcisismo-estupido/

Mayo 2019

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