Bernardo Congote

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Colombia: ¿exportar y morir?*

En Colombia habría aproximadamente 9.200 empresas exportadoras registradas. De ellas, apenas 35 facturarían el 65% de todas las exportaciones. O sea que cada una de las grandes facturaría USD$ 12 mil millones mientras que cada una de las restantes, USD$ 25 millones. En síntesis, las primeras venden 480 veces más. ¡Todo un fracaso! [i]

 

Así jugamos el juego exportador en Colombia. El nuestro es un juego pierde-pierde entre víctimas (los exportadores) y victimarios (la burocracia estatal). Y es perverso porque, como acabamos de probarlo, no produce ganancias. La mayoría de las empresas víctimas tanto como de los burócratas involucrados, pierden. Y también perdemos los colombianos que financiamos estos fracasos con nuestros impuestos.

 

Para la muestra, veamos la historieta del que pomposamente fue llamado <<Nuevo Estatuto Aduanero>>. Esa denominación vino a ser su primera desgracia. Porque después de 6 años de discusiones, cuando fue promulgado en 2016 el Decreto 390 ¡ya era viejo! Había sido arrugado y desarrugado decenas de veces por los burócratas públicos, por los gremios y por los empresarios. ¡Habría nacido cansado![ii]

 

A partir de esta victoriosa derrota, este marzo Colombia ha contabilizado ya tres años padeciendo el viejo – nuevo estatuto aduanero. Sobre todo, porque, muy al estilo sub colombiano, durante estos mismos años el tamaño de las exportaciones anuales apenas si llega al 77% de las que generábamos antes del Decreto.

 

¿Cuál sería una explicación para esta suma de fracasos? Que una subcultura de jugadores perversos diseña cada vez peores reglas de juego. Por lo anterior: i) las obras de infraestructura aduanera en los puertos, no aparecen; ii) La reforma a la DIAN, siempre viene pero nunca llega; iii) Los drones para vigilar las fronteras, no vuelan; iv) la electrónica para evitar la inspección destructiva de las mercancías, por una parte, la tendría la Aduana, pero no la utilizaría; y, por la otra, las empresas tampoco la usarían porque no tiene impacto aduanero; y v) el papeleo exportador habría disminuido en un 30% sin que las exportaciones hayan crecido a la par.[iii).

 

Si a lo anterior le sumamos que entre 2007-2017 el peso se ha devaluado casi un 60% pero las exportaciones apenas han crecido un 25%. ¡Otro fracaso!

Durante los 90, con el nacimiento de otro pomposo victimario llamado Proexpo (que por supuesto hoy tiene otro viejo nuevo invento llamado Procolombia), se lanzó el lema exportar o morir. Pues bien. El juego de perdedores que jugamos en el comercio internacional habría probado que pasados ya casi 50 años del experimento, el verdadero lema sectorial sería el de exportar y morir. O si no, que lo digan las miles de empresas que se reparten la minitorta del mercado externo. O los miles de millones de dólares que malgastamos de nuestros impuestos patrocinando la burocracia exportadora.

 

Este crudo balance obliga a preguntar: ¿por qué la mayoría de los empresarios y de los burócratas estatales aceptarían jugar así? Porque, paradójicamente, ambos ganarían mientras el resto de Colombia pierde. Por una parte, el burócrata perseguidor, gana aplausos por parte de sus jefes, también perseguidores.

Y el empresario víctima también ganaría. Pidiendo ayudas, como suele ser el deporte gremial colombiano, logra de su sádico perseguidor el beneficio de la reparación. ¿De qué manera? i) Recibiendo patrocinio para cerca de un centenar de zonas francas que, relativamente, no exportan[iv]; ii) Recibiendo beneficios tarifarios para exportar, sin hacerlo[v]; iii) Recibiendo devaluaciones significativas, sin impacto notable; iv) Recibiendo beneficios tributarios vía exenciones o fondos de sustentación permanentes, también sin impacto; y v) Recibiendo beneficios arancelarios para luego exportar, que se quedan en veremos[vi].

 

El panorama se reduciría al de un minúsculo grupo de burócratas enclavados por décadas en las DIAN, los MINCIT, y los PROCOLOMBIA, siempre felicitados y bien pagados por su exitosa gestión perseguidora. Y el de otro también minúsculo grupo de empresas que se beneficiaría de las dádivas que les otorga el Estado persecutor.

 

Mientras el sector exportador (Estado y Empresas) gana como producto de este evidente fracaso, los demás colombianos perdemos porque de nuestro bolsillo salen los dividendos que sostienen este juego.

 

 

*Homenaje a los 25 años de la Facultad de Economía y Comercio Internacional de la Universidad Antonio Nariño (UAN)(Estudio preliminar).

 

El autor es Politólogo, Economista y profesor universitario colombiano. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Federalismo y Libertad (Argentina.www.federalismoylibertad.org) y autor de La iglesia (agazapada) en la violencia política. 2011. (www.amazon.com)

[i] CONFECÁMARAS, 2015.Disponible Diario El Tiempo, sep. 2015. WWW.LOSDATOS.COM, 2019, disponible El Tiempo, feb. 2019. Datos fuente: www.dane.gov.co/exportaciones/anexos 2007-2017. CIIU. Cálculos del blog.

[ii]  Cargando en su lomo más 670 artículos, reformados ya por otro decreto, el 349 del 18, con la nadería de 204 artículos, para un total de 874 artículos. (Por si alguien duda de la voracidad del Estado persecutor).

[iii] Algunos argumentos forman parte de la tesis de grado titulada Competitividad logística y facilitación de las exportaciones en Colombia.(Romero, William)(2019). Tesis en proceso de revisión.

[iv] Entre 2009 y 2019, las operaciones de salida desde Zonas Francas (exportaciones) apenas ascenderían al 16% de las operaciones totales. Gómez, Parrado y Sierra. (2019) Informe sobre ingresos y salidas…. Bogotá: FECI-UAN. Cálculos del blog.

[v] https://blogs.elespectador.com/politica/bernardo-congote/verdaderas-mentiras-cafeteras abril 6 2018.

[vi] Por cada dólar que consume importado la industria manufacturera colombiana, apenas genera 60 centavos en exportaciones.www.dane.gov.co/impo/expo/ciiu 2007-2017. Cálculos del blog.

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