“La guardia indígena no es un actor armado, es un actor de decisiones comunitarias” | ENTREVISTA
Una sabia indígena a’i cofán toma un largo tallo de ortiga y da golpecitos en los brazos de Robert Molina, quien tiene el torso desnudo y los brazos estirados mientras sostiene su bastón de orientación por cada extremo. La mujer continúa por la espalda. Molina se arrodilla para facilitar el trabajo. Entre más de 200…
Robert Molina es un líder indígena del departamento de Cauca, Colombia, que acompaña la formación de guardias indígenas en Colombia, Ecuador y Perú para la defensa del territorio y la cultura.
En entrevista con Mongabay Latam, habla sobre el rol de las guardias indígenas como garantes de derechos humanos, colectivos y de la naturaleza.
Explica que estas agrupaciones no son armadas y que han logrado el reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para Molina, las mayores amenazas que enfrentan las guardias indígenas y los defensores del territorio son los actores armados e ilegales y la persecución gubernamental.
Una sabia indígena a’i cofán toma un largo tallo de ortiga y da golpecitos en los brazos de Robert Molina, quien tiene el torso desnudo y los brazos estirados mientras sostiene su bastón de orientación por cada extremo. La mujer continúa por la espalda. Molina se arrodilla para facilitar el trabajo. Entre más de 200 personas, en un encuentro realizado a finales de 2025, fue el primero en participar de esta tradición amazónica que busca armonizar el cuerpo y el espíritu.
Molina es indígena del pueblo kokonuko, del departamento de Cauca, Colombia. Fue autoridad indígena en 2017 y trabajó en el fortalecimiento de la educación propia y la guardia indígena. Para él, estas son herramientas fundamentales para proteger el territorio y la cultura frente a los actores armados y ante la ausencia estatal y la reconfiguración del conflicto armado en Colombia.
Así como muchos otros líderes, no ha estado exento de recibir amenazas de grupos armados, incluyendo el Frente Jaime Martínez y el Frente Dagoberto Ramos, disidencias de las FARC-EP, y grupos residuales de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Sin embargo, está convencido del rol de las guardias indígenas como garantes de derechos humanos, colectivos y de la naturaleza.
Desde hace dos años es parte del equipo Punta de Lanza, que acompaña la formación y el fortalecimiento de guardias indígenas en Ecuador, Colombia y Perú. Esta es una iniciativa impulsada por la organización no gubernamental Amazon Frontlines, como una estrategia de defensa ante el crecimiento del crimen organizado en la región.
El colectivo Punta de Lanza se conformó a partir del I Encuentro Nacional de Guardia Indígena y está integrado por Robert Molina, Alexandra Narváez, Karina Monteros y Mario Erazo. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza
Mongabay Latam conversó con Molina en la comunidad a’i cofán de Sinangoe, durante el Encuentro de Experiencias y Saberes de Guardias Indígenas para el cuidado del Territorio y la Cultura, que reunió a más de 200 personas de los tres países.
—¿Cómo surge el proceso de fortalecimiento de las guardias indígenas en Ecuador?
—En 2022 se realizó el Primer Encuentro Nacional de Guardias Indígenas del Ecuador, en el territorio de la nacionalidad a’i cofán de Sinangoe. Se juntaron delegados de 23 organizaciones regionales amazónicas, las tres organizaciones nacionales –la CONFENIAE, la CONAIE y la ECUARUNARI– y el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), de Colombia.
Desde ahí se mandata el fortalecimiento de las guardias indígenas y el intercambio de experiencias para la defensa de la vida, el territorio y los derechos humanos. Eso ha culminado en que los pueblos indígenas sigamos en ese proceso de lucha, de resistencia y de caminar en unidad para pervivir en el tiempo y en el espacio, seguir exigiendo nuestros derechos y seguir protegiendo nuestra cultura.
Ceremonia durante el I Encuentro de Guardias Indígenas del Ecuador. Foto: cortesía Jerónimo Zúñiga / Amazon Frontlines
—¿Con cuántos pueblos indígenas ha trabajado?
—En Ecuador hemos trabajado con siete nacionalidades en el ejercicio de fortalecimiento de la guardia indígena, con base en sus formas de organizarse. En el camino formamos líderes y lideresas. También se han formado semilleros de educación propia para niños y niñas. Nos guiamos por los derechos humanos, porque para nosotros las guardias indígenas significan proteger, respetar y valorar todo lo que tiene que ver con nuestras vivencias, sin pasar por encima de lo ordenado a través del Estado, de las constituciones políticas y los derechos colectivos.
En Perú hemos trabajado con seis pueblos que hoy también están en el ejercicio de la hermandad, de fortalecer las guardias indígenas para la defensa del territorio, para la defensa de sus culturas a través de la autodeterminación y del compartir de las experiencias como pueblos hermanos del Abya Yala [como los pueblos indígenas llaman al continente americano].
—¿Qué conocimientos trae a las guardias indígenas de Ecuador y Perú?
—El conocimiento de las guardias indígenas parte de cada una de las nacionalidades. Los pueblos y nacionalidades indígenas nos centramos en los temas culturales y espirituales. Entonces, se respeta su cosmovisión, sentires, pensares, las formas de ver el mundo. Ahí prevalece la identidad cultural, el idioma propio, la espiritualidad y las formas de organizarse. Entonces es compartir las experiencias y aprender de los procesos arraigados a la defensa territorial y al ejercicio de gobernabilidad de los pueblos indígenas.
Robert Molina, durante una actividad lúdica en el Encuentro de Defensa Territorial, realizada en julio de 2023, en el sur de la Amazonía ecuatoriana. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo
—¿Puede dar un ejemplo de ese intercambio?
—Los pueblos indígenas en Colombia somos de mucha espiritualidad. Una de nuestras bases fundamentales es la organización de compañeros y compañeras para formar líderes y lideresas. Fortalecemos a nuestros niños, hijos e hijas para relacionarnos con el territorio, integrarnos en estas formas de vida de los pueblos indígenas. Es el camino que los abuelos y las abuelas han dejado y que han venido defendiendo de diferentes formas.
Entonces, las experiencias que venimos a contar acá es cómo nos hemos organizado en el departamento del Cauca a través de las guardias indígenas para fortalecer los principios y la vida organizativa de los pueblos indígenas. Hemos tratado de recuperar el idioma propio y las diversas culturas que cada nacionalidad tiene.
—Ha trabajado con varios pueblos indígenas de la Amazonía ecuatoriana. ¿Qué ha aprendido de ellos?
—Las enseñanzas de los pueblos en la Amazonía son a través de los cantos. De manera simbólica se explica ese relacionamiento entre el hombre, la mujer y la naturaleza, el entendimiento del territorio y las normas que tiene la naturaleza, principalmente en los sitios sagrados. Entonces, ¿cómo se respeta eso? A través de la orientación de nuestros mayores y eso es a través de la medicina, del yagé. El yagé nos ayuda a profundizar en la relación del hombre con la naturaleza y con el inframundo. Es algo que nos ha ayudado a fortalecernos, porque en el Cauca no somos pueblos de yagé, somos pueblos de mambé, de hoja de coca, de tabaco.
Robert Molina bebe guayusa durante ritual en la comunidad kichwa Valle Hermoso, en Pastaza, durante un encuentro de guardia indígena en junio de 2025. Foto: cortesía David Díaz / Amazon Frontlines
—¿Qué motivó en principio la creación de la guardia indígena?
—La Guardia Indígena del Consejo Regional Indígena del Cauca nació en 1971 como un proyecto de vida para los pueblos indígenas. Nació con cuatro principios, que son unidad, tierra, cultura y autonomía. El objetivo es fortalecer y defender las luchas de los pueblos. La guardia indígena ya venía de mucho tiempo atrás, desde los cacicazgos y desde la invasión de los españoles.
Se retomó por la realidad que vive Colombia con la presencia de actores armados, con la imposición de los terratenientes. Fue una forma de los pueblos indígenas de defenderse y fue trascendiendo a medida que la organización iba caminando. Nuestros abuelos nos venían enseñando la defensa del territorio a través de la espiritualidad, eso nos daba la pervivencia.
Integrar la guardia es una forma de vivir en sociedad, en armonía y en equilibrio con la naturaleza. Eso me motiva, porque somos muchísimos guardias en el Cauca, mujeres, hombres, niños y niñas.
Foto de archivo de la minga indígena de 2020, antes de su regreso al Cauca. Foto: cortesía @ClaudiaLopez
—¿Cómo ha afectado a los defensores ambientales y a los líderes indígenas el conflicto armado en Colombia?
—Hay una problemática interna y externa por la presencia de actores armados, como lo es la antigua guerrilla de las FARC. Después de un acuerdo que se hizo a finales de 2016, hubo un fracaso total por incumplimiento del mismo Estado. Otros grupos guerrilleros se conformaron y empezaron a usurpar los territorios, especialmente de los pueblos indígenas. Empezaron con los reclutamientos y los desplazamientos forzados y a imponer las armas. Pero los pueblos indígenas no usamos armas, la guardia indígena no es un actor armado, es un actor de decisiones comunitarias.
La violencia que se está llevando a cabo en el territorio es porque el departamento del Cauca es una zona de ruta del narcotráfico, porque está cerca al océano Pacífico. Los actores armados tienen mayor presencia en los territorios del departamento del Cauca y disputan el control que hacen las guardias indígenas. En ese control se decomisa la coca, la marihuana. No se le entrega ni a la fuerza pública del Estado ni a la misma guerrilla, sino que en el marco de la autonomía se destruye, ejerciendo la gobernabilidad de los pueblos indígenas.
Siempre hemos tenido esas problemáticas con los actores armados porque tenemos resoluciones y tenemos mandatos comunitarios que no permiten su presencia en los territorios, que no permiten la usurpación de nuestros territorios. Por eso los actores armados se incomodan, no les gusta y les molesta. Desde ahí han empezado las amenazas, los asesinatos, las desapariciones, los secuestros y los reclutamientos.
Robert Molina graba en video a Oswando Nenquimo, dirigente de la Organización Waorani de Pastaza, en la comunidad waorani de Daipare. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo
—¿Usted ha sido amenazado?
—Sí, he sido amenazado en varias ocasiones por las guerrillas en Colombia. Hemos perdido muchos compañeros, de la guardia y defensores, que fueron asesinados por los actores armados por estar en contra de su imposición. La guardia indígena es un colectivo de compañeros y compañeras que defendemos nuestros pueblos, que defendemos nuestro origen, nuestras culturas. A ellos les molesta que nosotros hagamos eso.
—¿Cómo se hacen los decomisos y cómo manejan el enfrentamiento con gente armada?
—La guardia indígena en los pueblos del departamento del Cauca ejerce una función no policial, no armada, sino de decisión comunitaria. Esta decisión es ordenada por nuestras autoridades, nuestra comunidad en asamblea y desde ahí se hacen los recorridos territoriales. En ocasiones encontramos actores ilegales y sus rutas de movilidad.
Lo que más nos ha fortalecido es la unidad, porque si bien no somos armados, sí somos bien unidos al defender nuestros territorios. Hemos llegado a confrontaciones con estos actores y ya viendo multitud de gente, ellos no accionan las armas, más bien nosotros les retenemos y les aplicamos nuestra propia justicia para que no desarmonicen los territorios. Cuando hacemos los decomisos convocamos a la asamblea como máxima autoridad, es toda la comunidad, hacemos el ejercicio de gobierno propio amparado en la Constitución Política, nuestro usos y costumbres. Se hace la destrucción de todos los elementos materiales que se decomisa, sean drogas, armas o vestimenta.
Robert Molina participa en el Segundo Encuentro Nacional de Guardia Indígena, realizado en octubre de 2024, en la provincia de Cotopaxi. Foto: cortesía Johis Alarcón / Amazon Frontlines
—¿Reportan estos decomisos a las autoridades?
—Invitamos a las autoridades occidentales, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía, la Comisaría de Familia, el personal municipal y las alcaldías como garantes del ejercicio.
—¿Cuáles han sido las mayores victorias de las guardias indígenas?
–Posicionar la guardia en el marco de los derechos humanos con un reconocimiento internacional, donde la ONU la reconoce como un actor no armado.
—Volviendo a Ecuador, recientemente fue mencionado en una denuncia presentada por la Fiscalía en contra de una serie de líderes indígenas, aunque usted no está denunciado directamente. ¿Cuál es su respuesta frente a este tipo de actos que asocian a las guardias indígenas con el terrorismo?
—Sabemos que los Estados nos vienen señalando de diferentes formas, a través de medios de comunicación, de instituciones, pero no tenemos miedo porque el ejercicio de la guardia es colectivo y público. Estamos trabajando bajo nuestra autodeterminación, principios, mandatos, cosmovisiones, educación propia y formas de vida. Me gustaría que el Gobierno y los medios de comunicación conozcan cuál es el verdadero ejercicio que hace la guardia indígena.
Robert Molina comparte una actividad lúdica con niños y niñas de Sinangoe, durante el Encuentro de Defensores y Defensoras de Derechos, realizado en marzo de 2024. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Amazon Frontlines
—¿Cuál es el futuro de las guardias indígenas?
—Hoy, tanto en Colombia, Ecuador y Perú, el ejercicio que realiza la guardia indígena está legitimado, pero también está vulnerado por agentes externos. Los gobiernos ven en las guardias indígenas una amenaza contra el Estado y no es así. Otra amenaza importante es la de los actores armados. Las mayores amenazas son de las guerrillas, de las bandas delincuenciales, del narcotráfico y de la misma fuerza pública.
Las guardias indígenas trabajamos bajo un ejercicio legítimo de autonomía para la defensa de nuestro territorio, nuestra identidad cultural y nuestras formas de vida porque sabemos que el Estado no ofrece esas garantías para defendernos a nosotros y a nuestros territorios, ni para garantizar nuestros derechos y fortalecer nuestras culturas.
—Finalmente, ¿para usted qué es el territorio y por qué protegerlo?
—El territorio para los pueblos indígenas es nuestra casa, es nuestro mercado, nuestra medicina, nuestra farmacia. Nosotros sin territorio no somos nadie. En el territorio trabajamos, protegemos, tenemos nuestra economía solidaria, familiar y colectiva. Entonces, el territorio para nosotros es la vida del ser, el espacio donde se da el relacionamiento entre el hombre y la naturaleza.
Foto principal: Robert Molina frente a las más de 200 guardias indígenas que se dieron cita en Sinangoe, Ecuador, en diciembre de 2025. Foto: cortesía Daris Payaguaje / Alianza Ceibo.
Cubrimos toda la temática ambiental en Latinoamérica a través de una amplia red especializada de corresponsales. Mongabay es una de las páginas de periodismo ambiental especializada más leídas en el mundo. Desde que fue fundada en 1999, los reportajes de Mongabay han sido citados y utilizados por reconocidos medios internacionales como: The Economist, BBC, National Geographic, the Associated Press, The New York Times, entre muchos más. Todas nuestras noticias en : es.mongabay.com / www.mongabay.com
Los editores de los blogs son los únicos responsables por las opiniones,
contenidos, y en general por todas las entradas de información que deposite en el mismo. Elespectador.com no
se hará responsable de ninguna acción legal producto de un mal uso de los espacios ofrecidos. Si considera
que el editor de un blog está poniendo un contenido que represente un abuso, contáctenos.