Lo más común en las campañas políticas es hablar más de los candidatos; no importa si son buenos o malos, si cuentan con las cualidades que un buen ser humano debe tener o si, por el contrario, hacen méritos para hacerse odiar por cuenta de su mal proceder en la vida. Lo único importante parece ser ganar likes en las redes sociales o convertirse en titulares de prensa recordando los pecados de los demás, pero, por supuesto, olvidando los propios.

Rompiendo con la tradición, utilizaré este espacio no para hablar mal de quienes aspiran a ocupar una curul en el Congreso de la República, sino, por el contrario, para resaltar sus cualidades como personas y también como profesionales. Por supuesto, voy a ignorar a quienes no hacen mérito para ser recordados de buena manera.

En el inicio de este ejercicio hablaré de una colega que hoy aspira a representar a Bogotá en la Cámara de Representantes y que un día ingresó a un medio de comunicación no para informar sobre economía, sino para enseñar al público espectador lo que significa, en la vida del ser humano, gozar de unas finanzas sanas, demostrando que se puede hablar de estos temas de manera clara, sencilla y fresca, sin ser aburrido.

Hablo de la periodista y colega Sol Suárez, una mujer que se ha hecho a pulso y que, muy al contrario de lo que muchos creen, sabe lo que es pasar necesidades porque las vivió y, con su esmero y trabajo, logró superar las dificultades económicas.

Sol Suárez Jaramillo es una mujer bastante inteligente. Puede uno pasar horas y horas dialogando con ella sin cansarse, porque tiene conocimiento y cuenta, además, con una gran inteligencia y capacidad oratoria, talentos que muchos en este Congreso de la República que, gracias a Dios, está a punto de terminar, no tienen.

Quiera Dios que la periodista logre su propósito de llegar a la Cámara de Representantes, porque este desastroso período legislativo, en el que los congresistas parecieron más interesados en ganar likes con base en el insulto, las calumnias, las injurias y las mentiras que en hacer una buena gestión, no puede repetirse.

Es cierto que se necesita un buen presidente o presidenta, pero también es cierto que se necesitan buenos congresistas que lleguen a proponer y no a ser un obstáculo; que expongan argumentos y análisis profundos en lugar de ser una máquina productora y reproductora de insultos y agravios, y que, sobre todo, demuestren que las discusiones se pueden llevar a cabo con serenidad y no a grito entero.

Esperaría que Sol Suárez gane la curul en la Cámara de Representantes y, aunque el ejercicio de salir a buscar votos no es fácil y seguramente cuesta mucho trabajo, sé muy bien que ella cuenta con los argumentos para convencer a los bogotanos de que le permitan representarlos en la Corporación.

Ánimo, Sol: no es fácil, pero se puede lograr.

Nota recomendada Opinión: ¿Cuál es el trabajo que por Bogotá han hecho los 18 representantes a la cámara?

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