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    <title>Blogs El Espectador</title>
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    <description>Blogs gratis y diarios en El Espectador</description>
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	<title>Una Super Superintendenta de Economía Solidaria de verdad | Blogs El Espectador</title>
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        <title>Una Super Superintendenta de Economía Solidaria de verdad</title>
        <link>https://blogs.elespectador.com/oscar-sevillano/una-super-superintendenta-de-economia-solidaria-de-verdad/</link>
        <description><![CDATA[<p>La superintendente de Economía Solidaria, María José Navarro, puso todo para que las economías pequeñas y medianas se sostuvieran en el mercado.</p>
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<p class="wp-block-paragraph">La <strong><a href="https://www.supersolidaria.gov.co/es">Superintendencia de la Economía Solidaria</a> </strong>fue creada en agosto de 1998, para esas fechas no hacía mucho que la <strong><a href="https://confidencialnoticias.com/deportes/federacion-colombiana-de-futbol-rechaza-las-amenazas-de-muerte-contra-campaz/">Selección Colombi</a></strong>a había sido eliminada del Mundial, Shakira lanzaba el que para muchos es su mejor álbum en español, el recién elegido presidente Pastrana buscaba entablar diálogos de paz con las extintas FARC y María José, que no superaba los diez años de edad, vivía con su familia en una casa del barrio Corea, en Santa Marta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En Colombia, las altas esferas del Estado siempre habían estado reservadas para los hijos de las élites y sus cercanos, aquellos de sus mismas universidades, de sus mismos círculos, de su misma clase social. En los discursos se hacía alarde de la defensa de la democracia, pero en la práctica la forma de gobierno era más bien el nepotismo rampante de una oligarquía que se consideraba dueña de la patria. Por eso, y más, tiene lugar la constituyente del 91. La nueva carta magna ensanchaba el concepto de la nación, haciéndolo más coherente con la realidad. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Hacer de nuestro país uno más amplio, plural, en el que todos y todas tuviéramos cabida y oportunidades. Años más tarde, con avances y retrocesos, propios de las dinámicas sociales y políticas de cualquier sociedad, quizá ese es también otra de las grandes victorias del gobierno de Gustavo Petro, el haber creído en esa sociedad abierta y plural y a razón de ellos repensar el poder ejecutivo, el cual se había dejado largo tiempo a merced de la tecnocracia de pasillo, informe y escritorio. Democratizar el Estado. El Gobierno Petro miró a las regiones, y allí encontró colombianos y colombianas pertenecientes a estirpes que durante siglos por el que sus liderazgos conllevaran a acciones significativas desde el Estado.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Así que María José, samaria, nacida en el seno la clase trabajadora y formada en la universidad pública, por sus cualidades y por el camino que hasta ese momento había recorrido con esfuerzo y valor, estuvo entre las convocadas. Una superintendente mujer, hija del Caribe y de la clase trabajadora. Mejor dicho, una Superintendenta.</p>



<p class="wp-block-paragraph">No es casualidad que una de las grandes apuestas transformada en logro haya sido la actualización del modelo de supervisión. Cuando María José llegó a la superintendencia el modelo con el que se supervisaba a las cooperativas, mutuales y fondos de empleados era integralmente aquel con el que la superintendencia había nacido en el año 1998. Pero Colombia no era la de casi tres décadas en el pasado, por eso el marco de supervisión ya no respondía a las necesidades y dinámicas del nuevo país.</p>



<p class="wp-block-paragraph">El nuevo modelo de supervisión tiene dos componentes significativos y de alto impacto. El primero es la contemplación y puesta en marcha de <em>enfoques diferenciales</em>, esto partiendo de la base de que una sociedad es más justa (y por tanto mejor) en la medida en que las instituciones del Estado dejan de funcionar como un mecanismo organizado de poder en favor de una encumbrada clase social minoritaria, y se convierten en pilares de inclusión para quienes históricamente fueron espoliados o desatendidos. Basar la ética de las instituciones en la justicia social. </p>



<p class="wp-block-paragraph">Una cooperativa de campesinos o pescadores en las regiones no es igual que una cooperativa de profesionales en Bogotá, juzgarlos con el mismo racero absoluto resulta en una justicia regresiva. Y el otro va encaminado a la <em>manera en cómo se ordenaba la supervisión</em>, en cómo se hace más transparente, de manera que los distintos mecanismos y, en general, las reglas del juego, estén lo suficientemente claras para las vigiladas. Que sepan qué es lo que la superintendencia vigila y qué deberían hacer para que sus organizaciones sean cada vez más fuertes y sostenibles.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Cambiar el modelo de supervisión deviene en cambiar el paradigma estatal de la economía solidaria. En suma, ese fue el mandato popular, y apuestas logradas como esta respondieron a esa responsabilidad, cumpliéndole al país. Pero para lograr eso las instituciones requieren líderes audaces, o a veces, mejores lideresas, y eso ha sido María José en la Supersolidaria. Condición, por una parte, beneficiosa para el sector solidario, traducida en, por ejemplo, una inyección cercana&nbsp;$11,2 billones de pesos&nbsp;en créditos productivos orientados a la economía popular y microempresas, en el marco del pacto por la democratización del crédito, o en la consolidación del aporte del 4% al PIB nacional por parte del sector, vía incremento de excedentes. Y, por otra, de orgullo y reafirmación para el Caribe colombiano y para sus clases populares.</p>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
]]></content:encoded>
        <author>Sevillano</author>
                    <category>Óscar Sevillano</category>
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        <pubDate>Fri, 17 Jul 2026 00:02:36 +0000</pubDate>
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