Óscar Sevillano

Publicado el Sevillano

Dejen la morronguería

El término morrongo es utilizado en algunos lugares de Colombia para definir o calificar a una persona falsa, que disimula lo que siente o que quiere demostrar algo que está lejos de sentir o querer.

Es bajo este término con el que solo se puede calificar a quienes quisieron armar un escándalo durante el pasado fin de semana para anular moralmente al viceministro para la Diversidad, Juan Carlos Florián Silva, quien, en el pasado trabajó en producciones de tipo audiovisual para adultos, actividad que comúnmente se conoce como la industria del porno.

Hablo del periodismo nacional que por lo visto insiste en actuar como juez de la moral y el buen comportamiento, del que por supuesto la Revista Semana no se aparta y sirve como promotor del desorden.

Poco suelo hablar de la labor de mis colegas porque siento un profundo respeto por su trabajo, pero en este caso debo decir que se pasaron de la raya sacando a la luz pública la labor que ejerció una persona que a los ojos de las buenas costumbres y la honorabilidad seguramente no se bien, pero ¿somos los periodistas los indicados para de manera solapada juzgar estos casos?

Me pregunto si antes de divulgar esta información, se preguntaron las razones y motivos que tuvo que enfrentar el actual viceministro para tomar la decisión de participar en la industria del porno y sí para él fue fácil exponer su cuerpo ante cámaras y todo un equipo de personas para ganar un sustento para sobrevivir. Por ejercicio periodístico ¿lo entrevistaron antes de emitir la nota?

No entiendo como en lugar de felicitar a una persona porque demuestra que quiere superar un pasado y dejar una lección de vida, se le cae con toda queriendo armar un escándalo de tipo moral no sé si con la intención de sacar la gente emberracada a hacer un linchamiento público desde las redes sociales.

¿Se les olvida acaso que Florián es un ser humano? ¿Cómo entonces entrevistan y hablan de manera constante de la señora Esperanza Gómez y le dan un trato amable y cordial?

¿Acaso no critican de manera constantemente a la periodista de temas de entrenamiento Graciela Torres (La Negra Candela) porque en una ocasión emitió una nota en la que divulgó un asunto similar de la actriz Lully Bosa que se vendía como pan caliente en un video en las calles y avenidas de Bogotá? ¿es que acaso cuando la Negra Candela habla o trata de estos temas está mal pero cuando lo hace la Revista Semana está bien?, y lo que más causa indignación es que otros colegas de otros medios hicieron eco a esta especie de juicio moral.

Tampoco entiendo como se pide respeto y trato digno para chicas y chicos que prestan sus servicios como modelos de web cam y cuando se enteran de que alguien que realizó labores similares se le tiene en cuenta para un cargo público, entonces les parece que es una aberración y que solo debe estar en el quinto pailón del infierno.

No conozco ninguna universidad donde exista una facultad de Comunicación Social y Periodismo en la que se dicten cátedras de religión, ética y buen comportamiento, porque entre otras, el periodismo se hizo para informar de manera equilibrada no para divulgar noticias tendenciosas con motivaciones políticas, ni mucho menos para actuar como jueces de la moral, porque si es así bien la vale recordar una frase del mismo Jesucristo: “aquel que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

Mis queridos colegas, hagamos periodismo con equilibrio, seriedad y sin morronguerías.

@sevillanoscar

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